Narrador Nahiara:

Ahí estaba yo, en medio de ese infernal festival trucho de la UA.

Mis compañeros parecían ignorarme por completo, y comencé a pensar que tal vez tenía un aroma un tanto fuerte, lo cual era lo único que se me ocurría, considerando la sensibilidad de los japoneses a los olores.

—Que chiva, soy.

Fue entonces cuando el presidente de la clase anunció que era hora de salir del vestidor, como siempre, fui la última en salir. Mientras caminaba hacia el evento, escuché a un grupo de chicas conversando sobre cómo iban a arrasar en el festival, lanzando miradas disimuladas en mi dirección.

Parece que quieren hacerme la mala, ¿eh?

Pero eso ya lo veríamos.

A medida que nos acercábamos al final del túnel, los gritos y vítores resonaban en el estadio, principalmente por ese rubio que parecía un rockero.

La luz del exterior me cegó por un momento, y aunque podía sentir la emoción en el aire, sabía que la verdadera razón detrás de todo esto era la famosa Clase 1A, la que había destacado en los exámenes de admisión y se había enfrentado a villanos, convirtiéndose en el centro de atención de los medios.

—¿No es Midnight la heroína para adultos? —susurró uno de mis compañeros.

La observé detenidamente.

Midnight, heroína profesional y profesora en la UA, dueña del don sonambulismo —recordé una entrevista que había visto en las noticias.

Su atuendo causaba sensación en las redes sociales, aunque, para ser honesta, no me parecía vulgar ni obsceno.

Comparando su traje con los de mi país, esto era mucho más conservador.

—Les juro que seré la mejor de todos — dijo un rubio en el escenario, desconcertándome por completo.

No pude evitar soltar una risa.

—Así que el mejor, ya veremos.

El rubio bajó del escenario, y era obvio que era de la Clase 1A, ya que estaba en la primera fila. La mayoría de los estudiantes no tardaron en quejarse.

Y así comenzó.

La prueba preliminar del festival: una carrera de obstáculos. La regla era simple, podíamos usar nuestros Quirks, pero no debíamos salir de la pista. Sin embargo, estábamos en la UA, una escuela con demasiado dinero, y si no supiera que estaba relacionada con héroes, pensaría que estaban involucrados en actividades turbias.

Pero dejé esos pensamientos de lado y seguí a los demás participantes hasta quedar en la última posición.

La campana sonó.

Todos estaban apretados en el túnel, y el ambiente se tensó.

El frio me causo un ligero escalofrió, el piso se volvió hielo congelando a los que estaban al frente.

Algunos tardaron en salir y comenzaron a seguirle el paso al causante.

Dejé que la mayoría avanzara antes que yo, sin preocuparme en lo más mínimo.

¿Por qué? Porque aún no era mi momento.

Acumulé energía y salté sobre la cabeza de alguien, repitiendo esto sucesivamente, como si fueran parte del suelo. Ignoré las quejas de aquellos a quienes pisaba, hasta que finalmente llegué a la entrada y corrí a toda velocidad, observando quién estaba destrozando las máquinas.

Aprovechando los poderes de los demás, creé un camino a través de los obstáculos.

Gracias, chico eléctrico, versión japonesa de Pikachu — agradecí sin detenerme.

Llegué al siguiente obstáculo y me detuve, mirando la oscuridad que se avecinaba en la caída.

No quería pasar de la misma manera que los demás, arrastrándome como gusanos alrededor de una cuerda, pero tampoco quería utilizar mi Quirk.

—Sería demasiado llamativo — murmuré en español, pensando en no usar mi poder a menos que fuera necesario al final o en la siguiente ronda.

Sin más opción, me uní a la fila de personas arrastrándome.

La voz del profesor de inglés no ayudaba en absoluto. ¿Realmente alguien podía gritar tan fuerte? La respuesta era sí, y yo conocía personalmente a varias personas que lo hacían.

Pasé arrastras, literal.

—¡Esto es una locura! — era como un campo minado de verdad. ¿Cómo es que la UA no había recibido demandas por esto? Era un misterio.

Concentré un pequeño fragmento de mi Quirk y localicé las trampas, agradecida de que fuera un día soleado.

Comencé a correr como si mi vida dependiera de ello, y de hecho lo hacía, ya que las explosiones resonaban cada vez que alguien pisaba una trampa. De alguna manera, me reconfortaba tener mi poder para prevenir ataques físicos.

Estaba agradecida, pero también lo odiaba.

Los primeros participantes ya habían llegado.

Luego los demás.

Yo quedé en el puesto 25.

—No está tan mal.

Tenía ganas de tirarme al suelo y descansar unos 10 minutos, pero esos desgraciados ni siquiera me lo permitían.

Bueno, la UA se ganó mi odio.

Ni el profesor Joaquín de educación física era tan cruel con nosotros, sus alumnos.

Sin ganas, comencé a observar a mi alrededor. Los de la Clase A y B estaban descartados, ya que destacarían demasiado, y eso no era lo que quería en esta ronda.

