«Entonces dime, ¿Cómo haces eso de la telepatía?»

«Bueno, es como el teléfono que tienes en la mano, yo ni siquiera estoy ahí y me estás escuchando, el cerebro es mucho más complejo que cualquier teléfono».

«¿Y crees que yo pueda hacerlo?»

«Tal vez, no lo sé, cada mente es un mundo, a algunos les toca el cerebro de un genio ya otros el de un psíquico. El único que puede descubrir tus dotes eres tú».

Le conté a papá sobre los puntos de la tierra que debería visitar y que probablemente tendría que dejar la casa por un tiempo. «… ¿Es cierto que tú ya estabas pensando en mandarme a un viaje a mi sólo?»

«Así es hijo, lo mejor para descubrir tus instintos es dejar tu zona de confort ».

«Mamá cree que no estoy listo».

«Tú no te preocupes por mamá, yo hablaré con ella, la pregunta es ¿Tú te sientes listo para dejar tu hogar?»

Me quedé pensando en un momento con el micrófono junto a mi boca. Onett era todo lo que conocía y aunque no quería reconocerlo mamá tenía razón, ni siquiera sabía a dónde ir.

Al no tener una respuesta, papá continúa: «no te preocupes, lo cierto es que nadie lo está en un principio, pero cuando llegue el momento indicado sé que tomaras la decisión correcta. Eres valiente, tú puedes hacerlo. Mientras ese día llega, ¿porque no entrenas tu PSI?».

«¿Mi qué?»

«Es el nombre de tus habilidades, quizás ya lo notaste, pero en un inicio cansa usarlas».

Concurso «Pues sí, la verdad es que sí». Las pocas veces que las habia utilizado terminé cansado y con dolor de cabeza.

«Te irás acostumbrando, el cerebro es como un músculo, entre más lo usas más se fortalece, sólo no lo esfuerces demasiado».


La semana prosiguió con normalidad, para el viernes la mayoría había olvidado el asunto del héroe y yo había vuelto a ser el niño que destaca únicamente por mirar más tiempo hacia la ventana que al pizarrón. Aprovechaba las tardes para entre mis habilidades. Para el sábado ya había logrado sujetar una pelota de béisbol con la mente. Regresé unas dos veces a la biblioteca: para devolver el libro de "Historias y Leyendas de Onett" además de buscar información sobre lugares que podrían ser como Paso Gigante. Con la tarea que dejaban mis profesores apenas tenía tiempo para divertirme con mis amigos.

Es domingo por la mañana, mamá entra a mi habitación para despertarme sacudiéndome del hombro.

«La señora Minch está abajo y quiere hablar contigo».

«¿Y ahora que hice?».

«Pokey ha desaparecido».

La señora Minch me saludó con una sonrisa fingida y me contó lo sucedido: «Un pequeño desacuerdo con su padre» dijo. (¿Pequeño?, si hasta acá se escucharan los gritos) . «Ya sabe cómo son los niños, Pokey es un buen chico, pero está en la etapa en la que necesita un poco de disciplina, ¿Sabe lo que es eso, no?» le pregunta sarcástica a mamá.

Mamá le sonríe cordialmente.

Pokey ya había venido otras veces a la casa escapando de sus padres, así que era lógico que fuera el primer lugar en donde revisaría la señora Minch.

«Pokey te ve como un amigo Ness, si lo estás escondiendo será mejor que me lo digas».

Mamá y yo quedamos en informarle a la señora Minch si llegábamos a saber algo.

Esa tarde mis amigos y yo visitamos la galería de juegos, resulta que mi pequeño acto heroico nos había conseguido pizza gratis por un año. Los chicos me notaron algo pensativo así que me preguntaron qué me ocurría. Les conté sobre la desaparición de Pokey, en mi cabeza se había filtrado la idea de una abducción alienígena y no me la podía sacar.

«Descuida Audacia (Así me habían empezado a llamar), seguramente sólo está buscando llamar la atención».

«Es como aquel chico que se hizo el desaparecido y cuando apareció, resulta que se había ido a dormir al bosque para que lo buscaran» me dice Shawn con la boca llena de queso derretido.

«Pero Porky ni siquiera soportó a los insectos ―contesto―, no creo que tenga el valor de dormir a la intemperie».

«Bueno, no hay mucho que podamos hacer».

«Puedo evitar que vuelva a ocurrir, tengo que seguir reuniendo el poder de la tierra y enfrentar al devastador cósmico, esto tiene sus huellas por todos lados».

«¿Y cómo piensas hacerlo?» Matt.

«Tengo que viajar por el mundo buscando los ocho puntos de poder de la tierra y seguir explorando mis poderes, ―agachado la mirada continúo:― voy a estar fuera de casa una temporada».

«¿Te vas de viaje tú sólo? ―pregunta Andrew― ¿Qué piensan tus padres al respecto?»

«Mi papá está de acuerdo, el problema es mi mamá, pero no voy a quedarme esperando a que cambie de opinión y sé que mis enemigos tampoco».

«¿Sabes Ness? ―me dice Matt― si hace una semana me hubieras dicho esto, no me lo hubiera creído, pero después de las locuras que has hecho esta semana ya no suena tan descabellado, creo que eres realmente genial».

«No me lo vas a creer ―dice Shawn en un tono vacilón― pero anoche soñé que te ibas de viaje con una niña muy bonita, si se hace realidad, ―me da un golpe en el hombro― me la presentas, después de todo soy soltero.

«En tus sueños siempre hay chicas bonitas» le responde.

«¿Por qué no me acompañan? ―pregunto―, Buzz-buzz dijo a tres niños y una niña ―volteo a ver a Shawn― que unirían sus fuerzas para derrotar al mal".

Los chicos retroceden.

