"Reencuentro"

N/A: ¡Hola gente maravillosa! Regresó por quien lloraban Jajaja ay ok no u.u Espero que se encuentren bien y que este capitulo sea de su agrado. Aquí conoceremos un poco de la historia de Momoko y Shiro, además de lo que pasó con sus padres. También habrá un poco de Hayate x Signum :D

¡Sin más que decir!

Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece. Todo es de sus respectivos autores.

La familia Takamachi es la segunda más poderosa después de los Harlaown. Es conocida por su exitoso desempeño en el mundo empresarial. Takamachi Nodoka es una reconocida diseñadora de moda y por supuesto, es la madre de Momoko. Tanto madre como hija eran como dos gotas de agua, aunque el carácter era muy diferente.

La distinguida Nodoka era conocida por su carácter duro y muy estricto; siempre le había inculcado a su única hija, excelentes modales. Desde como debía vestir con elegancia hasta la forma de caminar. Momoko a diferencia de su madre, era muy sencilla; le encantaba estar en la cocina y ayudarle a las chicas de servicio hacer deliciosos platillos. La bella cobriza trataba con mucha amabilidad a la servidumbre, cosa que disgustaba a su madre. Por eso, había ocasiones en las que le llamaba la atención.

"No debes mezclarte con la gente de menor rango que nosotros Momoko. Eso es algo que no apruebo". Le decía su madre en uno de sus tantos sermones.

Pero en ese entonces, Momoko ignoraba todo eso pues, sabía que el dinero no lo era todo en la vida.

Conforme pasaba el tiempo, los padres de la cobriza le intentaban meter ideas ridículas en la cabeza. Un ejemplo de ello, era el casamiento con el hijo de alguna familia de renombre. Momoko había callado durante un buen tiempo sus reclamos hacía sus estrictos padres. Hasta que un día explotó; pues su querido padre había llevado un individuo desconocido para ella. Claro, hasta que su padre lo presentó con el nombre de Henry Johnson, un multimillonario estadounidense y nuevo socio de su padre.

Henry que era todo un 'caballero', le ponía su entera atención a Momoko. Cosa que le disgustaba por que la ponía muy incómoda. Nodoka había recibido al invitado con toda la cortesía que solo podía tener practicada. El estadounidense les contaba a los padres lo bien que le iba en los negocios y que estaba dispuesto a conocer a su bella hija. Pues era una mujer en toda la extensión de la palabra. La cobriza estaba harta de esa 'conversación' en la que sus padres no la incluían; tan solo la tenían como muñeca de aparador. Henry en más de una ocasión, había tratado de propasarse con Momoko intentando acariciarle una pierna. Algo que indignó a la bella mujer y enfurecida se levantó de la mesa dejando a sus padres cabreados y al empresario con sonrisa burlona.

Después de esa cena, los señores Takamachi intentaron que su querida hija siguiera conociendo a Henry. Más de una ocasión, la cobriza les había dicho que ese hombre no le agradaba para nada y que no quería ni siquiera tenerlo cerca. Nodoka como 'buena' madre le dijo que fuera amable y que si se daba el momento que también fuera cariñosa. Momoko por supuesto que entendió eso y se sintió herida por su propia madre. Ya que, la estaba usando como objeto de satisfacción de un enfermo. Como hija y mujer respetable que era, enfurecida les gritó diciéndoles que nunca aceptaría hacer cosas por obtener más capital en el extranjero. Kiyoshi le decía que siempre había alguien que tenía que sacrificarse y que ella era la indicada. El enojo de su hija aumentó y a ambos les dijo que eran unos desconsiderados que solo buscaban su propio beneficio. Los padres indignados también decían que era su hija y debía obedecer. La mansión se llenó de gritos e insultos, la servidumbre intentaba no oír lo que la familia discutía con tanto afán, sin embargo era imposible no escuchar como los señores Takamachi querían ofrecer a su hija como objeto sexual.

Los días pasaron y ninguno de la familia daba su brazo a torcer, Momoko ignoraba a sus padres yendo a la biblioteca a leer y despejarse de esa realidad que cada vez la mataba. Mientras sus padres seguían teniendo contacto con Henry. Hubo un momento en que la bella mujer se arrepentía de insultar a sus progenitores, pero cuando los veía tan fríos y estrictos como siempre; olvidaba el arrepentimiento llenándose de rencor y decepción.

