CAPITULO No 12
Kisuke sonrío levemente al ver el lugar, era enorme y muy blanco aun así podría decirse que la reina de hueco mundo no se encontraba ahí. Había sido una suerte que su llegada no fuera percibida y todo gracias a esos Quincys que al parecer habían sido regresados a la fuerza por si podía decirlo de esa manera. La verdad era que no importaba porque en este punto tenían una pequeña ventaja. Se habían apostado en un lugar un poco alejado y esperaban por Grimmjow que había sido el encargado de explorar los alrededores. El tendedero suspiro un poco, algunas cosas estaban saliendo conforme a lo sospechado como el hecho de que su misión de rescate a Tia Halibel tomaría unos días y por consiguiente retrasaba su llegada a la Sociedad de Almas, solo esperaba que Yoruichi no se desesperara y olvidara sus últimas instrucciones de esperar por él.
En el Seireitei las noticias volaron rápidamente, dos de los tres Quincys habían sido derrotados y con ellos abandonaron la Sociedad de almas, pero habían dejado tras de sí dos capitanes heridos y un teniente que habían sido llevados al cuarto escuadrón aun cuando parecía que sus vidas no corrían peligro. Shunsui había recibido los informes de primera mano y según estos Rangiku fue dada de alta rápidamente ya que Zaraki le había salvado el culo según dijo la teniente, Hitsugaya no necesito demasiados cuidados pues sus heridas eran físicas, por otro lado, Soi Fong era un caso totalmente diferente, no solo había tenido heridas físicas si no que su Reiatsu era bajo considerablemente y requería descanso ya que en su enfrentamiento anterior paso por el mismo problema.
Ichigo había ido con Mayuri de nuevo para ver que opciones podía darle para reparar su Zanpakutō, por mucho que hubiese querido ayudar en el nuevo enfrentamiento sabía que no era conveniente, sin su espada era solo un lastre. Yoruichi había ido con su familia y para su propio alivio todo estaba bien y normal, Kai que era el cuarto asiento de Soi Fong había salido a su encuentro para darle la bienvenida y la noticia de que su familia se encontraba bien, él era el encargado del protocolo noble. No hubo mayor charla o explicación ella entro a su casa y noto como sus escoltas que le resguardaron en el mundo de los vivos empezaban a dar sus informes, Yoruichi no era ciega y mucho menos una tonta, había visto toda la destrucción en su camino, así como no sintió algunos Reiatsus que conocía a la perfección y eso fue desconcertante.
Había subido a su habitación para tomar una ducha y vestirse más adecuadamente para lo que podía ser un enfrentamiento de vida o muerte. Sabía que sus padres no querían que se involucrara tan directamente en la guerra por obvias razones, pero eso para Yoruichi estaba fuera de discusión. Un matrimonio y heredero no eran prioridad para ella hoy mucho menos hace un siglo, justo ahí estaba Yūshirō si les preocupaba la línea de sangre y la perpetuidad de la casa noble, en todo caso la morena no tenía intención alguna de morir en manos de un Quincy. Según lo último que había escuchado al salir del doceavo escuadrón fue que Soi Fong había sido llevada al cuarto escuadrón, así como el capitán del décimo, la noticia más sorprendente era que ahora el cuarto se encontraba ubicado en los terrenos de la academia y ese sería el primer lugar que visitaría.
Yoruichi había llegado a la academia Shinō, se sorprendió de gran manera al notar que todo el lugar estaba resguardado por una poderosa barrera Kidō que hacia el lugar invisible a los ojos normales y no dejaba pasar a nadie que no fuera Shinigami, según le había explicado el guardia que se encontraba afuera para ayudar aquellos que no sabían del asunto. La morena sintió un poco de alivio al entrar y notar todo el movimiento de los curanderos y algunos pacientes que estaban siendo dado de alta, atrás había dejado a sus dos escoltas por mucho que el cuarto asiento le suplico, así como los reclamos y molestia de su padre al exigirle quedarse con ellos en casa. Frunció el ceño al no percibir el Reiatsu de la capitana del cuarto escuadrón, aunque bien pudo identificar el de su teniente Isane, por lo que se dirigió donde se encontraba.
Isane daba algunas instrucciones y enviaba lo que era un informe con un miembro del cuerpo correccional — Isane fukutaichō — llamo la morena seria.
La peli gris suspiro al verle — Soi Fong taichō está en aquella habitación, sus heridas no fueron de cuidado y solo necesita descansar y recuperar su Reiatsu — informo.
La morena parpadeo sorprendida al ser informada de primera mano sobre Soi Fong ni Unohana era tan abierta a darle información de su pequeña abeja, aunque lo que quería preguntar era otra cosa — ¿dónde está Retsu? — Cuestiono al instante y pudo notarlo, ese leve estremecimiento en la teniente.
Kotetsu suspiro y se acercó un poco a la morena — mi capitán fue enviada a una misión, por ahora yo estoy a cargo — dijo lo último suavemente.
La morena fue tomada por sorpresa, ¿una misión? Si Retsu no estaba cuidando de los enfermos esa misión seguramente era importante de esas que era de vida o muerte y el que dejaran a Kotetsu a cargo lo confirmaba — entiendo — dijo con cautela y de pronto una curandera apareció.
— Teniente, Soi Fong taichō despertó y quiere su alta — informo con rostro afligido.
Isane suspiro cansinamente ella no podría retenerle como lo hacía su capitán, la morena sonrío levemente — deja que me encargue — pidió y pudo notar el alivio en el rostro de Isane.
— Lo agradecería — dijo suavemente y vio como esta buscaba la habitación que antes le había señalado la peli gris.
Yoruichi toco levemente la puerta, aun cuando escucho que en el interior no había silencio quería mantener el protocolo del cuarto escuadrón. Luego de esos pequeños toques en la puerta se dispuso a entrar y noto que Soi estaba casi completamente vestida y justo luchaba para terminar de poner su atuendo aun cuando su Haori se encontraba colgado en el perchero de la esquina.
— ¿Dónde está Unohana taichō? — Pregunto un poco sorprendida al notar que era Yoruichi quien entraba a la habitación, no lo esperaba y tampoco le sentó bien porque se suponía que debía estar en el mundo de los vivos lejos de toda esta matanza.
La morena frunció el ceño — ocupada, pero seguramente no estaría contenta al saber que no cuidas tu recuperación — apunto — ¿qué haces Soi Fong? — Cuestiono — estas herida y debes recuperarte.
La capitana suspiro cansinamente — estoy bien, no es nada de cuidado y estoy segura que Retsu e Isane necesitan atender otros heridos más graves — señalo — ¿qué hace en la Sociedad de Almas? — Cuestiono y vio la expresión molesta de la morena — en todo caso debería estar en la mansión Shihōin con su familia, cuidar de la línea de sangre y en consecuencia a la cabeza de un clan más siendo noble es primordial.
Yoruichi suspiro — he cuidado mi seguridad antes sin preocuparme por las reglas nobles, no sé porque ahora te pones quisquillosa al respecto — dijo encogiéndose de hombros — además venía a ver como estabas.
Soi Fong suspiro, si presionaba demasiado Yoruichi estaría más predispuesta sobre su seguridad por mucho que sintió como su corazón se detenía un instante ante su última declaración — estoy bien como puede ver, no tiene por qué preocuparse ya que, así como usted he tenido un siglo y poco más para aprender a cuidar de mí misma — dijo.
La morena parpadeo sorprendida, pero lo sabía mejor que nadie ella estaba herida y no era de una manera física. Su escuadrón había sido golpeado de una manera terrible por su misma arma y eso posiblemente estaba carcomiéndole por dentro — me imagino que ya recuperaste tu Bankai.
La peli azul pareció relajarse, le gustara o no sabía que estaba tratando de proyectar su enojo y frustración hacia la morena — si, por suerte esta devuelta — dijo con calma.
— Me entere de lo que sucedió con tu escuadrón — dijo con pesar la morena — sé que hiciste todo lo posible por que no tuviesen tanto daño, pero debes aceptar que tu Bankai es muy poderoso.
Soi le miro y pareció bajar su guardia — creo que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde y lo usan en tu contra — señalo, aun así, la morena noto como apretaba su puño.
— Acabaremos con ellos — dijo la morena con una sonrisa altanera — lo haremos y veras que no sabrán como sucedió, pero debes tomar un poco más de descanso para que puedas estar en un cien por ciento.
La capitana del segundo escuadrón sopeso las palabras de la morena, su declaración sobre una victoria y acabar con el enemigo había sido dicha de manera tan veraz que le dio temor, no por el enemigo en sí, sino por lo que eso implicaba que era el hecho de que Yoruichi pensaba ser partícipe de esa guerra y no lo podía permitir, por eso mismo había sugerido que ayudara a Kisuke en el mundo de los vivos y fue una suerte que Jūshirō y Shunsui habían apoyado esa idea. Confiaba en que el idiota de Urahara cuidara de ella, pero como siempre ese tendedero tenía sus propios planes y a ella no le convenia el ir contra los deseos de la princesa Shihōin pues nunca fue una estrategia inteligente, eso lo supo desde que era parte de su guardia, entonces como todas esas veces lo mejor era estar pegada a ella y ver la mejor manera de protegerle de todos y sobre todo de ella misma.
Suspiro un poco — bien me quedare un poco más — acepto la peli azul aun cuando la morena pareció desconfiada — puede preguntar a Kotetsu mañana si me quede parte del día en el cuarto escuadrón.
— Tengo una mejor idea — dijo la morena con una sonrisa pícara — me quedare aquí contigo.
Soi sonrío internamente, esto era una pequeña victoria, pero tampoco debía ser poco convincente — no es necesario que se moleste Yoruichi-sama — expreso mansamente.
— No es ninguna molestia — negó al instante con una leve sonrisa — será como en los viejos tiempos, ¿lo recuerdas? Cuando tenía que obligarte a tomar todo el tratamiento médico de Retsu.
La peli azul asintió levemente, como no iba a recordar los momentos en que de alguna manera habían sido los más felices de su corta vida. Se sentó levemente en la cama — si lo recuerdo — confirmo suavemente — creo que me recostare un poco.
— Ese es el plan — apunto — que descanses y te recuperes por completo — dijo mientras tomaba asiento en una silla.
