"Un Angel"

Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece. Todo es de sus respectivos autores.

Desde que llegó esa chica a la casa de mis padres, es como si todo fuera diferente, se siente una alegría cada vez que cruzo la puerta, mis hermanos se ven un poco más relejados y mis padres mucho más felices. ¿Qué tiene esa chica? Me lo pregunto cada que la observo jugar con mi hija, Sakura parece tan feliz, tan sonriente. Ha pasado unos días y no habido quejas sobre ella. Es como si tuviera algún poder y lograra calmar cualquier cosa. He notado varias ocasiones a mi gemela conversar con Takamachi-san muy alegremente. La forma en como sonríe es tan hermosa que... tranquiliza a cualquiera. No me gusta que este mi hermana así con ella. ¿Porque me molesta tanto? No tengo idea. Sólo se que me incomoda un poco.

"Fate, ¿Te sientes bien?" Preguntó Chrono ya que llevaba unos minutos intentando tener la atención de su hermana.

"¿Eh?" Fate estaba tan absorta en sus pensamientos que no hacía caso a lo que pasaba a su alrededor.

"Dije que si te sientes bien" Repitió el chico algo preocupado.

"Sí lo estoy, sólo estaba pensando en algunas cosas" Fate se sentó en un sofá relajándose un poco.

"¿Y se puede saber que cosas?" Curioseó Chrono tomando asiento.

"Sobre Takamachi-san"

"¿Qué pasa con ella?"

"Nada, es sólo que me sorprende que mi hija se lleve tan bien con ella" Fate miró a su hermano el cual tenía una cara divertida.

"Bueno Fate, mi sobrina es una niña muy alegre, a pesar de que a sus otras niñeras no les fue bien, Nanoha-chan parece entenderla"

"¿Nanoha-chan?" Fate alzo una ceja rubia en diversión. "¿Desde cuando la llamas así?"

"B-Bueno, desde que la conocí. A ella le gusta que le digan por su nombre" Chrono se acomodó en su lugar observando un cuadro que había de un famoso pintor.

"Ya veo, supongo que Ali hace lo mismo ¿Verdad?" Inquirió Fate.

"Si, creo que le gusta" Opinó el chico volteando hacía el jardín viendo a su otra hermana conversar muy alegremente con la niñera.

Fate sintió molestia repentina y rápidamente se levantó de su lugar. Esa acción hizo que Chrono volteara rápidamente a verla. "¿Pasa algo malo Fate?" Preguntó mientras se levantaba.

"No, sólo iré a conversar con Takamachi-san" Fate estaba a punto de ir hacía al jardín cuando su hermano decidió hacerle otra pregunta. "¿Sobre que?" Chrono ladeó la cabeza en confusión.

"Es para preparar la fiesta de cumpleaños de Sakura" Y sin más la rubia salió hacía el jardín. Había volteado a ver a su hija, la cual estaba jugando con Arf. Sonrió con cariño siguiendo su camino a Nanoha.

Alicia que estaba feliz de entablar una buena conversación con Nanoha, fue interrumpida por su gemela.

"Lamento interrumpir, pero Ali. Necesito hablar con Takamachi-san" Fate se puso a lado de su hermana observando a la cobriza.

"Está bien, después hablamos. Nanoha-chan" Alicia se alejó para ir a jugar con su sobrina quién quería que la cargara.

Nanoha puso su atención en Fate, pero claro sin quitar de todo su vista de la pequeña niña. "Dígame Testarossa-san. ¿De que quería hablar?" Preguntó mirándola unos instantes.

Fate que notaba como aquellos ojos azules la miraban primero a ella y luego hacía atrás, sin pensarlo ella volteó y vio a su hermana jugando con su hija. ¿Porque demonios esta viendo a mi hermana?" Se preguntó regresando su mirada a la bella chica.

"Acompañeme al estudio. Por favor" Fate empezó su caminata siendo seguida por Nanoha, quién se sorprendió del tono en el que le habló Fate.

Las dos chicas entraron al interior de la casa siguiendo un pasillo en donde se podían ver dos puertas que llevaban al lugar que había mencionado Fate.

La rubia abrió una puerta haciéndole una seña a su acompañante de que entrara primero. Nanoha obedeció y entró admirando el lugar, pues todo parecía bastante lujoso.

"Tome asiento por favor" Ofreció Fate esperando que la otra chica se sentara primero.

"Gracias" Nanoha se sentó en un sofá muy cómodo que era color negro y fino.

"Bien, la traje aquí para que me ayude con la fiesta para Sakura" Informó Fate mientras se acómodaba mejor en su lugar.

"Por supuesto, ¿En que quiere que la ayude?" Nanoha de repente miró esos burdeos y al igual que los de la pequeña Sakura notó que tenían cierta tristeza. "¿Porque sus ojos son tan tristes?" Nanoha quería saber pero tampoco quería problemas por preguntar, así que decidió esperar hasta que una de las dos decidiera desahogarse. "Las ayudaré, sea como sea, lo haré".

"Necesito que me ayude a elegir el mejor pastel para mi princesa" Fate dejó salir una hermosa sonrisa que hizo que Nanoha sintiera su corazón latir rápidamente.

"C-Claro" La cobriza se había puesto nerviosa ya que nunca había visto una sonrisa que le fuera tan destellante y hermosa.

"En ese caso mañana iremos a ordenarlo esta bien?"

"Por supuesto"

"Gracias Takamachi-san" Fate se levantó de su lugar lista para salir del estudio, pues la cobriza la estaba poniendo de los nervios.

La rubia le abrió cortésmente la puerta, Nanoha salió de aquel lugar, llendo directo al jardín, Fate no tardó en seguirla pues quería jugar un poco con su hija.

Tanto Nanoha y Fate se sentían nerviosas, pues mirar a los ojos de la otra sentían una atracción demasiado fuerte. Las dos chicas pronto llegaron al jardín, donde Sakura estaba acostada observando el hermoso cielo azul.

Fate sonrió con ternura al ver como su hija se perdía en el cielo, ya que cuando ella era más joven siempre le encantaba observarlo. "Sakura, ¿Ya estas cansada?" Preguntó Fate acostándose a lado de su hija.

"No papi, sólo quería observar el cielo" Sakura se acercó a Fate y se abrazó a ella. La rubia abrazó tiernamente a la pequeña dándole un beso en su frente.

