Capitulo 28. Navidad dorada

-¿Porque estás aquí sola de todos modos?-Preguntó.

-Quise hacerlo… necesito sentirme tranquila estando sola también-Contesté. Emmett hizo una mueca.

-B, ¿qué necesidad tienes de someterte a esto? No veo porque debes probarte de esta manera cuando nadie espera que lo superes a la fuerza de la noche a la mañana. Y menos cuando tienes a tanta gente dispuesta a ayudarte… ¿Qué tiene de malo que te quedes donde Edward una temporada? -.

-Edward no siempre puede estar conmigo y tampoco vivimos juntos… no puedo ponerlo en una situación en la que él no tenga elección-. Emmett resopló.

-Hablas de esto como si vivir contigo fuera una tortura, aunque no debe estar muy alejado de eso-Bromeó. Le pegué en el hombro.

-Eres un idiota-. Señalé.

-Y tu una cabezota… Piénsalo, tienes todo el tiempo del mundo para hacer esto, por ahora aprovecha que tienes compañía cerca, trabaja en ti, date tiempo B, también puedes venir conmigo a casa si tú y Edward están en un mal momento-Ofreció.

-Espero que eso no sea necesario… Creo que tienes razón-.

-Por supuesto que tengo razón… soy tu hermano mayor-. Rodé los ojos.

-Supuse que pasaba algo cuando no aceptaste la invitación de Rose… lo vi en tu rostro-. Comentó.

-Lo siento, no quise hacerle un desaire, pero no tengo ánimos de viajar-.

-Yo también puedo cancelar si quieres-Ofreció.

-No seas tonto, ustedes chicos se merecen un tiempo solos, con la gira y todo eso supongo que no han compartido mucho-.

-Estamos bien B, Rose no es de esas chicas fastidiosas que reclaman tiempo, me encanta eso de ella, acepta lo demandante de mis ocupaciones, ambos somos muy ocupados realmente, supongo que es refrescante-.

-Me alegra verte feliz Emm…-. Él se puso de pie.

-Bueno… te dejo para que vayas a pedirle disculpas a Edward, quería ver si estabas bien y me alegra haberlo hecho. Prométeme que te cuidaras Bella-. Pidió seriamente.

-Lo haré Emm… no volverá a pasar-. Prometí. El asintió y me abrazó. Lo vi subirse a la camioneta y cerré la puerta detrás de mí para luego ir a la casa de mi novio.

La casa estaba a oscuras así que asumí que Edward estaba durmiendo. Decidí prepararle algo de comer para cuando se levantara así que entré con la llave de repuesto, me quité las botas para no hacer ruido y caminé de puntitas a la cocina.

Metí un pollo en el horno y preparé una ensalada cesar. Dejé todo servido y el horno a la temperatura correcta, me lavé las manos y caminé de punticas a la habitación de mi novio.

Efectivamente, estaba durmiendo boca abajo sin camiseta y con un pantalón de algodón. Abrazaba la almohada lo que hacía resaltar los músculos de su espalda y tenía una pierna estirada y la otra algo recogida. Los últimos rayos suaves de sol le caían en la espalda resaltando algunas de sus pecas.

Sonreí levemente y me quité los jeans quedando solo en cárdigan, medias y ropa interior. Me arrodillé en la cama despacio y me acosté a su lado abrazándolo por la espalda.

Lo sentí moverse y encoger su abdomen donde había puesto mi mano. Debía estar fría. Él se giró con lentitud y cuando me vió sonrió, viéndose el hombre más sexy y a la vez más tierno del mundo. Metió su mano bajo mi cárdigan y me acercó a él agarrándome por la cintura. Luego suspiró contra mi cuello enviándome escalofríos con su respiración y bajó su mano acariciando mi pierna desnuda.

-Lo siento-Murmuré contra su pecho.

-Yo también…-Contestó con voz ronca.

-No volveré a entrenar así, perdón por provocar una pelea-

-Lo sé… Sé que sabes que te excediste… entiendo que estas frustrada y asustada… Solo quiero que sepas que estoy aquí, y estaré aquí si me necesitas, para lo que sea, no me empujes lejos de ti Bella, por favor-.

