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— Diálogos, ya esté en formato de negrita, cursiva, cursiva-negrita o normal —
«Remembranzas»
{Pensamientos}
[Diálogos de Espíritus] o [Diálogos de Espíritus]

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The Curse Project
Por: Fjola Lovely.

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CAPÍTULO 30
En el Limbo I

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En horas cerca del mediodía, en un terreno algo árido una pareja adolescente disfrutaba de un picnic sentados sobre una manta extendida en el suelo junto una canasta. Estando bastante acaramelados ya que el chico alimentaba a la chica… de no ser porque él parecía como un obediente sirviente, casi un esclavo, mientras la joven rubia de brazos cruzados tenía una expresión algo enojada como autoritaria.

— Hey Anna… Sé que Hao puede ser a veces un poco pesado pero no es ta- ¡AY! ¡AY! —De pronto comenzó a gritar, cuando le extendió el sándwich relleno de salchicha. — ¡Ese es mi dedo! —Protestó al ver que ella al hincar el diente al emparedado, le agarró también el pulgar y al parecer a propósito.

Omitiendo la mordedura al castaño, la Itako mantuvo la etiqueta al comer, demostrando una elegancia innata y una vez que trago lo que tenía en la boca. Habló: — Eso no quita que es un pesado idiota. No soporto que sigan justificándolo.

Yoh que se soplaba el pobre dedo que fue agredido, teniendo las huellas del filo de la dentadura ajena de pronto miró a la sacerdotisa, un tanto apremiante: — ¿Justificándolo? —Ella al notar su desliz, evitó su mirada. — ¡Ah no, no, no! Explica ¿Cómo es eso de "que sigan justificándolo"? Hablaste en plural.

Ella chasqueo la lengua, cuando su pareja debía ser despistado nunca lo era. — Estás alucinando…

— Anna… —Llamó en un dócil tono de regaño y, aunque parezca increíble de creer, eso funcionaba porque luego de unos segundos de silencio la rubia giraba a mirarlo con una expresión rebelde y resentida para acabar en responderle a regañadientes:

— Zai y tú ¿Quiénes más podrían ser? Por supuesto, omitiendo a la idiota secta de seguidores del idiota.

El castaño se cubrió la boca con las manos, totalmente sorprendido y… muy, muy curioso. Luego como que recordó algo porque con una expresión de puchero, se quejó: — ¡Oi! ¡Oi! ¿Por qué me vengo a enterar de esto hasta ahora? Yo te cuento siempre todo.

— Porque te presiono y extorsiono.

Él cabeceo en afirmación, no negando ese hecho. — Pero te cuento todo —Indicó lo importante.

— El corazón de una dama es un profundo océano de secretos —Yoh puso los ojos en blanco, obviamente no convencido con esa excusa y Anna tuvo que apretar los labios para no perder su expresión seria ante la chistosa cara del castaño. — Y porque nunca lo preguntaste.

—Ajá… —Dijo no convencido con esa otra excusa. — Bueno, ya pregunte ¡Cuenta! ¡Cuenta! —Le pedía, tomándolo del hombro y sacudir de manera suave.

A lo que ella le dio un pequeño manotazo a dicha mano en su hombro, contestando: — ¡Ya! No me presiones.

— Caray, ojalá para mí fuera así las presiones… —Murmuró en puchero, recordando todas las veces que Anna lo presiona a él para sacarle información y te hacía sentir como un criminal bajo interrogación.

¿Qué?

— ¡Nada!

Contestó rápido, una vez temiendo a los agudos sentidos de su pareja. La Itako lo miró escéptica pero al final cedió.

— Bien, ya te habrás imaginado que ese par ya se vienen conociendo desde hace tiempo —Yoh soltó un gritillo de emoción. Anna ignoró la actitud payasa del castaño, logrando a duras penas no afectarle y mantener su expresión seria. — Para ser exactos, ellos se conocieron tiempo después de que nosotros nos conocimos en aquel invierno.

— ¡Ah! Entonces sí que llevan tiempo.

— Si pero ellos al conocerse no fue de una manera animosa.

— Nosotros no fuimos la excepción, cuando nos conocimos.

— Nos enamoramos.

Aunque Anna al inició no estuvo enterada de tales sentimientos hasta tiempo después, ya que dado a su pasado y tormento por el reishi, no le permitía interpretar de manera apropiada su entorno como a las personas.

— Eso no evitó que me cachetearas a la primera y me mandaras Onis con cuestionables intenciones.

La sacerdotisa se mostró incomoda ante ese recordatorio de su pasado oscuro e Yoh, como si fuera previsto lo culpable que se sentía. Optó por tomar unas rebanadas sueltas de pan que Tamao guardo aparte en la canasta, dado a que metió unos frascos que contenían mermeladas, mantequilla de maní y el más grande contenía chocolate. Así que a la rebanada de pan con un cuchillo le untó chocolate para luego extendérselo a la Itako de buena gana.

— Ten —Ella hizo el ademán de agarrarlo con sus propias manos, pero él retrocedió con la rebanada y exclamó en protesta: — ¡Ha-Ah! Quedamos que yo ahora te alimentaría a ti.

"El castigo de Anna" por haber sido "ingenuo" al minimizar la fraternización entre Zahira y Hao, lo llevó a alimentar a Anna y ser alimentado por esta (A expensas que ambos saben que a él le da algo de vergüenza dado a que entre los dos, él es más tímido en mostrar o recibir afecto de manera abierta). En cuanto a la Itako, no protestó y tan solo se inclinó a darle un mordisco a la rebana de pan extendida.

— ¿Qué tal? —Le preguntó al verla masticar el bocado con una expresión relajada, era evidente que era una fan del chocolate.

— Está bueno pero… —Yoh se imaginó que le pediría untar más el pan con chocolate, ya estaba a punto de tomar el cuchillo que usó recién… — Creo que con una salchicha le vendría mejor.

{¿…Eh?} Pronunció el joven Asakura, giró a ver a la rubia como para cerciorarse que lo que dijo fue su imaginación pero…

— Yoh, agarra una salchicha de uno de los sándwiches y enrolla la rebanada a su alrededor como un hot dog ¡Ah! Y úntale más chocolate —Al recibir la persistente mirada de él, fue que reparó en el asunto y sus mejillas se tiñeron de un suave tono rojo. — ¿Qué? ¡No me mires así!

