Buenas Tardes, Les traigo otra actualizacion y spero que esta sea de su agrado, desde aqui hay un cambio de tiempo que corresponde a antes del final de la guerra, donde se vera como todo se dio hasta el final de la misma.
Agradezco a quienes leen y dejan su comentario, saludos.
Cursiva- Flach Back
Cursiva Negrita- Palabras dichas por otro
Negrita- Habla Zanpakuto
CAPITULO No 5
En la Sociedad de almas, específicamente en la cámara privada del segundo escuadrón, en los aposentos del capitán y comandante del Onmitsukidō la morena parecía estar teniendo un momento de intranquilidad, por el recuerdo de hechos pasados que invadían su sueño.
******************************Flash Back*******************************
Yoruichi se encontraba en la pequeña habitación en el cuarto escuadrón, con un dejo de molestia y con sus brazos cruzados sobre su pecho — no tienes que hacerlo y lo sabes.
Los ojos grises eran tan afilados en ese momento y le miraban casi inexpresivos— soy capitana del segundo escuadrón y comandante del Onmitsukidō —señalo— por supuesto que tengo que hacerlo si con eso puedo hacerme más fuerte— expreso con calma una seria Soi Fong.
— No sabes lo que puede pasar, lo difícil que es todo en ese lugar — índico la morena.
Soi sonrió con suficiencia— crecí en el Onmitsukidō, fui parte de su guardia personal, logre Bankai sin la supervisión de un capitán y al final descubrí la técnica secreta del Shunkō— enumero seria — sea lo que sea que pase allá arriba no puede ser tan malo, además de que hare lo necesario para que el enemigo sea vencido — se movió con dirección a la salida
Pero la mano color moca detuvo su camino tomándole del brazo — podemos hallar otra manera más factible solo tenemos que ser pacientes, cuando Kisuke esté aquí podrá decirnos qué planes tiene en mente.
Soi miro los ojos dorados y luego bajo su vista al agarre de su brazo — no me quedare a esperar la llegada de su "amigo" — señalo con un dejo de molestia y se soltó del agarre.
Yoruichi frunció el ceño el tono de la peli azul al decir amigo fue exasperado y sabía bien que había sido un error sacar el nombre del tendedero — no seas necia Soi Fong, aun te encuentras herida y no te has recuperado por completo — señalo — no te das cuenta que puedes morir.
Soi Fong le miro seria y suspiro — lo siento Yoruichi-sama, pero si el precio para vencer al enemigo me lleva hacia la muerte no lo dudare ni un instante, eso es lo que se espera de un capitán del Gotei más cuando ha crecido en el Onmitsukidō.
Yoruichi abrió sus ojos sorprendida por las palabras firmes de la peli azul y vio como reanudaba su camino, sentía que no podía dejarle ir así no más— ¡Soi Fong! — Llamo con voz autoritaria y esta se detuvo para mirarle — como vigésima segunda líder del clan Shihōin, te ordeno que no acudas al palacio del alma Rey — los acerados ojos de Soi miraron incrédula a los dorados de Yoruichi, nunca antes había usado su título para ordenarle algo, jamás había tomado su estatus para obtener su obediencia, era como si justo ahora tratara de obligarle por el deber de pertenecer al clan Fong que le ataba a la servidumbre, eso era algo nuevo.
La peli azul se acercó a ella, una sonrisa sarcástica se dibujó en el rostro de Soi— esta vez debo decir que me has sorprendido Yoruichi, es una lástima que ya no soy aquella niña que obedecía ciegamente las reglas de nuestros clanes— señalo con calma, la morena al escucharle se quedó sorprendida. Era la primera vez que Soi se refería a ella sin el "sama" y de manera tan familiar, en otras circunstancias ella hubiese bromeado al respecto, quizá mostrado una sonrisa complacida por ese hecho, pero ahora algo en su corazón dolía, quiso decir algo, pero su garganta parecía no colaborar — espero entienda que esto es algo que he decidido hacer y nadie, ni siquiera usted lo impedirá.
La peli azul decidió seguir su camino para salir del lugar, ya no había marcha atrás y no quería prolongar algo que ya estaba decidido— ¿por qué? —Cuestiono la morena con una voz leve, sabiendo que ya no podía detenerla de ninguna manera.
Soi detuvo su andar y con calma se acercó colocándose frente a ella, plata y oro se miraron por unos instantes y una leve sonrisa genuina se dibujó en el rostro de la peli azul que se inclinó un poco para colocar su rostro tan cerca de la morena y así poder responderle muy cerca de su oído — porque….
***************************Final Flash Back****************************
Yoruichi despertó agitada ante ese recuerdo, sus ojos y sus mejillas inundados con lágrimas, su respiración acelerada y su cuerpo color moka sudoroso. El recuerdo se había sentido tan real que parecía ahogarla, eso había ocurrido el día en que por primera vez descubrió y vio los verdaderos sentimientos de su pequeña abeja hacia ella, pero también fue cuando la peli azul se había marchado hacia el palacio con el escuadrón cero, esa vez temió que algo malo podría pasar a su ex subordinada, porque esa guerra no era como las anteriores ya que había comenzado con una violencia que en su primer ataque había traído muerte y derramamiento de sangre que había hecho tambalear al Gotei mismo.
Yoruichi se puso de pie no iba seguir durmiendo, ya no podía hacerlo justo ahí en ese futón impregnado con el aroma dulce de su abeja, sintiendo que todo estaba lleno de su presencia. Era doloroso y triste, tanto que no la dejaba en paz, había sido bueno el pedirle a Ōmaeda la modificación del lugar, aunque justo ahora veía por qué Soi había optado por un lugar amplio y es que le daba una oportunidad de entrenar. Eso era lo que justamente la morena pensaba hacer, un pequeño entrenamiento para calmar todos esos pensamientos y sentimientos que se agolpaban ante el recuerdo de ese último día donde ella y Soi habían discutido.
Yoruichi entreno por espacio de una hora de manera física, luego pensó en algo que tenía un largo tiempo de no hacer que era meditar para poder hablar con su Zanpakutō, era más que obvio que sería algo interesante o más bien un tanto estúpido, por lo que saco la espada que era de Soi y que siempre cargaba consigo colocándola a un lado, luego tomo la suya y desenfundo para colocarla frente a ella. No le costó mucho llegar a su mundo interior. Yoruichi miro el lugar y no se inmuto para nada, su mundo estaba entre la oscuridad y luz tenue, inundada de agua por todo el lugar que pisaba y un enorme cielo oscuro, muy al contraste cuando lo conoció hace años donde había un lindo y brillante sol, paredes de oro y pisos relucientes, pero seguramente no debía extrañarse por el cambio tan evidente.
— Vaya, vaya — le saludo una ronca voz de manera burlista en la penumbra —mira lo que trajo el gato.
—Raijin — saludo mirando al puma de pelaje dorado que se había colocado frente a ella de manera silenciosa moviendo su cola de manera perezosa y abría sus afilados ojos azules.
El felino mostro una sonrisa — ¿Raijin? — Cuestiono — ese es tu saludo escueto luego de más de un siglo de abandono — se quejó y luego suspiro — pero qué se puede esperar de alguien que dejo a su suerte a la única persona que le ha amado.
— ¡Cállate! — siseo la morena, odiando la decisión de hablar con su Zanpakutō que al parecer no había cambiado en todos estos años y había dado un golpe donde más le dolía.
El enorme puma le miro — mírate gatita, mira este mundo — se quejó — no me voy a callar, porque antes cuando me has llamado he respondido y justo ahora estamos pagando las consecuencias de tus decisiones.
La morena respiro tratando de calmarse ya que su mundo interior se estremecía por momentos — ¿crees que no lo sé? — Soltó suavemente — sé que te debo una disculpa por todos estos años, porque aun con eso tu viniste a mi ayuda cuando te llame, yo solo…lo siento — soltó frustrada.
El felino se lanzó al piso mojado en un acto descuidado, un piso que más bien parecía un pequeño rio que corría de arriba abajo por todo el lugar —no me quejare por el abandono de más de un siglo, si abandonaste a la persona amada que pudo esperar para mí — señalo con indiferencia —aunque debo admitir que nunca creí escuchar algo como una disculpa viniendo de ti — expreso cerrando sus ojos de manera satisfecha.
La morena suspiro ante la actitud de su Zanpakutō recordando que siempre fue del tipo criticón y demasiado exigente, luego sonrió con amargura — creo que hay muchas cosas que he hecho estos días que nadie lo ha esperado.
El Puma sonrió ampliamente aun con sus ojos cerrados — seguramente Suzumebachi hubiera disfrutado de ese golpe a Kisuke, todos sabemos que en el fondo es un idiota sin remedio.
La morena suspiro — se han ido — susurro al alma de su Zanpakutō, el felino abrió uno de sus ojos entendiendo a lo que se refería — no pude hacer nada por evitarlo.
El puma se puso de pie y camino hacia la morena de manera amenazante — es hora que te vayas — indico con un tono frio poniendo su rostro frente a la morena.
Yoruichi abrió sus dorados ojos, suspirando cansinamente Raijin siempre había sido tan temperamental y crítico que no le extrañó que en más de cien años no hubiese cambiado ni un poco, aunque agradecía que aún estaba ahí para ella, enfundo su Zanpakutō y dejo su posición de meditación para ponerse de pie y de paso recoger a Suzumebachi, si su pequeña abeja se quejaba sobre el alma de su espada fue bueno que nunca conoció y le hablo de Raijin. Por ahora debía darse un baño porque afuera ya se vislumbraban los primeros rayos del sol y con ello debía pensar en el trabajo del escuadrón.
Se acercó a la ventana y pudo ver como de a poco el sol empezaba a salir, le recordó aquel día en que había despertado en el mundo de los vivos, ese día había planeado visitar la Sociedad de almas para saludar y entrenar con Soi Fong, quizá empezar a arreglar todo el asunto con su familia, pues estaba cansada de no poder ver con libertada a su hermano y madre, era tiempo para dejar atrás las rencillas con su padre. Nunca imagino que ese día cambiarían muchas cosas en su vida, así como nunca espero que al final de todo se desataran esos horribles acontecimientos que habían traído consigo…la guerra con los Quincys.
Sociedad de Almas – Antes del Inicio de la Guerra
Yoruichi se movía como el título que ostentaba como diosa del destello, este era el día en que Soi Fong entrenaba a Yūshirō y deseaba estar antes que su hermano llegara. Fue una grata sorpresa el descubrir que la joven que antes había sido su alumna, hoy era maestra de su hermano desde hace un tiempo por pedido de su propio padre.