"Papi, ¿Mamá esta bien?" Preguntó la pequeña

"Sí, ella esta bien" Fate sintió una punzada en su corazón, pues su pequeña hija hace mucho que no hablaba de su madre, la rubia se permitió dejar salir unas cuantas lágrimas. Nanoha que estaba un poco más lejos, no entendía el porque Fate lloraba de esa manera. Sintió algo doloroso en su corazón al ver esa escena tan triste. "No llores, Fate-chan..." Rogaba Nanoha poniendo una mano en su pecho tratando de calmar aquel dolor.

Sakura miró a Fate quien intentaba darle una bella sonrisa. "Papi, no llores. A mamá no le gustaría verte así" Con su pequeña manita, la niña retiró esas gotitas molestas que recorrían la fina cara de su padre.

Fate agarró esa pequeña mano y le dio un beso, amaba con todo su corazón a su hija, pero le dolía lo que había pasado. Ginga fue la persona más importante en su vida, pues le dio un regalo verdaderamente hermoso. "Debes estar enfadada conmigo..." Pensó Fate.

Nanoha lentamente se acercó a ellas sintiendo que debía intervenir o ayudarlas. "Sakura-chan, ¿Quieres seguir jugando?" Preguntó cariñosamente, regalándole una bella sonrisa.

"No, mejor acuestate aquí con nosotras" La niña le tendió su mano a la cobriza quién al principio se sorprendió, pero sin dudarlo agarró aquella mano ofrecida y se acostó del lado izquierdo de la pequeña.

"El cielo es muy bonito" Comentó Sakura aferrándose a la mano de Nanoha.

"Sí, es muy precioso" Nanoha fijo su mirada en aquel cielo, sintiendo paz en todo su interior.

"Tus ojos reflejan ese azul" Opinó Fate sintiendo que debía decirlo.

La cobriza se sonrojó un poco ante esas palabras, ella no dijo nada tan sólo siguió observando. Sakura que había oído lo que su padre dijo. Miró a Nanoha con algo de curiosidad.

"Nanoha-chan, es un angel" Afirmó la pequeña mostrando una tierna sonrisa.

Nanoha volteó a observar a la niña, sintiendo como su corazón se hinchaba de ternura ante tal opinión que le dijo la pequeña.

"Gracias, Sakura-chan" Nanoha le dio a la pequeña un beso en su frente con cariño. La niña sintió como aquel beso era cálido, su pequeño corazón le dijo que aquella bella mujer era una persona muy amable y cariñosa. Sakura se abrazó a su niñera, sorprendiendo a Fate. "Mi hija se ha encariñado con ella..." Fate miró más a las chicas, hasta que se topo con los bellos zafiros. Nanoha se sonrojó un poco pero sonrió alegremente. "Eres preciosa..."

Sakura que se había abrazado a su niñera sintiendo aquellos brazos reconfortables, se durmió acomodándose más entre los pechos de la mujer mayor. Nanoha bajó su mirada hacía la niña observando que estaba profundamente dormida. Ella la abrazó más quedándose en el cespéd tranquilamente.

El télefono de Fate de repente sonó haciendo que la chica se levantara y sacara rápidamente dicho aparato.

"¿Hola?" Dijo Fate alejándose un poco de las chicas.

"Hola Fate-chan, soy yo Hayate"

"Ah, Hayate. ¿Pasa algo?" La rubia miró hacía atras mirando si había despertado a su hija, pero al ver que la pequeña no se movía de su niñera regresó su atención a quién le llamaba.

"Lo siento Fate-chan, pero necesito que vengas a la empresa" Hayate no quería molestar a su amiga, pues sabía que ella quería estar con su hija, pero Lindy la necesitaba.

"Bien, voy para allá" Fate suspiró mientras masajeaba sus sienes.

"También, Lindy-san quiere que traigas a su nieta" Agregó Hayate algo nerviosa.

"¿Para que?" Preguntó algo extrañada la rubia.

"Lindy-san quiere darle un regalo y también porque quiere conocer a su niñera"

"De acuerdo, vamos para allá"

"Nos vemos Fate-chan" Hayate colgó y dejo salir un suspiro pues su trabajo la estaba agotando un poco. Lindy le había pedido que llevara a Sakura puesto que quería verla y porque no sabría si estaría en su cumpleaños. Algo que no le iba a gustar a Fate por supuesto.

"Espero que Fate-chan no se enfade tanto" Se dijo Hayate dejándose caer en su silla.

Lindy estaba en su oficina leyendo y firmando papeles importantes, así que su día estaba más que ocupado desde que llegó a la empresa. Casi no dormía en su casa porque su trabajo estaba siendo complicado. Tuvo varias juntas en las que algunos socios no estaban de acuerdo con algunas de las propuestas de sus demás empleados. Al final se tuvo que posponer ya que los demás estaban empezando a gritar.

Lindy ya estaba desesperada de aquel comportamiento infantil así que les gritó severamente haciendo que sus socios se callaran al instante. Después su otra junta fue para la nueva imagen de Iphone. La cuál estaba siendo explicada por Carim Gracia. Una de las mejores en su trabajo. Aquella junta terminó mejor que la que había tenido. La nueva imagen estaba decidida y fue algo que dejo a Lindy sorprendida, pues su empleada era muy buena en dar detalles que complacían a todos.

Escuchó unos leves golpes en su puerta, avisándole que alguien estaba pidiendo permiso para entrar, ella dijo un "Adelante" Sin siquiera voltear a ver a la persona que entraba. Sus ojos estaban más enfocados en aquellos papeles.

Una chica de unos 23 años entró acercándose a su jefa, la chica era Kyrie Florian una bella mujer y claro secretaria de Lindy. "Perdone que le moleste Lindy-sama, pero le traigo otros papeles que debe firmar"

Lindy dejó lo que estaba haciendo y miró a la bella chica, al principio la observó de pies a cabeza notando que su secretaría iba muy reveladora en ese día. "Esta bien, gracias Kyrie" Dijo Amablemente Lindy regresando su atención a lo que estaba haciendo.

La secretaria dejó la carpeta en el escritorio de su jefa retirándose y dejándola con su trabajo.

"Esa chica debería tratar de venir sin tanta provocación" Se dijo la peliverde observando un cuadro en donde estaba toda su familia, sonrió cariñosamente mientras sus dedos acariciaban a la bella mujer que ahora era su esposa.