—…Ah. Claro~, claro~ —Decía con una chistosa expresión condescendiente como si viera un lindo gatito gruñéndole porque se avergonzó de bajar la guardia al ser alimentado. Mientras que cumplía con el capricho y antojo de su pareja. Recordando que Fausto y Eliza le avisaron no sobre-reaccionar ante los antojos del embarazo por muy raro que fueran. — Aquí, ten~ ¡Ouch!

La sacerdotisa sin poder soportar la actitud como la vergüenza interna, no pudo evitar golpear la cabeza del castaño como si fuera a partir la mitad una tabla al estilo de un karateca.

— ¡No soy yo! Es solo… ¡Ack! ¡Es este niño! —Protestó molesta llevando sus manos a su vientre, un poco frustrada que en estos meses siente su cuerpo tan ajeno, como si su mente y cuerpo no lograran sincronizarse. ¡Y ni siquiera va a la mitad de los nueve meses!

Ella salió de su calvario al escuchar la risita de su pareja, lo cual intensifico su malhumor como malestar interno. Estuvo tentada de cachetearlo cuando él volvió a tomar la palabra pero…

— Lo sé, Anna y está bien, lo estás llevando muy bien —La expresión de la rubia se suavizo y aunque no quiso, él pudo apreciar la vulnerabilidad en su mirada. — Yo no puedo tomar tu lugar, así que mínimo permíteme consentirte ¿Sí?

A continuación, le extendió el ahora hot dog de chocolate y ella tan solo le quedo fue inclinarse para darle un mordisco a su bocado improvisado. No se necesitaba decir más, ambos eran padres primerizos y de por si a una edad precoz. No tenían una verdadera experiencia ni buenos ejemplos parentales, aunque… eso era lo que más le mortificaba a la futura madre adolescente ¿Siquiera será capaz a una tarea tan compleja? No quería ser como sus padres despreciables, porque sabía cuán dañino podía ser como hija…

— ¿Qué tal?

Anna salió de sus pensamientos, había una angustia y temor latente en su pecho pero ver a Yoh sonriéndole como siempre, le calmaba… más no le solucionaba la inseguridad que gradualmente le ha estado carcomiendo desde que se enteró de su embarazo. Aunque se auto-convenciera de que nada malo podría pasar, que todo estaría bien… el temor seguía creciendo. Tal como un río que amenaza en desbordarse…

—…Mejor —Contestó. — Es raro pero combina bien.

— Que bueno, pero comamos con moderación. Fausto aconsejo evitar las comidas muy grasosas o dulces.

Asintió un tanto distraída. — Yoh…

— ¿Mmm?

Pronunció en indicación que la escuchaba mientras lucía su expresión relajada con una sonrisa de soslayo. Hubo un silencio, dónde sus miradas se mantuvieron en una aparente calma.

—… ¿Qué sándwich quieres comer?

— Ah.

Las mejillas del castaño se tiñeron un poco y con algo de timidez indicó cuál. Ella tomó uno de los sándwiches entre sus delicadas manos, extendiéndose al castaño que con algo de timidez se inclinó a comer. No obstante, en lugar de darle un mordisco al emparedado, como si fuera recordado algo…

— Anna —La llamó, recibiendo la mirada ambarina sobre él en espera del motivo de su llamado. — No te presiones —Y procedió a darle un mordisco al alimento extendido, ignorando la mirada sorprendida de la Itako que después mostró una expresión difícil… porque comprendió entre líneas las palabras como conducta del joven Asakura.

El amante de la música de Bob Soul, ya se había percatado que la rubia tenía muchas inquietudes que reprimía desde que se enteraron del embarazo. Aun así, ha actuado como que desconoce del asunto lo cual era muy propio del perezoso chamán. Ella gradualmente se ha ido dado cuenta de que Yoh prefería actuar payaso, ignorante y despistado, pero muy en el fondo era muy observador dándose cuenta de cosas que pasan desapercibidos a simple vista para los demás.

A veces le molestaba que actuara como un idiota sin molestarle que en su entorno, lo subestimen. Pero también… entendía de dónde había surgido esa actitud de no querer que la gente, en especial la familia Asakura le tenga altas expectativas o reconozcan sus cualidades.

— Yo esperaré lo que tenga que esperar.

Ella suspiró pero asintió al saber significado de ese comentario y en cuanto a él tan solo sonrió como acostumbra. De pronto el cómodo silencio en la pareja adolescente, fue interrumpido por el sonido del oráculo virtual ajustado en el brazo del castaño sonó una alarma. Cuando fueron a cerciorarse la causa, leyeron las letras que indicaban en la pantalla.

Equipo Abyss vs. Equipo "Kaze-Gumi".

— ¡Wah! Las chicas pelearan con uno de los equipos de Hao.

Anna mostró una expresión aburrida. — No tienen oportunidad. Zai ganará.

— Eh… bueno… —Yoh no dudaba del poder de la chamana, horas atrás luchó con ella y lo puso en una encrucijada solo con su habilidad de espadachín sin hacer uso del OverSoul.

— Ganarán. Ese combate estará más que regalado para ella.

— Oi, oi —Pronunció con cierta censura al ver como su esposa fanfarroneaba de su amiga y con una convicción envidiable. — ¿Deberíamos recoger entonces e ir al Coliseo? Tenemos una hora.

— Mejor vamos a la posada, te arreglas y partimos del coliseo.

— Oh, puede que ya las chicas se estén arreglando.

— Si, pero seguro ya para cuando lleguemos a la posada se habrán adelantado —Le aclaró al saber el motivo de su comentario.

— Cierto.

De hecho Anna no estaba tan errada, es verdad que las chicas se estaban preparando pero… Zahira lo estaba haciendo en el lugar más raro. Justo donde se hospeda su enemigo como el equipo con el que peleará.

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En el dormitorio privado de Hao, Zahira sufría delante del espejo de cuerpo completo que se ubica en una de las puertas del gran ropero. Hizo otro nuevo intento para ponerse correctamente el kimono de seda, provocando que la toalla enrollada en su cabeza, se removiera y escapara unos mechones morados…

{¡Argh! ¡Estúpido kimono! ¡Estúpido cuerpo! ¡Estúpida yo que no lavo la ropa!} Explotó al ver que la prenda no alcanzaba a cubrir por completo sus hombros y dejaba un escote un tanto sugerente.

