Hola a todos. Esta es mi primer historia para este fandom y para mi ship. Leo x Xochitl. Recientemente entré al fandom de Leochitl y solo puedo decir lo bonito y fantástico que es. Espero les guste la historia.
Disclaimer: los personajes no me pertenecen son propiedad de Ricardo Arnaiz y anima estudios. Yo solo los tome prestado para dejar volar mi imaginación con tan bonitos personajes.
Sin mas los dejo con la lectura espero les guste.
Capitulo II
Por tercera vez se había visto en el pequeño espejo que guardaba en su bolsa tratando de acomodar sus rizos de manera que se vieran hermosos y arreglados, aunque eso no fuera necesario, la chica de por si tenía unos hermosos y bien definidos rizos. No sabía por qué, pero Valentina se sentía sumamente nerviosa de volver a encontrarse con Leo, no era la primera vez que se veían y solo era en plan de amigos pero aun así no podía evitar estar nerviosa, hacía ya muchos años que no lo veía y esos sentimientos románticos que tenía por él no se habían ido del todo. Le dolió bastante saber la muerte de su esposa y deseó estar ahí para él, para apoyarlo y tuviera a alguien en quien refugiarse, sin embargo la vida tenía otros planes con ella estando en un viaje de negocios que no pudo estar al lado de su amigo. Pero tal vez eso haya sido lo mejor para ambos, en especial para Leo. Nuevamente volvió a observar su teléfono, Leo llevaba 15 minutos de retraso, temía por que el moreno la hubiera dejado plantada, pero sus temores se disiparon cuando vio entrar al local una cabellera alborotada color castaño y aquellos ojos que le robaban el suspiro.
—Hola Valentina, perdón por la tardanza. –se disculpó el moreno al mismo tiempo que tomaba asiento frente a su compañera. Un mesero llegó a atenderlo y este pidió un café negro cargado.
—Hola Leo, no te preocupes, me alegra que hayas llegado. –dijo sonriendo y observó a su amigo, a pesar de que este estuviera presentable si así se le podía llamar a su atuendo casual que portaba el muchacho pudo notar como sus ojos estaban ligeramente enrojecidos y unas marcadas ojeras tomaban lugar bajo estos. Sin necesidad de indagar supo bien el por qué el chico lucía así. – ¿una mala noche? –preguntó cuidadosamente, tratando de no sonar imprudente.
—se podría decir que sí. Visitas inesperadas. –fue lo único que respondió antes de que llegaran con su orden. Valentina quiso preguntar a qué se refería, por un momento le dolió pensar que el chico decidiera pasar la noche junto a una dama de compañía, pero este la interrumpió. – ¿y como se encuentra tu padre?
—Oh, bastante bien gracias a Dios. Ya sabes el trabajo en las minas es muy demandante pero es muy terco para retirarse. –Respondió animada mientras comenzaba a hablar sobre la pasión de su papá y sin poder negarlo también la de ella.- por fortuna el trabajo es algo que no nos falta y también tenemos la posibilidad de brindar y generar empleos a demás personas. –Leo escuchaba a la entusiasmada muchacha pero no le prestaba real atención, su mirada se dirigió hacia una joven pareja que desayunaban tranquilamente y muy felices, probablemente eran recién casados. Pobres ingenuos, pensó Leo, solo los primeros meses serían de felicidad, después vendrían las desgracias, infidelidades, peleas y reclamos mandando a volar lo que la gente llamaba amor. Con una sonrisa sarcástica deseó estar presente en el momento en que el "amor" se terminara para esa pareja y ver como caían en desgracia.
—Debes dejar de ser tan cruel San Juan. –la voz de Xóchitl resonó dentro de su mente. –pareces un resentido.
—Es que lo soy, ¿o no lo ves? Tú me hiciste uno. –respondió el chico como si de una plática normal se tratara y no de una que solo se daba en su mente.
— ¿Disculpa, dijiste algo? –preguntó valentina al escucharlo murmurar.
—No nada. Me alegro que les este yendo bien a ti y a tu padre.
—Gracias, pero cuéntame, ¿tu cómo has estado? ¿Qué tal la panadería y la empresa de tu padre? Últimamente escuché que les está yendo bien en el mercado de los viajes y que se están posicionando en un buen lugar de las agencias de viaje. –leo suspiró, sabía que durante esta platica tarde o temprano tendría que hablar sobre él.
