Tengo todo listo en mi mochila, Me doy una ducha antes de bajar y me digo a mí mismo «Llegó el momento, tú puedes hacerlo». Ese lunes mamá no preparó huevos estrellados, ese olor, lo podía reconocer a metros de distancia, era filete, mi comida favorita.

«Buenos días dormilón, ¿listo para comenzar tu aventura?» dice ella.

Me siento a la mesa y empiezo a grabar en mi mente todas las escenas que puedo, la espalda de mamá frente a la estufa, a Tracy pidiéndome ayuda para cortar su filete y el pelaje de King que siento a mis pies bajo la mesa.

Cuando termino, me levanto y escucho a mamá en el teléfono, la sigo.

«Es para ti» dice mamá.

Pongo mi oído en la bocina y digo por el micrófono: «Bueno».

Era papá, me dio palabras de aliento y me aseguró que contaba con su apoyo, También me dijo que en mi viaje seguramente necesitaría dinero, al parecer yo tenía una tarjeta de crédito de la que nunca antes había oído.

Mamá entró al estudio de papá y sacó de su escritorio una tarjeta de plástico. Está a punto de dármela cuando levanta el codo, «Úsala con responsabilidad» me dice.

Asiento con la cabeza y la tomó.

Mamá, Tracy y yo salimos de la casa, después de todo mamá tenía que llevar a Tracy a la escuela, así que partimos juntos, no sacamos el carro, los animales ya se habían calmado un poco así que bajamos a Onett caminando, en el camino nos topamos con un niño subiendo su bicicleta por la colina, era Stinky.

«Ness, menos mal que aun te encuentro ―dice intentando agarrar aire―, lleva a Mousketson ―un pequeño ratón que hace a Tracy pegar un pequeño grito―, puede ser pequeño pero tiene un gran sentido de la orientación, si alguna vez te pierdes confía que Mousketson sabrá guiarte, por eso es el "Exit mouse". Mousketson, pórtate bien con Ness, haz que tu madre y tus hermanos se sientan orgullosos de ti».

«Bueno, gracias Stinky». (Sera agradable tener un compañero de viaje después de todo).

«Ahora me voy que a algunos nos sigue tocando sufrir en la escuela». El niño se sube a su bicicleta y deja que la colina lo lleve hacia abajo.

«Sería bueno todavía tener una bicicleta en mi viaje» pienso en voz alta.

Mamá me sonríe captando la indirecta.

Si, tuve una bicicleta en un tiempo, la perdí en una apuesta ―ya ni siquiera recuerdo en qué consistía―, mis papás lo descubrieron y no me volvieron a comprar otra.

Después de despedirme de Tracy y que ella entrará a la escuela mamá me dice: "Bien, aquí nos despedimos".

Yo me quedo un momento parado mirando a las calles de Onett.

«Oye mírame ―me pide mamá―. Tú eres un niño fuerte, mi pequeño luchador innato, llegarás muy lejos».

Le doy un fuerte abrazo y con eso me separo de su lado.

«Bien, háganoslo» Le digo al pequeño ratón que está parado en mi hombro.


Dejo atrás las sombras de la ciudad, cada vez veo menos edificios, la temprana luz del sol proyecta mi espíritu sobre la hierba verde del campo.

«Ay no».

La Policía ha bloqueado el camino, parece que ese era el pasatiempo favorito de los oficiales en Onett. Me desvió un poco para cruzar lejos de las barricadas. No tuve un buen resultado.

«¿Enserio creíste que podrías cruzar nuestras barricadas? ―dicen con orgullo― Onett es famoso por su número de retenes».

¿La razón del retén? Información clasificada. ¿Cuánto duraría? No me incumbía. Intenté convencer a los oficiales para que me dejaran pasar. Pero sólo conseguí un «fuera de aquí pequeña peste, sólo hacemos nuestro trabajo, si tienes algún problema ve y quéjate en la comisaría». Claro que lo decían en son de burla pero era justo lo que iba a hacer.

Tengo que admitirlo, desde que derroté a los Tiburones sentía que podía conseguir todo lo que me propusiera, después de todo mi nombre aún sonaba en algunas calles. "Quizá si les digo a los oficiales de la estación quien soy me puedan dejar pasar." Antes de entrar a la comisaría le digo a Exit Mouse que sería mejor que no lo vieran, él corre a mi mochila. Me dirijo a la recepcionista.

