Buenas noches, solo queria desearles un feliz año y bendiciones, saludos.
CAPITULO No 22
Tenjirō Kirinji, Ichibē Hyōsube y Soi Fong se encontraban en el pilar listos para partir a la Sociedad de Almas, las despedidas habían quedado atrás con una Kirio Hikifune demasiado sentimental y Ōetsu Nimaiya dando consejos sobre su Zanpakutō, Shutara Senjumaru fue más sobria en su despedida, pero sus palabras fueron consejos para la peli azul que podía verse impasible pero por dentro tenía cierta expectación ante lo que podía venir ya que habían pasado seis meses desde el final de la guerra y todos sabían que ella había muerto.
En la Sociedad de Almas Shunsui se encontraba en su oficina, así mismo como sus dos tenientes, Isane Kotetsu y Yoruichi Shihōin. Okikiba había recibido el mensaje del palacio que pronto estarían llegando algunos miembros del escuadrón cero. Ichibē había dicho que llegarían por si solos después de aterrizar. Kyōraku había preparado un poco a sus dos tenientes para lo que podía ser una gran sorpresa para ellos. Como hizo con Isane el día anterior les pidió mente abierta, dejar cualquier pregunta para después que él se las aclararía y sobre todo discreción.
Una mariposa infernal apareció posándose en el dedo del Sōtaichō, el mensaje decía que los dos miembros del escuadrón cero ya habían llegado — ya están aquí — anuncio el castaño y de pronto un leve resplandor los cegó y justo ahí aparecieron los tres visitantes.
— Lo siento sé que fue sorpresivo, pero tuve que usar Kūkanten'i para aparecer directamente en tu oficina — apunto Ichibē.
Kyōraku sonrío — es buen truco, lástima que para nosotros es prohibido utilizarlo — se quejó un poco para luego de un breve silencio dio el saludo respectivo — sean bienvenidos.
Hyōsube sonrío y Tenjirō hizo lo mismo — gracias por la bienvenida — apunto el barbudo Shinigami, para luego mirar a los asistentes — me alegra saber que has sido diligente con las instrucciones — señalo — de ahora en adelante es tú responsabilidad como proceder.
Tenjirō miro a quien tenía a su lado — ¿no vas a saludar Shaolin? — Cuestiono ya que la joven había estado en silencio con la cabeza baja, ya que su atuendo constaba de una capa con una capucha para encubrir su rostro evitando que alguien los pudiese descubrir quién era esa visitante del palacio del Rey, puesto que Ichibē y Kirinji vestían sus Haoris respectivos que les identificaban como miembros del escuadrón cero.
Soi Fong alzo sus manos para llevarlas a la capucha y se descubrió al instante dejando caer hacia atrás de manera calma — buen día Comandante General — saludo con cierto protocolo, haciendo una leve inclinación de su cabeza.
Al instante en que su rostro fue descubierto Nanao, Okikiba e Isane quedaron impactados y no podían creer lo que sus ojos veían, la capitana del cuarto escuadrón por reflejo miro hacia la capitana del segundo notando que mantenía su rostro neutral y parecía calma, luego miro hacia la teniente Ise que como ella tenía marcada la sorpresa, no podía ser que Shihōin taichō pudiese permanecer calma ante tal noticia, a menos que estuviese enterada como lo denotaba el Sōtaichō. Nanao tuvo el impulso de acercarse a la ex Gundanchō para saludarle, pero Okikiba le detuvo al instante. Isane sonrío amablemente, era comprensible que de alguna manera se sintiera aliviada de saber que estaba viva, hace tres meses Matsumoto se había quejado de que ya no se veían como antes, lo cierto es que con la SWA se reunían una vez al mes y desde el final de la guerra, el hecho de que la presidente hubiese desaparecido, más la perdida de Soi Fong y Nemu Kurotsuchi, hicieron que Nanao quien antes fungía como vicepresidenta del club se negara a seguir con esas reuniones.
El Sōtaichō sonrío — deja por ahora los protocolos Soi-chan — pidió acercándose para darle un saludo más fraternal — me alegra saber que sobreviviste y sobre todo que te tenemos de regreso — señalo —veo que has crecido un poco.
Soi asintió levemente — gracias Sōtaichō, como siempre estoy al servicio del Gotei 13.
Kyōraku sonrío satisfecho, al notar que la joven Fong no había cambiado en algunas cosas porque era seguro que una experiencia cercana a la muerte cambia a cualquiera — tenemos que hablar sobre tu nombramiento — apunto serio.
Ichibē carraspeo interrumpiendo al Sōtaichō — Tenjirō tiene un informe que entregar a la capitana del cuarto escuadrón y algunas indicaciones que se deben seguir para el cuidado de Shaolin — señalo — además de eso debemos adecuar el lugar donde serán sus aposentos.
— ¿No se ha recuperado por completo? — Preguntó Shunsui curioso.
Tenjirō Kirinji dio un paso al frente — físicamente se recuperó por completo — señalo al instante — cualquier sanador sabe que, así como se cuida el cuerpo físico muchas veces es necesario ayudar con la psique del paciente y según recuerdo Kotetsu es una especialista en esa área en específico.
Yoruichi apretó su puño, lo entendía bien ya que había visto lo sucedido al instante que volvieron todos los recuerdos de Soi Fong. Kyōraku por otro lado entendió la frase de la morena cuando dijo "no podría decirte lo que fue para ella volver a revivir todos los recuerdos" con eso quizá se había quedado corta — entiendo muy bien el punto — dijo suavemente el castaño — pensé que todo este tiempo había servido para su recuperación.
— Hay cosas que ni el mejor sanador puede hacer, la mente no es fácil de descifrar — apunto Tenjirō — mucho menos cuando es la del miembro de mayor rango del Onmitsukidō.
Hyōsube suspiro — Tenjirō puede ocupar este momento para hablar con Isane, mientras nosotros aclaramos los pequeños detalles — apunto — creo que en este punto no es necesaria la presencia de tus tenientes.
Shunsui sonrío — Nanao, Okikiba — llamo — es momento de seguir con las actividades diarias.
Al momento los Teniente hicieron una inclinación— como ordene Sōtaichō — expresaron y sin perder tiempo salieron de la oficina.
Los vieron salir de la oficina, en ese momento Isane se movió un poco incomoda ya que ella era la única que quedaba en la oficina, además de la morena que hasta ahora solo era una presencia silenciosa — creo que este es un buen momento para explicar a la capitana del cuarto escuadrón los cuidados que debe hacer de ahora en adelante, a la vez que le doy los por menores de la recuperación física de Shaolin — apunto Kirinji — ¿hay alguna sala adjunta donde podemos hablar? — Pregunto.
Kyōraku asintió — está la sala de al lado — señalo — es la de los dos Teniente, seguro ahora mismo puedes pedirles un momento.
— ¿Me acompaña capitana Kotetsu? — Pregunto amablemente Tenjirō, la capitana del cuarto asintió al instante siguiendo su camino.
Kyōraku carraspeó al momento para tratar de volver al tema que importaba — ¿hay algo que se debe hablar en privado? — Pregunto Kyōraku Shunsui.
Ichibē sonrío — las recomendaciones del Rey para el regreso de Soi Fong terminan desde el momento en que la dejemos al cuidado de Kotetsu y que adecuemos el lugar de sus aposentos.
— ¿Adecuar sus aposentos? Cuestiono.
— Los aposentos de Soi Fong siguen siendo los del segundo escuadrón — señalo Shunsui al momento que miraba a la morena que asentía en confirmación, que antes había informado que al tomar los títulos no había tenido valor de deshacerse del lugar donde Soi Fong descansaba en la sede del escuadrón, solo había pedido una adecuación para tener los suyos.
Ichibē sonrío levemente y miro hacia la princesa del clan Shihōin — ¿me acompañas Yoruichi? — Pregunto, la morena asintió y al instante Hyōsube uso Kūkanten'i.
Soi Fong suspiro al notar que se habían marchado, Kyōraku sonrío levemente — ya que estamos solos, creo que es momento de hablar sobre tu título, me imagino que eres sabedora de que Yoruichi Shihōin volvió a retomar los títulos de Gundanchō y Capitán del segundo escuadrón.
La peli azul asintió en afirmación, antes de su partida y en el momento de su despedida con Shutara, esta aprovecho para informarle sobre algunos sucesos del Seireitei, ya que Ichibē antes sus cuestionamientos de lo sucedido en la Sociedad de Almas, específicamente del Gotei le negó tal información con la excusa de que se centrara en su recuperación. La gran tejedora le había dicho lo más relevante como quienes eran los nuevos capitanes, que no había perecido ningún noble y la Sociedad de Almas ya estaba casi en su totalidad reconstruida, hasta había respondido la última pregunta de Soi sobre quienes habían muerto a causa de la guerra, por eso mismo no se había asombrado al ver a la morena ostentar el Haori de la según da división, lo cierto es que hasta había sido un poco nostálgico verla vestida así.
— Entiendo que Lady Yoruichi retomo los títulos que le pertenecían a su clan como debía de ser desde un principio que se aclaró lo de su deserción hace mil años — apunto seria.
Shunsui asintió — fue la decisión más sensata en un momento de urgencia, pero debes recordar que ella no había querido retomar esos cargos — le recordó — ahí fungen dos instituciones para una sola persona, una responsabilidad que no es para todos.
Soi frunció el ceño — eso nunca fue un problema, cualquiera que se alce con los títulos de Gundanchō y capitán del segundo escuadrón debe estar capacitado para tal responsabilidad.
— No todos son tan capaces Soi Fong — señalo el Sōtaichō — cuando pensamos que habías muerto, vimos la magnitud del problema para encontrar alguien capaz y adecuado — indicó al momento — es responsabilidad de Clan Shihōin entrenar a su futuro líder para tales responsabilidades, pero desde hace más de un siglo el clan Shihōin no ha tenido que preocuparse por ese liderazgo y menos por las ambiciones de alguno nobles de su propia casa.
— Shihōin Yoruichi sigue siendo su líder — apunto la peli azul.
— Una líder que no le interesaba volver a ostentar esos títulos hasta que sintió que era necesario, por eso mismo se está entrenando al joven Yūshirō — le recordó Kyōraku — de hecho, el que tengamos dos instituciones para un solo liderazgo puede ser contraproducente, por esas mismas razones bien se podría tener dos capitanes.
La peli azul no pudo evitar mostrarse sorprendida de lo que Shunsui estaba diciendo — por siglos el clan Shihōin ostento los dos títulos.
Kyōraku tomo seriedad — se la historia Soi Fong, pero te recuerdo que el noble clan Shihōin estuvo muy dispuesto a entregarte esos títulos hace más de un siglo para salvarse de la vergüenza — señalo — por lo tanto, no tienen que tener alguna objeción o molestia que haya dos capitanes, uno para la segunda división con la función más directa con el Gotei 13 y otro para el Onmitsukidō que vela por las fuerzas especiales, la política y por ende los nobles.
