Capitulo 30. Feliz año nuevo
-Eso fue malvado-Dije.
-Lo sé… que quieres ver?-Preguntó accionando un botón. En la pared donde estaba la chimenea se abrió una puertilla dejando ver una enorme televisión. Pasamos el día comiendo en la cama y viendo películas.
En lugar de pasar solo un día encerrados nos tuvimos que quedar tres. Las vías de acceso a la mansión estaban bloqueadas de nieve y tomó un equipo completo destaparlas, sin embargo, fueron los mejores días que había tenido en muchísimo tiempo. Pasamos tiempo a solas, sin distracciones externas u obligaciones de trabajo. Nos afianzó muchísimo más como pareja e hizo que la decisión de mudarnos juntos se sintiera correcta.
Íbamos camino al condo para iniciar el proceso de empacado y había música tenue en el auto. Me sentía feliz.
-Creo que me acostumbraré a esto muy pronto-Dije.
-Yo ya lo estoy…-Contestó mi novio apretando mi mano con cariño. Su celular que estaba junto con el mío en mis piernas comenzó a vibrar.
-Está vibrando tu teléfono. Es Irina-Informé.
-No quiero lidiar con ella ahora…-Contestó.
-Te ha dejado un mail-.
-¿Puedes leerlo?-Preguntó. Entré al mail.
"Edward, no quiero seguir trabajando para ti… Pensé que después de tanto tiempo cuidando tu espalda me tratarías mejor, pero ha quedado claro que no tengo ni tendré ningún lugar en tu vida… Renuncio. Enviaré la papelería y demás trámites abiertos a tu casa… Buena suerte en tu mudanza, Irina"-.
Edward resopló.
-No entiendo en qué momento se creó expectativas… siempre fui claro con ella-Dijo.
-Bueno… a veces el amor se da en una sola dirección-Comenté recordando mi relación con Tyler.
-Ese es el problema linda… nunca le di motivos para que se enamorara de mí, nos acostamos un par de veces y eso fue todo… le dije que prefería mantener nuestra relación a nivel profesional y ella aceptó, eso fue hace 2 años cuando empezamos a trabajar juntos-. Explicó.
-Bueno… puedo decir en favor de Irina que tienes una muy GRANDE razón para enamorarse de ti durante el sexo-Comenté alzando las cejas. Él se rió.
-Novia, por favor mantén mi razón fuera de tu boca mientras conduzco…-.
-Oh… yo pensaba que te encantaba cuando tenia tu razón en mi boca-Agregué en tono travieso.
-Madre de Dios… Bella!-Dijo removiéndose en el asiento, supongo que para acomodar a su amigo del que hablábamos.
-Lo siento… mantendré tu razón fuera de mi boca… por lo que resta del camino-Agregué.
-Eres un increíble… un minuto eres una mujer educada y recatada y al otro te transformas en el gato que se comió al canario. Vas a matarme-Se quejó.
-¿En serio te estas quejando de eso?-Pregunté aguantando la risa.
-Tienes razón… es jodidamente sexy y me encanta-Afirmó.
-Eso pensé-.
-Necesitas una nueva asistente-Agregué. Honestamente, no me molestaba para nada que Irina había renunciado. Un drama menos en nuestras vidas.
-Lo sé… hablaré con papá para que me ayude, seguro que tiene alguien de confianza en alguna de las compañías-Comentó.
-Ya lo resolverás…-. Llegamos al condo y me abracé a él junto al auto. La G wagon todavía estaba donde Edward.
-Te amo… comenzaré a empacar… Los ayudantes que enviará Kate llegarán mañana para recoger los muebles y donarlos…-Informé. Había decidido no llevar mis muebles a la casa grande ya que estaba lo suficientemente amoblada. Ninguno de los chicos necesitaba nada así que decidí donarlos. El me abrazó por la cintura.
-Te amo más… te veré más tarde-. Me besó y se alejó a su casa. Luego vi llegar a Alec, saludarlo y dirigirse con paso decidido a mí. Edward me miró con disculpa y yo rodé los ojos.
-¿Qué onda? No tienes vacaciones?-Pregunté cruzándome de brazos.
-Vamos Bella, no quiero ser una piedra en tu trasero, entre más rápido aceptes mi presencia, mejor-Contestó sonriendo.
-Creí que había ganado esa batalla-Comenté.
-Lo hiciste, ya no te llevaré, solo te seguiré-Dijo encogiéndose de hombros.
-No sé qué es peor-Hice una mueca y se rió entre dientes. Abrí la puerta señalando el sofá para que se acomodara, esto iba a tardar.