Se había quedado un tiempo viendo aquella imagen que no se había dado cuenta que su secretaria le estaba avisando que Fate ya había llegado.

"Lindy-sama" LLamó nuevamente la chica acercándose más a su jefa.

Lindy despertó de su ensueño y regresó su atención a la bella chica. "Perdón,¿Decías algo Kyrie?" Preguntó algo confundida.

"Le decía que Fate-sama ya esta aquí"

"Oh, Dile que entre por favor"

"Cómo usted ordene" La bella chica salió de la oficina y llegó a su escritorio donde se encontraba Fate, Sakura y Nanoha.

"Pueden pasar Fate-sama" Kyrie le sonrió amablemente mientras se sentaba.

"Gracias" Las chicas se dirigieron a una puerta que tenía una placa con el nombre "Presidenta Lindy Testarossa Harlaown" Fate abrió la puerta dejando pasar a Nanoha quién llevaba cargando a la pequeña niña.

La rubia entró después cerrando la puerta, Lindy se levantó de su asiento feliz de poder ver a su nieta y a su hija. "Sakura-chan, ven aquí" Lindy estiró sus brazos esperando un abrazo de la niña.

Nanoha bajó a Sakura dejándola que se acercara a la peliverde, la niña rápidamente corrió hacía su abuelo y la abrazó fuerte, pues hace unos días que no la veía.

"¿Te has portado bien?" Preguntó tiernamente.

"Sí, Nanoha-chan es muy buena conmigo" Sakura respondió tan feliz que sorprendió a Lindy, la cual volteó a ver a la bella chica que estaba ahí.

"Que bien" La peliverde fue acercándose a la chica para conocerla.

"¿Usted es?" Inquirió Lindy terminando de acercarse.

"Soy Nanoha Takamachi Della Valle" La chica estiró su mano hacía la mujer mayor que con mucho gusto tomo.

"Un gusto Nanoha-chan. Soy Lindy padre de Fate"

"El placer es mio Lindy-sama"

"Quita el sama por favor" Pidió divertidamente.

"Esta bien, lindy-san" Lindy asintió en acuerdo. "Así que eres la niñera de mi nieta" Afirmó la peliverde.

"Así es, espero que sea de su agrado Lindy-san" Nanoha observó a la pequeña niña recibiendo a cambio una sonrisa adorable.

"Por supuesto, te encargo mucho a esta bella princesa" Lindy empezó a besar a la niña en sus mejillas haciéndola sonrojarse y reírse.

"Nanoha-chan es muy divertida!" Gritó con entusiasmo la pequeña estirando sus brazos para que la cobriza la abrazara.

Nanoha se acercó y con cuidado abrazó a la niña trayéndola hacía ella, la peliverde se impresionó ante tal afecto que daba Sakura a la bella dama.

"Parece que le agradas mucho, Nanoha-chan" Comentó Lindy

"Eso parece Lindy-san, además Sakura-chan es una niña hermosa y muy agradable" La cobriza dio un beso en la mejilla de Sakura haciéndola sonrojar tiernamente.

La peliverde miró a su hija, quién no había hablado ya que se encontraba mirando atentamente a Nanoha. "Parece que no sólo le agrada a mi nieta..." Lindy se acercó a su hija poniendo una mano en su hombro.

"Lamento haberte llamado sabiendo que querías estar con Sakura-chan"

"Esta bien papá. Es mi trabajo también y no puedo darme lujo de no hacer nada" Fate que seguía mirando a la bella chica no ponía atención a la mirada que su padre le estaba dando.

"Bien" Lindy se alejó de su hija llendo a su escritorio y sacando algo de uno de sus cajones.

"Sakura-chan, tengo algo para ti"

La pequeña niña que estaba muy entretenida con Nanoha no se había dado cuenta que Fate ya estaba frunciendo el ceño. Por otro lado Nanoha observó a la rubia mayor y sintió que algo iba a salir mal de todo eso.

La cobriza bajó a Sakura dejándola ir junto a su abuelo, Lindy tenía detrás de su espalda el regalo de su nieta, aunque sabía que su hija muy pronto le haría preguntas.

"¿Qué pasa abuelo?" Preguntó curiosa la niña.

"Cierra los ojos" Pidió Lindy mientras se incaba para quedar a la altura de Sakura.

Rápidamente la niña cerró sus ojos sintiendo más curiosidad en el porque su abuelo le dijo que los cerrara. La peliverde estiró el pequeño regalo a su nieta poniéndolo en esas pequeñas manitas. "Ábrelos" Y como fue dicho eso la niña los abrió observando aquella cajita que estaba en sus manos.

"Que esperas, ábrelo" Dijo Lindy.

Fate que ya se estaba dando una idea de lo que estaba pasando intentaba calmarse pues no quería que su hija viera una discusión con su padre. "No puedes hacer esto..." Se dijo la chica apretando sus puños.

Nanoha que estaba mirando de reojo a Fate sintió como aquella bella chica estaba tratando de mantenerse en calma. Ella no sabía que estaba pasando así que no podía intervenir por más que quisiera. "Espero que no sea algo malo"

La niña abrió la pequeña cajita y adentro había una cadena de oro con un corazón adornado por pequeños diamantes, atrás del corazón decía "Te amo" Sakura miraba aquel regalo como si de un tesoro se tratara, Nanoha sonrió enternecida por la carita que tenía Sakura.

"¡Gracias abuelo!" Gritó Sakura abrazando a Lindy.

"De nada princesa" Lindy abrazó aún más fuerte a su nieta, como si de una disculpa se tratara. Sabía que a Fate no le iba hacer gracia lo que le iba a decir.

"Takamachi-san, ¿Podrías llevarte a mi hija con Hayate por favor?" Pidió Fate dejando ver su enojo.

"Claro" Nanoha se acercó a la pequeña diciéndole que la llevaría a ver a su tía Hayate. La niña se despidió de su abuelo con un beso. La peliverde le dijo a la cobriza que le daba gusto que estuviera con ellos pues ahora su nieta se veía más feliz. A lo que Nanoha dijo que sólo hacía su trabajo pero que ella sentía adoración por la pequeña niña.

La cobriza cargó a Sakura saliendo de la oficina. "Nanoha-chan, ¿Me pondrías mi regalo?" Pidió tiernamente Sakura.

