—Pasando a la siguiente lista de clases que deseo agregar al plan de estudio —Sorvolo deliberadamente miró sus notas mientras que Lucius y Barty se concentraban en sofocar sus risas ante el rostro cómico de Dumbledore—: Quisiera añadir clases de magia elemental y astral para los alumnos con sus TIMOs. Ah, y no deben faltar las clases de Creación y Alteración de Hechizos y Rituales para los de tercer año. Sus núcleos ya estarán lo suficientemente desarrollados para manejarlas. Y sí bien la Creación y Alteración de hechizos es optativa, las demás deben agregarse como clases principales.
—Lord Slytherin —protestó Dumbledore en voz alta—. ¡En mi buena conciencia, no puedo dejar que permita que mis estudiantes practiquen una magia tan peligrosa y sumamente inestable!
—¿Oh? ¿Peligrosa y sumamente inestable? ¿A qué se refiere con eso? —dijo Sorvolo en un dulce tono de burla que hizo que Dumbledore se erizara aún más.
—Ha habido muchos heridos e incluso muertos debido a ese tipo de prácticas.
—Sí, ha habido muchos accidentes sólo porque los estudiantes no sabían lo que hacían ya que no tenían conocimiento previo del tema. No hay nada de malo en que aprendan en un entorno seguro bajo la atenta observación de un experto.
—Eso es… muy conveniente y perspicaz de su parte, Lord Slytherin —Lucius fingió una mirada de sorpresa y luego pareció pensativo, lo que hizo que todos los miembros del consejo lo vieran como algo positivo.
Esta vez, Sorvolo tuvo que morder el interior de sus mejillas para sofocar su risa. Como esperaba la mayoría de los magos eran como ovejas: buscaban a un líder y seguían sus pasos. En este momento Lucius era su líder y un comentario positivo suyo se aseguraba de tener un impacto asertivo en el resto.
—Me rehusó absolutamente a…
—Oh, cielos, Dumbledore ¿no puedes callarte y dejar que nosotros discutamos esto? —espetó Omar Abasi, mirándolo—. A diferencia de ti, nosotros si nos preocupamos por los alumnos —añadió con altivez, disfrutando de la oportunidad de tener una ventaja sobre el viejo senil.
Barty y Lucius se sonrieron el uno al otro, y todos los demás lo ignoraron y procedieron a hablar como si no lo hubieran escuchado.
—Tienes razón, Malfoy —Babbling asintió sabiamente—. Los jóvenes siempre buscan una aventura, ¿y qué es mejor que probar un tipo de magia desconocida? No se puede evitar que sean tontos, así que lo menos que podemos hacer es asegurarnos de que lo sean bajo nuestra vigilancia.
Babbling se ganó un asentimiento de la mayoría de los profesores: todos conocían las fases rebeldes de sus alumnos.
—¿Pero quién les enseñará? —la señora Longbottom frunció el ceño—. ¡No sabemos quién puede enseñarles la magia elemental y astral!
—Sabes muy bien quienes dominan esas artes y son los mejores para introducírselas a las jóvenes generaciones —Lord Slytherin la miró—: Un inefable.
—¿Cree que aceptarían enseñar en Hogwarts?
—Podemos hacer una petición y pedirle permiso al ministro —Lord Slytherin miró a Lucius—. ¿Cree que pueda arreglar una reunión con él?
—Por supuesto —Lucius asintió—. Y creo que sería más beneficioso que fuera usted el que se reuniera con él. Estoy seguro de que será más susceptible a sus razones —sonrió un poco.
Al fin tienen una razón válida para reunirse con Fudge antes de la sesión del Wizengamot de mañana. No solo Fudge será susceptible a sus propuestas, sino que hará absolutamente cualquier cosa que Lord Slytherin "sugiera" después de que su lord haga una generosa donación a sus causas.
Por su parte, Lord Slytherin pareció pensativo por la oferta, lo que hizo que Gethsemane y algunos otros estuvieran dispuestos a asegurarse de que aceptara; el joven es lo suficientemente apasionado y encantador como para que el ministro lo entienda.
—Estamos seguros de que el ministro preferirá oírlo mejor del que lo propuso, Lord Slytherin.
Sorvolo todavía parecía inseguro y miró al resto de los miembros del consejo.
—Si están bastante seguros…
Manipulación en su máxima expresión. ¡Después de todo, él es el maestro de la manipulación!
—Sí, lo estamos.
Todos —excepto Augusta que se encogió de hombros— asintieron con firmeza. A ella no le importaba quien se hiciera cargo. Y sí, está de acuerdo en dejar que los niños aprendan en un entorno seguro. Aún recuerda que durante su adolescencia algunos de sus compañeros se lastimaron cuando estropearon un ritual por no saber cómo realizarlo. Así que prefería que no se repitiera la historia, ahora que tienen la oportunidad de solucionarlo.
—¿Y quiénes enseñaran las clases de Rituales y Creación y Alteración de Hechizos? —cuestionó Augusta.
—Lord Gornuk es uno de los más brillantes ritualistas que conozco y puedo preguntarle si está dispuesto a hacerlo —ofreció Sorvolo.
—¿Un duende? —preguntó Filius sorprendido.
¿Habrá un profesor duende? ¡Eso es nuevo!
—Estoy seguro de qué usted no tiene un problema con eso, ¿o sí? —le preguntó Sorvolo al profesor semi-duende y se divirtió al verlo sonrojarse.
—¡Pero según la ley actual, las criaturas no tienen derecho a enseñar! —Marcello Russo miró con una ceja levantada a Sorvolo.
—Ah, ¿entonces estarías de acuerdo si ellos tuvieran sus derechos? —Sorvolo lo imitó alzando una ceja de la misma manera, divertido.
Russo resopló, pero no respondió al igual que la viuda Longbottom que dejó que sus labios se curvasen un poco mientras que Dumbledore frunció el ceño. También son miembros del Wizengamot y saben muy bien cuál proyecto de ley se propondría mañana. Parece que ahora saben dónde se encuentra Lord Slytherin entre los votantes y tiene bastante confianza sobre qué lado ganará. Longbottom reflexionó sobre ello, sin llegar a una conclusión. Incluso ella ha escuchado lo brillante que es Lord Gornuk como ritualista. Si acepta la oferta, Hogwarts prosperará. Parece que encontró de qué lado estará.