"No soporto más esto…" Decía Momoko mientras observaba el cielo. "Quiero desaparecer… quiero alejarme de ellos y no verlos nunca más" Lágrimas de dolor se escapaban de sus hermosos ojos.

Un día como cualquier otro, Momoko se vio obligada acompañar a su madre a una de sus tantas tiendas que eran exclusivas para su ropa. Nodoka le había dicho que si salían, a ella se le iría ese berrinche que estaba hartando a la matriarca. Por supuesto que la cobriza solo calló y siguió a su madre. Mientras una limosina las llevaba a su destino, la señora Takamachi se entretenía en su teléfono revisando los cientos de pendientes que tenía por ese día. La joven de ojos azules observaba a su madre y no entendía como una mujer que fue cariñosa con ella ahora era muy superficial. Su corazón dolió al saber que aquella mujer que se decía ser su madre ahora solo la veía como objeto.

Una vez llegaron a su destino, el chofer ayudó a bajar a la matriarca y después a la bella hija. Momoko suspiró al ver que tendría una tarde muy pesada. Como toda dama de buena postura social, Nodoka lucía a su bella hija junto con una sonrisa de orgullo. En ese tipo de momentos es cuando la joven deseaba ni siquiera ser parte de ese círculo social. Pues, mientras se adentraban al lugar de trabajo de aquella hermosa diseñadora; más sonrisas falsas veía. Rara vez podía notar el estima sincero de algunas trabajadoras hacía su madre. Mientras otras querían matarla con la mirada por la envidia. "Odio estar aquí…" Pensó Momoko.

Takamachi le dijo a su hija que podía deambular por la tienda a sus anchas, pues tenía derecho de estar donde se le diera la gana. Momoko ignoró eso y salió de la tienda cuando notó que su madre estaba distraída. Miró los alrededores encontrando un pequeño parque que se veía tranquilo. Por lo que, no tardó en dirigirse hasta ahí y despejar su mente de tanto estrés que sus propios padres le provocaban.

La bella joven encontró el lugar reconfortante por lo que no tardó en cerrar sus ojos y aspirar el aroma de la naturaleza. Sonrió complacida, sintiendo el viento en su rostro. La cobriza estaba tan ensimismada en sentir aquel viento, que no se daba cuenta que un joven se había sentando a su lado, mirándola divertidamente.

"Pareces disfrutar de este lugar" Comentó el joven, observando ese rostro de porcelana.

Momoko abrió los ojos de golpe y enseguida observó a la persona que le hablaba. Su sorpresa fue ver a un chico de su misma edad con ojos color café, un cabello castaño y una sonrisa perfecta. Su corazón se aceleró en cuanto sus ojos se cruzaron, sus mejillas se sonrojaron y un tartamudeo lindo se apoderó de ella. "¿Q-Quien… eres tú?"

"Oh, perdona que no me haya presentado. Mi nombre es Shiro Della Valle ¿y tú eres…?" El joven castaño le sonrió tiernamente.

"S-Soy… Momoko Takamachi" La cobriza intentaba calmar su corazón pero este seguía sin responderle.

"Un placer, Momoko" Shiro extendió su mano hacía la hermosa dama para un apretón amistoso. La chica por su parte estaba sorprendida de la cordialidad del hombre, sin embargo estrechó aquella mano.

"Lo mismo digo" Respondió ya un poco recompuesta de su timidez.

Ambos chicos se dispusieron a conversar un poco de lo que fuera. Mientras más hablaban más se iban conociendo, poco a poco cada uno ya sabía los gustos del otro. Reían a pierna suelta por cualquier cosa que les fuera graciosa. Momoko se sentía a gusto a lado de aquel hombre, al igual que su acompañante. La cobriza pudo ver en él una sinceridad increíble, nada parecida a las personas con las que su madre trabajaba. Le parecía una persona sencilla y divertida. Ninguno de los dos se daba cuenta que el tiempo se había pasado volando y que estaba apunto de oscurecer. Su divertida conversación acabó con la voz furiosa de su madre al ver que su hija se estaba mezclando con una persona de un nivel social inferior.

"¡Momoko! ¿Qué crees que haces?" Cuestionó Nodoka levantando a su hija de un tirón.

"Mamá, ¿podrías soltarme? Me estas lastimando" La cobriza sentía el agarre de su madre muy fuerte.

"Señora, por favor. Suéltela" Pidió Shiro un poco asustado por la reacción de la mujer mayor.

