Llevaba algunos minutos de camino. Sabía bien que me encontraba en una misión para rescatar a alguien, sin embargo todo lo que sabía sobre secuestros en aquél entonces se basaba únicamente en videojuegos, en mi mente yo era un héroe que blandía un bate por espada, cabalgando una bicicleta; en Burglin Park me compré un casco de béisbol que me serviría de Yelmo y un oso de peluche que utilizaría de escudo además de una resortera, me había acabado el dinero pero no importaba, ¡Esta era una emergencia!

RING RING

Contesto el teléfono que me dio Manzanito.

«Ness, ¿dónde estás?, estoy buscándote en Burglin Park».

«Voy camino a rescatar a Paula, ¿qué ocurre?».

«Wow, ¿así que ya sabes dónde puede estar?».

«En la aldea Feliz-feliz».

«Oye, he escuchado muchos rumores de aquél lugar, además que está mas allá del valle del descanso pacífico».

«Nada de lo que digas me va a hacer cambiar de opinión».

«Okay, okay este es el asunto: Acabo de terminar otro gran invento, quizás te pueda ayudar en tu camino. Es una máquina que puede borrar lápices».

«¿Como un borrador?» pregunto.

«No, literalmente puede borrar cualquier cosa que tenga la forma de un lápiz es una cosa TAN genial y quiero que seas el primero en probarlo».

«Lo siento Manzanito pero llevo prisa y ya deje Twoson atrás,».

«Muy bien, aquí te espero».

Clic .

Jadeando frente a una larga pendiente me detengo a pensar: «¿Realmente voy a subir este camino en bicicleta?». Exit Mouse me hace unas señales. ¡Una cueva! «¿Y crees que esta cueva sea un atrajo?» Le pregunto, el pequeño aventurero suelta un firme chirrido. Tomé eso como un sí.

Escondí la bicicleta en medio de unos matorrales y me escabullí por el escarpado camino. El túnel era largo, cuando salí me caló algo la luz del sol. Un río corría a través del valle. «Para llegar a la aldea Feliz-feliz» cruce el puente me indicaba un letrero. Así lo habría hecho si el feroz torrente no hubiera arrancado el camino. Decidí caminar río arriba esperando encontrar una manera de cruzar.

Mis ojos contemplan un pequeño OVNI, no mucho más grande que mi cabeza, sabía que tarde o temprano me toparía con uno, así que tampoco me dejó muy impresionado. Era plateado y en lugar de un tripulante tenía dos ojos. Un pequeño dron de combate alienígena. Me dispara un rayo pero no logró darme.

«Dame tu mejor golpe» exclamo.

El oso de peluche recibe el impacto.

Era mi turno, intento alcanzarlo con mi bate pero lo esquiva con rapidez.

Lanza otro rayo que convierte a mi escudo en una pila de pelusa, sin pensarlo dos veces me eché a correr, salté detrás de una roca, el ovni se acercó lentamente para encontrarme con la resortera en mano a punto de disparar, queda flotando en el aire algo "desorientado", aprovecho la oportunidad para cargar mi bate, doy un salto impulsado por PSI y golpeó al pequeño platillo tirándolo al suelo y dejándolo completamente inservible.

Siguiendo con mi búsqueda de una forma para cruzar el río. Alcanzo a ver unas rocas que se levantaban del agua a la distancia, formaban un paso. "Ahora nada me va a detener" pienso, pero por ironías de la vida me encuentro con un nuevo obstáculo antes de llegar. Una extraña estatua de hierro convenientemente con forma de lápiz bloqueaba mi camino.

«¿Y ahora qué?» le pregunto a Mousketson.

Después de mirar por su alrededor me señala con su pequeña mano un árbol de manzanas que crecía cerca.

«¿Quieres una manzana? ... Oh, cierto Manzanito. ¡Que ratón más listo!».