"Claro que sí, pero primero vamos con Hayate-chan, ¿De acuerdo?"

"Esta bien"

Fate rápidamente cerró la puerta intentando calmarse ya que por las acciones de su padre ya sabía de que iba todo el asunto. "¿Me puedes explicar que fue eso?"

"Fate cálmate. Yo sólo quería darle un regalo de cumpleaños a mi nieta"

"¿Y porque no se lo diste en su cumpleaños?" Fate entrecerró sus ojos sabiendo lo que diría Lindy.

"Porque no se si estaré ese día" Lindy miró a los ojos de su hija y pudo ver como se ponían oscuros.

"¡¿Que dices?!" gritó Fate.

"Lo que oyes, no se si pueda. Mi traba-" Lindy fue interrumpida con un golpe que había sido dado en su escritorio.

"¡¿Y dices que soy yo la que trabaja demasiado?! ¡Es increíble que quieras compensar todo con un maldito regalo!"

"Fate yo-"

"¡Me importa un carajo lo que digas! ¡¿Para eso me hiciste venir?!"

"No me hables así soy tu padre" Reclamó Lindy sintiendo su enojo.

"¡Mas te vale, PADRE que estes ahí! ¡Porque no pienso aceptar tus disculpas así!" Fate salió de aquella oficina azotando la puerta bruscamente. Aquel sonido hizo que Kyrie saltara de su asiento pues estaba tan concentrada en su trabajo que no había oído la discusión. Volteó hacía donde venía el ruido y observó como Fate caminaba con paso acelerado.

"F-Fate-sama ¿Pasó algo malo?" Preguntó temerosa la chica.

"No" Respondió fríamente la rubia siguiendo su camino.

Fate se dirigió a la oficina de Hayate donde deberían estar Nanoha y Sakura, algunos socios saludaban a la chica temerosos pues a simple vista podían notar que estaba furiosa. La puerta de la oficina de Hayate ya estaba a la vista así que antes de entrar tomo una respiración profunda para tratar de calmarse.

Al entrar vio a Nanoha sentada en un sofá con Sakura en su regazo, ella no sabía bien que era pero al ver a Nanoha tan cariñosa con su hija, hizo que su corazón se enterneciera. También observó que Hayate estaba enfrente de la cobriza conversando amistosamente. "Definitivamente esa chica tiene algo que encanta a las personas..."

Hayate al oír que alguien cerraba la puerta de su oficina volteó a ver, notando que su mejor amiga estaba algo rara. "Parece que la discusión fue bastante fuerte..."

"Hola, Fate-chan" Saludó Hayate poniéndose de pie.

"Hola Hayate" Fate se acercó a ella y la abrazó ya que su amiga siempre ha estado ahí para ella.

"Siéntate" Dijo la morena ofreciendo un lugar a su mejor amiga. Fate asintió y se sentó a su lado relajándose más.

"¿Hay trabajo cierto?" Fate miró el regalo que Lindy le dió a su nieta y sintió más enojo pero después observó como su pequeña dormía plácidamente y decidió calmarse.

"Un poco, pero es rápido" Aseguró la chica tomándo un poco de té.

"Será mejor empezar ahora" La rubia se levantó de su lugar lista para trabajar.

"De acuerdo" Hayate también se puso de pie mientras dejaba su taza en la pequeña mesa.

"Takamachi-san, espero que no le importe si se queda aquí"

"No se preocupe, estaré bien. Además Sakura-chan esta dormida y no quiero despertarla ahora" Nanoha miró aquellos burdeos y sonrió.

Fate pudo sentir como un sonrojo quería asomarse en sus mejillas, así que intentó disimularlo pues su amiga la estaba viendo. "No tardaremos mucho" Y con eso dicho Fate y Hayate salieron de ahí, dirigiéndose a otro lado.

"Fate-chan, ¿Qué fue lo que pasó exactamente?" Inquirió Hayate

"Discutí con mi padre"

"Te dijo lo de faltar al cumpleaños de Sakura-chan" Comentó la chica mientras meneaba la cabeza en negación.

"Sí, pero no pienso dejar que falte. Es su nieta no puede hacerle eso"

"Espero que asista"

Pronto las chicas llegaron a su destino empezando a conversar sobre lo que tenían que hacer, para alivio de Fate no eran tantas las cosas que debía hacer así que sin más empezó a leer algunos papeles en los cuales se planteaba la nueva imagen del nuevo producto que saldría a la venta pronto. Al final de dicho papel Fate pudo ver la firma de su padre en donde aceptaba la proposición. "Más te vale no hacerme enojar más papá"

Por el pasillo de la empresa iba una de las amigas de Fate y la cuál ella apreciaba mucho, aquella bella chica conocía a la rubia cuando salía con Ginga en sus días de Universidad. Dicha chica fue acercándose a la secretaría que había cerca de la oficina de su amiga.

"Hola Shari, ¿estará Fate?"

"Hola Reinforce, sí ella esta adentro con Hayate-chan" Shari le dio una sonrisa a la chica.

"¿Crees que pueda pasar?"

"Claro, sólo espera un momento" Reinforce asintió y Shari levantó su teléfono para avisarle a su jefa.

"Fate-chan, tienes una visita"

"¿Y quién es?" Reinforce sonrió un poco pues alcanzaba a oír la conversación.

"Reinforce" Fate al oír ese nombre le dijo a Shari que la dejara pasar. La secretaría después colgo el telefono dirigiendose a la peliblanca.

"Adelante Reinforce" Shari que se había levantado de su lugar le abrió la puerta a Rein dándole acceso a la oficina. "Gracias" Shari asintió en acuerdo cerrando la puerta una vez que su amiga entró.

"Vaya, es bueno verte Rein" Dijo Hayate a modo de saludo mientras abrazaba a la chica alta.

"Lo mismo puedo decir de ti Hayate" Reinforce se separó de la morena mirando a Fate quien le sonrió amistosamente.

"Fate, cuánto tiempo" Reinforce se acercó a su amiga y la abrazó.

"Así es Rein" Fate soltó a su amiga regresando a su lugar. "Toma asiento por favor" Ofreció con una seña la rubia.

"Gracias" La peliblanca pronto se sentó mirando a una Hayate concentrada en unos papeles.

"¿Y a que se debe tu visita?" Fate miró divertidamente a Reinforce.

"Pues quería saludar a los amigos" Dijo sin vacilar.