Soi Fong suspiro — el clan Shihōin no estará de acuerdo con esto — apunto — no ayudará al fortalecimiento de la Sociedad de Almas un desacuerdo entre el Gotei y uno de los principales clanes nobles.
— No habrá tal cosa si su líder está de acuerdo — indicio el Sōtaichō dejando en silencio a la peli azul, aun así debía aclararlo para que no hubiese duda para Soi Fong — Yoruichi fue quien estuvo de acuerdo y solo puso como condición ser quien ostente el título de capitana del segundo escuadrón dejando para ti el de Gundanchō, cosa que me parece lo más inteligente y lógico ya que tú has crecido en el Onmitsukidō — apunto — además de eso, eres parte de los héroes de la última guerra, serían unos tontos si se oponen a tal hecho.
Soi Fong quiso reír, Shunsui Kyōraku siempre tenía un as bajo la manga, no cabía duda que era astuto y seguramente Yoruichi-sama había ayudado a pensar sobre el asunto. Pero se equivocaba en una cosa, ella no era un héroe de guerra, solo aquellos que murieron de forma heroica merecían tal título — como dije antes Comandante, mi lealtad y vida están al servicio del Gotei 13.
Kyōraku sonrío satisfecho, ante tal respuesta — después hablaremos de cosas más serias con respecto a tu nombramiento, por ahora cuéntame cómo estas — dijo de manera más calma.
Yoruichi e Ichibē habían aparecido en los aposentos del capitán del segundo escuadrón el regordete Shinigami miro el lugar un poco curioso ante la mirada seria del Gundanchō que extrañamente no había dicho ninguna palabra en todo ese tiempo — ¿por qué mantuviste el lugar así? — Pregunto curioso al notar que había dos habitaciones medianamente espaciosas y un lugar que podía servir para entrenar o meditar según fuera el caso.
La morena carraspeo — no tuve valor para deshacerme de todo indicio del capitán anterior.
— Pero Soi Fong no tuvo esos mismos escrúpulos cuando tú dejaste tus cargos — apunto serio.
— Fueron otras circunstancias, yo fue tachada de traidora en ese entonces — le recordó.
Hyōsube suspiro — excusas — dijo suavemente, para mirar su entorno — tomare todo el lugar para hacer una barrera Kidō donde no se pueda percibir ninguna Reiatsu de quienes se encuentren dentro de los aposentos.
Yoruichi frunció el ceño — ¿con que fin? — Cuestiono.
El regordete Shinigami suspiro — Shaolin tiene problemas cuando duerme — informo — el regreso de sus memorias afectó considerablemente la psique, los sueños tienden a alterar su energía espiritual — señalo — un despunte de su poder en este momento podría destruir estos apósenos y dañar a cualquier Shinigami de bajo rango — justo sus manos y brillaron por un instante.
La morena bajo un poco su rostro — ¿por eso tardaron con su recuperación? — Cuestiono.
Ichibē negó — hubo muchas razones de peso, te recomiendo leer el informe que Kirinji le estará entregando a Kotetsu, si es que ella lo permite — le sugirió — mantén la perspectiva Shihōin, no cualquiera tiene una casi muerte y vuelve como si nada — la morena asintió al instante — ya está hecho, será mejor regresar.
Soi Fong había tenido una pequeña charla interesante con Kyōraku, lo cierto es que había aprovechado la conversación para preguntar por los capitanes, las nuevas noticas del Gotei 13, aunque el Sōtaichō pregunto algunas cosas de las cuales tenía curiosidad, por supuesto que nunca fue algo demasiado personal, aunque de ultimo estaba empeñado en saber cómo era esa técnica que uso al final de la guerra. Lo cierto es que Ichibē aconsejo no utilizarla en estos días hasta que su Reiatsu volviese a la normalidad y ella lo sabía mejor que nadie, por ahora era un peligro usar sus poderes. Aun recordaba la noche en que despertó de una de sus pesadillas, Tenjirō se encontraba ayudando a Ōetsu que había sido lanzado contra la pared más próxima.
— Lo siento Sōtaichō, no estoy en condiciones de usar la técnica — apunto seria — sería una irresponsabilidad de mi parte.
De pronto Ichibē y la morena habían regresado, al momento en que Tenjirō e Isane ingresaban a la oficina — ya le di las instrucciones, visitas tres veces a la semana donde monitoreara su salud física y mental — apunto el curandero.
— Creo que sería prudente y provechoso que Yoruichi también sea parte de esas visitas ya que su habitación esta continúa a la Soi Fong — señalo el regordete Shinigami.
Tenjirō miro a la peli azul que pareció sorprendida, mientras que Kyōraku esbozaba una pequeña sonrisa, la morena le miraba fijamente — no es como si este tiempo pasado no estuviese siendo cuidada cuando dormía — señalo serio el curandero — Shihōin, tendrás la responsabilidad de monitorear cualquier problema que Shaolin tenga mientras duerma para informar a Kotetsu, solo te advierto que debes tener cuidado.
La morena asintió seria — hare como usted ha dicho Tenjirō-san.
Ichibē sonrío — debemos llevarlas a la segunda división, de ahí partiremos al palacio del Rey,
El comandante en jefe se puso de pie — como siempre ha sido bueno verlos, aunque solo sean ustedes dos — apunto con una sonrisa — saluda de mi parte a los demás al llegar.
Ichibē Hyōsube asintió — cuida del Gotei 13 — señalo y al momento un leve destello del Kidō los llevo al segundo escuadrón.
Kyōraku miro a su espalda, Isane parecía un poco descolocada y no era para menos — debo recordarte que es importante que todo sea un secreto.
Isane asintió — lo tengo presente Comandante — dijo seria — nunca espere que…
— Lo sé, creo que nadie podía haber pensado que algo así sucedería — señalo — ¿qué tan mal está la situación? — Pregunto.
La capitana del cuarto escuadrón suspiro — no he leído el informe, pero lo que Tenjirō-san me compartió — suspiro — debo admirar la fortaleza de Soi Fong taichō, no cualquiera recibe de golpe en su mente años de recuerdos y vivencias sin volverse loco, tampoco se puede esperar salir bien librado.
Shunsui suspiro — quiero estar informado, has un informe de cada visita con tus notas y recomendaciones.
— Así lo hare Sōtaichō — dijo mansamente Kotetsu.
Kyōraku le miro serio — ¿crees que es sensato que Yoruichi se involucre y ocupe de Soi Fong? — Cuestiono.
Isane lo pensó un momento — en otra ocasión hubiese dicho que no, pero en este punto — se detuvo un momento — desde que Shihōin taichō regreso del palacio fue visible una mejoría en su diario vivir — indico — me imagino que en ese entonces ya sabía que Soi Fong taichō se encontraba con vida, creo que le hará bien ayudar en la recuperación — dijo con una sonrisa — sería como compensar lo que no pudo hacer antes.
— Entiendo — dijo Shunsui — aunque nuestro mayor cuidado será para Soi Fong, te pido que tengas un ojo en Yoruichi y si te lo permite, ayúdale.
Isane asintió — regresare a mi división, leeré el informe y desde ahí hare una programación de mis visitas — apunto — le enviare toda la información.
Kyōraku asintió serio — estaré pendiente de eso — dijo — envía el mensaje con la fuerza correccional — le ordeno, la capitana del cuarto escuadrón asintió para buscar la salida.
El Sōtaichō soltó un suspiro, había sido una mañana ajetreada con toda la situación, no espero que la condición de Soi Fong fuera tan compleja, aunque lo que había dicho Kotetsu confirmaba lo que Yoruichi le había informado a su regreso del palacio, claro que la morena había dejado el palacio cuando la peli azul apenas había recuperado sus recuerdos y de alguna manera no había estado en todo el proceso de su recuperación. Frunció el ceño, él tenía alguno que otro mal recuerdo y muchos otros muy amargos aun así reconocía que su vida había sido fácil, pero Soi Fong…Negó al instante, Isane tenía razón la fortaleza de la peli azul siempre fue algo de elogiar y si antes siendo una joven sin experiencia, ha este tiempo había esperanza que se recuperara pronto.
Yoruichi y Soi Fong llegaron al segundo escuadrón con Ichibē y Tenjirō, el curandero dio sus recomendaciones finales para su paciente. Ichibē dio uno que otro consejo a Shihōin y luego se despidió de la peli azul para dejar el escuadrón y al final retornar al palacio. Después de eso hubo un momento de incomodidad y silencio entre las dos, hasta que Yoruichi decidió que era suficiente y no debía ser densa con la situación, tomo la iniciativa mostrándole a la peli azul la que sería su habitación, además de hacerle saber las indicaciones de Shunsui de no salir de los aposentos hasta su recuperación completa. Soi Fong agradeció la amabilidad de la morena, pensó en descansar un poco, lo cierto es que todo eso del viaje y todas esas emociones le habían extenuado de una manera que no podía evitar ser laxa, lo cierto es que había prometido a Shutara y Kirio ser obediente ante los cuidados de la capitana del cuarto escuadrón.
Antes de descansar cerró sus ojos por unos instantes y se concentró en los Reiatsu, quería saber la ubicación de los capitanes y conocidos. Pero le estaba resultando dificultoso, desde que inició la guerra no había hecho tal ejercicio que antes le era tan fácil de hacer, justo ahora le estaba tomando tiempo a la vez que sentía como de pronto le llegaba la fatiga. Al final lo dejó por la paz y busco la comodidad de su futón. El toque de la puerta le puso alerta y cuando la puerta fue abierta la morena apareció.
— Tengo que empezar mi día —le informo con calma — nos veremos a la hora del almuerzo.
La peli azul asintió y le vio marcharse, se recostó en su futón nuevamente lanzando un largo suspiro. En su viaje hacia al Seireitei pensó que se quedaría en el cuarto escuadrón y si era sincera era lo que menos deseaba, pero tampoco espero quedarse en los aposentos del segundo escuadrón junto a la morena que había retomados sus títulos, aun así, le extraño que la habitación era la misma y tampoco se había desecho de su futón, aunque no había ninguna señal de sus cosas. Suspiro hubiese preferido quedarse en el palacio del Rey, su regreso podía complicar muchas cosas, además aun resonaba eso que el Rey le había dicho "tomare a tu primogénito" Si en un futuro tomaría a su hijo era una señal de que posiblemente terminaría casada y seguiría con su linaje, algo que no espero y quiso, por eso mismo había renunciado a seguir siendo la cabeza de su clan antes de la guerra. Con esos pensamiento dando vuelta en su mente al final cayo dormida.
