Contenido: Yaoi, drama en exceso, romance, triángulo amoroso, SPOILERS DEL MANGA hasta el capítulo 234 aproximadamente. Chifuyu parecerá "el perro de las dos tortas" pero espero que no sean tan duros con él.
Pareja: KazuFuyu (Kazutora x Chifuyu) vs BajiFuyu (Baji x Chifuyu)
Disclaimer:
Hikari: ¡Felicitaciones! Has encontrado un muy inusual fanfic de más de un capítulo en esta cuenta, son muy extraños los fics no oneshot aquí, así que realmente es algo que no se verá muy a menudo. En fin, ya en las notas finales daré mi monólogo, por mientras solo queda decir que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos. ¡Disfrútenlo!
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Capítulo 1
Sentí un agradable cosquilleo en mi pecho cuando finalmente juntamos nuestros labios. Cerré ambos ojos para concentrarme aún más en la sensación, dando un pequeño saltito cuando percibí su grande palma acariciando con cuidado mi mejilla. Pasaron pocos segundos, fue un beso corto y hasta podría decirse que inocente, a pesar de que ambos ya estamos a más de la mitad de nuestra veintena, me siento como un adolescente que besa por primera vez.
Cuando nos separamos lo suficiente, entreabro mis ojos, solo para ver como él se empeña a desviar la mirada, mientras un gracioso sonrojo ataca ambas mejillas.
-¿Estuvo bien?- me pregunta, apenas con un hilillo de voz. Siento como si mi corazón se derritiera al ver su expresión tan tierna.
-Estuvo bien.- afirmo, sonriéndole levemente. Kazutora-kun se sonroja aún más, a tal punto que sus orejas también se colorean de un suave color carmín, por lo que debo reprimir una carcajada por aquella expresión tan sincera de su parte. Vuelvo a acercármele y percibo un pequeño temblor de sus labios, probablemente no esperaba que yo diera el paso para repetirlo, pero rápidamente siento como deja salir un suave suspiro.
Nos quedamos algunos segundos más moviendo lentamente nuestras bocas, ni siquiera puedo percibir su lengua en el inocente roce, hasta que, en un mudo acuerdo, nuevamente nos separamos, esta vez dejando un cómodo silencio entre ambos.
-Nos vemos mañana, Kazutora-kun- doy media vuelta, comenzando a subir los peldaños, sonriendo a medio lado. He alcanzado a ver la expresión de sorpresa por parte del mayor, pero aun así no se atrevió a tomar de mí, aun cuando su brazo se haya alargado.
-CHI-Chifuyu….- llama tan suave, que tal vez cualquier otra persona no lo hubiera escuchado. Giro levemente la cabeza para verlo. Admito que en realidad, me estoy divirtiendo con su gama de expresiones, aunque estoy controlándome para parecer desentendido. "Es obvio que quiere quedarse conmigo".
Él baja la mirada, probablemente escogiendo las palabras que desea soltar. Pone su mano cubriendo el tatuaje de su cuello mientras se muerde el labio inferior. A estas alturas, para mí, él es como un libro abierto.
-Nos vemos mañana…- sus cejas se curvean de tal modo que se nota que está decepcionado, pero se esfuerza por mostrar una sonrisa extraña. Estoy tentado de volver a bajar para besarlo nuevamente, para que así deje de hacer esa cara de insatisfacción, pero recuerdo lo divertido que es para mí cambiar su humor.
-Kazutora-kun.- levanta la vista cuando escucha su nombre.- Tengo un par de boletos para el acuario, ¿Qué te parece si cerramos temprano mañana y vamos a dar una vuelta?- suelto otro grito interno cuando veo el brillo de sus ojos regresar.
-Hasta mañana.- vuelve a despedirse, esta vez mucho más animado, alzando una mano y dándose vuelta para regresar al coche estacionado a un par de metros. No puedo evitar volver a sentir un remolino de cursis mariposas revoloteando en mi estómago. Sonrío y retomo mi subida en la escalera.
Dejando que mi mente divague, con flores, dulces y un sinfín de escenarios ridículamente cursis, llego al departamento en donde vivo. Cuando la puerta se abre, unos rápidos y pequeños pasos resuenan en el pasillo, y cuando enciendo la luz puedo vislumbrar a la agraciada minina que me da el recibimiento mientras disfruta juntar su pelaje con mi pierna.
-Ya llegué, excalibur.- suelta un maullido a modo de respuesta. La alzo entre mis brazos, dándole algunos mimos en su cabeza, mientras termino de quitarme los zapatos e ingresar en mi domicilio.
Mi cotidiana rutina se repite como cada noche. Luego de volver a llenar los platos de mi mascota, caliento el plato de comida que dejé previamente preparada en el refrigerador esta misma mañana, tomo mi cena mientras veo en el televisor algún programa de variedades. Cuando termino de lavar los platos sucios, juego unos minutos con excalibur y una pequeña pelota.
Finalmente, antes de ir al sanitario para tomar un merecido baño, mi vista encuentra el pequeño mueble que está en una esquina de la sala. Soltando un suspiro, me acerco y tomo asiento en el cojín que se encuentra enfrente, viendo con detenimiento las fotos que ahí se encuentran. Es un pequeño santuario, en donde al frente veo la sonrisa de mi padre, aquella que mil veces ha dicho mi madre que la he heredado.
En la parte baja están los otros dos marcos, el izquierdo es en realidad de una querida mascota, aquel gato llamado Peke J de suave pelaje negro y sonrisa ladina y que había perecido hace casi poco más de un año, debido a su longeva vida gatuna aun me sacaba algunas sonrisas cuando recordaba sus pequeñas travesuras.
