Buenos dias, les traigo un nuevo capitulo espero sea de su agrado.
saludos.
CAPITULO No 9
Soi Fong se vio sorprendida por el ataque de Retsu y por poco se salvó de ser herida en el inicio de su entrenamiento. La capitana del cuarto escuadrón sonrió divertida ante esa acción — lo haces demasiado fácil, debes enfocarte — regaño.
La peli azul soltó un suspiro — lo siento — se disculpó y se puso en guardia de nuevo.
Retsu le miro curiosa — no estás muy enfocada, será mejor dejarlo por hoy — señalo mientras volvía a retroceder su Reiatsu— ¿cuál es el problema? — Cuestiono con calma pues empezaba a trabajar en su trenza.
— Nunca seré tan buena — se quejó la peli azul y escucho una leve risa de la capitana de cuarto escuadrón.
Unohana suspiro, mientras recogía su Haori y se lo colocaba — eres buena y puedes llegar a ser mejor, tienes la juventud y estoy segura que llegaras a ser más poderosa de lo que eres — Soi frunció el ceño — no te compares con Yoruichi y con nadie más, tú problema es simplemente que hoy no estas enfocada.
— No me comparo — señalo la peli azul.
— Eso es bueno, porque Yoruichi desde su nacimiento fue entrenada para ser la cabeza de una de las cuatro familias nobles — le recordó — según la historia el clan Shihōin en su antigüedad tenía la función de ser los guardianes de la sociedad de almas, claro que eso según lo dispuso el alma rey, por eso están ligados al Onmitsukidō junto a los Fong y según se dice se les entrego "las armas celestiales"
La peli azul suspiro cansinamente todo en la Sociedad era cosa de reglas, tradiciones y sobre todo un mandato del rey. El Onmitsukidō debía ser comandado por la cabeza del clan Shihōin y cuando ella muriese seguramente todo volvería al orden originalmente establecido en la sociedad de almas — hoy tuve una propuesta de matrimonio de parte de una rama de la familia Shihōin.
Unohana enarco una de sus cejas — que honor, una lástima que no estés interesada.
Soi río un poco — todo es por conveniencia, quieren escalar en poder y según dijo el aspirante a "prometido" él podía hacerse cargo de la segunda división y Onmitsukidō mientras me encuentre en cinta.
Retsu rio divertida — que amable de su parte, seguro no aguantaría un entrenamiento contigo y menos eso de intentar embarazarte.
— Antes preferiría dejar a Ōmaeda en el cargo —soltó con una risa.
— Eso sería demasiado extremista — señalo la pelinegra — además hay protocolos que cumplir y el sōtaichō no permitiría otra lucha de poder con los nobles.
Por supuesto que algunas cosas para los nobles no eran fáciles y así era la sociedad de almas, Soi suspiro cansinamente había cosas que mantenían un orden perenne, como las cuatro familias nobles que venían desde la formación de la Sociedad misma, luego estaban los de media nobleza, los por ultimo y casi sin importancia estaban los de la baja nobleza. De las cuatro familias nobles solo la casa Shihōin tenía en subordinación una familia de la baja nobleza ligados de manera directa con el Onmitsukidō y la segunda división. Obviamente el orden de las cosas fue alterado desde el momento en que la vigésima segunda cabeza del clan Shihōin abandonase sus cargos, títulos y la sociedad de almas en lo que muchos lo vieron como una deserción.
Entonces ahí estaba ella en el epicentro de algo grande, ser la protegida de la princesa y el haber sido entrenada por la propia comandante y capitana era un privilegio, una gran oportunidad para muchos, aunque para la peli azul un pesar al mismo tiempo, según Yamamoto sōtaichō y algunos capitanes la única persona con potencial para ser capitana a corto plazo era ella, una joven que había sorteado con éxito las primeras misiones de asesinato, para luego ser llamada a ingresar la guardia de la princesa Shihōin donde en poco tiempo fue tomada bajo su instrucción, ganándose la confianza de la princesa para pasar por un entrenamiento especial basado en las enseñanzas de la comandante y capitana del segundo escuadrón.
Yoruichi-sama siempre le trato con familiaridad dejando de lado los protocolos, las estrictas reglas nobles y de la sociedad misma, fue en ese entonces cuando ella capturo su corazón, lealtad, su alma y vida misma. Al momento que ocurrió el asunto de la deserción se prometió hacerle pagar su traición olvidando su propósito, uno que fue impuesto por su clan desde el uso de razón, pero mucho más importante fue aquel expresado por su padre durante aquella ceremonia de ascensión al poder de la vigésima segunda cabeza del clan Shihōin.
Hoy era un tanto diferente porque aun con los títulos en su poder, con un estatus alto que ningún miembro de su clan imagino poder obtener algún día, aún se sentía como esa niña que veía con ojos curiosos y maravillada el ascenso de la princesa del clan Shihōin a quien debía servirle en cuerpo y alma, protegerle y dar la vida por ella, al final ese era el propósito de su existencia como todo Fong, un propósito arraigado a un clan mayor, uno del que ella se apropió no por obligación o seguir un deber, porque había algo mucho más profundo que todo eso, aun así no iba a deshonrar a sus antepasados por nada.
— ¿Podemos dejar el entrenamiento por este día? — Cuestiono la peli azul.
Retsu sonrío— por supuesto, esto sin resistencia de tu parte seria solo una masacre sin sentido y se vería extraño que la Gundanchō apareciese gravemente herida.
Soi puso los ojos y luego suspiro — quizá necesito un poco de meditación, gracias por tu tiempo.
Con estas últimas palabras la capitana del segundo escuadrón salió del lugar oculto de entrenamiento para dirigirse a donde sea que ocupara para la meditación, Unohana salió tras de ella deteniendo su camino en los campos de la treceava división para echarle un pequeño vistazo a la salud de Ukitake taichō.
Yoruichi apareció en los campos de la segunda división deteniéndose de pronto, había sentido el Reiatsu de la capitana, pero, así como lo sintió de fugaz desapareció. Suspiro quizá no era el momento para preguntar directamente sobre el asunto de la propuesta de matrimonio, claro que su padre no había dicho nada, pero su madre se lo conto en cierta confidencia aun cuando sabia del desagrado que tenía para lo que fuese un matrimonio arreglado, esta vez la morena se abstuvo de decir algo indebido porque ciertamente no parecía ser su asunto, pero luego de que la lección con su hermano había terminado decidió ir y buscar a su pequeña abeja para ver que todo estuviese bien, de paso saciar su curiosidad con respecto a lo que Soi Fong pensara sobre el matrimonio y todo eso.
No podía creer que su padre se prestara a ese juego de poder de parte de sus familiares, porque era evidente ese hecho en torno a la propuesta y aunque no negaba el hecho de que de esa manera las cosas eran un poco más privadas e informales al contrario de ir directamente por lo que dictaba el protocolo noble que consistía en enviar una carta de intención, que era donde la primer familia expresaba sus intenciones de unión y la otra familia debía responder a su solicitud con total formalidad que dictaban los cánones nobles, era un tanto extraño que en todo este tiempo nunca había imaginado o pensado en que su aprendiz también tenía sobre si la responsabilidad de casarse y posiblemente procrear hijos o un heredero justo como le sucedería a ella.
Acostumbrada al movimiento la morena opto por regresar por donde vino pensando que este no sería momento para hablar con Soi pues se había mostrado molesta cuando salió de la reunión, seguramente el entrometerse en sus asuntos privados no sería bienvenido, aunque decir privados era un área gris, porque el casamiento de la novena cabeza del clan Fong era de interés de la casa Shihōin y aunque había cosas que la morena rehuía como el gato al agua, entre esas se encontraba las obligaciones nobles sobre matrimonio o procreación era un tema delicado. Porque estaba contrapuesto el deseo propio de cada persona de encontrar una pareja a su gusto, al hecho de estar obligado o tener el deber de hacerlo era en si algo grotesco, la vida de un noble traía tras de sí ciertos privilegios, pero también había muchas obligaciones. Parpadeo de pronto una pequeña sonrisa adorno su rostro, había cosas que quizá nunca cambiarían en su antigua estudiante y ciertamente eso era algo un tanto esperanzador.
Mientras tanto, en un pequeño claro del bosque de Sakuras ubicado en los campos de la segunda división, la pequeña figura delgada se encontraba erguida en posición de loto con su Zanpakutō puesta delante en posición horizontal, tratando de respirar de manera calma y lenta, escuchando los sonidos que le rodeaban intentaba entrara su mundo interior, pero había un sonido que le ensordecía y entorpecía sus esfuerzos, era el propio latido de su corazón. Sabia mejor que nadie sus emociones estaban aflorando de manera impetuosa llevándose con ello la calma, objetividad y el control de sí misma, lo odiaba porque contrastaba las enseñanzas que había recibido a temprana edad, aquellas que aprendió de su familia y en sus primeros años como miembro del Onmitsukidō "las emociones te hacen débil, el compañerismo, el apego no es lo que se espera de un miembro del keigun"
— Olvida tu alrededor y todo lo que te perturba o no lograrás llegar tu mundo interior— señalo la Suzumebachi con un aire calmo y un tono aburrido.
La peli azul sonrío con un dejo de burla — pero justo te escucho, ¿no estoy en mi mundo interior? — Pregunto.
El pequeño espíritu bufo —es porque soy condescendiente contigo— aclaro —solo pensé que necesitabas un poco de tiempo para pensar las cosas y aclarar tu mente.
Soi Fong suspiro — es difícil no pensar en lo que podía significar esa propuesta.
