Gracias por seguir la Historia y espero esta actualizacion sea de su agrado.
Cursiva- Flash Back
negrita - Palabras dichas por otros.
CAPITULO No 3
CAPITULO No 3
El día siguiente Yoruichi despertó un poco más descansada, días atrás había dormido más o menos bien. Miro a un lado y no sabía cómo pero ahí estaba el obi amarillo con Suzumebachi, como si descansase junto a ella, por lo que no pudo evitar soltar una sonrisa que al instante se borró. Frunció el ceño con seriedad cuestionándose: ¿por qué Soi desestimo el uso de su espada al final y porque se la entregó a ellos? La conocía bien, sabía que la peli azul no se desprendía de su espada bajo ninguna circunstancia, la morena tenía tantas preguntas que seguramente nadie podría responder porque la única persona que podría darlas ya no estaba ahí.
El toque de la puerta y la voz de Yūshirō le saco de sus pensamientos — Onee chan dice mamá que ya todo está listo para el desayuno.
Puso los ojos y coloco el obi con la espada bajo la almohada — pasa — ordeno y el joven entro sin reparo alguno.
— ¿Es cierto que entrenaremos hoy? — Pregunto un poco inconforme.
Yoruichi le miro curiosa, su expresión era extraña — papá dice que ya has descansado suficiente — el bajo su mirada — ¿qué pasa, aun necesitas recuperarte? — Cuestiono.
El joven se acercó y tomo asiento a la orilla de la cama — los entrenamientos no serán lo mismo sin Soi-chan — señalo un poco triste y la morena bajo su vista, era cierto su hermano se entraba con ella dos veces a la semana como un reloj y según sabia ya llevaba un par de años haciéndolo — además tu aun no te recuperas por completo, tu presión espiritual fluctúa por instantes.
Soltó un suspiro mirándole— estoy bien de mis heridas — indico al instante.
El moreno suspiro — pero yo aún no estoy listo — soltó — aún es muy pronto, me sentiría extraño — dijo y con un poco de molestia se apresuró a salir de la habitación.
La morena observo hacia donde él había desaparecido cerrando la puerta tras de sí, por segunda vez se sintió culpable al pensar de porqué de todas las cosas había seguido el consejo de Kisuke de llevar con ellos a su pequeño hermano a la pelea en el palacio del alma rey, eso era totalmente inaceptable y lo sabía muy bien, siempre en una familia noble se debía resguardar a los jóvenes más si eran de la rama principal. Se puso de pie pensando en que debía ser un poco más sensata de ahora en adelante, por ahora era mejor dejar de lado todo lo que le molestaba y preocupaba, pues ya habría tiempo para poner todo en orden y reflexionar en lo que sería el futuro, por hoy solo se conformaba de que no hubiese reunión con el consejo del clan porque realmente no tenía ánimos para eso.
En la tarde se encontró en una reunión del clan para su mala suerte, todo le parecía un fastidio más cuando los ancianos tomaban los temas sobre el futuro del Gotei después de la guerra, central 46, la nobleza y para rematar no podía faltar la política. No sabía realmente que hablaban pues por un momento no les puso atención, entonces de pronto logro escuchar algo qué le puso alerta — las reuniones sociales empezaran pronto y con ellos las formalidades para llevar a cabo un matrimonio dado que fue una de las que lucho en la última guerra del Gotei y sobrevivió — soltó un anciano — podemos aprovecharnos de eso, aun cuando la edad casadera de la princesa ya le ha sobrepasado aún hay esperanzas — apunto otro de los ancianos, eso hizo que la morena despertara por completo de su letargo.
Shiro le miro serio — pueda que Yoruichi regresara a sus obligaciones como cabeza del clan, pero vive entre la sociedad de almas y el mundo real, apoya al Gotei desde ahí por lo que no creo que sea conveniente un enlace ya sea de boda o compromiso con otro noble que no quiera dejar la Sociedad de almas.
—Desde que inicio la pasada guerra tomo parte del Gotei dejando de lado el mundo de los vivos — señalo otro anciano — esta es nuestra oportunidad de buscar heredero esperado para nuestro clan.
— No — espeto de manera enérgica la morena interrumpiendo la discusión — hace más de un siglo atrás lo exprese claro y vuelvo a repetirlo, no voy a casarme por mucho que ustedes lo demanden.
Todos guardaron silencio y le miraron con sus rostros serios — creo que podemos hablar de este asunto luego, este no es un buen momento dado que acaba de terminar un conflicto, justo hay otras cosas que considerar y son más importantes resolver — indico Shiro lanzando una mirada que su hija conocía muy bien, la cual significaba que de eso hablarían en privado.
Cuando llegaron a la mansión, la morena subió a su habitación alegando cansancio mientras sus padres iban al despacho para seguramente charlar de lo que se había hablado en la reunión. La morena se escabullo de su casa sin que nadie se diese cuenta y cuando lo noto sus pies le había llevado directamente al campo de árboles de Sakura donde había hecho esa promesa hace más de un siglo.
La morena tomo asiento bajo un árbol, estar ahí era difícil sabiendo que Soi Fong no lo estaría más. De pronto era como si todo lo ocurrido cayera sobre ella de nuevo sin poder evitarlo. Recordó que al despertar en el cuarto escuadrón lo primero que pensó fue en Soi Fong y su hermano, todos los recuerdos se agolpaban confusos, dolorosos y al final la impotencia de una realidad que era asfixiante, no sintiendo su entorno y la cantidad de presión espiritual que desprendía, al momento una voz le saco de su trance.
— Lo que haces es peligroso — la voz de Byakuya le saco de sus pensamientos.
Yoruichi le miro confusa, pero al instante noto que sus ropas estaban destruidas por la activación del Shunkō — yo…— intento decir algo, pero no pudo y solo le quedo hacer retroceder su Reiatsu.
Byakuya suspiro — espero no lo hayan sentido hasta el treceavo — expreso con una leve sonrisa calma y la morena abrió sus ojos levemente sorprendida— no te preocupes, al llegar puse una barrera, fue una suerte que estuviese por los alrededores o si no esto sería comentado por todo el Gotei.
La morena suspiro, ya esto era preocupante porque no era la primera vez que sucedía, pero algo en su cabeza hizo clic — ¿qué haces por aquí? — Pregunto ya que estaban en los campos del segundo escuadrón — parece que estas muy lejos del sexto.
Byakuya enarco una ceja — vine a revisar algunos informes del Onmitsukidō y de la segunda división, además de cerciorarme como Ōmaeda-Fukutaichō ha avanzado con la reconstrucción.
La morena le miro extrañada y curiosa — ¿porque haces esto? — Cuestiono.
— ¿Por qué no lo haría? — Pregunto serio Byakuya — además no soy el único que ayuda, Tōshirō, Unohana, Shinji y Lisa también colaboran con el escuadrón — explico y noto la confusión en la morena — lo hacemos por Soi Fong, no vamos a permitir que todo su esfuerzo y escuadrón caigan en un juego político sin sentido, los nobles están haciendo lo posible para volver a tener influencia en el Onmitsukidō.
Yoruichi le miro seria soltando una pregunta que dejo al Kuchiki helado — ¿por qué permitieron que usara esa nueva técnica? — Cuestiono a sabiendas como era Soi Fong.
Byakuya abrió los ojos en sorpresa, pero sobre todo hubo una tensión en su rostro que la morena pudo notar — yo...
— Lo siento, no debí decir eso — señalo Yoruichi suavemente al darse cuenta que era totalmente injusta, ella fue su maestra, alguien cercano y por quien tenía sentimientos, por eso mismo no debía reclamar responsabilidad a otros cuando ella misma le dejo ir a luchar sola por esperar una estrategia de su amigo el genio que al final no sirvió para nada — sé que en parte es mi culpa, tú y Hitsugaya al menos estuvieron a su lado hasta el final.
Kuchiki suspiro largamente —aunque no lo creas también me he preguntado eso mismo y estoy seguro que Hitsugaya lo tiene en mente —señalo serio — mi raciocinio dice que no es culpa de nadie, es nuestro deber luchar hasta las últimas consecuencias, pero….
La morena suspiro — te sientes responsable — dijo casi en un susurro — seguramente ella diría que fue mejor perder un capitán que a tres y ciertamente es lo más razonable.
Byakuya le miro serio, la gata demonio que conocía hace tiempos por momentos se vislumbraba — deberías ir con Uno…— suspiro — Kotetsu taichō para que verifique tu presión espiritual.
Yoruichi le miro — estoy bien Kuchiki.
— Aunque lo repitas muchas veces tú misma sabes que no es así — señalo el pelinegro, luego salió de ahí en un Shunpo perfecto, no quería ser una molestia más para la morena que al parecer lo estaba pasando mal, además de que hablar de cosas personales no era su mayor especialidad y deleite.
