Buenos días
Les traigo un one shot de nuestros amados personajes Inuyasha y Kagome. Me inspiré mientras viaja a mi trabajo y escuchaba una canción llamada "Tu ángel de la guarda" de Gloria Trevi. Espero les guste.
Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi
TU ÁNGEL DE LA GUARDA
- ¡Inuyasha! -corrí emocionada para abrazarlo- ¿Cómo te fue en el trabajo?
No recibí respuesta por parte de Inuyasha, solo un suspiro cansado, mientras se dirigía al sofá y deshacía el nudo de su corbata. Se dejó caer en el mueble y cerró los ojos; supuse que su día fue tan agotador que lo único que deseaba era descansar.
Me dirigí hacia la cocina para prepararle algo ligero de cenar, pero de repente escuché que subía por las escaleras que daban a nuestra habitación. Estaba tan cansado que lo único que quería era dormir, así que guardé todo, apagué las luces y lo seguí. Lo encontré recostado en la cama, sumido en un profundo sueño; definitivamente, su día había sido demasiado agotador. Quité sus zapatos con cuidado y los coloqué en la zapatera al lado del clóset. Con mucha delicadeza, lo ayudé a quitarse la ropa y le puse un pantalón cómodo para dormir.
Suspiré enamorada al ver su rostro pacífico mientras dormía; se veía tan relajado que parecía un ángel. Le di un suave beso en la frente y noté cómo su semblante se relajaba aún más, incluso una ligera sonrisa apareció en su rostro.
Cambié mi ropa por una pijama y me acosté a su lado para seguir admirando su bello rostro. Con mi dedo índice, comencé a acariciar suavemente su mejilla, siguiendo la línea de su mandíbula. Sus rasgos eran tan perfectos y familiares para mí, como si cada detalle estuviera grabado en mi corazón. Observé cómo su respiración tranquila llenaba la habitación, creando una sensación de paz y seguridad.
Cerré los ojos por un momento, agradecida por tenerlo a mi lado. En ese instante, sentí su brazo por mi cintura y me pegó más a su cuerpo, atrapándome en un fuerte y cálido abrazo. Pude escuchar los latidos de su corazón, que para mí eran como una hermosa melodía. Supe que no importaba lo agotador que fuera el día, siempre encontraríamos refugio en el amor que compartíamos. Y sin darme cuenta, me quedé dormida junto a él.
Al día siguiente, me desperté con el ruido de la puerta del baño.
- ¡MALDICIÓN! -exclamó mientras cerraba la puerta de golpe.
Escuché caer el agua de la regadera. Me levanté y vi el reloj en la cómoda; para mi sorpresa, ya eran las 7:45 de la mañana, nos habíamos quedado dormidos.
Me vestí rápidamente y salí a la cocina para preparar sus hotcakes favoritos para que pudiera comer algo antes de irse al trabajo. Diez minutos después, salió tan guapo como siempre. Su aspecto era impecable: su cabello platinado estaba cuidadosamente peinado; Inuyasha siempre decía que era una característica muy extraña heredada por la genética familiar, pero a mí me fascinaba. El traje a medida le quedaba perfectamente. Y qué decir de esos ojos dorados que tanto me encantan, brillaban con determinación mientras ajustaba su corbata. Era una visión de elegancia y fuerza combinadas, y no pude evitar sentirme orgullosa de ser su esposa.
Me di cuenta de que quedó viendo con un poco de melancolía la mesa ya servida.
-Kagome -suspiró con tristeza.
-No te preocupes, mi amor. Otro día comeremos con más calma -dije con una sonrisa fingida. Extrañaba desayunar junto a él, pero estos últimos días, el trabajo lo estaba consumiendo demasiado.
Vi cómo tomaba documentos importantes y las llaves del auto mientras salía apresuradamente. Así comenzaba otro día para mí, quedando sola en casa, anhelando que las horas pasaran lo más rápido posible para poder verlo y disfrutar de una noche juntos, viendo una película y compartiendo nuestro tiempo.
Mientras esperaba el regreso de Inuyasha, me sumergí en las tareas diarias, ocupando mi mente con quehaceres, pero mi corazón siempre estaba esperando ansiosamente el sonido de las llaves en la puerta y el cálido abrazo que venía después.