[Fufufu~ Oh querida, ser copa D, casi doble D, sí que son tallas de temer.]

[¿Copa D? ¿Doble D? ¡¿No se supone que era Copa C a D?!]

[Señor Érebo debe actualizarse, esas tallas fueron el año pasado.] Ignorando la conmoción de la entidad de oscuridad, mientras flotaba alrededor de una Zahira que yacía cabizbaja con los hombros tensos y las manos empuñadas a los costados de su figura. [Aunque tan poco me haga caso, ni yo entiendo muy bien esas tallas de la ropa interior del presente]

[Entiendo. Entiendo. Los vestuarios eran más simples en nuestras épocas, supongo]

— ¡¿Podrían dejar de hablar de mi como si no estuviera?! —Explotó con una vena en su sien y otra en su cuello. — ¡A cambio ayuden!

[¿Por qué te enojas? Es inevitable que te quede a tu talla por obvias razones] Reprochó Asanoha, ignorando la evidente frustración de la chamana.

[Cierto, pensar que antes estábamos preocupados que no había cambios de esa apariencia infantil casi esquelética] Intervino Érebo, mirando desde arriba del ropero a Zai quien hizo una mueca al ver que sus dos espíritus por enésima vez, se tornaron melancólicos como un par de abuelos al ver a su nieta crecida.

[¡Oh! No me lo recuerdes.] Pidió Dōji un tanto dramática, llevando una mano a la altura de su pecho como si le fuera dar un ataque al corazón. [Era angustiante ver esos brazos y piernas como unas ramitas secas. Ni hablar de las manchas en la piel y ojeras.]

La chamana bufó encorvándose al ver disgustada hacía donde iba el drama de sus espíritus acompañantes, a la vez que se quitaba la toalla en su cabeza al seguir deslizándose. No negaba que tenían razón, el cambio era abismal comparado a su apariencia adolescente de sus trece años a su yo actual que lucía saludable y pulcro. Llevó como mínimo tres años para empezar a notar significativos cambios positivos en su cuerpo, no solo en el ámbito de la apariencia sin lucir como un muerto viviente, sino en un desarrollo decente en las habilidades de combate y poder. Fue un riguroso tratamiento para estar apta para la tarea de seguir a Hao y frustrar sus planes de asesinar a gente.

Aun así, aunque Zahira no odiaba su actual cuerpo ni le acomplejaba como tal, le fastidiaba los contratiempos que traía su figura tan voluptuosa. Justo como ahora ¡Sus senos no permitían que el kimono cubriera sus hombros, si quería mantener cubierto su busto! Por suerte, al menos su sostén deportivo podía lucir perfectamente como un top, en caso que el kimono revele más escote.

— Tsk.

El sonido de la puerta ser abierta, atrajo la atención de la chamana y sus espíritus que se giraron a ver quién ingresaba al dormitorio, siendo Hao con una tela colgando de su brazo izquierdo. Cuando el castaño por el rabillo del ojo, notó a la chica con un llamativo tono rojo, comprendió que ya estaba vestida y se giró a verla luego de cerrar la puerta.

— ¡Oh! Así que ya-… —El comentario sarcástico que tenía en mente, murió en su garganta al apreciar con mayor detalle a la joven mujer Turca. Abriendo un poco sus ojos en clara sorpresa. — Ah. Te- —Llevó una mano a su boca al escuchar que su voz le salía más grave de lo usual y carraspeo, en un intento de aclarar su garganta y quitarse esa incomoda sensación de presión, como si estuviera algo estancado en su garganta.

El Onmyōji estaba un poco disgustado consigo mismo, no estaba nervioso. No era la primera mujer atractiva que veía, la cuestión de su incomodidad es que no podía creer sentirse tan afectado. ¿Era porque ha estado un tiempo sin compartir la compañía de una mujer dado a su enfoque a sus objetivos? ¿A tal punto ha llegado como para impresionarse tan fácil por su acosadora?

En cuanto a Zahira interpreto su actitud como silencio de una manera totalmente distinta al calvario mental que estaba pasando el chamán milenario:

— Sí, sí, lo sé. Luce terrible el kimono al apenas quedarme —Comentó, girándose a verse en el espejo y darle la espalda al castaño, quién frunció el ceño. Mientras los espíritus cabecearon en negativa, ya que ellos si supieron interpretar la conducta del Maestro del Yin y Yang, solo bastaba ver el brillo en sus ojos castaños…

Era la mirada de un hombre codiciando a una mujer.

—…Estás pasable, déjame ponerte esta tela —Ofreció acercándose a ella con intenciones no muy sinceras. — Ese listón rojo como cinturón está que se revienta —Señaló el rojo listón debajo del pronunciado busto.

— Exage-

Guardó silencio al sentir el kimono flojo, gradualmente abriéndose y mostrando lo que hay debajo de la prenda de seda. Dejando ver que usaba un sostén deportivo color negro con un diseño de encaje junto un short blanco de talle alto con encaje, haciendo juego con la prenda superior.

Asakura cerró sus labios a presión, no sabía si reír o contener un gruñido insatisfecho al ver que la apertura del kimono rojo era muy escaza para su gusto. En consecuencia, sus manos picaban con el impulso de quitarle la prenda de seda y apreciar mejor la figura que se asemeja como un reloj de arena. En cuanto a Zahira, cabizbaja mostró un rostro sombrío al agarrar a tiempo el listón rojo que, si bien no se reventó, si se deshizo el nudo ante la escasa tela y por ser de seda.

— No digas nada —Advirtió, ya imaginándose las burlas que le haría el Onmyōji.

— No he dicho nada —Refutó. Su mente no le daba para burlarse en estos momentos, a cambio le pidió: — Ven. Eleva un poco los brazos a los lados —Le indicó, situándose detrás de ella y pasando la banda azul hacia adelante. En consecuencia, parecía a simple vista que él la abrazaba por detrás cuando en realidad solo estaba ayudando acomodar su vestuario…

No obstante, eso no omitió que al restar la distancia el castaño, de manera intencional o no, inhaló profundo cuando un dulce aroma cítrico se filtró en su olfato. La refrescante fragancia frutal lo hizo sentir como si estuviera en un campo de naranjos, resultándole fascinante…

— ¿…Todo bien?