Yoruichi dejo el lugar después de unos minutos, su rumbo le hizo sonreír porque ni en sus más locos pensamientos hubiese imaginado ir justo ahí. El panorama era extraño parecía que había un evento o algo así porque había un círculo y algunos Shinigamis peleaban con todo en el patio, pero que se podía esperar de la onceava división. Sonrió levemente al visualizar a la persona con la que deseaba hablar, extrañamente ahora podía decir que con esa expresión sádica y cruel si parecía ser la Kenpachi.
— Ikkaku — llamo la Kenpachi.
— Si, taichō — respondió.
Ella le miro seria — sigan con las luchas, tú y Yumichika están a cargo.
— ¿Te vas taichō? — Pregunto extrañado y noto la mirada asesina de su capitana y sonrió — claro capitana, estaremos aquí haciendo lo que pides.
Ella sonrió y salió de ahí llegando a la puesta de la oficina que hasta hace poco se había ordenado, ahí se detuvo — ¿vienes o te quedaras ahí? — Cuestiono.
Al instante la morena aterrizo a su lado — buenas tardes Retsu-san, espero no haber interrumpido — saludo mientras las dos ingresaban a la pequeña oficina. Tomaron asiento y guardaron silencio, Yoruichi suspiro luego de un momento — tienes un buen festival de violencia y golpizas ahí afuera — señalo.
Unohana rio — ¿realmente has venido para decirme eso? — Pregunto — porque mejor no hablas claro, así nos ahorramos darle vueltas al asunto, además noto que aun pierdes el control de tu presión espiritual — la morena suspiro — seguro casi todos sintieron ese leve despunte de poder.
Yoruichi suspiro — realmente he intentado el manejar mi Reiatsu, pero en estos momentos se me dificulta un poco — le miro seria — ¿podrías ayudar? — Cuestiono.
— Debes ir a la cuarta división Yoruichi-san — indico divertida y luego puso su rostro serio — sé que es difícil lo que ha sucedido — soltó — Soi-chan también fue alguien cercano a mí, pero cuando has vivido tanto tiempo te das cuenta que lamentarse no es bueno y de alguna manera siendo un Shinigami que has vivido demasiado puedes ver que algunos ya no están y simplemente aceptarlo como parte de la vida.
Yoruichi bajo su rostro — es difícil, más cuando siento que todo ha sido mi culpa desde el principio — expreso.
Retsu le miro — ¿qué es lo que te atormenta Yoruichi-san? — Pregunto de una vez.
La morena le miro — no puedo creer todo lo que ha pasado — soltó — no sé qué hacer Retsu, Soi ya no estará más justo después que confeso que me amaba — expreso, Unohana le miro un poco sorprendida ante lo último que decía — se supone que siempre estaríamos juntas, lo prometimos y al final ninguna de las dos lo cumplió — se quejó, en este punto no podía detenerse, no podía refrenarse más en todo eso que había retenido en su interior.
— ¿Que promesa? — Cuestiono, pero la morena se encontraba sumida en sus pensamientos, Unohana suspiro y hablo cuidadosamente — debes calmarte un poco Yoruichi-san — aconsejo con voz dulce, tanto que por un momento la morena recordó a la que hasta hace unos meses la capitana del cuarto escuadrón, totalmente diferente a la que ahora estaba frente a ella. Pasaron unos cinco minutos en silencio, la morena tratando de calmar todas sus ansias y pensamientos, Retsu intentando ser muy paciente y mientras la pelinegra tenía muchas cosas en mente que preguntar, aun cuando algunas que ya las conocía. Luego de unos instantes la morena se mostró más dueña de sí.
— No pareces muy sorprendida de lo que dije — señalo Yoruichi tratando de volver a la compostura.
Unohana suspiro — cuando te marchaste Soi era tan joven, aunque se vislumbraba una chica dedicada al escuadrón y Onmitsukidō tenía ciertos problemas funcionales, eso fue notable cuando apareció en mi oficina luego de quemar tus cosas — indico— después de un tiempo logre que tuviese un poco de confianza para que hablara sobre eso, ahí comprendí que había tenido por ti una admiración que bordeaba el amor, el inocente tipo de primer amor que puede consumirlo todo, pensé que con el tiempo lo olvidaría.
— Mi padre dijo que Soi logro el Bankai en 4 años, ¿es cierto? — Cuestiono la morena desestimando un poco lo que Retsu había dicho, había leído sobre el primer amor en muchos libros y novelas en el mundo viviente y ciertamente ese amor podía hacer que una persona no amara a nadie más que a ese primer amor de manera tan feroz.
Unohana sonrió levemente — los nobles no la querían como capitana y comandante del Onmitsukidō, Yamamoto tuvo que ser audaz para que ella tuviese una oportunidad, así que no le quedo más que asegurarles que lograría Bankai en 10 años.
— ¿Soi lo sabía? — Pregunto.
Unohana asintió — ella misma se comprometió entrenar para lograr Bankai al tiempo indicado, Ginrei Kuchiki fue quien le ayudo a entrenar para mejorar con su Shikai los primeros 15 meses donde avanzo notablemente, luego decidió entrenar por sí sola.
— ¿Ella entreno Bankai por si sola? — Cuestiono sorprendida.
Unohana asintió seria — como te dije antes tenía ciertos problemas, especialmente con respecto al sueño por lo que le trate con medicamentos para que no tuviese problemas graves de esa clase — informo — al momento en que llego al Bankai todo fue tratado con la mayor confidencialidad, aunque muchos dudaron ese hecho pues era muy pronto para lo que se espera de un Shinigami normal.
— ¿Qué sucedió? — Pregunto Yoruichi.
— El Instituto de Desarrollo y Tecnología alerto sobre una fuerte explosión de Reiatsu de origen desconocido al noreste del Rungokai cercano a Sabitsura, Ukitake y Ginrei fueron los asignados a investigar junto con Kurotsuchi — explico seria — al llegar al lugar según informes encontraron una devastación de más de una milla en un área boscosa que era vigilado por el segundo escuadrón — Unohana sonrió — a simple vista no había rastro de nada que fuese la causa, excepto que Kuchiki-san sintió pequeñas partículas Reiatsu que conocía como el de Soi Fong puesto que le había entrenado — la morena frunció el ceño — la encontraron lejos del lugar de devastación sin entender porque estaba ahí o que era lo que había sucedido, estaba inconsciente y con una baja considerable en su energía espiritual, su brazo aun mantenía su espada en forma de Shikai — suspiro — en ese entonces todo se mantuvo en secreto sospechando que quizá había sido atacada por algún enemigo y solo los involucrados sabían de eso, se esperó a que ella despertara para aclarar lo que había pasado.
— ¿Qué sucedió cuando ella despertó? — Cuestiono la morena y noto como Retsu sonreía con cierta satisfacción.
— Confirmo que había logrado Bankai — respondió — nos sorprendió a todos, pero a la vez me causo un poco de curiosidad que no pareciese feliz ante ese hecho, luego se le llamo a una reunión donde informo como había sucedido todo ya que no hubo capitán o alguien que le instruyera como comúnmente sucede.
— ¿Cómo es que logro hacerlo tan pronto y sin supervisión? — Cuestiono la morena un poco triste y sintiéndose culpable, aun recordaba la primera vez que bajo su instrucción la peli azul logro saber el nombre de su Zanpakutō y despertar su Shikai, había sido como una niña encontrando un juguete y amigo nuevo.
— Cuando se quejó que dormía poco le medique esperando que cesaran los sueños, pero según me comento sentía que no le dejaban estar alerta por las noches — informo la Kenpachi, ahora la morena se pregunta si esos en realidad eran sueños o pesadillas y de que clase — aun así le deje el medicamento con advertencia de tomarlo con menos frecuencia porque no era muy saludable, fue así que ella tomo por costumbre meditar e ir a su mundo interior, creo que el alma de su espada en ese aspecto fue determinante para alcanzar el poder necesario para Bankai.
La morena enarco una ceja — Suzumebachi al parecer era un poco temperamental.
— Un reflejo vivo de su portador — señalo Retsu seria — Soi-chan no cambio mucho en ciertos hábitos, ya que algunas veces aparecía de madrugada para ser tratada por heridas graves — la morena no pudo evitar una sonrisa y la capitana le lanzo una mirada reprobatoria — una mala costumbre que aprendió de ti, recuerdo que cuando le entrenabas también la llevabas a mis aposentos para que nadie la viese herida y supiera que la entrenabas personalmente.
La morena suspiro — eran otros tiempos y ella era muy tímida.
Unohana le miro seria — los primeros 10 años fueron de transición, paso del dolor y la tristeza a enfocarse en la segunda división y el Onmitsukidō, cambio algunas cosas e impuso el orden con mano de hierro, al mismo tiempo se enfocó en su entrenamiento de una manera muy estricta, en ese tiempo vino unas 30 veces para que le atendiera, pero al examinarle podía notar que había muchas lesiones no tratadas como se deberían y ahí aprovechaba a curarle todo lo que arrastraba.