— Por si lo has olvidado te recuerdo que no pueden obligarte a un matrimonio pues tu misma has dejado claro que lo primordial es la segunda división y el Onmitsukidō — apunto Suzumebachi.
— Aun así, eso no impediría que se haga un arreglo si hay oportunidad — indico la capitana ya inmersa en su mundo interior.
— Es el destino inevitable de cada cabeza de clan— señalo burlonamente — pudiste aceptar el matrimonio en su tiempo, tener el descendiente que todos esperaban y luego matar al donante o que tuviese un pequeño accidente, esas cosas ocurren con más regularidad si eres un dios de la muerte.
Soi sonrío y negó con su cabeza — no es algo factible, luego como le explico a mi hijo que mate a su padre — indico seria, había veces que el alma de su espada era tan extremista y sádica.
—Lo somos, por eso tenemos esté llamativo y espectacular Bankai—aclaro antes los pensamientos de su portadora.
La peli azul frunció el ceño — podría discutir eso, estoy segura que si estuviese en mis manos mil veces hubiese preferido algo más acorde.
Suzumebachi puso los ojos — tan necia — se quejó suavemente — las Zanpakutō nos transformarnos en lo que nuestros maestros necesitan que seamos, cuando no tiene nada más en que confiar — explico — pero lo hacemos desde su propio ser y personalidad, querías traer a tu amada princesa y diosa personal para hacerle pagar su traición y abandono, pues wala… Jakuhō Raikōben apareció.
Soi suspiro — entiendo la explicación, creo que te está llegando un poco de sabiduría.
La pequeña abeja frunció el ceño y estaba a punto de decir algo para desquitarse, pero algo más llamo su atención —debes irte porque no estás sola— indico con una sonrisa burlona —¿no sientes ese Reiatsu familiar? — Cuestiono.
Yoruichi se encontraba sentada frente a la capitana del segundo escuadrón que parecía estar inmersa en su mundo interior ya que extrañamente no se había movido aun cuando apareció de repente en el bosque donde muchos años atrás cuando Soi Fong era parte de su escolta personal venía a entrenarse o perfeccionar algo que le parecía inadecuado o falto de habilidad. La morena suspiro recordando que su pequeña estudiante siempre se sintió inadecuada para las tareas aun cuando esta podía ver lo contrario, ahí realmente había mucho buenos recuerdos, tanto que era algo nostálgico recordarlos, como cuando Soi conoció el nombre de su espada, para después descubrir su Shikai, todas esas veces que tuvo que llevarla a la cuarta división por alguna herida o cansancio. La vez que le tuvo que darles lecciones de vida, sigilo, Kidō, Hakuda, Hohō y manejo de la espada.
La morena miro a su pequeña abeja, realmente ya no era aquella niña que miraba el mundo que ella le mostraba con cierto asombro, quizá cierta ingenuidad, devoción y en ese punto suspiro, la mujer frente a ella al día de hoy distaba mucho de aquella quien le prometió estar a su lado por siempre. Yoruichi se quedó ante ese pensamiento de pronto una pequeña brisa en el lugar hizo que algunas flores de los árboles se desprendieran y el baile de flores de sakura flotando en su camino a tierra fue un buen espectáculo, pero los dorados ojos sagaces de la princesa del clan Shihōin pudieron notar como algunas de esas flores empezaban a caer en el cabello de la peli azul, en un impulso la morena extendió su mano para alcanzar una flor que estaba a punto de posarse en el hombro de la capitana, pero al momento una mano delgada y pálida capturo la suya y sus miradas chocaron al instante.
Soi Fong enarco una de sus cejas con cierta curiosidad y la morena mostro una leve sonrisa que indicaba que acaban de atrapar al gato — pensé que estabas en tu mundo interior.
—Sentí su Reiatsu — señalo la capitana.
— No estaba tratando de ocultarlo — indico la morena para luego mirar que la peli azul aún tenía tomada su mano — no pretendía hacerte daño — trato de explicar — solo quería evitar que te llenaras de flores — dijo lo último de manera atropellada, porque si lo pensaba solo había sido puro instinto o como dirían por ahí "la magia del momento"
La capitana frunció el ceño un tanto confusa, de pronto noto que aun sostenía la mano de la morena y al instante la soltó — entiendo — expreso aun cuando parecía que estaba perdida en el asunto — ¿a qué debo la visita Lady Yoruichi?
Yoruichi suspiro cansinamente — lo estabas haciendo bien antes de poner la formalidad entre nosotras — señalo, luego carraspeo — quería hablar contigo — respondió — me enteré de la propuesta de matrimonio.
Soi frunció el ceño —Pensé que ese asunto quedaría en el despacho de su señor padre y no trascendería más allá de los involucrados — indico.
La morena no le dio mucha importancia — no lo supe por mi padre, mamá lo comento en confianza — explico — no puedes esperar que la confianza que mis padres poseen como matrimonio sea menos que otros asuntos, además mamá te tiene estima.
Soi carraspeo — agradezco tal honor, mi vida está al servicio de la familia Shihōin y el Gotei.
Yoruichi sonrío — deberías saber que el cariño se gana por la persona que eres no por un trabajo o servicio que hagas a los demás — aclaro y luego se puso seria — espero que mi tío y primo no hayan sido problemáticos en su propuesta.
La peli azul se encogió de hombros — nada de lo que no esté acostumbrada.
La morena enarco una de sus cejas un tanto divertida y curiosa —suena como si te han llovido propuestas.
— No lo quise decir de esa manera — dijo un poco avergonzada ruborizándose de pronto.
La morena sonrío — aun así, conozco bien a los de mi clan y se cómo pueden ser de molestos.
Soi suspiro — soy consciente, pero para mí lo principal es cumplir con el deber en la segunda división y Onmitsukidō, cuando esas propuestas llegaron era la preparación de la guerra de invierno y luego todo fue una vorágine de otros problemas de seguridad.
Yoruichi sonrío — una suerte que se diera de esa manera y una suerte para mí el estar desaparecida por un siglo para evitar todo eso de las propuestas y la insistencia de los ancianos del clan para recordarme sobre tener descendencia — dijo lo último en voz más baja.
Soi apretó de manera inesperada la empuñadura de su espada, realmente Yoruichi le había dicho que era una suerte haber estado un siglo de exiliada con ese tendedero inútil bueno para nada — ¿suerte? — cuestiono, aun cuando quería decir otra cosa, como podía decir que había sido suerte, acaso para la morena fue eso el haber abandonado todos sus títulos, su deber con el Gotei, la familia, su clan, a sus subordinados que seguían sus órdenes y pelearían con ella hasta la muerte, por dejar atrás todo eso y a ella…De pronto se sintió tensa y un poco molesta, quería replicar y decir algo más pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta casi ahogándole, se recordó que ese tipo de debilidad no debería ser y lo sabía, esas cosas no tienen ninguna cabida en un miembro del Onmitsukidō menos en el Gundanchō.
El silencio que llego de repente le pareció extraño a la morena y podía notar que la capitana parecía tensa, quizá no había dicho las cosas bien — no lo tomes mal o de manera literal — dijo suavemente — lo que quiero decir es que aun con todo lo malo que sucedió el siglo pasado que tuve que irme, hubo cierto alivio al no estar con la presión constante de casarme para dar el heredero esperado, seguro a este tiempo ya tendría un hijo corriendo por ahí.
—No tengo porque decir algo al respecto y menos debe darme explicación — señalo la peli azul con calma tratando de dejar de lado lo dicho y de borrar esa imagen en su cabeza de ver un hijo de la morena, su molestia creciente y sus celos.
Yoruichi miro a su pequeña abeja y luego el lugar — este lugar parece atemporal, me trae buenos recuerdos— señalo tratando de cambiar de tema— ¿qué tal un poco de entrenamiento? — Pregunto a la peli azul — como en los viejos tiempos.
— No me parece algo conveniente — señalo Soi, recordando la última vez que habían intentado entrenar y había sido un desastre.
La morena enarco una de sus cejas, Soi nunca se negó a un entrenamiento — vamos seré suave contigo o temes que gane — dijo con una sonrisa y no tuvo que esperar mucho para ver el resultado.
Soi miro a su ex Sempai tratando de ver como un pequeño esparrin no fuese un desastre como el pasado — será entrenamiento de espadas — informo y noto que la morena iba a refutar, pero al instante chasqueo sus dedos y una figura vestida totalmente de negro se colocó un paso atrás a su lado de manera inclinada — trae dos bokken de la sala de entrenamiento.
— Inmediatamente Gundanchō— espeto con firmeza el hombre y así como apareció se fue y cuando la morena decidido decir algo nuevamente la figura apareció con dos bokken en sus manos que extendió a su capitán.
Soi al instante los tomo — ya sabes las instrucciones, puedes retirarte.
No hubo replicas, respuestas o lo que fuera porque el miembro del Onmitsukidō se fue así mismo como había venido y la morena no pudo evitar sentir cierto orgullo de la persona frente a ella por como parecía haber mejorado algunas cosas con la segunda división y el Onmitsukidō, entonces de pronto alzo su mano para capturar el bokken que Soi le había lanzado — sabes bien que la lucha con espada no es mi punto fuerte.
La peli azul sonrío mientras se despojaba de su Haori y Zanpakutō — eso no lo podía creer ni en mil años Yoruichi-sama.
