Sorvolo entró en la sala de juntas con Barty y Lucius a cuestas. Por lo que aprendió, la junta del Consejo Escolar no se lleva a cabo en esta sala, sino en una más pequeña que era suficiente para los doce miembros, ahora trece. Pero Sorvolo había solicitado la presencia de todos los profesores de Hogwarts para esta reunión.

Sorvolo miró la habitación. Era una sala de juntas anticuada con una mesa de caoba ancha y ovalada y varios asientos cómodos. El suelo estaba alfombrado. Había múltiples retratos de los antiguos directores y miembros del consejo alrededor de la sala. Sorvolo se dio cuenta de que también había retratos de los fundadores y miró a uno en particular, descartando a los otros tres. Salazar Slytherin miraba a Sorvolo de forma crítica, sin duda juzgando su valía para ser el próximo lord de Slytherin. Sorvolo mantuvo su rostro inexpresivo mientras lo observaba y levantó una de sus cejas de manera desafiante.

Ah, lo omitió del secreto del Fidelio, ¿no? Bueno, tendrá que rectificar ese error cuando vuelva a casa.

Salazar Slytherin lo miró por un largo tiempo antes de sonreír cuando vio el desafío en los ojos del nuevo lord de Slytherin como si lo retara a decir algo. Parece que aprecia a la casa y a sus ancestros. Por lo general, no se molesta en aparecer en todas estas reuniones mundanas, pero Lady Hogwarts se puso en contacto con su retrato y le mostró el alboroto ocasionado por el actual director de Hogwarts, sus gallinas y algunos profesores al enterarse de la aparición Lord Slytherin, diciendo que debe ser el Señor Tenebroso o que está relacionado con él. No se habría molestado por la rabieta del tonto Gryffindor —que enorgullecería a un niño pequeño— de no ser porque era su casa. La casa de Slytherin.

El último lord de Slytherin fue Tom. Nunca había oído sobre Sorvolo Salazar Slytherin antes y eso que el hombre tenía su nombre.

Así que sí, sin duda tiene curiosidad. ¿Quién es él?

Sorvolo sonrió ante la mirada conflictiva de Salazar antes de tomar asiento y centrarse en las personas que entraban a la habitación una por una. No se molestó en darle una segunda a Dumbledore cuando entró como si fuera el dueño del lugar con algunas de sus gallinas siguiéndolo como patitos. Aunque Sorvolo no pudo evitar mirar a la matriarca de los Potter que sonreía por algo que dijo Pomona Sprout.

¿Cómo puede sonreír después de enviar a vivir a su hijo con los más horribles muggles? Qué fría y cruel. Por desgracia, nadie puede ver cuánto. Incluso su madre fue mejor que esa patética excusa de mujer: huyó de su loca familia para darlo a luz y mantenerlo a salvo de ellos.

No importa, pronto borrará esa sonrisa. Muy pronto. Sorvolo puede sentir el satisfactorio regocijo de la anticipación hasta sus huesos cuando recuerda lo que ha estado planeando para ellos. Va a arruinar sus reputaciones por completo y nomás los dejará con la falsa fama del "Niño que sobrevivió".

Sorvolo gimió cuando el viejo senil lo miró; le vendría bien que el vejestorio con sus horribles túnicas se mantenga alejado de él.

—Sorvolo Slytherin, ¿verdad?

Sorvolo suspiró pero mantuvo su rostro estoico mientras se giraba para mirarlo.

—Soy Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, el director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, el jefe supremo de la Confederación Internacional de Magos y el jefe de magos del Wizengamot.

Sorvolo enarcó una ceja y se contuvo de resoplar ante la flagrante exhibición de poder. Sí, no está impresionado y no teme mostrarlo.

—Un placer —dijo arrastrando las palabras, asegurándose de hacerle saber que es todo lo contrario.

Sorvolo se mordió el interior de la mejilla para evitar sonreír cuando Dumbledore perdió una parte del brillo de sus ojos.

¿En verdad pensó que lo adularía si mostraba sus posiciones? No es un debilucho ni ajeno al hecho de que todas esas posiciones se le fueron dadas como reconocimientos por vencer a Grindelwald. A diferencia de lo que a Dumbledore le gusta creer, no todos están en sus bolsillos, ni siquiera la Confederación Internacional de Magos. Si Sorvolo puede salirse con la suya, Dumbledore tarde o temprano perderá esos títulos. Solo necesita suficiente basura para despedirlo.

Pero hasta entonces, pretenderá ser imparcial. No cederá a sus engatusamientos, engaños y manipulación ni lo confrontará públicamente.

—No puedo evitar notar que hasta hace unas semanas la casa Slytherin no tenía un lord, mi muchacho.

El ojo izquierdo de Sorvolo tembló con violencia y junto a él Barty hizo una minuciosa mueca y Lucius lo miró con júbilo. No quería perderse a su lord destrozar verbalmente al viejo tonto.

