Buenas noches, espero este capitulo sea de su agrado y gagradezco los comentarios a esta historia.
Saludos.
CAPITULO No 8
Habían pasado tres días desde la pesadilla que Soi Fong tuvo y aunque solo fue esa vez, las imágenes aún no se borraban de su mente. Pero fiel a sus decisiones y pensamientos desde hace dos días implanto un nuevo régimen de entrenamiento en su división, uno tan estricto que muchos de sus subordinados quedaron sorprendidos, Soi también se tomó tiempo aparte para entrenar por si sola en sus habilidades, pero anoche mismo se dio cuenta que para subir su nivel necesitaba un compañero de entrenamiento, uno que fuese más fuerte de lo que ella era en ese momento. Con eso en su mente se fue a su campo privado para ir al entrenamiento que le daba al joven Yūshirō y más tarde quizá iría a visitar a Retsu para ver a quien podía recomendarle.
El entrenamiento fue bueno el joven Shihōin estaba empezando a mejorar y ella lo podía notar, aunque le costara aceptar el regreso de Yoruichi a su clan había sido un aliciente para que el moreno se tomase las cosas más en serio, justo ahora que terminaban su entrenamiento había estado de hablador, cuando sucedía eso la capitana era un oído atento a lo que el joven le compartía.
— Hace días neesan me llevo de paseo al mundo de los vivos —comento— fui a un lugar llamado cine para ver una película, ¿sabes qué es eso? — Cuestiono y la peli azul asintió seria — la película era de un hombre con poderes — explico — golpeaba a los malos, fue muy buena — señalo con una sonrisa — yo quiero ser fuerte como tú o mi hermana, por eso quiero entrenar más.
Soi sonrió, sabía que película había visto Yūshirō y se sorprendió que Yoruichi no hubiese puesto peros para ver de nuevo esa película — me alegro que lo pasara bien con su hermana Yūshirō-san — el chico hizo un puchero ante la formalidad — seguro será tan fuerte como Yoruichi-sama, quizá más con esfuerzo y disciplina.
El chico sonrió y de pronto se lanzó en un abrazo, la capitana que se quedó de piedra ante el espontaneo contacto cariñoso del joven Shihōin — no te defraudare Soi-chan.
La peli azul sonrió y soltó un suspiro — debe regresar a casa joven Yūshirō y yo tengo que volver a mis labores.
Yūshirō dejo el contacto y se enderezo haciendo un leve puchero — pero neesan no estará, anda en un almuerzo con unos nobles aburridos.
— ¿Qué te parece un recorrido por la segunda división? — Cuestiono la capitana con seriedad — justo voy a inspeccionar como lo están haciendo en el entrenamiento, solo pediría que no haya interferencia de su parte.
El joven sonrió ante la oferta y luego asintió conforme — prometo no interferir sobre tú autoridad y no molestar con preguntas— señalo serio, Soi sonrío satisfecha porque el joven había entendido la sugerencia.
En los campos de entrenamiento de la segunda división el grupo debidamente ordenado en todo el lugar como era costumbre empezaba el estricto entrenamiento del día. Había sido un alivio que no fuese programado para las primeras horas como los dos días anteriores, pues hace dos días su taichō había convocado a todos a primeras horas de la mañana y lanzado la idea de cambio de régimen en el entrenamiento a uno tan estricto y extenuante. Pero como conocían a la comandante del escuadrón, sabían que mientras otros escuadrones se mantenían con régimen normal desde que el último conflicto llego a la Sociedad de Almas, ella ahora que había paz les exigía hasta el límite de sus fuerzas con la convicción de hacerlos más fuertes y que en un conflicto pudiese salir avante.
Aunque conocían a su capitán nunca esperaron ver lo que veían en esos momentos, su taichō llegaba para el entrenamiento acompañada de un joven que caminaba tras de ella con rostro serio. Ōmaeda fukutaichō caminaba junto a ellos, pero como era de esperarse él seguramente no preguntaría nada o haría algún comentario al respecto. Aun así, no hubo tiempo para divagar sobre el asunto puesto que la capitana se colocó en su lugar y con eso empezó el entrenamiento del día. Yūshirō sonrío levemente ante el despliegue del escuadrón en el entrenamiento, se maravilló del orden estricto, de la sincronización en los movimientos y sobre todo del mando que poseía la capitana, desde que llegaron a las oficinas luego de dejar el campo donde entrenaban los miembros del Onmitsukidō que se topaban con ellos eran respetuosos, su teniente parecía cosa muy aparte, pero se notaba el respeto o quizá temor que le enfundaba.
Al llegar había pedido un mensajero para avisar a la familia Shihōin que el joven aun permanecería un poco más en la segunda división y que no se preocupasen sobre su paradero. Observo como la capitana era informada sobre algunas misiones y al mismo tiempo ella dio órdenes de acción a sus subalternos para otras misiones, Yūshirō ya antes había preguntado a su hermana como era ser capitana del escuadrón dos, pero como Yoruichi le había dicho lo que ella le describió fue la manera en que ella llevaba las cosas, Soi seguramente lo haría diferente pero básicamente era lo mismo, misiones, papeleo, entrenamiento, política, información delicada, castigos, vigilancia a presos, vigilancia de nobles, asesinatos y muchas otras cosas más.
Después del entrenamiento y siendo casi la hora del almuerzo Soi invito al joven al almuerzo en su oficina, Yūshirō espero junto al teniente que parecía trabajar en algunos papeles mientras ella iba y tomaba una ducha. Después de quince minutos la peli azul apareció y al instante un miembro del escuadrón llego con el almuerzo para los dos, el teniente se excusó para ir por su comida y después de eso los dos empezaron a degustar de la comida en silencio.
— ¿Porque el teniente no almuerza aquí? — Cuestiono el moreno luego de un rato.
Soi le miro con una leve sonrisa — porque tiende a comer más de lo necesario y la comida del escuadrón no le satisface — explico y el joven sonrío después de eso siguieron con su almuerzo.
Extrañamente cuando estaban terminando una figura pequeña con pelo rosa entro y tomo asiento en el escritorio de la capitana mirando curiosa al joven moreno que se sorprendió al verle, parpadeo y luego miro hacia la peli azul que mantenía su rostro serio — Kusajishi fukutaichō, ¿qué puedo hacer por usted? — Cuestiono con una leve sonrisa ya que tenía una leve sospecha de lo que se trataba.
La cabeza rosa se inclinó curiosa mirando detenidamente hacia el joven Shihōin que parpadeaba confuso — ¿por qué hay un niño en tu escuadrón bee? — Pregunto.
El moreno parpadeo ante el mote dado a la capitana que soltó un suspiro — este joven es Yūshirō Shihōin, viene a tener parte de su entrenamiento conmigo — explico con calma.
Hubo un momento de silencio y de observación para la pequeña teniente del onceavo escuadrón donde empezó a moverse de un lado a otro alrededor del joven moreno como si la pequeña Yachiru le inspeccionara — ¿tú eres mishi? — Cuestiono al joven luego de su apreciación.
— Mishi — repitieron confusos casi al mismo tiempo Yūshirō y Soi.
La teniente luego sonrió —sí, te pareces a kity y tienen ese mismo apellido estirado.
Soi sonrió ante la lógica simple de Yachiru, al principio cuando le conoció más de cerca en la sociedad de mujeres Shinigamis le hizo padecer un dolor de cabeza tratando de hacerle cambiar de opinión con respecto al hecho de usar apodos para referirse a ella aun cuando Retsu le había explicado que era una peculiaridad de la teniente, que lo quisiera o no debía recordar que aún era una niña, ella dejo de intentar hacerle cambiar después de un tiempo que fue conociéndole para al fin encontrar una forma de contener ese torbellino rosa "los dulces" había sido la mejor manera.
Soi metió su mano en una gaveta de su escritorio — por cierto, traje esto para usted de mi último viaje al mundo de los vivos — informo con una sonrisa satisfecha y mostrando un paquete de chocolate.
Esta no dudo y lo tomo con una amplia sonrisa — gracias bee, me imagino que tienes trabajo aburrido de capitán.
—Lo tengo teniente, pero me imagino que usted debería estar jugando con Ayasegawa y Maradame— señalo con calma y esta asintió con una gran sonrisa.
La pequeña niña de cabello rosa se puso de pie enérgica — adiós bee, mishi— no hubo tempo de responder para el joven Shihōin ya que en un parpadeo la niña se había ido.
La capitana sonrío satisfecha, era fácil manipularle luego de un tiempo, aun cuando el alma de su espada refuto eso recordándole que el pequeño terremoto rosa siempre conseguía algo de la fría y amarga capitana del segundo escuadrón. Yūshirō le sonrío ampliamente sabiendo que su hermana tenía razón cuando le había dicho "Soi es más de lo que proyecta" Pero el joven se preguntó si su neesan estaba en lo correcto, porque desde que tenía uso de memoria la capitana y comandante del Onmitsukidō era reconocida por su inflexibilidad a las reglas, la capacidad de liderazgo, el templé frio y la crueldad contra aquellos que desafiaran al Gotei y central 46. Ciertamente su padre y parte de su clan le habían alabado esas cualidades, también recordaba a su madre diciendo que a pesar de todo eso había enfriado su corazón y se preguntaba porque lo había hecho.
El moreno noto como la peli azul se ponía de pie para tomar su Haori— le escoltare a su hogar Yūshirō-san—indico, el moreno asintió.
Llegaron a la mansión Shihōin en unos instantes, la capitana había insistido en ver la capacidad en práctica de Shunpo. Ahora jadeaba un poco por el esfuerzo de seguir el ritmo de Soi que sonreía un poco satisfecha de su esfuerzo — puede mejorar — apunto la peli azul. El joven puso los ojos ante esa afirmación y cuando pudo retomar un poco de aire para quejarse o refutar.
—Mi querido hermano llego a salvo escoltado por el Gundanchō — apunto la morena con una sonrisa amplia — que honor — señalo con seriedad cuando estuvo cerca de los dos.