"¿Y tú quien te crees para darme órdenes?" Nodoka lo observaba con desprecio.

"Solo le pido que la suelte, la está lastimando" Shiro observaba aquella mano inmaculada.

"Mamá, suéltame" Momoko intentaba deshacerse de ese férreo agarre.

"¡Nos vamos en este instante!" Nodoka no aceptó las replicas de su hija y mucho menos de aquel desconocido.

La bella joven fue metida a la limosina con furia, su madre no tardó en entrar y decirle al chofer que las llevara a casa. La mujer mayor empezó a gritarle por ser tan descuidada y dejar que un corriente como aquel joven se acercara a ella. Momoko estaba harta del desprecio de su madre a las demás personas por lo que terminó gritándole, ganándose una buena bofetada por parte de la matriarca. Cuando llegaron a la mansión, la cobriza se bajó del vehículo y corrió a encerrarse a su habitación, ignorando a su padre y a Henry que estaba de visita.

Desde ese momento a Momoko sus padres ya no le importaban, el rencor hacía ellos se fue haciendo más grande cuando ellos le informaron que se casaría con Henry en unos meses. La bella joven empezó a verse a escondidas con Shiro, enamorándose de él y claro Shiro de ella. Momoko salía de su casa por las noches yendo hacía aquel parque en donde conoció al amor de su vida. El tiempo iba pasando y esa unión se fortaleció tanto que decidieron demostrárselo. Momoko se sentía en una nube cuando estaba con Shiro, creía fervientemente en aquellas promesas que el hombre le hacía. De un momento a otro, Momoko le confesó al amor de su vida que estaba embarazada. Shiro gritó como loco al saber que iba a ser papá, por lo que le dijo a su bella dama que hablaría con sus padres y les diría que quería estar con ella para toda la vida.

Sin embargo, cuando Shiro entró en aquella mansión, encontró a un Henry abrazando a Momoko como si fuera su posesión mas preciada. Eso al castaño le molestó, pero decidido se enfrentó a aquella familia. Kiyoshi había aceptado conversar con el joven, para disgusto de Nodoka. Shiro les dijo que amaba a su hija con toda su alma y que quería casarse con ella. El resultado de esas palabras fueron las risas sonoras del patriarca, diciendo que su hija era mucho para él. Nodoka por su parte dijo que nunca aceptaría a un bueno para nada en su familia. Momoko se había quitado de encima a Henry, yendo hacía Shiro y tomando su mano. Con voz firme les dijo a sus padres que estaba embarazada de Shiro y que lo amaba. Un silencio sepulcral llenó aquella mansión, para después pasar a los gritos y reclamos. Kiyoshi golpeó a Shiro por haber tocado a su preciada hija y Nodoka abofeteó a Momoko por ser una cualquiera. En ese momento, a Momoko muy poco le importaba lo que sus padres le dijeran. Ella les dijo que si no aceptaban ese amor, entonces se iría con Shiro y harían sus vidas como fuera.

Los Takamachi dejaron que se fuera, recordándole que nunca regresara y que se olvidara de que tenía padres. A Momoko le dolieron las palabras, sin embargo se fue con Shiro sin mirar atrás. Se fue a hacer su vida más feliz y en donde nadie la manejara…

(*o*)

Momoko se encontraba en el jardín trasero de la mansión Testarossa, llevaba un rato sentada observando el cielo, mientras recordaba a sus padres. Una sonrisa triste se posó en sus labios al recordarlos. ¿Cómo estarían ahora? ¿Habrán cambiado? Por ilógico que sonara, ella siempre tuvo la esperanza de que sus padres algún día la buscaran, sin embargo ese día jamás llegó y la esperanza murió. "Al final ellos terminaron olvidándome" Pensó amargamente.

Precia que se estaba llevando muy bien con Momoko, observó a la distancia como aquella mujer tenía la mirada perdida y triste. La pelinegra no era tonta y sabía que Momoko era la hija de Nodoka Takamachi, pues el parecido era sorprendente. Precia conocía bien a la abuela de Nanoha y sabía que aquella mujer escondía en aquella mirada celeste una profunda tristeza. Siempre le había dado curiosidad saber que era lo que aquella reconocida diseñadora escondía, pero jamás se atrevió a preguntarle. "Momoko comparte la misma tristeza de su madre…"

Testarossa lentamente fue acercándose a aquella mujer pensativa. Sonriendo levemente al ver que toda la belleza de Momoko la tenía Nanoha. "Estas muy pensativa hoy" Comentó llamando su atención.

