Gracias por sus comentarios y seguir esta historia, me alegra saber que es de su agrado.
Pero sin mas palabras les dejo el nuevo capitulo.
CAPITULO No 6
La mañana en Karakura hizo su aparición, Soi Fong como era su costumbre estaba despierta a tempranas horas y hasta había hecho un poco de condicionamiento, pero no como lo podía desear, por lo que se conformó en correr un poco en la playa con su Gigai. Cuando regreso Yoruichi ya se encontraba preparando el desayuno y al parecer Yūshirō estaba vistiéndose para su mañana en la playa. El desayuno resulto bastante bueno, la morena le explico a su hermano como sería su mañana en la playa mientras Soi escuchaba atentamente para así hacer sus propios planes.
Después de quince minutos se encontraban en la playa, Soi y Yoruichi habían instalado la sobrilla, toallas, tres sillas, la hielera con refrescos y una bolsa con bocadillos, Soi se acomodó y vio como el joven Shihōin veía el lugar con asombro, Yoruichi por su parte empezó a quitarse la ropa que cubría su bikini, empezó por la camiseta y luego con el short dejando al descubierto ese bikini blanco, la peli azul opto por mirar a otro lado y noto como un grupo de jóvenes jugaba volibol a cierta distancia.
— ¿No te vas a cambiar? — Cuestiono la morena a la peli azul.
Soi sonrió levemente — no — respondió con calma mirando a los ojos de la morena ya que no deseaba caer en la tentación de ver más abajo — el motivo de todo el viaje es que usted y su hermano disfruten, yo vigilare que todo vaya bien.
La morena sonrió levemente — tienes un punto — señalo, aunque esa era una parte de verdad, Yūshirō se aproximó a ellas.
— Vamos, ya quiero nadar — expreso con una enorme sonrisa.
Yoruichi sonrió de manera traviesa hacia su hermano — una carrera hacia allá — dijo señalando hacía unos metros para adentrarse a la playa, su hermano asintió y los dos salieron corriendo.
La peli azul suspiro largamente esa sería una larga mañana para ella, tomo el libro que había traído consigo que Nanao le había regalado hace unos pocos días llamado Moving Zen. Dejaría que los hermanos Shihōin se divirtieran libremente y les echaría un ojo de vez en cuando, luego de casi una hora entre disfrutar de las olas, alguna que otra competencia de nado los hermanos regresaron a la playa, Soi al instante se puso de pie diligente tomando las toallas. La morena al instante le arrebato una y se la coloco a Yūshirō para que se secara, luego tomo la que la peli azul le ofrecía,
— Gracias — expreso con una sonrisa — Yūshirō, toma asiento y sécate un poco, luego te colocare un poco de bloqueador solar.
— ¿Qué hay de comer? — Pregunto el moreno haciendo que escapara una sonrisa de la peli azul a notar que era un poco parecido a su hermana.
— Hay emparedados en el bolso — indico la morena, mientras terminaba de secar a su hermano, luego opto por secarse un poco y miro hacia Soi que volvía a la silla tomando el libro — el agua esta perfecta, no me digas que te pasaras toda la mañana sentada aquí leyendo ese libro.
Soi alzo su vista —quizá al final de la mañana tome un momento para nadar — indico con calma y la morena sonrió — mientras eso pase, leeré el libro.
Yūshirō veía toda la interacción bocado tras bocado, sin entender porque su hermana insistía tanto con Soi-chan y no la dejaba ser. Por otro lado, no le hacía mal a la capitana del segundo escuadrón el relajarse al menos por hoy, pensó que lo mejor era interrumpir antes que su hermana decidiera apretar los botones de la peli azul — ¿iremos a nadar otra vez Yoru-chan? —Cuestiono.
— Debes esperar un poco después de comer — señalo la morena, luego miro a Soi extendiendo su mano que tenía el bloqueador — ¿me ayudas?, no quiero quemarme por el sol — expreso con una leve sonrisa, la peli azul tomo el tubo al instante, no era la primera vez que la morena le pedía eso, en el paseo con la Asociación de Mujeres Shinigamis la morena le había pedido lo mismo, pero de una manera más insinuante, al menos hoy había sido diferente en eso.
Soi tomo el tubo y empezó a frotar el contenido en los hombros y espalada de la morena de manera calma y firme con el pensamiento que esto solo era un juego para Yoruichi, uno que disfrutaba mucho, que consistía en abochornarle y hacerle sonrojar. Cuando termino tomo el libro para ponerse a leer mientras la morena tomaba un refresco y un emparedado. Yoruichi noto que a su derecha a unos metros seguía el grupo de chicos y chicas jugando voleibol, al mismo tiempo vio que algunos chicos miraban a su dirección y les sonrió coquetamente, luego volvió su mirada a su hermano que jugaba con la arena. La morena en todo este tiempo en el mundo de los vivos pudo conocer algunas cosas sobre los humanos y esperaba que fuesen tan predecibles que en unos momentos seguramente alguien les abordara de alguna manera.
Lo que no espero es que fuese de una manera un tanto peculiar, ya que sin esperarlo el balón fue arrojado directamente hacia ella, pero Soi fue rápida para detenerlo aun cuando parecía estar totalmente enfocada en su lectura. Con un movimiento de su mano la capturo con total calma y rostro impasible, luego una pareja se aproximó. Una chica esbelta de tez blanca, cabello rojizo con ojos color miel y un chico un poco musculoso de tez blanca y cabello negro con ojos azules — lo siento — se disculpó el joven con voz varonil y coqueta — espero no haberles hecho daño.
Soi le miro de pies a cabeza y miro el balón, estaba por responderle que ni en un millón de años podría lastimarles cuando la morena interrumpió — está bien, no hay problema por el cual preocuparte — dijo la morena y arrebato el balón a Soi para entregarlo a joven.
La chica al lado del sujeto sonrió hacia la peli azul — buena atrapada — felicito con una sonrisa — parece que tienes talento, ¿te gustaría estar en mi equipo? — Cuestiono con una sonrisa coqueta que la morena noto al instante pero que Soi paso por alto.
— Lo siento, pero no sé cómo jugar — se disculpó con voz monótona.
La chica sonrió con autosuficiencia — no importa, yo podría enseñarte — insistió.
Soi guardo silencio al no saber que decir ante la insistencia de la joven, entonces la morena hablo — lo sentimos, pero íbamos a nadar un poco— se puso de pie — vamos Yūshirō, Soi — llamo Yoruichi dejando ignorado a chico musculoso.
El joven Shihōin fue tras su hermana que empezaba su camino hacia la playa Soi se puso de pie para seguirles — mis disculpas — dijo al momento que paso junto a la chica.
La joven le tomo de su brazo antes que se fuera — estamos en la casa de la esquina, hoy por la noche tendremos una fiesta — indico — están invitados por si quieres ir.
Soi asintió levemente — gracias por la invitación, pero al medio día regresamos a casa.
Después de esas palabras la chica le dejo marcharse un poco decepcionada, por su parte la peli azul apuro su paso para alcanzar a los hermanos Shihōin que ya se encontraban a la orilla de la playa jugueteando, aun así, Yoruichi tenía cierta atención en la peli azul que caminaba a paso calmo hacia ellos, no dijo nada porque se complació a disfrutar de los últimos momentos en la playa con su hermano y su estudiante. Luego de quince minutos volvieron a la casa para quitarse la arena, cambiarse y prepararse para regresar a la Sociedad de almas.