Encendí las luces, no entendía porque estaba tan oscuro si era de mañana. Estaba haciendo un frio del demonio, así que me cambié a mi pijama más gruesa, medias altas y me puse manos a la obra. Realmente lo único que tenía que empacar era mi ropa y zapatos, mis cosas de entrenamiento, algunos bowls y vasos que eran mis favoritos, un par de pinturas y mis cosas de tocador, maquillaje, joyas y demás. De resto todo iría a donación.
-Necesitas ayuda?-Preguntó Alec.
-Te pagan para cuidarme, nada más-Contesté.
-Estoy aburrido-Dijo haciendo una mueca. Me reí y señalé la consola de video juegos de Emmett. El saltó a ella ávidamente y se distrajo jugando.
Saqué las maletas más grandes que tenía para empacar la ropa y comencé. Puse música de fondo y me entretuve recogiendo mis posesiones.
Al medio día llevaba bastante avanzado así que hice un break para ordenar pizza aprovechando que estaba mis últimos días libres de dieta. Me di una ducha con agua caliente y me senté en la sala a esperar viendo como Alec le disparaba a monstruos en la pantalla.
De cierto modo también eran mis últimos días antes de mudarme definitivamente con Edward así que decidí absorber la sensación y disfrutar mi "soledad" momentánea. Lancé una mirada sucia a Alec y en silencio agradecí en mi mente porque todo parecía marchar bien y me sentía realmente feliz. Estaba en el mejor momento de mi vida y me sorprendí al pensarlo, ya que siempre creí que eso llegaría una vez ganara oro individual en los olímpicos. Tenía mi familia sana, Emmett estaba con una persona maravillosa con la que había reiniciado una linda amistad, Alice estaba en la misma ciudad que yo lo cual nos había hecho más cercanas, había conocido a Angela que era una persona increíble, y por supuesto Edward y su familia, que habían cambiado por completo mi visión del amor… Todo se reducía a la gente que quería y que estaba a mi alrededor.
Sonreí al sentir esa sensación de auto realización.
Alec me ayudó a devorar la pizza y aproveché para conocerlo un poco.
-Tienes familia? Novia? Qué onda contigo?-pregunté.
-Tengo una hermana gemela, Jane, solo somos ella y yo. Crecimos en un orfanato, no sabemos nada de nuestros padres biológicos.
-Oh vaya, lo siento-. Él se encogió de hombros.
-Y ¿por qué eres guarura?-
-Soy ex militar, y paga bien así que… estas estancada conmigo-Dijo riéndose.
-¿Y tu hermana?-Pregunté.
-Está buscando trabajo, su ultimo jefe era un idiota, así que… estoy ayudándola estos meses mientras se reubica-.
-Hey, Edward está buscando asistente, tal vez pueda ayudarla-Comenté. El negó con la cabeza.
-Sería demasiado Bella, la familia Cullen me ha ayudado mucho, no quiero abusar de su amabilidad…-Me dio curiosidad escuchar su historia, sin embargo no quería ser entrometida y lo deje en paz para que terminara la pizza.
El resto de la tarde seguí poniendo las cosas importantes en las maletas y otras cosas en cajas que luego me llevaría en el auto de Edward. Cuando tuve casi todo empacado me volví a duchar y le marqué a mi novio.
-Hey linda… ¿cómo te fue?-Saludó.
-Bien novio… ya está casi listo-.
-Vaya… te ha rendido, yo creo que necesitaré ayuda… me he distraído con un juego en la tele-Agregó riéndose.
-Está bien… mañana estaré allí en cuanto me despierte… Estoy agotada, vendrás a dormir?-.
-Seguiré empacando hasta donde pueda… duerme tranquila cielo… no quiero despertarte luego… nos veremos mañana-.
-Está bien… te amo, descansa-Me despedí.
-Hey Bella? Hasta mañana!-Llamó Alec desde la sala.
-Descansa!-Grité de vuelta.
La semana pasó rápidamente, estábamos ya instalados en la casa nueva y yo me encontraba conduciendo la G wagon de vuelta a ella para dejar las compras de último momento. En la noche tendríamos la cena de año nuevo, solo los dos y decidimos prepararla nosotros mismos. Alec me seguía unos metros atrás y cada que lo veía en mi retrovisor rodaba los ojos. Esto era una pérdida de tiempo y gasolina impresionante, pero Edward había puesto la mano firme con el tema y por ahora estaba atrapada con él, cada que salía de la casa.
Me detuve en el portal de entrada, tomé el correo que estaba en el buzón y accioné el control para que se abriera el portón.
