«Te espero aquí» le digo a Paula parado a la entrada del patio de su casa.

«Vamos Ness, tú me salvaste, estoy segura de que a mis padres les agradará verte»

Cruzamos la puerta de la residencia Jones y somos recibidos por un unísono de voces agudas: «¡Paula!».

Todos los niños del prescolar la rodean para darle un abrazo a su amiga. Detrás de ellos se acerca la señora Jones con los ojos hechos cristal. Le da un abraso a su hija y ambas empiezan a compartir lágrimas.

La escena me enterneció, regresaría a casa después de un día duro era de los mejores placeres que un chico podía disfrutar y eso me hizo recordar que por primera vez llevaba tres días fuera de mi hogar y familia, y vaya que no han sido días sencillos .

«Gracias a Dios estás bien, ¿No te hicieron daño? Pregunta la señora Jones revisando los brazos de su hija».

«Estoy bien mamá, estaba algo asustada, pero Ness vino a rescatarme, es un héroe».

Todas las miradas se ponen sobre mí que hasta entonces había estado en modo espectador.

«Que puedo decir» concurso mientras me rasco la nuca.

«Yo lo sabía, sabía que tú la rescatarías ―me dice la señora Jones―, Dios te puso en el camino de Paula». Ahora se dirige a Paula en un tono más apresurado: «debes estar hambrienta, voy a prepararte el pay que tanto te gusta… ¿ya saludaste a papá?».

«Vamos Ness» me dice Paula.

«Esta vez paso».

«Oh vamos» repite tomándome de la muñeca.

Cruzamos ahora la puerta al comedor, Paula empieza a llamar a su padre, pero nadie contesta.

«No parece estar» dice ella.

«Debe seguir buscándote» le contesto parado en el marco de la puerta.

«¡Papi!» exclama ella mientras una voz detrás de mí le contesta: «Honey Hair». Salto para atrás.

Después de un fuerte abrazo, Paula le conto a su padre como fue que la rescaté.

Su expresión para conmigo cambia. «Estoy muy agradecido contigo Ness» me dice él, ya Paula le dice: «Ahora que has vuelto no voy a dejar que nada te separe de mi lado».

«Sííí, sobre eso ―dice Paula jugueteando con su cabello―, Tengo planeado acompañar a Ness a Treed para conocer a un tercer amigo que nos ayudará a salvar el mundo».

"¡¿Qué?!" exclama él volteando a mirarme.

Yo no hago más que encogerme de hombros.

Paula le suplica unas veces más usando los mismos argumentos que yo usé con mi mamá, al final el señor Jones llama a su esposa.

«Me parece una buena idea ―dice la señora Jones―. Paula será un gran apoyo para Ness en su viaje, estoy segura de que si ambos unen fuerzas nada los va a detener». Sí, yo también quede boquiabierto con esa respuesta.

El señor Jones nos pide salir del comedor mientras él y su esposa discutían el asunto. Los niños del prescolar estaban impacientes por jugar con Paula así que ella organizo una obra de teatro improvisada.

«Ness, tu gorra».

«¿Qué, para qué?» le contesto a Paula.

«Vamos a interpretar caperucita roja y Cindy es la protagonista.

«¿Y? esta es una gorra, no una capucha»

«Ness, hay que aprender a compartir».

«No soy un niño pequeño, no me hables así».

«Entonces deja de portarte como uno».

Termino cediendo y los niños se ríen de ese numerito. Paula sabía bien lo que estaba haciendo.

Los padres de Paula la llaman al comedor y después de unos minutos me llaman a mí.

«Entonces Ness ―dice el señor Jones― hemos tomado una decisión. Paula y yo te acompañaremos».

¡¿QUÉ?! Exclamamos Paula y yo al unísono.

«Ajam, y supongo que me vas a dejar a mí sola encargarme del prescolar» menciona la señora Jones.

«Está bien, está bien… Paula te acompañará. Solo para confirmar ¿Cuál dijo que era el nombre del chico que los acompañaría?»

«Jeff» contesta a Paula.