Cuando la morena salió de la habitación de su pequeño hermano ordenándole bajar a la sala mientras ella iba por su equipaje, se quedó asombrada de que la habitación ya se encontraba limpia, ordenada y el equipaje no se encontraba ahí, se asomó al amplio ventanal y miro que la capitana estaba en la planta baja mirando hacia la playa donde se podían ver algunos bañistas que disfrutaban del mar. Sonrió un poco complacida de que al menos al final había podido sacarle de su zona de confort para que disfrutara del mar en su compañía y la de su hermano, quizá debió agradecerle a la chica por ahuyentarla ante su coqueteo, ¿quién diría que su pequeña abeja podía levantar pasiones?— Cuando se lo cuente a Kisuke seguro no lo podrá creer — comento para sí misma, pero luego suspiro pensando que sería contraproducente, ya que el idiota de Kisuke siendo como es soltaría algún comentario o preguntaría a Soi la próxima vez que por cosas del destino se toparan, con eso seguro su pequeña abeja no dudaría en sacar su aguijón.
Cerró las cortinas y suspiro, había sido un buen paseo ya que por fin le mostro a su hermano lo maravilloso que podía ser el mundo de los vivos, aun con todo la capitana había sido una buena compañía y no hubo ningún desacuerdo grande entre ellas, aunque tampoco fue algo tan fraterno, la peli azul siempre mantenía su profesionalismo, ante todo. Cuando bajo las escaleras Soi y su hermano le esperaban para marcharse y como habían planeado ahí mismo abrieron el Senkaimon para volver a la Sociedad de almas.
Una semana había pasado desde el viaje al mundo de los vivos y aunque el día de ayer había ido a la Sociedad de almas para el entrenamiento con Soi y su hermano las cosas con su alumna fueron puro negocio y cortesía, actitudes que le ponían de mal humor o simplemente no le agradaban y que parecían ser una constante en su trato. Para arruinar más su ánimo ayer que se dignó a patrullar la ciudad en busca de huecos, se topó con otros que habían tenido los mismos planes de estirar las piernas y encontrar un poco de acción eliminado huecos, pero extrañamente no se encontraron muchos en la ciudad, por lo que decidió tener una pequeña charla con Lisa pensando que quizá podía darle otra perspectiva al asunto.
Yoruichi se aburría de gran manera en la sala de la tienda frente al televisor recostada en el sofá, ayer después de su patrullaje y estando a solas en su habitación tuvo tiempo para reflexionar con respecto a toda la situación, primero llego a la conclusión de que en Karakura había demasiado segadores de nivel capitán y quizá por ello los huecos se lo pensaban dos veces para aparecer, pero lo que le estaba inquietando era su pequeña charla con Lisa que no sabía cómo había salido a la luz, Yoruichi siempre había sido partidaria de mantener su privacidad, mostrándose enigmática y tener cierto cuidado de no vislumbrar sus pensamientos o sentir, pero ayer había hecho todo lo contrario.
Suspiro pensando que quizá era cosa de la edad o que simplemente después de más de un siglo se había acomodado a lo humano. Cosa muy impropia para un noble o una excapitana de la segunda división y excomandante de Onmitsukidō, frunció el ceño ante ese pensamiento que no era muy halagador de su parte ya que la edad no tenía nada que ver con eso. Sus pensamientos fueron interrumpidos por Kisuke que aparecía en la sala cargando algunos cachivaches que dejo caer de manera un tanto descuidada en el sofá individual — gracias por la ayuda — comento un indignado Kisuke recibiendo la inexpresiva y aburrida mirada dorada de su amiga.
— ¿Qué es todo eso? — Cuestiono obviando el comentario de su amigo.
Kisuke sonrió con cierta petulancia — son algunos implementos que necesito para algo que se me ha ocurrido hacer después de lo sucedido el día de ayer — señalo.
— ¿Ayer? — Cuestiono curiosa.
Kisuke soltó un leve suspiro y tomo asiento — hoy cuando aún dormías, aparecieron en la tienda Ichigo y Uryū —informo con calma — se quejaban de que algunos Shinigamis y Vizards también se les ocurrió ir por huecos anoche, por lo que había sido difícil encontrar uno que otro.
La morena rio levemente — su queja no tiene justificación los huecos no pueden saber que los buscamos ya que sabemos ocultar nuestro Reiatsu, en todo caso el único que no puede controlarlo es Ichigo, porque de ahí todos lo sabemos mantener oculto.
— Aun así, se me ha ocurrido fabricar un scanner de hollows más eficaz al que se ocupa, tratare de hacer algo para que Ichigo y Uryū vayan exactamente donde aparezcan y ustedes no interfieran.
— ¿Ustedes? — Cuestiono enarcando una de sus cejas.
Kisuke sonrió —los Vizards apostados en Karakura y tú — señalo — vamos Yoruichi, me parece que cazar huecos es una tarea aburrida, fuera de tu categoría y para eso están los demás, si en un caso solo deseas un poco de acción la sociedad de almas es el mejor lugar para ir de cacería — indico con calma — aunque deberás pedir permiso al viejo Yamamoto, porque es seguro que la capitana del segundo escuadrón no pondría ningún problema a tu solicitud.
La morena enarco una de sus cejas ante tal afirmación — ¿y el punto en todo eso es?
El rubio suspiro — puedes hacer lo que quieras aquí y disfrutar la vida con calma, para que te compliques en hacer algo que en el pasado te eran una obligación.
La morena se quedó en silencio ante lo dicho por el tendedero, había veces que Kisuke le subestimaba pero siempre lo dejaba pasar porque en cierta manera hacia lo que quería y algunas veces lograba dejar a más de alguno sorprendido, lo que más le asombraba en este punto era el grado de desconocimiento que el tendedero mostraba hacia su persona, porque una de las cosas que más le agradaban y disfrutaba en el tiempo que fungió como capitana era el salir a cazar huecos con sus subalternos y para ser más precisos con Soi Fong, aunque eso no lo diría en voz alta — tienes razón — acepto encogiéndose de hombros para luego ponerse de pie y estirarse un poco — iré a dar un paseo — le sonrió — no te metas en problemas con tus inventos — advirtió y luego se transformó en gato ante una espesa nube de humo para salir de la tienda.
Kisuke suspiro de manera cansina— siempre deja la ropa tirada — se quejó al momento que recogía las prendas y las llevaba a la habitación de la morena. El justo tenía cosas que hacer.
Yoruichi había salido de la casa de Urahara Kisuke para llegar a un pequeño parque a un kilómetro, justo era el tiempo en que se encontraba solo ya que era hora de escuela para muchos. Aun en forma de gato la morena abrió el Senkaimon familiar que ocupaba cuando quería llegar directamente a la mansión noble. El sol brillaba en la Sociedad de almas y el pequeño gato negro cruzo rápidamente el jardín de la mansión, subió a un árbol, por una rama se lanzó hacia un balcón de una de las habitaciones, con su pequeña patita abrió la puerta que parecía tener esa facilidad para abrirse y al instante ingreso al lugar. Después de algunos minutos Yoruichi suspiro poco satisfecha ante la vista de su figura en el espejo de cuerpo entero de la que era su habitación en la mansión Shihōin, en el armario solo había ropa tradicional o demasiado formal para su gusto.