En el caso de Dumbledore, él frunció el ceño ante la implicación. No, por muy lamentable que sea para el joven Remus, no puede dejar pasar el proyecto de ley mañana. Hará que todas las criaturas tenebrosas —como los hombres lobo y los vampiros— causen estragos. Necesitará hablar con algunos de sus viejos amigos para asegurarse de que estén en el lado correcto de los votantes. Pero antes de que pudiera procesar todo y abrir la boca para expresar su opinión, el tema de conversación ya había cambiado.
—¿Alguien tiene alguna idea sobre quién podría enseñar la clase de Creación y Alteración de Hechizos?
Lucius aclaró la garganta para llamar la atención.
—¿Puedo sugerir a Mistral Fontaine Wesia de soltera Malfoy? Aunque ya es bastante mayor, aún es una de las creadoras de hechizos más brillantes que he tenido el placer de conocer.
Ella era una Malfoy, aunque sea una pariente lejana. Si acepta, eso mejorará la reputación de la familia.
—¿Su nieta no sería más adecuada para la posición? Es joven y brillante.
—¡No puedes hablar en serio! —balbuceó Omar Abasi—. ¡Se casó con un Lovegood! ¡Todos están locos y chiflados, y no dejan de hablar de criaturas imaginarias en el Quisquilloso!
Sorvolo levantó la mirada de su pergamino para prestar atención. Si bien no todos lo saben, él recuerda que los Lovegood tienen sangre de vidente al igual que los Wesia ya que ellos descienden de la hija de Cassandra Trelawney. ¿Y un matrimonio entre ambas familias? Debe ser interesante. No puede dejar pasar la oportunidad de conocer a otro vidente.
—¿Por qué importa de lo que hablen en su revista? —Sorvolo frunció el ceño—. Si ella es buena en la Creación y Alteración de Hechizos, entonces puede ser una profesora valiosa. No puedes llamar a su familia "loca" sin sonar hipócrita. ¡Todos ustedes dejaron que un fantasma enseñara Historia de la Magia por décadas!
Murmullos incómodos resonaron por la habitación, haciéndole saber a Lucius que todos están de acuerdo y que podría contactar a Pandora Lovegood de soltera Wesia.
—Gracias, entonces está confirmado —Sorvolo asintió.
Lucius añadió el nombre a la lista.
—¿Alguien tiene alguna pregunta?
—Lord Slytherin, si me permite —habló Myra Curio, mirando las notas enfrente de ella—, si la señora McGonagall asume sólo las responsabilidades de subdirectora, entonces tendríamos que buscar un nuevo profesor de Transformaciones —sugirió, ganando murmullos afirmativos.
—¿Puedo recomendar a Emeric Switch? —sugirió Minerva McGonagall y miró a los miembros del consejo—. Es una brillante maestra de Transformaciones y fue mi mentora. Si no puede, entonces al menos podrá darnos algunas recomendaciones.
—Es una buena sugerencia —Sorvolo asintió.
Anotaron el nombre y la dirección.
—Intentaremos traerla con nosotros. ¿Algo más?
Todos negaron con la cabeza. Sorvolo asintió.
—El siguiente asunto es la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Oí que hubo un accidente con el anterior profesor.
—Sí —Minerva se mordió los labios—. Murió por una mordedura de serpiente hace unas semanas.
—Aunque aún tengo duda de eso —Marcello Russo entrecerró los ojos hacia Dumbledore.
¡Ah, alguien no está feliz!
—Mi hermano no era alguien que visitará por voluntad propia el Bosque Prohibido por la noche, algo debió haberlo obligado.
—Qué desafortunado —Sorvolo se mordió el interior de sus mejillas y mantuvo su expresión calmada y fría—. ¿Es cierto que la posición está maldita? He oído que ningún profesor ha logrado enseñar por más de un año. ¿Será eso lo que ocasionó la muerte de tu hermano? —frunció el ceño mientras miraba a los profesores, genuinamente curioso por lo que fueran a decir.
—Se cree que el Señor Tenebroso maldijo la posición —le informó Albus manteniendo los ojos en él.
Pero el mago parecía genuinamente curioso y confundido. Eso lo hizo volverse cauteloso. ¿Eso significa que Slytherin en verdad no es Tom? A menos que… ¿sea un excelente actor?
—Qué… inadecuado. ¿Por qué no ha hecho que un rompemaldiciones lo examine?
Eso hizo que los engranajes de todos funcionaran ya que se giraron hacia Dumbledore al mismo tiempo, deseando saber la respuesta también. Si la maldición era verdadera, entonces ¿por qué Dumbledore no hizo nada al respecto?
Dumbledore se congeló cuando la atención de todos se centró en él al mismo tiempo y maldijo mentalmente a Slytherin. Sí, siempre se ha deleitado con la atención y el asombro de todos hacia él, pero no con las acusaciones y miradas al respecto. Albus hizo una mueca por la mirada furiosa de Marcello Russo, recordando que fue su hermano el que murió. Maldito seas, Slytherin, ¿el maldito mago vino a la junta con el único propósito de poner a todos en su contra? Incluso sus colegas lo están mirando decepcionados.
¿Por qué no pueden ver que es un mago tenebroso? ¿Por qué están de acuerdo con tanta facilidad y entusiasmo? Albus incluso notó que sus colegas comenzaron a tratarlo con el respeto que él se merecía, ¡no Slytherin! ¡Nunca estuvieron de acuerdo con él con tanta facilidad! ¿Es porque la familia Slytherin es parte de los Sagrados Veintiocho y la familia Dumbledore no? Pero Dumbledore ha hecho tanto por esta sociedad, ¡se merece el mismo trato! ¿Es porque Slytherin es "dueño" de Hogwarts? ¿Van a aceptar cualquier mentira que el chico escupa?
—Nunca creí que Voldemort haya maldecido la posición. Si hubiera sido así, lo hubiera descubierto hace tiempo —dijo Dumbledore sin una pizca de su carácter jovial e ignorando la forma en la que todos saltaron a su alrededor por el maldito anagrama.
