Azoto un fajo de billetes en el escritorio de la gerente del teatro Topolla.
«Un millón de dólares» declaré con firmeza.
Su reacción fue similar a la del Señor Poochifat. Por supuesto que nadie se puede imaginar que un grupo de niños tenga esa cantidad de dinero en sus bolsillos.
«¿De donde sacaste ese dinero?» preguntó la gerente del Teatro.
«Eso no importa, el punto es que pagamos la deuda de los Cinco Fugitivos» contestó Paula.
La mujer agarra un billete y lo pone a contraluz. Por supuesto que eran verdaderos.
Aun Después de contar el dinero no sabía que decir. «Pu… pues si quieres pagar la deuda de la banda supongo que está bien. Romperé este contrato». Seguido a eso habló por el micrófono de su escritorio pero esta vez no fue para mandarnos a sacar, sino para llamar a los "Fugitivos".
Al enterarse de que una vez más les habíamos salvado el trasero la banda estallo en carcajadas de felicidad y nos abrazaron con todas sus fuerzas.
«¡Ustedes chicos son ángeles!» exclamó Lucky «Por cierto, ¿dónde quedó su amigo? el de los lentes».
Jeff había ido a buscar un ciber para continuar con su investigación nerd de "aquellos" broches, habíamos quedado en encontrarnos afuera del teatro.
Hablando del teatro, ya habíamos pagado nuestras entradas, así que Paula y yo decidimos ver el concierto de despedida de los Cinco Fugitivos.
La banda tocó dos canciones más y cerró con su tema principal junto a una invitada inesperada. Se trataba de una mujer joven de atractiva figura, tenía un largo y rizado cabello dorado y un largo vestido negro.
«Oye, yo la conozco» dijo Paula al verla.
«¿Y crees que me la puedas presentar?».
Paula no me dio una respuesta, pero por alguna razón lo que dije o la asusto o la ofendió, no le di mucha importancia; quería disfrutar el espectáculo, aunque me habría gustado que Jeff también nos hubiera acompañado.
El espectáculo concluyó con ambos hermanos entrando a la Fugitiva (no me pregunten como hicieron para meterla al teatro) junto con la joven y saliendo del escenario.
Tan pronto como se cerró el telón y estallaron los aplausos Paula me apretó del brazo y me llevó afuera del teatro para encontrarnos con Jeff.
Aún no había llegado, por lo que se me ocurrió regresar al teatro y presentarme con la joven cantante, que al parecer se llamaba Venus.
«No seas ridículo ―me reclamó Paula― ella es una artista y tú solo un niño. ¿Qué te hace creer que tenemos una oportunidad?».
«Dijiste que la conocías, ¿no es así?».
«Sí, comenzó tocando la guitarra en las paradas de Twoson, eso no significa que entre nosotras haya intimidad».
«Bueno, tal vez si le decimos que somos amigos de los…».
«¿Como para qué?» preguntó de brazos cruzados.
«El teatro puede haberla estafado también».
«Grunt… ¡¿Quieres dejar de portarte como un tonto!?».
Okay, no voy a negar que eso me dolió un poco, aún así decidí dar media vuelta y entrar al teatro, fuese que Paula me siguiese o no.
Si el boletero creía que pagaría nuevamente una entrada estaba loco, pero tenía razón. Qué puedo decir, Paula estaba en lo correcto al decir que me estaba comportando como un tonto por creer que tenía una oportunidad de conocer a Venus, ¿pero pueden culpar al yo de doce años por pensar como un adolescente promedio? Además, si regresaba sin haberlo intentado por lo menos, estaba casi seguro que Paula me golpearía aún más fuerte el orgullo.
En el camino me encontré con otro fan que regresaba decepcionado por no haber logrado nada. Aun así, persistí en mi decisión.
El intento falló, dos guaruras me bloquearon el paso.
«No lo entienden, la señorita Venus puede estar en peligro, este teatro es una trampa de artistas». Okay, una vez que lo dije me di cuenta que no fue buena idea insultar el establecimiento.