—Por favor, absténgase de llamarme con tanta familiaridad. Soy Lord Slytherin y espero ser tratado como tal —respondió Sorvolo con arrogancia.

Se encontró con los ojos de Severus por un breve segundo antes de que el hombre desviara la mirada, sin duda sorprendido por su pronunciado acento alemán. Oh, sí, él y Adriano consumieron la poción de modificación de acento anoche. Barty y Lucius ya lo sabían y ahora Severus también.

—Oh, claro, claro.

Los ojos de Dumbledore brillaron mientras movía su mano en un gesto de abuelo, lo que hizo que Sorvolo quisiera maldecirlo.

—Fue mi error. Debe perdonar a este anciano, Lord Slytherin.

—Asegúrese de no repetir tal error.

Con eso, Sorvolo se giró cuando Lucius se aclaró la garganta para llamar la atención de todos e ignorando sus preguntas. Si ese fue un intento sutil de saber dónde estuvo antes, entonces está haciendo un mal trabajo para manipular a un Slytherin. Después de todo, él es el Slytherin.

Sorvolo de inmediato dirigió su atención a la reunión, descartando a Dumbledore y sus repugnantes brillos. Escuchó a Lucius pronunciar el discurso introductorio y entonces todos se presentaron a pesar de que ya los conocía. Ah, sí, dejará que Lucius dirija esta junta; después de todo, es el presidente del consejo. Se había ganado el puesto con su talento. Además, hará que Dumbledore lo subestime ya que cree que Voldemort nunca dejará que nadie más dirija.

Bueno, Voldemort no hubiera dejado que nadie más dirigiera. Pero él ya no es Voldemort.

—Antes que nada, gracias a todos por tomar tiempo de sus vacaciones para satisfacerme —dijo Sorvolo con facilidad tan pronto como Lucius terminó—. En cuanto a la reunión, deseo conocer la evaluación detallada del consejo sobre Hogwarts y cuáles son mis responsabilidades con ella. También deseo conocer los puntos de vista de todos sobre cómo puedo mejorar Hogwarts, incluido el de los profesores ya que son los que se relacionan a diario con los estudiantes.

Sorvolo notó como los miembros del consejo y la mayoría de los profesores se relajaban en sus asientos. Después de todo, a pesar de la opinión pública si se preocupan por Hogwarts.

—Lord Slytherin, primero quisiera felicitarlo por buscar medios para mejorar la educación de nuestros hijos —habló Lucius en nombre del resto de los miembros del consejo—. Como propietario de Hogwarts, depende de usted finalizar todos los arreglos que afectarán los planes y políticas educativas, empleando al personal y supervisando el presupuesto.

Gethsemane Prickle —otra miembro del consejo— asintió a Lucius.

—Exactamente. En otras palabras, es su decisión lo que sucederá en el colegio a partir de ahora. Si usted piensa que un profesor no está haciendo su trabajo, puede despedirlo sin tener que consultarlo con el director. Si usted cree que el colegio necesita más clases, puede organizarlo y contratar a un nuevo profesor. De hecho, el director tendrá que recurrir a usted a partir de ahora y si no lo hace y es descubierto, será despedido y tendrá que responder ante el Wizengamot y al Consejo.

—Me temo que no puedo permitir eso.

Sorvolo sintió que sus labios se contraían mientras los miembros del consejo miraban hacia arriba como si rezaran por paciencia, rodaban los ojos o negaban con la cabeza mientras murmuraban "Aquí vamos de nuevo".

—¿Y por qué no, Dumbledore? —dijo Lucius arrastrando las palabras.

—Sólo estoy preocupado, ¿cómo sabes que no es un mortífago que desea dañar a los niños? No puedo permitir que mis alumnos sean lastimados. Si lo hiciera, estaría fallando en mis deberes como director —el anciano le dijo con un tono paternalista y egocéntrico.

—Como siempre, cualquiera que no concuerde con usted de inmediato es considerado malvado o un mortífago —Lucius se burló de su patético intento de manipulación.

—Claro que no —dijo Dumbledore con los ojos muy abiertos detrás de sus gafas de medialuna en una fingida exhibición de conmoción.

Más de una persona resopló alrededor de la mesa, sin creer nada de lo que dijo.

—Lord Malfoy, puedo hablar por mí mismo, gracias —dijo Sorvolo con suavidad antes de que la confrontación se volviera más violenta.

Ya puede ver la forma en la que la mano de Barty se contrae en busca de su varita.

—Director Dumbledore, si yo fuera un "mortífago" como tan generosamente acusó, habría tomado el control de Hogwarts cuando el Reino Unido estaba bajo el reinado de Lord Voldemort.

Sorvolo notó con sádico regocijo como todos saltaban de miedo antes de mirar alrededor con pánico cómo si temieran que saliera de la nada y comenzará a maldecirlos, incluso Dumbledore abrió los ojos como platos.

—No 7 años después del fin de su era.

