Espero el primer capitulo haya sido de su agrado, espero me sigan hasta el final como siempre lo han hecho. Gracias por sus comentarios y disfrunten el nuevo capitulo.
Cursiva negrita - Pensamientos.
Negrita - Palabras dichas.
CAPITULO No 2
Kurosaki Ichigo llego al Seireitei, pero al momento de entrar supo que algo bastante terrible había pasado en ese lugar que había llegado a apreciar como si fuese su segundo hogar, la destrucción parecía reinar por doquier que alcazaba su vista y aunque él ya era sabedor de que la guerra con los Quincys había sido un punto y aparte. El no sentir ciertas presiones espirituales poderosas que conocía perfectamente y otras que reconocía por haber luchado juntos anteriormente fue molesto y a la vez triste. Haber ido con Kisuke al principio de todo para ayudar en Hueco mundo fue bueno ya que eso al final ayudo un poco al Seireitei y hueco mundo como Urahara mismo le había informado, pero en el momento en que subió al palacio del rey fue descartado para volver a la pelea y por mucho que deseo venir a la sociedad de almas para luchar el tendedero le había informado que el Comandante y todos los capitanes por decisión unánime expresaban el deseo que el Shinigami sustituto permaneciera en el mundo de los vivos, lo más extraño fue la llegada de Kyōraku para reafirmarlo alegando que los escuadrones de protección por honor y en consideración a su confusión de origen se harían cargo de la situación por sí mismos.
— Seguro estarás pensando que todo esto es un desastre — expreso el pelirrojo a su lado.
Ichigo frunció el ceño aún más — va más allá de eso Renji — soltó molesto — ¿por qué diablos no me permitieron ayudar? — se quejó una vez más, hace dos días cuando Urahara llego a Karakura para recoger algunas cosas de su taller y tras enterarse de que algunos capitanes y tenientes habían muerto en batalla, volvió con ese reclamo.
Renji le dejo gritar su enojo en silencio — ¿qué pasaría con tus hermanas si tú también hubieses perdido la vida? — Cuestionó el pelirrojo — ya has luchado en varias guerras y en una perdiste tus poderes espirituales cuando peleamos contra Aizen — le recordó con calma — además de eso, esta pelea fue demasiado sangrienta.
— Pero muchos han muerto — señalo Kurosaki serio — ¿de qué sirve ser un Shinigami sustituto si no puedo ayudar a mis amigos? — Pregunto.
Renji suspiro — date cuenta Ichigo, aquellos que ya no están lucharon hasta el final pensando en salvar el mundo humano, la sociedad de almas y hasta hueco mundo, hónrales teniendo una vida larga — señalo sabiamente, hubo un largo silencio entre los dos y supuso que tal vez Ichigo lo había entendió — no sé lo que desees hacer mientras llega la hora de la ceremonia quizá visitar el cuarto, no hay mucho que ver más que escombros y destrucción— señalo Abarai con una leve tristeza en su voz — yo debo regresar a mi escuadrón.
Ichigo suspiro — quizá sería bueno ayudarte en lo que sea que estés haciendo ahí.
Los dos se marcharon hacia el sexto escuadrón a paso flash, aun así, Ichigo pudo notar toda la devastación a su paso y se preguntaba donde podrían hacer una ceremonia tranquila y bonita para horrar a los caídos, cuando al parecer todo el Seireitei estaba destruido en casi su totalidad.
Después de que la sangrienta guerra terminara hace dos semanas, el Gotei 13 atreves del segundo teniente de la primera división Genshirō Okikiba, giro ordenes de disponer de los heridos, ya que según los informes de Kurotsuchi, el nuevo Sōtaichō y su teniente ya habían sido tratados, primero por una de sus máquinas y luego habían sido trasladados a la cuarta división, mientras pedía a cada escuadrón reportes ya sea por su capitán, teniente o asiento de más alto rango para hacer un recuento de miembros que seguían con vida y otro informe de la destrucción en cada división. Para el final del tercer día de recuperación Kyōraku y Nanao se pusieron en pie para seguir con el trabajo aun cuando no estaban a un 100%.
Por esa razón, cada Shinigami que trabajaba en su escuadrón según las asignaciones que no pasaban de ser limpieza, reconstrucción y otros de colaboración, tenían que dejar sus tareas a las 4 de la tarde y prepararse para la ceremonia. El segundo escuadrón que hasta ese entonces se encargaba del patrullaje en todo el Seireitei y el onceavo patrullaba parte del Rungokai también tenían órdenes de dejar sus obligaciones por el espacio de 3 horas a partir de las 4:30, ya que el departamento de tecnología se encargaría de monitorear cualquier actividad sospechosa en el Rungokai y el Gotei. Todos tenían órdenes de asistir, las principales familias nobles estarían ahí, así como los miembros de la central 46 y algunas otras familias nobles de bajo rango. El reloj marcaba las 4 de la tarde y con ello el ambiente empezó a cambiar.
En la primera división Shunsui terminaba de acomodar su Haori con pulcritud, al momento quito su ya acostumbrado sombrero de paja y lo puso en el escritorio que utilizaba para el papeleo. Se acomodó el cabello lo mejor posible ante la mirada curiosa de Nanao Ise.
— Es una costumbre verle con ese sombrero — señalo Nanao que vestía de manera más formal de lo acostumbrado y eso era decir bastante.
Shunsui suspiro largamente — seguramente muchos pensaran lo mismo, pero hoy es un día diferente y las costumbres se rompen en los días especiales.
Nanao de pronto recordó que había algo de la ceremonia que aún no había hablado con el comandante en jefe — hay algo sobre la ceremonia que debo informarle.
El castaño le miro extrañado— justo ahora prefiero que tomemos camino para ser de los primeros, se vería mal que el comandante en jefe no sea el primero.
— Solo deseo informarle sobre un cambio de última hora — indico Nanao.
— ¿Cambio de última hora? — Pregunto y detuvo su camino — realmente no deseo saber los detalles Nanao-chan, confió en que ese cambio será para bien— al momento tomo camino hacia el lugar de la ceremonia junto a sus dos tenientes, Nanao rogo porque en verdad ese cambio fuera un buen cierre para la ceremonia
En la cuarta división Kuchiki Byakuya terminaba de colocar el kenseikan en su cabello y la bufanda blanca característica de la cabeza de la familia noble Kuchiki. Aquella que Rukia le había llevaba al momento que volvió su conciencia y la que cuidaba bajo su almohada con un objeto importante que custodiaba. Suspiro pensando en que dejarla era poco responsable pero no había de otra y lo sabía bien, esa misma noche iba a tener que hablar del asunto con Tōshirō.
El toque de la puerta lo saco de sus pensamientos — estoy aquí Nii-sama — saludo Rukia — ¿estás listo para irnos? — Pregunto.
La puerta de la habitación se abrió al instante y la pelinegra no pudo evitar una sonrisa satisfecha y soñadora al ver a su hermano de pie y con mejor semblante, después de 12 días curándose en el cuarto escuadrón — listo — indico — mañana a primera hora pediré mi alta — informo Kuchiki, desde ayer había resistido en impulso de ponerse en pie para volver a la actividad normal, pero hoy sabía que no debía retrasarlo por más tiempo.
— Es una buena noticia — expreso la pelinegra con una sonrisa — dijiste que deseabas ser puntual, así que es mejor irnos — Byakuya asintió y los dos salieron de la cuarta división.
En la mansión de los Shihōin, la morena se miraba en el amplio espejo de su habitación mientras se colocaba un poco de maquillaje. En otra ocasión hubiese reído de eso ya que la única vez que lo utilizo fue hace más de un siglo, fue mucho antes de ser la capitana de la segunda división y Gundanchō del Onmitsukidō, en ese entonces era muy joven y vanidosa, en esa época fue divertido y conveniente comprender el efecto que causaba con su sola presencia, con su cuerpo curvilíneo y bien desarrollado. Pero justo ahora no era la vanidad la que le hacía usar maquillaje, pensó que era algo funcional y necesario.
Al terminar el almuerzo familiar lo paso en su habitación preparándose para el evento de esa tarde, pero cuando más se acercaba la hora su tristeza tomaba lo mejor de ella y no podía negar que la falta de descanso adecuado ahora parecía ser una constante. El maquillaje hacía que esa tristeza y las bolsas en sus ojos se disimulara un poco por lo que dio un último vistazo a su imagen y rostro — estoy lista —expreso suavemente y empezó su camino hacia la sala donde seguramente ya le estaban esperando.
Como Shunsui había esperado él y sus tenientes llegaron primero aun cuando algunos Shinigamis que habían llamado de la segunda división para asistirle en el protocolo y el orden ya se encontraban ahí. Kyōraku dejo vagar su mirada en todo el lugar observando cómo había sido decorado para tal propósito, todo parecía estar bien con muchos arreglos florales y decoraciones sobrias, pero al dirigir su mirada más al fondo algo que llamo su atención y despertó su curiosidad— Nanao-chan el cambio de última hora que decías, ¿tiene que ver con esas cosas que se encuentran al fondo? — Pregunto.
La pelinegra ajusto sus gafas — si comandante en jefe, es algo que Kūkaku Shiba preparo en honor a los caídos, principalmente para Ukitake y Soi Fong taichō.
Shunsui medio sonrió y miro curioso a su teniente que quizá en otras circunstancias no hubiese permitido tal cosa, pero quizá al final su mala influencia se le había pegado un poco. Aun así, no era momento de pensar en eso, algunos invitados y capitanes habían tenido la misma idea de ser puntuales. Justo la cabeza del clan Kuchiki y capitán de la sexta división llegaba al lugar junto a Rukia, tras de ellos su teniente e Ichigo que había pedido un permiso especial para asistir, cerca Retsu Unohana que hizo esbozara una sonrisa pues llevaba su antiguo aspecto. El peinado era como en el pasado con su trenza característica y su rostro no se mostraba tan cruel. Tōshirō Hitsugaya llego con rostro serio y ese semblante más maduro que ahora manejaba, hacía que quienes no lo habían visto en la guerra le miraran dos veces.
Los capitanes estaban llegando uno tras otro, así mismo como las familias de la baja nobleza. Todos entraban en silencio y se acomodaban con una actitud ceremoniosa que solo fue rota al notar que la familia Shihōin arribaba al lugar. Quienes la conocían y quienes no, quedaron anonadados al verle y algunos no creían que ella era aquella mujer despreocupada y libre que vagaba como un flash algunas veces con aspecto de un gato negro. Tōshirō, Rukia, Abarai e Ichigo que nunca le había visto usando esas vestimentas formales quedaron con la boca abierta además de muchos otros nobles. Byakuya se quedó un poco sorprendido, solo en contadas veces se había visto a Yoruichi Shihōin vestida como los cánones nobles dictaban y al parecer esta ocasión era importante para la vigésima segunda cabeza del clan Shihōin.
La noble familia Shihōin llego al lugar donde sería la ceremonia, se habían retrasado un poco ya que Yoruichi había tomado mucho más tiempo del esperado en arreglarse para la ocasión. En todo el camino esta parecía tener la mente en otras cosas y si hablo fue para advertirle a su padre que luego de terminada la ceremonia volvería de inmediato a casa, pues no deseaba hacer política y menos socializar en una ocasión como esa. Con paso lento y agraciado los Shihōin llegaron al lugar que había sido dispuesto para los nobles, Yoruichi en todo su camino iba con la cabeza gacha, ya que al momento de ver la decoración se dio por entendida que en verdad ese sería el adiós definitivo.