Yoruichi hizo mala cara — siempre igual, desde que empecé a entrenarla no quería ir a la cuarta división, pero conmigo no le quedo de otra— suspiro — ¿qué paso luego de los 10 años?
Unohana le miro — cambio tan pronto como se convirtió en Taichō, era severa y poco comunicativa con los demás aun cuando nunca fue habladora — señalo —recuerdo que cuando mostro su Bankai en la ceremonia entendí que de aquella tímida niña que conocí no quedaba mucho, Yamamoto, Sasakibe, Ginrei, Shunsui, Ukitake y yo estuvimos presentes para la demostración — Unohana sonrió levemente — ella se encontraba inconforme con el resultado por considerarlo llamativo, pero cuando lo activo se pudo percibir un Reiatsu muy violento y poderoso, el ambiente se llenó de un aura puramente asesina y cargado de odio, al final comprobé que todo en ese Bankai parecía llevar a la destrucción total.
— Claro, ella me odiaba — dijo suavemente — posiblemente Suzumebachi le otorgo el poder, alimentando el resentimiento y odio.
Unohana le miro seria — la cantidad de odio fue equivalente a la devoción que se te profesaba Yoruichi, Soi-chan solo tomo lo que tenía para sobrevivir y salir adelante lo mejor que pudo a su corta edad, me parece que en ese entonces pedimos demasiado de su parte y el ser investida con el Haori del segundo escuadrón fue algo que le hizo cambiar mucho más — suspiro largamente — pero a diferencia de ella, tú eres mayor y más consiente de las cosas por eso mismo deberías de seguir adelante.
Yoruichi le miro seria odiaba ser en cierta manera reprendida — lo sé Retsu, pero no es tan simple cuando me doy cuentas de muchas cosas que he hecho mal.
— Sé que es muy pronto, pero debes empezar a poner orden en tu vida — la morena le miro seria — la vida sigue Yoruichi, ya sea que no quieras o no y en eso Soi-chan fue consiente pues vio una división abandonada a punto de caer en desgracia y la levanto con trabajo y dedicación.
— Yo nunca quise poner esa carga tan pesada sobre ella— soltó la morena.
Retsu le miro — lo sé, pero el Onmitsukidō era parte de ella y servirte fue su vida hasta que te fuiste, Soi tomo lo que dejaste tirado y lo levanto, así como hizo con su vida y es eso lo que tú deberías hacer.
La morena suspiro cansinamente — siempre he hecho lo que pienso correcto según mi criterio sin importar nada más — explico — cuando me fui nunca creí que ella se convertiría en alguien tan diferente de cómo le conocí, en ese entonces pensé que todo había sido mi culpa — suspiro — si yo no hubiese abierto mi boca en aquella ocasión…
— ¿Aquella ocasión? — Cuestiono Retsu.
Yoruichi miraba hacia la nada perdiéndose en su memoria — regresábamos de una expedición de matar huecos, para Soi su desempeño había sido terrible solo porque le ayude con un hueco — suspiro — nunca me importo la escolta en todos los años que la tuve, pero Soi era diferente siempre queriendo cuidarme hasta de Kisuke…trate de hablar con ella para que calmar su auto flagelo, cuando le busque estaba como todas las veces, entrenando hasta el cansancio.
Unohana sonrió — en el pequeño bosque de Sakuras, siempre entreno ahí desde que recuerdo — señalo la Kenpachi llevándose una mirada recelosa de Yoruichi — no me veas así, conocí el lugar una ocasión cuando Soi había desapareció por un día entero luego de uno de sus entrenamientos personales para conseguir Bankai, Ginrei-san tuvo que buscarle con Kidō ya que el teniente no la encontraba por ninguna parte — negó con su cabeza — había usado una barrera Kidō y cuando la encontraron estaba mal, su Reiatsu era demasiado bajo, por eso mismo tuve que desplazarme hacia el lugar para atenderle.
La morena bajo su rostro — los Fong y su severa instrucción no me eran tan molestas como el hecho de adoctrinarlos para dar su vida por el Gundanchō como unos simples sirvientes sin valor — suspiro — pero ella era diferente, cuando lo afirmaba había convicción y…
— ¿Amor? — completo Retsu cuestionando, aunque ella sabía bien la respuesta.
— "Siempre estaré a su lado protegiéndola, siempre"; dijo Soi esa noche — una lagrima resbalo en su rostro — respondí: si, prometámoslo — guardo silencio— yo nunca hubiese dicho algo como eso, pero las palabras ya habían salido entonces entendí lo significativo del momento, de lo que había dicho y aun así sentí que estaba bien decirlo…pero esa madrugada sucedió lo de Kisuke y los demás capitanes.
Retsu le miro seria — como te dije antes, Soi tenía sentimientos fuertes por ti, aunque en un primer momento pensé que podría ser algo pasajero, quizá al principio fueron disfrazados con una ferviente admiración, el deber y una veneración un tanto insana, pero nunca imagine que tú también tenías sentimientos por ella aun cuando era más joven que tú.
Extrañamente la morena se sonrojo — yo no…— Retsu sonrió dejando a la morena confusa y un poco avergonzada ya que lo quisiera o no se podía ver muy mal la situación, dado que Soi era tan joven, ella también lo era, pero a comparación de su pequeña abeja podía decirse que ella era casi una mujer experimentada.
— Seguramente ni tú sabías lo que pasaba o lo entendías— señalo la pelinegra — la primera vez que apareciste en mi oficina con ella herida y en brazos no permitiendo que otros le atendieran o repararan en ella fue una sorpresa. Siempre fue algo curioso para mí, más cuando parecía ser que la joven escolta estaba muy cerca de ti, de una manera que no lo vi con Urahara-san.
La morena suspiro — después de lo de Ichigo, no sabía cómo tratarle, era muy diferente a como recordaba — sonrió levemente — también me sorprendió su cambio por la madures que mostraba, además parecía no mirarme con esa devoción desbordante de antes, algunas veces sentía que ni me quería mirar — negó con su cabeza — cuando lo hacia su mirada era severa, estricta y fría algunas veces.
Retsu suspiro — aun así, volviste para darle vuelta a su vida, otra vez — señalo la Kenpachi.
— También ella cambio el mío — expreso la morena.
Unohana sonrió maliciosamente — entonces Yoruichi ¿entiendo que por fin te diste cuenta de tus sentimientos hacia ella? — Pregunto.
La morena le miro confusa— no es que me diese cuenta de inmediato, creo que más bien fue algo paulatino, ella siempre ha sido muy seria y formal que simplemente algo como ella y yo juntas, podría sonar como algo descabellado — indico y Retsu asintió.
— Aun así, sucedió y según lo que me dices puedo creer que eso viene desde hace más de un siglo, pero de una manera un tanto inocente — señalo la pelinegra.
— Su actitud sumisa como cuando era mi guardaespaldas aparecía de pronto pero luego se tornaba seria y distante, me tomo un tiempo darme cuenta que ella no era aquella niña que ibas tras de mí o que hacia lo que decía— sonrió — cuando decidí tomar mi lugar en la familia nuevamente, ya había aceptado que era una figura de poder y autoridad en la nobleza, también en el Gotei tenía su fama bien ganada, debo aceptar que me tomo un tiempo comprender todos esos cambios, además que estaba cercana a mi hermano como mentora.
Unohana sonrió — debes darle crédito, tuvo que tomar mucho temple y dominio de sí para disfrazar y ocultar sus sentimientos.
La morena le miro seria — hubiese preferido que no lo hiciera.
Retsu enarco una de sus cejas — ella sabía muy bien que hay cosas que eran posibles y otras no Yoruichi, acaso se te olvida quién eres y la posición que tienes en la nobleza como la 22ª cabeza del clan Shihōin.
Yoruichi frunció el ceño — con mucha más razón esta vez hubiese hecho lo imposible porque…. — suspiro — Retsu, jamás pensé que encontraría una persona de quien podría enamorarme — alzo sus ojos ambarinos hacia Unohana que le miraba — en este tiempo debes saber cómo es esto de ser parte de una de las cuatro familias nobles más importantes, debes mostrarte segura, autoritaria y desdeñosa, tener una máscara que no muestre lo que piensas y siente, con la única persona que me sentía libre de ser yo y quizá mucho más libre era con ella, admito que ni con Kūkaku o Kisuke lo llegue hacer completamente.
— Aun así, la dejaste por ayudar a Kisuke— señalo acusadoramente — aunque las razones fueran de peso, Soi-chan pensaba que había algo más que una amistad entre tu y Urahara-san, pero conociéndola seguramente nunca hubiese traspasado esa línea que les separaba.
— Yo si lo hubiese hecho — soltó Yoruichi — además con Kisuke eran solo sus celos infantiles, desde siempre los tuvo — acepto — en su tiempo me parecieron tiernos y divertidos, pero al final eran totalmente equivocados.
