Buenas Noches, Les traigo otra actualizacion y de una vez aprovecho para agradecer a quienes se toman el tiempo de leer y dejar sus impresiones en un review.


CAPITULO No 7

Soi Fong comprendía que este era momento de jugar a la política, saludo leventemente a algunos nobles y cuando pensó que era suficiente se instaló en un rincón apartado del lugar, de pronto sintió una figura tras de ella — informe — ordeno con calma.

— El perímetro fue establecido según sus órdenes Gundanchō, todos se encuentran en sus puestos y vigilantes — señalo suavemente.

Soi pareció mirar a todos lados para inspeccionar — mantengan el perímetro y sean discretos, no quiero ningún error.

— Si, Capitana — respondió golpeando su pecho como era costumbre al recibir una orden.

— Eres el que está a cargo, te estaré vigilando — señalo con una voz fría mientras el sujeto asentía — estas despedido— dijo y la figura desapareció en un flash, Soi llevo su mano a su sien para masajearla y así calmar sus nervios, negó con su cabeza al pensar que debía dejar de estar en un rincón y volver para ser parte del juego político.

Luego de unos momentos Byakuya se acercó a ella después de estar charlando con otros nobles, debía aceptar que su presencia en estos eventos siempre fue bienvenida porque además de ser parte del Gotei era un poco parecido en carácter y odiaba la atención que las féminas nobles tenían sobre él, por lo que siempre tomaba un descanso buscando la charla con ella. No es que le molestara más bien le causaba cierta diversión ver como el heredero de los Kuchiki huía de las celestinas y de los descarados coqueteos. Charlaron un poco, a la vez bromearon de manera sarcástica entre sí en espera de que lo oficial empezara y no les hicieron esperar porque en 10 minutos todo se volvió ceremonioso, Yoruichi fue presentada oficialmente en su cargo de vigésima segunda cabeza del clan Shihōin.

Soi tomo control de sí misma para no mirarle demasiado, aunque por lo poco que se había permitido observar había notado que la morena se veía hermosa en su vestimenta formal noble, haciéndole recordar tiempos pasados cuando solo era una niña empezando a descubrir el mundo, suspiro recordando cómo fue impactada por la belleza de quien su padre había presentado como "la princesa de la familia Shihōin", así mismo le había dicho algo que había marcado su vida por siempre de manera inexplicable "vivirás solamente para ella". Definitivamente Yoruichi había impactado su vida desde muy temprana edad y extrañamente a lo largo de la misma, había tenido mucha incidencia de manera directa e indirectamente. Se enderezó dejando esos pensamientos y reflexiones, ya no era esa chica inocente e influenciable, ahora era una mujer hecha y derecha, con carácter propio que había aprendido a las buenas y malas.

Hablaron un momento con los Shihōin, con Yamamoto, algunos nobles que saludaban con respeto y otros que se detenían para charlar unos instantes con Byakuya, luego cuando la ceremonia en si no era tan oficial y las charlas políticas cesaron para empezar con lo que podía decirse cierta diversión, la comida, charla ociosa y bebidas. Luego de haber dejado solo a Byakuya este llego a su lado una vez más quejándose de las mujeres que se le insinuaban de manera descarada y vulgar según su consideración. Estaban charlando sobre eso cuando Yoruichi dejo un grupo considerables de mujeres y se unió a ellos con un poco de diversión y bromas, dándoles a conocer cómo iban los chismes en la fiesta insinuando que quizá ellos dos eran una pareja.

Byakuya por primera vez se sentía un poco aliviado de la atención, a la vez veía como las cosas daban vuelta ya que según lo que decía la gata demonio, la capitana de la segunda división parecía ser el objeto de algunos suspiros por parte unas chicas nobles en edad casamentera. Cosa que había puesto un poco avergonzada a Soi Fong pues el capitán de la sexta división noto un leve sonrojo, él podía por fin divertirse a su costa dado que era costumbre que Soi se burlaba de manera sarcástica de que fuese presa de persecución de mujeres de la nobleza y en general. Pero pudo notar algo más hacia su dirección y que le causo un poco de gracia, al parecer su maestra le lanzo una mirada de advertencia con respecto a todo el asunto, al instante pensó que era en cierta manera normal ya que la capitana debía cuidar de su reputación para cuando llegara una propuesta de matrimonio a su familia, pero de pronto se escuchó una suave voz a su espalda.

— Buenas tardes — saludo una mujer vestida elegantemente con un kimono rojo y ribetes blancos, su cabello castaño claro peinado con una trenza de lado que caía sobre su hombro izquierdo y una sonrisa amable.

Byakuya al momento se inclinó un poco con respeto caballerosamente, Soi hizo lo mismo de una forma más respetuosa, pero Yoruichi solo hizo un asentimiento con su cabeza — buenas tardes — respondieron los tres casi al unísono.

Pero fue la morena que se adelantó a cualquier cosa que pudiese venir — pensé que la familia Tsunayashiro se abstendría de apariciones públicas o actos nobles importantes, luego de la desaparición de Tokinada — señalo con un todo serio — pero es un placer verle compartiendo la felicidad de mi clan señora Suzumi Tokinada.

La mujer unos pocos años mayor que Yoruichi sonrío ampliamente — señorita Suzumi Tokinada princesa Shihōin, aún estoy soltera— aclaro con una chispa insinuante en sus ojos que justamente miraban directamente hacia la capitana del segundo escuadrón que parecía impasible ante tal acción— creo que igual a usted, aun espero la persona ideal.

La morena sonrió un poco divertida — creo que diferimos un poco, ya que quizá soy un poco más terrenal al respecto — señalo — para mí no hay algo como ideal.

— Entonces creo que es por eso mismo que uno debe seguir buscando — señalo la noble y miro hacia la peli azul — quien sabe quizá esa persona está frente a uno.

Byakuya carraspeo un poco notando la insinuación — por experiencia puedo decir que el amor no se busca, solo ocurre de una manera casi idílica y puede ser cualquier persona, no alguien en especial.

Soi le miro seria, pero admiro cómo el noble había hablado, seguramente recordando su experiencia propia con su esposa Hisana. Yoruichi sonrío sutilmente ante la descripción venida del joven Kuchiki que parecía algo fuera de lugar, admitía que nunca conoció a la hermana de Rukia, menos de haber visto a un joven Kuchiki casado o enamorado, pero seguramente debió ser algo bastante significativo para él. Suzumi suspiro pensando en que esperaba algún día poder experimentar algo así aun cuando su vida noble no se lo permitiese, pero al menos podría disfrutar de obtener ciertas satisfacciones y deseaba una especial que había perseguido desde hace algunos años y justo se encontraba frente a ella.

— Una definición bastante clara — acepto la castaña — le envidio señor Kuchiki, ya que solo un hombre enamorado podría hablar de esa manera — apunto — ¿usted no opina capitana?

Los tres pares de ojos le miraron curiosos, unos más que otros, pero ella permaneció impasible — no tengo nada que decir al respecto que pueda ser útil— señalo, su voz era calma y hasta fría — pienso que eso del amor quizá no es para todos.

Hubo un silencio ante esa declaración, Yoruichi no pudo evitar sentir algo de tristeza ante esa declaración por su pequeña estudiante y su propia vida, Byakuya permaneció serio, Suzumi Tsunayashiro carraspeo — en fin, creo que es mejor olvidarnos de temas tan serios, estamos celebrando el regreso de la princesa de la casa Shihōin — menciono.

— Entonces, sería bueno brindar — propuso Byakuya mientras llamaba a uno de los sirvientes que cargaban una charola con bebidas que cada uno recogió menos la peli azul.

—Vamos una no le hará mal capitana, solo será una copa — invito la peli castaña entregándole una copa.

La peli azul acepto la copa para sorpresa de Yoruichi, cuando Byakuya hizo el brindis que fue relativamente bueno, ella solo la sorbió y le dejo a un lado mientras los demás terminaron su bebida — fue bueno regresar — señalo la morena con un aire tranquilo mientras miraba a la peli azul.

— Es bueno escuchar eso — comento Kuchiki, pero se estaba cansando de la charla ociosa de la señorita Tsunayashiro que desde que apareció parecía mirar a Soi Fong como su próxima presa — si me disculpan, debo de ser políticamente más correcto.

Le vieron marcharse hacia un grupo de nobles, fue cuando la castaña se olvidó de ser sutil ante su interés — capitana, tengo una cena con algunas amistades— explico con seriedad—podría usted acompañarme como escolta por supuesto, es dentro de dos días.

Soi le miro seria, no podía ser que esa mujer no cesara en sus constantes insinuaciones, pero como siempre su negativa era seria — lamento defraudarle, pero no me es posible.

La peli castaña le miro sonriente con esos ojos azules — no creo que tenga cosas que hacer luego de esta importante ceremonia, según tengo entendido la comandante de Onmitsukidō está atenta a cumplir con la nobleza más que con el Gotei que justo ahora respira un ambiente de paz junto a toda la sociedad de almas.

Soi no iba negar que restregarle sus responsabilidades con la nobleza era una buena táctica — tengo…— quiso decir una misión, pero ella no solía mentir descaradamente con las cosas del trabajo o de vida o muerte.

— ¿Es tu asignación en la tierra? — Cuestiono la morena interrumpiendo la plática, Soi le miro un tanto sorprendida — lo siento — se disculpó apenada — no pensé que fuera algo confidencial.

— No lo es — comento Soi suavemente, entendiendo que la morena le estaba ayudando a tener una cuartada creíble, admirando que fuese tan buena actriz.

— ¿En el mundo viviente? — Cuestiono Suzumi — pensé que la capitana de la segunda división no era tomada en cuenta para ir en misiones a la tierra, dado que el treceava y decima división son las encargadas especialmente de la seguridad del mundo viviente.

— No cuestiono una orden venida de la primera división y en consecuencia debo obedecer a mi comandante general — señalo —pero me asegurare de enviarle alguien óptimo para escoltarle en su cena.

La mujer se tornó más seria de lo que antes se había mostrado — agradecería mucho que la persona asignada no fuese su teniente.

—Hare conforme a su deseo — señalo mansamente, la mujer asintió con una sonrisa y luego se marchó a charlar con otros nobles dejando a la morena y peli azul observando su retirada en silencio.

Yoruichi miro hacia la capitana que parecía inexpresiva— ¿sabes que ella tiene ciertos gustos? — Cuestiono.

Soi Fong le miro seria — me ofende Yoruichi-sama —respondió con tono calmo.

— Solo quería prevenirte — señalo mirando ese rostro impasible de su alumna.