Yoruichi apareció en su oficina muy temprano para sorpresa de los pocos subalternos que hacían el cambio de guardia, aquellos que llegaban de patrulla y dejaban los informes en la oficina principal, había pedido el desayuno y aprovecho para pedir que le prepararan un almuerzo abundante y algo variado, entre pescado, salteado de verduras y arroz y los llevaran a sus aposentos. El cocinero había reconocido que entre la antigua capitana y la princesa del clan Shihōin había una abismal diferencia entre la cantidad de comida que consumían, pero lo de ahora era sustancialmente demasiado y ahora más que nunca se preguntaba cómo es que el Gundanchō mantenía esa figura esbelta y curvilínea con toda esa comida que consumía. Ōmaeda llego a la oficina y rápidamente se puso a trabajar con algunos reportes que debía de terminar.
Fue así como transcurrió la mañana, entre el entrenamiento matutino y los reportes de las patrullas. Cuando se acercó la hora del almuerzo fue a sus aposentos para poder recibirlos y luego tener un pequeño almuerzo con Soi Fong. Aprovecharía un momento de la tarde para visitar a Kotetsu taichō y ver si podía mostrarle el informe de Tenjirō, solo esperaba que la peli gris no negara su petición. En el cuarto escuadrón Isane Kotetsu había terminado de leer el informe que Tenjirō Kirinji había traído para que ella tuviera un panorama de lo que había sucedido con Soi Fong, lo cierto es que era uno de los mejores informes que alguien pudiese haber hecho. Había un resumen de la situación, lo padecido y lo que había hecho el curandero con la peli azul todo este tiempo, además de eso había un reporte diario de cada cosa que había sucedido, era como un diario de su tratamiento y recuperación.
Ciertamente podía alabar el dichoso informe, pero el leer todo lo que la capitana del segundo escuadrón había experimentado por su casi muerte y todos esos recuerdos que le vinieron de golpe era algo que no deseaba para nadie, al final había algunas recomendaciones para para tomar en cuenta al tratamiento que ella decidiría. Suspiro cansinamente al darse cuenta que Tenjirō tenía razón con sus recomendaciones y notas, Soi Fong taichō debía sanarse mentalmente para que su Reiatsu dejara de ser inestable, lo que no entendía la sanadora era porque tenía esos despuntes cuando dormía, Cuando antes no tenía esos problemas, medito un breve instante ante su ultimo pensamiento, no es que ella lo tenía que saber cuándo fue Retsu quien atendía a la peli azul desde siempre, especialmente cuando aún era una jovencita recién nombrada capitán. Quizá solo debía ir y verificar los archivos privados del capitán, ahora que ella ostentaba ese cargo tenía la autoridad y derecho de verlos. Tomo el informe que leía y fue directamente al salón de archivos del capitán.
La morena había llegado a los aposentos y como lo había pedido el almuerzo esperaba en su puerta. Los tomo para ingresar a los aposentos para acomodarlos en una pequeña mesa que tenía para esos momentos en que no podía dormir y aprovechaba para leer uno que otro reporte. Miro detenidamente el lugar, parecía que definitivamente Soi Fong no había salido de su habitación lo cual era bueno, según las últimas recomendaciones de Tenjirō por ahora tenía prohibido hacer cualquier tipo de esfuerzo físico o ejercicio. Suspiro y se apresuró a ir por la peli azul
Toco levemente la puerta — Soi, ¿puedo pasar? — Pregunto.
La puerta fue abierta al instante — ¿sucede algo? — Cuestiono la peli azul que parecía un poco soñolienta.
— Lamento si te desperté, pero es hora del almuerzo y debes comer — indico de una vez.
La peli azul carraspeo — gracias — dijo al momento — no se preocupe, ya había despertado.
— Bien, vamos a comer — dijo al momento.
Fueron a la pequeña estancia y tomando asiento empezaron a degustar los alimentos, por momentos tenían pequeñas charlas sobre cómo iba todo en el escuadrón y el Gotei, alguna que otra pregunta del palacio. No cabían dudas que de alguna manera la convivencia se podía sentir un poco tensa, para la morena y para la peli azul. La confesión de Soi Fong había hecho cambiar la perspectiva de Yoruichi y el regreso de la muerte para la joven Fong era una carga pesada en su corazón que no se sentía digna cuando otros era mejores personas que ella no tuvieron esa oportunidad de sobrevivir.
La verdad es que todo el asunto ponía un poco nerviosa a la morena, quien reconocía que sus sentimientos por Soi Fon habían causado una vorágine en su corazón tiempo atrás, haciendo todo resultara turbulento y conflictivo. Siendo difícil el pensar y actuar con claridad. Ahora, sin embargo, todo se había vuelto más claro para la princesa del clan Shihōin. Finalmente sabía lo que deseaba hacer, porque después de todo el tiempo el cual pensó que había perdido para siempre a su abeja había sido un martirio, pero todo había cambiado al saber que vivía, después de haber pasado todo ese tiempo separadas ahora tenía la oportunidad de expresar sus sentimientos por ella en palabras. Aun así, debía ser paciente y astuta ante tal asunto, no iba a claudicar por nada del mundo, hace más de un siglo había entregado su vida entera para salvar a un amigo, ahora que había la peli azul había recuperado su vida de vuelta, estaba dispuesta a hacer todo por resarcir el dolor que había causado en el corazón noble de su pequeña abeja.
Soi Fong trataba de mantenerse en calma, pero en esos instantes no podía evitar observar detenidamente a la morena, antes lo había evitado por educación y un poco de vergüenza, pero mirarla ataviada con el Haori del segundo escuadrón le traía buenos recuerdos, además de eso había notado que, aunque le hacía recordar el pasado donde todo le parecía felicidad, le maravillaba ver alguno que otro detalle nuevo, como que ahora Yoruichi cargaba su Zanpakutō que a su vista era bastante corta, como si fuera un Tanto. Además de eso ahora tenía el cabello más largo y lo llevaba en una cola alta, los cambios eran tan evidentes y sutiles que le resultaba difícil dejar de verle, aun cuando en el fondo tenía que recordarse a sí misma que la princesa del clan Shihōin seguía siendo inalcanzable.
— ¿Cómo te has sentido? — Pregunto la morena.
Soi suspiro saliendo de sus pensamientos — bien, creo — dijo suavemente — me parece que el viaje y todas las emociones fueron demasiado — acepto — pensé que Kotetsu vendría pronto para hacer su evaluación.
— Iré más tarde al cuarto escuadrón para ver eso — señalo la morena.
— Yoruichi-sama no tiene por qué hacerlo — señalo la peli azul.
La morena le miro seria — sé que no, pero quiero hacerlo — apunto — además, tengo que dejar algunos informes — señalo — ¿qué harás por la tarde? — Pregunto.
La peli azul suspiro — quizá meditar y ver si Suzumebachi se digna a hablarme.
Yoruichi sonrió levemente — deberías esperar, al menos por el día hoy no hagas nada hasta que Isane taichō diga cómo va a proceder — aconsejo — ahora debo regresar al trabajo.
— ¿Hay algo que leer aquí? — Cuestiono la peli azul.
La morena suspiro — tus libros están guardados en el onceavo — informo — yo no tengo nada aquí — apunto — solo hay algunos boletines que hace el noveno escuadrón — vio como la peli azul ponía los ojos — ya sé que algunas veces más parece una revista de chismes, pero en este tiempo su contenido ha sido un poco más informativo.
— Tendré que me arriesgare con eso — dijo Soi Fong con una leve sonrisa.
Yoruichi asintió levemente — nos vemos más tarde — dijo y al instante se marchó.
Isane había hecho un programa para las próximas dos semanas, los informes viejos de Retsu habían sido de mucha ayuda. A partir de esos informes antiguos y el que había leído de Tenjirō le dieron un panorama más preciso de lo que debía de hacer. Ahora solo esperaba no tener alguna negativa de parte de Soi Fong que siempre fue reticente para los tratamientos médicos., sin olvidar que Shihōin taichō estaría cerca y en ese punto no sabía si sería de ayuda o un impedimento. Con todo listo miro que hora era notando que según las reglas y horarios del Gotei 13, desde las cinco de la tarde la mayoría de escuadrones bajaba su ritmo de trabajo y por ende los Shinigamis en su mayoría iban a su descanso. Así que esta era el momento en que debía de iniciar su camino al segundo escuadrón, pero cuando estaba por salir el toque de la puerta de su oficina la saco de sus cavilaciones.
— Adelante — dijo Kotetsu, al instante que la puerta se abrió se sorprendió al ver quien visitaba el cuarto escuadrón o más bien su oficina privada.
— Isane taichō — saludo la morena.
Kotetsu suspiro, no esperaba una visita de la capitana del segundo después de la última vez que se cruzaron luego de ser nombrada con los títulos de Soi Fong — Shihōin taichō, ¿en qué puedo ayudarle? — Pregunto.
La morena suspiro y tomo asiento frente a la silla vacía tras el escritorio — Ichibē Hyōsube me dijo que podía ver del informe de Tenjirō para saber qué ha pasado con Soi Fong — la capitana del cuarto escuadrón frunció levemente el ceño — quiero pedirte que me dejes leer ese informe.
Isane carraspeo — lo siento, pero no me parece bueno para ti y mucho menos para Soi Fong taichō — volvió a tomar asiento tras el escritorio.
— Pienso que sería bueno saber de cómo ha sido su evolución en el palacio, para poder ser de mejor ayuda — apunto seria la morena tratando de convencer a la capitana del cuarto.
— Si lo desea puedo darle un breve resumen, pero no permitiré que lea ese informe — dijo con autoridad, la morena enarco una ceja asombrada de su porte inflexible.
Yoruichi suspiro — ¿crees que no se lo de sus recuerdos? — Pregunto seria — yo estuve ahí justo cuando los recupero de golpe.
— Por esa razón no me parece que sea de ayuda para ti o Soi Fong — señalo dejando los honoríficos de lado por esta vez — sé que estuvo ahí, pero también sé que fue enviada a la Sociedad de Almas luego de ese suceso — indico — entonces, ¿acepta el resumen o se queda sin saber más? — Cuestiono dejando a la morena en una encrucijada.
La morena soltó un suspiro — está bien, dime que sucede — soltó un poco exasperada.
Isane asintió con una pequeña sonrisa — según los apuntes de Tenjirō- sama, informo que al momento que dejo el palacio del Rey Soi Fong taichō se encontraba inconsciente, en ese estado decidió que era mejor vigilarla — informo — en ese estado de inconciencia se activó su Shunkō lanzando a Tenjirō-san contra una de las paredes de la cámara y desde ahí hubieron mucho episodios donde despuntaba su Reiatsu de manera incontrolable — dijo — despertó tres días después confundida por lo que fue puesta a dormir dado a su estado y despertó al cuarto día, su estado físico era muy deteriorado y no tenía control de su Reiatsu.