Miro el lugar y sonrió, aun con el tiempo, el abandono y todo lo demás se encontraba impecable y seguramente era gracias a su madre, si se esmeraba un poco podría traer atuendos más modernos, quizá su infaltable chaqueta naranja y mayas negras que le daban mucha comodidad, sobre todo flexibilidad en el uso de Shunpo, pero por hoy un viejo uniforme del segundo escuadrón era el único vestuario rescatable, no podía andar desnuda y menos el mantener su forma animal para hablar con su familia, sobre todo porque a su padre le parecía una falta de seriedad y respeto el hablar con un gato más cuando sabia era su hija y solía tener esa voz profunda de macho.
Yoruichi Shihōin suspiro para dar media vuelta con rostro serio y decidido, quizá no lo había meditado bien pero luego de un momento lo pensó mejor, reconocía que era tiempo de dejar de correr y esto era lo correcto por hacer ahora, venir y tratar de arreglar las cosas con su familia era una necesidad creciente desde hace un tiempo, sentía que había perdido tiempo de calidad con su hermano y su madre parecía ser una de las más afectadas de su separación, la vida en el mundo de los vivos desde hace algunos meses le resultaba demasiado monótona, ya había viajado por casi todo el mundo el tiempo que estuvo como exiliada de la Sociedad de almas, desde que tenía el consentimiento y favor del viejo Yamamoto de ir y venir a su propio gusto había vuelto a experimentar esa emoción de antaño cuando vivía en la Sociedad de Almas como miembro del Gotei.
Alzo la vista con decisión, si las cosas en su casa seguían siendo como hace un siglo, la hora del almuerzo estaría cerca y ese sería el momento más indicado. Cuando la morena llego al comedor los sirvientes fueron los primeros en notarle y se quedaron en silencio dando un saludo de lo más formal como era acostumbrado en la noble casa de los Shihōin. Shiro Shihōin el patriarca fue quien noto su llegada, luego su esposa y el joven Yūshirō quien casi sale de su asiento para recibirle, pero Yoruichi al instante negó con su cabeza y este sin más obedeció para quedarse quieto en su lugar.
—Yoruichi — saludo el patriarca mirando su atuendo con curiosidad — ¿a qué debemos tu visita? — Cuestión con calma.
Minako sonrió a su hija como dándole la bienvenida — ya que está aquí bien podría comer con nosotros, como familia — dijo suavemente la matriarca.
— No quiero imponer madre — señalo la morena con seriedad.
Shiro enarco una de sus cejas curioso — ¿cómo es que entraste? — Cuestiono — los guardias y miembros del Onmitsukidō no han informaron de tú llegada.
La morena suspiro cansinamente — sabes que nadie puede rastrearme cuando no quiero ser rastreada, en todo caso solo unos pocos podrían — se encogió de hombros — Soi Fong espera demasiado de sus guardias.
El moreno suspiro cansinamente — sería preocupante la inutilidad de los guardias si fuese un enemigo.
— Pero yo no soy un enemigo — aclaro al instante con rostro serio.
Minako Shihōin bajo el rostro esperando que los dos no iniciaran con discusiones, sobre todo que ese distanciamiento padre e hija terminara pronto, pero eso solo era posible con algo que le parecía imposible, su esposo tenía cierta razón en estar resentido y su hija siempre quiso liberarse de la enorme carga, siempre supo que era ese deseo de escapar le impulso a ser Shunshin.
Yoruichi suspiro— deseo hablar seriamente con ustedes.
Shiro Shihōin miro a su hija curioso, luego hacia su esposa que sonreía y asintió como diciéndole que aceptara— primero, siéntate — ordeno con calma cediendo a su curiosidad y dándole un gusto a su esposa — estábamos por empezar el almuerzo.
La familia Shihōin compartió un almuerzo como ya hace más de un siglo no sucedía, toda la familia junta. Yūshirō era uno de los más alegres en esa mesa ya que desde hace mucho no disfrutaba de la presencia de su hermana en casa, ciertamente la semana pasada habían entrenado juntos con Fong-san pero eso no lo podía decir a nadie, por otro lado Minako tuvo un momento familiar y de consuelo al tener la presencia de la morena, aunque temía que al terminar las cosas se pusieran tensas como siempre entre su esposo y su hija, no sabía lo que tenía en mente con respecto la charla y eso era preocupante porque Shiro hasta hoy no terminaba de perdonar a su hija por su falta de responsabilidad como vigésima segunda líder de la familia Shihōin.
Al terminar el almuerzo los nobles esperaron a que el personal de servicio retirara los utensilios de la mesa, el patriarca miro hacia su esposa que le sonrió levemente y luego a su hijo — entonces, que es eso importante de lo que deseas charlar Yoruichi.
La morena suspiro y miro hacia su hermano — ¿podemos ir al despacho y charlar con calma? — Cuestiono — agradecería que fuese una charla de padres e hija.
El joven Yūshirō no pudo evitar ser evidente en su decepción, mientras su padre le miraba con seriedad — espero puedas mantenerte lejos de la puerta hijo — aconsejo a su joven vástago — vamos al despacho — sugirió.
Shiro tomo asiento tras su amplio escritorio donde trataba la mayoría de los asuntos del clan de los cuales era encargado, Minako Shihōin se colocó en una de las sillas junto al gran escritorio y Yoruichi después de cerrar la puerta decidió bloquearla con una barrera Kidō que daba insonoridad, se dirigió hacia donde sus padres que le esperaban con cierta curiosidad ante lo que deseaba tratar. Se plantó a una leve distancia del escritorio para que sus padres pudiesen escucharle, pero a la vez esperaba que viesen que lo que iba a decir era completamente serio, verdadero y no había duda alguna de su decisión.
—Sé que nuestra relación no es la mejor — señalo la morena con calma, dirigiéndose a su padre — no me voy a extender en excusarme por lo sucedido hace más de un siglo, todos saben cuáles fueron las razones de mi deserción, yo misma vine luego de mi regreso a la sociedad de almas para explicarles lo sucedido — suspiro — sé que esperabas que al momento de mi regreso reclamara los cargos que deje abandonados pero tú y yo sabíamos que eso no era posible políticamente hablando y por méritos, mi error en ese entonces fue no tomar mi derecho y responsabilidad como vigésima segunda líder del clan aunque no retomara los cargos en el Gotei.
El moreno miro serio a su hija, realmente aquella vez no hablaron demasiado más bien discutieron, él más que nadie porque la morena solo había escuchado en silencio todos sus reproches, aquellos que posiblemente se había guardado en un siglo de abandono, luego había sucedido todo el asunto de la guerra de invierno y sus interacciones habían sido pocas por no decir nulas, por una parte el noble tenía cierto orgullo que a pesar de todo los errores anteriores su hija aun colaboraba asiduamente con el Gotei y fuera un factor importante en la lucha para derrotar a Aizen.
Sin olvidar todas esas disputas en la cuales ayudo de una forma u otra, pero aun con todo eso lo que molesto al noble al final fue que su hija no hizo ningún esfuerzo por reclamar su derecho como cabeza de la casa noble — bien podría aceptar que no reclamaras tus títulos en el Gotei que tenías por derecho — acepto serio — ¿sabes lo difícil que fue esperar que vinieses y retomaras tu lugar en la familia? — Pregunto con calma — pero no fue así, la princesa prefirió vagar en el mundo de los vivos junto a ese hombre.