Miro con detalle la foto de la derecha, sintiendo un pequeño mareo al reconocer aquel rostro que aun pareciera tatuado dentro de mi memoria.
-Baji-san…- murmuro, como si el adolescente de aquella fotografía pudiese responderme. Por supuesto, esto no sucede.- Siempre tuviste razón- no puedo evitar sentir un nudo en mi garganta, a pesar de ello, trato de sonreír.- Kazutora-kun es justo y como siempre me contaste. Amable y sincero, aunque puede llegar a ser bastante torpe para interpretar sus propias emociones y eso puede provocar malentendidos, pero realmente es divertido trabajar y estar junto a él.
"¡Tú y Kazutora seguro se llevarían bien si se conocieran!" oigo la voz de Baji-san dentro de mi mente, es más, hasta puedo ver su gran sonrisa, llevando aun puestos esos ridículos lentes de botella que pretendían hacerlo ver más inteligente. "Seguro al principio no podrían soportarse el uno al otro, pero estoy seguro que luego de eso se volverían muy buenos amigos."
-Ni pensar que siempre tuviste razón, Baji-san.- suelto un pesado suspiro antes de bajar la mirada. Mi fiel amiga excalibur se sienta a un lado mío mientras me mira curiosa.- ¿Baji-san, está bien si… terminamos siendo más que "buenos amigos"?- el silencio es la única respuesta que obtengo, cosa que aún me cuesta asimilar.- Yo creo que… es gracias a él que comienzo a olvidarte, Baji-san.
Mis párpados comienzan a humedecerse, y aunque sé que estoy completamente solo, me niego a dejar caer esas lagrimitas, por lo que parpadeo rápido, tratando de despejarlas. Siento un ligero dolor en el corazón cuando vuelvo a levantar la mirada, la foto no cambia en lo más mínimo pero es como si aquel chico hubiese asentido levemente.
Sonrío por última vez antes de volverme a levantar.
Los recuerdos inundan mi mente en mi rutina de antes de dormir. Comienzo por las memorias de cuando tenía 13 años, si la edad en que conocí al admirable y respetado Baji Keisuke, cómo es que fue nuestro primer encuentro, la decepción que tuve cuando lo juzgué por primera vez debido a su apariencia, la admiración que floreció en el momento en que me salvó de aquella pelea contra brabucones, la diversión que era protegernos mutuamente nuestras espaldas durante peleas absurdas de adolescentes, las horas de estudio que pasábamos en su casa estudiando antes de un examen o corrigiendo las cartas que enviaba a un amigo que se encontraba en el reformatorio.
El momento en que me di cuenta que lo que sentía por Baji-san era más que solo admiración y respeto. Mucho, mucho, mucho más. En aquel entonces era todo demasiado confuso, demasiado repentino, pero era claro que mis planes de declarar mis sentimientos el día en que él cumpliera años eran algo que jamás logró cumplirse. Me negué por mucho tiempo el creer que Baji había sido capaz de traicionar a la ToMan, lo seguía de cerca aun después de haber propinado una lluvia de puñetazos sobre mi rostro, mi lealtad ciega me guío a acercarme a Takemicchi y a tratar de recuperar a lo que yo soñaba que era el amor de mi vida.
Pero no todo podía terminar tan feliz como en los manga shoujo, no todo resultaba tan fácil. Recuerdo ver cómo aquella navaja se clavaba en su vientre, cómo la sangre manchaba su ropa y su calor corporal lo abandonaba mientras lo acunaba en mis brazos.
En aquella época me convertí en un pequeño llorón. Siempre me burlé de Takemicchi de ser uno, aunque en realidad yo también lo era, con la única diferencia de solo soltar mis lágrimas cuando me sabía solo. ¿Cuántas noches en vela desperdicié llamando a un hombre que jamás regresaría? Fue difícil, fue cansado, fue devastador.
Jamás creí que podría volver a amar a alguien de la misma manera en que amé a Baji Keisuke.
Luego de 12 largos años, entre idas y venidas de Takemicchi en un evento tan sobrenatural como lo eran los viajes en el tiempo, es que al fin lo que parecía ser un futuro perfecto había llegado a nuestras manos. Todos alcanzaron sus metas, sus sueños, solo son sonrisas lo que muestran cada vez que conversamos.
Yo, quien parecía ser el único atado al pasado, decidí abrir una tienda de mascotas… aun si mi sueño siempre fue el de convertirme en un piloto, la sombra de los sueños de Baji-san aún seguía acosándome cada noche. Siempre con el pensamiento de qué es lo que él haría, o las cosas que lo pondrían feliz, fue que dirigí mi vida hasta este punto. Por supuesto, recoger a Kazutora-kun, luego de ser liberado, era realmente solo un acto más que seguramente Baji-san hubiese querido.
"Me gustas, Chifuyu", las palabras de Kazutora-kun fueron sinceras. Su rostro sonrojado y la manera en que arrugaba su mandil con sus puños, sin atreverse a mirarme directamente, solo denotaban su gran esfuerzo por no desfallecer ahí mismo por la vergüenza.
Sin embargo, yo no pude corresponder aquellos honestos sentimientos.
"No importa realmente" cuando miré la expresión de su rostro, parecía estar conteniendo sus lágrimas, como siempre, sus cejas curveadas delataban perfectamente sus pensamientos. "Sé perfectamente que no lo has olvidado" eso fue como una daga incrustándose en mi corazón.
