¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!
En esta ocasión, será para cerrar esta batalla entre los Dioses Dragones. Probablemente sucedan una gran cantidad de cosas que sorprenda a todos los que no han sido muy atentos hasta ahora, pero creo que la mayoría que leyó esta historia hasta aquí ya sabrán todos los secretos.
Ahora es momento de las reviews:
Carlos118: Me alegra mucho leer que te esté gustando tanto la pelea, ya que considero que esta batalla y la de Thor son las más importantes a las que Issei tuvo que enfrentarse, y deben causar esa reacción como tal. Es bueno saber que de momento parece funcionar, por lo menos contigo jajaja. Ya tenía pensado la entrada especial de cuando los Dioses Dragones vuelvan, y estoy seguro que te gustará. Y finalmente, creo que puedo entender cómo te sientes, pero también creo que ese tipo de cosas ya se ajustan más que nada a gustos personales. En lo personal, creo que Penemue es muy fuerte, pero está realmente lejos de poder acabar con miles de Demonios y Ángeles Caídos, por lo que Azazel y el grupo Vali está aun más lejos de lograr eso (incluso si luchan juntos, el Rey Demonio y los Cadres no deben tomarse a la ligera), especialmente porque también deben enfocarse en que sus filas no sean tomadas. A lo que voy es que creo que un buen líder debe preocuparse por su ejército y su gente más que por la victoria, y por eso los avances son moderados, pero también puedo entender que prefieras algo más violento, aunque eso desde luego sería una masacre absoluta para ambos bandos.
Camilo Navas: Para ser sincero, me vi un poco obligado a cortar el capítulo en ese momento por falta de tiempo, pero me alegro que haya quedado bien. Espero que disfrutes de este capítulo.
Sin nada más que agregar, es momento de comenzar.
¡Disfruta!
Azazel aterrizó en el suelo frente a un grupo de Ángeles que eran comandados por Michael.
"Hoy van a tener mucho trabajo." Se burló el Cadre cuando dejo caer a las dos Valquirias malheridas en las camillas provisionales.
"¿Alguna nueva información?" Le preguntó Michael, quien se acerco a él mientras observaba las heridas de las Valquirias.
"Gracias a la ayuda de Penemue y Gasper el avance de las Valquirias es muy eficiente. El frente enemigo está más centrado en detener a la misma Penemue que frenar nuestro avance, por lo que estamos tomando terreno muy rápidamente." Azazel volvió su mirada hacia el campo de batalla, viendo como muy a lo lejos se veía como una gran cantidad de rayos salían disparados por doquier. "De hecho, creo que a este paso ella no tardará mucho en atravesar la retaguardia para enfrentar a los que podrían dar más problemas."
"¿No crees que es arriesgado dejarla sola?" Preguntó Michael con cierta preocupación, observando como sus hombres estaban curando un grupo decente de Valquirias malheridas.
"Ella es una asesina de primer nivel, no creo que tenga muchos problemas." Declaró Azazel cuando colocó sus manos en el bolsillo, observando al Seraphim con su típica mirada relajada.
"Además, ella no se encuentra sola."
Penemue continuaba avanzando y destrozando a todo el mundo sin parar, generando una gran cantidad de caos entre las filas enemigas por su gran agilidad y habilidad con la espada. Todo intento de detenerla era infructífero, a tal punto que cualquiera que se cruzara en su camino terminaba partido en dos.
Finalmente, el frenesí alocado de la poderosa mujer se detuvo al presenciar algo realmente extraño. De hecho, cualquier persona se hubiera dado cuenta que algo muy raro estaba sucediendo cuando los guerreros que estaban intentando detenerla dejaron de llegar de un momento al otro.
De todas formas, Penemue tuvo una vista mucho más amplía de lo que estaba pasando.
"¿Dividen el ejercito?" Se preguntó la mujer con mucha confusión al ver como una enorme franja no dejaba de agrandarse, haciendo que ella se quedara en medio de todo ese vacío.
Gracias a eso, la Cadre pudo ver con detalle como Sirzechs y los Cadres se encontraban en el extremo de esa gran división. Pero eso no era lo único, ya que todos habían creado unos círculos mágicos de un tamaño considerable.
