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LINA LA VIRGEN
Traducción de 'Lina the Virgin' por QueenHimiko.
PARTE 2
Lo sucedido en el lago quedó guardado en el fondo de la mente de Gourry. Aunque cada vez se convencía más de lo ridícula que era la idea de que Lina hubiera quedado embarazada por un deseo realizado mientras nadaban en un lago, la idea de algún día sentar cabeza y comenzar una familia continuaba resultándole atractiva. ¡Quizás algún día Lina se cansaría de la vida de vagabundear y desearía echar raíces en algún lugar!
No dejaba de ser una linda fantasía mientras compartían sus días juntos. Eran jóvenes y aún tenían mucha vida por delante Además, él se tomaba muy en serio el ser su guardián e incluso había llegado a llevar la cuenta de sus ciclos, consciente de lo mala que era Lina avisándole, y con las vidas que llevaban era imperativo saben cuándo se encontraban vulnerables. Habían sido más ocasiones de las que le gustaban en las que habían sido atacados y él se había enterado recién ahí que la magia de Lina no estaba disponible y que él no podría permitirse dejarla sola.
Así que cuando fueron acosados por unos bandidos unas semanas después de lo sucedido en el lago, en el día veintiocho del ciclo de Lina, Gourry supo que no podía esperar mucho de ella y se preparó debidamente, solo para que Lina los sorprendiera a todos lanzando una volea de Flare Arrows hacia ellos. Mientras se alejaban de los bandidos calcinados (por supuesto, tras haber chequeado por si llevaban algún tesoro encima), Gourry comentó—: No es que me importe, pero ¿no deberías en esos días del mes en los que no puedes usar tu magia?
Lina se sonrojó—. ¿Qué disparates dices?
—Estás en el día veintiocho…
—¡¿Llevas la cuenta?!
—Es parte de mis funciones como tu guardián —contestó él mientras dejaba caer su mano sobre la cabeza de Lina, sin inmutarse por su enojo.
Lina dejó ir un suspiro irritado—. A veces se atrasa, ¿de acuerdo? Muchas cosas pueden afectarle, como el estrés, por ejemplo.
—¿Te sientes estresada? —Gourry no quería decirlo en voz alta, pero sentía que las cosas iban muy tranquilas últimamente. No quería atraer la mala suerte.
—Nada de lo que debas preocuparte —espetó Lina—. Como sea, con el dinero que le quitamos a esos rufianes, ¡vamos a comprar algo para comer!
—Eso suena bien —apoyó él con una sonrisa—. Igual, avísame cuando vengan esos días del mes para que pueda prepararme bien.
El sonrojo de Lina disminuyó un poco al tiempo que dejaba escapar un nuevo suspiro—. Sí, sí, ya vamos. ¡Tengo hambre!
Ese pensamiento continuaba molestándolo en el fondo de su mente, pero si Lina no estaba preocupada, ¿por qué debería estarlo él? Después de todo, de ellos dos, Lina era la inteligente. Ni siquiera estaba seguro de para qué servía el ciclo femenino. Sabía que de alguna manera estaba relacionado con la habilidad de las mujeres para tener bebés, pero no mucho más. Salvo que mientras más envejecían, el ciclo se iba volviendo más espaciado en el tiempo para, al final, terminar desapareciendo por completo tras un tiempo.
Sin embargo, Lina nunca llegó a avisarle nada, y su magia se mantuvo tan confiable como siempre. Era extraño, pero Lina no parecía estar preocupada al respecto, así que él tampoco sintió la necesidad de preocuparse. Bueno, no completamente. Seguía estando esa pequeña parte de él que comenzaba a preguntarse si existía alguna consecuencia indeseada de su visita al lago. Pero luego la idea de que él de verdad pudiera haber dejado a Lina embarazada por pedir un deseo mientras nadaba en un lago con ella volvía a parecerle ridícula, por lo que debía haber otra explicación. ¡Él tan solo era demasiado idiota para verla! De seguro si algo tan drástico como Lina quedando mágicamente preñada llegase a ocurrir, ella ya se hubiera dado cuenta a esas alturas. Ella era la inteligente.
