Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen.
Lo que te diré cuando te vuelva a ver
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Cuando atravesaron la chimenea, Astoria estaba ahí. Tenía la preocupación marcada en los ojos y jugaba con sus manos, sentada en el sillón. Se veía asustada, e inesperadamente, Draco recordó que ella no podía pedir ayuda a nadie mágico ni muggle para encontrarlo, porque Draco había huido del mundo mágico y ella era su único contacto en él, y era inútil pedir ayuda a alguno de los conocidos muggles de Draco, porque no podrían rastrearlo de todos modos.
-Astri-llamó con suavidad cuando ella alzó la mirada por el ruido de la chimenea, y ante el sonido de su voz, la mujer corrió a abrazarlo.
-¡Draco! Draco, ¿estás bien?-preguntó exáminandolo. -No te lastimó, ¿verdad? ¿Cómo volviste? ¿Dónde está Orión?-preguntó ella. La entrada de Potter detuvo sus palabras y Draco pudo ver el momento exacto en que ella endureció su expresión y se preparó para gritar al hombre.
-Potter nos llevó a su casa-explicó.-Fue un instinto, logre tranquilizarlo y nos regresó a casa.
-¿Cómo pudiste llevártelos? ¿Con qué derecho?
Parecía que iba a ir hacia el auror cuando Draco tomó su mano y la jaló cerca de él. Fue instintivo, porque el héroe tenía a Orión con él y cualquier golpe sería resentido por el niño dormido, pero también porque sabía que parte de la reacción de Astoria era su propia culpa, comiéndola, sabiendo que había retado a Potter. Sintiendo la impotencia de no poder arreglar su impulsiva acción o ayudar. De no saber si en realidad, Draco quería irse, y ella estaba asumiendo que él necesitaba ayuda.
-Él solo reaccionó como un veela celoso, Astoria; pero me ha devuelto a casa. Estamos bien.-Intervino, intentando tranquilizarla, pero el aligeramiento de su acción no fue bien recibido por Astoria.
-¡No debió llevarte! ¡A Orión! Podría secuestrarlo en cualquier momento y ni tú ni yo podríamos seguirle el paso.
-Astri-endureció la mirada Draco- sé que estabas asustada por nosotros, pero también sé que parte de que Potter haya huído se debe a que sabes que retaste a un veela que recién reencontró a su pareja. Sabes tan bien como yo que no dañará a Orión, es su hijo. Y sabes que yo jamás me iría y te dejaría atrás sin avisarme.
-No, no lo sé- dijo ella.-Lo hiciste antes. Te fuiste del mundo mágico y solo me dijiste de ello porque necesitabas ayuda. Él pudo encerrarte en su casa y no dejarte salir nunca. No lo conozco. Y no te conozco junto a él, o a él contigo. No te ha tenido por años. ¿Qué tal si intenta tenerte solo para él? ¿Si no puede controlarse a si mismo? ¿Si ataca a todos los que conoces porque no confía en ellos?
Harry tragó saliva, sabiendo que sus ideas no estaban tan lejos de la realidad. Draco también parecía saberlo, y haberse quedado sin palabras para defenderlo.
-Lamento haber reaccionado así-susurró.-Draco dijo que no quería estar ahí, que quería volver, así que lo traje. No pretendo lastimarlos.
Ella parecía lista para reclamar nuevamente, y Draco no podía decir que no lo comprendía. No podías volver a alguien tu pañuelo de lágrimas y luego simplemente pedirle que no te defendiera. No a alguien como Astoria, quien se defendía y defendía a quienes quería con uñas y dientes.
Sin embargo, ya que él la había metido en esta situación, Draco sintió que era su responsabilidad apoyarla.
-Astoria, mírame- llamó Draco.- Estamos bien. Respira.
-Draco.
-No tiene que gustarte, pero apreciaría si pudieras solo... dejarlo pasar. Por favor. Por Orión. Fue injusto de mi parte no decirle y él estaba molesto por eso. Tiene derecho a estarlo.
-¿Derecho?¿Qué hay de ti?-preguntó ella.- Tú tienes más derecho que él. Lo procrearon juntos, tú no lo obligaste, pero él se fue, y tú no. Él te pidió silencio. No tenía derecho de tratarte como si no fueras nada. No tiene derecho a reprocharte cómo decidiste enfrentarte a lo que él mismo te pidió.
-Lo sé-respondió suavemente Harry.
