"Recuerdos"

N/A: Antes que nada una disculpa por atrasarme con este fic. XD Pero bueno. Me alegra que les guste. Antes de empezar y para que no se confundan:

()Se refiere que hablan en otro idioma

[] Pensamientos

Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece. Todo es de sus respectivo autores.

Una rubia hermosa estaba durmiendo plácidamente en su habitación, dejándose llevar por sus sueños, de pronto notó que se encontraba cerca de la torre Eiffel. En donde podía observar a una pareja muy enamorada. Ella estaba confundida ya que no sabía como es que había llegado hasta ahí. "¿Qué pasa? ¿Donde estoy?" Miró hacía todos lados algo confundida. Sintiendo curiosidad fue acercándose un poco más hasta la pareja, notando que eran ella y Ginga. "No puede ser..."

Sin decir nada más, sólo observó la escena ya vivída por ella.

"(Mi bella dama, luces muy hermosa bajo la luz de la luna)" Fate estaba arrodillada, mientras agarraba la mano suave de Ginga.

"(Mi hermoso princípe, eres demasiado dulce)" Ginga miró con amor a Fate, mientras lágrimas de felicidad salían de sus bellos ojos.

"(Amor mío, siempre estaré contigo)"

"Eso no lo entendí Fate-chan" Ginga se sonrojó apenada. Pues todavía debía seguir practicando su Fránces.

Fate no contestó, tan sólo se levantó, acercándose a la chica. Su mano agarró aquella quijada, mientras sus labios iban acercándose a los de la otra. Le dio un beso tierno, en el que expresaba todo su amor. Dejaría que su chica, descubriera después lo que le dijo. Pero para eso tendría que estudiar más. Una sonrisa hermosa se marcó en las facciones de Ginga, mientras se abrazaba a Fate.

"¿Ginga?" Nombró la Fate actual, observando como todo se volvía negro.

Otra escena llegó pronto, una donde estaba Ginga muy molesta con Fate. En aquella escena, la pareja se podía ver en su casa, discutiendo por algo que la Fate actual no podía entender. Ya que no recuerda haber discutido con Ginga de esa manera.

"¡No puede ser Fate-chan! ¿Cómo es posible que no estés cuidando a nuestra hija?"

"¡Yo tengo que trabajar, para que a las dos no les falte nada!" Gritó Fate ya harta.

"¡Nisiquiera estas atendiéndola como se debe!"

"¡Tú eres la madre! ¡Es tu obligación cuidarla!" Fate se acercó agresivamente a Ginga agarrando fuerte su brazo.

"¡Tu eres su padre! ¡También es tu obligación!" La pelimorada intentó zafarse del agarré, pero Fate ejercía demasiada fuerza y le era imposible.

"¡Si no te gusta como hago las cosas, entonces lárgate!" Fate soltó bruscamente a Ginga, haciendo que callera al suelo.

"¡Bien, me voy! ¡Pero escuchame muy bien Fate. A tu hija no la vuelves a ver!"

"¡A mí no me amenazes! ¡Lárgate de aquí. Pero mi hija se queda conmigo!"

"¡De ninguna manera! ¡Ella se va conmigo!" Ginga estaba a punto de ir por la niña, pero Fate la detuvo bruscamente.

"¡Te dije que a ella no te la llevas!" Fate le soltó una bofetada a Ginga, haciendo que un hilo de sangre saliera de sus labios.

La Fate actual estaba sorprendida ante lo que veía, pues ella jamás le pondría una mano encima a Ginga. Pero entonces, ¿Porque veía una escena que jamás había pasado? Una sombra fue acercándose a Fate lentamente, parando detrás de ella. La rubia al sentir a alguien más con ella, volteó. La sombra era indescifrable para ella, pero sentía que la conocía.

"¿Porque no has cumplido tu promesa?" Preguntó la sombra.

"¿Quién eres?" Inquirió confundida Fate.

"Soy alguien que vino a visitarte Fate"

"¿ A visitarme?"

"Así es, vine a hacerte ver tus errores"

"Yo no tengo errores" Se defendió Fate, observando a la sombra con enojo. [Yo no los tengo...] Pensó.

"Claro que los tienes, ahora mismo debes estarte preguntando que haces aquí"

"Sí, quiero saber que esta pasando. Yo no recuerdo haber discutido así con Ginga"

"Esto es algo alternativo Fate"

"¿Alternativo?"

"Sí, verás si Ginga siguiera viva, esto pasaría" La sombra miró a la pareja que estaba discutiendo.

"Yo jamás le pondría la mano encima a Ginga"

"Eso no lo puedes saber Fate. Mírate ahora, eres diferente"

"Claro que lo soy. No confío en nadie que no sea mi familia y amigos"

"Eso ya lo puedo ver, además Fate. ¿Sabes porque empezó esta pelea?" La sombra esperó respuesta, mientras seguía viendo a la pareja.

"Sólo escuché algo de atender a mi hija"

"Ginga te estaba reclamando, ya que tú no le has puesto la suficiente atención a tu pequeña"

"Pero si yo-" Interrumpió la sombra.

"No Fate, aunque digas que eso es lo que estas haciendo, sabes muy bien que es mentira. Dime una cosa Fate, ¿Porque te atascas de trabajo?"

La rubia se sorprendió en lo que dijo aquella sombra, ya que al parecer sabía lo que estaba haciendo. Ella no contestó, pues la respuesta era clara como el agua.

"No estas cuidando de Sakura" En ese momento, la escena cambió, haciendo que ahora se viera a una pequeña niña sentada en su cama llorando mientras abrazaba a su osito de peluche.

Fate al ver como su hija lloraba, no pudo evitar sentir como su corazón se rompía. No le gustaba que su mayor tesoro llorara así. Ella quería darle todo, pero a la vez le daba miedo. No quería desilucionar a su hija. Pero sin darse cuenta, sus actos eran los que la lastimaban realmente.

Pronto la rubia pudo escuchar la voz infantil de su primogenita. "Papi, ¿Porque no estás comigo, cuando te necesito?"

Fate apretó sus puños fuertemente, intentando aguantar las lágrimas que amenazaban con caer pronto. "Hija..."

"¿Porque mamá ya no esta con nosotras? ¿A donde fue?" La niña lloraba más fuerte, haciendo que su padre ya no soportara aquel dolor.

" ¿Ves a lo que me refería, Fate?" La sombra miró a Fate algo triste, pues sabía que al mostrarle eso a la joven. La lastimaría.