Las semanas se convirtieron en meses y las ropas de Lina se volvieron más apretadas, lo que hacía a Gourry preguntarse si su compañera se había pegado un estirón. Sin embargo, llegó una mañana en la que la Lina bajó a desayunar con su barriga asomándose hacia adelante, idéntica a la de una mujer embarazada, lo que provocó que Gourry casi escupiera el té mañanero que estaba bebiendo. Pero de seguro debía haber otra razón, o quizás él solo pensó que ella se veía embarazada por el estúpido deseo que había pedido y quizás Lina simplemente hubiera engordado…
—¡Oh, mira qué linda barriguita tienes! —dijo una mesera mientras corría a tocar el estómago de Lina cuando esta entró en el comedor.
—¡Disculpe! —se quejó Lina quitando la mano de la mujer con brusquedad.
—Oh, no sea tan tímida, mamá. En nuestro pueblo se considera un gesto de buena fortuna el tocar la barriga de una mujer embarazada —volvió a decir la mesera.
Los ojos de Lina la miraron como cuchillas, rodeándose el estómago con ambos brazos mientras decía a la mujer en voz baja—: ¡Pero si no estoy embarazada!
La mesera tragó saliva mientras se encogía ante la hechicera, a quien parecían estarle saliendo llamas por las orejas—. Lo siento, lo siento, yo, eh… Ya entiendo…
—¡Exijo un reembolso por la noche, desayuno gratis y almuerzo para llevar! ¡Y que la casa invite! —Lina declaró.
Lágrimas comenzaron a formarse en los ojos de la mesera cuando dijo—: ¡Sí, señorita! ¡De inmediato, señorita!
—¡Es insultante! —exclamó cuando se dejó caer en la silla junto a Gourry—. ¡¿Cómo puede alguien pensar que yo, una hermosa doncella, pudiera estar embarazada?!
—Sí, tus pechos siguen tan pequeños como siempre.
Lina lo golpeó en la parte alta de la cabeza—. No estás ayudando.
—Aunque ahora último has estado diferente —dijo Gourry al tiempo que una incómoda sensación crecía dentro de él, pues si bien aún no había logrado convencerse de haberla embarazado utilizando un lago, ¡Lina se veía embarazada! Aunque, ¿y si eso se debía a que Lina pudiera estar enferma?
—¿A qué te refieres?
—Bueno, te has saltado, cuántos… ¿seis de esos días del mes?
Una extraña mueca se formó en el rostro de Lina, pero en lugar de enrojecerse, se puso pálida—. ¿Han sido tantos?
—Quizás deberías visitar a un médico, que alguien te examinara —sugirió él, rogando en su interior que Lina no sacara a la palestra el tema de que había ganado peso. Los períodos ya eran un tema sensible, pero hablar del peso, ¡eso estaba prohibido!
—Supongo que podemos ir antes de dejar el pueblo —dijo Lina y Gourry se sintió mejor. De seguro el doctor podría descubrir si es que él la había embarazado mediante un lago, y si no se trataba de eso, ¡al menos podría olvidarse de este tema mientras trataba lo que de verdad estaba afectando a Lina!
Lina no ignoraba que había ganado peso. Se había sentido frustrada por esto, especialmente porque parecía que no afectaba en nada a sus pechos. Parecía que a pesar de todo lo que caminaba y de toda la magia que usaba, sus hábitos alimenticios habían comenzado a afectarla.
Sin embargo, cuando se llevaba las manos al estómago no sentía que estuviera tocando grasa. ¡Tenía la barriga dura! Y en su interior sentía como si tuviera una bola a la que podía sentir presionándole los órganos internos. Fue inevitable que eso, además de sus ciclos perdidos, le provocaran un gran miedo interno.
Cuando era pequeña, la madre de una de sus amigas pensó que iba a tener un bebé. Sus ciclos menstruales se detuvieron y su barriga creció redonda y dura, tal como la de ella ahora. Solo que conforme su estómago crecía, ella se iba sintiendo más débil y frágil, hasta que cayó en cama y eventualmente murió. Cuando abrieron su cuerpo en un intento por salvar al bebé, descubrieron que no se encontraba embarazada, sino que en su estómago había crecido un enorme tumor.
¿Y si ella también tenía cáncer estomacal?
Considerándolo todo, ¡Lina se sentía bien! Pero, ¿y si era solo porque ella era más fuerte que la madre de su amiga?
Así fue como Lina se descubrió estando de acuerdo con la sugerencia de Gourry de visitar al doctor. Aunque no le hacía ninguna gracia discutir estas cosas con un hombre, no le quedaba de otra, pues era el único doctor con el que el pueblo contaba. Además, ¡de seguro los doctores hombres estaban acostumbrados a escuchar sobre los ciclos menstruales de las mujeres! Era imposible que ella fuera la primera.