—He estado bien, si de hecho aunque no lo parezca la empresa ha estado ascendiendo gracias a Nando. ¿Parece una broma no? Mi hermano que era uno de los más grandes idiotas y más flojos que un caracol ahora es todo un hombre de negocios. –valentina sonrió ante la respuesta, y es que si parecía una broma que Fernando San Juan fuera un hombre responsable que se hacía cargo de una empresa en crecimiento. –yo por mi parte, regresaré a trabajar a la panadería. Volveré con Nana Dionisia para levantar nuevamente el negocio de mi abuelita.
—Doña Toñita que en paz descanse. ¿Pero de lo otro como has estado? –al mismo tiempo que hacía esa pregunta, la pelinegra tomó la mano del chico. Leo se sorprendió pero no le dio tiempo reaccionar ni responder por que una tercera voz los interrumpió.
— ¿Leo? Que milagro encontrarte. Mira Chimo. –una mujer joven con el pelo pintado de azul se acercó a su mesa junto a un apuesto joven de tez morena y pobladas cejas que llevaba cargando un pequeño niño de aproximadamente dos años y medio. El hombre se acercó de mala gana y frunció su ceño aún más cuando vio que la mano de valentina aun sostenía la de Leo, quien inmediatamente la quitó, dejando un gesto confundido y algo triste en la rizada.
—Hola Eva, hola Chimo. –le dio un beso en la mejilla a la mujer y solo un apretón de manos a su cuñado quien aprovechó para apretarla más de lo necesario demostrando su disgusto.
—Tío, tío Leo –el pequeño comenzó a llamar al moreno y extendió los brazos dando a entender que quería ser cargado por este.
—Hola chaparro, que grande estas. –dijo Leo al mismo tiempo que tomaba en brazos al niño y este comenzaba a reír y hacer gestos de felicidad. –qué raro encontrarlos por acá.
—Lo mismo decimos, veo que te la estás pasando muy bien. –respondió Chimo con un toque de reproche en su voz que fue captado por el moreno y también por Valentina, quien bajó un poco la mirada sintiéndose incomoda. De haber sido otra persona le habría contestado sus verdades pero se trataba del hermano de Xóchitl y aunque le molestaba lo que insinuaba entendía un poco el porqué de su actuar, estaba segura que de estar ella o su papá en la misma situación actuarían de la misma manera, después de todo nadie quiere que un ser amado sea olvidado y mucho menos reemplazado. Por su parte el poblano borró la sonrisa que tenía a causa de su sobrino y lo miró fijamente, con una seriedad que haría temblar a cualquiera, menos al pelinegro, sentía como un coraje recorría todo su cuerpo y la ira lo iba invadiendo poco a poco, sin embargo se tranquilizó cuando sintió un toque en su hombro, un toque tan cálido como helado, y como si fuera una orden que no podía negar acatar Leo se tranquilizó por completo.
—Me encontré con Valentina hace unos días y tuvimos la oportunidad de tomar una café como amigos, después de todo nos conocemos desde la universidad y somos buenos amigos. –respondió Leo, sorprendiéndose así mismo por la tranquilidad con la que había respondido. Chimo solo frunció sus cejas un poco más sin quitarle la mirada de encima pero no dijo nada más, simplemente se limitó a desviar la mirada hacia Valentina.
—Buenas tardes señorita, pido una disculpa por mis malos modales. –habló Chimo y le extendió la mano a modo de saludo a la muchacha. –un gusto conocerla.
—No hay de que, el gusto mío. No quiero sonar entrometida pero ¿no gustaría sentarse a tomar un café o algo con nosotros? –preguntó amable, tanto el poblano como el pelinegro se tensaron por esto. Ninguno de los dos habían hablado o convivido juntos desde que fue el sepelio de la pelinegra por lo que su relación era bastante tensa, y eso era decir poco, afortunadamente para ambos Eva intervino.
—Muchas gracias Valentina, pero llevamos al pequeño José al pediatra y no podemos quedarnos, tal vez en otra ocasión será, si no es mucha molestia. –dijo amable la mujer de extravagantes cabellos. Valentina respondió que no era problema y que en u futuro tal vez se daría la oportunidad. Leo se sintió aliviado ya que no soportaría ver esos ojos acusadores de su cuñado, ni ese pelo negro que le recordaban tanto a la mujer que había amado con locura pero que ya no se encontraba más a su lado por culpa suya. —ven aquí bebé, tenemos que ir a ver al doctor para que te revise y estés sano. –dijo Eva mientras tomaba al niño de los brazos de Leo con una voz maternal. Leo sonrió enternecido ante el actuar de Eva, pero también sintió una profunda envidia dentro, muy dentro de sí. –por cierto Leo, ya se acerca el aniversario Luctuoso de Xóchitl, espero podamos hablar después de eso para hacer los preparativos de su novenario.