Sorvolo rodó los ojos por el mago hipócrita.
—No obstante, no podemos dejar que siga así.
Muchas personas estuvieron de acuerdo con él por eso.
—¿Es cierto que todavía no han encontrado un nuevo profesor?
—Sí —respondió Minerva.
—Lord Crouch, ¿qué opinas del asunto?
Barty se enderezó, frunciendo el ceño con un brillo calculador en sus ojos.
—¿Qué opinan de cambiar el nombre de la clase a "Defensa"? Si Quien-Tú-Sabes en verdad maldijo la posición, debió usar el nombre para hacerlo, así que sólo habría que cambiarlo. Además, no es como si sólo estuviéramos aprendiendo a defendernos contra las artes oscuras, ¿o sí?
Ante la sugerencia, todos parecieron estupefactos o asombrados y lo miraron, incluso Dumbledore, que había perdido por completo su brillo, lo miraba boquiabierto. Barty reprimió el impulso de reírse de sus rostros atónitos. Si bien era cierto que su lord maldijo la posición, también es verdad que la maldición no surtiría efecto en alguien que tuviera su aprobación. Y no es como si alguien pudiera saber que el que maldijo la posición está sentado entre ellos y dando ideas de cómo eliminarla. Toda la situación era tan graciosa que se estaba volviendo difícil no reír. Barty se aseguró de no mirar a Lucius ni a Severus ya que sabía que sus expresiones podrían hacerlo perder el control y estallar en carcajadas. Ah, no puede esperar para contárselo a Adriano, él sin duda también lo encontrará gracioso. Y también se lo contará a Bella y los gemelos una vez que vuelvan a casa.
—Ah, gracias por la sugerencia, Bartolomé —Sorvolo asintió y rodó los ojos por la lucha de Barty por contener su risa.
Oh, no, está haciendo un buen trabajo, pero Sorvolo lo conocía tan bien como para no darse cuenta de sus brillantes ojos y cómo se mordía los labios.
—Lo siento, pero ¿quién eres? —preguntó Dumbledore, notando lo similar que es a Barty Crouch Jr., aunque es al meno años menor que el difunto mago y su acento sonaba como francés.
—Bartolomé Crouch, a su servicio —Barty lo saludó con alegría—. Lord de la familia Crouch. Estoy aquí para tomar la posición de Defensa.
—No había oído hablar de usted antes —Omar Abasi lo miró.
—Eso es porque mi padre se mudó a Francia antes de mi nacimiento —Bartolomé se encogió de hombros con indiferencia—. Crecí ahí y viajé por el mundo después de completar mi maestría hasta que Gringotts me informó del desafortunado deceso de mi tío. Al oír de mi llegada al Reino Unido, Sorvolo me contactó para la posición de Defensa. Por eso decidí mudarme y ahora estoy aquí.
—Ya veo —Dumbledore asintió con el brillo de vuelta a sus ojos.
Sí, escuchó de la mudanza del hermano mayor de Crouch a Francia, así que sabe que la historia tiene al menos algo de verdad.
—¿Y estás aquí porque Lord Slytherin te contactó?
Barty bufó.
—Sí quieres saber cómo conozco a Sorvolo, debes ser más directo y educado, Dumbledore. Además, no es de su incumbencia —le frunció el ceño.
—Sólo estoy preocupado, mi muchacho. Nunca había escuchado de ti antes y acabo de enterarme de que te mudaste al Reino Unido a petición de Lord Slytherin.
—No soy tu muchacho —Barty hizo una mueca desagradable—. Es Lord Crouch o profesor Crouch para usted, director. Y me mudé aquí porque quería pasar más tiempo con mi ahijado. No me quedaba nadie después de la muerte de mi madre.
Lo cual era bastante cierto. Cualquiera puede ver eso en sus expresivos ojos, lo que le valió al joven mago más puntos de simpatía de los demás.
—En fin, Bartolomé está aquí para tomar la posición de Defensa —habló Sorvolo antes de que Dumbledore pudiera presionar para conseguir más respuestas de las que él desea dar hoy.
Como quién era su ahijado.
—Está calificado y tiene su maestría tanto en Defensa como Encantamientos. Y sí, estoy de acuerdo con el cambio de nombre. ¿Alguna objeción? —miró a las personas que negaron con la cabeza—. Bien. Lucius, creo que usted arreglará el papeleo con respecto al cambio de nombre.
—Por supuesto, Lord Slytherin —Lucius asintió y lo añadió a su lista.
—Perfecto. Ahora, sobre el profesor de historia —comenzó Sorvolo—: He notado que durante décadas esta clase ha tenido malas calificaciones. Y cuando pregunté al respecto, descubrí que un fantasma ha estado enseñando esa materia. Esto no puede seguir así.
—Cuthbert Binns ha sido profesor en este colegio durante mucho tiempo —Dumbledore le frunció el ceño—. Sé que usted fue a Durmstrang, por lo que no sabe cómo es estudiar aquí, pero los estudiantes disfrutan de sus clases.
—Sí es así —dijo Sorvolo sin expresión—: Entonces, por favor, dígame por qué las calificaciones de dicha materia han bajado tanto después de los TIMOs.
—Son sólo niños siendo niños, nada más…
—Oh, por favor, Albus —espetó Pomona antes de girarse hacia Lord Slytherin—. Por favor, no le haga caso, Lord Slytherin. He escuchado varias quejas de mis tejones sobre cómo Binns solo enseña sobre las rebeliones de los duendes.
—Es cierto —intervino Filius seguido por Severus.
—Eso es inaceptable —Sorvolo frunció el ceño—. Si los niños no aprenden la gloriosa historia de la magia, nunca sabrán nuestras verdaderas costumbres, renunciarán a nuestras tradiciones y la magia sufrirá por eso. No puedo permitir que eso suceda. Ellos merecen aprender nuestra magnífica historia clásica y medieval, y los bellos cuentos de la Dama Mágica, el majestuoso origen de los nueve reinos y las historias de las criaturas mágicas, las herencias y las gloriosas constelaciones.