A continuación el castaño salió de su trance, percatándose que por poco y enterraba su rostro en el cuello femenino en busca de emborracharse con esa fragancia dulce, más no empalagosa ni agobiante para su olfato. De inmediato se enderezó y notó a través del reflejo del espejo, delante de ambos, la mirada extrañada que le dedicaba la chamana.

— Todo bien —Alcanzó a decir con su sonrisa de póker, evitando la mirada plateada y enfocándose en su tarea de ajustar la tela azul como una faja por debajo del busto, como si no fuera pasado nada. Queriendo enterrar su recién actuar engorroso, sin todavía creer la estupidez que estuvo a punto de cometer.

…Desafortunadamente, una cosa es decirlo y otra era hacerlo. Hao muchas ocasiones perdió la concentración ante el buen aroma que desprendía el cuerpo femenino.

— ¿Ya?

No me presiones —Contestó a regañadientes, era evidente lo malhumorado que estaba, más no con la chamana sino consigo mismo. ¿Estaba siendo influenciado por la apariencia de su acosadora? ¡Patrañas! ¡Era imposible! — Listo —Dijo, apresurándose a marcar una distancia.

Aunque Zahira notó que él andaba algo indispuesto, no se atrevió a comentar nada al respecto. A cambio se revisó en el espejo. Si bien no pudo ponerse el kimono como corresponde la tradición, no le lucía mal al exponer un escote que mostraba su cuello como hombros desnudos junto una vista sutil del valle de sus senos. Luciendo en sus hombros únicamente con las tiras oscuras del sostén deportivo de encaje y por suerte, no le incomodaba el largo de las mangas holgadas que llegaba por arriba de las muñecas.

Aparte el kimono rojo le lucía como un vestido corto que le llega por debajo de los glúteos, cubriendo a simple vista el short de encaje. Combinado con la tela azul que se ajusto a la perfección como un Obi con un perfecto moño, en su espalda que simulaba las alas de una mariposa. Finalizando el vestuario con unas sandalias de color azul turquesa, que se ajustan por debajo del tobillo con tacón de cuña, aumentándole unos centímetros a su estatura.

— Gracias por la ropa y por prestarme tu baño —Le agradeció, haciendo una perfecta reverencia formal de pie para sorpresa del Onmyōji. Aminorando un poco el malhumor de este.

— Vaya ¿Quién lo diría? Aparte de conocer la vergüenza, sabes de modales. Mis disculpas a Luchist, no le creí cuando me lo contó.

Ignorando el burlón comentario, Zai agregó al recordar un detalle: — Por cierto, no garantizo la integridad del kimono —Él rodó los ojos al ver que no le duró la modestia a su acosadora. — A cambio, me asegurare de reponértelo por uno nue-…

— Es innecesario —Le interrumpió indiferente. — No tiene sentido reponer algo viejo que ni uso.

Ella asintió, encogiéndose de hombros. — Bueno, entonces ya me vo-

— Espera. ¿Cómo que te vas? —Cuestionó con el ceño fruncido, motivo que Zahira le miró confundida y antes de preguntar. Él volvió a tomar la palabra: — ¿Te irás así?

— ¿Cómo así? —Preguntó, dándose un vistazo en el espejo. No viendo nada anormal ni preocupante.

— Tú cabello ¿Qué más? —Le indicó como si fuera lo más obvio. — Aparte está mal secado.

La turca puso los ojos en blanco, no pudiendo creer que armara una tragedia por tener el cabello húmedo que ni goteaba el suelo ¿Pero qué puede esperar del hombre que es un maniaco con el cuidado de su propia melena?

Cuando quiso responderle por su actitud exagerada, un escalofrío la invadió que la hizo callar; siendo el motivo que Hao invocó tres Onis, los cuales caminando con sus cuatro patas al estilo chimpancés, dirigiéndose para tomar una silla que forma parte de la mesa redonda, ubicada cerca de los ventanales y luego le acercaron el asiento a su invocador.

— ¡No! ¡¿Estás loco?! —Le reclamó ante lo grave que es la invocación de Onis. Aun si el fundador del clan Asakura posee un furyoku ilimitado, no quita el daño como el dolor que inflige a aquellos que son usados como fuente de alimento para la energía negativa y así poder materializarse en los conocidos Onis del folclore japonés.

Incluso Asanoha y Érebo mostraron una expresión seria como incomoda ante las acciones peligrosas del milenario chamán. Por supuesto, Hao estaba acostumbrado a materializar a los Onis a tal punto que hasta era capaz de controlarlos a su antojo, aun así eso no resta el dolor al proveerle de su furyoku como alimento… y de la energía negativa que procede de todo lo que ha absorbido como acumulado en su alma, por mil años con el reishi incapaz de desactivarse, lo cual era más lamentable… al verlo tan adaptado a esa condición tan insufrible.

Era poco decir que es un milagro que todavía pueda el Onmyōji mantener la compostura y actuar como una "persona cuerda".

— ¿Qué? No sobre-reacciones, no es-

— ¡DESACTÍVALO!

Demandó en referencia a los Onis que seguían materializados, pero al ver que él estaba indiferente. Acabo acercándose y tomándolo por el poncho de una manera casi amenazadora. Comportamiento que no fue del agrado del castaño, que sus ojos se tiñeron de un rojo escarlata y antes de contraatacar a la grosería… acabo por contenerse al apreciar que en el rostro femenino no había hostilidad hacía a él sino… ¿Amargura? ¿Angustia?

¡Ahora! —Exigió, imbuyendo su propio furyoku en su voz y sus ojos plateados emanando una luz blanca con estelas de color azul celeste junto tonos púrpura.

Él bufó, pareciendo casi como una risa irónica y se inclinó hacia ella. Sosteniendo una de las muñecas femeninas, ejerciendo cierta presión en su agarre para evitar que se aleje al susurrarle sardónico: — ¿Se supone que debo conmoverme por esa absurda actuación de preocupación? O… —Hizo una pausa, la sonrisa burlona se desvaneció de los labios masculinos y adopto una expresión seria como severa. — ¿Acaso me subestimas…?

— ¡CÁLLATE MALDITO MASOQUISTA! —Explotó casi zarandeándolo ante la exasperación de que Hao no podía durar ni cinco minutos en ponerse a la defensiva o andar amenazando a alguien de muerte. — ¡Me vale mierda tu poder! ¡No preocupes a tu madre!