"Y-Yo s-sólo" Fate sollozo aún más, dejando ahogadas sus palabras.

"Fate... Debes cuidar a tu hija. Deja que ese bello ángel te ayude, ella aliviará tu corazón"

"¿Ella?" Preguntó confundida.

"Sí ella, esa chica es tu salvación. Ella te traerá de nuevo la felicidad que perdiste. Abre tu corazón, como lo está haciendo tu hija" La sombra empezó alejarse de Fate, dejándola confundida. "Cumple tu promesa" Y con eso la sombra desapareció.

Una última escena dejaba verse, en la cuál estaba Fate jugando con dos pequeñas niñas, una era Sakura que ahora lucía tener 6 años, mientras que la otra tenía 2 años. La niña más pequeña lucía con un cabello cobrizo y ojos azules. Fate les hacía cosquillas a ambas niñas, haciéndolas reír en el proceso. [¿Quién es esa niña?] Se preguntó ahora más confundida. Entre más observaba la escena más cosas notaba. Lo que llamó su atención, fue ver un anillo de matrimonio en su dedo anular. Después una casa grande, bastante hermosa y decorada con muchas rosas. "No es la casa en la que solía vivir..."

"¡Fate-chaaan! ¡Sakura-chaan! ¡Akane-chaan! ¡Es hora de comer!" La suave voz, llamó a las personas que estaban jugando en aquel jardín. Tanto Fate como las niñas se levantaron dirigiéndose a la persona que la actual Fate no podía reconocer.

"Mami, mami" La niña más pequeña alzó sus bracitos. Para que su madre la cargara.

"Mou. Akane-chan, no corras así" La madre de la niña, con gusto la cargó llevándola adentro.

"¿Quién es ella?" La actual Fate seguía sin saber quién era aquella chica, pues su rostro no alcanzaba a distinguirse. Sus ojos se abrieron en sorpresa al reconocer una cabellera larga y cobriza. "No me digas que es..." La actual Fate iba a acercarse más para ver el rostro de la joven. Pero paró repentinamente al ver como todo se volvía negro.

(.-.-.-.-.-.)

La rubia abrió sus ojos rápidamente, se enderezó en su cama observando los alrededores de su habitación. Estaba algo agitada, pronto suspiró notando que todo era un sueño. Volteó a ver la foto de ella junto a Ginga. "Cumple tu promesa..." En su cabeza se quedó la voz de aquella sombra que la hizo ver algunas cosas.

"Debo hacerlo..." Fate miró en su Iphone la hora y claro la fecha. El día más esperado había llegado. El cumpleaños de su hija, una sonrisa amorosa se formó en sus labios, ya que a pesar de todo, ella le haría una fiesta inolvidable. Rápidamente se levantó de su cama, saliendo de su habitación, empezó a caminar en aquel pasillo, llendo en dirección a la habitación de su hija. Lentamente abrió la puerta, observando que Sakura seguía dormida, sonriendo entró lentamente. Con cuidado cerró la puerta y así poco a poco fue acercándose a la cama de su hija. Ahí pudo ver que su pequeña estaba como todo un angelito dormido. Dejó que una de sus manos se acercara para acariciar aquellas hebras doradas. Sintió un profundo amor al saber que su pequeña estaba bien y que a pesar de lo que tuvo que sufrir, supo ser fuerte. [Me hubiera gustado que estuvieras aqui... Gin...]

La pequeña empezó a removerse en su cama y poco a poco fue abriendo sus pequeños párpados dejando ver sus bonitos ojos. Pudo divizar a su padre, que parecía estar observándola con mucho cariño. Sakura se talló un poco sus ojitos, quitando el sueño. Fate quitó su mano de aquellas hebras, sonriendo ante lo tierna que la niña podía ser.

"Buenos días Sakura" Fate besó la frente de su hija.

"Buenos días papi" La niña abrazó a su padre alegremente.

"Feliz cumpleaños, nena"

"Gracias papi" La niña se separó de Fate, dándole un beso en la mejilla.

"¿Estás lista para todo un día de diversión?"

"¡Sí!" Sakura empezó a brincar en su cama, haciendo reír a Fate.

"Bueno, pero antes debes desayunar" Fate cargó a la niña, saliendo de aquella habitación.

"Esta bien" Tanto padre e hija, salieron muy felices. Fate hacía reír a la pequeña ya que le divertía hacerle cosquillas.

Nanoha había despertado pronto ya que era un nuevo día y claro uno muy importante, la cobriza había estado pensando en un posible regalo para la pequeña Sakura. Así que de entre sus cosas sacó un lindo conejito color rosa. El pequeño peluche era un recuerdo de la cobriza, uno que sus padres le habían dado hace bastante tiempo. Ella lo había conservado mucho, pues era especial. Nanoha decidió que sería una buena idea dárselo a Sakura como regalo. Y ahora ella cuidara de él.

"Espero que te guste Sakura-chan" Nanoha sonrió observando al conejito.

Sin más la cobriza salió de su habitación con una bonita sonrisa, a lo lejos por el mismo pasillo escuchó risitas, así que volteó viendo a Fate con Sakura. La niña estaba siendo aventada al aire mientras reía y Fate con una preciosa sonrisa. Nanoha al ver tal escena, sintió como su corazón se enternecía, pues las dos lucían muy felices.

Fate sintió que alguien las estaba observando, así que había fijado su vista en alguien que estaba un poco más lejos de ellas. La rubia se embobó al ver como Nanoha lucía muy hermosa, así que sin pensarlo tanto ella como su hija, se fueron acercando a la bella niñera. La pequeña Sakura también vio a la cobriza, una bonita sonrisa salió de ella, pues la pequeña ya estaba empezando a querer a Nanoha.

"Buenos días, Takamachi-san" Saludó Fate muy sonriente.

"B-Buenos días, Testarossa-san" Nanoha sintió como sus mejillas se ponían rojas debido a la sonrisa que la rubia le dedicaba.

"Buenos días, Nanoha-chan" La niña estiró sus brazitos para que su niñera la cargara. Nanoha para no hacerla esperar, rápidamente la cargó, recibiendo un abrazo.

"Hoy estas más feliz, ¿Verdad. Sakura-chan?" Comentó divertidamente Nanoha.

"Hm! Es porque hoy es mi cumpleaños" Sakura se separó un poco mirando aquellos zafiros.

"Ahh... pues ¡Feliz cumpleaños!" Nanoha felizmente le dio un abrazo de oso a la pequeña, haciéndola reír en el proceso.