Ja, ¿a la gente aún le aterra decir su nombre después de casi una década de su supuesta "muerte"? No lo esperaba. Sin embargo, le agradó ver el alboroto provocado por la mención de su mero nombre.

—Tiene razón, Albus —intervino la matriarca de los Potter y le recordó a todos que fue su hijo quién acabó con él, lo que hizo que Sorvolo apretará los dientes con furia.

No, ella no se merecía la sensación de logro. No por el falso "salvador".

—No obstante —Sorvolo volvió su atención a la reunión y señaló con la cabeza a sus compañeros miembros del consejo—, gracias por iluminarme —asintió.

Todos ignoraron los intentos de Dumbledore de protestar.

—Debo confesar que antes de venir comparé el desempeño académico, el plan de estudios, las actividades extracurriculares y normales de Hogwarts con las de otros colegios mágicos a nivel internacional, y me alarmó encontrar que la cantidad de estudiantes que ingresa a Hogwarts cada año ha disminuido, a pesar de ser la más prestigiosa escuela del Reino Unido. Y no me complació encontrarla en el penúltimo lugar de la lista de desempeño académico —Sorvolo meneó la cabeza con decepción.

Un silencio atónito resonó a su alrededor. Sorvolo continuó hablando como si no hubiera lanzado la bombarda un segundo antes. Después de todo, esa no es la noticia más grave que van a escuchar.

—Así que me tomé la libertad de hablar con algunos antiguos estudiantes y, para mi mayor consternación, encontré que la relación entre el estudiante y el maestro es ignorada y el acoso escolar es alentado. Es por eso por lo que la mayoría de las familias mágicas mandan a estudiar a sus hijos al extranjero. No quise creerlo e investigué un poco sólo para encontrar que sí, Hogwarts es el número uno en algo a nivel internacional y eso es el acoso escolar —su voz estaba llena de sarcasmo mientras miraba a los "profesores"—. ¿Podrían los profesores explicarlo, por favor?

—Estoy seguro de que son solo niños siendo niños —Dumbledore desestimó su preocupación, haciendo que todos los miembros del consejo y Sorvolo lo vieran con incredulidad.

Los otros "profesores" se movieron inquietos y se miraron los unos a los otros.

—Oh, ¿entonces las otras prestigiosas escuelas internacionales no albergaban niños? —preguntó Sorvolo con condescendencia, mirándolo como si se cuestionará acerca de su cordura.

—Bueno, ahora tengo más razones para enviar a mi hijo a Durmstrang —murmuró Lucius a su lado.

Sorvolo meneó la cabeza y suspiró antes de conjurar un archivo y sacar unos pergaminos, hacer copias y pasarlas: contiene los registros que comparan Hogwarts con los criterios de las otras escuelas.

El silencio inundó la habitación mientras todos leían los reportes y veían por sí mismos que todo lo que Lord Slytherin dijo era cierto. Incluso algunas escuelas mágicas no tan famosas de las que nunca habían escuchado antes tienen mejores calificaciones que Hogwarts. Después de unos minutos, fue Minerva McGonagall —que dejó los pergaminos sobre la mesa— quién habló primero.

—Sabía que no era bueno, pero no pensé que fuera tan malo.

—Yo sí —dijo la enfermera de Hogwarts Poppy Pomfrey aun en su traje de matrona y miró la columna que contenía la comparación de abuso entre diferentes escuelas—. He tenido que curar a muchos estudiantes que fueron acosados a lo largo de los años y lo odio —la desaprobación está escrita en su rostro—. Los culpables nunca fueron castigados sin importar a cuántos profesores se les informará y su comportamiento siempre fue justificado con un "son niños siendo niños". Sobre todo si los agresores en cuestión eran Gryffindor.

Poppy fulminó con la mirada al impenitente Dumbledore que negó con la cabeza.

—Yo creo que… —comenzó Dumbledore a decir, pero fue interrumpido por Sorvolo.

—Ya no más —dijo Sorvolo con brusquedad.

—¿Tiene alguna idea, Lord Slytherin? —habló a continuación la viuda Longbottom.

Sorvolo asintió, conjuró otro archivo y lo revisó.

—De hecho, tengo algunos planes para rectificarlo. Aunque tomará tiempo, estoy seguro de que devolverá a Hogwarts a su vieja gloria. Podremos llevarlo a cabo el próximo verano.

—Por favor, explíquenos, Lord Slytherin —incitó Cerberus Langarm, enderezándose junto a su mejor amigo Sage Bragnam.

Antes de que comenzará la reunión, ambos habían sido cautelosos con el nuevo dueño de su hermosa escuela y se preguntaban si el mago extranjero sería bueno o malo para su viejo hogar. Pero nunca en sus más alocados sueños consideraron esto. ¿Qué sucedió? ¿Y cómo es que pasó desapercibido?

