«¿No crees que te arriesgas mucho?» pregunta Pokey mientras avanzamos bajo la luz de la luna.

«¿Por qué lo dices?»

«Bueno, el día que yo le levante media rayita la voz a mi padre en tono de protesta me podría ganar una cachetada... Existen dos tipos de padres Ness, el que te daría todo lo que le pides para que seas feliz y el que busca hacer todo lo contrario, y tu mama no parece ser la que busca hacerte feliz».

«¡Qué tontería!».

«¿Entonces porque crees que te hizo dar tantas vueltas antes de dejarte salir? ... Vi la desesperación en tu rostro, y eso era lo que buscaba tu mamá».

Antes de que pudiera darle una respuesta a Pokey un ruido procedente de unos arbustos ―como gruñidos― llamó mi atención. King se pone a la defensiva.

«¿Que fue eso?» pregunta Pokey deslizándose hacia mi espalda.

«Ha de ser sólo un perro» concurso mientras sujeto mi bate con ambas manos.

De repente la sombra de una criatura de tamaño mediano sale de entre las ramas.

«Es sólo un perro» exhalo aliviado. «Quieto chico ―le pido a King―… No nos atacará si no mostramos debilidad».

El perro deja salir un aullido ensordecedor.

«¡Es un lobo!» grita Pokey justo antes de salir corriendo.

El "lobo" va tras él y King tras el "lobo".

King era un perro grande, por lo que tenía cierta ventaja sobre otros, sin embargo, también estamos hablando de un perro viejo, asi que no conservaba mucha fuerza. Sea cual fuera el caso no podía quedarme parado mientras mi perro estaba peleando.

El perro tenía bien agarrado a King del pescuezo, mi reacción inmediata fue golpearlo con mi bate para que lo soltara, lo que funcionó pero ahora se fue contra mí. ME MORDIÓ.

King lo agarró con el hocico y lo lanzo a cierta distancia. El perro salió corriendo desvaneciéndose en las sombras de la noche.

«¿Ness, estás bien? ―pregunta Pokey (El muy cobarde se quedó mirando todo en una distancia "segura") ―. ¿Eso es sangre? Porque cuando veo sangre yo...» Brump, se desploma al suelo. El Rey del drama.

Un segundo de calma. Reviso la herida en mi brazo bajo la luz de la linterna. King me lame, supongo que eso es un "gracias". Desesperado solté la lámpara y puse mi mano izquierda en la herida intentando evitar perder más sangre, ¿Regreso a casa? Que ridículo me iba a ver regresando con una herida después de tan solo dos minutos de haber salido, busco como cerrar la herida que me dejo ese perro y, pongan atención en esta parte. El brazo me empezó a hormiguear y arder al mismo tiempo, sentía como si una energía bajaba de mi cabeza hasta mi brazo herido y de repente, se detuvo: El ardor, el hormigueo, todo, lo único que sentía ahora era un ligero dolor de cabeza y, ¡vaya! mucho frío, como si la temperatura hubiera bajado en un instante. Decido volver a mirar y, LA HERIDA YA NO ESTABA. Como leyeron, lo único en mi brazo era la sangre que había escapado de este.

Quedo como hielo por un segundo y empiezo a hacer un lento movimiento de articulaciones para asegurarme que todo estaba bien o que no estaba alucinando. (Quizá ya estaba tendido en el suelo desangrado y por eso el frío).

«¿Tengo súper poderes?» Fue lo siguiente que pensó el yo de doce años.

«Déjame aquí Ness, prométeme que vas a encontrar a Picky por mí» dice el que se suponía estaba desmayado.

Decidí guardármelo. No me creería, sólo se reiría.

«Pokey, levántate ―exclamo― o te comerán los osos».

Se levanta de un salto.

Mientras avanzábamos no podía dejar de mirar mi brazo, Pokey creía que sólo estaba mirando la herida que me había dejado el perro y yo deje que lo creyera, pero en mi mente ya me estaba imaginando mi nombre de súper héroe.

El camino que subía la colina iba en forma de serpentina, en su momento me parecía algo tonto por lo que prefería utilizar un "atajo". Le insisto a Pokey para que me siguiera por entre los matorrales pero él se hacía del rogar.

«Y si me sale una víbora o algo peor» expresa temeroso».

«Bueno, creí que tenías prisa por encontrar a tu hermano».

Utilizamos el atajo. Vaya error, empezando con una serpiente que se deslizaba por mi pierna, no era venenosa pero Pokey no me dejaría olvidarlo. parece que todos los animales se pusieron de acuerdo para intentar atacarnos aquella noche, hasta unos cuervos se abalanzaron contra nosotros. (¿No se suponía que esos pájaros eran diurnos?) King salió persiguiendo a un mapache así que nos desviamos.