Yoruichi frunció el ceño — pero cuando despertó la primera vez su estado físico era normal.
Isane asintió — lo sé — dijo suavemente — Tenjirō-san explica que antes Soi Fong taichō no estaba completa, mental y psicológicamente estaba separada de su cuerpo, al recuperar todos sus recuerdos y vivencias su cuerpo absorbió todos esos últimos momentos del final de la guerra donde casi muere — explico — todos los recuerdos hicieron un deterioro mental y psicológico en la capitana — apunto — aun hasta hoy tiene episodios entre sueños.
Hubo un momento de silencio después del pequeño informe, quizá para absorber todo lo que se había dicho — ¿cuál será el tratamiento o tu línea de acción? — Pregunto.
Isane suspiro — creí que sería bueno decirlo de una vez para las dos, pero me alegra que hayas venido — apunto — creo que puedo pedirte un par de cosas que serían importantes.
Yoruichi asintió — hare lo que necesites — dijo seria.
— Lo primero que te pido es que estos primeros días vigiles su sueño, el cambio de ambiente suele ser para algunos causa de estrés — dijo de una vez — lo segundo es que trates de acercarte y romper su caparazón — la morena pareció sorprendida ante esa petición — quiero que Soi Fong taichō pueda hablar de cómo se siente, con alguien a parte de mi sin que piense que todo es algo médico.
La morena asintió — lo último es algo difícil, Soi Fong siempre ha sido muy reservada como lo es todo miembro del Onmitsukidō.
— Lo sé muy bien, pero tampoco es algo imposible — dijo Isane.
Yoruichi sonrío levemente — creo que puedo hacerlo — dijo con cierta confianza.
Isane se puso de pie — debo dar las últimas indicaciones y después de eso voy al segundo escuadrón.
La morena asintió — bien, será mejor que me marche y ver que está haciendo Soi Fong.
— Shihōin taichō — llamo la peli gris antes que saliera de su oficina, Yoruichi espero un instante — le pido que cualquier situación que tenga en su relación de amistad con Soi Fong taichō la deje a un lado por ahora — indico — al menos hasta que mejore psicológicamente.
La morena sonrío un poco divertida ante la pequeña advertencia de Isane, lo cierto era que hasta ella misma entendía que este no era el momento — no se preocupe taichō — soltó al momento — no pienso hacer nada que afecte a la recuperación de Soi Fong.
Soi Fong había tratado de estar descansando, pero nunca había sido alguien de estar demasiado tiempo sin hacer nada. Por lo que no le quedo de otra que leer todos esos boletines que elaboraban en el noveno escuadrón, para su sorpresa pudo darle un poco de crédito a Yoruichi que había dicho que los de ese tiempo fueron un poco informativos dejando de lado ser una revista amarillista de chismes tontos. El primer boletín tenía fecha de un mes después de la finalización de la guerra Soi sonrío un poco ante la portada con el titular de "ganamos la guerra" el volumen de páginas era poco, pero ahí se pudo dar cuenta de lo destrozado que había quedado el Seireitei al final de la guerra, había una que otra fotografía impresa que mostraba todo el volumen de destrucción.
Así mismo había pequeños relatos sobre vivencias de la guerra, como algunos habían sobrevivido, como otros habían visto perecer al capitán Komamura, la mención de que algunos Quincys que habían desertado y otros detalles más. Los demás hablaban en torno a lo mismo, un listado de quienes habían muerto con honor en la guerra. Los escuadrones dañados y cuales estaban en pleno funcionamiento, además de la información del regreso de los estudiantes y maestros a la academia Shinō. Así como los nuevos capitanes que habían llenado las vacantes de aquellos que habían perecido en la guerra, podía decirse que fue una lectura un tanto productiva.
Yoruichi después de haber dejado el cuarto escuadrón opto por ir al área de cocina, para pedir que su menú para la cena fuese más amplio. Algo muy extraño para el encargado de esa área, pero no se iba a poner a discutir con su comandante y capitán cuando todos sabían que desde el final de la guerra cambio su actitud. La morena luego de esa escala se dirigió hacia los aposentos y antes de entrar se detuvo para ver si escuchaba algo en el interior, pero solo escucho silencio que le hizo suspirar largamente. Al abrir la puerta se dirigió inmediatamente al fondo y por leve inercia abrió la puerta de una vez haciendo que la peli azul se pusiera en guardia.
— Lo siento, pensé que...no escuche nada y creí que tal vez no estabas — apunto la morena.
Soi suspiro — leía todos estos boletines del noveno — indico seria — sé que no tengo permitido salir por ahora — apunto con tono inconforme.
Yoruichi suspiro — solo será hasta que Isane taichō te dé de alta y según me dijo vendrá en unos momentos.
La peli azul asintió — gracias — dijo, por un momento no pudo evitar perderse mirando a la morena.
— ¿Acaso me veo mal? — Preguntó Yoruichi al notar la mirada directa que Soi le daba.
Soi Fong se sonrojo levemente — no — soltó y luego carraspeó — quiero decir — se detuvo sorprendida de que la morena no se burlara de ella, lo cierto era que Yoruichi se sintió un poco halagada de la atención de la peli azul — es solo que no pensé que volvería a verle con el Haori del segundo escuadrón.
La morena suspiro — tampoco espere volver a retomar estos títulos — señalo — pero el escuadrón y Onmitsukidō no solo había sido mermado, habían perdido a su Gundanchō y capitán — apuntó — no podía dejar que el trabajo que has logrado todo este tiempo cayera en manos de cualquier oportunista que no sepa que es el Onmitsukidō.
— Aun así, esos títulos son suyos por derecho — apunto la peli azul.
— Sabes bien que no se me da bien el papeleo — soltó y vio una media sonrisa en la peli azul — además tus hombres son leales a ti.
Soi Fong frunció el ceño — saben que deben ser leales a su capitán y Gundanchō, así como a los ideales del Gotei — indico — ahora usted tiene esos títulos.
La morena suspiro — tú eres el Gundanchō — señalo seria — ¿acaso no te lo dijo el Sōtaichō? — Pregunto.
— Como le dije a él, no me parece la decisión más acertada — dijo la peli azul — la noble casa Shihōin no lo aceptara tan fácil.
— Soy el líder de esa casa noble — indico seria— se lo que es mejor para la segunda división y Onmitsukidō, además siempre seré capitán del segundo — aclaro — políticamente es lo más conveniente, además el Onmitsukidō tiene mayor papeleo.
Soi Fong puso los ojos ante el último comentario y luego suspiro — estoy segura que oponerme no servirá de nada si la princesa del clan Shihōin ya ha decidido.
— Ojalá todo fuera tan simple como dices — dijo la morena suavemente, Soi Fong iba a decir algo, pero el toque de la puerta les hizo guardar silencio.
— Shihōin taichō, Kotetsu taichō pregunta por ti y espera en la oficina — Informo Ōmaeda.
La morena llevo su dedo a los labios indicando a la peli azul guardar silencio, al mismo instante que buscaba la salida del lugar donde a una breve distancia Ōmaeda le esperaba y cuando ella inicio camino hacia las oficinas este fue tras de ella.
— ¿Estas enferma taichō? — Pregunto con un tono curioso.
La morena suspiro — no — respondió.
— Entonces, si no está enferma ¿qué es lo que hace aquí Isane taichō? — Pregunto y al instante noto que la morena detenía su camino.
Yoruichi frunció el ceño — es cosa del primer escuadrón y en eso no puedo hacerme de la vista gorda — el regordete teniente asintió quedando satisfecho pensando que quizá era por todo lo que había sucedido en la guerra, aun así, la capitana del segundo podía notar como Ōmaeda le miraba de vez en cuando, quería reírse un poco, pero la verdad es que de alguna manera Ōmaeda se preocupaba casi como lo había hecho con Soi Fong.
Isane se encontraba esperando en la oficina del segundo escuadrón, suspiro al notar que el lugar no había cambiado desde que Soi Fong era la capitana, un detalle importante que le recordaba que no debía olvidar que Shihōin taichō podía ser una ayuda o un impedimento para que Soi Fong pudiese a volver a su vida normal. Sintió el leve Reiatsu de Ōmaeda y se preparó para el momento que vendría, tratar con Yoruichi no era fácil desde la supuesta muerte de la peli azul y ciertamente Soi Fong por mucho que se había ablandado un poco tenía cierto carácter, sin olvidar su desagrado a los tratamientos médicos en general.
Yoruichi entro a la oficina con su regordete teniente tras de ella — Kotetsu taichō, estaba esperando por su visita.
Isane sonrió levemente — lamento la tardanza, tuve pendientes que hacer — señalo — pero ya estoy aquí, podemos empezar cuando quiera Shihōin taichō.
Yoruichi asintió con una sonrisa — vamos a mis aposentos, creo que ahí será todo más privado — indico — Ōmaeda puedes retirarte — ordeno.
— ¿Seguro no necesitaras nada mas taichō? — Pregunto Ōmaeda.
la morena le mira seria — puedes irte sin problema Marechiyo — dijo suavemente — nos vemos mañana, ya sabes las instrucciones.
— Si taichō — dijo este bajando su cabeza viendo que las dos capitanas salían de la oficina.
El teniente Marechiyo Ōmaeda sabía que era mejor dejar la preocupación a un lado por mucho que no entendía porque su capitán de pronto era visitada por la capitana del cuarto escuadrón ya que ni Soi Fong tuvo ese seguimiento desde que fue nombrada capitana hace más de un siglo. Pero el día de hoy desde las primeras horas de la mañana Yoruichi dio nuevas directrices a seguir. No era extraño que la morena no quisiera ningún Shinigami deambulando cerca de sus aposentos, Soi Fong tampoco lo permitía a menos que fuese una emergencia, pero ni con eso y en ese punto la regla dictaba que si había algo extremadamente urgente solo él debía ser encargado de ir y anunciarlo con ciertas reservas, si él no podía hacerlo, el décimo asiento seria la responsable con el mismo proceder que consistía en tocar la puerta, anunciarse y esperar que respondiera.
Yoruichi y Kotetsu dejaron las oficinas con cierto silencio, lo cierto es que no deseaban que otros pudiesen escuchar algo que no debían y en eso las dos sabían muy bien que el segundo escuadrón tenía ojos y oídos en todas partes. Llegando cerca de los aposentos la curandera se dignó a hablar.
— ¿Ha habido algo nuevo con la paciente? — Pregunto seria.
La morena sonrió — no, pero la verdad es que no he indagado demasiado.
Isane suspiro — es importante que puedas establecer cierta confianza con ella, tu observación es importante — apunto con seriedad — serás la única que podrá estar cerca cuando llegue la hora de dormir y según el informe de Tenjirō-san es cuando más ha tenido episodios de descontrol.