Leo salió de sus pensamientos y solo asintió a lo que Eva le dijo, la pequeña familia se despidió de Leo y Valentina y prosiguieron con su camino. Sin embargo el pelinegro volteo a ver a Leo una vez más con una mirada seria y llena de emociones negativas, Leo sintió esto y le mantuvo la mirada hasta que Eva distrajo la atención de su esposo hablando sobre cosas que solo le incumbían a ellos. –Lamento mucho esto Valentina, fue un momento bastante incomodo- se disculpó el castaño.
—No tienes de que, entiendo perfectamente la situación, y como dijiste solo somos buenos amigos. –dijo sonriendo la muchacha mientras bebía su bebida, sonriendo falsamente, el dolor era notorio pero lo supo ocultar bastante bien o eso esperaba. Después de todo dolía saber que el chico que amabas no te veía más que como una amiga. –si solo eso. –susurró para sí misma tristemente.
-Y entonces le haces así y tarán. Ya eres una experta con el balero. –Leo le enseñaba a Xóchitl como jugar balero y le demostraba sus habilidades, la morena aplaudía alegremente y asombrada por lo habilidoso que era el niño con aquel juguete.
—Bravo Leo, eres realmente bueno en esto, estoy segura que si hubiera un concurso de baleros tú ganarías el primer lugar.
—Tranquila, no es para tanto. –respondió avergonzado el niño pero sumamente feliz. Desde hace semanas que Xóchitl y él se habían vuelto amigos inseparables, por primera vez Leo tenía una amiga con la cual jugar, hacer tareas, ver películas y un sinfín de travesuras que muchas veces los llevaban al regaño de doña Toñita y de Chimo, el hermano mayor de la pelinegra.
—Claro que sí, eres el mejor en esto y eso merece ser reconocido es un talento en el que has trabajado. –volvió a responder enérgica la niña mirando al castaño con esos ojos tan expresivos que portaba. Leo se ruborizó, la niña era realmente linda, la más bonita para él de toda la escuela, con ese largo pelo negro como la noche y la expresividad en su rostro, además de que Xóchitl era una niña inteligente alegre y amable, que hacia amigos fácilmente. Muy contraria a él que era tímido y cobarde. –si eres bueno en algo es merecido que la gente lo reconozca, eso me dice mi hermano todo el tiempo.
La hora de recreo pasaba normal, el alboroto de los niños se escuchaba a los lejos pero Leo ya no le prestaba atención, difícilmente podía prestar atención a algo más cuando estaba con Xóchitl, de verdad estaban pasando un momento agradable disfrutando de su lonche, hasta que una molesta voz burlona llegó a interrumpir la paz y tranquilidad de la que gozaban.
—Miren nada más que bonita escena, el chisguete se consiguió una novia. –Nando apareció detrás de ellos con toda la intención de molestar a su hermano, y por qué no también de la nueva niña extraña.-chisguetito ya tiene novia, y al parecer es la andalona. Qué extraña pareja hacen.
—C-ca-callate Nando y déjanos solos. –dijo Leo tratando de defenderse de los insultos y la burla de su hermano. Por su parte Xóchitl solo rodó los ojos molesta sin darle mucha importancia.
— ¿Por qué? ¿Acaso no quieres que se enteren que el chisguete tiene novia y que es esta extraña niña? –respondió Nando al mismo tiempo que tomaba un mechón del largo pelo de la niña, cosa que hizo molestar a Leo por alguna extraña razón. –solo mira este pelo tan largo, acaso eres una bruja o algo así?
—Te pido de favor que no toques mi pelo. –dijo Xóchitl tratando de sonar calmada.
—Y-ya- ya basta Nando déjanos en paz.
—Que tierno el chisguete está tratando de defender a su noviecita, ¿qué pasa chisguete no te gusta que le toquen el pelo a tu noviecita?-Leo furioso intentó golpearlo pero Nando lo detuvo con una mano mientras seguía molestando a Xóchitl. – ¿y qué tal si hago esto? –con su dedo comenzó a picar la mejilla de la morena que ya estaba más que harta por el incesante fastidio del San Juan mayor.