«Oh Jeff, está bien, sí, no suena como un nombre recién inventado»

«Jonás».

«Perdón, perdón. Yo, confío en mi hija y si ella dice que hay un chico llamado Jeff en Treed, le voy a creer».

Volteo de reojo a ver a Paula quien con la cabeza agachada intenta evitar contacto visual alguno con el mundo mientras se huele su cabello.

«¿Y cuándo pensarán partir de Treed?». Pregunta la señora Jones poniendo una de sus manos sobre la de su marido.

Paula voltea a verme, pero yo no sé qué decir.

«Cuanto antes, hum, solo agarro algunas cosas y partimos».

«¿Y no piensas comer antes?»

Esperamos hasta que el pay estuviera listo y lo comimos, a escondidas yo agarraba un poco y lo metía en mi mochila para dárselo a Mousquetson. Paula subió a su habitación a empacar su equipaje, bajó con un bolso de cuero y un vestido limpio preparado para salir. Su mamá le da un pequeño regalo, un curita hecho a mano con un oso de felpa dibujado en él,

«Todo el amor de un ser querido para sanar una herida» dice ella.

«Papá, está bien, no llores», dice Paula.

«Estoy bien ―dice el papá de Paula mientas la toma de la mano de rodillas seguido de una inhalación―, es sólo que no todos los días tu hija deja la casa para irse a salvar el mundo».

«Te prometo que estaremos bien ―le responde con ternura―, limpia las lágrimas de tus ojos que no quiero irme viéndote llorar».

«Chico, quizás ya lo notaste, pero Paula es especial ―me dice el señor Jones una vez que su hija dejo la habitación―. Es el tesoro más grande que tengo y no quiero que nada le pase ¿Entendido?».

Agito la cabeza con rapidez y salgo del comedor.

Una vez afuera un adolescente nos detuvo en la esquina, me grabó que Everdred quería verme, así que nos dirigimos a Burglin park.

Everdred, nos invita a su casa y nos ofrece algo de beber, un extraño té con olor no muy apetecible. Cuando vio a Paula no pudo más que asombrarse, se presenta con Paula como todo un caballero.

Niño, eres simplemente ―me dice― iré directo al grano. Quiero que seas mi compañero… Peero puedo notar por la expresión en tu rostro que declinaras esa oferta. Solo quiero que sepas que si hubieras aceptado, todo este dinero hubiera sido tuyo. ―Me muestra un fajo de billetes, todos de quinientos.― Sabes qué, quédatelos de todas formas».

«¡Hijo 10.000!» dólares exclama Paula después de contarlo.

Aunque me negué a aceptarlo Everdred insistió.

«Vamos chico, de cualquier manera yo no puedo conservarlo, ni siquiera voy a estar aquí una temporada».

Termine cediendo.

«¿Y a dónde irá?» pregunto

«Iré a buscar la extraña estatua Mani-mani que fue desenterrada de Onett la semana pasada».

«Solo por casualidad, ¿Esa estatua parece un premio Oscar con cuernos?».

«Sí, precisamente ―dice poniendo un periódico en la mesa de centro―. ¿Sabes algo al respecto?».

«No, nada».

Everdred junta las cejas mientras escanea mi mirada. «Oh bueno, vale la pena preguntar».

Con eso Paula y yo salimos de la casa de Everdred con un fajo de billetes en el bolcillo. No se nos ocurriría que hacer con tanto dinero.

«Bueno, creo que no le volveré a pedir dinero a mi papá».

Recibí una llamada de Manzanito, quien quería asegurarse de que seguía vivo, se puso muy feliz al escuchar a Paula por el micrófono.

«¿Te atribuye mi invención?».

«Convenientemente era justo lo que necesitaba, gracias Manzanito, eres un gran inventor».

Ya en la terminal de autobuses, nos ponemos a revisar las salidas. Se nos informó que no había viajado a Treed.

«¿Por?»

«Los caminos a Treed están custodiados por fantasmas» nos dice el boletero.

«Por favor, estamos hablando en serio».