La morena suspiro — no es como dices — refuto seria — no quiero excusarme, pero en todo un siglo me acostumbre a la libertad de decisión y sobre todo a no tener que pensar o preocuparme sobre lo que se espera de mi — señalo — sabes lo molesto que se siente tener presente que por obligación debes casarte para tener un heredero.
— Todos los descendientes directos Shihōin han pasado por eso, sé muy bien lo que se exige — señalo Shiro — yo mismo pase por eso.
Yoruichi puso los ojos —tienes suerte de ser hombre — apunto con calma —en el fondo tuviste oportunidad de elegir y seamos sinceros que no es lo mismo el preñar a que te preñen — Minako carraspeo ante las palabras un poco floridas de su hija y Shiro le miro serio, la morena suspiro con un poco de cansancio — como dije antes, no vine a discutir o excusarme, sé que tengo y siempre he tenido una responsabilidad con la familia por eso mismo he venido hoy.
Minako llevo una de sus manos al pecho tratando de retener sus emociones, si es que no se equivocaba en lo que había entendido de que iba el todo el asunto. Por su parte Shiro Shihōin miro a su hija serio, viéndole con total detenimiento y tratando de ver más allá de ese rostro impasible el cual acostumbraba poner cuando precedía su cargo como la líder del clan — ¿qué es exactamente lo que quieres decir? — Cuestiono el moreno con calma.
— Que retomare mi responsabilidad y cargo como vigésima segunda cabeza del clan Shihōin, ya es tiempo — señalo con seriedad — pero debo advertirte que no haré concesiones con respecto a un matrimonio no deseado — advirtió —además de que no reclamare los cargos de ser capitana de la segunda división y de comandante de Onmitsukidō.
Hubo un largo silencio que traía muchas cosas sobre si, la incredulidad de la noticia y la sorpresa implícita de que de la noche a la mañana Yoruichi decidiera retomar su cargo como cabeza del clan, aun así todo era una situación difícil, Shiro sabía que Yoruichi no cedería con lo del matrimonio menos de tener un heredero, pero era consciente de que los ancianos del clan no dejarían de presionar con ese asunto ya que era importante que la primogénita diese un heredero según tradición, aun así la decisión de su hija le hizo sentir esperanza y cierto orgullo, quizá él podía ayudar a que esa obligación se retrasara un poco y con el tiempo convencer a su hija de que no sería malo cambiar de opinión o ceder a esas responsabilidades porque al final debía tener al heredero que según el libro antiguo estaba escrito que sería llamado al palacio del rey "nacido de la única mujer cabeza del clan a quien se le dio el don de una técnica poderosa", penso que si encontraba a alguien que le agradara no lo sentiría como una imposición.
— ¿Sabes bien lo que estás diciendo? — Cuestiono — no quiero que con el tiempo te arrepientas y al final decidas volver sobre tus pasos y huir dejando todo atrás— Shiro fue contundente y claro en todo momento, realmente su hija nunca supo con exactitud toda la responsabilidad sobre sus hombros y ellos como padres nunca quisieron cargarle con algo tan delicado.
Yoruichi le miro impasible, entendía muy bien la pregunta de su padre, que mostraba temor y cierta desconfianza, podía entender que las cosas ya no eran como hace más de un siglo — como dije antes, quiero volver con mi familia para retomar los asuntos del clan — señalo — aun así, debo recordarte que tampoco estoy dispuesta a dejar de lado mi responsabilidad con el Gotei, se lo debo al comandante en jefe.
Minako no pudo evitar sonreír con orgullo hacia su hija, Shiro se puso de pie mirando a su hija que permanecía seria, digna y orgullosa como la cabeza del clan Shihōin una que lo quisieran o no, no había perdido la gracia ante su clan y familia, que aun con los errores del pasado como su exilio, fue reivindicada por el mismo Yamamoto y el Gotei que vieron en su actuar una manera de salvar las vidas que Sōsuke Aizen había afectado con sus desagradables experimentos y planes de poder.
Sonrío pensando en que este sería un nuevo comienzo, quizá eso es lo que necesitaban empezar de nuevo como familia y clan, era cierto que no habían caído en desgracia como les sucedió a los Shiba, pero habían perdido protagonismo — bienvenida a casa hija — expreso con seriedad, Minako al instante se puso de pie y fue con Yoruichi para envolverle en un abrazo.
Shiro dudo un poco, pero fue con ellas y se unió en el afectuoso abrazo — la princesa volvió a casa — soltó y la morena no pudo evitar sonreír ante el mote de su padre, aquel que ocupo por mucho tiempo cuando aún era una infante.
Luego de un momento soltaron el contacto, Minako Shihōin tenía en sus ojos aun la emoción de lo ocurrido, su padre sostenía una sonrisa satisfecha y la morena no podía evitar sentir alegría porque a pesar de todo la charla entre ellos había salido bien. No perdió tiempo y elimino la barrera de la puerta, su hermano merecía participar de esa buena noticia y la felicidad del momento.
— Debemos brindar — sugirió Shiro caminando hacia la puerta — debemos celebrar, haremos una cena familiar esta noche — el patriarca de los Shihōin se fue así no más.
Minako sonrió hacia su hija — me alegra mucho que vuelvas a casa y que por fin las asperezas entre tu padre y tu queden a un lado — señalo con calma.
La morena asintió con una media sonrisa — sabes que las cosas no son tan simples — le recordó con calma — puse condiciones y espero que papá pueda respetarlas, aunque seguramente en poco tiempo empezare a escuchar las molestas exigencias del clan sobre casamiento e hijos.
Minako suspiro — hace años lograste detener todos los compromisos y arreglos de un matrimonio, no veo porque hoy puede ser diferente y quien sabe si esta vez encuentras alguien digno.
— Antes podía excusarme al decir que era contraproducente para el Gotei, la segunda división y el Onmitsukidō — explico con calma — hoy en cierta manera no tengo una excusa viable — sonrió sarcásticamente — no nos mintamos madre, desde hace mucho el amor no es una opción.
Shiro regresaba y a su lado Yūshirō que al instante se abalanzo en un cariñoso abrazo con la morena — Yoru-chan — dijo aferrándose a su cintura — ¿es cierto lo que papá dice? — Cuestiono — vuelves con nosotros.
Yoruichi sonrió — sí, es cierto — afirmo y de pronto fue aplastada por un fuerte abrazo de su pequeño hermano — pero por ahora debes mantenerlo en secreto, hay cosas que se deben arreglar antes de que todo mundo lo sepa.
Todo había sido dicho en la mansión, había cierta alegría en el ambiente y los sirvientes iban de arriba abajo para tener lista una cena familiar luego de mucho tiempo. Yoruichi había charlado un poco con su padre para ponerse de acuerdo en lo urgente, primero habría sido lo fundamental que era el clan, Shiro había planteado el convocar al consejo para dar la noticia por la mañana del siguiente día, por otra parte, Yoruichi planteo ser la encargada de ir y anunciar a Yamamoto de su reincorporación como cabeza de la casa noble, de paso ponerse de acuerdo con sus obligaciones dentro del Gotei que no pensaba dejar de lado.