Shunsui recibió el mensaje se Kurotsuchi informándole que el escuadrón cero estaba por llegar, lo esperaba de un momento a otro pues era algo inevitable, debía aceptar que hubiese preferido que esto sucediera hace unos meses antes donde todo estaba en paz y tranquilidad. Entonces hubiesen sido un mejor factor ante los Quincys y en defender la Sociedad de Almas, pero tampoco era tarde para darle vuelta a todo el asunto. Tomo las tres carpetas de informes y los abrió, las fotos de tres capitanes fue lo primero que vio y después miro la primer página bajando un poco en las pequeñas notas que había hecho Yamamoto Genryūsai donde ponía los puntos fuertes y los puntos débiles de cada uno de los escogidos, hojeo un poco más con curiosidad y vio los registros médicos, algunos otros informes antiguos de algunos capitanes antiguos como Ishin Shiba, Ginrei Kuchiki y Yoruichi Shihōin.
No cabía duda de que esto era una tarea de años de seguimiento sin que los involucrados los sospechasen o supieran, hace mucho que no sucedía algo como esto y cuando paso en su tiempo Yoruichi Shihōin y Kisuke Urahara fueron al palacio del Alma Rey llevados por el escuadrón cero, su ausencia fue fácilmente cubierta con la excusa de que iban a ser parte de una misión secreta para el sōtaichō. Aunque ahora seguramente sería muy difícil encubrir todo el asunto, que tres capitanes desaparecieran, así como así en una guerra no era algo para pasar por alto, sin contar que algunos de ellos tenían personas muy allegadas como parte de su círculo íntimo y habían sido heridos, uno de gravedad. Kyōraku Shunsui suspiro y guardo los informes en su lugar, no tenía tiempo que perder pensando, debía ir al cuarto escuadrón para dar la noticia.
Kurotsuchi había dejado su escuadrón junto a Ichigo Kurosaki que no entendía lo que sucedía exactamente y quienes eran estas personas de las que el capitán del doceavo escuadrón hablaba. Realmente estaba confundido, no sabía que existía tal cosa como el escuadrón cero, en todo caso se preguntaba porque no habían aparecido todo este tiempo, además que en la guerra contra Aizen no escucho algo de ellos, menos de ser mencionados por Urahara cuando planeaban el rescate de Rukia, ni Yoruichi los había mencionado cuando les explico sobre cada división, capitanes y tenientes. ¿Por qué aparecían hasta hoy y cuál era el empeño de ser recibidos por los capitanes del Gotei, porque tenía que ir el también? Eso es lo que Mayuri había mencionado al mensajero y ahora se dirigían al lugar donde llegarían.
Shunsui entro al cuarto escuadrón y tras el Nanao Ise le seguía muy de cerca, al instante noto que Isane Kotetsu venía a su encuentro — comandante Kyōraku — saludo con una inclinación.
— Vamos deja el protocolo — pidió suavemente — ¿dónde está el capitán Hitsugaya y Soi Fong? — Cuestiono.
Isane parpadeo — el capitán Hitsugaya se encuentra en esa habitación listo para ser dado de alta — informo señalando la primera a la izquierda — Soi Fong taichō se encuentra en la tercera habitación después de la esquina a su derecha — señalo con calma.
— ¿Cuál es el diagnostico de Kuchiki Byakuya? — Pregunto.
— Es grave, no ha despertado y no se espera que despierte pronto — informo — sus heridas fueron de consideración, fue atacado con su propio Bankai dos veces y según los informes de Renji fukutaichō fue de manera directa.
Shunsui frunció el ceño, todo era un lio y no sabía cómo lo harían, pero una cosa era segura el escuadrón cero se lo llevaría de una manera u otra — vamos con Hitsugaya y luego con Soi Fong — dijo a Nanao y fueron directamente a la habitación.
Después de casi diez minutos el capitán en jefe salió de la habitación del capitán del décimo escuadrón con una sonrisa satisfecha, no espera menos de él y ciertamente había tomado todo el asunto para bien. Había explicado a grandes rasgos sobre la situación y aunque se mostró un poco escéptico de dejar su escuadrón y la Sociedad de Almas en las circunstancias actuales supo entender que era para un bien mejor. Ahora se dirigía con pasos firmes hacia la habitación de la capitana del segundo escuadrón creía que con ella todo sería más fácil, Soi Fong era inteligente, una estratega formidable y por lo tanto no desaprovecharía una oportunidad para tener una ventaja en esta guerra, por supuesto que no más cuando era de las que entrenaba hasta la saciedad por ser más fuerte.
Toco la puerta y cuando escucho el leve "adelante" no dudo en pasar y tras el cómo siempre su teniente, pero al instante se llevó la pequeña sorpresa de que Soi Fong no se encontraba sola. Yoruichi sonrío al instante de verle — ¡Shunsui! — Saludo con una enorme sonrisa — lo siento, debo decir comandante en jefe.
El castaño sonrío levemente — vamos, esta vez no es necesaria tanta formalidad princesa de la casa Shihōin — apunto suavemente mientras que la morena ponía los ojos.
— Sōtaichō — saludo un poco formal Soi Fong — ¿sucede algo? — Cuestiono al notar que aun con todo el castaño no parecía tan relajado.
Shunsui miro hacia la morena, no era algo que debía ocultar y ella ya había pasado por esa misma situación así que no vio problema que estuviese ahí en ese momento — Soi Fong taichō, debo de informar que la guardia del rey alma llegara en unos momentos a la Sociedad de Almas — inicio, pero pudo notar la breve sorpresa en los ojos dorados de la morena — el escuadrón cero tiende dar un seguimiento de algunos Shinigamis de nivel capitán con ciertas capacidades especiales para llevarlos a un entrenamiento al palacio del rey, en este caso tu eres parte de esos capitanes que han sido seleccionados.
La capitana frunció el ceño — un entrenamiento del escuadrón cero — repitió con un poco asombro — ¿ahora? — Cuestionó suavemente — ¿qué pasara si el enemigo ataca y quienes son los otros capitanes? — Pregunto, ciertamente estaba sorprendida con la situación y en este punto debía pensar en todo.
Yoruichi trato de recordar como respirar ante el anuncio de que Soi Fong había sido seleccionada para el entrenamiento con el escuadrón cero. Ciertamente habían elegido a alguien sobresaliente, ella misma lo sabía de primera mano, pero este no era un buen momento con un conflicto a la puerta, aun recordaba lo difícil que había sido para ella y Kisuke ese entrenamiento en el palacio, además Soi había sido herida hace poco y no podía ser que el escudaron cero despojara de algunos capitanes al Gotei cuando más los necesitaba.
— Bueno, tú eres una — inicio la respuesta Kyōraku — el capitán Hitsugaya y Kuchiki.
Soi Frunció el ceño — pero Kuchiki está gravemente herido — apunto al instante y vio como Shunsui se encogía de hombros.
— Esta en la lista, así que de aquí en adelante será problema del escuadrón cero ver cómo proceder en estas instancias — dijo con seriedad.
Yoruichi miro hacia la peli azul que parecía un poco cautelosa de la situación, aun así, no pudo evitar notar que el escuadrón cero había considerado para el entrenamiento a los capitanes más jóvenes del Gotei. No solo eso era un punto importante que señalar ya que Tōshirō Hitsugaya era un prodigio desde niño y Soi Fong podría catalogarse de esa manera, Byakuya por otro lado era un noble y su capacidad era muy notable que hasta podía competir con los dos antes mencionados, sus Bankai eran poderosos, su manejo de Kidō excepcional y en el uso de Shunpo eran de los mejores, en cierta forma todo lo tenían empaquetado concerniente a las habilidades y como cereza del pastel Soi poseía Shunkō. La morena bufo levemente ciertamente esos tres eran totalmente elegibles.
Soi Fong suspiro — ¿qué pasaría si el enemigo ataca? — Cuestiono al instante, una parte de ella no concebía dejar su escuadrón, sus compañeros capitanes y sobre todo no poder estar ahí para cuidar personalmente de la seguridad de Yoruichi — si vamos a ese entrenamiento estaríamos mermando un poco la fuerza del Gotei.
— Hay más capitanes que pueden defender el Gotei, debes confiar en ellos y su capacidad, además no eres tú que siempre se ha empeñado en entrenar hasta la saciedad para conseguir ser más fuerte — le recordó Shunsui al notar la duda de dejar su responsabilidad como capitana del Gotei — creo que justo ahora necesitamos capitanes que sean más fuertes y hay una gran oportunidad de conseguirlo con ese entrenamiento.
Soi apretó levemente sus puños, en su corazón sabia esta era una gran oportunidad, pero dudaba por temor y porque nunca había sido de las que podía dejar tan fácilmente sus responsabilidades como capitana y comandante de Onmitsukidō — bien, iré — dijo al momento y pudo ver la reluciente sonrisa de Shunsui.
— No — soltó Yoruichi en un leve susurro que fue escuchado por los ahí presentes, la peli azul al instante le miro confusa y curiosa.
Kyōraku suspiro interiormente, esto no se le hubiese cruzado por la mente en sueños o los momentos de deliro etílico y ciertamente no deseaba entrar en discusiones que de alguna manera parecía ser un tanto personal. Si eras un poco conocedor de la historia de la deserción de algunos capitanes hace cien años y todo lo sucedido en el segundo escuadrón, podías tener una cierta idea de que podía ir el problema. Ciertamente no era una historia publica y hasta para algunos capitanes ese asunto era un poco censurado, pues implicaba muchos elementos críticos como nobleza, alguna que otra ley impuesta de central 46 y más que eso, algunas reglas y tradiciones entre nobles que no eran del dominio público más que de los mismo miembros de cada familia.
Todos esos años de experiencias vividas, infortunios en relaciones y para colmo el eterno mal de los rumores que circulaban, los cotilleos en las reuniones nobles y con Shinigamis. Por supuesto que no faltaba señalar que alguien que de verdad haya estado enamorado jamás podría ocultar tal sentimiento, así mismo como una persona con el corazón roto jamás podría ocultar su dolor y desdicha. En este punto era consciente que de eso él había visto mucho en un siglo — creo que lo mejor será dejarles que hablen en privado — señalo con seriedad — estaremos esperando al escuadrón cero para despedir a los que irán al entrenamiento — apunto con calma — vamos Nanao — ordeno Shunsui y al instante los dos buscaron la salida.
Soi parpadeo, esto le había tomado por sorpresa aun con sus propias dudas entendía que esta era una gran oportunidad y no podía ser que Yoruichi pensara que no era una buena idea — ¿por qué no? — Cuestiono mientras se levantaba de la cama donde descansaba y empezaba a colocar su calzado — es una oportunidad que ayudaría en esta guerra.
La morena se cruzó de brazo en una manera protectora consigo misma al entender que había sido indiscreta y que había soltado su negativa sin pensar, con rostro serio no dudo en responder — no tienes que hacerlo Soi Fong y lo sabes.