—Gracias, mi primera propuesta es sobre los jefes de casa. Un jefe de casa no puede ser maestro ni un maestro puede convertirse en un jefe de casa. Por favor escúchenme —Sorvolo levantó su mano para silenciarlos—. Cuidar a un niño es un trabajo de tiempo completo. Lo sé ya que tengo un hijo de ocho años. Pero ¿cuidar de tantos niños a la vez y tener que enseñarles y calificar sus tareas? —levantó una ceja y miró a Minerva que iba a protestar—. Dígame, señora McGonagall, ¿cuándo fue la última vez que habló con uno de sus leones? Y he dicho "hablar", no castigar o regañar. Ya sabe, ¿cuándo los adultos hablan con los niños bajo su cuidado para asegurarse de que se están adaptando y no están siendo abusados o acosados?

—Entre las responsabilidades como subdirectora, jefa de Gryffindor y la clase de Transformaciones no he tenido mucho tiempo…

—Pero ya no más —dijo Sorvolo con firmeza—. Elegirá solo uno de esos trabajos.

—¿Qué? No puede…

—Tiene razón, Albus —Minerva lo interrumpió, mirando los reportes en su mano—. He tenido que ignorar a los niños porque no puedo hacer tantas cosas a la vez. ¿Puede…? —se mordió los labios antes de respirar profundamente—. ¿Puede darme algo de tiempo para procesar y pensar en todo esto antes de decidir?

—Por supuesto, tiene hasta el próximo verano —Sorvolo asintió antes de mirar a los otros jefes de casa—. ¿Y ustedes?

—Yo quisiera quedarme como jefe de la casa de Slytherin —respondió Severus de inmediato.

Había pensado en esto cuando su lord se lo dijo el otro día y esta era la mejor opción. Detestaba enseñar, pero se preocupaba por sus serpientes. Y si no tiene que enseñarles a los idiotas ni calificar sus tareas, tendrá mucho tiempo para hacer lo que le plazca. Por fin podrá dedicarse a inventar y experimentar con sus pociones. Estuvo tentado a retirarse del espionaje para poder dedicarse por completo a sus pociones —como le ofreció su lord—, pero no confiaba en qué alguien más pudiera cuidar a sus serpientes. Además, Adrián y su ahijado Draco comenzarán a estudiar en Hogwarts en dos años. Y tiene la sensación de qué serán unos muy… interesantes siete años.

—Por cierto, ¿no le importa que haga algo más?

—Lo que haga en su tiempo libre no es de mi incumbencia, maestro de pociones Snape —Sorvolo lo desestimó—. Es bienvenido a experimentar en los laboratorios.

—Gracias —Severus inclinó la cabeza, visiblemente aliviado.

Dumbledore le había prohibido perseguir sus sueños. Y ya no va a dejar que lo manipule más. Si las cosas empeoran, renunciará y le pedirá a su lord que contrate a alguien lo suficientemente calificado para reemplazarlo. Nunca más permitirá que Dumbledore se interponga entre él y sus pociones.

—¿Quiénes serían nuestros reemplazos como jefes de casa? —cuestionó Pomona Sprout.

Oh, no quiere elegir entre sus tejones y el invernadero, pero parece que lo hará.

—Ah, sí, también me gustaría saberlo —asintió Filius Flitwick—. ¿Quiénes serían nuestros reemplazos?

—Hice una lista de los posibles candidatos, pero por supuesto que quiero que los miembros del consejo y los profesores la revisen —Sorvolo conjuró la lista, hizo varias copias y se las pasó a todos.

Pasaron algunos minutos mientras todos la revisaban.

—Lord Slytherin, ¿me ha elegido como posible jefa de Gryffindor o subdirectora? —la incredulidad de la viuda Longbottom resonó por toda la habitación.

—Sí —los labios de Sorvolo se curvaron.

Los Gryffindor necesitan una mano dura para controlarlos y detener sus acosos —justificados como "bromas"— a las otras casas. Y ella es una de las mejores opciones. Sorvolo aún recuerda lo amedrentados que estaban los leones durante su vida escolar, y como ella y Minerva los gobernaron con mano de hierro y los mantuvieron a raya. Ellas son las únicas leonas que se ganaron su respeto.

—Creo que es una buena idea, Augusta —Minerva le sonrió a su mejor amiga—. Mis leones estarán en buenas manos si te encargas de ellos, y así yo podré ser la subdirectora y estar aliviada.

—Tengo… —Augusta se aclaró la garganta—. Tengo que pensarlo.

Su mente de inmediato fue hacia su nieto. Es la única que cría a Neville. Si está ocupada, ¿entonces quién lo cuidará?

—Gracias —Sorvolo asintió—. Si acepta el puesto, estoy seguro de que podemos arreglar una habitación para usted y su nieto durante el ciclo escolar.

De forma sutil le dijo que su nieto no es un problema. Puede que los otros profesores no tengan a nadie que dependa de ellos, pero eso no significa que sea lo mismo para todos.

