Contenido: Yaoi, drama en exceso, romance, triángulo amoroso, SPOILERS DEL MANGA hasta el capítulo 234 aproximadamente. Chifuyu parecerá "el perro de las dos tortas" pero espero que no sean tan duros con él.

Pareja: KazuFuyu (Kazutora x Chifuyu) vs BajiFuyu (Baji x Chifuyu)

Disclaimer:

Hikari: Ha pasado mas de un año, ya nadie recuerda este fic (apenas si yo misma lo hago) pero con este capítulo hasta corregido aguardando en mi computadora desde hace meses enteros, quería al menos compartirlo con quien lo encontrara. Saben que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos. Notas al final.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Capítulo 2

Cuando abro nuevamente mis ojos, no puedo evitar cierta decepción en mí al percatarme que no he amanecido en mi antiguo departamento. Efectivamente, a mi mente aun le cuesta aceptar el que ahora esta es mi casa. Ésta es mi realidad.

Me doy el permiso de recordar varios detalles mientras me alisto para salir a trabajar.

Detalles que podrían parecer ínfimos e insignificantes me provocan ciertos escalofríos al notarlos. Entre mi ropa sucia también se entremezclan prendas de algunas tallas mayores, sé de inmediato que todas pertenecen a Baji-san, en la cocina hay dos tazas a juego, y en el cajón de cubiertos siempre hay un juego más del indispensable.

-¿Por qué no vivimos juntos si llevamos tantos años juntos?- me preguntó, aunque no tardo en dar con la respuesta. Surge el presentimiento de haber tenido la idea de ofrecerle aquello al pelinegro… pero tal vez mi yo que estaba aquí anteriormente no encontró el coraje para proponérselo.

Y Baji-san tampoco nunca pareció dispuesto a dar el siguiente paso.

-Si yo no doy el paso, seguro que él se seguirá acobardando.- sonrío con ternura mientras bebo mi café caliente. Por supuesto, noto inmediatamente una especie de… ¿alivio?- Yo soy el cobarde aquí. No sé qué pasaría si de repente hubiese despertado en una realidad donde vivimos juntos. Tenerlo vivo junto a mí ya fue lo suficientemente desgarrador como para poner mi vida de cabeza.

Sonreí con amargura antes de al fin tomar mis llaves y dirigirme a la puerta. Sin embargo, antes de terminar de dar el primer paso, no pude evitar mirar al suelo, esperando tal vez alguna presencia ajena que me despidiera antes de mi partida aquella mañana. Claro, nada cambió en esos pequeños segundos.

"Ni siquiera excalibur está aquí para hacerme compañía", pensé con cierto remordimiento.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-B-Baji… san.- no pude evitar que mi voz se rompiera luego de tratar de ocultar mi sorpresa al reconocer a quien estaba esperándome en las puertas del edificio donde se encontraba mi humilde departamento. Por supuesto, el pelinegro no pareció demasiado contento ante la poca alegría que transmití con mi forzada sonrisa y mi incómodo parecer.- No sabía que ibas a venir.

-Claro que no sabías, no te lo dije.- hasta que comenzó a dar un par de pasos hacia mí es que noté que estuvo recargado en su propia motocicleta mientras me esperaba, una muy parecida a la que conducía durante sus años de adolescencia pero que claramente se encontraba en mejores condiciones y mantenimiento.- Sube. Te llevaré hoy al trabajo.

Tuve el impulso de negarme pero, al ser consciente de la situación, realmente no encontré demasiadas opciones. Dudoso, terminé aceptando el casco que me ofreció en un poco cordial ofrecimiento mudo.

"Se supone que debía comportarme con la mayor naturalidad posible" me reprendí mentalmente, tratando que mis manos no temblaran cuando subí a la motocicleta. Mi memoria corporal me indicaba que ésta no era la primera vez que ocupaba aquel asiento trasero, pero aún me sentía como una quinceañera enamorada de su crush cuando pasaba ambos brazos alrededor de la cintura de Baji-san para sujetarme.

Noté su mirada curiosa sobre su hombro poco antes de encender el motor, pero él no volvió a decir palabra alguna.

El recorrido fue silencioso pero constante. Seguramente Baji-san aún tiene muchas dudas respecto a mi comportamiento del día de ayer, pero me sorprende cuando ya han pasado más de 5 minutos de silencio y él no se ha atrevido a hacerme ningún cuestionamiento. De haberse tratado del Baji-san adolescente, ni siquiera me hubiera dado los buenos días antes de lanzar su primer pregunta… supongo que aquella discreción se la ha ganado con la madurez al paso de los años.

"Quiere preguntarme pero no se atreve por el miedo a incomodarme".