Cuando la hora de que la ceremonia estaba cerca, la totalidad de Shinigamis se encontraban en el lugar, tenientes y capitanes. Quien mirara desde lejos no podría más que maravillarse del orden en el lugar. El cielo con el ocaso por iniciar daba un ambiente más fresco y mostraba a cabalidad como los últimos rayos del sol que se perdían en el horizonte. Fue justo en ese momento que Shunsui Kyōraku empezó con la ceremonia.
— Buenas tardes, miembros de la nobleza, central 46, capitanes, tenientes y segadores de alma de los 13 escuadrones, cuerpo de Kidō, Onmitsukidō, milicia militar y cuerpo correccional— enumero con calma — estamos presentes dado que hace unos días la sociedad de almas, el mundo de los vivos y Hueco mundo sufrieron una terrible amenaza que fue eliminada gracias a la lucha de muchos aquí presentes, pero sobre todo por el sacrificio y valentía de los que honraremos este día — con esas palabras inicio el discurso del comandante en jefe.
Los asistentes nunca dejaron la solemnidad mientras Shunsui daba un leve resumen de los acontecimientos, alentando a la unión para una reconstrucción y fortalecimiento del Gotei con ayuda de nobles y central 46. El silencio del lugar era sobrecogedor mientras el comandante seguía dando su pequeño discurso, Ichigo en silencio no creía lo que sus ojos veían hasta ese momento. Tōshirō Hitsugaya había crecido y Yoruichi parecía ser otra persona ataviada con esa vestimenta elegante, mostrando ese semblante que nunca se había visto en ella que justamente reflejaba seriedad y solemnidad, nada que ver con esa mujer juguetona y la actitud burlista que mostraba muy a menudo.
Tuvo el impulso de preguntar a Renji o Rukia, pero justo en esos momentos podía intuir que todo el mundo ahí presente escucharía sus murmullos por mucho que los deseara disimular. Miro a su alrededor y se maravilló del orden que todos los escuadrones demostraban, hasta los que parecían ninjas estaban ahí y no como siempre, ocultos en la sobra para vigilar cada movimiento, infracción y estar listos para castigar como una vez Renji le había descrito a esa fuerza de sigilo del segundo escuadrón.
Cuando Kyōraku termino con su breve discurso, hubo un momento de silencio para dar paso a lo que sería la mención de los que habían perecido en la guerra contra los Quincys. La mención la dio el mismo Shunsui empezando desde el treceavo escuadrón y de ahí prosiguió en disminución, con el onceavo, el séptimo, la tercera división, la segunda división y la primera división. Los capitanes y tenientes fueron testigos como los miembros del Onmitsukidō a la mención del nombre de su Gundanchō se colocaron con una rodilla al piso y su cabeza inclinada en señal de respeto y se pusieron de pie hasta que el comandante en jefe menciono al último que fue Yamamoto. Al final Kyōraku llamo a todos ponerse de pie y guardar un minuto de silencio por aquellos que habían dado su vida para traer paz.
Yoruichi paso toda la ceremonia en silencio, solo miraba a Shunsui dar su discurso y cuando noto que empezaba a nombrar a cada uno de los miembros del Gotei que había perecido en la guerra, intento no mirar ya que al escuchar decir el nombre de cada capitán, o teniente se desplegaba una amplia pancarta con la foto de ellos, no fue posible pues quería al menos ver a su pequeña abeja una última vez cosa que hizo que se arrepintiese, porque la foto no era lo que ella esperaba o estaba acostumbrada, esa era del pasado donde se veía una joven Fong posiblemente se había obtenido después de ser embestida con el título de Capitana y Comandante del Onmitsukidō ya que sus ojos parecían ausentes, casi apagados y su ceño era muy marcado.
Ichigo que estaba en silencio no pudo evitar sorprenderse, realmente este día se estaba llevando un par de sorpresas ya que recordaba que la fría capitana del escuadrón 2 parecía tener un mejor semblante y por mucho que era de las capitanas más jóvenes del Gotei, ahí se miraba más joven de lo que recordaba, además de que su cabello estaba diferente y bien podía pasar como si fuera una hermana pequeña. El peli naranja suspiro pensando en que muchas cosas habían cambiado en la Sociedad de almas desde la última vez que la visito. Aun había amigos a quienes deseaba ver y saludar. Pero sabía que ese no era el lugar y el momento, quizá después de la ceremonia los buscaría, el tren de pensamientos del joven Kurosaki se vio interrumpido al escuchar lo último que dijo el ahora nuevo comandante en jefe Kyōraku Shunsui "gracias por su asistencia".
Al momento de decir esas palabras los presentes empezaron a moverse de a poco de sus asientos, Yoruichi aprovecho eso para empezar su camino antes que alguien deseara abordarla, pues no deseaba más que regresar a la soledad de su habitación y asimilar lo que hoy parecía ser un adiós definitivo. En su cabeza todo parecía dar vuelta con los últimos acontecimientos de la guerra y eso le sentaba mal, temía por su propio control ya que lo quisiera o no este parecía perderlo de manera inconsciente.
Aunque de pronto la voz de Nanao Ise se dejó escuchar deteniendo el movimiento de todos los ahí reunidos — hay un homenaje del clan Shiba para los caídos, en especial a los capitanes del treceavo y segundo escuadrón — señalo y al instante las detonaciones se dejaron oír.
La mayor parte de personas aguardaron para ver como el cielo se adornaba con los fuegos artificiales y sus diversas figuras en la creciente oscuridad del cielo. Yoruichi se detuvo cuando vio que los miembros del Onmitsukidō miraban el cielo con un dejo de solemnidad, curiosa giro para ver lo que era cuando justo en el cielo se desvanecía la figura de número dos, una detonación más que dejaba entrever la figura de un Homonka en dorado.
Por acto reflejo llevo su mano a la mejilla izquierda, recordando la batalla con Soi Fong en la invasión Ryoka para salvar a Rukia, justo ahí recibió el último Homonka de parte de la capitana que inmediatamente borro cuando las dos fueron tras el traidor y mente maestra de todas las desgracias pasadas del Gotei. La morena suspiro nostálgicamente y contuvo esas emociones que se agolpaban en su interior, realmente Kūkaku se había lucido esta vez, primero con las figuras tan personales para cada uno de los capitanes y segundo por sorprenderla a ella que nunca espero algo tan significativo como eso.
Su madre le alcanzo y le miro con cariño al ver que en los dorados ojos se mostraban acuosos — será mejor que regresemos a casa— indico Minako sacando a la morena de sus pensamientos y entregándole un pañuelo.
— yo... — la morena no supo que decir su voz no salía de su garganta.
— Tu padre y hermano se quedan para dar las condolencias al nuevo comandante en jefe, seguramente no nos echara de menos — informo Minako Shihōin con una leve sonrisa y llamando al cochero, que al momento llego y ellas abordaron al instante dirigiéndose con rapidez a la mansión Shihōin — no tienes que explicar nada hija, ha sido una ceremonia emotiva, se cuan cercanas eran tú y Shaolin — Minako Shihōin se quedó ahí observando como su hija intentaba mantener las apariencias para contener el dolor que parecía filtrarse de su máscara bien ensayada, noto como presionaba sus labios, sus ojos dorados parecían vacíos, intuía que sus muros estaban desmoronándose.
La ceremonia termino, el homenaje de Kūkaku había sido de agrado para muchos y un buen detalle por parte del clan Shiba. Obviamente también era un evento que había servido para unir a los tres actores importantes de la sociedad de almas, el Gotei, Central 46 y los nobles. Para molestia de Shunsui al finalizar la política tomo lo mejor de las personas al ver que los Shihōin se acercaban. En ese caso Shiro junto a su hijo daban el pésame por los caídos, a la vez que manifestaban el pesar por la pérdida de Soi Fong, también felicitaban al nuevo comandante y se ponían a su disposición. Otros de baja nobleza también se acercaron, pero con otras intenciones como averiguar qué es lo que tenía previsto el comandante para el segundo escuadrón y Onmitsukidō.
Mientras tanto Nanao fue con dos personas específicas para convocarles a una pequeña reunión con el comandante en jefe en una hora. Unohana se retiró al momento cuando noto que todo se hacía más político, por supuesto que ella ya no estaba para esos juegos de poder como en otro tiempo. Hoy era la Kenpachi, la mujer que no lo pensaría mucho para derramar sangre, que no se detendría a pensar en valorar si era conveniente el herir a sus oponentes. Renji, Rukia e Ichigo se quedaron un poco más con los tenientes ya que el peli naranja deseaba saludar a todos los que estaban ahí, aunque al parecer algunos ya se habían retirado de manera rápida.
Byakuya y Tōshirō se había retirado un poco de la multitud, hablaban entre sí con calma tratando de pasar desapercibidos, pero al momento vieron que Kurosaki se acercaba a ellos junto con Renji y Rukia guardaron silencio.
— Entonces espero que vayas hoy por la noche de visita a tu teniente — sugirió el pelinegro.
— A las 8 estaré ahí — informo el peliblanco serio, justo a tiempo porque fueron interrumpidos.
— ¿Tōshirō, eres tú? — Pregunto asombrado Ichigo — si lo recuerdo la última vez que te vi eras más pequeño.
El peliblanco le miro indignado y serio — también es un gusto verte Kurosaki, pero recuerda que soy capitán Hitsugaya para ti.
Renji y Rukia le miraron sorprendidos, era sabido que el capitán del décimo escuadrón siempre odio que le señalaran su baja estatura — lo siento, me da gusto ver que te encuentres bien, espero que Rangiku-san se recupere pronto.
El peliblanco asintió y medio sonrió — seguramente lo hará pronto y gracias.
— Byakuya, te has recuperado más pronto de lo que pensábamos — señalo con una sonrisa— me alegra mucho, Rukia estaba preocupada.
El noble asintió agradecido — la capacidad de Kotetsu-san y su escuadrón ayudó a mi rápida recuperación, pero justo debo regresar.
— Te llevare al cuarto escuadrón — ofreció Rukia y el pelinegro asintió.
Tōshirō se despidió de todos, dejando a Renji e Ichigo viendo cómo se marchaban los hermanos Kuchiki — realmente tenías que abrir tu enorme boca y señalar lo de su estatura — reprocho el pelirrojo.
Kurosaki frunció el ceño — lo siento, pero muchas cosas han cambiado en este tiempo que no les había visitado.
Renji suspiro — no solo desde la última vez que nos visitaste Ichigo, la guerra cambio mucho al Gotei y con ello algunos capitanes.
— Ya lo creo, no podía creer que Retsu-san ahora fuese tan temible como Kenpachi, luego Yoruichi-san, Kyōraku-san, Tōshirō, la última vez que les vi en el palacio del rey aún no habían tenido esos cambios — suspiro — todos parecen tan diferentes.
Renji suspiro — aún hay cosas que podrían cambiar, se vienen días difíciles para reemplazar a los capitanes y tenientes que perdimos en batalla, pero justo ahora vamos que hay una reunión aparte con personas de confianza.
Ichigo le miro curioso — ¿reunión de confianza? — Cuestiono.
— Si, una reunión más informal donde se brindara por los caídos, por los compañeros y amigos donde abra mucho sake para compartir — explicó el pelirrojo. Ichigo entendió y asintió, seguramente ahí encontraría a muchos de sus amigos Vizards que no había vistos desde el inicio de esa estúpida guerra.
Unas horas más tarde se encontraban a las afueras del Seireitei en un bar donde la mayoría de los asistentes eran tenientes, algunos oficiales con rango y uno que otro capitán y conocidos. Porque en una mesa amplia casi a la entrada se encontraban Urahara, Hirako, Kūkaku, Rose, Kensei, Hiyori, Mashiro, Love y Hachigen se podría decir que el circulo de capitanes y Vizards. En la mesa de al lado casi todos los tenientes del Gotei, Shūhei, Momo, Ikkaku, Yumichika, Sentarō, Rukia.