"Eso es bueno y supongo que también porque quieres ver a Chrono ¿cierto?"

"Nunca te falla una, si vengo a verlo en parte porque me debe dinero" Reinforce rió un poco recordando una vieja apuesta.

"Pues debe estar en casa"

"Sí es así, pronto iré"

"Claro, creo que te haría bien ver a Sakura" Fate dejó salir una sonrisa destellante al mencionar a su preciosa hija.

"Por supuesto"

"¿Porque no vas ahora? Ella esta en la oficina de Hayate"

"¿Esta sola?" Preguntó Reinforce algo sorprendida.

"Para nada, esta con su niñera" Dijo Hayate quitando su atención de los papeles.

"Espero que Sakura-chan no la este atormentando"

"Al contrario, Takamachi-san es muy buena con ella y a mi hija le agrada"

"Eso sí debo verlo" Reinforce se levantó de su asiento y empezó a caminar hacía la puerta. Una vez que salió, Fate y Hayate nuevamente siguieron con su trabajo. Pues querían acabar lo más rápido posible.

Reinforce que ya estaba en camino a la oficina de Hayate, se preguntaba como fue que aquella chica que ahora era niñera de la hija de su amiga se llevara tan bien con la pequeña. "Algo debe tener..." Pensó mientras abría la puerta.

Nanoha seguía abrazando a Sakura mientras leía una revista, la niña se había movido un par de veces queriendo acomodarse para pronto dejarse caer en su sueño sintiendo más aquel cálido cuerpo.

La cobriza escuchó cuando alguien abrió la puerta pero no volteó ya que pensaba que era Hayate o Fate. Por otro lado Reinforce al ver aquella bella dama se sorprendió de verla tan abrazada a la niña. "Es bonita..."

Reinforce cerró la puerta y se fue acercando a la chica. "Hola..." Saludó tímidamente.

"Hola" Respondió la cobriza amablemente.

"Soy Reinforce, amiga de Fate. ¿Y tú?"

"Yo soy Nanoha, niñera de Sakura-chan" La cobriza le regaló a la otra chica una sonrisa aún más hermosa.

Reinforce al ver esa sonrisa sintió confianza y que al parecer la pequeña Sakura también sentía, así por fin podría sonreír con más libertad y que pronto la tristeza que reflejaba se fuera por completo. "Tú eres un angel..."

Las dos chicas empezaron a conversar animadamente, mientras Sakura seguía durmiendo. Reinforce se impresionó al saber que Nanoha tenía cultura japonesa aunque pasó la mayoría de su tiempo en Italia. A la peliblanca le agradaba aquella chica pues sentía que era una persona muy amable. De hecho llegó a pensar que la cobriza era enviada por Ginga. Se dijo internamente que su amiga debe estar feliz de que su hija este en buenas manos ahora. "Espero que este bello angel ayude a Fate..."

El tiempo pasó rápidamente para las dos chicas que seguían con su conversación, pronto escucharon como la puerta de aquella oficina era abierta por Alicia quién les sonrió feliz.

"Parece que los viejos amigos regresan de nuevo ¿eh?" Dijo Alicia acercándose a Reinforce dándole un fuerte abrazo.

"Me da gusto que estes bien Ali" Reinforce pronto se separó de su amiga mirándola unos instantes.

"A mí igual me da gusto que estes bien" Alicia miró a Nanoha quien se sonrojó un poco al recibir una sonrisa de lo más linda.

Reinforce notó ese gesto y volteó hacia Nanoha la cual tenía sus mejillas sonrojadas. "Habrá problemas..." Se dijo la chica.

"Nanoha-chan. ¿Quieres ir a casa?" Preguntó amablemente Alicia.

"Bueno Ali-chan, primero deberíamos avisarle a Testarossa-san" Nanoha sintió como el pequeño bulto que estaba en sus manos se movio para dejar salir una sonrisa.

"Tienes razón, además mi sobrina debe estar cansada" Alicia se acercó y se puso de cunclillas tocando esas suaves hebras doradas.

Nanoha se levantó del sofá mientras que Alicia cargaba a su sobrina que seguía dormida. "Gracias Ali-chan"

"No es nada, vamos" Alicia caballerosamente dejo que Nanoha saliera primero. Ese gesto hizo que nuevamente la cobriza se sonrojara.

Reinforce que seguía algo impactada por lo que vio decidió seguirlas para ver la actitud de Fate y así comprobar su teoria. "Apuesto que a Fate no le va a gustar esto..."

Alicia y Nanoha iban por el pasillo directo a la oficina de Fate, Shari al verlas no les dijo nada pues ya conocía a los demás hermanos y amigos de Fate. La gemela abrió la puerta y otra vez dejo pasar a la cobriza.

"Fate ya estamos aqui" Dijo divertida Alicia.

"Testarossa-san, disculpe si la interrumpimos" Intervino Nanoha algo apenada.

"No pasa nada Takamachi-san" Fate le dio una sonrisa aún mas linda que la que le había dado su gemela.

Reinforce alzó una ceja en curiosidad en lo que pasaría a continuación, ya que conocía muy bien a Alicia y sabía que cuando le gustaba alguien lo demostraba sin temor alguno.

"Fate, me llevaré a Nanoha-chan y a Sakura-chan a casa" Informó Alicia mirando fijamente a la cobriza.

"S-Sí a usted no le m-molesta" Agregó tartamudeando Nanoha ya que la gemela de Fate la estaba poniendo nerviosa con esa mirada que le dirigía.

Fate al ver tal reacción en la niñera de su hija frunció el ceño en molestia pues su hermana no dejaba de mirar a Nanoha. "Esta bien, tengan cuidado" Las palabras de la rubia sonaron frías para Nanoha, la cual inmediatamente había volteado a verla. En el rostro de Fate la cobriza pudo ver cierta molestia pero ella no sabía de que. "Tal vez sólo es mi imaginación" Pensó mientras salía con Alicia de aquella oficina.

Reinforce y Hayate se miraron dándose a entender que a Fate no le había gustado esa actitud de su gemela hacía Nanoha. "Fate-chan ¿Estas bien?" Preguntó Hayate con curiosidad.

"Sí, estoy bien" Y con eso último dicho siguieron en su trabajo. Hayate no preguntó nada más pues a simple vista su amiga se notaba más molesta.

"Fue bueno verte Fate. Nos vemos en tu casa" Bromeó Reinforce saliendo del lugar.