-Sin embargo, eso no evita que Orión tenga su sangre. Intentaremos convivir juntos, por su bien-contestó. -No diremos de su existencia a nadie hasta que logremos, no sé, ser padres juntos. Va a mudarse y convivir con él.
-No sé si sea lo correcto.
-¿Realmente lo dejarías estar solo con Orión?
Ella dudó.
-Además, estarás por aquí, ¿cierto?
Era una pequeña súplica, porque saciaría el instinto de protección de Astoria y a la vez lo haría sentirse menos vulnerable a simplemente lanzarse a los brazos de Potter irresponsablemente.
-Si-respondió ella. -Por supuesto.
-Gracias.
El silencio abarcó por segundos el lugar. Como si no pudieran decirse más por hoy, Draco decidió que estaba muy cansado.
-Creo que deberíamos ir a dormir.
Astoria los miró a ambos, y luego a Draco, como preguntando. Le tomó unos segundos comprender que ella le estaba preguntando dónde y con quién iba a dormir Potter.
-Dormirá con Orión-aclaró Draco.
Ella lo observó, juzgándolo y Draco parpadeó intentando entender a qué se debía. Cuando ella lo miró y luego a Potter, negó con la cabeza, ligeramente irritado, cosa que la alivió levemente pero hizo a Draco inconformarse.
¡Él no solo se acostaba con Potter!
Harry suspiró, mirando el intercambio de miradas.
-Iré por mi ropa-declaró.- Para que puedan ponerse de acuerdo.
En lo que sea que tengan que ponerse de acuerdo, era el resto de la frase. Astoria hizo una mueca también, aunque Harry no lo entendió hasta que ella comentó de mala gana que también necesitaba irse para tomar sus propias ropas.
-Si me quedaré unos días. ¿Puedo traer mi armario?-preguntó.
-Sí, sí, por supuesto-casi gritó Draco para la inconformidad de Harry.
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Unos días en realidad ahora eran un mes. Lo cual era, en parte, lo más hogareño y lo más incómodo que Draco había tenido en años. Hogareño porque no estaba solo, siempre estaba Astoria o Potter cerca. Incómodo, porque Astoria aún parecía mirar a Harry como si robaría a Orión en cualquier instante, lo que ponía al veela de mal humor. Especialmente desde que ella había tomado precauciones para encontrarlo en caso de necesitarlo y viceversa. Draco no era tonto tampoco, y sabía que el reloj de Orión y su propio reloj ahora eran trasladores. Potter tampoco lo era. Los primeros días, miró decenas de veces el nuevo accesorio en la muñeca de Orión, el cual, a palabras del mismo nunca se iba a quitar.
El veela no estaba feliz por la intervención de Astoria, pero parecía aceptarlo, si eso dejaba que la chica no estuviera sobre su hombro todo el tiempo que pasaba con Orión. Cuando estaba alrededor de Draco, parecía querer minimizar el espacio que ocupaba, y a la vez, querer moverse hacia todos lados.
Pero no hacia Draco.
Draco suspiró, preguntándose si era estúpido estar un poco celoso de la atención que tenía Orión últimamente, la cual él tuvo para sí el primer día. Es decir, Potter no era desatento con él, pero era demasiado e indiferentemente cordial. Le haría un café a Draco, si hacía el desayuno. Traería comida si sentía que ambos habían tenido un largo día. Pasaría por Orión a la escuela y lo cuidaría si Draco necesitaba tiempo para trabajar o descansar. Era solo... tonto, quejarse de su propia idea de ser primero padres de Orión, porque Draco no había olvidado lo mucho que siempre quiso interactuar con Potter de adolescente, para bien o para mal.
Astoria también pareció notarlo, porque a veces, miraba a Potter extrañada, como preguntándose cómo era este hombre el mismo que secuestró a su amigo y ahijado. Ella no quería admitir que era un buen hombre, o que se portaba decente.
-¿Y Potter?-preguntó ella, dejando su bolso en el sofá y quitando sus tacones, cuando no lo vio alrededor. -¿Y Orión?
-Están arriba, armando un cohete a escala. Algo así dijo Orión. Lo vio de uno de sus amigos, y Potter se lo compró de inmediato. Será el niño más mimado del mundo.
-Mmmm... eso va un poco en desacuerdo con tu decreto de gastar en lo indispensable.
-Lo sé.
-Bueno, no creo que lo dañe. Si tiene que compensar casi siete años de vida del niño. Eso me dará tiempo de preguntarte algo.