Yoruichi asintió — espero que ella pueda tenerme confianza para abrirse — diciendo esas últimas palabras abrió la puerta de los aposentos haciendo pasar a la capitana del cuarto, sonrió levemente al notar que Soi parecía esperar por su regreso.
Soi Fong se encontraba de pie con rostro serio que rápidamente cambio a uno que reflejaba resignación. La morena quiso sonreír, ya que había cosas que no parecían cambiar ni por el paso del tiempo o por mucho que las cosas fueran extrañas, la ya conocida aversión por los tratamientos médicos seguía casi igual. Pero entonces Isane Kotetsu se adelantó unos pasos tomando la iniciativa.
— Me alegra verte Soi Fong taichō — dijo suavemente con una sonrisa simpática — debemos tener una pequeña conversación, Tenjirō Kirinji dejo instrucciones precisas con respecto a tu cuidado — indico — aunque también tengo mis propias ideas al respecto — advirtió, la peli azul asintió conforme— será mejor empezar, Shihōin taichō, usted también debe venir.
La sorpresa fue visible en el rostro de la morena a la vez que la peli azul soltaba un leve suspiro, que Yoruichi estuviese involucrada en su recuperación podía ser una desventaja ya que, si lo recordaba bien, la morena siempre fue de la que le obligaba a descansar, cuidarse cuando salía herida y sobre todo ir al cuarto escuadrón. Las tres se movieron hacía lo que parecía ser una pequeña mesa y fue ahí que la curandera inicio con su explicación de las indicaciones de Tenjirō que consistían en no hacer nada que involucrara uso de Reiatsu mientras este convaleciente, no Kidō, no usar Jikū no Uso, Soi puso los ojos ante lo último y la morena tuvo curiosidad. Luego prosiguió con lo que podía hacer que era entrenar su Hakuda y Hohō, en ese punto lo último era ridículo ya que encerrada no podía usar Shunpo, aun así, Kotetsu señalo que lo mejor era llevar el entrenamiento de Hakuda poco a poco.
— ¿Has tenido alguna comunicación con tu Zanpakutō? — Pregunto la peli gris.
La peli azul negó — no — respondió al instante.
Isane apunto algo en su pequeña libreta — debes intentar romper la brecha y comunicarte con el alma de tu espada — dijo — no desistas en eso, podría ayudarte de muchas formas.
Soi asintió — ¿algo más? — Pregunto.
Isane suspiro — con las recomendaciones de Tenjirō-san si — respondió — ahora, creo que eres sabedora cual es mi campo de especialización — señalo y la peli azul asintió — el informe fue muy claro en tu condición, todos esos recuerdos regresando de golpe a tu mente han afectado tu Reiatsu y mente — apunto — ¿aún tienes sueños? — Pregunto.
La peli azul miro hacia la morena que le miraba seria y carraspeo un poco avergonzada de que se ventilaran sus asuntos personales — no he tenido alguna pesadilla hoy que dormir por la mañana.
Isane volvió a escribir en su libreta — te pido por favor que cualquier cosa que sueñes o te moleste no lo ocultes, ni a mí ni a Shihōin taichō.
Soi Fong suspiro — no lo hare — dijo de una vez.
Isane sonrió levemente — Shihōin taichō, te pido estar pendiente de cualquier cosas que suceda con Soi Fong taichō en su tiempo de descanso.
La morena asintió seria — así lo hare, ayudare en todo lo que pueda — dijo y miro hacia Soi Fong — sé que te gusta tu privacidad, pero te pido que te apoyes en mi si lo necesitas.
La peli azul asintió levemente, Isane por su parte asintió con una pequeña sonrisa — ya que estamos de acuerdo con eso, debo informarte que tendremos una pequeña sesión de charla cada tercer visita.
— Supongo que no tengo vos para una objeción — dijo Soi Fong.
Isane negó — es una orden del Sōtaichō y recomendación Tenjirō-san — indico — y según mi apreciación es la mejor forma de tratar tu problema — Soi pareció enfurruñarse en su asiento, la peli gris miro hacia la morena — Shihōin taichō, podrías darnos un momento.
Yoruichi asintió — voy a ver si ya está la cena — apunto y al instante busco la salida.
Isane le vio marcharse mientras que Soi Fong parecía soltar un leve suspiro — ¿hay algún problema? — Pregunto la peli gris.
— ¿Es necesario que Yoruichi-sama tenga que estar pendiente de mí? — Cuestiono — es Gundanchō y capitana del segundo escuadrón, me parece que tiene demasiado trabajo en sus manos y eso que no he mencionado que es líder de su clan.
Kotetsu suspiro — bien pude llevarte a una habitación de mi escuadrón y poder ver tu evolución de primera mano, pero eso sería llamar la atención y sabes que por ahora todo es un secreto — señalo — también sé que no te es grato para ti estar mucho tiempo en el cuarto escuadrón — indico y noto como la peli azul suspiraba — además me parece una buena oportunidad para que tanto tu como ella puedan sanar correctamente.
La peli azul frunció el ceño — ¿sanar? — Cuestiono curiosa.
Isane suspiro largamente — no debería decirlo, pero Yoruichi-san ha cambiado desde el final de la guerra, para muchos ha sido una sorpresa no solo el que retomara los títulos que antes había dejado en tu manos, también ha sido la manera en que maneja el escuadrón — Soi Fong frunció el ceño — aun así, como dije antes, esto puede ser de ayuda para todos.
La peli azul carraspeo — entiendo, intentare hacer lo que dices — dijo haciendo que la peli gris sonriera un poco — ¿cómo va todo con la asociación? — Pregunto tratando de aligerar el ambiente de lo cual se arrepintió al instante al notar el rostro un poco apesadumbrado de Isane.
— Ya no se hacen esas reuniones — dijo suavemente la capitana del cuarto — Nanao, pensó que era lo mejor después de que habíamos perdido a la presidenta, Nemu y usted.
Yoruichi que había llegado se detuvo en la puerta escuchando lo último dicho por la peli gris no queriendo interrumpir la charla, pero supo que la respuesta no fue del agrado de la pequeña abeja —Oh, entiendo — dijo la peli azul.
La puerta fue abierta tras un pequeño toque de la morena que aparecía con una bandeja de comida — espero no haber interrumpido — se disculpó y coloco todo en la mesa — ¿quieres acompañarnos a la cena? — Pregunto con amabilidad.
Isane negó — debo regresar al escuadrón — dijo al instante — acostumbro cenar con mi hermana y si no lo hago quien sabe qué pensaría, pero gracias — se puso de pie — nos veremos en dos días.
Las dos le observaron como Isane se marchaba y cuando se quedaron solas un leve silencio inundo el lugar — bien, podemos cenar — dijo la morena notando como el rostro de la peli azul parecía decaído.
Soi Fong lo dudo y miro hacia la morena que parecía pensativa, lo cierto es que Yoruichi quería decir algo con respecto a lo que había escuchado sobre la asociación de mujeres Shinigamis, pero no quería echar sal a la herida. Soi Fong por otra parte tenía muchas cosas en mente y todas bullían en su interior atormentándola como sucedía desde hace un mes que despertó con todos esos viejos recuerdos viniendo una y otras vez. Cenaron en un leve silencio aun cuando hubo una que otra pequeña charla sobre la comida y una que otra pregunta de cómo había sido el día de la morena con el escuadrón. Un tema que de alguna manera soltó un poco la tensión entre las dos, ya que Yoruichi se soltó un poco al contar lo que había sido su día de trabajo y al final llego el momento de ir a dormir. Yoruichi dio las buenas noches, así como lo hizo Soi Fong aun cuando esta dudaba un poco en irse a dormir, temía que pudiese tener algún episodio de esos que habían sido comunes en el palacio.
La noche fue tranquila en los aposentos del segundo escuadrón, Soi Fong tomo un momento para entrar a su mundo interior e intentar hacer las paces con el alama de su espada, pero como venía sucediendo Suzumebachi hizo oídos sordos y no apareció, mucho menos de hablar con ella, al final no le quedó otra cosa más que ir a dormir. Yoruichi por otra tomo un momento para adelantar un poco de papeleo, ahora que Soi se encontraba en los aposentos debía de tomar tiempo para venir darle su comida, echar un vistazo de como pasaba el día en general y estar pendiente de que no esconda cualquier problema que pueda tener, al final se tomó un tiempo para meditar y hablar con Raijin.
— Raijin — llamo dudosa la morena al notar que el enorme puma estaba echado en una base con los ojos cerrados, no quería despertarlo a sabiendas que su descanso era algo sagrado.
El puma abrió un ojo y meno su cola — deberías relajarte princesa, se te harán arrugas con tanta preocupación.
La morena puso los ojos — no puedo relajarme con todo lo que está pasando.
— Pensé que te sentirías más aliviada al regreso de Soi-chan — señalo.
La morena suspiro — lo estoy en cierto modo — acepto — pero las cosas no son fáciles.
— Es una guerrera, lo sabes bien — apunto el puma poniéndose en posición sentada — no seas una madre gallina con ella porque es seguro que no lo necesita — regaño y vio su ama ponía los ojos — cierto, no hay nada maternal en tus sentimientos hacia Soi Fong.
Yoruichi carraspeo — este no es el momento para hablar sobre eso — señalo — tiene muchos problemas para sumarle una situación tensa y difícil — indico — además, Suzumebachi no atiende a su llamado.
Raijin negó con su cabeza — por supuesto, Suzumebachi es tan temperamental como lo es su portadora — señalo serio — la dejo atrás, contigo de todas las personas— señalo un poco divertido.
— ¿No podrías hablar con ella? — Cuestiono un poco dudosa.
El enorme puma se echó nuevamente — no hace caso a mi llamado, lo he intentado todo el día para ser sincero — indico — creo que debes dejar que se arreglen por ellas mismas, sé que quieres ayudar a tu pequeña abeja, pero lo mejor siempre es dejar que las cosas se desarrollen solas.
La morena soltó un largo suspiro — entiendo, gracias Raijin.
El puma rio un poco divertido — ¿estarás bien con eso? — Pregunto, Yoruichi le miro un poco confusa — la amas y hay tanta tensión entre ustedes dos, que es molesto — dijo lamento una de sus patas.
La morena carraspeó sintiéndose un poco incomoda — no es el mejor momento para hablar de sentimientos — acepto — lo cierto es que no sé cómo debería tratarla, creo que de alguna manera ya no soy la misma de antes.
El enorme puma asintió — solo estas madurando princesa, creo que es eso además es cosas de que tú el reloj bilógico hace tic tac.
Yoruichi rio un poco divertida — eres tan absurdo — se quejó — aun así, sabes cómo es Soi Fong.
El puma se puso serio — tienes que jugar bien tus cartas gatita — aconsejo — la abejas siempre estan listas a picar, pero ya sabemos que al final pueden llevarte al panal de dulce miel.