"¿Piensan hacer un ataque directo?" Penemue entrecerró sus ojos, para luego flexionar sus piernas. "Esto solo hace que sea más fácil llegar a ustedes." Después de pensar esas palabras, la Cadre desapareció mediante una delgada estela de rayos violetas.
"Sé lo que estás pensando…" Pensó Sirzechs con una leve sonrisa al ver como un destello violeta se acercaba a una velocidad impresionante.
Justo cuando Penemue solo estaba a unos pocos metros de alcanzarlos, la sonrisa de Sirzechs se ensanchó de manera peligrosa.
"Pero este no es un ataque mágico normal."
El anillo que se encontraba en el dedo de Sirzechs brilló con fuerza, haciendo que una gran explosión de energía mágica saliera disparada de todos los círculos mágicos.
Penemue se detuvo en seco y sus ojos parpadearon en completa incredulidad al ver como todos los ataques se unieron, formando un torrente de magia destructora sin igual.
"¡Esto es malo!" Ella exclamó para sus adentros cuando desplegó sus alas con las intenciones de salir del rango de ataque, pero se vio sorprendida ante la rapidez de este.
Penemue no pudo evitar apretar los dientes cuando utilizó sus dos manos para crear una gran barrera que utilizó como una protección momentánea que le permitió desplazarse hacia afuera del rango de ataque, aunque su sorpresa fue más que evidente al ver como la barrera estaba siendo evaporizada mucho más rápido de lo que ella había pensando.
"¡CUIDADO!" La Cadre no tardó en intentar advertir a todos, pero no había nada que se pudiera hacer para evitar tal colisión.
La barrera terminó de desaparecer y el ataque avanzó sin parar, haciendo que cientos de Valquirias y Ángeles desaparecieran en el momento que entraron en contacto con la peligrosa energía mágica masiva que estaba combinada con el poder del Rey Demonio.
Azazel y Michael observaron atónitos como una parte del ejercito era arrasado por completo, y que, como si no fuera menos, el ataque parecía tener las intenciones de no detenerse a pesar de chocar contra las primeras barreras que se encontraban en la retaguardia.
"¡Muevan a los heridos inmediatamente! ¡Las barreras no soportaran mucho tiempo!" Gritó Michael a todo pulmón, y todos los Ángeles asintieron de inmediato.
La primera defensa fue destrozada en cuestión de segundos, haciendo que una gran cantidad de Ángeles murieran cuando fueron absorbidos por el ataque.
Azazel tomó a cuatro Valquirias sobre sus hombros, para después observar como había otras 6 Valquirias heridas que se encontraban en un estado realmente pésimo como para moverse.
"¡Aun quedan seis…!" El Cadre llamó, pero rápidamente se dio cuenta que solamente quedaba él.
La segunda tanda de barreras cedió rápidamente, haciendo que una gran cantidad de gritos de los Yokais resonara por doquier.
"¡Mierda!" Azazel no pudo hacer otra cosa más que maldecir y chasquear su lengua, ganándose una mirada de las Valquirias que apenas podían mantenerse conscientes.
"¡No se preocupe por nosotras! ¡Salva a nuestras hermanas!" Le rogó una de las Valquirias, haciendo que los dientes de Azazel se apretaran aun más cuando escuchó como el enorme ataque impactaba contra las últimas barreras que lo mantenían seguro.
El Cadre enfocó su mirada hacia el imponente ataque, para luego mirar a las Valquirias nuevamente.
Finalmente, Azazel chasqueó su lengua con disgusto una vez más.
Todas las Valquirias observaron con gran asombro como el hombre dejaba en el suelo a las mujeres con cuidado, para luego dar varios pasos hacia el frente, estando cara a cara con las barreras que estaban a segundos de romperse.
"¡Señor…!"
"Lo siento." Azazel las interrumpió cuando las miró de reojo, esbozando una leve sonrisa.
El Cadre enfocó su mirada hacia las barreras una vez más, creando una propia de un tamaño muy considerable.
"Tengo un honor de caballero que necesito mantener, y por eso no puedo permitir que unas damiselas tan hermosas como ustedes mueran cuando yo tuve la posibilidad de salvarlas."