Un remolino de emociones se mueve con insistencia dentro de mi estómago. "Realmente…. Yo realmente estoy saliendo con Baji-san". Dejé descansar mi cabeza sobre su espalda y noto un pequeño saltito del cuerpo ajeno. A pesar de no estarlo viendo de frente, supe de inmediato que esbozó una pequeña sonrisa traviesa.

No pasan más de 15 minutos antes de que comience a disminuir la velocidad de la motocicleta, llegamos a un pequeño estacionamiento que se encuentra en la parte trasera de la tienda donde trabajamos. Me percato de inmediato que la cortina de metal aún sigue abajo, así como tampoco se logran ver luces provenientes del interior.

-Kazutora-kun no ha llegado…- digo más para mí mismo mientras suelto un suspiro aliviado, aun así alcanzo a notar cómo Baji frunce el ceño al escucharme. "Aun no estoy listo para verlo cara a cara…".

-El muy idiota siempre llegando tarde.- gruñe entre dientes.- Iré a abrir la puerta principal.- me avisa antes de darme las llaves para que yo abra desde la puerta trasera. Con cuidado, un chirrido me dio la bienvenida al amplio local, con temor encendí las llaves y me di el permiso de exclamar un bajito "oh" al examinar con la mirada el interior.

-Es diferente…- el interior, el local, el nombre y hasta la ubicación de mi lugar de trabajo… todo es diferente a aquella tienda donde estuve trabajando los últimos años junto con Kazutora-kun. Ésta es mucho más amplia y parece tener una imagen mucho más profesional si la comparamos con la anterior, además de contar con muchos más estantes y productos… y aún así, siento que algo le falta. Es como si esa pisca hogareña en la que tanto había trabajado con Kazutora-kun simplemente se hubiese esfumado con el aire.

-¿Dijiste algo?- la voz gruesa de Baji-san me tomó desprevenido. La luz del día hizo ver aún más amplio el lugar una vez que la cortina de lámina fue levantada. Negué con la cabeza antes de sonreírle.

-No, no dije nada.

Sin perder más el tiempo, ambos comenzamos con nuestras actividades laborales. No fueron pocas las veces que tuve que hacer un repaso mental en mis recuerdos para saber cuál sería mi siguiente tarea. En general, hacía prácticamente lo mismo que en mi otra vida, sin embargo, con Baji-san también trabajando, mis actividades se reducían a la mitad, además de ser él quien tomaba muchas de las decisiones importantes.

-Joder, ese idiota de Kazutora…- dijo en una especie de gruñido, luego de ver la pantalla de su teléfono.

-¿Sucede algo?- tratando de no verme ansioso, fingí seguir acomodando los accesorios de gato en las estanterías que tenía enfrente.

-Dice que no vendrá hoy.- Me extendió el aparato para que yo mismo pudiese leer el mansaje que había enviado.

"Estoy enfermo. Es una molestia ir hoy, así que no iré".

-Si claro, como si ese idiota se pudiera enfermar.- exclamó, tecleando rápidamente algún tipo de respuesta.- Falta hoy y considérate desempleado.

-¿No crees que es un poco excesivo?- sonreí, sintiendo una gotita de sudor resbalar por mi cabeza al ver su pequeña rabieta.- ¿O es que en realidad ustedes tuvieron una discusión o algo?

"Bingo", pensé al ver cómo su ceño se fruncía de manera más prominente mientras desviaba la mirada.

-Yo no me he peleado, él es el que estuvo actuando y diciendo cosas raras…

-¿Cosas raras?- sonreí, llegué a pensar que Baji-san había madurado en estos 12 largos años, sin embargo ver aquel lado infantil de él me provocaba tener mariposas en el estómago. "Sigue siendo el mismo Baji-san".

Esperaba que el pequeño acto del más alto continuara con algún puchero o pisotón, pero su semblante se puso serio de un momento a otro. Mirándome fijamente, dio algunos pasos para que su rostro quedara a pocos centímetros del mío. Dudo que el color rojizo que adquirieron mis mejillas al tenerlo tan cerca pasara por alto, pero aun así parecía bastante indiferente a no respetar mi espacio personal.

-Chifuyu, tú…- sintiendo cómo mi ritmo cardiaco aceleraba con cada segundo, el timbrar de su teléfono rompió por completo el contacto entre nuestros ojos. Diciendo una grosería inentendible, Baji contestó con un tono neutral la llamada, abriendo así de nuevo la distancia entre nosotros. Cuando él me dio la espalda, dejé que mis rodillas temblaran y mi mano palpara mi propio pecho, cerciorándose de que aun mi corazón siguiera adentro de mi cuerpo.

-¿Fecha límite? ¡Por supuesto que no!- la voz furiosa de Baji volvió a atraer mi atención, parecía estar en medio de una importante llamada.- ¡Y una mierda! ¡Iré yo mismo!- y con agresividad, cortó la línea.