— ¿Qué paso con Kiyone, Iba y Ōmaeda? — Pregunto Renji al no verlos en la mesa.
Rukia suspiro — Kiyone no tiene permiso de abandonar su puesto hasta que se elimine la alerta de emergencia y baje el flujo de heridos — informo la pelinegra — con Ōmaeda, ya sabes que desde la muerte de Soi Fong-taichō no ha querido abandonar sus labores, Iba dijo que vendría tarde.
— ¡Hey, Ichigo! — Llamo Maradame — ven con nosotros — invito el calvo, Ichigo fue con ellos y charlaron un poco.
Renji tomo asiento con ellos y no pudo evitar soltar un largo suspiro al momento que le servían un vaso de sake, Kurosaki tenía razón todo era diferente justo en esa mesa faltaban Kira y Nemu que habían perecido en la guerra, Rangiku todavía se encontraba en recuperación y para colmo hasta el idiota de Marechiyo no se había presentado cuando nunca fue tan diligente como teniente de su división, pero no le quitaba el hecho que era más fiel que un perro con su capitana. El pelirrojo miro que Ichigo se levantó luego de saludar a todos los tenientes ahí reunidos y fue a la otra mesa.
— Kurosaki-kun, ven y brindar con nosotros — pidió Urahara que al parecer ya se encontraba un poco alegre por la bebida.
El susodicho tomo asiento y los miro curioso — ¿dónde Yoruichi-san? — Cuestiono y al momento se hizo un silencio poco incómodo y todos tomaron sus bebidas tratando de cambiar el tema.
De pronto Iba y Lisa llegaron — ¿ahora porque el silencio? — Pregunto la pelinegra con seriedad y pidió un vaso que el mesero le entrego y ahí de pie lo alzo — un brindis por aquellos amigos que lucharon hasta el final — brindo alzando la voz. Todos los ahí presente brindaron en silencio y las cosas volvieron a relajarse un poco.
Rukia se acercó al peli naranja — Ichigo acompáñame — pidió y este de mala gana fue con ella, al estar a una distancia esta le da un fuerte codazo.
— ¡Auch! — Se quejó sobándose el lugar — pero ¿qué te sucede? — Cuestiono.
Rukia suspiro — lo siento, sé que no es tu culpa — dijo la pelinegra — pero si lo has notado las cosas aquí han cambiado un poco, como Yoruichi-dono, por ejemplo — trato de explicar — desde que despertó de sus heridas se marchó de la cuarta división y se ha recluido en la mansión de su familia, al parecer no ha hablado con nadie y si te has fijado hoy no parecía la persona alegre que hemos conocido todo este tiempo.
Ichigo frunció el ceño — ¿pero porque, que le sucedió en la guerra? — Pregunto.
Rukia puso los ojos — en verdad eres tonto Ichigo — se quejó — sabes que ella antes de irse al mundo de los vivos era capitana del segundo escuadrón y según dicen fue Sempai de Soi Fong-taichō, casi todos saben que ellas eran un poco cercanas.
El peli naranja suspiro — Urahara-san no dio muchos detalles cuando apareció en la ventana mi habitación — indico Ichigo con el ceño fruncido — traía a Ishida con él, al parecer se encontraba con los Quincys, pero quien sabe por qué y cómo lo salvaron, solo me dijo que al final había tenido suerte.
Rukia se asombró— ¿por qué no nos habías dicho nada de eso? — Cuestiono.
Ichigo apretó su puño con molestia — Uryū es una idiota, no sé lo que hacía ahí o lo que estaba pensado, pero sé que ante todo es nuestro amigo por mucho que sea un Quincy de pura cepa — suspiro — aún no sabemos qué paso, justo ahora se encuentra en el hospital donde trabaja su padre, mi papá se encargó de llevarlo con él y darle los primeros auxilios.
— ¿Cómo está? — Pregunto la pelinegra.
Ichigo suspiro — aún no ha recobrado la conciencia, aunque su padre dice que cada día está mejorando.
— Sería bueno saber qué fue lo que paso al final — señalo Rukia con un suspiro.
Ichigo le miro curioso — al final, ¿qué quieres decir? — Cuestiono.
Rukia miro a su alrededor — mira Ichigo, nadie sabe exactamente qué fue lo que realmente paso al final de la batalla, el capitán Kurotsuchi apareció con varios heridos en su división o lo que quedaba de ella, él también estaba un poco herido, informo que Nii-sama, Hitsugaya y Soi Fong taichō le dijeron que debía llevar a los heridos a la cuarta división y ellos se quedaron en el palacio para luchar, pero Aizen Sōsuke también estaba ahí.
Ichigo abrió sus ojos — ¿quieres decir que ellos estuvieron hasta el final? — La pelinegra asintió — pero ¿cómo es que ellos sobrevivieron y la capitana murió?
Rukia suspiro — nadie lo sabe aún, intente preguntarle a Nii-sama, pero el cambio de tema y el comandante en jefe aún no ha llamado a una reunión para que informen sobre el asunto, Aizen también murió.
— Me puede importar poco que Aizen no esté vivo — señalo serio — cuando Ishida despierte tendrá mucho que explicar — dijo el peli naranja.
— ¡Hey, ustedes dos! — Grito Renji llamando su atención — vengan que hay que brindar — dijo entregándoles unos vasos al momento que ellos habían regresado a la mesa y fue así como la noche siguió, claro que aun así podía decirse que nadie profundizaba sobre el tema de cómo se terminó la guerra, más bien contaban anécdotas sobre aquellos que conocieron de cerca.
En la cuarta división el capitán Hitsugaya llegaba con paso tranquilo, vio que Kotetsu se encontraba dando algunas instrucciones al personal. Este le miro extrañada al notar que le hacia una ademan de esperar — capitán Hitsugaya — saludo con extrañeza.
— Buenas noches, Kotetsu-taichō — respondió —sé que no son horas para una visita, pero deseaba ver a Matsumoto ya que posiblemente mañana no pueda venir.
Isane sonrió con la amabilidad— claro, puede pasar — dijo al momento y este asintió empezando su camino— pero solo tiene quince minutos, Rangiku-san debe descansar.
— No se preocupe, seré breve en mi visita — informo el capitán de pelo blanco y siguió su camino, cuando llego a la habitación entro con cuidado y cerró la puerta tras de él.
— Llegas tarde — se escuchó una voz masculina al otro lado de la habitación.
El peliblanco frunció el ceño — pediste que fuera discreto, solo espere que todos se fueran ya que tenientes y capitanes armaron una reunión informal, seguramente mañana tendrán una resaca inolvidable.
Byakuya no pudo evitar una sonrisa — el comandante aún no ha convocado a una reunión, sería desafortunado que mañana llamara a una.
El peliblanco soltó un suspiro — si lo hace, tendríamos que dar nuestro informe y no me siento tan confiado para hablar abiertamente de eso.
Byakuya suspiro — te entiendo, pero eso es algo necesario de hacer.
Hubo un pequeño silencio, Tōshirō miro hacia la cama donde yacía Matsumoto con pesar — será mejor que hables ya que Kotetsu solo me permitió 15 minutos.
Byakuya suspiro — te preguntare algo importante — dijo el pelinegro con cautela — el día que tuviste el Zanpakutō de Soi, ¿notaste algo extraño? — Pregunto.
— ¿Extraño como qué? — Cuestiono el peliblanco confundido.
El pelinegro suspiro derrotado — un pico de presión espiritual — señalo.
El peliblanco clavo su vista en Kuchiki — no, aun así, eso no puede ser según se sabe las Zanpakutō son una extensión de nuestras almas y si uno muere esto— señalo tocando su espada — solo pasa ser una Katana.
— Eso lo sé, pero tengo duda de lo que sentí...— dijo el Kuchiki — parecía un leve destello de su Reiatsu.
Tōshirō se paseó por la habitación pensativo y confuso — no quiero ser un idiota, pero no será que el estar convaleciente te haya afectado un poco — señalo, vio como el pelinegro ponía los ojos — quizá solo es culpa porque murió y nosotros...
Byakuya le miro fríamente — seriamos unos tontos si pensáramos algo como eso y seguramente se sentiría ofendida, Soi Fong cumplió con su deber y tomo lo que tenía para derrotar al enemigo, así como lo hubiésemos hecho nosotros.
Hitsugaya tomo asiento en la silla, Byakuya suspiro al verle cabizbajo sabía bien que algunas veces era demasiado frio con los demás — es… solo siento que no hice lo suficiente para convencerla que los tres juntos podíamos vencerlo, tenías razón con que era peligroso para ella.
— No creo que pudiésemos convencerle de lo contrario — señalo el Kuchiki y apretó su puño derecho — pero admito que, aunque parezca una mera Katana hubo algo en todo esto que sentí totalmente extraño.
El peliblanco le miro serio — que podemos hacer si los únicos a quien podríamos preguntar son a Kurotsuchi y Kisuke — indico— créeme si hiciéramos algo como eso seguro revive para darnos nuestro merecido y realmente no quisiera involucrarlos.
Byakuya suspiro — entiendo el punto, pero eso no quita que podríamos averiguar por otro lado.
Hitsugaya sonrió — aun así, debemos entregarla a Shihōin-san, me dijiste que eso sería lo más conveniente ya que fue su Sempai.
— Lo sé, me extraño ver que su semblante de hoy era… — comento el pelinegro.
— ¿Diferente? — Pregunto el peliblanco — ¿solemne, triste?, es normal según es sabido por todos fue su Sempai.
Byakuya suspiro — no creo que sea sencillo de describir— expreso recordando que el extrañamente se sintió identificado ya que antes él se había visto con ese semblante en el espejo, cuando perdió a su Hisana.
— ¿Dolor? — la voz carrasposa y suave de Rangiku se dejó oír.
— ¡Matsumoto, despertaste! — expreso con un dejo de sorpresa y una sonrisa el capitán de la décima división, Byakuya sonrió levemente ante el arrebato del peliblanco que, aunque había crecido en estatura aún mostraba cierta inmadurez en su carácter.
— Como no hacerlo cuando no paran de hablar como viejas chismosas— señalo, al instante, el pelinegro y Tōshirō se miraron con temor — no se alarmen, no pienso decir nada, pero aprendan que la citas se hagan donde no esté un tercero.
— No tendrá que repetirlo — indico Byakuya — Kyōraku llamará pronto a reunión y con seguridad será para todos los escuadrones, Kisuke y Yoruichi posiblemente estarán ahí, será cuando aprovechemos para darle la Zanpakutō.
— Entiendo — acordó el peliblanco — iré a decirle a Kotetsu que Matsumoto despertó, tú deberías regresar a tu habitación.
Rangiku no pudo evitar reír, pero luego se arrepintió ya que le dolía todo — gracias por su visita capitán Kuchiki— expreso la pelirroja cuando el capitán paso casi al lado de su cama.
— Es bueno ver que esta devuelta Matsumoto-Fukutaichō — expreso saliendo de la habitación con cuidado de que nadie le viese.
— Matsumoto, yo…— empezó Tōshirō, la pelirroja sonrió levemente.
— Estoy bien capitán y me alegra saber que usted también lo está — señalo — aunque no puedo creer que Soi Fong-taichō este…— expreso con voz triste— ¿quiénes más murieron? — Pregunto.
Tōshirō soltó un largo suspiro — Kenpachi, Yachiru, Komamura, Kira, Ukitake, Nemu y muchos miembros rasos sin contra toda la destrucción en el Gotei.
