Cuando la mañana llegó, Liam no pudo evitar aferrarse a la cama, sin embargo, tuvo que levantarse. Un desayuno después, los chicos tomaron sus cosas, el día brillante se encontraba en su esplendor. El trayecto hacia King's Cross fue algo incómodo, el auto muggle no era lo suficientemente grande como para que los chicos pudieran sentarse a sus anchas. Apretado e incómodo, Liam no supo en donde tenía su mano, solo que en lo que fuera que estuviera, era bastante suave. Jack, que solo se había subido a un automóvil muggle en 3 ocasiones, bajaba y subía la manivela de la ventana, haciendo que en el interior del automóvil se sintiera aquel viento desagradable a altas velocidades. Para el alivio de los chicos, la estación de King's Cross se vio por fin, y para más alivio aún, el conductor encontró un espacio de estacionamiento vacío relativamente rápido. Las personas caminaban apresuradas, con sus elegantes trajes y sus costosos teléfonos móviles, angustiados por llegar tarde a dónde tuvieran que llegar. Liam llegó a los andenes número 9 y 10, vio alrededor, las personas pasaban y pasaban y nadie se detenía a mirar a los chicos, particularmente vestidos, ni a la madre de Jack. Siempre se preguntó cómo era posible que, en toda la historia de la estación, nadie se hubiera dado cuenta que montones de niños de todas las edades atravesaban un muro tan casualmente. Ahí estaba, el andén 9¾, como siempre, abarrotado de magos y brujas acompañados de jóvenes temerosos, emocionados, y cansados. Caminando entre toda la gente, Liam podía oír palabras como "¡pero no quiero ir a Ravenclaw!" oh "donde deje a Tracy?".
-Liam! Ey! – le dijo una chica saltarina a la distancia, Liam se acercó rápidamente
-hola Raine – saludo tranquilamente
-hola huroncito, estás listo? – dijo una Raine sumamente contenta
-sí, tu? – suspiro Liam
-sip – asintió la chica
-entonces suban – dijo la madre de Liam, terminando de acomodar el listón blanco del cabello de Raine – listo, adelante
-nos vemos luego mamá – dijo Liam sonriendo
-claro, les mandaré una carta – sonrió de vuelta su madre
Tom también se acercó a saludar e inmediatamente despedirse de su madre. Subieron al vagón, pasaban las puertas una a una, todos los compartimientos llenos. Ya casi por la mitad del tren, una chica abrió la puerta de su vagón, llamo a Liam y este se detuvo.
-entren! – dijo aquella chica
-puff, gracias – suspiro Jack, cansado de buscar
-se quieren dar prisa? – dijo un chico no mayor que ellos atrás de los chicos
El grupo entro a el vagón, menos Tom y Dalia, quienes siguieron su camino, no fueron muy lejos. Liam termino de acomodar sus cosas, y como siempre, se tumbó en el asiento al lado de la ventana.
-Hola Liam – dijo aquella chica
-hola Amanda – suspiro Liam y sonrió
-te extrañe mucho! – Amanda se abalanzo a los brazos de Liam, quién dio un suspiro de dolor
-yo… yo también Amanda, pero apartarte un momento – Liam trataba de quitar a Amanda de su pecho, necesitaba respirar
-ugh, ya van a empezar – suspiro Emma y se sentó al lado de Liam – podrían darse cariño en otro momento? ¿O mejor aún, nunca?
-Ya quisieras – río Jack y tomo asiento enfrente de Raine, quién estaba sentada al lado de Emma
-Liam, Liam, tengo que contarte muchas cosas – decía Amanda apresuradamente
-te escucho – Liam se acomodó en su asiento, resignado nuevamente a escuchar 5 horas de lecciones de historia de la magia o alguna otra materia que Amanda hubiera aprendido en el verano
-pues primero que nada… - antes de que Amanda terminara de hablar, el silbato de el tren sonó con fuerza, y los vagones empezaban a moverse
Los padres levantaban los brazos animadamente, despidiendo a sus hijos y deseándoles lo mejor. Entre todos esos, Liam pudo ver a Harry Potter, el famoso niño que vivió, nuevamente, con su esposa y amigos. Tom conocía a el hijo de en medio de Harry Potter, eran compañeros de generación, y Liam siempre tenía que escuchar las quejas de su hermano sobre aquel chico, "no hace más que ser el centro de atención" "gracias a el cielo que está en slytherin, no me gustaría encontrarlo todo el rato en la sala común" y ese tipo de cosas. Para fortuna de Liam, ningún otro hijo de Harry estudiaba en su generación, lo cual era un alivio enorme para todos. Sin embargo, la pobre de Raine sí que tenía que lidiar con ese problema.