Mi plan era un poco tonto, pero ¿cómo no iba a aprovechar a estos engreídos con aires de grandeza?

Con un plan en mente, me acerqué lentamente a un compañero de clase en particular.

Había oído rumores sobre su poder.

Como buena chismosa de barrio, investigué.

Su cabello desordenado parecía indicar que había tenido una pelea con un peine hoy. Tenía ojeras bajo los ojos, dándole un aspecto de no haber dormido bien en días. Sus ojos morados coincidían con su cabello y cejas.

Quirk: Lavado de cerebro.

Hitoshi Shinso.

Cuando se percató de mi aproximación, alzó una ceja en señal de interrogación y miró a su alrededor, como si pensara que no iba a su dirección.

Al pararme justo delante de el, note que había dos personas detrás de el. Observe fijamente sus ojos, estos estaban carentes de luz esperando algo, caí en cuenta que ya había utilizado su poder, debía tener cuidado, extremo cuidado.

Shinso, se volverá una persona de temer si aprende a utilizar 100% de su poder.

—¿Eres Shinso? — eso ya lo sabia de sobra pero debía comenzar una conversación ligera, después de todo no seria raro que dos compañeros de clase se unieran ¿verdad?

Este en respuesta asintió.

—Quiero unirme a tu equipo.

Su reacción fue abrir de manera casi imperceptible los ojos, estaba sorprendido. Siendo sincera no me sorprendía su reacción ¿quien en su santo juicio aceptaría unirse con alguien del curso de estudios generales?, me esperaba ese tipo de reacción. La UA tenia talentos, no, mejor dicho joyas en bruto escondidas sin ser descubiertas aun, su evaluación a futuros héroes era en simples palabras: ortodoxa.

—¿Cual es tu Quirk?

Esa pregunta ya la veía venir, no sabia si estaba utilizando su poder así que, solo apunte el sol que estaba arriba de nosotros.

—Puedo utilizarlo y corro muy rápido — mi respuesta era la descripción mas corta que pode hacer.

El peli morado me miraba analizando, posiblemente estaba debatiendo los pros y contras de aceptarme en su equipo.

—Equipos, quedan 5 minutos para dar comienzo a la siguiente ronda — la voz de Midnight resonó por todo el estadio.

Sin mas de otra me acepto pues el tiempo se acababa.

Solo nosotros 2 hablábamos de la estrategia y los otros 2 no decían nada, no comente nada al respecto y Shinso no parecía importarle comentarme nada al respecto, tampoco era como si me importaran eso 2, puesto que esto era una competencia.

Éramos un grupo heterogéneo, cada uno con sus propias habilidades, pero habíamos acordado una estrategia clara: atacar a los equipos más débiles y robarles los puntos.

Con mi poder de cegar momentáneamente a los oponentes con luz y mi velocidad asombrosa, sabía que mi papel sería esencial en esta batalla. Lancé una mirada fugaz a Shinso, el líder del equipo, un chico de apariencia sombría que controlaba las mentes de los demás. No éramos amigos, pero entendíamos que necesitábamos colaborar si queríamos tener alguna oportunidad de ganar.

El grito del árbitro resonó en el aire, marcando el inicio de la prueba. Me moví como una ráfaga de luz, dejando una estela brillante mientras me acercaba sigilosamente a un equipo de la clase 1-C. La sorpresa en los ojos de mis rivales fue evidente cuando los cegué momentáneamente con un destello deslumbrante. Aprovechando la confusión, los 2 chicos de nuestro equipo avanzaron, arrebatando los puntos de nuestros oponentes.

Shinso, por su parte, se dedicaba a manipular a los equipos de la clase 1-A, excepto a mí. Era una danza oscura de palabras y estrategia, utilizando sus habilidades para confundir y controlar a los adversarios. No importaba que fueran compañeros de clase; en este torneo, éramos rivales.

Yo continué mi frenético asalto, mi velocidad me convertía en un objetivo esquivo. Cegué a otro equipo y robé sus puntos, dejando una estela de desconcierto tras de mí.

El tiempo pasó volando, y el marcador mostraba que nuestro equipo estaba en la delantera. Sin embargo, el enfrentamiento se volvía más feroz a medida que avanzábamos hacia los equipos más fuertes. La agilidad que yo aportaba y las artimañas de Shinso nos permitieron mantenernos a flote, pero la tensión en el aire era insoportable.

Finalmente, el grito del árbitro marcó el final de la prueba. Nuestro equipo había ganado, pero no había amistad en nuestras miradas cuando nos encontramos.

Habíamos triunfado.

Al menos no demostré todo mi poder.

La cantidad de chicos que quedaron era realmente sorprendente, éramos muy pocos. La siguiente ronda seria luego de los juegos recreativos, apenas termino de hablar me dirigía a los baños, quería lavarme la cara y de paso comer un sándwich acompañado de una botella de agua helada.

—¿Esto es acaso divertido?, señorita Ramírez.

Joder, justo cuando pensaba que el día no podía empeorar, aparece esta persona.