La vigésima cabeza del clan Shihōin sonrío un poco, Soi tenía razón en lo que decía ciertamente no es que en la pelea con espada fuese deficiente, pero debía aceptar que desde el momento que perfecciono su Hakuda y descubrió Shunkō, sintió que el uso de su Zanpakutō era innecesario y podía estar un poco oxidada, además de eso el Bankai era totalmente escandaloso y llamativo. Por mucho que algunas veces criticaba a Soi por menospreciar su Bankai le entendía perfectamente, pero eso definitivamente no lo iba a decir porque quisiera o no la peli azul tenía un largo historial de desacuerdos con el alma de su espada, ya que siempre se quejaba de que era temperamental y quien sabe que cosas más, no iba a meter más leña a un fuego que parecía eterno.
—Bien, no hay excusa entonces — acepto la morena con una sonrisa al ver que la capitana estaba poniéndose en posición, hizo lo mismo — ¿comenzamos? — Pregunto y al instante la peli azul hizo el saludo respectivo para pronto hacer un movimiento que inesperadamente no fue en su contra, más bien fue una pequeña acción donde con un movimiento rápido, fluido y hasta hermoso, capturo una flor de sakura que flotaba lentamente hacia el piso con la punta del bokken, para luego con una pequeña acción alzarlo para girarlo con gracia para caer en el mismo lugar — ¡vaya! — Exclamo Yoruichi — al parecer aprendiste algo nuevo.
Soi hizo una sonrisa satisfecha y hasta se podía decir un poco presumida — es porque tuve la mejor maestra — aclaro y luego de eso volvió a la seriedad del momento para empezar con el entrenamiento de verdad.
Yoruichi llego a la mansión luego de dos horas un poco maltrecha por el entrenamiento, pero con una sonrisa amplia que podía iluminar una ciudad a oscuras, según lo observo Minako. Claro que su hija solo explico que había estado entrenando con la capitana del segundo escuadrón para luego subir a su habitación, necesitaba tomar un refrescante y relajante baño ya que toda esa actividad física le recordó tiempos pasados donde podía tener un entrenamiento riguroso con sus subordinados cuando fungía de capitana. Entro al espacioso baño y abrió los dos grifos de la bañera para dejar que el agua estuviese en su punto para relajar sus músculos, se sorprendió notar de que Soi estaba en excelente forma porque parecía ni sudar ante su actividad física.
Cerro el grifo y metió su mano para saber la temperatura del agua, agrego un poco de burbujas y lavanda, al instante fue por una toalla limpia y su bata de baño. Al estar todo preparado entro en la bañera, al momento soltó un suspiro satisfecho y cerro un poco los ojos sintiendo como su cuerpo y sus músculos empezaban a relajarse de a poco, una sonrisa se dibujó en el rostro perfecto de la morena recordando su entrenamiento ¿quién iba a decir que Soi tendría tanta resistencia? Era una pregunta tonta pensó la morena, su pequeña abeja desde siempre fue tan inclinada a la formación excesiva para mejorar en cada cosa y vaya que había mejorado, aun podía recordar la vez que ella le mostro ese pequeño truco con las flores de sakura, con la diferencia que ella lo hizo con su propio Zanpakutō, aun podía recordar a la perfección lo sucedido como si fuese ayer.
***********************Flash Back************************
En la segunda división ese día fue programado un entrenamiento en campo abierto al este de Rungokai, el Gundanchō había tomado a un grupo de 25 elementos que habían pasado por las primeras formaciones y justo quería verlos en acción en un campo de batalla, los había llevado directamente a enfrentarse con un grupo de huecos que se había detectado. Para su molestia todo había resultado desastroso con algunos heridos y ella haciendo casi todo el trabajo de eliminar las amenazas, al final los heridos se llevaron al cuarto escuadrón y a los demás les impuso como castigo un entrenamiento nocturno del cual ella se hizo cargo al principio y luego delego a su teniente para terminarlo mientras se dirigía hacia la oficina con una joven Soi Fong detrás.
Como de costumbre su pequeña abeja le seguía de cerca unos pasos atrás y sin perder el ritmo, la morena le miro de soslayo y pudo notar cierta angustia y preocupación en su rostro— ¿traes tu Zanpakutō? — Cuestiono de pronto.
— Si, Gundanchō — respondió al instante la pequeña figura que se detuvo de pronto, si no fuese porque tenía buenos reflejos hubiese chocado con su comandante, esta enarco una de sus cejas con seriedad — quise decir, si Yoruichi-sama.
La morena suspiro cansinamente este día apestaba, lo que pensó sería una agradable lección se convirtió en una fuente interminable frustración y un recurrente dolor de cabeza — vamos, será mejor que sigas el paso — indico y al momento desapareció en un parpadeo. Soi al instante se puso al día y fue tras ella tratando de ubicarla por su Reiatsu, aunque sabía que eso era una tarea difícil, por inercia y quizá costumbre se dirigió hacia el bosque de Sakuras donde siempre entrenaba. Cuando aterrizo en el claro hubo un momento de búsqueda, pero de pronto sintió el filo de la espada en su garganta — tardaste — indico de manera reprobatoria la morena.
Soi trago ante lo que parecía una falta grave para su comandante que extrañamente no parecía de buen humor como era costumbre — mis disculpa Yoruichi-sama.
— No quiero disculpas de tu parte — regaño seria — saca tu Zanpakutō y muéstrame si has aprendido algo — ordeno. Al instante que saco su espada la morena se abalanzó sobre ella en un ataque casi sorpresivo del cual se defendió de la mejor manera que pudo, su diosa era implacable en cierto punto y podía ver en sus ojos esa determinación y fuego ardiendo de ellos. Pero, así como empezó a atacar se distancio y detuvo sus ataques. La figura pequeña y delgada de Soi jadeaba un poco mientras ponía todos sus sentidos alertas, pronto un pequeño rubor se extendió en sus mejillas porque Yoruichi le estaba mirando detenidamente — ¿no piensas atacarme? — Cuestiono.
Al instante la peli azul se abalanzó en un ataque que rápidamente fue repelido y para su vergüenza, también fue desarmada y derribada por su capitán que de pie junto a ella apuntaba su espada de nuevo en su garganta y le miraba con una mirada crítica, para luego soltar un largo suspiro enfundando su espada. Soi parpadeo no entendía lo que sucedía y con calma se puso de pie aun cuando no sabía si debía atacar o quedarse ahí, entonces con toda la vergüenza del mundo hablo — ¿Yoruichi-sama?
Yoruichi trato de relajarse un poco a sabiendas que la niña no tenía culpa — dime Soi Fong, ¿cuándo te enseñe a atacar como un kamikaze? — Cuestiono, entonces la peli azul entendió al instante que estaba haciendo todo mal — ¿sabes cómo los demás escuadrones ven o se refieren al Onmitsukidō y la segunda división? — Pregunto, la peli azul negó al instante pues no era de las que salía mucho del cuartel o tenía una vida social — por supuesto que no lo sabes — respondió para si la morena — para todos ellos somos solo un grupo de matones y asesinos.
La peli azul frunció el ceño al instante un poco indignada y la morena pudo notarlo cosa que le hizo sonreír un poco — no somos matones y despiadados, somos los que hacemos cumplir la ley.
Yoruichi enarco una de sus cejas ante el leve ímpetu de su estudiante — por supuesto que no somos matones y mucho menos asesinos despiadados — secundo — somos aquellos que nos movemos en la sobra donde nadie nos puede ver, observamos y vamos tras los traidores al Gotei, ya sea noble o Shinigami y todo aquel que vaya en contra la ley — aclaro con firmeza — el asesinato para nosotros es un arte, un estilo de vida, no un acto tonto de violencia y matonería.
Soi sonrío de pronto entendiendo que su actuar fue incorrecto — lamento mis faltas Yoruichi-sama, me esforzare para mejorar.
La morena pareció volver un poco más como ella misma era — estoy segura que lo harás, pero ahora quiero saber una cosa — dijo — ¿cuál crees que fue el motivo del fracaso de hoy en el campo? — Cuestiono, Soi no pudo evitar abrir sus ojos en sorpresa, porque le preguntaba a ella de todas las personas — ¿no vas a contestar? — Apuro.
La peli azul carraspeo — algunos lo tomaron como que era un paseo — señalo con un poco de duda y noto la mirada dorada profundizarse en ella, sabía que su respuesta no le complacía lo suficiente — creo que hizo falta seriedad, enfatizar que es un entrenamiento intenso, de vida o muerte, el teniente algunas veces es un poco laxo en la formación y eso impide que algunos lo tomen en serio.
Yoruichi sonrío un poco sus deducciones eran muy buenas y hasta inteligentes — ¿tú qué harías al respecto? — Pregunto curiosa, aunque presentía cual sería la respuesta.
Soi bajo su mirada un poco avergonzada, ella solo era un guardia personal de la princesa de la casa Shihōin no entendía por qué el Gundanchō le hacia esa clase de preguntas, pero el leve sonido de un carraspeo de parte de su capitana le indico que estaba esperando por una respuesta — integrar un programa de entrenamiento extra a primeras horas de la mañana y al final de la noche para mostrar compromiso, poner un poco más de disciplina y recordarles que esto es algo de vida o muerte.
Yoruichi enarco una ceja asombrada a su vez un tanto divertida, cuando la pequeña abeja llegara a un asiento, teniente o hasta capitán compadecía a los pobres que estuviesen bajo su mando, pero debía aceptar que era un buen plan de trabajo aun con el inconveniente de madrugar — me parece un buen plan — indico — ahora ven, te enseñare algo importante así que pon atención — se puso en posición recta, cerro sus ojos y pareció meditar ya que su respiración era constante, de pronto en una ágil movimiento desenfundo su Zanpakutō para atravesar por la mitad con la punta de la espada un pétalo de sakura que había flotado en el aire, fue ágil, precioso y mortal.