—Sí, sí.
Numerosos miembros del consejo y profesores estuvieron de acuerdo.
Omar Abasi era el más ruidoso de ellos.
Pero Dumbledore estaba entrando en pánico. No puede permitir que los niños aprendan las viejas costumbres, ¿y si deciden tomar el camino oscuro cómo muchos lo han hecho antes? ¿Y si aceptan las repugnantes y sobrenaturales herencias de criaturas y la nigromancia? ¡Es una locura! ¡Hizo tantas cosas, sacrificó muchas vidas para que fueran declaradas ilegales en el Reino Unido y tuvieran la orden de matar al instante para que dejaran de esparcir tal inmundicia en los niños! ¡Si los nacidos de muggles aprenden eso y se dan cuenta de qué son una "bendición de la Dama Mágica" entonces los aceptaran con los brazos abiertos! ¡Y no puede dejar que eso suceda! Si de verdad son "bendiciones de la Dama Mágica", entonces él debería también tener sangre de criatura. Él también merece esa bendición, ¿no? ¡Después de todo, hizo tantas cosas por la sociedad! ¡No puede dejar que eso suceda por el bien de todos!
Si los nacidos de muggles comprenden su lugar en el mundo mágico, nunca lo admirarán ni le pedirán su guía. Ya que si se dan cuenta de sus lugares, entonces nunca necesitarán a alguien que luche por sus derechos.
¡Ese maldito mago! ¿Por qué tuvo de ser un descendiente de Slytherin? ¿Por qué no pudo nacer en una casa insignificante en la que sus palabras serían descartadas en vez de ser tomadas en consideración? Tom Ryddle había sido igual que él, ¡solo un insignificante bastardo de Slytherin! Y él se había asegurado de que Tom Ryddle no supiera de su herencia antes de que fuera tarde. ¡Y ahora este niño viene de la nada demandando ser el dueño de Hogwarts! Qué audacia… Dumbledore de repente se detuvo. Esperen, ¿Tom no tenía los mismos ideales que él? ¿Segregarse de los muggles, aceptar a los nacidos de muggles en la sociedad sangre pura y enseñarles sus lugares, y traer de vuelta las viejas costumbres? Entonces cómo… Dumbledore abrió los ojos.
¡Joder! ¡Lord Slytherin es Tom!
¡Voldemort ha muerto!
¡Maldición! ¿Por qué Severus no le dijo? ¿Eso significa que el traidor volvió con su antiguo amo? ¡Pero por lo que vio, Severus también sintió curiosidad sobre él! ¿Eso significa que Tom ya no confía en él para llamarlo?
¿Cuál es?
Mientras que Dumbledore tenía un silencioso colapso mental y entraba en pánico, la discusión aún seguía a su alrededor.
—¿Tal vez podríamos hablar con el historiador griego Paul Herodotus o pedirle alguna recomendación sobre un buen profesor de historia? —habló una voz suave, llamando la atención de todos menos Dumbledore.
Sorvolo levantó la mirada para encontrarse al profesor de Estudios Muggles Quirinus Quirell que habló por primera vez ese día.
—Fue profesor en Ilvermorny. Se retiró, pero he escuchado de mis amigos que es brillante —Quirell miró dudoso a Sorvolo que asintió pensativo.
Por siglos la familia Herodotus ha sido famosa por producir prestigiosos historiadores. Sorvolo aprendió mucho de él durante sus viajes e incluso se convirtió en su aprendiz por 6 meses. Sabe que su hijo está enseñando en Ilvermorny, ¿tal vez pueda convencer a Paul Herodotus de enseñar al menos unos años hasta que encuentre otro historiador?
—¡Ah, sí! Él es brillante —Aurora estuvo de acuerdo con entusiasmo—. Fue mi profesor de Historia de la Magia en Ilvermorny. Además, obtuve la idea del club de astronomía gracias a él. Planeo enseñarles a los niños sobre las gloriosas constelaciones en el club.
—Muy bien, entonces ¿todos están de acuerdo con exorcizar a Binns y contratar al profesor Herodotus como el nuevo profesor de historia? —Sorvolo miró a su alrededor y obtuvo respuestas afirmativas, aunque no se perdió el brillo y maquinación de Dumbledore.
Al parecer tendrá que asegurarse que el profesor Herodotus esté protegido en Hogwarts. No puede permitir que el vejete lo mate.
—Contactaré a los exorcistas —anotó Lucius.
—Y yo contactaré al profesor —sugirió Sinistra.
—Gracias —asintió Sorvolo—. Mi última propuesta del día son los dormitorios de verano.
—Me temo que no puedo dejar que eso pase —negó Dumbledore de inmediato.
Al fin se había calmado para saber sobre la nueva discusión.
Sorvolo suspiró. Los mismos viejos argumentos.
—¿Por qué?
Dumbledore meneó la cabeza como si se estuviera arrepintiendo de cualquier tontería que iba a soltar.
—Tener estudiantes bajo nuestro cargo es una imposición. Alguien tendría que quedarse durante el verano para cuidarlos, y como todos estamos ocupados durante esa época sus presencias afectarían nuestras vidas.
—Eso es fácil de manejar —Sorvolo agitó la mano como si estuviera ahuyentando a una mosca lo que hizo que Dumbledore frunciera el ceño.
¿Cómo se atreve Tom a tratarlo así? ¿No le tiene miedo?
—Puedo hacer arreglos para que una dama se encargue de aquellos que decidan quedarse durante el verano. Todos los colegios las tienen. Los elfos se pueden encargar fácilmente del resto. Y habrá barreras para su seguridad.
—Sé que usted… fue a Durmstrang —Dumbledore lo miró, haciéndole saber a Tom que él sabe exactamente adónde fue—: pero déjeme decirle que aquí los estudiantes no desean quedarse en el colegio durante el verano. Son amados y bienvenidos por sus familias y no deseamos separarlos de ellas.
¡Ja! ¿Ahora qué, Tom? ¡Ni siquiera puedes afirmar que solías pedirlo sin parar y que incluso me rogaste para poder quedarte en Hogwarts!
Sorvolo contuvo su sonrisa. ¿Así que así quiere jugar? ¡Lástima!