Una luz nos encandila mientras que una voz pregunta:

«¿Quien anda ahí? ¿Ness? ¿Qué hacen despiertos por aquí a estas horas de la noche?».

«... ¿Qué hace despierto usted con ese pico?».

«Buena respuesta ¿Vienen a ver el meteorito, no es así?».

«Estamos buscando a mi hermano ―se adelanta Pokey― ¿No lo ha visto?».

«Ahora que lo recuerdo, me pareció escuchar la voz de un niño viniendo de la sima de la colina».

«Démonos prisa Ness» exclama Pokey quien sale corriendo.

«¿Y tú a quien buscas», muchacho? me pregunta el señor Lier.

«A mi perro. Venía persiguiendo un mapache».

"En ese caso regresará. Y oye –susurra dando un paso al frente–, si quieres saber para qué es el pico ven sólo mañana.

«¡Oye Ness! Se suponía que tú debías ir por delante» reclama Pokey jalándome de la muñeca.


Finalmente lo pude ver, el meteorito: Era poco más grande que una pelota de béisbol, brillaba como una braza de carbón a punto de apagarse. Parecía una simple roca, pero su belleza estaba en saber que venía del espacio.

Encontramos a Picky dormido bajo un árbol. Según cuenta él ―a diferencia de lo que dijo Pokey―. Una vez que la policía se fue, aprovechó para colarse a la colina creyendo que Pokey lo seguiría pero a este le dio miedo y decidió regresar dejando a su hermano sólo en medio de la noche.

«Bueno ―protesta Pokey―, Sea cual fuese el caso estaremos en problemas si no estamos en casa para cuando mamá y papá regresen».

Justo iniciamos el retorno a casa cuando escuchamos algo como un zumbido viniendo del meteorito. Nos acercamos a revisar.

«¿Se supone que debe hacer ese ruido?» nos preguntamos.

La extraña piedra deja escapar una majestuosa luz que asciende hasta el cielo, de ella también sale algo parecido a una abeja.

«Una abeja no soy (…) ―Nuestro diminuto visitante del espacio se identifica con el nombre de Buzz-buzz― Vengo de 10 años en el futuro y en el futuro todo es destrucción.

Giygas el devastador cósmico ha traído la oscuridad a todo el universo. Sin embargo de donde yo vengo existe una leyenda que habla de tres niños y una niña que unirán fuerzas para derrotar a Giygas. Es mi opinión pensar que tú Ness, eres uno de esos niños».

Me quedé como hielo por un segundo, este extraterrestre que al parecer también era un viajero del tiempo conocía mi nombre y al parecer insinuaba que yo era algo así como un niño elegido, sonaba extraño, lo sé pero era lo único que le podía dar sentido a esta noche.

«Vaya Ness, ―exclama Pokey― ahora sí que estas en problemas. ―Picky lo reprende pero él continúo: ¿Qué? ¿En serio quieres que creamos que nuestro futuro está en las manos de

Ness? ¿En qué momento a los escritores se les ocurrió que hacer de un niño de doce años el elegido para salvar el universo sonaba coherente? … Sólo para aclarar ¿Yo no soy uno de esos tres niños verdad? ―Picky volvió a intentar detenerlo pero el continuaba: Dime Ness ¿Cómo piensas detener a ese supuesto devastador cósmico? ¿Acaso crees que el planeta de esta abeja no tiene un Ejército? No vino a buscarte, sólo está escapando. Si Gárgaras o como se llame existe realmente, creo que la mejor opción es no tenerlo de enemigo.» Pokey parte llevándose a Picky y sólo por si no me quedó claro, justo antes de irse agrega: «En serio no me gustaría ser tú».

«No suelo estar de acuerdo con Pokey pero él tiene un punto –le comento a Buzz buzz– :¿Como yo, un niño voy a luchar contra ese devastador cósmico?»

«Tres cosas son importantes: Sabiduría, valor y amistad. El plan malévolo de Giygas parece haberse puesto en marcha en alguna parte de la Tierra. Si empiezas a confrontar al enemigo tal vez puedas frustrar las intenciones de Gyigas».

«¿¡Tal vez!?»

Pokey regresa. «Oye Ness, no vayas a pensar que tengo miedo pero ¿Quieres acompañarnos a casa?».

«Te diré más después, ahora ve y no te pongas ansioso por el futuro».

El regreso a casa fue silencioso, de vez en cuando Picky emocionado intentaba hacerle una pregunta a Buzz-buzz pero era reprendido por Pokey. Yo por mi parte intentaba procesar lo que estaba pasando ¿Cómo cambiaría mi vida esto? ¿Porque yo?

Poco después nos encontramos con un nuevo obstáculo, cayó como un rayo, una columna de luz acompañada de un fuerte estruendo deslumbró en nuestro camino.