Eran las 4 de la tarde, lo que me daba tiempo de sobra para prepararle una deliciosa comida y arreglarme antes de recibirlo con una amplia sonrisa. Sabía que su comida favorita era el ramen, así que me puse manos a la obra para cocinar una versión casera que esperaba que le hiciera recordar nuestros primeros días de casados, pero con un toque aún más especial que la primera vez.
FLASH BACK
-Esposo -dije sonrojándome. Aún teníamos dos semanas de casados y me costaba acostumbrarme a nuestro nuevo rol- La comida está lista.
-En seguida voy, amor -respondió desde la pequeña oficina que improvisó en nuestra casa.
Inuyasha estaba preparando todo para su regreso al trabajo después de los días que se tomó por nuestra boda y el viaje de luna de miel. Mientras tanto, serví los platos con el ramen casero que estaba preparando por primera vez. Lucía muy bien, aunque no estaba segura si el sabor estuviera a la altura; sin embargo, confiaba en que no podía salir mal si seguía al pie de la letra la receta que me dio mi mamá.
- ¿Necesitas ayuda? -preguntó mientras notaba su mirada atenta observando cada uno de mis movimientos.
-No te preocupes, ya está todo servido, sólo voy a… -en ese instante, sentí que se me acercó peligrosamente y me abrazó por la espalda. Me dio un beso en cuello, lo que me hizo estremecer- Inuyasha -dije sorprendida.
-¿Y si pasamos directo al postre? -El calor de su aliento tan cerca de mi piel me hizo soltar un pequeño gemido.
-La comida se va a enfriar -dije entre susurros.
-Kag, eso no importa -Inuyasha me volteó para quedar frente a él- Tenemos que aprovechar los últimos días libres que me quedan- Me cargó para subirme a la encimera de la cocina. El contacto con la superficie fría hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.- Te amo, esposa.
-Te amo, esposo -Mi mirada se encontró con la suya, llena de amor y deseo.
Nuestros labios se encontraron en un beso apasionado, y en ese momento, las preocupaciones del mundo exterior se desvanecieron. La pasión y el amor que compartíamos eran todo lo que necesitábamos. Después de un tiempo, nos separamos y lo miré con picardía.
-La comida puede esperar un poco más- susurré, antes de besarlo de nuevo.
Sentí que sonrió victorioso en medio de nuestro beso que pasó de ser lento a uno desesperado y lleno de pasión. Enredé mis piernas en su cintura y me aferré a su cuello mientras me llevaba cargada a nuestra habitación. De repente, toda emoción se desvaneció al escuchar una voz gritándome.
-¡HERMANA! -Sota sí que sabía ser muy inoportuno- ¿HAY ALGUIEN EN CASA?
-No respondas -dijo sin dejar de besarme- pronto se irá
-Co… conoces a Sota… es… muy… insistente… -dije entre jadeos mientras me miraba con reproche. Lo besé una última vez.- Te prometo… recompensarte en la noche -le guiñé un ojo.
-Y créeme que te lo cobraré -tocó la punta de mi nariz con su dedo.
Acomodamos nuestra ropa y fui a abrir la puerta para recibir a mi hermano, quien me había traído algunas cosas que aún quedaban en casa de mamá. Saludó a Inuyasha y lo invitamos a comer con nosotros.
-He-Hermana, ¿estás segura de que esto se puede comer? -su cara no parecía convencida mientras sostenía el plato con el ramen.
-¿Qué estás insinuando, Sota? -pregunté un tanto molesta
-No le hagas caso, Kagome -dijo Inuyasha mientras tomaba mi mano- Estoy seguro de que el sabor es increíble.- Probó un poco del ramen y lo saboreó por un momento.
-Cuñado -dijo Sota horrorizado. Mi hermano a veces me hacía enojar demasiado.
-Está delicioso Kag -volvió a tomar otro bocado y yo sonreí satisfecha.
Estaba feliz porque mi primer ramen casero había quedado muy bien. Cuando Sota y yo lo probamos, volteamos a ver incrédulos a Inuyasha.
-¡Esto está horrible! -exclamó Sota
-Si, Inuyasha, está demasiado salado -podría jurar que la expresión de mi cara reflejaba mucha decepción.- ¿Por qué mientes?
-No es para tanto amor, -se levantó de su asiento y me abrazó- irás mejorando con el tiempo. -Besó mi frente- Además, aún se puede comer
FIN FLASH BACK
Por fin escucho la puerta abrirse, y ahí está Inuyasha nuevamente agotado por tanto trabajo.