"¡Gracias!" Gritó divertida la pequeña.

"Bueno creo que deberíamos ir a desayunar" Fate miró a su hija unos instantes, notando que estaba aferrada a la niñera. [Abrir mi corazón...] Pensó Fate.

"De acuerdo" Nanoha cargando todavía a la niña, pasó a lado de Fate dirigiéndose a las escaleras.

Alicia en ese preciso momento, iba saliendo de su habitación. Al ver a Nanoha, la chica decidió alcanzarla para saludarla. "Hey, buenos días" Alicia pasó su brazo por los hombros de Nanoha, haciéndola sonrojarse.

"B-Buenos días, Ali-chan" Nanoha podía sentir como sus mejillas se ponían nuevamente rojas.

Fate que iba atrás de la chica, sólo observaba como se sonrojaba y tartamudeaba enfrente de su hermana. Algo dentro de ella le decía que debía intervenir y quitar a su hermana de Nanoha.

"Ali, deja a Takamachi-san en paz" Mencionó Fate algo molesta.

"A Nanoha-chan no le molesta que la abrace, ¿Verdad?" Alicia miró a la cobriza tiernamente.

"N-No me molesta" Respondió algo avergonzada.

Fate al recibir ese tipo de respuesta, sintió como los celos empezaban a fluir. Sin pensarlo, quizó ejercer su autoridad pues ella es quién la había contratado.

"Takamachi-san, usted está aquí para cuidar de mi hija, no para estar ligando con mi hermana" Fate siguió su camino, dejando a las otras dos atras. Sakura que estaba siendo cargada por Nanoha. Sintió enojo en contra de su padre, ya que su niñera era muy buena persona.

"Papi, ¡Nanoha-chan siempre está conmigo!" Gritó la niña como reproche.

"Sakura-chan, no debes hablarle así a tu papá" Dijo Nanoha algo sorprendida en ser defendida por la pequeña.

"Fate, no tenías porque decirle eso a Nanoha-chan" Intervino Alicia, acercándose a su gemela.

"¿Ahora tú me vas a decir lo que tengo que hacer?" Preguntó irónicamente Fate

"No, sólo te digo que no le hables así, eso fue grosero"

"No me vengas con estupideces" Fate miró a su hermana con furia, le molestaba el hecho de saber que ella podía sacarle bellas sonrisas y sonrojos a Nanoha.

Precia que estaba en la planta baja, iba pasando junto a las escaleras, así que alcanzó a oír la pequeña discusión de sus hijas. Al voltear hacía arriba, pudo ver a Nanoha algo sonrojada de vergüenza, mientras que sus gemelas estaban con el ceño fruncido. "[Ahora que está pasando...]" Suspirando fue subiendo las escaleras, hasta quedar cerca de las chicas.

"Fate, Alicia. ¿Se puede saber que esta pasando?" Preguntó Precia.

"Nada importante" Alicia miró a su madre, que al parecer no le había creído nada.

"Si no fuera importante, no estarían con esas caras" Precia miró a Nanoha y a Sakura.

"Nanoha-chan, Porque no llevas a mi nieta a desayunar" Pidió amablemente Precia.

"Claro, Precia-san" Nanoha terminó de bajar los escalones, llendo directo al comedor.

La mujer mayor al ver que tanto como la niñera y Sakura ya estaban lejos, decidió seguir con su conversación. "A las dos, más les vale decirme que esta pasando" Dijo una seria Precia. "¿Fate?" Inquirió la mujer.

"Yo sólo le estaba diciendo a Takamachi-san que se dedicara más a su trabajo"

"¿Es que acaso no está haciendo eso?" Preguntó molesta Alicia.

"¿Porque dices eso Fate?" Precia miró a su hija con curiosidad, ya que Nanoha estaba haciendo un excelente trabajo.

"Porque no mejor se lo preguntas a Ali?" Fate siguió su camino dejando a su madre con su gemela.

Precia miró a su otra hija que parecía estar sonrojada por algo que ella no sabía. "[Aquí hay algo más.]" Pensó Precia mirando fijamente a su hija. "Entonces, ¿Que esta pasando?"

"Lo que pasa es que yo sólo estaba conversando con Nanoha-chan y bueno le dí un abrazo"

"Ali, sabes que eso puede perjudicarla. A Fate-chan no le gusta que distraigan a otras personas de su trabajo"

"Lo sé mamá, es sólo que Nanoha-chan me gusta" Alicia de repente se sonrojó.

"Vaya, me sorprendería de ti. Pero te conozco bien hija, Nanoha-chan no es cómo otras chicas, ella es amable y buena persona. Deja que ella también actúe a su manera, no la hostigues o ella se enojará contigo"

"Sí entiendo. Creo que le daré su espacio, ó la gruñona de Fate se enojará más" Precia acarició el cabello de su hija, mientras bajaban al comedor.

En dicho lugar, estaban Fate, Nanoha y la pequeña Sakura desayunando tranquilamente, la niña estaba enojada con su padre ya que no le había gustado la manera en cómo le hablo a su niñera. Por otro lado Nanoha estaba incómoda, pues aunque no sabía la razón del porque la actitud fría de Fate. Se sentía horrible. La rubia estaba peor que Nanoha ya que se sentía mal por las cosas que le dijo. Ella no quería decirlas, pero los celos la traicionaron y actúo conforme veía a su gemela tan cerca de la cobriza. "[Maldita sea... ¿Porque hice eso?]" Se reprochó Fate, observando disimuladamente a una cabizbaja Nanoha.

"Takamachi-san, disculpeme por favor. No era mi intención hablarle de esa manera" Nanoha al oír la disculpa de Fate se sorprendió un poco.

"Esta bien Testarossa-san" Nanoha le dedicó una hermosa sonrisa, haciendo sonrojar a Fate. "B-Bueno y tu Sakura. ¿Me disculpas?"

"Esta bien papi, pero no vuelvas a hacer eso" La pequeña le sonrió a su padre, mientras comía algo de su desayuno.

Precia y Alicia llegaron al comedor observando como las tres chicas desayunaban tranquilamente. [Parece que ya se solucionó] Pensó Precia.

Fate miró a su madre y luego a Alicia, que esta vez se estaba sentando frente de ella. Chrono en ese preciso momento iba llegando también, saludó a su sobrina junto a Nanoha y después a sus hermanas y su madre.