La peli azul sonrío de medio lado — he tratado toda clase de situaciones en todo este tiempo y aunque he sabido cómo manejarlas — señalo —creo que esta vez me quede sin excusas creíbles, gracias por su intervención.

La morena sonrió, pero en su cabeza eso le intrigo, de pronto su inteligencia busco la manera de poder saber a lo que se refería la capitana — bueno, ya que hay que mantener la fachada de la misión, ¿por qué no nos gastamos una tarde en el mundo de los vivos?

— No me diga que ya busca la manera de escapar de las responsabilidades — comento la peli azul con un dejo de diversión y tratando de zafarse de cualquier idea loca que la morena pudiese tener.

Yoruichi sonrío divertida — en otra ocasión hubiese dicho que sí, pero la verdad es que llevo dos semanas poniéndome al día con los asuntos del clan y creo que merezco un poco de distracción, ¿por qué no aprovechar que el Gundanchō también tiene que ir al mundo de los vivos? — Cuestiono.

Soi mantuvo la calma, mientras su cerebro buscaba con desesperación una excusa adecuada para negarse. Pero el leve zumbido interior de su Zanpakutō no le dejaba concentrarse — bien — acepto antes que su cabeza explotara.

La morena parpadeó sorprendida de la aceptación casi inmediata de la capitana, aun así, sintió que, a pesar de todo, algo bueno había salido de ese día —bien será en dos días, llegare como a las dos a tu oficina — le guiño el ojo — veraz que será divertido y la pasaremos bien, si me permites debo seguir con el juego político.

Soi asintió y se inclinó con respeto al verle marchar, aun cuando interiormente temía ese concepto de: "será divertido" y todo lo que podía significar para su persona, pues era sabido que Yoruichi Shihōin siempre fue del tipo juguetón sin olvidar ese placer de molestarle. Pero quizá lo que le causaba cierta aprensión era de que esta vez solo serían ellas dos en la ciudad de Karakura, sin nadie más alrededor, algo que la misma Soi Fong había evitado anteriormente con tanto ahínco.

Por otro lado, Yoruichi había decidido dejar a la capitana antes de que se está echara para atrás en todo el asunto de su tarde en el mundo de los vivos, era cierto que había aceptado casi de manera inmediata, pero luego le noto un poco pensativa y con ese ceño conocido que podía significar abejas zumbando en su mente. Era inteligente y sabía que no debía desaprovechar la oportunidad para tener un momento de maestra-alumna, aunque ciertamente ese concepto ya no era del todo exacto, quizá era el momento para reforzar su lazo a uno más amistoso o en todo caso más cercano.


Dos días pasaron tan rápido, Soi Fong había despertado con un poco de mal humor y no era para menos, su mente le impidió dormir como era debido. La ansiedad, anticipación y el nerviosismo habían tomado lo mejor de ella, lo que al final pudo calmar esas ansias fue meditar e ir a su mundo interno para dejar que Suzumebachi hablara de la situación sin tapujos, pero extrañamente su Zanpakutō en esta ocasión fue seria y hasta había sido un consuelo en esos momentos dándole un poco de claridad y sosiego. Fue a su oficina para hacer un poco de papeleo, ayer mismo había enviado la solicitud de ir al mundo de los vivos por la tarde y justo al instante tenía respuesta favorable pero no le extrañaba, raras veces tomaba días libres menos de tomar tiempo para resolver cosas personales.

Ōmaeda llegó un momento después y traía consigo un paquete de papas fritas como siempre pero extrañamente se colocó frente a su capitán— taichō, trajeron un mensaje de la casa Shihōin — informo extendiendo un pequeño sobre.

Soi le miro serio y tomo el sobre, el teniente se quedó ahí por un instante antes que la peli azul le lanzara una mirada de muerte, fue cuando el gordo teniente reacciono y se fue hacia su escritorio. Tomo el sobre y lo abrió, su ceja se alzó al notar que la hoja era una de esas protocolarias del clan Shihōin, pero al bajar su vista a lo escrito con una buena caligrafía no pudo evitar una mueca molesta porque Yoruichi había ocupado algo oficial para mandarle un recado tonto por así decirlo.

Soi,

Esto no es algo formal, tome lo primero que tenía a la mano. Quería avisarte que tengo planeada nuestra tarde, tienes que traer ropa informal para ir a un cine y un cambio para un restaurante poco formal (no demasiado por favor). Llegare a las dos como habíamos quedado.

Yoruichi.


Suspiro cansinamente apenas llevaba media hora de papeleo y ahora debía de preparar lo de su vestuario, la última vez había sido previsora y le había dicho a Nanao que ella guardaría su Gigai, aunque la ropa si se la entregó a Matsumoto Fukutaichō por aceptar que ella realmente los tenía en un buen estado y que era una genio para el vestuario del mundo de los vivos, pero ahora tenía que ir y pedirle ayuda para estar lista en la hora indicada y por mucho que desearía no ponerse en evidencia con Rangiku que no dejaba de dar hipótesis de situaciones fantasiosas que podían estar sucediendo entre Yoruichi y ella, aun así fue algo bueno encontrarle escabulléndose de su capitán.

— Matsumoto — llamo suavemente, notando como la pelirroja saltaba un poco sorprendida y al verle como llevaba su mano a su corazón.

— Soi Fong taichō, por favor no me asuste de esa manera — pidió suavemente, mientras suspiraba aliviada de que no fuese su pequeño y furioso capitán.

La peli azul no pudo evitar sonreír un poco satisfecha — eso no pasaría si cumplieras con tus responsabilidades como teniente — regaño un poco.

La pelirroja no pudo evitar mostrar un leve puchero — taichō no seas mala, solo es un breve respiro mi capitán suele ser un poco molesto de vez en cuando, quizá necesite una novia que aplaque ese carácter que se carga — comento suavemente y miro a la mujer que le miraba seria — ¿me buscaba, en qué puedo ayudarte taichō?

Soi suspiro — voy a Karakura, necesito ropa informal y una poco formal — soltó como si fuese un pedido para una misión.

Rangiku puso los ojos — vas al mundo viviente más que yo — se quejó un poco y camino de regreso hacia el décimo buscando sus aposentos para buscar en el armario con la peli azul tras de ella.

Soi opto por el silencio en su camino al lugar de la teniente del décimo aun cuando ella había hecho un drama sobre el asunto de su pequeño nuevo viaje a Karakura, aun así, no había preguntado cual era el asunto o si iba sola, cosa que agradecía. Rangiku por su parte se mordía la lengua por querer saber cuál era el asunto de visitar el mundo de los vivos y con quien, aunque para la segunda pregunta ella tenía ciertas sospechas, por supuesto que no las diría en voz alta, sabía bien que la capitana no apreciaba charlar de su vida privada y sobre todo algo que involucrara a la cabeza del clan Shihōin que parecía querer reparar su lejanía de un siglo.

Llegaron al enorme armario donde guardaba toda la ropa del mundo de los vivos — me parece que recuerda el vestido que utilizo en aquella cena de año nuevo que se organizó en el mundo de los vivos —saco un vestido y le sonrió, al instante vio como la capitana parecía haber visto algo tortuoso.

Soi suspiro — ¿no habría algo más funcional para mí? — Cuestiono, recordaba esa noche no podía darle una patada a su teniente porque sería vergonzoso e inadecuado.

Matsumoto suspiro — hay ropa — saco unas revistas de un pequeño cajón y empezó a hojearla y de pronto sonrió — tal vez esto le serviría, pero hay que comprarlo en esta tienda.

La capitana del segundo escuadrón vio la foto, en ella había una chica vestida con un pantalón sastre y una camiseta blanca en conjunto con un chaleco y de calzado cargaba unas botas un poco altas — ¿el calzado podía ser menos alto?

— Podrás encontrar todo estilo de calzado, ya sea de este tipo o de otro según como lo quiera — explico Rangiku — le aconsejo que vaya y lo compre a prontitud por si hay que ajustar algo de último momento.


Soi llego a su oficina y llamó a uno de sus miembros del Onmitsukidō, uno femenino que algunas veces ocupo para casos totalmente secretos y personales ya que era de su total confianza. Una hora más tarde esta aparecía con un paquete del mundo humano en sus manos que entrego a su capitán, al instante le despidió dándole la tarde libre como recompensa. Soi espero llegar casi al medio día cuando dio instrucciones a su teniente, además de amenazarle para que siguiese sus instrucciones al pie de la letra mientras ella estaría ausente.

Mientras tanto Yoruichi junto a Yūshirō regresaban del mundo de los vivos, gastando una mañana en el cine y una que otra tienda porque el día de ayer que había informado a su padre sobre su ida al mundo viviente con la capitana del segundo escuadrón su hermano quería ser parte de la excursión y por mucho que le quisiera, ella necesitaba tener a la capitana solo para ella, sonrió ante ese pensamiento pues era un poco raro expresarlo de esa manera pero no iba a negar que en ese caso era cierto, Soi siempre tenía algo que hacer y no tenían algún momento para hablar de las cosas comunes de la vida de un Shinigami, cuando podía tener un momento había otros a su alrededor.

También había aprovechado su visita al mundo de los vivos después de tres semanas de no salir de la Sociedad de almas para saludar a sus amigos, obviamente Kisuke ya era sabedor que había retomado su título noble porque Yamamoto había enviado mensaje a los escuadrones y lo quisieran o no su pequeño fuerte en la tierra era parte del Gotei. La visita fue breve en la tienda y como lo esperaba Urahara Kisuke se burló un poco de su hermano que le lanzaba miradas de pocos amigos, luego hablaron de cómo estaban las cosas en el mundo de los vivos, el tendedero no toco el tema a fondo, pero le felicito por volver al clan noble y sobre todo a su familia, ella había agradecido ese gesto y luego de eso opto por regresar a la Sociedad de almas a prepararse para su otra vista al mundo de los vivos.

Yoruichi llegó puntual como lo había dicho en su pequeña nota, la peli azul le esperaba en el pequeño campo de entrenamiento donde hace un siglo ellas habían compartido esa noche de luna llena donde habían hecho una promesa que fue un punto importante en su relación de capitán y guardia. Sonrió al notar que Soi ya estaba lista con unos jeans y camisera y un pequeño bolso donde quizá llevaba su cambio de ropa, aun así, ella había tenido un plan para no andar llevando esa carga de arriba para abajo ya que ella también llevaba su cambio en otra pequeña mochila.

— Dejaremos el cambio de ropa aquí, cuando sea el momento abriré el Senkaimon y lo tomaremos para luego dejarlo aquí — sugirió con calma, la capitana asintió conforme y las dos dejaron las mochilas escondidas en lo alto de una rama en un árbol de Sakura.