La morena había visto todo el entrenamiento ocultando su presencia, porque, aunque había regresado y vuelto del exilio para participar en la guerra de invierno y derrotar a Aizen no terminaba de arreglar las cosas con su clan y especialmente con su familia. Por mucho que ella hubiese querido estar más cerca de su madre y su hermano, su padre no se lo permitía por completo ya que como decía "aún sigue con la rebeldíade no tomar su lugar como la vigésima segunda jefa del clan". Soi muy a diferencia de ella era demasiado estricta y seria, tanto que no dejaba un momento de disfrute relajación en el entrenamiento.
Shihōin Yoruichi recordaba bien que cuando ella era la maestra y Soi la alumna, dejaba un momento al final de cada ejercicio para jugar a la etiqueta y así darle un poco más de dinámica al entrenamiento y de paso enseñarle a la siempre acartonada peli azul que no todo era el deber. Pero al parecer la ahora capitana del segundo escuadrón no pensaba de la misma manera porque para ella solo existía el trabajo estricto y duro, aunque aceptaba que daba buenos resultados pues su hermano parecía estar a la altura para su edad y no podía quejarse de eso.
Soi Fong termino el pequeño entrenamiento con su división y justo ahora terminaba de dictar las órdenes y directrices. Estos días en que tenía el entrenamiento con el joven Yūshirō se tornaban un poco estresantes, por una parte, sentía que no cumplía su deber con el clan Shihōin al permitir que Yoruichi se uniera junto a ellos al entrenamiento, justo cuando las cosas no pintaban muy bien en la noble casa. Pero como podía ella negarle algo como el estar cerca de su hermano que a simple vista el joven rebosaba en admiración y amor por su hermana.
Se ató fuertemente el obi, era mejor llegar al lugar a tiempo como acostumbraba no fuera ser que el joven Shihōin ansioso por ver a su hermana se adelantara. Salió de su oficina usando Shunpo y no pudo evitar una tenue sonrisa, no podía negar que los entrenamientos desde la llegada de Yoruichi eran un poco más llevaderos para el joven Shihōin y ponía más empeño, porque al final tenía un poco de diversión con su hermana aun cuando el entrenamiento lo tomaban muy enserio, debía recordarse que el chico aún eran un joven.
Aterrizo en el pequeño bosque de Sakura que se ubicaba en el segundo escuadrón, ese era el mismo lugar donde Yoruichi le entrenaba hace más de un siglo y aun cuando el tiempo había pasado siempre sentía esa sensación de melancolía al entrar en ese campo y el ambiente se tornaba un poco complicado para ella por mucho que luchara contra esos sentimientos. Llevo una mano a su frente, cerrando los ojos para masajearse un poco y así calmar todos los recuerdos y sensaciones que evocaba el lugar, de pronto los abrió al sentir un leve Reiatsu y la vio ahí frente a ella, esos ojos dorados le miraban curiosos y preocupados.
— ¿Te encuentras bien? — Pregunto Yoruichi con un leve tono de preocupación, había llegado temprano y se había colocado en una rama arriba de un árbol para descansar un poco, cuando vio llegar a Soi Fong pudo notar cierto cambio en ella.
Soi carraspeo — no es nada Yoruichi-sama — respondió la peli azul volviendo a su actitud impasible de siempre, aunque no le miraba directamente — debo decir que me ha sorprendido este día al ser la primera en llegar al lugar de entrenamiento.
La morena sonrió levemente ante el cumplido de la peli azul — bueno, tú misma sabes que no siempre fui tan perezosa — le guiño el ojo.
Soi se puso seria y luego un tenue rubor se mostró en sus mejillas — mis disculpas Yoruichi-sama, yo no quise... lo que... — la risa llana de la morena se dejó escuchar y la peli azul solo suspiro en derrota, hace ya un tiempo no le ocurría eso.
Yoruichi suspiro calmando su diversión — no te preocupes Soi, entiendo muy bien lo que querías decir — señalo con una sonrisa sincera, complacida consigo misma ya que tenía algún tiempo de no ver ese rubor y mucho menos escuchar el tartamudeo de la peli azul — ¿qué te parece si empezamos nosotras? — Pregunto.
Soi sonrió confiada — sería un buen calentamiento — señalo empezando a quitar su obi y Haori. Yoruichi sonrió gustosa, llevaban casi un mes de no entrenar juntas ya sea porque Soi tenía obligaciones que cumplir, el entrenamiento con Yūshirō o el que ella simplemente no viniese a la Sociedad de almas, por lo que justo ahora aprovecharía para disfrutarlo al máximo y ponerse al corriente.
Había pasado unos 5 minutos cuando el joven Shihōin llego al claro del bosque, había venido lo más rápido que había podido, pero no lo suficiente porque sabía que llegaba retrasado, aun así, se sorprendió cuando noto el obi y Haori de la capitana del segundo escuadrón colocados en una rama del árbol junto a la chaqueta naranja característica de su hermana y por un instante las vio pasar frente a él en un flash, estaban luchando.
Se quedó ahí en silencio observando, en lo que parecía una lucha sin cuartel aun cuando todo asemejaba una danza entre dos personas que disfrutaban lo que hacían, además de que ni una ni otra parecía llevar la ventaja y de paso el joven Shihōin podía notar que estaban tan ajenas a su alrededor que no habían notado su presencia en el lugar. Aunque de pronto la peli azul al parecer lo noto y esa pequeña distracción hizo que la morena casi le impactara con su pierna haciendo que aterrizara de una manera poco ortodoxa.
Soi se puso de pie rápidamente y la morena aterrizo frente a ella — onee-chan — corrió el moreno hacia Yoruichi para tomarla en un leve abrazo.
— Yūshirō, dame un respiro— pidió con una sonrisa y miro a Soi que parecía un poco avergonzada por su mal aterrizaje — aunque tu alumno apareciera no debiste distraerte.
Soi suspiro — lo sé Yoruichi-sama.
La morena suspiro, ahí estaba de nuevo el "sama" que no desaparecía — ¿empezamos el entrenamiento? — Pregunto y el joven Shihōin asintió al instante.
Soi se puso más seria y noto que la morena se hacía a un lado como era su costumbre no queriendo interferir con lo serio y su autoridad — empezaremos con un calentamiento, Yūshirō–san — indico y el moreno rápidamente fue con ella.
Yoruichi fue a un árbol y tomo asiento, los miraba empezar con el calentamiento ya que ella prefería ayudar cuando el entrenamiento de verdad empezaba para que cuando llegara el final del mismo, tomaran un tiempo de receso para jugar a la etiqueta con su hermano. No cabía duda que el entrenar con Soi le daba cierta vitalidad y satisfacción que no tenía con nadie más, ni con Kisuke se sentía esa especie de alegría, por eso mismo extrañaba tanto esos pequeños momentos, si podía recordarlo a cabalidad eso de jugar a la mancha con Soi no volvió a suceder desde su deserción, pero claro la peli azul ya no era una niña y mucho menos se prestaría a seguir con esos juegos pues no era digno para el comandante de Onmitsukidō.
La mañana había sido provechosa para la capitana, el entrenamiento tempranero con su escuadrón y justo ahora veía como la morena se despedía de su pequeño hermano, al verlos podía notar que se llevaban muy bien aun cuando el joven Shihōin era bastante enérgico en sus muestras de afecto.
El joven Yūshirō se acercó dónde estaba la capitana y se inclinó— gracias por la lección.
Soi frunció el ceño — no tiene que inclinarse Yūshirō–san, es un honor y privilegio ayudar en su formación.
El joven Shihōin no pudo evitar cerrar la distancia y tomar a la peli azul en un abrazo que dejo un poco tensa por la inesperada acción — gracias a ti Soi-chan.
Yoruichi enarco sus cejas ante la acción, Soi se había sonrojado notablemente, pero de una manera tranquila parecía un poco incomoda con el arrebato del joven, la morena no pudo evitar pensar en lo extraño que era todo. Yūshirō al parecer también gustaba de la compañía de la peli azul justo como ella también había caído hace un siglo atrás cuando era capitana del segundo escuadrón. Yoruichi vio cómo su hermano deshacía el abrazo y se buscaba su camino hacia la mansión Shihōin.
—Creo que mi hermanito te ama en secreto — señalo la morena con un extraño sentimiento al darse cuenta de lo que decía.
Soi enarco una de sus cejas — es muy efusivo en las muestras de cariño, solo está agradecido de que usted sea parte del entrenamiento, ya que al parecer su padre aun no le permite verle con libertad.
La morena suspiro — así que ya sabes todo el asunto.
— Sería un poco insultante no saberlo — informo Soi ajustando su obi — también se lo difícil que es esa situación para su madre.
La morena mostro una cara un poco seria, algo que Soi no había visto en ella desde aquel día en que habían tenido esa pelea después de su regreso a la Sociedad de almas y se preguntaba que significaba esa expresión en sí — mi padre debería dejar de ser tan terco al respecto — se quejó Yoruichi.
— Quizá los dos lo son — señalo la peli azul y cuando la morena le miro con algo de lo que parecía sorpresa y curiosidad esta no pudo evitar sonrojarse o sentir que había sido impertinente — mis disculpas Yoruichi-sama, no quise ser irreverente — se disculpó inclinando un poco su cabeza.
La morena sonrió un poco, aunque su sonrisa no era del todo completa —está bien Soi, no has dicho nada que no haya escuchado antes y por favor deja los formalismos.
Soi sintió que era mejor irse antes que dijera o hiciese alguna tontería — debo regresar a mis deberes.
Yoruichi suspiro — también debo regresar, para ver qué es lo hacen Ichigo y sus amigos — expreso con una sonrisa, desde hace un tiempo su pequeña abeja parecía reacia a perder el tiempo en lo que fuese una pequeña charla o un entrenamiento. Era consiente qué tenía responsabilidades al llevar en cierta manera dos divisiones, pero no podía evitar sentir que quizá aún había algo en su relación no terminaba de arreglarse.
Pasaron unos días después de ese, Soi siguió con su rutina habitual en sus cuarteles y de vez en cuando salía hacia la cuarta división para tener esos momentos con Retsu que siempre le ayudaban a vaciar su mente y calmar un poco su alma. Unohana desde la traición de Aizen fue alguien que gano de a poco su confianza y con ella podía discutir ciertas cosas más personales. En esta ocasión para su mala suerte era un factor que su madre y casi toda su familia directa habían muerto, porque hace una semana había tenido una discusión con miembros de su clan reclamando su falta de compromiso y no cumplir con deber como jefa del clan al no tener la disposición para dar el último paso que consistía en un acuerdo de casamiento para un heredero y seguir con eso la línea sucesora de su linaje.