"Vaya, parece que a ti siempre se te pegan las sábanas" Bromeó Fate.

"Un poco, ayer tenia mucho trabajo" Chrono se sentó junto a su madre. Fate al ver el otro lugar vacío, empezó a preguntarse si Lindy ya se había ido.

"Mamá, ¿Donde esta papá?"

"Ella se tuvo que ir ya, al parecer tiene algo de trabajo" Precia observó detenidamente a Fate, notando que ya estaba empezando a enojarse de nuevo. [Lindy... Estás en serios problemas] Pensó Precia algo nerviosa.

"Ya veo, parece que le gusta hacerme enojar" Fate se levantó de la mesa llendo directo a la sala, en donde se encontraba el télefono.

Todos en la mesa estaban en silencio, pues ya sabían de que iba todo, Nanoha no quería que la pequeña Sakura oyera la conversación que su padre tendría con Lindy, así que haciéndole una seña a Precia para darle entender de que ella se llevaría a la niña a otro lado para distraerla, la mujer mayor asintió en acuerdo, sonriéndole por su buena comprensión.

"Sakura-chan, vamos a cambiarte y ponerte hermosa para tu fiesta, ¿Te parece?"

"Esta bien" La niña rápidamente fue cargada, lléndose muy feliz con su niñera.

Los que sobraban en la mesa notaban con ternura la escena, pues Nanoha para ser niñera, era muy cariñosa con los niños. A Precia le había caído bien aquella chica desde que había llegado, pues tenía la corazonada de que ella cambiaría la tristeza de su familia por la alegría. Aunque también se estaba preguntando si Fate la aceptaría como algo más. [Harían una hermosa pareja... Además de que a Ginga-chan le gustaría ver felices a sus dos amores]

Fate se había ido al estudio de Lindy en donde podría hablar más libremente sin asustar a su pequeña hija, había estado llamando varias veces, pero al parecer nadie contestaba. "Vamos, contesten" Decía ya un poco desesperada.

"¿Hola?" Respondió la voz de Kyrie.

"Hola Kyrie-san, soy Fate" La rubia se sentó en uno de los sofas cercanos, intentando calmarse.

"Ah Fate-sama, ¿En que puedo ayudarle?"

"Quería saber si mi padre esta ahí"

"Sí claro, enseguida se la paso" Kyrie se levantó de su escritorio, tocando la puerta de su jefa. escuchó un "Adelante" por parte de Lindy, así que rápidamente entró.

"Perdón si le interrumpo Lindy-sama, pero tiene una llamada" Kyrie le ofreció el télefono.

"Gracias" Lindy tomó aquel teléfono ofrecido contestando. "Sí, hola?" Dijo algo distraída.

"Parece que estás demasiado metida en tu trabajo" Comentó Fate enfadada.

"Fate" Lindy suspiró ya sabiendo de que iba todo.

"A ti te valió lo que te dije ¿verdad?"

"No es eso Fate, sabes que tengo demasiado trabajo"

"¡A mí me importa un carajo tu maldito trabajo! ¡¿Cómo es posible que estes ahí y no acá con TU nieta?!"

"Fate tengo que-" Lindy fue interrumpida por otro grito aún más fuerte.

"¡O ES TU TRABAJO O TU NIETA! ¡DECIDETE PORQUE TE JURO QUE SI NO ESTAS AQUI PARA SU CUMPLEAÑOS. ESCUCHÁME BIEN, TE JURO QUE ME LARGO DE TU CASA Y A MI HIJA JAMÁS LA VUELVES A VER!"

"¡¿Ahora me amenazas?!" Cuestionó enfadada Lindy.

"¡Tómalo como quieras!" Fate colgó, aventando el aparato al suelo y rompiéndolo en el proceso.

Precia que se había acercado a dicho lugar se asustó cuando oyó lo que su hija le dijo a su padre, también oyó cuando la misma rompía algo. Sin dudarlo abrió la puerta observando a su hija lo suficiente molesta como para querer romperle la cara, su mirada se dirigió después al teléfono que ahora estaba inservible. "Fate-chan..." La mujer mayor se acercó a su hija pasando sus brazos alrededor de sus hombros dándole un abrazo tranquilizador, pues sabía que con eso se calmaría.

"No pienso retractarme de lo que dije madre" Fate se levantó del sofá, observando a su madre.

"Fate-chan, yo sé que estás molesta, pero te pido que no hagas esas cosas. Sabes lo triste que se pondría mi nieta"

"Lo siento mamá, pero Lindy parece no entender que para mi hija también es importante su presencia"

"Fate-chan, ella es tu padre así que respetala. Yo hablaré con ella ahora, así que tranquilizate" Precia pasó su mano suavemente por la mejilla de su hija dándole una caricia.

Tanto madre e hija salieron del estudio para esta vez empezar a traer las cosas para la fiesta. Fate subió a su habitación un poco ya más tranquila, cuando entró lo primero que hizo fue darse una buena ducha ya que así terminaría de relajarse, después escogió ropa ligera y claro que le quedaba muy bien. Cuando terminó salió dirigiéndose a la habitación de Nanoha. Tocó levemente esperando respuesta, al instante salió la bella chica junto a una hermosa Sakura. Fate al verlas se sintió muy feliz, pues las dos lucían una hermosa sonrisa en sus preciosos rostros.

"Venía por usted, Takamachi-san" Dijo una apenada Fate.

"Claro, sólo dejo a Sakura-chan con Chrono-kun" Nanoha cerró la puerta tras de sí, lléndose con las chicas.

Al final del pasillo se veía a un elegante Chrono que parecía estar esperando por ellas, el chico les sonrió a todas amistosamente. Nanoha le tendió a la pequeña niña, la cuál estaba renuente a querer separarse de su niñera, así que dándole una explicación la pequeña aceptó. "Te prometo que no tardaremos, Sakura-chan" Nanoha le dio un beso a la pequeña en la frente.

"Esta bien" Contestó la pequeña, aunque todavía estaba algo triste.

"Nena, no te preocupes. Regresaremos pronto" Fate le guiño un ojo a su hija, llendose junto a la niñera.