La peli azul parpadeo un tanto confusa por esa declaración, se puso de pie para ir por su Haori — ¿no tengo que hacerlo? — repitió, al instante se sintió molesta, como es que Yoruichi podía decir eso luego de lo sucedido en su escuadrón — soy capitana del segundo escuadrón y comandante del Onmitsukidō — señalo y en este punto sus ojos acerados eran afilados y podía mostrar cierta molestia creciente — por supuesto que tengo que hacerlo si con eso puedo hacerme más fuerte para luchar — espeto con calma una seria Soi Fong que justo terminaba de acomodar su Haori.
Yoruichi suspiro — no sabes lo que puede pasar Soi Fong, lo difícil que es todo en ese lugar — señalo con calma tratando que pudiera entender su punto de vista y de alguna manera sintiéndose tonta en su actuar.
Soi sonrío con suficiencia mientras anudaba su faja amarilla — crecí en el Onmitsukidō, fui parte de su guardia personal, logre Bankai sin la supervisión de un capitán y al final descubrí la técnica secreta del Shunkō — enumero seria — sea lo que sea que pase allá arriba no puede ser tan malo, además que hare lo necesario y más para que el enemigo sea vencido — al instante de movió con dirección a la salida de la habitación esta discusión no parecía tener sentido.
Pero la mano color Moka detuvo su camino tomándole del brazo — podemos hallar otra manera más factible solo tenemos que ser pacientes, cuando Kisuke este aquí podrá decirnos que plan tiene en mente — la morena pudo sentir la tensión de la capitana del segundo escuadrón al instante en que había mencionado el nombre de Kisuke, pero no iba a dar marcha atrás cuando de manera extraña sentía una ardiente necesidad de evitar que Soi se fuera hacia el palacio del Rey.
Soi miro los ojos dorados y luego bajo su vista al agarre de su brazo — no me quedare a esperar la llegada de su "amigo" — señalo con un dejo de molestia y al instante se soltó del agarre de la morena.
Yoruichi frunció el ceño al momento, el tono de la peli azul al decir amigo fue un poco insinuante, como siempre exasperado y sabía bien que había sido un error mencionar a Kisuke — no seas necia Soi Fong, aun te encuentras herida y no te has recuperado por completo — señalo — no te das cuenta que puedes morir — dijo con un tono aflictivo.
Soi Fong le miro seria y soltó un suspiro — lo siento Yoruichi-sama, pero si el precio para vencer al enemigo me lleva hacia la muerte no dudare ni un instante, eso es lo que se espera de un capitán del Gotei más cuando ha crecido en el Onmitsukidō — señalo al final, aunque en el fondo pensó decirle que haría cualquier sacrificio por protegerla por mucho que eso significara dar su vida misma.
Yoruichi abrió sus ojos sorprendida por las palabras firmes de la peli azul y al mismo tiempo vio como reanudaba su camino, sentía que no podía dejarle ir así nomás — ¡Soi Fong! — Llamo con voz autoritaria y esta se detuvo para mirarle — como vigésima segunda líder del clan Shihōin, te ordeno que no acudas al palacio del Alma Rey — los acerados ojos de Soi miraron incrédula a los dorados de Yoruichi, nunca antes había utilizado su título para ordenarle algo, jamás había tomado su estatus para obtener su obediencia, era como si justo ahora tratara de obligarle por el deber de pertenecer al clan Fong que le ataba a la servidumbre, eso era algo nuevo que le molesto.
La morena había usado lo que parecía ser el último recurso algo que siempre desestimó y nunca le pasó por la mente utilizar como las tradiciones y reglas nobles, podía aceptar que era una última medida desesperada para retenerle en la Sociedad de Almas. Le conocía y sabía que las reglas nobles las tenía tan cimentadas que casi nunca las dejaba a un lado, entonces noto como de alguna manera eso había tenido algún efecto ya que daba media vuelta y caminaba con dirección hacia ella.
La peli azul se acercó a la morena y una sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro — esta vez debo decir que me has sorprendido Yoruichi, es una lástima que ya no soy aquella niña ingenua que obedecía ciegamente las reglas de nuestros clanes — señalo con calma, Yoruichi al escucharle se quedó sorprendida. Era la primera vez que se refería a ella sin el "sama" y de una manera tan familiar, en otras circunstancias hubiese bromeado al respecto, quizá mostrado una sonrisa complacida por ese hecho, pero ahora algo en su corazón dolía de forma inexplicable, quiso decir algo, pero su garganta parecía no colaborar — espero entienda que esto es algo que he decidido hacer y nadie, ni siquiera usted lo impedirá.
Soi Fong decidió seguir su camino para salir del lugar, en este punto ya no había marcha atrás y no quería prolongar algo que ya estaba decidido — ¿por qué? — Cuestiono la morena con una voz leve, sabiendo que no podía detenerla de ninguna manera y que todo estaba decido.
La peli azul detuvo su andar y con calma se acercó colocándose frente a la morena, plata y oro se miraron por unos instantes, una leve sonrisa genuina se dibujó en el rostro de Soi Fong que se inclinó levemente para colocar su rostro cerca de Yoruichi y así poder responderle tan cerca de su oído — hago esto…— dudo por un instante, pero si ya estaba dispuesta a dar su vida por protegerle que más daba si por fin revelaba sus verdaderos sentimientos — porque te amo Yoruichi Shihōin — confeso y al instante reinicio su camino a la salida.
Yoruichi Shihōin se quedó ahí parada, como una piedra sin terminar de comprender lo que había pasado. Mas bien con su mente en blanco y en su cerebro resonaba esa última frase dicha por Soi Fong "hago esto porque te amo Yoruichi Shihōin" De pronto sintió que el aire la faltaba y su corazón se apretaba en su pecho, sin quererlo y sin poder evitarlo una pequeña lagrima escapo de uno de sus ojos dorados surcando su rostro color moka. ¿Qué había sucedido? Ella nunca lloraba, parpadeo levemente y limpio esa lagrima infractora, cubrió sus ojos con sus manos y de pronto imágenes de hace más de un siglo empezaron a invadir su mente, las reconoció al instante.
No eran unas simples imágenes eran recuerdos de Soi Fong y ella, como la primera vez que la vio descubriéndola en el campo de entrenamiento, sonrojos lindos y pequeños tartamudeos, escapadas para cazar huecos y entrenar. Cuando le robaba comida de su plato, esas noches que hacía guardia en altas horas de la noche y velaba su sueño, esa última noche antes de su huida en el pequeño bosque de Sakura donde su abejita le prometió quedarse a su lado y protegerla siempre. Su regreso luego de un siglo junto a su enfrentamiento donde pudo ver el reclamo y dolor crudo de la peli azul. En este punto se sintió un poco mareada al reconocer que ella había lastimado de una manera irremediable a Soi Fong y aun así hasta este día aun persistía en su amor por ella.
— Me ama — repitió a la vez que absorbía todo lo que significaba, podía aceptar que ese sentimiento no era algo que formara parte de su diario vivir excepto por el de su familia y amigos que entendía era muy distinto uno de otro, pero eso era algo que no pretendió o pensó en ser receptora dado su estatus noble y el deber mismo de ser la líder del clan Shihōin. Podía aceptar que Soi Fong siempre fue una persona diferente para ella y en ese pequeño pensamiento se dio cuenta que de alguna manera el sentimiento era mutuo y siempre había estado ahí, por eso tenía esa necesidad urgente de reparar su vínculo y de algún modo resarcir el daño infringido a la peli azul, por ese mismo sentimiento de manera desesperada el día de hoy había tratado de evitar que fuera al palacio con el escuadrón cero — yo, la amo… — susurro con cierta cautela.
— Creo que por fin te has dado cuenta mi gatita — dijo una voz un tanto burlona que conocía muy bien y hace mucho no la escuchaba — no puedo creer que en esto fueras tan lenta y te auto nombras Shunshin, que arrogancia de tu parte.
La morena fue sacada de su propio estupor y soltó un suspiro — ¿Raijin? — Pregunto dudosa ya que no cargaba con su espada, el espíritu de su Zanpakutō había dejado de hablarle hace casi un siglo y lo había aceptado conforme, al fin y al cabo, era un poco insufrible tratar con él y ese último comentario sin duda sonaba mucho al alma de su espada. Fue en ese mismo instante que sintió ese leve despunte de poder, al momento se puso de pie no cabía ninguna duda de que el escuadrón cero había llegado, pronto Soi Fong partiría con ellos para volver quien sabe cuándo si es que de alguna manera el enemigo no aparece primero.
Busco la salida de la habitación y en la puerta se topó con el teniente Okikiba que al momento dio una leve inclinación — Shihōin–dono el comandante en jefe me pidió entregarle una recomendación.
La morena suspiro, era de esperar que Shunsui hiciera algo como esto, aunque no le veía caso — ¿cuál es la recomendación? — Cuestiono.
— Recordarle que el prestigio de la casa Shihōin y Fong dependen de lo que haga Soi Fong taichō en un futuro entrenamiento con el escuadrón cero — señalo — sería vergonzoso y un inconveniente mostrar desacuerdos entre la vigésimo segunda líder del clan Shihōin y la novena líder del clan Fong, cuando siempre se ha visto una relación de respeto y fraternidad entre sus líderes — la morena sonrío ante esa sugerencia, Shunsui era muy astuto según su pensar, en pocas palabras le instaba dejar que Soi se marchara al palacio del Rey para cumplir con su entrenamiento sin hacer un escándalo o mostrar abiertamente su negativa.
Suspiro sabiendo que tenía razón, además no quería que la peli azul tomara todo como una afrenta personal — no debes preocuparte — señalo al instante — hare conforme al consejo del sōtaichō, yo más que nadie pretendo que mi clan y el de Soi Fong sigan estrechamente relacionados y si me permites, debería estar en otro lugar despidiendo al escuadrón cero que no perderán el tiempo aquí y deben regresar al palacio con prontitud por lo que será mejor ir despedirse de nuestros capitanes.
Okikiba se movió y dio una inclinación en despedida mientras sintió esa leve brisa que la morena dejo tras su paso flash, parpadeo un poco sorprendido de que aun en este tiempo se asombraba de que solo ella podía ser la usuaria más calificada de Shunpo, aunque ciertamente los capitanes del segundo y sexto podían hacerle competencia.
En las afueras del Seireitei todos los capitanes excepto Unohana y Byakuya que estaba herido de gravedad se encontraban ahí junto al Sōtaichō, esperaban serios la llegada del escuadrón cero, sorpresivamente Ichigo Kurosaki también había llegado y como él no sabía nada sobre ese escuadrón inicio con sus preguntas, cosas que cualquier otro podría preguntar. ¿Por qué no habían bajado antes para ayudar y de dónde venían? Hirako fue quien se encargó de responderle lo mejor posible y con cierta reserva dado el momento entonces por fin vieron un gran pilar caer a tierra. Shunsui señalo con una leve sonrisa que ya estaban aquí, Ichigo se sorprendió de que todos viniesen en ese pilar que parecía tan estrecho.