La pelirroja suspiro — ha sido una gran pérdida.
El peliblanco asintió — iré por Kotetsu — informo saliendo de la habitación, Rangiku suspiro largamente y pensó en Yoruichi, si lo que dijo el capitán Kuchiki era verdad no había duda que sus sospechas eran una realidad. Con eso en su mente la muerte de la capitana le parecía aún más significativa y triste. El sonido de la puerta abrirse le saco de meditaciones, Isane entraba a la habitación con una sonrisa y tras ella su capitán que justo ahora veía con la luz encendida ya que antes estaban en oscuridad, su taichō estaba cambiado, no pudo evitar sorprenderse su capitán por fin había dado el estirón.
Eran pasadas las 10 cuando varias mariposas infernales entregaban el mensaje de la primera división que los convocaba a una reunión para las 8 de la mañana, al grupo de Shinigamis en un pequeño local a las afueras del Seireitei les tomó por sorpresa y fue ahí donde decidieron terminar con su noche de despedida. Los capitanes y tenientes que no asistieron a esa reunión sonrieron al notar que las predicciones se hacían realidad. En la mansión Shihōin, Yoruichi tomo a la pequeña mariposa y la aplasto en su mano luego de recibir el mensaje que a su gusto llegaba demasiado pronto, solo esperaba que en esa reunión por fin explicaran que fue lo que sucedió y aunque aceptaba de que no estaba completamente lista para escucharlo, necesitaba saber qué fue lo que había pasado o que salió mal para que Soi perdiese la vida.
La morena suspiro largamente, hasta hace poco había despertado luego de haberse quedado dormida exhausta de mantener sus emociones a raya desde que había llegado de la ceremonia, nunca antes había sentido este tipo de agonía, el dolor era como un desgarro a su corazón, fue un alivio estar sola en su habitación donde no había más mascaras solo la intimidad para aceptar y externar todo el dolor. No ceno y no deseaba nada más que no sentir o pensar en que ya no vería nunca más a la capitana del segundo escuadrón. Nunca se había sentido tan consciente de sus sentimientos y reconocía que eso nunca fue un factor, no lo había sido en todo ese tiempo cuando veía caer muertos a subordinados fungiendo como capitana, ni cuando salió huyendo al mundo de los vivos dejando atrás a su familia e incluso a su joven subordinada.
Fue al cuarto de baño para lavarse la cara y vio como sus manos temblaban, no supo cuánto tiempo estuvo así ya que se perdió en sus pensamientos reconociendo que "Soi Fong estaba muerta" en este punto estaba aterrorizada y por mucho que era una experta en encubrir sus emociones su propio cuerpo le negaba tal cosa, nunca se había sentido tan impotente y culpable a la vez. Retrocedió y topo contra la puerta para deslizarse con total abandono aterrizando en el frio piso, reconocio que no había podido salvarla y pudo haberlo hecho si…ese pensamiento le daban ganas de golpear algo y gritar.
Fue un alivio que su madre no hiciera preguntas incomodas, porque sabía que no las podría responder. Pero si hoy había sido difícil estaba segura que mañana sería peor, porque ahí vería cara a cara a cada uno de sus compañeros, aquellos que había evitado desde que despertó, posiblemente Byakuya y Tōshirō llenarían todos los vacíos, darían cuenta de detalles importantes de la batalla desde el momento en que abandono la batalla al quedar herida e inconsciente.
La mañana llego a la sociedad de almas y con ello las actividades empezaron para los escuadrones, cada capitán y teniente se preparaban para la reunión. El capitán de la sexta división había pedido el alta médica muy temprano en la mañana a la capitana Isane Kotetsu que después de un exhaustivo examen no tuvo ninguna objeción a la petición.
— Es hora de irnos Kiyone — informo la peli gris.
La joven Kotetsu llego a su lado y asintió conforme — todo está cubierto, cualquier emergencia nos llamaran de inmediato.
Isane suspiro — vamos — ordeno suavemente, hace dos días había dado un informe al comandante y hoy seguramente tendría que dar un resumen para los todos los capitanes y tenientes que asistirían, sacudió la cabeza y emprendió el camino con su hermana a su lado, podía decirse que aún no se acostumbraba al cambio, pero era un aliciente de que su hermana estaba un poco mejor luego de la pérdida de su capitán y de que el comandante en jefe aceptara el cambio de escuadrón para nombrarle su teniente.
En todo el camino se podían sentir la presión espiritual de otros capitanes y tenientes, el primero en llegar fue Byakuya junto a Renji, luego apareció Tōshirō y casi pisándole los talones una Retsu Unohana con Maradame Ikkaku a su lado. El siguiente fue Hirako junto a Momo, después Isane con su hermana, unos instantes más y aparecieron casi al mismo momento Kensei con sus dos tenientes y Rose. Marechiyo Ōmaeda llego y detrás un Mayuri Kurotsuchi con Akon y una pequeña niña tras de él.
Al ver que estaban casi todos empezaron a colocarse en el orden ya conocido. Luego de unos minutos entro Urahara, junto a los Vizards que colaboraban en la tierra un poco más al fondo de donde se alineaban los capitanes, Yoruichi Shihōin aún no a aparecía para extrañeza de algunos, hasta del mismo Kisuke que esperaba verle luego de algunas semanas se sorprendió no verle.
— ¿Ya están todos? — Pregunto Nanao Ise.
Genshirō respondió — solo falta Shihōin Yoruichi que aún no ha llegado, es extraño porque ella siempre ha sido entre los primeros en llegar.
Nanao suspiro — quizá esta vez no va a venir comandante — soltó.
Shunsui acomodo su sombrero y se colocó al lado de su teniente — ella vendrá, le tomará su tiempo, pero sin duda lo hará.
Terminado de decir eso un pico de presión espiritual se dejó sentir y los ahí reunidos se sorprendieron un poco, luego ese poder pareció desaparecer y la figura icónica de Yoruichi Shihōin entro por la puerta de la primera división. Acto seguido las puertas se cerraron y esta se colocó junto a los Vizard que eran Hiyori, Love, Hachigen y un serio Kisuke que le miro de reojo un poco curioso y cauteloso de su actitud, pero la morena parecía mantener la vista al frente no reconociendo a nadie y sin decir nada en absoluto.
— Creí que los miembros que pertenecían al Onmitsukidō sabían ocultar su Reiatsu a la perfección — se quejó Mayuri y al instante Retsu le lanzo una mirada molesta — solo lo digo ya que algunos Shinigamis aquí podrían salir afectados, nada más.
— Algunos hasta el día de hoy no han aprendido a mantener la boca cerrada — soltó Shinji y los Vizards rieron al comentario.
Mayuri Kurotsuchi hizo una mueca molesta, cuando estaba por refutar Nanao apareció en la sala —la reunión dará inicio, con ustedes el comandante en jefe del Gotei Kyōraku Shunsui— el silencio se hizo presente y con eso el castaño apareció para tomar su lugar.
— Ha pasado ya un tiempo desde que no teníamos una reunión formal con todos los escuadrones — empezó Shunsui — después de todos los acontecimientos recientes y lo que hemos perdido como Gotei, debemos empezar a reconstruir lo que fue destruido y derribado — casi todos los ahí presentes miraban al piso y el silencio era solo roto con las palabras del comandante — hay escuadrones que han perdido capitanes y tenientes, algunos han quedado muy mermados sin olvidar que algunos han sido leales amigos y compañeros en combate — al momento de esas palabras las cabezas bajas se alzaron y el comandante mostro una leve sonrisa — así mismo, hay informes que aún no se ha dado y que ayudarían a vislumbrar lo sucedido para llegar al final de la guerra.
Byakuya y Tōshirō suspiraron en sus respectivos lugares, Unohana no pudo evitar lanzar una mirada seria a cada uno — con todo respeto comandante — interrumpió Kurotsuchi — creo que el dar esa clase de información nos llevaría mucho tiempo, lo cual sería una perdida valiosa de tiempo que se podía ocupar mejor, por mi parte yo di y envié mi reporte por lo que no veo caso de repetir lo mismo.
— ¿Las redes de vigilancia del departamento de tecnología pueden darnos algún informe sobre lo que sucedió al final de la batalla? — Pregunto Shunsui.
Mayuri apretó los dientes molesto — sabe muy bien que todo quedó inservible desde el momento en que el palacio del rey cayó sobre el Seireitei, muchas cosas quedaron inservibles y estamos en ese proceso de reconstruir — se quejó.
—Ciertamente, el capitán Kurotsuchi ya dio su informe donde detalla la manera en que su teniente Nemu Kurotsuchi murió por defender a su capitán, además de tener la sorpresa de que Yachiru en realidad era parte liberada del Shikai de Zaraki— señalo Shunsui ante la sorpresa de algunos de los ahí presentes — el informe también indica que cuando Kurotsuchi llego con los demás, Kenpachi tenía heridas fatales, aunque intento curarle con una de las capsulas fue imposible y murió casi en el acto. Con suerte pudo ayudar a Kisuke, Yoruichi y Yūshirō Shihōin que resultaron heridos, por supuesto agradezco su ayuda para mí y Nanao-chan.
— Yo… — el capitán de la doceava división tuvo un momento de pérdida de habla.
—En todo caso, me agrado recibir el informe de Kotetsu de que este día dio de alta al capitán Kuchiki Byakuya y que ya despertó la teniente Matsumoto, aunque aún debe permanecer para total recuperación en la cuarta división por una semana más, se puede decir que lo peor ha pasado y el doceavo junto a Kisuke están terminando de reconstruir las redes de vigilancia— informo Kyōraku, algunos sonrieron antes esas buenas nuevas.
—Si debo agregar algo al informe del capitán Kurotsuchi diría que la lucha de Nanao y mía contra Lille Barro termino en una victoria, pero fuimos malheridos y demasiado drenados en Reiatsu para seguir en la lucha cuando Soi Fong, Byakuya y Tōshirō llegaron — informo Shunsui y bajo un poco su sombrero— tampoco pudimos alcanzar a Kisuke y los hermanos Shihōin que en esta ocasión se adelantaron en la batalla.
Kisuke miro hacia la morena que parecía perdida en sus pensamientos — debo aceptar que hubo un momento en que creí que perderíamos — interrumpió el rubio — Askin Nakk Le Vaar fue un duro contendiente, el joven Shihōin fue el primero en caer herido, Yoruichi intento por todos los medios derrotarlo pero era poderoso — sonrió con un dejo de autosuficiencia — así que tuvimos que utilizar una técnica que invente a partir del Shunkō y con eso pudo detenerlo pero al parecer ese sujeto era como las cucarachas, pues le hirió de gravedad. Me dispuse a terminarlo con mi Bankai y al final quedé mal herido pero los capitanes llegaron al rescate llevándonos con Kurotsuchi para nuestra pronta atención.
Hubo un extraño silencio en el lugar y algunas miradas se posaron en Byakuya y otras en Hitsugaya — teníamos un plan — empezó Kuchiki con voz seria — la dirección de su mirada fue extrañamente hacia el piso, pero más que eso parecía perdido en los recuerdos — cuando regresábamos del palacio del rey la pelea aún se mantenía en el Seireitei, pues no habían atacado el palacio y al alma rey.
— En realidad nuestro primer objetivo era ayudar a derrotar a los Quincys evitando bajas graves para los escuadrones — interrumpió Tōshirō — aunque al llegar nos dimos cuenta que ya había bajas de consideración. Cuando se avisó sobre la invasión al palacio del rey fuimos inmediatamente al doceavo escuadrón pues se había informado que abrirían un camino para ir al palacio del rey.
