-Jaque mate capitán.- dijo con una sonrisa triunfante Úrsula mientras miraba como su reina negra había arrinconado con la ayuda de un alfil y un caballo al rey blanco del capitán, sin opción de movimiento para huir del ataque.
-Maldita sea, otra vez.- rugió el capitán mirando las piezas en el tablero.- quiero la revancha.-
-Por el amor de Dios, no se humille más capitán.- dijo Frollo, aún sentado en el sillón frente a la chimenea.
-Apuesto a que le ganaría en cinco movimientos Ministro.- comentó Úrsula, aún transformada en humana.
-Eso lo que te gustaría pensar, ¿verdad bruja?- comentó el hombre girándose hacia donde los dos jugadores estaban sentados antes de levantarse del asiento y acercarse a ellos.
Garfio se levantó y le cedió el asiento a Frollo mientras él se acercó a la maqueta de un globo terráqueo de los mundos Disney en los que habitaban. Un trueno volvió a resonar en la distancia, seguía lloviendo con menos intensidad, pero la lluvia no parecía querer detenerse por ahora, las gotas que caían del cielo se estrellaban contra los cristales, un rayo atravesó el cielo, iluminando el exterior por un momento, algo se pudo ver en la zona del jardín de la entrada, algo tirado en la hierba, era bastante grande y se encontraba a apenas un par de metros de unas cuadras donde los villanos con caballos guardaban a sus animales, el capitán intentó agudizar la vista, pero no pudo distinguir muy bien que era, sin embargo vio una especie de cola de animal o eso le apreció, tal vez Sher Khan había llegado para refugiarse de la lluvia, tal vez Scar, intentó mirar mejor a través de la ventana y la oscuridad de la tormenta, un nuevo trueno resonó sobre el castillo.
-"No, no parece un felino, es bastante grande para ser uno..."- pensó el capitán pasando los dedos por el lado curvo de su garfio.
-¿algo interesante ahí fuera capitán?- preguntó Úrsula.- ¿alguien más ha llegado?-
-Venid aquí.- dijo con un tono de seriedad que al Ministro y a la bruja del mar les pareció extraño.
Los dos se posicionaron a los lados del capitán y él señaló con su garfio lo que había visto.
-¿Podéis distinguir lo que es eso?- preguntó.
Ambos compañeros fijaron su vista al bulto oscuro escondido entre la arquitectura a los pies del castillo.
-Tal vez sea alguno de los villanos animales.- sugirió Úrsula.
-La gatera de la puerta principal debería estar abierta, no tendrían problema en entrar.- recordó Frollo.
-A lo mejor no lo está, iré a ver...- dijo el capitán volviéndose a poner el abrigo y sombrero rojos ya secos al lado de la chimenea aún encendida.
El pirata se dirigió hacia la puerta para llegar a la entrada principal. Detrás de él, Claude añadió otro par de troncos de leña en la chimenea, pues el fuego empezaba a debilitarse y era una tarde oscura y fría de invierno, y a pesar de que aún eran las seis de la tarde el cielo ya estaría oscuro aun si no estuviera cubierto de nubes negras de tormenta.
Garfio salió de la biblioteca y bajó al piso principal por unas escaleras de mármol oscuro cubiertas por una alfombra púrpura oscuro con bordados negros que representaban dragones escupiendo fuego, demonios y otras bestias infernales. Los candelabros de toda la mansión estaban encendidos, iluminando las decoraciones de la arquitectura, era similar al castillo de la bestia cuando se encontraba bajo el hechizo de la bruja, cabezas de criaturas demoníacas decoraban los pilares y columnas del edificio, había lámparas de araña en las salas más grandes, una gran lámpara con velas blancas colgaba del techo con ayuda de una cadena oscura, pero en buenas condiciones; el gran portón principal era de un marrón oscuro, casi negro, sus picaportes eran de oro y estaba dividida en secciones cuadradas. El capitán giró el picaporte y abrió la puerta; cinco escalones de piedra precedían al jardín delantero, dividido por una pequeña calzada de piedras grises que llegaban hasta una puerta de verjas negras de la que partían dos secciones de muro que rodeaba al castillo. Garfio se dirigió hacia la izquierda, buscando los arbustos al pie del castillo donde había visto la mancha extraña. Suspiró, seguía lloviendo abundantemente, tendría que volver a poner sus ropajes al fuego para secarlos cuando subiera de nuevo. El pirata miró a los lados, no parecía haber nadie más allí cerca, la luz de velas del interior del castillo iluminaba levemente el jardín con un brillo amarillo, Garfio encontró el objeto extraño que había divisado a través de la ventana del piso superior, se acercó a él lentamente, la lluvia seguía cayendo sobre su figura, de forma brusca y abundante.
-¿Scar?- dijo antes de que un trueno resonara en el cielo.- ¿eres tú? ¿Qué haces aquí fuera?- No hubo respuesta, lo que al capitán le resultó extraño.