-lo odio – dijo Raine después de ver a James Potter en el pasillo – es un pesado, siempre haciendo locuras con sus amigotes, la de veces que eh tenido que reponer mis frascos de tinta por el!
-pues a mí no me ha causado tanto problema – dijo Liam despreocupadamente
-claro, por qué no estudia contigo – suspiro Raine – no me debo de imaginar cómo es compartir la sala común con el
-normal – dijeron Jack y Liam
-meh, además tu mantienes su estómago feliz, apuesto a que te llueven órdenes de el – Raine cruzó los brazos
-pues… no – Liam recordó – no, nunca eh hablado con el
Liam amaba cocinar, era una de sus más grandes paciones. Desde que estaba en primer año, no había dejado de utilizar las cocinas de Hogwarts, con autorización de los profesores, para cocinar todo tipo de delicias, aún que para él siempre supieran a comida ordinaria no mejor que la de los elfos. Junto con Jack, tenía un pequeño negocio, "Delicias Baker" nombrado así por Jack, en donde preparaba lo que fuera que los alumnos quisieran tan solo por 5 galeones, aún que, si la orden era muy pequeña, solo pedía un galeón.
-como sea, no lo hagas – Raine volteo la mirada – mejor… has algo para una tal Raine Fisher, eh escuchado que es muy amable, ah, y guapa, si, si, deberías de cocinar algo para ella
-jaja, claro – sonrió Liam – lo primero que haré mañana va a ser un par de ricos hot Cakes
-bien! – celebró Raine
-en fin, que tal tu verano, sangre limpia – dijo Emma viendo a Amanda
-no me digas así – contesto Amanda frunciendo la ceja
-sangre limpia, sangre limpia, sangre limpia! – dijo Emma rápidamente
-basta! – Amanda agitó los brazos – pues para tu información, mi verano estuvo… - Amanda se detuvo – …luego hablo de eso
-oh… - Liam se quedó mirando a Amanda
-no, no, no es eso! – se apresuró a decir Amanda – oh bueno… es que… quiero decir… te explico luego
-claro… - Liam bajo la cabeza un momento
-ejem, bonito cabello – dijo Amanda – te pareces a s…
-Snape, si, ya lo sé – interrumpió Liam, indignado – no soy tan bueno en pociones…
-Eres bueno – dijo Emma dándole palmaditas
-normal, eres normal – dijo Amanda rápidamente
-como sea – Liam saco a aura de su jaula
Las cosas se pusieron tormentosas nuevamente entre Amanda y Liam, casi como había sido la última parte del ciclo anterior. Liam trataba de buscar alguna señal de cariño por parte de Amanda, sin que tuviera que decirlo, pero ella estaba concentrada hablando sobre como el grito de las mandrágoras afectaba el estatuto del secreto mágico. Estás señales no pasaban desapercibidas para Emma, Jack y Raine, que miraban de un lado a otro, esperanzados por qué Amanda le dijera de una vez por todas a Liam alguna cosa empalagosa. La ciudad, los edificios y las zonas residenciales se desvanecieron, afuera empezó a aparecer un campo tranquilo y verde. El día era relativamente tranquilo, comparado al nublado día que había sido hacia un año, cuando Liam iba camino a su tercer año. Emma compro algunos dulces en cuanto el carrito paso, esperanzada en romper la tención de aquellos dos.