Por supuesto, tenía toda la razón.
No podía olvidar a Baji-san. Aun si habían pasado más de diez años.
Sin embargo, lo que sucedió luego de eso fue uno de los únicos momentos en que Kazutora-kun me sorprendió, diciendo lo inesperado.
"Pero aún así, por favor, dame una oportunidad", creyendo que se había rendido, quedé mudo al escuchar aquello, su mirada llena de determinación temblaba y por un momento no reconocí a quien trabajaba como mi empleado. "¡Déjame intentar enamorarte! Es imposible que olvides a Baji, pero quiero al menos liberarte de su carga dentro de tu corazón".
Aquellas palabras se abrieron como una estela de esperanza para mí.
Han pasado meses desde aquella vez. A veces siento como si hubiesen sido solo un sueño, pero cada que veo sus expresiones, sus sonrojos, el brillo de sus ojos… sé que realmente me ama. Y yo he comenzado a enamorarme de él.
Si Baji-san se ha convertido en fuertes grilletes que me unen al pasado, Kazutora-kun es la llave para liberarme al fin y conseguir un futuro. Después de tantos años…
Al fin. Al fin. Al fin.
Cansado, por mi propia remembranza, estiro con fuerza mi cuerpo cuando al fin me dejo caer sobre mi colchón. El cansancio comienza a recorrer mi cuerpo y es como si poco a poco el peso dentro de mí se fuese evaporando. La felicidad recorre por mis venas y me doy el lujo de fantasear con lo que podría pasar el día de mañana, luego del trabajo.
Tal vez nos tomemos de la mano. ¿De qué forma nos mirarán el resto de las personas si nos ven caminando juntos? Realmente no podría importarme menos. Tal vez después del acuario podríamos ir a algún restaurante o al cine, aunque a él no le gusta mucho estar en lugares cerrados, entonces quizás dar una vuelta al parque no suena como un mal plan, compraríamos un aperitivo en la cafetería de enfrente. Luego, nos subiríamos a su coche y esta vez, en lugar de venir a dejarme a la puerta de mi edificio, iríamos a su propio domicilio. Me invitará a pasar y… nos besaremos. Su timidez seguro me ocasionará un coma diabético pero hasta suena como una muerte tentadora. Luego tocaría mi mejilla, como lo hizo este mismo día, tal vez sus dedos se diviertan un poco con el arete de mi oreja antes de bajar por mi espalda.
Y luego…
Rio bajo las cobijas al pensar en lo siguiente. Dios, me siento como una torpe quinceañera enamorada.
Finalmente, Morfeo me invita a sus brazos aun con hermosas ilusiones dentro de mi cabeza.
Pero los sueños que me invaden son muy diferentes a lo que estaba pensando.
Para empezar, ¿estos realmente son sueños? ¿O es que mi vida se ha convertido en uno?
No estoy seguro en qué creer, es como si mi vida, grabada en alguna cinta de video vieja, diera reversa. No sé qué ha pasado, cuál es la realidad y cuál es la ilusión, pero todo comienza a dar marcha atrás. Los momentos se reescriben a una velocidad abrumadora, las personas que conocí cambian, las fotografías son eliminadas y sustituidas por nuevas.
Todo se derrumba. Todo se reconstruye. Nada parece tener sentido y al mismo tiempo, lo recobra una vez más.
¿Quién fui? ¿Quién soy? ¿Y quién seré?
Sin darme cuenta, toda mi vida cambia sin que yo pueda evitarlo y todo termina siendo devorado por una oscuridad vacía, que es abierta nuevamente por lo que parece ser un delgado rayo de luz.
El pasado fue reescrito sin que yo pudiese hacer algo al respecto.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
El sonido incesante de mi teléfono celular es lo que termina por despertarme aquella mañana. Lo primero que puedo sentir luego de abrir mis ojos, es la horrible jaqueca que ataca mi cabeza, confundido, sin saber exactamente el lugar en donde estoy, estiro mi brazo y descuelgo sin ver el nombre del contacto que se mostraba en mi pantalla.
-¡Chifuyu! ¿Dónde mierdas estás? Dijiste que hoy llegarías temprano, ya que hoy toca recibir la mercancía, ¿lo has olvidado?
Esa voz.
No importa el mareo que me ha causado, tomo asiento sobre mi cama y siento como mis pulmones se quedan sin aire al leer aquel nombre.
Sin saber cómo es que ha sucedido, trato de preguntar o decir algo, ¡cualquier cosa basta! Pero necesito aclarar mis sospechas, sin embargo, mi garganta no produce sonido alguno aunque estoy moviendo mi boca.
-¿Chifuyu?- pregunta, esta vez, con un tono de preocupación.- ¿Sucede algo?
"No puede ser, no puede ser, no puede ser…".
-¿Baji…san?- mi voz suena rota cuando al fin logro hablar. Sin darme cuenta, las lágrimas están cayendo ya de mis ojos y hacen pequeños ríos sobre mis mejillas.
-¿Oye, te sientes mal?- no importa las veces que trato de negarlo, mi mente me dicta que esa voz es de él. No puedo equivocarme.- Iré hacia allá, Kazutora puede quedarse cuidando la tienda.
"Esto es un sueño, es un sueño, es un sueño. No puede ser real…".
-Llegaré en 15 minutos.- sin decir más, la llamada es cortada y sin nada más que hacer, dejo caer mi brazo con todo y el celular. Mi corazón late con fuerza, tanta que cada latido resuena en todo mi cuerpo.