Regreso con prisa a Burglin Park, encuentro a Manzanito dormido bajo un árbol.

«¿Ness? ¿Ya regresaste de salvar a Paula? Pregunta el joven inventor».

«Manzanito, necesito tu invento».

«Oh, claro el borra lápiz». Me da un pequeño artefacto que ―irónicamente― tenía forma de lápiz. «Este invento borrará cualquier cosa que tenga la forma de un lápiz al instante. Ahora que lo pienso, no le he encontrado un uso útil».

«Bueno, a mí se me ocurre uno ―digo extasiado―, ¿Hum, cómo funciona?».

«Es muy fácil, sólo presionas este botón (el único que tenía) y ...» clic.

Un hombre grita a la distancia: «¡¿Qué?! y mi lápiz».

«Sólo no lo utilices cerca de una tienda de lápices, ¿quieres?» dice Manzanito algo avergonzado.

Después de darle las gracias voy a recoger mi bicicleta a la entrada de Burglin Park. ALGUIEN SE LA HABÍA LLEVADO. Bueno que podía esperar de un lugar dónde administraba un ladrón.

Me tocaba caminar.

Oprimí el botón del Borra Lápices, la extraña estatua fue borrada frente a mis ojos. Podía continuar con mi camino.

El Valle del Descanso Pacífico era todo menos pacífico, la flora era salvaje y agresiva, algunos brotes saltaban de la tierra para buscarme problemas. Algunos árboles te estallaran en la cara si decides confrontarlos, sí, estallarán como si los hubiese partido un rayo en un día despejado. Alenté el paso en este lugar.


Azul, es la mejor palabra para describir la aldea Feliz-feliz: Las casas, la ropa, todo era azul en el pequeño pueblito refundido en las montañas. Además de eso las personas sonreían de una manera extraña, había visto sonrisas falsas antes, pero estas simplemente incomodaban junto con todo el lugar. Algo raro estaba ocurriendo, pero mi mayor pregunta era dónde estaba Paula. ¿Los habitantes siquiera sabrán sobre el secuestro? En mi inocencia me atreví a preguntar.

«Ella será sacrificada y se convertirá en la diosa del feliz felicísimo, guiándonos a una sociedad más azul» me dice alegremente una señorita de vestido azul.

«¿Siquiera escuchan lo que están diciendo?» digo entre mí algo espantado.

«¿Por qué esa cara? ―pregunta ella cambiando su expresión―. No te ves muy feliz. Recuerda que estás en la aldea Feliz-feliz."

«No es nada» contesto con el corazón en la garganta antes de dar media vuelta.

Dos tipos vestidos con una larga túnica azul se acercaron a mí, escondían su rostro bajo un gorro puntiagudo, mostrando únicamente sus ojos.

«Chico, no te ves muy feliz. Necesitas un tratamiento azul».

Uno de ellos me sujetó por la espalda mientras el otro acercaba una brocha con pintura a mi rostro. Creo una onda de energía ―esta vez a voluntad― que derriba a mis agresores al césped dándome la oportunidad de escapar. Corro al bosque en las montañas para esconderme, ¿pueden imaginarse a un niño en un lugar como este?, escucho voces acercándose, tengo que salir de aquí.

Encuentro una pequeña cabaña, no era azul y eso para mí era una buena señal, cerrada.

Una voz desde adentro me susurra: «No salir, no ser seguro».

Quedándome sin tiempo corro hacia detrás de aquella cabaña, escucho a unos hombres maldiciendo el color de la pintura, se pusieron a pintarla de azul permitiéndome alejarme lentamente.

Me encuentro agotado, mis piernas están a reventar, me escondo en un pequeño rincón debajo de un pórtico para descansar y cuando menos me lo espero caigo dormido.


Dos hombres están hablando:

«Así que tu secuestraste a la niña» le dice uno a su compañero.

«Claro, no fue una tarea fácil pero estoy seguro que Carpainter recompensara mi esfuerzo y sacrificio».