Dichas chicas empezaron a salir de la casa traquilamente, ellas tenían que ir a recoger el pastel, a comprar unos cuantos globos entre otras cosas. Las chicas habían decidido ir primero al super, ya que así no tendrían problemas en que el pastel se dañara. Así que ahí estaban entrando a aquel lugar. Rápidamente empezaron a comprar las cosas que necesitarían, Nanoha le hacía algunas recomendaciones a Fate ya que la rubia no era muy buena en eso de decidirse. Tanto Nanoha como Fate, habían estado riendo y bromeando libremente. Cómo si fueran una pareja, la cobriza sentía su corazón como loco, mientras que la rubia sentía ganas de robarle un beso a esa bella chica. Entre tanta risa, las dos terminaron de escoger las cosas, así que ahora estaban en una de las tantas cajas, esperando su turno para poder pagar.

"Así que Takamachi-san, usted es aficionada a los peluches" Nanoha al instante se volvió de un rojo intenso, pues le daba más pena con aquella rubia.

"N-No es cierto" Tartamudeó la chica.

"¿Ah no? Bueno yo recuerdo que usted me recomendó un peluche muy bonito para Sakura"

"B-Bueno p-porque pensé que sería un lindo detalle"

"Claro, sabe cuando usted abrió la puerta de su habitación. Pude ver algunos peluches en su cama" Fate alzó una ceja en diversión, pues le estaba fascinando la idea de abochornar a la cobriza.

"Pff... claro que no" Mintió Nanoha. [Debo esconderlos cuando regrese] Pensó la chica.

"Aja, bueno entonces creo que me lo imaginé" Fate sonrió más abiertamente, haciendo que a la otra se le cayera una caja que llevaba.

"L-Lo siento" Se disculpó rápidamente intentando levantar la caja. Fate reaccionó más rápido que Nanoha y se agachó a recogerla, en ese mismo instante sus cabezas chocaron haciendo que la rubia riera y Nanoha hiciera una mueca de dolor.

"¿Estas bien?" Preguntó Fate, ayudando a la chica a levantarse.

"Sí, creo que Testarossa-san tiene la cabeza dura" Bromeó la chica, haciendo que la otra riera más. [Se ve increíble así... Mi corazón está latiendo como loco]

Una vez que llegó su turno las chicas pagaron por todo, muy sonrientes se dirigieron al auto de la rubia. Fate se sentía cómoda a lado de aquella chica, no sabía que era, pero la hacía sentir muy bien. [Es encantadora] Pensó.

"Permitame Takamachi-san" Fate abrió la cajuela del auto para meter las bolsas.

"Sabe Testarossa-san, usted así de sonriente luce muy bien"

"Gracias, usted también" Las chicas se miraron unos breves minutos notando que los ojos de ambas eran hermosos.

"Será mejor ir por el pastel" Fate terminó de meter las bolsas, para después abrirle la puerta a Nanoha. La cobriza entró para después ser seguida por Fate. El vehículo salió del supermercado dirigiéndose a la pastelería en donde ya debería estar listo su encargo.

Durante el camino, las chicas iban conversando de todo. En especial Nanoha, ya que sentía que Fate todavía no estaba lista para hablar de sí misma por ahora. La cobriza se decía una y otra vez que arrancaría esa tristeza de ella. [Sé que puedo hacerlo...]

La pastelería ya estaba a unos cuantos metros de distancia, así que pronto Fate se estacionó enfrente de dicho lugar, rápidamente había salido del vehículo rodeándolo para ayudar a su acompañante a salir. "Permitame Takamachi-san" Nanoha tomó la mano ofrecida, saliendo del auto. "Muchas Gracias, Testarossa-san" Como agradecimiento la cobriza le sonrió amistosamente.

Entraron a dicho lugar, esperando ser recibidas por el chef de aquella vez. El hombre estaba dándole indicaciones a algunos de sus empleados pues quería que todo el lugar luciera radiante. Pronto salió de la parte trasera del local con una sonrisa brillante. Fate al verlo le sonrió amablemente. "Testarossa-san, es un placer tenerla de nuevo por aqui. Por supuesto a usted también hermosa señorita" Nanoha se sonrojó un poco, pero dio un "Gracias" apenas audible.

"Muchas gracias por recibirnos" Contestó amablemente la rubia.

"Bueno, enseguida le traigo su pedido" El chef de nuevo desapareció del lugar, para ir por el pedido de la joven millonaria. Nuevamente salió de aquel lugar con un pastel bien empaquetado. "Aquí tiene" Fate agarró el pastel, observando que el chef le puso un "Feliz Cumpleaños".

"Muchas gracias"

"No es nada, usted es mi mejor clienta"

"Bien, supongo que ya le llegó el pago por esta delicia"

"Por supuesto"

"Bueno, en ese caso. Nosotras nos retiramos"

"Adelante y muchas gracias por su preferencia" El chef hizo una reverencia.

Las chicas salieron de aquel lugar felices, pues el pastel se veía increíblemente delicioso. Fate nuevamente le abrió la puerta a la bella dama, para después darle el pastel. La rubia la observó unos instantes, ya que la dama lucía hermosa. Nanoha volteó a verla un poco sonrojada, [Sus ojos me fascinan] Pensó la niñera.

Cuando Fate salió de su trance, entró al auto lléndose a preparar la fiesta para su pequeña hija.

Algunos recuerdos empezaron a venir a ella, unos donde estaban Ginga, Sakura y por supuesto ella.

FLASHBACK... (Canción Everytime-Britney Spears.)

Notice me, take my hand

Why are we strangers when

Our love is strong

Why carry on without me

Cierta rubia se encontraba con sus chicas jugando un poco, mientras se sacaban fotografías de recuerdo. La familia estaba en el jardín de su casa, jugando con la pequeña Arf. Que también se veía muy feliz.

Everytime I try to fly, I fall

Without my wings, I feel so small

I guess I need you, baby

And everytime I see you in my dreams

I see your face, it's haunting me

I guess I need you, baby

"Hey Fate-chan! Ponte a lado de Sakura" Ginga tenía en sus manos una cámara, lista para tomar una foto de Fate con su hija.

"Digan chiiss" Tanto padre como hija hicieron lo que la mujer dijo, era una foto tierna pues las dos salían con una gran sonrisa.

I make believe that you are here

It's the only way I see clear

What have I done

You seem to move on easy

"Mami Te amo!" Gritó una emocionada Sakura.

"Y yo a ti mi amor" Ginga le dio un beso a su hija, abrazándola cariñosamente.

"¿Acaso se están olvidando de mi?" Fate hizo un puchero infantil.