Mientras que en el mundo de los vivos la morena se encontraba en su forma de gato en una rama de un árbol en la escuela donde los niños estudiaban, miraba a Ichigo y sus amigos que planeaban una salida a la feria que llevaba unos 4 días en la ciudad., Ichigo contaba que estaba divertida pues ayer había llevado a sus pequeñas hermanas junto a su padre, fue ahí cuando algo en la morena tuvo una idea y sin pensarlo mucho supo que valía la pena intentarlo. Yūshirō era un rayo de sol y a pesar de su ausencia por más de un siglo parecía tenerle mucho cariño y le admiraba de una manera entrañable, era consciente cuanto le gustaba pasar tiempo con ella y jugar etiqueta en los momentos en que Soi terminaba sus entrenamientos, pero su padre no le permitía visitarlos en casa, sabía que estaba tentando su suerte, pero su hermano lo valía, así que solo tenía que ir y concertar una audiencia con su padre para plantearle el asunto.
Dos días después la morena se encontraba en el amplio despacho en la mansión de los Shihōin, conocía el lugar tan bien que no sabía si poner los ojos o sonreír porque su infancia estaba tan impregnada entre estas paredes y sobre todo en esta casa que antes llamo hogar. Pero su hogar por ahora era en el mundo de los vivos, aunque si lo pensaba bien realmente nunca estuvo muy estable en un solo lugar, los primeros años desde su huida de la Sociedad de almas con los demás fueron lleno de acondicionamiento para que los Vizards pudiesen superar sus problemas, luego lidiaron con las costumbres y el cambio de ámbito. Cuando todos estaban establecidos y en la aceptación del cambio de vida ella decidió ir a conocer el mundo. Recordaba la sorpresa y decepción en Kisuke cuando le dijo que se iría, luego vinieron las preguntas, ¿dónde iría, como sabría de ella, si regresaría? La recomendación de tener cuidado por si el Seireitei decidía rastrearlos y cazarlos.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al instante que el shōji se abrió, se sorprendió al ver la figura que venía hacia ella con pasos calmos y amable sonrisa — madre — saludo un poco sorprendida y confusa, pero siendo aplastada en un amoroso y fuerte abrazo.
— Oh, mi princesa está en casa — expreso en el abrazo y luego de un momento se separó de la morena mirándole detenidamente — siempre tan hermosa — apunto con un dejo de orgullo.
Yoruichi sonrió su madre siempre tenía palabras amorosas hacia ella — gracias, te he extrañado — apunto la morena seria y luego no pudo evitar mirar hacia la puerta — no quiero que tengas problemas con papá.
Minako suspiro — no los tendré — informo con firmeza — ¿pasa algo? — Cuestiono.
La morena estaba por contestar cuando Shiro Shihōin atravesó el umbral entrando al enorme despacho, sus dorados ojos miraron a su esposa y luego a su hija sin mostrar alguna expresión en sus rasgos. Paso junto a la morena y saludo a su esposa con un beso para luego tomar asiento tras el escritorio — me dicen que has pedido una audiencia conmigo — empezó y luego pareció un poco curioso — ¿qué es lo que deseas para usar los medios formales de los cuales te quejas constantemente?
Yoruichi miro a su padre mostrándose confiada y segura, siempre fue igual no mostrar nada de lo que él podía tomar a su favor —sé que has puesto reglas con respecto a mis visitas y todo lo demás, pero me agradaría tener tú autorización para llevar por un día completo a Yūshirō a un paseo al mundo de los vivos.
Minako sonrió tímidamente, Shiro frunció el ceño — no — respondió al instante.
— Shiro — llamo suavemente su esposa.
El patriarca de los Shihōin le miro — Yūshirō nunca ha estado en el mundo de los vivos, además Urahara no parece ser de su total agrado y seguramente tienes que ir ahí ya que vives con él.
Yoruichi sonrió — para aclarar padre, no vivo con Kisuke — indico con astucia— vivo en la misma casa, pero también hay más personas viviendo ahí y ciertamente hay días, semanas, hasta meses que simplemente no me siento a gusto estando ahí y decido pasear por el mundo para quedarme por ahí — la morena no pudo evitar una leve sonrisa, su padre mostro un poco de curiosidad y hasta sorpresa ante esa aclaración.
Shiro suspiro — ¿dónde lo llevarías? — Cuestiono curioso — no puedo simplemente dejar que lo lleves a un lugar que no conoce y es tan diferente a la sociedad de almas.
— Lo llevare a un lugar llamado Karakura, es una ciudad en el mundo de los vivos donde vive Ichigo Kurosaki — menciono sabiendo que conocían la fama del Shinigami sustituto — justo ahora hay una feria con juegos para chicos y chicas como la edad de Yūshirō — explico un poco la morena —sé que el mundo de los vivos es muy diferente a la Sociedad de almas, pero puede ser una experiencia de aprendizaje de otras culturas.
Minako sonrió con astucia al notar que esa era una manera buena de vender la idea a su esposo — tiene un punto y sabes que Yūshirō sería muy feliz de conocer el mundo de los vivos— señalo a Shiro.
Él le miro serio — aun así, no puedo permitirlo, sé que eres bastante autosuficiente y has sabido cuidarse todo este tiempo, pero Yūshirō es muy joven.
Yoruichi suspiro sabiendo que él no se lo pondría tan fácil— ¿dime cómo puedes permitirlo? — Pregunto — sabes que nunca permitiría que algo malo le pasara.
Minako sonrió en un pequeño pensamiento — podrías pedirle a Shaolin que los acompañe como una escolta — sintió que Yoruichi le miraba con asombro, Shiro por su parte parecía confuso ante esa sugerencia.
El moreno sacudió la confusión, la sugerencia era bastante audaz ya que era más que sabido que Soi Fong no era del tipo de persona para perder tiempo — enviare un mensajero — señalo al instante y salió para enviar el mensaje.
Yoruichi se mantuvo impasible aun cuando su mente tenía un paseo salvaje y es que el sugerirle a Soi ir al mundo de los vivos no era algo simple, porque primeramente sería un reto ir por un Gigai donde solo los había en la tienda de Urahara y con eso tenía un gran impedimento. Minako miro un poco a su hija examinándole como lo hacía hace mucho tiempo y su sonrisa fue genuina, algo que le hizo tener esperanzas en que las cosas sucederían bien y la morena quiso creer que sería así, luego sintió ese Reiatsu tan familiar y su padre entraba al despacho con una sonrisa que mostraba satisfacción.
Shiro sonreía con orgullo— ¿no te parece fantástico? — Pregunto — justo hace unos momentos envié el mensaje y ella ya está aquí — señalo — no tardara mucho para alcanzar tu nivel si sigues siendo laxa.
Yoruichi iba a decir algo, pero el toque de la puerta les interrumpió, un sirviente ingreso al instante — Shihōin-dono, la capitana del segundo escuadrón viene en respuesta a su llamado.
— Hazla pasar — pidió y luego de que el sirviente saliera, el shōji se abrió dando paso a la peli azul que mostraba un rostro serio y caminaba con pasos decididos, con su Haori balanceándose en su caminar.
Soi Fong se mostró profesional a su llegada con los Shihōin, aun cuando era extraño ver que Yoruichi se encontrara en la mansión, cuándo sabía lo tensa que era la relación padre e hija— Shihōin-dono — se inclinó en un saludo respetuoso—Minako-sama, Yoruichi-sama — saludo con otra inclinación.
Yoruichi bufo — basta de formalidad Gundanchō.
Soi frunció levemente el ceño ante la mención seria de su cargo, pero volvió su rostro serio a Shiro — recibí su convocatoria —señalo al instante — ¿en qué puedo servir a la honorable familia Shihōin?—Cuestiono, la morena puso los ojos ante tal actitud servil y un tanto sumisa, la peli azul por su parte se encontraba en calma, sabía que Yoruichi odiaba su formalidad y lo había expresado desde que la tomo como su guardaespaldas personal, pero la capitana había sido instruida en esos asuntos desde su niñez y no podía salir de ellos tan fácilmente, además tenía un placer culposo en crisparle los nervios con esa formalidad a la morena cuando se podía y esta era una de esas ocasiones.
El moreno lanzo una media sonrisa — seré breve — expreso con seriedad — mi hija aquí presente ha pedido permiso para llevar a su hermano al mundo de los vivos a una de esas cosas llamadas feria.
Soi parecía un poco confusa ante el asunto, entonces Minako interrumpió — Shiro se encuentra preocupado por su seguridad ya que Yūshirō nunca ha abandonado la sociedad de almas — señalo la mujer mayor.
— Por supuesto que lo estoy, él nunca ha visitado el mundo de los vivos — indico Shiro con seriedad — por eso mismo mi sabia esposa sugirió que tú podrías acompañarlos para supervisar su seguridad, fungiendo como escolta. No negare que podría sentirme más tranquilo de que su paseo vaya bien — expreso con calma — entenderé si estas demasiado ocupada para algo tan burdo, además dado tu estatus el servir como un simple guarda espaldas no es algo que pueda emocionar a cualquiera.
La peli azul miro hacia la morena que puso los ojos a lo último dicho por su padre, por mucho que evitaba pasar tiempo de ocio con Yoruichi no podía negarle al joven Shihōin que tuviese ese tiempo de hermano-hermana y menos la experiencia de conocer el mundo viviente — gracias por la confianza — empezó la peli azul y Shiro sonrió pensando que iba a declinar — será un honor ser la escolta de sus hijos, Shihōin-dono.
Minako sonrió al instante de manera triunfante, Yoruichi y Shiro parecían un poco sorprendidos ante la pronta aceptación de la peli azul — estoy seguro que Yoruichi te brindará los detalles del paseo más tarde — expreso Shiro con seriedad —pero te adelanto que el paseo será por el tiempo de un día, si me permites aún tengo que hablar con mi hija de los detalles y las reglas a seguir.
Soi se inclinó— me retiro entonces, esperare por los detalles Yoruichi-sama— dicho esto la peli azul empezó su camino fuera del despacho.
— Te acompaño Shaolin — expreso Minako yendo tras la capitana que detuvo un poco su prisa para esperar a la noble. Cuando salieron del despacho la matriarca de los Shihōin tomo el brazo de la peli azul que se sorprendió del contacto un tanto íntimo y de paso no pudo evitar un leve sonrojo — gracias por aceptar acompañarlos — agradeció con una amable sonrisa.