«Lo siento niños».

Nos retiramos de la ventanilla un poco decepcionados, la verdad es que yo sentí algo de ansiedad al pensar en lo mucho que me seguía alejando de mi hogar y la idea de perderme y no poder volver intentaba hacerme ceder, pero sabía que no podía hacer eso . De repente me percato que la voz de Paula me estaba llamando.

«¿Estás bien?» Me pregunta ella.

«Sí, claro» le contesto.

«Te preguntaba que si tú crees lo de los fantasmas».

«No lo sé, pero se suponía que esta era una historia de ciencia ficción, no de fantasía».

«De cualquier forma, tendremos que buscar un transporte que pueda llevarnos a Treed» me dice ella.

(Ella no puede saberlo) me dijo a mismo (esa no es la actitud de un héroe.).

Un cartel de publicidad que había en el lugar ustedes llamó mi atención: «Los reyes del Soul, los Hermanos Fugitivos tocando para en el teatro Chaos».

«Oye, hoy estas con Paula casanova» me dice Lucky.

«Creí que había sido secuestrada».

«Lo fui ―contesta Paula sin saber por qué la traje aquí― pero el chico de aquí me salvó».

«No me lo creo» exclama con asombro Lucky.

«Y yo que creí que ya lo había visto todo».

Ambos hermanos empiezan a preguntar para saber más cuando Paula me susurra entre dientes: ¿Por qué estamos aquí?

«Oh sí, caballeros, ella es Paula Jones, Paula, Gorgeous y Lucky, miembros principales de Los cinco fugitivos».

«Es un gusto conocerla señorita ―dice Lucky levantándose su sombrero― he escuchado cosas asombrosas sobre usted».

«El gusto es mío señores».

Estoy a nada de preguntarles si pudiera darnos un aventón a Treed cuando Gorgeous saca un reloj de su bolsillo y exclama: Mira la hora, hay que empezar a alistarnos.

«No, hay algo importante que debo decirles» suplico.

«¿Y por qué no nos lo cuentas adentro?» me dice Lucky mostrándome una tarjeta dorada con las letras "VIP" en ella.

«¿Lo dice en serio?» exclamo con una sonrisa en mi cara.

«Claro, con esto ustedes dos pueden disfrutar el espectáculo sin pagar y entrar a nuestro camerino. Sera la mejor cita de su vida.

«Oh, no, no es una cita» contestamos bastante apenados.

«Como digan, nos vemos adentro» dice Lucky antes de cruzar la puerta trasera del teatro.

«¿Qué dices?» Le pregunto a Paula.

«Supongo que será divertido».

La verdad, escuchar a los Hermanos fugitivos no estaba en mis planes, pero era una oportunidad que no iba a dejar pasar, no podía esperar a contarle a mi padre la noticia.

Ya dentro del teatro tomamos una mesa y esperamos a que comience a funcionar.

Unos chicos como de nuestra edad reconocieron a Paula y se acercaron a saludarla.

«¿Billy, Lizzy, que hacen aquí? pregunta despues de saludar a la mas joven.

«Oye, la pregunta ofende».

«Es la mayor fan de los Cinco Fugitivos, les insistió a nuestros padres para que la trajeran por undécima vez».

Los chicos conversaron durante unos minutos sobre lo que había pasado.

«¿Te gusta el béisbol?» Me dice Billy después de que Paula nos presente.

«Sí, ¿cómo supiste?».

«Por tu gorra. ¿Y qué, están en una cita?».

«¡Que no es una cita!» contestamos Paula y yo al unísono.

Oigan, yo solo sé que si un chico y una chica entran solos a un lugar se le llama cita» agrega Billy con picaría.

«Qué tontería» replica «solo venimos a tratar un asunto importante con los "Fugitivos"» agrego mostrándoles el pase vip».

«Oh no» exclama Billy seguido de repetidos «Oh por dios» de su hermanita.

Lizzy empieza a suplicar para que la deje acompañarnos. «… Por favor, me puedo hacer pasar por tu hermana y nadie dirá nada».