Los ojos de Augusta se abrieron como platos al oírlo. Esa es una buena idea. ¿Tal vez sería bueno para Neville convivir con otros niños? Sin duda el pobre niño se siente solo en casa.

—Gracias por la oferta, Lord Slytherin. Le notificaré mi decisión este fin de semana.

Albus hizo una mueca ante eso; sabe que la oferta es demasiado buena para dejarla pasar. Augusta Longbottom es una bruja sensata y muy estricta para su propio bien. Sus pobres leones sufrirán si ella se convierte en su jefa. Pero no puede negarse sin una excusa adecuada; después de todo, su hijo y nuera fueron miembros de su Orden y sucumbieron por la causa. Al parecer Lord Slytherin es demasiado listo y astuto. No puede negar ni rechazar ninguna de sus ofertas o encontrar alguna laguna sin que parezca que no le importa Hogwarts. No le gusta esto. Necesita vigilar al mago. ¿Quizás pueda pedirle a Severus que lo investigué? Severus parece estar agradecido con él por su oferta, quizás no le importe investigarlo.

—Creo que ya decidí —murmuró Filius, mirando la lista.

Oh, no hay duda de que todos son buenos candidatos. Y es cierto que también estaba un poco abrumado por la presión del trabajo; no recuerda la última vez que pasó tiempo de calidad con sus amigos y familia. Esto le permitirá tener mucho tiempo libre para hacer lo que le plazca. Puede usar ese tiempo para modificar su método de enseñanza; al parecer los estudiantes lo necesitan para mejorar sus calificaciones.

—Si puede conseguir que Emma Warren acepte ser mi sucesora como jefe de Ravenclaw, elijo seguir siendo profesor de Encantamientos.

Filius ama tanto enseñar como para abandonarlo. Y Emma Warren —una joven bruja mestiza— le recuerda a Minerva. Sus águilas estarán en buenas manos. También le ofrecerá su ayuda si es que la necesita. Además, si tiene más tiempo libre, ¿tal vez al fin pueda iniciar el club de duelos? ¿Quizás Lord Slytherin le permita crearlo? Dumbledore siempre ha rechazado sus propuestas. Pero Lord Slytherin parece un buen joven apasionado que tiene los mejores intereses de Hogwarts en mente.

—Gracias —Sorvolo inclinó la cabeza antes de mirar a Pomona—. ¿Y usted, señora Sprout?

—Elijo seguir siendo maestra de Herbología —dijo Pomona de inmediato—. Pero, por favor, póngase en contacto con Irene Chang para que se convierta en mi sucesora, fue una de mis encantadores tejones. La ayudaré hasta que se familiarice lo suficiente con la responsabilidad —comentó lo que Filius había estado pensando hace unos segundos.

—Gracias.

Sorvolo miró a Lucius que asintió y anotó los nombres.

—¿Y quién será el maestro de pociones?

Dumbledore miró decepcionado a Severus. Por desgracia, tenía más expectativas en él.

—¿Puedo sugerir a Horace para el puesto?

—Pero se retiró —dijo Sage Bragnam y le frunció el ceño.

Dumbledore le guiñó el ojo.

—Estoy seguro de que mi viejo amigo aceptará regresar.

—Bueno, si acepta, por favor, notifíquenos. De lo contrario, contactaré al profesor Sweepstikes —dijo Sorvolo—. ¿Alguien más tiene alguna sugerencia? ¿No? ¿Nadie? Entonces podemos pasar al siguiente asunto.

Todos concordaron. Sorvolo comenzó a abordar el siguiente asunto.

—Necesitamos agregar clases sobre caligrafía con plumas, etiqueta y leyes mágicas, limpieza básica y administración de dinero. Los nacidos de muggles y criados por muggles vienen de un mundo diferente al nuestro así que necesitaran estas clases para comprender mejor nuestro mundo —dijo y miró las reacciones de todos.

La mayoría estaban pensativos y algunos eran abiertamente hostiles.

Ah, fanáticos sangre pura.

—Los nacidos de muggles siempre se meten en problemas, y niegan nuestras costumbres y tradiciones. Nunca aprenderán —escupió Omar Abasi.

—No es cierto —dijo Severus con suavidad—. Estoy de acuerdo con Lord Slytherin, ellos pueden aprender si les damos la oportunidad.

—Sí, Severus tiene razón. Batallé mucho para acostumbrarme a la caligrafía con pluma y muchas otras cosas durante mi vida escolar. Y aún lo hago —intervino Lily Potter.

—Y aun así, ni siquiera hace un esfuerzo por aprender —Lucius se burló mirándola con un disgusto mal disimulado.

¿Ella es la lady de la antigua casa de los Potter? ¿Vistiendo repugnante ropa muggle? ¡Ni siquiera usa túnicas! ¡Incluso los Weasley las usan, por atroces que sean!

—Lord Slytherin, estaré de acuerdo con esto si se asegura de que quien asuma la responsabilidad de enseñarlo sea apropiado acorde a nuestras etiquetas.