"¡Adiós Rein!" Gritó divertidamente la rubia a pesar de sentir una molestia dentro de ella. "¿Porque se sonrojó con ella?" Se preguntó Fate intentando seguir con lo suyo.

Alicia y Nanoha que ya habían bajado hasta el estacionamiento del edificio reanudaron su conversación riendo bajo, ya que no querían que la pequeña se despertara. "Entonces te gustan los peluches" Comentó Alicia mirando a una Nanoha sonrojada.

"A-Ali-chan, no lo digas tan fuerte" Se quejó Nanoha mientras miraba a todos lados para saber si alguien había escuchado a la gemela.

"No tiene nada de malo, es muy tierno" Confesó la chica riendo de nuevo ante el sonrojo más fuerte de la niñera.

Pronto Nanoha divisó el auto de Alicia y se sorprendió ante tal lujoso vehículo. "Ali-chan, es muy lindo tu auto"

Alicia que estaba poniendo a su sobrina con cuidado en la parte trasera del auto salió y la cerró asegurándose de que no se abriera. Pronto regresó su mirada a la bella chica que miraba impactada su auto. "Gracias Nanoha-chan" La chica le abrió la puerta de copiloto diciéndole que era su turno de entrar. Después de que la cobriza estaba en su lugar, la gemela entró y empezó a arrancar el auto.

Alicia le había dicho a Nanoha durante su camino de regreso a casa que le invitaba un helado, la cobriza amablemente aceptó. Así que la gemela había parado cerca de un puesto de helados, ella cortésmente fue por dichos helados mientras que Nanoha esperaba en el interior del vehículo. Sakura que no se había despertado en el trayecto de regreso a casa, empezó a sentir que ya no estaba en los brazos reconfortantes de su niñera, así que rápidamente abrió sus lindos ojitos intentando saber en donde estaba.

"¿Nanoha-chan?" Se oía la voz desorientada de la pequeña.

Nanoha volteó rápidamente viendo como Sakura intentaba levantarse.

"No te preocupes Sakura-chan, estamos en el auto de Ali-chan"

"Nanoha-chan, cargame" La niña le hizo ojos de cachorro a su niñera y a los cuales la chica no pudo resistirse. La cobriza estiró sus manos para agarrar a la pequeña niña. Tan pronto como Sakura sintió aquellas suaves manos, rió divertida.

"Así estas mejor Sakura-chan?" Preguntó Nanoha acomodando a la niña en su regazo.

"Sí!" Respondió muy emocionada, mientras abrazaba a su niñera.

Alicia que había volteado en dirección a su auto pudo ver como su sobrina se abrazaba con cariño a Nanoha. Sonrió ante tal escena regresando su atención al vendedor pidiéndole otro helado.

A su regreso la gemela abrió la puerta del piloto sonriéndoles a sus dos acompañantes. "Sakura-chan, veo que te despertaste" Alicia le tendió el helado de chocolate a su sobrina.

"Sí, desperté porque no sentí a Nanoha-chan conmigo" Confesó la niña haciendo sonrojar a su niñera.

"¿La quieres mucho?" Curioseó Alicia.

"Sí, es muy divertida y bonita" La niña comió un poco de su helado y después le dio un beso a Nanoha, quién ahora tenía en su mejilla marcado un beso de chocolate.

"Gracias, Sakura-chan"

La gemela le tendió el otro helado a la niñera mientras ella comia tranquilamente el suyo, las chicas empezaron a bromear un poco haciendo reír a la pequeña acompañante. Cuando terminaron su helado, decidieron que era hora de regresar. Alicia volvió a poner en marcha su auto llendo directo a casa.

Después de unos cuantos minutos las tres chicas ya estaban en su destino, Alicia ayudó a bajar a Nanoha que estaba junto a Sakura. La pequeña le dijo a su niñera que quería dormir junto a ella. Nanoha sonrió ante lo tierna que Sakura podía llegar a ser, así que sin pensarlo tanto, aceptó. Tanto ella como la niña se dirigían a la habitación de la más joven pues su cama era grande y ahí podían caber hasta tres personas.

Precia que había visto la escena sonreía alegre de saber que aquella joven podía hacer que su nieta fuera como realmente era. Incluso mejor. Aunque todavía tenía cierta preocupación por su hija. "Espero que a ella puedas ayudarla también..."

La cobriza había puesto con cuidado a Sakura en su cama ayudándola a quitarse sus zapatos. La niña después le hizo un lugar a su niñera dándole a entender que la quería a su lado. Nanoha se acostó junto a la más joven sintiendo dos pequeños brazitos que la abrazaban.

Sakura no tardó mucho en quedarse dormida ya que Nanoha desprendía un cálido calor que la hacía relajarse por completo. Pronto la chica tambien sintió sueño y se dejo llevar por morfeo.

Fate llegó unas horas después asi que, saludó a su madre para después preguntarle por su hija. Precia le dijo que su nieta estaba en su habitación junto a Nanoha. La rubia pronto fue al segundo piso dirigiéndose hacía la habitación de su pequeña. Abrió la puerta lentamente notando que las luces ya estaban apagadas. Rápidamente las encendió y vio la escena más tierna que haya visto en su vida. Nanoha abrazaba protectoramente a Sakura mientras que la niña se acercaba más a los pechos de Nanoha ocultando su cara entre ellos.

La rubia sintió como su corazón se llenaba de alegría y no pudo evitar sonreír como hace mucho tiempo que no lo hacía. Alicia que quería saber donde estaba Nanoha se había acercado curiosa a su hermana que estaba recargada en el marco de la puerta.

"Se ven adorables" Comentó Alicia haciendo que su hermana saliera de su ensueño.

"Sí, lo son" Afirmó Fate quitandose de la puerta y llendo hasta su hija para taparla mejor. "Dejemoslas dormir" Fate le dio un beso a su hija saliendo después de su hermana. Les dio una última mirada y apagó las luces dejandolas descanzar.

A la mañana siguiente...

Fate despertó un poco más tarde pues su trabajo la había cansado, ella había llevado a su amiga Hayate hasta su casa ya que Signum no se encontraba. La rubia después llegó a la suya muerta del cansancio así que había decidido dormirse más temprano. Después de la escena que presenció sintió que también quería estar con ellas, abrazándolas y protegiéndolas de quien sea. "No puedo creer que sienta esto..."Pensó mientras tocaba su pecho.