— Eso fue sorprendente Yoruichi-sama — alabo la peli azul con enorme sonrisa.
La morena sonrío con un poco de satisfacción ante el ímpetu y asombro de su alumna, de pronto se puso un poco seria — cualquiera puede empuñar una espada Soi Fong, pero lo que hagas con ella es lo que hace la diferencia — indico con voz firme y de forma didáctica — nuestro objetivo como Onmitsukidō no es la matanza sin sentido o el uso de la fuerza bruta, siempre ten eso en cuenta y recuérdalo — señalo — debes aprender a controlar tu fuerza para usarla de la mejor manera.
— Pero no soy fuerte Yoruichi-sama — apunto con voz suave y avergonzada.
,La morena le miro seria — un día desarrollaras la fuerza necesaria para matar a tus enemigos pero no con un poder excesivo o imprudente que lastimes a otros a tu alrededor, no olvides que la discreción y el sigilo son nuestro credo — termino su lección y sonrío al pensar que se parecía a una de las lecciones de su padre le daba cuando era solo una niña, suspiro — mañana entrenaremos Kidō — noto que su pequeña abeja fruncia el ceño en desacuerdo — no debes detenerte en un solo aspecto de la formación, debes practicar en todos los aspectos de la lucha y mejorarlos cada día porque nunca se es suficientemente bueno.
La peli azul se inclinó mansamente — sí, Yoruichi-sama — acepto.
*************************Fin Flash Back************************
La Morena abrió los ojos al momento de terminar con su recuerdo, esos ciertamente habían sido buenos tiempos y unos que siempre iba a atesorar en su corazón, noto que las burbujas casi habían desaparecido por completo y pensó que era mejor terminar su aseo. Debía comer un poco para luego ponerse al día con los asuntos pendientes del clan. Se sentía de buen humor e iba aprovecharlo en lo que quedaba del día, podía decir que en ese pequeño entrenamiento con Soi hubo instantes en que se sintió como cuando ella era la maestra y la peli azul su aprendiz, aunque debía aceptar que la capitana justo en este tiempo parecía sobrepasar sus expectativas.
Ya era de noche cuando Soi se recostó en su futón luego de un reparador baño y de haber terminado con su papeleo pendiente, suspiro largamente cerrando los ojos. Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro al pensar que aun con todo el día había sido bueno o mejor dicho su tarde lo había sido en su pequeño entrenamiento con Yoruichi, ¿hace cuánto no tenían algo como eso? Se pregunto, aun así, fue reconfortante en cierta manera y hasta cierto punto le recordó tiempos pasados cuando Yoruichi fue capitana, su comandante, Sempai, el tiempo donde había sido más feliz. Ante ese pensamiento frunció el ceño ese lugar siempre fue algo aparte, era el lugar donde hacia su formación de manera privada, donde algunas veces iba y sacaba toda su furia, frustración, el odio por ser abandonada y traicionada.
La peli azul movió su cabeza dejando que ese tren de pensamientos se alejara de su mente, ya había pasado mucho tiempo de eso y no había nada productivo en mirar al pasado constantemente. Se estiro en su futón y sintió que sus músculos se relajaban con tal movimiento, sonrió al pensar que la morena seguía siendo un reto para sí misma en lo físico y aunque tuvo mucho acierto con el bokken y hasta pudo lucirse, tenía mucho para mejorar. Soltó un suspiro satisfactorio era mejor descansar porque mañana debía de seguir con la rutina como capitán, por lo que se acomodó en su futón.
—Fue un buen día — zumbo Suzumebachi con satisfacción en su voz — aun cuando físicamente fue un reto se sintió tan bien, me pregunto si así se sentirá tener sexo.
La peli azul abrió sus ojos que tenía cerrados — ¿a qué viene eso? — Cuestiono — no veo la relación y…— se sonrojo — justo para ir a dormir.
—Oh vamos — sonrió con un zumbido — no es como si nunca lo hayas pensado.
Soi suspiro — aun así, intento no pensar en eso.
Suzumebachi sonrió maliciosamente — ¿no pensar en qué? — Pregunto de manera casual — las dos sudando y jadeando de cansancio.
— ¡Suzumebachi! — Regaño la peli azul sonrojada y a lo lejos escucho la risa divertida de su Zanpakutō, bufo un poco exasperada ¿porque su espada no podía ser un poco más normal? Luego de un momento de ya no escuchar nada mas de su ocurrente compañera decidió que era mejor descansar.
Habían pasado dos días desde que Yoruichi había coincidido con la peli azul en el pequeño jardín de la segunda división, pero como siempre las obligaciones del clan, la familia, los nobles y snobs, así como las mismas responsabilidades de la peli azul con el entrenamiento de su hermano, el Onmitsukidō, la segunda división, Ōmaeda Marechiyo y su poco talento para ser un fukutaichō eficiente. Aun así, no quería empañar lo que había logrado ese día, cualquiera diría que entrenar no era la gran cosa, pero no solo era el entrenamiento más si no la persona con quien lo compartía y desde la primera vez que se dio uno, la morena podía decir que los entrenamientos en conjunto fueron un placer.
La capitana del segundo escuadrón por otra parte había vuelto a sus entrenamientos con Unohana, por increíble que le resultara el entrenamiento con Yoruichi trajo sosiego y concentración. Como siempre llevo sus responsabilidades con eficiencia y aun cuando desde ese día no había vuelto a ver a la morena todo parecía marchar bien, hasta Zaraki y su escuadrón que la mayoría de veces hacían algún alboroto siguieron los protocolos indicados. Las patrullas hicieron su trabajo despachando a los huecos que aparecían de manera intermitente y hasta ellos parecían colaborar ya que según informes ayer no hubo ningún avistamiento de amenaza hueca según las patrullas asignadas al Rungokai.
El día en el Seireitei se prestaba para tomar las cosas con calma, la brisa de la mañana llamaba al pasarlo en formación y quizá la revisión de algún informe o simplemente beber té. En la mansión Shihōin la morena terminaba de revisar algunos informes del clan que no quería postergar, se estiro en el asiento del amplio despacho de su padre para botar un poco de tensión y pensó que se merecía un descanso. Sonrío ante una idea en su mente, ya llevaba unas semanas de no ir al mundo de los vivos, quizá esta tarde podía darse una pequeña escapada y ver que hacía Kisuke, aunque seguramente no hará nada más que estar en su sucio laboratorio, aun así, sería bueno echar un vistazo a Ichigo y todos los demás.
El Senkaimon se abrió sobre el techo de la tienda donde Kisuke Urahara vivió junto a los demás, la morena sonrío un poco al notar que el clima era fresco aun cuando el sol alumbraba en el cielo y sin duda un poco reconfortante, lo admitiera o no el volver al mundo de los vivos luego de un tiempo le pareció una buena idea. Con ese pensamiento salto con gracia a la entrada de la tienda y se propuso entrar para ponerse al día con las noticias de Karakura.
En la sociedad de almas, en el interior del doceavo escuadro el movimiento pareció intensificarse cuando algunas alarmas se dispararon de pronto, Akon al momento se acercó para verificar la causa del todo el asunto.
— ¿Cuál es la escala? — Pregunto serio.
— Actualmente está en categoría cuatro, que es grave — informo uno de los que estaban tecleando algo en el computador — antes hubo situaciones insignificantes por lo que fueron necesarios unos pequeños ajustes.
Otros Shinigami hablo — señor 104 Hollows en el cuadrante 902 han sido eliminados.
Una alarma más pareció dispararse y al otro lado otro oficial hablo — 40 Hollows desaparecido en el cuadrante 201 — informó otro Shinigami — señor si los hollows siguen desapareciendo a ese ritmo en pocos días la barrera entre la Sociedad de almas y el mundo de los vivos….
— Hay que verificar constantemente la barrera de invasión y notificar al escuadrón de corrección — ordeno Akon mientras salían del lugar a pasos apresurados para llegar donde se encontraba su capitán —Capitán, esto parece ser cosa de…
Mayuri le miro de manera contemplativa — un cierto grupo, obviamente solo ellos son capaces de eliminar hollows en esas cantidades ¡son ellos, solo ellos! — Exclamo.
— ¿Qué haremos señor? — Pregunto Akon — ya notifiqué al escuadrón de corrección.
Mayuri entrecerró los ojos — no hay tiempo que perder, si esperamos alguna orden o directriz podríamos la barrera en peligro — señalo—efectúa el protocolo 25.
Akon parpadeo — ¿protocolo 25? — Pregunto dudoso — señor eso es…
— Haz lo que te ordeno, no podemos darnos el lujo de ser sentimentales porque si son ellos es seguro que el panorama no cambiara — dijo con seriedad.
En el Rungokai parte de una patrulla del onceavo escuadrón verificaban algunos raros acontecimientos que se estaban suscitando en sectores más lejanos y peligrosos del Rungokai. Justo ahora se encontraban en el sector 64 este, conocido por Sabitsura el tercer asiento Maradame Ikkaku junto al quinto asiento Yumichika Ayasegawa miraban el lugar con cautela y cierto recelo.
— Al parecer no hay nadie por aquí — señalo Yumichika.
Ikaku frunció el ceño —aún quedaba gente cuando recibí el reporte, las cosas están progresando.
El quinto asiento suspiro —quizá solo huyeron, nadie en su sano juicio se quedaría en un lugar donde la gente desaparece sin motivos.
— Si hubiesen huido el departamento de investigación sabría algo— indico — seguro ha habido más reportes.