— No tiene que agradecerme, es mi deber — señalo con seriedad la capitana.
Minako soltó el brazo de la capitana —sé por mi hija que eres un poco renuente de ir al mundo de los vivos.
Soi dejó entrever una media sonrisa — en cierta manera es verdad, aunque debo aceptar que las pocas veces que he ido lo he disfrutado, especialmente cuando no es de carácter oficial — aclaro al instante — pienso que será una agradable experiencia para el joven Yūshirō y si puedo ayudar con eso estoy más que dispuesta en servirle.
Minako sonrió agradecida — gracias Soi Fong — expreso suavemente, vio como la mujer delante de ella ponía rostro serio y daba una pequeña venia para en un parpadeo salir de su presencia, suspiro cansinamente y con un poco de remordimiento, Shaolin había aceptado ser guardaespaldas de los dos sin dudar y eso era un detalle significativo, con eso demostraba otra vez su lealtad a la familia y sobre todo a Yoruichi, aun cuando su hija le había herido con su deserción hace más de un siglo.
En el despacho el patriarca noto como su esposa salía de la oficina junto con la capitana y luego soltó un suspiro — ¿pensaste que ella diría que no? — Cuestiono la morena y sonrió — debo admitir que yo también pensé que se negaría.
Shiro le miro serio — es demasiado responsable con sus cargos para pensar en perder el tiempo en cosas tan mundanas, pero sigue siendo leal en todo lo que hace — señalo con seriedad— ¿entonces cómo será este paseo a la feria?
Yoruichi se puso seria y luego noto que su madre regresaba al despacho con calma y tomaba asiento frente a su padre que estaba detrás del escritorio — la feria es un lugar donde hay muchos juegos mecánicos para niños, adolescente y personas mayores. La mejor hora para visitar es parte de la tarde y noche, antes de cerrar siempre hay un maravilloso festival de luces, aunque no tan buenas como las de Kūkaku.
— Me dijiste sobre un paseo de un día completo, pero lo que describes no parece de todo un día — señalo el moreno.
— Es porque, en la mañana del siguiente día pienso llevarle a la playa — señalo con una sonrisa — por lo que tendríamos que salir a medio día de mañana y regresar a medio día del siguiente día.
Minako suspiro, eso parecía un pequeño inconveniente — tú hermano no querrá ir a la tienda de Urahara —señalo Shiro sonriente al pensar que al final no habría paseo.
La morena sonrió — no pienso llevarlo ahí, estoy rentando un lugar para que podamos descansar aparte y tranquilamente sin su intromisión — señalo —sería como un tiempo familiar de hermano y hermana, es una hermosa casa de playa.
Shiro suspiro — bien no nos detendremos en detalles, te concedo el permiso — informo el moreno y su hija sonrió de forma radiante — hoy en la cena le daré las buenas nuevas a tu hermano y te sugiero ir con Soi Fong e informarle de tú planificación de horarios, si me permiten tengo una reunión que atender — dijo con una sonrisa al ver que la misma brillante sonrisa de su hija cayó un poco ante lo que había dicho.
Minako sonrió— Soi lo hará de todas maneras, solo ten un poco de tacto al plantearle tus planes — aconsejo la matriarca Shihōin — y por favor no uses las burlas constantes en su contra.
La morena le miro y luego puso sus ojos — mamá, le quitas un poco de diversión a todo el paseo — se quejó — ella debería aflojar un poco.
— Ella no es como son Kūkaku, Kisuke o tú— señalo Minako— la responsabilidad y trabajo son parte de ella, aunque reconozco que tú tienes esos rasgos y otros más empaquetados, nadie ha intentado cambiar tu manera de ser.
Yoruichi le miro asombrada — nunca he intentado cambiarla — señalo seria — solo quiero que se relaje un poco, desde pequeña solo piensa en el deber por cumplir, la obediencia ciega, la responsabilidad y el servicio, nada de diversión o algo de relajación que le haría muy bien— apunto y luego soltó un suspiro—ahora que es la que manda en el escuadrón es peor.
Minako sonrió un poco —creció de ese modo hija, quizá si no… — guardo silencio.
— Si no le hubiese dejado sola con toda esa responsabilidad — señalo suavemente la morena — ¿es eso lo que querías decir?
La Shihōin mayor suspiro — no vamos a negar lo evidente hija, por eso mismo te pido que hagas de su viaje algo más llevadero.
Yoruichi se puso de pie — quizá tengas razón, pero eso no evitará que intente que se divierta un poco— declaro — será mejor ir para darle el itinerario con todos los detalles.
Minako se acercó y abrazo a su hija — me gustaría mucho que pudiésemos vernos más seguido — sintió a su hija mover la cabeza en afirmación — cuídate— aconsejo soltando su agarre y de pronto la figura frente a ella ya no estaba, por eso mismo era la diosa del flash.
Soi se encontraba en su oficina en la segunda división sentada en su escritorio y por mucho que deseaba solo concentrarse en su papeleo, sabía que pronto eso no tendría sentido, justo tenía cinco minutos de haber llegado y su teniente había hecho lo que siempre hacia cuando salía del escuadrón, escabullirse de sus tareas para holgazanear o de perdida ir por bocadillos, como odiaba esa actitud de Ōmaeda. Para torcer las cosas un poco la puerta de la oficina se abrió dando paso a una seria Yoruichi Shihōin.
La morena miro a Soi Fong que extrañamente había tomado la pluma en su mano con más fuerza, ella se puso más seria de lo que creía dándose cuenta que su madre posiblemente tenía un poco de razón — primero quisiera agradecer el hecho de aceptar ir con nosotros.
Soi Fong parpadeo ante lo que había dicho la morena, aun así, se recompuso — no tiene que agradecer Yoruichi-sama.
Yoruichi tuvo el impulso de refutar el uso del honorífico, pero por esta vez lo acepto por el bien común — debo hacerlo — señalo al instante — papá pidió tú escolta solo porque pensó que te negarías y sinceramente no te culparía— la peli azul quería disentir, pero eso era un hecho innegable — así que he venido para darte todos los detalles, pero antes debemos ver lo de tú Gigai.
Soi negó levemente — ya poseo un Gigai — informo.
Yoruichi no pudo evitar mostrar un poco de sorpresa — bueno eso quita un obstáculo fuera del camino, entonces el plan de diversión es el siguiente — empezó la morena y Soi Fong puso mucha atención.
Unas horas más tarde la peli azul caminaba hacia la octava división y por muy extraño que parecía ese era el camino tomado, aquellos que conocían a la fría y cruel capitana de la segunda división, conocían que el Shunpo era como respirar pero esta vez ella posiblemente no quería darse ese respiro porque el eco de la voz del alma de su Zanpakutō aun resonaba en su mente diciendo "tu sola te metiste en esto" Suzumebachi se refería al paseo de un día completo con Yoruichi y su hermano donde tendrían que dormir juntos o algo por el estilo, en ese punto la peli azul había ido a su mundo interior donde Suzumebachi se encontraba arrojada en el piso riendo por todo el asunto mientras intentaba pensar con claridad.
Fue obvio de que no se esperaba ese giro en los acontecimientos, por eso mismo al final de toda la explicación solo había asentido en aceptación de manera mansa y luego de que la morena se marchara la peli azul pensó en que lo mejor era poner todo en orden para el día de mañana. Ya había ido a la primera división para pedir un permiso de ausentarse de sus deberes y servir de escolta para el joven Shihōin en el mundo de los vivos, frunció el ceño al recordar la última palabra de Yamamoto-sōtaichō "que te diviertas", tampoco podía olvidar la media sonrisa en la cara de Sasakibe, realmente no importaba lo que ellos pensaran, eso no sería de ninguna manera un paseo por el campo, si anteriormente había reducido las interacciones con Yoruichi era porque temía que sus emociones tomaran lo mejor de ella o perdiera el control con sus constantes burlas y bromas, para terminar mostrando sus emociones y sentimientos ocultos a su exmaestra.
Justo en esos momentos había llegado a la octava y solo esperaba que Kyōraku no estuviese ahí porque realmente no necesitaba de sus burlas si se enteraba del motivo de su visita. Pero cuando llego a la puerta dos poderosos Reiatsus le envolvieron y ella simplemente soltó un resoplido, justo en la entrada un Jūshirō Ukitake y Shunsui Kyōraku parecían estar disfrutando de un momento de relajación con poco de sake, por supuesto que Ise Nanao se encontraba a un lado haciendo papeleo. Shunsui sonrió maliciosamente al momento de verle y Jūshirō tenía esa sonrisa amable que era una implícita disculpa por lo que su viejo amigo podría decirle.
— ¡Oh!, mi querida Soi-chan — exclamo Kyōraku con un dejo de júbilo — dime, ¿qué es lo que te trae a mi división, deseas un poco de sake? — Cuestiono.
Soi resoplo de manera un poco fría — sabe que no bebo Kyōraku-taichō — señalo al instante — ¿puedo hablar con tú teniente?
Shunsui sonrió y vio cómo su Nanao-chan reaccionaba confusa ante tal petición — por supuesto, era de esperarse que fuese cosas de niñas.
Nanao le lanzo la pluma que tenía en sus manos haciendo que Jūshirō riera un poco mientras Shunsui hacia un puchero lastimero, Nanao Ise se puso de pie para ir frente a la capitana — ¿en qué puedo ayudarle Soi Fong-taichō?
Soi miro sobre su hombro Ukitake parecía hacer charla con Kyōraku y este solo asentía de manera meditativa, aunque sabía muy bien como era el capitán de la octava, el cómo disfrutaba de los chismes y saber de los demás a diferencia de ella que lo tomaba como un trabajo por ser educada en el Onmitsukidō, lo de él solo era por mera diversión y muy en el fondo quizá por inteligencia, Soi puso atención en la teniente — necesito del Gigai que utilice la última vez y ropa del mundo de los vivos.
Nanao parpadeo y se ajustó sus gafas por acto reflejo — yo he guardado los Gigais de todas, pero la ropa tendrá que ser con Matsumoto-Fukutaichō — noto el ceño acentuarse en la capitana, el estar en la asociación de mujeres Shinigamis hizo que la conociese un poco más, aun cuando la capitana no era muy habladora y raras veces dejaba entrever sus expresiones después de un tiempo hubo pequeños detalles que podía captar y en estos momentos sabía que estaba inconforme — es parte de preservarlos en buen estado, Rangiku tiene un enorme armario donde guarda con mucho cuidado todo lo del mundo de los vivos.