Fate volteó hacía su comoda y en donde había una foto de ella con Ginga, las dos estaban en Francia abrazadas mientras que la torre Eiffel las acompañaba. "Se que no debes estar tan feliz conmigo" La rubia acarició la foto dejando salir una lágrima. Ella también estaba enojada consigo misma, pues la promesa que le había hecho a Ginga no la estaba cumpliendo del todo.

La rubia se limpió aquella lágrima y se levantó de su cama, se dio una buena ducha, una que le era necesaria pues sentía todavía algo de sueño. Después de haberse despertado del todo. Fue a su armario y escogió ropa adecuada para ella. Se miró en el espejo observando que todo estuviera en orden. Cuando terminó de arreglarse bajó al comedor donde la estaba esperando un delicioso desayuno.

Nanoha que se había quedado dormida con la pequeña Sakura se había levantado lista para un nuevo día, arregló a la niña y después ella. Sakura quizó que su niñera escogiera su ropa, pues quería que la misma le dijera que se veía hermosa con lo que vestía.

Pronto como su tarea estuvo hecha las dos chicas salieron de la habitación para ir a desayunar. Cuando bajaron pudieron ver a Fate que estaba desayunando tranquilamente junto a sus hermanos.

"Buenos días" Saludó Nanoha.

Fate volteóa verla y se quedó sin habla pues la bella chica lucía aún más hermosa de lo que era. Alicia que también había volteado a verla se sonrojó un poco ya que aquella chica podía ser linda hasta con lo más sencillo que usara.

Chrono estaba más metido en su desayuno que no se daba cuenta de las actitudes de sus hermanas, no hasta que sintió que todo estaba en silencio.

"¡Papi, buenos días!" Gritó Sakura haciendo que Fate reaccionara y fijara su vista en ella.

"Buenos días, princesa" Fate se levantó de la mesa y cargó a su hija mientras le daba un tierno beso. "Buenos días, Takamachi-san" Respondió Fate ahora más tranquila.

"N-Nanoha-chan, te ves increíble" Intervino Alicia levantandose y acercándose a la cobriza.

"G-Gracias, Ali-chan" Nanoha se sonrojó y fue algo que cierta rubia notó, ella sólo frunció el ceño y regresó a su lugar junto a su hija.

"Papi, ¿Me veo bonita?" Preguntó algo sonrojada Sakura

"Te ves hermosa princesa" Fate le dio otro beso a su hija mientras miraba esos burdeos iguales a los de ella.

"Nanoha-chan, me ayudo" Dijo la niña.

"Pues lo hizo muy bien porque te ves muy linda" Fate le guiñó un ojo a su hija.

"Gracias, papi" Sakura se acomodó más en el regazo de Fate mientras intentaba alcanzar su desayuno.

"B-Bueno creo que es mejor que d-desayunes" Comentó Alicia.

"Por supuesto" Nanoha fue guiada por Alicia quien amablemente le tendió la silla para que se sentara, la cobriza sintió algo de vergüenza en la forma en como la trataba pues era demasiado atenta.

Fate miró a Chrono que estaba de lo más normal comiendo y divirtiendose de su otra hermana. Su mirada después se dirigió a la cobriza que estaba enfrente de ella. La rubia no pudo evitar observarla detalladamente, miro sus ojos, nariz, labios y hasta esos perfectos pechos que la hicieron sonrojarse un poco. Nanoha sentía que alguien la miraba muy fijamente así que alzó su vista observando a una rubia que la miraba con un sonrojo. "Sus mejillas se ven adorables..."

Todos siguieron con su desayuno tranquilamente hasta que Fate escuchó como su hermana reía tan libremente con Nanoha, ella sintió como su corazón se estrujaba. Así que sin pensarlo decidió terminar aquella conversación.

"Takamachi-san, espero que este lista para lo de hoy" Intervino Fate mirando algo enojada a su gemela.

Nanoha al principio parecía estar confundida en lo que se refería Fate, pero pronto recordó que la misma le dijo que necesitaba su ayuda para la fiesta de Sakura.

"Claro Testarossa-san" Nanoha le dio una sonrisa complice a la chica haciéndola sonrojar.

Sakura que estaba en el regazo de su padre pudo ver el sonrojo que tenía así que su mirada se dirigió a su niñera, la cual tenía una bella sonrisa. Ella sintió que algo bueno pasaría pero no sabía el que. Sin darle importancia siguió con su desayuno sintiéndose de lo más feliz.

Unos minutos pasaron y todos ya habían terminando, Fate le dijo a Nanoha que ya era hora de irse, Sakura no quería dejar ir a Nanoha pues sentía que no la volvería a ver, pero la cobriza le prometió que regresaría pronto y jugarían hasta cansarse. La pequeña niña aceptó algo triste así que para consuelo su niñera la llenó de besos haciéndola reír. Fate se despidió de su hija diciéndole que le regresaría a su niñera pronto.

Las chicas salieron de la casa directo al auto de Fate, ella cortésmente le abrió la puerta a Nanoha, la bella chica entró dándole un "Gracias". La rubia cerró la puerta y rodeó el auto llegando a su lugar, enseguida puso en marcha su auto saliendo completamente de la residencia.

"Así que Takamachi-san, ¿Que le parece mi hija?" Preguntó Fate mientras miraba el semaforo.

"Bueno Testarossa-san, Sakura-chan es una niña muy amable conmigo. Así que no tengo quejas de ella" Nanoha sonrió cariñosamente al recordar a la pequeña niña.

"Eso es bueno. Se lo pregunto porque mi hija no solía ser tan amable con ninguna de sus antiguas niñeras"

"Tal vez era porque ella no sentía confianza hacía ellas" Opinó la cobriza mirando a Fate.

"Entiendo, agradezco lo que usted esta haciendo por ella" Fate miró unos minutos a Nanoha para después regresar por completo su vista a la carretera.

"No me agradezca, sólo hago mi trabajo. Aunque Sakura-chan es una niña muy tierna"

"Sí lo es, Sakura es mi más grande tesoro"

"Eso puedo verlo"

"¿Porque lo dice?" Fate miró a la chica nuevamente pero esta vez con curiosidad.

"Pues es muy cariñosa con ella y se ve que haría lo que fuera por ella" Esas palabras hicieron que Fate sonriera abiertamente, pues aquella chica tenía razón. Ella haría lo que fuera por Sakura ya sea por el más minímo detalle.