Me bajé, me metí el correo bajo el brazo, tomé las bolsas de comida y entré. Alec pitó y reversó saliendo de la casa nuevamente.
-Novio he vuelto!-Avisé en dirección al segundo piso, entrando directo a la cocina y dejando las cartas y sobres en el pasamanos. Chequeé el horno y todo iba marchando en orden. La cena sería pollo en berenjena, espárragos, puré de papa bañado en salas de perejil y verduras horneadas. Para postre prepararía un creme bruleé.
Edward había preparado las verduras y el puré de papá y yo me encargue de adobar y preparar el pollo.
Saqué de las bolsas los ingredientes para el postre, créanlo o no, la alacena de Edward no contenía elementos para un postre decente, y comencé a preparar el contenido para depositarlo en el contenedor, el cual puse en el otro horno. Ventajas de vivir en una casa de este tamaño. Aproveché para revisar el correo ya que Kate había empezado a enviar cosas aquí inmediatamente me había mudado.
Dejé de lado algunas cartas de Edward y abrí algunas mías, no había nada extraño o urgente. Había un fajo grueso a mi nombre, fruncí el ceño al ver que venía del despacho de Edward Cullen. Era un acuerdo de capitulaciones matrimoniales, básicamente dejaba establecido que al mudarme con Edward renunciaba a reclamar derechos sobre su patrimonio declarado y su dinero.
Alcé las cejas y subí las escaleras. Mi novio estaba acostado viendo televisión.
-Hey… linda, no te escuché entrar-Dijo sonriéndome cuando me vió.
-Te he gritado antes… estas muy concentrado-.
-Está muy bueno el partido-.
- ¿Ed? ¿Podemos hablar un minuto? -Pregunté.
-Claro linda… ¿qué pasa? -Preguntó pausando la televisión y apoyándose sobre su codo para verme. Me senté a su lado y alcé el fajo de papeles.
-Por supuesto que firmaré esto, pero me hubiera gustado saber que pensabas que lo necesitabas y arreglaba algo con mis abogados, digo yo fui la que me mudé a tu casa-Expliqué. El me miró perplejo.
- ¿De qué hablas? -Preguntó mirando el fajo de papeles.
-De las capitulaciones matrimoniales… ha llegado hoy desde tu oficina para mí-. El frunció el ceño y se incorporó quitándome los papeles de las manos. Después de una rápida mirada frunció el ceño.
-Linda, por supuesto que no pienso que necesito esto, ¿crees que te enviaría algo así sin decirte en nuestro, que, cuarto día viviendo juntos? No sé qué ha pasado, pero yo no he mandado a hacer capitulaciones matrimoniales-Explicó.
-Oh… de todas formas lo firmaré, es lo correcto-.
-Amor, no necesitamos firmar capitulaciones matrimoniales sino hasta que vayamos a cumplir los 2 años de vivir juntos, después de lo que hablamos hace días ¿crees que me preocupa que te quieras llevar mi dinero? Además, esto implica que en algún momento me abandonarás, ¿estás pensando que lo harás? -Preguntó mirándome seriamente.
-No he pensado nada por el estilo, te recuerdo que ha llegado de tu oficina, no fui yo la que lo traje… pero Ed, es sano hablarlo, no sabemos si funcionará a largo plazo y eso no implica que yo piense que no quiero que funcione- Agregué al verlo que iba a empezar a protestar.
-Lo sé… pero no es necesario que hablemos de estas cosas ahora… disfrutemos la vida, linda-Pidió. Al verme dudar suspiró.
-Si te tranquiliza podemos firmar un acuerdo prenupcial antes de casarnos. Creo que llegará eso primero antes de que se cumplan los 2 años de vivir juntos-Dijo sonriendo y moviendo las cejas. Me reí.
-Edward Cullen… vas a toda velocidad, dejo sobre evidencia que quiero tener hijos después de los 30-.
-Me parece maravilloso querida, así disfrutaremos la vida como esposos un buen tiempo antes de tener la casa llena de niños corriendo-.
-¿Niños corriendo? Eso suena a muchos niños, tema al que no quiero entrar, en fin, volviendo al tema acepto. Quiero que firmemos una acuerdo prenupcial antes de casarnos, cuando sea que sea eso, botaré esto a la basura-Dije sonriendo.
-Esa es mi chica-Contestó besándome. Cuando iba saliendo de la habitación me llamó y volví la mirada.
-Te amo futura señora Cullen-Dijo sonriendo. Rodé los ojos y le sonreí soplándole un beso.