—Directo, no estoy diciendo que todos los estudiantes deseen quedarse en el colegio, pero no es correcto forzar a regresar a aquellos que no tienen una vida hogareña segura a la cual volver. Además, si no se quieren quedar entonces no tienen que hacerlo. Sólo le estoy dando una opción a cualquiera que quiera quedarse. Sin importar la casa y sin requerir una razón.
—Ese es un buen punto —dijo Bathsheda Babbling.
—Tuvimos lo mismo en Ilvermorny —dijo Aurora Sinistra al mismo tiempo.
—Cualquiera que elija quedarse podría terminar siendo aislado de su familia —señaló Minerva con el ceño fruncido.
Aunque puede recordar que muchos estudiantes le pidieron si podían quedarse durante el verano. Tuvo que enviárselos a Albus que los rechazó dándoles la misma excusa que acababa de dar.
—Como dije, nadie desea quedarse en Hogwarts durante el verano sino es por una razón.
—No es posible —Dumbledore meneó la cabeza como si en verdad lamentara rechazar su propuesta, justo como solía hacerlo con Tom durante su vida escolar.
¡Qué… divertido! ¡Algunas cosas nunca cambian!
—¿Estamos listos para apoyar a los estudiantes que ya no tienen acceso al dinero de su familia? No todos tienen una bóveda familiar —habló Gethsemane Prickle.
Muchos estuvieron de acuerdo con ella.
—Siempre podemos ofrecerles trabajos de verano —sugirió Sorvolo—. Además, tengo muchos otros planes para recaudar fondos para Hogwarts. Les diré unos a los miembros del consejo en la próxima junta ya que algunos de esos planes aún se están desarrollando. No obstante, esto es para todos los estudiantes que no tienen un hogar al cual regresar.
—¿Puede compartir al menos uno de esos planes para recaudar fondos hoy? —preguntó Sage Bragnam, haciendo que los demás asintieran en acuerdo.
Necesitan asegurarse de hacerlo antes de tomar una decisión al respecto.
—Por supuesto —asintió Sorvolo, sacando un pergamino mientras internamente gritaba de alegría.
Había estado esperando esto. Hizo varias copias del pergamino y se las pasó a todos.
—Esta es la declaración de los fondos de Hogwarts de las últimas cinco décadas. Para ser exactos, desde enero de 1940 hasta la fecha —dijo y sonrió al ver que el pánico aumentaba en los ojos de Dumbledore.
¿El malvado Dumbledore usó fondos para la guerra?
—Verán, al principio solo les pedí a los duendes las declaraciones de las últimas dos décadas, pero como me alarmé al ver la cantidad gastada durante ese periodo pedí las de las últimas cinco décadas —dijo Sorvolo.
La declaración de los duendes les asegurará a todos que es el propietario de Hogwarts ya que los duendes no les dan eso a nadie.
Sorvolo levantó una ceja desafiante ante Dumbledore que palidecía con rapidez.
—Los usados desde la década de 1970 hasta el 81 son excesivos como para dejarlo pasar como una coincidencia, sobre todo dado que no veo un cambio significativo en Hogwarts durante ese periodo. Ni una sola clase extra o clubes, aumento de sueldos o inclusos nuevas contrataciones, nada. Lo que trae mi siguiente pregunta. ¿Adónde fueron esos fondos, director? —Sorvolo sonrió con malicia, disfrutando cada segundo del silencio mortal mientras todos procesaban la información.
Los miembros del consejo y los profesores miraron a Dumbledore y de inmediato notaron lo pálido que estaba. Nadie se perdió la línea de tiempo, y sí, todos pueden ver la declaración de Gringotts con sus propios ojos.
¿Dumbledore usó fondos del colegio para la guerra?
Sorvolo sonrió triunfante ¿Cuántos pueden decir que hicieron que Dumbledore perdiera la compostura en público con éxito? Él lo hizo hoy y demasiadas veces antes que hasta ya perdió la cuenta. Pero la de este día se lleva el premio gordo.
—¡Te equivocas! ¡Él nunca haría eso! —Lily Potter se puso de pie, echando humo como una leona por la falsa acusación.
Tiene que ser falso, ella no cree nada de lo que dice un papel que puede ser falsificado. Dumbledore no haría eso, ¿verdad?
—Escuche, señora Potter, esta es una declaración de Gringotts.
A Sorvolo se le estaba siendo difícil no burlarse de ella; debió matarla esa noche. En serio, nunca entenderá que le vio Severus a esta mujer.
—Ellos nunca se equivocan. Y dice aquí claramente que Dumbledore sacó una gran cantidad de dinero varias veces durante esas décadas. Incluso después del supuesto fin de la guerra. A diferencia de otras personas aquí, no soy un estúpido mago británico que ignora todos sus defectos y errores.
Tan pobre y metido en el culo de Dumbledore e ignorante de todos los que le rodean que le hace recordar a sus caballeros cuando perdió su cordura.
Pero al menos sus ignorancias funcionaron bien para él. Es gracias a su ignorancia que no saben que son descendientes de Gryffindor y que él puede reclamar Hogwarts. Incluso él no habría sabido eso si no hubiera visto el resultado de la prueba sanguínea de Adriano. Dumbledore no lo mencionó ni cuestionó su afirmación, por lo que tampoco lo debe de saber. Y él se llevará ese secreto a su tumba. Ya que es inmortal, ese secreto está a salvo con él.
—¿Es por eso por lo que has estado tan en contra de los cambios en Hogwarts? ¿Para que puedas seguir usando los fondos para tu beneficio?
Barty aprovechó la oportunidad de poner otro clavo en el ataúd de Dumbledore. Está disfrutando demasiado como su lord está destrozando verbalmente a Dumbledore con unas pocas palabras, sintiéndose mareado y tratando de reprimir su risa por la pérdida de la compostura de abuelo más santo que tú de Dumbledore. También lo estaban Lucius y Severus, aunque esté último estaba mucho más sereno que los otros.
—¿P-Pero por qué haría eso? —tartamudeó Gethsemane Prickle mientras miraba horrorizada y atónita a Dumbledore—. ¡Él es Dumbledore!