Desde su salida al mundo de los vivos no se habían reunido nuevamente y no era por falta de tiempo de la noble, simplemente había resentido esa charla con su madre hace dos días. Ciertamente nunca supo a cabalidad lo que Soi Fong había pasado esos años de su abandono y aunque tenía ciertos retazos nunca hablo de su dolor, de la historia que ella tejió todo esos cien años separadas. Posiblemente llenando sus pensamientos y noches de sueños, avivando el fuego del odio y venganza, pero quizá no era tan malo; el odio que se enredó en sus recuerdos y en su vida misma, no importaba cuando ella había plagado sus sueños y se filtró en cada pensamiento, construyendo en cada músculo y hueso a la persona que era, al final eso le había dado fuerza para llegar a ser capitana, aun así, reconocía que no fue algo intencional. Nunca pensó que dejaría una marca tan profunda en su alma inocente. Eso no impedía que se sintiera un poco culpable.
A su regreso y después de explicar las razones de sus decisiones no solo a su familia sino también a ella, porque lo creyó necesario le dio espacio para asimilar todo. Pero los planes de guerra y algunos conflictos no les permitió esa distancia, extrañamente Soi como capitana del segundo escuadrón era con quien mejor ella podía trabajar. Fue como un comienzo aun cuando al principio la ahora Gundanchō se comportaba como si aun ella fuese la capitana y ella misma su subalterna, con su trato formal que nunca dejo aun con el tiempo y lo sucedido, algunas veces tímida como lo era en su juventud. Entonces como algo común Kisuke un día salió con uno de sus comentarios fuera de lugar "aun parece ese cachorro detrás de ti" así había señalado divertido, para su mala suerte Soi había escuchado y desde ahí vino cierto distanciamiento. Pero ella lo sabía mejor que nadie su abeja ya no era nada de eso, porque había crecido dejando de ser un cachorro para convertirse en un guardián feroz y devoto.
Hace un tiempo Yoruichi Shihōin se venía preguntado con cierta curiosidad, ¿a quién era devota la capitana? Porque era buena cumpliendo con sus responsabilidades y deber, por supuesto que no podía olvidar que la princesa de la noble casa Shihōin parecía ser una de esas obligaciones. Hace mucho tiempo reconoció que atrás había quedado esa veneración y supuesta divinidad, cayendo por fin del pedestal personal en el cual Soi le había colocado, posiblemente ya no le catalogaba como una persona tan infalible, aun así, todavía tenía su respeto y el reconocimiento propio de ser una de las mujeres más poderosas de la Sociedad de almas, extrañamente quizá eso no era lo que quería de ella.
Él joven Shihōin iba a decir algo, pero al instante prefirió guardar silencio ya que como si fuese algo curioso el ambiente pareció cambiar y de paso la capitana, si hasta hace poco estaba sonriente disfrutando su pequeño recorrido en Shunpo justo ahora se tornó más seria que de costumbre, sus rasgos parecían tensos y tenía una mirada fría. Era como si ahí mismo se levantara una barrera de hielo que el capitán Hitsugaya hacía con su espada.
—Yoruichi-dono — saludo la peli azul inclinándose levemente— es mi deber la seguridad de los miembros de la nobleza — señalo con calma.
La morena resoplo molesta ante la formalidad —gracias por escoltarlo — expreso con seriedad — tengo una petición personal Gundanchō— señalo, luego miro hacia su hermano —Yūshirō ve a asearte y cambiarte de ropa, más tarde vendrá el tutor y debes estar presentable.
El joven quiso refutar que ella también no estaba presentable pues vestía como lo hacía comúnmente, con su chaqueta naranja y esas mallas negras, pero se marchó al instante entendiendo que era algo que debían hablar entre ellas y quería privacidad, porque, así mismo como la capitana actuaba rara su hermana estaba comportándose diferente, por lo que al entrar busco un lugar discreto donde poder ver todo el asunto desde lejos.
Soi movió su vista con un dejo de duda ante lo que la morena decía, pero cuando su vista volvió a la mirada dorada lo noto, esa sonrisa de suficiencia en su rostro, pero ella no iba caer tan fácil y sabía exactamente como darle vuelta— estoy para servir a la princesa de la noble casa Shihōin con mi sangre y vida — sentencio seria dando una pequeña reverencia.
—Cruel deja vu, aun cuando es tan verdadero— escucho decir a Suzumebachi.
Yoruichi sintió que le faltaba el aire ante esa declaración, muy parecida a cuando le llamo para ser parte de su guardia personal — por favor — pidió suavemente — deja la formalidad porque ahora mismo no es necesaria, aunque mi petición ciertamente es de carácter serio — indico.
Soi bajo un poco su guardia — ¿cuál es la petición? — Cuestiono.
— He tenido mucho que hacer desde que retome mi cargo — empezó a explicar y noto como la peli azul parecía un poco renuente a creer esa información — el escapar un día al mundo de los vivos fue solo una justa y necesaria relajación, pero también necesito mantenerme en forma.
Soi le miro curiosa —vamos díselo— se burló el alma Zanpakutō —dile que para ti está en buena forma.
La peli azul inconscientemente se sonrojo, pero tosió un poco para disimularlo y a su vez odiando a Suzumebachi por sus comentarios inadecuados — creo que es su día de suerte Yoruichi-sama, hoy especialmente reconozco que necesito un compañero de entrenamiento que pueda ser un reto — una pequeña insinuación de sonrisa destello en sus ojos acerados.
Es una presumida, pensó de manera acusadora la morena al notar la sonrisa que ahora le mostraba la peli azul, pero también le había resultado ser la nueva expresión favorita de la capitana pues era confiada y un poco sexy si podía decirlo de esa manera, aunque le parecía poco ortodoxo señalarlo así, aceptaba que la confianza le sentaba mucho mejor que la timidez. Por mucho que echaba de menos esa dulzura juvenil, cuando siempre le fue otorgada exclusivamente a ella. Sonrío al instante — ¿deberás? — Cuestiono curiosa ante lo inusual de esa declaración, hace un tiempo que no se entrenaban juntas, excepto por esos pequeños momentos que el entrenamiento de Yūshirō se los permitía.
— Hablo en serio — afirmo la capitana — aunque debo advertirle que me agradaría que fuese un entrenamiento sin restricciones.
La morena abrió sus ojos asombrada de lo que Soi Fong estaba proponiendo— ¿qué estás diciendo? —Pregunto con toda la seriedad que le era posible, miraba a la capitana detenidamente como queriendo ver más allá de toda esa pose estoica.
Soi le miro seria — ya dije, un entrenamiento sin tener que cuidarnos de dar el máximo esfuerzo — explico con calma— sé que necesitaríamos hacer una barrera que…
No pudo proseguir porque la morena la tomo de los brazos atrayéndole hacia ella con su mirada fija en ella, intento ver más allá de esos ojos acerados que denotaban firmeza y convicción — ¿acaso sucede algo? — Cuestiono.
— ¿Qué puede suceder? — Preguntó con calma — por fin la Sociedad de Almas tiene un tiempo de paz y espero siga así por mucho tiempo — señalo — pero eso no me impide el querer ser más fuerte.
Yoruichi le soltó— ya eres fuerte Soi, has logrado controlar Shunkō en poco tiempo.
—Quiero ser mejor, con entrenamiento adecuado sé que lo haría — señalo la peli azul con cierta necedad.
La morena suspiro — eres comandante del Onmitsukidō y segunda división — apunto seria — dos instituciones que no cualquiera puede sobre llevar como lo has hecho hasta ahora y lo sé por experiencia — aclaro al ver que la capitana estaba por refutar — eres la segunda en una línea de mando estrictamente diseñada por uno de los Shinigamis más poderosos y experimentados de la Sociedad de Almas — explico — es algo que no solo muestra jerarquía, si no que muestra un estándar de capacidad y poder.
La peli azul bufo — por favor Yoruichi-sama no necesito una lección ahora, se todo lo que se debe saber sobre la historia de jerarquía y reglas establecidas del Gotei — aclaro al instante — Unohana, Ukitake, Kyōraku, Kenpachi y usted — apunto seria— son poderosos, yo ni siquiera pude derrotar a mi antecesora.
Yoruichi parpadeo— ¿te sentirías satisfecha si me derrotaras? — Pregunto curiosa.
— No se trata de eso — aclaro al instante— solo explico mi punto, ¿qué hay de malo en que quiera mejorar y ser más fuerte? — Cuestiono — según entiendo usted no dejo de entrenar en el siglo de su exilio.
Yoruichi frunció el ceño, Soi tenía razón en lo que decía, pero, aunque ella entreno no lo hizo de manera constante y conociendo bien a su abeja sabía cómo esta podía ser de obsesiva en ese asunto de entrenar. Pero su curiosidad le hacía preguntarse porque justo ahora ella tenía eso en mente, ¿acaso estaba ocultando algo? Soltó un suspiro, lo que fuera lo iba averiguar y para eso debía aceptar ese entrenamiento podría ser solo un comienzo para descubrir lo que era, de paso aprovecharía el momento para seguir con su plan de acortar distancia.
— Bien— acepto — hay un lugar que podemos ocupar sin preocuparnos de los daños y menos de trabajar en una barrera — índico, la peli azul le miro curiosa y la sonrisa de Yoruichi se ensancho — entonces, ¿qué te parece una carrera? — al instante de soltar la sugerencia como si fuese algo mecánico las dos salieron en un parpadeo.
Había llegado a esa pequeña saliente detrás de Sōkyoku Hill, Soi se giró para notar que desde ahí podía verse todo el Seireitei de lejos y realmente era una vista impresionante, luego escucho como la morena iba directo a unos arbustos y esta le siguió con cierta cautela. El lugar era impresionante, amplio y oculto. ¿Quién podía imaginar que bajo la colina en su parte de atrás había una cueva? Estaba a punto de preguntar cómo es la morena conocía este lugar, pero fue interrumpida cuando ella de pronto se lanzó al ataque, sin ni siquiera avisar o espéralo, fue cosa de instinto y agilidad, pero la peli azul consiguió repeler el ataque bloqueando la patada, luego de eso todo fue una sucesión de golpes que para un ojo no muy entrenado hubiese pasado desapercibido. Soi además de defenderse contra ataco, sacándole a la morena una que otra sonrisa ellas lo sabían bien esto sería un buen desafío.
Ya había pasado media hora, Soi Fong se encontraba en lo alto de una elevación rocosa jadeando y tratando de mantenerse calma para recuperar el aliento, sus acerados ojos no dejaban de observar su objetivo con total concentración para saber lo que podría venir a continuación. Yoruichi situada al otro lado, aun cuando podría alardear de su título de "Shunshin Yoruichi" justo ahora podía resentir la falta de entrenamiento porque casi se encontraba en las mismas condiciones de agitación por esa recién actividad física, aun así, sonrió complacida de lo que estaba resultando de este entrenamiento.
