Capitulo 21. Pequeño paraíso
Este fanfic se desarrolla en el mundo de la gimnasia, pero las reglas o condiciones del deporte que se explican fueron escritas por mí. En ningún nivel son las que se realmente se aplican en la realidad.v
-Vamos Ed, vamos-Murmuró Emm viendo cómo se acercaba rápidamente a la línea de touchdown. Comenzamos a gritar emocionados viendo como cerraba la distancia y de repente hizo un espectacular mortal adelante y cayó de pie anotando para los Seahawks. El estadio enteró estalló en jubilo y gritos en celebración.
Los chicos y yo nos estábamos abrazando y brincando cuando Edward se despegó de sus compañeros y corrió a nosotros. Todavía sin casco. Me reí al verlo sonriente y alcé los brazos en celebración cuando encontró mi rostro entre la multitud. Luego se voló las vallas y se subió al separador para luego darme un beso. Delante de todos. El estadio rugió de emoción y yo me reí cuando nos separamos.
-Viste mi truco novia? Se me está pegando eso de las acrobacias-Dijo sonriendo. Asentí y lo agarré por sus mejillas.
-Haz estado brillante novio-Dije usando su forma de llamarme. Era ridículo y cursi, pero me encantaba. Él sonrió besó mi mejilla, chocó los cinco con Emmett y se bajó de un salto.
Comenzamos a salir para evitar quedarnos atascados entre la multitud que todavía gritaba y aclamaba al equipo. Decidí esperar a Edward en su auto y Emmett y los demás fueron a buscar los suyos para encontrarnos y salir juntos. Edward siempre dejaba nuestros nombres en el parqueadero privado del equipo por si lo necesitábamos recoger o algo así. Cuando lo vi salir con algunos compañeros sonreí y me incorporé del capo en el que estaba casi que sentada.
-Eso si es una vista Cullen-Dijo uno de ellos, creí recordara que su apellido era Pratt riéndose. Edward lo empujó riéndose.
-Quita tus ojos de mi novia Jack-Contestó. Se rieron entre ellos y se despidieron. Edward se acercó a mí y me alzó sin esfuerzo. Me agarré de su cuello y lo besé.
-De verdad estuviste impresionante-Dije contra sus labios.
-Me sentí impresionante… y más contigo ahí gritando obscenidades, es sexy-.
-Yo no grito obscenidades-Dije haciéndome la ofendida. Sentí su pecho vibrar cuando se echó a reír.
- ¿Estás lista? -. Asentí.
-Emmett y los chicos nos encontrarán a la salida del parqueadero -Dije subiéndonos al auto y texteandole a Emmett. Había pasado suficiente tiempo como para que el estadio se vaciara y afortunadamente no había mucha gente cuando salimos al parqueadero general. Aparcamos justo a la salida del parqueadero privado y esperamos a que los chicos llegaran.
Estábamos hablando del partido cuando algo rompió el vidrio de mi puerta y unos brazos me sacaron por la ventanilla. Comencé a gritar el nombre de Edward al ver que se trataban de fanáticos de los Patriots. Edwards se bajó del auto rápidamente con aspecto furioso. Eran tres hombres que claramente estaban disgustados con el resultado del partido. Uno de ellos me tenía aprisionada contra su pecho y tenía un brazo en mi cuello.
-Vaya vaya, si es la estrellita de los Seahawks y su noviecita-Dijo el que me tenía aprisionada.
-Suéltala ahora-Dijo Edward temblando de furia.
- ¿O que Cullen? ¿Te enfrentarás con nosotros? Creo que tu matemática está fallando-Dijo otro.
-Ya veo todo el escándalo, esta chica está que arde-Dijo el que me tenía agarrada, dándome un beso sonoro y brusco en la mejilla. Oh con un demonio. Edward perdió la poca calma que tenía y se lanzó contra el chico que tenía más cerca. Justo en ese momento llegaron dos autos y los chicos se bajaron rápidamente.
- ¿Qué demonios? -Gritó Emmett furioso al ver el desastre. En ese momento decidí liberarme y levanté mi codo derecho dándole un golpe en el rostro al idiota que me tenía agarrada. Emmett se había asegurado de que supiera defensa personal básica.