-esta rana de chocolate estaba más dulce – dijo Amanda viendo a la pobre rana de chocolate, sin una pierna
-Tu eres dulce… - dijo Liam por debajo de un cromo coleccionable de las ranas de chocolate
-Awww, gracias – sonrió Amanda y le dio otra mordida a la rana de chocolate
-Por Merlín… - suspiro Raine, junto con Emma y Jack
Emma miraba a Liam, que a su vez miraba a Amanda, que hablaba animadamente. Claramente, Liam no se lo estaba pasando bien, tal vez podría decirle algo, pero eso terminaría con Amanda molesta por qué la interrumpieron.
-Ah, casi se me olvida – Amanda subió rápidamente a sacar algo de su maleta – hmmm, mira, esto es para ti
-para mí?! – Liam levantó la mirada, sorprendido, asustando un poco a aura, que dormía en sus piernas
-sí, aquí tienes – Amanda le extendió un peluche, era de un chico con uniforme de gryffindor y con tela asimilando un cabello castaño, con el ojo izquierdo cubierto por el fleco – eres tú
-oh… - Liam miraba sorprendido aquel muñeco, que tenía una sonrisa agradable
-yo lo hice, mamá me ayudó con alguno que otro hechizo tejedor, pero la mayoría lo hice yo! – sonrió Amanda – te gusta?
-me encanta! – sonrió Liam y se apresuró a abrazar a Amanda
-ay, Liam jaja – río Amanda sonrojada y le dio unas palmadas a la cabeza de Liam, que estaba debajo de su cintura
-por fin – suspiro Jack y se hecho una caja de grajeas de todos los sabores a la cara – ya no hay…
-Ven! – Liam quitó a aura de sus piernas y en su lugar coloco a Amanda, quién miraba extrañada a Liam – ¡te quiero! ¡Te quiero mucho!
-Yo… yo también – dijo Amanda sonrojada
-ah, genial – Raine se acostó en el asiento – ahora dale un beso o algo
-eh? – Amanda volteo a ver a Raine
-que se den un beso o algo así, no se! – Raine se agitó – AHHHHH!
-Eh… no se si… sería adecuado – dijo Amanda dando una rápida mirada a Emma
-uh, Amanda! ¡Tengo que sacar la varita! – dijo Liam exaltado
-ESO NO! – se apresuró a decir Raine - ¡NO HAGAN ESO!
-de que hablas? – dijo Liam y se llevó las manos a la camisa apresuradamente – Amanda, permíteme un momento por favor
-eh? Ah, sí, si – Amanda volvió a su asiento muy sonrojada
-ya! – Liam por fin saco la varita – Amato Animo Animato Animagus!
Luces rojo salmón y blanco empezaron a girar en el pecho de Liam, acompañados de los rayos del atardecer. Ver ese hechizo era notoriamente hipnótico para los chicos, aún pasados todos aquellos meses. Emma siempre tuvo la curiosidad de poner su mano en el pecho de Liam cuando las luces estuvieran girando. En cuanto el cielo adquirió esa morada tonalidad, un silbato se escuchó por todo el tren, se acercaban a el colegio y era hora de cambiarse.
-bien, afuera – dijo Emma poniéndose de pie de un salto
-ugh, ok… - suspiro Jack y se paró molesto
-igual Liam se puede quedar – dijo Raine tranquilamente – no es como si, fuera a hacer algo
-no… mejor, mejor me voy – dijo Liam y se puso de pie rápidamente – nos vemos! ¡Cuiden a aura! – cerró la puerta
-caray, tenías la oportunidad – suspiro Jack apartándose de la puerta
-y ver a Raine cambiarse? No gracias – Liam negó con la cabeza
-ah, pero con Emma y Amanda no te quejas eh – río Jack
-con Emma… no, tampoco me gustaría – Liam se volteó un poco sonrojado – ni a Amanda
-vamos, no me digas que no… - pero antes de que Jack acabara la frase, un par de vagones al lado, Tom salió apresurado
-ah! Liam! ¡Ayúdame! – dijo Tom acercándose rápidamente a su hermano
-qué pasa? – Liam miro sorprendido a su hermano
-es Dalia! Estábamos tranquilo cuando de repente…
-TOM! – grito la cabeza de dalia, sin asomar el cuerpo – vuelve aquí!