Las Valquirias solo atinaron a mirarlo con los ojos bien abiertos ante esas palabras, y justo después las barreras finalmente cedieron.
Azazel apretó los dientes con fuerza y su expresión siempre relajada se borró de su rostro por completo. Las venas en su sien se marcaron casi al instante, indicando que estaba usando una gran cantidad de magia para mantener la barrera.
El rechinar de dientes silencioso era completamente opacado por el sonido ensordecedor que estaba causando el torbellino destructor que estaba haciendo todo lo posible para continuar avanzando.
Sus puños extendidos hacia los costados se apretaron con aun más fuerza hasta el punto de comenzar a sangrar.
"¡Aaaahhhhhh…!"
El sonido de sus dientes fue reemplazado por su voz cuando ya no podía evitar contenerla, sintiendo como gran parte de su ropa estaba siendo destrozada, hasta el punto de que su torso estaba completamente expuesto.
"¡AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!"
Su grito se profundizo y el dolor pudo comenzar a distinguirse en su tono cuando diferentes puntos de la barrera comenzaron a desaparecer, filtrando pequeñas cantidades de energía que golpeaban directamente a su cuerpo, causándole unas quemaduras que lentamente se convertían en agujeros.
Las venas en sus brazos se marcaron a más no poder, indicando que se encontraba en su límite.
"¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"
El último grito de Azazel fue seguido de una estruendosa explosión, cegando a todos momentáneamente.
Finalmente, el polvo se disipó lentamente al igual que ese brillo cegador, revelando a un Azazel que aun se encontraba de pie con sus vestimentas completamente destrozadas.
"Se-señor…" Mencionó una Valquiria al borde de las lágrimas, viendo como el hombre las había salvado de una muerte segura.
"De esta forma…" Azazel habló, volteando su rostro lentamente, y como siempre, esa sonrisa en su rostro no podía faltar.
"Mi honor como caballero sigue intacto."
Sus palabras tranquilas e incluso burlescas contrarrestaban por completo ante la condición de su cuerpo, ya que tenía diversos agujeros algo profundos y quemaduras muy grandes a lo largo de casi todo su cuerpo.
Finalmente, el Cadre chasqueó la lengua con gracia al ver la expresión aturdida de las mujeres, para luego caer de espaldas en un sonido sordo.
"Si no hubiera sido por las demás protecciones, probablemente no hubiera podido ejercer ni siquiera un poco de resistencia…" Pensó Sirzechs con una ligera expresión molesta al ver como el anillo de su mano se destruía.
"¿Y eso que importa? Lo que realmente nos interesa es que no pueda volver a levantarse en un buen rato." Aclaró Baraqiel con una sonrisa satisfecha en su rostro. "Ahora ellos han perdido una ficha realmente importante en su ejército."
"Mierda…" Fue lo único que pudo pensar Penemue ante lo presenciado, para luego volver su mirada ante los Cadres y el Rey Demonio. "Si no me equivoco, Sona Sitri había usado ese extraño artefacto cuando luchó contra Issei en los Rating Games…" Las cejas de la Cadre se contrajeron por un corto segundo, para luego desviar su mirada hacia un punto en concreto.
Allí se encontraba el grupo Vali siendo comandados por Göndul, quienes estaban esperando instrucciones de la Cadre tras lo presenciado.
"Dejar que ataquen de esa forma una vez más es realmente peligroso." Tras esa línea de pensamiento, la Cadre hizo una seña con su mano, indicándole al grupo que avanzara lo más rápido posible.
Penemue fijó su mirada hacia el frente, viendo como la franja gigante que dividía el ejercito había desaparecido al instante, haciendo que se vea rodeada de miles de enemigos nuevamente.
El aura que rodeaba a Penemue se volvió mucho más grande y violenta, haciendo que sus enemigos más cercanos se estremecieran ante lo presenciado.
"En ese caso, debo ser lo más rápida posible. Incluso si eso me termina dejando muy exhausta y vulnerable al final."
CAPÍTULO 89: ¡EL AZOTE DE LA FUTURA REMINISCENCIA!
