En alguna parte de Eageland se encontraba la ciudad más oscura y aterra de todo el mundo a la que nadie podía entrar, y en la parte más oscura y aterradora de aquella ciudad se encontraba una cámara escondida debajo de las tumbas a las que ya nadie se acerca. En esa cámara se encontraban dos niños y un ratón de los que nadie sabía nada en absoluto; vivos, pero no había alguien que lo pudiera comprobar. Después de todo ¿quién se podía imaginar que había algo vivo en ese lugar? Su sola existencia era ignorada por la gente local y ellos no podían hacer nada para cambiarlo: podían gritar, pero ¿quién los iba a oír? Sería lo mismo que no haber gritado nunca.
«JILL, POR FAVOR ¡ABRE LA PUERTA!» suplico con desesperación.
«Ness. Es inútil, fue una trampa» dice Paula sentada en la cama de piedra de la cripta.
«No, eso no tiene ningún sentido. ¿Por qué nos ayudaría a escapar de los zombis para luego encerrarnos en este lugar?».
Paula encendió las antorchas que había en las paredes, dándonos algo de luz, pero una profunda oscuridad cayó sobre mis pensamientos, tan oscura que hacía ver las sombrías nubes sobre Threed blancas como la lana; tan oscura que podía sentir como me aplastaba haciéndome pensar en la lenta y fría muerte que nos esperaba.
«¡TODO ESTO FUE TU CULPA!» le grito a mi compañera.
«¡¿QUÉ?! Yo estaba a punto de interrogar a Jill cuando tú le revelaste todo nuestro plan» contesta ella saltando de su asiento.
«NI SIQUIERA ESTARÍAMOS EN THREED SI NO TE HUBIERA HECHO CASO».
Paula rompió a llorar volviendo a tomar asiento y cubrió sus ojos con las palmas de las manos.
Había ido demasiado lejos. Ella estaba igual de asustada que yo, pero a mi egoísta cabeza no se le ocurrió razonarlo desde un principio. Corrí a su lado para disculparme, me siento junto a ella y le doy un fuerte abrazo intentando calmarla, creo que eso me ayudo a no pensar tanto en mí.
Paula inhala y después me dice entre sollozos: «Lamento haberte arrastrado hasta aquí».
«No te preocupes. Lamento haberme comportado como un zoquete desde que llegamos a Threed».
Paula se esfuerza por proyectar una sonrisa.
«Oye, está bien si estas triste, no tienes que esforzarte por sonreír todo el tiempo».
«No es eso, es que, viéndolo por el lado positivo, esto es mejor que esa oscura cabaña».
«¿Por qué?» pregunto un poco confundido.
«Porque al menos ahora estoy contigo».
No esperaba esa respuesta. Me levanto de mi asiento y me pongo a calentar mis piernas que habían quedado frías. ¿Se estaba despertando una nueva habilidad PSI en mí?
«Quise decir que al menos ya no estoy sola ―balbucea Paula corrigiendo cualquier malentendido que pudiera surgir―. Así la situación es menos aterradora, entiendes, ¿verdad?».
«Sí, bueno, ahora no puedes pedirme que te saque de aquí… Eso es, contacta a alguien para que venga a ayudarnos, como lo hiciste conmigo. Llama a tus padres».
«Mejor no, a papá le daría un infarto enterarse que fuimos atacados por zombis, además, sería muy peligroso arrastrarlos a esta loca ciudad».
«Es cierto, si vamos a pedir ayuda necesitamos de alguien fuerte e intrépido… No quiero decir que tus papás no lo sean».
«No, no, está bien».
«¡Ya sé!, Llama a Jeff, él vive aquí ¿No?».
El rostro de Paula se paraliza.
«¿Qué ocurre?» le pregunto.
Paula empieza a juguetear con su cabello y me responde en un tono vacilón: «Esto te sonara gracioso, pero Jeff de hecho no vive en Threed».
«¿Que no vive en dónde?».
«Vive en Brumocia».
«¡¿ENTONCES QUE RAYOS HACEMOS EN THREED?!» exclamo agitando mis manos delante de mi cara.
«Threed solo es el lugar donde nos encontrábamos con él».
Me volví a enojar con Paula, pero esta vez con razón. «Déjame ver si entendí ¿nos hiciste venir a Threed para encontrarnos con un niño que vive al otro lado del océano solo porque así lo soñaste?».
El rostro de Paula cambia a uno que refleja asombro: «No de hecho él venía a rescatarnos en un platillo volador».
«¿Te das cuenta de lo ridículo que suena eso?» le pregunto con sarcasmo.
«¿Más ridículo que la abeja que viene del futuro?».