—Por favor deja de molestarnos, no quiero tener problemas. –Volvió a repetir Xóchitl pero Nando lejos de detenerse aumento las burlas tanto para Xóchitl como para Leo que simplemente ya no pudo soportarlo más, y pese a desobedecer las palabras de su hermano mayor la niña decidió tomar cartas en el asunto. -¡tú grandísimo pedazo de zoquete, te dije que dejaras de estar chingando! –gritó furiosa al mismo tiempo que tomaba el balero de leo y le metía dos buenos golpes en esa cabezota dura. –eres una verdadera molestia pelos de gallo copetón. Se supone que debes defender a tu hermano menor y no molestarlo ni mucho menos dejar que lo molesten.
Nando solo atinó a sobarse la cabeza mientras unas lágrimas salían de sus ojos a causa del dolor por los golpes proporcionados por la niña. –tu, mensa, te acusaré con mi abuela ya verás.
— ¿entonces vas a decir que una niña te pateó el trasero? Por mi muy bien. –dijo Xóchitl sin importarle un poco la amenaza del castaño mayor mientras aún tenía el balero en la mano en forma de ataque.
—Ustedes dos son unos tontos, son tal para cual. –gritó antes de salir corriendo. Xóchitl le devolvió el juguete de madera a su amigo con una sonrisa.
—Toma Leo, tengo el ligero presentimiento de que Nando ya no volverá a molestarnos. –Leo estaba sorprendido, todo había pasado tan rápido, Xóchitl fue grandiosa, la forma en que se enfrentó a Nando y como le dio su merecido sin mucho esfuerzo. Leo se quedó observando un poco más a su amiga quien sonreía muy complaciente mientras se sacudía el polvo de su uniforme. Leo lo supo en ese momento, siempre quería estar al lado de Xóchitl y haría todo lo posible por permanecer cerca de ella.
Leo llegó a su casa cansado y fastidiado yendo directamente a su cuarto donde se dejó caer en la cama boca abajo, este día ya se le había arruinado aún más si es que era posible. Seguía muy molesto con lo sucedido con valentina y Chimo, le enfurecía el saber que todos pensaban que tenía intereses románticos con Valentina.
—Es una completa estupidez, no puedo ver a Valentina más que como una amiga, después de todo no puedo dejar de amarte. –dijo Leo con el rostro volteado hacia la mujer que se encontraba parada al lado de él. – ¿por qué no puedo dejar de pensar en ti Xóchitl? –preguntó en voz baja y trató de alcanzar su mano pero solo pudo sostener aire entre sus dedos. –es verdad, porque moriste por mi culpa. –Leo observó cómo los ojos de Xóchitl estaban llenos de tristeza y como sus dedos se dirigían a su rostro, esperaba sentir un tacto cálido pero no pudo sentir más que frio por donde la mano de la pelinegra pasaba, aun así Leo disfrutó cada segundo, a pesar de lo helado del contacto lograba calmar el dolor, la tristeza, la ira y la soledad que sentía en su pecho y por breves segundos lograba sentirse en paz consigo mismo, aunque la culpa no desaparecía por completo. Cerrando los ojos se volteo quedando ahora boca arriba y se dispuso a disfrutar más de ese momento. A dejarse llevar por no tener esa sensación de sentir como un cuchillo perfora dentro de ti y que por más que intentes aliviar el dolor este no desaparece. El contacto de Xóchitl parecía ser un bálsamo no solo para su cuerpo sino también para su alma herida, herida que estaba seguro Leo nunca sanaría, trató nuevamente de tomar esa delicada mano pero una vez mas no pudo sentir cuerpo, alguno, parecía que Xóchitl era la única que podía tener cierto efecto en Leo. Cerró los ojos, si bien él no podía tocarla al menos se dedicaría a disfrutar de las fantasmales caricias de la que en vida fue el amor de su vida, incluso en muerte ella seguía siendo la mujer que más amaba.
El momento de tranquilidad se terminó cuando Nando entró a su habitación interrumpiendo ese momento tan íntimo que pocas veces lograba sentir desde hace ya poco más de un año. Y sin decir nada se dirigió a abrir las cortinas dejando entrar la luz, que hizo a Leo cerrar sus ojos acostumbrados a la oscuridad.