— Aunque se les llama escuadrón cero, no hay ningún soldado y no sería justo llamar a sus cinco miembros capitanes — señalo Kyōraku — su poder combinado puede ser comparado a todo el Gotei 13.
De pronto las puertas del pilar se abrieron y al instante el Shinigami sustituto pudo ver a esos miembros del escuadrón cero. Uno distinto a otro según su apreciación, aun así, pudo notar que había dos mujeres una con facciones finas, de contextura delgada y tez blanca, un largo cabello liso negro con un flequillo entre abierto en el lado derecho, ojos alargados y expresivos con unas pestañas que resaltan aún más su mirada y vestía un típico uniforme Shinigami un Haori con el detalle de usar una túnica blanca abrochada en la parte delantera su nombre Senjumaru Shutara. La otra muy al contrario una mujer regordeta de cabello purpura con un adorno que parecía paleta, sonriente se presentó con el nombre de Kirio Hikifune, con labios pintados, parecía muy afable a simple vista, vistiendo un uniforme estándar y Haori.
Uno de los sujetos se dijo llamar Tenjirō Kirinji de gran estatura y una gran constitución física, traía un peinado un tanto extravagante, viéndolo más de cerca ya que era el primero que venía encabezando a sus compañeros, noto que venía masticando un largo palillo de color, vestía un blanco Haori como si se tratara de una chaqueta dejando la mayor parte de su pecho al descubierto. El otro era un hombre de estatura algo baja, labios gruesos, piel oscura con un cabello negro espeso dividido en 2, afeitado en los laterales y teñidas de color verde, usaba una variación del Shihakushō Shinigami y una variante de Haori que más bien parecía una chaqueta su nombre Ōetsu Nimaiya. El último que parecía ser el jefe de ellos llamado Ichibē Hyōsube era alto y robusto, con cejas considerablemente gruesas y barba larga de color negro. Vestía el típico traje de Capitán; en su cuello posee una especie de rosario con piedras de color rojo, usando unas sandalias de plataforma al final dijo que se le podía llamar simplemente Oshō.
— Bienvenidos — saludo Shunsui — ¿qué los trae por aquí? — Cuestiono.
El hombre regordete sonrío — gracias, pero justo debemos apresurarnos en recoger lo que hemos venido a buscar — miro a sus compañeros y dos de estos asintieron serios para desaparecer con maestría en Shunpo. Luego miro a los presente y sonrío al notar que tres de sus encargos se encontraban ahí, claro que frunció un poco su ceño al notar que dos parecían estar heridos. Al instante iniciaron un poco de charla aun cuando dos de los miembros del escuadrón cero se habían marchado.
Shutara Senjumaru había ido por los otros objetivos que faltaban, fue rápida y sigilosa aun con un pequeño inconveniente que si no fuese por Kirinji hubiese tomado más tiempo entonces ya con todo reunido decidió volver con los demás. Tenjirō Kirinji justo sonreía ante la persona delante de él y que había osado evitar que se llevaran uno de sus principales objetivos.
— ¿Por qué se lo llevaron? — Cuestiono Isane con un dejo de preocupación — el capitán Kuchiki está gravemente herido y mi capitán dejo instrucciones de no moverle por ningún motivo pues podía ser fatal.
Kirinji le miro impasible — por eso mismo nos lo llevaremos con nosotros, si se queda aquí morirá y si hay algo que te puedo asegurar niña es que conmigo si sobrevivirá.
Isane frunció el ceño — no sé quién sea, pero mi capitán es la mejor sanadora y todos aquí hacen un buen trabajo.
— ¿Estas segura de eso? — Cuestiono — según veo recientemente ha habido muchos muertos — señalo y pudo notar la incomodidad en la chica — mi nombre es Tenjirō Kirinji, por si no sabes soy quien le enseño todas las técnicas de curación a Retsu.
Isane iba a decir algo, pero el sujeto se había marchado usando un impecable Shunpo, de pronto escucho ruidos en la habitación del final donde se encontraba Retsu en esa capsula en que le habían traído, corrió desesperada para ver que sucedía. Se suponía que nadie sabía quién se encontraba ahí y según Nemu solo Mayuri, Kenpachi y el Sōtaichō sabían de esa situación. Se quedo en la puerta helada al notar que el mismo hombre que había llegado con la mujer se encontraba manipulando algunos botones de la capsula y además de eso noto a un lado lo que parecía como un bote de agua de mediano tamaño.
— Por favor no toque nada, está muy grave — rogo Kotetsu.
Tenjirō dejo de curiosear y le miro — estoy seguro que eres una curandera excelente y mereces ser más que un teniente, pero entiende que no la puedes salvar, como no pueden hacerlo con Kuchiki — señalo — tengo que irme, pero no te preocupes que traje un poco de ayuda — indico — dile a Kurotsuchi que haga algo con su máquina para que puedas llenarla con esas aguas curativas y dale un poco a la chica Kuchiki y a Renji, indícale que haga un drenaje para que cuando la curación este trabajando pueda sacar lo malo — al instante busco la salida con más calma — adviértele a Mayuri que por mucho que intente nunca podrá copiar la formula, quizá solo pueda hacer un copa barata como su amigo Urahara — dijo con una sonrisa arrogante, movió su palillo de un lado a otro — dile a Retsu que ya no es necesario sanar a nadie, que de ahora en adelante sabe exactamente lo que se necesitara de ella — con esas últimas palabras se marchó dejando a una teniente del cuarto escuadrón confundida.
Tenjirō regreso con sus compañeros y unos segundo después apareció Shutara con tres esferas que cada una contenía lo que venían a recoger. En una iba Kuchiki Byakuya, en la otra iba la espada del capitán Sembozakura y en la última esfera la espada de rota de Ichigo Tensa Zangetsu. Al instante todos se sorprendieron, pero fue Mayuri el único que se atrevió a decir algo.
— Esa espada se encontraba en mi laboratorio, acaso no conocen el respeto que solo se infiltran así no más — se quejó al pensar que habían irrumpido sin su consentimiento.
Senjumaru sonrío — ¿dijiste infiltrar? — Cuestiono — si solo puse mi mano en la puerta y el lugar se abrió con bastante facilidad, esa cerradura que pusiste es tan fácil de abrir que la que yo tenía cuando estaba aquí.
El capitán del doceavo gruño molesto y cuando iba a decir algo fue Shunsui quien interrumpió — entonces, ¿vienen por los capitanes para el entrenamiento? — Pregunto.
— Venimos a ayudar al Gotei y vaya que necesitan mucha ayuda — señalo Tenjirō.
— ¿Ayudar? Es absurdo decirlo luego de que la batalla termino —susurro Soi Fong con un tono sarcástico a Hitsugaya que se encontraba a su lado.
De pronto Kirinji estaba frente a ella sorprendiéndole por su velocidad y le tomo de su hombro con fuerza — cállate niña, no deberías de quejarte así — apunto serio, Shutara sonrío levemente ante la osadía de la joven que según sabia era la capitana del segundo escuadrón — nuestro trabajo es defender el palacio del Rey y al Rey mismo, el suyo es defender el Seireitei y al parecer han sido un fracaso con eso.
Soi Fong se estremeció un poco "eso duele" pensó ante el agarre del hombro — ya déjala — ordeno Osho sabiendo que le estaba lastimando, aunque la capitana no se había quejado y este le soltó de inmediato.
— Ya tenemos todo y creo que los dos niños ya saben que nos acompañaran — señalo Shutara ante las miradas molestas de Tōshirō y Soi Fong — solo falta Kurosaki.
El peli naranja le miro sorprendido — ¿yo? — Pregunto confuso — pero no estoy herido y no soy un capitán, estoy aquí para ayudar y ver cómo puedo reparar mi Zanpakutō.
El regordete le miro — la razón de que nos acompañes es diferente — informo.
— Ya deberías saber que tu Zanpakutō no puede ser reparada — señalo sabiamente Ōetsu — pero si nos acompañas pueda que podamos arreglar tu Zanpakutō rota con Reijutsu que sólo existe en el Palacio, usando esa técnica se puede reforjar la espada.
Ichigo sintió que había una esperanza de recuperar su Zanpakutō y su poder, con ello podía ayudar a la Sociedad de Almas— bien, entonces vamos al palacio.
Yoruichi había llegado a donde Kūkaku tenía su casa de habitación a las afueras del Seireitei en el Rungokai, puso los ojos al notar que había redecorado un poco dejando el característico anuncio de casa Shiba con los dos brazos alzados a las dos figuras de Ganju sosteniendo un nuevo cartel que decía "palacio Shiba" Como lo esperaba había movimiento y hasta afuera se podía escuchar los gritos de su amiga, no perdió tiempo sabía que pronto los del escuadrón cero llegarían. Kūkaku vociferaba órdenes y se quejaba de que Ganju era un bueno para nada cuando noto que Yoruichi había llegado, sonrió para sí misma el que estuviese ahí sería un tanto divertido dado su historia con el escuadrón cero.
— ¿Vienes a dar un saludo al escuadrón cero? — Cuestiono Kūkaku — estoy segura que la noticia de su deserción a uno que otro no debió haber caído en gracia.
La morena le miro seria — seguramente no, pero seguro ya sabrán toda la historia y si Yamamoto y central 46 desestimaron los cargos hace tiempo, no creo que tengan algo más que decir — señalo.
Lo cierto era que aun con la desestimación de los cargos de parte del sōtaichō siempre hubo uno que otro Shinigami que reprobó su acto de desobediencia y deserción, no es que a ella le importara ya que al final fue reconocida como una heroína en la guerra de invierno junto a tantos otros capitanes del Gotei. Fue en ese instante que les vio llegar y si no fuese por su ya acostumbrada calma y ensañada indiferencia, hubiese mostrado la sorpresa que justo se estaba llevando porque además de Soi Fong, Tōshirō Hitsugaya también eran llevados al palacio del Rey Ichigo y Byakuya aun estando inconsciente.
Ichigo parecía visiblemente sorprendido, no sabía que hacían en la casa de los Shiba si según Ichibē ya iban a partir de regreso al palacio del Rey. Fue entonces que Kūkaku se adelantó — el comandante en jefe aviso que venían, ya casi tengo el cañón listo solo faltan algunos pequeños detalles — informo de manera profesional y mirando a todos los que venían con el escuadrón — no sabía que iban con carga extra — indico viendo quienes le acompañaban, de pronto entendió exactamente porque su amiga estaba ahí.