Una Shinigami apareció y se acercó a ellos con una poco de duda — tercer asiento Maradame, he buscado por todas partes y ni siquiera un niño he podido ver — informo con cautela.
— Todo el mundo ha desaparecido junto al pueblo en si — volvió a señalar el quinto asiento — ¿misterioso no crees?
— Esto no es como aquella vez — indico Maradame regañándolo, no podía ser igual a esos días donde desaparecían Shinigamis y todo termino con la supuesta traición de algunos capitanes y tenientes, que llevo a casi un siglo de engaño para luego develar una de las traiciones más terribles en el Gotei.
— Bueno, realmente hay algo que me gustaría que vieran — otro Shinigami había aparecido y era uno que podía decirse ya tenía sus años sobre sí. Los siguieron por una pequeño sendero y al llegar pudieron notar a primera vista lo que este les deseaba mostrar— son huellas señor, todas al parecer se dirigieron a este punto y desaparecen.
— No es como si se hayan ido a otro lugar — apunto Maradame a Yumichika —más parece que fueron reunido aquí por alguna razón.
El quinto asiento frunció el ceño — ¿te diste cuenta Ikaku? — Cuestiono — hay huellas con sandalias y otras de pies descalzos, esto no es como si fuese un hollow.
—¡Que! — Exclamo un poco asustado el Shinigami que los había llevado al lugar
— Debemos informar inmediatamente al capitán para que llegue esa información al primer escuadrón — ordeno Maradame.
Mientras tanto en el mundo de los vivos, más exactamente en la casa de Ichigo un sujeto extraño había aparecido en la ventana de la habitación donde Chad, Orihime y Uryū se encontraban compartiendo un poco de alimento después de que el Shinigami sustituto hace dos días había rescatado a un nuevo Shinigami del treceavo que había sido enviado para patrullar como era costumbre. Este rápidamente lo echo de su habitación o mejor dicho de su cama y le había llevado a un lugar donde bien podría deshacerse del intruso, pero nunca espero que ese sujeto tuviese ciertas similitudes con su amigo Ishida.
El primer ataque vino al instante fue rápido y ciertamente poderoso, en este punto Ichigo sabía exactamente que eso que vio desplegar el sujeto era como el collar que usaba Uryū— entonces él es un…no puede ser, tiene como una máscara arrancar.
Fue sorprendido con otro ataque — ¿qué sucede Kurosaki Ichigo? — Cuestiono en tono burlón— solo esquivas mis ataques — señalo — a este paso necesitaras de tu Bankai si quieres derrotarme.
No sabía quién era este tipo y porque le está atacando, pero supuso que tendría que jugar su juego pensó Ichigo — Bankai….
Ante el llamado del Bankai se sintió por un breve instante el increíble poder que se desataba, el sujeto rio estrepitosamente y empezó el ataque — esto es para ti Kurosaki Ichigo tu Bankai acaba aquí, derrítete — dijo al momento y empezó — "el mar se convierte en nubes, las nubes en lluvia, la lluvia se convierte en niebla, todas las cosas que tienen forma se desvanecen" Al final de nuestra alegría, lanzamos la copa al suelo ¡Ahora! — el ataque que lanzó fue directamente hacia Ichigo, pero extrañamente no le hizo daño, el sujeto en cuestión tenía sus ojos abiertos en sorpresa.
—¡Getsuga Techou! — Grito Kurosaki lanzado su ataque poderoso dándole de lleno al sujeto que segundos antes le había atacado.
— Eso es imposible — dijo medio vivo el sujeto y luego pregunto — ¿por qué no ha desaparecido tu Bankai? — Cuestiono para sí mismo con frustración.
— ¿Desaparecer, a que te refieres? — Cuestiono Kurosaki — no sé quién eres y no me importaba en lo más mínimo hace unos minutos, pero ahora te vienes conmigo porque tengo muchas preguntas que hacerte.
De pronto apareció una sombra junto a el — ¡diablos! — Exclamo, Ichigo al momento se puso en guardia.
— No te preocupes, está sombra solo oculta a los elegidos — con esas últimas palabras el atacante se fue.
— Desapareció — susurro curioso Ichigo y se encamino de regreso a casa.
En la sociedad de almas un miembro de la fuerza correccional se encontraba en la sala personal de la primera división terminando de dar el informe del onceavo escuadrón al comandante en jefe — esos son los informes, con respecto a la actualización de parte del doceavo escuadrón ellos informan, ¡hay! — Exclamo cayendo en un ruido sordo al piso.
El comandante en jefe se giró para ver lo que sucedía ya que se encontraba de espaldas, pero pudo ver al miembro de la fuerza correccional tendido en el piso inerte, a su vez noto a siete sujetos vestidos completamente de unas túnicas de color blanco de pies a cabeza de los cuales no podía ver sus rostros. Entonces uno de ellos hablo — este es nuestro primer encuentro, tú debes ser Yamamoto Genryūsai Shigekuni capitán superior de los 13 escuadrones del Gotei — dijo con seriedad — estamos aquí para declararles la guerra — soltó sin mucha ceremonia — sin embargo, debo aceptar que estoy sorprendido de lo fácil que fue llegar a este lugar a pesar de ser la oficina, o mejor dicho la habitación personal del comandante en jefe del Gotei 13— indico el sujeto — ¿no es la seguridad deficiente?
— No hay necesidad de preocuparse — señalo el comandante — estoy aquí, no hay mejor seguridad que esta.
— Ya veo…estas serán tus últimas palabras arrogantes, Yamamoto Genryūsai — se escuchó un estallido y de pronto en la sala fue lanzado un cuerpo con una enorme flecha que le impactaba con todos y un cuerpo ensangrentado cayó al piso.
Sorprendido el comandante noto de quien se trataba — ¡Sasakibe! —soltó con pesar.
— No te entristezcas, deberías agradecerle — señalo el sujeto de antes — fue muy amable de mostrarte cual será tu final, en otras palabras, después de luchar y sacrificar todo tu final será una muerte desesperante — indico — en cinco días la Sociedad de almas será aniquilada por el Vandenreich — al instante lanzaron una flechas hacia el comandante pero este rápidamente la repelió al instante que les lanzaba una mirada de muerte — esos ojos, sé que quieres preguntar quieres somos y seguro ya sabes que no obtendrás ninguna respuesta — señalo con un tono burlón— después de todo es muy fácil adivinar quienes somos realmente, hasta siempre — se despidió.
— ¡Espera! — grito Yamamoto y al instante lanzo un ataque de sus espada, pero cuando todo el humo del ataque desapareció noto que ya no estaban — lograron escapar, su Reiatsu desapareció del Seireitei— señalo — significa que sus movimientos no se ven afectados por el Shakonmaku.
—Capitán…Genryūsai-domo — se escuchó la leve voz de Sasakibe que al parecer aún estaba vivo — hay…hay algo que necesito decirle — estaba totalmente ensangrentado y parecía hacer un gran esfuerzo por hablar — pueden llegar al Bankai — informo y el comandante se sorprendió a la vez que miraba como su teniente caía por fin muerto, víctima del ataque del que hace unos momentos había sido presa.
En un lugar desconocido donde parecía erguirse un palacio, uno de los siete sujetos que acaban de atacar el Seireitei hacían su aparición entrando a la sala principal del lugar donde justo otro se encontraba de rodillas, se podía notar su mal estado el sujeto en cuestión era responsable de ir y atacar al humano Ichigo Kurosaki, según lo visto todo había salido mal.
Lo miro y sonrío un poco divertido — que amable que te inclines ante mi Ivan, juzgando tu apariencia puedo adivinar que has sido impaciente.
El susodicho le lanzo una mirada molesta — estas bromeando, ¿quién se inclinaría ante un simple peón?
— ¿Qué dijiste, sabes con quien estás hablando? — Pregunto molesto.
— ¡Deténganse! — Exclamo una voz al fondo, de pronto el sujeto que acababa de llegar fue impactado por un ataque que corto su brazo derecho. Al momento del impacto grito de dolor — ¿cuántas veces tengo que decirlo?, no deben pelear enfrente de mi —soltó de una vez — no me gustan las peleas, ahora será mejor que me den sus informes por el bien de la paz—ordeno y fue ahí mismo que las dos personas en el salón empezaron a dar su informe de lo que habían ido hacer, luego de todo el asunto finalmente la figura que se encontraba sentada en lo que parecía ser un trono hablo —cinco días — repitió.
El sujeto al cual se le había cortado el brazo afirmo —sí, señor ese es el tiempo necesario para que la sociedad de almas y nosotros nos preparemos para la batalla.
— Es el futuro — dijo la figura en el trono, el sujeto le miro confuso — hace dos días cuando fuiste a inspeccionar el ángulo a ser usado para traspasar la frontera, dijiste que a este ritmo en un futuro cercano la sociedad de almas perdería el balance de las almas con el mundo humano, ¿verdad? — Pregunto — Luders Friegen, ¿quizá eres un profeta?
El sujeto le miro más confuso sin entender — ¿qué? — Balbuceo.
— Solo responde, te estoy preguntando si eres profeta o no — Indico.
— No señor, no lo soy —respondió al instante.
Él le miro molesto — entonces porque me estás hablando sobre el futuro, cuando lo único que me interesa saber en estos momentos es el presente — explico y así como la primera vez envió un ataque que dio de lleno al tal Luders desapareciéndolo al instante frente a la vista del otro sujeto que parecía asustado — Ivan.
— Si, señor—respondió temeroso.
— No tengo motivos para alabarte o culparte, me parece que hiciste lo suficiente para retrasar a Ichigo Kurosaki — señalo.