-Fue un día agotador -te quejas mientras te quitas los zapatos.
-Mi amor
-Tomaré un baño -subió con desgano a la habitación.
Mientras el agua de la tina se llenaba, él se deshizo de su ropa y quedó al descubierto toda su desnudez. A pesar de los 4 años que llevábamos juntos, su cuerpo todavía tenía el poder de hacerme sonrojar. Me acerqué a él y comencé a tallar su espalda con suavidad.
-Kag -murmura mientras cierra los ojos y suelta un gran suspiro. Cada vez que menciona mi nombre, mi corazón palpita aceleradamente y no puedo evitar sonreír.
Por un momento, dejo de tallar su espalda para poner música desde su celular a un volumen considerado para evitar que lo moleste. Cuando comienza a sonar la música, Inuyasha voltea sorprendido y enfoca su mirada en la pantalla de su celular.
-Otra vez con lo mismo -se queja con fastidio.
-Lo siento -digo apenada mientras apago la música.
Termino de ayudarlo con su baño, y cuando sale de la tina, se envuelve en una toalla cálida y lo abrazo con ternura. Aunque nuestras diferencias a veces eran evidentes, momentos como este demostraban que éramos el complemento perfecto, y nuestro amor solo crecía con el tiempo.
Estaba a punto de acostarse cuando su celular recibió un mensaje. A juzgar por su expresión molesta, supuse que se trataba de asuntos de trabajo. Pensé que no respondería, pero decidió hacerlo con un mensaje de voz.
-Miroku, por favor, te dije que mañana no iré al trabajo. Es un día importante. Es el…-en ese momento cerró los ojos con fuerza- Es el cumpleaños de Kag, y te dije que en esa fecha no asistiré a la oficina. Discúlpame, amigo. ¿Puedes encargarte tú por esta ocasión, por favor?
Había olvidado que se acercaba la fecha de mi cumpleaños, pero a diferencia de otros años, no tenía ganas de celebrar nada.
-Inuyasha, no te preocupes por mí, mejor ve a tu trabajo. Además -lo abracé por la espalda- no tengo ganas de celebrar.
-Perdóname Kag. Hubiera querido que todo fuera diferente, pero… -escuché con gran tristeza como su voz comenzaba a quebrarse- Sólo perdóname por favor, mi amor.
-No pasa nada, Inuyasha. -comencé a llorar junto con él- Mi mejor regalo es verte tranquilo y feliz, es lo único que pido. -Ambos nos acostamos, aferrándonos en un abrazo.
Ya había pasado un mes y medio desde aquella pelea que tuvimos. Aunque fue un momento muy doloroso, había decido olvidar y continuar con nuestra vida juntos.
FLASH BACK
-Inuyasha, por favor, entiende… -El rostro irritado de Inuyasha me indicaba que estábamos al borde de una gran pelea- Fue la señora Kaede quien me pidió trabajar con Akitoki en ese proyecto. Intenté convencerla para que me asignara a otra persona, pero no quiso acceder.
-Pero ¿por qué tiene que ser con tu ex? -Gritó evidentemente molesto
-No confías en mí, ¿cierto? -exclamé sintiéndome decepcionada
-Kagome… -suspiró con fastidio.
-Es eso, Inuyasha, no me tienes confianza -mi decepción se hacía cada vez más grande
-No es eso, Kag… -Lo vi apretar los puños en un intento por controlar sus celos absurdos.- Akitoki es el problema. A pesar de saber que eres una mujer casada, sigue insinuándote cosas.
-Inuyasha, te das cuenta de que estás actuando como un niño -dije en tono muy serio- solamente es trabajo, además…
-¿Qué dirías si yo estuviera en la misma situación? -me interrumpió- ¿Cómo reaccionarías si tuviera que trabajar con Kikyo?
"Touche". No veía venir esa respuesta, y por supuesto que hubiera tenido la misma reacción, pero no estaba dispuesta a darle la razón.
-Intentaría ser objetiva y aceptar que solo se trata de trabajo -respondí con gran seguridad
-Por favor, Kagome, ni tu crees lo que acabas de decir -replicó Inuyasha, con escepticismo en su voz.
-No puedo más con esto -la frustración se hizo evidente en mis palabras- Me largo de aquí Taisho.