— ¿Cuál es el plan? — Cuestiono la peli azul cuando la morena abrió el Senkaimon.

La morena sonrió mientas caminaban junto a las mariposas, la morena saco una hoja de un papel que era un periódico, esta decía "cartelera de hoy" — veremos una película, así que elige según la descripción de cada una.


Unos quince minutos más tarde Soi y Yoruichi se encontraban en un una pequeña fila para comprar los boletos, la capitana había leído las leves reseñas de las películas para elegir una que no fuese sumamente aburrida, se podía decir que la única que le llamo la atención era sobre unos súper héroes según lo describía la reseña, se notaba que quizá era de lucha y eso sería más conveniente que una romántica de la cual no tenía problema a ver, la comedia no siempre era de su agrado y mucho menos de miedo, no es que ella era una miedosa o algo así, cosa un poco extraña para alguien que se podía pensar era un asesino cruel, que había visto la muerte de cerca, pero admitiría que tenía cierta aversión a asustarse con una película tonta que parecía ser un tanto predecible como siempre comentaba la teniente Ise.

Luego fueron a comprar las palomitas, según lo recordaba la peli azul era algo rico de comer, aun así, no pudo evitar avergonzarse un poco de que Yoruichi había comprado demasiado según su criterio, pero era sabido que ella ciertamente era hambrienta al respecto. La morena por otra parte sentía que todo iba caminando de la forma en que lo esperara, la capitana siendo como era había elegido una película un tanto peculiar. No es que ver "Batman vs Superman" fuese malo, pero su pequeño hermano había elegido la misma, aun así, eso le daba ventaja de saber cómo iba el asunto y de paso podía matar los momentos aburridos observando las reacciones de su pequeña abeja, seguramente serian divertidas.

La película fue buena, como lo esperaba había momentos en que Soi parecía confusa y la morena le explicaba cómo era el asunto, porque esos hombres que se decían tener poderes y así mismo debilidades, pero, así como le sucedió a la morena a la capitana le tomo sorpresa el final de la película y más la aparición de cierta mujer que también poseía poderes, además de ser una belleza notable. En este punto Soi no diría nada de eso al respecto y trataba de enmascarar el interés que se renovó en la película. Al final salieron como todos los demás y entonces, la morena sabía era el momento en que las cosas se pondrían más interesantes porque ya no había una oscuridad entre ellas, no tendrían una pantalla de distracción y gente tan cerca que pudiesen escuchar lo que compartirían charlando. Esta era la oportunidad que había buscado desde hace un tiempo, porque, aunque a su regreso ellas dos tuvieron un momento para charlar, pedir disculpas las cosas llegaron hasta ahí y las otras veces que charlaron jamás ahondaron en detalles personales, más que todo la capitana.

Soi Fong no podía negar que lo de la película había sido un buen plan, había algo admirable, pero a la vez divertido en ver como la imaginación de los humanos podía crear ciertos personajes y escenarios, las luchas fueron buenas a su parecer y los personajes podían ser tan diferentes, unos oscuros en cierta manera, otros tan justiciero y otra...Linda. Por supuesto eso lo guardaría en el fondo de su mente, justo ahora fruncía el ceño al darse cuenta que no habría tanta distracción y que lo que podía venir era una interacción más directa con su ex–Sempai, eso era inevitable y en cierta manera como había mencionado su Zanpakutō, no podía huir por siempre ya que eran seres que podía vivir siglos y eso sería sumamente estresante.

Salieron al centro comercial y la morena rápidamente busco el lugar que buscaba — ven hay que cambiarnos rápido — señalo y al momento tomo la mano de la capitana para conducirle al baño de mujeres según indicaba el letrero.

Entraron al lugar y la morena la encerró en uno de los cubículos, luego de un momento le pasaba la mochila por arriba a un lado, sabiendo que la morena se encontraba a la par en otro cubículo. Soi trato de concentrarse en cambiar su ropa y de no poner atención a su entorno, pero era inevitable no escuchar el movimiento a su lado, el rozar de tela siendo removida y su imaginación queriendo hacer gala de su creatividad. Aun si debía poner atención, pues recordaba las recomendaciones de Rangiku de estar atenta de su atuendo para dar una buena impresión. Yoruichi por su parte se apresuró a cambiar su ropa a la vez que sonreía con cierta picardía, no había elegido su atuendo solo por quedarle perfecto como la vendedora había dicho con amabilidad, si no por dar un poco de seriedad a su cena que ocuparía para que la charla fuese un poco más llevadera y de paso recibir uno que otro sonrojo de su acompañante.

Soi Fong suspiro al terminar de guardar el conjunto informal, movió sus hombros tratando de sentir la comodidad en su atuendo, solo esperaba no haber exagerado y que Rangiku no fuese demasiado emocional al respecto pues aún recordaba el picante comentario cuando le vio vestida con esa ropa "taichō, ahora entiendo porque algunos nobles quieren llevársela a la cama". Sacudió su cabeza de esos recuerdos, este no era el momento y al final no importaba, con esa resolución salió del pequeño cubículo con mochila en mano. De pronto la puerta a su lado se abrió y la morena salió con un aire calmo y esa sonrisa que se amplió al ver a su pequeña abeja ahí parada en silencio. La peli azul sostuvo un momento el aire y no pudo evitar un leve sonrojo ante la visión de la noble, ahí vestida con ese vestido que llegaba a las rodillas, suelto de falda amplia que bajaba desde los senos, era color blanco con detalles lilas y calzaba unas sandalias elegantes.

— ¿Qué, me veo mal? — Pregunto la morena con seriedad, aun cuando también se había sentido sorprendida por el conjunto elegido por Soi Fong.

La peli azul salió de su leve letargo — no, pero pensé que la cena no sería en un lugar tan formal.

Yoruichi sonrío — no lo es, pero quiero verme bien — señalo dándole un pequeño guiño— en cambio tú — le miro de pies a cabeza, preguntándose cómo podía conseguir verse tan bien y a la vez que la elección le quedara tan bien a su personalidad — pensé que traerías un vestido, aunque acepto que esto te queda bien.

Soi se tensó al pensar en verse con vestido — gracias, pero esta vez preferí algo más funcional— explico.

— Bueno — trato de que la plática no fuese tensa para la capitana — vamos que se hará tarde y la reserva es para las 6:30.

La peli azul asintió, antes de partir abrieron el Senkaimon para dejar sus cambios de ropa. Salieron del centro comercial y subieron a un taxi para ir hacia el lugar donde compartirían la cena. En el taxi hablaron un poco sobre la película, Yoruichi le explico algunas cosas sobre eso y luego pasaron a charlar sobre un poco de trabajo que ayudo a que el ambiente entre ellas se relajara. Soi se sorprendió mucho ante lo que la morena le comentaba sobre lo mucho que había trabajado en las cosas de su clan, la princesa del clan Shihōin rio ante el rostro sorprendido de su alumna, al parecer no podía creer que ella fuese tan eficiente en su trabajo, luego de eso vinieron las pequeñas disculpas de parte de la capitana que ella pidió que dejara a un lado.

Había algo agradable en esos momentos según Yoruichi, era como volver a conectar y charlar a como habían sido sus interacciones antes de su huida. Llegaron al restaurante y rápidamente fueron instaladas en su mesa, Soi miraba el lugar que parecía serio, pero también había notado que era un poco relajado porque había personas en un pequeño bar. Ahí prosiguieron con la plática, aunque con más calma, pues tuvieron que elegir lo que iban a comer y luego que les llevaran la comida, la morena pensó que era el momento de llevar la plática a cosas más serias y profundas.

— Espero no haber defraudado a la capitana de gastar su tarde en Karakura, quizá preferiría estar sirviendo de escolta — comentó para romper el hielo.

Soi sonrío levemente — como dije antes, agradezco su ayuda Yoruichi-sama.

La morena no pudo evitar rodar los ojos — sabes lo extraño que se puede escuchar que me llames tan formal aquí.

Soi suspiro — lo lamento, pero es como siempre le he llamado — se disculpó.

— Entiendo — acepto la morena, aunque podría refutar eso ya que en su reencuentro y pelea Soi había olvidado referirse a ella tan formal, pero ese era un recuerdo que era mejor dejarlo en su mente.

— Con respeto a que si preferiría estar de escolta de Suzumi Tokinada — se tensó un poco ante esa idea — no es así, la verdad la he pasado bien y lo agradezco.

La morena sonrió satisfecha — no hay que agradecer, es bueno ver que te distraigas y no solo pienses en trabajo, además te vi disfrutar de la película y sobre todo la aparición de la mujer maravilla.

Soi no pudo evitar sonrojarse un poco, por lo que tomo su copa de agua y bebió un poco ante la mirada divertida de la morena — debo aceptar que me sorprendió que los humanos empoderasen a una mujer.

Yoruichi sonrío levemente — es un buen punto, pero tampoco dejaremos de lado que las mujeres poderosas son en cierta manera atractivas para algunos — Soi asintió suavemente — entonces, ya que hemos hablado sobre lo que he estado haciendo y lo que tú has estado haciendo en el escuadrón tengo una curiosidad — confeso la morena.

— Según dicen, la curiosidad mato al gato — comento la peli azul.

La morena sonrió ampliamente — no ha este — aclaro — según recuerdo, dijiste que habías pasado por muchas situaciones siendo capitana que aprendiste a manejar.

— Lo dije — acepto con cuidado la peli azul.

— Me gustaría saber alguna de esas situaciones — señalo la morena — claro que si te sientes cómoda contándolas— indico al ver como Soi se ponía seria al momento — por supuesto que, si son demasiado intimas, entenderé que no desees hablar de ellas.

Soi suspiro levemente esto era algo que no pensó que sucediese, pero sabía que no podría escapar de eso por mucho que ella no le gustaba hablar de cosas privadas más de ese tiempo en que Yoruichi estuvo exiliada — creo que usted más que nadie sabe cómo se mueve la política y los nobles en general, sobre todo ciertos nobles que tienden a creer que pueden lograr lo que desean y el Gundanchō está para servirles en todo.

— Por eso mismo, quisiera saber — señalo la morena, poniéndose seria ya que no podía dejar de pensar sobre lo que su pequeña y tímida abeja pudo haber pasado en el tiempo que ella aún era una joven recién nombrada capitán.