Con una voz nasal y el tono de me importa un comino tus problemas me contesta ella: "Si tiene una queja haga el favor de dejarla en el buzón de quejas (Una caja de metal llena hasta el tope)" mientras masca un chicle.

«¿Por lo menos puedo hablar con el oficial Daniel Clifford? (Un amigo de papá)».

Manteniendo la misma actitud me responde «El oficial Clifford se encuentra en servicio».

Dos uniformados salen de una puerta conversando casualmente con café en la mano, aprovechó la oportunidad para preguntarles por el retén, maldición, uno de ellos es el oficial mal encarado de la oficina del alcalde, el mismo que me había seguido a Paso gigante sólo para meterme en problemas.

«Este es el Diablillo del que te conté» le comenta a su compañero.

«Ah, el niño héroe. Dime mocoso ¿ya se te hizo costumbre faltar a clases?».

Entre los dos me empiezan a sermonear sobre lo duro que es ser policía como para estarle prestando atención a un niño "mimado", irónicamente es lo que estaban haciendo en ese momento, «vaya pérdida de tiempo» pensé, quién sabe cuánto me decían, yo buscaba la hora para salir de ahí. En eso un hombre alto y fornido de traje entra a la comisaría.

«Buenos días Capitán» dicen los dos uniformados perdiendo fuerza en sus voces.

«¿No tienen trabajo que hacer, hombres?».

«¿Porque está bloqueado el camino a Twoson?» pregunto adelantándome a la respuesta de sus subordinados.

«Por algo importante seguramente, y cuidado como me hablas muchacho ―me responde mirándome por encima del hombro―, ¿No deberías estar en la escuela?»

«Señor, este es "El niño"» comenta el oficial Don mala cara.

La expresión del Capitán Stong cambia para conmigo. «Ah, con que el héroe local ―exclama mientras se riza el bigote―. (Sí, al parecer ya era todo una celebridad entre los policías). Sígueme».

Me lleva a una habitación casi oscura, en ella no había más que una mesa de metal alumbrada por una lámpara que colgaba en sima, en sus extremos había un par de sillas, me hace sentarme en una de ellas mientras él toma la otra, quedando en frente de mí.

«Ahora ―exclama desde el otro extremo de la mesa, Quiero saber la verdad».

«¿La verdad? ―Pregunto extrañado― la verdad sobre qué?»

«¿Enserio quieres que me crea el cuento de que un niño de que ¿once años? derrotó sólo a una banda de criminales? Tal vez la ciudad te vea como un héroe pero el derrotar a la amenaza más grande del pueblo pero eso sólo me hace sospechar que nos enfrentamos a una amenaza mayor, ahora dime ¿Cuál es la coartada?»

De pronto sentí como si la habitación se volviera más oscura de lo que era, lo único que podía ver era mi reflejo en los lentes oscuros del capitán. «¿Que coartada?» titubeo.

«¿¡QUE PARA QUIEN TRABAJAS, RAYOS!? ―grita levantándose de su asiento y golpeando un puño contra la mesa―. ¿Qué hacía un niño en territorio de los tiburones? ¿Qué estabas buscando en Forest Park? Dime ¿Acaso eres hijo de algún Gangster

«Yo sólo intento salvar al mundo». respondo, o así lo habría hecho si hubiera podído producir algún sonido con mi boca. ¿Qué no se suponía que aquí trabajaban los buenos?

Bajando el volumen de su voz el capitán Strong me dice «¿Crees que me gusta hacer esto: ¿Intimidar a un niño? ¿Por qué no me dices la verdad y terminamos con esto de una vez? ¿Quién corrió a los Tiburones de la galería?».

«Esa es la verdad, fui yo» contesto.

«Fuiste tú. ¿Y se puede saber cómo lo hiciste?».

«Con un Yoyo y un bate»

«¿Algo más?»

«Bueno, tal vez no lo crea, pero no soy un chico normal. Se puede decir que tengo súper poderes».

«Oh, así que estoy ante un superhéroe» exclama con sarcasmo. «¡BASTA DE JUEGOS!» grita desesperado. Después se levanta y empieza a dar vueltas por la habitación. "Muy bien, muy bien ―dice volviendo a su asiento. Si tienes poderes demuéstramelo».