Por mucho que el patriarca Shihōin hubiese deseado acompañar a su hija para ir con la mayor autoridad del Gotei, sabía que Yoruichi tenía cierta familiaridad con el sōtaichō más bien sabia como podía abordar una situación tan delicada que podía afectar al Seireitei, porque su reincorporación como cabeza de la casa noble debía manejarse con cierta delicadeza, políticamente hablando el clan Shihōin retomaría más protagonismo del que poseía ahora, seguramente algunos nobles intentarían tomar una oportunidad de buscar alianzas y quien sabe que más.
Yoruichi Shihōin salió de la casa noble en un parpadeo, luego de tener su pequeña charla seria con su padre, su destino era la primera división, pero justo cuando iba por los campos del tercer escuadrón, un pensamiento le hizo desviarse con dirección a las oficinas de la segunda división. Se detuvo cerca de la puerta e intento percibir el Reiatsu de la persona que deseaba ubicar, pero fue inútil en esta ocasión — se está volviendo demasiado buena — se quejó suavemente, al instante abrió la puerta de la oficina y solo pudo vislumbrar al gordo fukutaichō de la segunda división — Marechiyo — llamo con calma.
El regordete teniente se asustó ante la mención de su nombre— Shihōin-dono — saludo con una leve inclinación.
— Deja eso — pidió la morena mirando inquisitivamente el lugar — ¿dónde está tú capitán? — Pregunto al momento.
Ōmaeda frunció el ceño — taichō no regresara hasta el día de mañana — señalo — no sé dónde se encuentra ya que desde ayer que fue a la primera división no regreso.
La morena enarco una de sus cejas — ¿fue a una misión? — cuestiono.
— No sabría decirle — señalo el teniente confuso — ella no dijo nada al respecto, solo dejo las instrucciones para los entrenamientos de estos dos días y las directrices para cada unidad.
La morena suspiro internamente, era evidente que Soi no le confiaría algo importante o personal a Ōmaeda —entiendo — acepto al momento.
— ¿Quiere dejar algún recado para mi capitán? — Pregunto al momento.
— No te preocupes por eso — indico — luego le buscare.
Iba agregar algo, pero al momento noto que ya no había nadie frente a él y solo le tomo un pequeño parpadeo. Suspiro cansinamente, su capitán se marcha sin decir nada y solo deja instrucciones difíciles que debía obedecer al pie de la letra, ahora había una complicación a su día pues Shihōin Yoruichi no deja algo con lo cual explicarle a su capitán el motivo de su visita, sabía que su vida como teniente de la segunda división era dura, deprimente y que nadie lo entendía, con ese pensamiento volvió a sus informes.
Yoruichi llego a la puerta de la primera división y se enderezo al instante sacudiendo su cabeza en los cuestionamientos que le asaltaron desde que llego a la segunda división, ya que no se esperó no encontrar a la persona que en un arrebato fue a buscar, ahora se preguntaba ¿dónde podría estar? Era extraño porque Soi siempre se encontraba en el escuadrón, en la oficina, en los campos de entrenamiento vigilante de sus tropas o entrenando, era del tipo responsable que nunca aflojaba y justo ahora que ella deseaba informarle algo importante no pudo encontrarla. No es que su pequeña abeja no se mereciera un descanso, pero si ese fuera el motivo se quedaría en sus aposentos, pero extrañamente no estaba por ninguna parte y eso era un poco extraño. Suspiro saliendo de sus cavilaciones, sabía que no era el momento de divagar en sus pensamientos, al instante toco la enorme puerta con calma.
Sasakibe Chōjirō salió a su encuentro — Shihōin Yoruichi — saludo con cierto asombro al notar a la morena — ¿cuál es tu asunto en esta división?
— Solicito una audiencia con Shigekuni Yamamoto Genryūsai—pidió al instante.
El teniente le miro entre asombrado y curioso — tu petición parece ser de carácter formal, espera un momento — pidió desapareciendo, luego de un segundo volvió — el comandante general está listo para recibirle — al instante la enorme puerta se abrió y la morena se adentró al lugar que conocía demasiado bien.
Al llegar frente al comandante se inclinó ceremoniosamente como cuando un noble acudía a presentar sus credenciales — Yamamoto sōtaichō — saludo respetuosamente.
—Shihōin Yoruichi — le reconoció — ¿cuál es tu asunto oficial? — Pregunto al notar que esto parecía un pequeño deja vu.
— Me presento para informar al Gotei 13, que he retomado mis responsabilidades como vigésima segunda cabeza del noble clan Shihōin — informo en un tono de lo más uniforme y formal.
El comandante general guardo un silencio reflexivo ante esa información—estoy un poco curioso sobre esa decisión — señalo con calma.
Yoruichi no pudo evitar una media sonrisa — ha pasado mucho tiempo desde que todo se aclaró con respecto a mi deserción y huida de la sociedad de almas — explico con calma — en cierta manera volví a ser parte del Gotei estando asignada en el mundo de los vivos, pero hoy es menester volver y reestablecer el vínculo familiar, por mucho que eso signifiqué ponerme bajo la estricta vida política noble.
Yamamoto no pudo evitar bufar ante la explicación, todos ahí sabían de sobra que para Shihōin Yoruichi ser noble era más una carga que un placer ya que en los años mientras fue capitana tomo eso como una excusa para evitar el matrimonio obligatorio, sin contar otras cosas más. A él nunca le importo ese pequeño detalle ya que lo único que pedía era ser leal, fuerte y eficiente como capitana de la segunda división y comandante de las fuerzas especiales — son razones de peso — indico — ¿entonces ya no serás destacada en el mundo de los vivos? — Cuestiono a sabiendas que su clan podría reclamar sus títulos.
— Mi deber con el Gotei trece seguirá de la misma manera y no deseo cambiar mi responsabilidad — respondió — sabe muy bien Sōtaichō que en el mundo de los vivos hay demasiados efectivos tipo capitán, no seré alguien perenne por obvias razones, pero nunca dejare de pelear en contra de los enemigos que se levante contra el Gotei y todo aquello que amenace nuestros mundos.
El anciano enarco una de sus cejas — pensé que también querrías retomar el cargo de la segunda división y el Onmitsukidō, que bien es sabido por tradición le corresponde a la cabeza de la familia Shihōin — señalo con calma queriendo indagar un poco más.
Yoruichi se puso más seria que de costumbre — los dos sabemos que Soi Fong es fuerte, talentosa, dedicada y digna de la posición que posee, sin olvidar la lealtad que tiene para el Gotei— señalo — el mantener mi posición de apoyo en el mundo de los vivos y no retomar el mando de la segunda división y Onmitsukidō fueron parte de las condiciones que establecí como indispensables para retomar mi título familiar.
El Sōtaichō frunció el ceño, entre asombrado y curioso — admito que tienes toda la razón con respecto a Soi Fong-taichō — acepto— quien iba a imaginar que una simple guardia del Onmitsukidō llegase a tales alturas, no cualquier Shinigami lo hubiese podido lograr desde tan temprana edad.
— Esta Tōshirō Hitsugaya — señalo la morena con calma.
Yamamoto sonrió levemente — es un caso muy diferente, Hitsugaya taichō en si es un prodigio desde temprana edad y desde que vivía en Rungokai — explico — Soi Fong por otro lado nació y creció en el seno del Onmitsukidō— señalo —¿cuánto tiempo vive un asesino en esa unidad siendo muy hábil? — Cuestiono — sabemos bien que los más hábiles apenas llegan a cincuenta misiones, fue una suerte que tú pudieses ver su talento antes de ser desperdiciado en misiones de asesinatos sin mayor trascendencia, pero más que una suerte fue tú manera de llevar el escuadrón y de paso instruirle para ser mejor.