-Lo sé… de verdad que lo sé, no quise decir que soy la única que vivió todo lo que pasó, sé que todos y tu sufrieron por mi… perdóname, por supuesto que no quiero alejarte, no debí decirte eso-.

-Está bien amor, olvidemos eso…-Pidió mirándome con sus hermosos ojos verdes.

-Te amo-Agregó.

-Yo te amo-Contesté. Él sonrió y dejó caer su cabeza en la almohada jugando con el borde de mi cárdigan.

-He preparado algo de comer para ti-Dije. El me apretó contra su cuerpo y subió sus manos bajo mi cárdigan acariciando mi espalda. Luego se subió sobre mí y me besó.

-Mmm, sabe delicioso-Murmuró contra mi cuello. Me reí enroscando mis piernas en su cadera y abrazándolo por el cuello.

-Comida de verdad-Aclaré, aunque sabía que me estaba tomando el pelo.

-Estoy seguro que esto sabe mejor y que aquello puede esperar-Contestó haciendo un delicioso y tortuoso movimiento con su lengua en mi clavícula logrando que me rindiera en sus brazos. Y me dejé besar, me dejé tocar, dejé que me amara y lo amé con todo lo que sentía.

El día de víspera de navidad llegó y yo estaba muy emocionada. Habíamos estado entrando y saliendo de la mansión Cullen para dejar todo listo para la cena. Todo había quedado perfecto y yo ya había puesto todos los regalos bajo el árbol. Edward me había sacado de la habitación para poner los suyos ya que insistía que no quería que supiera hasta el final. Lo hice solo porque amaba las sorpresas y los regalos de navidad.

Me encontraba sentada en el tocador secando mi cabello aun con el albornoz puesto. Edward estaba duchándose y saldríamos dentro de poco para la cena. Afortunadamente el morado de mi hombro ya se veía muy poco por lo tanto no llamaría tanto la atención con el hermoso vestido rojo que había comprado para esta ocasión. Encendí mi pequeño parlante y conecté mi celular para poner música. Estaba meneando mis hombros al ritmo de la música cuando Edward salió de la ducha y besó mi mejilla.

-Me alegra verte tan contenta-Comentó. Yo le sonreí y le soplé un beso.

-Es víspera navidad-Canturreé. Él se echó a reír y abrió su closet sacando la ropa que tenía preparada. Lo vi vestirse por el espejo mientras yo me maquillaba. Eligió un pantalón dril caqui, una camisa blanca de botones y un saco azul oscuro. Sus zapatos eran cafés y se veía jodidamente guapo.

-Soy una chica muy afortunada-Comenté sonriéndole a través del reflejo. Él puso sus manos en mis hombros y bajó uno de los lados del albornoz para liberar mi cuello y mi hombro derecho, luego lo besó y me miró a través del espejo.

-Yo soy el hombre más suertudo del mundo-Contestó. Sonreí y me concentré en terminar mi maquillaje, me puse sombras oscuras con un toque de dorado, mucho rímel y delineé mis párpados, luego terminé con labial rojo carmín para hacer juego con mi vestido. Este tenía tiras gruesas que envolvían mis brazos y corte debajo de los hombros, se adhería a mi cuerpo y llegaba justo arriba de la rodilla. Me puse las zapatillas, también rojo carmín y agarré mi sobre dorado que hacía juego con mis aretes, largos dorados y llamativos. Mi cabello estaba atado a un lado con el fin de esconder el parche sin cabello que tenía, y me había hecho unas ondas en la cola de caballo.

-Wow… Amor, te ves… despampanante-Habló mi novio observándome desde la puerta de la habitación. Ni siquiera había notado que había salido mientras me terminaba de cambiar. Él tomó el abrigo que había sacado, una gabardina color miel y me lo puso.

-Gracias amor…-Dije tomando su mano para salir. El me besó la mejilla y nos encaminó a la salida tomando también su abrigo.

Nos subimos a uno de sus autos deportivos y salimos a toda velocidad a la mansión. Cuando llegué solté un suspiro de admiración. Se veía preciosa llena de luces y nieve.