Me dejó sin argumentos. «Entonces llámalo» exhorto.
«Ness, no es así de simple, la telepatía no es así de fácil como orar, necesito extremada concentración para comunicarme con alguien, en especial si es una llamada a larga distancia. … Intenté hacerlo esta mañana, le dije que nos encontraríamos aquí en Threed, pero al parecer no lo recibió».
Bueno, en un principio yo tampoco entendí que estaba sucediendo, pero ahora heme aquí.
Paula sonríe al suelo y me dice «Apuesto que ni siquiera entendiste que decían mis mensajes».
«Entendí que necesitabas ayuda y vine. Mi papá está a quien sabe cuántas millas de mi hogar y logró comunicarse conmigo como si estuviera a mi lado, y cuando le pregunté como lo hacía me dijo que el cerebro humano es mucho más complejo que cualquier teléfono. Y si con un teléfono puedes contactar a alguien de cualquier parte del mundo estoy seguro de que con telepatía puedes hacer eso y más».
«¿Y crees que yo pueda hacerlo?».
«Tú confiaste en mí, ahora es mi turno de confiar en ti».
«Entonces, voy a intentarlo».
Paula cerró los ojos y puso ambos puños en su pecho. No pronuncio ninguna palabra. Después de unos largos segundos Paula inclino su cabeza para atrás y la devolvió a su lugar rápidamente.
«Creo que ya está» dijo ella.
«Excelente, ahora solo hace falta esperarlo».
No podía evitar preguntarme cual sería la reacción de Jeff al escuchar el mensaje de Paula, confiaba en ella, pero si Jeff prefería ignorarlo por el simple hecho de no entender que estaba pasando, ni él ni nosotros iríamos a ningún lado. Aun así, resistí la tentación por expresarle mi preocupación a Paula.
«Sea cual sea el caso, no estará mal buscar una manera de salir de aquí ―comento―.
Mousketson, revisa la cripta y ve si hay alguna salida o entrada se aire»
El ratón movió los bigotes y después de un rato soltó un chirrido.
«Está bien Mousketson, se agradece» dice Paula.
Me recuesto en el piso y le digo a Paula: «Tal vez pueda usar PSI para abrir la puerta, pero para eso voy a necesitar estar bien descansado».
«Sí, tienes razón, tal vez tenga que volver a llamar varias veces a Jeff ante de que emprenda el camino, así que hay que intentar dormir».
Agarre mi mochila y la use de almohada. El piso de la cripta no era el más cómodo, pero eso no importaba, desde que salí de casa había tomado la costumbre de dormirme temprano, los días parecían durar más. Tan solo volviendo a esa mañana había peleado con un topo gigante, viajado a pie por el Valle del descanso pacífico y en camioneta hasta Threed, había tocado con los Hermanos Fugitivos y luchado con zombis» Se dibujó una sonrisa en mi rostro y me dije a mí mismo. «Sí, este viaje tiene sus cosas malas, pero también sus cosas buenas, para mañana esto no será más que otra experiencia en nuestra aventura de la que nos podremos reír».
Desperté un poco inquieto y con algo de hambre, no sabía cuánto tiempo había pasado, pude haber dormido, tan solo unos minutos o largas horas. Voltee a ver a Paula. Ella estaba de rodillas, con la cabeza inclinada hacia delante y sujetándose las manos.
«¿Sigues intentando contactar con Jeff?»
«De hecho estaba orando».
«Oh, ¿Sobre qué?».
«Le estaba pidiendo a Dios que me ayudara a ser fuerte, y que Jeff pueda oír nuestro llamado».
No solía hablar mucho con Dios, quizá porque sabía que si lo hacía solo lo bombardearía de preguntas existenciales, pero desde que Buzz-buzz habló conmigo aquella noche la única pregunta que no podía dejar pasar era por qué me había escocido. Y con cada metida de pata me preguntaba si se habría enojado. Así que ya eran dos preguntas. Sin embargo, sabía que en mi viaje necesitaría toda su ayuda.
Me arrodillé junto a Paula y le expresé a Dios mis preocupaciones, reconocí que si estábamos encerrados era mi culpa al haber confiado en Jill y no dejar que Paula la interrogara, le pedí que si salíamos de aquí me ayudara a no cometer más equivocaciones, porque ahora no solo yo sufría las consecuencias sino también Paula, por último, le pedí perdón por si estaba enojado conmigo.
«Ok, llegó el momento» dije una vez de pie.
«¿Que vas a hacer?» preguntó Paula.
«PSI Rockin, derribaré la puerta».
«Ness, no».
«Descuida, ya estoy descansado ¿qué puede salir mal?».