"¿Me pregunto qué pasaría si esa persona importante para ti muere frente a tus ojos?" Los ojos de Ophis se ensancharon con horror tras escuchar esas palabras.
"¿Podrías ser capaz de sentir el dolor que yo estoy sintiendo?" Ophis volvió a llevar su mano al pecho ante la mirada atenta de Trihexa.
"No…" Fue lo único que respondió, haciendo que la sonrisa de Trihexa se ensanchara.
"Ya veo, entonces..." Trihexa volvió su mirada a Issei, haciendo que la pequeña esfera en su dedo se descontrolara.
"Mira como muere."
Los ojos de Ophis se ensancharon a más no poder y lo único que pudo hacer fue gritar con gran desesperación.
"¡NOOOOOOOOOO!"
El silencio fúnebre luego de semejante grito duró tan solo un segundo, ya que una gran explosión plateada hizo temblar a la pequeña dimensión.
La estela plateada lentamente se desvaneció en la nada, revelando el enorme hueco que había quedado en el pecho de Issei.
Lo único que podía hacer Ophis era observar con unos sentimientos indescifrables en sus ojos vacíos que reflejaban a los ojos carentes de vida de Issei.
"Puedo verlo en tu cara." Declaró Trihexa con regocijo al mismo tiempo que inclinaba el cuerpo inerte de Issei hacia atrás. "Te doy la bienvenida a mi mundo." Concluyó con una satisfacción sin igual cuando arrojó el cadáver lejos, como si se tratara de simple basura.
"¡ISSEI!" Ophis ni siquiera escuchó las palabras de Trihexa, lo único que hizo fue volar con todas las fuerzas que le restaban para llegar al gran escombro donde había caído su amado.
Una vez que llegó, ella gritó su nombre una vez más cuando corrió hacia él. Sus ojos se ensancharon con una mezcla de horror e incredulidad cuando giró el cuerpo del protagonista, viendo como sus ojos carecían de vida, sumado al enorme hueco en su pecho que no paraba de sangrar.
"Vaya, vaya…" Trihexa se burló cuando aterrizó en el borde del gran escombro, observando como la Diosa colocaba a Issei entre sus piernas mientras comenzaba a curarlo. "No creo que puedas curar un cadáver." Concluyó, y Ophis de nuevo ni siquiera la escuchó.
Después de varios segundos de intentar sanarlo, lo único que consiguió hacer fue que se detuviera su sangrado, por lo que la desesperación más aguda y punzante de su vida comenzó a llenarla como una gran marea que solo traía sufrimiento.
"Issei…" Las lagrimas traicioneras comenzaron a rodar por su rostro cuando se llevó ambas manos a su cabello, sintiendo como todas esas emociones estaban comenzando a matarla por dentro. "No…" La Diosa no podía hacer otra cosa más que negar con su cabeza ante la mirada atenta de Trihexa, quien parecía estar disfrutando todo el espectáculo.
"Yo también lloré mucho por él. Desafortunadamente, el llanto nunca lo trajo de nuevo a la vida." Declaró la mujer, viendo como Ophis estaba siendo afectada por un ataque nervioso muy profundo.
"No, no puedes morir. No puedes…" Ophis llevó ambas manos a su pecho al mismo tiempo que su llanto se profundizaba aún más.
"¡NO PUEDES! ¡TE AMO! ¡NO QUIERO QUE ME DEJES!"
El llanto de Ophis se volvió completamente agonizante cuando comenzó a sacudir el cuerpo de Issei en un pobre intento de que volviera a la vida.
"Es cierto que la venganza tampoco podrá traerlo de vuelta…" Justo cuando Trihexa hizo ese comentario, Ophis detuvo su accionar de inmediato.
Los ojos de Trihexa se entrecerraron ligeramente cuando la sonrisa en su rostro se ensanchó un poco al ver como Ophis sollozaba y temblaba en silencio.
"Pero es lo que se merecen."
Un aura asesina estalló en el cuerpo de Ophis cuando volteó su mirada muerta, enfocándose únicamente en aquella mujer que le había quitado a la persona que la había ayudado a sentir de nuevo.