-Vaya, tu y mamá lo hicieron espectacular-Comentó mi novio. Admiré todo con una sonrisa. No la había visto de noche así que era primera vez que observaba como había quedado todo. A lo largo del camino a la casa había renos, trineos, duendes y santas apostados en los pinos y en los costados de la grava.

-¡Me encanta!-Exclamé casi brincando en el asiento. Mi novio tomó mi mano y la besó antes de bajarse y rodear el auto para abrirme la puerta. Luego me tendió la mano.

-Gracias caballero-Dije sonriendo. Él sonrió y besó mi cien.

Cuando llegamos a la puerta Carlisle nos recibió también muy guapo. Nos saludamos con un abrazo y entramos dejando los abrigos en el recibidor.

-Esme está en la cocina vigilando que todo vaya bien… pónganse cómodos chicos, Emmett y Rosalie están en el salón-Dijo Carlisle señalando.

Saludamos a los chicos y nos sentamos. Los ayudantes comenzaron a traer pasabocas y champaña y pasamos el rato conversando de cualquier trivialidad. Luego sonó el timbre y llegó mi padre con Sue y los chicos. Pronto llegaron Jasper y Alice, un par de amigos de Carlisle y Esme, unos compañeros de Edward del equipo, Pratt y Collins y al final Irina la asistente de Edward. La mujer era preciosa y me saludó cuando Edward nos presentó como si fuéramos amigas de toda la vida. Yo le sonreí cordialmente y me entretuve hablando con Rosalie que estaba emocionaba contándome los sitios donde llevaría a Emmett, sin embargo, no pude ignorar la familiaridad con la que hablaba con Edward y como ponía sus uñas largas y pintadas en su brazo cuando quería atraer su atención y hablarle de no sé qué. No me gustaba para nada la sonrisa coqueta que adornada su rostro cada que lo lograba.

-Ugh… nunca me ha gustado Irina-Murmuró Rose cuando me vio mirar nuevamente hacia allá.

-¿Por qué?-Cuestioné.

-Creo que está muy metida en la vida de Edward, y mi tía Esme le tiene mucho cariño… entonces a veces es como… inapropiada -Comentó.

-¿Qué quieres decir?-Pregunté.

-No lo sé, tal vez son ideas mías, pero a veces opina en cosas que no le corresponden-. Preferí no preguntar más y no pensar mucho en ello. Al fin y al cabo, confiaba en Edward.

La fiesta estaba estupenda y me sentía feliz al tener a mi novio de regreso a mi lado. Lo había visto perder la paciencia de lo que fuera que le estaba diciendo Irina ya que le habló con el ceño fruncido y alzó la mano para detenerla. Luego regresó esquivando a algunas personas y cuando llegó me dio un beso en los labios y reposó su mano en mi espalda baja.

-¿Todo bien?-Pregunté.

-Todo perfecto-Contestó, aunque se escuchaba algo serio.

-¡Bella! ¡Te has olvidado de nosotros! -Dijo Seth apareciendo de la nada y abrazándome. Me reí.

-Nunca… ¿Edward recuerdas a Seth?-.

-Claro… ¿qué tal chico? ¿Estás listo para la nueva temporada? -Saludó Edward.

-Bella!… te ves muy recuperada-Llegó Leah abrazándome.

-Gracias Leah… me siento mejor-Contesté. La vi saludar a Edward y todos tomamos copas de champan para continuar la conversación.

Esme, que tenía un vestido dorado que llegaba al suelo alzó la copa y la golpeó suavemente con un cubierto llamando la atención de todos.

-Bienvenidos a todos a la cena navideña de los Cullen, estamos felices de tenerlos a todos aquí. Antes que nada quiero dar las gracias a mi querida Bella, sin su ayuda esta reunión tan maravillosa no hubiera sido posible. Por favor pasen al comedor para disfrutar de la comida-Invitó Esme sonriéndome con cariño.

Edward me abrazó y besó mi frente con cariño y yo apreté la mano de Esme cuando pasó a mi lado.