Había tratado de tomar desprevenida a Soi Fong y esta pudo reaccionar a tiempo para detener su ataque, después de eso todo fue mejorando ya que todo se convirtió en una lucha de velocidad, habilidad en Hakuda y en cada patada o puño lanzado, siempre había un bloqueo efectivo y un rápido contrataque ya sea de una a la otra o viceversa, se habían esmerado en golpear a su contrincante por todos los medios y trucos conocidos, pero ahí estaban ahora sin ningún rasguño.
— Hoy no hubo ningún golpe para las dos— señalo la morena con una sonrisa, noto como la peli azul asentía con una media sonrisa— ¿entonces, proseguimos con Shunkō?
Soi se enderezo y soltó un suspiro — Kidō y después Shunkō — sugirió y vio como la sonrisa de la morena se ampliaba.
Fue así como inicio la segunda ronda de ataques y defensa con Kidō. Era sorprendente el nivel que el Gundanchō y ex-Gundanchō estaban mostrando en estas instancias, era conocido que era una necesidad y requisito que para ser comandantes de Onmitsukidō debían tener talento en esa área pero cualquiera podría notar que esto estaba en una capacidad más allá de la normal y era interesante porque denotaba que ninguna se había relajado en entrenamiento Kidō, luego de veinticinco minutos de explosiones, escudos, intentos de inmovilización, explosiones, barras de energías lanzadas a diestra y siniestra, se encontraran un poco afectadas por las constantes acciones de golpear al otro.
Hubo un momento de pausa para las dos y poder evaluar cómo estaba la situación, La capitana del segundo escuadrón miro el lugar sorprendiéndose un poco de que a pesar de que se podía decir que se estaba llevando una batalla campal el lugar parecía seguir intacto. Yoruichi noto como Soi miraba el lugar con un dejo de asombro, cosa que aprovecho para acercarse y hacer de las suyas.
La peli azul lo sintió, ese movimiento de parte de la morena cuando quiso hacer algo de pronto ya le tenía de frente aprisionándole de los brazos y sujetando con fuerza para contenerle, estaba ahí tan cerca con esos sus ojos dorados mirándole con cierta diversión y en su rostro una sonrisa — te desconcentras — acuso seria.
— Yo…solo — lo intuía, estaba sonrojada por la proximidad de Yoruichi que le tomo desprevenida, entonces soltó un suspiro para tratar de relajarse cerrando sus ojos para salvar un poco la situación incómoda y vergonzosa.
Yoruichi sintió como el cuerpo de la peli azul parecía flácido y sus ojos acerados se cerraban, fue extraño que hiciera eso entonces algo le puso alerta — Soi, ¿estás bien? Soi — repitió y de pronto noto como la capitana salía del agarre de sus brazos, ella parpadeo confusa.
Soi sonrió con un dejo de satisfacción, había logrado zafarse del contacto demasiado cercano de la morena — ¿ahora quién es la que se desconcentra? — Cuestiono.
La morena le miro seria y luego sonrió un poco divertida — buena jugada— felicito a la peli azul — ¿qué tal si tomamos un poco de descanso?
Soi asintió — es buena idea, pero solo unos minutos — fue ahí donde estaba que tomo asiento y se quedó mirando el lugar, la morena al instante de que la peli azul aceptara el descansar un momento salió hacia el interior del lugar y de pronto apareció con dos botellas de agua.
— Toma, refréscate un poco — indico con una sonrisa extendiendo la botella de agua que tomo la capitana para calmar la sed, Yoruichi se recostó en el lugar luego de beber el agua por completo dejando salir un largo y sonoro suspiro satisfecho.
Luego de un momento miro hacia la peli azul que parecía ensimismada y con la vista al frente, Yoruichi le miro detenidamente lo que había pasado hace un momento había sido extraño, usualmente cuando ella invadía el espacio personal de Soi siempre obtenía las mismas reacciones, sonrojos, tartamudez, algún chillido y el nerviosismo. Ciertamente el sonrojo lo noto y el leve tartamudeo, luego fue como si la peli azul le diese vuelta a todo el asunto tomando el control y hasta se había burlado de su falta de reacción. De pronto sintió que eso era algo que se había perdido todo este tiempo y que a su parecer siempre estuvo ahí como algo entrañable.
Soi Fong tomo un instante para calmarse, aunque daba gracias haber logrado no hacer una escena vergonzosa cuando la morena estuvo demasiado cerca, la manera en que el dorado intenso de sus ojos le miraba siempre le habían intimidado de una manera inexplicable, pero hoy esos ojos simplemente le estaban llevando a ese rincón de su mente donde trataba de llevar esas cosas para olvidar. Y aunque el alma de su espada le había aconsejado olvidarlo, por mucho que quisiera olvidar estaba muy presentes sobre todo había una imagen que había quedado grabada casi con fuego y era el ver como esos ardientes soles dorados ojos cuando se iban apagando.
— Olvídalo — ordeno Suzumebachi — controla tus emociones.
De pronto la peli azul sintió movimiento a su lado, Yoruichi se estiraba al ponerse de pie — creo que ya fue suficiente descanso — indico sonriendo.
Soi le imito para ponerse de pie, observando como la morena tomaba un poco de distancia poniéndose en posición — Shunkō — soltó suavemente activando la técnica y dejando que las descargas de energía que emulaban al viento se disparasen en su torso y hombros.
Al instante Yoruichi sonrió y su espalda fue arrancada con la fuerza de un rayo, pues su Shunkō también se había activado, como era su costumbre no solía pensar demasiado o más bien era rápida y no perdía tiempo por lo que se lanzó al ataque, Soi le recibió y empezaron su pelea, al principio fue como un reconocimiento pero cada una tratando de romper la defensa de la otra, luego de un momento el nivel de pelea era más alto en poder tanto que era un poco difícil para la capitana sostenerlo, por otra parte Yoruichi se resentía de su falta de actividad física por lo que opto por un último ataque donde concentraría su toda su energía para lanzarle un ataque final a la peli azul. Cuando lo hizo Soi pudo ver como un enorme rayo se vislumbraba desde el techo rocoso hacia la morena, esa imagen la congelo en su lugar, ya que esa acción había sido un recordatorio de su maldita pesadilla fueron esos pequeños segundos que la morena lanzo su ataque con una sonrisa en su rostro que al momento se desvaneció.
Soi parecía ida y si no hacía algo el ataque le iba dar de lleno— ¡Soi! — grito la morena al momento que usaba el paso flash más rápido del que hubiese tenido capacidad para llegar con la capitana, al instante la peli azul pareció despertar de su letargo e intento detener el ataque con su propio Shunkō. La explosión de Reiatsu fue gigantesca, sin contar todo el humo y polvo que salía del lugar de impacto, unos metros atrás lejos Yoruichi se puso de pie sacudiendo una capa de polvo de su cuerpo, pues había sido lanzada por el poder del impacto antes de llegar junto a la peli azul. Por otro lado, el Gundanchō se encontraba tirada en el piso y cerca en una estructura rocosa con un corte en su mejilla izquierda, su rostro maltratado y su uniforme del líder de los ejecutores en malas condiciones, ya que del lado izquierdo no había podido repeler por completo el ataque.
La peli azul cerró los ojos soltando un largo suspiro cansino, resentía ese ataque que apenas pudo repeler. Si quería ser fuerte debía dejar sus emociones a un lado y ser un poco más inteligente para no ponerse frente a la persona que las causaba, ¿qué diablos estaba pensando al entrenar con Yoruichi siendo ella la protagonista de esas malditas imágenes que le atormentaban?
—Realmente eso fue imprudente y casi no lo contamos — acepto Suzumebachi siguiendo la línea de pensamiento de su portador.
Soi bufo — no es como si me hubieses advertido o al menos darme una alerta, solo te quedaste en silencio — se quejó.
Extrañamente la capitana escucho un leve bufido, sabía que algo le molestaba al alma de su espada — ¡hola! Estoy en tu mundo interior, si te afectan esas imágenes no te imaginas el caos aquí adentro— indico.
— Lo siento — soltó en un susurro Soi Fong.
De pronto sintió un despunte de Reiatsu familiar a su lado — ¿lo siento? — Repitió la morena con rostro serio pensando que la peli azul se disculpaba con ella, le miraba de pies a cabeza tratando de entender — ¿qué diablos estabas pensando Soi? — Cuestiono con un tono de reproche.
Soi intento ponerse de pie o al menos tomar asiento— fue mi culpa — afirmo — me distraje por un momento — admitió con seriedad — entenderá que por cosas como estas es que debo entrenar.
La morena suspiro decidiendo tomar asiento al lado de la peli azul — eso fue estúpido y sé que no eres de ese tipo — señalo indicando el leve rasguño en la mejilla de Soi.
— Una lección sin dolor no tiene sentido — apunto la capitana.
Yoruichi le miro seria y al momento extendió su mano, que fue detenida por Soi al instante — deja que cure eso.
La peli azul negó tal hecho, aun sosteniendo la muñeca de la morena — no es necesario Yoruichi-sama.
— ¿Por qué eres tan necia? — Cuestiono un poco frustrada como pocas veces, cuando estaba por seguir la discusión una mariposa apareció en el lugar y la capitana extendió su mano para recibir el mensaje, por inercia menguo el agarre en la morena por lo que esta aprovechó para por fin llevar su palma a la mejilla y empezar el Kidō de curación.
Solo fue un leve toque de Kidō y se miraba como nueva, su rostro de porcelana no tenía ese corte y no se miraba maltrecho, Soi suspiro poniéndose de pie al instante — debo irme, he sido convocada a una reunión —informó seria — gracias y mis disculpas por las molestias Yoruichi-sama — acto seguido Shunpo donde había dejado su Haori y espada, para luego abandonar del lugar.
La morena suspiro— sigue siendo tan obtusa a pesar del tiempo — se quejó, buscando la salida para ir su casa, pero al salir del lugar y viendo el panorama con el Seireitei frente a ella decidió que era mejor ir a la sede del segundo escuadrón y tomar al toro por los cuernos o más bien agitar un poco el panal, sentía que había algo que su pequeña abeja escondía y ella lo tenía que averiguar.