Ahora fue el turno del castaño parpadear, un tanto aturdido al no esperarse ese argumento a su comportamiento grosero… pero cumplió con la solicitud. Sus ojos volvieron a ser castaños, a la vez que los Onis por fin se desvanecían.

Zai suspiro de alivio e hizo el ademán de soltarlo… — ¿Ahora qué? —Le preguntó molesta al ver que él mantenía el agarre en una de sus muñecas.

— Todavía no termino contigo —Y con la otra mano libre, arrastró la silla que antes le habían acercado los Onis. — Siéntate —Al ver que ella iba a protestar, repitió en un tono contundente como amenazador: — Siéntate.

— No hay tiempo.

— Queda media hora a tu favor pero será menos, si no te sientas ahora —Indicó al cerciorarse del tiempo que queda, ya que al revelarse algún combate programado en el Oráculo virtual, entonces luego en el dispositivo suele marcar un conteo del tiempo que falta para iniciar dicha batalla.

La chamana se sentó a regañadientes, sin comprender la insistencia de él. — ¿No estarás reteniéndome apropósito para perder por default, verdad?

— No seas ridícula —Contestó como si fuera dicho la mayor estupidez, marchando a su ropero para abrirlo y hurgar en sus pertenencias hasta que saco una peineta junto a algo más que guardo en el bolsillo de su pantalón; para después volver a situarse detrás de Zai. Comenzando a peinarla para desenredar la melena color lavanda con la peineta y ayudándose con su otra mano…

— ¿Eh? ¿Vapor? —Cuestionó mirando a su alrededor al lograr visualizarlo. Entonces pronto comprendió que Hao no solo la peinaba, sino que también estaba dando uso a sus poderes elementales para secarle el cabello al usar aire y fuego en conjunto. Era una técnica muy común que solía usar él para sí mismo y Opacho, al siempre recurrir a bañarse a la intemperie sin necesidad de una toalla. — Esto no-

— Hablas demasiado —La silenció, agarrando la cabeza de la chica para hacerla mirar al frente donde yacía el espejo. La joven turca suspiro, no entendiendo el raro actuar atento del Onmyōji.

[¡Oh mi~! Mi pequeño es tan dulce] Elogió encantada Asanoha, mirando la escena enternecida y feliz. A diferencia de Zahira como de la entidad Oscura, la mujer procedente de la Era Heian si sabía los motivos del porqué su hijo se tomaba las molestias de peinarla.

Era su manera de ser comprensivo y quizás hasta una forma indirecta de disculparse por actuar hostil, en el momento que minutos atrás la chamana actuó de manera grosera por el hecho que materializó Onis. Siendo el actuar de la joven Turca solo en representación de los deseos de Asanoha Dōji. No importaba los siglos, su hijo era muy cabezota para comunicarse apropiadamente con los demás, ya que estaba resignado a la idea de que sin importar qué: la gente lo malinterpreta como un ser diabólico y malvado. Una creencia errónea de sí mismo que se agravó con el reishi.

[Yo solo veo un mocoso inmaduro] Mencionó Érebo a expensas que la mujer fantasma sería quién lo escucharía, mientras que en el fondo mostraba cierto alivio que el Asakura ya no le dirigiera esa mirada de deseo a su protegida. Como alguien que ha figurado como un padre para la chamana, no podía evitar sentir rechazó y alarma si Zai se involucra demasiado con un mujeriego.

[Señor Érebo…] El aludido en forma de búho, giró a ver con sus ojos blancos sin iris ni pupila a la fantasma que levitaba por arriba de los dos chamanes, la cual lucía su acostumbrada sonrisa muy similar a la de su hijo. La diferencia que la sonrisa de la mujer Dōji no se sentía tan superficial. [Cierre la boca.]

[Que mal genio] Comentó, suspirando sin sentirse amedrantado.

— ¿Alguna preferencia?

Ella que al minuto comprendió a lo que se refería, se limitó a contestarle: — No realmente.

Hao frunció el ceño. — Que mezquina respuesta. Deberías ser un poco más exigente.

En respuesta a su queja, Zahira se encogió de hombros. El castaño bufo por su mutismo, más no pasó desapercibido la expresión de la chica que lucía indiferente y pensativa al mirar su propio reflejo en el espejo.

El silencio predomino e incito que la chamana se sumergiera en sus propios pensamientos, sentir como era peinada, le trajo recuerdos…

«— Señorita, su cabello es tan hermoso.»

{…Ah} En el espejo ya no veía reflejado a Hao detrás de su persona, en su lugar eran varias mujeres con un vestuario colorido de estampados y que te recordaba su estilo al Medio Oriente. La mitad de sus caras estaban cubiertas por sombras, dejando apreciar tan solo sus distorsionadas sonrisas.

«— Usted es la Señorita más hermosa que conozco.»

Los halagos iban y venían con un tonillo empalagoso que resultaba molesto.

«— Tiene que ser hermosa, solo así podrá ser querida.»

Zahira cerró los ojos, no queriendo escuchar esas molestas voces que destilaban falsedad y malicia.

«—…Huh… ¿Es todo?…»

Abrió los ojos, ahora el escenario en el espejo era de una niña que miraba un plato con una escaza porción de arroz amarillo con vegetales, junto un pequeño pan redondo. A su alrededor estaba acompañada con otras mujeres con el mismo estilo de vestuario y al escuchar la pregunta de la menor; la comisura de sus labios se elevaron de una manera grotesca.

«— ¡Claro, Señorita! Para ser bella, debe de mantener su figura.»

«— La Señora así lo ordeno, porque le importas. ¡Quiere que seas una dama hermosa!»

«— La Señora lo pidió al chef, quién dedico mucho tiempo ¿No dejará que se desperdicie su esfuerzo, verdad?»

«— Incluso los animales conocen la gracia, Señorita.»

«— Todo esto es por su bien.»

La niña aunque vacilante, asintió y procedió obediente a comer los alimentos que le fueron servidos a un ritmo lento.

— ¡Listo! Ya terminé ¿Qué tal?

—…Esta bien.

— Qué respuesta tan aburrida —Reprochó al ver que se levantó de inmediato, sin darse un vistazo en el espejo el peinado que le hizo. Consistiendo en una cola de caballo alta con unas trenzas francesas a los costados de su cabeza, dejando por fuera el flequillo que fue peinado de manera que quedara a los costado de su rostro y mantener despejada su cara.