-Oh, Esme es tan elegante-Dijo Leah admirándola.

-Lo sé… se ve preciosa-Contesté.

-¿Tú también eh? Estas maravillosa, me encantan tus aretes-Alabó Leah.

-Gracias Leah, tú también-Contesté abrazándola de costado. Nos encaminamos al comedor donde habían instalado una mesa gigante que se veía preciosa, la vajilla era bañada en dorado y había pequeñas iluminaciones y velas a lo largo de la mesa.

Los ayudantes estaban sirviendo vino blanco y tinto para los que quisieran y estaban trayendo los primeros aperitivos para comer. Edward se sentó a mi lado.

-Me alegra ver que tú y Leah se lleven bien-Comentó.

-A mí también, es una buena chica… tengo un favor que pedirte-Anuncié.

-Lo que quieras-Contestó mi novio.

-¿Puedes ir a ver a Seth a su práctica? Se muere porque le des algunos consejos-Pedí.

-Por supuesto linda, ya estaba dentro de mis planes, en cuanto comience la temporada lo haré-Dijo. Lo besé en los labios y le sonreí quitando un poco de labial de la comisura de los suyos.

-Eres el mejor-. Él sonrió y comenzamos a comer.

-¿Alice cuando se irán?-Pregunté aprovechando que la tenía al frente.

-El día después de mañana… No queremos viajar el día de navidad, hemos separado una habitación en el Marriott, nos ha gustado mucho y queremos pasar el día relajados-Dijo emocionada.

-Suena genial… ¿Estas nervioso Jazz? vas a conocer a tus suegros-Comentó Edward riéndose. Jasper se encogió de hombros.

-No creo que haya problemas, soy todo un caballero-Dijo pagado de sí mismo. Alice rodó los ojos.

-Espero que mantengas esa misma actitud con mi padre… Es muy serio y no le gusta que hagan sufrir a su niñita-Advirtió.

-Yo no te hago sufrir-Respondió Jasper ofendido.

-Yo lo sé, pero mi papi no lo sabe y no quiero que se haga ideas, así que pórtate bien y déjate de esa actitud de soy lo mejor-Continuó Alice tomándolo por las mejillas y besándolo sonoramente. Jasper la miró con el ceño fruncido y se vio preocupado. Emmett se rió escandalosamente.

-Irá bien Jazzy… o te querrán o no te querrán… Yo, por ejemplo, estoy tranquilo, si no me quieren mis suegritos, Rosie es la que tendrá que lidiar con ello-Agregó encogiéndose de hombros. Me reí y negué con la cabeza.

-Eres un idiota ó Rose pegándole cariñosamente.

-Vaya, este año nuevo está bastante serio para ustedes chicos… ¿qué sigue? Edward estas un poco quedado eh-Bromeó Leah.

-Leah déjalo, además Edward ya conoce a mi padre-Dije sonriendo y apoyándome en su hombro. El me abrazó y besó mi cabeza.

-¿Entonces seguro sigue algo más bomba no?-Presionó Leah moviendo las cejas.

-Espero que no embaraces a mi hermanita o algo por el estilo-Comentó Emmett uniéndose a la broma. Rodé los ojos.

-Edward no tiene tiempo para eso… la temporada que viene es la más importante-Intervino Irina que estaba al lado de Leah, que la miró irritada, luego me miró preguntando con los ojos quien era y yo me encogí de hombros quitándole importancia. Edward miró a Irina con el ceño fruncido, y ésta pareció ignorarlo.

-Para los fans es muy importante que Edward esté enfocado en el futbol y para el equipo también… ese será nuestro foco este nuevo año, las ultimas noticias no han… estado en sintonía con la imagen que queremos mostrar-. Siguió Irina sorbiendo de su copa, sin embargo, me dirigió una mirada diciente.

-¿Disculpa quién eres y porque estas en nuestra conversación?-Preguntó Leah. Justo estaba sorbiendo mi champagne y casi me atraganto de la risa.

-Oh lo siento querida, no me he presentado. Son Irina Montague, publicista y asistente de Edward-. Contestó ignorando el tono de la pregunta. Leah la miró con los ojos entrecerrados. Yo negué con la cabeza imperceptiblemente para evitar que dijera algo más. Sin embargo, eso no evitó que Rose interviniera.