-¿Si?
-Bien, explícame. ¿Se acuestan por las noches?
Draco, que intentaba inútilmente concentrarse en los papeles frente a él, volteó bruscamente el rostro hacia ella. Su rostro estaba rojo.
-¿Qué?
-Ustedes no se hablan, si no se trata de Orión. Pero son compañeros, y tuvieron sexo, y ahora ni siquiera se tocan disimuladamente. No se miran al mismo tiempo si pueden evitarlo. Y puedo confirmar que el primer día que se vieron tuvieron sexo. Más de una vez. ¿Cómo están lidiando con la atracción sexual? ¿Cuándo están viéndose? ¿La ducha, o el dormitorio luego de media noche?
Draco tragó saliva.
-No tenemos sexo, Astoria.
Ella lo miró incrédula.
-Pero ustedes quieren. Es decir, Draco, tu piel se pone rosada tan fácil cuando está cerca, y él te mira como si hubieras bajado del cielo.
-¿No eras tú quien me dijo que estaba siendo fácil?-se quejó.
-¿Él siquiera ha intentado ser cercano a ti?
-No. Él solo pregunta, como bien dices, de Orión.
Ella hizo una mueca.
-Tiene que estarle preguntando a Orión o a alguien más sobre ti. No querer saber de ti, haría no sé, explotar su cabeza.
-Orión no ha dicho nada.
Astoria hizo un sonido vago. La vida doméstica se le estaba dando bien a Potter, quien ahora conocía el lugar de trabajo de Draco, Astoria y la escuela de Orión, y se veía suavemente feliz. Él y Orión se estaban llevando muy bien, demasiado para el gusto de Astoria. Orión nunca se había portado tan bien.
-Hablaré con Orión y le preguntaré que tanto ha hecho con papá Harry.
-No lo molestes con el tema. Tiene mucho que aprender sobre Potter. Son, bueno, años. Estoy seguro que no hablan de mí. Probablemente Potter está siendo educado de todos los libros que Orión ha leído alguna vez, y cuando terminen lo llevará a la biblioteca más cercana. Mágica o muggle. Lo hará leer, porque...
-"Los Malfoy no deben ser llamados ignorantes sobre ningún tema"-ambos cantaron.
Astoria se estiró.
-¿No es maravilloso no ser el receptor de las emocionantes páginas de educación?
Draco rió.
-Sí, lo es. Si oía una vez más como funciona un motor o cómo los dementores chupan el alma de alguien, iba a enloquecer.
-No sé porqué le gustan tanto los dementores. La gente normal desearía ni conocerlos.
-También le gustaban los esqueletos. ¿Cómo eran? ¿Diez esqueletos bailaban en la cama? Tu hijo es raro.
-No me eches toda la culpa. ¿La clave del éxito es pasar desapercibido y luego golpear al oponente? Mi hijo golpeó a su bullying a los cuatro años. Lo expulsaron de educación preescolar muggle.
Astoria rió.
-Pero, nadie más lo molestó. Así que estuvo bien.
Draco negó con una sonrisa.
-Potter y yo no tenemos mucho de qué hablar en primer lugar. Ni siquiera nos vemos mucho. Yo trabajo, él es auror. Orión le dijo que debía hacer algo provechoso con su día y no podía tomar vacaciones cuando él no las tenía. Cuando llega a casa Orión exige toda su atención, así que yo...
-Te duermes para no enfrentarlo.
-¡Solo fue la primera semana! ¡Estaba cansado! ¿Sabes qué bueno es no tener que preocuparse por qué hace el niño, o los quehaceres? Dormirme fue el problema principal. Y no solo me duermo, a veces tengo cosas que hacer. Como trabajo. Recuerdas que trabajo, ¿verdad? Y me hago cargo de la casa.
Ella rió.
-¡Tienes un elfo desde hace semanas! Y te surten el refrigerador constantemente. No te diré que Potter no se merece un poco de indiferencia, pero Orión parece estar tomándoselo bien. Él está feliz.
Draco sonrió.
-Sí. Lo sé. Es lindo ver que Potter es grandioso con él. El otro día me preguntó si mi relación con Potter puede considerarse un divorcio. Tuvo una plática con sus amigos sobre sus padres. Vino a casa con toda una lista de opciones de que tipo de familia somos. No estuvo satisfecho con ninguna. Me preguntó si nos casaríamos para divorciarnos. Me preguntó si era un bastardo, ya que es nacido fuera del matrimonio, o si en el mundo mágico funciona diferente.