— Me dirás cuando fue que empezaste a sentir que entre tú y Soi había algo más que una simple relación de maestra y alumna — pidió la Kenpachi.
La morena sonrió — lo lamento, me fui totalmente por la tangente, pero a mi pensar todo fue algo paulatino, pero donde siento que empecé a ser un poco más consciente fue en la ceremonia de mi regreso como cabeza del clan Shihōin.
******************************Flash Back*******************************
La nobleza de la Sociedad de almas se encontraba reunida en una noche espectacular según se miraba en el amplio jardín de la familia Shihōin y no era para menos pues la heredera y 22ª cabeza de la familia Shihōin Yoruichi había regresado para tomar su lugar en los asuntos de su clan luego de más de cien años de haber sido acusada de traición en el Gotei 13. La mayoría de los nobles y cabezas de familia se encontraban entre los invitados a si como miembros destacados del Gotei como Yamamoto Genryūsai, Byakuya Kuchiki que también era noble y por supuesto la capitana del segundo escuadrón y comandante del Onmitsukidō Soi Fong.
El ambiente era expectante y a su vez lleno de ansiedad, muchos no habían visto a la heredera desde antes de que huyera de la sociedad de almas y deseaban ver cómo sería su aspecto luego de un siglo, si la madurez había asentado su belleza exótica de la cual ella era conocida. Por otro lado, ya se escuchaban los comentarios políticos sobre lo que esto traería a la nobleza y al Gotei mismo, hasta Yamamoto que se encontraba con un grupo de ancianos nobles y algunos miembros de la central 46 comentaban sobre el asunto.
Mientras, Soi Fong se encontraba en una esquina hablando con un miembro del Onmitsukidō — mantengan el perímetro y sean discretos, no quiero ningún error.
— Si Gundanchō — respondió golpeando su pecho como era costumbre al recibir una orden.
— Eres el que está a cargo, te estaré vigilando — señalo con una voz fría mientras el sujeto asentía — estas despedido— dijo y la figura desapareció en un flash, la peli azul llevo su mano a su cien para masajearla y tal vez así calmar sus nervios, negó con su cabeza al pensar que debía dejar de estar en un rincón y volver al juego político.
Byakuya dejo el grupo de nobles con los que había estado charlando y se acercó a la peli azul que parecía tomar un poco de té — no deberías estresarte con los pobres del Onmitsukidō por cosas como la seguridad, quien en su sano juicio haría algo tan imprudente con 3 capitanes del Gotei y un ex capitán en el lugar.
— Sabes muy bien que es una obligación del Onmitsukidō el resguardar los eventos de los nobles, además fue una petición especial de Shiro Shihōin — explico la peli azul.
Byakuya sonrió levemente — seguramente teme que Yoruichi se escape del evento.
Soi puso los ojos ante la insinuación — quizá tengas razón — respondió y miro al pelinegro a su lado — ¿escapando otra vez del lazo del matrimonio? —cuestiono un poco divertida.
Byakuya se puso serio — tienes suerte de no tener ese lazo en tu cuello Fong, de todas maneras, prefiero tu compañía a las damas con sus coqueteos e insinuaciones vulgares.
Yoruichi se encontraba en su habitación mirando su reflejo en el espejo frente a ella mientras su madre terminaba de colocarle unos adornos en el cabello que hoy lo llevaba recogido— te ves hermosa — señalo con satisfacción Minako Shihōin al ver terminada la obra de sus manos en el cabello violeta de su hija.
Yoruichi suspiro, hace días cuando hablo con sus padres y los ancianos del clan sobre volver a tomar su responsabilidad como líder de la familia no esperaba que hicieran una celebración con invitación a todos los nobles para posesionarla políticamente en la Sociedad de almas. Justo ahora sentía que se arrepentía un poco de su decisión por el simple hecho de vestirse de esa manera, hace mucho tiempo no lo hacía y menos de arreglarse para ser objeto de escrutinio de unos viejos idiotas chapados a la antigua llenos de reglas y tradición. Pero al subir su mirada y ver a su madre con una sonrisa tan amplia, sus ojos brillantes llenos de amor y orgullo supo que aun con esa molestia eso era lo correcto.
— Gracias madre — dijo con una sonrisa y esta asintió.
— Iré con tu padre y le avisare que todo está listo — indico acercándose y entregándole un beso en la frente — esto ya lo has hecho antes hija, por lo que baja y deslúmbralos a todos.
La morena asintió y vio cómo su madre dejaba su habitación, soltó un suspiro — ya lo he hecho pero la incomodidad nadie me la quita — se quejó aun cuando una leve sonrisa se le escapó al notar la leve sensación de dos Reiatsus que ella conocía bien y eso al final le animo a salir. Cuando llego a la puerta que daba al jardín tomo un largo suspiro y abrió la puerta Shōji.
Un gong se dejó escuchar y una voz resonó — con ustedes la 22ª líder del clan Shihōin, Yoruichi Shihōin — anuncio la voz de un hombre.
La morena hizo su entrada y todas las cabezas miraron hacia su dirección, al instante camino adentrándose al jardín con paso firme, rostro serio no dejando que su mirar se detuviese en nadie en particular, aun cuando todos los ojos estaban sobre ella. Camino hasta llegar con sus padres y hermano que parecía un poco incómodo en su atuendo formal, luego los aplausos se hicieron sonar.
— Un brindis por mi hija y su regreso glorioso — expreso Shiro y todos los ahí presente alzaron sus copas por ello. Fue así como la tortuosa tarde noche empezó para la morena entre charlas con ancianos, algunos nobles que preguntaban cómo había sido vivir en el mundo de los vivos y otros que curioseaban sobre sus planes como líder del clan.
Luego de la charla sosa, se encontraba con un grupo de mujeres que charlaban banalmente sobre maquillaje, vestidos, los chismes más jugosos que quisiera o no eran de interés por simple hecho de que la información era poder ya sea trivial o de dudosa procedencia. Sin olvidar la típica charla de hombres donde siempre salía el nombre de Byakuya y aunque la morena siempre parecía no poner mucha atención a las fantasías adolescentes sus oídos registraron algo que le llamo la atención.
— Como siempre está hablando con la capitana Fong, es que acaso no charlan en el Gotei — se quejó una chica — quizá ellos tienen algo— expreso otra de las ahí presentes, cosa que hizo que la morena casi escupiese su bebida — vamos, ella no es tan bonita — indico otra más— yo no diría eso tan a la ligera, acaso no le has notado bien — señalo otra — siempre estoica pero amable, tiene rostro fino y no es fea, seguramente sería una amante perfecta si ella no fuera tan recta como una flecha— se soltaron unas pequeñas risas.
— Cof — la tos de la morena se dejó escuchar haciendo que la charla pausara— oh, Shihōin-san ¿se encuentra bien? — Pregunto una de las mujeres ahí presentes con un dejo de preocupación.
—Sí, solo necesito ir por agua— expreso e hizo una inclinación de cabeza — si me disculpan—se marchó un poco confundida y con una especie de molestia, esas mujeres eran peor cada vez, no podía creer que fuesen tan ofrecidas y no respetar a su pequeña abeja. Levanto su rostro mirando el lugar y vio a las dos personas que buscaba hablando con sus padres y el comandante en jefe, no lo pensó mucho y se dirigió hacia allí. Pero extrañamente Soi y Byakuya se separaron buscando la mesa de las bebidas.
—Al menos esta vez no escapo — señalo Kuchiki con un dejo de burla — ¿le sienta bien la formalidad, no crees? — Pregunto.
Soi enarco una de sus cejas curiosa, en verdad Kuchiki le preguntaba algo como eso a ella— es un poco difícil imaginarla vestida tan formal pero quizá ya deberá acostumbrarse, le queda bien — afirmo la peli azul con un poco de indiferencia sorbiendo de su copa, la verdad es que no había querido ver a la morena ataviada de esa manera porque le recordaba un poco el pasado.
Yoruichi llego tras de ellos y hablo suavemente— así que aquí es donde se esconde la pareja de los chismes.
Soi se tensó un poco, pero supo disimularlo, mientras Byakuya le miro curioso — ¿a qué te refieres? — Pregunto el pelinegro al instante la peli azul se giró para no darle la espalda a la morena.
Yoruichi estaba por contestar a la pregunta de Kuchiki cuando Soi se giró para verle y hablar mejor, pero extrañamente la capitana del segundo escuadrón le miro de una manera que hizo que las palabras e ideas se fueran de pronto. La morena podía decir que esos ojos acerados le miraban de pie a cabeza haciéndole sentir un extraño cosquilleo, a su vez un leve sonrojo se dejó entrever de parte de Soi.