-Ow, maldita sea-Gritó el chico agarrándose la nariz ahora sangrante.
-Esa es mi chica-Dijo Emmett llegando de un salto y lanzándole una patada. Rosalie y Alice me sacaron del tumulto y Jasper y Ben se encargaron del tercero.
Al mismo tiempo llegó la policía y la seguridad de los Seahawks para detener todo el asunto.
- ¿Estas bien? -Preguntó Edward inspeccionándome rápidamente con aspecto preocupado.
-Estoy bien, solo un poco asustada-Dije.
-Lo siento, olvidé que los Patriots tienen los peores fanáticos. No fue un buen día para quedarnos rezagados en el estadio-Dijo Edward abrazándome.
-Ouch-Dije al sentir un ardor en la espalda.
-Déjame ver-Dijo Edward rápidamente.
-Demonios-Murmuró.
- ¿Qué? ¿Qué es? -Pregunté.
-Te has cortado cuando te sacaron del auto-Dijo con enojo.
- ¿Es grave? -Pregunté.
-No lo creo, esperemos que te revisen-Dijo haciendo señas a una ambulancia que había llegado. A los idiotas ya se los habían llevado en una patrulla. Me hicieron sentar y quitarme el jersey para revisarme. Tenía una camisa de tiras debajo. El paramédico me pidió quedarme quieta y sentí como me limpiaba las cortadas.
En ese momento llegó Charlie y los padres de Edward.
- ¿Bella? Emmett? ¿Tengo que enterarme de esto por el radio y no por ustedes? ¿Están bien? -Preguntó Charlie escandalizado. Ignoré su reclamo para no iniciar una pelea.
-Estamos bien-Contesté.
-Todo controlado Charlie, Bella puso su malvado codo derecho en el rostro de uno de los idiotas-Dijo Emmett. Me reí.
-Edward, he venido en cuanto me has llamado-Dijo Carlisle. Saludé a los padres de Edward con una sonrisa. De un momento a otro el sitio se había llenado de gente, periodistas, fanáticos, de todo. Podía sentir como nos tomaban fotos y videos. Genial.
-Oh Bella, ¿estás bien? Esos fanáticos son unos bárbaros-Dijo Esme.
-Ella está bien, solo hay una cortada más profunda que las demás. La he limpiado y le pondré un antibiótico para evitar infecciones. Solo debe asegurarse de mantener limpias las heridas-Dijo el paramédico. Esme asintió y observó cómo me inyectaron el antibiótico, luego el paramédico cubrió las cortadas con unas bandas.
-Papá, ¿has hablado con Aro? -Preguntó Edward.
-Viene en camino. Van a tomar sus declaraciones para oficializar la demanda-Dijo Carlisle.
- ¿Demanda? ¿Qué demanda? -pregunté.
-Bella, esto es asalto. El protocolo es instaurar una demanda oficial para que los Patriots tomen medidas más estrictas sobre el comportamiento de sus fanáticos. Obviamente a estos chicos los dejarán unos días en prisión y luego tendrán que ir a juicio, para responder por agresión y daños a propiedad privada. El abogado del equipo se encargará de todo-Dijo Carlisle.
-Oh está bien-Dije.
El resto de la noche pasó rápidamente. Nos tomaron la declaración y nos despedimos de todos para ir casa.
- ¿Como está tu espalda? -Preguntó Edward mientras conducía.
-Está bien, no te preocupes por eso-Dije sonriéndole.
- ¿No más esperarme sola en el estacionamiento vale? -Pidió con voz preocupada.
-Estoy bien Ed. Y prometido-Dije.
- ¿Quieres ir a la mansión? -Preguntó.
-Suena bien, ¿podemos recoger ropa primero? -Pregunté.
-De hecho, no es necesario. He comprado unas cuantas cosas para ti-. Aun no me acostumbrada a la facilidad con la que Edward resolvía las cosas. En mi cabeza todavía no media todo el dinero que podía tener. Estas cosas seguían sorprendiéndome.
-Ed, no tienes que hacer esas cosas por mi-.
-Lo sé. Solo quiero hacerlo. No te molestes-Pidió. ¿Estaba loco? No podía molestarme por un gesto tan desinteresado.