Momoko enseguida salió de su trance y miró a la persona que le hablaba. Al ver que era Precia le sonrió amistosamente. "Sólo pensaba en cosas del pasado"

"Un pasado muy triste por lo que veo" Precia observó sus manos.

"¿Por qué piensas que es triste?" Inquirió la cobriza mirando con curiosidad a la pelinegra.

"Por la mirada que tenías hace unos momentos querida" Testarossa volteó a verla.

Momoko suspiró y guardó silencio unos minutos. Tan solo observando el césped bien cuidado que tenía esa casa. "Pensaba en mis padres" Confesó.

"Nodoka y Kiyoshi Takamachi ¿verdad?" Al oír esos nombres, Momoko la observó sorprendida, aunque solo lo suficiente para saber que Precia los conocía. Testarossa al ver esa mirada supo lo que quería decir.

"Conozco a tu madre, Momoko. Ella y yo nos llevamos bien" Precia le sonrió.

"Ya veo" Takamachi bajó la mirada nuevamente sin más que decir.

"¿Quieres contarme que pasó para que ellos hayan ocultado el hecho de que tenían una hija?"

"No quiero que pienses que lo que digo es mentira. Te llevas bien con mi… con la señora Takamachi" Momoko no pudo decir 'mi madre' por que justamente ella se lo prohibió. "Nunca digas que eres de mi sangre… me avergüenzo de ti…" Esas palabras estaban clavadas en su alma.

"Eso no importa, tú eres la madre de Nanoha y a esa chica la aprecio demasiado. No solo por el hecho de querer a mi hija y a mi nieta, si no porque yo veo la bondad en sus ojos. Y eso lo ha heredado de ti" Precia tomó la mano de Momoko dándole un ligero apretón.

"Agradezco tu preocupación Precia, pero me es difícil contarte algo que sigue lastimándome" Momoko no pudo reprimir las lágrimas que empezaron a brotar de sus hermosos ojos.

"Puedes contar conmigo Momoko, te considero una gran amiga; a pesar de que apenas nos conocemos. Eres una gran mujer, lo veo y siento. Así que, cuando estés lista hablaremos" Precia limpió aquellas lágrimas traicioneras.

"Gracias por entender" Momoko le sonrió levemente.

"No es nada, para eso son las amigas" Precia le sonrió amistosamente.

Ambas mujeres se dispusieron a conversar de cualquier otra cosa, intentando olvidar la tristeza que carcomía a una de ellas. Pero lo que ninguna sabía era que estaban siendo observadas a la distancia por tres chicos que miraban a la cobriza con tristeza. Ellos más que nadie, sabían que a su madre le dolía regresar a su país de origen.

"Mamá sigue guardándose ese dolor para ella" Miyuki la observaba.

"Japón es el lugar de su tristeza" Kyouya posó una mano en el hombro de su hermana.

"Nuestros abuelos fueron crueles con ella, papá los detesta y nosotros ni siquiera los conocemos" Nanoha miraba fijamente a su madre, sintiendo su corazón doler al verle llorar. Hubo un momento de su vida en que quiso conocer a sus abuelos, sin embargo cuando sus propios hermanos se atrevieron a contarle el porque eso era imposible. Deshecho la idea siquiera de nombrarlos. Desde entonces solo ven por su querida madre.

"Debemos ser fuertes por ella" Kyouya atrajo a sus hermanas y las abrazó tiernamente.

"¡Mami!" Gritó una alegre Sakura.

Nanoha se separó un poco de su hermano, mirando a la pequeña infante. "Cielo, ¿Dónde estabas?"

"Tía Alicia y tía Carim me llevaron a comer helado" Sakura se abrazó a la pierna de la cobriza.

"Que bien, espero te hayas divertido" Nanoha la cargó.

"Si, pero te extrañé" Nanoha rio complacida.

"Yo también te extrañé, pero me alegro de que ya estés aquí" Nanoha le dio un beso en su pequeña mejilla. Kyouya y Miyuki observaban la escena enternecidos por la pequeña. Esa niña les había robado el corazón.

"Esta bambina me gusta cada vez más" Dijo Kyouya hablando italiano ya que el japonés no era su fuerte.

"Mami, no le entiendo a mi tío" Sakura miraba al castaño con confusión.