-Para eso falta mucho-Contesté.
-No tanto como crees!-Agregó mientras salía de la habitación. Me reí y volví a la cocina negando con la cabeza. Edward estaba loco, lo amaba.
Mientras recogía los platos y los ponía en el lavador, sentí sus brazos en mi cadera y luego apoyó su barbilla en mi hombro abrazándome por la espalda.
-Alec se ha portado bien?-Preguntó.
-Me ha seguido como una sombra si a eso te refieres-Dije frunciendo el ceño.
-A eso me refiero. Me da paz que alguien te cuida cuando quieras salir sola.
-Edward, nada me va a pasar, el pobre chico debería estar haciendo algo más productivo que siguiéndome todo el día. Estoy segura que tu necesitas más seguridad que yo, hay muchos fans locos del futbol-.
-Ya hemos hablado de esto, por lo menos hasta que pase el juicio de esos dos, considéralo tu mejor amigo-. Jessica y Tyler no habían aceptado el trato, no querían perder sus carreras obviamente, por lo que mi abogado decidió llevar el caso a juicio por intento de homicidio y ofrecería nuevamente el caso. Creía que si se veían enfrentados a prisión, eso los persuadiría.
-Bien como sea, he querido preguntarte. El habla muy bien de tu familia, cual es la historia?-.
-El abuelo Cullen creó un programa de becas para estudiantes de bajos recursos. Mi padre mantiene vivo el programa y bueno, Alec fue uno de los beneficiados, lo que le permitió terminar la escuela mientras estaba en el orfanato y enlistarse. Y bueno, ya vez con quien trabaja-Dijo encogiéndose de hombros.
-Eso es muy bondadoso de tu familia… ya entiendo por qué me lo dijo-.
-De que hablaban? No es usual de Alec que cuente eso-.
-Le dije que estabas buscando asistente cuando me contó que su hermana estaba sin trabajo y no quiso pedirte ayuda-,
-Oh vaya, no lo sabía. Hablaré con el-
-Lo harás?-Le pregunté sonriendo. Él sonrió.
-Por supuesto que lo haré-.
-Eres maravilloso- Dije besándolo.
-Tu eres maravillosa ¿En qué más te puedo ayudar?-Preguntó.
-Ya todo está cocinándose… me siento mal por no haber aceptado la invitación de Esme y Carlisle para pasar el fin de año con ellos-.
-No te preocupes linda… ellos entienden… es normal que queramos pasar tiempo adaptándonos a estar juntos no? Yo, por ejemplo, quiero mantener mis manos en ti todo el día, y necesito superar esa etapa porque si no, tendré que renunciar al equipo y mantenerte encerrada-Dijo besando mi cuello. Me giré y sonreí poniendo mis manos en su cuello.
-Bueno… mejor trabajar en eso no? No puedo ganar medallas estando encerrada-Dije en voz baja mirando sus labios. El me cargó por la cintura y me sentó en el mesón.
-Wow…-Murmuró acercando su boca a la mía, pero sin besarme. Respiró profundo y acarició mi nariz con la suya.
-Cada día me sorprendes más-Agregó.
-Espero que positivamente-Dije.
-Puedes apostarlo-. Dijo subiendo sus manos a mis piernas y metiéndolas debajo del vestido que tenía. Cerré los ojos y dejé caer la cabeza hacia atrás. El aprovechó esto para besar mi cuello expuesto y quitar el nudo del vestido que tenía en mi espalda, acariciando mi cabello en el proceso.
Luego me cargo por las piernas y yo las enrosque en su cintura. Caminó conmigo a la sala frente al fuego y con habilidad nos bajó al suelo, depositándome con suavidad. Mi vestido quedó olvidado junto con su camiseta y pantalón de algodón. Nos amamos con dedicación, nos detuvimos en todos los momentos, en cada beso, cada caricia, cada movimiento, para absorber por completo este paso que estábamos dando, para darnos aseguranza.
Me miré al espejo después de ponerme el atuendo que había elegido para la cena y sonreí, me gustaba la sonrisa que adornaba mi rostro. Ya no tenía rastros de mis heridas o golpes, solo algunas cicatrices aquí y allá… Mi cabello era otra historia, aun se veía como si estuviera recién salida de una quimioterapia. Suspiré y volví a peinarme como lo venía haciendo para ocultar la horrible cicatriz que me había quedado.
Edward me abrazó por la cintura y apoyó su barbilla en mi hombro.