"Esto es malo, está perdiendo el control como aquella vez, pero ahora es incluso peor. Y con el estado de su cuerpo…" Pensó Great Red con un leve apretar de dientes. "No tengo la fuerza suficiente como para apoyarla ahora mismo."
"Esa mirada…" Comentó Trihexa, entrecerrando sus ojos con satisfacción al ver que había logrado su cometido. "¿Quieres matarme? ¿Quieres vengarlo? Entonces…" Trihexa extendió sus brazos hacia los costados, ensanchando aún más su sonrisa.
"Ven a por mí."
"¡AAAAAAAGGGGHHHHHHHHHHHH!"
Ophis ni siquiera podía responder de forma racional ante tales palabras, por lo que solo gritó y su mente quebrada se dejó llevar por su lamento infinito cuando se arrojó a la Diosa Dragona.
Trihexa simplemente cerró sus ojos con calma al ver como Ophis cambiaba a su forma de dragón en el trayecto.
"Atacas como un animal." Fue el simple pero contundente comentario de Trihexa cuando desapareció y apareció al lado de Ophis luego de esquivar su cabezazo, para luego agarrarla de la cola y enviarla lejos.
La dragona vomitó una gran cantidad de sangre cuando un enorme agujero se extendió por gran parte de su abdomen, producto de que Trihexa había aparecido frente a ella mediante una velocidad cegadora.
"Ups, me había olvidado que eres la Diosa Dragona más débil. Usé más fuerza de lo que debía." Declaró la mujer con un claro tono burlón cuando miró su brazo cubierto de sangre.
Ophis no tardó en volver a su forma humana. El hueco en su abdomen se regeneraba lentamente a causa de las pocas reservas que le quedaban luego de todo lo que había sucedido.
"¿Vas a caer inconsciente?" Trihexa la tomó del cabello, para luego darle una fuerte bofetada que la hizo gritar. "No te lo permito. No hasta que haya decidido que ya has tenido suficiente." Declaró con una sonrisa espantosa en su rostro mientras continuaba dándole diversas bofetadas.
"¡PLAF!"
"¡PLAF!"
"¡UAAHH!"
Lo único que se pudo escuchar en los siguientes segundos fueron los constantes bofeteos y rodillazos de Trihexa sumado a esos gritos cubiertos de dolor que emanaban de los labios partidos de Ophis.
Ese momento desgarrador fue interrumpido cuando Trihexa extendió su mano hacia un lado, deteniendo un puñetazo en seco.
"Aún no es tu turno." Declaró la mujer cuando sus ojos vacíos y oscuros se fijaron en Great Red. "Supongo que debo enseñarte algunos modales." Los huesos de la mano de Great Red resonaron en el aire cuando la dragona usó más fuerza en su agarre.
Trihexa no tardó mucho tiempo en jalar el cabello de Ophis para arrojarla hacia el escombro de una manera muy violenta, para luego tomar del cuello a Great Red para darle un par de golpes, finalizando con una fuerte patada que lo mandó a volar.
La mirada borrosa de Ophis se fijó en el cuerpo de Issei. A pesar de encontrarse tan débil, ella comenzó a arrastrarse como podía con el único afán de poder volver a abrazarlo. Pero sus intentos fueron en vano cuando una figura se interpuso en su camino.
"Que lamentable." Fue lo único que emergió de los labios de Trihexa cuando aplastó la espalda de Ophis con su pie, haciendo que la Diosa escupiera una gran cantidad de sangre. "Arrastrándote como un insecto…" Ophis lentamente alzó su mirada para observarla, haciendo que las lagrimas volvieran a su rostro.
"¿Por qué…?" Ophis sollozó con gran dolor, logrando que la sonrisa de Trihexa cambiara drásticamente.
"¿Acaso necesito algún otro motivo?" El pie de Trihexa se apretó con aun más fuerza sobre su espalda.
"¿Acaso crees que la vida de ese hombre era más importante que la de mi hijo?" La expresión fastidiada de Trihexa cambió a una expresión de completa furia cuando levantó su pie.
"¡DIMEEEEE!"
Ophis vomitó una gran cantidad de sangre cuando el pie se clavó en su espalda, haciendo que el suelo se agrietara considerablemente.