-¿Taisho? -preguntó sorprendido- Ahora ya no soy "amor"
-No, no lo eres cuando te estás comportando tan infantil -le grité mientras me dirigía a las escaleras.
-Kagome, espera -me tomó de la mano, pero me solté bruscamente de su agarre
-No, déjame, no quiero que ahora me digas que debo dejar de trabajar. -Subí por las escaleras hacia la habitación
-No pongas palabras en mi boca, Kagome -dijo con enojo
-¿Sabes algo? Eres un hombre celoso y posesivo en exceso. Fue un error habernos casado" giré para mirarlo a los ojos, expresando mi descontento
FIN FLASH BACK
Desperté con el sonido de la alarma del reloj. Para mi sorpresa, un hermoso ramo de rosas estaba junto a mí, acompañado de una nota que decía "Feliz cumpleaños, amor mío". Un pequeño grito de emoción escapó de mis labios. Las rosas siempre han sido mis flores favoritas, y en cada cumpleaños, Inuyasha me ha sorprendido con un hermoso ramo. Esta vez no podía ser la excepción.
-Kag - lo vi entrar a la habitación con una sonrisa en su rostro- Hoy iremos a un lugar importante
-¿De verdad? -pregunté emocionada- Dame un momento, me arreglaré lo más rápido que pueda.
Corrí al baño, tomé una ducha rápida y me puse un vestido de tirantes en un hermoso tono azul celeste. Peiné mi cabello con especial atención, cuidando de definir y realzar los rizos que se formaban en las puntas.
Durante el trayecto, disfrutábamos de un silencio que en absoluto resultaba incómodo. Yo me deleitaba con el hermoso camino repleto de árboles de cerezo. El sol se filtraba a través de las ramas, pintando el paisaje con tonos cálidos y suaves sombras. Era un día perfecto para una escapada, y mi corazón se llenaba de gratitud por compartirlo con Inuyasha.
Llegamos a un lugar cubierto de un exuberante césped verde. El sol brillaba en lo alto del cielo, y el aire estaba lleno del canto de los pájaros. Era como si hubiéramos llegado a un rincón de paz y tranquilidad en medio de la naturaleza. Inuyasha se adentró en el lugar y yo lo seguí, hasta que llegamos a un punto en específico. Lo que más me sorprendió fue verlo soltar las primeras lágrimas.
-Kagome, mi amor, perdóname -decía entre sollozos- Necesito que me perdones, por favor.
-No llores Inuyasha, no me gusta verte sufrir así -lo abracé lo más fuerte que pude para que sintiera todo mi amor- No tienes la culpa de lo que pasó
-Todo fue mi culpa -cayó arrodillado ocultando su rostro lleno de lágrimas con sus manos- si tan solo hubiera sido más comprensivo
FLASH BACK
-Kagome, espera -me tomó de la mano, pero me solté bruscamente de su agarre
-No, déjame, no quiero que ahora me digas que debo dejar de trabajar. -Subí por las escaleras hacia la habitación
-No pongas palabras en mi boca, Kagome -dijo con enojo
-¿Sabes algo? Eres un hombre celoso y posesivo en exceso. Fue un error habernos casado," giré para mirarlo a los ojos, expresando mi descontento. Por desgracia, perdí el equilibrio y rodé por las escaleras.
-¡KAGOME! -El grito despavorido de Inuyasha me asustó. Corrió hacia mi y me tomó entre sus brazos.
-Inu…yasha -me dolía todo el cuerpo debido a los golpes. A como pude, llevé mi mano a la mejilla de Inuyasha, y para mi sorpresa, estaba manchada de sangre.
-Mi amor, resiste por favor -lo vi marcar desesperadamente a un número.
Intenté hablar, pero el dolor insoportable me impedía hacerlo. Poco a poco, el tono de voz de Inuyasha fue disminuyendo hasta que dejé de escucharlo y todo se volvió negro. Cuando desperté, me encontraba en un lugar solitario, bañado por una intensa luz blanca.
-INUYASHA -gritaba desesperada. No había nada ni nadie en ese lugar. Sentía mucho miedo, hasta que escuché una voz de un hombre y la de Inuyasha.
-Lo siento, Sr. Taisho -la voz de aquel hombre sonaba con un ligero matiz de tristeza- hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos, pero…
-No lo diga, doctor, por favor -la desesperación se apoderó de Inuyasha-. Kagome tiene que estar bien.