"Nyahaha, no te preocupes cariño. Él solo decía que le gustas mucho" Nanoha le guiñó un ojo.

"Tío Kyo es genial" Los hermanos Takamachi rieron divertidos. Aunque seguían preocupados por su madre.

"Sólo espero que mamá pueda estar tranquila…" Pensó Nanoha, mientras le daba una última mirada a su madre y se iba con sus hermanos a jugar con Sakura. "No quiero ni pensar que pasaría si viera a sus padres…"

Mientras tanto…. En la empresa Testarossa Harlaown…

Fate se encontraba junto a Hayate resolviendo un pequeño problema con algunos documentos que seguramente uno de sus tantos trabajadores no le había llevado a firmar. La rubia estaba muy enojada, pues se suponía que debía estar pasando tiempo de calidad con su hija y su novia. Pero al parecer el inconveniente tardaría un poco más debido a la falta de responsabilidad de los empleados.

"Fate-chan, esto ya me está cansando" Hayate se sentó en un sofá sin recato.

"A mí también, yo tenía planes con mi familia y mira donde acabé" Fate se masajeaba las sienes.

"Supe que los padres de Nanoha-chan están en Japón" La castaña se quitó sus tacones y empezó a darles un masaje a sus pies.

"No creo que sea correcto en una dama hacer eso" Fate le sonrió divertida. "Y sí, mis suegros están en Japón"

"Suegros eh? Al parecer te has olvidado de que tienes una amiga a la que debes contarle cosas" Una ceja castaña se levantó.

"Lo siento Hayate, pero han pasado tantas cosas que no he podido comunicarme contigo" Fate frunció el ceño al ver horribles faltas de ortografía en aquellos documentos.

"Me doy cuenta Fate-chan, así que; ¿ya son pareja?" Hayate miraba fijamente los gestos de su amiga notando que pasaban del estrés al enfado y luego a la alegría. "Ya sé por que la quiero… es una idiota" Rio internamente.

La rubia dejó de observar los documentos y posó su mirada en su mejor amiga. "Sí, lo somos" Una sonrisa destellante adornó sus facciones.

"Vaya, vaya. Alguien se ha enamorado" La castaña volvió a ponerse sus tacones.

"Más que eso, Nanoha es una chica increíble, es perfecta y mi hija la quiere tanto como yo"

"Tienes que agradecerme, porque déjame recordarte que si no fuera por mi. No la hubieras conocido" Hayate se dio aires de grandeza, acomodándose mejor en el fino sofá.

"No se como diablos te soporta Signum" En ese instante se abrió la puerta y reveló a una pelirosa.

"Yo también me lo pregunto Testarossa" Fate se giró hacía la recién llegada y sonrió amistosamente.

"Las odio" Hayate las miró feo, aunque al ver a Signum sintió su corazón doler. "¿Qué hace aquí?"

Signum y Fate se rieron por aquel berrinche, para después darse un abrazo amistoso. "Es bueno saber que has regresado a ser tú" La pelirosa le apretó un hombro

"Yo también Signum" Fate le guiñó un ojo.

"¿Qué haces aquí?" Cuestionó Hayate, mirando seriamente a la pelirosa.

Ese gesto lo notó la rubia y enseguida supo que su amiga estaba enojada con Signum. "¿Y ahora que habrá pasado?" Se preguntó curiosa.

"Vine a hablar contigo" Signum se acercó a su chica.

"Pues te puedes ir yendo porque no tengo ganas siquiera de verte" Hayate se levantó y se dirigió al escritorio de Fate y tomó otros documentos.

"No puedes evitarme toda la vida" Signum se acercó a ella y la tomó por el brazo.

"Si puedo y lo voy hacer hasta que me dejes en paz" Hayate se soltó bruscamente. Fate estaba de espectadora sin saber que hacer, pues no sabía que había paso entre esas dos.

"No lo voy hacer, yo te amo y lo sabes" La pelirosa tomó a la castaña por la cintura acercándola a ella.

"Esto esta interesante" Comentó Fate sentándose ahora ella en su sofá, mientras seguía atenta a la escena.

"¡Eso no es cierto! Si me amaras no me hubieras engañado" Las lágrimas empezaron a brotar de sus zafiros y Fate al verla así decidió intervenir.

"Signum, ¿Cómo es eso de que la engañaste?" Fate la miraba fríamente.