—¿Por qué no le preguntas eso? —Lucius arrastró las palabras.
—¡Dumbledore! ¿Cómo pudiste?
La voz de Augusta Longbottom, Omar Abasi y la de otros resonó, haciendo que Dumbledore se estremeciera mientras trataba de pensar en algo.
—M-Mi muchacho, debes de entender que era una situación difícil…
—¿Difícil situación? —gruñó Marcello Russo—. ¿Qué tipo de difícil situación te permitió poner tus codiciosas manos en los fondos de Hogwarts? ¿Acaso no sabes cuánto trabajo tuvimos que hacer para recaudar los fondos?
—Mi muchacho, seguro recuerdas…
—Me pregunto, director —dijo Lucius arrastrando las palabras y con los ojos brillando de cruel regocijo—, si te convertiste en director para poder robar con libertad el fondo educacional de los niños sin que nadie supiera. Sin duda estabas en contra de cualquier cambio y eso me hace pensar por cuánto tiempo has estado usando los fondos para tu beneficio.
El comentario fue como echar más leña al fuego. Al instante se alzaron numerosas voces de los miembros del consejo y los profesores. El dúo de Minerva y Augusta destrozaban verbalmente a Dumbledore con la ferocidad de una madre dragón cabreada mientras el hombre en cuestión se hundía con lentitud en su asiento. Había unas repugnantes personales leales como Lily Potter que seguían negándolo a pesar de que la evidencia estaba justo frente a sus ojos, y Gethsemane miró la declaración con una mirada horrorizada y pensativa. Sorvolo observó el espectáculo con un salvaje regocijo bien ocultado. No había visto tanto entretenimiento en mucho tiempo.
Dumbledore balbuceó mientras que en el interior hervía de rabia. Sabía que Tom tenía un motivo oculto para la reunión. ¡Aún estaba impactado de que Voldemort haya vuelto! Necesita organizar una reunión de la Orden para prepararse para la guerra. En cambio, aquí están perdiendo el tiempo sobre tonterías escolares. ¿Qué bien haría? ¡Los niños necesitan estar vivos para recibir su educación! Pero nadie parece compartir la misma opinión que él. Dumbledore meneó la cabeza, decepcionado. La gente nunca parece darse cuenta de la oscuridad que se oculta detrás del hermoso y encantador rostro de Tom. Esa siempre será su perdición. Pero Dumbledore estará ahí cuando se den cuenta de que apoyaban al monstruo. Aceptará sus disculpas y liderará la guerra para matar a Tom de nuevo. Justo como lo hizo antes tanto con Tom como Gellert.
Dumbledore frunció el ceño cuando se dio cuenta de que ya no podría usar los fondos de Hogwarts para la guerra. El maldito mago le ató las manos esta vez. ¿Encantó a los duendes para que le dieran la declaración? Y él que pensaba que los duendes eran inmunes a los encantamientos. ¡Después de todo, nunca estuvieron impresionado con él e hizo muchas cosas por ellos!
Sorvolo disfrutó el show por varios minutos mientras bebía el té que apareció frente él luego de comprobar sin varita si contenía algo dañino. Me sorprendiste al hacerme atacar a mi hijo, Dumbledore. Ahora disfruta tus sorpresas. Vendrán más durante años hasta que te destruya por completo, y la Dama Mágica suspirará de alivio y florecerá otra vez.
La atención de Sorvolo se centró en las barreras moviéndose, las cuales indicaban que su hijo había despertado de una buena noche de sueño en el Castillo Slytherin. Lanzó un Tempus y abrió los ojos. Según la hora británica, la junta comenzó después del almuerzo y ya era pasado la cena.
Sorvolo miró la escena frente a él antes de suspirar. Si bien disfrutaría de este show todo el día, no lo tiene. Tiene que volver a casa con su hijo lo más pronto posible. Levantó su varita para lanzar unos ruidosos fuegos artificiales para llamar sus atenciones y esperó hasta que se calmaron.
—Si bien lanzar acusaciones por ser menos que justo es impresionante, eso no resolverá nuestro problema —Sorvolo miró a Dumbledore con calma—. Quiero una detallada declaración del fondo durante esa línea de tiempo y que regreses cada knut que se usó para algo que no sea un propósito educativo, director.
Dumbledore iba a abrir la boca para contrarrestarlo, pero Sorvolo se le adelantó.
—Tiene suerte de que no pedí intereses y no lo etiqueté como ladrón. Aunque hubiera sido mejor hacerlo, Hogwarts necesita cada knut que pueda obtener para volver a su antigua gloria.
Si fuera posible, Dumbledore palideció aún más. Ser etiquetado como ladrón eran un crimen mucho peor que el asesinato en el mundo mágico.
—Tienes hasta el siguiente verano. Ah, y recuerda mis palabras, Dumbledore —advirtió Sorvolo—: Si descubro que vuelves a usar el fondo para la educación de los niños para tus asuntos personales, te despediré y contrataré a alguien que devuelva a Hogwarts a su antigua gloria —lo miró—. ¿Entendido?
Dumbledore suspiró, pero asintió como si lamentara que decidiera no permitirle usar el fondo de Hogwarts para la guerra entrante. Admitiría que fue una muy brillante y astuta estrategia asegurarse que su mayor oponente y objeto de miedo tenga una debilidad —falta de recursos y fondos—, pero tiene muchos aliados ricos que están listos para donar a su causa, y el fondo de Hogwarts es prácticamente en nada comparado con la combinación de las fortunas Potter y Black.
—Así que ese fue uno de mis planes. Detener el innecesario despilfarro de dinero —Sorvolo levantó la mirada—. Tengo otro plan y para ello necesitaré la ayuda de todos ustedes, incluida la de los profesores.
—Díganos, por favor.
—¿Cómo podemos ayudar?
—¡Sí, por favor!
—¡Ayudaré con todo lo que pueda!
Sorvolo asintió complacido con el entusiasmo de todos.
—Estaba pensando en hacer algo parecido a los eventos de recaudación. Poner anuncios en todos los periódicos y carteles en lugares públicos para pedirle a la gente que doné para el fondo educacional de los niños. También podemos pedirle ayuda al ministerio.