Le pido que ponga sus gafas de sol sobre la mesa, estas empiezan a traquetear como si de un temblor se tratara, aun así yo estaba muy nervioso como para pensar con claridad.

«Impresionante truquito ―se burla―, seguramente hizo correr a los Tiburones de miedo».

«Oiga, funcionan mejor cuando me veo en peligro».

Sin decir una palabra, el capitán Strong se levanta de su silla y sale de la habitación.

Siento que llevo encerrado en ese lugar horas suplicando junto a la puerta que me dejen salir, no puedo más y comienzo a llorar de miedo, no entendía lo que estaba sucediendo. Ni siquiera los Tiburones se habían comportado así conmigo. Entre ese mar de pensamientos recordé lo que me dijo Buzz-buzz: Algunas personas serían influenciadas por Gyigas para detenerme. "Eso debe estar pasando" pensé, no encontraba otra razón. Cuando levantó la cabeza veo que la luz sobre la mesa había empezado a parpadear al ritmo de mi descoordinada respiración.

Después de limpiarme el moco me paro de frente a la puerta y digo: «Ya es suficiente, déjenme salir». Escucho la perilla, alguien se acerca, doy un paso para atrás. El capitán Strong entra a la habitación acompañado de cinco hombres.

«Te diré que es lo que haremos ―dice el capitán Strong― Estos son cinco de los mejores oficiales de Onett, te dejaré ir sin hacer más preguntas SI eres capaz de vencerlos en combate».

«¿QUÉ?»

«Sólo una pequeña demostración. ―Me da a tomar mi bat―. No creo que el niño que ahuyentó a los Tiburones de la ciudad tenga problemas».

Algo dentro de mí no me deja girar mi bate, creo que sentía que si golpeaba a un policía me convertiría en un criminal, aunque creo que a los oficiales les importaba poco el hecho de poder golpear a un niño. Rápidamente me sometieron y me aventaron al suelo. Levántate, me decían. ¡Mi corazón! No, ahora no es momento. "Evita pensar en eso" me digo. Una explosión de energía avienta a los oficiales por la habitación.

«Okay» Le creo dice uno sobándose la espalda.

«Lo siento» les digo a los hombres mientras salen de la habitación.

El capitán Strong no se veía muy contento con lo que acababa de ver. «Aún no te vas» me dice.

«Ya le demostré lo que quería, ya déjeme ir» protesto.

«No hay forma de que te pueda ganar en un combate justo, por eso prepárate para mi SUPER ULTRA MAMBO TANGO FOXTROT».

«¿Su qué?»

Me dio una "elegante" patada en el estómago, caigo de rodillas al suelo, con su talón me golpea en mi espina dorsal dejándome completamente tirado y sometido en el piso, lo escucho reírse con maldad. La descarga de PSI me dejo algo cansado.

«Nadie se burla del cuerpo de policía de Onett y se sale con la suya».

Alguien entra a la habitación. «¡Capitán Strong ¿Que cree que está haciendo?!» dice una voz familiar.

"Sal de aquí Clifford" responde el capitán.

Era Daniel. «¡Esto es brutalidad policial!» exclama.

El uniformado me suelta y yo corro junto a Daniel, no puedo evitar darle un abrazo.

«¿Está usted loco?»

«Está bajo el control de Gyigas» comento yo.

«Este niño golpeo a cinco oficiales, es peligroso».

«Yo no golpee a nadie, sólo me estaba defendiendo» protesto.

Daniel amenazó con llamar a los noticieros. El capitán Strong le dijo que estaba arriesgando su empleo. No importa, le contestó Daniel, por lo que a Strong no le quedó más que negociar.

«Dime Ness, ―pregunta Daniel― ¿Que te gustaría pedirle al capitán Strong?».

Yo ya lo tenía decidido, quería ir a Twoson. El capitán Strong se comunicó por radio con los oficiales del retén dándoles la instrucción de que me dejaran pasar.

Me devolvieron mi mochila y me dejaron ir.

Saliendo de la estación de policía Daniel me pidió disculpa por la actitud del capitán. «Esta celoso de que un niño haya hecho su trabajo» me comentó.

Dejar Onett fue más difícil de lo que pensé, pero finalmente lo logré, estaba en camino a Twoson.