— Solo tengo prisa pero gracias por el peinado —Se excusó a la vez que una neblina oscura comenzaba a emerger alrededor de sus pies y piernas. Aun así el Onmyōji no se sintió satisfecho con tan mezquina respuesta, carente de emoción. — Ah. Y una cosa más…

Hao alzó una ceja escéptico, esperando que termine de hablar.

— Es sobre Boris.

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En el coliseo ya se estaban reuniendo los espectadores, mientras que escuchaban a Radim todo entusiasta avivando la impaciencia de la gente por empezar la pelea chamán.

— ¡Waaaah! ¡Sí que hay gente! —Exclamó Manta, mientras que corría a buscar asientos. Siguiéndolo de cerca el Equipo Ren y el Equipo Funbari junto con Tamao y Anna.

— Siempre dices lo mismo —Mencionó la Itako, suspirando mientras avanzaba de brazos cruzados.

— ¡Pero es qué hay más gente! —Refutó Oyamada y señalo con sus brazos hacía los taburetes de otros sectores que apenas era contable con una mano los asientos vacíos. — Después de la batalla de Hao, los espectadores han disminuido.

— Bueno, es comprensible con aquel espectáculo —Comentó Ryunosuke, dándole escalofríos recordar al Espíritu de Fuego comiendo las almas de los X-Law.

— Fue un verdadero acto de canibalismo, aunque eran espíritus, pude escuchar la carne ser desgarrada junto los huesos ser triturados en un crujido…

— ¡YA CÁLLATE! —Explotaron HoroHoro, Ryunosuke, Manta y Chocolove ante la narrativa mórbida, digna de una novela sangrienta por boca de Fausto, lo cual incrementaba la perturbación con lo lúgubre que era.

— Hohoho~ ¿Quizás mejore con una canción…? —Ofreció el doctor en silla de ruedas, sacando un cuatro de su gabardina ya a punto de tocarlo…

¡NO!

El doctor suspiró, guardando su instrumento de cuerdas. — El mundo todavía no está listo para este talento…

El único que sintió pena por el chiflado doctor compositor y cantante, fue Tamao que tenía un sueño de volverse cantante en un futuro no muy lejano.

De pronto, HoroHoro silbó y señalando a un sector de los espectadores. — Hey, Ren. Tu familia está haciendo un buen show como animadores —El Tao hizo oídos sordos, sin tener intención de mirar a su familia. Era vergonzoso tan solo ver como exageraban todo. — ¿Seguro no se equivocaron de profesión?

— ¡Oh, no molestes al pequeño Ren! No es su culpa ser el mimado de la familia~ —Comentó Chocolove, sumándose a la burla con el Ainu.

En cuanto al joven Taoísta luchando por no darle una paliza a los integrantes de su equipo, de pronto por el rabillo del ojo algo llamó su atención. Por lo que al mirarlo, una sonrisa arrogante e irónica floreció en sus labios.

— Supongo lo dices por experiencia, Chocolove ¿No son tus amigos los de allá? —Y le señalo al aludido a un sector, haciendo que pronto éste casi saltara sobre la baranda sin poder creer lo que veía.

— ¡¿QUÉ CARAJO ESTÁN HACIENDO?! —Gritó alarmado al ver a la ex-pandilla Shaft agitando unas pancartas coloridas con el nombre de Lilirara con frases de ánimos y otro con el apodo de "Seminoa Guerrera". La vergüenza era poca para describir este momento, ya se imaginaba los comentarios de burla que recibiría de los fantasmas acompañantes de la Seminoa, ni hablar de la actitud condescendiente e incómoda de su amiga chamana.

A continuación, al parecer el grito de Mcdonnell alcanzó a ser escuchado porque pronto la que una vez fue una pandilla, le saludaron y le gritaron:

¡Tú tranquilo compadre! ¡Aquí todo está controlado!

¡Te ayudaremos a sumar puntos!

¡Vamos Jaguar!

¡Fuerza al Jaguar!

¡GO! ¡GO! ¡GO! ¡GO!

— ¿De qué rayos están hablando? —Cuestionó Usui, no entendiendo los comentarios de la pandilla.

— ¡NADA! —Gritó el chamán de Brooklyn, sintiendo que la cara le ardía de la vergüenza. Ni contando sus chistes, sentía las ganas de que la tierra se lo tragara. — Solo son unos loquillos que les patina el coco.

El ainu al final se encogió de hombros por el raro actuar de su compañero. — Bueno, es genial que la animen con tal pasión.

— Es malo envidiar HoroHoro —Mencionó Ren.

— ¡¿Quién envidiaría ser el hazmerreír gracias a recibir ovaciones de un circo podrido?!

— Está bien, es natural estar amargado por no ser popular —Indicó el taoísta.

— ¡TÚ…!

— Algún día conseguirás a alguien que te verá como su número uno —Le ánimo Ryu, palmeándole la espalda en claro consuelo.

— ¡¿QUÉ?! ¡Ustedes idi-!

De pronto, sin advertencia, el ainu comenzó a caer hacía delante para la extrañeza del Taoísta que iba a recibir la caída. El originario de Hokkaido puso los ojos en blanco no queriendo caer encima de Ren como si fuera esto un drama shōjo cliché…

Por fortuna, sus plegarias fueron escuchadas, porque el chamán chino actuó rápido al agarrarlo de la cara como la playera y arrojarlo a un lado. El problema que hacía donde lo arrojó fue en dirección a la baranda.

¡MALDITO BAS-! ¡AAAAAAAAAH…!

Gritó HoroHoro irritado al ver que iba a caer al vacío, sobre la gente o algún taburete. Pero guardo silencio y prefirió hacer uso de sus reflejos, agarrando a tiempo la baranda. Recibiendo ayuda de un preocupado Manta que, por obviedad, era imposible lidiar con el peso de alguien que triplica su tamaño. Era una cualidad del pequeño humano ser de un noble corazón que iba encontraste de su sentido común e inteligencia, actuando por impulso.

Lo bueno es que Usui pudo salvarse, Umemiya pronto intervino para ayudar a subir a Usui.

— ¿Estás bien?