— Creo que las primeras situaciones peculiares fueron algunas disconformidades con algunos nobles de ser yo la capitana y algunos en las filas del Onmitsukidō parecían apoyar eso — señalo con calma, obviamente adorno toda la situación porque en su tiempo hasta hubieron intentos de asesinato que no se concretaron porque algunos si eran más leales a la institución que a los nobles que influenciaban las filas del Onmitsukidō — además de eso algunos nobles trataron de influenciar lo que yo debía hacer con respecto a la manera que ellos creían que debía manejarse el Onmitsukidō y la segunda división — la capitana sonrió levemente— en todo caso les hice ver que quien poseía el mando de esas instituciones era yo, por lo que las opiniones de nobles no eran necesarias, por así decirlo.

La morena sonrío un poco ante esa última declaración, aun así, sentía que Soi no era muy detallista con las situaciones y aunque quisiera ahondar no debía presionar ya que podía hacer que el momento se tornara tenso — ¿alguien fue lo suficientemente atrevido como para ofrecer favores sexuales o solo Suzumi se desvive para querer llevarte a la cama y ser una más de su lista de conquistas?

Soi casi escupe el agua que estaba tomando ante esa pregunta —acepto que ha habido alguno que otro que me ofreciera más que una noche y hasta matrimonio — confeso, se encogió de hombros restándole importancia — aunque confieso que Tokinada Suzumi es incansable en tratar de obtener su objetivo.

— Seguramente seguirá intentado— advirtió la morena, llamo al camarero y pidió dos copas de vino.

— Admito que ha sido insistente en gran manera — apunto seria — pero después de un tiempo aprendes ciertas cosas y al final no importa quién o que se ponga por delante.

Yoruichi enarco una de sus cejas — ¡vaya! — Exclamo la morena — así como lo dices hasta te escuchas como alguien de mucha experiencia.

La peli azul sonrió levemente — solo digo la verdad — señalo seria — no voy a negar que al principio fue algo…inusual y hasta incomodo, pero como dice Unohana taichō el cuerpo es digno de admirar — indico tratando de no derramar demasiada información personal — no es que antes no haya visto un cuerpo desnudo — comentó en un susurro.

La morena parpadeo un poco y luego sonrió levemente porque aún recordaba la primera vez que su pequeña abeja le vio desnuda luego de volver de su forma de gato, pero lo que le impresiono era saber que Retsu había ayudado a su pequeña abeja en el pasado con esos hechos de una u otra manera — así como lo dices es como si hayas visto mucha piel— señalo con calma — me negaras que tal vez una de todas esas personas no te tentó.

Las copas llegaron y fue cuando Soi tomo un tiempo para responder — realmente no, quiero decir que me parecer que se necesita más que un cuerpo para tentarme.

— Siempre tan contenida—comento con una sonrisa sincera, pero luego sonrió con un dejo de picardía — entonces capitana, ¿quiere decir que no hay nadie quien pueda perturbarle o ser una tentación?

Fue tomada por sorpresa ante esa pregunta, Soi dudo en cómo debía responder porque si se negaba a hacerlo sería algo que la morena lo tomaría para no dejarla en paz de ahora en adelante, entonces recordó algo sobre la película que había visto hace algunos momentos y con eso tenía resuelto el cómo podía responder sin dejarse al descubierto o negarse a responder. Por otro lado, Yoruichi noto como su pequeña abeja tensaba sus facciones ante esa pregunta incomoda, un pequeño indicativo que ciertamente algo había escondido en todo eso y se preguntaba internamente que seria.

La peli azul suspiro — creo que, así como Superman siendo tan poderoso tenía una debilidad como lo es la kryptonita — empezó a explicar —que se puede esperar de cualquier otra persona, creo que todos tenemos algo parecido en la vida.

Yoruichi enarco una de sus cejas dejando entrever un poco de asombro ya que no esperaba una respuesta como esa, era una respuesta veraz de parte de la capitana, pero velada, porque no revelaba nada en especial, aunque aceptaba que tenía una debilidad o más bien señalaba que todos la poseían, pero ella no era tonta todo eso era un juego de palabras y evasión, una respuesta educada, pero a la vez reteniendo lo importante…y ahora se preguntaba que o quien podría ser.

Hubo un momento de breve silencio, la morena miro pensativa sobre la mesa notando las dos copas de vino que antes había pedido pensando en brindar por el final una buena tarde noche, hace mucho que Soi Fong no dejaba margen para que pudiesen tener un momento de ocio juntas para olvidarse del deber y responsabilidades, donde podrían tener la oportunidad de acercarse un poco más sin sentir que había una barrera que les separaba.

Yoruichi estiro su mano para tomar la copa de vino — qué tal si brindamos por la Kryptonita — sugirió sonriente.

Soi sonrío un poco divertida y acepto tomando su copa al momento, para que las dos al instante alzaran la copa y la chocaran en un brindis. La morena tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras tomaba el contenido de la copa, Soi por su parte parecía beber de a poco, divertida ante la situación. Pero de pronto las facciones de la capitana se tensaron y como acto reflejo bebió todo el contenido de un solo golpe dejando a la morena asombrada por el cambio de actitud de su pequeña abeja, fue cuando ella lo percibió ese Reiatsu muy conocido, entonces giró su vista hacia la entrada. Justo ahí caminando hacia ellas se dirigía con pasos calmos un desalineado Kisuke Urahara con una boba sonrisa en su rostro que se borró un poco al notar la mirada fulminante de Yoruichi.

— ¿Qué haces aquí Kisuke? — Cuestiono con voz seria, no podía creer que arruinara ese momento donde por fin había acortado un poco la brecha que Soi había puesto entre ellas.

El rubio saco su maltrecho abanico y se cubrió un poco su expresión, no cabía duda que le sorprendido la actitud de Yoruichi pero él sabía bien que su presencia había amargado la noche o más bien a la pequeña Soi Fong que siempre había tenido cierta aversión a su persona, aun así no podía creer que las dos presentes estaban vestidas de manera elegante, si es que podía decirse ya que Yoruichi llevaba un vestido que siendo más que conocedor de su amiga pocas veces usaba ese tipo de atuendos por no decir casi nunca, luego estaba la capitana del segundo escuadrón, acaso tenía algún consejero de modas del mundo viviente en la sociedad de almas, porque a decir verdad aunque ese atuendo no era tan femenino se miraba bien, con esa blusa blanca y ese chaleco gris oscuro, parecía más bien una cita que una cena entre Sempai y alumna.

De pronto salió de sus pensamientos — lamento mucho irrumpir su momento de fraternidad Yoruichi, capitana — se disculpó con una leve sonrisa — pero ha surgido algo importante que me gustaría hablar con Yoru-chan antes que decida volver a la Sociedad de almas, me imagino que Kurotsuchi también tendrá cosas importantes que informar.

— No podía esperar a mañana o más tarde — se quejó la morena, haciendo un ademan al camarero para que trajese la cuenta.

El tendedero se encogió de hombros como una pequeña disculpa, parecía que su amiga estaba irritable por su repentina aparición y no sabría cómo remediarlo, fue cuando algo sorprendente sucedió — si es importante será mejor, que vaya — dijo con tono frio la peli azul — yo regresare a la Sociedad de almas y veré que es lo que sucede.

— Espérame un momento afuera Kisuke — pidió la morena y este hizo como se le pidió al instante ya que no quería echar más leña al fuego, el camarero llego con la cuenta y cancelo de una vez — vamos al tocador — sugirió a Soi.

Se dirigieron con pasos rápidos hacia el tocador de damas, la morena al instante inspecciono que no hubiese nadie luego suspiro colocando sus brazos cruzados sobre el pecho — parece que siempre hay responsabilidades que atender — se quejó la morena.

Soi suspiro — si hay algo que está sucediendo, como capitana es mi deber atenderlo.

Yoruichi sonrió ante lo responsable que era su pequeña abeja, aun así, sintió que esa tarde había ayudado a llegar a cierto punto de entendimiento que se rompió al instante que el idiota que Kisuke irrumpió destrozando así su pequeño plan de confianza y acercamiento — espero que haya sido una buena tarde para ti.

La peli azul asintió seria — lo fue Yoruichi-sama, gracias.

La morena suspiro ante la formalidad en la respuesta de la capitana, notando que la pequeña familiaridad quedaba olvidada en la mesa del restaurante — no hay nada que agradecer pequeña abeja — dijo sonriendo.

— Debo irme — apunto la peli azul obviando el viejo apodo con que la morena se había dirigido.

— Cierto, debo abrir el Senkaimon — recordó la morena y al instante la puerta se abrió.

Soi Fong asintió seria al momento de comenzar su camino — buenas noches Yoruichi-sama — se despidió y luego la puerta se cerró.

La morena se quedó ahí un momento, había notado esa mirada en los acerados ojos de la capitana, justo ahora no sabía si en verdad había dado unos pequeños pasos hacia adelante o si había retrocedido más de lo que avanzo, no pudo evitar pensar que era culpa del idiota de su amigo — más vale que sea importante Kisuke— susurro para sí misma y busco la salida del lugar.


La peli azul llego al pequeño bosque de Sakura en los campos de su escuadrón, alzo su mirada hacia donde habían escondido las mochilas y frunció el ceño. Era mejor llevar las dos y enviar a la mansión Shihōin la de Yoruichi-sama, mientras ella se ponía al día con respecto a lo que podría estar pasando en Karakura. Ciertamente no creería que el idiota de Urahara llegase a interrumpir a ese lugar solo porque sí. Llego a sus aposentos y rápidamente salió del Gigai para llevar de inmediato la ropa a la lavandería, luego se la enviaría de regreso a la teniente Matsumoto para su resguardo, por ahora era mejor ponerse a trabajar en lo que podría ser una posible amenaza o simplemente evitar que algo les tomase desprevenidos.

La capitana del segundo escuadrón tomo su aparato de comunicación y marco el número más frecuente de su lista de contactos — Departamento de Investigación y Desarrollo — respondió una voz aburrida y monótona.

Akon, ¿ha habido algo inusual o importante que reportar? — Cuestiono la peli azul.

Akon fue tomado por sorpresa — extraño que pregunte eso capitana— señaló al instante — justo el capitán Kurotsuchi está reportando al comandante en jefe.

¿Qué sucede? — Pregunto con seriedad.

Akon suspiro — realmente no parece algo tan importante, pero hubo algunas pequeñas distorsiones de energía que parecía moverse entre el mundo viviente, hueco mundo y la sociedad de almas.

La peli azul frunció el ceño, Urahara ciertamente no jugaba con interrumpir y al final era mejor curar antes que dejar que algo malo sucediese — ¿eso puede significar una amenaza? — Cuestiono.

Fue a pequeña escala, así que no tendría que ser algo de qué preocuparse, pero el capitán prefiere estudiar si hay algo más en todo eso — informo con calma.