"No es lo que parece Testarossa, lo juro. Yo jamás lastimaría de esa manera a Hayate; aquella mujer solo intentaba separarme de ella para que su hermano pudiera conquistarla" La rubia ahora si estaba muy perdida en el tema, miró con confusión a la pelirosa y esta entendiendo que Fate no sabía a que se refería decidió explicarle.

"¡Mentirosa!" Gritó dolida la castaña.

La rubia miró a su amiga. "Verás Fate, hay una chica llamada Cipha Hückebein ha estado molestándome todo este tiempo. Ella lo único que quiere es que Hayate se fije en su hermano y a mi me mande al diablo" Signum miraba fijamente a la rubia.

Testarossa analizaba cada una de aquellas palabras, intentando encontrar un titubeo. Sin embargo, lo único que encontró fue la sinceridad en aquellos ojos azul profundo. "Si eso es cierto, ¿Por qué no se lo dijiste a Hayate antes?"

"Porque pensé que podría hacer esto sola, pero ya me di cuenta que no" La pelirosa miró el suelo.

"No me gusta meterme en problemas amorosos de los demás, pero Hayate es mi mejor amiga y confidente desde que las dos conocimos a Ginga. Pero verla llorar de esa manera, hace que quiera romperte la cara" Burdeos miraban con reproche a la pelirosa.

"Lo sé, recuerdo que me advertiste que si la hacía llorar pagaría caro" Hayate se sorprendió un poco con eso, ya que no creía que Fate fuera tan protectora con ella. Miró a su amiga unos instantes, notando la furia contenida.

"Hayate… ¿Tu… viste algo?" A Fate le costaba preguntar eso, pues el tema era delicado y más si aquella pareja llevaba cuatro años de relación.

"Signum se estaba revolcando con aquella zorra en mi casa" Las palabras salieron tan dolorosas que el corazón de Fate lo sintió. Hayate comenzó a llorar nuevamente, dejando caerse al piso.

La pelirosa quiso acercarse a ella y pedirle disculpas por lo sucedido. Sentía su propio corazón romperse, detestaba ver frágil a aquella hermosa castaña; al ver esas lágrimas se odió por caer tan bajo y arruinar su única felicidad por las tentaciones de aquella mujer ruin. "H-Hayate"

"No te atrevas a tocarla" La voz firme y demandante de Fate paró las acciones de la pelirosa. Sorprendiéndola por ese tono que nunca le había escuchado.

Fate apretaba sus puños fuertemente, intentando no írsele encima a Signum; había confiado en ella plenamente y ahora veía como le destrozaba el corazón a su amiga. Hayate era como una hermana más para ella y si la dañaban saldría en su defensa. "Quiero que te largues de la empresa ahora mismo. No te quiero volver a ver cerca de Hayate nunca más, ya has hecho suficiente" Fate se puso a la altura de la castaña, besó su mejilla en señal de consuelo y delicadamente fue levantándola del suelo.

Signum no podía hacer nada más que ver como el amor de su vida intentaba parar su sufrimiento, en vano. "¿Qué he hecho? Hayate… mi amor perdóname por ser tan idiota" Lágrimas salían de sus ojos azules, se sentía avergonzada de si misma.

"¿Sigues aquí? Creí haberte dicho que te largaras" Fate sentó a su amiga en el sofá. Después se volteó hacía aquella pelirosa mirándola furiosamente.

"No… debo arreglar esto"

"Mi paciencia tiene un límite Signum, te largas a la buena o te saco a la mala"

"¡No! Debo disculparme con ella"

Fate no respondió más, tan sólo se le fue encima y empezó a golpearla. Signum en acto reflejo empezó a regresar los golpes, intentando darle al rostro de la rubia; pero fallando totalmente pues Testarossa era muy hábil. Hayate rápidamente se levantó e intentó separarlas, fallando en el intento. Salió rápidamente diciéndole a Shari que llamara a Lindy para que la ayudara. Chrono que estaba cerca, intervino. Entró en la oficina viendo como su hermana y Signum tenían una pelea reñida.

"¡¿Qué demonios les pasa?!" Gritó el peliazul intentando quitar a Fate de encima de Signum.

"¡¿No te quiero cerca de ella me oyes?!" Fate sintió una patada en su estómago. Signum invirtió las posiciones quedando ella encima.

"¡Quiero arreglar las cosas, maldición Testarossa!" Signum regresaba los golpes nuevamente, dándole esta vez en la cara a la rubia.