Con pánico, recorro con la mirada en sitio donde estoy. No es el mismo en donde he caído dormido anoche, y aun así sé que es mi habitación, mi casa, y todo lo que está pasando es más que la única verdad.
"Ha sido él, ha sido Takemicchi...".
Con mis manos temblorosas, logro desbloquear el teléfono y, luego de lo que me parecieron segundos eternos, logro encontrar su nombre en la lista de contactos. Oprimo con fuerza y llevo el aparato en mi oreja.
-¡Chifuyu!- reconozco su voz alegre- ¡Lo logré! ¡Al fin logré salvarlos a todos!
-¿Take…micchi?- empiezo a jadear, pero parece que mi compañero se encuentra demasiado entusiasmado para reparar en ello.
-Draken, Emma, Baji, Hina. ¡Todos se encuentran vivos! ¡Al fin hemos logrado nuestro verdadero final feliz!
Suelta un grito de júbilo y siento como mí cuerpo entero se estremece, al comprender de inmediato la razón por la que la situación ha cambiado tan de repente.
-¡Y todo gracias a ti!- pretendía hablar pero él seguía parloteando contento.- De no ser por tu deseo de salvar a Baji, probablemente no hubiese podido regresar al pasado aquella ocasión. Finalmente lo hemos logrado, compañero.
¿Yo? ¿Fui yo? ¿Deseo por salvar a Baji-san?
-¿Takemicchi que…?- no puede terminar mi cuestionamiento, ya que una voz femenina se escucha al fondo del otro lado de la línea.
-¡En seguida voy!- le contesta Takemicchi, probablemente se trata de Hina.- Debemos celebrar esto, bebamos algo juntos esta noche.
-¡Takemicchi, yo…!- vuelven a escucharse los gritos y unas repetidas disculpas por parte del otro, quien tras una rápida despedida, termina colgando la llamada.
No logro comprenderlo. No quiero comprenderlo.
¿Esto realmente está pasando? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué justo en el momento en que al fin comenzaba a caminar sin ti?
Suelto un quejido de dolor, doblando mi espalda y dejando que al fin mi llanto inunde la habitación. Grito, tanto que mi garganta comienza a arder. Llevo mis manos al pecho pero no puedo detener mi dolor.
-¡CHIFUYU!- el sorprendente y grave grito de otra persona, acompañado de un fuerte portazo, es lo único que logra detener mis gritos. Irgo inmediatamente mi espalda y reconozco a la persona que acaba de entrar sin permiso a mi habitación.
Parece cansado, ya que jadea con trabajo, tratando de recuperar el aire. Parece confundido, pero no despega su fuerte y oscura mirada de mí, probablemente esperando a que le diga algo.
-Baji…san.- solo basta decir su nombre para que las lágrimas caigan con más fuerza, y vuelva a soltar sollozos fuertes. Se le ve caer en pánico y, sin pensarlo dos veces, se acerca a mí y me envuelve en un fuerte abrazo. Encuentro descanso en su hombro, su fuerza está lastimándome, pero aun así no logro detenerme.
-¿Que sucede? ¿Te duele algo? Chifuyu, dime que está pasando- sus suplicas llegan directamente a mi oído, de forma tan cálida que ni siquiera puedo contestarlas. Todo parece un sueño y, temiendo que todo se desvanezca, correspondo el abrazo, rodeando su espalda con mis temblorosas manos.
Oigo como dice entre dientes una grosería, aun sin comprender mis lamentos.
Por supuesto, ¿cómo podrías saber que estoy llorando por tu supuesta muerte? Por todo lo que se reparó dentro de mí cuando Takemicchi me dijo que estabas vivo. Por los recuerdos del otro yo que poco a poco invaden mi mente y que están remplazando los momentos dolorosos que viví con tu ausencia.
¿Cómo podría explicarte lo mucho que estoy sufriendo por haberle mentido a Kazutora? Haberme mentido a mí mismo al creer que al fin podría superarte. Lo mal que ahora me estaba sintiendo por creer que me dabas el permiso de enamorarme de él.
Lloraba porque comprendía que estaba enamorándome de Kazutora, y que aun así tu presencia aquí es mi mayor consuelo.
Lloro porque quiero regresar a mi vida anterior, pero también quiero quedarme para siempre en tus brazos.
Lloro por lo que no tiene sentido y lo que sí. Lloro porque no sé cómo debería actuar ahora mismo.
No, creo que jamás podría explicarte todos estos sentimientos cuando en realidad yo mismo no logro comprenderme.
-Chifuyu, por favor… deja de llorar.- el abrazo se hace más fuerte, y es como si tuviera el efecto contrario, las lágrimas se pronuncian más al momento en que mi cuerpo siente el calor de Baji-san.- Si no me dices qué está sucediendo, no puedo ayudarte.
-Baji-san…- repito tu nombre con gran trabajo.- No es justo Baji-san.
-¿Que no es justo?- siento como gira su cabeza, tratando de ver mi rostro pero sin éxito.
-Es injusto que solo aparezcas así. Se supone que no volverías, que yo…- no puedo continuar, nuevamente el lamento me invade y Baji-san afloja un poco el abrazo para poder tomar esta vez mi rostro entre sus manos. Pega su frente con la mía y cierro mis ojos. No soy capaz de mirarle a la cara.
-Siempre volveré, Chifuyu. Siempre logro regresar y siempre estaré aquí para ti.
"Mentiroso… tú no regresaste aquella vez."