Soi se enderezo — entiendo — expreso suavemente — podemos ir por el Gigai.
Nanao asintió — por supuesto, sígame Soi Fong-taichō.
Después de esas palabras Soi siguió a la teniente a lo que eran sus aposentos y luego de unos momentos apareció con lo solicitado, con eso se despidió en agradecimiento para continuar su camino hacia la décima rogando que Matsumoto-Fukutaichō se encontrara ahí y no escondiéndose de su capitán. Al entrar a los campos de la décima división no pudo más que alegrarse un poco al sentir el Reiatsu burbujeante de la teniente, pero, así como vino esa alegría se esfumo porque sabía que tenía ciertas similitudes en carácter con Yoruichi al tomar las burlas sobre ella y el pedir ropa para el mundo de los vivos era algo inusual.
— ¡Capitana!, ¿qué puedo hacer por ti? — saludo alegremente la pelirroja cuando le noto parada en la entrada.
La peli azul se mantuvo seria, ahí estaba ella como siempre — Matsumoto, Nanao me dice que guardas la ropa del mundo de los vivos.
Ella sonrió como el espíritu de su Zanpakutō, realmente odiaba cuando hacia eso y Soi no podía evitar el compararla con un gato negro que conocía demasiado bien — claro que la tengo, si la dejaba con Nanao seguro que serían unos harapos y no sabemos cuándo puedan ser de utilidad otra vez.
Soi frunció el ceño — necesito algo para mí — indico suavemente.
Rangiku se puso seria y miro como la capitana se tensaba al instante — ¿vas al mundo de los vivos? — Pregunto y vio como ella asentía — ¿una misión?
Soi bufo — como escolta, nada más.
Rangiku no pudo evitar poner los ojos — sí, era de esperar que fuese algo oficial — ella empezó su camino suspirando ante la seriedad de la capitana — sígame — pidió y Soi Fong asintió caminando tras de la pelirroja — ¿qué tipo de lugar es el que visitara su escolta?
La peli azul resoplo, no desea entrar en detalles, pero era necesario — una feria y la playa — informo de manera uniforme y Rangiku le miro con una ceja levantada.
Ella sonrió — ¿a quién escoltara, si se puede saber? — Cuestiono Rangiku.
Soi le miro — Shihōin Yūshirō — señalo casi entre dientes.
Rangiku extrañamente resoplo, aun cuando la capitana esperaba algunas burlas de su parte — significa que Yoruichi-san va — señalo, empezando a sacar algunas ropas, aun cuando el comentario le resultó extraño no quiso decir nada — como será escolta, le daré algo para mayor comodidad, un jeans, camiseta y una chaqueta de cuero — sonrió para sí misma como si planeara algo totalmente divertido — si va a la feria deberá ser por la noche. Se verá bastante imponente con esto — soltó y Soi puso los ojos ella solo deseaba ropa — para la playa — se detuvo a pensar — asumo que no querrás un traje de baño esta ocasión, por lo que un short y una camiseta harán el trabajo, por supuesto ropa interior — empaqueto todo en una bolsa en forma cuidadosa.
Soi parpadeo — ¿crees que esto bastara? — Pregunto confusa.
— Por supuesto — respondió la pelirroja haciendo juegos — solo asegúrese de vestir los conjuntos que le he indicado.
Soi asintió — agradezco la ayuda, Matsumoto-Fukutaichō — expreso — realmente no sabría con qué vestirme.
— No hay problema Soi Fong-taichō — palmeo un poco su espalda en un acto poco convencional — sabe que para cualquiera vestimenta del mundo puedo ayudar— le guiño el ojo — se todo sobre atuendos en determinadas ocasiones — se encogió de hombros — cualquiera podrá pensar que usted no estaría preparada para el mundo de los vivos, seguramente será una sorpresa mostrar que no es así.
La peli azul sonrió entendiendo a la pelirroja — un paso adelante supongo.
— Mucho éxito capitana — expreso la pelirroja con seriedad y Soi asintió, tuvo esa impresión de que Matsumoto sabía más de lo que aparentaba y eso le daba un escalofrió extraño. Se escuchó un grito del capitán Hitsugaya. Rangiku puso los ojos al instante, Soi supo que debía despedirse, pero al instante la figura de la teniente ya no estaba frente a ella.
Soi había dejado las directrices a seguir a sus subalternos y a su inútil teniente durante su ausencia. Casi era hora del medio día y no podía más que estar nerviosa, según lo planeado al filo del mediodía debía encontrar a Yoruichi y a Yūshirō en la mansión, desde ahí abrirían el Senkaimon de la familia para ir al mundo de los vivos, ella misma había preparado las mariposas para el viaje, aun así, no podía dejar de recordar esa conversación con Unohana.
*******************************Flash Back******************************
Soi Fong se encontraba en los aposentos privados de Unohana-taichō, cerca del cuarto escuadrón, era un lugar pacífico donde aprovechaba para descansar, tomar el té ya sea con otros capitanes o con su teniente y de paso tener un poco de charla ociosa, fuera de los problemas comunes de ser curandero y de ser un Shinigami. Soi Fong siempre pensó que era bastante aficionada a la calma de su compañía, Unohana trabajo mucho para que se soltara y hablara sobre lo que había en su interior por mucho que pensara que era una perdedera de tiempo. Retsu fue paciente durante todo un siglo y aunque la peli azul se resistió al principio no pudo negar esa liberación en su alma cada vez que venía y platicaba, más cuando Yoruichi volvió al Seireitei. Fue ahí y luego de todo lo que se descubrió con la traición de Aizen y sus secuaces, cuando esa mascara de frialdad, odio y resentimiento se rompió en ella.
Pero de eso ya había pasado mucho tiempo y con ello vino su cambio, al principio fue con pequeñas cosas, Retsu fue inteligente y supo cómo trabajar con ella, fue un reto poner su confianza en alguien que no fuera su Sempai o excapitana y aun ahora sentada en la oscuridad de la noche con una taza de té humeante, unos pocos bocadillos junto a la curandera del Gotei, que podía mostrar esa sonrisa amigable y amable junto a esa sonrisa aterradora, expresaba sus pensamientos más confusos y todo aquello que agitaba su corazón. Unohana le mira justo ahora pensativa ante lo que significaba su viaje al mundo de los vivos con Yūshirō y Yoruichi Shihōin.
Retsu sonrió levemente — bueno, eso es algo nuevo para un cambio — soltó con algo que para la peli azul sonaba a diversión — quiero decir que tú y ella dormirán juntas en una hermosa playa paradisiaca.
Soi se mantenía seria y frunció el ceño — no es divertido — susurro con un poco de vergüenza — no lo es cuando estoy tratando de evitar momentos de ocio entre las dos, además el joven Yūshirō estará ahí con nosotras.
— Si bueno, algunas fantasías no son como las quisiéramos — señalo — no crees que ella planeo esto estratégicamente para acercarse un poco más a ti dado que la has estado evadiendo en reiteradas ocasiones.
— No — respondió rápidamente —más bien es para acercarse a su hermano, lo cual me parece perfecto porque le tiene mucho cariño y su separación quiera o no le afecta.
— Por eso mismo te pusiste en esa situación — señalo Retsu — aun así, Yoruichi es bastante inteligente para tomar su oportunidad — señalo suavemente — tú misma debes de ser consciente que, aunque sus visitas son para entrenamiento, también ocupa alguna que otra para echarte un vistazo.
Soi suspiro— aunque sea así, no puedo simplemente relajarme — señalo — creí que con el tiempo y la distancia esto se apagaría, pero…
Unohana sonrió con amabilidad hacia Soi Fong — la amas y no puedes simplemente borrarlo así por así, ha sido por tanto tiempo — expreso — el enamoramiento juvenil ha madurado contigo, además no es como si ella fuese indiferente a ti — se guardó su opinión que debería confesárselo a Yoruichi.
Soi suspiro largamente — no puedo sentir eso, sería irresponsable — señalo — tengo un deber con la casa Shihōin, el hecho de tener sentimientos por la princesa del clan es un problema y al final no es como si ella sintiese lo mismo, solo soy como una hermana pequeña, ya te he dicho que eso fue lo que ella dijo hace un tiempo.
Unohana rio levemente — y le llamas princesa — soltó un poco divertida — que pasara si ella quiere dormir con su preciada hermanita en la misma cama.
Soi Fong se sonrojo, solo Unohana podía decir algo como eso — por kami, no digas esa clase de cosas, sabes lo difícil que será esa situación para mí.
— No es como si no tuvieses fantasías de ese tipo — índico Retsu con un encogimiento de hombros desestimando la mirada severa de la capitana del segundo — ni tú ni yo podemos obviar que ella es muy inclinada a las burlas y provocaciones de esa índole contigo.
— Solo es un juego — expreso la peli azul y se encogió de hombros — si he mantenido el control por tanto tiempo una noche no creo que sea algo tan difícil.
Unohana suspiro — eso de ser educada para la privación y el control desde tu niñez realmente es de admirar, no cualquiera podría con tantas tentaciones.
Soi sonrió levemente — esas tentaciones no son nada — expreso suavemente.
— Por supuesto, comparados con la princesa del clan Shihōin — señalo Retsu —aún recuerdo la primera vez que me buscaste asustada por la chica del Onmitsukidō desnuda en tus aposentos.
Soi se sintió ofendida — no estaba asustada…solo ya sabes era joven— dijo con un leve sonrojo y tartamudeo.
Retsu rio levemente — no es como si antes no habías visto la desnudez de una mujer, según tengo entendido Yoruichi-san al volver de su transformación aparece sin ropas.
— Es cierto — afirmo suavemente — ciertamente no es que sea tan pudorosa y disfruta la reacciones que obtiene de los demás, creo que simplemente no le importa.
Retsu suspiro — por eso mismo, como tú lo dices para ella quizá sea algo normal por lo que te aconsejo no ponerte a la defensiva y si vas a tener situaciones así usa un poco de tacto — aconsejo.
Soi se puso seria — lo intentare — acepto suavemente y luego de eso, siguieron con la charla, pero con diferente tema,
******************************Fin Flash Back**************************
Antes que la hora pactada llegase Soi Fong llego a la mansión de los Shihōin y aunque en todo mostraba profesionalismo podía sentir que su corazón se agitaba ante lo que las próximas 24 horas serian para ella. Cuando aterrizo en el pequeño jardín no pudo evitar mirar hacia Yoruichi que extrañamente mostraba un poco de asombro y eso le hizo soltar un poco de tensión, quizá Rangiku tenía un buen punto y había dado una sorpresa con su atuendo.