-¿Ocurrió algo?- desvié la mirada para que otra vez mis traicioneras mejillas no se vieran coloreadas en carmín al ver a mi apuesto novio alborotar los mechones de cabello que traía sueltos.

-Parece que hubo un problema con nuestro pago en el banco.- suspiró con cierto cansancio. Mi mente me puso al tanto de la situación, haciéndome recordar que, para abrir la tienda en donde ahora trabajábamos, en el pasado tuvimos que solicitar un préstamo bancario, probablemente el problema estaba relacionado con el pago que se supone que realizábamos de manera mensual.- Dicen que rebasamos la fecha limite pero está claro que ellos son los culpables.

-¿Quieres que yo vaya? No quiero que le rompas la nariz a ningún ejecutivo de cuenta como la vez pasada.- traté de reprimir una carcajada ante la imagen mental de aquel suceso. Baji-san, por otro lado, solo se cruzó de brazos.

-Iré yo. Yo fui el que hizo el último depósito, así que es mi responsabilidad.- sin más, tomó las llaves de su motocicleta del mostrador para luego descolgar su gruesa chamarra del perchero.- Si el idiota de Kazutora llega, dile que se prepare de la golpiza que le daré al regresar.

-Asegúrate de no lastimar a nadie por favor…- ondeé mi mano luego de que él abriera la puerta, sin embargo, me tomó por sorpresa cuando, en lugar de salir, dio media vuelta, tomó mi mentón y lo alzó levemente para darme un rápido y efímero beso en los labios. Mis ojos abiertos de par en par delataban por completo mi sorpresa.

"Es normal que hagamos esto… no debería sentirme tan culpable luego de cada muestra de amor."

Baji-san me dirigió una mirada algo confundida pero finalmente volvió a soltarme para retomar su camino.

-No tardo…

-V-Ve con cuidado.

La campanilla fue el último sonido en hacer eco dentro de aquel vacío local.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-Chifuyu, maldita sea, tienes que acostumbrarte. No puedes actuar como un adolescente cada vez que Baji-san hace o dice algo.- me reprendía, sabiéndome solo mientras dejaba caer mi cuerpo sobre el mostrador.- A este paso solo levantaré sospechas. Seguramente Baji-san ya esté pensando que actúo de manera inusual.

No es como si hubiera engañado a Baji-san en el pasado ni nada por el estilo. Aun así, mi tortuosa mente se encargaba de hacerme revivir mi primer y único beso con Kazutora-kun cada vez que estaba junto a Baji. Simplemente, aquella mañana cuando lo rodeé con mis brazos recordé el tacto de la palma de Kazutora-kun sobre mi rostro.

Cuando él me veía con ternura, cuando nuestros ojos se encontraban a mitad del trabajo, recordaba el semblante avergonzado del de ojos bicolor mientras me veía entrar a mi edificio.

Cuando los labios de Baji-san chocaban con los míos… recordaba otro par que hace mucho yo había tocado.

¿Por qué mi cerebro se esmeraba tanto en compararlos?

-Y aún me falta enfrentarlo frente a frente, además de todo.- suspiré, imaginando como podría lucir el Kazutora de esta realidad. ¿Será igual que el que yo conocía? ¿O tal vez sea un poco diferente? Antes solía atar su cabello en una coleta, ¿ahora lo traería suelto? Durante el trabajo tenía el detalle de querer ocultar su tatuaje bajo el pretexto de "no querer asustar a los clientes" a pesar de que le he dicho que realmente no era algo de importancia. ¿Tal vez entonces ahora si lo lucirá con todo su orgullo?

¿Qué tan diferente sería el Kazutora-kun comparado al que comenzaba a enamorarme?

Un sonido ajeno fue lo que rompió mi hilo de pensamientos. Erguí de inmediato mi espalda, atento de si el sonido volvía a repetirse, al cabo de unos cuantos segundos en silencio el agudo ruido se repitió.

-¿Un maullido?- traté de agudizar mi oído para rectificarlo. Es más, hasta hice un recuento en mi mente para verificar que, efectivamente, dentro de la tienda no vendíamos animales (además de algunos peces y tortugas).

"En nuestra tienda anterior, Kazutora-kun y yo cuidábamos algunos perros y gatos dentro, antes de darlos en adopción, pero aquí no parece que hagamos lo mismo…".

Cuando el sonido se repitió, una vez más, mi cuerpo se movió prácticamente solo, buscando el origen de aquel débil maullido. Era agudo, tan bajito que probablemente se trataba de alguna cría o un cachorrito. Al no notar nada fuera de lo normal dentro, decidí entonces abrir la puerta trasera, donde percibí más claramente el maullido.