Mis lágrimas no dejan de caer aun cuando siento como sus labios se posan sobre los míos.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
-¿Una pesadilla?- Baji-san parece bastante sorprendido luego de la pequeña mentira que le dije, varias horas después de que él llegara y que al fin he logrado calmarme. Mis ojos me pesan demasiado, probablemente estén hinchados y rojizos.- Eso no parecía una simple pesadilla.
-Lo siento, Baji-san.- desvío la mirada. Siento que si vuelvo a encontrar sus iris por más de cinco segundos, seguramente comience a llorar de nuevo.- Es como si hubiese despertado de una muy, muy, muy larga y horrible pesadilla.
-Mmmm…- no parece convencido, lo sé por la forma en que me inspecciona con la mirada.- ¿Y de que iba esa pesadilla?- parecía curioso, mientras dejaba descansar su mejilla sobre la palma de su mano.
"Tú morías. Me dejabas solo por doce años."
-No estoy seguro… solo sé que fue un sueño muy largo.- cubrí mis ojos con mis muñecas, no queriendo parecer aún más lamentable, aunque luego de aquel espectáculo, seguramente no podría caer más bajo.- Lo siento, puedes regresar a la tienda, seguramente Kazutora-kun está esperando tu regreso.- "déjame solo, necesito tiempo para procesar todo esto."
-Tch, ese idiota puede parecer torpe, pero admito que es bastante competente en momentos como éste. El negocio no quebrará porque él se quede solo hoy en la tienda.
"No, por favor, solo vete".
-Insisto, Baji-san. Estoy bien, solo necesito un día de descanso.- no quería que mi tono sonara tan desesperado. De por sí, Baji-san solía ser bastante terco en el pasado, de alguna manera sé que, aun siendo un adulto, no ha cambiado en ese aspecto en lo más mínimo. Si mis peticiones suenan como suplicas, sé que será aún más difícil de sacarlo de aquí.
"Aun así lo comprendo… somos novios."
La cinta de mi vida ha sido reescrita, y aunque aún mantengo mis recuerdos de mi vida en la otra línea temporal, estoy al tanto de lo que se supone que he vivido en ésta. O al menos puedo estarlo si pongo a trabajar mi mente para recordar los detalles de ésta realidad.
Cuando Baji-san parece dispuesto a tratar de quedarse, su celular interrumpe el momento y, aunque hace una mueca de fastidio al verlo, termina contestando la llamada.
-Joder, ¿qué quieres ahora, Kazutora?- contestó con tono amenazante.
No puedo evitar sentir cómo la culpa me carcome con tan solo escuchar aquel nombre.
-Maldita sea, encárgate tú solo. Ahora mismo estoy ocupado.
-¡Eso no es cierto!- grito, no queriendo que mi voz suene aun mormada por el llanto. Baji frunce aún más el ceño luego de mi grito, que parece haber sido escuchado al otro lado de la línea.
-Tsk, ustedes realmente están actuando muy raro hoy. Regreso en 15 minutos.- y sin más, colgó con enfado.
Me miró con cierto dejo recriminatorio, bastante molesto por mi intervención, aun así, yo aún no estaba dispuesto a enfrentarlo de frente. Tragué con dificultad poco antes de que él soltara un suspiro, bastante abatido. Se puso de pie y, sin que yo pudiera esquivarlo, posó su mano sobre mi cabeza, en un gesto que pretendía ser cariñoso, aunque su brusquedad solo logró revolver las hebras de mi cabello.
-Vendré hoy en la noche. Tienes que explicarme todo.- utilizó aquel tono amenazante con el que también le había hablado a Kazutora-kun
-Hoy voy a salir con Takemicchi… así que no creo regresar temprano.- mi voz salió rasposa, y su toque se volvió aún más pesado. Claramente no le había gustado aquel comentario. Creyendo que seguro volvería a molestarme con alguna otra cosa, me sorprendió sentir cómo su mano bajaba hasta mi barbilla, alzando mi rostro y obligándome a verlo a la cara.
-¿Estás molesto conmigo? ¿Hice alguna tontería que no recuerdo? Porque está claro que, hasta donde yo sé, no he hecho nada malo desde la vez que te enfadaste por haber quemado el auto de la vecina fastidiosa del departamento de al lado.- aunque trataba de aminorar la tensión del ambiente, estaba claro que el pelinegro trataba de sacarme la verdad. Por supuesto, lo único que logró fue perturbar mi inestable estado emocional.
Oh no, las lágrimas de nuevo amenazaban con salir al exterior.
-No hiciste nada malo Baji-san.- "No es tu culpa".- Solo estoy un poco cansado. En serio tengo que hablar con Takemicchi hoy, así que dejemos lo nuestro para otro día, ¿de acuerdo?- traté de sonreír, pero la expresión en su rostro me indicó que no fui lo suficientemente convincente. A pesar de todo, pareció aceptar mi decisión, aun así, no perdió la oportunidad de chocar sus labios con mi frente, en un intento de hacerme sentir mejor.
La culpa me carcomía desde dentro.
-Regresaré a la tienda. Avísame cuando hayas regresado de estar con Takemicchi. Si no lo haces, te juro que el siguiente automóvil que quemaré será el suyo.
-Baji-san, te preocupas demasiado.- le sonreí, esta vez de manera un poco más sincera. Al ver también su media sonrisa, supe que al fin me dejaría solo. Luego de una rápida despedida, el otro adulto abandonó mi residencia pocos minutos después. Sin embargo, no me permití bajar la guardia hasta luego de escuchar el escape de su motocicleta alejarse a la distancia.