— ¡Guau! — Exclamo Yūshirō al ver llegar a Soi Fong y miro hacia la morena — ¿por qué no me conseguiste una ropa como esa? — Pregunto, ya que él vestía jeans y una camiseta negra que al frente decía "Bad Boy", algo un poco a juego a lo que ella llevaba, aunque la camiseta de ella decía "Bad Girl".
Yoruichi parpadeo y camino hacia la peli azul con su hermano a su lado — no creo que pudieses manejar una chaqueta de ese tipo — señalo y enarco una de sus cejas — me has sorprendido — acepto mirándole de arriba abajo — tenías que meterte en el personaje ¿no? — Pregunto.
— ¿Qué personaje? — Cuestiono la peli azul sin entenderle.
La morena sonrió no dándole importancia — será mejor partir, no quiero perder más tiempo — indico con seriedad — tenemos toda la tarde para charlar — no espero respuesta y al darse la vuelta abrió el Senkaimon, pasaron a través de él y de inmediato terminaron en un pequeño parque — primero almorzar y luego iremos al centro comercial.
Dicho y hecho la peli azul se sorprendió al ver algo que nunca pensó en su vida de Shinigami, Yoruichi conduciendo un vehículo del mundo de los vivos. Yūshirō estaba encantado con todo el asunto y la morena parecía estar igual, porque en todo el camino le describía todo lo que veía y trataba de ser como aquella hermana que el joven Shihōin extraño en cien años, a la que admiraba por todo aquello que se contaba heroicamente sobre ella, la joven capitana de familia noble que desafío a la central 46 y al Gotei mismo para salvar a algunos capitanes, tenientes y su mejor amigo de una sentencia de muerte injusta, aquella que volvió con unos Ryokas después de un siglo y gracias a eso se pudo descubrir al verdadero culpable que resultó ser el monstruo de Aizen Sōsuke.
Fueron a comer a un lugar llamado pizzería, disfrutaron de la comida del lugar y de su mutua compañía, aunque como era de esperar la peli azul hablo poco dando la razón que el propósito del viaje era que el joven Yūshirō y ella lo pasaran bien, luego la morena los dirigió al centro comercial donde tenía planeado comprar ropa para su hermano, Soi y ella. Aun con la actitud renuente de la capitana Yoruichi logro comprarle una que otra prenda con la excusa de que podía ocuparla en otra ocasión.
Justo ahora se encontraban en la última tienda, Yūshirō estaba en un probador con la chica afuera atendiéndole. Lo último de sus compras consistía en sus trajes de baño o en caso del joven una calzoneta de baño o bermudas más para cuando se encuentren en la playa. Yoruichi había tomado dos trajes de baño y aunque intento que Soi también buscara algo, la peli azul le había informado que ya tenía lo necesario y esta vez fue inflexible con el asunto. Pero con todo eso no entendía que hacia ella esperando fuera del probador donde la morena se encontraba, si lo recordaba bien la vez anterior con la sociedad de mujeres Shinigamis ellas no fueron a probarse los trajes, solo los habían comprado.
Yoruichi sonrió ampliamente al escuchar al otro lado de la puerta el zapateo ansioso de Soi Fong, era obvio que no era ninguna tonta, pero la morena tenía maña y sabía mucho más del mundo viviente, cosas que la peli azul desconocía o simplemente nunca le puso interés porque su vida y todo sobre ella se desarrollaba en el Gotei. Hubo un momento de duda ante el traje de baño de dos piezas estilo bikini, Push Up color blanco que llevaba puesto, ya que era bastante provocativo y sexy. Una parte de su cerebro le recodaba esa breve conversación de con su madre donde le advertía no molestar a la capitana con sus burlas, esa parte de su mente que había obviado en más de un siglo y que aún le recordaba demasiado a la voz de su Zanpakutō
Quizá al final también le perdonaría su abandono, su olvido como su familia y clan lo habían hecho en cierta manera y como ella al final…eso era lo que pensaba, pero había una leve duda en el fondo de su mente, esa duda que al principio fue solo una pequeña idea que algunas veces le causaba cierto remordimiento. Cuando la peli azul dejo un poco atrás ese trato servil, que en cierta manera fue un alivio para la morena, también vino una pérdida de costumbre, una que consistía en mirar a un lado o un paso atrás y no encontrarle siempre ahí, escuchando, siguiéndole, ese deseo ferviente de sentirse digna y ser más fuerte. Algo ahí en su mente le decía que la peli azul estaba cerca de alcanzarle y quizá como había dicho antes su padre sobrepasar sus estándares, no iba a mentirse pues sabía que eso era posible por el simple hecho de que su pequeña abeja estaba rodeada de otros capitanes bastante capaces que podían ayudarle a mejorar, como Retsu, Kuchiki, Shinji, Jūshirō, Kyōraku y por supuesto Yamamoto.
La puerta del probador se abrió y una mano color moka tomo a la peli azul de la chaqueta introduciéndola al pequeño espacio — ¡Yoruichi-sama! — Exclamo la peli azul con un dejo de sorpresa.
— Vamos Soi, necesito de tu opinión — indico con seriedad y la vio, Soi estaba sorprendida y eso era un espectáculo que empezó con un leve tono rosáceo, rojo, rojizo le llegaba hasta sus orejas, Yoruichi no pudo evitar mostrar esa sonrisa astuta, satisfecha consigo misma porque desde que le conoció esas pequeñas actitudes, así mismo como el tartamudeo nervioso fueron respuestas que solo mostro hacia ella y extrañamente le complacían — ¿piensas que este traje se me ve bien? — Pregunto.
Soi sabía que estaba más roja que un maldito tomate y aunque no deseaba mirar sería una invitación a ser presa de las burlas de la morena para todo el día, para una semana y seguiría cada vez que lo recordara. Se obligo a ser valiente, le miro de pie a cabeza y noto ese destello en los ojos dorados "asombro" pensó — creo que es un poco provocativo Yoruichi-sama.
La morena parpadeo con un poco con sorpresa, esta vez Soi no aparto sus ojos de su cuerpo como innumerables veces lo había hecho. No podía creer que hasta le había evaluado y cuando le respondió mantuvo su voz plana, mientras qué Yoruichi esperaba el tartamudeo nervioso que por extraño que pareciera nunca llego y egoístamente lo quería — ¿provocativo? — Pregunto y se acercó a la peli azul tomándole de la solapa de la chaqueta — creo que la escolta tendrá que trabajar el doble para encargarse de cuidarme de todos esos tipos lujuriosos.
Soi asintió en afirmación, en ese instante no confiaba en su propia voz— Yo...ru...ichi-sama, creo que se hace tarde — tartamudeaba y aunque hubiese intentado no hacerlo sabía que no iba poder, pero necesitaba salir de ese pequeño y asfixiante lugar.
Yoruichi le soltó y se apartó de repente — me vestiré y nos iremos, seguro Yūshirō ya estará listo — con esas palabras saco a la peli azul del probador dejándola un poco desconcertada, aunque aliviada mientras la morena trataba de vestirse y olvidar ese breve instante en que pareció que su cerebro quedaba en blanco ante la proximidad de la peli azul.
Con esto último salieron del lugar luego de algunos minutos, Soi se encontraba junto a Yūshirō casi a las puertas de salida de la tienda y la morena apareció con sus compras a la mano y un rostro serio. Pasearon un poco más por el centro comercial y cuando el reloj marcaba las cinco, Yoruichi les aviso que era hora para ir a la feria.
Cuando llegaron a la feria Yūshirō estaba más que emocionado, el lugar se veía enorme y como Yoruichi había narrado en el camino vería todo tipo de cosas a las que llamaban juegos mecánicos donde prometió que subirían a todos lo que pudieran, aunque también encontrarían comidas y otros tipos de entretenimientos como tiro al blanco. Soi frunció el ceño al notar que muchas personas entraban y salían del lugar cosa que no era de su completo gusto ya que odiaba las aglomeraciones en el mundo viviente, aun recordaba a esa pequeña excursión que había hecho con Rangiku y Nanao para conseguir algunas cosas para celebrar el fin de año y todo resulto una locura.
La morena lanzo una media mirada a la peli azul — no será tan malo como parece ser Soi — dijo, la peli azul frunció el ceño y Yoruichi no pudo evitar una sonrisa — vamos.
Como era de esperar el lugar se encontraba moderadamente concurrido en su mayoría por jóvenes, mientras la noche llegaba también se sumaban algunas familias con niños y múltiples parejas. Los hermanos Shihōin iniciaron el recorrido con la peli azul a la zaga y vigilando su entorno, los juegos mecánicos fueron los primeros que llamaron la atención del joven Yūshirō. La morena sonrió pues era lo que esperaba, ver en esos ojos dorados llenarse de asombro y la sonrisa de un niño descubriendo el mundo de los vivos. Miro a su lado izquierdo Soi permanecía impasible y como era de esperar, tomando todo con profesionalismo.
Iniciaron con los autos chocones, luego subieron a la rueda de la fortuna, en cada uno de esos juegos Yoruichi sugirió a Soi acompañarlos, pero ella se negó en cada ocasión con la excusa de que estaba ahí para su seguridad no para divertirse. La morena decidió dejar la montaña rusa para lo último del recorrido y justo ahora iban a la casa de los sustos, para luego ir a los juegos más simples como lanzamiento de dardos y luego al de tiro, donde la peli azul resulto una gran atracción ya que les dio a todos los blancos y como la morena era competitiva hicieron una pequeña competencia, al final terminaron con algunos pequeños premios, podría decirse que esa fue una parte del paseo que los tres disfrutaron.
Soi odio la casa del susto por el simple hecho de ponerle los nervios de punta, siendo un asesino entrenado y tener sus sentidos alerta la mayoría del tiempo esa actividad le crispo los nervios por así decirlo. Los hermanos Shihōin por otro lado disfrutaron demasiado no solo porque era algo nuevo para el más joven si no por las reacciones de su guarda espaldas. Ya habían disfrutado por el espacio de dos horas y justo fueron a un lugar para comer un poco, Soi miro el lugar donde se encontraban con calma mientras el joven Yūshirō parecía haber tomado muchos dulces, con el efecto de que la energía no se le acababa e iba de arriba abajo detrás de la morena que justamente se encontraba en donde unos chicos aceptaban los pedidos.