Soi sonrió un poco satisfecha, por eso le gustaba Akon ya que casi nunca dormía y siempre parecía estar vigilante o detrás de una computadora, sin contar que no tenía reparos en darle cierta información de primera mano — gracias por la información, estaré pendiente de dar seguimiento.

Para servirle Taichō — se despidió Akon y la llamada termino.

La capitana del segundo escuadrón tomo asiento detrás de su escritorio y miro hacia la pequeña mochila que pertenecía a su ex–Sempai, sin perder tiempo llamo a uno de sus subordinados para que llevara esa pertenencia a la casa noble como antes lo había pensado, seguro la morena se quedaría este día en el mundo viviente, solo esperaba que nada de lo que justo estaba sucediendo fuese un factor de real peligro.

Mientras tanto el sōtaichō recibía el informe de Mayuri que, aunque era detallado no mostraba algo tan definitivo que dijese que esa extraña fluctuación era algo de qué preocuparse, pero él no era tonto y era tan viejo que era mejor curar antes que entrar en otro conflicto, justo las órdenes para el capitán del duodécimo escuadrón era el vigilar cualquier afectación de energía extraña en cualquiera de los tres mundos de ahora en adelante.


Yoruichi Shihōin se encontraba parada con las manos en sus caderas tratando de parecer impasible, pero ver a su amigo de la infancia tomarse todo el tiempo del mundo frente a ese maldito computador le molestaba, Kisuke ya le había explicado sobre esa rara fluctuación de energía espiritual que logro descubrir. Rápidamente le había dicho que era algo por lo que no debería preocuparse pues era solo una pequeña energía, aun cuando era extraña en su movimiento según el tendedero, porque había pasado por los tres mundos, la Sociedad de almas, el mundo viviente y terminado en hueco mundo.

Urahara podía sentir la impaciencia de su amiga y ciertamente le divertía un poco ya que pocas veces la morena se podía apreciar tan trasparente en mostrar algo más que indiferencia y una máscara inalterable, si lo recordaba la única vez que había mostrado algo que no fuese confianza y toda esa aura noble de poder o lo que sea que proyectara, fue después de haber regresado de la sociedad de almas luego de que Ichigo había rescatado a Rukia, destapando por fin quien había sido el verdadero traidor y mente malvada de los acontecimientos de hace un siglo.

Como no recordarlo cuando su comportamiento había sido extraño por así decirlo, vino y se encerró en la habitación que ocupaba y no salió por casi un día ni para comer cosa que le sorprendió, aunque él había intentado hablar con ella y preguntarle cómo le había ido en la Sociedad de almas, si había ido con su familia, si Soi Fong estaba bien pero no recibió más que le lanzara una descarga de Shunkō. Después de eso no pregunto más y dejo a un lado su curiosidad, más cuando el día siguiente la morena salió de su auto encierro y volvió a la normalidad, con el tiempo lo supo por la propia Yoruichi, su padre no tomo todo lo del regreso tan fácil pues le había prohibido ver a su hermano y madre, con respecto a Soi Fong solo había dicho que ya no era una niña y que había crecido en poder, era más que obvio que su pequeña estudiante pudo haber resentido la traición de su capitán, más para ayudarle a él que nunca fue santo de su devoción.

— Según los datos no es algo que debería afectar de alguna manera la paz de los tres mundos — apunto el científico ajustando su sombrero de cubo.

La morena soltó un largo suspiro — entonces, ¿todo fue por nada? — Cuestiono con un dejo de molestia.

Kisuke bajo su vista apenado — ya envié la información a Mayuri para que esté atento y verifique los datos, pero seguramente ellos debieron notarlo — indico con calma — no creo que el estar atentos a pequeñas cosas sea por nada Yoruichi.

—Me iré a descansar, mañana tengo reunión con los consejeros — señalo la morena.

Kisuke le miro serio — entonces, ¿estas conforme con todo lo que trae ser la vigésimo segunda cabeza del clan Shihōin? — Cuestiono.

La morena se detuvo en el marco de la puerta — puedo recuperar un poco lo que perdí todo este tiempo con mi familia, especialmente con Yūshirō y mamá que son quienes más han resentido mi distancia — señalo seria.

— ¿Eso hacías hoy con Soi-chan? — Cuestiono el tendedero con cierta picardía que disfrazaba su curiosidad.

Yoruichi enarco una de sus cejas, Kisuke lo sabía muy bien ella no era de las que rendía cuentas a nadie — no — respondió — tampoco creo que sea de tú incumbencia, pero recuerda que siempre me preocupe de que Soi tomara un momento para relajarse de las responsabilidades — señalo, Urahara le vio marcharse hacia la habitación, seguramente en cómo había terminado la noche para la capitana del segundo escuadrón esa relajación no había sido tan efectiva, suspiro pensando en que algunas cosas nunca cambiaban como la mala saña que la pequeña Soi-chan le tenía, aun recordaba su reencuentro en la reunión que tuvieron en la sociedad de almas para los primeros planes de la guerra de invierno.

************************Flash Back************************

Habían atravesado el Senkaimon temprano, Kisuke había dejado de lado su sobrero y su abrigo verde rayado y según lo aconsejado por Yoruichi vestía un Shihakusho color negro, muy parecido a la vestimenta oficial de todo Shinigami, la única diferencia era que no había renunciado a sus asquerosas sandalias. Como su amiga se había referido a ellas de manera despectiva, no podía negar que sentía cierto nerviosismos de volver al lugar de donde había tenido que huir hace poco más de cien años, según lo dicho por la morena primero tendrían una reunión con Yamamoto y sus tenientes para aclarar el asunto de su deserción y todo lo referente a lo que sabían de Aizen Sōsuke.

Habían pasado más de dos horas contando todo lo que cada uno sabia al respecto, lo que había sucedido con los ex capitanes y tenientes que habían Hollowficados, en qué consistía y como se había logrado. Kisuke fue quien hizo gala de su experiencia en el tema y demostró su genio en ciencia, también se habló de lo que se podía esperar de Aizen y sus secuaces, para luego hablar sobre lo que sería su situación y la de los otros aun cuando eso parecía ser un tema aparte del cual Yamamoto no quería ahondar por obvias razones de que según habían expresado Urahara y Yoruichi, los Vizards no querían tener nada que ver con ellos o la Sociedad de Almas. Luego de eso el sōtaichō decidió que era momento de llamar a los capitanes para hacerles saber las nuevas directrices.

Él científico estuvo un poco atento, quizá un poco ansioso Yoruichi no había dado muchos detalles sobre los capitanes actuales, obviamente le dijo sobre Kurotsuchi, los ya conocidos y antiguos como Jūshirō, Kyōraku y Unohana. Que el joven Byakuya era el jefe del clan y capitán del sexto, del enorme capitán del séptimo, le dijo sobre un niño prodigio del décimo y que el Kempachi era el mismo, aunque se guardó el capitán y comandante del segundo. Entonces las enormes puertas blancas se abrieron y en total orden fueron entrando cada capitán, era extraño, pero soltó un suspiro al ser envuelto por algunos Reiatsus ya conocidos de hace más de cien años, entonces su sorpresa fue evidente al notar la entrada la pequeña y delgada figura con el cabello azulado y un peinado totalmente diferente a como lo recordaba, justo con rostro impasible y mirada acerada y fría, propio al de una asesina, por mucho que se concentró en reconocer su Reiatsu al parecer era muy buena ocultándolo, su Haori le mostro de que escuadrón era capitana.

Abrió su boca para decir algo, al instante la morena hablo — guarda tus comentarios para ti mismo — parpadeo sabiendo que el tono indicaba ser casi una orden.

Por inercia miro hacia su lado, Yoruichi tenía su rostro inexpresivo y miraba al frente, al tiempo que Soi Fong se alineaba y mantenía su mirar serio no reconociendo a nadie más que al comandante en jefe. Ciertamente tenía preguntas, ¿cómo es que la pequeña Soi-chan había alcanzado la capitanía?, eso era inaudito porque según tradición solo la cabeza del clan Shihōin podía tomar esa posición, era extraño y sorprendente que aquella pequeña guardaespaldas, miembro del Onmitsukidō y de baja nobleza ganara los títulos pertenecientes por generación a la noble casa. Por supuesto que la chica era talentosa según recordaba, la misma Yoruichi había sido cuidadosa ante la manera que le instruía, había descubierto Shikai y según lo recordaba era digno de un asesino, es lo que había dicho la morena, pero sobre todo no era parte de la cadena de mando del escuadrón, no tenía asiento asignado, mucho menos había sido teniente, por mucho que tenía conocimiento sobre papeleo y todo lo concerniente al Onmitsukidō.

Entonces la reunión empezó y tuvo que dejar sus cavilaciones, Yamamoto daba un leve resumen de su reunión anterior anunciando que pediría la desestimación de los cargos de traidores para él y Yoruichi. Miro hacia los capitanes, algunos sonreían conformes y otros simplemente asentían, pero la peli azul no cambio su expresión y menos pareció molestarse en mirar hacia ellos. Entonces una pregunta cruzo su mente ¿dónde estaba aquella chica sumisa que seguía ciegamente cada palabra de su capitán? Suspiro su amiga lo había dicho "ella creció en poder, ya no es una niña" Supuso que a eso se refería la respuesta que le dio hace unos días. El final de la reunión llego y con ello los capitanes fueron desalojando el lugar, miro hacia su amiga que justo charlaba con Unohana, Shunsui y Ukitake estaba invitándolo a una pequeña comida y de paso invitaron a las dos mujeres presentes.

Él quiso ver donde se había ido Soi Fong, pero había desaparecido suspiro era obvio que no iba esperar una bienvenida, pero Yoruichi se encontraba ahí y ella siempre fue de las que andaba tras de la morena. Fueron a un restaurante al este del Rungokai uno conocido para todos ellos, pues ahí era donde se reunían para alguna que otra celebración. Ciertamente ahí fue la última vez donde había celebraron la capitanía del científico. Al llegar noto que estaban todos menos la morena que llego un instante después muy extraño para la diosa del flash, entonces tras de ella apareció la peli azul.

Estúpidamente soltó su tonto saludo — ¡miren a la pequeña Soi-chan! — fue ahí donde lo sintió ese despunte de Reiatsu desconocido lleno de intensión asesina.

Retsu carraspeo sonriente, si esa sonrisa conocida por todos que indicaba que te podía matar si no ponías atención — bueno, ya que estamos todos empecemos.