—Bueno, discúlpeme si…

Sorvolo levantó la mano antes de que otra discusión comenzará.

—Cesen con esta tontería, por favor —dijo, frotándose la frente—. Tengo más propuestas que quiero abordar hoy. Y sí, Lord Malfoy, esa es la idea.

Sorvolo levantó una ceja a Lucius como si dijera "Detente en este instante. No tengo tiempo para esto."

—Continúe por favor, Lord Slytherin —Lucius se enderezó, negándose a sonrojarse por la gentil amonestación de su lord.

La señora Potter los miró antes de levantar la nariz de tal manera que hizo que Sorvolo se congelará al recordarle demasiado a su Adriano.

No, Adriano es su hijo. Limpió toda su sangre de él. Ella solo está actuando como una niña, y Adriano es un niño. Ni nada más ni nada menos. No actúa así porque ella lo dio a luz. No. Nagini es su madre, no ella. Sorvolo sólo está siendo tonto y lo está pensando demasiado. Sí, es eso. Incluso Barty a veces se comporta así también… ¿no? No hay otra razón.

Sorvolo suspiró. Al parecer no solo Adriano tiene problemas de abandono.

—Gracias, como dije antes, esas clases son obligatorias. En Durmstrang cada estudiante tenía que asistir a ellas, incluso si no era un criado por muggles. Y también tengo en mente otras clases complementarias que ayudarán con Pociones, Transformaciones y Encantamientos.

—¿Cómo cuáles?

—Matemáticas básicas, química, física, botánica y ciencias sociales.

—¡Vergonzoso! —Omar Abasi se puso de pie y golpeó la mesa con la palma de su mano, indignado y disgustado—. ¡Estudios muggles! No quiero que mis hijos aprendan nada relacionado con esos asquerosos muggles.

Unas pocas personas se le unieron —luciendo también amotinadas— mientras que la mayoría parecían pensativos.

—De hecho, son muy útiles —dijo Filius—. Yo tuve que aprender física y química para mi maestría en Encantamientos. Los muggles tienen un mejor aprendizaje para ello.

—Yo también para mi maestría en pociones —comentó Severus.

Incluso Minerva y Pomona concordaron, aunque a regañadientes.

—Votaré también por estas clases, ya que ayudará a reducir mi carga de tener que enseñarles matemáticas básicas durante la Aritmancia —coincidió Séptima Vector—. Así podré enseñarles muchas más cosas.

—Estoy de acuerdo, y aprender artes los ayudará en mi clase —votó Bathsheda Babbling—. Les tomó horas ablandar la muñeca lo suficiente para trazar una simple línea de runas. Aprender artes los preparará para el mejor arte de runas.

—Pero… —farfulló Abasi.

—Creo que son muy buenas clases para Hogwarts —comentó Dumbledore con los ojos brillando locamente mientras miraba a Omar.

Sorvolo rodó los ojos antes de mirar a Lucius y Barty hacer lo mismo. Por supuesto que pensará eso. Cualquier cosa que moleste a un fanático sangre pura es buena para él.

—Le guste o no, las agregaremos, señor Abasi —dijo Sorvolo con frialdad—. Y las clases serán a partir del tercer año cuando comiencen las clases electivas. Hablando de eso, también quiero agregar clases de Alquimia, Política, Literatura, Idiomas, Cocina y Repostería, Música, Danza y Artes. Por cierto, ¿alguien podría decirme por qué no hay clubes en la escuela?

Sorvolo frunció el ceño; recuerda con claridad que los había en sus días.

—Como clubes de duelo, cultura, debate, drama, teatro, ajedrez, etc. Son comunes en todos los colegios. ¡Incluso los muggles alientan a sus hijos a entrar a ellos! ¡Además, tampoco hay periódicos estudiantiles! ¿Qué hacen los niños cuando no asisten a clases o estudian? No es sorprendente que el acoso escolar sea tan severo en Hogwarts —Sorvolo meneó la cabeza, frustrado.

Puede decir que todo esto era culpa de Dumbledore incluso antes de que abrieran la boca. Las miradas acusadoras eran suficientes.

—Le he pedido al director más de una vez que me permita crear un club de duelo, pero siempre se ha negado dando diferentes razones —dijo Filius frustrado.

Algunos profesores le siguieron, incluida la señora Sinistra que mencionó que su oferta de un club de astronomía fue rechazada también.

Antes de que Dumbledore abriera la boca para defenderse y diera alguna estúpida excusa, Sorvolo levantó la mano. Sí, no tiene tiempo para esto.

—Bueno, como el dueño de Hogwarts, les doy a todos el permiso para crearlos, sólo infórmenme cuando finalicen los cursos y los planes para sus respectivos clubes. Y a partir de ahora, si tienen alguna duda o idea, pónganse en contacto conmigo, por favor.

—Gracias —muchos profesores asintieron.