El regordete sonrío de pronto — no creo que sea problema para ti, de todas maneras, es por ellos que hemos venido — señalo y luego miro hacia la morena y le sonrío de manera afectuosa.
Yoruichi asintió con una leve sonrisa fue entonces que Shutara se puso frente a ella con rostro serio — entonces los rumores son ciertos y por fin la vigésima segunda cabeza del clan Shihōin tomo su cargo nuevamente — indico con calma — es una lástima que tanto potencial fue desperdiciado en un arrebato.
— Uno que salvo vidas de algunos que nunca olvidaron su lealtad y regresaron para volver y ser capitanes del Gotei— señalo la morena.
Ōetsu suspiro — deja los reclamos, sabemos que al final todo fue para bien — dijo con calma, su compañera le lanzo una mirada molesta, pero dejo el asunto por la paz y prosiguió con su camino — nos vemos princesa — se despidió con una sonrisa al notar la molestia en la morena — vamos niños hay que apresurarse.
— Que tipo tan molesto — susurro Tōshirō hacia la peli azul que deslizo una mirada hacia la morena y se sonrojo al notar que ella le estaba mirando.
— No creo que quejarse sirva de algo — respondió suavemente la peli azul.
Hitsugaya bufo levemente — ¿sabías de esto? — Cuestiono por lo bajo mientras empezaban a entrar en el pilar.
— No — respondió seria — pero al parecer algunos si — respondió con calma, se dio la vuelta mirando hacia afuera soltando un leve suspiro al notar que Yoruichi no había dejado de mirar hacia ella.
— Vamos no se queden ahí parados — dijo Kirinji — es hora de irnos.
— Cierren la puerta — ordeno Osho y al instante la puerta se cerró, en este punto Soi y el capitán del décimo habían tomado asiento junto a Ichigo que parecía ver todo de manera curiosa y por mucho que deseaba preguntar al respecto sabía que no era un buen momento.
La peli azul tomo el pequeño papel que había recibido de Ōmaeda al momento que abandonaba el cuarto escuadrón dejando atrás todo el asunto de Yoruichi. Se había sorprendido de que estuviera ahí, pero este le informo que había recibido una nota de la capitana Unohana y parecía ser de carácter personal. Soi le ordeno hacerse cargo del segundo escuadrón, de no morir estúpidamente y que no hubiera muchas perdidas en su escuadrón y con los nobles, que si regresaba y en algo había fallado ella misma lo mataría de la manera más cruel. Suspiro y con un poco de duda lo abrió para conocer su contenido. Al finalizar apretó un poco la nota en su mano, pues entendió todo bien y si Kenpachi estaba vivo todo indicaba que Retsu…ahora sabía porque no le había visto cuando le atendieron. Parpadeo tratando de calmar sus emociones y controlarlas, esa última línea "así como tienes la determinación de dar tu vida por la seguridad de Yoruichi, me gustaría que confesaras tus sentimientos" Sonrió un poco, sin querer había cumplido con su deseo.
Yoruichi vio como el pilar se marchaba hacia el palacio del Rey, podía recordar muy bien cuando le toco pasar por esa experiencia. Su padre estaba orgulloso y Yamamoto había expresado su confianza sobre haber escogido a las personas adecuadas. Para ella fue un aprendizaje del mejor nivel, lo que había aprendido en toda su corta vida de su padre, de aquellos maestros como Tessai y Unohana no se pudieron comparar al duro y extremo entrenamiento con el escuadrón cero, aun así, los resultados al final fueron más que satisfactorios y hasta el día de hoy le habían servido de gran manera. Sin duda los capitanes que habían elegido iban a potenciar de gran manera su poder ya que aun eran jóvenes, tenía mucho más margen para crecer y explotar sus capacidades que eran muchas.
— ¿Ya sabias que ella era una de las escogidas? — Cuestiono Kūkaku a su amiga.
— No, me entere este mismo día — dijo suavemente.
La mujer alta suspiro — bueno, no es de extrañar — comento suavemente — no he conocido a nadie que entrene como ella, además de poner quietos a unos molestos y estirados nobles sin ser capitán.
La morena enarco una de sus cejas — tienes un punto.
— Supongo — acepto Kūkaku encogiéndose de hombros — presumo que venias de alguna manera a despedirte, no entiendo porque el escuadrón cero viene justo en estos momentos donde todo se está yendo al carajo con esos Quincys, se necesita de todos los capitanes y todo aquel que sea poderoso porque en el primer raund nos están dando una paliza — dijo seria — ¿Kisuke y tu pelearan de nuevo? — Cuestiono.
La morena frunció el ceño — sabes que lo haremos, solo hay que esperar que ese tonto termine una pequeña misión para que ponga a trabajar uno de esos planes locos que siempre tiene en mente.
Kūkaku Shiba sonrío — me alegra escucharlo, aunque quisiera ayudar de forma más activa esta vez tengo algunos inquilinos a quienes cuidar según orden del nuevo sōtaichō.
Yoruichi sonrío — ¿también cuidas estudiantes de la academia? — Pregunto divertida.
— Creo que es una buena idea cuidar de quienes pueden ser el futuro del Gotei — dijo con seriedad — el viejo Yamamoto murió y eso que era el más poderoso Shinigami, hay rumores que dicen que Retsu fue a una misión de esas que no vuelves nunca y en el cuarto tienen muchos heridos, sin contar la cantidad de muertos entre tenientes, oficiales sentados y soldados — negó con su cabeza — creo que esta vez quieren destruir por completo la Sociedad de Almas.
La morena furcio el ceño y su rostro se tornó muy serio — no lo permitiremos Kūkaku, Shunsui y todos lucharan hasta derrotar al enemigo sea quien sea.
Kūkaku sonrío hace mucho que no veía a su amiga con tal determinación, hace más de mil años antes de los terribles sucesos con los capitanes y tenientes Hollowficados y la deserción de Kisuke, Tessai y Yoruichi, las cosas eran tan diferentes, muchos podían ver el lado responsable de la morena, por supuesto que tenía mucho sobre sus hombros, liderar su clan, la segunda división y Onmitsukidō. Obviamente siempre tenía ese lado juguetón, relajado y holgazán que no mostraba a todos, aun así, todos auguraban que la princesa del clan Shihōin se perfilaba como alguien que tenía un gran futuro como Shinigami y noble, pero con su huida todo eso se fue al traste y en su regreso Kūkaku pudo notar que se había acomodado a su lado menos responsable, por supuesto que teniendo alguien como Kisuke como compañero era lo menos que se podía esperar.
Los tres se conocían desde temprana edad y habían crecido juntos, Kūkaku sabía que lo único que le podía importar a Kisuke eran sus experimentos científicos, querer ser más listo y saber más que los demás. Algunas veces era tan egoísta que no le importaba si el mundo ardía o se desmoronaba frente a sus ojos, el no haría nada para evitarlo hasta que de alguna manera fuese afectado, entonces buscaría como arreglarlo para al final ser el héroe. Seguramente en la guerra de invierno participo no solo para ayudar a la Sociedad de Almas porque posiblemente también quería desquitarse de Aizen que tomo como base sus experimentos para experimentar con la Hollowficación, porque de ahí todos sus actos fueron egoístas, cobardes y convenientes para él. Yoruichi por otro lado podía decirse que desde que retomo su responsabilidad y derecho como líder del clan Shihōin había empezado a ser más seria y sensata, lo de ahora le daba esperanzas de que por fin volviera a parecerse un poco a la de hace un siglo que podía darlo todo por luchar contra cualquiera que se levantara contra el Gotei 13 y la Sociedad de Almas.
El aterrizaje fue aparatoso, así como lo había sido su lanzamiento, Ichigo había casi rebotado por todo el pilar ante la mirada indiferente de Soi Fong, Tōshirō y los miembros del escuadrón cero. Ichibē al momento de aterrizar se puso de pie mirando de soslayo al Shinigami sustituto — ¡levántate Kurosaki Ichigo y sal de una vez! — Expreso y miro hacia los dos capitanes mientras la puerta se abría — hemos llegado, este es el palacio de los espíritus.
Salieron del pilar en el que fueron transportados, al salir notaron que había una serie de pilares a su derecha e izquierda unas gradas que llevaban a una plataforma y delante de su vista los que parecían cinco plataformas flotantes en el cielo distribuidas alrededor de lo que era una edificación cilíndrica que se elevaba por encima de las plataformas, todo tan pacífico y quieto de color blanco. Ichigo, Tōshirō y Soi Fong miraron todo el lugar, pero fue el joven Kurosaki el único en hablar
— Así que este es el palacio de los espíritus — señalo — Aizen hizo de todo para llegar aquí.
— Si — acepto Ichibē — deberían sentirte privilegiados de estar aquí, normalmente un simple Shinigami no tiene permitido venir aquí.
Hitsugaya se cruzó de brazos — somos capitanes no simples Shinigamis— rectifico con seriedad.
Al instante Kirio, Tenjirō y Shutara le miraron sorprendidos, aunque la primera sonrío un poco divertida ante lo que parecía un reclamo y el otro movió si palillo de un lado a otro un poco molesto, Senjumaru lanzo una mirada con esos ojos expresivos que podía descifrarse como "niño impertinente" Aun así miro a su acompañante que se mostraba seria y mantenía ese rostro indiferente, pero ella lo sabía muy bien ya que parecía ser algo tan típico de las capitanas del segundo escuadrón y con Shihōin lo había visto desde el principio, la observación de su entorno y analizar todo sin revelar nada que pueda ser tomado como una desventaja, claro que así eran los miembros entrenados con las reglas del Onmitsukidō y esta lo había sido desde temprana edad, es más hasta lo traía en la sangre siendo una Fong.
Soi quiso poner los ojos ante la impropia corrección del capitán Hitsugaya, parecía que por mucho que se empeñaba en mostrarse serio y responsable en su cargo. No tenía una idea de la regla básica de ver, oír, callar y obedecer. Por supuesto que en su escuadrón con Ishin Shiba y Matsumoto no pudo haber aprendido nada de modales y como ser un subordinado ya que esos dos nunca fueron premiados por ser responsables. Pero no se iba a detener en pequeños detalles, si Hitsugaya había sido elegido no era por sus modales o cualquier cosa mundana, él era muy bueno en Kidō y el tener una Zanpakutō que manejaba los elementos era seguramente un plus, aunque intuía que esta vez iba aprender una que otra cosa buena para variar.