De todas formas, la furia de Trihexa no se acabó allí, ya que comenzó a darle una gran cantidad de patadas para desahogarse, haciendo que un sonido espantoso resonara por todo el sitio.
Cuando ella por fin se calmó, una mirada de asco y desprecio adornó su rostro.
"Creo que ya va siendo hora de deshacerme de ti." Afirmó, viendo el rostro apagado y estropeado de Ophis.
Solo necesitabas ver la gran cantidad de sangre en su cuerpo para darte cuenta que apenas seguía consciente.
"Pero antes de eso, voy a darte el honor de morir junto a él." Concluyó la mujer con una sonrisa cínica cuando le dio una última patada mucho más fuerte que la anterior.
Esta vez, Ophis ni siquiera se quejó. Su cuerpo maltratado fue arrojado lejos por tal golpe hasta rodar por el escombro gigante, deteniéndose únicamente porque chocó con los pies de Issei.
…
…
…
…
…
¿Los pies de Issei?
Trihexa pareció captar esa anomalía al instante, por lo que no tardó en alzar su mirada con gran asombro e incredulidad en su rostro.
"¿Cómo puede ser esto posible?" Fue lo único que se le ocurrió decir en aquel momento, ya que Issei se encontraba de pie, completamente vivo y consciente.
De todas formas, hubo otra cosa mucho más llamativa que disparó su atención.
"¿Qué es esa gema?" Ella se preguntó internamente con los ojos muy ensanchados al ver que el hueco en el pecho de Issei había sido reemplazado por una gema de color rojo.
"¿Issei? ¿Pero cómo…?" Antes de que Great Red intentara encontrar una respuesta para entender tal dilema, su concentración fue desviada al ver como la mirada de Issei estaba enfocada únicamente en Ophis.
Aunque eso no fue lo que realmente le alarmó.
Lo que más le preocupó fue ver como una tenue aura oscura comenzaba a rodear a Issei por completo.
"¿Acaso volviste a la vida para que volviera a darte otra paliza?" Se burló Trihexa cuando se cruzó de brazos, desmeritando todo lo que estaba sucediendo.
Grave error.
"¿No crees que hubiera sido más inteligente fingir tu muerte?" Ella continuó despotricando en su contra, sin darse cuenta como los ojos de Issei estaban clavados en Ophis.
O más bien, en el cuerpo de la dragona.
Ese cuerpo que lucía realmente maltratado, sumado a las lagrimas sangrientas que decoraban sus ojos vacíos por estar rozando la inconciencia.
Todo ese dolor…
Todo ese sufrimiento…
Todo causado por la mujer que se encontraba burlándose de él ahora mismo…
Ella debía pagar.
La tenue aura se agigantó de una manera impresionante, haciendo que la sonrisa de Trihexa se desvaneciera por completo cuando se vio obligada a cubrirse ante el enorme torbellino que sacudió toda la Dimensión.
El mismo Great Red se quedó anonadado por lo presenciado, pero ellos no eran los únicos.
Tiamat, Tannin y Vali fueron los primeros en darse cuenta que algo extraño estaba sucediendo dentro de la grieta, y sus miradas perplejas los delataban por completo.
El aura de Issei aumentó aun más, haciendo que toda la Dimensión se contrajera de una forma muy preocupante, liberando un poderoso estallido de energía por doquier. Dicho acontecimiento atravesó la misma grieta, haciendo que una gran cantidad de presión y poder se extendiera entre todos los combatientes, obligando a todos a caer de rodillas a medida que el Inframundo por completo comenzaba a temblar.
"¡Esto es irreal! ¡¿Cómo es posible que pueda existir alguien con tal poder?!" Exclamó Tiamat con una expresión que nunca antes se había visto en su rostro.
"¡Se siente como si el Inframundo entero estuviera a punto de explotar!" Exclamó Rossweisse, luciendo incluso peor que su amiga.
"¡¿Qué es lo que están haciendo allí adentro?!" Gritó Loki con los dientes apretados y sus ojos abiertos como nunca antes. "¡Si no se detienen, todos los Reinos podrían ser destruidos!"