Con cuidado, no tardé en revisar atrás de los contenedores de basura, donde al fin, encontré un pequeño gatito, de color completamente negro, a excepción de la punta de su cola, la cual era blanquecina. El pequeño pareció asustarse con mi presencia, por lo que trató de ocultarse más entre los botes de basura.

-Así que aquí estás…- le hablé suavemente, acuclillándome y haciendo ruiditos con mi boca para tratar de atraer su atención. Después de algunos segundos, aun un poco temeroso, el minino optó por acercarse, finalmente recibiendo algunas de mis caricias cuando estaba lo suficientemente cerca.

-Tú eres…- noté una pequeña cicatriz en una de sus orejas y volví a ver su graciosa cola que más parecía un desgastado pincel.

Yo conocía a aquella criatura. Tal vez ella no a mí, pero yo pude reconocerla con exactitud.

-¿Cómo llegaste hasta aquí?- estaba a punto de nombrarla cuando una segunda voz intervino.- ¡Te estuve buscando todo este tiempo!- ni siquiera me dio tiempo de alzar la cabeza para ver su rostro, el otro chico se acuclilló a mi lado, dejando ver primero sus malgastados tenis, sus largas y cuidadosas manos al tomar a la pequeña criatura y finalmente alzarla hacia su rostro sonriente.

-¡Te estuve siguiendo por dos cuadras enteras! ¿Tanta era tu insistencia para venir a la tienda?- le hablaba de frente al minino que contestaba únicamente con un alegre maullido, como si le acabara de gastar algún tipo de broma al joven.- Y yo que quería darme el día libre.

-Ka…- "Es él". Su cabello suelto caía con gracia a los lados de su rostro, aunque justo del lado derecho, donde yo me encontraba, su mechón de cabello estaba acomodado atrás de su oreja, permitiéndome verlo con mayor claridad. Sus ojos bicolores brillaban con ingenuidad y finalmente se cerraron con fuerza al sentir la áspera lengua gatuna sobre su mejilla. Su tatuaje solo podía verse a la mitad por su cuello de tortuga que usaba, además de una gruesa sudadera, vestía unos rotos y desgastados jeans.

"Se ve igual… es idéntico al Kazutora-kun con el que conviví los últimos dos años…".

-¿Que estás haciendo aquí, Chifuyu?- entrecerró su mirada cuando al fin se dirigió a mí, sintiendo un nudo en la garganta ni siquiera pude darle significado a su pregunta.

-Yo…- es lo mismo que yo me preguntaba. ¿Por qué? ¿Por qué había caído en este lugar después de todo? ¿Por qué no todo podía regresar a como era antes? ¿Por qué no simplemente…?

"¿Quiero que Baji-san vuelva a morir?".

"No. No es eso. Pero, al mismo tiempo, es la verdad."

"Quiero quedarme aquí" "Y también quiero regresar".

"Estar junto a Baji-san" "Regresar con Kazutora-kun".

"¿Qué es lo que debería…?".

-¿Por qué pareciera que vas a llorar?- no me percaté cuando Kazutora-kun acercó su palma a mi rostro hasta que apartó con delicadeza uno de mis mechones de cabello, como si quisiera ver con mayor detenimiento mi cara.

Ni siquiera fue un toque prolongado, ni siquiera estoy seguro si quiera si llegó a tocar mi piel, pero ese pequeño acto fue suficiente para que mis pulmones soltaran con fuerza el aire que había mantenido adentro inconscientemente.

-¿Chifuyu?

"No tendrá recuerdo alguno de si quiera estar enamorado de mi…".

No me moví ni un milímetro cuando me percaté de que el rostro de Kazutora-kun comenzaba a acercarse peligrosamente al mío. Ni siquiera tuve el reflejo de tratar de apartarme, es más, estaba esperando que la brecha se hiciera más y más corta.

Quería que me tocara, quería sentirlo, saborearlo. Rectificar que aquel recuerdo de sus labios era en realidad algo palpable y no solamente un sueño del pasado.

Yo deseaba…

Pero otra fuerza jaló con esmero mi cuerpo, obligándolo a que me tuviera que levantar para no perder el equilibrio. Sentí cierto dolor ante el rápido movimiento, confundido, volteé hacia mi izquierda, descubriendo que la fuerza de una mano contra mi brazo era lo que me había obligado a separarme del otro.

-¿Que se supone que están haciendo?- la voz ronca de Baji-san sonó aún más grave de lo de costumbre. Miraba con cierto rencor a quien aún quedaba acuclillado sobre el suelo y, a cambio, Kazutora-kun también lo miraba con cierto recelo mientras inflaba ambas mejillas, sosteniendo al perezoso gato entre sus brazos.

-B-Baji-san…- su fuerte agarre aun me mantenía sujetado del brazo, a tal punto que debía mantenerme parado en puntillas para poder alcanzarlo.