-INUYASHA -le grité desde ese lugar que poco a poco comenzaba a llenarme de paz-. ESTOY BIEN, NO SÉ EN QUÉ LUGAR ESTOY, PERO ESTOY BIEN, MI AMOR.
-Sr. Taisho, lamentamos sucedido, pero… perdimos a su esposa -dijo el doctor con determinación- La Sra. Kagome ha fallecido.
-NO, ESO NO ES CIERTO, DOCTOR -gritó Inuyasha, negándose a aceptar la noticia y luchando contra la desesperación.
El doctor parecía angustiado por la situación. Hubo un silencio tenso antes de que Inuyasha volviera a hablar, su voz llena de emoción y negación.
-Kagome, mi amor, por favor, despierta. ¡No puedes dejarme, no ahora! -su voz se quebró, y pude sentir la desesperación y el dolor en cada una de sus palabras.
Desde mi lugar, trataba de comunicarme con él, de hacerle saber que estaba bien, que de alguna manera, aún estábamos conectados. Pero no sabía cómo romper esa barrera entre nosotros.
El doctor hizo lo que pudo para consolar a Inuyasha, pero era evidente que la noticia había dejado una profunda herida en su corazón. Aunque yo estaba allí, en ese lugar solitario y luminoso, no podía hacer nada para aliviar su sufrimiento.
-Por favor, alguien… -corrí desesperadamente por ese lugar- quien sea, por favor, necesito volver con Inuyasha.
Nadie me respondía, y aunque sentía que corría por algún camino, no veía cambios en el lugar. Era como si estuviera intentando caminar en el mismo sitio sin avanzar en absoluto. Mi angustia crecía a medida que me daba cuenta de que estaba atrapada en este extraño lugar luminoso, sin saber cómo regresar con Inuyasha.
-Dios, por favor, tienes que escucharme, debo regresar con Inuyasha -imploraba desesperada, luchando por obtener alguna respuesta-. Ambos soñábamos con una vida juntos, no puedes quitárnosla de esta manera. -Mi voz resonaba en el espacio, pero no había señales de que alguien o algo me escuchara o respondiera a mis súplicas.- Inuyasha y yo compartíamos un amor profundo y sincero. Nuestros sueños, metas y felicidad estaban entrelazados. No puedes separarnos así, por favor.
Mientras continuaba clamando, pensé en todos los momentos felices que habíamos compartido: nuestras risas, nuestras conversaciones, nuestros planes de futuro. Recordé cómo me cuidaba cuando estaba enferma, cómo me hacía sentir especial todos los días. No podía aceptar que esos momentos se hubieran desvanecido para siempre.
-Inuyasha me necesita, al igual que yo lo necesito a él. Él es mi vida, mi amor, mi todo. Por favor, no nos prives de la oportunidad de seguir viviendo y amándonos.
Mis lágrimas caían en ese lugar luminoso, y mis pensamientos se dirigían una y otra vez hacia Inuyasha. Sabía que tenía que hacer todo lo posible para regresar a su lado, donde pertenecía.
Pasaron quizás diez días desde que llegué a este lugar. Estaba a punto de rendirme al no obtener ninguna respuesta a mis oraciones, cuando de repente, la luz blanca comenzó a desvanecerse. Me encontré de nuevo en nuestro hogar, el lugar que había sido testigo del inicio de nuestra vida juntos, de cada noche de pasión y ternura compartida. Al principio, pensé que había despertado de una cruel pesadilla, pero pronto me di cuenta de que no era así cuando lo vi y corrí hacia él para abrazarlo. Sin embargo, ya no era lo mismo; no reaccionó a mi abrazo. Intenté llamar su atención una y otra vez, pero era como si no pudiera verme ni oírme.
Deseaba con todas mis fuerzas que me escuchara, que supiera que estaba de regreso, que seguía aquí para él, pero mi voz no parecía llegar a sus oídos, y mi toque no lo hacía reaccionar. La desesperación volvía a apoderarse hasta que puede comprender lo que había sucedido. Se me había permitido regresar como su ángel de la guarda.