Uno de los guaruras me levantó con una mano y me tiró por la puerta trasera del teatro.
«Sí, era de esperarse» me dije a mí mismo a la vez que me sacudía la ropa.
«¡Oye, pero si es nuestro pequeño ángel! ―dijo Gorgeous, quien estaba terminando de subir las cosas al camión―. ¿Y ahora que te trae acá?».
«Pues qué te diré».
«¿Dónde dejaste a la señorita Paula?».
«Yo no la dejé, ella se quedó en frente haciendo sus berrinches de niña».
«Ven, sube un rato y platícanos que ocurrió».
La banda me invitó un refresco y me abrió un espacio en los asientos de la van.
«[…] Y entonces yo sugerí que fuéramos a conocer a Venus, pero ella solo se enojó y me llamó tonto».
Tan pronto como llegué a esa parte la banda soltó al unisonó un Ooooh.
Me sentí bastante confundido, creí que al ser ellos chicos me iban a dar la razón a mí, pero ese no fue el caso. (Incluso había adornado la verdad para hacerme ver como el bueno de la historia).
«¿Y la dejaste ahí sola?» me pregunta Groovy.
«Pues yo le dije que fuéramos los dos».
«Chico, a las chicas no les gusta tener competencia» me dijo Lucky.
«¿Competencia?» pregunté aún más confundido.
«Viejo, Paula te quiere solo para ella» insinuó Gorgeous.
«¡Pero ni siquiera somos novios!» dije con la sangre al rojo vivo. «¡No se cuantas veces más tengo que repetirlo!».
«Créeme ―comentó Okay― he pasado por esto muchas veces. Le dices a una chica que no quieres un compromiso y ella entiende todo lo contrario».
«Y a la primera que te ve prestándole atención a otra chica estalla» agregó Nice.
«¿Quieren decir que… Paula cree que yo… soy su novio?».
«Hmm, sí» contestó Lucky.
«Pero ella no lo sabe» agregó Nice.
No podía estar más confundido. «No lo entiendo. ¿Cómo alguien puede creer algo sin saberlo? ¿le gusto a Paula o no?».
«No necesariamente» declara Okay.
Okay, me equivoqué cuando pensé con anterioridad que no podía estar más confundido, habría preferido una clase de trigonometría.
«No creo entender a las mujeres».
«Viejo, las mujeres son complicadas ―dice Gorgeous―, no puedes entenderlas, un día te dan una señal y al día siguiente resulta que esa señal no era la señal que tú pensabas que te estaban dando, si quieres pregúntale a Groovy que ya tiene dos órdenes de alejamiento».
Y ahí fue cuando comprendí que cuando se trata de chicas las cosas siempre podían ponerse más confusas. Y por eso los chicos no suelen tener de mejores amigos a chicas.
«El punto es que la heriste al dejarla ahí sola» comenta Lucky.
«Y feo» agrega Gorgeous.
Me quedé unos segundos intentando procesar la situación, no quería arruinar mi amistad con Paula, pero tampoco quería que las cosas fueran más lejos de eso. «¿Y qué debo hacer?» pregunté.
Todos se quedaron pensando que decir.
Un empleado del teatro se acerca. «Otro presente para los Hermanos Fugitivos». El hombre les dejo un oso de peluche junto con una notita y procedió a retirarse.
«¡Eso es! ―Lucky le quita la notita al oso de peluche y continúa: ― Toma, dáselo a Paula y pídele una disculpa».
«¡No puedo regalarle un oso! Eso es de novios; yo… solo quiero que Paula no me odie».
Gorgeous me jala del hombro y me baja de la van. Después me exhorta con firmeza: «Escucha, quieres que esa niña siga siendo tu amiga. Dale ese peluche, pídele disculpas y arregla la situación, dile de frente que no eres su novio. Porque si no lo arreglas ahora, la perderás para siempre».
Después de eso la puerta de la van se cierra y el motor se enciende.
«Si aún quieres te podemos presentar con la señorita Venus, ella es nuestra admiradora» dijo Nice desde la ventanilla del conductor.