-Gracias-. Me quedé dormida en el camino a la mansión. Edward me despertó moviendo mi hombro suavemente.
-Siento despertarte. Quiero que comas algo primero-. Sonreí tomando su mano y caminando a la casa.
- ¿Vas a cocinar para mí? -.
-De hecho, pedí que nos prepararan algo mientras llegábamos-Dijo riéndose.
-Eres un flojo-.
-No es cierto. Era más rápido-.
-Lo sé, estoy bromeando, es muy tarde-. El asintió mientras entrabamos. Edward me guió a la cocina donde el chef de la vez anterior estaba terminando de preparar platos de hamburguesa.
-Buenas noches señorita Bella, señor Edward. Hamburguesa árabe para ambos-.
-Gracias chef-Dije. El asintió y se despidió.
-Esto huele delicioso-Dijo Edward. Asentí y nos sentamos en la barra a comer. Evidentemente teníamos hambre porque comimos en cuestión de minutos.
-Le voy a escribir a Emmett, no creo estar en condiciones de entrenar mañana-Dije cuando nos acostamos en la cama.
-Eso… suena… maravilloso-Dijo dándome besos entre cada palabra. Me reí.
-Se me ocurre algo para relajarnos. Quédate aquí-Dije poniéndome de pie. Me metí al baño gigantesco de Edward y prendí el agua caliente de la tina. Luego busqué en el closet y saqué 2 bombas de sal y las arrojé al agua. Tomé unas velas de aroma y las encendí junta a la tina. Decidí husmear un poco más y vi que Edward había agregado una bata de seda y pantuflas de baño para mí.
Me quité la ropa y me puse la bata y las pantuflas. Apagué la luz y luego salí.
-Wow-Dijo incorporándose levemente en la cama.
-¿Vienes?-Pregunté tendiendo mi mano. Edward sonrió y caminó hacia mí sacándose la camiseta de atrás hacia adelante. Dios este chico todo lo hacía sexy. Cuando vi su pecho desnudo sentí un nudo placentero en el estómago. Luego tomó mi mano y cerró la distancia entre nosotros con un beso, largo y cálido.
-Ven conmigo-Murmuré guiándolo al baño. Luego solté su mano y solté el lazo que cerraba mi bata y la dejé caer al suelo.
-Eres lo más hermoso que he visto B-Dijo en voz baja. Yo pensaba lo mismo. La luz tenue que arrojaban las velas hacía que su rostro se viera como si hubiera sido esculpido.
Me metí en el agua y lo vi quitarse la ropa y seguirme.
-Bueno, a esto le llamo terminar muy bien el día-Dijo poniéndose detrás de mí y abrazándome.
- ¿Te duele? -Preguntó tocando mis vendajes. Negué con la cabeza.
-Solo fueron unos rasguños-.
-Esos imbéciles-Dijo entre dientes. Recosté mi cabeza en su pecho y me relajé sobre su cuerpo.
-Olvida eso. Estamos bien-Murmuré. Lo sentí besarme el cuello y cerré los ojos sintiéndome en las nubes. Luego me giré y enrosqué mis piernas en su cintura mirándolo fijamente.
-Olvidémonos de todo-Dije contra sus labios. Sentí su respiración hacerse más profunda al entrelazarnos de esa manera y me dejé llevar en la profundidad de sus caricias.
No supe en qué momento Edward me llevó a la cama, pero desperté entrada la mañana con el ruido de pequeños pájaros afuera de la ventana. Estaba todavía desnuda bajo las sabanas, lo noté al sentir el frio de afuera erizarme los brazos. Me acurruqué contra las cobijas, metiéndome completamente debajo de ellas y sentí el cuerpo cálido de mi novio a mi lado. Luego sentí sus brazos enredarse en mi cadera y sus labios en mi hombro.
-Buenos días novia-Dijo con voz rasposa metiéndose también bajo las cobijas para verme. Sonreí y puse mis manos en su rostro y lo observé intensamente. Suspiré y le sonreí al ver el pequeño fuerte improvisado de cobijas.
-Definitivamente eres interesante de ver Edward Cullen-. Él se echó a reír.