Kuchiki podía entrar en esa misma medición, un Bankai espectacular, bastante agresivo y de corto y largo alcance, miles de hojas de Sakura con un filo mortal, maestro en Kidō, Shunpo próximo al de la diosa de la velocidad, en este punto sonrío porque era cerca más no igual. Con Kurosaki no tenía idea, pero sin duda era poderoso en un punto que no comprendía y por mucho que antes lo había meditado no encontraba que era o especial en este Shinigami sustituto, primero porque su poder despertó cuando Rukia Kuchiki le cedió su poder. Aunque después supieron que su padre era Ishin Shiba el capitán anterior del décimo escuadrón que había desertado hace mucho.
Según los informes de Byakuya y Abarai de cuando fueron por Rukia dijo que su ataque había atravesado el Saketsu y Hakusui de Ichigo, lo cual quita todo rastro de poder Shinigami, pero al parecer los recupero y hasta con un poco de Hollowficación, luego la historia de haber obtenido Bankai en tres días con una invento de Urahara Kisuke y bajo la instrucción de Yoruichi era notable. Realmente Kurosaki no podía encasillarse como un Shinigami normal y eso no era decir algo ofensivo, más bien era solo un pequeño detalle al fin y al cabo nadie era perfecto.
— Bueno no perdamos el tiempo y sigamos nuestro camino — indico Ōetsu.
Iniciaron su camino subiendo por las gradas cuando de pronto Ichigo detuvo sus pasos un poco conmocionado — esperen un segundo, no deberíamos haber podido llegar sin un Ōken — señalo — ¿cuándo usaron eso? — Cuestiono.
Ichibē le mostro su antebrazo derecho que poseía una cicatriz — está justo aquí — dijo con una sonrisa — el Ōken es básicamente el poder dado a los elegidos que se vuelven parte de la división cero, literalmente en nuestros huesos — apunto — básicamente solo hay dos formas de entrar al palacio, una es con nuestro permiso lo cual es indiferentes que estemos o no aquí es con la voluntad y la otra hacer un Ōken como lo intento Aizen.
Shutara que iba a delante se detuvo y le miro de soslayo — Aizen Sōsuke, es sin duda la personificación del mal — dijo de forma afilada — sin embargo, no bajen su guardia, esos Quincys que atacaron el Seireitei antes son mucho más malévolos y perversos de lo que Sōsuke fue alguna vez.
Extrañamente los tres jóvenes fruncieron el ceño ante esta última declaración, no tenía que decirlo porque ellos mismos habían visto y presenciado en carne propia la crueldad del ataque de los Quincys. Después de eso fueron llevados a lo que según explicaron sería el palacio de Tenjirō Kirinji.
En la Sociedad de almas Yoruichi había dejado a Kūkaku para ir con Shunsui, debía hablar con él para ver qué era lo que tenía en mente por si el enemigo aparecía para otro ataque. Además de ponerse a sus órdenes con la esperanza de que Kisuke apareciera pronto y que según lo esperaban los Vizards en el mundo viviente estarían prontos de regresar a la Sociedad de Almas para luchar contra el enemigo, en el cuarto escuadrón Nemu según ordenes de su capitán trabajaba en la capsula haciendo las modificaciones que Tenjirō había sugerido a Isane, Mayuri había desestimado hacerlo el mismo dado que tenía cosas más importantes por hacer, no cabía duda que todo capitán, teniente y Shinigami en condición optima, aun aquellos que no lo estaban por completo, se preparaban para la próxima invasión del enemigo que seguramente seria pronto.
Mientras tanto en el Vandenreich las cosas se veían un poco activas, desde movimiento de tropas y entrenamientos, Kisuke había notado algo extraño luego de que habían aparecido, como un destello de poder que se desvanecía y otro que aumentaba y por mucho que deseaba saber de qué se trataba justo había llegado su segunda exploradora con buenas noticias, las mazmorras o lo que fueran se encontraban en un pequeño edificio lejos del palacio de hielo. Por lo tanto, tenían que moverse de su ubicación para cuando llegaran al lugar empezar con la observación y la infiltración para la extracción y con ello terminar esa misión, en este punto sospechaba que Yoruichi no sería muy paciente para esperarle y si sus deducciones eran en un 80% efectivas, seguramente el escuadrón cero debía haber llegado a la Sociedad de Almas para recoger a sus nuevos alumnos dado toda la destrucción necesitarían un as bajo la manga y el tener capitanes con nuevas técnicas o más poder les venía muy bien.
Soi, Tōshirō, Ichigo y Tenjirō se encontraban en lo que era considerado el palacio de Kirinji, aunque justo ahora se encontraban en aguas termales con nada de ropa si se podía decir de esta manera ya que solo les cubría una pequeña toalla. Kirio Hikifune había explicado un poco ya que por torpeza o más bien ingenuidad Ichigo había creído que podría ver al Rey alma, fue en ese momento que la regordeta mujer explico que donde había llegado era la entrada del palacio, que lo que parecía una edificación en forma de capullo al centro del lugar y que flotaba más arriba llamado "el gran palacio" era donde residía el Rey, que los cinco platos flotantes ubicados alrededor eran los cuarteles generales de la división a los que se referían como propios palacios y que cada plato era una ciudad y ellos eran los guardianes asignados por el propio Rey espíritu.
Ichigo había hecho un poco de escándalo luego de un momento, preguntando que hacían ahí y aunque los dos capitanes tenían esa pregunta en su mente esperaron un poco para saber la razón. Tenjirō había explicado que hacían un tratamiento de aguas termales para curarse, extrañamente Byakuya había flotado un poco a la superficie alarmando a Ichigo quien se había asustado de que Kuchiki se ahogara en el fondo a lo que Kirinji había explicado que todo el Reiatsu dañado estaba saliendo de el por solo tragar agua y les mostro lo carmesí detrás de donde se encontraban, diciendo que era lo dañado que estaba saliendo de Kuchiki y por eso el lugar se conocía como pozo sangriento infernal, el método consistía en quitar la sangre mala para regresarla al pozo infernal, repitiendo una y otra vez hasta que tienen el cuerpo limpio de todo Reiatsu podrido y quedara limpio y puro, todo resultaba ser su método de curación.
Ichigo lo había entendido mejor que nadie, aunque Soi Fong intuía como era la cosa, una cosa era segura y es que no era la primera vez que se bañaba en aguas termales que poseían un poder curativo. Entonces ingenuamente pregunto a Tenjirō si era algún discípulo de Urahara.
— ¿Quién te dijo eso? — Cuestiono serio Kirinji — en el patio de juego de Shihōin Yoruichi viste unas extrañas aguas termales ¿cierto? — Pregunto — después de analizar varias veces mis aguas termales Urahara Kisuke las trato de copiar, pero por mucho que lo intento nunca pudieron ser tan buenas como las mías — sentencio serio y en este punto Soi dejó entrever una leve sonrisa — así que terminen de bañarse y todas esas heridas que tienen… — sonrío con suficiencia — denme una noche y los hare sentir como nuevos.
Ciertamente la noche paso entre pasar un tiempo bajo el agua, flotar un poco y hasta tragar agua. Kirinji que supervisaba todo sonreía ante lo que parecía una competencia de capacidades, ya que los dos niños al ver la cantidad de tiempo que la capitana del segundo escuadrón podía pasara bajo el agua decidieron no quedar avergonzados por mucho que fuese inútil. Soi Fong fue entrenada en el Onmitsukidō y era parte esencial de su entrenamiento el acoplarse a los elementos, sobrevivir en cualquier clase de clima, desierto, frio extremo, selvas y bosques tropicales, tormentas, aguaceros extremos. Al ver un tiempo conveniente envió a sus subalternos para intentar ahogarlos a pura fuerza y ver sus reacciones, al notar que se había defendido bien supo que ya estaba curados por completo y les dijo que irían al siguiente palacio, para sorpresa de todos Byakuya salió del fondo de las aguas ya curado en su totalidad.
Habían llegado al siguiente palacio con sus prendas medio húmedas y aunque ese lugar parecía tranquilo rápidamente fueron recibido con un poco de algarabía, Kirio Hikifune les daba la bienvenida con la frase "bienvenidos a mi Gaton Den" (palacio del cerdo durmiente) el saludo fue hecho de una manera amable y un poco estridente. Como si estuviesen visitando algún restaurante o una casa de huéspedes, la mujer regordeta les hizo pasar y sin perder el tiempo se puso a cocinar frente a ellos de una manera muy rápida y con maestría preparando variedad de platos fuertes, sopas y ensaladas. Los tres capitanes e Ichigo se mostraron entre atónitos y un poco confundidos de lo que estaba sucediendo.
— Seguro debe haber alguna razón para esto — indico suavemente Soi Fong.
— Dijo que éramos sus invitados — señalo de forma monótona Kuchiki.
Tōshirō parpadeo — aun así, esto me parece muy exagerado.
Todos voltearon al escuchar un pequeño ruido proveniente del estómago del Shinigami sustituto que se había puesto rojo de vergüenza — lo siento, no he comido nada — dijo ligeramente avergonzado — ¿creen que esto es una trampa? — Cuestiono.
— ¡Vaya! — Exclamo Kirio — juntarte con Urahara ha hecho que perdieras la fe en la humanidad — señalo — pero no tengan miedo — dijo con una sonrisa que se amplió al ver los rostros serios de los tres capitanes — Mi Gaton Den es un palacio de comida y mi trabajo aquí es llenarlos y el de ustedes dejarse llenar — sentencio — ahora coman, me imagino que deben estar hambrientos.
— ¡Oh que bien! — dijo Ichigo y fue el primero que tomo asiento en la enorme mesa para empezar a tomar un plato de comida, alabando el sabor en su primer bocado.
Al instante los tres capitanes le siguieron en la mesa, pero de manera más calma y decorosa, era cierto que también no habían probado bocado en algún tiempo, pero eran capitanes y estaban entrenados para dejar a un lado ciertas necesidades. Byakuya tomo un plato y empezó a degustar la comida que le sorprendió dado a su paladar estricto, Tōshirō le siguió al instante y tuvo la misma reacción que Ichigo, pero con mucho más decoro, Soi Fong tomo su plato y sonrió levemente en aceptar que realmente esto era una buena comida. Kirio había visto su reacción y como de a poco se estaban soltando al tomar más platillos comiendo de aquí y allá.
— Bueno, ver que tu comida es apreciada es algo digno de ver — señalo la mujer regordeta — coman hasta que su corazón este satisfecho — indico mientras volvía a la cocina — iré a preparar el postre.
Fue un poco extraño, pero los cuatro ahí sentados no podían dejar de comer y aunque por momentos parecían pausar de comer, al probar un poco de algo volvían a tener esa sensación de querer más sintiendo esa sensación de satisfacción en cada bocado. No era algo para pensar mucho aun así fue Tōshirō quien hablo a los demás — ¿qué se supone que estamos haciendo? — Cuestiono — todos en la Sociedad de almas se preparan, entrenan para la siguiente batalla y nosotros estamos aquí comiendo un gran banquete.