-no! ¡Te voy a esperar afuera! – dijo Tom resguardándose atrás de su hermano
-Que regreses! – gruño Dalia
-ey! ¿Qué pasa aquí? – dijo un chico saliendo de un vagón, dalia cerró la puerta rápidamente – por qué tanto grito?
-no te metas – dijo Jack viendo hacia el vagón en el que estaba dalia
-como qué no? ¿No ves mi pecho? – dijo el chico
Liam volteo a ver, el chico perfectamente vestido con el uniforme de gryffindor, llevaba un pin de metal en su túnica, un león estaba dibujado ahí, junto a un color rojo y plateado, con el lema "prefecto" escrito en ella. El chico era de cabello negro, un poco castaño, ondulado, usaba lentes cuadrados, como los que Liam tendría que usar en unos momentos.
-que pasa aquí? – Raine se asomó, tenía el cuerpo cubierto por la puerta – oh…
-Oh, hola – dijo el chico mirando a Raine
-uh… hola Wright – dijo Raine sonrojada
-te… conozco? – el chico miro sorprendido a Raine
-vamos en el mismo curso – contesto – quinto
-enserio? – dijo el chico con un tono emocionado – nunca te había visto
-yo a ti si – río Raine nerviosa
-Raine, cierra la puerta! ¡Y ponte la falda! – dijo la inconfundible voz de Emma
-CALLATE! – Raine se puso colorada y cerró la puerta de un golpe, acto siguiente se escuchó una discusión adentro
-Raine… - se quedó observando el chico – de que casa será?
-slytherin – contesto Liam
-slytherin… vaya – suspiro el chico – ejem, pórtense bien – dijo y se dio la vuelta, para regresar a su vagón y cerrar la puerta
-Que acaba de pasar? – dijo Jack confundido
-ni idea – contesto Liam
Adentro, las chicas se abotonaban la camisa, y susurraban entre ellas.
-se lo tienes que decir – susurro Emma
-lo se! Pero no sé cómo – susurro de vuelta Amanda
-caray, mi huroncito se va a poner mal – susurro Raine y dio un suspiro – muy mal
-no me digas eso – Amanda tomo su corbata azul y bronce – no quiero que lo haga
-pues lo va a hacer – susurro Emma de mala manera
-créanme que intente de todo – Amanda batalló un poco para ponerse bien la corbata gracias a el movimiento de el tren
-pues intenta de todo para que no le duela tanto – Emma se puso la túnica – explícale bien!
-lo haré – suspiro Amanda
Las chicas terminaron de vestirse después de otro pequeño momento, abrieron la puerta y los chicos pasaron, Tom lamentablemente tuvo que volver a su vagón. Liam y Jack se vistieron relativamente rápido, y la puerta del vagón quedó abierta nuevamente para las chicas.
-… y por qué no te arreglaste la vista? – dijo Amanda viendo de cerca a Liam
-creo que me veo bien con gafas – sonrió Liam – parezco alguien inteligente, ¿no?
-claro, podrías ser jefe de Ravenclaw – río Jack
-Creen que me vería bien de azul? – Liam miro su túnica roja
-tú te ves bien con cualquier color – sonrió Amanda
-gracias, tú también – dijo Liam, emocionado por sus correspondidos sentimientos – oh, miren, Hogwarts!