-Bueno, gracias Bella Swan. Tu definitivamente, eres algo que quiero ver todos los días-Contestó para luego besarme aún bajo las cobijas. Me reí. Me sentía plena, protegida escondida en nuestro pequeño paraíso.
- ¿Quieres desayunar? Podemos ir al lago en un rato-.
-¿Podemos quedarnos otro segundo? -Pedí en un murmullo sintiendo que salir de debajo de las cobijas rompería el encanto.
-Todos los segundos que quieras, tu solo dime cuando-Dijo haciendo que las cobijas nos cubrieran más para evitar que se metiera la luz. Nos quedamos unos minutos más en silencio, solo respirando junto al otro, robando miradas y besos.
-Estoy lista-Dije cuando mi estomago se quejó. El asintió.
Vi como salió de la cama y se puso un pantalón de algodón. Luego me tendió la bata y me la puse.
Bajamos al primer piso tomados de la mano y nos acercamos a la cocina.
- ¿Qué quieres? ¿Omelette? -Preguntó Edward.
-Preparémoslo juntos-Dije abriendo el enorme refrigerador.
-Pondré el café-Contestó moviéndose por la cocina. Saqué unos huevos y verduras y puse pan en la tostadora. Entre los dos picamos las verduras y preparamos el omelette.
La casa tenía 4 zonas para comer. Una mesa en el balcón donde tuvimos nuestra primera cena, la barra en la cocina, el comedor y una mesa afuera de la cocina que daba al patio. Decidí llevar todo al patio y preparar la mesa a pesar del frio. Se veía precioso el bosque desde allí.
-Empezará a nevar pronto-Dijo Edward señalando las capsulas de hielo que adornaban los árboles.
-Se acerca navidad. Ya casi termina la temporada. ¿Estas emocionado? -.
-Muy… tenemos un par de partidos para recuperar puntos y volver el próximo año con buenos chances de ir al super bowl-Contestó.
-Será genial-.
- ¿Y tú? Ya casi vienen los regionales-. Sonreí.
-Lo sé. Creo que irá bien. Estoy más emocionada por la navidad. Amo como se ve todo cubierto de nieve, amo los regalos, las cenas… es precioso-Dije casi que brincando de la emoción. Edward me miró con ojos brillantes y se rió.
-Hablando de regalos… tengo algo para ti-. Lo observé ir a la sala y sacar algo de su bolso deportivo. Luego volvió con un sobre en la mano.
- ¿Qué es? -. Él se rió.
-Claro, ábrelo Bella-Me dije a mi misma en voz alta. Edward se rió más fuerte. Abrí el sobre descubriendo el itinerario del jet privado de los Cullen. Viaje a Tacoma dentro de 2 meses. Lo miré.
- ¿Irás a los regionales? -Chillé dos octavas mal alto arrojándome a su pecho. El me abrazó y se rió.
-Por supuesto que iré. Mis padres y Rosalie vendrán también-.
-Oh Edward, ¡eso es maravilloso! -Dije sintiéndome increíblemente feliz.
-Me alegra que te haya gustado-Dijo Edward dándome un beso en la frente.
-Gracias, de verdad Ed… significa mucho para mí-Dije mirándolo fijamente.
-Siempre que pueda estaré contigo-. Sonreí y lo besé suavemente. Terminamos de desayunar y subimos a cambiarnos. Edward me señaló el closet en donde había puesto ropa para mí. Sonreí al ver todo lo que había puesto. Jeans, busos de lana y camisetas, y ropa deportiva, mucha ropa deportiva. En un pequeño cajón había una importante cantidad de ropa interior.
-Estás loco Ed-Dije negando con la cabeza.
-Soy práctico-Contestó encogiéndose de hombros.
-Tienes que decirme cuanto te gastaste en esto. Te lo pagaré-.
- ¿Y ahora quien está loca? -Preguntó. Rodé los ojos.
-No me gusta que gastes tu dinero en mí, y más en algo que no necesito-.
-Está bien. Me gaste 10 dólares, estaba todo en promoción-Dijo fingiendo seriedad. Me reí viendo las marcas de la ropa. Gucci, Chanel, Ralph Lauren… entre otras.