—¡Perfecto! —Bathsheda Babbling sonaba emocionada—. He pensado en crear un club de runas desde hace tiempo, pero al escuchar los repetitivos rechazos de la oferta de Filius, ni siquiera me molesté en preguntarle a Albus. Ahora por fin puedo hacerlo. Y también tomaré el club de debate. Y conozco a algunas personas que estarán complacidas de crear los clubes de teatro y cultura.

—Yo puedo contactar a algunos de mis viejos amigos para las clases de Música y Artes —ofreció la profesora Sinistra—. Son profesionales y estoy segura de qué estarán muy felices como para dejar pasar esta oportunidad.

—¡Oho! Entonces yo puedo contactar a uno de mis amigos para enseñar Cocina y Repostería! Morag Macdonald es uno de los mejores chef que conozco —la voz de Silvanus Kettleburn era cálida y cariñosa.

—Gracias, háganlo, por favor —dijo Sorvolo con seriedad.

Eso sin duda disminuiría su carga.

—Lord Slytherin, si está de acuerdo también puedo dar las clases de Yoga y Meditación —Rolanda Hooch habló—. Las aprendí durante mi estadía en la India.

Y sin duda tiene tiempo cuando los niños no están practicando Quidditch.

—Por supuesto —Lord Slytherin estuvo de acuerdo—. Y como dije antes, cuando finalice los cursos y el horario, infórmeme.

—Gracias.

—Yo puedo dar clases básicas de Sanación —ofreció Poppy—. Recomiendo al sanador Edward Tonks para las avanzadas. No trabaja en San Mungo, sino que tiene su propia clínica de curación. Puedo contactarlo si usted quiere.

El sanador rubio está encantado de tener la oportunidad de transmitir sus conocimientos a las jóvenes generaciones. Poppy está muy emocionada de al fin tener a alguien que se preocupe y lo bastante apasionado como para mejorar todo. De hecho, ya está planeando lo que puede enseñarles a los estudiantes. Solo necesita buscar los libros apropiados. No la culpen, Albus es buen director, pero los nuevos cambios eran excelentes para los estudiantes. Además, no hay suficientes sanadores en el mundo mágico. Hará mucho bien tanto para el presente como el futuro de los niños.

—Gracias —Sorvolo asintió y anotó el nombre en el pergamino—. Esto nos deja con los profesores de Alquimia, Política, Literatura e Idiomas. Lord Malfoy, ¿qué piensa sobre ser el profesor de Política?

Años de oclumancia impidieron que Lucius abriera los ojos como platos, aunque se aclaró la garganta.

—Puedo dar las clases de Política, pero no creo que pueda dedicar todo mi tiempo a ellas —Lucius frunció el ceño.

—No creo que los alumnos se vayan a convertir en políticos en una semana si usted no lo hizo —Sorvolo miró la lista de las clases nuevas—. Creo que una clase cada mes será suficiente para aprender cómo funciona el Wizengamot o lo básico. Puedo arreglar un aula para que todos los estudiantes aprendan.

—Sería bueno —Lucius accedió con facilidad.

La política es lo que mejor se le da y estará feliz de transmitir su conocimiento a las futuras generaciones.

—Perfecto. ¿Alguien tiene alguna idea sobre quiénes podrían ser los profesores de Alquimia, Literatura e Idiomas? —Sorvolo miró alrededor.

—¿Puedo sugerir a Charlotte Lawrence para Literatura? —sugirió Myra Curio, una de las miembros del consejo—. Su familia es famosa por ello y sus autores. La propia Charlotte ha escrito varios buenos libros. Para Idiomas… ¿Qué idiomas ofrece para enseñar, Lord Slytherin?

—Latín, árabe, español antiguo y sánscrito son sin duda útiles para lanzar hechizos. Y quizás si están interesados algunos idiomas de criaturas como el duendigonza, élfico, sirenio, entre otros.

Adriano en definitiva querrá aprenderlos, y le permitirá hacerlo en la escuela. Después de todo, necesita un poco de entusiasmo y motivación para ir a Hogwarts.

—Y el griego, romano, alemán, francés, inglés, checo, italiano, etc. Todos los que sean posibles y que interesen a los estudiantes.

—Oh, será interesante.

Algunos miembros del consejo tomaron sus propias notas mientras que otros se veían pensativos.

—Estoy seguro de qué podemos encontrar a las personas para enseñarlos.

—Gracias, si encuentran a alguien, notifíquenme, por favor —Sorvolo asintió en apreciación—. No tiene que ser solo una persona. Será mucho trabajo para uno solo dar tantas clases.

Todos murmuraron afirmativamente.

—Ahora, el profesor de Alquimia.

—Bueno, Nicolás Flamel es el mejor alquimista que hay —sugirió Barty con su leve acento francés.

Todos en la sala se congelaron y miraron asombrados al nuevo mago cuyo motivo de presencia en la junta aún desconocen.

—¿Nicolás Flamel? —cuestionó Sorvolo.