Liam apunto a la ventana, efectivamente, el enorme castillo se hizo presente. Y conforme se hacía más grande, más lento iba el tren, hasta que finalmente se detuvo. Tomaron sus cosas, abrieron la puerta del vagón y salieron uno por uno. Montones de alumnos salían de el tren, cada cual más emocionado que el anterior. Liam escucho el clásico "los de primer año! ¡Por aquí! ¡Los de primer año!" Del guardabosques, Hagrid, que también era su profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas. Pero el ya no era de primer año, por mucho que lo quisiera, así que tenía que continuar su camino junto a los estudiantes de los demás grados. La noche era algo fría, tranquila y estrellada, Liam recordaba las anteriores noches, su primera fue especialmente tensa, la segunda fue más tranquila, la tercera estuvo llena de lluvia y prisas por llegar al castillo. Un carruaje tirado por absolutamente nada llegó ante ellos, Liam dejo que los demás subieran primero y luego se trepó a el vehículo. Miraba el bosque, oscuro y misterioso, aparentemente Emma y Jack compartían su pensamiento, recordaban aquella última semana de tercer año. Liam se puso la mano en la mejilla, pasando sus dedos por una leve y casi desaparecida herida. El carruaje se detuvo justo enfrente del castillo, los chicos bajaron y subieron aquellas escaleras. La entrada del castillo estaba llena de baúles y maletas, jaulas de lechuzas, gatos, sapos y ratas. Liam incluyo sus cosas ahí y empezó a recorrer el castillo, camino a él gran comedor. Cómo siempre, aquellos muros llamaban a la exploración, a la aventura, Liam tenía un poco de la sensación del año anterior, la sensación de entrar por primera vez a aquel castillo. El gran comedor, iluminado por velas flotantes sobre las 4 mesas, y con un cielo oscuro y brillante, estaba ante ellos. Emma, Raine y Amanda se despidieron de los chicos, y fueron a sus respectivas mesas. En la mesa de gryffindor se encontraban muchos de sus conocidos, Sebastián García Serrano y Sofía Hernández López, dos chicos de ascendencia latina, de tez morena y muy divertidos. Denise Bennett, una chica rubia y alta, bien dotada, considerada la chica de gryffindor más guapa de su generación. Dalia y Tom, juntos como siempre. Y finalmente Erika, viendo a todos lados asombrada, "es la primera vez que oigo a todo el mundo" dijo entre lágrimas de felicidad. Los estudiantes cuchicheaban unos con otros, hablaban de las vivencias del verano y las expectativas del nuevo año. Liam vio a la mesa de los profesores, se encontró con la profesora Amelia con su hija en brazos, el profesor Forker, el profesor Richard de pociones, el profesor Flitwick, el profesor Neville, la enfermera del colegio Hannah Longbottom, la bibliotecaria, etc. Pero entre todos ellos, también estaban Harry Potter, el jefe del departamento de juegos mágicos Lee Jordan, y una bruja de cabello largo y pelirrojo de la cual Liam desconocía el nombre. Hagrid entro por la puerta de detrás de la mesa de los profesores, saludo a Harry y a los demás magos adultos y se sentó. La puerta del gran comedor se abrió de par en par, los tímidos alumnos de primer año entraban siguiendo a la directora, Minerva McGonagall. Liam recordaba estar ahí, era como si todavía pudiera verse a sí mismo, temblando, cerca de sus nuevos amigos, Emma Brown y Jack Archer, expectante a cuál casa lo enviarían. McGonagall coloco un banco de madera, en donde el sombrero seleccionador se posaba, canto una pequeña canción sobre lo mucho que los fundadores del colegio habían hecho en el castillo y después comenzó la selección. Uno a uno, los pequeños de primer año iban a todas las casas, slytherin, Ravenclaw, Hufflepuf y gryffindor.
-SLYTHERIN! – grito el sombrero, un chico pálido y de pelo extrañamente morado fue a la mesa de slytherin, en donde fue recibido con aplausos
-Lily Luna Potter! – dijo McGonagall ante todo el colegio
Los alumnos empezaron a murmurar, "¿otra Potter?" "esto no se va a acabar nunca" "pobre de mi hermano". Una niña pelirroja, de pelo largo llegó enfrente, McGonagall colocó el sombrero seleccionador y…
-GRYFFINFOR! – grito el sombrero seleccionador
Liam se paró y aplaudió, junto con sus demás compañeros de gryffindor, aún que, con un poco de cansancio en los aplausos, Liam pudo ver qué Harry aplaudía animadamente. Los nombres siguieron pasando, y finalmente el último chico fue seleccionado para Ravenclaw. Todos aplaudieron, ansiosos por qué la comida aparecía enfrente de ellos, McGonagall retiro el sombrero seleccionador y dijo "¡adelante!", la comida apareció. Cómo si no hubiera probado nunca aquellos alimentos, Liam y Jack se servían de todo, papas fritas, pollo, puré de papa, chuletas de cerdo, jamón, etc. Cuando Liam se terminó el último pastelito, McGonagall se levantó y se puso de pie delante de la mesa de los profesores. Liam pensó que diría la típica orden de seguir a los prefectos para irse a dormir, sin embargo, las palabras de McGonagall fueron muy diferentes.