-Eso no responde por qué estas opinando sobre algo que no te incumbe Irina, sobre todo cuando estamos claramente bromeando-Comentó sonriéndole inocente.

-Rose cariño, por supuesto que me incumbe… La carrera de Edward es mi trabajo, y debemos darle un pequeño giro a su reputación reciente-Habló. Bueno, ella claramente tenía un problema conmigo, sin embargo, no iba a morder el anzuelo.

-Irina, creo haberte dicho que este tema no me interesa discutirlo contigo-Dijo Edward antes de que alguien más pudiera hablar. ¿Este tema? ¿Que? ¿Ellos habían estado hablando de lo que salir conmigo le hacía a su reputación? Rose frunció el ceño y me miró como tratando de demostrar un punto, bueno ya lo había captado.

En ese momento trajeron el nuevo curso de comida y aproveché para excusarme al baño. No quería darle importancia al asunto, pero algo en la forma que esa chica hablaba me molestaba. Había un sentido de propiedad con el que se dirigía a Edward que era irritante. Suspiré y me miré en el espejo retocando mi labial, sonreí echando el asunto a la basura, no dejaría que nada me arruinara el día de navidad.

Volví a la mesa y sonreí a mi novio sentándome nuevamente. Terminamos de comer entre charlas y música suave para que se pudiera conversar. Definitivamente Esme había hecho una cena maravillosa.

Cuando terminamos de cenar volvimos al salón para continuar la fiesta. Los regalos se abrirían a las 12 y aún faltaba una hora para ello. La gente cada vez estaba más animada. Charlie me había abrazado un par de veces y se veía algo rojo. Luego de un par de copas más lo vi besar a Sue con alegría. Leah y Seth me miraron haciendo muecas y yo me reí.

Rosalie, Alice y yo nos estábamos tomando fotos cuando Alice por equivocación regó un poco de champaña en mi vestido. Los chicos estaban discutiendo futbol y cosas de hombres que por el momento no nos llamaban la atención.

-Oh Bella! Mierda, lo siento!-Dijo tomando una servilleta de tela y tendiéndomela.

-Está bien Alice no pasa nada, voy al baño a mojar esto con un poco de agua-Avisé.

-Te acompaño-Dijo Rose. Asentí y fuimos al baño.

Mojé la servilleta en el lavamanos y froté la mancha, afortunadamente no se veía mucho por el color del vestido. Rosalie retocó su labial y acomodó su cabello que caía en ondas a lo largo de su espalda con un estilo antiguo. Se veía preciosa con un vestido violeta que tenía escote de corazón y espalda descubierta, era pegado hasta la cintura y de ahí caía hasta debajo de las rodillas. En el cabello tenía brillos que la hacían ver como salida de una película vieja.

Cuando salimos del baño escuché voces y agarré instintivamente a Rose por el brazo para que se detuviera.

-Ya te he dicho Irina que no me interesa este tema. ¿Porque insistes? -Preguntó una voz masculina. Era Edward.

-Edward, eres una estrella del futbol americano y la gente te debería reconocer por eso, no por ser el novio de una deportista que apenas y está luchando por mantenerse a flote… no te ha hecho bien-Respondió Irina. Rose me miró y se llevó un dedo a los labios para que hiciéramos silencio, nos adelantamos un par de pasos. Estaban justo delante de nosotros y si miraban a su izquierda nos podían ver.

-¿De qué hablas? Bella es una deportista olímpica, es más famosa que yo y la conocen en todo el país… no entiendo de donde sale este tema, pero no quiero volver a hablar de esto-Respondió Edward.

-Lo tenemos que hablar! Sinceramente te hacia mejor ser el chico malo inalcanzable… No te ofendas Edward pero Bella es la viva imagen de la niñita buena de América, su imagen es demasiado simple… Ustedes no cazan para la publicidad que necesitas tener… estoy segura de que su publicista pensará lo mismo-Replicó Irina sonando bastante caprichosa. Resistí el impulso de dejarme ver y golpearla… Kate nunca llegaba tan lejos como llegar a sugerirme con quien debía salir y con quien no.