La morena rio divertida — que cosas dices — se quejó — descansa.
El puma asintió serio, había algo reconfortante en hablar con alguien que supiera como se sentía aun cuando fuera su molesto Zanpakutō. Aunque reconocía que de alguna manera ya podían llevarse mejor, quizá no solo ella había madurado. Escucho un leve ronroneo del alma de su Zanpakutō Era mejor dormir, pero antes de eso fue a la pared y puso su oído para tratar de escuchar si Soi aún seguía despierta o ya dormía, no escucho ningún sonido y suspiro, lo cierto que eso era estúpido, Soi Fong siempre fue discreta y seguramente no haría mayor ruido, al final fue a su futón para dormir.
Estaba amaneciendo cuando Yoruichi escucho que algo se rompía, despertó de pronto al sentir una fuerte presión espiritual. Rápidamente corrió a la habitación de al lado y justo al abrir la puerta fue lanzada hacia atrás por el enorme poder que desbordaba de la peli azul ya que su Shunkō se había activado. Tuvo que activar su propio Shunkō para poder llegar junto a la cama donde Soi Fong dormía, utilizo Hanki al instante para anular el Kidō a la vez que trataba de despertarla. Soi Fong se asustó y reacciono de manera instintiva al momento de despertar ya que saco uno de sus Kunai llevándolo directamente al cuello de Yoruichi que fue tomada por sorpresa ante esa acción.
— Yoruichi-sama — susurro la peli azul abriendo los ojos saliendo de su estupor y la sorpresa al notar como la punta del Kunai había herido levemente el cuello de la morena que empezaba a sangrar un poco, la soltó tomando distancia al instante — lo siento, yo…
— Esta bien, no pasó nada — dijo suavemente la morena — tu Shunkō se activó — informo al momento y noto como el vaso con agua que le había traído anoche se había hecho añicos— ¿estás bien? — Cuestiono.
Soi Fong asintió — solo fue un mal sueño — dijo suavemente — no debió acercarse mucho.
— ¿Mal sueño o un recuerdo? — Cuestiono Yoruichi, dejando en el aire lo demás que la peli azul había dicho.
La peli azul suspiro — importa acaso — comento con un dejo de molestia.
—Sí importa, eso ayudaría a Kotetsu con el tratamiento para que mejores pronto — apunto.
Soi Fong se sentó en el futón — fue un recuerdo — acepto con pesar — cuando pensé que por fin había superado ciertas cosas, vuelven en mis sueños para atormentarme.
Yoruichi se acercó a la peli azul — has pasado por muchas cosas, es normal tener algunos demonios que nos atormentan — señalo, al instante Soi Fong le miro seria — sabes que puedes hablar conmigo o con Isane taichō.
— Esta herida — apunto al notar la mancha de sangre en el cuello de la morena — lo siento, debería ir a cuarto escuadrón.
— No es algo de cuidado — dijo poniéndose de pie y mirando hacia la ventana — está amaneciendo y debo prepárame para iniciar con mis obligaciones — señalo seria — descansa.
Soi Fong suspiro y apretó su puño, ese sueño fue muy vivido para su mala fortuna, lo más ridículo que podía haber recordado. Pero quizá Yoruichi-sama tenía razón, todos tenemos demonios que nos atormentan, pero recordar su primer asesinato fue otra de las cosas más extrañas que pudo venir a su mente. Si lo recordaba bien había sido una misión difícil, ya que el objetivo le dio lucha sin olvidar que ella no tenía mucha experiencia y aunque al final pudo cumplir con la misión asesinando al sujeto en cuestión. Suspiro, recordando que en ese tiempo sus tres hermanos aun vivían y eran parte del Onmitsukidō, unos meses después Kano el mayor de sus hermanos habían caído en misión, meses después sus otros dos hermanos fueron emboscados por un grupo de delincuentes para al final dejarle sola. Cansada ante ese deprimente recuerdo volvió a dormir.
La morena fue directamente a tomar una ducha y prepararse para el día en el segundo escuadrón, no hizo nada para atenderse la pequeña herida en su cuello y con el agua el leve sangrado había cesado. Lo cierto es que de alguna manera la peli azul le había tomado con la guardia baja, no sabía que tenía armas en la habitación. Ante ese pensamiento negó al instante, sabiendo que era totalmente normal para cualquiera en el Onmitsukidō tener Kunai, dagas, cuchillos o lo que fuera en una habitación, bien escondidas, distribuidas en lugares estratégicos por simple seguridad. Ciertamente ella tenía una que otra en su recamara, pero conociendo a Soi no debía de extrañarle. Suspiro preguntándose de que era ese recuerdo, ya que al momento fue como si hubiese despertado su lado salvaje, su mirada era como la de esos animales que se ven acorralados y luchan por su vida.
Yoruichi se instaló muy temprano en su oficina, estaba arreglando el papeleo y viendo como estaban distribuidas las patrullas para ese día. Ya había pasado por la cocina para pedir el desayuno, miro su reloj y pronto tendría que ir por la comida para llevarlo a sus aposentos, Miro a su regordete Teniente que hacía papeleo y de pronto se preguntó qué diría el regordete amante de los bocadillos al saber que Soi Fong vivía, sin olvidar todos esos nobles y la molesta Suzumi solo recordarla le hervía la sangre que apretaba sus puños fuertemente y su cuerpo se tensionaba. La morena estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no percibió que el pequeño rasguño en su cuello empezó a sangrar, Ōmaeda se puso de pie al momento para ver mejor.
— Taichō, estas sangrando — señalo suavemente con un dejo de incredulidad ya que todo fue de pronto y la morena solo estaba haciendo papeleo — ¿estas herida? — Cuestiono.
La morena inconscientemente llevo su mano al cuello — no es nada — corto de una vez a Marechiyo — sigue con tu trabajo — ordeno de una vez — tengo que ir por el desayuno.
Ōmaeda se quedó con la boca abierta ya que iba a seguir cuestionando a su capitana, pero esta había salido con su reconocido paso flash. Suspiro y volvió a tomar el bolígrafo, desde el regreso de la morena del palacio del Rey mostraba algunos cambios en su diario vivir y no es que se estaba quejando al respecto, pero le había costado saber llevar el carácter cambiante de su Gundanchō. En el regreso del palacio su carácter se había calmado un poco y desde la nueva visita de algunos miembros del escuadrón cero se mostraba más reservada de lo habitual y eso era decir mucho. Pero lo que había sucedido hace unos segundos le parecía preocupante, conocía a su capitana y no cualquiera podría alcanzarla, mucho menos acercarse lo suficiente para herirla en un lugar difícil de alcanzar, solo un asesino poderoso y muy diestro podría hacerlo, aunque insistir en preguntar seria meterse en problemas, por lo tanto, decidió meter el asunto bajo la alfombra y seguir con su papeleo.
Yoruichi llego a los campos de cuarto escuadrón, no quería llegar con su herida sangrando a los aposentos y preocupar a la peli azul ya que podría tomar mal y solo había sido un hecho aislado. No perdió tiempo y entro al cuartel medico donde a su paso se encontró con uno que otro curandero, aun así, no se detuvo hasta que vio a la capitana del cuarto escuadrón.
— Isane taichō — llamo la morena.
La peli gris le miro seria y al instante su rostro cambio a uno preocupado — ven a mi oficina Shihōin taichō — pidió al momento que se movía hacia dicho lugar. La morena le siguió en silencio con pasos rápidos ante la mirada de los Shinigamis que estaban con su capitana. Al instante que la capitana del segundo escuadrón entro a la oficina que ya conocía Isane pregunto — ¿sucedió algo?
La morena suspiro — podrías antes curar este rasguño — pido suavemente.
Isane asintió con un dejo de vergüenza y uso Kidō curativo al instante — debes tener cuidado en tus entrenamientos — recomendó — es una pequeña herida, pero es en un lugar vital.
Yoruichi puso los ojos — no fue en un entrenamiento — aclaro al instante tomando toda la atención de la peli gris — hoy a primeras horas desperté ante el sonido de que algo se rompió y sentí ese enorme Reiatsu — dijo con una leve sonrisa — Soi Fong estaba soñando y cuando me acerqué a despertarle después de anular su Shunkō, se lanzó sobre mí y me hizo esto.
Isane suspiro — debes ser cuidadosa al acercarte, no sabemos qué es lo que ella pueda percibir al despertar — indico — ¿pudiste saber si fue un sueño o un recuerdo? — Pregunto.
— Fue un recuerdo en sus sueños — afirmo cruzándose de brazos — no quise ahondar más en ese momento.
Kotetsu asintió — muy sabio de tu parte — reconoció — conociendo a Soi Fong taichō será reticente a contar sobre esos recuerdos o sus sueños.
La morena suspiro — como dije antes, intentare hablar con ella sobre lo que está pasando en su mente y con sus sueños — dijo suavemente — debo irme al escuadrón, aún no he llevado su desayuno.
No hubo tiempo de decir una despedida y menos de dar algún consejo al respecto, Isane negó con su cabeza al notar que Yoruichi se marchó tan pronto como había llegado a su escuadrón, solo esperaba que esa charla diera buenos frutos.
Yoruichi llevaba la bandeja con el desayuno para dos, aun cuando todos pensaron que solo era para ella. No hubo mucha ceremonia para entrar a sus aposentos, toco la puerta de la habitación de Soi Fong y escucho un leve "ya voy" era de espera que ya estuviese despierta aun cuando esperaba que tomara más tiempo para dormir, por experiencia sabía que algunos sueños eran cansados. La peli azul salió de su habitación ya bañada y lista para lo que fuera que haría en su día, aun cuando en esas cuatro paredes no tenía mucho que hacer. Tomaron su desayuno con calma, Soi pregunto a Yoruichi si se encontraba bien con un tono de disculpa por lo que había sucedido al amanecer, la morena volvió a tomarlo con calma restándole importancia. Cuando el desayuno estaba por terminar a la morena se le ocurrió algo que podía ayudar a poner a la peli azul de buen humor.
— ¿Qué harás en el día? — Pregunto Yoruichi.
Soi puso los ojos — no es que tenga libre acción y no puedo salir — se quejó — hare un poco de katas — dijo suavemente — quizá trate de hablar con Suzumebachi.
— ¿Qué te parece entrenar Hakuda conmigo? — Pregunto tentativamente.
Soi Fong dudo por un momento aun cuando la sugerencia le pareció muy buena para que su día no fuese tan aburrido — no lo es — dijo suavemente — no creo que sea buena idea.
La morena trato de tomarlo con calma — piénsalo — sugirió — cuando venga en la hora del almuerzo me dices, así podre obviar mi entrenamiento personal y hacerlo contigo.