And everytime I try to fly, I fall

Without my wings, I feel so small

I guess I need you, baby

And everytime I see you in my dreams

I see your face, you're haunting me

I guess I need you, baby

"¡Claro que no papi, ven!" La pequeña estiró uno de sus brazitos esperando a que su padre terminara de acercarse. La rubia no tardó en llegar hasta ellas y abrazarlas con todas sus fuerzas. "Las amo"

I may have made it rain

Please forgive me

My weakness caused you pain

And this song's my sorry

Pronto otro recuerdo llegó y era uno en donde era el segundo cumpleaños de una pequeña Sakura, que parecía estar muy feliz.

"Mou Fate-chan, nuestra hija es muy aficionada a los peluches" Ginga observó a su hija, que estaba abrazando un osito.

"Supongo que tienes razón" Fate abrazó a Ginga, mientras observaban a la pequeña.

"Papi, mami" La niña llamó a sus padres, pidiendo ser cargada.

"Tranquila nena, aqui estamos. Feliz cumpleaños" Fate le dio muchos besos a su hija.

"Te amo Fate-chan" Ginga se abrazó a Fate fuertemente. "Y yo a ti Gin" Fate le dio un beso amoroso.

At night I pray

That soon your face will fade away

Sakura que seguía abrazando a su osito, lo acercó a Fate dándole a entender que también le diera un beso. "Esta bien nena" La rubia le dio el beso, complaciendo a su pequeña. La familia estaba abrazada disfrutando de esa plena felicidad que tenían.

[Las amo tanto que daría mi vida por ustedes si fuera necesario...] Pensó Fate, observando a las dos chicas.

And everytime I try to fly, I fall

Without my wings, I feel so small

I guess I need you, baby

And everytime I see you in my dreams

I see your face, you're haunting me

I guess I need you, baby...

FIN DEL FLASHBACK...

Fate al recordar algunos de sus mejor momentos, no pudo evitar dejar salir algunas lágrimas, pues todo eso le dolía. Le dolía el hecho de saber que en este cumpleaños, la madre de su hija no estaría con ellas. Nanoha por impulso había volteado a ver a Fate, notando como algunas lágrimas manchaban su hermoso rostro. Sin dudarlo, estiró su mano quitando aquellas gotitas. La rubia se sorprendió un poco, pero no la alejó. Al contrario agradecía aquel afecto. "Gracias" Fue lo único que dijo.

El resto del camino a la casa fue en silencio, ya que ni Nanoha ni Fate sabían que decir, por un lado Nanoha quería saber el porque de aquellas lágrimas, pero si lo hacía tal vez la rubia se molestaría. [Tengo que seguir esperando...] Suspiró observando hacía otro lado.

Cuando llegaron a la casa, ya podían ver varios autos estacionados, entre ellos el de sus ex-suegros, ella dejó salir una sonrisa triste. Pronto salió de su auto, para ayudar a bajar a su bella acompañante.

"Gracias Testarossa-san" Nanoha miró al frente escuchando ya algunas voces.

"No es nada" Fate le hizo una seña a Nanoha de que ella entrara primero al lugar. Subiendo poco a poco las escaleras, la cobriza sonrió al ver a Sakura reír junto a Arf.

La niña de inmediato volteó a ver hacía donde estaba una persona parada. Una hermosa sonrisa se formó en sus labios al ver que su niñera ya estaba de regreso. "¡Nanoha-chan!" Gritó Feliz la pequeña mientras se abrazaba a las piernas de Nanoha.

"Hola Sakura-chan, como prometí aquí estoy"

"Hm! Tu siempre cumples tus promesas" Sakura se aferró más a las piernas de la chica, haciéndola reír un poco.

Genya y Quint Nakajima llevaban observando unos minutos a la chica que había entrado, ya que sentían cierta curiosidad hacía ella, aunque también les sorprendió que su nieta se llevara muy bien con ella. Precia que ya había visto a Nanoha entrar, sonrió tiernamente, pues ya le estaba tomando cierto cariño. También pudo observar como los Nakajima la miraban con confusión. Así que para no hacerlos esperar, decidió decirles quién era.

"Ella es Nanoha Takamachi Della Valle, niñera de Sakura-chan" Genya volteó a ver a Precia, que tenía una destellante sonrisa en su rostro.

"¿Niñera?" Preguntó Quint.

"Así es, mi hija la contrato para que cuidara de nuestra nieta"

"Parece que se lleva muy bien con Sakura-chan" Opinó Genya.

"Claro, Sakura-chan le ha tomado cariño"

"Se ve que es una buena chica" Quint sonrió tiernamente.

"Lo es, puedo asegurartelo querida"

"Nuestra nieta se ve más feliz que antes" Precia miró nuevamente a la niñera.

"Podemos presentarnos, ¿Cierto?" Inquirió Quint.

"Si, adelante" Los Nakajima fueron acercándose a la cobriza, amistosamente.

"(Señorita, parece llevarse muy bien con Sakura)" Comentó Genya hablando italiano.

"(Por supuesto señor, ella es una niña muy hermosa y amable)"

"(Gracias por cuidar de ella)" Quint le guiñó un ojo a la chica.

"(No es nada, me encanta cuidarla)" Nanoha miró con cariño a la pequeña, que parecía no entender nada de lo que decía.

"(Permitame ayudarla con ese pastel)" Genya agarró aquella delicia llevándosela a una mesa cercana.

"(¿Cómo te llamas?)" Inquirió curiosa Quint.

"(Me llamo Nanoha Takamachi Della Valle, un placer)"

"Para ser niñera hablas muy bien el italiano" Quint soltó unas risitas, al ver la cara de sorpresa de la chica.

"Bueno, he vivído mucho tiempo en Italia"

"Ya veo, oh perdona no me he presentado. Mi nombre es Quint Nakajima y soy la abuela de esta hermosa niña"

"Un placer Nakajima-san" Nanoha hizo una reverencia.

"Sólo dime Quint, y el placer es mío"

"Abuela, ¿verdad que Nanoha-chan es muy bonita?" Preguntó inocentemente la niña.

"Claro que sí preciosa, Nanoha-chan es bonita" Nanoha se sonrojó un poco.

"Nanoha-chan, ¿Que palabras tan raras decías?" Las dos mujeres rieron ante la inocencia que la niña poseía.

"Bueno verás Sakura-chan, yo estaba hablando en otro idioma" Quint observaba como aquella chica le explicaba a su nieta tiernamente. [Es muy dulce...]

"¿Otro idioma? ¿Que es eso?" Sakura miró con confusión a su niñera.