-Soy un maldito idiota…- dejé caer mi espalda sobre el colchón, cubriendo ambos ojos con el interior de mi brazo.
¿Que se supone que debería hacer ahora?
Está claro que es imposible regresar a la línea de donde provengo originalmente. Sería demasiado cruel no solo para Takemicchi, sino para el resto de personas que encontraron una mejor vida en esta línea. Sin embargo, por mucho que escarbe dentro de mi propia mente no logro encontrar el momento que mencionó Takemicchi, yo jamás le había dado la mano para incitarlo a salvar a Baji-san. ¿O será que algún otro yo era el que pudo haberlo hecho? ¿Eso era posible?
No tengo ni la puta menor idea.
-¿Cómo estará Kazutora-kun?- no pude evitar hacerme aquel cuestionamiento. Hasta la noche pasada, recordar su rostro avergonzado era una fuente de alegría para mí, pero el hacerlo ahora… solo me causaba remordimientos. ¿Será que algún otro Chifuyu me habrá sustituido también y lo habrá llevado a la cita? ¿Se estarán divertido?
No tengo la forma de saberlo.
-Maldita sea…
La forma en que Baji-san me besó era tan diferente al beso que tuve con Kazutora-kun.
Y aun así… no podía negar que me gustó.
-Soy una horrible persona…
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
-¿Compañero, estás bien?- fue el nada amigable saludo de Takemicchi al verme esperando en la barra de un bar. Por supuesto, notó al instante lo hinchados y rojos que se encontraban mis ojos, y no dejó pasar por alto la gran cantidad de vasos de vidrio vacíos que se acumulaban a mí alrededor.
-Takemicchi.- arrastré las silabas sin querer.- ¿Qué fue lo que sucedió en el último futuro que visitaste?
Mirándome con una cara llena de confusión, tomó el asiento que estaba a mi lado vacío. Al ver que volvía a hacer una indicación al barman de traerme otra copa más, pareció dispuesto a querer frenarme, pero de alguna manera se vio intimidado por mi actitud.
Probablemente, el hecho de que yo aún conservara los recuerdos de mi línea original aun sin ser el "Chifuyu" con quien tomó la mano para viajar al pasado, fue solo una consecuencia de que dichos viajes comenzaban a enredarse cada vez más.
-Quería salvar a Mikey.- fue como inició el relato.- Viajé 10 años atrás gracias al mismo Mikey, luego de que tratara de suicidarse.
Escuché con atención toda la plática. Mi vaso permaneció casi intacto, solo daba pequeños sorbos durante las pausas de Takemicchi, quien parecía que debía esforzarse cada vez más en recordar de forma ordenada los acontecimientos. Esto es solo mi perspectiva, pero tal vez era debido a la cantidad de viajes que ha tenido que su memoria comienza a sobresaturarse, o al menos eso pensé al notar como en algunas ocasiones, debía auto corregirse para volver a contar alguna parte de la historia.
Cuando Mikey se negó a ser salvado, le rompió un brazo y varios huesos de su cuerpo en una auténtica paliza que casi amenazó contra su propia vida, por lo que Takemicchi se vio imposibilitado en regresar al futuro, especialmente cuando Sano Manjiro se suicidó pocos años después de lo acontecido. Se vio forzado en vivir en esa línea con el peso de sus arrepentimientos.
La vida de varios se vio distorsionada por su presencia ahí, entre ellos, Draken podía ser el más destacable al haber muerto aquella noche en que Mikey había perdido el control.
-Pero finalmente, luego de muchos años de vivir con ese pesar, tú me pediste que volviera a viajar.- me dedicó una sonrisa melancólica luego de decir aquello.- Me pediste que salvara a Baji, de esa manera podríamos salvar a Emma, a Draken… a Mikey. Era el punto de inflexión que necesitábamos para regresar a nuestras vidas felices.
-¿¡Por qué yo…?!- impactado, me levanté de mi asiento con fuerza, sin importar llamar la atención del resto de los clientes con el rechinido de la silla. Al notar las miradas, traté de volver a calmarme, sentándome nuevamente.- ¿Por qué yo te pediría aquello?
-Chifuyu… tú nunca pudiste superar a Baji.- "¡No es cierto, no es cierto, estaba a punto de lograrlo! ¡Yo en verdad comenzaba a sentir algo por Kazutora-kun! ¡Yo en verdad…!"- Aquel día, me contaste que Kazutora te había confesado sus sentimientos.
Espera.
¿Que? ¿Que estaba diciendo Takemicchi?
-Estabas dolido, sabias que él era una buena persona, que había cambiado luego de salir del reformatorio. Pero, a pesar de que él confesó honestamente sus sentimientos hacia ti, tú aun seguías pensando en Baji.- Takemicchi se ruborizó levemente, tal vez un tanto incómodo de tener que explicar mis propios sentimientos en otro tiempo.- Así que me pediste que regresara para salvarlo.
Fue mi culpa.
Había sido mi culpa todo este tiempo.
Me vi incapaz de poder confrontar los sentimientos de él, así que tomé el camino fácil y utilicé al ya inestable Takemicchi a mi provecho. Soy despreciable. Soy horrible. Soy…
-Pero fue gracias a eso que lo logré.- siguió hablando, de algún modo creí que él podía adivinar lo que me encontraba pensando.- Tenías razón, una vez que salvé a Baji, todo resultó ser más fácil. Estuve viviendo ahí por dos años, asegurándome que realmente todo estuviera arreglado y finalmente… regresé.