Las nubes del Inframundo se despejarían, los temblores se profundizarían aun más. Pero Loki tenía razón, ya que todos los reinos comenzaron a ser azotados por esas mismas cosas, incluso teniendo avalanchas y corrientes de agua completamente inestables.
Incluso en el mundo humano se sentía tal poder. Los padres de Issei y su pequeña hija adoptiva observaban desde la ventana con horror como el planeta se estaba descontrolando por completo.
Matsuda y Motohama salieron de la Academia para ver todo lo que estaba sucediendo con más claridad, observando con gran asombro como el planeta entero estaba temblando.
"¡¿Pero que mierda está sucediendo?!" Gritó Matsuda apenas siendo capaz de mantenerse en pie.
"¡No, detente Issei!" Gritó Great Red desde la lejanía. "¡Recuerda que no debes dejarte llevar por el odio! ¡Entiendo que estés molesto, pero tienes que controlarlo! ¡Esta lucha no sirve de nada si pierdes la cabeza!" El dragón intentó entrar en razón con él, pero Issei no estaba escuchando.
Los arboles caían, algunas estructuras se derrumbaban, e incluso se generaban diversos maremotos en todos los Reinos.
Matsuda y Motohama cayeron de trasero al suelo, sus expresiones de dolor no duraron más que un segundo al ver el nuevo enfoque que habían obtenido tras esa caída.
"Oye… ¿no me estoy volviendo loco, verdad?" Se cuestionó Matsuda con los ojos bien abiertos.
Motohama no se encontraba mucho mejor, ya que ambos estaban observando como las nubes habían desparecido por completo junto con el cielo azul, por lo que el oscuro cielo estrellado comenzó a hacer acto de presencia en plena mañana.
"¡ISSEI! ¡DETENTE AHORA, ISSEI!"
Great Red gritó a todo pulmón en vano, viendo como la armadura oscura comenzaba a rodear el cuerpo de Issei, haciendo que el castaño apretara los puños con fuerza.
Finalmente, sus ojos reflejaron el cuerpo de Ophis una última vez antes de que su casco se materializara por completo.
"¡UUAAAAAAAHHHHHHH HAAAAAAAAA!"
El grito de Issei se escuchó por toda la Dimensión cuando encorvó su espalda, haciendo que el aura de su alrededor se alocara aun más, por lo que el torbellino de energía se volvió tan impresionante que cubrió a su figura por semejante intensidad.
"¡AAAARRRRRRGGGGGGGHHHHHHHHHHHH!"
Los gritos de Issei continuaban escuchándose, aunque lentamente se fueron distorsionando al igual que su figura que lentamente iba transformándose en su forma de dragón ante la mirada impresionada de Trihexa que solo observaba en silencio.
Los gritos de Issei se fueron apaciguando cuando por fin logró alcanzar su forma dragón, aunque algo realmente sorprendente sucedido cuando el imponente dragón comenzó a transformarse nuevamente a una figura mucho más pequeña, emitiendo una gran cantidad de brillos parpadeantes que cegaron a todos por completo.
Finalmente, el aura agitada y la luz cegadora fueron desapareciendo, por lo que Trihexa pudo descubrir su rostro lentamente.
La sorpresa que reflejó en sus expresiones fueron más que un deleite.
Allí se encontraba Issei, pero era un Issei totalmente diferente.
Estaba esa gema en su pecho, pero no había armadura.
Un brillo tenue pero extremadamente poderoso rodeaba todo su cuerpo.
Su cabello un poco desordenado y corto ahora era realmente largo y revuelto, además de que había adquirido un tono mucho más oscuro.
Y, por último, él le entregó una mirada a la Diosa, reflejando ese color carmesí que inspiraba una gran cantidad de respeto.
"¿Por qué cambió de esa forma? ¿Eso tiene algo que ver con esa gema?" Se preguntó Trihexa, sin ser capaz de ocultar su sorpresa ante lo que estaba presenciando.
Issei volvió su mirada a Ophis y se agachó para tomarla entre sus brazos con cuidado. El protagonista la miró por unos pocos segundos, sintiendo su respiración débil y pesada por la condición penosa en la que se encontraba.
