Seiya caminaba apesadumbrado sin rumbo específico, llevaba un rato deambulando, cabizbajo.

Había llamado a su Bombón para invitarle un helado, obteniendo como respuesta un "Lo siento, ya quedé con Darien para más tarde".

¿Qué esperaba?

¿Que le cancelara a su novio por él?

Si no doliera tanto, se burlaría de sí mismo y su ridícula esperanza.

- Hey, fíjate por dónde vas, niño bonito.

Desafortunadamente, no escuchó a tiempo, y tropezó con Lita, quien cargaba una enorme caja cuyo contenido terminó sobre la acera junto con ellos.

Con libros de cocina y variedad de utensilios a su alrededor, la miró, apenado. Rápidamente se puso en pie y la ayudó a hacer lo mismo.

- Déjame adivinar… ¿Pensabas en tu amor imposible y te olvidaste del mundo?

- Lo siento. ¿Es tan obvio?

Él chico se veía tan triste, que Lita se sintió culpable por desquitar su mal humor con el infortunio ajeno.

No había podido contenerse, fue como volver a aquel tiempo en que debía estar siempre a la defensiva, sorteando las pullas de los demás, que la atacaban sin conocerla.

Y es que, encontrarse con él, incluso a lo lejos, la afectó más de lo que esperaba. Aquel que en antaño rompiera su corazón iba de la mano de una sonriente belleza rubia.

Y dolió.

Inesperadamente, sintió que algo aguijoneaba su pecho, removiendo las ruinas de aquel amor perdido.

La expresión desvalida de Seiya la había enfadado porque le recordaba su propia historia de amor no correspondido.

- Lo lamento, no es tu culpa.

- No hace falta que te disculpes por eso. No te preocupes.

Entonces, comenzaron a recoger las cosas del piso. Cuando sus manos por accidente se tocaban, reían, y más de una vez se sonrojaron al cruzarse sus miradas.

-Pensándolo bien, creo que sí estás en problemas por llamarme "niño bonito".

Lita soltó una carcajada.

Tenía que admitir que él era atractivo. Pero no en voz alta.

- Siendo así, "Señor bonito", permítame retractarme invitandole un helado.

Seiya acepto, gustoso e intrigado.

Sin duda, la vida está llena de sorpresas.