La morena sonrió, no podía ser que el viejo le tirara flores — no todo se debe a mi buen ojo, el maestro es tan bueno como lo es el alumno, en todo caso Soi ha superado cualquier cosa que yo pude instruirle.
Yamamoto sonrió — aun así, gracias a tus informes detallados sobre su evolución y talento pudimos encontrar un diamante en bruto en la segunda división — señalo — uno que se encontraba asignado como uno de tus guarda espaldas, que extrañamente sabia de sobra cómo hacer todo el trámite de papeleo e informes importantes, ni Marenoshin Ōmaeda estaba tan versado en esos menesteres como ella.
La morena se encogió de hombros — sé que no hay excusas para eso, pero ella estaba más preocupada de que el papeleo se llevara a cabo a prontitud que era más eficiente que Ōmaeda, al final terminamos ganando todos.
El sōtaichō sonrió levemente — ciertamente, aunque por un momento dude que eso fuese posible — señalo con seriedad y la morena enarco una ceja curiosa — en tú deserción no solo dejaste un caos en la central 46, tú escuadrón y con tu guardia— hubo un instante de leve silencio, nadie había ahondado sobre algo tan personal como lo que había afectado su deserción — debo reconocer que aun con mi pequeña duda, las de Jūshirō y Retsu. Soi Fong nos demostró que podemos estar heridos, pero aún con eso se puede resurgir para continuar la pelea.
Yoruichi se mantuvo impasible aun cuando sabía muy bien de que iba la referencia, por mucho que quisiera ahondar en ese tema Yamamoto no era la persona adecuada y sabía que la persona apropiada jamás se sentaría a relatar lo que había vivido después de su deserción, por lo que tenía solo leves retazos por aquí y por allá, más aquella lucha en su regreso que le mostro como le había afectado esa situación a su pequeña abeja—sí, es sabido de que Soi Fong en una guerra siempre hará lo posible por vencer.
El anciano suspiro conforme — creo que todos pensamos de la misma manera, aunque si se es posible ganar sin tanto daño es siempre la mejor de las opciones —de pronto se puso serio y soltó un suspiro — las cosas serán como las has dispuesto, el Gotei 13 da la bienvenida a la vigésimo segunda cabeza del clan Shihōin y esperamos poder contar con la excelente relación de cooperación entre su noble familia.
La morena suspiro, no esperaba que el viejo se pusiera tan formal pronto, pero sabía que así sería el asunto de ahora en adelante y esto era el protocolo del Gotei para cada noble ascendiendo al poder de su clan, entonces se irguió en su lugar — yo, Shihōin Yoruichi como vigésima segunda cabeza del clan Shihōin doy mi palabra de que mientras viva la noble casa que represento, estará dispuesta a la mutua cooperación con el Gotei trece para luchar contra de cualquier peligro que amenace la paz — inclino levemente su cabeza como el protocolo lo mandaba — yo misma como líder de la noble casa Shihōin, pongo mi vida a disposición del Gotei y su corte.
El comandante en jefe sonrió complacido, recordaba la primera vez cuando la morena era apenas una jovencita y había sido presentada ante la central 46 y el Gotei con toda la algarabía noble como la nueva cabeza del clan Shihōin, lo que había visto en aquella ocasión le sorprendió, su mirar dorado inexpresivo y sus rasgos impasibles, porque para ser una joven no se parecía en nada a otros que antes habían pasado por ese mismo acto, pero según lo recordaba la mayoría de jefes de la casa Shihōin desde siempre fueron instruidos para liderar al Onmitsukidō y eran entrenados bajo esas estrictas directrices, más siendo la cabeza del clan que al final tomaría el cargo de Gundanchō, ciertamente le impresiono cuando tomo la capitanía de la segunda división y Onmitsukidō porque mostraba talento, disciplina con su escuadrón y era más que eficiente.
Pero debía admitir que se sintió engañado cuando Yoruichi desafío todas las reglas y normas por salvar a un amigo, algunos capitanes y tenientes del Gotei, lo que para todos pareció una traición en su momento al final se convirtió en una oportunidad de lucha para vencer al enemigo que se levantaba con mucha ventaja, al ver años de engaño y planificación de parte de Aizen Sōsuke. Tantos años desde la formación del Gotei le habían enseñado a Yamamoto Genryūsai no solo a tener mano de hierro como líder, si no a permitir que los talentos crecieran a su manera, con el tiempo también aprendió aceptar cuando alguien tiene un punto importante y él debía ser sabio de aceptarlo por mucho que le molestara, porque no ver más allá de las reglas en su tiempo había sido un error grave del que se valió Sōsuke Aizen para seguir tejiendo su enfermo plan de ser más fuerte que cualquier otro Shinigami y buscar desplazar al mismísimo rey alma.
Ahora ver de nuevo a esa mujer frente a él era ciertamente tan distante, ya que no se parecía mucho a aquella chiquilla que había ingresado en el Gotei con cierta inocencia sobre las reglas y la vida misma, ahora esa misma mujer curtida en guerras, conflictos y que había tomado decisiones riesgosas, se había hecho de un criterio propio y su actuar era un reflejo de ello. Quizá lo que había dicho una vez Ginrei Kuchiki era cierto en aquel tiempo cuando todo el asunto del exilio y traición sucedió "el Gotei ha perdido una generación de capitanes y tenientes ejemplares, pero delante de nosotros tenemos una generación futura de la cual podemos valernos para reconstruir, al final el que ha nacido y crecido para el Gotei 13 fortalecerá esas enseñanzas donde se encuentre y donde quiera que vaya".
Yamamoto sonrió ante el recuerdo de esas palabras sabias aceptando que delante suyo se encontraba la prueba de eso además de los capitanes Vizard que había vuelto para defender con sus vidas lo que juraron con anterioridad — el Gotei 13 reconoce y acepta el ofrecimiento de la princesa de la casa Shihōin, nos sentimos honrados de mantener el lazo que por generaciones ha unido a esta institución con el noble clan— la morena se tensó ante ese antiguo título del cual nunca fue especialmente partidaria, aun así, asintió a lo que parecía ser el último momento ceremonioso.
— Muchas gracias, Yamamoto Genryūsai — expreso para dar fin a la audiencia.
Sasakibe carraspeo un poco — lamento la interrupción, pero les recuerdo que según el protocolo debemos de informar a los escuadrones sobre el nombramiento oficial.
La morena suspiro — deseo solicitar que retrasen un poco la noticia a todos los escuadrones, el consejo de ancianos del clan estará siendo informado de todo el asunto en una reunión el día de mañana.
El sōtaichō asintió hacia su teniente serio en señal de aprobación — ¿le vendría bien a su excelencia que informáramos a los escuadrones por horas de la tarde del día de mañana? — Pregunto Sasakibe.
La morena asintió —estoy conforme con eso.
El comandante en jefe se puso de pie — entonces, que así sea.
La morena regreso a la mansión noble con cierto descontento, primeramente, no había encontrado a Soi Fong en su escuadrón y para colmo no tuvo ninguna información de donde podría encontrarse, para terminar el momento incomodo con Yamamoto en la primera división siendo demasiado formal para su gusto, pero debía acostumbrarse a eso porque seguramente mañana con los ancianos del consejo seria casi igual o peor. Aun así, para la morena todo lo que vendría de ahora en adelante valía la pena, en casa había cierta algarabía desde los sirvientes, su hermano pequeño y padres, pero sobre todas las cosas podía estar por fin con ellos después de más de un siglo de separación, desde ahora podía reconstruir ese puente roto y si ponía un poco más de su parte quizá podría hacer lo mismo con su pequeña abeja.