-Creí que no vendrías a trabajar.- susurró, luego de lo que me pareció una eterna lucha de miradas.

-Tú fuiste quien me amenazó con desemplearme si no venía, ¿recuerdas? Podría demandarte por abuso de autoridad laboral- finalmente se puso de pie, aunque no parecía en ningún momento afectado por la dureza del gesto del mayor.- Esta pequeña amiga estaba sola cerca de casa, la encontré cuando venía hacia acá, pero la muy traviesa me mantuvo persiguiéndola las dos últimas calles.- la sostuvo por debajo de sus patas delanteras para que ambos la observáramos.

Como si el cambio de tema fuese suficiente para desviar su atención, Baji-san me soltó antes de tomar en sus propias manos a la pequeña.

-No parece que tenga dueño…- susurró, luego de acariciar su pequeña cabeza.

-Lo mismo pensé luego de ver su pelaje, además parece que se hizo una herida en una de sus orejas, pero ya ha sanado.- siguió explicando Kazutora-kun.- Además, no creen que se…

-¡Chifuyu!- interrumpió asombrado Baji.- Oye, ¿no crees que se parece a Peke J?- viendo el brillo divertido en sus ojos, quise soltar una risita también notando cómo nuevamente Kazutora-kun volvía a inflar ambos cachetes, probablemente habiendo querido hacer el mismo comentario.

-¿En serio?- fingí sorpresa, acercándome para también regalarle algunas caricias. "Lo sé, en un principio nosotros también nos sorprendimos".

Porque sin dudas, ella era excalibur, la pequeña gatita que adopté en mi otra vida, cuando durante una noche, Kazutora-kun y yo la encontramos abandonada cerca del hogar de éste.

Ni Baji-san ni Kazutora-kun volvieron a sacar el tema de la interrupción reciente nuevamente, prefirieron concentrarse en la nueva invitada y la examinaron para así verificar su salud. Luego de una improvisada consulta, ambos determinaron que ella parecía solo estar un poco desnutrida y cansada, obvio por tener que sobrevivir sola en las calles.

-¿Y qué haremos con ella?- preguntó Kazutora, viendo como la pequeña devoraba la comida que habíamos puesto en un plato para ella.- Te dije que deberíamos abrir un área de adopción para animales perdidos o abandonados…- lo segundo sonó más parecido a una queja que a un comentario.

-Pues lamento no haber conseguido aun el permiso.- contestó sarcástico Baji, regalándole una sonrisa forzada.- No es tema fácil conseguir permiso para que nos permitan dar en adopción.

Ambos empezaron otra pelea muda, viéndose fijamente entre ellos. Cansado, solté un suspiro mientras acariciaba con cuidado el cuerpo de la pequeña, tratando de no molestarla.

-Eso quiere decir que, por el momento, ella no tiene hogar, ¿no es así?- lo traté de decir de la manera más neutral posible para que así dejaran de discutir y se centraran en lo verdaderamente importante.- Yo podría ocuparme de ella, ¿verdad que si, excalibur?

Ambos pusieron una expresión difícil de leer después de escucharme.

-¿Otra vez ese nombre?- Baji-san se cubrió el rostro con su mano, gesto que por cierto, tampoco lo entendí.

-Pero espera, ¿que no se supone que tu edificio no permite mascotas?- habló esta vez Kazutora-kun.- Y, luego de que Baji decidiera adoptar a más de 15, sus vecinos le prohibieron tener animales, así que él tampoco podría cuidar de ella.- recargó su rostro sobre su mano en el mostrador, mostrándose desinteresado.

-¡Por eso quiero mudarme a un lugar cercano que dejen tener mascotas! Pero es mucho más difícil de lo que parece, los departamentos para dos son mucho más caros que los individuales.

-¿Para dos?- preguntó con sorna, haciéndole notar lo dicho, por supuesto Baji-san inmediatamente le propinó un golpe en la cabeza.

Haciéndome el que no había entendido aquella indirecta, fingí no haber escuchado, demasiado concentrado en excalibur.

"Así que tiene en mente que me vaya con él… supongo."

Sentí el revoloteo de mariposas en todo mi estómago. Y casi al instante la desagradable sensación de querer vomitarlas.

-De todas maneras, tenemos un problema, no es como si pudiésemos dejarla aquí sola.- continuó Baji-san.

Los tres guardamos silencio, únicamente siendo interrumpido por los ronroneos de la minina, aunque finalmente el suspiro/quejido del de cabello bicolor terminó por llamar nuestra atención.

-De acuerdo, supongo que yo puedo cuidarla entonces.- queriendo parecer despreocupado, caminó hacia nosotros y se sentó sobre el frio mosaico.- ¿"Excalibur", dijiste? Supongo que entonces tendremos que llevarnos bien.- me miró travieso antes de pasar su mano por la barbilla de la gatita, quien no mostrándose muy contenta por haber sido interrumpida, mordisqueo levemente su piel.