— Teníamos confianza en el escuadrón cero para hacerse cargo mientras llegáramos para ayudar— intervino Kuchiki — aunque Yoruichi y Yūshirō junto con Urahara ya habían emprendido el camino cuando se abrió por primera vez el portal como prueba y fue totalmente desafortunado que atacaran el doceavo escuadrón en esos momentos.
— Pero nadie esperó que Yhwach nos llevara la delantera, casi destruye todo el Seireitei y el mundo de los vivos — señalo Shunsui — aun así, ahí estaba Ukitake para salvar el día — expreso con nostalgia y orgullo.
— Tampoco esperábamos que Aizen apareciera con usted e hiciera bajar el palacio al Seireitei — soltó Hitsugaya.
Shunsui se encogió de hombros — fue algo de último momento que al final creo que funciono de maravilla — bajo su sombrero un poco — nunca espere que Sōsuke fuera ir directamente contra el Quincy, creo que algo en su visita anterior le altero el ánimo.
El peliblanco suspiro — nos adelantamos a donde sabíamos podría estar el escuadrón cero, mientras ustedes siguieron su camino hacia donde se encontraba el enemigo con el alma rey, pero fue una sorpresa ver que el escuadrón cero había sido derrotado.
— Fueron tomados por sorpresa como lo hicieron con nosotros la primera vez, tuvimos que llevarlos a las aguas termales curativas para que no murieran y pudiesen recuperarse pues todos estaban muy mal heridos — expreso Kuchiki — Soi Fong-taichō nos indicó que debíamos apresurarnos porque ustedes nos llevaban mucha ventaja.
— Encontramos a Mayuri y Kenpachi, este último casi herido de muerte— indico el peliblanco— mientras avanzamos encontramos a los demás, hasta a Ishida el Quincy, quien había derrotado al segundo en mando tras Yhwach, tratamos de llevar a los que encontrábamos con Kurotsuchi, Soi Fong se adelantó y cuando le alcanzamos estaba tratando con Kidō curativo a Yoruichi-san que se encontraba muy mal herida, al parecer su hermano no parecía grave además de que se le había tratado, Urahara-san no tenía heridas graves pero estaba muy débil en Reiatsu.
Retsu no pudo evitar una sonrisa, conociendo a Soi seguramente paso de largo y fue directo con los Shihōin, pues sabía muy bien que tenía esa preocupación constante por la morena y su hermano — realmente yo no estaba tan mal herido para necesitar atenciones médicas de urgencia — agrego Kisuke.
El pelinegro suspiro, sabiendo que venía la parte difícil — no había nadie más interponiéndose en nuestro camino para ir por Yhwach — explico Byakuya — cuando llegamos al lugar, el enemigo intentaba absorber la mano derecha del rey y al mismo alma rey para terminar de destruir el mundo de los vivos, la sociedad de almas y Hueco mundo.
— Iniciamos nuestros ataques, pero Yhwach era demasiado poderoso e implacable, no encontrábamos donde hacerle daño y creo que él lo sabía — indico Tōshirō con un dejo de molestia —probamos ataques individuales, Soi Fong evito usar su Bankai por temor de dañar más al alma rey que poco se sostenía con vida gracias a Ukitake-taichō.
—Buscamos un punto débil donde atacar, mientras lanzábamos Kidō y todo lo que se nos ocurría, pero Yhwach parecía saber de ante mano todo lo que haríamos— informo Kuchiki — Aizen estaba metido en la pelea, pero no duro mucho cuando un ataque poderoso fue lanzado por el enemigo, estuvimos a punto de recibir uno más directo, Soi Fong-taichō utilizo Shunkō con la esperanza de contrarrestar o bloquear el ataque y eso termino siendo efectivo.
— Desde ese punto se planificó un ataque — dijo Tōshirō — Soi advirtió que Shunkō sería nuestra oportunidad y trabajamos en consecuencia, se planeó hacer una barrera de hielo con Kidō alrededor del cuerpo del alma Rey para resguardar su seguridad, otra alrededor de nosotros para que el Seireitei no resultara más dañado, mientras Kuchiki lanzaría su Bankai justo al momento que Soi lanzaría una nueva técnica a base de Shunkō directamente hacia el enemigo — explico el peliblanco.
— No había tiempo que perder, Yhwach se recuperaba de los ataques considerando que había terminado con Sōsuke y con el ritmo que llevábamos tarde o temprano iba a derrotarnos — intervino Kuchiki — creo que fuimos conscientes de eso — llego un breve silencio, Shunsui no pudo evitar notar que tanto Tōshirō como Byakuya algunas veces se referían de manera muy familiar a la capitana del segundo escuadrón— Soi Fong-taichō cambio su ubicación para estar más cerca del rey alma y desde ahí lanzar lo que sería nuestro último ataque con esperanza de derrotar al enemigo.
Hubo un leve pausa en la narración —se hizo de esa manera, lo último que pude ver después de levantar las barreras y sostener la del alma rey fue la poderosa activación del Shunkō de parte de la capitana del segundo escuadrón, pusimos todo nuestro poder en ello como se había planeado, Kuchiki-taichō activo su Bankai y desde ahí todo fue oscuridad, hasta que desperté en una habitación de la cuarta división — termino Tōshirō la parte del informe.
Byakuya frunció el ceño — el choque de poder fue abrazador, Soi Fong uso una nueva técnica basada en Shunkō, aun cuando sabía que no había sido probada totalmente en el campo de batalla. Perdí el conocimiento y no supe más…— dijo Kuchiki y con ese final guardo un breve silencio — Ichibē-san dijo que lo habíamos hecho bien, no sé si fue algo en mi inconsciente porque no sentí ningún Reiatsu, después de eso desperté en la cuarta división —señalo, hubo un largo silencio, la mayoría de los capitanes miraban al piso y los tenientes tras de ellos que permanecían hincados tenían sus puños apretados pero Ōmaeda limpiaba unas lágrimas de sus regordetes cachetes, lo sabían bien y no se debía explicar más ya que todo estaba un poco más claro.
— Es increíble que todo terminara de esa manera— expreso la voz suave de Kisuke rompiendo el silencio, a la vez que no parecía sorprendido con los hechos descritos, más bien parecía un poco curioso y hasta incrédulo, algunos alzaron sus rostros poniendo su atención en él, Byakuya le miro con rostro impasible mientras Tōshirō le fulminaba con la mirada — lo que quiero decir, es que según lo descrito pareciera que el Shunkō funciono de maravillas y por ende Soi-chan que era la única con esa técnica tomo como responsabilidad y decisión el sacrificarse en harás de vencer al enemigo de una buena vez — señalo dando una inteligente conclusión de los hechos — ¿cómo es que era esa técnica nueva? — Cuestiono curioso.
Nadie lo espero o lo vio venir y fue demasiado rápido para la vista de algunos de los presentes, Yoruichi Shihōin se lanzó contra Urahara activando su Shunkō, le golpeo muchas veces en fracción de segundos lanzándolo con fuerza hacia la pared más cercana que se agrieto al impacto — qué diablos te sucede, ¡cómo te atreves! — Siseo entre dientes y estaba por ir de nuevo contra él, pero Hachigen rápidamente levanto una barrera para impedir la inusual confrontación, Love con Hiyori se movieron de su lugar para tratar de detener a la morena que trataba de ir contra el tendedero. Extrañamente nadie de los capitanes rompió la formación o se movió de su lugar, aunque observaban entre incrédulos y asombrados lo que estaba sucediendo.
— ¡Shinji!, ayúdanos idiota — grito Hiyori, pero este no se movió de su lugar ni un poco y por supuesto nadie más lo hizo, aunque algunos de los ahí presentes se estaban llevando una enorme sorpresa ante lo sucedido.
— ¡Orden! — Espeto Kyōraku con tono autoritario como nunca antes lo había hecho y todos al instante se calmaron incluso la morena detuvo su forcejeo e ímpetu con los demás, mientras todos trataban de volver al orden anterior, Kisuke se mostraba un poco maltrecho pues aunque tarde logro bloquear algunos golpes de la morena, ya que todo sucedió a una velocidad que pocos eran capaces — lleven a Urahara Kisuke al cuarto escuadrón inmediatamente — pidió aun cuando sabía que no era algo de gravedad, quería evitar cualquier confrontación futura y la incomodidad naciente en el lugar, Kiyone fue la encargada sacarlo para llevarle al escuadrón.
Luego de un momento Retsu hablo — Sōtaichō — dijo llamando la atención de todos los presentes — aun cuando la percepción de los hechos parece dar indicios de la conclusión de Urahara-san, cualquiera que conoció a Soi Fong-taichō sabría que siempre peleaba hasta las últimas consecuencias con tal de obtener la victoria, si las cosas terminaron como han sucedido es porque no había otra manera según la gravedad del momento.
— No tienes que mencionarlo Unohana- taichō, estoy seguro de que todos los que nos encontramos reunidos aquí sabemos que nuestro deber como capitanes es primordial ante todo, como miembros del Gotei 13 debemos buscar la victoria aun a costa de nosotros mismos y de nuestra seguridad, evitar bajas considerables, mantener el orden y equilibrio en los tres mundos — señalo, notando que todos asentían solemnes — con este informe queda claro las circunstancias que llevaron al final de esta guerra y a la victoria — termino el comandante — antes de que sean despedidos, hay algunos anuncios importantes que se deben dar — indico ante el silencio en la sala — existen dos recomendaciones para reemplazar las plazas de capitán correspondientes al séptimo y treceavo escuadrón.
La morena tenía sus puños apretados fuertemente y solo deseaba salir de ahí. Nanao pasó unas cartas a Shunsui y este sonrió —pasen adelante — pidió Nanao y las puertas se abrieron dando paso a Tetsuzaemon Iba y Rukia Kuchiki que entraba de manera formal hasta colocarse al frente.
— El capitán Sajin Komamura dejo una recomendación para nombrar como nuevo capitán a su teniente Tetsuzaemon Iba, según tengo entendido ya posee Bankai — el asintió — el capitán Ukitake escribió una extensa recomendación para nombrar capitana a Kuchiki Rukia que aun trabaja para dominar su Bankai según tengo entendido — esta asintió solemne — en tres semana Tetsuzaemon hará el examen taishushiken para obtener su rango de capitán, así mismo serán enviadas las invitaciones a los capitanes que estarán como testigos en la prueba.
Shunsui miro hacia la menor Kuchiki — Rukia será capitana interina del treceavo mientras perfecciona su Bankai, tomen su lugar ahora mismo — los dos mencionados tomaron el lugar indicado, Iba donde correspondía el de Komamura y Rukia el que ocupaba Ukitake — por favor, den la bienvenida a la nueva capitana del octavo escuadrón que justo ayer aceptó el cargo — expreso con una sonrisa orgullosa — Lisa Yadōmaru, toma tu lugar con los demás capitanes —esta apareció con el Haori de la octava para tomar su puesto — recuerden que cada capitán es responsable de nominar un teniente, les pido piensen sobre la mejor opción y de paso felicito a Maradame Ikaku por ser nombrado teniente de la onceava división, el calvo asintió al instante — por ahora están despedidos.
El orden se deshizo y algunos fueron a felicitar a Lisa que había sido nombrada capitán y los que debían esperar a que fuese oficial, Retsu busco con la vista a Yoruichi en el salón, pero está ya había desaparecido, Tōshirō también le buscaba ya que Byakuya felicitaba a Rukia olvidando por un momento el encargo que tenían pendiente, después se le acercó para decirle — esperemos, en estos momentos será imposible dado lo sucedido — indico el pelinegro.
Hitsugaya suspiro — ¿cuándo se fue? —Cuestiono, púes cuando volteo para ver a la morena ya no estaba ahí.