Este pareció sonreír— ¡muchas gracias señor!
— Tu trabajo ha terminado — dijo y extendió su mano señalando a Ivan — puedes convertirte en la primera piedra para construir la paz.
— ¡No! — se escuchó por un instante antes que desapareciera su existencia.
— ¿Estas bien con esto? — Pregunto un sujeto vestido completamente de blanco, de esos que había asaltado la primera división.
— ¿Con que? — Cuestiono el sujeto en el trono.
— ¿No dijiste tú que los arrancars son grandes soldados que no necesitan que se les enseñe a luchar? — Pregunto.
El sujeto alto, con cuerpo delgado, barba y cabello negro se puso de pie — no me preocupa, si quiero más arrancars puedo obtener los que yo quiera— señalo — hueco mundo ya es nuestro territorio, es solo otra piedra más para invadir la sociedad de almas.
En el mundo de los vivos el Shinigami sustituto regresaba a casa después de su pequeño enfrentamiento con un extraño que simplemente desapareció— he vuelto — informo a los ahí presentes.
— ¿Estas herido? — Cuestiono de inmediato Orihime, pero de pronto un sonido extraño se dejó escuchar en la habitación dejando a todos en silencio para identificar que era y de donde venia.
— Lo siento, es mi comunicador — indico el Shinigami del treceavo para luego contestar el dichoso aparato ante todos los ahí presentes solo fueron unos instantes para luego responder —sí, inmediatamente por supuesto — su tono era entre sorpresa y confusión, de pronto puso el aparato en alta voz.
— Como dije antes esto se está informando a todos los Shinigamis que han sido enviados a resguardar el mundo viviente, deben regresar inmediatamente el teniente de la primera división Sasakibe Chōjirō ha muerto — informo la voz del aparato— ya que esto también lo está escuchando Urahara Kisuke, explicare de una forma breve la situación y por favor no hagan preguntas —indico— exactamente hace 57 minutos siete personas desconocidas irrumpieron en la sala de la primera división, retirándose hace 52 minutos, el capitán general está seguro — señalo — al mismo tiempo hubieron otros intrusos cerca de la puerta Kokuryou, que vigilaban miembros de la primera división donde hubo una batalla que duro 182 segundos, 106 miembros murieron a la vez que el teniente Sasakibe fue herido mortalmente en ese lugar, de alguna manera fue llevado a la sala de la primera división y murió ahí.
Hubo un leve silencio, pero asimismo la voz al otro lado empezó de nuevo su pequeño informe — no sabemos cómo entraron los intrusos, ni cómo se fueron. Creemos que han usado un sistema que el Shakonmaku no puede bloquear, por eso mismo se pide a todos que estén alertas— con esas últimas palabras la transmisión termino.
En la tienda, la morena que llevaba parte del día en Karakura soltó un leve suspiro al final de la información que resultaba increíble a su parecer, mientras Kisuke se mostró pensativo, extrañamente no había dicho algún comentario como en otras ocasiones en que compartía sus ideas o teorías al respecto, cuando iba preguntar algo este salió del lugar con dirección a su laboratorio dejándole con muchas cosas en mente, no sabía si debía regresar de inmediato a la sociedad de almas para ser parte del funeral del teniente Sasakibe, era seguro que con lo sucedido había una probabilidad de que iniciara algún conflicto y esta vez quería estar con su familia porque en la guerra de invierno no lo estuvo, ni el desafío con los Bount, tal vez esta vez podría luchar junto a los demás.
En la sociedad de almas todos los escuadrones parecían haber entrado en un pequeño frenesí que generaba un poco de inquietud, alarma, desinformación y por supuestos los rumores de lo que podía significar el inicio de un nuevo conflicto. En la cuarta división habían llevado los pocos heridos que habían sobrevivido al ataque sorpresa gestado en la primera división y hasta ahora nadie tenía indicio de quienes eran los responsables. El treceavo empezó a llamar a sus efectivos dispersos en el mundo de los vivos, los demás escuadrones empezaron con la tarea de reunir a sus tropas y delegar tareas pequeñas a los de más bajo rango, Zaraki junto a sus asientos empezaron a llamar a sus efectivos dispersos por todo el Rungokai, todos parecían estar acuartelándose para recibir las directrices de sus superiores que a su vez permanecían expectantes del llamado de comandante general que en ese momento tenía una reunión con miembros importantes de la central 46 previniendo cualquier cosa que podía suceder en el futuro cercano, mientras tanto Shunsui y Genshirō Okikiba para preparar el funeral de Sasakibe.
En la segunda división se llamó a una reunión de emergencia, algunos Shinigamis que se encontraban en patrulla rápidamente recibieron la orden de regresar y dejar toda cualquier misión, el Gundanchō había convocado a todos sus oficiales sentados para armar la estrategia de seguridad para nobles, central 46, armar un grupo para defender la primera división ya que justo les faltaba personal y luego desplegar patrullas por el Seireitei pero para esto último debía esperar a la reunión general para ver lo que otras divisiones planeaban.
Después que Ōmaeda había salido de la oficina para enviar a la fuerza correccional y convocar a los oficiales sentados, la capitana soltó un suspiro que estaba conteniendo, su mano fue de manera inconsciente la empuñadura de su espada y su corazón parecía acelerarse. ¿Era esto lo que su pesadilla le advertía? Negó al instante esos pensamientos, los sueños no se volvían realidad, solo era un juego de su mente y el reflejo de sus miedos. Justo pensaba que había sido una fortuna que Yoruichi-sama estuviese en el mundo de los vivos donde no había sucedido nada para alarmarse, aunque también sentía cierta aprensión de no estar cerca para protegerla de primera mano, aunque podía esperar que el tendedero inútil no permitiría que le sucediese nada.
—Debes enfocarte—indico Suzumebachi—las emociones nublan el juicio y pensar demás no ayudara, nuestro trabajo es vencer al enemigo.
— Lo sé, pero es preocupante saber que esos sujetos llegaron sin ser detectados a la primera división — señalo la peli azul— no sabemos qué tan poderosos puedan ser.
—Sōsuke Aizen parecía ser demasiado poderoso y aun así fue derrotado— le recodo el espíritu de su espada—además tenemos una oportunidad ya que esta vez será en nuestro terreno, uno que conocemos a la perfección.
Soi frunció el ceño, era cierto que habían derrotado a Aizen y a todos sus secuaces, pero eso se logró con un costo y mucha ayuda de aquellos que alguna vez fueron perseguidos e injustamente señalados como traidores. Tampoco olvidaba que hubo muchos heridos de gravedad, destrucción y muerte, claro que eso es lo que siempre trae cualquier guerra o conflicto por mucho que le molestara perder —¿me prestaras tu poder para derrotar al enemigo?
— Solo si prometes no morir y luchar con todas tus fuerzas— dijo Suzumebachi.
La peli azul sonrío— ten la certeza que luchare más allá de mis fuerzas, pero no hare ninguna promesa, tiene que bastarte mi palabra — escucho como el alma de sus espada bufaba inconforme — ya vienen, creo que será mejor dejar la charla para otra ocasión.
Ōmaeda entro a la oficina, tras del llego un oficial y le siguieron otros hasta que los veinte asientos se encontraban en la pequeña sala, hicieron su saludo respectivo como dictaba el protocolo. La capitana asintió en reconocimiento y sin mas no perdió tiempo dando rodeos — desde ahora se hará una pausa en la misiones y procedimientos normales, habrá el mínimo de personal al cuerpo de patrulla — señalo con calma — la segunda división y Onmitsukidō estaremos en permanente emergencia hasta nuevo aviso — miro que todos abrían los ojos un poco sorprendidos, esas órdenes no sucedían desde la preparación de la guerra de invierno — tercer asiento, se debe tener especial cuidado con el Nido de Gusanos y todas las libertades terminan desde este día.
— Si, Gundanchō—respondió el tercer asiento de manera calma.
— Estoy segura que ya sabrán sobre lo que sucedió en la primera división y el teniente Sasakibe— sus subordinados asintieron en comprensión — espero que estén alertas en lo que pueda suceder en un futuro — miro hacia el sujeto sentado en el quinto lugar a su izquierda — Ryota, prepare un grupo para ser desplegado en la primera división en apoyo a la falta de personal y envié un grupo para resguardar central 46.
— Se hará como ordene taichō —respondió el quinto asiento.
Ōmaeda miro hacia su derecha reconociendo a un miembro del cuerpo correccional que luego de dar su mensaje se fue —taichō, informan que los hombres están llegando y se forman en el patio.
Soi miro a sus subordinados con asientos, aquellos que había elegido personalmente luego de un examen exhaustivo hace seiscientos años atrás— no tengo que decirles que esto puede ser el principio de otro conflicto, peleen con todo su poder y convicción, no quiero fracasos de su parte— todos se asintieron en respuesta y reconocimiento, estaban en el Onmitsukidō, sabían que un error, fracaso o debilidad los llevaba a una muerte segura, su capitana y comandante los había entrenado de manera implacable para que esto no sucediera — vamos al campo con los hombres.
Todos se dispusieron a salir y la peli azul llamo suavemente al cuarto asiento que justo pasaba a su lado— Kai — este se detuvo.
— A sus órdenes comandante — saludo con una inclinación y su puño en el pecho como era costumbre.
Soi frunció el ceño — prepare su unidad para aplicar el protocolo noble.
Los ojos cafés del cuarto asiento se mostraron sorprendidos pues le parecía que era muy pronto — se hará según sus instrucciones Gundanchō — dijo, luego dudo ante un importante detalle — los informes señalan que Shihōin-dono viajo al mundo de los vivos, ¿envío un grupo?