Me maldije a mí mismo cuando no sentí empatía mínima al ver la sonrisa de mi amigo.
En lugar de calmarme, esa sonrisa se traducía en fuertes estacas que se clavaban dolorosamente mi corazón. Con fuerza, con dolor, con lástima.
-Aun no tengo recuerdos de lo que se supone que debería estar viviendo aquí así que, platiqué un poco con Hina.- el inocente sonrojo de sus mejillas me repudió, así que me limité a terminar el contenido de mi vaso en un solo trago, soltando un suspiro pesado al terminar.- Ella me dijo que nos casaremos en un par de meses. Mikey vive feliz con Draken y Emma, quienes están esperando su primer hijo. Y tú, bueno, estás saliendo con Baji-kun.
Sin poder ni siquiera fingir felicidad, me limité a jugar con el hielo que quedó solo en mi vaso de cristal. Tal vez era mi obvia crudeza plasmada en mi rostro, pero la felicidad de la cara de Takemicchi no duró por mucho más tiempo, es más, parecía bastante preocupado por ver mi reacción ante el supuesto final feliz por el que había batallado tanto en lograr.
-¿Todo está bien, Chifuyu?- claramente no lo está, pero él está midiendo sus palabras para reconfortarme.- Baji-kun no es… ¿no es como tú habías creído?
Dejé con fuerza mi vaso sobre la barra, provocándole un saltito por el susto a mi compañero. Solté un enorme suspiro antes de volver a erguir mi espalda para tratar así de contestarle de la mejor manera posible.
-Es perfecto.- mi voz salió ronca, prácticamente me dolía el simple hecho de tener que hablar.- La forma en que vino por mí al presentir que algo no iba bien, en cómo me abrazó para evitar que siguiera llorando… cuando me besó para intentar tranquilizarme. Maldita sea… es espeluznantemente perfecto.- mientras hablaba, bajaba cada vez más mi rostro, haciendo que mi largo flequillo cubriera mis ojos. El nudo en mi garganta cada vez se hacía más prominente.
-Chifu…
-Creí que ya lo había superado, Takemicchi. Luego de pasar tantos años sin él, yo creí que al menos…- levanté mi vaso nuevamente, soltando una grosería entre dientes al recordar que lo único que quedaba en él era hielo.- Solo… digamos que es demasiado perfecto para un imbécil como yo.
Noté entre las hebras de mi cabello cómo el rostro de mi compañero parecía transformarse para dar paso a una expresión confundida. Abatido, miraba hacia muchos lados, tal vez no encontrando el valor necesario para enfrentarme cara a cara.
-Yo… yo no… oh dios, ¿he vuelto a fallar?- me retracté de mis palabras al notar el efecto que habían provocado en Takemicchi. Levanté mi rostro alarmado, queriendo encontrar la frase para disculparme, pero pareciera como si el ya no estuviese consiente ni siquiera de mi propia presencia a su lado.- Me equivoqué, lo volveré a hacer. Lo volveré a intentar. No quiero que sufras Chifuyu, no quiero hacerte escoger.- como si estuviese hablando más consigo mismo, las manos temblorosas de mi compañero subieron a su rostro, hasta que sus dedos se enredaban con las hebras de su cabello.
Las movía de manera exhaustiva, como si tratara de despejar su mente de horribles imaginaciones que atacaban su mente.
-Take…-
-¡Regresaré! ¡Regresaré! ¡Debo salvarte! ¡Pídeme que te salve!- sin prevenirlo, Takemicchi tomó entre sus dos manos, mi palma derecha, apretándola con desespero.- Desea que te salve. Tú no debiste morir esa vez, ¿¡por qué te interpusiste entre Kazutora y Baji?! No… no… no, espera, o pasó así ¿verdad? Fue en aquel puente, Kazutora-kun me lo dijo, que tú saltaste, que no podías olvidar a Baji. ¿Baji murió? ¿O fuiste tú? Pero… entonces, solo necesito… ¡solo necesito…!
-¡TAKEMICCHI!- mi gritó sonó tan fuerte que los demás comensales volvieron a mirarme, sin embargo el único del que no recibía su atención era de quien aún me sostenía en sus manos.- Cálmate, debes calmarte. Han sido muchos viajes, ¡algunos seguramente ni siquiera sucedieron! Yo estoy vivo, ¿no es así?
-Tú… tú… pero no puedes. Debo salvarte, Baji me lo pidió. Kazutora me lo pidió. No. ¿Fue Mikey? Pero él… yo morí… aquella vez yo también, pero entonces…- era como si el chico no pudiese salir de ese eterno trance. Su voz ahogada temblaba en cada silaba y sus ojos no estaban fijos en ningún lugar. Tratando de calmarlo, lo envolví en mis brazos, lo único que conseguí es que sus palabras se convirtieran en murmureos inentendibles.
¿Cuánto has sufrido, compañero? ¿Desde hace cuánto has estado en esta aventura solitaria? Por culpa de nosotros, de nuestros egoísmos, de nuestros temores.
¿Cuantas veces has tenido que sacrificarte?
-Lo siento, Takemicchi.- le dije al oído. Mis palabras no parecían poder alcanzarlo.
Culparlo de mi presente y mi futuro era la cosa más egoísta que haría en mi vida.
No planeaba hacerlo viajar otra vez. No en estas condiciones.