El causante de que Horokeu cayera sobre Ren, resulto ser una niña pequeña que no se le calculaba más de diez años. Cabello castaño hasta la mitad de la espalda con una cinta afelpada color rosado, ojos marrones oscuros, tez blanca y luciendo un vestido rojo con un bordado de flores al final de la falda, combinado con unas botas blancas.

Fueron Yoh y Tamao los que pronto se percataron de la presencia de la menor, acudiendo a verificar su condición.

— ¡Ah! ¡Lo si-siento!—Se disculpó la niña, aguantando las ganas de llorar por el dolor de la caída. Mientras era ayudada por Tamao a levantarse.

— No pasa nada ¿Puedes caminar? ¿Te perdiste? —Le pregunto Yoh, quién se mantenía agachado.

— E-Eh, no… creo… —Contestó, lo último algo insegura mirando a su alrededor. — Este es el nivel dos ¿No?

— Ah no, este es el nivel tres —Le aclaró el castaño. — ¿Quieres ayuda?

— ¡Oh no-! Ya decirme el piso es suficiente —Refutó la niña educada aunque con cierta timidez. Yoh no pudo evitar sonreír un tanto nostálgico al recordarle a Tamao de niña. — Muchas gra-

— ¡Uuuuh! ¡Pero qué lindura ven mis ojos!

De pronto Ryunosuke con corazones en lugar de ojos, se acercó y empujó a un lado al pobre de Asakura. La pequeña su primera reacción fue ocultarse detrás de Tamamura ante el susto del acercamiento intenso del desconocido con raro vestuario y peinado.

— ¡Señor Ryu, modérese! ¿No ve que la asusta? —Protestó la novata del arte de kokkuri-san, cubriendo a la niña de una manera protectora. Era una de las contadas veces que la pelirosada sacaba su temperamento oculto debajo de su timidez y tartamudeos, cuando se trata de cuidar a otros.

— Oh, supongo me emocione ¡Es que fui hechizado por su lindura!

— Sigue hablando, solo escucho un pervertido —Mencionó Ren.

— Ni que lo digas —Concordó Horo quién ha tenido más de una vez patear y congelar con sus técnicas chamanas al ex-pandillero, porque a veces se pone empalagoso con Kororo o incluso su propia hermana. — Estoy seguro que tiene un historial de arrestos por confundirlo con un acosador pervertido.

[…Uf, si supieras] Insinuó Tokagerō. Su compañero humano no era malvado pero… tenía una personalidad muy excéntrica como idiota sentimental que a veces conllevaba a ser un imán de problemas y malentendidos.

— ¡Cállense rufianes insensibles…! —Protestó Ryunosuke al ver que estaban usando de forma descarada la oportunidad para insultarlo. — Se nota que no les ha llegado la primavera. Yo… —Su semblante se tornó triste y solitario, mientras situaba una mano en el pecho como si le doliera. — Recién he estado en un abismo, desde que perdí el consuelo de admirar la lindura encarnada…

¡Oho~! ¿Lo dices porque Lyserg te remplazó por los X-Law? —Intervino burlón y sin tacto Horo, arruinando el teatro del Umemiya quien lo miró con una cara de pocos amigos.

— ¡Mi lindo amigo no me remplazo! Solo está recorriendo su propio camino ¡No es lo mismo!

— Claro, hazte el loco —Indicó Manta mirando no muy convencido al ex-pandillero.

— ¿Oh? ¿Ryu está perdiendo los sentidos? —Cuestionó Fausto para luego con una sonrisa espeluznante pedir: — ¿Entonces puedo usar tus órganos y huesos? Te aseguro que no se desperdiciaran.

— No seas idiota Fausto —Regaño Anna quién tenía la mirada enfocada al centro del coliseo. En cuanto Umemiya con lagrimitas miró con agradecimiento y emoción a la Itako, mientras que el doctor se tornaba triste. — Todavía lo necesitamos, hazlo cuando termine el torneo.

El chamán alemán volvió a sonreír feliz, muy diferente de Ryunosuke que se hizo un ovillo sentado en el suelo y abrazando sus largas piernas mientras que Tokagerō le palmeaba la espalda en consuelo. En cuanto a los demás, no pudieron evitar sentir pena por el pandillero, Anna no perdonaba a nadie con su franqueza.

— ¡Ah! ¡La niña…!

Ante la exclamación de Tamao, repararon en la presencia de la menor… que ya no estaba por ninguna parte.

— Parece que ya se fue —Indicó Tao aburrido, ya algo impaciente de que el tiempo transcurría lento para empezar la batalla.

El antiguo pandillero que salió de su estado lúgubre al recordarle la niña, solo volvió a deprimirse.

— Oh, no te deprimas Ryu —Alentó la Itako. Yoh y otros más, entrecerraron la mirada al sospechar que pronto se vendría un comentario mordaz. Pero el Umemiya parecía que era un ingenuo sin cura al mirarla expectante. — Ve el lado positivo, al menos la niña no te denunciara y te meterán a prisión.

Un llanto lastimero salió más fuerte de la boca del pobre Ryunosuke que sacaba un pañuelo y lo mordía de la frustración ante la injusticia: — ¡Para qué tener enemigos, teniéndolos a ustedes…!

.

.

.

En el campo de batalla, Radim chequeaba su reloj. Viendo que ya faltaba diez minutos, se relamió sus labios resecos y acercó el micrófono:

¡LOS PARTICIPANTES A LUCHAR, PRESENTARSE EN LA ARENA!

La ola de gritos animados del público no se tardó en hacerse escuchar, llenos de expectativas y emoción de presenciar unas de las batallas. En cuanto dichos equipos no se hicieron esperar… empezando acercarse, aunque en la parte del Equipo Abyss faltaba alguien…

¡¿PERO QUÉ VEN MIS OJOS?! EL EQUIPO ABYSS NO ESTÁ COMPLETO —Indicó lo obvio Radim pero causo más presión al mencionado equipo como drama a la audiencia que empezó a escucharse una ola de murmullos aquí y allá por el estadio.

Jun y Pailong chasquearon la lengua en disgusto, ya que al haber convivido lo suficiente con Zahira, sabían que esta tenía la costumbre de ser impuntual en los momentos más inesperados. Muchas veces los saco de quicio durante los entrenamientos por eso mismo, sin mencionar su personalidad excéntrica como comentarios sardónicos.

— Oh, pero Juez Pache eso no es un problema ya que todavía tenemos tiempo ¿Verdad? —Comentó Jun con su sonrisa de negocios.