Finalmente, Issei unió sus labios con los de ella sin mediar ningún tipo de palabras, haciendo que un aura rodeara ambos cuerpos.
Los ojos de Ophis se abrieron de inmediato, y sus heridas sanaron casi al instante. No obstante, ella ni siquiera le importó que es lo que estaba sucediendo, o como es que Issei seguía con vida. Lo único que hizo fue lo que sintió en aquel momento.
Solo quería abrazarlo y corresponder ese beso que siempre había estado esperando.
Sus labios no tardaron mucho tiempo en separarse, haciendo que Ophis lo mirara con una mezcla de alivio y afecto.
"Issei…" Fue lo único que dijo, ya que las lagrimas amenazaron en rodar por sus mejillas cuando sintió como el castaño besaba su frente.
Ella aceptó el beso gentil con mucho gusto, acurrucando sus pequeñas manitas sobre el pecho desnudo de su amado.
Ambos querían que ese momento se extendiera por mucho más tiempo, pero sabían a la perfección que se encontraban en un momento crítico, por lo que deberían dejar los besos y caricias para otro momento.
"Oye, Red." Issei lo llamó, ganándose la atención del hombre.
Trihexa aún estaba muy sorprendida por lo presenciado, por lo que ni siquiera intentó detenerlo cuando se dirigió flotando a Great Red con Ophis todavía en sus brazos.
"Se que tienes muchas preguntas ahora, pero por lo menos puedo asegurarte que no me he vuelto loco." Aclaró Issei, rompiendo el abrazo con Ophis. "Necesito que se alejen lo más que puedan. Yo me encargaré de esto, y esta vez les prometo que no necesitaran ayudarme." Declaró Issei con seriedad cuando se señaló su pecho, o más precisamente, su gema.
Great Red lo estudió con la mirada por unos pocos segundos, revelando que estaba igual de sorprendido a la par que impactado. De todas formas, el Dios Dragón no tardó mucho tiempo en asentir, y Ophis se aseguró de ayudarlo para que pudieran volar sin problemas debido a su pésima condición.
"Conque quieren huir como ratas una vez más, ¿eh?" Trihexa por fin salió de su transe al ver como Ophis y Great Red se alejaban a una gran velocidad.
La mujer se río por un corto segundo, para luego extender su mano hacia sus dos objetivos.
"No me apetece que esto dure mucho más tiempo, así que los mataré ahora." Esas palabras hicieron que Issei la mirara, por lo que no tardó en apretar los dientes al ver como una gran esfera aparecía en la mano de Trihexa.
"¡MUERAN!"
Great Red y Ophis voltearon sus rostros justo a tiempo para ver como un enorme ataque mágico impresionante e inesquivable se acercaba a su posición, por lo que solo pudieron cerrar sus ojos para esperar el impacto.
La luz plateada se extendió por doquier y la gigantesca explosión no se hizo esperar, haciendo que todo el sitio retumbara con mucha fuerza.
Aun así, la sonrisa en el rostro de Trihexa había sido reemplazada por una mirada seria ni bien su ataque había explotado.
Era algo curioso, ya que esa sonrisa casi nunca abandonaba su rostro.
La respuesta de ese cambio tan notorio se presentó con sus siguientes palabras.
"Por lo visto, te has vuelto un poco más rápido." Declaró la mujer cuando volteó su rostro, viendo como Issei estaba cargando a los dos Dioses Dragones sobre sus hombros.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
¡Espero que lo hayan disfrutado!
En un principio tenía pensado acabar la batalla de los Dioses Dragones aquí, pero la transformación de Issei y la primera escena del capítulo me tomó mucho más desarrollo de lo que había pensado inicialmente.
Intentaré continuar el ritmo semanal, o incluso apresurar un poco los siguientes capítulos, ya que quiero terminar esta historia a mediados del próximo mes, y prácticamente este objetivo es obligatorio. Eso se debe a que ya quiero cerrar las votaciones de Fanfiction para el 1 de noviembre y así empezar con nuevas historias. Por lo que, si dispongo del tiempo suficiente, lo más probable es que el próximo capítulo salga dentro d días, aunque no prometo nada.
Sin nada más que decir, es momento de despedirnos.
¡Muchas gracias por leer!