Soi carraspeo y bebió rápidamente lo que quedaba de su bebida, había sido imprudente de su parte el quedar mirando a Yoruichi de esa manera, pero al verla de cerca con ese Kimono tradicional color lila y contrastes blancos, no pudo evitar quedar hipnotizada de su belleza — ¿pareja? — logro articular, tratando de que la charla prosiguiera y tuviese otras cosas en que pensar que no fuera la diosa frente a ella.
— Si — respondió la morena casi de manera poco audible, Byakuya enarco una de sus cejas y al instante ella pareció reaccionar — si, por supuesto las mujeres casaderas piensan que tú y Soi quizá están emparejados.
Los dos susodichos parpadearon — te dije que esto podía suceder — señalo Soi al pelinegro.
Él se encogió de hombros — al menos me quito de sus constantes insinuaciones— dijo el Kuchiki.
— Pero al parecer Soi no se librará de eso — indico la morena haciendo que los dos le miraran confusos sin entender lo que decía — me parece que algunas invitadas la encuentran atractiva— soltó la morena con un tono totalmente extraño en ella que para el pelinegro sonaba a… ¿celos?
Soi Fong se sonrojo al momento y Byakuya no pudo evitar sonreír levemente — ahora veras lo que se siente — expreso el Kuchiki. Mientras la morena miraba con seriedad a la capitana frente a ella, cosa que hizo que la peli azul se sintiera un poco cohibida dado que la mirada de Yoruichi le lanzo la vez que la había dirigido parecía una llena de lo que parecía ser advertencia.
***************************Final Flash Back****************************
Unohana sonrió — recuerdo eso — informo y la morena enarco una de sus cejas denotando curiosidad — se sentía tan avergonzada, seguramente no durmió muy bien esa noche ya que la mañana siguiente vino a contarme lo sucedido y su futura salida.
Yoruichi suspiro — después de ese día me di cuenta de quería arreglar las cosas con ella, luego lo que sucedió en nuestra visita al mundo de los vivos — señalo — además de eso supe que con mi hermano era menos formal en su trato.
Retsu rio divertida — no puedes comparar Yoruichi-chan, tu hermano es apenas un niño es más que obvio que no podía ser igual contigo cuando la perturbabas demasiado.
— ¿Perturbarla? — Pregunto la morena.
— Si — respondió Unohana — mental, física, sentimental… sexual— aclaro.
La morena se sonrojo — yo… — parecía confusa.
Unohana bufo — la capitana del segundo escuadrón no era de piedra Yoruichi, ella era como cualquiera de nosotros y tenía necesidades físicas que si no fuese por el tipo de vida austera en la cual se formó desde pequeña posiblemente hubiese dado pie a todas esas subordinadas que le ofrecían servirle en todo — indico con una sonrisa burlona.
La morena frunció el ceño — ella…— quería preguntar y a la vez le daba miedo la respuesta.
— No — respondió Retsu — la tentación nunca gano, aunque ella sabía todo el asunto sobre la intimidad sexual prefirió mantener sus fantasías bien guardadas, ¿por qué crees que entrenaba mucho?
Yoruichi soltó un suspiro de alivio y noto que la Kenpachi le sonreía burlonamente, extrañamente toda esa burla sobre la sexo, más bien hablar de Soi de esa manera le ponía nerviosa — yo debo regresar, es tarde.
Retsu asintió dejando la tortura de la morena — solo una cosa más Yoruichi— dijo la pelinegra antes que la morena cruzara la puerta de su oficina — debes seguir adelante con tu vida, por mucho que duela que Soi ya no está, el refugiarte en el pasado no ayudara.
— Yo...creo que es muy pronto — expreso suavemente.
Unohana suspiro, no era justo, pero ya era tiempo de lanzar un pequeño anzuelo — no se si sabes, pero solo hay unas pocas semanas para conseguir prospectos para capitán de la segunda división, central 46 ha preguntado por posibles por ellos y Kyōraku no puede hacerse de oídos sordos por siempre y evitar que algunos nobles propongan nombres.
— ¿Eso que tiene que ver conmigo? — Pregunto la morena con un dejo de molestia.
— Eres la única persona con la capacidad de llevar las dos instituciones, además ya antes has sido capitana y comandante del Onmitsukidō — respondió — aunque no se ha encontrado alguna recomendación, seguramente ella se sentiría más que complacida de que seas tú quien tome su lugar.
La morena tomo el pomo de la puerta, extrañamente su mano temblaba ligeramente al abrirla y luego de eso salió en un flash de ahí sin decir nada. Lo que dijo Retsu le había puesto mal, como era posible que pensaran que ella volvería a tomar esos títulos tan a la ligera. Mientras la Kenpachi al momento que ella salió del lugar envió un mensaje al comandante en jefe informándole que ya se había lanzado un pequeño anzuelo al gato.
Dos semanas pasaron desde la última vez que Unohana había charlado con Yoruichi y desde ese día no había aparecido en el lugar o sus alrededores, según informes del Onmitsukidō permanecía en su casa, dado que ella como otros capitanes se habían dado la tarea de verificar los informes para darles su aval y directrices según la bitácora que Soi había diseñado sobre vigilancia a ciertos nobles de peso en la Sociedad de almas y entre ellos se encontraban los Shihōin. El Gotei empezaba a levantarse a casi un mes del final de la guerra, la segunda división se mostraba más en pie ya que al parecer Ōmaeda había pagado mucho dinero por que la reconstrucción fuese pronta, sin contar que este había pedido los mismos detalles que antes tenían la oficina.
Yoruichi por su parte había empezado a entrenar con su hermano y esto le resultaba una buena actividad aun cuando hubiese querido un poco más de tiempo para asimilar toda la situación, ella había llegado a detestar esa parte del dolor, de la perdida y todo lo demás de lo cual nunca había reparado antes, aun así, la actividad física había resultado ser de ayuda al momento de controlar su presión espiritual, aunque sabía que lo mejor era ir a la cuarta división y terminar con ese problema de una vez. Para colmo de males los consejeros de su clan insistían que aun podía conseguir un esposo y dar el heredero que tanto deseaban, eso al final no era tan molesto como ver las luchas constantes por sugerir o colocar un dignó representante para hacerse cargo de la segunda división y Onmitsukidō ya que aún no había noticas sobre posibles candidatos.
Ese día en especial la morena quería salir, pero no sabía dónde, más aún cuando casi todo en la Sociedad de almas le recordaba a la capitana y definitivamente ir al mundo de los vivos no era algo que deseara, pues hasta ese día no había tratado de arreglar su pequeño altercado con Kisuke por el simple hecho de creer que este se lo merecía. Era la media tarde y había terminado de revisar unos papeles del clan que debía firmar, le apetecía perderse un poco de lo que desde hace más de una semana parecía no dejarle en paz y eran esas palabras de Retsu. Se cambió de ropas y como era su costumbre salió de su casa sin que nadie lo notara su camino iba dirigido hacia el Rungokai.
Kūkaku se encontraba sentada comiendo un poco y degustando sake con la inesperada visita que se encontraba a su lado. Kisuke Urahara había llegado a la Sociedad de almas porque había sido convocado para un asunto importante, por supuesto que la joven Shiba no era sabedora de nada pues él había alegado que pasaba por ahí a saludarle, pero una sonrisa fue dibujada en su rostro de la noble al notar un leve Reiatsu que conocía muy bien.
— ¿Acaso se pusieron de acuerdo? — Pregunto la pelinegra.
Kisuke bajo su sombrero con seriedad eso no lo esperaba — para nada, seguramente se sorprenderá al verme pues no la veo desde la última reunión de capitanes y mucho menos de cruzar palabra con ella — señalo — desde el final de la guerra no visita el mundo de los vivos.
La Shiba le miro seria — ¿qué ha sucedido entre ustedes? — Cuestiono curiosa.
Kisuke sonrió — solo un pequeño mal entendido — respondió sobándose su hombro izquierdo como acto reflejo, recordando que ahí fue el primer golpe lanzado por la morena en aquella ocasión, la verdad es que temía que aun siguiera molesta y lo más extraño era que no entendía cuál era el motivo de esa molestia ya que solo dio una opinión de lo que se había dicho, ciertamente Soi-chan era cercana a ellos y le había conocido desde muy joven pero la morena se le olvidaba que ya no era una chiquilla.
Yoruichi entro al lugar y fue dirigida a la sala, cuando vio que Urahara se encontraba ahí, supo que tarde o temprano tendrían que hablar de los malos entendidos aun cuando no deseaba ahondar en eso en esos momento — Kūkaku, Kisuke — saludo.
— Por fin te dejas ver oh princesa del clan Shihōin — señalo la pelinegra con una leve burla — ven, toma asiento y sírvete.
La morena tomo asiento frente a los dos ahí presentes — también es un gusto verte Kūkaku, pero a diferencia de ti, tengo responsabilidades que cumplir — informo y miro al rubio — Kisuke — saludo nuevamente y este asintió.