"¡¿Arreglar?! ¡Arruinaste todo con tus bajas pasiones! ¡CREI QUE ERAS DIFERENTE!" El puño de la rubia dio en la nariz de la pelirosa.

"¡BASTA FATE!" Chrono intentaba inútilmente separarlas.

Lindy apareció en ese momento, enfurecida por lo que Shari le había dicho. Se sorprendió mucho al ver a su hija tan cabreada. Lo suficiente para ver que Signum estaba perdiendo la partida. Sus ojos se posaron en Hayate, que tenía su rímel corrido de tanto llorar. "¿Qué esta pasando aquí?" Inquirió con autoridad.

Fate al ver a su padre se calmó y dejo a la pelirosa en paz. Chrono la sujetó fuertemente y la alejó de la otra chica. "Cálmate Fate" Susurró el peliazul.

Nadie le contestó a la peliverde, así que rápidamente se acercó a Signum y la levantó. "Hice una maldita pregunta. ¡¿Qué demonios pasa aquí?!" Gritó, soltándola.

"Signum lastimó a Hayate de una manera cruel… y es algo que no voy a permitir" Lindy observó a su hija confundida. Pero antes de preguntarle el porque decía eso, se giró hacía una Shari angustiada.

"Por favor que nadie nos moleste" La secretaria entendió y sin más salió cerrando la puerta tras ella. Una vez a solas, la peliverde le hizo una seña a Chrono para que soltara a su hermana. Fate al verse liberada, suspiró y se fue junto a su amiga castaña.

"Lamento el escándalo, Lindy-san" Hayate la miraba apenada.

"Está bien, no te preocupes Hayate. Pero quisiera saber por que estas dos salvajes – señaló a su hija y a Signum- estaban peleando"

"Es por que… Wolkenritter me engañó y Fate-chan sólo quiso alejarla, pero las cosas se salieron de control. De verdad lo siento mucho"

Harlaown se sorprendió al oír eso, pues a Signum la consideraba una gran persona que se merecía a Hayate. En ella vio el potencial para hacer feliz a su hija, porque para ella, Hayate era una hija y la quería demasiado, no por nada se la confió su viejo amigo Graham antes de morir. Su mirada se endureció y miró fijamente a la culpable de que su querida castaña este tan triste. "¿Cómo pudiste caer tan bajo? Te confíe a Hayate y mira como nos pagas"

"Y-Yo… L-Lindy-san… cometí un error y ya lo estoy pagando con el odio de Hayate" A Wolkenritter no se le olvidaba las palabras que una vez Lindy le dijo. "Esa pequeña es mi hija, tal vez no de sangre pero puedo decirte que la aprecio como tal. Confío en que sabrás cuidarla y hacerla inmensamente feliz. No me falles Signum" Irónicamente, eso fue lo que pasó. Le falló a Lindy, a Fate y sobretodo a Hayate.

"Lo que hiciste fue una falta de respeto, además de algo que no se puede perdonar tan fácilmente. Si quieres a mi hija, te exijo que te largues de mi empresa y no vuelvas por aquí. Todo el trabajo que tenga que ver con nosotros me lo mandaras con alguien más. No quiero tu presencia aquí. Reinforce es la indicada para seguir lo demás aquí. Creí que cumplirías tu promesa, pero veo que no es así. Me decepcionas"

Signum sintió como nuevamente las lágrimas volvían a salir de sus ojos. Las palabras de Lindy le dolieron a más no poder. No pudo ver a la cara a ninguno de los presentes. Lindy tenía razón. Los había decepcionado a todos.

Sin más que decir, más que asentir a lo que la peliverde ya le había dicho. Se dispuso a irse, con el corazón roto y la vergüenza marcada en su rostro. Hayate sentía como su alma se iba con aquella pelirosa. Pero no podía hacer nada, ella le había fallado. La lastimó y eso tomaría tiempo en curarse. Se abrazó a Fate, para no ver más a la persona que a pesar de todo seguía amando. Fate la envolvió en un cálido abrazo.

En ese momento entró Reinforce, deteniendo la ida de su hermana. Cuando la peliblanca recibió la llamada de Shari diciéndole que algo había pasado en la oficina de Fate. Rápidamente salió de su casa y fue directo a la empresa. Cual fue su sorpresa al ver a su hermana golpeada y sollozando silenciosamente. Sus ojos se posaron en una rubia que miraba muy mal a Signum, además de unos cuantos golpes en su cara y un labio roto. Después a una Hayate oculta en los brazos de Fate, a Lindy enojada y con semblante muy serio al igual que Chrono. "¿Qué pasó?" Fue lo único que pudo decir.