«Sí, creo que está bien» contesto y le extiendo la invitación a Billy.

«Gracias, pero no quiero estar ahí cuando Lizzy haga su numerito». Contesta él.

«Yo no hago ningún numerito» protesta Lizzy

«Sí ajá».

Después de eso pasamos los tres a camerinos.

Tan pronto como los vio, Lizzy soltó un grito extremadamente agudo que casi rompe nuestros tímpanos.

«Vaya, se ve que a este chico lo persiguen las chicas» exclama Gorgeous.

«Hey chicos les presento a la banda» dice Lucky.

«Yo sé exactamente quiénes son ―exclama Lizzy―. Lucky, Gorgeous, el baterista Nice, Okay en el contrabajo y Groovy el saxofonista».

Intentamos conversar con la banda pero la emoción de Lizzy no nos dejaba, le tuve que tapar la boca para que me dejara hablar pero en eso un hombre entra para darles la llamada a los hombres y decirnos que el tiempo de visitas ha terminado.

«Esperen, todavía no he podido hablar con ustedes» les digo.

«Después del espectáculo» me dice Lucky

Todas las luces del teatro se apagaron, una voz los precenta y comenzó el show: Dos reflectores se pusieron sobre los Hermanos Fugitivos quienes entraron de lados opuestos del escenario mientras ellos cantaban la introducción de su canción hasta encontrarse en el centro.

Tocaron su tema principal «Fuguémonos». Comenzaron como siempre:

« Cada lunes nosotros nos…

(Fugamos)

Y el martes nosotros nos…

(Fugamos)

Y los miércoles nosotros nos…

(Fugamos)

Cada jueves y nosotros nos…

(Fugamos)

Somos tipos muy extraños

Dando vueltas por todos lados (Sabes que es cierto).

De arrepentirse a cantar versos que no habia escuchado antes

«Vistiendo con estos viejos trapos

Trabajábamos haciendo lo que amamos

(Ay nena)

Hasta que nos dimos cuenta que habíamos sido (sido)

Timados (timados)

Oye bro, salta al camion y escapamos de aqui,

Vámonos de aquí. (Oh mira)".

Paula y yo nos miramos de reojo algo confundidos.

El coro comienza y todas las voces del teatro se unen a cantar:

«¡Plata, plata, plata pata!

¡Plata, plata, plata, plata!

Es lo que hace al mundo girar.

¡Plata, plata, plata pata!

¡Plata, plata, plata, plata!

Todos quieren una moneda.

La segunda estrofa también tuvo modificaciones.

« Llega el viernes y nosotros nos…

(Fugamos)

Y los sabados nosotros nos…

(Fugamos)

Hasta en domingo nosotros nos…

(Fugamos)

Cada día nosotros nos…

(Fugamos)

Somos tipos relajados

Dando vueltas por todos lados (Sabes que es cierto).

¡Oye hermano! ¡Sube al camión!

Llena el tanque y suena el claxon.

Que ruja el motor porque una ciudad nos espera:

Cuatro lados.

Pero fuimos atrapados por firmar este contrato.

Estamos endeudados (Oh, mira)

Se repite el coro y sin meditar en lo que estaba haciendo jalo un micrófono con mi mente y empiezo a improvisar con tal de hablar con los chicos.

«Oigan chicos,

Esperen un momento.

Como dice mi papa:

No pueden huir de todo,

Y si el dinero lo es todo

No sorprende que hayan sido engañados.

Lo cierto es que hay cosas mas importantes

¿O ustedes que creen?».

Los Hermanos Fugitivos me extendieron una mano desde arriba del escenario y me invitaron a subir y cantar el coro con ellos, fue una experiencia inolvidable. Sin darme cuenta una masa de energía fosforescente se creó delante de mí estallando en una explosión de energía que destruyo las luces del escenario. Me quede helado de lo que acababa de hacer. Un silencio cubrió el lugar seguido de varios aplausos. La banda me invitó a hacer una reverencia con ellos.

«Increíbles efectos especiales» dijo una voz desde el público.