Soi sopeso la decisión — envía dos elementos — ordeno — que sea de los mejores, deben intentar pasar desapercibidos y actuar solo si es necesario.
— Hare según sus órdenes— señalo, sabiendo que aun aquellos con asientos era difícil ocultarse de su Gundanchō y menos lo sería para la vigésima cabeza del clan Shihōin.
— Kai — llamo por última vez y este le miro serio —confío en que no habrá fracaso de tu parte.
El Shinigami se puso serio — el fracaso significa muerte — indico — no fallare Capitán.
La peli azul asintió y siguieron su camino a los campos de entrenamiento del segundo escuadrón donde había una plataforma en la que el Gundanchō, fukutaichō o quien fuera el encargado observaba los ejercicios de entrenamiento. Cuando Soi Fong se puso al frente pudo ver a sus subordinados en su totalidad, alineados en un orden casi perfecto y en completo silencio esperando las indicaciones, inconscientemente esa imagen le trajo algunos recuerdos a la peli azul.
***************** Flash Back******************
Soi Fong se encontraba a un lado del campo de pruebas de la primera división y trataba de calmar sus respiración cansada, su mente era un pulular de pensamientos y dudas. Ya había terminado el taishushiken y los testigos habían sido Ginrei, Unohana, Shunsui, Ukitake y el comandante General. Había escuchado la breve charla que Jūshirō había tenido con Shunsui sobre la poca movilidad que le daba el Bankai, a su vez el castaño señalo que no podría usar Shunpo. Al momento Ukitake había jadeado sorprendido por el poder abrumador que se sintió al lanzar su Bankai, Kyōraku a cambio se mostró asombrado del poder lanzado que según su criterio era devastador.
La peli azul frunció el ceño como era su costumbre, muy a su pesar sabía que con su Bankai había perdido sigilo, control, precisión, sorpresa, apenas podía pelear y tener cierta movilidad. Ciertamente había pasado la prueba para obtener la capitanía, pero decidió que de ahora en adelante usaría el Bankai como un último recurso. Cuando sucedió la ceremonia oficial todo paso como un borrón para Soi Fong, había visto a los capitanes, los nuevos y lo que conocía de siempre, también escucho un dejo de orgullo en el sōtaichō ante la mención de haber logrado Bankai en corto tiempo, además de pedirle conducirse en su cargo con honor y lealtad.
Así mismo había notado la leve sonrisa satisfecha de Retsu, la mirada seria de Ginrei que asentía conforme sintiéndose como una niña en su graduación, aunque ciertamente ya no era más una jovencita. Pero de pronto todo alrededor se puso en pausa pues al instante de ser colocado el Haori en su cuerpo, sintió un peso extra en sus hombros y más que todo la enormidad de los cargos y títulos. Con su nombramiento terminaba la era de Shihōin Yoruichi vigésima segunda cabeza de la noble casa Shihōin, así como terminaba el control de la noble casa que lidero desde siempre el Onmitsukidō, al final recibió las felicitaciones de todos los capitanes para despedirse, como había instruido Yamamoto, ahora debía presentarse ante sus hombres con su investidura oficial y sus títulos.
No podía negar que sentía como su alma se encogía ante el significado de lo que vendría de ahora en adelante, llego a la sede del segundo escuadrón notando que en el patio principal donde se hacían los entrenamientos todos se encontraban ya reunidos, iba de salida cuando se vio reflejada en un espejo, miro el Haori con detenimiento ese con el símbolo del escuadrón dos que antes pertenecía a su capitán, no podía recordar cuantas veces corrió tras de ella escoltándole y viendo ese símbolo en su espalda sabiendo que nunca lograría alcanzarle. Ante ese pensamiento su respiración se entrecorto y sus ojos se anegaron de lágrimas, al instante los froto con la manga del Haori, de pronto sintió que la túnica se apretaba sobre su espalda, sintiendo un peso invisible que le subía por la columna y llegaba hasta sus hombros. Fue cuando sintió ese Reiatsu y de pronto ahí estaba a unos pasos de ella — Ukitake taichō, ¿en qué puedo ayudarle?
Jūshirō mostraba rostro serio pero sus ojos eran suaves al mirar a la joven, lo había notado al final de la ceremonia. Estaba abrumada y ciertamente era un enorme peso el que habían puesto sobre sus hombros, siempre lo fue desde la deserción de Yoruichi, esa chica tuvo que soportar la traición, arreglar el desorden dejado por su antecesora, mantener el escuadrón y Onmitsukidō funcional — Soi Fong taichō — saludo, ante sus ojos solo era una niña con una herida profunda de traición, años antes le había visto seguir a la heredera Shihōin, sirviéndole con lealtad, obediente, con una mirada de adoración — sé que todo esto que ha pasado ha sido un desastre, pero recuerde que como capitanes debemos afrontar todo con firmeza y honor, como capitán tendrá que estar con sus hombres y acompañarlos en la transición del nuevo liderazgo, deberá hacerle frente a las consultas de central 46 sobre la deserción y deberá de aceptar las decisiones para los…traidores.
La peli azul carraspeo para aclarar su vos, asintiendo conforme — entiendo, agradezco sus palabras Ukitake taichō — acepto mansamente sabiendo que el solo tenía buenas intenciones.
Ukitake le sonrió levemente, admiraba el hecho de que aun con todo lo sucedido ella era valiente — cualquier cosa estoy a su disposición, ya sabe dónde encontrarme.
Con esas últimas palabras uso Shunpo y salió de ahí inmediatamente, Soi sintió que de nuevo vendrían las lágrimas, pero apretó fuertemente sus puños temblando tratando de contenerlas, no debería llorar pensó. Como capitán debía ponerse al frente para enfrentar lo que se avecinaba, como capitán debía estar con sus hombres enseñándoles a mejorar en orden, fuerza y habilidades. Se dijo a sí misma que como comandante soportaría todo sin pestañar, sin quejas y debilidades, se obligaría a soportar la daga en su corazón, la vergüenza de la traición que manchaba el escuadrón y Onmitsukidō.
Hace unos días le había preguntado a Retsu si pensaba que estaba preparada para ese cargo, esta le miro seria y le dijo: "Tienes honor, lealtad, poder y fuerza, siempre he creído que amas profundamente lo que haces" Frunció el ceño al pensar en el concepto de amor, le sonaba tan vacío, lejano y hasta confuso, quizá hace unos años podía sentir ese sentimiento ardiendo en su corazón, pero justo ahora le era totalmente desconocido e indiferente, porque quizá se había ido junto con la persona que traiciono su confianza y destrozó su corazón.
Con ese último pensamiento salió de las oficinas hacia el amplio patio donde el teniente y los miembros sentados le esperaban, al llegar fue inmediatamente anunciada como Capitana y Gundanchō del escuadrón, al instante dio un discurso y ciertas directrices a sus tropas que se encontraban debidamente ordenados en largas filas, luego de despachar a los miembros rasos, llamo a una reunión con sus colaboradores más cercanos, le recibieron con solemnidad y una reverencia aunque lo sabía de antemano, siempre le compararían con ella y eso no sería bueno en un futuro. Solo esperaría encontrar con el tiempo Shinigamis talentosos y que no tuviesen tan presente a la antigua capitana.
*********************Fin Flash Back********************
La peli azul suspiro reconocía que su nombramiento como capitana era un recuerdo un tanto amargo, pero no por eso lo iba a borrar de su mente porque fue solo un paso para seguir adelante y ahora era menester pensar en el futuro — seré breve — empezó la peli azul el breve discurso a sus tropas — ya deben saber sobre los desafortunados acontecimientos suscitados en el primer escuadrón, desde este momento estamos en completa alerta — informo — ningún Shinigami y miembro del Onmitsukidō tiene permitido abandonar del escuadrón, no sabemos que puede venir en un futuro pero para eso hemos entrenado — señalo seria — peleen con valor, luchen con astucia y venzan al enemigo porque cualquier error significa la muerte — termino su discurso— busquen su grupo y reúnanse con su superior para indicaciones, están despedidos — vio a todos retirarse en perfecto orden y de pronto, extendió su mano — es hora Ōmaeda — dijo con seriedad luego de despedir la mariposa que entrego el mensaje.
Todo estaba dispuesto para la ceremonia de cremación en lo alto de una montaña, seis de los maestros de ceremonia ya tenían encendidas las antorchas a un lado del altar. El comandante en jefe estaba frente dando una pequeña oración, ya se había dado un leve discurso por parte de Genshirō Okikiba, había leído el libro de registro donde narraba como el teniente Chōjirō Sasakibe había sido destinado para convertirse en capitán, que había controlado Bankai antes que Shunsui y Ukitake, aunque nunca uso esa habilidad frente a nadie, aun con el tiempo vio pasar muchos capitanes y tenientes, hasta pudo reemplazar alguno de ellos pero el desestimo ese honor por el simple hecho de que había jurado ser el teniente de Yamamoto mientras el viviera.
El discurso siguió un poco más, la solemnidad era palpable en el lugar y a unos pocos metros los capitanes y tenientes miraban la escena de lo más ceremoniosos y en total silencio, con excepción de los pequeños susurros de algunos tenientes "dicen que nunca participo en una batalla" susurraban, aun cuando sabían que era un teniente de respeto y había sido su superior por años.
— Nunca fue de los que le importo lo que dijeran de el — apunto Shunsui en voz baja y con cierta calma, sabiendo que todos los capitanes y tenientes escuchaban — muchos le tildaban de ser como un Sekikan — apunto — también desestimo ser un sustituto de autoridad de capitán, como lo fueron en su tiempo Kira e Hisagi y todo esto por su estricta lealtad.