Debo lidiar con mi propia vida de ahora en adelante, en esta línea de tiempo.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Al final, fue necesario llamar a Hina para lograr hacer que Takemicchi volviera en sí. Ella me sonrió tristemente luego de que logramos subir en el asiento del copiloto a mi compañero. Me duele el hecho de que jamás me haya culpado por haber empujado a tal extremo a Takemicchi, probablemente, porque ella comprende en cierta manera todo el sufrimiento por el que ha pasado su prometido, en busca de la felicidad de todos.
Y, aunque he decidido lidiar por mí mismo con todo este embrollo, mi cabeza aún se niega en creer que lo que estoy viviendo no es un sueño, y que mi sueño no es mi vida real. Aceptarlo será el camino más corto y seguro. Jamás podré regresar a la línea de donde provengo y debo asimilar los recuerdos que aún se esmeran por sobre grabar mis antiguas memorias.
Aunque, antes de que comience a olvidar el pasado, admito que varias cosas que ha mencionado Takemicchi en su estado de trance se hundieron dentro de mi más de lo esperado.
Porque simplemente el que exista un mundo donde yo haya tenido el valor de interponerme entre Kazutora y Baji aquel 31 de octubre, era demasiado sorprendente para ser verdad. En realidad, de haber sido yo ese Chifuyu, tal vez ahora mismo no estaría atrapado en todo este caos.
-Qué envidia… si tan solo yo hubiera muerto aquel día…- murmuré, bajando con resignación mi cabeza, dolido por mis propias palabras. Cuando me percaté, mis pies ya me habían llevado de vuelta a mi departamento. Solté un suspiro de alivio al notar las luces apagadas y las ventanas cerradas desde la banqueta, cierta inseguridad dentro de mí aun temía que Baji-san se atreviera a realizar allanamiento con tal de interrogarme por lo de esta mañana, pero agradezco la alineación de los astros, o cualquier otro hecho meteorológico milagroso que haya evitado aquello.
Mas porque aun presentía que si volvía a verlo nuevamente, otra vez no podría controlar mis propios sentimientos.
-Debo afrontarlo. No le parecerá muy normal que me ponga a llorar cada vez que lo vea. Debo asimilar que está vivo y que es mí…- no puede terminar la frase sin sentir como mis mejillas aumentaban de temperatura. Y fueron aún más calientes cuando mi traicionero cerebro decidió reproducir, como si de una película se tratase, las vivencias que he tenido "yo" junto con Baji-san desde aquel 31 de octubre del 2005.
Nuestra confesión. Nuestro primer beso. Nuestra primer cita.
La primera noche que nos acostamos juntos.
Y la siguiente. Y la que le seguía.
-Debo aprender a detener el tren de mis pensamientos. No puedo dejar que la situación me supere de esta manera cada vez que recuerdo algo.- suspiré cansado cuando llegué a la puerta de mi departamento. Dejé caer mi abrigo y aventé las llaves hacia algún rincón desconocido. Tratando de despejar mi mente, quise pensar en cualquier estupidez que pudiese, pero resultaba ser más difícil de lo que se suponía en un principio.
Después de algunos minutos, acepté mi rendición con calma y pesimismo, esperando que al menos el cansancio fuese lo suficientemente poderoso para no hacerme en caer en sueños y pesadillas aun después de dormido. Comenzaba a sentir cada vez con mayor fuerza esa sensación de caer en las penumbras de la inconciencia, sin embargo, un último y rastrero pensamiento se coló aun entre mi poco raciocinio.
Y si… ¿y si Kazutora-kun también tiene sus recuerdos de la otra vida? Ni siquiera lo he visto cara a cara desde que sucedió, no sé si es el mismo Kazutora-kun del que yo me estaba enamorando. Además, por las anécdotas de Takemicchi, solo es posible de que la persona con quien haya entrelazado su mano sea capaz de mantener los recuerdos de otras líneas.
¿Pero… y si "él" también está aquí? ¿Qué haría yo entre mi antiguo amor por Baji y mis nuevos sentimientos por Kazutora-kun?
No. Eso solo empeoraría mi situación. Sería el golpe de gracia para desmoronar la poca virtud que me queda.
Apreté mis párpados para al fin ser arrastrado a la oscuridad.
Aunque debo admitir que la melancolía invadió por completo mi cuerpo cuando, la última imagen que vislumbré antes de perderme a mí mismo fuese el beso que la noche anterior, intercambié con Kazutora.
"Como quisiera que estuvieses aquí también conmigo."
o*~o*~Continuará o*~o*~
Hikari: Voy a confesar algo: tengo mucho miedo xD. Este fanfic lo comencé hace un par de semanas, pero no fue hasta hace unos días que decidí continuarlo, ya que la idea principal me gustó muchísimo. Eso de que Chifuyu haya estado dispuesto a al fin entregar su corazón a un nuevo amor y de repente… el destino cambia y ahora debe asimilar que su primer amor está vivo y a su lado… pobre, ha de ser muy difícil para él. Solo me queda decir que…no sé cómo rayos seguirá esta historia, tengo solo otro capítulo más escrito y, aunque tengo una breve idea del final, no sé qué tan diferente puede resultar esto xD
Como dije, soy generalmente una ficker que solo escribe OS, así que solo espero no tardar demasiado en actualizar (de todas maneras, no creo que esto sea demasiado largo…). Se viene mucho drama, mucho de un Chifuyu indeciso y muchas lágrimas de nuestro bebé. Espero que lo hayan disfrutado y que nos podamos a leer muy pronto. ¡Bye bye-perowna!