Había sido una suerte que conocía lo que era la pizza, aun recordaba aquella reunión de la asociación de mujeres Shinigamis donde a Momo-Fukutaichō se le había ocurrido hacer un festival de comidas del mundo de los vivos para recaudar fondos. Yoruichi llego con la comida y empezó a servir, Soi se tensó de pronto al sentir una fuerte energía y miro a todos lados buscando el origen, pero inmediatamente la morena le señalo que no era necesario.
— ¿Lo sentiste? — Cuestiono la morena y la peli azul asintió — tómalo con calma, seguramente Love, Hiyori y los demás están disfrutando de una salida nocturna.
La peli azul suspiro — pensé que tenían más control de sus poderes.
Yoruichi sonrió levemente, su pequeña abeja era tan estricta como siempre — seguro se están divirtiendo, solo fue un despiste posiblemente.
Comieron y Yūshirō disfruto de un nuevo platillo, como lo había hecho con los dulces de algodón, los refrescos, la soda, las palomitas de maíz. Yoruichi sintió su corazón calentarse de amor por su hermano que todo lo recibía con entusiasmo, miro hacia la peli azul que terminaba de comida con calma. Pensó que sería bueno descansar un poco para luego ir al último desafío del parque de diversiones que sería la enorme montaña rusa. Después de casi una hora en un puesto de video juegos, caminaron a la imponente estructura, vieron la fila para el dichoso aparato y la morena miro hacia la peli azul que enarco una de sus cejas un poco sorprendida.
— ¿Esta vez sí nos acompañas? — Pregunto la morena.
— ¡Sí! — Exclamo el joven Shihōin — vamos Soi-chan — dijo con un puchero.
Soi sonrió levemente — lamento decepcionarle joven Yūshirō, pero prefiero vigilarlos desde aquí — señalo seria y noto como la morena iba a insistir — además el juego parece ser de dos.
— Creo que tiene un punto — interrumpió una voz tras de ellos.
Todos miraron hacia atrás y justo ahí en una banca se encontraba una pelinegra vestida con jeans, camiseta y lentes, con algo en sus manos que parecía un manga y las miraba con seriedad — ¿Lisa, que haces aquí? — Pregunto Yoruichi.
La susodicha señalo hacia la montaña rusa — Hiyori y Love están en la montaña rusa, se les ocurrió una tonta competencia sobre resistencia, esta es su sexta vuelta y no parece que quieran parar — explicó con cierta queja — Hachigen posiblemente ande en algún puesto de comida o comprando recuerdos.
— ¿Y tú porque estás aquí sentada? — Cuestiono la morena.
— Es bueno salir a ver el panorama y no quería estar sola en casa — señalo y miro hacia la peli azul — linda chaqueta capitana.
Soi asintió con su cabeza — gra...cias — tartamudeo un poco ante el elogio.
Yoruichi suspiro — ya regresamos, creo que aquí estarás bien — indico a Soi — vamos Yūshirō — el joven asintió entusiasmado y se fue detrás de la morena, la peli azul suspiro agradecida que no hubo insistencias.
Lisa miro como la capitana del segundo escuadrón soltaba un suspiro y relajaba su postura en los hombros soltando un poco de estrés, noto que la morena y su hermano ya se encontraban en la fila para subir a la montaña rusa, volvió a bajar sus ojos a la revista no queriendo incomodar, pero algo en su mente le hizo pensar que iniciar una pequeña conversación será una buena idea y posiblemente Soi Fong termine soltando un poco más de esa tensión que parecía cargar en sus hombros.
— ¿Cómo está Nanao? — Pregunto de pronto la pelinegra.
Soi miro a su espalda, sorprendida de que ella iniciara una charla — Ise fukutaichō se encuentra bien, su trabajo es impecable como teniente.
Lisa sonrió — parece un informe de desempeño — señalo un poco divertida.
Soi Fong suspiro — lo siento — se disculpó suavemente — no sé qué es lo que en realidad deseas saber y no tiendo a ser muy social.
La pelinegra sonrío levemente — podrías al menos sentarte, no es que sea demasiado habladora para incomodarte y no muerdo.
La peli azul tomo asiento junto a Lisa, aunque nunca había charlado con ella recordaba que Ise Nanao le había mencionado algunas cosas en los momentos que compartían en las reuniones de la sociedad de mujeres Shinigamis. Sorpresivamente Yadōmaru-san no era tan habladora, las ocasiones que decidió compartir charla era cosas interesantes y hasta informativas. Aunque también le pregunto qué hacía ahí y explico su misión. Lisa sonrió, le señalo que Yoruichi y su hermano no parecían necesitar escolta sobre todo porque la exprincesa podía patearle el culo cualquiera. La peli azul no pudo evitar bajar la guardia un poco dejando entrever una que otra sonrisa ante la charla ociosa que tenía con la exteniente de Kyōraku, sin darse cuenta que unos dorados ojos le miraban con seriedad desde la fila de la montaña rusa.
Yoruichi estaba a unas tres personas para subir al juego mecánico cuando noto que la peli azul no se encontraba donde la dejo, eso fue lo que pensó, pero al observar mejor fue una sorpresa notar que se encontraba sentada en la pequeña banca junto a Lisa y parecía charlar un poco. Le vio sonreír, la morena salió de su aturdimiento cuando el encargado señalo que podían subir y tomar sus lugares. Como lo dijo Lisa, los gritos y las risas de Hiyori y Love se podían escuchar en todo el aparato. Sintió como empezaba a ganar velocidad y miro a su izquierda donde su pequeño hermano parecía demasiado extasiado, de pronto la adrenalina salió a flote con la velocidad del juego mecánico. Al finalizar su juego volvieron a su último recorrido y como era de esperar el final de la noche termino con juegos artificiales adornando el cielo nocturno de Karakura.
Luego de un viaje de 45 minutos por fin arribaron a la costa, Yoruichi dejo el auto en un amplio estacionamiento. Casi era media noche cuando llegaron, aun así, había bastante movimiento en el lugar. La morena decidió que era mejor ir a descansar para aprovechar la mañana en la playa, además su pequeño hermano parecía un poco cansado luego de comer mucho, andar de arriba para abajo y sobre todo por la emoción de experimentar nuevas vivencias. Soi observo todo el lugar con ojos críticos y sin perder el enfoque, independientemente que la morena había señalado que el lugar era tranquilo y no había ningún peligro ella debía de ser cuidadosa al fin y al cabo su rol era de guardaespaldas y su sentido de responsabilidad era innato. En el camino hacia la casa pudo notar otras casas que mantenían su distancia unas de otras. Llegaron a una casa de dos plantas color gris cobalto y la morena sonrió.
— Llegamos — anuncio y fue hacia la puerta, Yūshirō fue tras ella. Soi soltó un largo suspiro, sabía que esta iba ser una larga noche. Los hermanos Shihōin entraron primero, mientras la peli azul cerró la puerta y quedo rezagada en la sala que parecía del tamaño adecuado, ni muy pequeña ni demasiado amplía y tenía los enseres necesarios como televisor, sillones, un pequeño y elegante bar en la esquina, al fondo la cocina y una puerta corrediza que llevaba al patio, a un lado unas escaleras donde el joven se precipito a subir seguido por la morena que detuvo sus pasos — ¿vienes? — Pregunto a la peli azul.
Soi Fong asintió y fue tras los Shihōin, podía escuchar a Yūshirō jadear de asombro ante lo diferente y hermoso del lugar, mientras que ella extrañamente sentía que su estómago se encogía al recordar las palabras de Retsu "tú y ella dormirán juntas en una hermosa playa paradisiaca". Sacudió su cabeza en negación, era mejor no pensar esas cosas o se pondría nerviosa, no podía creer que se estaba comportando como una chiquilla temerosa. Ella había estado frente a la muerte muchas veces, fue entrenada desde temprana edad como una asesina, no era posible sucumbir ante ese momento, suspiro largamente podía aceptar que no sabía qué hacer con el pensamiento o la expectativa de dormir en el mismo lugar que Yoruichi.
En cierta manera era entendible, aunque Soi Fong a este tiempo era un poco más abierta a las interacciones sociales gracias a Retsu, todos los que le conocían sabían mantener su distancia o simplemente respetaban sus límites dejándole ser y haciéndole sentir cómoda, pero Yoruichi era totalmente diferente, siempre lo fue. La morena se deleitaba en hacerle presa de sus burlas, muchas otras ocasiones le hacía pasar vergüenzas tratándole como si aún fuese una niña pequeña y otras simplemente no respetaba su espacio personal poniéndole en apuros con sus sentimientos.
El moreno apareció y por un impulso característico de su edad tomo a la peli azul en un abrazo apretado — Soi-chan — expreso emocionado soltándole del contacto — ven, quiero mostrarte mi habitación, tú dormirás con Yoru-chan — informo mientras era arrastrada a una habitación — mira — indico cerca de la ventana — desde aquí se puede ver el mar.
Soi parpadeo — es una bonita habitación — señalo la peli azul, sin saber cómo pudo hablar ya que luego de escuchar que ella dormiría con Yoruichi su mente quedo en blanco.
La morena que terminaba de acomodar las pertenencias de su hermano en la habitación y justamente salía del cuarto de baño, sonrió divertida — Yūshirō, ya debes cambiarte para descansar — indico al momento — recuerda que debemos aprovechar la mañana para disfrutar de la playa — miro hacia la peli azul — ven, te mostrare donde dormirás.
— Yo quiero ir — señalo el moreno.
— Yūshirō, ponte la ropa de dormir — ordeno con calma — además solo dejare que Soi se ponga cómoda, luego vendré contigo para charlar un poco y te duermas.
— Tenga buena noche joven Yūshirō — se despidió la peli azul.
El moreno hizo un puchero y se fue en dirección al baño mientras murmuraba algo, las dos mujeres salieron de la habitación, para ir a la continua que se encontraba separada por un baño, la morena abrió la puerta y encendió la luz. Soi pudo notar que era mucho más amplia y había dos camas a los lados, pero a diferencia de la otra habitación esta tenía un pequeño balcón que dejaba ver la playa — elige una cama — indico Yoruichi.
Soi suspiro — derecha — respondió al instante.
La morena sonrió y puso su mochila en la cama de la izquierda — dejare que te pongas cómoda, mientras veré si Yūshirō necesita algo — la peli azul asintió y al momento en que la morena salió de la habitación soltó un largo suspiro que no sabía que estaba conteniendo.