La cena empezó muy cordial, pero extrañamente Yoruichi parecía mantenerse seria y poco abierta al disfrute, por otra parte, Soi Fong parecía tan distante y demasiado antisocial, con mucho protocolo más que una reunión de compañeros. De pronto un miembro del Onmitsukidō apareció entregando un mensaje. La peli azul se disculpó aludiendo que tenía un deber que atender, obviamente se marchó y aunque la cena prosiguió un poco más suelta el tendedero pudo notar que su amiga no parecía conforme con lo sucedido. Terminada la cena cada uno de los capitanes fue hacia su escuadrón y solo Ukitake los acompañaba al Senkaimon, por seguridad y para que Aizen no sospechara que todo entre ellos se había resuelto debían regresar al mundo viviente y no ser una visita constante en la Sociedad de almas, para él no había problemas, pero Yoruichi había pedido el pasar dos días más pues necesitaba chalar con su familia.

¿Entonces te quedaras? — Cuestiono el científico a su amiga.

Esta asintió — necesito explicar y aclarar algunas cosas a mi familia — apunto seria.

Él sonrió — bueno, si ves a la pequeña… — guardo silencio, al notar esos ojos dorados encenderse notando cierta disconformidad.

Yoruichi carraspeo — te aconsejo no volver a llamarle así, ya no es aquella niña que conociste, ahora es la capitana y comandante del Onmitsukidō, sabes bien lo que eso significa — señalo seria — recuerda que no eres su persona favorita desde que recuerdo, posiblemente no se tentara en hacer algo al respecto y ya no soy su capitana o alguien a quien obedezca para detenerle.

El tendedero asintió — por supuesto — dijo consiente en lo que su amiga le daba a entender, de alguna manera la pequeña Soi dejo de ser la chica sumisa que veneraba a su capitán.

**************************Fin Flash Back******************************

Luego de todo el asunto con Kisuke Yoruichi se recostó en el futón ya conocido donde había descansado muchas veces pensando en todo y nada, era extraño que siempre en ese lugar su mente volvía con los recuerdos de su familia y su protegida, por esa razón cuando todos se habían instalado decidió conocer el mundo de los vivos, siempre iba y venía. Tomaba largos paseos en el mundo perdiéndose por meses, alguno que otro año lo gasto vagando para calmar esas ansias de saber sobre aquellos que dejo atrás. Con el tiempo solo le quedó la aceptación de que había tomado su decisión y tendría que vivir con eso, era lo más responsable. Pero cuando pudo regresar a la Sociedad de Almas, se dio cuenta que algunas veces las repercusiones de esas decisiones eran demasiado altas y quizá nunca se podrían reparar.


En la sociedad de almas la capitana terminaba de prepararse para descansar, había estado vigilante de los Senkaimon esperando saber si Yoruichi había regresado, pero como lo supuso antes, sé había quedado en el mundo humano. ¿Debía estar sorprendida por eso? Por supuesto que no, lo sabía bien Urahara y la morena eran inseparables hasta el día de hoy, aun con el lio que este armo con sus estúpidos experimentos, antes le había advertido que Urahara Kisuke no era alguien digno de confianza y en ese entonces desestimo sus razones, ahora solo entendía que Shihōin Yoruichi siempre escogería a ese idiota sobre todo lo demás y que todo se quemaran en el infierno.

Tan amarga— recrimino Suzumebachi ante los pensamientos de su ama.

La peli azul puso los ojos — por favor — pidió suavemente — no necesito esto.

¿No? — Cuestiono la abeja con un tono casi sarcástico —quién te entiende — se quejó al momento —pensé que querías mantener distancia.

— Lo hago — señalo la peli azul — es solo…— suspiro cansinamente — nada.

Un bufido molesto es lo que la capitana escucho —por favor, no puedes engañarme Soi Fong— asevero —soy una parte de ti.

— Una molesta — indico al instante la capitana.

Suzumebachi pareció vibrar en su interior mostrando molestia —soy quien te dio la fuerza y el poder que necesitabas para salir adelante, pero para ti soy esa parte que ignoras cuando quieres y ves como molesto — señalo con amargura — ¿sabes por qué? — Pregunto — no puedes mentirme, siento lo que tú porque soy esa parte que no se miente.

— ¿Y eso que supone que sea? — Pregunto con sarcasmo.

La pequeña abeja sonrío —celos, no juegas con el gatito, pero no quieres que nadie más juegue con él.

— Por favor, eso es ridículo— rio con diversión —además no tengo porque tenerlos.

Suzumebachi puso los ojos — no me pondré cursi en estos momentos — apunto con una sonrisa — es cierto que el amor está lleno de momentos cursis, pero si somos realistas al final es algo puramente egoísta lleno de deseo, un deseo que luego se vuelve un propósito y el propósito que llega con esa persona.

— Eres tan retorcida — acuso Soi Fong.

Suzumebachi suspiro —aun así, estas aquí escuchando cuando pudiste ir con Retsu, aunque seguramente no quieres escuchar los consejos optimistas sobre la posible reciprocidad de sentimientos.

La peli azul se recostó en su futón— por favor Suzumebachi— pidió en tono suave.

No recibió respuesta ni replica, eso indicaba que por fin no tendría ese zumbido molesto de su Zanpakutō. Quizá era cierto y solo estaba celosa acepto ya con más calma y a lo lejos escucho una leve sonrisa satisfactoria, odiaba sentir todas esas emociones que siempre parecían ser más fuertes y que escapaban de su control, hace mucho que no las sentía, por eso mismo había decidido sabiamente el tener la menor interacción con Yoruichi, ella siempre fue ese punto de inflexión en su vida porque desde que la princesa Shihōin le llamo como su guardia tomo para bien su formación, le dio amistad, camaradería, cariño y le mostro algo más que un deber por servicio, mostro como adquirir poder, pero cuando se fue se llevó todo eso y la rompió porque le había dejado sola, vacía, como algo sin valor alguno.

Pero, así como la rompió con ese abandono y esas acciones impulsivas e imprudentes, también le hizo alguien fuerte, por ella llego ser esa persona que era ahora, el impecable asesino, la líder, un Shinigami de respeto, solo esperaba que un día por fin se pudiese librar de todos esos sentimientos confusos, intensos y dolorosos que algunas veces le atormentaban. Con ese último pensamiento la capitana de segundo escuadrón sé quedó completamente dormida, mañana sería otro día donde lo ocurrido quedase en el olvido.


Eran las dos de la mañana y el silencio en la pequeña habitación era palpable, el cuerpo tendido en el futón parecía calmo, pero si se miraba más de cerca se podía notar que bajo los parpados cerrados había cierto movimiento intranquilo. De pronto las manos apretaron la sabana con tanta fuerza, la frente empezó a perlarse de sudor y empezó el sonido de una respiración agitada.

No sabía dónde se encontraba porque lo único que le envolvía era una oscuridad que no le dejaba mirar con claridad donde pisaba, pero podía sentir una angustia horrible apoderarse de ella, aun así, siguió su camino y de pronto todo se fue aclarando poco a poco. Era el Seireitei o lo que quedaba de él porqué el lugar estaba en ruinas casi en su totalidad por donde ella alcanzaba a ver, era como si una batalla se había desatado y fue perdida. Dio un paso incrédula ante lo que miraba y lo noto al instante cuerpos de Shinigamis esparcidos en el suelo, sintió que el aliento le abandonaba ante lo que veía, cuerpos, sangre, miembros mutilados. ¿Qué diablos había sucedido para que todo terminase así? Entonces lo percibió, ese Reiatsu poderoso que se concentraba y conocía demasiado bien, ardiendo en su máxima expresión, no lo pensó y corrió como si su vida dependiese de ello.

¿Qué era lo que estaba sucediendo? Preguntó en su cabeza, con su corazón latiendo desbocado, sus pensamientos volaban en angustia, preocupación e incertidumbre, estaba cerca lo podía sentir, solo un poco más y estaría en el lugar. De pronto un potente rayo cayó del cielo dando pie a una enorme explosión, con ello una ola de pura energía y Reiatsu se dejó sentir por todo el lugar no dejándole proseguir, de pronto no hubo nada más que el silencio. La capitana del segundo escuadrón se detuvo como si sus pies fuesen congelados por el Bankai de Hitsugaya Taichō y aunque lo quisiera no podía moverse del lugar, la escena ante sus ojos era terrible aun para un asesino curtido del Onmitsukidō, noto una horrible matanza en el lugar, varios retazos de Haori quemados, ensangrentados y…

Yoruichi-sama — susurro suavemente y poniendo toda su voluntad avanzo hasta llegar donde la mujer se encontraba tendida en un cráter, ensangrentada pero aun había cierto movimiento, podía notar el esfuerzo por respirar, cayo de rodillas al lado de esa mujer que era todo su mundo, trato de tocarle, pero su mano temblaba.

De pronto los parpados cerrados de abrieron y justo ahí se congelo ante esa mirada dorada que siempre le había hecho estremecer cuando le mirada directamente — Soi, llegas...te.

Por fin algo en ella despertó — no hable — pidió suavemente y extendió su mano para intentar un poco de Kidō curativo que parecía no funcionar — ¡Retsu! — grito desesperada.

La morena quiso reír, pero una tos le gano, alzo su mano para colocarla en la mejilla pálida —mi boba abeja — expreso suavemente — espero me perdones…— tosió y un poco de sangre salió de su boca — volví a faltar a nuestra promesa…

No, por favor — rogo y sus acerados ojos se estaban nublados de lágrimas — no puedes dejarme de nuevo Yoruichi.

Un leve jadeo — no hay sa..ma— tosió de nuevo — lo sient...

Soi sintió que el aire le faltaba al ver como la vida se iba de los dorados ojos de la morena, lo supo ella acababa de morir — ¡NO! — Grito de manera desgarradora como si alguien le hubiese arrancado la vida, la razón y no le quedara nada.


La peli azul despertó alzándose en su futón, con el corazón desbocado y un dolor indescriptible en su pecho como si mil cuchillas le hubiesen atravesado el corazón, sudorosa y con sus manos temblando — solo fue un sueño — dijo en susurro para sí misma. Pero sus emociones estaban desbordándose para ese momento, las lágrimas empezaban a derramarse, su respiración parecía acelerarse y su cuerpo temblaba sin poder evitarlo. Respiro para tratar de calmarse, se puso de pie para ir por un poco de agua, en su camino fue limpiando las lágrimas que habían escapado de sus ojos pero que de forma frustrante no paraban. ¿Qué diablos había sido todo eso? ¿De dónde su mente había sacado todo ese asunto?