Yo decidí levantarme para dar un par de pasos hacia atrás.

"No puedo bajar la guardia. Otra vez regresarán esos horribles pensamientos a mí".

"Quiero tocarlo." "Olvídalo".

"Quiero sentirlo." "No puedes".

"Necesito besarlo." "Ahora tienes a Baji-san".

-Pues con el tema zanjado, supongo que ahora podemos regresar a casa.- no me percaté cuando, pero Baji-san ya se encontraba detrás de mí mientras me pasaba, de una manera no demasiado amigable, mi propia chaqueta. Cuando giré la cabeza hacia el vitral, me percaté que el cielo ya se encontraba oscurecido en donde comenzaban a vislumbrarse las primeras estrellas de la noche.- Te encargamos cerrar con llave, Kazutora.

El mencionado puso un desagradable gesto en su rostro, pero ni siquiera tuvo tiempo para oponerse.

-Es tu castigo por haber faltado el día de hoy.- sin esperar ningún tipo de respuesta, Baji me ofreció un casco antes de darse la vuelta, seguro de que iría tras él, solo ondeé mi mano a modo de despedida antes de cerrar la puerta. Kazutora hizo lo mismo con una breve sonrisa de lado.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-Gracias por traerme, Baji-san.- dije una vez que él se estacionó en el amplio aparcamiento. A pesar de que creía que él se marcharía luego de aquella frase, tuve que disimular mi asombro cundo decidió apagar el motor de su vehículo y también sus luces.

No entendía bien los motivos, pero sabía por sus expresiones que Baji-san no se encontraba del mejor humor posible, es más, ni siquiera me dirigió palabra alguna cuando comenzó su camino hacia las escaleras, obedientemente decidí seguirlo en silencio, sin tener el coraje de si quiera tratar de caminar a su lado.

Después de muchos escalones, en un recorrido que ambos ya nos sabíamos de memoria, al fin llegamos a la puerta de mi departamento. Me di una bofetada mental cuando fue él quien sacó sus llaves y terminó ingresando primero por la entrada.

"Claro. Fui yo quien le dio una copia de mi llave…".

-¿Quieres tomar algo, Baji-san?- traté de sonar cortés para alivianar mis nervios.- ¿Té? ¿Coca? ¿Un poco de agua?- me dirigí a la cocina, dejando mi chaqueta sobre uno de los sillones. Él, en cambio, se quedó parado, solo recargándose sobre la barra que separaba la cocina del comedor y la sala.

-¿Que se supone que estabas haciendo con Kazutora antes de que yo llegara?

Directo al grano, ni siquiera pude mover un musculo más después de escucharlo. Claro, él había visto la inusual corta distancia entre ambos, habría de haber supuesto que Baji-san se había sentido incómodo al vernos. Si aquella mañana ya parecía bastante intrigado por preguntarme mil y un cosas, seguramente esta fue la gota que derramó el vaso de su casi eterna paciencia, de su inseguridad.

Para este punto, imagino que ya estará sospechando que me ocurre algo extraño.

-Solo… solamente encontramos a la gatita, estábamos viéndola cuando tú llegaste.- "Mentiroso. Mentiroso. Mentiroso."

-Mmmm….- dejó salir un ademan con su garganta, dejando en evidencia que esa explicación no le era suficiente.- ¿No te dijo nada más Kazutora?

-¿Que podría decirme? No pasó nada…- "Intentó besarme. Quería yo besarlo."

-Chifuyu, mírame cuando estamos hablando.- ni siquiera me había dado cuenta que trataba evitar encararlo. Queriendo verme valiente, al fin giré mi cabeza y noté su rostro afligido, sus cejas no se doblaban en una expresión enfadada, más bien… era disgusto lo que reconocí.- Desde ayer que estás extraño. ¿Tal mala fue esa supuesta pesadilla?

-Lo fue, Baji-san… realmente era terrorífica y desgarradora. Es como si… hubiera estado durmiendo por años.- oculté mis ojos bajo mi flequillo mientras bajaba la mirada. Me acerqué a él, de modo que la barra era lo único que separaba nuestros cuerpos.- Pero lo peor fue que… a pesar de ser realmente horrible, también había cosas buenas… cosas tan lindas que me hacían creer que realmente no era una pesadilla…

"Cosas como Kazutora-kun."

-¿Chifuyu… sucede algo? Eso no suena como un simple sueño, ¿o realmente pasa otra cosa que no quieres decirme?- Baji-san siempre ha sido demasiado observador, es una característica que no ha cambiado en lo absoluto.- Chifu…

¿Por qué? ¿Por qué a pesar de prometerme no volver a llorar por esto, las lágrimas caen solas desde mis ojos? Trato de parpadear para detenerlas, pero solo provoco que aumenten en cantidad. Baji-san se ha quedado mudo, lo único que logro es hacerlo dudar más de mí, lo hago sentir inseguro, culpable, cuando el único que causó este embrollo soy yo.