—Ya estuvo bueno chisguete, es hora de que hablemos sobre el futuro de la empresa. –Leo se incorporó fastidiado y soltando un pesado suspiro, sabía que tarde o temprano se llegaría este momento, pero esperaba que Nando lo pospusiera un tiempo más, pero al parecer su hermano de verdad ya actuaba como una persona adulta muy diferente a él, que ahora no hacía más que huir y esconderse de todo y todos, culpando a la vida por su perdida.
—De acuerdo Nando, hablemos y solucionemos esto de una vez por todas. –Leo se puso serio y sintió como la presencia de Xóchitl se desvaneció y eso lo asustó pero ahora no era momento de pensar en ello.
—Chisguete, ¿de verdad es que quieres renunciar a todo cargo y posesión de la empresa que nuestro padre construyó? ¿Estas completamente seguro? Por qué de ser así entonces necesitaremos hacer mucho papeleo lo más pronto posible.
— ¿Que esto Nando, no me vas a gritar, golpear, ni decir que soy un irresponsable al deslindarme de mis obligaciones? –preguntó muy confundido Leo, por ser Nando esperaba gritos y drama de su parte, pero parecía tomárselo bastante bien, como si entendiera perfectamente lo que le pasaba, porque él no había perdido a la mujer que amaba, Teodora seguía viva y al lado de él, amándolo, cosa que Leo ya no tenía. –no me digas tratas de quedarte con todos los bienes y el dinero que genera la empresa? –trató de provocarlo.
—Para nada cuatro pelos, pero tampoco tiene caso que intente retenerte en este negocio si no darás el cien por ciento y sobre todo si no es lo que deseas. –dijo Nando con un pesado suspiro mientras tomaba asiento a lado de Leo. –aunque no lo creas chisguete me preocupo por ti, y solo quiero estar seguro de que esto es lo que realmente quieres. –Leo no contestó solo se quedó mirando el suelo con los dedos entrelazados. ¿Realmente quería esto? No lo sabía, pero si sabía que no quería quedarse más en esa empresa. Intentar con el negocio de su abuela no sonaba descabellado, era una excelente oportunidad para escapar, porque sí, es lo que Leo estaba haciendo y lo sabía y se detestaba por eso, volver a huir como un niño pequeño y cobarde. Que patético, pero eso ya no le importaba. El apuesto joven contempló el suelo unos momentos más antes de responder a su hermano.
—Sí. Además no quiero que el legado de la abuela desaparezca –dijo Leo, pero Nando notó duda en su voz pero solo se limitó a encoger los hombros y darle unos golpes en la espalda a modo de apoyo.
—Bueno, si cambias de opinión ya sabes que la empresa tendrá los brazos abiertos, ¿o debería decir puertas? Después de todas las empresas no tienen brazos, que tonto jajaja. –leo se rió del pésimo y mal chiste de su hermano mayor, parecía ser que por momentos el chico torpe e inmaduro salía a flote.-bueno entonces es hora de llamar a don Andrés, no hay nadie mejor capacitado que ese vejete loco para ayudarme a llevar la empresa. –se levantó de la cama y se dirigió a la puerta. –me alegra haber tenido esta platica de negocios chisguete.
—Gracias Nando –fue lo único que dijo Leo antes de que su hermano saliera de su habitación.
—No hay de qué, después de todo le prometí a la abuela que siempre te cuidaría Leo. –el nombrado solo sonrió. Nunca esperó recibir todo este apoyo y comprensión por parte de Nando y solo entonces se dio cuenta de que su hermano no solo había cambiado sino que siempre había estado ahí para él. De forma silenciosa siempre había cuidado de Leo y este lo agradecía profundamente. Una vez que se quedó solo se volvió a hundir en sus pensamientos y esa horrible sensación de algo quemando y oprimiendo por dentro volvió a hacer acto de presencia, molesto se dirigió a su cocina y comenzó a buscar en su alacena la botella de tequila que tenia guardada.
—Hola, espero nos volvamos a ver de nuevo. –fue lo que salió de sus labios antes de llevarse la botella a la boca.
Llegamos al final del segundo capitulo de esta historia, y es que me gusta sufrir demasiado que necesitaba una dosis de amor con mucha de angustia. Trataré de ir actualizandon lo mas pronto posible.
Espero les haya gustado. Nos vemos en el siguiente capitulo. Lucy los quiere ;)