La reunión en el primer escuadrón era algo que no se esperaba, justo su mente pensaba en que es lo que podrían tratar esta vez, porque para ser sinceros desde la última reunión que habían sido convocados les había quedado más que evidente que no tenían nada urgente, preocupante o de carácter importante que tratar. La capitana fue la primera en llegar aun cuando se había detenido en sus aposentos para asearse un poco después de su vergonzoso entrenamiento, había sido una suerte el llamado a la reunión porque realmente no sabría cómo explicar a Yoruichi lo que había sucedido para distraerse o más bien fallar de esa manera. Justo ahora trataba de poner sus ideas en orden y dejar en el fondo de su mente lo sucedido.
De pronto vio que la capitana de la cuarta división aparecía con gracia a su lado y le sonreía levemente — Unohana-taichō — saludo con una leve sonrisa e inclinación.
Retsu le miro y sonrío levemente — por favor Soi-chan, deja la formalidad para cuando estemos en la reunión — pidió y se acercó un poco a la peli azul— ¿qué tal la visita de Yoruichi-san? — Cuestiono.
La peli azul tuvo un momento en que se vio un poco afectada por la pregunta, pero al instante volvió a su rostro serio — ¿cómo es que sabes? — Cuestiono curiosa.
La curandera poso su mano en su hombro para destellar un poco de Reiatsu — tú Reiatsu es un poco fluctuante y casi siempre sucede cuando ella está involucrada, pero ya está resuelto — informo.
— Gracias — dijo al instante, dando terminada con esa leve conversación pues se sentía los Reiatsus de sus colegas acercarse.
Cuando las puertas de la primera división fueron abiertas los capitanes ingresaron en silencio y con rostros serios para tomar sus lugares respectivos como era la tradición de alinearse según el orden. Como era costumbre Ukitake y Shunsui charlaban de manera casual entre ellos, Kenpachi bufaba molesto e impaciente, Hitsugaya mantenía su característico ceño y resoplaba incomodo al lado del excéntrico Mayuri Kurotsuchi, Soi daba gracias que a su lado tenía a Unohana, frente a ella a un tranquilo Rose, aunque Hirako fuese un punto y aparte, aun no comprendía como era un tanto molesto algunas veces.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir acercarse el poderoso Reiatsu de Yamamoto sōtaichō, todos los ahí se enderezaron cuando el tomo asiento y pareció contemplar a sus capitanes con mirada un tanto curiosa y seria.
— Me alegro ver que todos son puntuales al llamado de esta reunión, que seguramente se cuestionaran de que trata luego de la última reunión — empezó Yamamoto con voz solemne— no quiero llevarlos por un largo paseo así que seré breve y directo.
— Por fin — soltó Kenpachi, ya que odiaba estas reuniones que le parecían sin sentido e interminables.
Shunsui quería reír ante el simple y llano comentario de Zaraki, pero se abstuvo cuando vio el ceño en la calva de su maestro y comandante, denotando que eso no le cayó nada en gracia, ahora solo quedaba esperar saber cuál era el asunto de porque los tenía ahí reunidos. Todo parecía extraño para el capitán de la octava y eso es lo que comentaba junto a Ukitake antes de que todo se pusiese más formal, porque no había indicios de peligro ni en la sociedad de almas o en la tierra de los vivos. Pero jamás se esperaría lo que sucedió al instante.
— Soi Fong taichō, podría por favor decirnos si hay algo importante que informar sobre alguna amenaza a la sociedad de almas — pidió el anciano con tono serio.
Todas las miradas de los otros capitanes se enfocaron curiosos hacia la seria capitana de la segunda división que tuvo la capacidad de no notarse sorprendida por el rumbo que tomaba la reunión y sobre todo por ser el enfoque de todas las miradas — hasta el día de hoy no hay nada que amenace la paz de los dos mundos sōtaichō, todos los informes dados han sido claros, los patrullajes han sido constantes, cuidadosos y efectivos en su mayoría — informo con franqueza — no veo porqué del cuestionamiento o dudas al respecto — señalo seria.
El Sōtaichō suspiro, era cierto los informes eran precisos y las continuas patrullas del segundo escuadrón eran mantenidas con estrictos protocolos, sin salirse de las horas y límites impuestos por su capitán, podría decirse que el Onmitsukidō y miembros del segundo escuadrón fueron de los pocos que no aflojaban en sus tareas. Aun así, los cambios repentinos no eran algo usual en la joven Shaolin, ella era metódica y no hacía nada si no hubiese una razón de peso. Por increíble que fuese para algunos Yamamoto Genryūsai conocía demasiado bien a sus subordinados, tantos años al frente del Gotei y lo que había visto en todo ese tiempo, el ir y venir capitanes, unos ciertamente le habían logrado engañar, a otros simplemente les dejo ser, pero había otros que debía de vigilar con fines mayores.
— Hemos notado ciertos cambios en su sistema de entrenamiento — Señalo el anciano con voz seria.
Soi se mantuvo seria y miro hacia el comandante lista para hablar, pero alguien le ganó la partida — ¿creíste que nadie notaria cambios o preguntaría por ellos? — Cuestiono la voz molesta de Mayuri, luego sonrío satisfecho a su comentario — muy ingenuo para la capitana del Onmitsukidō.
La peli azul obvio la burla tacita en el tono del capitán del doceavo — creo que, en vez de increparme sobre los cambios de entrenamiento de mi división, se debería de vigilar y dar seguimiento a cosas de carácter extraño, como la fluctuación de energía entre los tres mundos que se advirtió hace algunos días.
Todos los capitanes miraron hacia Kurotsuchi con una leve curiosidad ante esa nueva información lanzada en la reunión, al momento Yamamoto suspiro esto se suponía que era algo confidencial entre el Departamento de Investigación y Desarrollo y la primera división, pero al parecer la joven Fong era lo suficientemente astuta para que no se le escapara nada fuera de su radar de vigilancia, no soltando ningún dato hasta que no fuese necesario y al parecer hoy lo vio necesario.
Mayuri bufo — ¿acaso me estás diciendo como hacer mi trabajo? — Cuestiono con molestia — si me entero que estas metiendo tus narices en mis asuntos, juro que cuando vea cualquier enmascarado cerca no lo contara.
Al instante Soi llevo su mano a la empuñadura de su Zanpakutō dispuesta a silenciar cualquier amenaza dirigida a los miembros de su escuadrón, que se creía ese idiota cara de payaso — ¡suficiente! — Ordeno el Sōtaichō con un pequeño golpe de su bastón al piso. Kenpachi sonreía feliz ante la escena, estaba dispuesto a saltar a la lucha si esta se daba entre la capitana del segundo y el loco del doceavo que parecía molesto — ¿cómo es que sabes sobre esos sucesos confidenciales? — Cuestiono Yamamoto.
— Me encontraba en el mundo de los vivos y me entere que algo había sucedido, lo demás solo lo investigue — señalo la capitana con seriedad — según tengo entendido Urahara fue el primero en percibir esa situación.
— ¿Todo eso es cierto? — Cuestiono con seriedad Ukitake y con cierta curiosidad.
Kurotsuchi bufo — ese idiota — comento — solo lo informo para que yo me hiciera cargo, no es que el pudiese resolver todo y hasta ahora no es algo trascendente.
— ¿Celoso? — Cuestiono la peli azul con una sonrisa burlona, Shunsui quiso reír ante lo que parecía un pique de la capitana pues era sabido como Mayuri no podía soportar el ser comparado con Kisuke Urahara.
Mayuri le fulmino con la mirada — mocosa engreída — acuso — aun no dices porque del cambio de entrenamientos en tú división.
Soi le miro fríamente —no creo que tenga que darte a ti explicación alguna dado que un cambio de entrenamiento es algo propio de cada escuadrón.
Yamamoto carraspeo — Soi Fong taichō, me agradaría escuchar esos motivos.
— Quiero que mi división sea una de las mejores en el campo, que no se conforme con la normalidad y paz que se ha ganado este tiempo — señalo con calma — ¿tan malo es querer ser mejor o estar preparados para cualquier situación? — Cuestiono.
Luego de la breve explicación hubo un leve silencio en la sala, Shunsui carraspeo — oh, vamos — interrumpió el silencio — todos aquí conocemos a Soi Fong taichō — indico el castaño con una sonrisa — siempre ha sido una trabajadora incansable, no veo nada de malo o sospechoso en mejorar.
— Ciertamente Shunsui tiene razón — apoyo Ukitake serio — desde su nombramiento, incluso mucho antes ha sido alguien que empujo al escuadrón y Onmitsukidō a trabajar duro, no veo porque deberíamos cuestionar sus métodos justamente ahora, además no se increpa los métodos o poca claridad en la doceava división o la falta de contención y respeto que posee el onceavo con respecto al cuarto escuadrón.
Yamamoto suspiro cansinamente, esos dos tenían razón y ciertamente la joven Fong siempre fue alguien estricta que no debería de cuestionarle sus métodos a estas alturas y ciertamente no iba a ponerse a educar a este tiempo a cada escuadrón, él contaba con que fuesen autónomos, pero que se sujetaran a los propósitos y reglas del Gotei 13. Por otro lado, Mayuri quería agregar algo, pero para su sorpresa en esta reunión Kenpachi extrañamente parecía un poco participativo — ¿entonces, no abra pelea? — Pregunto y aunque la mayoría ahí quería reír ante la ferviente e interesada participación de Zaraki se abstuvieron.
— Creo que todo ha quedado claro, manténgase alertas como siempre — señalo el sōtaichō — están despedidos.
Con esas palabras las puertas fueron abiertas y cada capitán empezó su camino a sus correspondientes divisiones, al final como siempre la reunión había sido para nada, aunque ciertamente había tenido ciertos matices interesantes.
Soi llego rápidamente a la segunda división y se sorprendió al notar un Reiatsu ya conocido, ciertamente no lo esperaba además de eso no parecía ser un buen momento, pero tampoco podía dar media vuelta para huir, aunque lo quisiera. Por lo que decidió que era mejor no buscarle cinco patas al gato y afrontar lo que viniese de una buena vez, además que más podría salir mal después de esa estúpida reunión.
— Taichō — se puso de pie Ōmaeda con rapidez — Shihōin-dono ha esperado por ti, le informe que estabas en una reunión y tardarías.