—¡Hola! —la saludó un tipo de mediana edad mientras ingresaba a la habitación de examinación balanceando un portapapeles—. Soy el doctor Larry. ¿Qué puedo hacer por usted el día de hoy?
Oh, cielos, ¿cómo se supone que voy a explicar esto?, pensó Lina mientras tomaba una bocanada de aire—. De acuerdo. En primer lugar, soy una doncella, así que es imposible que me encuentre embarazada.
Las cejas del doctor Larry se elevaron hasta chocar con la línea del pelo mientras miraba a Lina con escepticismo—. Espere un minuto, ¿no vino aquí acompañada por ese hombre alto y apuesto que se encuentra en la sala de espera?
—¿Quién? ¿Gourry? —contestó ella para luego, con una pizca de tristeza que no supo comprender, admitir—: No es lo que usted cree.
—Entonces, ¿acaso será su hermano?
—¡Es mi guardián! —exclamó Lina, sonrojándose un poco cuando el doctor le examinó la barriga—. ¡Y él no tiene nada que ver con esto! Pero me he saltado algunos períodos y estoy ganando peso. Solo quiero asegurarme de que no se trate de un cáncer.
—¿Cáncer? —contestó el doctor, y entonces pareció como si una luz hubiera hecho calzar algo dentro de su cabeza. Guiñó un ojo a Lina de forma conspiratoria y dijo—: Ya veo, quiere quitarse este problema de encima.
—¿Qué? —dijo Lina mientras sacudía la cabeza sintiéndose confundida.
—Recuéstese un momento.
Lina se lo quedó mirando estupefacta, pero hizo lo que él le pidió. El doctor Larry se acercó a ella y le palpó el abdomen—. Ha progresado demasiado para usar té, pero si viaja dos pueblos más allá encontrará a una mujer llamada Verónica quien podría ayudarle.
—Entonces, ¿tengo cáncer? —preguntó Lina.
—Veo que está en negación, querida —dijo el doctor Larry, lo que solo consiguió confundir más a Lina. Y entonces sintió un escalofrío cuando el doctor Larry continuó, moviendo los brazos de una manera que hacía recordar a alguien meciendo a un bebé para hacerlo dormir—. Mire, ambos sabemos perfectamente que esto no es cáncer. Ya sea que vaya o no donde Verónica, usted se pondrá bien.
Lina caminó hacia Gourry en la sala de espera, sintiéndose más alarmada y confusa que cuando había ingresado. Si bien el doctor Larry no creía que tuviera cáncer, parecía estar seguro de que estaba embarazada. ¡Pero eso era imposible! ¿Al doctor Larry se le había pasado algo por alto? ¿O algo extraño estaba pasando? Lina se había sentido demasiado avergonzada para interrogarlo y hacerle revisar de nuevo—. Vámonos.
—¿Todo bien? —preguntó Gourry, poniéndose de pie para acompañarla fuera de la oficina.
Lina no podía decirle que el doctor parecía creer que estaba embarazada. Era algo demasiado vergonzoso. Además, ¿es que Gourry le creería que ella nunca había tenido sexo? ¡Al menos sabría que entre ellos no lo habían hecho! Pero, por alguna razón, le asustaba que si se ponían a hablar de un embarazo, él creyera que ella lo había engañado con otro, esto a pesar de que entre ambos no había una relación romántica. Pero Lina no quería que él pensara eso de ella.
—Oh, solo unos problemas femeninos —respondió ella—. El doctor dijo que estaré bien.
—¡Qué bien! ¡Me preocupaba que pudieras estar embarazada o algo así! —exclamó Gourry.
—¡¿Cómo podría estar embarazada?! —gritó Lina—. ¡Soy una doncella inocente!
—Eso ya lo sé —dijo Gorry, y Lina se sintió incapaz de describir lo mucho que la aliviaba escucharlo decir eso—, pero vivimos en un mundo donde existe la magia…
—No existe ningún hechizo que deje embarace a doncellas al azar —atajó ella.
—Bien, de acuerdo, pero si se tratara de algún artefacto extraño, o de un lago, ¿no podría pasar algo como esto?
—Gourry, de todas las personas que conoces, ¿quién me elegiría a mí para un nacimiento virginal? —preguntó Lina.
—Bueno, ahora que lo mencionas suena bastante gracioso —respondió Gourry con una sonrisa.
—Exacto.
—Entonces, ¿para dónde vamos ahora?