Llego rápido a la cocina, tomo un vaso donde vertió un poco de agua y lo bebió con rapidez, debía de controlar sus emociones no podía tener ese tipo de descontrol de nuevo y de pronto el vaso en su mano se hizo añicos. Sintió como la tela en la parte de la espalda y brazos de su bata de dormir salía disparada por la involuntaria activación de su Shunkō. Cerró los ojos para llevar su alma a la calma cosa que le llevo uno o dos minutos. Era mejor ponerse a entrenar ya que eso siempre le calmo en los momentos oscuros cuando pensó que todo estaba perdido. Fue a su habitación el lugar era amplio porque así había pedido la remodelación cuando le nombraron capitán, con la idea de que necesitaba entrenar a cada momento o mejor dicho cuando ella no podía más con sus recuerdos y sentimientos, fue así como empezó su rutina de ejercicios.

Pero para mala fortuna no podía apartar esas imágenes de su mente por más que tratara de enfocarse, siempre volvía a esa cruel imagen de Yoruichi tirada desangrándose, muriendo en un campo de batalla y ella no había podido hacer nada, por mucho que lo intento. De pronto se quedó parada en medio de un ejercicio de katas y sin que lo esperara todo lo que pudo percibir fue algo blanco. Al cabo de un momento sintió que alguien le hablaba a lo lejos, abrió sus ojos y para su sorpresa se encontraba en su mundo interior.

— ¿Pero…? — Cuestiono confusa.

Tuve que hacer una intervención— informo con seriedad el espíritu de su espada, la peli azul bajo su rostro tratando de poner sus ideas claras pero esas imágenes de Yoruichi agonizando —debes controlarte— ordeno Suzumebachi.

— ¿Cómo es que…? — Pregunto confusa y luego volvió a agitarse — no entiendes.

Suzumebachi se tensó —lo hago, olvidas que soy parte de ti— le recordó —solo fue un sueño.

Soi le miro fríamente — fue…una pesadilla.

Tú Reiatsu se disparó — informo seria — si no hubiese intervenido hubieses sacado tanto poder que podrías haber terminado drenando toda la energía vital y por si no lo tienes claro, te recuerdo que ya no eres como aquella chica que apenas había descubierto Shikai — regaño —ahora eres un capitán, con una técnica tan peligrosa como lo es el Shunkō, ¿imagina el daño que puedes causar al escuadrón?

Soi bajo su mirada un poco avergonzada por lo que Suzumebachi le estaba explicando entendía su molestia, lo recordaba como si fuese ayer ese día en que se enteró que Yoruichi había huido del Seireitei, le busco por todo lugar con desesperación y cierta incredulidad de lo que se decía que había ocurrido, pero luego de casi recorrer todo el Gotei, la mansión Shihōin, parte del Rungokai, aquellos lugares que había visitado con su capitán. Había terminado en la sede del escuadrón frente al asiento especial donde el Gundanchō se sentaba todos los días, sacando al final toda su ira al sentirse traicionada, pero sobre todo abandonada por la persona que había prometido una noche antes estar siempre con ella.

Soi Fong no conocía más que el propósito de servir a la vigésima cabeza del clan Shihōin, a su comandante y capitana, siempre detrás siguiendo sus pasos, eso era lo único que conocía en su corta vida, lo que le daba satisfacción y felicidad, recibía ordenes, las acataba, cuidaba, acompañaba a su capitán donde fuese y ahora ya no estaba para decirle que hacer, que ordenes seguir. Su vida y ahora estaba perdida, su capitana había huido con ese hombre, necesitaba a su comandante…no la necesitaba a ella a Yoruichi Shihōin, maldijo su vida por ser dejada atrás como si no fuese nada, en un arrebato empezó a destruir y quemar todo, extrañamente nadie vino a detenerle, una semana después había despertado en la cede se la cuarta división sin saber cómo.

— Parecía tan real — susurro la peli azul con angustia y dolor.

Suzumebachi suspiro — pero no lo es — aclaro —como dices solo fue una horrible pesadilla, seguro Yoruichi a estas horas está durmiendo plácidamente.

Soi sentía una opresión en su pecho, reconocía ese sentimiento ya que era el miedo de perderla y aunque reconocía que no le pertenecía siempre fue feliz con saber que estaba ahí en algún lado con esa sonrisa juguetona, esa mirada cálida y esa personalidad alegre qué poseía. Sabía que había experimentado esa pérdida antes, en ese entonces fue desgarradora, como si alguien arrancase su corazón de un tajo dejándolo tirado para desangrarse hasta quedar vacío, porque ciertamente nunca había sido tan feliz como en todo ese tiempo como cuando fungía como guardia de su capitana, hasta que ella se fue con él, fue ahí que hubo un vacío, un sin sentido de vivir y esa rabia que roía el alma.

— Sé que tienes razón — acepto la peli azul.

Sé que la amas — señalo Suzumebachi — pero si quieres evitar que algo así suceda, aunque dudo que pase— señalo al instante —solo seamos más fuertes.

— Pensé que ella no te agradaba — comento asombrada por el consejo del alma de su espada.

Soy una parte de ti, por mucho que no nos agrade— le recordó con una sonrisa burlona — hace más de un siglo eras solo un número más en la horda de miembros del Onmitsukidō, un asesino hábil y esforzado— describió —cuando te llamaron a la guardia eras una joven inexperta contenta con solo ser una sombra, siempre atrás y Yoruichi liderando, debo aceptar que ella nos dio un propósito más allá de un servicio por obligación o por costumbres nobles— señalo—es cierto que su partida te rompió, que por un tiempo fuiste como una sombra sin dueño, pero ya no eres esa chiquilla perdida y abandonada, ahora eres dueña de tu destino. La capitana del segundo escuadrón y comandante de Onmitsukidō. Tienes el poder para vencer a quien te propongas y yo te ayudare a desarrollarlo.

Soi parpadeo sorprendida era cierto que después de que se fue Yoruichi la relación con su Zanpakutō fue conflictiva ya que la peli azul se exigía mucho para obtener resultados en poco tiempo, porque se tornó desapegada con los demás, mucho más de lo que había sido antes, se llenó de ira y un deseo de venganza sin sentido que se expandía como un maremoto, su resentimiento fue como incendio que ardía sin control, algo masivo y abrumador. No podía escuchar mencionar el nombre de Yoruichi Shihōin porque parecía explotar como un volcán destruyendo todo a su paso, llenando el alma de una oscuridad que consumía todo lo que antes había sido un lugar brillante, su espada le señalaba que era una desilusión amorosa pero aun con sus diferencias le otorgo Bankai.

Un Bankai que extrañamente fue una desilusión y hasta una afrenta para la joven Fong por ser demasiado grande y brillante un total contraste para un asesino, algo tan opuesto a su Shikai. Pero que se podía esperar y que podía hacer el alma de su Zanpakutō al respecto, antes había nacido y surgido por el deseo inocente y puro de proteger algo preciado, por lealtad y un amor naciendo de su corazón, por eso mismo el Shikai era sutil, elegante, controlado, pero a la vez tan letal y mortífero. El Homonka había sido como una marca propia de un corazón floreciendo en poder, caso muy contrario en la obtención del Bankai, este que había surgido con el ferviente deseo que en ese entonces consumía el alma y corazón de su portador, dolor, ira, venganza y rabia contra Yoruichi Shihōin, la persona que aun amaba y deseaba destruir, por eso mismo el Bankai fue un arma llamativa de enorme destrucción que deseaba ser notado.

Soi debía aceptar que su Zanpakutō tenía razón en sus palabras y que podía contar con ella — gracias Suzumebachi — agradeció dando una leve inclinación en respeto.

Suzumebachi-dono por favor— señalo sonriente.

La peli azul rio un poco — ya decía yo que era demasiado bueno — se quejó levemente, al parecer su compañera no podía dejar de ser ella misma — ¿ahora qué?

Recuerda lo que hemos hablado y trata de olvidar esa pesadilla — sugirió y trato de no pensar en lo real que parecía — debes despertar, pueda que Retsu o alguien haya notado el leve aumento de Reiatsu y sería una vergüenza que encontraran al Gundanchō tirada inconsciente.

Luego de eso la peli azul abrió sus ojos y soltó un suspiro, como lo dijo su Zanpakutō ahí estaba en el piso con su mirada fija al techo del lugar. Se froto los ojos y miro a los lados, parecía que el sol estaba por salir y ella debía tratar de ponerse a ordenar sus asuntos. Realmente había sido una suerte que nadie le haya encontrado así, además de no haber provocado daños mayores o considerables en el lugar, ya que solo vio algunos adornos destruidos quizá por la fuerza de su Reiatsu. Ahora debía pensar en un nuevo régimen de entrenamiento para hacerse más fuerte, a su vez impondría lo mismo con sus subordinados, además de obtener nueva ropa para dormir.

Ese sueño en verdad le había afectado y no estaba dispuesta a que fuese una realidad, si estaba en sus manos evitar el tener ese panorama de desolación y muerte en un futuro, haría lo que fuese necesario y especialmente si se trataba de proteger a Yoruichi, como dijo Suzumebachi si antes había dado todo por servirle ante lo que era un deber, ahora lo haría porque era su decisión y porque le amaba.


Yoruichi regreso a la sociedad de almas temprano por la mañana, ante las leves bromas de Kisuke de verle levantada tan temprano para cumplir con su responsabilidad como cabeza del clan, por supuesto que eso lo dijo de forma sarcástica y burlista, sabiendo que la morena siempre fue tan renuente a la política y asfixiantes reglas nobles. Aun así, ella sabiamente guardo silencio dándole a entender que no le importaba lo que dijese al respecto, si Kisuke le conociera mejor sabría que nunca le importo lo que otros pensaran sobre sus decisiones, porque solo era de ella el tomar las consecuencias, los resultados fueran cuales fueran y nunca se arrepentiría de ello.

Aunque podía aceptar que solo una vez pudo haber sentido cierto remordimiento ante una decisión, aun así, siempre su mente analítica le recordaba que al final había sido lo mejor. Ciertamente fue un hecho que era más favorable salvar nueve vidas de poderosos Shinigamis a mantenerse como la comandante de la segunda división y Onmitsukidō, cabeza del clan Shihōin y amada Sempai de su alumna. Siempre culparía de todo eso a Aizen y sus experimentos prohibidos por todo el daño que ocasiono en todo un siglo.

Desayunó con la familia en tranquilidad aun con las preguntas curiosas de su padre sobre su decisión de quedarse en el mundo de los vivos, más explícitamente en la tienda de Kisuke. Para la morena era más que sabido que a su padre nunca le pareció la amistad tan cercana que había desarrollado con el tendedero. Pero no era su culpa que él se había hecho ideas locas en que tenían una relación más allá de la amistad que pudiese poner en peligro un futuro casamiento noble y por ende la llegada de un heredero. Le tuvo que explicar con calma que fue por seguridad ya que habían detectado ciertas irregularidades en los tres mundos y debían de averiguar si al final podría ser algo que podía afectar para mal.