En cuanto a Radim que se sonrojo encantado, negó vehemente. — ¡POR SUPUESTO! —Aseveró serio. — EL INTEGRANTE FALTANTE TIENE UN PAR DE MINUTOS PARA APARECER.

— ¡Jo~! Más vale que aparezca —Mencionó Boris de muy buen humor.

Tanto Broken y Damayaji rodaron los ojos en fastidio ante el enérgico rumano que se autoproclama vampiro.

— Solo no enloquezcas, atacando a lo loco —Le recordó Meyer.

— La acusación ofende —Protestó el rumano digno como serio, para después volverse a dibujar una sonrisa de oreja a oreja. Haciendo que otro gruñido de fastidio exclamen al unísono los integrantes del Equipo "Kaze-gumi". — ¡Mi prioridad es darle un buen espectáculo al Señor Hao!

Yamada se pasó una mano por la cara, un tanto frustrado. — El señor Hao no debió decirle que peleara con confianza.

— No somos quién para juzgar a nuestro, Señor. Si se lo dijo fue por algo pero

Pero

Tanto Broken como Damayaji intercambiaron miradas para luego suspirar con fastidio, pensando al unísono:

{Creo que subestima a ese loco que no conoce la moderación}

— ¡Jo~! —Radim que vio nervioso su reloj, lo lamentaba por la chica de sus sueños. Pero su deber como Juez, era primero. — BUENO YA ESTAMOS A UN MINUTO Y EL PARTICIPANTE FALTANTE NO APARECE. DE LO CONTRARIO EL EQUIPO ABYSS QUEDARÁ DESCALIFICADO —Le dio un vistazo a Jun quien se mantenía imperturbable con una sonrisa. Por lo que tenía la corazonada tal vez que la reunión de la gente en el día de hoy no sería en vano. Así que para darle más emoción al asunto: — HAGAN EL CONTEO CONMIGO… ¡CINCO!

¡CUATRO!

La gente por mera diversión se sumó al conteo, aunque muy en el fondo, un poco desilusionados si no se llevaba a cabo la pelea.

¡TRES…! —Todavía nada sucedía. — ¡DO-!

Una neblina oscura se manifestó sobre el coliseo entre Jun que estaba escoltada por Pailong junto con otro zombi y Lilirara. La neblina oscura incremento, comenzando a rotar para finalmente despejarse para demostrar que ocultaba en dicha cortina.

INICIAMOS FUERTE MI GENTE CON UNA GRAN ENTRADA A LA PELEA.

Boris chasqueo la lengua disgustado. — ¡Debimos hacer eso chicos! —Protestó, lo cual fue ignorado por Broken y Yamada que como un par de introvertidos, no tenían ganas de hacer tal espectáculo.

— Como siempre llamando la atención ¿Qué necesidad había? —Se quejó Lee.

— Aprovechar de las circunstancias que se te presenta, no tiene nada de malo —Objetó el segundo zombi, provocando que Pailong hiciera una cara amarga.

— Llegas tar- ¿Y esa ropa?

Pronto la aludida se giró a Jun, ignorando el escándalo que armo y los silbidos como piropos del público. Escuchando de fondo la Turca los gruñidos y deseos homicidas de Érebo como risa de Asanoha.

— Tuve que improvisar.

En cambio de los originarios de China, Lilirara fue la única que se mantuvo en silencio pero en algún momento que se le quedo mirando fijamente a Zahira, su semblante se tornó pálido como si fuera perdido fuerzas. En cuanto a los demás, que notaron el sutil cambio al sentir el furyoku de la Seminoa alterarse, se giraron a mirarla y para notar que esquivo la mirada plateada.

— ¿Qué pasa?

— Esa es mi pregunta, pero no creo que reciba respuesta —Contestó Lilirara con cierta dureza e incomodidad.

Zai alzó una ceja escéptica pero recordando el lugar dónde miro, giró a su izquierda y entonces observo que algo brillante colgaba, haciendo reflejo. Lo tomó sintiendo el frío del metal, siendo un adorno que colgaba del listón que usó Hao para amarrarle el cabello…

{¡Ese bastardo…!} Puso los ojos en blanco irritada al identificar que el adorno que colgaba a cada extremo del listón rojo, era un par de pentáculo. No era nada extraño, es un símbolo que es usado mucho en el mundo del chamanismo como otras artes de hechicería y magia. {¡Lo hizo apropósito!} El problema es que el símbolo mismo, podía sentir que tenía algo grabado en el pentáculo al no ser el metal totalmente liso y cuando tiró con cuidado del listón para ver el adorno colgante, notó que dicho grabado tenía escrito varias veces "Hao". {Hijo de…}

[¡Ha-ah! ¡Hay que mantener la compostura!]Interrumpió Asanoha al ver que indirectamente la iba a insultar.

{Compostura mi culo} Le contestó fastidiada.

Por otra parte, entre los espectadores. El Onmyōji reía encantado con su pequeña travesura.

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FIN DEL CAPÍTULO 30.

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¡Hola lectores! Disculpe la tardanza pero no me daba tiempo. En fin, espero hayan disfrutado el capítulo, los cuales se han empezado a volverse algo engorrosos de escribir porque tengo que estar atenta con la secuencia y los temas que se aborde en este Arco que se viene porque va influenciar muchas cosas importantes. Fue una grata sorpresa lo movido que estaba las notificaciones tanto en Wattpad y Ao3.

Gracias por comentar: Demon_Six /-/ AtsukoHiroko /-/ Jarstnd /-/ LunaR34d.

Gracias por los kudos anónimos, así como por los votos: Secret-Song /-/ Demon_Six /-/ Fatimapaulina200 /-/ AtsukoHiroko /-/ Jarstnd /-/ LunaR34d /-/ tsukihimekoomori /-/ NathalyRaga /-/ claritaarroyo /-/ Princess_Neko_sama /-/ Ghala000 /-/ sakura-th /-/ jj4679y /-/ Abanohope123 /-/ DanaAndrea7.

Y finalmente, gracias por anexar mi historia a sus listas de favoritos: NaviAraceli /-/ Rocio_Pino2017 /-/ Kendi_Himura_31 /-/ JazminObregon6.

¡Feliz fin de semana, gracias por leer hasta aquí! Cuídense y los quiero.