— Yoruichi — saludo — ya decía yo que había una explicación de por qué no habías vuelto al mundo de los vivos en estos días.
— Sabes que retome mi lugar en la familia, además de eso ahora debo encargarme del entrenamiento de mi hermano — explico la morena — dejar esas responsabilidades no es conveniente por el momento, he pensado que quizá tendré que hablar seriamente con Kyōraku para desestimar mi asignación en el mundo de los vivos.
Los dos ahí sentados se quedaron un poco sorprendidos por lo que había expresado, en otra ocasión Yoruichi hubiese buscado de manera inteligente el desatenderse de esas responsabilidades de su clan y así seguir con su preciada libertad, pero justo ahora las cosas pintaban extrañas. Aun así, Kisuke decidió hablar un poco para aclarar lo que no se había aclarado antes, además debía irse pues tenía que ir a su cita importante que era lo que en realidad le había traído a la Sociedad de almas, para después ir a la doceava división a dejar unos aparatos que se necesitaban.
— Podrías traer a tu hermano al mundo de los vivos y entrenarlo ahí, yo mismo podría ayudarte con eso — indico y la morena le miro un poco renuente — escucha Yoruichi, entiendo que en la última reunión cometí un error, fui un poco insensible con mis palabras y conclusiones, lo que realmente quería decir es que Soi-chan fue una persona inteligente, muy buena estratega y en algún punto debió entender que al final alguien no sobreviviría— la morena se tensó un poco y el hablo suavemente — me disculpo si lo exprese de mala manera.
Kūkaku miro la interacción un poco tensa entre ellos dos, el malentendido no parecía tan simple porque al parecer involucraba a Soi Fong y justo sabía que era un tema delicado que tratar con la gata, la pelinegra que detuvo su trago de sake. Noto que Yoruichi parecía más seria que de costumbre — entiendo, creo que perdí un poco la objetividad con mi estallido, pero mejor te hubieses guardado tus valoraciones — soltó la morena — no estuvimos ahí y no tenemos por qué juzgar o ir más allá de lo sucedido.
La Shiba suspiro cansinamente eso no iba a ningún lado si seguían el tema podría ser que las cosas empeoraran, Urahara no tenía tacto ni idea de lo que sucedía con la gata y tocar el tema de Soi Fong a la ligera era estúpido — bien, ya está todo dicho y vamos a brindar — ofreció, pero ninguno de los dos tomo su copa.
— Lo siento Kūkaku, pero no puedo beber — se excusó Kisuke — debo atender algo en el doceavo y se me hace tarde — sonrió — nos veremos luego — se despidió para irse en un flash.
— Pero ¡qué diablos! — Soltó la Shiba de esa extraña actitud en las dos personas que antes eran como uña y carne o algo así, miro a la morena que parecía meditar que elegir para comer — ¿qué sucedió entre ustedes, en verdad estás pensando en no volver al mundo de los vivos? — Cuestiono curiosa.
La morena suspiro al darse cuenta que su amiga no iba a dejarla tranquila hasta saber cómo era el asunto — realmente no lo sé Kūkaku, justo ahora no sabría que responderte, pero en estos momentos me siento a gusto en casa a pesar de todos los inconvenientes y con respecto a lo que sucedió entre nosotros solo fue una diferencia de opiniones.
La pelinegra enarco una ceja curiosa ante la descripción del problema — ¿tanto que te fuiste a los golpes? — La morena le miro con un dejo de sorpresa — un día de esto me encontré con Shinji y luego de unas copas me conto todo el asunto que sucedió entre ustedes — explico — ya sabemos que Kisuke siempre ha sido un idiota con poco tacto y se cree demasiado listo para su propio bien.
Yoruichi suspiro — ya sabemos cómo es de idiota y en este punto me ofende altamente su estupidez, aunque no puedo evitar reconocer que también ha sido buen amigo todo este tiempo.
La Shiba rio divertida, pero luego se puso seria — que haya sido un buen amigo desde la infancia no demerita que te arrastro en sus desastres desde un principio y a otros más que no tenían que ver — suspiro — todos saben que te debe mucho más de lo que tú a él y lo creas o no te apoyo en lo que decidas.
La morena sonrió agradecida de encontrar comprensión y apoyo sin pedirlo — gracias Kūkaku —dijo y empezó a jugar un poco con su comida, hasta ahora no había probado bocado, no era la primera vez ya que extrañamente su volumen de alimentación bajo a niveles alarmantes desde que la guerra termino y Kūkaku lo noto, además de esas leves bolsas en sus ojos.
— No quiero ser una perra entrometida— soltó Kūkaku— ¿qué pasa? — Cuestiono tomando la atención de la morena — sé que es difícil perder a alguien cercano, más aún cuando lo has visto crecer a tu lado y bueno… sé que Soi Fong te apreciaba mucho.
La morena le miro un poco curiosa y suspiro — fui su capitana, debí estar luchando hasta el último momento junto a ella en vez de seguir el plan de Kisuke, es como si otra vez le hubiese dejado sola con toda la responsabilidad de nuevo — expreso con pesar.
Kūkaku suspiro — no me parece que a Soi-chan le haya gustado que estuvieses ahí con ella o algún escenario similar donde corrías peligro.
La morena suspiro exasperada por esa conclusión, ella no era una princesa a quien debían rescatar o en todo caso sabia pelear, defenderse y era poderosa — no entiendes, ni siquiera tuve la oportunidad de decirle….
— ¿Qué? — Corto preguntando la Shiba con una sonrisa socarrona — decirle que tú también la amabas como ella a ti — el rostro de asombro de la morena era un poema y Kūkaku se sintió completamente complacida de que por un instante le había ganado en notar algo que ella no, pero a su vez guardo la compostura porque al final la situación de su amiga no era la ideal.
— ¿Cómo es que sabes? — Cuestiono al instante — yo…
Kūkaku suspiro — solo tenías que prestarle atención y han sido tantos años de verlo, Soi tenía esa manera en que algunas veces deslizaba su mirada hacia ti, incluso cuando parecía ser una perra fría que no daba un saludo a nadie, por mucho que lo tratara de disfrazar — señalo con seriedad — contigo lo supe cuando te estábamos buscando, aun cuando todos suponen que por ser su capitana y todo el asunto de la relación de clanes.
La morena suspiro y guardo un momento de silencio— ella me lo confeso — soltó y fue el momento para que Kūkaku quedara con la sorpresa en su rostro — yo no pude decirle nada porque lo creas o no su confesión fue una sorpresa, pensar que…
Kūkaku sonrió interrumpiendo — nunca creíste que la tímida y silenciosa niña pudiese confesar un amor que al parecer desde siempre tuvo hacia ti y seguramente tu apodo de Shunshin no se aplica a tus sentimientos — señalo — eres tan densa en ello.
La morena puso los ojos — todo paso muy rápido en esta guerra Kūkaku, ojalá pudiese volver el tiempo atrás y decirle que yo me sentía de la misma manera. Quizá ahora ella estuviese viva.
La Shiba suspiro — no lo creo Yoruichi, sea lo que sea Soi Fong tenía los pies puestos en la tierra y sabía bien que su amor no será posible, si se lo guardo fue porque no te iba a poner en una situación difícil con tu familia y mucho menos con el clan, al final sabemos que ella no era como Kisuke.
Yoruichi suspiro — de todas maneras, ya no importa — expreso suavemente dejando un pequeño silencio entre ellas.
— Has cambiado y muchos contigo— señalo Kūkaku — pero si de verdad sientes ese amor que dices, no te quedes en el lamento de lo que pudo ser y no fue, sigue adelante como Soi Fong también lo hizo cuando dejaste todo para ayudar a Kisuke.
La morena le miro seria — justo ahora todos me echan en cara que ayudara a Kisuke, no solo fue a él a quien ayude estaban todos los demás, ellos no merecían morir — explico.
Kūkaku sonrió — cuando se dio todo lo sucedido con Rukia y después que regresaron se les perdono casi de inmediato por lo que sucedió con Aizen y su pandilla, al final todo ese asunto pasó a un segundo plano por el bien común — indico — luego vinieron los preparativos para la guerra y aunque sé que hubo algo de disculpas de ustedes dos, no es como si en verdad lo resintieran a mi parecer tu solo los salvaste de una condena injusta y de la muerte, pero Kisuke tenía más responsabilidad y hasta el día de hoy no se ha disculpado como debía y es seguro que no lo hará porque seguramente cree que no se equivocó en algún punto — se encogió de hombros — algunas veces el sacar los errores cometidos nos ayudan a no volver a repetirlos — expreso sabiamente.