"Significa que por ejemplo, tu vas otro lugar lejano y te hablan en un lenguaje que no entiendes y para entenderles, debes aprender ese lenguaje. Y así sabrás las cosas que te estan diciendo"

"¿Me enseñarás ese lenguaje que sabes?"

"Por supuesto" La niñera le dio un beso a la pequeña cargándola.

"¿Amas a los niños, verdad?" Inquirió Quint.

"Sí y mucho. Algún día me encantaría tener mis propios hijos"

"Eso es bueno Nanoha-chan" Fate que había estado afuera respirando algo de aire fresco, al entrar logró oír lo que Nanoha había dicho. [Algún día ehh...] Pensó Fate recordando su sueño. [No es hora de pensar en eso...]

Quint al ver a Fate entrar decidió ir a saludarla y saber como estaba, ya que no la había visto durante un tiempo. "Fate-chan, ¿Que tal todo?"

"Muy bien, Quint-san" La rubia le sonrió amablemente.

"Este será el primer cumpleaños de Sakura-chan sin su madre" Quint miró que las facciones de Fate se pusieron tristes.

"Sí, se siente raro, pero no hay de otra" Fate miró a Nanoha que estaba conversando con Hayate, mientras cargaba a la niña.

"Sabes que a ella no le gustaría verte así, y más cuando es el cumpleaños de tu hija"

"Tiene razón, ¿que le parece si decoramos un poco?"

"De acuerdo"

Mientras tanto Nanoha seguía atenta a la pequeña, pues aparte de que era su trabajo cuidarla, sentía la necesidad de abrazarla durante todo el día y no despegarse de ella.

"Hayate-chan, quisiera preguntarte algo" La morena observó los zafiros de su amiga notando que estaba preocupada por algo.

"Esta bien, dime" Nanoha bajó a la pequeña ya que quería jugar con Arf.

"¿Porque Testarossa-san está tan decaída?"

Hayate al oír esa pregunta, se tensó. Pues no sabía que su amiga le preguntaría esas cosas ahora. "Bueno Nanoha-chan... Ella está así porque recordó algo que pasó hace un año" Los ojos de Hayate empezaron a dejar ver un cierto dejo de tristeza, uno que no fue desapercibido para la cobriza. [Aquí hay algo mal...]

"¿Que pasó exactamente?" Inquirió con más curiosidad.

"Sólo puedo decirte que Fate-chan está así por la madre de su hija"

"¿Le pasó algo malo? Y ya que lo mencionas, nunca la he visto, pensé que estaría aqui para el cumpleaños de su hija"

"Ella no pudo estar aquí ahora" Hayate miró hacía otro lado,intentando no llorar.

"Sigo sin entender"

"Nanoha-chan, la madre de Sakura-chan ya no está aquí" Esas palabras hicieron que Nanoha se sorprendiera, pues pensaba que tal vez era porque también tenía que trabajar. [No puede ser... por eso Fate-chan... ella...] La cobriza miró en dirección de Fate, notando que seguía algo triste.

"Entiendo" La cobriza miró al suelo, pues ahora ya sabía algo del dolor de Fate.

La fiesta siguió sin ningún inconveniente, todo ya estaba arreglado, dándole un buen aspecto al lugar, la pequeña cumpleañera había estado jugando con Arf, mientras que Nanoha la observaba, aún no podía sacarse de la cabeza, el dolor por el que tuvo que pasar aquella infante junto a su padre. En un lugar cercano estaba Fate, observando a Nanoha que parecía estar muy pensativa. Sentía el impulso de querer acercarse y preguntar, pero se abstuvo ya que no quería incomodarla tampoco. Fate estaba junto a algunos amigos, riendo un poco. Todos le llevaban regalos a su hija, pues la apreciaban demasiado. Precia estaba algo preocupada, pues ella había hablado con Lindy, rogándole que llegara a tiempo a la fiesta. La peliverde dijo que haría todo lo posible. Las horas pasaron y pronto ya era la hora de partir el pastel, la pequeña Sakura estaba siendo cargada por Nanoha, quién ahora se encontraba a lado de Fate. Uno de los tantos invitados se había acercado a uno de los apagadores, bajando un poco la luz para que pudieran lucir mejor las velitas.

"Muy bien cariño, pide un deseo" Nanoha acercó a la pequeña para que soplara.

"Listo!" Y con eso las velitas fueron apagadas. Pronto se oyeron los aplausos y las felicitaciones de los presentes. La niña reía alegremente mientras se aferraba a su niñera. Fate miraba alrededor de todos, queriendo dar con el paradero de su padre, pero al no ver alguna seña de ella, se rindió. Sólo suspiró y trató de que su hija se la pasara bien.

"Feliz cumpleaños, princesa" Fate cargó a su hija, dándole besos en sus mejillas. Unas lágrimas salieron de aquellos burdeos, pues ahora sólo eran ella y su hija.

Nanoha notó aquellas lágrimas y no pudo evitar sentir como su corazón se aplastaba. Quería abrazarla, consolarla, decirle que podía confíar en ella. Pero aún no quería intervenir en esos asuntos tan personales.

"Te amo papi" Sakura limpió esas lágrimas, dándole en el proceso un beso.

"Yo también princesa" La rubia se abrazó fuertemente a su hija.

Lindy había llegado a su casa lo más rápido posible, pues estaba segura de que su hija podía cumplir lo que decía. Al entrar escuchó risas y aplausos de los invitados, así que como pudo fue acercándose a su esposa. Precia al sentir una mano sobre su hombro volteó, al encontrarse con los ojos de su amada, suspiró en alivio, ya que había llegado justo a tiempo. "Espero no haberme perdido nada" Contestó mientras miraba a su hija y a su nieta.

"Claro que no" Precia se abrazó a su esposa, siguiendo observando hacía al frente.

"Bueno princesa, ahora me toca a mí darte tu regalo" Fate bajó a su pequeña, llendo hacía una de las tantas puertas de la casa, de ahí sacó el hermoso oso que Nanoha le había recomendado. Sakura al ver a ese oso enorme, corrió hacía el abrazándolo muy fuerte.

Fate se puso de cunclillas, acariciando el cabello de su hija. "Feliz cumpleaños Sakura"

"Gracias papi! Este oso es enorme" Fate rió ante la actitud de su hija.

"Me alegra que te haya gustado" La rubia se levantó, posando su mirada en Nanoha, que parecía estar muy feliz de que a la niña le gustara el detalle. La cobriza se fue acercando lentamente a ellas, ya que Fate se lo estaba pidiendo.