—Esa es una buena idea —musitó Sage Bragnam.
—Sí, lo es. Lord Slytherin, le sugiero dejar que el público sepa lo mal que está la escuela y los cambios que planea hacer —sugirió Lucius.
—¿Estás seguro de eso? —Sorvolo frunció el ceño.
Lucius asintió con confianza.
—Créame, Lord Slytherin, si el público sabe todo entonces estarán más dispuestos a ayudarnos a recaudar más fondos.
Además, eso será otro clavo en el ataúd de Dumbledore, lo cual es una ventaja para ellos.
—Y ya que las personas tienden a ignorar los avisos, estoy seguro de que lo leerán si lo publicamos en los artículos.
Sorvolo asintió complacido. Sabía que Lucius era un brillante político y que sabía cómo jugar con las personas.
—¿Puedes encargarte de los periódicos? Yo contactaré a Gringotts para abrir una bóveda de donaciones pública, y te informaré el número.
—Por supuesto.
—Nosotros podemos encargarnos de los carteles, Lord Slytherin —habló Filius luego de una breve discusión con sus colegas—: Haremos algunos borradores y nos pondremos en contacto con usted para la finalización.
—Gracias —Sorvolo inclinó la cabeza.
—Lord Slytherin, ¿nos permite arreglar una donación del mundo muggle? —Quirinus le dio una temblorosa sonrisa mientras se acercaba con Potter y Snape, teniendo más confianza ahora que su sugerencia anterior fue aceptada—. Tenemos experiencia en esa área. Abriremos una cuenta bancaria muggle y luego transferiremos el dinero a Gringotts.
Sorvolo hubiera bailado ante la brillante idea.
—¡Qué brillante idea! ¿Están seguros de qué pueden hacerlo?
—Sí —asintió Quirinus con confianza.
—¡Entonces adelante! —Sorvolo asintió con entusiasmo y agradecido de que los fantásticos sangre pura están ocupados como para contrarrestar esta brillante idea—. Solo contáctenme a mí o a Lord Malfoy cuando estén listos para transferir el dinero.
Sorvolo se puso atento cuando sintió las barreras moviéndose, indicándole que su hijo había despertado de una buena noche de sueño en el Castillo Slytherin.
—Gracias.
[***]
Lucius se aclaró la garganta.
Cuando lo escuchó, Sorvolo se detuvo en su caminó hacia el flu. Después de que terminó la junta, Lucius, Barty y Severus lo siguieron hacia la mansión Slytherin. Mientras que Lucius y Barty vinieron por otros asuntos, Severus fue para su clase semanal con Adriano. Y Sorvolo estaba a punto de ir por el niño al Castillo Slytherin y traerlo a la mansión cuando Lucius lo detuvo.
Su varita se deslizó hasta su mano y se instalaron barreras alrededor de la mansión. Sorvolo lanzó varios hechizos para asegurarse de que tuvieran privacidad antes de que mirara a Lucius.
—¿Tienes algo que decir, Lucius? —levantó una ceja.
Lucius asintió.
—Sí, milord, es sobre la sesión del Wizengamot de mañana.
Sorvolo asintió, dándole ánimos.
—Sí, ¿qué pasa? Hemos trabajado mucho para asegurarnos de que el proyecto de ley sea aprobado mañana. Y estoy a punto de asegurarme de que los Potter y Black no puedan votar.
James Potter y Sirius Black son dos de los votantes más destacados del lado luminoso y los máximos partidarios de Dumbledore que siguen su camino y opiniones sobre dónde votar. Ya que muchos los admiraban por ser las figuras paternas de su precioso salvador, encargarse de ellos antes de la sesión era primordial. Gracias a Merlín que los Weasley habían perdido su asiento en el Wizengamot cuando fueron declarados traidores a la sangre por negarse a castigar e incluso denunciar a Septimus Weasley que engañó a su esposa Cedrella Black y dejó embarazada a otra bruja. Y ya que son demasiados vanidosos como para admitir su responsabilidad, renegarlo y recuperar su asiento en el Wizengamot, eso le ahorraba muchas molestias.
El proyecto de ley que planean presentar mañana en el Wizengamot era sobre la igualdad de derechos de las criaturas. Para reconocerlos como criaturas humanoides similares a los humanos y darles el derecho a la libertad, a usar una varita y a tener un empleo estable.
De entre los cincuenta miembros del Wizengamot, habían reconocido a los que eran neutrales o estarían en contra del proyecto de ley. Con la ayuda de los otros miembros de la secta tenebrosa, Lucius —que les dijo a los demás que su lord no estaba muerto y que pronto volvería. Así que todos habían acordado votar a favor para asegurarse de que su lord esté complacido con ellos cuando regrese— había trabajado duro para persuadirlos haciéndoles ver los beneficios del proyecto de ley. Ya que algunas personas no fueron convencidos y expresaron abiertamente sus opiniones en contra, tuvieron que asegurarse de que los superaban en número con un Imperius cronometrado —una de las invenciones y modificaciones de Sorvolo— que se activará automáticamente al momento de votar mientras que algunas de las personas más partidarias de Dumbledore fueron confundidas para creer que la sesión es en tres días y otras fueron extorsionadas o sobornadas para que voten a favor. Sí, Sorvolo sabe que no está jugando limpio, pero no tiene miedo de ensuciar las manos a diferencia de algunas personas. Él hará cualquier cosa para asegurarse de que los que están bajo su cuidado estén bien y tengan lo que se merecen.
—Lo sé, milord, pero he escuchado algunas… menos que fascinantes noticias.
—Habla —Sorvolo frunció el ceño.
—Dolores Umbridge —Lucius dijo con desprecio el nombre de la vil bruja— está en contra de nuestro proyecto de ley y escuché que ha estado tratando de influenciar a algunas personas extorsionándolas y chantajeándolas.
Sorvolo frunció el ceño, su magia salió por instinto y cerró con fuerza su mente para no lastimar a su hijo y que pueda desayunar en paz con su madre y los elfos domésticos.
—¿Quién es ella?