El pirata estiró el garfio que sostenía la lámpara de vela en su brazo izquierdo hacia el bulto oculto entre las sombras para definirlo mejor, la luz del fuego cayó sobre aquella cosa y Garfio notó que se le hacía un nudo en la garganta, no era Scar, ni Sher Khan, ni ninguno de los villanos del reino animal, era el caballo de Frollo, muerto, su cuero estaba manchado a lo largo de su cuello, no llevaba puesta su silla, pero si sus bridas, notó un poco de sangre entre las comisuras de los labios de aquel animal, se agachó para ver mejor, abriendo la boca del corcel negro muerto ante sus ojos, pudo ver que los hierros de las bridas se habían forzado en la mandíbula superior, la carne había reventado y los molares posteriores sobresalían de la encía, era obvio que alguien había tirado de las bridas a la fuerza y que el animal se había resistido, pero...¿quién haría algo así? ¿Habría algún villano más dentro del castillo? Probablemente sí, pero eso no explicaba lo que acababa de ver, ninguno de los villanos que vivía permanentemente en el castillo había tenido problemas con otro y mucho menos habían tomado este tipo de venganzas. El olor a sangre se intensificó cuando se acercó al animal muerto el olor a hierro era fuerte y el capitán tuvo que tapar su nariz al acercarse más al animal con la intención de descubrir lo que había pasado. No parecía tener ninguna otra herida salvo esas dos y era obvio que no había sido un accidente. El ruido de una rama o un palo rompiéndose a espaldas del pirata lo alertó, haciendo que se reincorporase y sacara con su mano la pistola de su cinturón, se giró sobre sus pies y apuntó al frente.
-¡cuidado con eso idiota!- dijo una voz masculina y grave, el capitán bajó la mirada para encontrar al dueño de esa voz.
-¡Joder Scar! No te acerques así, podría haberte matado.-
-¿qué haces aquí? Y guarda eso imbécil, ya sabes que no me gustan las armas ni el fuego.-
-¿Sabes algo de esto?- dijo guardando su pistola de nuevo y señalando con la cabeza al cadáver del caballo.
-¿a qué demonios...?- dijo el león mientras se acercaba a la posición de James, pero aquella pregunta se respondió sola cuando los ojos del felino se posaron sobre el caballo negro tendido en el suelo.- Es...-
-El caballo del Ministro, ¿qué ha pasado aquí?-
-A mí no me mires, sabéis que cazo fuera de los jardines, en las áreas boscosas, acabo de llegar, he entrado por la puerta trasera.-
-¿La puerta trasera?-
-Estaba abierta de par en par, aunque la gatera también lo estaba.- Garfio miró a los ojos del león antes de que ambos se dirigieran a la zona de la entrada, en efecto la puerta estaba abierta, era extraño, esa puerta solía estar cerrada, y el cerrojo se ponía una vez atardecía, tal vez otro de los villanos había llegado y ¿se habría olvidado de cerrar la puerta? -Mierda...- dijo en voz baja el hombre de pelo negro y largo mientras miraba hacia el piso superior, tendría que subir de nuevo a la biblioteca, esto no le iba a gustar nada al Ministro.
El capitán se levantó del suelo, las rodillas de su pantalón se habían manchado de tierra y sangre, entonces un gemido de sufrimiento llegó a los oídos de ambos villanos.
-Viene de los establos.- dijo Scar moviendo sus orejas para escuchar mejor.
Ambos se acercaron con cautela, el capitán apretó el mango de su revólver con su mano y Scar se agazapó en posición de ataque por lo que pudiera pasar. Lentamente se acercaron al origen del sonido, una de las cuadras tenía la puerta levemente abierta, el capitán la apartó del todo y la visión del interior fue similar, era otro caballo, muerto, no, no muerto del todo, aún agonizaba, era un puro sangre árabe negro, el caballo de Jafar, estaba herido de la misma forma que Snowball, un tajo de lado a lado en su cuello expulsaba abundantes chorros de sangre, el caballo agonizante dirigió sus ojos a los dos villanos antes de desvanecerse por completo debido a la pérdida de sangre, estaba muerto.
-Maldita sea...¿quién se cuela en el castillo y mata a dos caballos?- dijo Scar.
-No lo sé, esto no había pasado nunca.- Garfio tenía razón, normalmente los villanos tenían discrepancias entre sí, pero nunca se habían herido unos a otros.
Sí, se habían insultado; se habían amenazado, incluso alguna vez había peleas para demostrar el poder, pero ninguna había terminado en muerte, esas riñas eran más por orgullo que por odio o ira, con humillar al oponente era suficiente para el vencedor, pero matar a los animales de los villanos... era estúpido, nadie ganaba nada con eso.
-¿Y ahora qué?- preguntó Garfio.
-Vayamos dentro y avisemos a los demás, tenemos que averiguar que ha pasado aquí.-
Los dos regresaron hacia la entrada y cruzaron el umbral de la puerta para penetrar en el interior de la enorme vivienda.