"Tiene razón, ella lo es todo para mi y... -Fate apretó el volante fuertemente tratando de serenarse-. lo único que me queda"

Nanoha que también miraba a la chica rubia observó como aquellos burdeos se oscurecían más, como si trataran de ocultarle algo. "Quiero ayudarla..." Nanoha sintió como su pecho dolía nuevamente, pues aquella mirada seguía siendo demasiado triste.

"No diga eso Testarossa-san, usted tiene a mucha gente a su alrededor" Nanoha intentó animar más a Fate pues parecía que en cualquier momento lloraría.

"Pero entre todas ellas, no hay quien me ayude aliviar el dolor de mi corazón"

Nanoha tenía ganas de abrazar a la chica pues podía notar como lágrimas intentaban ser retenidas pero era imposible ya que salían sin parar. Así que sin pensarlo su mano agarró la mejilla de Fate quitando aquellos rastros de lágrimas que manchaban ese hermoso rostro.

Fate al sentir esa caricia se sorprendió pues aquella mano era demasiado suave y cálida, su mano se soltó del volante llendo hacía donde estaba aquella mano y puso la suya encima tratando de tener un poco más de esa cálidez. Las dos chicas se miraron unos minutos tratando de decifrar a la otra.

"No llores Fate-chan..." Nanoha había dejado salir aquellas palabras que seguían golpeando su mente y que también provocaron una nueva sensación en Fate.

La cobriza al darse cuenta de lo que había dicho rápidamente intentó quitar su mano de aquel bello rostro, pero su mano fue detenida por Fate quien tan solo le sonrió. "Gracias por intentar animarme" Pronto dejó ir aquella mano regresando su vista al frente y empezando nuevamente su camino.

Nanoha sintió como su corazón se aceleraba con las suaves palabras que la rubia le había dicho. "Cálmate Nanoha"

El resto del camino fue en un silencio tranquilo aunque los corazones de las chicas estaban como locos. Por un lado Fate podía sentir todavía en su mejilla aquel tacto. Mientras que Nanoha seguía perdida en aquella suave voz.

El auto pronto se estacionó cerca de una gran pastelería en donde había varias ventanas que dejaban ver varias muestras de pasteles que a simple vista parecían deliciosos.

"Bueno Takamachi-san, entremos" Fate le abrió la puerta a la bella chica dejándola entrar primero.

"Bienvenidas, ¿Puedo ayudarlas en algo?" Preguntó un chef que al parecer estaba muy consiente de quien era su visitante.

"Sí, quisiera ver sus mejores pasteles" Respondió Fate amablemente.

"Por supuesto, síganme por favor" El chef empezó a caminar por varios pasillos en donde Nanoha y Fate podían ver desde pasteles de boda hasta algunos un poco más sencillos.

"Estos son nuestros mejores pasteles" Dijo el chef señalando varias repisas en donde se encontraban varios pasteles que lucían apetitosos.

"Quisiera probar aquel de chocolate" Señaló Fate un pastel rectangular cubierto de chocolate con fresas alrededor del mismo y en el centro unas cuantas cerezas con durazno y mango.

"Por supuesto" El chef sacó un cuchillo y empezó a cortar dos pequeñas partes de aquel pastel, después las puso en dos platos y se los ofreció a las chicas. Nanoha degusto aquella maravilla lentamente pues su sabor era exquisito y que podía complacer el paladar de cualquiera que lo probara. Fate hizo exactamente lo mismo sintiendo la suavidad de aquel pastel. "¿Que le parece Takamachi-san?" Preguntó Fate observando como su acompañante gozaba de aquel trozo.

"Es delicioso Testarossa-san" Nanoha terminó su bocado dándole una bonita sonrisa a Fate.

"¿Alguno que usted recomiende?" Preguntó Fate divertidamente.

"Pues que le parece si probamos aquel" Nanoha señaló un bonito pastel igualmente de chocolate. El chef al ver el pastel que señalaba la bella chica decidió comentarles de que estaba hecho.

"Usted tiene muy buen ojo para las cosas deliciosas, señorita" Sonrió el chef orgullosamente.

"Muchas gracias" Nanoha se sonrojó un poco pero estaba feliz de que un profesional le diera un cumplido así.

"Permitanme explicarles de que esta hecho" Fate y Nanoha asintieron en acuerdo pues aquel pastel se veía más delicioso del que probaron.

"Este pastel se llama "Schwarzwaelder Kirschtorte Bosque Negro", uno de los pasteles alemanes más famosos. Consiste en un pastel de chocolate decorado y relleno con crema batida, cerezas al marrasquino y chocolate. El nombre del pastel viene de Schwarzwaelder" Termino de explicar con una sonrisa.

"Suena interesante y delicioso" Opinó Nanoha.

"Les dare un poco, permitanme" El chef se dirigió hasta aquel pastel haciendo el mismo procedimiento que con el otro.

Fate y Nanoha tomaron un bocado de aquel trozo de pastel y se sorprendieron pues la crema batida era increíble. "Es delicioso..." Confesó Fate.

Nanoha nisiquiera tuvo que opinar tan solo su simple gesto de satisfacción fue la respuesta para el chef. "Queremos este" Fate miró a Nanoha la cual sólo asintió

"Muy bien, ¿Lo quieren ahora?"

"No, verá es el cumpleaños de mi hija en dos días y quiero que tenga el mejor pastel, así que si puede tenerlo para ese día me haría feliz"

"Perfecto, entonces podría dejarme sus datos?" Inquirió el chef.

"Por supuesto, aqui tiene" Fate le tendió una tarjeta en donde estaban sus datos personales.

"Muy bien, no se preocupe Testarossa-san, su pastel será el mejor" El chef le dió una sonrisa animadora dejándolas ir.

Las chicas subieron nuevamente al auto listas para regresar a casa, Nanoha iba muy feliz pues aquel pastel la dejo en las nubes. Fate miró a la bella chica y una sonrisa adorno sus labios.

"Mi hija tiene razón...eres un angel. Uno que esta trayendo alegría"

Este cap salió un poco más corto supongo yo XDD pero bueno disfrutenlo!

En el siguiente vendrá algo mejor! XDD

Gracias por leer.

Nos vemos.

atte: Jessica-chan (n.n)7