Me paro frente la puerta, reúno toda mi energía y… ¡SWIMP! Una onda de colores regresa a mí lanzándome para atrás.
«zong, por qué nunca me haces caso» refunfuña Paula,
Aun algo adolorido me empiezo a reír tirado en el suelo. A Paula no le causó ninguna gracia.
«No es gracioso Ness, en serio no puedo creer como te has podido cuidar solo este tiempo» dice ella poniendo sus nudillos en su cadera viéndose involuntariamente muy adorable.
«Por favor basta― le suplico entre rizas― No lo hagas»
«¿Hacer qué?» dice ella algo avergonzada, pero confundida. No tenía idea.
«Comportarte como mi mamá».
Ella se sonroja e inmediatamente se cruza de brazos abriendo exageradamente la boca para fingir indignación.
No puedo más y vuelvo a carcajearme.
Paula se dio cuenta de que sea lo que sea que me quería expresar no lo estaba consiguiendo y en su frustración me empezó a jalar de la manga mientras apretaba los dientes. Finalmente se da por vencida y me extiende la mano para ayudarme a levantarme.
Una vez yo de pie, Paula se vuelve a cruzar de hombros e inclinándose para delante me pregunta de forma seria «A ver ¿por qué dices que me comporto como tu mamá?».
Todo eso que haces ―la señalo discretamente y observo como mi respuesta la agarró desprevenida―. Cruzar los brazos, apretar los dientes y eso de ponerte en esta posición: ―Imito su primera pose―. Parece que intentas hablar con un tono serio, pero por tu estatura te ves simplemente adorable».
Ella poco a poco queda completamente "desarmada".
«Aunqueee… mí mamá suele hacer esto con su mano»: Pongo las yemas de dos dedos sobre mi pulgar como si estuviera sujetando un billete.
«Oww, ¿así?» dice Paula mientras me imita.
«Ándale» le digo tomando asiento en la cama de piedra.
Ambos carcajeamos.
«Pues si a esas vamos tú a veces también te comportas como mi papá» dice Paula sentándose a mi lado.
«Sí ajá, si tu papá es bien serio».
A mí me habían dicho de muchas formas: Niño de mami, intrépido, imperativo, pero nunca había conocido a alguien que pensara que yo soy serio.
«Solo cuando recién lo conoces ―contestó ella―, en realidad es bien cotorro».
«Ósea que soy cotorro».
«Hmm…―Paula entrecierra los ojos―. Sí, un poco. En realidad, lo decía por esa actitud de hacerse el rudo para que no vean su lado sensible.
«¡Yo no soy sensible!» repliqué.
«Ah no, no, que va». Paula cambió su tono a uno más sereno mientras miraba sus rodillas y prosiguió: «En realidad, sé que mi papá quiere protegerme. No deja que cualquier persona se acerque a mí, aunque sean niños de mi edad. No quiere que alguien se aproveche de mí o de mis habilidades. Me dijo que en el mundo hay gente que solo estará a tu lado por pura conveniencia y aunque me tardé en creerlo. Finalmente lo viví, varios que creía que eran mis amigos se alejaron de mí cuando decidí no seguir usando mis poderes».
«Entonces tuviste varios Porkys en tu vida».
«¿Que es un Porky?».
«Mi vecino».
«El niño de la Aldea Feliz-feliz».
«Huhum».
Ambos guardamos silencio durante un segundo y entonces Paula dice con una sonrisa:
«Pero creo que así está mejor, aprendes a valorar a tus amigos verdaderos».
Me tardé un segundo en notarlo, pero Paula y yo estábamos intercambiando sonrisas, y no solo eso, entre todas las sombras ondulantes la luz en el rostro de Paula se veía tan quieta como una montaña, la habitación no se veía tan oscura.
«Creo que es hora de volver a intentar contactar con Jeff» dijo Paula en un tono seco.
«Sí, hazlo» contesto algo ido.
Paula cierra los ojos y se queda callada algunos segundos, de vez en cuando abría levemente la boca. Vuelve a inclinar la cabeza para atrás como si hubiera perdido el equilibrio.
«Él despertó» murmura para sí con una sonrisa. «Jeff despertó Ness, sí recibió mi mensaje».
«¿Cómo lo sabes?» pregunto extasiado.
«Vi una imagen, recibí una proyección de sus ojos».
«¿Y qué viste?».
«No…no lo sé… se veía muy borroso y oscuro, pero recibió mi mensaje».
Los tres (contando a Mousquetson) saltamos de nuestro asiento y nos abrazamos.
«Gracias, gracias, gracias Dios» exclamó Paula.
«Ahora solo nos hace falta esperarlo».