Ichigo detuvo su bocado en el aire ante tal aseveración del capitán del décimo — creo que es evidente — dijo Soi Fong — hemos sido heridos y luego sanados físicamente, necesitamos estar fuertes para lo que viene.
— Tiene mucho sentido — señalo Byakuya — incluso si estuviéramos entrenando en estos momentos, seguro debemos comer y beber agua.
Ichigo miro de uno a otro asombrado de las deducciones — vaya, ustedes si suelen tener buenas ideas como capitanes.
Soi y Byakuya le miraron fríamente, Tōshirō le miro indignado — por algo somos capitanes — señalo.
— Es justo como dijeron Soi-chan y Byakuya-kun— señalo con una sonrisa — esa insignia de capitán no es un simple adorno Ichigo-chan, todos ellos tuvieron que pasar por años de arduo entrenamiento — dijo y todos le observaron sorprendidos — pongan mucha atención, lo que hacemos aquí es seguir una progresión tal y como se haría en un entrenamiento normal, solo que aquí esto se hará conforme a la escala del palacio de los espíritus — explico Kirio — nuestra manera de hacerlo abarca el poder del Rey espíritu junto con milenios de historia de la Sociedad de Almas, por lo que en comparación al Seireitei estamos en un nivel completamente diferente, así que callen y nutran sus organismos, así no morirán en el siguiente palacio — sentencio, como no vio alguna replica prosiguió— ahora que llegamos a un entendimiento, aquí está el postre — dijo señalando el enorme pastel que había preparado.
Ichigo al instante sonrío — ¡madre santa eso se ve delicioso! — Señalo con una sonrisa.
Soi fue quien hablo esta vez — no creo poder comer eso, es excesivo — sentencio suavemente, era consciente que había comido demasiado y aunque a la vista el postre se antojaba nunca había comido en exceso.
— Aunque fuera así estoy seguro que querrás comer, aunque sea un poco — dijo Tōshirō.
Kuchiki frunció el ceño — es algo un poco extraño, pero de alguna forma toda la comida se siente diferente.
Todos abrieron sus ojos entre sorprendidos y confusos, la persona que estaba frente a ellos no era la señora amable y regordeta que antes había cocinado tremendos platos deliciosos, esta era una mujer esbelta. Soi Fong por instinto busco su espada, pero se dio cuenta que no la tenía consigo, es más nadie de ellos traía su Zanpakutō — ¿quién diablos eres tú? — Soltó Ichigo con calma.
La mujer sonrío — ¡Ah! es eso, aun no les he dicho — dijo — uso todo mi Reiatsu cuando cocino, así que tiendo a adelgazar mucho una vez que termino — explico y todos entendieron que era Kirio — bien, ahora pongan atención más tu Ichigo que sabes poco de la Sociedad de Almas, todos los miembros del escuadrón cero somos personas que creamos algo y llegamos a ser reconocidos como gente significante que jugamos una parte en hacer esa historia de la Sociedad de Almas, mi contribución fue el alma artificial y la manera de introducirlo en un cuerpo, antes de llegar a la idea de crear un alma artificial o Gikon era algo muy extraño y crearon al "Gikongan" o alma artificial.
— La teoría central detrás del alma artificial es quitar el Reiatsu de algo a parte de ti mismo e inyectarlo dentro de un cuerpo, después convertir ese poder en tuyo — explico con calma — ustedes han comido algo que se hizo según esa lógica, ahora mismo sus cuerpos están llenos de Reiatsu en un nivel que nunca antes han sentido — por acto reflejo todos se miraron sus manos y ciertamente sentían algo diferente — si pueden sentir una pizca de eso, entonces mi trabajo está hecho — señalo seria — pero aun así procedan con cautela, en el siguiente palacio no sabrán lo que les harán — advirtió — el siguiente es Ōetsu Nimaiya, el palacio del fénix y es el hombre quien le dio nacimiento a las Zanpakutō.
Ya advertidos y luego de degustar un poco de postre ya que sentían que desperdiciar los esfuerzos de Kirio era de mala educación, fueron enviados al palacio del fénix que justamente parecía un poco solitario y pacifico ya que nadie había aparecido. Soi como siempre no se dejó engañar y miraba todo con cierto recelo, Byakuya frunció el ceño como un noble de una de las cuatro principales familias sintió que era desconsiderado que les hicieran esperar, Tōshirō se estaba impacientando, pero Ichigo era como siempre muy notable en su sentir y pensar. Entonces se escuchó un pequeño estruendo y al momento apareció Ōetsu con una gran sonrisa y un sequito de chicas tras de el — soy Ōetsu Nimaiya, sean bienvenidos mis invitados — saludo de manera efusiva — por si no lo saben soy el creador de Zanpakutō número uno.
— ¿Qué diablos le pasa? — Cuestiono Tōshirō al instante que vieron que el sequito de chicas venia al encuentro de ellos.
— ¡Bienvenidos! — gritaron y fueron con los Shinigamis — Ichigo-kun— saludaron dos que fueron sobre él y otras dos fueron con el capitán del décimo — Tōshirō-kun es tan lindo — expreso una chica con una mirada soñadora — encantadas de conocerle Byakuya-dono — dijeron otras tres mujeres haciendo algunas reverencias — Oh mira la Soi-chan parece una muñeca de porcelana — señalaron dos y la peli azul no pudo evitar poner los ojos ante tal comentario.
— Esto es un poco indignante — susurro Byakuya a su lado.
Soi Fong frunció el ceño — tampoco veo que esto avance, pero creo que aquí tenemos que acoplarnos a lo que toca.
De pronto Ōetsu fue lanzado hacia delante de una manera brusca y la figura de una mujer con rostro molesto le miraba seria — ¿qué haces mera-chan? — Cuestiono.
— Vengan conmigo, con el maestro nunca empezaran y creo que no hay tiempo que perder — dijo está obviando la pregunta de Ōetsu.
Siguieron a la chica sin decir nada, aunque los tres capitanes podían sentir que algo estaba mal en todo esto — ¿ya se dieron cuenta? — Pregunto Nimaiya — no han visto un Shinigami aparte de mí, las chicas que fueron a su encuentro eran Zanpakutō — dijo serio y se detuvo.
Cuando Ichigo entro por la pequeña puerta fue como caer en el vacío, los capitanes tras de él fueron más sabios al ver loque había sucedido con el Shinigami sustituto y ahora se encontraban en lo que podía distinguirse como un pozo oscuro —así que eso era lo extraño — indico Kuchiki.
— ¿Qué dices? — Cuestiono Kurosaki confundido — dices que eran Zanpakutō.
— ¡Ah! Por supuesto — Exclamo — me imagine que tu tendrías problemas para distinguirlas, eso no está bien — señalo y saco las Zanpakutō de los cuatro — no tienen amor para sus Zanpakutō y por eso pierden la capacidad de distinguirlas — saco las espadas de cada uno de ellos.
Ichigo frunció el ceño — ¿cuándo fue que las tomo? — Cuestiono.
— Lo que digo es que la Zanpakutō que no sea amada, es fácil de romper — ante la última frase alzo las espadas y la choco una contra otra rompiéndolas en el acto frente a los ojos incrédulos y temerosos de los cuatro ahí presentes — la furia de las Zanpakutō esta alrededor de ustedes — dijo y al instante los cuatro Shinigamis sintieron que estaba rodeados por lo que parecía ser espíritus de las espadas — si pueden salir vivos, podría reforjar sus espadas.
— ¿Qué dices? — Grito molesto Ichigo.
— Pero si mi Zanpakutō no ha sido quebrada ni la de Soi Fong — señalo Tōshirō.
Ōetsu sonrió levemente — ¿aun no entienden? — Cuestiono — lo diré una vez más, soy el creador de Zanpakutō numero uno ¡yo Nimaiya Ōetsu! — Exclamo — mis espadas no son para débiles.
— ¡Bastardo! — susurro Soi Fong.
Ōetsu amplio su sonrisa — diviértanse.
Como estaban mirando hacia Ōetsu sintieron una agitación tras sus espaldas, al instante se giraron para ponerse en guardia, de alguna manera se desplegaron mirándose unos a otros sabiendo que estaban listo para cualquier cosa que sucediera a continuación. Fue entonces que les vieron, una cantidad considerables de sujetos musculosos con capucha en sus cabezas — parecen inquietos y hay una buena cantidad — informo Soi Fong.
— ¿Qué diablos son? — Pregunto Ichigo.
— No tienen que asustarse, sé que algunos deben estar familiarizados con ellos — dijo Ōetsu — ellos son las Zanpakutō más fuertes, quienes son capaces de convertirse en cualquier cosa — explico — ellos son…Asauchi — al momento en que Nimaiya dijo el nombre, estos saltaron sobre los cuatro atacándolos conjuntamente.
Ōetsu Nimaiya les miro defenderse contra los Asauchi con bastante solvencia, bueno unos más que otros, no cabía duda quien era del Onmitsukidō entre los cuatro. Pensó que les vendría bien una pequeña charla para que entendieran todo el asunto — hay más de 6,000 miembros en el Gotei 13, a todos ellos se les dio una Zanpakutō sin nombre la primera vez que entraron a la academia y los que fueron directamente llevados al Onmitsukidō — inicio — todos los Shinigamis deben pasar cada momento con su Zanpakutō y conforme progresan en su entrenamiento, ellos lenta y metódicamente imprimen la esencia de su alma dentro de sus Asauchi — explico — es de esa manera que ellos guían y moldean su propia Zanpakutō.
Sonrío — y el jefe a cargo de hacer esos chicos malos, ¿adivinen quién es? — Pregunto con una sonrisa — nadie más que este maldito chico sexy, ¡el dios de la espada, Ōetsu Nimaiya!
Tōshirō puso los ojos — sí, eso ya lo entendimos.
Ichigo le miro molesto — entonces, estos tipos son manifestaciones físicas de esos Asauchi ¿no? — Resumió el Shinigamis sustituto — ¿qué tiene que ver todo eso con que nos ataquen? — Pregunto mientras seguían luchando.
Nimaiya hizo como si reflexionara — ¿manifestación? — Repitió — estas muy cerca de hecho, es de alguna forma diferente, pero por ahora tu deducción está bien — felicito y luego sonrió — ahora todo lo que necesitan saber es que ellos los odian.
De pronto los cuatro Shinigamis le miraron entre sorprendidos e indignados — ¿por qué seria eso? — Cuestiono Byakuya.
— Por como usan su Zanpakutō, ustedes deben saber lo que digo — señalo molesto.
Ichigo pregunto indignando — ¿por cómo las usamos?