-Sean bienvenidos a un año más! – dijo McGonagall contenta – cómo siempre, quiero recordarles a todos, y dejarle en claro a sus compañeros de primer año, que el acceso a el bosque prohibido está, vaya, prohibido, así que, por favor, absténgase de arriesgar su seguridad. Y para los alumnos de segundo año y primero, recuerden que sus visitas a hogsmeade todavía no son permitidas – McGonagall dirigió la mirada a unos alumnos de Ravenclaw, que se escondieron detrás de la bandeja de los bollos – y, otra cosa, este año, lamento muchos informales a todos, que la temporada de Quidditch está cancelada
-Cómo?! – dijeron Jack y Liam, vieron a la mesa de slytherin
-Cómo que está cancelada?! – dijo Emma y volteo a ver a su compañera en el equipo de Quidditch, Diane Mason
-por qué?! – le dijo confundida – esto está mal
Así como Emma, todo el colegio estaba indignado, lanzaba comentarios de desconcierto y rechazo de un lado a otro. Preguntas se le amontonaban a McGonagall, quién dio una palmada y silencio a todos los alumnos.
-SILENCIO! – grito McGonagall – las razones de su cancelación serán explicadas en breve. Verán, este año tendremos en Hogwarts el honor de celebrar una nueva edición del ¡Torneo de los tres magos!
-torneo de los tres magos? – dijo Liam confundido
-es la primera vez que lo oigo – comento Jack
-hace 25 años que estos juegos no se llevan a cabo! – continuo McGonagall – en aquel tiempo, el mundo mágico pasaba por un oscuro y horrible suceso, y el torneo de los tres magos tenía como propósito unir y reforzar los lazos de cooperación internacional.
"La escuela Beauxbatons, Durmstrang y Hogwarts se reunirían nuevamente, los tres campeones, seleccionados por un juez imparcial, competerían en 3 peligrosas pruebas mágicas. Pero en esa competencia, un cuarto campeón fue seleccionado, de nuestra propia escuela. Fue rechazado, tomado por tramposo, también fue aceptado y alabado después de la peligrosa primera prueba. Sin embargo, los directores de los demás colegios no estaban de acuerdo con el segundo campeón del colegio sede. Se descubrió que todo aquello no fue más que un simple plan para que alguien muy peligroso volviera a alzarse. Sufrimos la pérdida de un importante y querido alumno de Hufflepuf, Cedric Diggory. Nos recordó la importancia de los lazos, de la unión, de que en aquellos tiempos difíciles se necesitarían más que nunca. Estos 25 años nos han servido para reflexionar y cuestionar nuevamente, los colegios se han vuelto a hablar, y finalmente, ¡el torneo de los tres magos se volverá a realizar! Si todo sale bien, está oportunidad de unir lazos se repetirá cada 5 años, está vez de nuevo con 3 campeones, correspondientes a cada colegio. El señor Potter, el señor Jordan y la señorita Bones les explicarán los detalles"
Liam quedó impresionado, junto con Jack. Definitivamente tenía que mandar una lechuza a su madre.
-buenas noches chicos – dijo Harry posándose al frente con los otros dos magos – cómo ya lo oyeron, se volverá a celebrar el torneo de los tres magos, ahora, hay algunas pautas que nos gustaría comentar
-el departamento de deportes mágicos – dijo Lee Jordan – ha colaborado junto con el departamento de cooperación mágica internacional
-y junto con el departamento de seguridad mágica – dijo la bruja pelirroja – los tres hemos trabajado a fondo desde diciembre del año pasado para que todo salga correctamente, y que ningún campeón se encuentre en peligro extremadamente mortal
-En el mes de octubre llegaran los alumnos de la escuela Beauxbatons y del colegio Durmstrang – prosigo Harry – llegarán con su lista de candidatos, y en Halloween un juez imparcial decidirá a aquellos que considere capaces de sortear las tres pruebas
-los tres competirán por la copa de los tres magos – dijo Lee – por la gloria del colegio, y por un jugoso premio en efectivo de 1000 galeones!