FIN FLASH BACK
-Inuyasha, la culpable de todo esto fui yo. Debí ser más madura, ponerme en tu lugar y comprender tus sentimientos en ese entonces. -intentaba consolarlo, me dolía demasiado verlo así- De lo que más me arrepiento es de haberte dicho que casarnos había sido un error. -Acaricié su mejilla deseando que esta vez me sintiera
-Ka-Kagome -Abrió sus ojos sorprendido- Kagome, ¿estás aquí?
-¿Pudiste sentir mi caricia? -pregunté como si esta vez fuera escucharme
-Si, Kag, te siento. -Las lágrimas volvieron a mojar su rostro. Pero mi sorpresa más grande fue cuando sus ojos encontraron mi mirada.- También puedo verte
-¿Qué estás diciendo? -pregunté incrédula- Inuyasha, ¿cómo es posible? -mi voz temblaba mientras lo miraba con incredulidad.
-No lo sé, pero puedo verte. Estás aquí conmigo. -Su voz sonaba emocionada y asombrada.
-Siempre he estado a tu lado -Lo abracé y esta vez pude sentir más fuerte la calidez que desprendía su cuerpo- Supongo que ha llegado el momento de partir
-No puedo dejarte ir -Sentí como su abrazo se hizo más fuerte, intentando aferrarse a mí para no dejarme escapar- No puedo vivir sin ti.
-Si puedes mi amor, has aprendido a hacerlo -comencé a llorar nuevamente- No podía irme mientras seguías hundido en la depresión. Pero ahora has logrado salir adelante.
-No Kag, prefiero irme conti… -Coloqué mi manos en sus labios, impidiéndole terminar esa frase.
-Inuyasha, te amo, y claro que me gustaría estar contigo para siempre, pero aún tienes mucho por vivir. -Quité mi mano y besé sus labios. Extrañaba el cálido beso que solo él podía darme.
-Te amo mucho más Kagome. -Me volvió a abrazar con fuerza- Necesito escuchar que me perdonas.
-No tengo nada que perdonarte. Inuyasha escúchame bien -tomé su rostro entre mis manos- Tú no tuviste la culpa. Solamente fue el destino quien se encargó de darle un giro diferente a lo que habíamos planeado.
-Teníamos tantos sueños… -volví a interrumpirlo
-Y esos sueños tú tienes que vivirlos por los dos. -Sonreí entre lágrimas
-Kagome -dijo asustado. Vi mis manos que comenzaban a desaparecer.- Por favor, no te vayas
-No quisiera, pero ya ha llegado el momento de irme
-Por favor, no. -Acaricié por última vez su mejilla- Solo un momento más.
-Inuyasha, ahora soy tu ángel de la guarda, la que siempre fue y será tu fiel enamorada, quien siempre te acompañará en cada paso que des.
-Nunca me abandonarás, ¿verdad? -dijo Inuyasha, con una mezcla de tristeza y esperanza en sus ojos.
-Nunca, mi amor. -Sonreí y sentí como mi presencia se desvanecía más y más- Te amo para toda la eternidad, Inuyasha.
Y así, mi existencia en ese mundo llegó a su fin, pero mi amor por Inuyasha seguía ardiendo en mi corazón. Desde el otro lado, seguía siendo su protectora, su confidente, su amante, y siempre estaría con él en cada paso que diera en la vida. Nuestro amor trascendía las barreras del tiempo y el espacio, y nada, ni siquiera la muerte, podría separarnos.
-Kagome, gracias por nunca abandonarme. -Se arrodilló frente al lugar donde reposo y tomó mi foto entre sus manos.- Ahora entiendo las cosas extrañas que sucedían a mi alrededor: cuando la música se encendía en mi celular, cuando sentía que alguien me observaba en casa, o cuando te abrazaba al dormir. Siempre fuiste tú. Te prometo que cumpliré cada uno de nuestros sueños y haré todo lo que esté a mi alcance para que, desde donde te encuentres, siempre estés orgullosa de mí, mi hermoso ángel de la guarda.
Muchas gracias a quienes llegaron hasta aquí.
Cómo muchos sabrás, en México se acerca la fecha de día de muertos, y ese fue otro de los motivos por el que surgió este one shot, siento que algo raro, pero si es mi imaginación algo loca jejeje.
Ojalá les haya gustado, y no olviden dejarme su review con sus opiniones :D
Por cierto. Pasen a revisar mi fic "Un encuentro que cambió mi destino". El tercer capítulo está en proceso, así que pronto estaré actualizando