— Gracias Marechiyo, puedes retirarte — ordeno seria la peli azul.
Yoruichi le miro de pies a cabeza con seriedad, desde que le sintió aproximarse podía notar que quizá la reunión había sido un tanto insufrible para su pequeña abeja pues no parecía ocultar su Reiatsu— ¿una reunión tediosa? — Cuestiono con una pequeña sonrisa.
— Lo normal de siempre — respondió con tono indiferente — ¿en qué puedo ayudarle Lady Yoruichi?
— ¿Quiero saber qué fue lo que sucedió contigo en la cueva? — Cuestiono de una vez.
Soi parpadeo, ¿acaso era el día que todos le cuestionaran? Se preguntó mentalmente con un dejo de molestia — creo que todo fue muy claro — indico rápidamente — una distracción en un momento inadecuado, no creo que haya nada más que explicar.
— Tú nunca has sido de las que se distraen — señalo insistente la morena.
Soi frunció el ceño — nunca creí que usted fuese de las que huía — contra ataco, la morena le miro seria ante el reproche que nunca había expresado, la capitana suspiro sabiendo que si seguía con esta discusión perdería el control — creo que hay cosas que solo suceden.
Yoruichi se quedó mirando a la peli azul seria, era notable que estaba trastabillando en su control desde el entrenamiento y el reproche que había soltado era muestra de ello, seguro tenía muchas cosas más que decir, pero la conocía y seguramente no lo haría, aun cuando la capitana se mostraba impasible la morena trataba de ver más allá de esa actitud fría, de pronto sintió que un Reiatsu poderoso se acercaba y supo que no iba a conseguir nada más por ahora — espero poder hablar contigo en otra ocasión.
La peli azul suspiro internamente cuando la puerta shōji se abrió y la figura de Retsu Unohana apareció — Yoruichi-san, que sorpresa verte — saludo la curandera con una sonrisa amable.
La morena sonrío — es bueno verte Retsu-san — saludo y miro hacia Soi — pero justo estaba por despedirme, ya sabes cómo pueden ser de asfixiantes las responsabilidades nobles — la capitana del cuarto escuadrón asintió con una sonrisa y Soi se inclinó en despedida, Yoruichi uso Shunpo y desapareció.
Soi pareció soltar un leve suspiro y Retsu le miro — ¿lo que paso entre ustedes en tan malo que Yoruichi-san espero que terminara la reunión? — Cuestiono.
— No ha pasado nada — señalo la peli azul con cierta necedad.
Retsu le sonrío — ¿qué no pasó nada? — Pregunto con ironía — ponerte a discutir con Kurotsuchi fue un poco hilarante si me dejas señalar, pero cualquiera que te conociera mejor sabría qué tomaste una actitud defensiva y fuera de lo común — apunto — hasta Shunsui tuvo que salir en tu ayuda.
La peli azul puso los ojos — una exageración y ciertamente no pedí que me rescataran de un loco desquiciado— señalo — como dije, no hay nada malo en mejorar.
Retsu suspiro — ciertamente no lo hay, tampoco es que te salieras de control ya que al parecer Yoruichi es la única que suele tener ese efecto en ti — señalo sabiamente, Soi le miro seria odiando la perspicacia de Retsu — pero hay algo que me intriga, hace cuatro noches hubo un despunte fuerte de Reiatsu ¿fuiste tú?
Hubo un momento de silencio, la capitana del segundo escuadrón pensó que todo el asunto había pasado desapercibido, pero al parecer no fue así y ahora no sabía quién más podría haber captado su pequeño descontrol. Retsu le miro esperando su respuesta pacientemente, sabía que Soi no podía mentirle en eso, no cuando ella misma ya había tratado a una joven Fong con ese mismo problema luego de la desaparición de Yoruichi, la primera vez que sucedió le habían encontrado inconsciente donde el Gundanchō descansaba en su trono personal casi luego de haber incendiado el lugar, cuando la información oficial confirmaba que Shihōin Yoruichi había desertado de las filas del Gotei junto con Urahara Kisuke y otros capitanes de otras divisiones que fueron acusados de hacer experimentos extraños y peligrosos.
La otra había sido en su mismo escuadrón cuando practicaba para su Bankai. La primera vez el Reiatsu de la niña en ese entonces había despuntado incontrolablemente hasta vaciarse por completo, había sido una suerte que la llevasen al cuarto escuadrón y que la joven aun no poseía Reiatsu tipo capitán o fukutaichō, porque posiblemente hubiese ocasionado un desastre mucho mayor sin contar la pérdida de su propia vida.
El Gundanchō suspiro y tomo asiento — sí, fui yo — confeso con calma.
— ¿Qué fue lo que paso para que eso sucediera? — Cuestiono curiosa — pensé que ya habíamos resuelto esos problemas hace tiempo, ¿cómo es que pudiste frenarlo por ti misma esta vez?
Soltó un suspiro, era extraño ver a la capitana del segundo escuadrón de esa manera y Retsu tuvo que admitir que era privilegiada, porque ciertamente para todos los demás Soi era fría y orgullosa que no demostraría debilidad alguna, aunque de eso dependiese su vida —fue una pesadilla —confeso suavemente con cierta vergüenza —aunque era tan real que…Trate de enfocarme, pero al parecer no pude hacerlo con eficiencia, al final fue Suzumebachi quien intervino para que las cosas no fuesen un problema mayor.
Unohana medito las palabras, esa pesadilla de Soi tuvo que ser realmente algo fuera de lo común para que fuese afectada de esa manera, pero esa última información era algo mucho más que insólito—¿una intervención de tú Zanpakutō? — Cuestiono — eso es algo un tanto inusual.
Soi le miro seria — ¿qué quieres decir? — Pregunto con preocupación — ¿es algo malo?
Retsu negó al instante — no, no es malo — respondió — pero según registros históricos son pocas las ocasiones en que el alma de una espada actúa por voluntad propia para ayudar a su portador — explico seria —si lo recuerdo bien, te has quejado de lo molesta y temperamental que puede ser el alma de tu espada a veces.
Soi se encogió levemente — quizá sea porque que en cierta manera es una parte de mí.
La capitana del cuarto escuadrón rio levemente, sabía que la peli azul tenía sus luchas y conflictos personales. La marcha de Yoruichi junto al abandono no había ayudado a su incipiente autoestima, Soi Fong era una niña en ese entonces y toda su confianza estaba depositada en su comandante, servirle era su propósito y todo su mundo era la joven noble, en ese entonces la pequeña Shaolin construyó muros de ira y uso esa emoción para seguir adelante, evito a toda costa los apegos, los sentimientos los consideraba una debilidad y por necesidad cambio su personalidad, de una inocente, cálida, tímida y sumisa por una totalmente diferente, pero no podría culparla por eso.
Algunas veces la mente y parte de la psique toman acciones para salir adelante y no sucumbir a la locura o la muerte misma, Unohana había tratado de entender todo el asunto y llego a la conclusión de que Suzumebachi quizá conservaba esa pequeña parte de Soi que ella misma suponía como debilidad y la cual quiso suprimir por tantos años, por eso mismo las dos parecían chocar en carácter la una contra la otra.
— ¿De qué se trataba tu pesadilla? — Cuestiono Unohana luego de un momento.
Soi pareció resentir la pregunta y realmente no quería recordarlo — una batalla que ciertamente no entendí de donde salió todo ese asunto, al final Yoruichi moría en mis brazos y no pude hacer nada— confeso, su voz apenas audible y podía decirse que hasta era dolorosa.
La curandera se enderezo en su asiento curiosa, llegando a la comprensión de lo que había sucedido, pero también había algo que por fin entendía — ¿por eso has puesto más énfasis en los entrenamientos de la división? — Pregunto, Soi asintió — ¿qué fue sucedió hoy contigo y Yoru-chan?
Soi suspiro cansinamente, esto de ser interrogada parecía interminable — pensé en tener un compañero de entrenamiento confiable y bueno—sonrió levemente — estábamos en eso y al parecer me distraje un poco.
La capitana del cuarto escuadrón enarco una ceja — ¿entrenamiento con la protagonista de tus pesadillas? — Cuestiono — sabes que eso no es inteligente de tu parte, debes buscar otro compañero de entrenamiento, si eso te hace bien — aconsejo — aunque te recuerdo que solo es una pesadilla, no puede ser que hasta hoy Yoruichi te afecte de esa manera.
Soi suspiro — siempre será ella quien me afecte de una manera u otra — acepto la peli azul con resignación — además, no creo que pueda encontrar un compañero de confianza — señalo seria — no quiero dar explicaciones al respecto, además requiero alguien que sea más fuerte que yo.
Retsu sonrío divertida — parece que Yoruichi-san estaba más que dispuesta a ser tu compañera, quizá por eso se quedó a esperar las explicaciones de lo que hoy ocurrió.
Soi suspiro —pues que espere sentada, porque no las obtendrá.
Unohana le miro seria, Soi Fong podría ser tan necia como una niña caprichosa si se lo proponía, pero a su modo era inquebrantable en sus decisiones. De pronto una sonrisa un tanto extraña se dibujó en el rostro de la curandera y la peli azul supo que lo que iba a decir sería algo que pensar — si quieres, yo puedo ser tu compañera de entrenamiento.
El Gundanchō parpadeo, esa oferta nunca se la espero y ciertamente no podría pedir mejor compañero. Retsu era por mucho una de los más poderosos Shinigamis del Gotei 13 desde su fundación. Diablos si antes había sido la Kenpachi y hasta hoy podía recordar cómo Yoruichi alababa el poder de esa mujer, a la vez que temía que un día olvidara todos los protocolos y volviese a ser la salvaje que antes había sido, ella no podía pedir mejor compañera — acepto.
Las palabras salieron por sí solas, la sonrisa se amplió en el rostro de Unohana y Soi supo que tendría que estar atenta porque ciertamente nunca había visto a la amable curandera atacar o ir en contra de alguien. Pero ese sería un riesgo que estaba dispuesta a asumir y un precio que pagaría gustosa para hacerse más fuerte. Ya antes hace más de cien años había deseado lo mismo, el ser más fuerte para derribar a su Sempai, para traerle de vuelta y hacerle pagar su traición, pero hoy su propósito era tan diferente pero extrañamente movido por la misma persona. Ciertamente quería ser fuerte, pero con el firme propósito de poder proteger lo que una vez quiso derribar, no había vuelta atrás porque daría hasta la última gota de sangre y su Reiatsu por la persona que amaba.