Los alumnos se miraron emocionados unos a otros, 1000 galeones era prácticamente un sueño, algo que probablemente nunca en su vida verían en físico.
-Sin embargo – interrumpió Harry – los directores y los departamentos hemos decidido que solo los alumnos de 17 años o más podrán postularse – los alumnos nuevamente protestaron por todos lados – y también se tendrá en consideración a aquellos alumnos de sexto año que hayan pasado con extraordinario sus T.I.M.O de Defensa contra las artes oscuras, Encantamientos, pociones, Transformaciones o herbología
-las actividades realizadas en el torneo serán muy peligrosas – dijo la bruja pelirroja – y los estudiantes de sexto año que cumplan estás condiciones fueron lo mínimo que consideramos aceptar. No intenten engañar a el juez, pues en conjunto revisaremos que ningún alumno menor de esa edad se presente. Durante este mes y el resto de octubre, los alumnos de sexto año podrán presentar su solicitud directamente conmigo, vendré cada viernes.
-nuestros amigos de Beauxbatons y Durmstrang permanecerán aquí por lo que resta del año escolar – dijo McGonagall posándose nuevamente enfrente de todos – así que, confío en que serán cordiales y respetarán a sus compañeros en todo momento, dicho esto, vayamos todos a dormir, sigan a sus prefectos!
Los alumnos, consternados y emocionados, se pusieron de pie animadamente. Liam siguió a todos los demás de gryffindor, mientras pensaba en todo aquello del torneo de los tres magos.
-quien habrá sido el cuarto estudiante? – se preguntó Liam
-Harry, dah – dijo Dalia detrás de el
-oye! ¡Deja de escuchar conversaciones ajenas! – dijo Jack viendo a su hermana
-yo escucho lo que quiero! – gruño Dalia
-vete! – Jack movió la palma de la mano y se adelantó con Liam
Al llegar al retrato de la dama gorda, el prefecto que Liam y Jack habían visto en el tren dijo la contraseña y la dama gorda permitió la entrada. Fue un poco difícil entrar entre todos sus compañeros por aquel hueco que conducía a la sala común de gryffindor. Pero ya ahí, nuevamente Liam sintió el cálido abrazo de las chimeneas, de la decoración y del ambiente en general.
-y ustedes son… – nuevamente el prefecto de el tren se les acercó a los chicos, tenía hojas en su mano
-cuarto año – respondió Liam
-ok… veamos… ajá, cuarto año – el prefecto tomo dos hojas de entre todas las demás y se las extendió a los chicos – aquí tienen – después de que los dos las tomarán, se fue
-a ver… herbología a primera hora – suspiro Jack viendo el horario
-caray, mañana casi no vamos a ver a Emma – suspiro Liam
-la vamos a ver en Cuidado de criaturas mágicas, y después de clases – río Jack – tienes ganas de verla?
-hmmm, algo – dijo Liam viendo su horario – que?! ¡¿Doble Adivinación?!
-rayos! Liam, tenemos que escoger un lugar hasta el final de la clase – suspiro Jack
-sí, ah, vaya horario… solo tenemos defensa contra las artes oscuras una vez a la semana – noto Liam – y en el mismo día que Transformaciones
-eso está arreglando – sonrió Jack – en fin, ha sido un día largo eh
-sí, estoy exhausto – Liam dejo caer sus brazos – vamos a dormir
-claro, espero que puedas dormir sin Emma – río Jack – tal vez no sea ella, pero también soy una buena compañía
-oye! – Liam se puso un poco sonrojado
Los chicos subieron cansados a su dormitorio, en donde sus cosas estaban perfectamente acomodadas. Tan pronto se pusieron los pijamas, los chicos se acostaron. Liam pensó una vez más en el torneo, vendrían otros colegios… Ilvermornie era un colegio de magia… Ilvermornie… nuevamente el miedo de Liam se hizo presente, pero Amanda estaba en el castillo, así que tal vez eso sería señal de que permanecerían juntos, disfrutarían contentos del torneo y ella podría contarle todas esas cosas interesantes que tanto le gustaban. Entre tantas cosas, Liam cerro los ojos y se quedó profundamente dormido.