Soi Fong le vio salir de los aposentos, una parte de ella deseaba haber dicho que sí, pero tenía muy presente su último sparring juntas y de alguna manera había sido un poco desastroso al final. Aun así, sabía que no había mejor compañera de entrenamiento que Yoruichi Shihōin y ante ese último pensamiento, pensó que quizá no sería tan malo, además que deseaba pedirle algo para leer y poder pasar sus días de encierro un poco más llevaderos ya que el día de ayer pudo notar que el día le parecía largo y tedioso en esas cuatro paredes.
La mañana se fue rápidamente para la morena que se dedicó a la formación con los nuevos elementos que pasaron la prueba hace dos meses atrás. Los primeros informes habían sido alentadores con respecto a las adiciones, de alguna manera sentía que eso era algo bueno para el escuadrón que perdió tanto en la guerra. Ōmaeda siempre atento a lo que sucedía a su alrededor, de alguna manera podía sentir como el regordete teniente siempre tenía un ojo en ella como si en algún momento esperara que hiciera un desastre con los subordinados y no podía culparlo por eso, la muerte de Soi Fong le había roto de una manera que nunca espero, el que volviera a la vida era un soplo de esperanza, no solo para ella si no para el mismo escuadrón y Onmitsukidō. La peli azul sintió su mañana tediosa, realmente necesitaba algo que hacer y sus opciones eran muy limitadas, Suzumebachi aún no le hablaba y eso que había tomado un buen tiempo para meditar para por fin hablar con el alma de su espada, pero como todas las veces anteriores fue infructuoso.
La morena apareció al medio día con el almuerzo que compartieron, Soi aprovecho la charla para ver si podía conseguirle algo que leer además de las revistas del noveno que dicho sea de paso se había leído de principio a fin, al mismo tiempo le dijo que aceptaba tener el entrenamiento de Hakuda con ella. La morena asintió satisfecha, recordando que había algunas revistas tiradas por ahí que ella ni abrió ya que todas hablaban del mismo tema "la pasada guerra, sus efectos y alguna que otra información redondeando en lo mismo" Si lo recordaba bien le había pedido a Ōmaeda deshacerse de todas las revistas que no leyó. Además de eso buscaría algún buen libro y sabía a quién podía avocarse para ese fin, pero eso sería después de regresar de su casa ya que este día tenía el entrenamiento con su pequeño hermano.
En la oficina la tarde pasó entre los nuevos informes de las patrullas, había una que llamaba la atención de la morena y venia del distrito 62 del Rungokai. Todo se trataba de un aumento de la delincuencia, no era de extrañar ante la desaparición de habitantes dejando sus pocas posesiones, recordaba haber leído un informe de antes de la guerra donde se hacía mención a desapariciones de almas en el Rungokai, la nota aclaraba que no era igual a lo sucedido hace mil años por lo que se pedía investigar a fondo, más atrás encontró una nota que decía que el asunto se había aclarado en la primera división con una firma de Yamamoto Genryūsai y el capitán Mayuri Kurotsuchi. La morena soltó un leve bufido, seguramente fue sobre el balance de las almas, ya que esa fue una preocupación primordial que señalo Kisuke en su momento.
Aun así, no iba a quedarse de brazos cruzados ya que el Onmitsukidō era por ahora quien debía poner orden en los distritos, quizá si planteaba la colaboración con el onceavo podría tener las cosas resueltas pronto. Al instante empezó a elaborar una carta para la Kenpachi pidiendo su colaboración con una patrulla que no tuviese problema de seguir la autoridad y sobre todo que no temiese ensuciarse las manos. Al mismo tiempo hacia un leve informe para la primera división anunciando de lo que estaba planeando para dentro de tres días en el distrito 62, desde que había tomado la segunda división y el Onmitsukidō la morena había solicitado tener libre acción. Shunsui se lo había concedido con la condición de ser sabedor de los planes de acción que podía ejecutar y de paso cuidarse las espaldas con central 46 que algunas veces era muy crítico con alguna acciones del Gotei 13.
— Ōmaeda — llamo al instante.
— Si taichō — respondió el teniente al instante.
Yoruichi se puso de pie — prepara un escuadrón de 20 Shinigamis entre miembros del Onmitsukidō novatos y experimentados para tomar el distrito 62, implementare un cerco de seguridad con el propósito de arrestar delincuentes y desarticular las bandas violentas, todo para dentro de una semana.
— Si capitan — dijo mansamente — ¿quieres algún asiento o jefe de patrulla? — Pregunto.
— No — respondió al momento — tú y yo estaremos a cargo, también espero contar con la colaboración de una patrulla del onceavo — doblo las cartas y las metió en un sobre — lleva esta al onceavo y espera respuesta — dijo entregando un sobre — este llévalo al primer escuadrón, con ese no es necesario que esperes respuesta.
— Si taichō, me iré inmediatamente — dijo al momento.
— Espera — ordeno la morena — las revistas del noveno que te dije que te deshicieras de ellas, ¿Dónde están? — Cuestiono.
Ōmaeda se rasco la cabeza — están en la gaveta de mi escritorio — señalo — iba a leerlas, pero con el papeleo y todo el movimiento no he tenido tiempo.
— Bien, las tomare que las necesito — dijo al momento.
Marechiyo suspiro — si taichō — dijo suavemente al momento que se marchaba a sus deberes.
Por otro lado, Yoruichi fue al escritorio del regordete y saco todas las revistas que había ahí sonriendo un poco al notar que era cierto que aún no las había leído. Las metió en una de sus gavetas y se dispuso a preparar el cerco en el distrito 62, tomando algunos mapas del lugar y planeando la estrategia. Unos diez minutos después Marechiyo llego con la respuesta de la Kenpachi Yachiru Unohana, de que podía contar con una patrulla de veinte hombres y que enviaría su tercer asiento para que ayudara en cualquier cosa que necesitara. Con eso en mente le fue más fácil hacer la estrategia para el día en concreto.
Para el final de la tarde Yoruichi se dirigió a la casa de sus padres para el entrenamiento de Yūshirō que ya se encontraba listo y le esperaba con una sonrisa, pero no era el único ahí ya que su padre también se encontraba ahí, una señal de que debían hablar al final del entrenamiento. Después de una hora el entrenamiento había terminado, la morena no podía negar que su hermano estaba mejorando cada día, aun así, había dejado de un lado el enteramiento del Shunkō. Un claro mensaje de desaprobación ante sus acciones imprudentes al ir al campo de batalla en la guerra pasada. Claro que el joven Shihōin no fue feliz con su castigo y hasta se quejó de que a Kisuke no le había dicho nada al respecto ya que él había facilitado la manera de burlar a los guardias del Onmitsukidō. Yoruichi se dirigió al despacho de su padre y justo ahí le encontró con rostro serio y verificando algunos papeles.
— Pensé había dejado el papeleo del clan al día — dijo la morena.
Su padre se encogió de hombros — me pareció extraño que adelantaras el papeleo y quería revisar que no hubiese algún error — apunto serio dejando un libro en el escritorio.
Yoruichi suspiro — sabes que no me gusta hacer papeleo — acepto — aun así, es mi deber hacerlo, no solo aquí, sino que también en el escuadrón — dijo seria — además adelante porque en estos momentos no me es conveniente dejar mucho tiempo el escuadrón.
Shiro Shihōin se puso de pie con rostro serio — por fin pude hablar con Kisuke.
La morena sonrió levemente — ¿deberás? — Trato de mostrarse indiferente.
— ¿Crees que no me iba a dar por enterado? — Pregunto serio.
Yoruichi suspiro — esperaba que te enteraras pronto — dijo con calma.
— Rompiste el compromiso — recrimino — ¿en qué diablos estabas pensando? — Pregunto un poco molesto — además de eso le prohibiste visitarnos.
La morena suspiro — si lo recuerdo bien era un falso compromiso — apunto seria — creo que tengo algo que decir al respecto si seré yo quien me case — señalo — en este punto me doy cuenta que Kisuke no es alguien en quien se puede confiar.
Shiro suspiro — ¿hasta ahora te das cuenta? — Pregunto sarcástico — convenientemente ahora ves sus defectos — recrimino — ese falso compromiso era una buena salida para un matrimonio acorde a tus exigencias.
Yoruichi frunció el ceño — ¿acaso no escuchaste? — Cuestiono — yo no puedo confiar en el — señalo — no sabes que, gracias a Kisuke, Yūshirō pudo salir de casa en plena guerra poniéndose en peligro — apunto y no hubo ninguna respuesta de su padre, ningún gesto de molestia o indignación — pero tú lo sabias ¿verdad? — Pregunto.
— Claro — respondió — no soy un tonto, pero se cuáles fueron sus motivos y me parece que fueron totalmente válidos.
La morena frunció el ceño — ¿validos? — Cuestiono levemente molesta.
— Me explicó que lo hizo solo para protegerte — señalo — que si no tenías un freno hubieses ido directo a una muerte segura enfrentando al enemigo — dijo serio — es una suerte que el Gotei pudo terminar con esa amenaza, como lo he dicho antes es algo que agradezco de Soi Fong — indico — su sacrificio nos salvó a todos.
— Basta — dijo al instante Yoruichi.
Shiro suspiro — hija, solo digo la verdad — apunto — sabes que solo deseo lo mejor para ti.
La morena bufo — ¿no lo entiendes? — Pregunto — no voy a casarme solo porque ustedes digan, mucho menos lo hare con Kisuke que vive en el mundo de los vivos y es tan egoísta que no le importa lo que pase en la Sociedad de Almas o con los nobles.
Dicho eso último, uso paso flash saliendo de la mansión y dejando a su padre con miles de argumentos y cierta molestia por los últimos acontecimientos. Lo cierto es que por mucho que hubiese preferido ser ella quien le dijera lo sucedido deseaba evitar una confrontación ya que ese tema era algo que su padre no lo dejaría fácilmente. Pueda que antes estaba lista para sacrificarse en un matrimonio sin amor, pero ahora que su corazón había despertado de un largo letargo solo por Soi Fong, haría lo que fuera para pasar el resto de su vida con su pequeña abeja. Por otro lado, Shiro Shihōin le frustraba el hecho de que su hija aun no tomaba la responsabilidad principal como líder y princesa del clan, el matrimonio era crucial para tener un bebe y en este punto ya no podía saltarse esas obligaciones.
Yoruichi llego a los campos del segundo escuadrón y noto que la mayoría iba al comedor general. Suspiro largamente al darse cuenta que había tardado un poco más de lo debido y su entrenamiento con Soi Fong tendría que ser un poco menos de lo que había planeado ya que debían cenar y tomarlo con calma, con eso en mente se apresuró a pasar a la oficina por las revistas del noveno y luego directo a los aposentos. La peli azul suspiro en su futón, había salido a la sala y miro a simple vista en el escritorio, no quería ser demasiado invasiva, aun cuando tuvo ese pequeño pensamiento de ir a la habitación y ver si era igual a la de ella, algo tan impropio de su parte. Lo cierto es que estaba muy aburrida, no podía ni salir de ahí y de alguna manera estaba de manos atadas, ya que apenas podía ejercitarse.