— Tendremos que pensar en un lugar apropiado y hacer los arreglos — indico Retsu.
Soi sonrío ampliamente —creo que conozco un el lugar perfecto — señalo, todo estaba dispuesto y no había marcha atrás.
— Bueno, avísame con alteración cuando empezamos — pidió Unohana poniéndose de pie y buscando la salida, pero se detuvo en la puerta — espero estés preparada porque ciertamente no pienso contenerme.
Con esas últimas palabras la capitana del cuarto escuadrón se marchó — ¿segura que queremos hacer esto? — Cuestiono dudosa Suzumebachi.
— Pensé que me ayudarías con ser más fuerte — apunto la capitana.
—Por supuesto que te ayudare— confirmo el alma de la espada —pero eso a morir en el intento hay una gran diferencia.
Soi sonrío — no te preocupes, no pienso morir.
Suzumebachi resoplo — juro que te recordare estas palabras en su momento.
La capitana del segundo escuadrón sonrío, ciertamente algo había cambiado entre ella y su Zanpakutō, no sabía ciertamente lo que lo había causado pero una cosa era segura Suzumebachi siempre estaría ahí y con eso podía contar sin duda alguna. Quizá era el momento de tomar más tiempo para dedicarle al alma de su espada y no dejarla un poco ignorada como antes lo había hecho. Soi sintió el Reiatsu de su teniente acercarse, ese era otro problema que debía atender, aunque a decir verdad Ōmaeda parecía un tonto sin remedio, aunque debía aceptar lo que una vez le había comentado Suzumebachi "un tonto más leal que un perro".
Habían pasado cuatro días desde la reunión en la primera división, según Soi al final todo había salido bien si podía decirlo de esa manera pues lo que pintaba como un día desastroso al final del mismo término consiguió una compañera más que idónea para entrenar y para su alivio emocional no era la diosa flash, quien hasta el día le rehuía como una idiota adolescente. La capitana del segundo escuadrón se movió un poco desde su futón donde debía permanecer por órdenes médicas hasta el mediodía, sentía que Retsu exageraba con ese asunto, aunque debía admitir que los primeros dos días de entrenamiento con la capitana del cuarto escuadrón, le habían hecho dudar de sus capacidades al recibir sendas palizas de la ex-Kenpachi.
Decir que Retsu disfruto de sus entrenamientos era un eufemismo porque al parecer ella disfrutaba golpearla sin piedad, dejarle inconsciente, sanarle para proseguir con el entrenamiento y luego burlarse de sus pocos o inexistentes ataques. Podía aceptar que, aunque había escuchado historias le había sorprendido, quién iba a imaginar que la sabía curandera que siempre parecía amable, comedida, paciente podía ser tan sádica, en extremo violenta e impaciente. Justo entendía porque mucho le temían y no dudaban en seguir sus "indicaciones médicas". Ayer al menos pudo defenderse y dar un poco de lucha, pero esos días donde fue golpeada sin piedad había menguado sus fuerzas y Reiatsu por mucho que la curandera hiciese gala de sus habilidades curativas no podía negar que el descanso le haría mejorar mucho más. Ya había dado las órdenes a Ōmaeda para que se encargara del entrenamiento de las tropas, sabía que el cuarto asiento tenía una misión para ese día, por lo que esperaba que por la tarde los informes fuesen satisfactorios.
En si todas sus responsabilidades estaban cubiertas, hasta había enviado un mensajero a la casa Shihōin disculpándose por no poder entrenar esté día con el joven Yūshirō por recomendaciones de cuarto escuadrón. Suspiro con un dejo de satisfacción pues todo le parecía moverse como una máquina bien engranada y con eso en su mente cerro sus acerados ojos, quizá el descansar un poco no era tan malo después de todo, fue con ese último pensamiento que se abandonó de todo lo que le rodeaba y se dispuso a irse a los brazos de Morfeo.
Yoruichi Shihōin salió molesta de una aburrida reunión con los ancianos de su clan junto a su padre, quería olvidarse de las importunas e insistentes "recomendaciones" sobre su soltería y lo conveniente que sería contraer matrimonio con alguien de clase noble para por fin dar el ansiado heredero que todos esperaban, regreso a la mansión al instante pues había hecho gala de su título de diosa del destello, dejando un poco atrás a su padre y todo ese asunto que de a poco se estaba convirtiendo un tema más constante.
Con pasos más calmos y rostro serio entro al despacho donde le recibió la vista de su hermano leyendo un pesado libro sobre las casas nobles en la sociedad de almas, la morena parpadeo y sonó un leve carraspeo para hacerse notar por su hermano que rápidamente alzo sus ojos ambarinos — ah llegaste — fue el comentario aburrido de Yūshirō.
— ¿No deberías estar entrenado con Soi Fong? — Cuestiono al instante.
El joven noble suspiro con un dejo de aburrimiento — hoy no habrá entrenamiento, envió una nota disculpándose ya que tiene que cumplir con una recomendación médica de no tener actividad física.
Yoruichi se mantuvo seria al sentir que su padre y madre entraban al despacho casi al instante que Yūshirō daba la información sobre su falta de entrenamiento. No deseaba charlar con su padre sobre la reunión de hoy, ya que se encontraba molesta porque al parecer su clan no pudo esperar ni tres meses para atosigarle con el tema del matrimonio y heredero, por lo que decidió que era mejor sentirse ofendida con la irresponsabilidad de la capitana del segundo escuadrón, justo era el mejor camino para seguir y de paso salir de su casa.
— ¿Recomendación médica? — Cuestiono — ¿no pudo ser más específica?, Soi rara vez se enferma y menos se vuelve laxa en sus responsabilidades por alguna herida.
Minako frunció el ceño ante lo que su hija manifestaba, eso no sonaba como Yoruichi Shihōin — Soi Fong no es una maquina hija.
Shiro suspiro — creo que estas exagerando un poco — señalo a su hija que los miraba con seriedad, sabía que posiblemente venía con cierta molestia por lo que se habló al final de la reunión, pero derramar su molestia y frustración con la capitana no le parecía justo.
La morena soltó un suspiro y se irguió con total porte que le otorgaba ser la vigésimo segunda cabeza del clan Shihōin — bueno, creo que lo mejor será informarme de primera mano que es lo que sucedió con el Gundanchō.
Cuando Minako iba a refutar solo sintió el viento a su lado, notando con frustración que su hija se había marchado — ¿pero que le sucede? — Pregunto a su esposo.
Shiro puso los ojos — dos palabras, matrimonio y heredero — indico el noble y su esposa no tuvo más que cuestionar, porque sabía exactamente lo que esas palabras significaban para su hija.
Yoruichi soltó un suspiro luego de aterrizar en los terrenos de la segunda división, había sido un viaje rápido, primero porque quería escapar de lo que su padre tendría para opinar con respecto a las recomendaciones molestas de los ancianos, la otra era con respecto a Soi Fong. Algunas cosas las conocía demasiado bien la morena y Unohana dando recomendaciones médicas era como una ley escrita sobre piedra por lo que era mejor obedecer, segundo la peli azul odiaba visitar el cuarto escuadrón o en todo caso ir con Retsu por alguna dolencia que no fuese caso de vida o muerte.
Entonces una excusa de la capitana por una recomendación médica era para la morena algo sospechoso y ciertamente tenía una lista de cosas sospechosas guardadas sobre su pequeña abeja. Yoruichi suspiro para sí misma, recordando que llamarle pequeña abeja era un tanto inapropiado, Soi ciertamente ya no era una jovencita y se había ganado el respeto de muchos nobles por lo que ella como noble debía mostrar eso mismo, era mejor terminar con sus pensamientos e ir por lo que realmente importaba.
Era extraño el poder sentir a primeras ese olor a frituras, antes que el Reiatsu del obeso teniente de Soi Fong, por lo que Yoruichi toco la puerta levemente y luego se adentró al lugar que conocía bien — Shihōin-dono — saludo Ōmaeda.
— Marechiyo, ¿dónde se encuentra tú capitán? — Cuestiono al instante.
Él le miro pensó que era algo relativamente oficial o importante ya que extrañamente Shihōin Yoruichi vestía de manera formal — la capitana descansa en sus aposentos por orden de Unohana taichō y me ordeno que no fuese molestada por ninguna razón en toda la mañana, volvería en horas de la tarde para atender la división y cualquier otro asunto importante.
La morena le miro impasible, sintiéndose un poco frustrada, sabía lo que el idiota quería darle a entender— gracias, quizá regrese otro día.
— Le diré a taichō de su visita Shihōin-dono— señalo el gordo vice capitán y vio satisfecho como la noble se marchaba por donde había venido, cumpliendo de ese modo los deseos de la capitana.
La morena por otro lado no pudo evitar cierta molestia por el hecho de negarle la visita al Gundanchō, pero también podía reconocer con cierta diversión que el bobo de Ōmaeda había utilizado los cánones nobles para negarle su intromisión, extrañamente no podía dejarlo de lado pues en cierta manera era su culpa, ya que había salido tan rápido de su casa huyendo de una plática desagradable con su padre que no le dio tiempo de pensar en cambiar su vestimenta noble. En todo caso era procedimiento que cada persona noble que deseaba hablar o ver al Gundanchō debía pedir cita previa o mandar un aviso oficial de que llegara a una hora indicada para tratar asuntos de carácter noble.
Era más que obvio que lo suyo no era ni lo uno ni lo otro, más bien era el satisfacer la curiosidad sobre lo que estuviese haciendo Soi Fong o en todo caso porque justamente en este tiempo parecía que seguía al pie de la letra lo que el cuarto escuadrón tenia de indicaciones para ella. Realmente había más cosas que deseaba saber, la última vez no había quedado satisfecha con la escueta explicación del momento de distracción en su entrenamiento y desde ahí no se habían visto de nuevo, no solo por sus deberes como cabeza del clan, para su extrañeza tenía el presentimiento que Soi le evitaba y eso no le sentaba bien. Por eso ahora en ese pequeño claro rodeado de árboles de Sakura y con la certeza de que se encontraba en privacidad ya que casi nadie del segundo escuadrón iba a ese pequeño jardín, decidió transformarse en gato para colarse en los aposentos de Soi Fong.