-¿Y qué le dijiste?
-Dije, no lo sé, pequeño mocoso. Ni siquiera sé si eres mi hijo o si te cambiaron en el hospital. Pero lo seas o no, lo cierto es que estás registrado como un Malfoy.
-Eres horrible-rió Astoria.-Ni siquiera estuviste en un hospital. ¿Has estado viendo novelas de nuevo?
-Tengo un poco de tiempo libre estos días.
-¿Bueno, y que dijo él?
-Orión rió. Dijo que existía una posibilidad de cinco por ciento de que lo hubieran cambiado si era un hospital muggle, pero como había nacido en casa no había cambios ni devoluciones. Además, dijo que se parecía a Potter y a mí, lo cual solo lo hacía un uno por ciento probable.
-¿Uno por ciento?
-Bueno, dijo que pudiste haber tirado al bebé a la basura y puesto uno tuyo de alguien parecido.
-¡Él no dijo eso!
-No, no lo dijo-rió Draco.- Pero se puso a hablar del pájaro cuco. Parece ser que éste pone sus huevos en otros nidos. Dijo que todos querrían hacer a su bebé pasar por el hijo de Harry Potter. O que creyó que era una posibilidad, excepto que los veelas saben cuando un bebé es suyo. Dijo que agradece mucho que realmente sea suyo, porque está consciente que los veelas no soportan a los impostores y podría estar muerto si fuera un impostor.
-Eso es... increíble. Sólo tiene seis años.
-Casi siete.
-Casi siete. ¿Cómo sabe tantas cosas? No recuerdo saber tanto incluso en Hogwarts. Mierda. ¿Te lo imaginas en Hogwarts? Hablando sin parar. ¡Un Ravenclaw!
-No lo enviaré ahí. Pediré su ingreso a Beauxbatons. El francés se le da bien a Orión.
-Él quiere Ilvermorny, ¿no?
-Me siento más cómodo con Beauxbatons.
-Me pregunto que opinará Potter de eso. Él no habla francés.
Draco sonrió.
-Lo cual me viene como anillo al dedo.
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Harry colocó cuidadosamente otra pieza del cohete y miró a Orión, buscando su aprobación. Orión asintió y miró las piezas, escogiendo la que creía podía colocar.
-Le gustas. De verdad.-Dijo el niño, colocando la pieza en su lugar.
Harry no lo miró, solo tomó otra pieza.
-¿Lo crees?-preguntó.-Seguí tu consejo de no ser muy agobiante o intentar acercarme sin advertirle con pequeños gestos.
-Papá se estresaría si insistes mucho, si se estresa reacciona mal. No siempre, intenta ser paciente, pero cuando está muy cansado se irrita rápido. Y estaba cansado. Durmió mucho esta semana.
-¿Por qué?
-No lo sé. Trabajo.
-¿En qué trabaja?
-Algo de números. Siempre dice que es aburrido. Da clases de piano los fines de semana y en algunos meses da clases de francés. A veces voy como ayudante, para que sus alumnos puedan platicar conmigo.
-No lo he visto hacer nada de eso.
-No creo que quiera que lo veas. Papá se esfuerza mucho en que tengamos una buena vida.
-Orión, alguna vez...
-No pierdas la confianza. Ha dejado que comas de su helado de chocolate y no te ha gritado. Me ha impedido comer el helado a mí. Dice que si quiero uno tengo que ganarmelo. Le dije que tú me dejarías comerlo si te lo pidiera. Me dijo que era suyo y se comió lo último. Puede ser muy molesto y estricto.- Dijo el niño como una pequeña queja, pero estaba riendo, probablemente recordando.
-¿Cómo ganas tu helado?
-Suelo hacer algún quehacer. Pero Kreacher no me ha dejado. Él es muy gruñón. Ahora entiendo porque la gente quiere liberarlos. En todo caso, le agrada que estés aquí aunque no lo diga. Tía Astri dice que a papá le gustaba ser el centro de la atención y eso no ha cambiado, por eso no entiende porque nunca quiere salir de casa.
Harry se esforzó en no pensar demasiado que podría ser su culpa, y buscó una pieza diferente. Había visto cohetes de niño, en la tele, cuando su primo veía televisión, pero no había pensado en uno desde los once años. Era un poco demasiado increíble que su hijo estudiara con muggles y hablara de sus cosas como si nada. Con Draco. Especialmente con Draco, porque el Draco de Hogwarts hubiera preferido morir que aceptar saber algo de los muggles.
