Los Sueños de la Princesa Imperial

– Mm… Shizuku… Mmm… ¿Shizuku…?

Shitogi Eris, prometida de Kirishima Shizuku, la heredera imperial de Kannazuki, estiraba los brazos aún con los ojos cerrados para volver a acercar su voluptuoso cuerpo al de su amada. Por fin Eris abrió los ojos para descubrir que estaba a solas sobre la cama matrimonial y sin demora empezó a buscarla por toda la habitación estando aún en cuero. Aquello era raro pues recordaba que justo antes de dormirse tras haber hecho el amor con la heredera imperial había abrazado el hermoso cuerpo de su princesa y que Shizuku se lograra levantar sin despertar a la propia Eris en el proceso le parecía casi imposible. Pero al parecer un casi no era suficiente… Shizuku seguía sin aparecer así que Eris, algo preocupada, se vistió y hubiese salido disparada de los aposentos de la heredera imperial si al abrir la puerta doble no se hubiese topado con Ayase Miya, una de las cuatro amigas, sirvientas y guardianas personales de Shizuku. Miya parecía que la estaba esperando porque le habló antes de que Eris le pudiera preguntar dónde estaba Shizuku:

– Eris, Shizuku me contó que tuvo un sueño desagradable y también me pidió que te dijera que si la querías ir a buscar que ella estará hasta el mediodía en el salón de la Danza de las Espadas.

Miya decía todo esto con un puño y una rodilla puestas sobre el piso de madera.

– Gracias por decírmelo, Miya. Pero como siempre te digo no hace falta que seas tan formal o al menos no conmigo…

Le reprochaba Eris entrecerrando los párpados.

– Lo hago por costumbre y porque me gusta tener buenos modales.

– ¿O lo haces sólo por seguir una tradición arcaica?

– Eso no importa, no ahora.

Le replicaba Miya sin cambiar de pose pero sin dejar de mirar a la otra futura emperatriz a los ojos.

– Tienes razón, voy tras Shizuku… Gracias de nuevo.

Cuando Eris se alejó Miya se retiraba ella misma para verse con Risa mientras murmuraba: "Ojalá que todo aquello que soñó no se haga realidad…".

En el salón de la Danza de las Espadas

Shizuku estaba arrodillada escribiendo unos kanjis que ya cayeron en desuso desde hacía siglos con una caligrafía ideal o casi perfecta. Eran parte de un antiguo mantra que supuestamente protegía de los malos augurios. La heredera imperial estaba tan concentrada en lo que hacía que cuando Eris la abrazó por la espalda Shizuki se sobresaltó…

– ¡Ay Eris…!

– Lamento asustarte pero me preocupaste al no estar en tus aposentos cuando desperté. ¿Puedo saber por qué viniste hasta acá sin avisarme?

– Ah, eso… pues…

Shizuku ladeó el rostro y también miraba hacia otro lado.

– ¿Shizuku? ¿Por qué no me lo quieres decir? ¿Acaso hice algo malo o que te desagradó?

– ¡No! ¡Nada que ver…! Es sólo que…

– Miya me contó que tuviste un sueño desagradable, es por eso, ¿verdad?

– Pues… sí… Verás… – La heredera y la consorte se pararon y se dirigieron hacia el umbral del gran salón mientras Shizuku contaba cuál había sido su mal sueño. – Ya sabes que vivimos en una confederación de países pacíficos desde la época de mis bisabuelos…

– Sí, ¿y qué pasa con eso…?

Shizuku tomo aire y prosiguió con su relato:

– Nosotras seremos las siguientes emperatrices de Kannazuki… pero…

– ¿Pero…?

Shizuku no se animaba a seguir con su relato… Lo que había soñado la horrorizaba aunque era muy buena disimulándolo.

– Shizuku, ya sabes que puedes contarme lo que sea porque yo ante todo te amo con tus virtudes y defectos como así vos también me amas a mí de un modo similar. Y bien sé que antes no era precisamente una consorte muy seria y que en parte detestaba tantos formalismos y etiquetas acartonadas pero hice el esfuerzo de adaptarme a las costumbres imperiales porque te amo. Vamos, nada va a cambiar para peor el amor que te tengo.

Todo lo que Eris le contaba Shizuku ya lo sabía de sobra pero no estaba mal que la veinteañera Shitogi se lo recalcara. Esto le dio la fuerza de ánimo suficiente a la otra veinteañera para terminar de contarle todo sin tapujos:

– Soñé que morías antes que yo…

– ¿Eh…?

– Quiero decir… – Shizuku empezó a lagrimear ligeramente. – No morías por un accidente de ninguna clase, ni por enfermedad y menos por homicidio… sino que morías de muerte natural, es decir, de vejez… y lo hacías antes que yo… Vi tu cadáver…

Eris abrió grande los párpados e iba a preguntarle que cómo podía estar segura de que aquello iba a suceder de verdad… Porque de ser sólo una pesadilla no tendría que haber mayor problema, ¿verdad? Pero Shizuku le agarró ambas manos a su consorte mirándola directo a los ojos para luego proseguir:

– Todo eso me lo mostró la deidad Izanami, la reina de Izumo, el país Lunar.

– ¿Por qué ella haría eso…?

– Porque rechacé su proposición de amor hacia mí… Si la aceptaba me concedería una vida de miles de años viviendo en Izumo a su lado… Pero como ella me indujo ese sueño o transe onírico antenoche me dijo que pronto se vengaría de mí por haberla rechazado. Y lo hizo apenas anoche mostrándome ese sueño premonitorio en el que a una edad muy avanzada vos te morías primera…

Llegado a ese punto de su relato Shizuku abrazó a Eris y esta le devolvió el abrazo.

– No importa, Shizuku… De seguro fue todo una mentira… ¿Pero igual cómo una deidad puede ser tan cruel para jugar con los sentimientos de las demás…?

– Eso no me preocuparía tanto… Lo peor es que tengo el presentimiento de que dentro de muchos años todo aquello pasará tal cual ocurrió en esa pesadilla.

– Mejor olvidémoslo, Shizuku. ¿Qué más podríamos llegar a hacer? Vivamos y gobernemos bien. Y si yo muero de vejez antes que vos… sólo será casualidad… No creas en las mentiras de Izanami…

– Eris… ¡Eris…!

Shizuku besó en los labios a Eris y esta le respondió con un beso aún más intenso. En una esquina por la parte exterior del salón de la Danza de las Espadas (que en verdad era un dojo) Rikka y Sayuki habían escuchado la mayor parte de la conversación de las futuras emperatrices y aunque obviamente las preocupó lo que escucharon por otro lado les gustó que ante todo la pareja siguiera fuertemente unida. Sayuki y Rikka se agarraron de la mano entrelazando los dedos para luego retirarse a otro punto del complejo de palacios para darles mayor privacidad a Shizuku y a Eris.

FIN

Notas del Autor: Hola buenos lectores yuristas, como me suele pasar este fanfiction iba a ser un oneshot un cacho más extenso pero hasta acá pude llegar a redactarlo sin "alargarlo de más" o lo que es lo mismo sin arruinar la idea base que tenía para con el mismo. Gracias a Walrus, a Yuzu, a Franco y muy especialmente a Nadaoriginal y a Saori por sus muy buenos fics de Sono-Hana que me inspiran en demasía para poder redactar los míos propios jeje. ¡Saludos! Je.