Unos ojos dorados miraban el lugar evaluando con ojo crítico el mejor momento para adentrarse en la cámara personal del Gundanchō. No es que pudiese hacerlo de una vez, pero no deseaba que su irrupción a la privacidad fuese tomada de mala manera por mucho que todo el asunto fuese de por si malo. Al ver una oportunidad se lanzó hacia los aposentos del capitán del segundo escuadrón con el sigilo característico de un ex miembro del Onmitsukidō, ex capitán y Gundanchō de la segunda división. No tardó en irrumpir en la habitación de la peli azul pues ya conocía el lugar, aun así, tuvo cuidado de no hacer ruido al entrar para observar que no había ningún sonido o movimiento en la habitación, sus pequeñas patas acolchonadas de felino no hicieron ningún ruido mientras el mirar ambarino se fijaron en el objetivo de su búsqueda.
Por comodidad o simplemente por el placer de ver con sus propios ojos humanos lo que tenía frente a ella se transformó, tomando para cubrirse lo primero que tenía a la mano que extrañamente era el Haori de capitán del segundo escuadrón, acomodándoselo un poco para no verse tan expuesta, con rostro serio miro hacia el futón donde descansaba la peli azul con un rostro como pocas veces mostraba. Tan apacible, de una manera que le recordaba a la joven Soi Fong con su ingenuidad y dedicación idealizada hacia ella, ese leve pensamiento le perturbo de una manera que no pudo evitar que el control sobre su Reiatsu se deslizara por un instante. De pronto la capitana despertó levantándose abruptamente abalanzándose sobre la morena para tomarle de sus hombros de manera amenazante, sosteniendo en su mano derecha un corto Kunai.
La mirada gris era profunda y de pronto un poco confusa, pero a diferencia de cualquier otra persona Yoruichi Shihōin le mirada seria y en calma — lamento haber irrumpido así y ponerte en alerta.
Soi bufo — ¿qué hace aquí Yoruichi-sama? — Cuestiono soltándole de su agarre y guardando su arma al instante, de pronto lo noto, la morena estaba casi desnuda pues solo el Haori de la segunda división le cubría.
Yoruichi noto donde había dirigida la mirada la capitana del segundo escuadrón, quizá en otra ocasión hubiese aprovechado la situación para tomarle un poco el pelo, pero era inteligente y sabía que lo mejor era ir al punto — me entere que tenías baja médica y deseaba ver si estabas bien, pero al parecer Ōmaeda se tomó mi visita como un asunto formal del clan y me pidió amablemente que siguiera los protocolos correspondientes para una audiencia con el Gundanchō.
Soi parpadeo en sorpresa, quien diría que su gordo e inútil teniente pudiese frenar la visita de su Sempai, bueno a decir verdad no fue tan eficiente pues ahí estaba en toda su gloria, semi desnuda y cubriéndose con su Haori — no ha hecho un excelente trabajo, al final se escabullo a mi habitación en forma de gato — señalo — pude haberle matado.
— Pero no lo hiciste — indico al instante la morena.
Soi suspiro — sentí un Reiatsu poderoso y reaccione, pero luego lo identifique.
La morena suspiro un poco, no sabía si eso era algo bueno o malo, pero de pronto una pregunto le vino a la mente — ¿aún me odias Soi Fong?
La capitana frunció el ceño, ¿de dónde venía esa pregunta? En todo caso si ella le había atacado en cierto modo era por su invasión, aun así, podía ver en los ojos dorados que la pregunta era seria — no Yoruichi-sama, no le odio — respondió con seriedad.
Yoruichi no aparto su vista de encima pues necesitaba confirmarlo, la vigésima segunda líder del clan Shihōin podía recordar tan vívidamente pocas cosas en su larga vida y una de esas había sido el enfrentamiento con su pequeña abeja y ex guardia, que termino con ella colapsando emocionalmente, podría decirse que esas palabras dichas en el fulgor de la batalla de "no puedo perdonar a quien traiciono mi lealtad, respeto y confianza", fueron un baldazo de agua fría y le gustara o no eran un constante remordimiento— ¿es eso verdad? — Cuestiono, como queriendo confirmar la veracidad en sus palabras.
Soi Fong bajo un poco su guardia y para sorpresa de Yoruichi la peli azul se puso sobre una de sus rodillas de manera sumisa y sin apartar su mirar acerado— como novena cabeza del clan Fong, mi vida y alma están dedicadas a servir a Tenshi Heisouban.
— No lo digas de esa manera— soltó la morena con seriedad — para mí nunca se ha tratado de eso y lo sabes bien.
La peli azul se puso de pie suspirando — agradezco su preocupación Yoruichi-sama, en todo caso la recomendación de descanso de parte de Retsu es solo para esta mañana, después del almuerzo vuelvo a mis actividades.
La morena suspiro, al parecer Soi nunca iba a dejar la formalidad para con ella — quien diría que después de este tiempo te someterías obedientemente a recomendaciones de la cuarta división — señalo un poco divertida, pues recordaba que cuando era más joven odiaba ser llevaba a rastras por ella misma a alguna revisión por lesiones al cuarto escuadrón y más cuando le atendía Unohana.
— Según recuerdo usted misma me advirtió sabiamente no desafiar las ordenes de Unohana taichō — señalo la peli azul.
— También te he indicado dejar a un lado las formalidades conmigo — le recordó.
Soi le frunció el ceño — no debería ser yo quien tenga que recordarle su estatus noble y su poder político en la sociedad de almas.
Yoruichi puso los ojos, odiaba cuando la capitana sacaba sus títulos nobles— al parecer sigues tan necia como siempre al respecto — señalo y de pronto se transformó en su forma de gato era mejor no seguir la línea de conversación porque sería entran en el debate de nobleza, deber y tradición — me agrada saber que descanses de vez en cuando, lamento haberte sacado de tu descanso pacifico — señalo con esa voz grave gatuna — no estaremos viendo, hasta luego Gundanchō.
La peli azul le miro irse por la ventana y sin esperarlo soltó un largo suspiro, todo había sido extraño y se podía decir que hasta tenso. Levanto su Haori tirado en el piso luego de la trasformación de la morena, usaría el otro y ese lo mandaría a lavar, no podía negar que había sido un tanto nostálgico verle vestida con el Haori de capitana del segundo escuadrón, luego tuvo que tener mucho control sobre si para no dejar que su mirada se deslizara fuera de su rostro a sabiendas que la prenda le cubría poco. Volvió al futón y aunque sabía que no podría volver a dormir al menos tendría tiempo para meditar en lo que había pasado justo ahí con Yoruichi.
La morena se encontraba vistiéndose en el pequeño bosque personal de Soi Fong, ahí donde justo donde habían hecho una promesa aquella noche de luna llena hace más de un siglo. Ella lo sabía demasiado bien, era el lugar preferido de la peli azul desde que había sido convocada como guardia personal del Gundanchō para entrenar a solas sin las miradas curiosas de otros Shinigamis. Yoruichi suspiro largamente, no podía evitarlo hasta el día de hoy, desde la primera vez que vio a Soi Fong algo en su interior siempre le empujo a observarle, de lejos, de cerca y en las sombras. Había algo en su pequeña abeja desde siempre que le atrajo como un oso a la miel, quizá era toda esa devoción desmedida, la lealtad y ese zumbido fuerte en su mente tras su rostro serio e impasible.
Tenshi Heisouban negó con su cabeza, ¿por qué de pronto pensaba tanto en el pasado y en Soi de esa manera? Sabía que aquella plática con su madre era culpable de que su mente se tornara tan densa con el tema, pero en el fondo reconocía que las palabras de su madre fueron tan veraces, que reconoció la necesidad de pensar y meditar sobre la persona que casi desde siempre había estado detrás siguiéndole, cuidando su espalda, prometiendo dar su alma y vida para protegerle. La morena suspiro un poco, toda su vida actuando sobre la marcha y conforme a sus designios, pensando en hacer lo justo y digno para ser recordada como la honorable heredera del clan Shihōin, no queriendo ser solo una figura que alargaría el linaje con un matrimonio y un heredero nacido de sus entrañas, quizá ese fue su error y ahora no sabía cómo remediarlo.
Los días pasaron después de ese pequeño incidente, Soi Fong volvió a su rutina como capitana entrenando con Yūshirō Shihōin y acompañados por Yoruichi que no faltaba para unirse a la enseñanza, también mantenía su entrenamiento con Retsu que al parecer disfrutaba soltar su lado agresivo en los entrenamientos. Ya habían pasado tres semanas y todo en la sociedad de almas parecía marchar bien, no había más cuestionamientos al nuevo régimen estricto de la capitana del segundo escuadrón, algunos otros escuadrones siguieron el ejemplo y decidieron mejorar sus entrenamientos con la diferencia de ser menos drásticos. Tres semanas habían pasado y para alivio de la peli azul ese mal sueño parecía ser cosa del pasado, porque dormía mucho mejor desde hace una semana pues las crueles y dolorosas imágenes habían quedado como un mal recuerdo de una noche intranquila.
Quizá había sido su esfuerzo para mejorar, hacerse más fuerte o los consejos de su Zanpakutō y Retsu de enfocar su energía y mente en algo más productivo lo que logro un poco de tranquilidad a su alma, también pudo haber sido esos días de entrenamiento con Unohana que no le permitía que divagara o se distrajera, pues eso sería perjudicial para su salud y extrañamente la capitana amable de Yonbantai no le agradaba utilizar sus dotes médicos en los entrenamientos a menos que fuese necesario. Ese día Soi Fong recibió un mensaje de la casa Shihōin por parte del patriarca que le citaba por un asunto importante que sonaba algo oficial, aunque tenía unas horas para la convocatoria la peli azul llamo a su teniente y le encargo hacerse cargo de la división en su ausencia que estimaba no sería mucho.
Lugo se preparó mentalmente para lo que podía suceder, una de ellas podría ser que Yoruichi estuviese en esa reunión. La capitana del segundo escuadrón llego a la mansión Shihōin a la hora indicada, pero se inmuto cuando no sintió el Reiatsu de Yoruichi ya que tenía ese talento de ocultarlo muy bien aún a este tiempo. Uno de los sirvientes fue rápidamente a su encuentro.
—Gundanchō, Shiro-dono le espera en el despacho — informo dando una inclinación.