-Creo que me soporta solo por ti. Dice que no quiere que el mundo mágico sepa de ambos. Tiene razón. Aún no sé cual es la mejor manera de presentarte en el mundo mágico, ni qué podríamos decir. No le he dicho de ti a nadie. Y necesitaremos una buena historia.
-¿Por qué?
-No lo sé. No quiero molestar a Draco, ni que lo molesten.
-Papá dijo que no era muy buena gente antes. Que por eso no lo quieren mucho y por eso prefiere que no salgamos de Manor.
-No creo que...-empezó, pero no pudo decir que no creía que la gente no lo atacaría o insultaría.-¿Crees que podamos ir a otros lugares juntos?
-No lo sé, tal vez deberías preguntarle sobre visitar personas en específico. Sé que mis abuelos están muertos. Y no tengo tíos. Pero papá dijo que antes tenía amigos.
-Tienes algo parecido a tíos.
-Ah, si, la tía Astoria. Papá dijo que le gustaría que conociera a la señora Pansy y al señor Blaise. Que quizá, podrían ser mis tíos.
-Me refería a los Weasley. Bueno, no te he contado de ellos, pero...
Orión frunció el ceño.
-He oído de los Weasley, son pelirrojos. A papá no les gusta y a ellos no les gusta papá. Papá dijo que me aleje de ellos.
-Ellos son preciados para mi.
El niño se esforzó en suavizar la mirada, parecía contrariado. Quizá Draco tenía razón al decir que no estaban listos para hacerlo público si no podían ni interactuar con sus vidas diarias.
-Me gustaría presentarte a Hermione y Ron, al menos. Y a Teddy. Es como un familiar tuyo y de Draco. Es hijo de la prima de tu papá.
-Papá no me había hablado de él-exclamó sorprendido el niño.- ¿Cómo es? ¿Crees que pueda jugar conmigo? ¡No he tenido ningún amigo mágico!
-No lo sé, preguntaré.
-Genial.
-No te he reconocido mágicamente, pero quiero hacerlo. Me gustaría que fueras oficialmente un Potter.
-Soy el heredero Malfoy, heredaré Malfoy Manor. Soy el heredero Black, heredaré Grimmauld Place. ¿Qué me darán los Potter?-preguntó.
-Realmente no lo sé muy bien. Tengo unas bóvedas, y bueno, la casa de mis padres, pero no está restaurada.
-¿Qué le pasó?
-Fue donde murieron mis padres. Nunca me interesó rescatarla. Durante el colegio tenía una guerra que pelear, y después, no me interesaba casi nada. Decidí vivir en casa de mi padrino.
Orión asintió.
-Porque estabas triste. Por padre.
-Si. Y por la guerra. No olvides esa parte.
-¿Podemos ir a visitarla? Le pediré permiso a papá.
-Yo hablaré con él. Podríamos ir de compras también.
-Papá dijo que iba a celebrar mi cumpleaños número siete en Manor. Es tradición. Así Manor me reconocerá oficialmente como su heredero. ¿Crees que podamos invitar a Teddy?
-Espero que si.
-¿La prima de papá es buena? ¿Crees que estará feliz de ver a papá?
-Ella murió-confesó Harry.
-Oh. Lo siento.
-Lo cuida su abuela. Creo que le agradaría, saber de tu papá. Al menos, creo que estaría feliz de saber que encontré a Draco.
Pareciendo recordar el tema inicial, Orión asintió y sonrió.
-Leí Cómo saber si le gustas a un chico, y decía claramente que si un hombre está interesado en ti te mirara de una manera diferente a como lo hace con una amiga. Papá te mira diferente a tía Astoria.
Harry rió de nuevo.
-Puede que esté enojado conmigo.
-Te trata diferente.
-No soy exactamente cercano.
-Te sonríe mucho.
-No lo he visto sonreírme si no estoy contigo. Por eso estoy contigo.
-Sé que me utilizas. Y que tienes miedo de que papá te diga que dejes de venir. No me importa que sigas en mi cuarto, pero tal vez deberías traer toda tu ropa, no puede ser cómodo ir por tus cosas cada vez que olvidas algo. Podrías hacerla más grande. Papá la hizo más grande cuando cumplí seis años. Me gusta que te quedes.
-Me gusta quedarme-confesó.