No perdió tiempo y fue rápidamente al cuarto de baño a cambiarse de ropa para dormir, luego uso el Gokon Tekkō para salir de su Gigai. Necesitaba estirar un las piernas, dar una vuelta e inspeccionar los alrededores, por mucho que Yoruichi le había dicho que el lugar era pacifico ella estaba ahí por seguridad no de paseo, necesitaba un poco de aire fresco, además de tener un momento para hacer algo productivo o posiblemente sería un desastre. Cuando la morena regreso después de unos 20 minutos vio el cuerpo artificial de Soi recostado en la cama de una manera incomoda, puso los ojos sabiendo que posiblemente había aprovechado el momento para inspeccionar el lugar.
Yoruichi suspiro y muy contrario a sus planes fue a cambiarse de ropa por mucho que le hubiese gustado hacerlo cuando la peli azul estuviese en la habitación para ponerle nerviosa, eso por el momento no era posible. Soi regreso al instante y miro atreves de la puerta de vidrio de la habitación que daba al balcón y fue directo a su Gigai. Esa había sido la única manera en que pensó para entrar a la habitación y no encontrarse con alguna sorpresa de parte de la morena, suspiro al entrar en su cuerpo artificial, era extraño como por dos veces con anterioridad que le había usado se había acostumbrado.
— ¿Dónde estabas? — Pregunto la morena luego de salir del cuarto de baño.
Soi se puso de pie — vigilando el lugar y verificando que todo estuviese en calma.
La morena suspiro — Soi, te dije que no era necesario Kisuke me dio un dispositivo para seguridad y lo instale el mismo día que alquile el lugar.
Soi se puso seria — me gusta hacer las cosas bien y no confió en los aparatos, pueden tener fallos y algunas veces ser más un problema que una solución.
— Pensé que con eso te sentirías más tranquila y disfrutarías del lugar — indico la morena — sabes que Kisuke es un genio y sus aparatos son confiables.
— Sé que tiene toda su confianza puesta en Urahara— soltó con seriedad — pero soy la escolta de Yūshirō–san y cumpliré con esa responsabilidad— expreso — si me disculpa, necesito un poco de agua.
Yoruichi suspiro cuando vio a Soi salir de la habitación, porque siempre que Kisuke salía en la conversación parecía que una enorme pared se erguía entre las dos, no podía creer que aun en este tiempo la peli azul mantenía esa aversión al científico. Sabía que en estos momentos era mejor darle espacio, solo necesitaba un poco de agua y quizá cuando regresara tendría mejor humor. Por otra parte, Soi bajo a toda prisa y fue hacia el refrigerador, tomo una botella de agua y bebió su contenido como si viniese del desierto. Sus puños se encontraban apretados y no podía creer que aun en este tiempo obtenía las mismas respuestas, esas mismas actitudes confiadas. Suspiro cansinamente sintiéndose impotente, hasta el día de hoy Yoruichi parecía poner ciegamente su total confianza en ese idiota tendedero y sus capacidades.
Soi camino hacia la puerta corrediza, le abrió levemente saliendo al patio, la brisa marina le abrazo y noto una pequeña cerca color blanco que era lo único que separaba la casa de la playa, aun cuando tenía una distancia de un kilómetro de arena, desde ahí podía ver el oscuro e inmenso mar. Bufo levemente ante su actitud inmadura "ya lo sabías Soi, las cosas no cambian" escucho la voz de su Zanpakutō, froto su frente esperando no escuchar más de Suzumebachi. Yoruichi se encontraba en el balcón en el piso de arriba y miraba curiosa la actitud de la peli azul, al parecer no solo necesitaba beber agua, sino que también tomar un poco de aire.
Suspiro, como lo había pensado la capitana de la segunda división estaba molesta, para colmo su mal humor llevaba el mismo nombre y apellido de hace más de un siglo. La morena no entendía, ¿por qué no mostraba su molestia, como antes lo hacía?, así como lo había hecho esa vez que ella había regresado después de 100 años. Obviamente no deseaba ponerse a pelear y amenazarse mutuamente hasta la muerte. Aun con todo lo que ha pasado no cabía duda que recordaba cómo empezó ese evento.
*******************************Flash Back******************************
Yoruichi desde lo alto de un tejado vio como la patrulla que esperaba su aterrizaje se quedaron confundidos al notar que el Ryoka había desaparecido y salieron corriendo en su búsqueda. No esperaba que las cosas sucedieran de esa manera y todos terminaran separados, solo esperaba que siguieran sus instrucciones y sobre todo que no se toparan con segadores poderosos y sobre todo de tenientes y capitanes. Aunque quizá era una oportunidad para ella, debía ir con su familia y explicar lo que había sucedido, solo esperaba que en estos cien años nada malo hubiese pasado.
El pequeño gato se detuvo al reconocer que el área estaba resguardada por un equipo del Onmitsukidō, sonrió si es que un gato podría hacerlo porque ellos no eran nada a la par de ella así que no perdió tiempo y fue al interior de la gran mansión. Fue directo a lo que era su antigua habitación, que se mostraba aseada pero aun así parecía que todo seguía igual a como lo había dejado hace más de un siglo, se transformó para ponerse un poco de ropa y fue en busca de su familia.
Cuando llego a la planta baja vio que su familia estaba reunida en torno a unas tazas de té, se quedó ahí parada asombrada de lo que vio. Su pequeño hermano, aquel que cuando se había marchado era apenas un niño de tres años ahora parecía un adolescente, su madre se puso de pie con un rostro asombrado y esperanzado para ir con ella, pero su padre alzo su mano deteniéndola — Yoruichi, has vuelto— señalo con tono firme el patriarca de los Shihōin.
—He vuelto padre — confirmo con una leve sonrisa.
— Sera mejor que te marches por donde viniste Yoruichi — sugirió con frialdad — eres catalogada como una traidora por el Gotei y central 46, seguramente la capitana del segundo escuadrón y Gundanchō de Onmitsukidō vendrá a tú captura o algunos de sus soldados pueden informarle que estas aquí.
La morena sonrió levemente, pero noto el temor en los ojos de su madre y el asombro en los ojos de su hermano — se quién es la capitana del segundo escuadrón, estoy segura de que no tendré problemas cuando le explique todo lo sucedido.
— Por favor hija será mejor que te marches antes de…— guardo silencio — Shaolin ya no es la persona que conocías — advirtió Minako con tono angustiado.
La morena parpadeo sin entender, su padre adelanto sus pasos — si acompañas a esos Ryokas será mejor que salgas de estas tierras, ¿hasta cuándo avergonzaras a esta noble casa?
No espero mucho y salió de ahí con paso flash y transformándose en el pequeño gato negro, dejando la ropa esparcida en el jardín, no esperaba una bienvenida, pero tampoco espero que su padre fuera tan reacio. Pero lo que ahora le perturbaba era lo que su madre había dicho "ya no es la persona que conocías", hasta este punto podía entender un poco que luego de 100 años las personas cambian, pero la angustia en el tono de su madre era de hecho exagerado y hasta perturbador.
Yoruichi dejo lo que acaba de suceder atrás, Ichigo al parecer estaba peleando con el poseedor de un enorme Reiatsu y sin duda era de Kenpachi Zaraki, no podía creer que el chico era tan idiota. Cuando llegó la pelea había terminado pero el peli naranja aún seguía con vida, así que lo llevo a la cueva secreta para atenderlo, mientras se despertaba se quedó sondeando a los demás. Aun así, de nada sirvieron sus cuidados ya que Ichigo fue tras Byakuya y la morena tuvo que ir por él para salvarle la vida de nuevo, luego entrenarle para Bankai, todo pareció acelerarse y aunque pudo notar como el niño molesto de Kuchiki Byakuya creció en poder, una emoción extraña se albergó en su interior al pensar en su antigua subordinada y guardaespaldas personal.
Como lo pensó todo sucedió tan rápido que no hubo que dudar en que debía participar en la lucha, ya antes había intentado encontrar a su pequeña abeja, pero extrañamente no pudo sentir su presión espiritual, dejando entrever lo que podía esperar de sus capacidades, pero había cosas que ni ella misma sabia de las habilidades de su pupila, aunque ella misma había sido quien le había entrenado. Pero sin esperarlo hubo algo que la perturbo un poco en ese ataque a los subordinados de Ukitake, el Reiatsu que sintió despuntar se parecía un poco al de su abejita, aunque con la diferencia que era frío y violento,
No dudo en ir cuando noto que alguien pateaba a un Shinigami en el suelo de manera cruel así que se lanzó como el rayo y atrapo al Shinigami sin corazón, pero cuando le atrapo noto que era su pequeña abeja, al instante que iban de caída supo que todo no era como se imaginó que sería, después de unas breves palabras le atacó con un Kidō esperando que solo le pusiera alerta un poco, lo demás no espero que sucediera de esa manera, ahí enfrentadas y lanzándose ataques verbales. Justo en ese momento entendió lo que su mamá había expresado, Soi Fong ya no era aquella chica que se desvivía por servirle, que ofrecía su vida y que haría cualquier cosa por complacerla, sin duda esa niña que conoció y dejo atrás ya no existía porque al parecer estaba lista para asesinarla. Al final había caído presa de sus emociones y con ese reclamo "porque no me llevaste contigo Yoruichi sama" ciertamente no había sido una declaración afectuosa, tímida y dudosa de sus labios. Al contrario, fue una exclamación enojada y confusa que explotó de forma amarga y cruda desde lo más profundo de su alma.
******************************Fin Flash Back**************************
Yoruichi suspiro levemente antes esos recuerdos, anteriormente cuando Soi era más joven y fungía como su capitana, le era fácil sacarla de su zona de confort, hacerle bajar la guardia con bromas, era moldeable, sumisa y de alguna manera podía sonsacarle lo que pensaba, pero ahora que había crecido era más difícil abrirse paso, algunas veces le dificultaba ver atreves de la máscara de impasibilidad, era esquiva, fría en ocasiones y su sentido del deber se había acrecentado. La morena aceptaba que no solo había perdido tiempo de calidad con su hermano, también lo había perdido con su alumna y hasta el día de hoy no podía poder reparar el daño.
Unos minutos después, Soi decidió volver y descansar un poco, ciertamente no lo haría por completo. Yoruichi vio que la peli azul estaba por regresar, fue a su cama con el pensamiento de no arruinar más las cosas. Su madre tenía razón, quizá era mejor darle su espacio y dejarle tranquila, mañana sería otro día. El mar, la arena, el sol y los bikinis tal vez ayudarían a que el ambiente se aligerara. Con ese pensamiento en mente la morena sonrió y se acomodó en su cama. Soi llego a la habitación con cuidado de no hacer ruido, fue directamente a la cama se recostó y miro hacia la pared aliviada de que la morena estuviese descansando, solo esperaba no tener ningún sueño tonto.
Gracias por Leer.