Hubo un silencio un tanto reflexivo entre capitanes y tenientes, entonces fue Ukitake quien hablo — entiendan que este hombre uso Bankai en una pelea solo una vez y murió por defender a quien juro servir.
Byakuya susurro — creo unos novatos como nosotros no podríamos entender el dolor que el comandante está sintiendo en estos momentos, por mucho que hayamos padecido ciertas perdidas.
Todos guardaron silencio e inclinaron sus cabezas en respecto, el solemne discurso por fin había terminado y los miembros del protocolo se movían con sus antorchas hacia el centro. La voz profunda de Yamamoto resonó en el lugar — enciendan el fuego — sin más ordenes las antorchas fueron puestas en el altar y este empezó a encenderse, todos vieron como el fuego empezó a expandirse y de pronto el humo empezó a subir. Se quedaron ahí hasta que no hubo nada más que cenizas en el lugar y el humo en el cielo había sido disperso por el viento, toda la ceremonia del entierro había terminado.
Ichigo Kurosaki había dejado su habitación para despejar un poco su mente de todo lo que había ocurrido, el Shinigami del treceavo había salido al instante hacia la sociedad de alamas y los demás habían optado para ir cada uno a su casa quizá pensando en lo terrible que seria que otra batalla se desarrollara, el peli naranja por otro lado pensaba no solo en eso, podía recordar al teniente de la primera división pues le había enfrentado cuando fue al rescate de Rukia, no era un simple teniente pues había sentido su poder nivel capitán y aun así había muerto así no más, su mente se dirigió a sus amigos en la Sociedad de almas. Rukia, Renji, Ukitake, Tōshirō, Matsumoto, Ikaku, Yumichika, Zaraki y todos los demás.
De pronto sintió que algo húmedo caía en su cabeza, por inercia paso su mano y con un poco de asco noto que parecía ser algo como moco, alzo su rostro al instante y lo vio una pequeña garganta fue abierta y un lloriqueo se escuchó, el parpadeo confuso y sorprendido — ¿Nell? — Pregunto cuando la pequeña arrancar ya caía sobre el como si fuese un peso muerto lanzándolos a los dos al piso.
— Ichigo — lloriqueaba la pequeña arrancar
El Shinigami sustituto le miro serio — ¿Cómo es que apareces de pronto, después de tanto tiempo? — Pregunto notando como la arrancar se aferraba a su vestimenta.
— Ayúdame Ichigo, por favor — pidió — hueco mundo esta…— moqueo un poco limpiando sus lágrimas — es malo Ichigo.
— A que te refieres Nell, ¿qué está pasando en hueco mundo? — Pregunto el Shinigami sustituto.
Nell moqueo una vez más — Hueco Mundo fue atacado — respondió con ojos llorosos.
El sustituto de Shinigami suspiro y tomo a la pequeña Nell en sus brazos, esto no podía estar sucediendo de todas las cosas, no podía ser que justo en esos momentos hubiese algún tipo de problema en hueco mundo, eso no ayudaba en nada cuando en la Sociedad de almas justamente estaban enterrando al teniente del primer escuadrón, sin contar el repentino ataque del que había sido presa, sabía que era mejor ir a su casa y llamar a los demás y mantenerlos informados, además debían ver qué era lo que podían hacer, pero antes debía saber de la propia Nell que era lo que estaba sucediendo, ya listo para seguir su camino fue presa de otro asalto por así decirlo ya que del cielo nuevamente alguien había aparecido y casi cae sobre él, siendo nada más y nada menos que Pesche quien había aterrizado en plena acera de cabeza y levantándose del lugar de a poco. El peli naranja supuso que esto era de esperar y había sido una suerte que nadie lo haya visto.
Yoruichi Shihōin se había quedado en el mundo viviente muy a su pesar de que había deseado ir a la Sociedad de almas y estar presente en la ceremonia de cremación del teniente Sasakibe. Los sensores de Kisuke se habían puesto locos y señalaban que una garganta se había abierto en Karakura dos veces en el mismo lugar, pero antes de eso habían tenido una especie de distorsión de energía entre el mundo viviente justo como la que había atravesado los tres mundo hace algunos días. Los dos sospecharon que eso no era algo casual y que algo serio estaba a punto de suceder, por mucho que la morena quiso salir inmediatamente a investigar Kisuke dijo que esta vez sería el quien haría ese trabajo.
Dejándole a cargo de monitorear todos esos estúpidos aparatos del cual había recibido una instrucción exprés de parte del científico y con la molestia de ver como se tomaba su tiempo para vestirse de manera adecuada con sus tontos implementos. Luego de casi diez minutos él se había marchado con las instrucciones de no moverse de su lugar e informar al Seireitei sobre lo que habían descubierto a sabiendas que posiblemente Mayuri ya sabría del todo el asunto, mientras esperaba que el tendedero regresara con respuestas de su investigación de campo.
De pronto noto que algo en el monitor parpadeaba y también lo pudo sentir al instante, el pequeño destello de Reiatsu que parecía provenir de dos personas y que de pronto pareció desaparecer, no perdió tiempo y salió disparada hacia la fachada de la tienda y tras de ella apareció Tessai con rostro serio, fue en ese momento cuando una figura vestida de negro aterrizo delante de ella.
— Shihōin-dono, lamento interrumpir de esta manera su tranquilidad — dijo al instante el miembro del Onmitsukidō, con un dejo de pesar en su voz dando entender que había fallado en algo, la morena le miro seria en espera de lo que tenía que decir.
— ¿Algo ha pasado? — Cuestiono.
El sujeto se inclinó y hablo con cierto temor — somos dos miembros del Onmitsukidō que hemos sido enviados para resguardar su seguridad — apunto serio — el protocolo noble fue activado y estamos asignados a su señoría.
La morena frunció el ceño, el protocolo noble era para cuidar de … sonrío, por supuesto ella era noble aun así era un poco exagerado, no necesitaba que cuidaran su espalda y Soi lo sabía a la perfección, suspiro pensando que era mejor dejarlo pasar — ¿cuáles son sus órdenes? — Pregunto al instante.
— Vigilar su seguridad, estar ocultos y tratar de pasar desapercibidos — informo con un dejo de vergüenza.
Pudo notar que sabían que era imposible y en eso habían fallado de manera vergonzosa y si su capitana lo supiera los pobres serian pulpa, Soi a veces esperaba demasiado de sus subalternos o les imponía estándares demasiado altos — en otras circunstancias los despacharía de inmediato, pero dejare que cumplan sus órdenes con la única condición de que lo que vean que suceda aquí no sea informado a su comandante.
El sujeto pareció meditar un momento — nuestras ordenes son cuidar de la seguridad de su alteza, ante lo demás no tenemos protocolo a seguir — señalo.
La morena sonrío satisfecha — entonces, estamos de acuerdo — apunto — manténgase ocultos y sigan con su buen trabajo — con esas últimas palabras ella desapareció al interior de la tienda mientras el miembro del Onmitsukidō salía del lugar a ocultarse o lo que fuera, Tessai suspiro ante lo que estaba sucediendo, sabía que tener subalternos de la capitana del segundo escuadrón podría ser un problema para Kisuke Urahara, pero Shihōin-dono los había aceptado y confiaba en su criterio.
Yoruichi regreso al pequeño laboratorio donde se encontraban los monitores, nada había cambiado y aunque se había movido de supuesto solo habían sido unos pocos minutos, nada que pudiese ser un factor según su apreciación. Suspiro cansinamente no sabía que pensar al respecto, el que Soi decidiese aplicar el protocolo noble era un poco exagerado según su apreciación, pero si era sincera consigo misma en el fondo sentía que era mejor ser precavida a lamentar después y la seguridad de los nobles era un asunto delicado para el Gundanchō, era preciso cuidar la línea sanguínea principal de las casas nobles.
Asignar seguridad a cada casa noble en tiempo de guerra o conflicto era más que un deber, era un mandato divino que era especialmente dado al Gundanchō y capitán de la segunda división, su misión era preservar la línea noble principal, así como resguardar a la cabeza del clan, sus herederos y conyugues, propiedades y tesoros. También era su deber asignar algunos guardias a las cabezas de las familias nobles menores con alta tradición y a quienes prestaban su servicio al Seireitei aun cuando algunos ocupaban Shinigamis de su propio escuadrón como era el caso de los Kuchiki. Yoruichi sabía que algunas veces ese era un trabajo un tanto ingrato y difícil, aun recordaba las quejas que Kūkaku había puesto de Soi Fong por asignarle algunos guardias la última vez que hubo una lucha, ciertamente su amiga era un poco molesta pero la capitana de la segunda división podría ser más que una necia en sus responsabilidades y de algún modo se había ganado el respeto de la Shiba.
Su pensamiento fue directamente a su clan, especialmente a su familia que a este tiempo ya tuviesen un pequeño destacamento del Onmitsukidō. Confiaba en que Soi fuese más que cuidadosa con su familia por obvias razones, aun así, sentía la necesidad de ser ella en estar presente y no estar ahí en el mundo viviente, ya había pasado muchos conflictos fuera sin saber nada de ellos o simplemente obviar el hecho de que podían salir afectados como daño colateral. Lo había pensado desde el momento en que escucharon sobre el ataque al primer escuadrón, el luchar en la Sociedad de almas junto a sus colegas y Soi Fong. Pero justo ahora solo debía esperar un poco más y en cualquier oportunidad regresaría al Seireitei.
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