Alguien detrás de ellos hablo — salió justo al ser despedidos — informo la voz de Retsu y ellos le miraron curiosos— si les interesa hablar con ella, la encontraran conmigo mañana por la tarde en la oficina de la segunda división — ellos se miraron extrañados, pero asintieron.
— Muchas gracias Unohana-taichō — agradeció Byakuya y salieron del lugar.
Hiyori le reclamaba a Shinji su falta de ayuda con Kisuke y la morena, el solo siguió su camino y se detuvo junto a Retsu y soltó un suspiro — que cosas ¿no? —Expreso y miro a la mujer — Soi-chan era una luchadora, desde siempre lo fue y pensar que se dejó vencer así por así, es una completa idiotez.
— ¿Lo crees? — Pregunto la capitana del onceavo y este le miro confuso — solo relájate Hirako-san — dijo y sonrió de una manera maliciosa y salió del lugar dejando al rubio con la palabra en la boca.
— ¡Que mal educada! — se quejó haciendo un puchero. Dado que la reunión había terminado todos empezaron a retirarse.
La morena había salido de la reunión muy acorde a su título de Shunshin Yoruichi podía sentir el viento a su alrededor, los árboles como un borrón iba con dirección al patio de juegos, al llegar no se contuvo en descargar su furia por todo el lugar y es que nunca se había sentido tan molesta con Kisuke como hoy. ¿Cómo podía insinuar que Soi se había sacrificado? Eso era como decir que se había dado por vencida, además de eso su mal sana curiosidad por la nueva técnica le pareció algo tan banal y fuera de lugar, lo más sorprendente de todo es que nunca le había atacado con una verdadera intención de lastimarle, hasta ese momento, si no fuera por Hachigen que pensó rápido y los demás hubiese descargado todo su enojo en el tendedero.
La morena agitada por la recién actividad de pie frente a una enorme montaña de rocas desechas cayó de rodillas y su Reiatsu empezó a descontrolarse, había contenido el dolor y todas las emociones al oír todo lo relatado en los últimos instantes de la batalla con Soi Fong, sabía que sería algo difícil de escuchar, pero lo dicho por Kisuke fue como la gota que derramo el vaso, ¿cómo podía ser tan insensible y estúpido a la vez?
Yachiru Unohana llego a la entrada de la cueva y sintió los destellos violentos de Reiatsu que se disparaban de la morena, pensó en esperar, pero esa parte violenta de ella hizo que fuese al interior del lugar. La morena sintió una presión espiritual y justo a su lado se encontraba la Kenpachi — estas distraída Yoruichi-san — señalo y vio que la morena parecía tan molesta — levántate y saca eso que tienes — ordeno desenvainando su espada.
Yoruichi le miro confusa y dudo un momento, al verle tuvo una impresión de que ya no era la Unohana que antes había conocido, pero tenía razón justo tenía tanta rabia, enojo, frustración — no creo poder contenerme y controlarme— expreso poniéndose de pie.
Unohana sonrió perversamente — realmente no quiero que te contengas Yoruichi-san.
Después de esas palabras un destello fue lo que la capitana del onceavo escuadrón pudo notar que venía sobre ella y la pelea empezó. Unohana sonreía con satisfacción porque la morena no se contuvo en ningún instante, sorprendentemente sus ataques eran violentos y certeros aun cuando sabía que sus emociones le dominaban en esos momentos. Luego de casi diez minutos de lucha continua las dos se encontraban muy agitadas, una de un lado y la otra. Al momento Retsu calmo su presión espiritual por mucho que le gustaba la pelea sabía que debía parar por bienestar mental, se acercó a la morena.
Esta respiraba con agitación y levanto su vista al notar que Retsu se acercaba, sonrió levemente si ella no hubiese aparecido quizá aún seguiría llorando y temiendo poder explotar con cualquier cosa — gracias, si no hubieses aparecido…— guardo silencio algo en su mente hizo que su rostro cambiara y la capitana lo noto — ¿cómo es que…?
— ¿Conozco este lugar? — Complemento la pregunta, la morena asintió — acompañe a Soi-chan algunas veces cuando entrenaba para ser más fuerte — la morena puso una expresión impasible, pero Unohana no tenía que adivinar lo que pensaba ya que cualquiera con dos dedos de frente lo hubiese sabido, no le agrado eso — necesitábamos un lugar donde pudiésemos liberar toda la presión espiritual sin hacer tanto tramite y de paso no hacer destrucción alguna.
La morena tomo asiento y suspiro largamente al entender que Soi prefirió ir con Retsu que con ella —necesito aire fresco — indico y al instante fue a la abertura de arriba que poseía la cueva con Retsu tras de ella, en otras circunstancias ella se sentiría tranquila, pero ver a la capitana con ese aspecto era contrastante cuando antes parecía más una madre llena de sabiduría, paciencia y dulzura, todo el cambio le causaba confusión, por lo que dijo lo primero que le vino a la cabeza — te ves diferente.
Unohana sonrió — pero sigo siendo la misma de siempre, solo es mi aspecto — explico y la morena le miro curiosa — en cambio tú, estas diferente — apunto — si alguien hubiese dicho que atacarías a tu mejor amigo sin miramientos, nadie lo hubiese creído.
Yoruichi suspiro y miro el cielo, extrañamente ese día había amanecido nublado y justo ahora un manto gris se extendía por todo el cielo. A lo lejos algunos relámpagos anunciaban que la lluvia caería pronto — Soi Fong nunca se daría por vencida — soltó la morena, su voz tembló al decir su nombre.
— Creo que la mayoría sabe que la capitana lucharía una y otra vez hasta derrotar a su oponente, siempre fue luchadora y fría asesina— señalo Unohana — pero sabemos que también no dudaría ni un instante por terminar con un enemigo si tiene la oportunidad y más que todo dar su vida por un propósito mayor, sobre todo si es por proteger a la princesa del clan Shihōin.
La morena le miro con esos ojos dorados que parecían arder en ira — nunca le pedí algo como eso, tampoco lo hubiese permitido si hubiese estado en mis manos.
Retsu suspiro — pero no estaba en ti Yoruichi-san, aun cuando lo intentaste antes hace unas semanas al querer someterla a la obediencia de la cual siempre te negaste a recibir y mucho menos pedir — suspiro, Shunsui le había enseñado esa grabación en la habitación de la cuarta división donde se dio esa escena — Soi Fong siempre fue consciente de su deber como capitana y como comandante del Onmitsukidō.
La morena suspiro, estaba cansada de todo esto — no sé cómo todo nos llevó a lo que ha pasado, aunque trato de entender y no encuentro como es que no lo vimos venir, todo no parece tener sentido en estos momentos.
Unohana suspiro — siempre hay perdidas en una guerra, debes hacerlo justo como ella lo hizo cuando huiste aquella noche con Urahara-san al mundo de los vivos— soltó la capitana, la morena le miro entre sorprendida y curiosa — ve a tu casa, descansa porque se ve que lo necesitas — señalo — nos veremos mañana a las 4 de la tarde, te esperare en los terrenos de la segunda división — no espero respuesta de la morena ya que partió en un Shunpo perfecto.
La morena suspiro y de pronto empezó a sentir los efectos de su pelea con Retsu, decidió que entraría al Onsen para curar los pequeños cortes y heridas que justo ahora que la adrenalina del momento había pasado se dieron a conocer. Después de eso iría a casa.
Había caído una leve lluvia en la sociedad de almas desde ayer por la tarde y esa mañana. La morena se encontraba en su habitación mirando la chaqueta naranja que siempre llevaba consigo. Pero justamente ahora no se sentía de ánimos para llevarla, giro su vista mirándose en el espejo de su habitación y suspiro. Cualquiera que le viese seguramente voltearía a verle dos veces para estar seguros, ya que el vestuario que ahora llevaba consigo era muy diferente al que todos estaban acostumbrados, pero quienes le habían visto muy joven cuando era capitana del segundo escuadrón lo sabrían identificar ya que era su vestimenta estándar a diferencia que no llevaba su chaqueta naranja.
Era hora de irse, lo haría furtivamente como siempre lo había hecho ya que su padre se puso un poco insoportable desde ayer que llego al no querer soltar muchos detalles de lo que se había hablado en la reunión de capitanes, por más que el argumento un interés normal la morena sabía que casi todos los nobles esperaban saber quién sería tomado en cuenta o si Soi había recomendado a alguien para la segunda división.
No tardo mucho tiempo en llegar por lo que se detuvo en un claro para tratar de calmar ese sentimiento extraño de angustia, desde antes del primer ataque no había venido a los campos de la segunda división y aunque sabía que casi todo el Seireitei estaba en ruinas ver así el escuadrón de su alumna y su antiguo escuadrón fue algo difícil, aun cuando ya se vislumbraba que la reconstrucción había iniciado con pasos agigantados.
— Lamento la tardanza — la voz de Unohana asusto un poco a la morena que estaba sumida en sus pensamientos.
La morena suspiro — no hay problema, acabo de llegar — respondió.
— Ven, acompáñame — pidió suavemente y la morena asintió — es normal en este tiempo que estés distraída aun cuando eres experta en ocultamiento y detección de otros y tu entorno — dijo, eso pareció molestar un poco a su acompañante — recuerdo que con Soi-chan era peor.
La morena le miro curiosa, pero antes de preguntar esos asuntos debía preguntar algo ya que su camino la dirigía hacia un lugar que no espera visitar pronto — ¿a dónde nos dirigimos Retsu? — Cuestiono.
— El comandante me pidió como favor especial el recoger las pertenencias personales de Soi-chan — explico con calma, Yoruichi detuvo su paso — al parecer solo tú y yo fuimos las personas más cercanas a la capitana.
La morena le miro seria deteniendo su camino— pero para eso está su familia, debieron comunicarse con su clan — al decir eso recordó lo que había dicho su padre "ella había renunciado como cabeza del clan" — Unohana, ¿sabes porque Soi renuncio a seguir siendo la cabeza de su clan?
Unohana suspiro — me parece que llego a la conclusión de que no podía cumplir con todos los deberes como cabeza del clan, en específico lo concerniente al matrimonio y un heredero — suspiro — creo que dejo recomendación a un primo en segunda línea para tomar su lugar, por si lo recuerdas bien toda su familia directa está muerta, por eso mismo creo que tú y yo somos las más adecuadas para hacerlo
La morena asintió y siguió su camino — decías antes que con Soi fue peor.
Unohana miro hacia el cielo — conocías a Soi-chan era del tipo solitario, aun cuando fue parte de tu escolta personal y alguien de tu confianza, nunca hablaba y parecía solo una sombra a tu lado o tras de ti — la morena asintió en reconocimiento — cuanto te fuiste empeoro, no hablo por semanas, no salía de su habitación y no comía.
La morena sintió que algo en su pecho le apretaba, realmente ella y Soi nunca hablaron de eso más allá de pedir unas pequeñas disculpas, aun cuando le hacía preguntas ella siempre decía que eso era pasado y que entendía porque se había marchado, entonces la morena tuvo que preguntar— ¿cómo es que ella al final…?
— ¿Se convirtió en alguien cruel e inflexible? — Otra vez Unohana completaba sus preguntas, Retsu detuvo su andar — debes comprender que apenas era una adolescente Yoruichi, aunque a esa edad era una experta asesina entrenada por el Onmitsukidō y una Shinigami que superaba en creces a otros mayores a su edad, en el fondo era una niña que tenía toda su confianza puesta en su capitana que deserto y la dejo atrás.
La morena parpadeo un par de veces— sé que al final todo se miraba mal…realmente nunca pensé que ella — su voz parecía dudar, pero Retsu tomo su hombro y negó.