-Te voy a agradecer que no sigas hablando de Bella así… que haya pasado algo entre nosotros no te da derecho de meterte de esta manera en mis decisiones Irina… dejemos mi relación fuera de tu trabajo-Contestó Edward tajante. Apreté el brazo de Rose con fuerza ante lo que había escuchado y ella me miró con los ojos abiertos como platos.

En ese momento Alice apareció justo al frente y nos sonrió.

-Hey! ¡Ahí están chicas! -Dijo lo suficientemente alto como para que Edward y Irina miraran en nuestra dirección. Irina sonrió complacida y Edward palideció.

-¿Que ha pasado?-Preguntó Alice al ver nuestras caras. Al ver que no respondíamos, se giró y vio a Edward y a Irina y frunció el ceño, pero no dijo nada.

-¿En serio Edward? ¿Dormiste con el servicio?-Preguntó Rosalie enojada agarrando mi mano como para darme apoyo. Alice nos miró sorprendida y me miró preguntando con los ojos que quería hacer.

-¿Disculpa?-Exclamó Irina ofendida. Edward seguía parado a su lado como una estatua. Traté de respirar y de despejar mi mente que ya estaba un poco nublada por la champaña. No dudaba de Edward, sabía que hablaba de algo en el pasado, era evidente y ya entendía el comportamiento de Irina toda la noche… Ella quería generar problemas entre nosotros. Bueno, no le daría el gusto. Dolía un poco saber que una de esas chicas del pasado de Edward aún seguía en su vida de manera tan presente pero luego lidiaría con ello. Aquí actuaria con la decencia que ella no tenía y demostraría quien era la que tenía el sartén por el mango. Respiré profundo, apreté a Rose y le sonreí levemente a Alice haciéndole saber que estaba bien.

-Rose… déjalo así-Pedí. Ella me miró incrédula.

-¿Estas segura B? Es sano enseñarles a los empleados su lugar-Dijo Rose alzándose en toda su estatura y cruzándose de brazos, mirándola como si no mereciera respirar el mismo aire que ella. Yo sonreí.

-Estoy de acuerdo, Rose… lo haremos mostrándole que, a diferencia de ella, nosotras tenemos clase-Dije dándole una mirada que mostraba lo insignificante que era todo el asunto para mí.

-¿Pero que se han creado ustedes dos llamándome el servicio? ¡He trabajado con Edward mucho tiempo y merezco respeto!-Reclamó Irina.

-No sabía que tu curriculum incluía acostarse con tus clientes… ya pensaba yo que te tomabas muchas atribuciones, pero no sabía que tenías tan largo alcance-. Dijo Rosalie sonriendo con burla.

-Edward! ¡Dile algo a tu prima! ¡No puedo creer que la dejes hablarme así! -Exigió pegándole al suelo con el zapato. Alcé las cejas. Que chica tan patética.

-Ya basta Irina!… Eres mi empleada, nada más! Esto es completamente inapropiado, no quiero seguir escuchándote-Demandó Edward saliendo por fin de su mutismo. Decidí que había sido suficiente.

Tomé la mano de Rose y caminé hacia la fiesta con Alice detrás de nosotras, dirigiéndole una mirada a Irina por última vez para que supiera que no me tomara a la ligera. Me detuve al ver que Edward no nos seguía.

-Amor, ¿vienes?-Llamé ignorando a Irina que nos miraba lívida. El caminó rápidamente hacia nosotras tomando mi mano.

-¿Podemos hablar? -Preguntó mirándome preocupado. Miré a Irina y le sonreí levemente a mi novio poniendo una mano en su mejilla.

-No hay nada que hablar… ¿está en el pasado cierto? -Pregunté. El asintió rápidamente.

-Entonces que se quede ahí… no vale la pena-Puntualicé mirando a Irina que obviamente no se perdía palabra y esperando que captara la indirecta.

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Un poquito de drama no hace daño, y a estos dos seguro que no les falta XD

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