«Suena interesante ―comenta Andrew―, ¿pero qué le voy a decir a mi mamá? "Oye mamá, me voy a ir de viaje con un amigo a quien sabe dónde para salvar al mundo de una invasión extraterrestre". No creo que me dé permiso».

«Lo cierto es que no somos tan valientes como tú» menciona Matt.

«Habla por ti gordo ―reprocha Stinky―, yo te acompañaría, pero... alguien tiene que alimentar a mis ratones».

«Ness, lleva mi gorra contigo ―dice Andrew―, así me recordarás a dónde vayas. Quizá cuando crezca pueda acompañarte a una de tus aventuras».


«Supongo que estoy sólo» digo para mí mientras guardo unas prendas en mi mochila.

«Hermano ya va a empezar» Dice Tracy desde el otro lado de mi puerta.

«Ya voy, ya voy».

«¿Que tanto haces?» pregunta tratando de abrir la puerta.

«Nada, ya voy». Todavía no le dijo nada a mamá ni a Tracy.

Todos los domingos a las siete de la noche Tracy y yo nos sentábamos a ver un episodio de «Transformers »

«¿Ves? ―le digo a Tracy después de encender el televisor―, aún está el noticiero».

«A ti te gusta ver las noticias» dice Tracy.

«Me interesa la sección de Deportes, que es diferente».

La verdad no he conocido a un niño de doce años a quien le interese ver el noticiero completo, sin embargo esa noche el presentador pronunció tres letras que llamaron mi atención de inmediato «PSI».

«Estamos frente al preescolar "Polestar" residencia de la pequeña niña prodigio de Twoson, Paula Jones, ¿Qué hace a esta pequeña tan especial?»

Una niña más o menos de mi edad sale en escena del otro lado de la calle jalando un carrito rojo con bolsas de compras y un oso de peluche en sima. Tan pronto como vio la cámara, salió corriendo por el césped hasta la puerta de su casa.

«Oh, miren aquí la tenemos...» El reportero cruza la calle rápidamente mientras la cámara lo sigue. De la casa sale un hombre abriéndole la puerta a la niña corriendo al reportero de su propiedad.

«Por favor señor Jones sólo unas preguntas. ―La puerta se azota frente a su micrófono―. Aunque no lo crean Paula posee un poder que ha maravillado a todo Twoson, los doctores lo llaman PSI y le permite hacer cosas que creíamos sólo de historias de ficción como mover cosas con la mente y leer tus pensamientos, una autentica psíquica».

Dejó escapar una carcajada de felicidad.

«¿Qué ocurre?» pregunta Tracy.

Hagamos una pausa aquí. Cuando dije que mi semana transcurrió de forma normal había olvidado mencionar cierta serie de sucesos extraños que ocurrieron. Papá no fue el único en utilizar telepatía para contactarse conmigo. Empecé a sentir que alguien me llamaba desde la distancia. Estas no eran frases completas, más bien parecían mensajes encriptados:

«Ness… Amigo… Yo Paula… ¿Me escuchas?».

En un inicio me pregunté que podrían ser esos pensamientos, pronto los deje pasar, aun así mi cerebro grabó ese nombre: "Paula".

Volviendo a donde lo dejamos. Todo hizo clic en mi cabeza.

«Así que ella es Paula, y es como yo» le digo a Tracy. «¿Qué es lo que querrá decirme y cómo es que me conoce? Tengo que ir a Twoson y preguntárselo» pienso en voz alta.

«¿Te vas a ir? ―pregunta Tracy―, Pero mamá dijo que…».

Enseguida le murmullo entre dientes: «si, si pero ella no debe saberlo», intentando mantenerla callada.

Antes de que terminará de suplicarle la pulga suelta un fuerte «¡MAMÁ!» Una vez que llamó su atención le contó de mi plan de escape.

Espero la respuesta de mamá preparando mi defensa.

«Ya lo decidiste ¿no es así?» pregunta mamá manteniendo una voz serena.

Asiento con la cabeza. «¿Cuándo piensas partir?»

«Mañana, temprano».

«Entonces será mejor que comiences a empacar lo que piensas llevarte».

Estoy devuelta arriba terminando de preparar mi mochila. «Una camisa extra, pijama, una botella de agua, un libro de cómics, mi yoyo, Gameboy...» De pronto alguien toca a la puerta, «Adelante».

Entra a la habitación una niña de vestido overol rojo seguida de un viejo ovejero inglés.

«¿Enserio te irás hermano?» pregunta Tracy.

«Tengo que».

Sabía que sus intenciones de acusarme con mamá no eran malas: Un intento por retenerme.

«¿Cuánto tiempo estarás fuera?».

«Aún no lo sé».

«Le pregunté a mamá si podía ir contigo, pero no me dejó».

«Bueno, alguien tiene que quedarse a cuidar de mamá y de King, ―le digo―. Pásame esa linterna» agrego intentando hacer todo el espacio posible en mi mochila.

«Como que llevas muchas cosas, ¿no?».

«Sólo lo indispensable».

«¿Dos gorras?».

«No pude elegir una».

Tracy desdobla la camisa y pijama que ya había guardado y las hace rollo, hubo mucho más espacio después, me convenció de dejar una gorra de béisbol y mi figura de acción de Batman.

«¿Y si necesito alguna de esas cosas?» pregunto. «Yo te las envío por correo».

Desde que mamá la llevará a visitar lo oficina de correo, mi hermana no se sacaba esa idea de la cabeza.

«Está bien pulga, tú ganas» exclamo derrotado. Después de hacerle prometer que cuidaría bien de mis cosas yo le prometo que no me iría sin despedirme de ella. Con eso sale de mi habitación. King decide quedarse y pasar la noche conmigo.