Teníamos a una clase de robot parado en frente de nosotros ―También podría tratarse de un ser vivo, aun no lo sé―.

«Largo tiempo Buzz buzz. Has sido capaz de frustrar las intenciones del amo Gyigas. Pero ahora no eres más un héroe, sólo eres un insecto a quien aplastaré. Prepárate para morir».

Cierro los ojos, escucho el sonido de un rayo y a los Minch gritando de miedo, una rápida luz roja cruza a través de mis párpados, abro los ojos y me veo dentro de una "campo de fuerza" casi invisible (nunca antes había visto uno real pero asumí que eso era), Buzz-buzz estaba volando delante de nosotros.

«Esto lo detendrá».

«¡¿Qué es esa cosa?!»

Su apariencia se asemejaba ligeramente a la de un astronauta de un reluciente traje plateado. Su cabeza era pequeña y por rostro tenía un oscuro cristal en donde podía ver mi reflejo, tenía pies redondos y planos y en lugar de brazos tenía dos tentáculos.

«¡Todo es tu culpa Ness! ―me reclama Pokey―. Te dije que no le hicieras caso a esa abeja y ahora vamos a morir».

El enemigo dispara un rayo pero es detenido por el campo de fuerza. Pokey se tira al suelo haciendo un drama: Según él "se estaba haciendo el muerto".

«No podré mantener el "escudo psíquico (Si, es otra forma de llamarlo)" durante mucho tiempo y no creo que nos deje pasar, hay que derrotarlo. ―Declara Buzz-buzz―. Sepárense».

El escudo psíquico se divide en tres. Picky corre hacia el lado izquierdo de aquel humanoide plateado y Buzz-buzz y yo corremos hacia su derecha.

Pokey, quien se dio cuenta que estaba "desprotegido" se levanta y corre hasta mi espalda.

«Esto no es dividirse muchacho» reclama Buzz-buzz.

«Pokey no es bueno para seguir instrucciones, sólo para darlas».

Esa cosa no parecía tener articulaciones, se movía como un invertebrado. Corro hacia él para darle un golpe con mi bate. Sobre su cuerpo se generó una especie de ondas como las que se hacen sobre el agua cuando la tocas. ¿De qué rayos está hecho este monstruo?

«¡Oye feo!» grita Picky lanzándole una piedra. Con eso llamó su atención.

«Es mi oportunidad» exclama Buzz buzz abalanzándose sobre el enemigo.

Logra derribarlo y Picky y yo avanzamos para ayudarlo. Ya derrotado se desvanece en un destello de luz.

Desesperadamente empezamos a bombardear a Buzz-buzz con preguntas. Exigíamos una explicación.

«¿Que era esa cosa?»

«Un Starman (Ahora sé cómo llamarlo), el vino de diez años en el futuro para matarme.

Ness, en tu aventura te enfrentarás a muchos de estos enemigos así como a gente

influenciada por Gyigas para detenerte. Los animales también se están volviendo violentos».

«Bueno, eso explica muchas cosas».


Nos acercamos a la residencia Minch. Ambos autos estaban estacionados.

«Mira Pokey» exclama desmotivado Picky.

«Ya llegaron».

«Bien... es bastante tarde y creo que yo mejor regreso a mi...».

Pokey me jala de la muñeca llevándome con ellos.

«Okay, okay, los acompaño a casa».

Entramos los tres (cuatro contando a Buzz-buzz quien estaba posado en la parte trasera de mi gorra). Nos recibe una señora "grande" de vestido rojo y con mucho maquillaje.

«¡Donde rayos han estado ustedes dos! Su padre los está esperando».

«¡Todo fue idea de Ness!»

Gracias Porky.

«Sí, me lo imagino» contesta la Señora Minch mirándome por encima del hombro. «¿No es algo tarde para que estés despierto muchacho?».

«Sip, así es, buenas noches señora» respondo. Estoy a punto de soltarme de la mano de Pokey y de darme media vuelta cuando Pokey comenta apretándome de la muñeca aún con mas fuerza: «Mamá, no seas grosera, le prometí a Ness que le mostraría toda la casa».

«Pues será en otra ocasión cariño».

Importándole un comino la opinión de su madre, Pokey me jala hasta la sala.

Sentado en un sillón se encontraba su padre: Un elegante hombre de barriga alegre pero amargado de actitud. Bajo su nariz se encontraba un rizado bigote oscuro, pero sobre su cabeza descansaba un ridículo bisoñé de pelo claro ―era de esos chistes que no deberían dar risa pero la daban―.

«Lamento que mis hijos te hayan causado tantos problemas» dice dirigiéndose a mí.

Parece ser que Pokey pensaba que estando yo presente su padre se contendría. Vaya error.