Yoruichi no era como cualquier princesa noble, nunca le intereso demasiado seguir las reglas, desde pequeña estuvo tan inmersa en ese mundo que conoció muchas cosas que a su pensamiento y visión eran injustas. Tantas veces tuvo que refrenar esos impulsos de revelarse o enmascarar el enojo al ver alguna de las muchas injusticias que para la tradición noble era algo tomado como normal. El ser catalogada como la primera mujer en ser cabeza de uno de los clanes nobles más antiguos de la Sociedad de Almas le dio un estatus que para muchos era algo soñado, pero para ella siempre fue una carga y un lazo que no le dejaba ser libre.

Gracias a su familia, especialmente su madre que siempre le escucho y aconsejo desde niña, que le permitió tener amigos como Kūkaku Shiba y Kisuke Urahara aun con las quejas de su padre, amigos que le dieron cierta normalidad y enseñaron lo divertido que era ser una eminencia en la Sociedad de Almas, las ventajas de serlo y que todo lo que podía hacer por eso mismo. Pero si había algo que podía recordar claramente fue ese momento en que conoció a su pequeña abeja, ese recuerdo nunca pudo olvidarlo y aun con los años cada vez que ese momento venía a su mente una sonrisa se dibujaba en los labios. La excelsa comandante del Onmitsukidō y capitana del segundo escuadrón observaba oculta una pelea de entrenamiento entre cinco miembros del Onmitsukidō, obviamente el llamarle entrenamiento era exagerado, pues lo había visto todo.

Los cuatro sujetos relativamente altos se habían ido en contra el más pequeño que se defendió magistralmente aun con su cuerpo que parecía un poco enclenque y pequeño de altura, pero haciendo gala de agilidad. Obviamente el Shinigami pequeño pudo con los cuatro y fue honorable al dejar que estos se pusiesen de pie para empezar otra ronda, fue ahí cuando ella decidió que era suficiente y debía intervenir. Ninguno de ellos le vio venir y ella aprovecho el momento para ponerlos fuera de combate con rapidez, como siempre sus instintos le hicieron atacar a la persona que se movió a su espalda lanzando una patada que fue esquivada y la segunda fue bloqueada. Esa acción le sorprendió un poco porque hasta ese entonces nadie en su escuadrón había podido hacer algo como eso en un primer enfrentamiento, aun así, el pequeño Shinigami al darse cuenta de quién era quedo confuso, la morena lo aprovecho para contraatacar y envíale al suelo.

Se aproximó para informase de quien se trataba y este al instante este se enderezo con rapidez para ponerse de rodillas en una acción exagerada de respeto según noto. Pero cuando pidió se identificara, escucho la voz de una chica bastante joven y al dar nombre lo entendió por qué de su exagerada acción formal, ella venia del clan Fong una familia de la baja nobleza subordinados a su familia y tenían una gran historia de servicio en el Onmitsukidō, sabía que tenían una vida dura con reglas demasiado estrictas y crueles según su propia opinión, desde el repudio y exilio del clan si no cumplían con ingresar al Onmitsukidō, hasta la poca libertad de los niños nacidos en esa familia, pues según costumbre desde los 5 años empezaban a entrenarlos en lucha y el arte de matar, ya que según tradición su primer asesinato debía ser a los 10 años (obviamente era un animal) aun así esa era una de las tantas cosas con las que la morena no congeniaba. Al final se dio media vuelta y se marchó dejando a la chica en ese patio.

Pasados unos poco años Yoruichi convoco a la joven Fong para ser parte de su escolta personal, era obvio que tenía talento y no iba dejar que lo desperdiciara en asesinatos tontos, sonrió para sí misma al recordar que esa misma noche del enfrentamiento busco la hoja de servicio de Soi, leyó todo su historial y se sorprendió ver lo joven que era, que tenía muchas misiones exitosas en su haber, también supo que todos sus hermanos habían muerto en misiones años atrás sirviendo en el Onmitsukidō, por ultimo llamo al Shinigami que era superior de la unidad de la que era parte.

Ella mostro tener cierto carácter, porque era obstinada y lo noto desde al momento que se presentó como su escolta, era tan formal en su trato, pero con deseos de complacerle y servirle, aun así, lucho por seguir el protocolo y formalidad que desde niña se le había inculcado. Desde ahí no le perdió de vista y le tomo bajo su ala para entrenarle, noto su esmero en cada entrenamiento, en cada misión y esa necedad de ser más fuerte para proteger a su comandante. Yoruichi se sintió reflejada en esa chica leal que sabía no dudaría en dar su vida para protegerle, que entrenaba para ser más fuerte, que sentía ser ineficiente aun cuando cada día avanzaba más en poder, pero sobre todo aquella que sin dudar estaría siempre para protegerla pero que al final ella había abandonado olvidando una promesa hecha en el fulgor de una noche de luna llena.

— ¿Pasa algo? — Pregunto Minako un poco curiosa, su hija había quedado pensativa por un largo momento y al final su mirada parecía decaída.

— Nada, solo pensaba en la reunión de hoy con los consejeros — respondió con calma y tratando de recomponerse.

Minako le sonrió amorosamente — a tú padre casi le da algo cuando supuso que te habías quedado en el mundo de los vivos, por cierto, Soi Fong amablemente envió tus pertenencias.

Yoruichi suspiro — no puedo evitar las responsabilidades de ser parte de del Gotei en el mundo de los vivos, por mucho que me hubiese preferido que Kisuke no irrumpiese en la cena — señalo al instante.

Su madre se sorprendió ante lo que su hija decía, por primera vez se quejaba de la intromisión de Kisuke-kun— ¿no pudiste comer? — Cuestiono.

La morena no pudo evitar sonreír — eso me hubiese molestado más — confeso, luego se puso seria — todo estaba saliendo bien con Soi Fong que se encontraba un poco más relajada, pensé que por fin me permitiría acortar esa distancia que parece haber entre nosotras.

Minako frunció el ceño — hija debes entender, no puedes esperar que luego de tanto tiempo Soi Fong vuelva a ser esa persona que te admiraba ciegamente y se aferraba a todos tus deseos — explico seria— te lo advertí cuando regresaste, la niña que conociste no era la misma — suspiro — ahora es una mujer dueña de sí misma.

Yoruichi parpadeo — tampoco quiero eso, sé que nuestro vinculo anterior se rompió sería ingenuo de mi parte pensar en volver a lo pasado — acepto con calma — pero eso no impide que podamos hacer uno nuevo, sé que cambio y admito que me tomo un tiempo el entenderlo por completo, pero al final todos cambiamos.

Minako suspiro — sé que eres inteligente, por eso debes comprender que, aunque se forme un nuevo vinculo o lo reformes de alguna manera, nunca será tan perfecto como el anterior— advirtió seria — siempre habrá algo que se sentirá como que murió entre ustedes.

La morena suspiro cansinamente no entendía porque su madre decía eso — somos almas, tenemos siglos de conocimiento y por experiencia sabemos que no toda muerte es el final.

— Estas siendo obstinada — regaño Minako — sabes que sería incorrecto el obligar a Shaolin a algo que no sea su deseo.

La morena iba a decir algo, pero su padre apareció de pronto y le miro serio — ¿cuál es el retraso? — Cuestiono — debemos ir a la reunión con los consejeros y no es bueno llegar tarde.

Yoruichi se puso de pie — cierto — acepto con calma, tratando de olvidar esa sensación que sintió ante lo último dicho por su madre, era un poco extraño, pero por primera vez estaba molestándose con su madre — gracias por la charla — dijo la morena antes de inclinarse para despedirse dando un beso en la mejilla de Minako — debes saber que no soy la única obstinada en esto madre.

Minako Shihōin soltó un suspiro luego de ver como su esposo e hija abandonaban el comedor de su casa, era cierto que la capitana era más que obstinada que su propia hija, pero no podía decirle a Yoruichi todo lo que la capitana sufrió los primeros meses de su partida hace más de un siglo. Primero porque no podría explicarle a cabalidad a lo que se refería pues se enteró de esa información por Unohana que en un acto desesperado por ayudar y entender las razones de porque la pobre niña había caído en un estado depresivo, era obvio que en harás de comprender la relación de Yoruichi y su escolta habían compartido detalles, Retsu vino para saber sobre esa información importante para poder ayudarle con algún tratamiento.

Ciertamente había información que no podía soltar a la ligera, como el que Soi Fong tenía costumbre de no hacer apariciones en actos nobles y que Marenoshin Ōmaeda fue quien era enviado en representación, luego estaba el detalle de que evitaba interacciones con cualquier noble de la rama Shihōin, pasaron veinticinco años para que aceptara una reunión con Shiro. Todo se debió a que Marenoshin se había jubilado para que su hijo tomara el puesto de teniente y al aparecer no confiaba en sus capacidades como nuevo teniente, ese entonces la reunión había sido en un lugar neutro ya que Soi había pedido reunirse en la segunda división.

Minako suspiro con cierta tristeza, aun recordaba la primera vez que visito la casa luego de casi medio siglo, había llegado para recibir una información urgente de Shiro sobre algunos nobles con negocios turbios, había notado el cambio abismal de la pequeña niña amable, tímida a una totalmente fría e inexpresiva, pero lo que más le causó sorpresa fue su actitud cuando vio a Yūshirō, en ese tiempo aún era un chiquillo pero en ese momento su parecido era tanto a Yoruichi que podía pasar como su hermano gemelo, pero la mirada y el rostro de Soi Fong al verle fue difícil de describir y luego de un tiempo el solo convencerle de que fuese su Sempai en entrenamiento fue difícil de conseguir para Shiro, Minako nunca fue indiferente al hecho de reconocer que su hija había causado un gran daño a esa muchacha de alguna manera.

Por ultimo no quería que eso fuese algo que tomara su hija como excusa para tratar de reparar su vínculo con Soi con mayor insistencia, conocía a su hija y aunque nunca lo expreso el cambio radical de Soi a su regreso fue algo que le sorprendió, pero la distante y fría actitud de Soi a su persona le mortificaba de una manera inexplicable, por mucho que Yoruichi mostrara esa mascara de indiferencia ante todos y para todo, Minako conocía demasiado bien su hija y sabía que en el fondo le dolía que con su huida había perdido a esa chica inocente que abandono hace más de un siglo.


Gracias por Leer.