Meneo suavemente la cabeza de un lado a otro.
Él me sonríe antes de sacar la furgoneta del callejón.
¡En qué lio me había metido!
Me quedé mirando el peluche en mis manos, era casi idéntico al que Paula tenía, pero este llevaba un corbatín rojo en el cuello y no blanco.
Mousketson sale de mi mochila y chilla sobre mi hombro después de ver el peluche.
«Tal vez esto pueda ayudar a contrarrestar las pesadillas de Paula» le digo. «Ninguna palabra de esto a Paula» agrego al recordar que él también había escuchado toda la conversación.
El ratón chilla y vuelve a meterse a mi mochila.
Empecé a caminar a la parte delantera del teatro.
«Paula, sé qué esto te parecerá gracioso pero tal vez, solo tal vez, exista la posibilidad de que tú creas que yo… soy… tu novio ―. Hablaba mientras miraba al oso de felpa para practicar―. Lo sé, lo sé, suena ridículo…». Suspiro. «Sí, suena ridículo» me digo a mí mismo.
«Paula, tú eres una niña muy bonita, pero yo… no, no, no es que tú me parezcas bonita, es que es algo evidente… si quieres se lo preguntamos a Jeff. ―Suspiro―. No, él solo va a volver la situación más incomoda».
«Paula, lamento haberte dejado sola, esperaba que me siguieras. … Ajá, ajá, tienes toda la razón, pero para que veas que en verdad lo siento te regalo este peluche en única señal de amistad».
«¡Oye Ness!» llamó la voz de Jeff, quien estaba parado en el punto de encuentro.
Escondí el oso de peluche detrás de mi espalda.
«¿Y ese oso?».
Fingí demencia y después desvíe la pregunta de Jeff con otra pregunta: ¿Y Paula?
«¿No se suponía que estaba contigo?»
«Pue sí, pero…» me detengo en seco.
Jeff sonríe con picaría «Ah, ya entiendo. Te le ibas a declarar a Paula».
«¡Claro que no! ¡cállate!» regaño a Jeff mientras lo golpeo con el oso de peluche.
«¿Ah no? ― Jeff me arrebata este de la mano y lo baila enfrente de mis ojos―. ¿Y qué significa esto?».
Me quedé pasmado por un segundo. «Oye, para ser alguien tímido tienes muchas agallas».
Jeff levanta los hombros mientras sonríe con cinismo.
«Y el oso es para ayudar a Paula con sus pesadillas. Mejor dime, ¿cómo te fue en tu investigación?».
Les diría que me dijo Jeff, pero esto fue lo único que alcancé a entender:
«Bla bla bla, ciencia ciencia ciencia, logré modificar mi rastreador de señales, ciencia esto, ciencia lo otro, al parecer la energía que generan los broches M proviene de un mismo lugar que podemos rastrear. Se que no entiendes muchos términos científicos pero los seguiré usando para alardear de mis conocimientos y dejarte como un ridículo que solo asiente con la cabeza fingiendo entender. Las señales de PSI son ondas que viajan en diferentes frecuencias rebotando entre dimensiones. Sí, descubrí cómo funciona el PSI sin siquiera poseerlo ¿Qué te parece? Si logro interrumpir una de estas ondas quizá pueda bloquear el PSI del enemigo temporalmente o por lo menos neutralizarlo».
«Oye, esa es una excelente noticia. Hay que contárselo a …». Sentí como un nudo se hacía en mi corazón.
«Ness, ¿qué ocurrió?» me preguntó Jeff con seriedad.
A mi mente vinieron las palabras de Gorgeous: «Si no arreglas las cosas ahora, la perderás para siempre». «Jeff, creo que cometí un error».
Jeff mira la pantalla de su rastreador. La palabra SINTONIZA estaba escrita en color negro monocromático.
Jeff instala su radio y la enciende. Seguido a eso se puso los auriculares.
Por la forma en la que se distorsionó su rostro a una expresión de terror supe de inmediato que algo realmente malo estaba ocurriendo.
«¿Qué ocurre?» pregunté.
«Paula».