«¡Ustedes dos lo van a pagar! ―Sale correteando a los dos niños―. Lardna, dile a Ness que no se vaya, quiero hablar con él».

¿Que hice yo para merecer ese martirio?

«Toma asiento Ness».

Doblo mis rodillas lentamente...

«¡AHÍ NO!».

Ajito los brazos y hago todo lo posible por conservar el equilibrio y no caer en el asiento del señor Minch.

La residencia Minch era bonita, elegante, pero el aire de ahí es muy denso y difícil de respirar. De alguna manera el tiempo aquí corre más lento, siento como si la señora Minch

me llevara mirando horas mientras le sonrío por puro compromiso. Intento distraerme escuchando los "tic tacs" del reloj, pero no puedo evitar oír los gritos del señor Minch.

Disimulo, pero se bien que están hablando de mí: Al parecer soy el hijo de una familia de ladrones. (¿Cómo me va a ir cuando baje?).

Quizá ya lo notaron, pero a la señora Minch le gusta ver el mundo a su manera, y en su fantasía ella tenía a la familia perfecta, no hay quien la saque de ahí.

Pienso en decir cualquier cosa para aliviar la tensión: "Tiene hijos simpáticos". (Eso ni ella se lo cree).

«Lo sé... pero tú no eres buena influencia para ellos... No quiero que los sigas arrastrando a tus travesuras».

Gracias, como si con los gritos del señor Minch no hubiera quedado claro.

Finalmente baja el señor Minch.

«Bien. Ahora. Estoy cansado de que tu familia viva junto a la mía. Le presté a tu padre mucho dinero y por esa razón mi familia vive en la pobreza, dile a tu padre que estoy esperando».

Sí, como si un niño de doce años y medio tuviera que estar enterado de los problemas financieros.

«¿Ya me puedo retirar?» pregunto sonriente.

«Adelante» me responde el señor Minch tras un suspiro.

Me doy media vuelta cuando...

«¡AYA! En tu gorra, creo que es un escarabajo pelotero» grita la señora Minch.

Buzz-buzz levanta el vuelo. Pero ella lo pesca con la mano.

«Señora, ¡NOO!» grito mientras me lanzo sobre ella. Me iban a correr en cualquier

segundo, tenía que encontrar a Buzz-buzz cuanto antes.

«¡Aloysius, quítamelo de encima!».

Ahí estaba él, derribado y herido junto a la mano de la Señora Minch. Lo agarro con cuidado y salgo corriendo hasta la calle. La puerta se azota detrás de mí y quedó vetado de por vida de la residencia Minch.

Le pido una señal a Buzz-buzz para asegurarme que está bien.

Jadea y me dice en un tono burlón: «Creo que no fui lo suficientemente fuerte». Su respiración se oía forzada. «No me queda mucho tiempo así que escucha mis últimas palabras».

«No digas eso, Buzz ―suplico entre lágrimas―, yo… no puedo hacerlo sin tu ayuda».

«Yo ya cumplí mi misión, ahora es tu turno».

«¿Cómo?».

«Para derrotar a Giygas tu poder debe unirse con el de la tierra».

«¿Ahora a que te refieres?».

«La Tierra produce energía, es por eso que Giygas vino a este planeta. Si tú logras hacerte con esta, podrás hacerle frente. Para eso tendrás que visitar los ocho puntos de la tierra que

emanan dicha energía, entonces la tierra canalizará tu poder y lo multiplicará. Debes hacer de cada uno de estos puntos "Tu santuario"».

«¿Y cómo sabré donde encontrarlos?».

«El primero está cerca de Onett en un punto llamado "Paso Gigante", ve a él primero. ―El volumen de su voz se va apagando―. Hay algo que quiero que tengas: Es la "piedra sonora (Una piedrita Lisa y azul)", con ella podrás grabar las melodías de "Tus santuarios"».

«¿Melodías? ¿A qué te refieres con...?».

«Fue un placer poder conocerte». Con eso Buzz-buzz da su último suspiro.

En llantos grité su nombre intentando despertarlo.

El cuerpo de Buzz-Buzz se desvaneció en un destello de luz.

Desconsolado caigo de rodillas al suelo. Me quedo ahí unos minutos y después regresó a casa. Encuentro a King acostado en el pórtico.

«Al menos tú estás bien».

Todas las luces están apagadas y nadie hace ruido alguno. Ni siquiera me molestó en ponerme la pijama, me derrumbo sobre mi cama y me quedo mirando la oscuridad del techo intentando procesar esta noche: «Si Pokey no hubiera insistido en que lo acompañara a casa Buzz-buzz seguiría vivo» pensaba. Una última lágrima sale de mi ojo. «Al parecer ahora el destino del universo está en mis manos, seguro que esto tendrá menos sentido mañana».