"A pesar de que él se te había confesado honestamente, tú aun seguías pensando en Baji." Recuerdo con dolor las palabras de Takemicchi. ¿Cómo se habrá sentido aquel Chifuyu? ¿Realmente su dolor era tan inaguantable como para pedirle a su mejor amigo arriesgarse nuevamente para volver a ver a su primer amor?

¿En verdad el amor de Kazutora le importaba tan poco?

-Por favor, Chifuyu, solo deja de llorar.- me rodeó con sus brazos sobre los hombros. Tuve que apoyar mis manos sobre el frio mármol para alcanzar su estatura y no separarme de su cuerpo.- No sé qué mierda hice ahora, no sé qué tontería hice para lastimarte pero… si tú no me lo dices, no puedo solucionarlo.

-Tú no hiciste nada, Baji-san.- digo entre gimoteos, hundiendo mi boca aún más en su propia ropa.- Soy yo el que… arruina siempre todo. No sé hacer nada bien, no merezco estar a tu lado, Baji-san, tal vez solamente yo…-

"Debería desaparecer".

"Debí ser yo el que muriera aquel día".

Pero no tuve la oportunidad de poner aquel pensamiento en palabras, no cuando el pelinegro se deshizo de nuestro abrazo, solamente para juntar sus labios en lo que pretendía ser un consolador beso.

Sin embargo, sintiendo ese mareo dentro de mi estómago, traté de separarme, de tomar un poco de aire y así lograr terminar mi línea, pero el desenfrenado beso se volvía cada vez más violento, más obsesivo. Baji-san nos jaló a ambos a lo largo de la barra para que cuando al fin ésta ya no estaba, pudiera pegar aún más su cuerpo contra el mío. Entre tropezones, siendo llevado por el ex capitán de la primera división, llegamos a mi habitación, donde finalmente sentí cómo empujaba mi cuerpo para caer en el mullido colchón.

-Sigues llorando…- susurró antes de besarme de nuevo, aunque esta vez en mis mejillas, como si pudiera limpiar con ese tierno acto el resto que habían dejado mis lágrimas.- No vuelvas a repetir que arruinas todo. No te quites importancia, no trates de cargar toda la culpa.

-Pero…- nuevamente selló mis palabras. Sus manos, calientes y algo expertas, trataron de explorar por debajo de mi playera, pero mis manos trataban de frenarlas.

"Aun no. Aun no quiero esto. Solo pensaré en Kazutora-kun si hacemos esto".

-No quiero que desconfíes de mi…- dije apenas sentí que nuevamente mi boca se encontraba libre.- No quiero que simplemente desaparezcas como la última vez…

-¿"La última vez"?- ¿que se supone que le diría? Era obvio que cualquier estupidez que tratara de decir se convertiría en un sin sentido para él. ¿Si le dijera sobre los viajes en el tiempo, sobre Takemicchi, sobre la línea de la que provengo, me creería?

¿Este Baji-san me creería?

-Nunca desconfiaría de ti.- su afirmación cayó fuertemente, como si esas pocas palabras tuvieran el poder de un enorme cuchillo para cortar el ambiente.- Desde… desde el Halloween sangriento, desde que me desperté en la cama de aquel hospital… me prometí que jamás volvería a cargar las cosas por mi propia cuenta. Que te confiaría mi espalda, mi vida entera, que no te haría volver a sufrir de nuevo como lo hice aquella ocasión.

"Es justo lo que querías". "No es cierto".

"Me reconfortan sus palabras". "Mentira, me están destruyendo".

"Debería amarme a mí, solo confiar en mí". "No debería ni siquiera ser merecedor de su amor."

"¿Por qué? ¿Por qué este cambio de vida es tan difícil?".

-Así que no me pidas que no desconfíe de ti, cuando en realidad el único al que le confío todo eres tú.- otro beso. Sus manos dejaron de luchar contra las mías para tomar entre ellas mi rostro. Ya no era más un beso intenso, más bien parecía ser dulce, tierno, con precaución y sin prisas.

Si le dijera a mi yo pasado lo bien que se sienten los besos de Baji-san, ¿dejaría pasar por completo mi historia con Kazutora-kun? Ese estúpido niño de 13 años seguro que lo haría sin duda alguna.

Pero… ¿qué haría el yo de 26 años?

Aun no logro descifrarlo.

-Hoy no… Baji-san.- lo detuve de la muñeca cuando volví a sentir cómo trataba de colarse por debajo de mi ropa. Él, en silencio, terminó solo recostándose a mi lado, extendiendo sus brazos para que yo pudiera recostarme sobre su pecho. Y así lo hice.