"Gracias por ayudarme con el regalo" La rubia la abrazó, sorprendiéndola. Todos los que veían esa escena también se sorprendieron, pues era raro que su amiga le demostrara cariño a otras personas.

"N-no es nada" Nanoha también abrazó a Fate dejándose llevar por esos brazos fuertes. Las chicas duraron unos minutos así, hasta que decidieron alejarse un poco, Sakura logró ver a su padre feliz en aquel abrazo, así que se unió a ellas. Las adultas al sentir a alguien más abrazándose a ellas, miraron hacía abajo, notando a una pequeña aferrarse a ellas con mucho cariño. Precia y Lindy miraban enternecidas a las chicas, pues lucían muy felices a los ojos de cualquiera. Hayate y Signum sonreían pues sabían que su amiga estaba en buenas manos. [Todo depende de ti ahora Nanoha-chan...]

Lindy decidió acercarse a su hija y pedirle disculpas, pues su hija tenía razón, ella siempre le decía a Fate que dejara por una vez el trabajo y se enfocara en su familia. Después de la discusión que tuvieron, se sentía mal. Pues hubo una vez en que la peliverde no pudo estar en uno de los tantos cumpleaños de Fate. Había recibido gritos por parte de su mujer y de su propia hija. No quería volver a pasar por lo mismo, así que dejando todo lo que tuviera que ver con la empresa, se fue a casa.

"Fate" Llamó Lindy.

La rubia al oír la voz de su padre, se soltó un poco de Nanoha, mirando a Lindy seriamente. "Al final si llegaste" La cobriza pudo sentir como el cuerpo de la rubia se tensaba, así que se acercó a su oreja para decirle algo. "Testarossa-san, por favor no trate mal a Lindy-san" Susurró alejándose de ella junto a la niña.

"Fate, se que tengo algo de culpa por preocuparme más por mi trabajo, pero quiero que sepas que lo siento" Lindy abrazó a su hija fuertemente, sorprendiéndola un poco. "¿Papá?"

"Sé porque no querías que faltara al cumpleaños de mi nieta" Fate abrazó a su padre, sonriendo un poco.

"Lo siento" Lindy miró a su hija con cariño, pues a pesar de lo sucedido hace tiempo, todavía sentía algo de culpa.

"Esta bien papá, yo también lo siento" Precia miraba desde lejos la escena sonriente.

La fiesta pronto llegó a su fin y todos los invitados fueron despidiéndose de la familia Harlaown, para la pequeña Sakura fue el mejor día de su vida, pues aparte de que recibió muchos regalos, también recibió el amor y afecto de Fate y que decir de Nanoha.

"Sakura-chan, creo que soy la única que no te ha dado un regalo" Nanoha miró a la pequeña que estaba en su cama.

"Esta bien porque tu estuviste conmigo" Nanoha se sonrojó a más no poder, pues aquello fue muy lindo de su parte.

"G-Gracias" Fate estaba recargada en el marco de la puerta observando la tierna escena. "Pero, aquí tengo algo para ti" La cobriza se dirigió a su guardaropa en donde estaba un conejito esperando por nueva dueña.

La niña al verlo se emocionó, pues era muy bonito. "Espero que te guste" La infante lo tomó rápidamente abrazándolo. "Gracias Nanoha-chan"

"No es nada, cuídalo bien ¿De acuerdo?"

"Sí!" Sakura le dio un beso en la nariz al conejito volviéndolo a abrazar.

"Es un lindo detalle de su parte" Intervino Fate sonriente.

"Bueno, es lo menos que podía hacer"

Fate miró hacía la cama, observando que había varios peluches. Una sonrisa de orgullo apareció en sus labios, al saber que ella tenía razón. "Bonitos peluches"

Nanoha inmediatamente se dio cuenta de su pequeño error, se había olviado por completo de guardarlos. Suspiró en derrota, pues ya era tarde. "Gracias" Y con eso miró a Fate.

Zafiros y burdeos se vieron por unos minutos, notando que había algo que las estaba conectando, Fate sin pensarlo se acercó a ella acariciando su mejilla. Aquella suave piel le estaba encantando a la rubia, pues era tan hermosa que no sabía como describirlo. Ella empezó a hacer lo que su corazón le decía, olvidando por completo que su hija estaba ahí. "Eres hermosa..." Susurró, pasando uno de sus dedos por los labios de la chica.

"T-Testarossa-san" Nanoha se sonrojó un poco ante aquellas palabras.

Fate se iba acercando a aquellos labios lentamente, quería probarlos y guardar todo eso en su mente. Sus alientos ya estaban mezclandose, pues sólo estaban a una distancia muy corta. "Nanoha..." La nombrada al oír su nombre dicho de esa manera sintió como su corazón quería salirse de su pecho.

"Fate-chan" Sus labios estaban rozandose un poco, sintiendo esa textura. El beso estaba llegando hasta que...

"Papi" Sakura interrumpió el momento haciendo que Fate y Nanoha despertaran de su trance. Las chicas miraron a la pequeña que estaba ahí en la cama acostada dormida, con el conejito abrazado a ella. "Parece que esta soñando algo" Opinó Nanoha, notando la sonrisa de la pequeña.

"Sí, eso parece" Fate miró unos instantes a Nanoha con una bonita sonrisa.

"Será mejor ir a dormir" La cobriza miró nuevamente a la infante que parecía estar en un sueño hermoso.

"Sí, tiene razón" Fate se acercó a su hija, cargándola para poder llevarla a su hanitación. "Buenas noches, Takamachi-san"

"Buenas noches, Testarossa-san" La rubia salió de aquella habitación lo más rápido posible, pues sentía que si no lo hacía ella acabaría por quedarse ahí con esa bella mujer. [Mi nombre en sus labios suena hermoso...] Pensó lléndose con su hija en brazos.

"Fate-chan, de nuevo aceleraste mi corazón" La cobriza se agarró su pecho sintiendo como su corazón intentaba controlarse. [Casi me besaba...] Su mano se dirigió a sus labios, en donde podía sentir el leve roce de los labios de Fate. [Creo que me estoy enamorando...]

Y hasta aquí llega este cap. XD bueno es algo largo en especial porque sé que me he tardado en actualizarlo, una disculpa XD Espero que les haya gustado. Muchas gracias por leer, nos vemos pronto ;D Y gracias a los que apenas leen este fic ;)

pd: Saludos a Hazel jajaja que estuvo presionandome un poco :P