La capitana del segundo escuadrón asintió y camino hacia el lugar indicado, bufo un poco al darse cuenta que posiblemente era algo relativamente importante, toco la puerta con suavidad escuchando un "adelante" y se dispuso a entrar. Cuando ingreso noto algo extraño y es que Shiro Shihōin no se encontraba solo pues le acompañaban dos personas más, con trajes nobles demasiado formales, sus ojos al instante le observaron de pies a cabeza, como odiaba eso de los nobles más cuando provenían de la rama Shihōin y seguramente estos lo eran.
—Shihōin-dono — saludo con reverencia.
Shiro carraspeo — Shaolin — saludo — te presento a mi primo en tercer grado Osamu Shihōin y su hijo Yuu Shihōin.
Soi asintió y dio una inclinación — un gusto conocerlos.
El mayor alzo su rostro en una actitud altiva y sonrío — Gundanchō su fama le precede, como clan noble estamos muy agradecidos de su trabajo para que la segunda división y Onmitsukidō sea lo que es hasta hoy.
Shiro sostuvo un bufido, su primo estaba tomando atribuciones que no le correspondían ya que solo la rama directa tendía a incidir de alguna manera indirecta en la segunda división y Onmitsukidō, sobre todo cuando se trataba de Soi Fong que desde que tomo los títulos abandonados por su hija no permitió influencia directa del clan Shihōin y mucho menos de los nobles que intentaron tener cierta cuota de poder. Pero entonces el sujeto más joven llamado Yuu se adelantó.
— Soi Fong-taichō — saludo con una sonrisa— debo señalar que, aunque le he visto anteriormente de lejos, de cerca se puede apreciar mejor su belleza.
Soi enarco una de sus cejas, pensando que esa frase seguramente lo había sacado de un libro cursi — agradezco sus palabras Yuu-san.
Osamu sonrío un tanto divertido — los jóvenes de hoy son tan impetuosos — expreso con calma — taichō, o mejor dicho Shaolin se preguntará cual es el motivo de esta pequeña reunión.
Shiro carraspeó levemente interrumpiendo— Shaolin, el motivo de la reunión es porque mi primo aquí presente ha pedido la posibilidad de que tomes en cuenta a su hijo Yuu para un futuro enlace matrimonial.
Soi pareció contener un respiro, esto era una de las ultimas cosas que deseaba luego de la última reunión que tuvo con su clan que le insistían en un matrimonio y heredero, si esto transcendía sería un problema — para ser más formales nuestra familia, parte del clan Shihōin está dispuesta a celebrar un acuerdo de matrimonio — expreso serio — mi hijo Yuu Shihōin con Shaolin Fong del clan Fong —sonrío un poco satisfecho de sí mismo.
Soi miro hacia Shiro que parecía demasiado serio, el joven Yuu parecía conforme con las palabras de su padre ya que sonreía con cierta confianza y altivez que si no fuera por las circunstancias la capitana hubiese puesto los ojos — me siento sumamente honrada por esta proposición — señalo con seriedad y Osamu junto Yuu sonrieron — pero debo declinar su oferta, soy capitana del segundo escuadrón de la corte del Gotei 13 y Gundanchō del Onmitsukidō, tengo una responsabilidad con los cargos que ostento que no me permite por ahora pensar en matrimonio en un futuro cercano.
Shiro noto como las sonrisas de sus familiares decayeron al instante y el esperaba que su primo quedara satisfecho — vamos capitana, estoy seguro que como tú futuro esposo podría fácilmente tomar tus cargos cuando la maternidad llegue.
Soi enarcó una de sus cejas ante tal cosa y Shiro no pudo evitar poner los ojos — como sabrán las reglas del Gotei no permite relevos por maternidad, enfermedad o cualquier que sea el motivo, mucho menos que cualquiera sin capacidad tome el Haori de capitán sin los respectivos exámenes y referencias, solo así yo tendría que dejar mis cargos y en todo caso según tradición o regla, la primera en ser tomada en cuenta seria la vigésimo segunda cabeza del clan Shihōin si es que ella deseara retomar esos cargos.
Osamu frunció el ceño y carraspeo — por supuesto que sabemos las reglas del Gotei, aun así, debo insistir en que reconsidere capitana— señalo — su clan pertenece a uno de los de baja categoría y ser considerados por una de las ramas del clan Shihōin que es uno de los cuatro clanes nobles que aún conservan su toda gloria, esplendor y poderío sería un error político de su parte.
Soi se tensó levemente ante las últimas palabras, aun así, ella nunca se amedrento por ningún noble de la familia que fuera — como dije antes, me siento profundamente honrada con su propuesta y el tomar en cuenta a una noble de baja categoría para ser parte de tan esplendida familia, pero ante todo mi compromiso y lealtad están con el Gotei 13 y la Sociedad de almas.
Shiro enarco una de sus cejas ante el leve tono sarcástico en sus palabras, conocía un poco a la capitana luego de tantos años tratando con ella y podía notar cuando esta era mordaz, sarcástica e irónica, más aún cuando era un poco despectiva. Su primo en este caso había ido por un mal camino al tratar de convencer a la capitana, por lo mismo decidió que era mejor intervenir — Osamu, Yuu creo que las cosas quedaron claras y como te lo advertí antes, según las responsabilidades de Shaolin era probable que no aceptase la oferta.
Osamu bufo — creo que será mejor retirarnos — indico con molestia — vamos Yuu, al parecer todo fue una pérdida de tiempo — expreso y miro hacia su primo — nos veremos en el consejo, me saludas a Minako y Yoruichi.
Soi inclino su cabeza en un saludo respetuoso de despedida que simplemente fue pasado por alto, Shiro por su parte soltó un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. Desde el primer momento en que su primo le abordo hace algunos días lejos de la mirada y presencia de Yoruichi supo que algo tenía entre manos, pero el tratar de llegar a una posición de poder atreves de Shaolin fue algo bajo y un tanto desesperado, Osamu desde hace un tiempo ha querido que su rama familiar escale posición de poder e importancia, claro que no es el único Shihōin con esas aspiraciones, pero si el más descarado.
Yoruichi apareció en los jardines de la mansión detrás de Yūshirō que corrió hacia el interior de la casa en busca de su madre, el paseo al mundo de los vivos había sido bueno aun cuando tuvieron que pasar por la tienda de Urahara. Aun no entendía como su amigo podía ser tan idiota e infantil para ponerse a molestar a su hermano y de paso compararle con Soi Fong. Negó con su cabeza olvidando eso pues ya llegaba a casa, de pronto noto que alguien venia como discutiendo, los visitantes se detuvieron al verle y ella se adelantó su paso para encontrarlos.
— Osamu-san, Yuu-san — saludo seria.
Estos se inclinaron, pero fue el mayor quien hablo — Yoruichi-dono, hermosa como siempre.
La morena suspiro — ¿van de salida? — Cuestiono.
— Si, terminamos de hablar con tu padre de algunos asuntos — señalo con cierta molestia — si nos disculpas, debemos irnos.
— Por supuesto, que les vaya bien — les despidió la morena, notando que parecían un poco molestos, suspiro pensando o más bien imaginando en lo que pudieron estar hablado o los asuntos que trataron. Si los conocía demasiado bien quizá solo trataban de aprovechar algo para su favor, lograr más poder o notoriedad, algunos en su clan eran tan predecibles.
Mientras tanto en el despacho de Shiro Shihōin las cosas parecían un poco más calmas que hace unos minutos en que partieron los dos nobles —lamento el haberte arrastrado a esto sin previo aviso — se disculpó Shiro con tono serio pero comprensivo —imagine que no aceptarías y no te culpo, pero me sorprendió que utilizaras las mismas excusas que mi hija cuando era capitana.
Soi suspiro — no deseo que esto sea tomado como afrenta para su clan, pero como se vislumbraba la propuesta parecía entrever que lo que realmente deseaban es arraigarse con los títulos.
El moreno rio levemente — una apreciación muy acertada de tu parte Shaolin y debo admitir que fue un alivio que les dejaras clara la postura del Gotei y quien tiene derecho sobre el Onmitsukidō y la segunda división en este clan.
La peli azul asintió — aun así, tengo una pequeña solicitud— el moreno le miro con atención emitiendo un asentimiento para proseguir con el pedido— agradecería que esto no trascienda fuera de este despacho, lo último que deseo es que mi familia sepa que me negué a unir nuestros clanes en cierta manera.
Shiro asintió — no te preocupes, por mi esa información no saldrá a la luz — señalo con seriedad — pero no puedo asegurar que mi primo hará lo mismo, aunque no creo que desee ventilar que su propuesta de matrimonio para una casa menor fue rechazada.
— Agradezco su ayuda en ese aspecto — dijo con una inclinación.
Shiro sonrío su hija tenía razón, Shaolin algunas veces era demasiado formal —creo que será mejor que regreses a tus labores, mi hija no tardará en llegar y seguro querrá saber qué hacías aquí.
— Me despido, pase buen día — con esto la capitana busco la salida, soltando un suspiro al cerrar la puerta del despacho tras de ella y empezando su camino hacia la salida en donde se encontraba Yoruichi luego de ver la partida de sus familiares, luego vio con un dejo de extrañeza que Soi estuviese en su casa.
— Soi — saludo de manera informal.
— Yoruichi-sama — saludo Soi Fong.
— ¿Vas de salida? — Cuestiono la morena y la peli azul asintió.
—Justamente, debo retirarme con prontitud — señalo — tenga buen día— se despidió y en un parpadeo desapareció de la mansión Shihōin.
La morena suspiro, había notado la tensión en su pequeña abeja y se preguntaba qué era lo que estuvo hablando con su padre, quizá su tío y primo también estuvieron en esa reunión y conociéndolos no podía imaginar que fuese de otra manera, eran clasistas aun cuando no eran de la rama principal del clan, sin olvidar lo ambiciosos que eran y no les importaba hacer cualquier cosa para escalar posición y notoriedad. No servía de nada ir y preguntarle a su padre porque conociéndolo no le diría nada, pero ya casi era la hora del té y quizá ahí podría lograr enterarse de algo.
Pero cuando llego la hora del té su padre se excusó diciendo que tenía una reunión, la morena no le quedo más que intentar saber por su madre si sabía algo sobre la visita de la capitana cosa que fue infructuosa, por lo que pensó que lo único que le quedaba era ir directamente con la peli azul e intentar sacarle la información.