La cena fue exquisita, sobre todo familiar de la manera en que la morena no recordaba haber disfrutado en tanto tiempo. Podría recordar aquellas pocas cenas en el mundo de las vivos que compartió en la tienda de Urahara y fueron un poco significativas, una fue cuando los Ryokas y ellos estaban en preparación para asaltar la sociedad de almas, otra en su regreso luego de que todo se asentara, una más con algunos capitanes y tenientes que habían sido puestos en una misión y esas veces que hacían planes para la guerra de invierno, extrañamente podía recordar una en especial donde Soi Fong se había unido a ella luego de investigar algunas muertas extrañas y esa misma noche le pidió compartir la cena aun con la negativa de estar en la tienda de Urahara, la orgullosa y seria capitana había aceptado.
Suspiro pensando en que desde su regreso a la sociedad de almas fue difícil acercarse de manera más personal, por no decir informal a Soi Fong, por difícil que fuera eso no la desaminaba en absoluto, más bien le picaba en su vena estratégica y ella tenía mucho de estrategia. La noche al final fue tranquila y justo en esos momentos que se encontraba en su habitación debía descansar pensando en que mañana sería otro día interesante.
La mañana llego y la reunión con el consejo de ancianos del clan se efectuó dejando a muchos sorprendidos por la nueva noticia. Después de la sorpresa inicial empezaron los cuestionamientos, se pidieron algunas explicaciones y sobre todo se llegó a la discusión que la morena no quería abordar tan pronto como era la capitanía de la segunda división y el Onmitsukidō, ahí fue cuando Yoruichi tuvo que hacer acopio de paciencia y astucia para que todo quedara conforme a sus propios deseos, fue de mucha ayuda que su padre y algunos de los ahí presentes estuviesen tan agradecidos y satisfechos del manejo de las entidades por parte de Shaolin Fong, como algunos viejos de su clan se referían a su pequeña abeja tan ceremoniosamente, aun así era un punto a su favor que tomaran en cuenta todo y no exigieran retomar lo que les correspondía como clan, debía agradecer a Soi por su buen trabajo y a su padre por respaldarle en la decisión.
La reunión había sido incansable, pero todos los ahí presentes parecieron conformes con toda la situación aun cuando hubo uno que otro anciano disconforme, al final las cosas ya estaban arregladas, justo hoy empezarían a enviar correspondencia a central 46, a las casas nobles, clanes menores y aquellos clanes que estaban subordinados al de ella. Un pequeño inconveniente había sido lo único que no se esperaba, el consejo de ancianos le exigía una ceremonia de presentación ante la nobleza y por mucho que evito todo ese asunto no le quedo de otra más que aceptar obediente, por lo que se eligió la casa de sus padres para lo que sería la improvisada presentación con los nobles y autoridades del Gotei. Justo ahora que podía descansar luego de una larga mañana recordó que tenía algo pendiente que hacer y era menester resolverlo, en un abrir y cerrar de ojos ya se había ido.
Soi Fong estaba llegando a las oficinas del segundo escuadrón con cierta calma después de tener dos días de lo más estresantes, había sido una suerte haber podido pasar con Retsu antes de terminar en su división con tanto que pensar y es que esa reunión con su clan fue difícil y no era para menos, otra vez le habían exigido el heredero que era responsabilidad de la cabeza del clan, sin olvidar el matrimonio del cual había escapado por medio siglo, había sido una suerte que el ser la capitana de la segunda división y el Onmitsukidō todo este tiempo, esos cargos le habían ayudado a que el lazo y obligación del matrimonio no fuese tan estricto, pero al parecer su clan ya no se comían ese cuento con todos esos días de paz que el Gotei había alcanzado por fin, ahora debía estudiar qué decisión tomar para bien de su clan y el propio.
— Ōmaeda informe — ordeno la peli azul al no más entrar a la oficina.
— Taichō, estas de regreso — señalo el teniente y soltó un largo suspiro — todo se hizo conforme a las instrucciones.
— Me alegra escuchar eso —señalo y tomo asiento, aunque noto que el regordete parecía pensar en algo — ¿sucede algo Ōmaeda?
— Ayer vino Shihōin-dono — informo con calma.
Soi estaba por preguntar que quería o si había recado alguno, pero de pronto alguien interrumpió en la oficina — justo a tiempo — soltó la morena con una sonrisa satisfecha tomando por sorpresa al capitán y teniente del segundo escuadrón.
— Yoruichi-sama, ¿en qué puedo ayudarle? — Cuestiono al instante, pero de pronto apareció alguien de la fuerza correccional.
— Gundanchō kakka, tengo un mensaje urgente clase uno de parte de Yamamoto sōtaichō — informo con solemnidad.
— Podías esperar un momento, quiero hablar contigo — pidió la morena — te aseguro que lo que tengo que decir no interferirá con el mensaje y es algo importante.
Soi asintió — está bien, podrías esperar un momento — ordeno al sujeto de la fuerza correccional, este solo inclino su cabeza en obediencia, luego miro a su teniente que no espero orden alguna y rápidamente busco la salida — de que se trata Yoruichi-sama
La morena miro a la capitana que parecía tan formal ahí parada esperando lo que ella tenía que decir — ayer decidí retomar mi cargo como vigésima segunda cabeza del clan Shihōin — soltó de una vez y pudo notar un dejo de sorpresa que rápidamente fue reemplazado por su ceño característico — ya informé a Yamamoto y seguramente mi clan ya están informando a los clanes mayores y menores.
Al instante Soi Fong hizo una reverencia — yo Soi Fong como novena líder del clan Fong, reitero que nuestras vidas tienen el propósito de servir hasta el final de nuestro último aliento a la vigésimo segunda líder del clan Shihōin — recito lo que eran las enseñanzas de sus antepasados.
La morena frunció el ceño— por favor deja eso — pidió la morena — estoy feliz de regresar con mi familia — señalo y pudo notar la seriedad en la peli azul — por supuesto que la segunda división y Onmitsukidō seguirán estando bajo tus ordenes, estoy complacida de saber que los ancianos de mi clan están muy conformes con tú liderazgo, además no creo que Yamamoto hubiese permitido que se te despojara de tus títulos así por así.
La peli azul frunció el ceño — aun así, el Onmitsukidō y la segundad división por tradición siempre fue parte de la casa Shihōin.
— Las cosas pueden cambiar para bien, no hay que quedarse enfrascados en el pasado más cuando las cosas funcionan maravillosamente como están — sonrió cálidamente hacia la capitana — quería que lo supieras por mi — señalo — debo regresar a casa, nos estaremos viendo.
— Si— susurro la capitana, la morena desapareció de su vista luego pudo notar que el miembro de la correccional ya estaba frente a ella — adelante con el mensaje — ordeno y la información le fue transmitida.