— Ella al final lo acepto y entendió, que tú hiciste lo que debías hacer dadas las circunstancias y por eso debes entender que ella hizo lo mismo — señalo la Kenpachi— hoy venimos a este lugar tomar parte de lo que ella creía de valor e importancia a su vida, eso al final ayudara para seguir adelante.
La morena asintió y luego suspiro — ¿así mismo lo hizo ella? — Cuestiono.
Unohana no pudo evitar soltar una sonrisa — ni de cerca Yoruichi-san, ella al contrario vino a tus aposentos y las oficinas para destruirlo todo por completo, realmente fue algo bastante hilarante dado todo el asunto.
Yoruichi no pudo evitar una sonrisa, realmente esa acción parecía ser muy de su pequeña abeja — ¿qué haremos después con sus cosas? — Pregunto.
— La verdad no he pensado en eso — respondió con calma y al ver que la morena ponía los ojos agrego — no tenía ningún plan porque no esperaba que vinieses, pero me alegra que lo hayas hecho.
Yoruichi asintió en comprensión — gracias Retsu.
Cuando llegaron fueron recibidas por los guardias y el teniente Ōmaeda que al instante le escolto a los aposentos de la capitana de la segunda división que ya se encontraban en reconstrucción, Unohana fue la primera en entrar con la morena tras de ella. Pudieron notar que toda la habitación se encontraba ordenada en lo que cabía desde el futón, el armario y las pocas posesiones que Soi Fong mantenía.
El teniente esperaba afuera a una pequeña distancia de los aposentos esperando por si acaso necesitaban algo y los trabajadores habían ido a un descanso, Unohana dejo que la morena deambulara por la habitación inspeccionando. Todo iba bien hasta que la morena se topó con el Haori de repuesto de Soi, la morena lo acaricio donde el símbolo de la división era visible y por impulso lo llevo a su rostro para aspirar su perfume que extrañamente aún era el de la peli azul.
— Debemos guardar la ropa en cajas con los demás artículos personales— indico Yachiru.
La morena vio hacia la cama y noto el pequeño peluche — yo guardare eso y el Haori.
— El Haori deberá ser para el nuevo capitán, cuando sea nombrado — soltó la pelinegra mientras empezaba a sacar los Shihakushos de Soi Fong.
La morena sostuvo el Haori con firmeza y cierta nostalgia— estoy segura que ahora mismo no hay alguien que cumpla con los estándares de la segunda división y mucho menos del Onmitsukidō— Unohana sonrió en reconocimiento —también es tonto pensar que Soi haya recomendado a alguien.
—Aunque así sea, debemos ir a la oficina para ver sus informes y cada documento en ese lugar— señalo Yachiru — sería muy preocupante que la segunda división y el Onmitsukidō caigan en el juego político de la central 46 y los nobles, cuando Soi hizo un gran esfuerzo para mantener unificadas las dos instituciones sin alguna de las influencias políticas externas, tampoco creo que los nobles y central 46 confíen en el criterio y capacidad de un desconocido.
— Tampoco Soi lo haría— expreso la morena mientras ayudaba a empacar a Unohana la ropa en una caja.
— Eso complicaría las mucho las cosas por aquí — señalo, luego suspiro considerando lo que hablaban — quédate con el peluche y el Haori, mientras no haya nadie que tome el lugar, vamos a la oficina.
Ōmaeda tomo las dos cajas que habían empacado y las envió a la onceava división como Unohana le había ordenado, con Yoruichi habían llegado a un acuerdo. Ella se haría cargo de guardar las posiciones de Soi mientras llegara el tiempo en que el luto termine pues ahora todo era muy reciente. Luego de eso decidirían juntas que hacer con todo, mientras tanto Yoruichi cargaba una bolsa donde llevaba las 2 cosas importantes que había rescatado. La oficina era un contraste interesante según se miraba porque en el lado que trabajaba Soi Fong, los informes se encontraban ordenados y apilados de la misma manera según importancia. Pero en el lado del teniente había papeles por aquí y por allá, justo ahora revisaban algunas notas que parecían ser los informes que cada capitán hacía de sus subalternos con posición de mando.
— Esto será de mucha ayuda — señalo Retsu.
— ¿Puedo? — Pregunto la morena curiosa de saber lo que Soi había en esos informes.
Retsu sonrió maliciosamente — estos informes son para el comandante, lamento no poder saciar tu curiosidad.
Yoruichi sonrió levemente, cosa que le tomo un poco por sorpresa ya que desde el final de la guerra ella se había sumido en una extraña sensación tristeza y dolor que le ahogaba — cuándo me fui, ¿quién se encargó de mis cosas? — Cuestiono la morena haciendo que Yachiru detuviese su tarea.
— Ginrei Kuchiki — respondió al instante y la morena no pudo evitar sonreír con un dejo de nostalgia, Ginrei Kuchiki siempre fue como un tío o algo así—se llevó todos los informes y papeles inmediatamente a su escuadrón para después revisarlos y llevarlos con el comandante.
— ¿Por qué llevo todo el papeleo a su escuadrón? — Pregunto curiosa sabiendo que ese no era un procedimiento habitual.
Retsu mostro una sonrisa divertida — porque un mensajero del Onmitsukidō informo a la primera división que alguien había empezado un incendio en tus aposentos y que amenazaba por seguir hacia las oficinas, además nadie de la segunda división intento algo para detenerle y no creo que les hubiese importado salvar esos informes.
La morena pensó por un instante — ¿tanto me odiaba? — Cuestiono con tristeza.
Unohana le miro con seriedad — a decir verdad, creo que le dolió hacerlo, quizá pensó qué quemando todo rastro de lo que habías dejado podría seguir adelante con su vida, aunque después de ese episodio desapareció por un espacio de dos semanas. La encontré en la puerta de mi despacho golpeada y con su presión espiritual inestable.
La morena a su regreso no había ahondado en preguntas como esas y que un tercero le estuviese develando algo que creyó nunca enterarse, le resultaba doloroso — ¿por qué me cuentas ahora estas cosas? — Pregunto.
Unohana le miro casi sin expresión alguna — sé que ahora escuchar todo esto es difícil y sé que sufres su perdida, pero eres una mujer hecha y derecha que has sabido aceptar las consecuencias de sus decisiones, sé que en tu regreso cuando enfrentaste a Soi-chan dejaste que te atacara una y otra vez hasta que terminara de sacar todo lo que ella guardaba evitando enfrentarla directamente.
Yoruichi aguanto el ardor en sus ojos, cuando regreso y vio el comportamiento cruel de Soi fue tras ella, pero fue sorpresivo por no decir triste. Deseaba saber cómo la chica tímida y dedicada a servir se había convertido en una persona cruel y fría — traté de hablarle, pero parecía que hablaba con la pared y desde ahí decidí fastidiarla — dijo con la mirada perdida en recuerdos — ella no cedía nada y al contrario parecía más molesta, me tomo por sorpresa con sus ataques notando que eran con verdadera intención asesina que nunca vi — suspiro — al final, cuando todo se puso peor me di cuenta que todo eso había sido en parte por mi culpa.
Unohana suspiro — nadie se quejó o interfirió cuando ella fue inflexible o cruel con sus castigos — señalo la capitana — cuando fue llamada por Yamamoto apenas había pasado un mes de tu deserción, Ginrei-san cumplió con su deber y entrego los reportes encontrados en tu oficina a la primera división, pero uno en especial lo guardo para mostrármelo y pedir mi opinión.
La morena frunció el ceño sabiendo o intuyendo a lo que se refería — ese estaba muy bien guardado — se quejó.
Retsu sonrió —Ginrei lo comento — le miro acusadoramente — oculto bajo una barrera Kidō en un escondite secreto en tu asiento especial— la morena se encogió de hombros no dándole importancia — fue sorpresivo ver un reporte tuyo que fuera sumamente detallado — señalo con admiración — note que llevabas cronológicamente un registro de su progreso, acompañado con notas donde alababas su responsabilidad y rectitud.
— Cuando la vi por primera vez, luchaba con unos idiotas del Onmitsukidō y era buena al hacerlo para su corta edad y estatura, ellos eran 4 y más altos — señalo — pero cuando me uní a la lucha y detuvo uno de mis ataques fue una grata sorpresa para mí pues hasta ese entonces nadie lo había logrado en el escuadrón además de Kisuke, desde ahí decidí no perderle de vista.
Retsu sonrió — ¿por eso solicitabas reportes casi diarios a su superior? — Pregunto.
— Era demasiado joven para llamarla a ser parte de mis guardias, espere un tiempo para ver cómo evolucionaba — sonrió nostálgicamente — los reportes afirmaban que era muy dedicada y tenía talento, no espere mucho para llamarla a ser parte de mi guardia, al tenerle cerca pensé que le entrenaría personalmente y amoldaría, al pasar el tiempo gano mi confianza junto con el aumento de sus habilidades, fue así como le di un poco más responsabilidades, también decidí enseñarle alguna de las técnicas secretas de la familia Shihōin.
Retsu sonrió — en todo ese proceso se ganó tu estima — soltó y la morena abrió sus ojos sorprendida de ese comentario que parecía personal.
Yoruichi carraspeo — ella era demasiado acartonada, llamándome Gundanchō kakka y otros títulos que decía con tanta seriedad y obediencia —suspiro — se desvivía por querer ser la mejor escolta y aunque algunas veces se sintió inadecuada y débil para esa tarea, siempre decía que estaría a mi lado cuidándome, siempre — susurro, apretó sus puños.
Unohana frunció el ceño al sentir acercarse unos Reiatsus ya conocidos que llegaban de manera inoportuna según su pensar, justo ahora estaba entendiendo muchas cosas que había de trasfondo en la relación de la morena y Soi Fong, pero su curiosidad y preguntas debían esperar, pues vio que Yoruichi paso a recomponer su semblante al momento de notar que no estarían solas por mucho tiempo — Yoruichi-san, Kuchiki y Hitsugaya taichō tienen un asunto que atender contigo y parece importante — aclaro al ver la cara de pocos amigos de la morena.
La morena salió y los vio ahí parados con sus rostros serios, le dolía verlos al pensar que habían sido los únicos que acompañaron a su pequeña abeja al final y no pudieron salvarle o evitar que muriera. Pero eso no era tan doloroso como saber que ella no lo había podido evitarlo cuando tuvo la oportunidad — Kuchiki-taichō — saludo al pelinegro — Hitsugaya-taichō, ¿cuál es el asunto a tratar conmigo? — Pregunto.
Tōshirō no pudo evitar mirar a Kuchiki que extrañamente se veía descolocado y como no cuando la morena siempre se había referido a el de manera inadecuada — venimos porque tenemos algo importante que entregar — soltó el peliblanco interrumpiendo los pensamientos de Byakuya.
La morena frunció el ceño, miro al Kuchiki y noto la faja amarilla que Soi utilizaba sobre su Haori, Byakuya dio un paso hacia adelante y extendió sus manos mostrando lo que la morena miraba — Soi Fong taichō dejo esto — indico y le mostro la Zanpakutō que antes se encontraba envuelta en el obi color amarillo.
— Suzumebachi — susurro la morena reconociéndola, por su empuñadura dorada y su funda morada, dorada y negra, dio un paso flash que le llevo justo frente a Byakuya, extendió su mano que le temblaba ligeramente sus dedos rozaron la empuñadura y luego lo paso a lo largo de la espada de manera casi ceremoniosa.