Desde mi escondite lo estoy escuchando todo, «cínico desgraciado» murmuro para mí.

«Sólo que no escape» le advierte uno al otro.

«Descuida, aún si lograra salir de su jaula, lo cual veo imposible, la única ruta de escape que tiene es a través de la cueva norte que está siendo vigilada».

Entonces es ahí a donde debía ir. Los tipos siguieron hablando unos minutos hasta que se retiraron, al parecer ya se había corrido la noticia del niño "antifelicísta" por la aldea así que debía andar con precaución.

La claridad había disminuido, el sol ya casi se escondía detrás de las montañas, según lo que escuché el sacrificio se haría cuando la luna llena estuviera en su punto más alto por lo tenía que darme prisa.

«Oye niño aléjate de aquí, este camino está prohibió» me dice el guardia enmascarado que protegía la entrada de la cueva norte.

En un instante logro hacer que caiga dormido dejando el camino abierto. Llegué a un claro, vi otra cabaña sin pintar en medio de paredes naturales de piedra, estaba en mal estado y tenía las ventanas clausuradas. Un montón de cuervos revoloteaban y graznaban a la luz del ocaso buscando su lugar de descenso y alimentando la macabra atmósfera.

La bisagra de la puerta rechina mientras una oscura habitación se abre ante mí.

«¿Quién es?» dice desde las sombras una voz triste pero dulce.

«¿Paula?» pregunto antes de encender mi linterna.

La escena me impactó, una niña de cabello dorado y de vestido rosado encerrada detrás de unas rejas de acero cómo si fuera una criminal.

«Ness, ¿En serio eres tú?» Dice recobrando el aliento mientras se tapa los ojos de la claridad.

«Lo soy Paula y voy a sacarte de aquí».

«¡Gracias a Dios! He tenido tantos sueños con un niño llamado Ness que simplemente sabía que tú vendrías a salvarme».

«¿Dónde está la llave?» pregunto.

«No está aquí, la última vez que la vi el líder del Felicísimo la tenía colgada en su cuello, tendrás que ir a buscarlo y quitársela, vuelve aquí cuando la consigas».

«Lo haré» exclamo dando media vuelta.

«¡Espera! ―exclama a la vez que me toma de la mano―, escuché que ese hombre puede controlar los rayos, si eso es cierto necesitarás esto". ―Pone en la parte delantera de mi camisa el broche que ella tenía colgado en su pecho―. Es una "medalla Franklin", atrae y refleja los rayos».

«Muy bien ―exclamo volviendo a dar media vuelta―, espérame aquí, vuelvo en seguida». Me detengo al escuchar lo que acabo de decir y me vuelvo a Paula un poco apenado.

Ella me sonríe. «Aquí te espero».

Voy saliendo de la cabaña cuando escucho una voz familiar: «¿Te diviertes Ness?» me pregunta un niño rubio de nariz grande y chata acompañado de dos enmascarados azules.

«¡¿Pokey?! —exclamo asombrado— ¿También te atraparon a ti?».

Pokey se ríe y me dice: «… Estoy a punto de unirme al Feliz felicísimo y no quiero que intervengas en mi iniciación, tal vez pueda convencer a Carpainter de que te perdone".

«¿De qué estás hablando?» ―pregunto realmente confundido―. ¿Estás consciente de lo que estás personas están a punto de hacer?».

"Pues claro ―responde con arrogancia―, pero no espero que tú lo comprendas.

¡QUÍTATE DE MI CAMINO AHORA MINCH! grito "blandiendo" mi bate con todas mis fuerzas.

«Tranquilo Ness, no tengo ninguna intención en pelear contigo. Ellos lo harán». Dándole la señal a los enmascarados azules sale corriendo.

Dejo noqueado a mis agresores e intentó alcanzar al cobarde de mi vecino, pero ya había ganado camino. Me mordí un brazo para ahogar un grito. «Vas a pagar por esto Carpainter digo para mí».