Sintiendo como poco a poco el cansancio comenzaba a arrastrarme, escuché como de su garganta salía un extraño gruñido. Al levantar la vista, noté que lo había hecho casi inconscientemente.

-Lo siento.- me sonrió, desordenando mi cabello.- Solo recordé… algo que me dijo Kazutora.

-¿Kazutora-kun?- mi voz salió ahogada, aun en consecuencia del llanto.

Baji-san pareció pensar detenidamente sus palabras antes de hablar, tal vez queriendo expresar lo mejor posible sus pensamientos.

-Te lo digo porque… bueno, acabo de decirte que te confió todo, ¿no es verdad? Y está claro que él no quiere que te lo diga pero, aun así quiero decírtelo, aunque esto me hace sentir como si fuera una estúpida adolescente insegura de su novio. Ya sabes, de esas locas tóxicas que se ponen celosas solo porque alguien más le puso los ojos encima a su crush, o sea… ¿si me doy a entender?- negué con la cabeza, tratando de no reírme de su extraño monologo. Él bufó antes de continuar.- El día de ayer, justo después de que te dejara aquí, me dijo que… bueno, me dejó muy claro que tiene sentimientos románticos hacia ti.

"¿Eh?".

-Dijo algo estúpidamente cursi del destino y mierdas así, la verdad no recuerdo todo ya que lo golpeé en el estómago apenas comprendí lo que trataba de decirme. El punto es que… seguramente él tratará de tomarte con la guardia baja. Por eso, es que me comporté como un imbécil cuando los vi hoy por la tarde, realmente me enojó imaginar que él podría tomar ventaja de ti mientras yo no estaba.

"No puede ser. No puede ser. No puede ser."

-¿Que fue… lo que dijo?- Baji alzó una ceja, intrigado por mi pregunta.- Quiero decir… eso del destino… ¿exactamente, qué fue lo que dijo?

Baji-san cerró sus ojos, tal vez tratando de recordar con claridad, aunque su ceño fruncido me indicó que realmente no deseaba remembrar aquellas palabras de Kazutora-kun, aun así, me sentí agradecido ante su esfuerzo.

-Algo de conocerte mejor de lo que yo te conocía porque… joder, algo como de conocerte de otra vida o yo que sé.- gruñó antes de apretar fuertemente sus dientes.- Maldita sea, realmente creo que debo ir a golpearlo otra vez.

Sentí como trataba de incorporar nuevamente su cuerpo, pero con mi propio peso se lo impedí. Oculté mi rostro en su pecho, por lo que fui incapaz de volver a ver su cara, aun así, al sentir como nuevamente se relajaba supe que él ya no tenía intenciones de volverse a mover.

Pasados los minutos, su respiración se volvió cada vez más lenta, indicándome que él también fue vencido por el cansancio y el sueño, sin embargo, a pesar de yo también sentirlos, no me vi en posibilidad de también caer ante Morfeo.

Las palabras de Kazutora, relatadas por Baji-san, siguen dando vueltas en mi mente.

¿Será posible? No, Chifuyu, no te ilusiones. Eso solamente complicaría aún más las cosas. Solo es una cursilería por parte de Kazutora-kun.

Pero… ¿y si realmente es él? ¿Y si realmente es el Kazutora-kun con el que he convivido los dos últimos años?

Y aun si no lo fuera… ¿cómo es que el Kazutora de ahora dice quererme? A mí, al peor ser humano del planeta.

¿Cómo es que dos personas tan geniales y amables, como Baji-san y Kazutora-kun, han caídos engañados por una basura como yo?

¿Por qué? ¿Por qué me hizo tan infinitamente feliz imaginarme a Kazutora diciendo aquello? Convertirme en su ser amado. Convertirme en su ser especial… sentir aún más felicidad que cuando Baji-san afirmó ser yo en el que más confiaba.

¿Porque, a pesar de sentirme tan lleno del amor de Baji-san, aun quiero tener el de Kazutora-kun?

o*~o*~Continuará o*~o*~

Hikari: Mas de un año ha pasado con esta idea que realmente en un principio me tenía cautivada, sin embargo, entre cosas del destino terminé posponiéndola mil veces a pesar de tener listo este segundo capítulo. ¿Terminaré esta historia algún dia? La verdad no lo sé, pero el capítulo 2 estuvo en espera tantos meses que, aun sin saber si continuaré con esto, quería mostrárselos. Quien sabe, tal vez pueda regresar si me libro de este insufrible bloqueo de autor, si es que me dan la oportunidad. Por lo mientras solo me queda agradecer e invitarlos en mis próximos oneshots. ¡Bye bye-perowna!