-Eres ridículo-Dije poniéndome unos jeans y un buso de lana vino tinto. Lo vi ponerse jeans, tenis y una camiseta manga larga gris. Agarramos chaquetas para los dos. Me asomé al balcón para ver el clima. El lago se veía precioso desde el segundo piso y el sol estaba tenue y apenas perfecto para iluminar el día.
Decidimos caminar un poco por el borde del bosque. Respiré profundo viendo lo hermoso del paisaje. Hacía mucho tiempo no me sentía tan plena, tan tranquila. Me sentía feliz. Tomé la mano de Edward y me acerqué más a su cuerpo. No podía negar que este chico tenía un gran papel en esto que estaba sintiendo. Por fin sentía que todo en mi vida iba exactamente como yo quería.
- ¿Qué piensas con tanta intensidad? -Preguntó deteniéndonos. Se veía tan apuesto con su gabardina puesta. Era de un color verde oscuro y la usaba con el cuello levantado. Sus ojos se veían preciosos a la luz del día. Le sonreí.
-Soy feliz… Me haces feliz-. Él sonrió.
-Me alegra escuchar eso B. No sabes cuánto-Dijo poniendo una mano en mi nuca y atrayéndome a él. Sentí a través de su beso todo lo que me quería transmitir. Ternura, cariño, amor. Mi pecho se agitó de todo lo que me estaba provocando este momento. Sentí como Edward suspiró sobre mi boca y puso su frente sobre la mía abrazándome.
-Tú me haces feliz-Dijo en voz baja. Sonreí.
-Supongo que me debería quedar contigo entonces-. Él se rió.
-Hablas como si fuera un perrito-.
-Un perrito muy lindo-Dije comenzando a correr riéndome.
-Ohhhh ya verás-Dijo corriendo detrás de mí. Sobra decir que me alcanzo a los 10 segundos, digo, Edward tenía como profesión correr. Grité como una loca cuando me cargó y me arrojó sobre su hombro. No podía respirar de tanto reírme.
-Ya bájame, me rindo-. Cuando estuve sobre mis dos pies me agarré de el para respirar profundo. Él me sonreía enormemente y tomó mi mano. Comenzamos a caminar de nuevo por un pequeño camino en madera que conducía a un muelle y este directo al lago.
-Oh Edward, es precioso-Dije mirando el paisaje. Sentí un click y me giré viendo a Edward tomarme fotos con su teléfono.
-Hey! -Le dije sonriendo. Otra foto.
-Te ves más bella aun con esta vista-Dijo abrazándome y mostrándome el celular.
-Y aun así no se ve como yo te veo-Agregó. Alcé la mirada y lo besé. Sentí otro click. Me reí.
-Estas muy paparazzi hoy-Dije viendo la selfie que nos tomó. Era preciosa.
-Quiero una mirando la cámara-Pedí. El asintió y nos abrazamos sonriendo a la cámara.
-Oh vaya, mi novio es realmente guapo-. Él se echó a reír y me envió las fotos. Nos sentamos en el muelle un rato hablando de trivialidades viendo como el sol iba subiendo. A eso de medio día decidimos volver a la casa y empacar para ir al condo.
Recogimos nuestras cosas y subimos al auto. El camino de regreso fue silencioso. La música llenaba suavemente el auto. Edward tenía su mano derecha en mi pierna y solo la movía para usar la palanca de cambios.
Cuando llegamos al condo, vi que mi casa tenía las luces prendidas.
-Emmett olvidó que tiene casa propia-Dije rodando los ojos. Edward se rió. Escuchamos risas en el patio y fuimos allí. Los chicos habían armado una pequeña barbacoa en mi patio, aparentemente después del entrenamiento.
-Bueno hola!-Saludé a los invasores.
-B! ¡Qué bueno que viniste! Dile a Emmett que durante los olímpicos fui la reina del black Jack, no me cree-Dijo Rosalie abrazándome, como si yo estuviera llegando a su casa y no al revés.
-Le ganó a todo el equipo de hockey y patinaje juntos-Dije.
-Que hacen aquí? -Pregunté.
-Vinimos a ver como estabas y no te encontramos-Dijo Emmett.