El capitán de la décima división que observaba con calma, levanto su vista y vio a Unohana que miraba con total atención lo que ocurría. Por su parte Byakuya que se encontraba más cerca pudo ver que los ojos de la morena denotaban cierta tristeza y anhelo que ya antes había visto en Soi Fong, justo cuando depositaba a Yoruichi en la capsula que Kurotsuchi ocupaba para la recuperación y la realización de lo que ellas podían haber sentido se le revelo. Byakuya lo podía recordar, ahí noto como Soi se inclinaba y decía algo a una morena inconsciente, había pensado que era una sugestión de su mente, pero justo ahora se daba cuenta que entre ellas existía algo profundo.
— Ella seguramente deseaba que la tuvieses — explico Tōshirō a su lado y la morena le miro seria.
Sin pensarlo Kuchiki dijo — su Zanpakutō, una extensión del alma y corazón — la extendió ofreciéndola con una leve inclinación de cabeza, Yoruichi tomo la empuñadura con su mano derecha y la alzo, una leve brisa soplo en el lugar como si se tratase de una leve caricia, al momento los dorados ojos miraron los grisáceos del capitán del sexto escuadrón que parecían confusos y sorprendidos.
Tōshirō abrió ampliamente sus ojos turquesas con un dejo de asombro eso era algo fuera de lo común y no evito mirar a Byakuya recordando lo que le había comentado, Unohana miro curiosa lo que ocurría ya que eso era un tanto extraño — creo que será mejor volver a nuestros cuarteles — señalo el peliblanco.
Byakuya asintió — Unohana taichō, Shihōin-san — se despidió Byakuya y Tōshirō solo hizo una inclinación de su cabeza pues no quería perder tiempo.
Yoruichi se quedó ahí mirando un momento más la Zanpakutō que había sido de su pequeña abeja, hace un rato cuando la tomo sintió algo en el ambiente y se preguntaba que había sido eso si se suponía que cuando un Shinigami moría su Zanpakutō solo pasaba a ser una Katana normal — Yoruichi-san, será mejor regreses para terminar con los pendientes — dijo la capitana del onceavo escuadrón ya que había notado algunos miembros del Onmitsukidō curioseando por ahí.
— Voy — señalo la morena y con un paso entro a la oficina, mientras envolvía la espada de nuevo en el cinturón amarillo donde al parecer Byakuya le había resguardado.
Era de noche cuando Yoruichi salía de tomar una ducha, después de toda la actividad de recoger todo de la habitación y oficina de Soi Fong junto a Unohana, la morena se adueñó de un par de cosas de la capitana. Lo primero había sido el Haori que aún mantenía su perfume y que podía asegurar que verlo solo le traía la imagen de su pequeña abeja con sus dos trenzas y los dos aros de oro al final que bajaban por su espalda, la otra cosa era el peluche negro de gato con el cual la capitana dormía y aunque ella se lo había negado Yoruichi lo confirmo una vez que irrumpió en sus aposentos cuando la peli azul dormía.
Suspiro al llegar a su cama, Tōshirō y Byakuya le había entregado algo demasiado preciado para Soi que era su Zanpakutō. La tenía sobre su cama medio envuelta en la faja amarilla y no dejaba de mirarla con curiosidad, lo que Byakuya le había dicho era algo cierto, pero sobre todo personal como si este enfatizaba que Soi le dejaba parte de su alma y corazón al entregarle a Suzumebachi. El toque de la puerta le saco de sus pensamientos y ella coloco la espada con el cinturón bajo su almohada.
— Adelante — dijo suavemente.
Su padre apareció y tras él su madre, por acto reflejo la morena soltó un resoplido, en la cena el patriarca volvió a sus intentos de averiguar sobre la reunión con el comandante en jefe — hija, aunque te molesta mi insistencia debemos estar cuidadosos de lo que el Gotei y central 46 decidan sobre la segunda división y el Onmitsukidō, volver al caos e incertidumbre de la última vez no es conveniente.
— Shiro — regaño Minako, cuando vio que su hija le miro curiosa.
El moreno hablo — cuando abandonaste tu posición hubo caos en el Gotei, central 46 y los nobles que no podían creer lo sucedido, muchos del consejo estaban molestos porque quisiéramos o no éramos directamente responsables puesto que tú eras líder del clan — señalo— hubo vandalismo en la segunda división y el Onmitsukidō al instante ya que tus posiciones personales fueron quemadas.
— Siempre dijimos que lo material no importaba y el caos no solo fue por el segundo escuadrón, recuerda que hubo otros capitanes y tenientes involucrados— indico Minako y su esposo asintió, la morena guardo su sonrisa al imaginar que diría su padre de saber que Soi había sido quien quemo todas sus pertenencias.
— Entre perder capitanes y el caos por las desapariciones de almas en el Rungokai Yamamoto se olvidó que la segunda división y el Onmitsukidō es un puente entre los nobles, central 46 y Gotei, paso más de un mes sin saber qué medidas se tomarían para reemplazar al capitán, si sería otro noble que déjame decirte hubo muchos que se propusieron para ser tomados en cuenta — explico Shiro y la morena tomo asiento.
— ¿Qué hizo Yamamoto? — Pregunto la morena curiosa por saber sobre ese tiempo.
Shiro sonrió — estaban por llegar dos meses desde tu desaparición, fue ahí cuando llamo a varios nobles y se presentó en una audiencia en la central 46 para informar que tenía un candidato perfecto para el cargo pero que aún le faltaba Bankai.
Minako se alegró al ver que su hija relajo un poco su postura y medio sonrió — ¿dijo quién era el candidato? — Cuestiono la morena.
El moreno sonrió un poco — proveniente del clan Fong, Shaolin Fong se vislumbraba como la única persona en la segunda división y Onmitsukidō con el suficiente talento y capacidad necesaria para liderar, primero porque había nacido y crecido en el seno del Onmitsukidō, segundo porqué estaba familiarizada con informes y el papeleo interno de la división — Shiro miro acusadoramente a su hija — pero lo más importante era que a su temprana edad ya poseía un Shikai y sus habilidades en Shunpo, Zanjutsu, Kidō, Hakuda y Hohō según lo informo Yamamoto eran altas a comparación con la mayoría de los Shinigamis de mayor edad y con algún asiento en el escuadrón, hasta sospechaba que tenía el poder a nivel de un teniente.
— ¿Tu que pensaste de eso? — Pregunto la morena volviendo un poco a como era su personalidad de cuando era capitana, ciertamente Soi era todo eso cuando ella dejo el Seireitei, aunque le faltaba pulirse era muy consciente de su talento innato, hasta para ella misma fue un orgullo ver su evolución bajo su instrucción personal.
Shiro se encogió de hombros — lo que yo pensara en ese momento no era importante para los nobles ahí reunidos, al final yo era el padre de una traidora — soltó y la morena suspiro al entender la queja implícita — por mucho que hubiese preferido que las cosas no fueran de esa manera ella era la mejor opción para nosotros, pero nadie lo aceptaba primero porque Shaolin era de la baja nobleza y algunos nobles sabían que desde siglos atrás estaban al servicio a nuestro clan, aun así, Yamamoto acalló las quejas cuando mostro dos cartas de recomendación para la joven Fong y se sabe que por regla general el aspirante debe tener que ser propuesto o en todo caso recomendado.
Yoruichi frunció el ceño, recordando que ella nunca dejo algo escrito aun cuando había pensado hacerla su teniente en un futuro muy cercano — recomendaciones para el puesto — repitió un poco confusa — ¿de quién? — Pregunto.
— Ginrei Kuchiki y Retsu Unohana — respondió Shiro al momento y su hija pareció asombrada — además de eso Yamamoto-dono manifestó su total respaldo y confianza en que Soi Fong obtendría su Bankai en 10 años.
Yoruichi se puso de pie al instante entre contrariada e impresionada — pero eso es poco tiempo — señalo — cuando me fui el Shikai de Soi Fong apenas se mantenía por treinta minutos por lo que aun que debía perfeccionarlo y eso seguramente tomaría un tiempo considerable, pero para llegar al Bankai es un arduo trabajo de 10 largos años para un Shinigami normalmente dedicado.
Shiro sonrió con cierto orgullo — pues ella lo hizo en 4 años, Yoruichi.
— ¡Qué! — Soltó sorprendida la morena.
— Central 46 y los nobles acordaron dar un voto de confianza al respecto, al término de ese plazo se llamaría a los nobles y al comandante para ver si Shaolin Fong había cumplido con el Bankai, mientras tanto tu teniente Marenoshin Ōmaeda y Soi Fong llevarían las riendas de la segunda división con la supervisión de otros capitanes y por supuesto el comandante en jefe — sonrió un poco — cinco años después Yamamoto envió invitaciones a la ceremonia de envestidura de capitán de la segunda división, días después presentó el informe a central 46 y nobles donde ya se conocía por lo que Soi había logrado en 3 años en la segunda división y Onmitsukidō.
— Pero tú hablaste de caos e incertidumbre — señalo la morena.
Shiro suspiro — varios nobles quisieron tomar la segunda división imponiendo su influencia y con eso iniciar una disputa de poder, hubo luchas internas y rencillas, pero Soi implanto el orden en el tiempo que fungió como encargada interina, limpio el Onmitsukidō de casi toda la influencia noble y fue tras algunos nobles que causaban sedición con permiso de central 46 y el respaldo de Yamamoto — frunció el ceño — fue inflexible y severa en sus castigos, muchos nobles se acercaron para influenciarle, pero ella desdeño a todos y cada uno de ellos, desde ahí empezó a crearse cierta fama y por supuesto que gano el respeto de muchos.
— Ya se de esa fama de cruel y perra fría — indico la morena con tono molesto.
Shiro sonrió— ciertamente una descripción exagerada para mi gusto, fue bueno que no tomara en cuenta lo que opinaran los demás, para mí solo seguía sus convicciones y fue honorable en todo su actuar, además sin querer ayudo a nuestra causa evitando mayor vergüenza y una caída inminente. Por eso mismo me preocupa lo que pueda pasar en esta ocasión, Kyōraku-dono ciertamente no es como Yamamoto.
La morena suspiro — pues es un alivio que sea así— comento —pienso que no deberías preocuparte, aunque no lo parezca Kyōraku es una caja de sorpresas y seguramente algo estará pensando con respecto a la segunda división, pero como dije antes en la reunión no se habló nada de eso.
Su padre le miro como queriendo ver atreves de ella, pero solo vio la impasibilidad de siempre — entiendo hija, perdóname — expreso — no quiero ser inoportuno con respecto a ese asunto y otros más, pero me parece que ya es tiempo de volver de a poco a la normalidad, en todo caso deberías volver a los entrenamientos de tú hermano, Soi no dejaba que holgazaneara tanto.
El patriarca salió de su habitación dejando a la morena pensando las últimas palabras sobre volver a la normalidad, pero su madre suspiro — no es que tu padre sea insensible hija, simplemente el no entiende que Shaolin fue alguien que siempre estuvo contigo y tuvieron un lazo que les unía.
La morena bajo su rostro pensando si su madre sabía o se imaginaba que tan profundo era ese lazo — si madre, ella era importante para mí.
Minako sonrió con un dejo de tristeza — tú también lo eras para ella hija — dijo acariciando su rostro — trata de descansar y toma las cosas con calma.
— Gracias madre — expreso la morena y Minako se despidió con un beso, para dejarla sola con sus pensamientos. La morena se recostó en su cama dejando escapar un gran suspiro, este día se había enterado de muchas cosas que ignoraba de cuando ella había huido con Kisuke y los demás al mundo de los vivos. Pero algo importante deseaba saber y eso era como Soi había conseguido su Bankai en menos tiempo del normal y la única persona a quien podría preguntarle o podía decirle era Unohana.
Gracias por Leer.