—Una burócrata mestiza del Ministerio de Magia británico y jefa de la Oficina del Uso Incorrecto de la Magia que ha sido responsable de muchas leyes sobre las criaturas.
—Asumo que en contra.
—Sí, milord.
Sorvolo tarareó.
—¿Tenemos algo sobre ella?
Lucius dio una particular sonrisa maliciosa y la eliminó.
—Se deshizo de su madre muggle, Ellen Cracknell, y su hermano squib para asegurarse de que nadie sepa sobre ellos.
—Ya veo —Sorvolo dio una predadora sonrisa—. No puedo dejar que mi trabajo sea destruido por una mujer malévola, Lucius. Los planes no pueden ser retrasados.
—Denos la orden, milord —Barty se inclinó—, y nos desharemos de ella.
Sorvolo pensó rápido, sabiendo que cada segundo es crucial en ese momento. La mansión Ryddle por fin se había convertido en una maravillosa, digna y adecuada sede para el Señor Tenebroso y —aunque no todos sus caballeros lo saben— solo las personas con la marca tenebrosa tienen permitido ingresar. Habían estado planeando tomar la mayor de Gran Hangleton y convertirla en una ciudad mágica para que las familias mágicas no tengan que quedarse en el mundo muggle, lo que reduciría las posibilidades de la exposición de la magia a los muggles. Hasta ahora habían logrado tomar todo Pequeño Hangleton y unas partes externas, y sólo están esperando que comience a planear cómo construir la ciudad mágica.
—La nueva sede de los caballeros oscuros está lista. ¿Qué tal si dejan que un sapo pruebe nuestras mazmorras?
—La orden de milord es absoluta —Lucius y Barty sonrieron con crueldad antes de irse.
Sorvolo se giró complacido y luego frunció el ceño cuando sus ojos se posaron en Severus.
—¿Por qué no tomas el señorío Prince, Severus?
Entre más votos mejor.
Severus miró a su lord con su rostro y su rostro no mostraba la sorpresa que sentía.
—Mi madre fue renegada, milord.
—Pero tú no, ¿verdad?
—¿Milord? —Severus frunció el ceño, sin entender.
Sorvolo suspiró.
—¿Por qué no vas a Gringotts luego de la clase con mi hijo? El voto de Lord Prince podría sernos útil mañana. Además, Dumbledore no puede dañar a un lord.
Sorvolo se encogió de hombros antes de tomar los polvos flu para ir al Castillo Slytherin y traer a su hijo, dejando a Severus sin palabras. Encontró a su hijo esperando en su puf favorito y conversando animadamente con su mamá, usando las túnicas que le compró específicamente para preparar pociones y que tenían encantamientos repelentes, hidrófugos, ignífugos y protección contra las quemaduras, los olores de las pociones, para sus ojos y cabello. Sorvolo se rio. Adriano se puso de pie de inmediato al verlo salir y extendió la mano hacia la vaina de cuero para guardar el cuchillo plateado con buen ánimo.
—Alguien está de buen humor —señaló Sorvolo con una ceja levantada, haciendo que Adriano sonriera.
—Hoy practicaremos cómo usar el cuchillo para cortar en cubos los ingredientes, padre.
Sorvolo se rio.
—Ah, ¿era hoy?
—Sí —Adriano se ajustó las túnicas antes de fruncir el ceño—. ¿Padre? No dormiste anoche, ¿verdad?
—No, hijo mío. Estaba ocupado.
—¿Entonces por qué no vas a dormir ahora, padre? Estaré bien con mamá y el tío Severus.
A Adriano le agradaba el tío Severus que de alguna manera le recordaba a su tío Sharptooth. Podría ser por su actitud sensata o su humor negro.
Sorvolo sonrió ante la cara de preocupación de su hijo.
—Ya que aún no he terminado, tomaré una siesta cuando regreses de tu clase. Tengo que hablar con algunas personas.
—Okey —Adriano aceptó con facilidad.
Los tres se fueron a la mansión dónde Severus los esperaba.
—¡Tío Batman! —Adriano proclamó con una sonrisa, ganándose un quejido del tío Severus y una divertida sonrisa de su padre.
Bueno, no es su culpa que Severus fuera un ahool y se viera como Batman sin la máscara.
—Buenas noches, espero que estés bien. Ah, me encantó el regalo. Gracias por la suscripción. ¿Te gustó el mío?
—Buenas noches, Adriano. De nada, Y sí, me gustó la agenda personalizada y el cronómetro. Gracias —Severus sonrió un poco.
Tiene que admitir que al principio quería ganarse la aprobación de su lord siendo amable con su engendro —después de todo, era un Slytherin—, pero poco a poco dicho engendro se había una pequeña parte de su frío corazón por su aguda inteligencia, enfoque, astucia, ingenio y humor. Era muy educado pero también un travieso diablillo con dudas tanto interesantes como extrañas. Se había permitido llamarlo "Batman" —un superhéroe muggle que se viste como él. Severus lo había buscado y aún no estaba seguro de si tomarlo como un cumplido o un insulto— o "Blancanieves" —al parecer su "cabello negro como el ébano, y la piel blanca como la nieve" coincidía con su descripción, y de nuevo dejó a Severus con el dilema de si era un cumplido o insulto—.
—De nada —Adriano sonrió—. ¿Vamos?
—Vamos.
—¿Severus?
El mago en cuestión se giró para mirar a su lord que sonreía.
—Quiero el recuerdo del desayuno de mañana.
Severus asintió un poco desconcertado y Sorvolo observó impasible cómo se iban al laboratorio de pociones. Nagini miró a Sorvolo y los siguió en silencio después de que él asintiera.
Sorvolo sonrió antes de sacar su varita. Ajustó las barreras alrededor de la habitación y le lanzó un hechizo de reversión del animago y el encantamiento Rennervate a su inconsciente rehén, luego se sentó y le pidió a Cici que le trajera un té y algo de comer.
Se comió con calma su sándwich mientras la bruja rubia abría los ojos antes de concentrarse lentamente, ver su entorno y abrir como platos los ojos.
La sonrisa de Sorvolo se volvió verdaderamente salvaje.
—Buenas noches, señorita Skeeter.