Lina abrió la boca para hablar, pero tan pronto como pensó en ir al oeste para ver a Verónica un nudo se le formó en la garganta. No lo comprendía bien, pero un deseo de proteger creció en su interior, provocando que la idea de ir al oeste resultara inconcebible. Así que cuando habló, simplemente dijo—: Al este.
La discusión que había sostenido con Gourry acerca de nacimientos virginales acompañó a Lina conforme su barriga continuaba creciendo. Existían muchas leyendas acerca de nacimientos virginales, pero ninguna que tuviera algún sustento. A través de la historia muchas mujeres habían tenido sus razones para asegurar ignorar cómo habían quedado embarazadas, aun cuando al final terminaban sabiendo bastante bien lo que había ocurrido. Pero Lina no podía descartar la posibilidad de que algo así realmente pudiera ocurrir en su mundo. Sin embargo, era muy difícil que algo así fuese a ocurrirle a ella. A Sylphiel, tal vez; a alguien más del tipo sacerdotisa, pero no a Lina Inverse, la Espantadragones, la Asesina de Bandidos, la Enemiga de Todo lo Viviente.
No, a menos que haya fuerzas malignas involucradas.
Quizás, si ese era el caso, debería haberle echado una visita a Verónica…
Pero, por extraño que fuera, el pensamiento de visitar a Verónica le parecía mal, ¡y ni siquiera podría entender la razón! Necesitaba mayor información. Necesitaba visitar a otro doctor. Pero se sentía demasiado avergonzada. Aunque verse al espejo y ver cómo su barriga se volvía cada día un poco más redonda le resultaba aterrador. Quizás si pudieran llegar a Saillune podría pedirle ayuda a Amelia. Ya habían comenzado a dirigirse hacia allá, pero Saillune todavía se encontraba tan lejos como podía estar. Y cada vez que daba vueltas al asunto, se ponía tan ansiosa que sentía como si alguien estuviera cocinando palomitas de maíz en su estómago.
¿O se trata de un bebé pateando?
Lina se llevó una mano a la barriga. ¿Era cáncer? ¿Un bebé? ¿El engendro de un Señor Demonio? ¿O algo completamente distinto? De una cosa sí estaba segura: el cáncer no pateaba.
Se miró en el espejo que había en su habitación y tomó un profundo aliento. Era valiente. Se había enfrentado a Shabranigdú y a Hellmaster. Podría hacer frente a esto. Se levantó y caminó hasta ponerse frente al espejo. Soltó los broches de su camisa y la levantó para verse la barriga. Por un momento no ocurrió nada. Pero entonces sintió que algo cambiaba en interior y vio la marca de un puño presionando a través de su piel. Jadeó cuando se llevó una mano a la boca, sintiendo cómo su estómago cambiaba visiblemente al mismo tiempo que las palomitas de maíz volvían a estallar en su interior.
Ahora ya no podía negarlo. ¡Había algo ahí dentro!
¡No podía ser bueno! Todas las veces que había experimentado con fuerzas oscuras… ¿Y si eso había provocado todo esto? ¿Y si lo que fuera que llevaba en su interior fuese capaz de destruir el mundo? ¿Y si lo mejor hubiese sido ir donde Verónica? ¿Ya era muy tarde? ¿Y si… y si se trataba de algo inocuo? ¿Tan solo un indefenso y pequeño bebé?
Lina observó en silencio mientras esperaba a que ese acceso de pánico se calmara y le permitiera volver a escuchar a su intuición. Mientras se tranquilizaba se percató de que no sentía ninguna malevolencia. ¡Lo que fuera que había dentro de ella no era maligno! Y si ella fuera alguien como Sylphiel tendría mucho más sentido.
Pero ella era Lina Inverse. Esto no podía ser bueno.
Volvió a acomodarse la camisa y suspiró, llevándose las manos a la barriga. ¿Cuánto tiempo había pasado desde su último período? ¿Ocho meses? Casi no le quedaba tiempo para llegar a Saillune. Tendría que hacer de tripas corazón y visitar a otro doctor para confirmar si se trataba o no de un embarazo común. Y tendría que decírselo a Gourry. Por fortuna, tras su conversación sobre nacimientos virginales estaba segura de que aunque todos los demás en el mundo se rieran de ella, al menos él le creería.
Slayers © Hajime Kanzaka & Rui Araizumi, Kadokawa Shoten, Fujimi Shobo, E.G. Films, J.C. Staff