Yoruichi entro a los aposentos y rápidamente puso esa bolsa de revistas en el escritorio, al momento Soi Fong salió de su habitación — lamento mi retraso, pero traje algunas revistas y mañana veré si te traigo un libro.
Soi asintió — gracias, lo cierto es que me aburro un poco.
La morena al instante se despojó de su Haori colgándolo en un perchero — ¿qué te parece si empezamos el entrenamiento? — Pregunto con una leve sonrisa.
La peli azul asintió al instante — ¿será como siempre? — Cuestiono y vio la leve sonrisa en la princesa del clan Shihōin, luego de eso se puso en guardia ya que la morena se había movido rápidamente para atacarla y con eso inicio el entrenamiento en Hakuda.
Una hora después con el entrenamiento terminado Soi Fong se encontraba tomando una ducha, Yoruichi había ido por la cena para las dos. Aun cuando sentía que su día había sido difícil este entrenamiento le hizo relajarse un poco, solo faltaba tomar un tiempo en el Onsen y su día estaría mejorando. Lo cierto es que la había sorprendido gratamente reconocer que de alguna manera su pequeña abeja ya no era tan pequeña, había crecido y por alguna razón ella lo había olvidado ya que, si lo recordaba bien, cuando estuvo en el palacio se dio cuenta de primera mano. Sonrío al recordar ese breve momento en que no fue el más adecuado, pudo yacer con la peli azul desnuda en un futón, negó al instante borrando esos pensamientos ya que si persistían podía ser una cena incomoda.
Soi Fong en su habitación se encontraba vistiéndose, pero realmente se sentía fuera de lugar ya que usar Shihakusho estaba bien cuando podía ser un Shinigami de tiempo completo, pero ahora que se encontraba encerrada prefería algo más ligero. Pero no había más opciones y ya vestida salió a la pequeña sala y fue directamente hacia la bolsa de revistas del noveno y cuando se disponía a llar apareció la morena con la cena.
— Vamos, deja eso — pidió al momento la morena — lees después, aprovecha que la cena está caliente.
Soi asintió — gracias — dijo al instante y vio como la morena buscaba su habitación — ¿no va a cenar? — Pregunto.
Yoruichi sonrió — necesito un baño — dijo entrando a su habitación — come, luego te acompaño.
La peli azul suspiro y empezó a cenar, lo cierto era que el entrenamiento le había dado hambre y cierta satisfacción, no podía negar que los entrenos con Yoruichi parecían mejorar su humor. La morena por otro lado se encontraba en el Onsen con los ojos cerrados y muchas imágenes en su mente de pequeño sparring de Hakuda con Soi Fong. Había pensado que sus cambios físicos pudieron afectar su Hakuda, pero al parecer no fue así, aún era ágil y se movía muy bien. Suspiro largamente ante ese pensamiento, no era bueno dejar que su mente pensara en cosas que no debía, no era el momento y ante todo debía ser paciente. Termino su baño y fue a cambiarse a su habitación para luego acompañar a la peli azul en la mesa.
La encontró leyendo una revista donde en la portada estaba la foto de una Yachiru con una sonrisa y su pelo rosa característico. Recordaba lo que había contado Yūshirō sobre Soi que le regalaba dulces a la pequeña teniente del onceavo, conociéndola seguro solo era un manera de mantenerla controlada y que no hiciera un desastre en su escuadrón o con sus visitas, ya que era conocida por meterse en los escuadrones sin permiso, Kuchiki era de los que más se quejaba de eso. Como era una costumbre la comida en su plato no duro mucho, luego de tomar un poco de té pensó que era el momento de dejar el breve silencio. Había sido una pena perder a la pequeña teniente, pero debía recordar que en cierta manera no era una persona, Kurotsuchi lo había explicado simplificado en una reunión describiéndolo como la manifestación de la Zanpakutō de Zaraki, en conclusión era el espíritu de su Zanpakutō.
— ¿Qué tal la lectura? — Pregunto Yoruichi.
Soi levanto su vista y suspiro — tiene dos artículos sobre la perdida de Kusajishi Fukutaichō y el capitán Komamura, los otros hablan de las reconstrucciones y una ceremonia de un lugar.
La morena suspiro — ¿sabías que en cierta manera Yachiru era el espíritu del Zanpakutō de Zaraki? — Pregunto.
La peli azul negó un poco confundida — ¿pero cómo? — Cuestiono — ella era tangible, comía y jugaba.
Yoruichi sonrío levemente — según Kurotsuchi el poder de Zaraki era tan inmenso y como lo retenía busco una manera de salir, Yachiru fue la manifestación del ama de su espada.
Soi suspiro — ¿cómo cuándo fue la rebelión de las Zanpakutōs? — Pregunto, la morena asintió — fue una perdida perder alguien con el poder de Zaraki.
— ¿Sabes porque murió aun siento tan poderoso? — Pregunto seria la morena — fue imprudente, no espero a curarse como debía y se lanzó a la batalla.
Soi puso los ojos — él era así — comento por lo bajo y hojeo la revista un poco — Komamura era un buen capitán — soltó suavemente.
— Muchas buenas personas murieron — señalo la morena suavemente.
La peli azul frunció el ceño — ¿qué es esto del monumento a los caídos? — Cuestiono.
Yoruichi suspiro — los nobles quisieron honrar a quienes murieron haciendo un monumento, los nombres de capitanes, tenientes y Shinigamis del Gotei 13 se encuentran ahí para que nadie olvide su sacrificio — señalo.
Soi miro la revista y luego a la morena que le miraba— ¿dónde está eso? — Pregunto curiosa sobre el lugar.
— Lo construyeron cerca de la academia Shinō — respondió — todos pensaron que sería una inspiración para los futuros estudiantes — indico.
La peli azul miro hacia el escritorio donde Yoruichi había traído algunos informes que antes había aprovechado para echar un vistazo — ¿está planeando una incursión al distrito 62 del Rungokai? — Pregunto.
La morena enarco una de sus cejas — ¿has revisado mi papeleo?— Cuestiono, Soi se encogió de hombros no dándole importancia — hubo muchas almas sacrificadas para mantener el balance de las almas, el crimen aumento considerablemente en esos lugares poco habitados y se han aprovechado de eso — señalo — es mejor poner un alto ahora antes que se propague a otros distritos.
— El onceavo es el encargado de los distritos del Rungokai — apunto la peli azul — no veo conveniente que usted se haga cargo, delegue a Ōmaeda y algunos asientos.
Yoruichi suspiro — por ahora el Onmitsukidō y segunda división están a cargo de los distritos más alejados del Rungokai, el onceavo mantiene su vigilancia para los otros distritos y se deshace de huecos — informo — todo eso es mientras se hace una nueva reestructuración en funciones.
Soi Fong puso los ojos — Kyōraku debió dejar las cosas como estaban — apunto seria — no veo porque hacer esos cambios que pueden ser un problema.
— Han cambiado muchos capitanes y tenientes — indico la morena — además de eso, hay personal nuevo en el segundo escuadrón y Onmitsukidō que debe aprender, aun con eso sabe que podemos deshacernos de los problemas sin mayor escándalo — señalo — yo misma he planeado el operativo para atrapar a los delincuentes y quiero ejecutarlo a mi manera, cuando tomes tu cargo como Gundanchō podrás tener voz.
Soi frunció el ceño — ¿por qué no mejor soy su teniente? — Cuestiono — eso evitaría cualquier problema del Gotei con los nobles de su casa y central 46.
— Kyōraku sabe cómo tratar a los nobles de central 46 — apunto la morena — todos saben que no hubo nadie mejor que tú para tomar los títulos que abandone, ninguno de mi clan se quejó sobre tu manera de manejar el Onmitsukidō y segunda división — apunto — no debes ser un teniente ya que no está en tu categoría y el Rey no estaría de acuerdo con eso, además Ōmaeda hace buen trabajo — dijo con una media sonrisa, Soi Fong puso los ojos ante lo último.
Después de eso ultimo dicho cayó un leve silencio que no era incomodo, pero la morena intuyo que en ese silencio había mucho para decir y no pudo evitar soltar un suspiro — ¿qué sucede? — Pregunto suavemente Yoruichi— te conozco y sé que hay algo pululando en tu mente.
Soi suspiro levemente — la guerra se llevó a muchos capitanes, tenientes, Shinigamis y hasta a Yamamoto Sōtaichō — señalo y miro hacia sus manos — Ukitake…lo vi morir — dijo en un susurro y apretando sus puños — él era una buena persona, pero soy yo quien está aquí….
— El rey enfatizo que no habías muerto — dijo la morena cortando la línea de pensamiento de la peli azul — terminaste con el enemigo y sobreviviste, no minimices todo lo que has pasado para sobrevivir porque yo estuve ahí — sentencio seria — viste la reacción de Ise Fukutaichō al ver que estabas viva — dijo con una leve sonrisa — casi olvida todo protocolo por ir abrazarte y estoy segura que no es la única persona que se alegrara de que no has muerto — señalo mirando a la peli azul — yo me alegro de que estés aquí — dijo suavemente.
Soi soltó un suspiro contenido, entendía lo que Yoruichi-sama le decía y de alguna manera ella también estaba feliz de estar ahí. Pero no todo era sencillo, seguramente habría muchos otros que solo verían un problema o algo injusto su regreso, sobre todo algunos nobles que siempre han sido muy volubles con lo que pueda ser una amenaza a sus intereses y era sabido que el Onmitsukidō siempre fue más que un interés en la noble casa Shihōin, sin olvidar que de alguna manera hoy más que nunca debía de aceptar el consejo de los ancianos de su clan que exigían casarse para que su línea de sangre no muriera con ella, sin importar que ella lo quisiera o no.
La peli azul sonrío levemente — gracias Yoruichi-sama — dijo agradecida por sus últimas palabras — creo que es mejor que vaya a descansar, buenas noches.
Yoruichi asintió y le vio cruzar la puerta de su habitación, suspiro largamente al reconocer que ese no fue el mejor tema de conversación, pero era evidente que Soi Fong era demasiado critica con ella misma, castigarse por sobrevivir y que otros no tuvieran esa misma fortuna le estaba carcomiendo. Mañana iría con Isane para ponerle al tanto de la situación, físicamente su pequeña abeja parecía estar mejorando cada día, aun cuando podía sentir como el Reiatsu parecía fluctuar de alguna manera. Miro la pila de documentos que había traído consigo y decidió que era mejor dejar por ahora el trabajo solo para la oficina.