Veo a varios enmascarados entrar en el campanario del pueblo, me pongo el gorro que le quite a uno de los tipos que acompañaban a Porky y me infiltro en aquella extraña reunión. Todo el mundo está ocupado cantando azul-azul, por lo que cruzar por aquella sala azul fue muy fácil. Crucé una puerta hacia una habitación en donde atendía un recepcionista.

«¿Ocurre algún problema?» me pregunta.

«Tengo que hablar con el señor Carpainter» Le respondo sin detenerme en mi camino.

«El Señor Carpainter no está recibiendo a nadie en estos momentos».

«No me importa» le respondo mientras empiezo a subir una escalera.

«Hola Ness, tenía muchas ganas de conocerte ―me dice un hombre de mediana edad, llevaba un traje azul tenía los pocos cabellos sobre su cabeza y el mostacho teñido ya saben de qué color. Llevaba la llave de la celda de Paula como colgante en el cuello―. Necesito tu ayuda para convertir el mundo en una sociedad más azul, ¿Qué dices? ¿Quieres ser mi mano derecha?».

«Está loco. ¡Deme esa llave!».

«Si no quieres ser mi mano derecha la izquierda está bien. Sólo bromeó, tu existencia es un peligro para mí y para mi sociedad. —Sus manos empiezan a producir chispas—. Desafíame y pondré fin a tu ridículo juego».

Me pongo en poción de bateo y le contesto: «Que termine el juego entonces».

Un fuerte rayo truena en aquella habitación. Abro los ojos, estoy intacto ¡La medalla Franklin!

Carpainter ahora me lanza un balde de pintura dejándome ciego por un segundo, me da un golpe en el estómago. Se resbala con su propio charco de pintura dándome una oportunidad de atacar.

«Nadie libra dos de estos» dice sentado en pintura. Lanza otro rayo que refleja contra la medalla de mi pectoral regresando directamente a él dejándolo casi inconsciente.

Me agacho a tomar la llave de su cuello cuando él me suplica que no le hiciera daño.

«¿Lo dice después de lo que estaba a punto de hacer?»

«La estatua ―dice señalando a un extraño ídolo de oro puesto sobre un altar―, he estado haciendo cosas muy extrañas desde que la conseguí».

Cuando la miro con más atención me doy cuenta que es la misma estatua que el señor Lier había desenterrado bajo su casa.

«¿De dónde sacó esa cosa?» pregunto confundido.

«Eso no importa, yo me desharé de ella. Ten, la llave de la celda de Paula, ahora sólo pido que tú y la gente de la aldea puedan perdonarme».

Salgo de donde Carpainter y cuando regreso al salón principal veo que todas las personas se habían quitado sus gorros, estaban desorientados y se preguntaban que hacían ahí. Ya afuera del campanario todo el pueblo se veía confundido y hablaba de lo ocurrido.

Se me acerca Pokey y me dice: «Vaya, todo eso fue muy extraño, menos mal que desperté… Ese azul te sienta ―agrega apenado―… aún somos amigos ¿verdad Ness?»

Por primera vez en mi vida quería creer en lo que me decía Pokey, pero conocía muy bien el sonido de sus palabras vacías.

«Vamos Ness, dime algo ―pone su mano sobre mi hombro pegajoso―, no seas malo».

Que no sea malo.

Furioso meto el hombro y doy un paso hacia atrás.

«Supongo que eso es un NO», dice encogiendo el brazo. Se aleja lentamente con la cabeza caída. Parecía que eso sería todo, pero antes de irse se da media vuelta y exclama mientras se sacude la pintura azul de la mano: "Bah, cómo si me importará, ¡diviértete jugando al héroe, perdedor!». Con eso se aleja corriendo a quien sabe dónde.

«Una simple disculpa habría sido suficiente» murmullo.