Yoruichi sonrió levemente — quizá tengas razón Kūkaku — acepto la morena ante lo que parecía ser una buen conclusión del asunto, un poco más calma empezó a comer con una leve mejoría en su ánimo, la visita a su amiga al final había resultado una buena idea y pensándolo bien tenía cierta razón al decir que muchos habían cambiado, Kūkaku era una muestra de ello pues parecía más sabia en cierta manera, aunque nunca diría algo como eso en vos alta ya que no quería que se le subiese a la cabeza, Shiba Kūkaku era una muestra real del cambio ya que desde la traición publica de Aizen fue más cooperativa con los asuntos del Gotei 13 y con el Shinigami en general.
Urahara Kisuke podía sentir que estaba un poco fuera de lugar ya que la mansión Shihōin siempre había sido un lugar demasiado formal para su gusto, en ese momento era conducido por los amplios senderos de la mansión por uno de sus sirvientes. Había pasado más de un siglo desde que el rubio había estado en ese lugar y justamente luego de que sus delitos fuesen desestimados tampoco sintió bien el llegar como si nada hubiese pasado. Por eso mismo le había extrañado el recibir esa invitación del padre de Yoruichi para tomar el té ese día.
Cuando entro pudo notar que el joven Shihōin estaba por ahí y extrañamente le miraba con un rostro serio, el tendedero le sonrió levemente pero el moreno le saco la lengua con un dejo de molestia, no pudo evitar reír un poco ya que le hizo recordar a cierta peli azul en su juventud que le miraba de esa misma manera desdeñosa cuando estaba cerca de Yoruichi. Aun así, fue conducido al que conocía como despacho del patriarca Shiro Shihōin.
El sirviente toco la puerta y una voz a lo lejos indico que pasara el sirviente entro al umbral de la puerta — Urahara Kisuke, ha llegado señor.
— Trae el té y un aperitivo — se escuchó a lo lejos — que pase adelante.
Urahara entro y al llegar frente al moreno se inclinó — buenas tardes Shihōin-dono es un honor estar en su casa.
Shiro frunció el ceño — por favor siéntate, por más que hagas protocolo se nota que no es lo tuyo.
Kisuke tomo asiento frente a Shiro que le miraba serio — ¿puedo preguntar a qué se debe su amable invitación? — Cuestiono con una leve sonrisa, sabía que el padre de la morena le culpaba por la deserción hace más de cien años y no era su persona favorita.
Shiro le miro serio, justo se estaba arrepintiendo de su invitación ya que el compartía un poco el concepto que Soi tenía del mejor amigo de su hija de que no era digno de su confianza. Pero recordó al momento que justo por ella él estaba ahí ahora mismo — es simple Kisuke-kun, esta guerra al parecer ha afectado a Yoruichi de una manera que la veo y no me parece que sea a quien yo vi crecer.
Kisuke se puso serio al momento comprendiendo todo el asunto y aunque no entendía completamente porque la morena se tomaba la situación tan a pecho, sabía bien que tendía a sentirse responsable por sus amigos y en este caso Soi Fong había sido alguien cercana la morena — debe entender, Yoruichi es una guerrera y el haber salido fuera de la batalla antes de lo pensado para ser relevada por la quien fuese su guardaespaldas y alumna ha sido un golpe duro.
El moreno suspiro — la perdida de Shaolin es lamentable para todos, incluso si estoy agradecido por tal sacrificio — soltó con un dejo de molestia pues le parecía más que evidente esa información — ¿sabes si Yoruichi regresara al mundo de los vivos o que es lo que piensa hacer de ahora en adelante? — Pregunto.
Kisuke sonrió levemente, el patriarca Shihōin era tan predecible, siempre queriendo adelantarse a su hija — lamento no poder ser de ayuda para una respuesta — dijo, ciertamente la morena había dicho algo en casa de Kūkaku, pero podía cambiar de opinión — si conociera bien a Yoruichi sabría que algunas veces en tan impredecible que no se puede saber que hay en su cabeza.
Shiro pareció impasible, pero no le agrado que el rubio se jactara de conocer más a su hija que el — pensé que por ser su mejor amigo tendrías las respuestas — señalo al instante y la sonrisa del rubio levemente se borró, como si algo pasara entre ellos del cual no tenía conocimiento.
Urahara suspiro— la personalidad de Yoruichi justo ahora es como la de su animal de transformación, más misteriosa y arisca que nunca — se quedó pensando — hasta a mí me ha sorprendido su comportamiento en estos días.
El moreno se puso de pie y se colocó tan cerca que Kisuke se puso alerta — Yūshirō me comento que convenciste a Yoruichi de adelantarse al palacio del rey, no esperando por refuerzos — lo tomo de la solapa de su Shihakusho que extrañamente era de color verde claro — ¿acaso no te basto aquella vez que le arrastraste con tus problemas, que justo ahora llevaste no solo a mi hija sino también a mi hijo a una lucha en la cual resultaron heridos?
Kisuke se soltó bruscamente un poco ofendido — debería estar agradecido — soltó con seriedad — si no los hubiese llevado conmigo, seguramente Yoruichi hubiese ido junto a la capitana de la segunda división a una muerte segura y en este momento ustedes también estuviesen llorando su perdida.
Shiro le miro incrédulo ante esas palabras — Shaolin nunca lo hubiese permitido, ella hubiese dado su vida por protegerlos.
— Al final sucedió de esa manera — señalo el rubio con cierta suficiencia— es lo que se esperaba, lo que se le inculco desde pequeña y con eso que contaba, por eso mismo hice todo lo posible por llevar a sus hijos conmigo lejos del peligro y de ella — Urahara guardo silencio inesperadamente, el moreno le miro curioso y confundido queriendo saber a qué se refería con esas palabras — creo que será mejor no hablar de este tema en particular, ya que no estamos solos — señalo serio — yo que usted olvidaría lo último que dije, porque Yoruichi no puede tomarse bien algunas cosas.
Con esas últimas palabras, la puerta del despacho de Shiro fue abierta con un poco de brusquedad, Yoruichi ingresaba al lugar con paso firme, justo al llegar de casa de Kūkaku había sentido una leve presión espiritual que conocía demasiado bien y justo su hermano había salido a su encuentro para contarle que su amigo Urahara Kisuke se encontraba con su padre en el despacho, no había pasado por alto el rostro molesto que su hermano tenia, de manera casi tan similar como lo hacía Soi Fong al mencionar al tendedero pues a Yūshirō no le caía en gracia, para Yoruichi fue algo extraño dado que Kisuke se había marchado alegando que iría al doceavo escuadrón para justo ahora estar de visita en su casa.
Llego hasta donde ellos se encontraban, pero según apreciación de la morena parecían estar demasiado cerca y su padre parecía sorprendido de verle ahí — Kisuke ¿no estas lejos del doceavo? — Cuestiono al momento de manera uniforme — padre — saludo.
Urahara sonrió — tu padre me invito a un poco de té — informo con calma — no podría negarme ni en mil años a su hospitalidad, además de que estar aquí me da la oportunidad de hablar contigo sin la curiosidad y molestia de Kūkaku.
Shiro miro la interacción con curiosidad, mucho antes de su huida al mundo de los vivos tras haber dado la espalda a los 13 escuadrones del Gotei, su hija seguía tan fácilmente las tonterías del rubio, pero justo ahora le veía reticente y hasta molesta con él cosa un tanto extraña, por su parte la morena fingió una sonrisa — padre, llevare a Kisuke a un paseo por los jardines si no te molesta.
Shiro le miro — no hay cuidado — expreso un poco más tranquilo de que al menos su hija no parecía tan apagada como otros días.
Los dos salieron del despacho en total silencio, la morena preguntándose qué es lo que su padre y Kisuke charlaban antes que ella llegara porque la presión espiritual de su padre pareció elevarse un poco. Por su parte el rubio solo esperaba que la morena no tomara su visita a mal, sumidos cada uno en sus pensamientos llegaron hasta los amplios jardines y Urahara no pudo evitar sonreír.
— Se me olvidaba lo hermoso que eran estos jardines — señalo el rubio — ¿te acuerdas cuando jugábamos aquí? — Cuestiono.
La morena sonrió levemente— ya pasaron siglos de eso, hasta decirlo hoy parece una mentira.
Kisuke suspiro — tú padre se encuentra preocupado por ti —Yoruichi sonrió un poco divertida ante ese hecho — no deberías reír por eso, aunque me agrada volver a ver una sonrisa en tu rostro— señalo con una media sonrisa— todos en la tierra preguntan por ti, deberías volver estoy seguro que un nuevo aire te hará bien y podrás ver las cosas de distinta manera.
Yoruichi le miro seria, no entendía el porqué de la insistencia en que dejara la sociedad de almas — me parece que conozco demasiado bien el aire contaminado del mundo de los vivos, seguramente Ichigo y los demás se las arreglan bien sin mí— indico — pero como explique antes tengo responsabilidades con mi familia, además el Gotei ha tenido demasiado daño y tal vez podría ser de más utilidad aquí que en otro lado.