¿No es el que inventó la piedra filosofal? Y también un buen amigo de Dumbledore.

—Director, ¿cree que puede ver si está interesado en enseñar?

—Lo contactaré —dijo Dumbledore con sus ojos brillando con locura.

Está satisfecho de que Lord Slytherin depende de él para contactar al menos a dos de los nuevos profesores. Tom nunca lo haría. ¿Eso significa que este mago en verdad no es Tom? Hasta ahora, ninguna de sus acciones se parece a como sabe que Tom actuaría, aunque sus gestos y personalidad son las mismas; sabe exactamente qué decir y cómo sonar apasionado por sus responsabilidades, haciendo que todos los que lo rodeaban estuvieran comiendo de la palma de su mano. Lo que lo tenía nervioso y lo hacía observar más de cerca al mago en cuestión. Pero también recuerda que mencionó casualmente a su hijo de ocho años, y él sabe que Tom no sería tan paciente como para casarse y criar a un hijo solo. Demonios, ni siquiera cree que Tom sea lo suficiente fértil para engendrar a un hijo después de caer tan profundo en las Artes Oscuras. Así que sí, está en conflicto con este mago. Es un nuevo personaje, un enigma.

—Si bien todo está bien —habló Minerva—, ¿cómo vamos a manejar tantas clases y clubes a la vez? ¿Y cómo van a tomar los estudiantes dichas clases?

—Y aquí viene mi tercera propuesta del día —dijo Sorvolo—: Todas las casas tomarán las clases juntas.

—¿Qué?

Muchas personas levantaron la mirada, sorprendidas.

—No hay necesidad de separar a los estudiantes para cada clase. Cada año puede asistir a clases juntos. Me aseguraré de que las aulas sean más grandes y espaciosas para todos. Y así los maestros podrán tener más tiempo libre para ellos. Además, eso promoverá la relación entre las casas y así todos podrán conocerse ya que pasarán más tiempo juntos. ¿Quizás puedan otorgarles puntos cuando sean testigos de una amistad en ciernes entre casas? En definitiva los motivará —reflexionó Sorvolo en voz alta—. También estoy pensando en construir más salas comunes donde las cuatro casas sean bienvenidas a pasar tiempo juntas. ¿Tal vez podamos instalar juegos como los bolos o de mesa?

—No creo que…

—No me importa lo que creas, Albus —lo interrumpió Pomona y se giró hacia Lord Slytherin—. Qué excelente idea, Lord Slytherin. Tal vez podamos elaborar un reglamento escolar. Con una expectativa de su comportamiento, podríamos ayudar a reducir el acoso escolar.

—Podríamos estandarizar las detenciones y otros castigos. Con un reglamento escolar, los niños no podrán alegar prejuicios de casa —concordó Aurora.

—Sería bueno —estuvo de acuerdo Sorvolo, satisfecho con el curso de las cosas—. Tal vez podamos comunicarnos con el jefe del Departamento de Regulación de las Leyes de Educación Ministerial para que lo redacte.

Albus frunció el ceño, no le gustaba la interferencia del ministerio con su Hogwarts. Son corruptos, no deberían acercarse a los niños. Necesita descartar la idea, pero ni siquiera le pidieron su opinión sobre el asunto. ¿Cómo se atreven a decidir qué hacer en Hogwarts sin consultar? En especial cuando está aquí mismo. Y después de todo lo que hizo por la sociedad. Él habría protestado, pero todos de inmediato estuvieron de acuerdo con Slytherin cuando lo ofreció, así que tuvo que mantenerse callado. ¿Por qué no pueden ver que Slytherin es un mago tenebroso? Necesita mantenerlo vigilado. ¿Quizás podría sabotear todo sin que se den cuenta? Tiene algunos amigos en el Departamento de Regulación de las Leyes de Educación, quizás ellos puedan ayudarlo.

—¿Y qué hay de los niños? —preguntó Albus, mirándolo decepcionado—. No tendrán mucho tiempo para divertirse con demasiadas clases.

—No son "demasiadas clases", director —respondió Sorvolo, rodando los ojos y sin ser afectado por el acto de "Estoy decepcionado de ti".

En serio, es demasiado aburrido como para aguantarlo. Oh, él sabe que ya está planeando sabotear los procedimientos; el anciano no es lo suficiente discreto para ocultar su estratagema. Y sabe exactamente cómo contrarrestarlo.

—Las clases de caligrafía con pluma, etiqueta, etc., durarán sol sesiones al principio y serán para su beneficio. Política será una vez al mes. Y el resto de las clases son electivas. Debes elegirlas si quieres tomar una maestría en esos temas. Además, los niños deben de mantenerse ocupados o de lo contrario se meten en problemas. Hay que mantenerlos productos y saludables tanto mental como físicamente a través de actividades. Las clases son tanto para su presente como su futuro.

—Muy bien dicho.

Lucius y muchos otros estuvieron de acuerdo de inmediato.