Ōetsu pareció impacientarse — ¿no entiendes? — Cuestiono — no es difícil, ¿cómo pelean?, ¿cómo la usan?, ¿cómo la mueven? — Dijo — mal, mal muy mal — sentencio y suspiro — ¿Qué está mal? Pues todo — señalo — usarlas como herramientas, como subordinados, familia, amigos — empezó a enumerar — como alguien mayor o alguien menor, como un conocido, tu mascota, tu novia o amante — explico — ¡Déjense de tonterías! — Grito la última parte y como arte de magia los Asauchi detuvieron sus ataques — han fallado en verlos desde su punto de vista, eso es lo fundamentalmente diferente — expreso con más calma — Zanpakutō o Shinigami, es hora de ver quién es el rey de la colina.
Con esas últimas palabras de Ōetsu los Asauchi volvieron al ataque con mucha más violencia y los cuatro Shinigamis también se lanzaron a la pelea sabiendo que esta era la definitiva, no sabían cuánto tiempo llevaban en esa confrontación entonces salió el primero, Tōshirō Hitsugaya — te has esforzado, de verdad eres bueno ya que pasaste la prueba — señalo — vamos han pasado 48 horas en esto — apuro a los demás y el siguiente en finalizar fue Byakuya — no esperaba menos de ti — dijo conforme y al instante Kuchiki fue junto a el capitán del décimo, Ōetsu miro hacia Soi Fong y sonrió un poco divertido— vamos, esto sería tan fácil si las dos no fueran tan temperamentales.
Soi Fong bufo por los bajo, lo sabía esto hubiese sido pan comido si las dos no fueran tan tercas en sus opiniones, aceptaba que no era perfecta y algunas veces tenían puntos de vista diferentes. Pero Suzumebachi fue la que siempre estuvo ahí con ella en todo el camino hasta lo que hoy era, de pronto como si llegasen a un acuerdo silencioso la peli azul termino — bien, hecho — felicito Ōetsu — las chicas al final siempre son más difíciles.
Miro al único de los cuatro que no había podido pasar la prueba y se encontraba muy golpeado y tirado en el piso — tú no lo hiciste Ichigo–chan, has fallado.
— Espera…— dijo tratando de ponerse de pie — aun puedo hacerlo.
Nimaiya soltó un suspiro — no esperare, se acabó — sentencio.
Ichigo le miro — no es como si se acabara el tiempo, déjame intentarlo — pidió — yo, aun puedo hacerlo.
— Entiende, no es cuestión de tiempo o si puedes hacerlo o no — indico — Asauchi no te escogió, eso es todo — explico — no hay nada que hacer en este punto, se acabó Ichigo — señalo — vamos niños — llamo a los tres capitanes.
El Shinigami sustituto abrió sus ojos sorprendido ante lo que había dicho, entonces no pudo evitar desesperarse — ¡espera! — Grito.
Ōetsu le miro serio — esto es algo doloroso de ver Ichigo, deja de lloriquear y acéptalo de una vez — pidió con calma — por mucho que desees seguir el resultado sería el mismo, durante estas cuarenta y ocho horas me he dado cuenta que estos tres si son Shinigamis y tú no — con esto pareció dar final a todo — abriré el camino para ti, simplemente puedes irte a casa.
Los tres capitanes fueron tomados por sorpresa ante las últimas palabras de Ōetsu, lo que sucedía era inverosímil, por muchos era sabido que Kurosaki había obtenido sus poderes Shinigamis de manera dudosa se convirtió en un aliado valioso. Después de la invasión para salvar a Rukia, luego de ayudar cuando Aizen Sōsuke y sus cómplices se dieron a conocer. Todas esas veces que no dudo en ayudar sin importar cual era el conflicto, hasta había perdido sus poderes derrotando a Sōsuke y ahora simplemente lo envían a casa como si nada — ¿qué? — dijo el peli naranja incrédulo.
— Sácalo de aquí Mera-chan — Ordeno Nimaiya y al instante su ayudante se puso en acción.
La mujer al momento se lanzó sobre Ichigo tomándolo de su cintura — ¡espera, no puedes hacerme esto! — Grito Kurosaki.
— Espera — ordeno Nimaiya, Mera le soltó al instante — tampoco regresaras a la Sociedad de Almas nunca, ese lugar es solo para Shinigamis y tu solo eres un humano sin ningún Zanpakutō — señalo — ese no es lugar para ti.
— Idiota…No me iré así por así, no he llegado tan lejos para solo irme a casa — indico el peli naranja — ¿que pasara con Zangetsu si lo dejo?
— Nada va a cambiar, Zangetsu simplemente no será reparado — indico — bueno, no pienso repararla — aclaro Ōetsu — ya lo dije, no tengo más palabras para un falso Shinigami.
Molesto, impotente y desesperado Ichigo se lanzó contra Ōetsu — ¡maldito! — Grito.
Kurosaki no pudo avanzar demasiado ya que al instante Nimaiya le lanzo lo que aprecia ser Kidō ya que dos anillos salieron disparados contra el Shinigami sustituto que le rodearon por la cintura enviándolo hacia atrás donde un agujero negro se abrió para recibirle — adiós Ichigo-chan — canturreo su despedida, los tres capitanes no salían de su asombro y como había terminado todo, luego de tanto grito desesperado por parte del peli naranja todo había quedado en silencio — Ichigo no es bueno como es en estos momentos, el hecho de que un Asauchi no lo escogiera y que haya podido luchar sin Asauchi hasta hoy es muy serio y él no lo entiende — dijo como reflexionando — tenía que volver, él debe volver a sus raíces y tiene que conocer sobre ellas, incluso si eso significa no regresar para esta pelea.
Los tres capitanes se miraron un poco inseguros, tratando de asimilar todo lo que había sucedido, una cosa era segura y es que no podían contar más con el Shinigami sustituto y su poder para luchar contra el enemigo. Por lo que todo recaía en ellos y lo que pudiera aprender y mejorar en el palacio del rey. Lo que sucediera con Ichigo de ahora en adelante posiblemente era algo que el mismo debía enfrentar para en un futuro ser más fuerte.
Ōetsu les miraba serio — no han dicho nada — señalo — pensé que dirían algo en su defensa o se molestarían y no permitirían que lo mandara de regreso luego de tanto trabajo y ayuda de su parte —sonrió — eso significa que de alguna manera ustedes lo notaron — indico — era inútil, en este punto no importa cuanta sangre, sudor y lágrimas pusiera.
— Sabia que no era normal, ya que tomo el poder de Rukia — señalo Byakuya.
Tōshirō suspiro — realmente han pasado cosas extrañas con él.
Soi se encogió de hombros — no creo que tengamos algo que decir al respecto, tú eres el maestro.
Ōetsu suspiro — yo, conozco la posición exacta de cada una de los Asauchi que he construido, recuerden que a todo Shinigami se le otorga un Asauchi y con duro entrenamiento, ellos hacen su propia Zanpakutō — volvió a decir con seriedad— esos son los orígenes y base de la relación entre Shinigami y Zanpakutō, soldado, teniente y por supuesto capitanes — explico.
— Es absoluto, las Zanpakutō de la división cero, incluso para un criminal con Zaraki que robo una espada de un cadáver, conozco a todos ellos incluso desde el inicio de la Sociedad de Almas, ningún Shinigami ha sido capaz de despertar su Zanpakutō sin ninguno de mis Asauchi, ¡ni uno solo! — Espeto — fue así como supe que este método no funcionaría con Kurosaki, ustedes debían saberlo y seguramente el único que no lo sabía era Ichigo — indico — antes de que pueda avanzar más tiene que percibir donde yacen sus raíces — los tres capitanes no dijeron nada ya que no alcanzaban entender a que se refería con eso de sus propias raíces.
— Ya he terminado con ustedes niños — dijo Nimaiya con una sonrisa al notar lo ofendidos que podían sentirse los capitanes, más el del décimo escuadrón. La verdad es que según sus edades para él y sus compañeros estos tres eran solo unos niños que por mucho que habían peleado muchas batallas y sobrevivido, aun les faltaba crecer mucho más en poder y sabiduría — es hora de ir a un pequeño descanso y tal vez tener un poco de comida — sugirió con calma — recuerden siempre cuidar de sus Zanpakutō y honrarles cómo se debe.
Con esas últimas palabras fueron llevados a lo que parecía ser otro palacio, aunque más bien el lugar era muy extraño que los demás ya que estaba tapizado con múltiples telas de todo tipo, los tres capitanes caminaron adentrándose más en el lugar y de pronto pudieron ver como parecía abrirse un enorme telón donde tras de se mostraba lo que parecía un trono muy adornado y sentada ahí en toda su gloria se encontraba Shutara Senjumaru — bienvenidos a mi palacio — saludo con seriedad, aunque su mirada era tan penetrante e inquisidora que de alguna manera hizo que el capitán Hitsugaya tragara un poco, Byakuya hizo un leve saludo de respeto con su cabeza y Soi Fong le miro casi de la misma manera, de alguna forma sentía que ella no era fácil de tratar, pues no vivaracha como lo pudieron ser los otros tres.
Observando mejor los tres pudieron notar que habían pasado de lado esos brazos esqueléticos la primera vez que le vieron — ahora creo que han tenido mucho para ser tres días entre curarse, nutrirse y recuperar la confianza de sus Zanpakutō — enumero con cierta calma — deben descansar después de tanto esfuerzo, pero primero deben comer un poco — señalo — Kuchiki aun te falta fortalecerte un poco más tu Reiatsu, Tōshirō y Fong les hace falta un poco de nutrición en esos sus cuerpos, tal vez un poco más de altura no les haría ningún daño — comento y al instante los dos capitanes señalados se sonrojaron profusamente.
— Vayan al salón adjunto, ahí espera su banquete y solo tomen lo que tiene su nombre ya que Kirio lo preparo especialmente para cada uno de ustedes según lo que requiere sus cuerpos — indico seria — ahí también hay una habitación para que duerman un poco — Byakuya iba a decir algo, pero Senjumaru le dio la espalda de manera grosera según el noble — es menester que descanse, mañana seguramente me darán la razón y luego veremos lo de sus nuevas vestimentas.
— Vamos — dijo Soi Fong llamando la atención de los otros dos capitanes, según su observación en este punto era mejor obedecer porque ciertamente los otros tres palacios anteriores a pesar de sus propias complicaciones, las cosas habían sido fáciles, además Shutara Senjumaru parecía ser de esas personas misteriosas y su mirada tenía algo que le hacía ponerse alerta. Los dos capitanes siguieron camino en dirección donde Shutara había dicho que era el otro salón, tal vez un poco de descanso no haría mal.