Había sido más de lo mismo el anuncio de la primera división, pero, así como de parte del sōtaichō había recibido la noticia también uno de los mensajeros de la familia Fong le anunciaba la buena nueva de que la princesa Tenshi Heisouban había retomado su lugar en la casa noble. Soi suspiro, todo ese asunto le tomó por sorpresa pues no espero que la morena dejara de lado la libertad que había gozado en más de un siglo, para retomar las responsabilidades y cargos de los que antes había huido tan fácilmente. Por una parte, comprendía que eso sería lo único que podía hacer Yoruichi para terminar las asperezas con su padre, poder estar con su hermano y madre sin restricciones, pero por otra no entendía porque justo ahora cuando ella tenía la firme convicción de mantenerse alejada de cualquier interacción.
La morena por su parte había regresado a los campos de la mansión Shihōin, hoy en la hora de la cena empezarían a planear la ceremonia que los ancianos habían solicitado y en cierta manera se sentía complacida, estaba en buenos términos con el clan y con su padre, ahora no tenía que preocuparse por estar lejos de su madre y Yūshirō, hasta podría ser parte de su entrenamiento junto a la capitana del segundo escuadrón con un poco más de formalidad, solo debía ponerse al día y sortear con inteligencia las trampas del matrimonio obligatorio que tarde o temprano el consejo trataría de poner sobre la mesa.
En la cena los dos vástagos disfrutaron con sus padres, la morena estaba feliz con el simple hecho de ver a su madre y su hermano ser felices, con eso cualquier duda en su mente sobre si había tomado la decisión correcta se disipo. Sabía que justo ahora tenía una responsabilidad de la cual ya no podía huir, pero la verdad era que en el fondo siempre supo que de eso nunca podría huir, pero hoy ya no era aquella joven de antes que se creía tan astuta, había madurado en cierta forma y luego de vivir sola por un siglo había aprendido una que otra lección de vida que le hizo ver las cosas de manera distintas.
Era una hermosa mañana de sábado el sol alumbraba en todo su esplendor, el cielo era limpio pero para Yoruichi era como si una nube gris se cerniese sobre ella y no era para menos, habían pasado dos semanas desde que había retomado sus responsabilidades como cabeza de la noble casa, aunque todo estaba dicho oficial y extra oficialmente, el consejo había sugerido el hacer una ceremonia de presentación de la vigésimo segunda cabeza a otros nobles y altos mandos del Gotei y central 46. No había tenido mucho que decir al respecto pues su padre sintió que era algo bueno para su hija y el clan. Por lo que esa mañana bullía de personas del servicio para arriba y abajo en el afán por tener una recepción digna de una princesa, mientras ella agonizaba mentalmente al pensar en lo que tendría que soportar una tarde completa, entre políticas, nobles snobs y gente totalmente entrometida.
Soi se encontraba a las afueras de la mansión Shihōin con un destacamento de hombres del Onmitsukidō dando instrucciones sobre la seguridad del lugar y de la ceremonia, era más que obvio que tenían prohibido ser notados y como su consigna lo pedía debían ser sigilosos y sobre todo invisibles para los ahí reunidos. Al finalizar sus instrucciones la capitana soltó un leve suspiro, después de dos semanas del regreso de la princesa Shihōin y vigésima segunda cabeza del clan noble la situación le mortificaba, hasta le resultaba molesta. Yoruichi había sido reinstalada y desde entonces podía notarse en el ambiente político de la sociedad de almas y los nobles como eso había repercutido. En el Gotei 13, más bien la segunda división y Onmitsukidō habían notado como todo se volvía más político, había nobles interesados en querer hacer alianzas de poder con los Shihōin, acercarse a la princesa para influir de alguna manera o simplemente ver que podía lograr solo con asociarse a la casa noble.
Para ella personalmente no era menos preocupante, su clan mismo estaba pendiente de lo que sucedía aun cuando era de baja nobleza no querían en cierta manera estar fuera del juego de poderes o intereses nobles, más cuando ella por sí misma había elevado el clan a alturas insospechadas, pues desde que Yoruichi Shihōin había desertado nadie espero que una simple chica venida de una casa de baja nobleza, miembro nacido del Onmitsukidō y una guarda espaldas de la princesa Shihōin, tomara sus cargos y toda la responsabilidad, salvando así la segunda división, el Onmitsukidō, al Gotei mismo de evitar disputas y sobre todo evitando la caída en vergüenza del clan noble que acepto su nombramiento sin reservas y dio su confianza para el cargo.
Aun cuando la peli azul era orgullosa de su casa, no era participe de algunas enseñanzas antiguas sobre el servicio ciego y sin propósitos que se les había inculcado a los niños desde que tenía memoria, una de las cosas que debía agradecer a su Sempai era de que le mostro que se podía cumplir un propósito de distintas maneras y sin ser tan estrictos, Soi había luchado con determinación para que eso cambiase y había tenido un aliado en un primo en segundo grado que le había apoyado en sus ideas, un primo que ahora era parte del consejo y llevaba el cargo de su mano derecha con total confianza, por mucho que quisiera removerle para una mejor posición sabía que era imposible ya que su hermano mayor era el que seguía en la línea por si ella faltara.
Si era sincera nunca espero que Yoruichi dejase la libertad que siempre persiguió y sobre todo a ese hombre por el cual había tirado todo hace más de un siglo. Soi Fong había hablado de eso largo y tendido con Unohana que simplemente le dijo que no fuera tan densa al respecto. Pero como no iba a serlo cuando había trabajado mucho para que las pocas interacciones con la morena fuesen lo menos posible y con eso mantener la distancia profesional. Pero ahora que se había instalado en la Sociedad de almas, seguramente iba ser difícil, pues de un tiempo acá Yoruichi Shihōin iba estar en el ojo del huracán, porque justamente ahora todos los nobles parecían haber sido despertados de un letargo de actividad política, seguramente hoy nadie quería estar fuera del juego de poder. La peli azul dejo sus pensamientos, se irguió soltando un suspiro y entro a la mansión Shihōin.
Unos minutos más tarde se encontraba en el amplio jardín de la mansión Shihōin, los sirvientes iban y venía mientras que la mayoría de los invitados, por supuesto que había algunos nobles, así como el comandante en jefe junto su teniente. No podía creer que la mayoría de cabezas de clan se encontraban ahí, así como algunos nobles de renombres que no eran especialmente de las grandes familias, los conocía a casi todos luego de más de un siglo de tratar de cerca con algunos de ellos, investigarlos, algunas veces también les había tenido que escoltarlos y cuidarles de algún problema de seguridad, sabia algún que otro sucio secreto y cosas banales que no le importaban en lo más mínimo, pero que algunas veces servía de algo saber de todos y todo, especialmente para poder llevar la delantera ante alguna proposición indecente o más bien retorcida.
Casi nadie en el Gotei 13 podía imaginar todo lo que había tenido que sortear en todo este tiempo, pero esa fama de perra fría y cruel capitana le habían ayudado a quitarse de encima a muchos oportunistas, personas deshonestas y sobre todo traidores nobles que no les importaba delinquir, traicionar y hasta matar con tal de obtener lo que deseaban que casi siempre era poder, reconocimiento y amantes en sus camas. Por supuesto que nunca iba a faltar aquel noble que pedía directa e indirectamente que el comandante del Onmitsukidō le sirviese"en todo". A veces podía comprender un poco el desgano y la negativa de Yoruichi a ser parte de todo lo que significaba ser noble y huir de sus responsabilidades, había mucha falsedad, conveniencia, hipocresía, reglas, compromisos y expectativas que cumplir.
Gracias por Leer.