- ¿Entonces lo lógico es hacer una barbacoa en mi patio? -Pregunté. Alice se rió y me abrazó.
-Hey Ang, Ben-Saludé.
-Chicos, se ven recién salidos de una campaña de H&M-Comentó Alice.
-Edward aquí presente ha ampliado mi guardaropa-Dije.
-Lo sé amiga, ¿quién crees que lo ayudó? Mi gusto es exquisito-Dijo Alice asintiendo. Me reí.
-Gracias supongo-Dije.
-¿Hey adivinen qué? -Comenté.
- ¿Se casarán? -Preguntó Angela emocionada. Me reí y Edward me abrazó riéndose.
-No es una mala idea-Murmuró riéndose. Rodé los ojos cariñosamente.
-¡Edward y su familia irán a los regionales!-Dije. Todos celebraron la noticia.
-A propósito, chicos, Bella se me ha adelantado, pero pensaba que podíamos ir todos juntos en el jet-Dijo Edward rodeándome la cintura con sus brazos.
-Oh vaya, por fin se están viendo las ventajas de tener como amigo a un jugador de la NFL-Dijo Emmett dándole una palmada a Edward en la espalda.
Pasamos la noche entre risas y juegos. Emmett estaba haciendo una gran pataleta porque Rosalie no paraba de ganarle en black Jack.
-Te lo dije Emmy-Dijo dándole un beso sonoro en la mejilla.
Se hizo tarde y decidimos dejar la noche por terminada. Mañana retomaba mi entrenamiento y Emmett y Jasper decidieron darme una noticia.
-Bella, en una semana iniciamos gira de entrenamientos. Sabes que es costumbre que las aspirantes al equipo visiten varios gimnasios patrocinadores. Es solo rutina, pero estarán varios miembros de los jueces observando-Dijo Emmett.
-Oh, no imagine que fuera tan rápido-Dije.
-Decidieron adelantarlo para anunciar favoritas antes de los regionales-Dijo Jasper.
-Es lo que estábamos esperando. Ya tenemos a Nike como respaldo, pero con uno de estos gimnasios y con los regionales en tu bolsillo podremos anunciarte como independiente antes de lo pensado-Dijo Emmett.
-Además, servirá como credencial para nuestro equipo. Podremos formar la liga privada de Seattle oficialmente-Dijo Jasper.
-Bueno, parece que le han dado bastantes vueltas al asunto, ¿cuánto tiempo es la gira? -Pregunté.
-1 mes-Dijo Emmett.
-Ugh… es demasiado tiempo-Dije apretándome contra la espalda de Edward, sintiendo de inmediato miedo de estar alejados tanto tiempo.
-Animo novia. Iré a verte cuando pueda-Dijo Edward.
-Gracias novio-Dije sonriéndole.
-Bueno, nosotros nos vamos, descansa B-Dijo Emmett. Nos despedimos y entramos a mi casa.
- ¿Quieres que me quede? -Preguntó Edward besándome.
-No puedes basar tu decisión en si quiero. Siempre querré que te quedes-Contesté.
- ¿Que dices si me quedo esta semana? Después de todo estaremos separados por algunos periodos de tiempo el próximo mes-. Hice un puchero ante la idea.
- ¿Me visitarás? -.
-Por supuesto-. Nos preparamos para dormir y nos acostamos abrazados.
La semana se pasó rápidamente, sin embargo, nunca había estado tan feliz en mi vida. Pasaba los días entrenando hasta entrada la tarde, Edward me recogía después de salir de su propio entrenamiento y nos íbamos juntos a pasar el resto del día. Habíamos hecho todo tipo de cosas. Cenas al aire libre, en lujosos restaurantes, avistamiento de sitios turísticos, compras navideñas (claro que su regalo no lo había comprado aun), salimos incluso a bailar, visitamos a sus padres, y ahora estábamos regresando de un pueblito cercano llamado Forks en donde habíamos pasado la noche en un hotel muy acogedor. Estábamos de regreso para mi viaje el día de mañana y no podía estar más recargada de energía, pero a la vez sabia lo mucho que extrañaría a este chico.
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Y que idilio el de estos dos eh? Esperemos que no pase nada que ponga en peligro esa felicidad muajajajajjajaj BESOS!