— Sabes bien que el Gotei se levantara estemos aquí o no, recuerda lo que sucedió cuando huimos hace siglos con todos los demás que nos acompañaron al desertar, luego todo lo que hizo Aizen con sus compinches — señalo, luego frunció el ceño un poco inconforme — aun no entiendo cómo es que Hirako y los demás aceptaron regresar luego de cómo fueron tratados y señalados como traidores.
Yoruichi le miro con seriedad, no podía ser que Kisuke se lanzara a hacer ese tipo de comentario — antes que todo ese problema saliera a la luz su vida entera estaba en el Gotei, al final Hirako y todos los demás solo fueron unos chivos expiatorios, víctimas de un enfermo con ansias de poder, que hacía experimentos prohibidos, ¿acaso lo has olvidado Kisuke? — Pregunto seria.
Kisuke suspiro —por supuesto que no lo he olvidado Aizen tomo de base mis experimentos e hizo que fueran tan abominables ante todos — se quejó — pero deberías darte cuenta de lo ingenua que suenas en estos momentos, el alma rey, el escuadrón cero y el Gotei 13 siempre juegan a su conveniencia, Yamamoto lo hizo por siglos — señalo con calma, la morena le miro seria — acaso no te das cuenta de toda la similitud de llamar para entrenamiento en el palacio del rey a Byakuya, Soi y Hitsugaya, unos Shinigamis sobresalientes en Kidō, notables en el manejo de espada, alguien bastante poderosa para descubrir Shunkō por si sola — enumero — cuando un siglo antes lo convocados habíamos sido tú y yo, justo con esos mismos talentos excepto que soy más inteligente y dotado que no necesitaron de otro más.
La morena al instante se puso los ojos, odiaba cuando Kisuke se ponía petulante aun cuando le daba crédito por su inteligencia, ingenio y esas cosas de científico — ¿qué es lo que quieres decir? — Cuestiono, sabía que había un punto en todo lo que decía.
Kisuke detuvo sus pasos — sé que antes exprese mis disculpas por lo que dije en la reunión general del Gotei y posiblemente no quieras que lo repita, pero debo señalar que Soi Fong fue una estratega con una inteligencia aguda en combate.
— Eso lo sé perfectamente Kisuke y lo dijiste antes, pero aún no veo el punto — apuro la morena, sentía que su amigo sabia algo más que ella y eso nunca le gusto.
Urahara le miro serio —puedo imaginar que Soi Fong llego a la sabia conclusión que con Shunkō había una oportunidad de eliminar al enemigo y no lo pensó mucho para armar una estrategia que a su vez evitara más bajas al Gotei, por eso mismo pidió a Kuchiki y Tōshirō poner todo su poder en ello y ser la responsable de dar el ataque final con esa nueva técnica que hablaron — señalo — ¿me pregunto en qué consistía?
La morena se quedó en silencio meditando la conclusión de Kisuke, desde que había despertado en el cuarto escuadrón su mente parecía un poco dormida ya que al momento de saber sobre la muerte de Soi Fong la sorpresa y el dolor cayó como un alud en su alma, que no permitió que sus otros sentidos despertaran por completo, pero tampoco iba a negar que la montaña rusa de emociones que había empezado a tener desde mucho antes había sido un factor. Justo ahora se daba cuenta que había perdido muchas cosas en su letargo por tantas emociones a las cuales antes no tomaba en cuenta. Pero en esos instantes su amigo le daba un baldazo de agua fría de realidad y sensatez. Mientras el rubio se quedó en un breve silencio esperando alguna reacción de parte de su amiga que parecía pensar en lo que él había manifestado, esperando que no fuese a ofenderla y tensar su suerte de nuevo.
La morena trato de calmar sus pensamientos que corrían en su mente, pero ella sabía que solo una cosa era segura — Soi Fong solo hizo lo que debía hacer Kisuke, no creo que debamos hablar más de ese asunto ya que no estuvimos ahí y tampoco me voy a poner a señalar lo que otros tienen que ver en todo el asunto — sentencio — para todo Shinigami es sabido que todo guardia del Gotei sabe la responsabilidad que hay detrás de cada lucha, en cada guerra, quizá para ti el ser capitán nunca fue algo importante como lo es la ciencia— indico con seriedad — pero para aquellos que desde pequeños o por tradición familiar sabemos sobre el honor de ser Shinigamis, Capitanes o Tenientes es algo que se toma muy en serio y por ende los sacrificios son algo que se toman sin pensarlo demasiado.
— No voy a negar que lo que dices es cierto — acepto el tendedero — sabias bien que solo tome el cargo de capitán porque ya me habías propuesto y eso de poder trabajar con la ciencia fue un plus, tampoco no quería defraudarte — señalo — por eso mismo no me parece buena idea que hoy te sientas responsable por la muerte de Soi Fong — comento Kisuke— muy independiente de que tú misma le entrenaste y le tenías aprecio, debes recordar que desde hace mucho dejo de ser aquella chiquilla que estaba bajo tu ala para convertirse en una guerrera más del Gotei, admito que es admirable todo lo que logro por convicción propia ya que tomo tus títulos y supo llevarlos con eficiencia, hasta ella misma termino de darle muerte a Yhwach.
Yoruichi apretó su puño, se concentró en no perder el control de su Reiatsu y golpear a su amigo otra vez, no entendía porque del empeño de sacar a relucir lo que Soi Fong es, era o significaba para ella — escucha bien Kisuke, no me arrepiento de golpearte en la reunión hace unos días porque ciertamente me parece que hablas sin pensar, justo cómo que lo haces ahora — señalo — tampoco se me ha olvidado que activaste el Shunkō Raiju Senkei Shunryū Kokubyō Senkei, aun cuando sabias que no quería utilizarlo por obvias razones.
El rubio suspiro sabiendo que ese tema también era espinoso— no te molestes Yoruichi, solo estoy señalando los hechos, además de que me he preocupado por ti — indico, pero la morena ya no deseaba escucharlo — eres mi mejor amiga y sabes que me importa tú bienestar, por esa misma razón pensé que sería una ventaja utilizar esa técnica.
—Olvídate de esa cosa que no quiero volver a utilizarla en mi vida — señalo la morena suspirando — solo pido que por favor no te entrometas más y opines sin saber— pidió y el rubio le miro confuso ante ese pequeño arrebato — te aviso que no pienso regresar al mundo de los vivos en un tiempo indefinido, he decidido que mañana informare de mi dimisión a ese puesto de vigilancia ya que no estoy ejerciendo con esa responsabilidad.
Kisuke le miro incrédulo— ¿estás hablando en serio Yoruichi? — Cuestiono — pero si siempre odiaste todo esto, las responsabilidades autoimpuestas por tu clan y la poca libertad de actuar como te plazca, si te quedas aquí no será como estar en casa donde ibas y venias a tu antojo.
Yoruichi suspiro—ya no somos jóvenes, las cosas cambian, el tiempo ha cambiado y debemos de cumplir con nuestro destino lo queramos o no — señalo suavemente meditando sus palabras, el tendedero le miro curioso — quizá nunca me di cuenta lo que tenía y simplemente me deje llevar por mis convicciones y pensamientos, admito que justo ahora la Sociedad de almas es el lugar donde deseo estar y por hoy esta es mi casa.
Kisuke enarco una de sus cejas, no entendía muy bien lo que Yoruichi decía parecía demasiado complicado para su mente científica o simplemente el shock de saber que su amiga que una vez lo dejo todo por él, justo ahora volvía sus pasos al lugar donde hace más de un siglo escapo — si eso te hace sentir mejor, sabes que siempre puedes contar conmigo — pensó que quizá solo era una fase y con el tiempo volvería a escapar de todas esas responsabilidades de noble cuando se sintiese asfixiada.
La morena asintió — gracias por entender — dijo y luego un silencio extraño cayó sobre ellos.
Kisuke rasco su barbilla — será mejor que vuelva al mundo de los vivos — indico con calma — quién sabe que estarán haciendo y debo vigilar.
— Cuídate Kisuke y saluda a todos de mi parte — expreso, después de eso el rubio salió en paso flash. Yoruichi al instante pensó que, si eso era una despedida para los dos no sentía pesar alguno.
Quizá algo entre ellos se había roto después de tanto tiempo o simplemente hasta hoy comprendía el error de sus decisiones pasadas y arrebatadas, porque eso de dejar todo por escapar de las responsabilidades ansiando libertad, a la vez que daba la espalda a la única persona que había llenado su corazón de un sentimiento hermoso que no creyó posible experimentar por nadie. Podía aceptar que esas decisiones no fueron algo de lo más inteligente pero tampoco iba a llorar sobre la leche derramada, aunque había una manera de en cierta forma resarcir sus errores pasados, quizá en este punto Unohana tenía razón con eso de seguir adelante con su vida como la conocía como en el tiempo donde fue feliz con ella, como cuando lideraba el segundo escuadrón y el Onmitsukidō.
Gracias por Leer.