-Te ves preciosa-. Sonreí y puse mis manos en la suyas dejando caer la cabeza en su pecho. Me había puesto un pantalón de tela vino, de bota ancha y un top negro de manga larga que se adhería a mi piel. Adorné el atuendo con unas candongas de oro y unas sandalias doradas. Edward se había puesto un jean, una camisa verde esmeralda con las mangas recogidas en sus codos y estaba descalzo.
-Bajamos señorita Swan?-.
-Vamos-. Acepté tomando su mano. Bajamos las escaleras y sonreí. Mientras me bañaba Edward había puesto velas por todas partes haciendo la estancia aún más hermosa. Con las luces de navidad y la chimenea ardiendo se veía acogedora la casa.
-Tu casa es preciosa…-Suspiré sentándome en el salón.
-Es nuestra casa-Me corrigió sentándose a mi lado. Me miró por unos segundos y luego se arrodilló para tomar mis pies y quitarme las sandalias.
-Te amo-Agregó poniendo sus manos en mis piernas. Lo miré fijamente y sonreí.
-Yo te amo-. Él se puso de pie, fue a la cocina y regreso con una jarra de sangría y una botella de vino Lambrusco. Me reí.
-Te ha rendido mi ducha… no sabía que podías preparar sangría-.
-Tengo muchos talentos-. Dijo encogiéndose de hombros.
-Eso lo sé… eres un sueño-. Lo abracé cuando se sentó de nuevo a mi lado y recibí la copa de sangría.
-Es mi penúltimo día de no dieta…-Comenté.
-Lo sé… tengo más sorpresas para que disfrutes-. Suspiré contenta en su pecho. El besó mi cabello.
-Gracias por ser tan considerado… eres… eres todo Edward, nunca nadie me había tratado así antes… como si yo fuera todo en su vida-.
-Lo eres B… lo único que quiero es que seas feliz… que vivas tu vida conmigo y que seas feliz… Te mereces todo eso y más…-.
-Ya me haces feliz… solo te necesito a ti-. Él sonrió y me besó.
Al rato decidimos pasar a cenar… La mesa había quedado preciosa… Nos habíamos esmerado mucho para que todo saliera bien para este momento solo de los dos.
-Wow… linda todo está delicioso-.
-Gracias… El puré te quedo riquísimo. Hacemos un buen equipo-. Pasamos el momento entre conversaciones y comida.
-Oh linda, faltan 5 minutos para la media noche-Dijo Edward mirando su reloj y poniéndose de pie.
-¿A dónde vas?-Pregunté.
-Vamos…-Pidió tendiéndome su mano. Le hice caso y lo seguí a la puerta. Edward saco del armario botas de montaña y abrigos para nosotros. Yo sonreí y tomé lo que me tendía con curiosidad.
Caminamos por el sendero hacia el muelle donde había una par de antorchas encendidas. Hacía mucho frío, pero se veía precioso.
-Falta un minuto-Murmuró Edward fijando la vista al lago. Lo imité esperando el año nuevo. Sonreí y me abracé a él. Cuando marcaron las doce, comenzaron a explotar fuegos artificiales.
-Feliz año nuevo cielo-Dijo Edward en voz baja. Lo miré y lo besé.
-Feliz año nuevo… te amo-. Nos quedamos mirando las luces y fuegos artificiales.
-Es precioso… gracias por hacerlo más especial-. Dije.
-Me alegra que te guste…-. Nos tomamos una selfie de espaldas a los fuegos sonriendo con narices rojas pero felices y la subimos a nuestras redes.
Al día siguiente me desperté muy entrada la mañana. Me estiré en las cobijas y me quedé mirando el techo. Edward seguía dormido.
Sali de la cama y me puse el albornoz para hacer desayuno. El piso estaba helado y la casa silenciosa. Amaba la sensación de pertenecer aquí, Edward se había asegurado de ello. Aquí y allá veía cosas de mi condo que había dejado en una caja y un día de repente estaban esparcidas por todos lados. Incluso Edward había adaptado el gimnasio que normalmente usaba, con mis cosas para entrenamiento y en una vitrina de trofeos habían aparecido mis medallas y premios. La sorpresa más agradable había sido encontrar mi leotardo de los olímpicos enmarcado junto a los jersey de Edward de diferentes campeonatos. Tenía que reconocerlo, la gente que trabajaba para esta casa no se hacía notar, pero eran realmente especiales. Sobre todo porque acababa de llegar a la cocina y encontré cajas con bizcochos y tortas dulces que parecían recién comprados. Olía delicioso.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Hola gente, les dejo un nuevo capitulo. Perdon que tarde mas de lo normal, pero estuve de vacaciones y quise desconectarme. Espero que les guste.