"Rein, solo llévate a tu hermana. Te veo en dos días a las 10:00 AM, tenemos que hablar de cosas importantes" La respuesta dura y escueta de Lindy no la calmó. Sin embargo, hizo caso y se llevó a la pelirosa.

"Está bien, Lindy-san. Hasta luego" Y sin más, ambas hermanas se fueron de aquel lugar.

"Lo mejor es que lleves a Hayate a casa Fate. Chrono se encargará del problema con los documentos" Lindy tenía cerrados los puños fuertemente, contendiendo la ira.

"Está bien, de todos modos ella me necesita" Fate abrazó una vez más a su amiga.

"Gracias, Fate-chan, Lindy-san, Chrono-kun" Hayate se soltó de su amiga y se abrazó a Lindy.

"Vas a estar bien cariño. Yo estaré para ti siempre" Harlaown besó su cabellera castaña.

"Vamos Fate. Las acompaño al auto" Chrono le dio un leve apretón en su hombro. "A Nanoha-chan no le va gustar verte así" Señaló los apenas visibles moretones y el labio roto.

"Lo sé, se va a enfadar mucho" La rubia suspiró.

Pronto los chicos se fueron hasta el estacionamiento del edificio en un silencio cómodo. A pesar de la situación, Hayate sabía que aquel silencio era porque estaban pensando en como ayudarla. La castaña agradecía tener una segunda familia, siempre sentía en ellos un aprecio hacia su persona desde hace bastante tiempo. Aunque ahora mismo sentía el alma desgarrada.

Fate le quitó la alarma a su auto y caballerosamente le abrió la puerta a su amiga. Hayate le agradeció, se despidió de Chrono con un beso en la mejilla y aun abrazo. Una vez dentro, la rubia también se despidió del peliazul y entró al vehículo. Chrono esperó hasta que el auto arrancó y se perdieron de su vista. "Hoy ha sido un día duro…" Pensó.

En el transcurso de camino a la mansión, Hayate se había quedado dormida; después de llorar y que le doliera la cabeza. Decidió que lo mejor era dejarse llevar por Morfeo tan solo unos instantes y olvidarse que existía Signum Wolkenritter en su vida. Testarossa de vez en cuando observaba a su amiga y notaba la paz en la que descansaba. Por un momento olvidó que había pasado por una pelea con aquella pelirosa, solo para dedicarse a apreciar a la castaña y velar por sus sueños. "Tú cuidaste de mí cuando ella se fue…" Susurró.

Cuando Testarossa diviso su casa suspiró, pues le esperaba una reprimenda por parte de su novia. Pues Nanoha detestaba que usara la violencia para arreglar las cosas, desde lo sucedido con Alicia; la cobriza había dejado bien en claro que no le gustaba que se fuera a los golpes como si fuera un animal salvaje. "Espero no te enojes tanto amor…"

El auto pronto fue estacionado y lentamente Fate salió del auto para no despertar a su amiga. Lo rodeó y con cuidado sacó a su amiga de su lugar, Alicia que se encontraba con Carim disfrutando un poco del sol, volteó al ver el auto de su hermana. Se sorprendió al ver como sacaba a Hayate en sus brazos. Rápidamente se levantó de su lugar y se acercó a su gemela para que le dijera que había pasado. "Fate" Llamó.

La nombrada se giró a verla y Alicia notó el labio roto y moretones. "Por dios Fate, ¿Qué demonios te paso?"

"Me fui a los golpes" Explicó la rubia.

"¿Y lo dices, así como si nada?" Alicia le ayudó a cerrar la puerta del auto.

"Es lo que pasó" Fate empezó a dirigirse a las escaleras de la entrada de la casa.

"Cuando nuestra madre te vea…" Carim se había extrañado del porque Alicia se había alejado tan rápidamente, pero al divisar a Hayate se preocupó y les dio alcance.

"¿Qué le pasó a Hayate-chan?" Las gemelas voltearon a verla.

"Sólo esta dormida…" Alicia acarició hebras castañas.

"Fate-chan, ¿Quién te golpeó?" Ahora fue el turno de Carim de pedir explicaciones.

"Les cuento después, primero llevaré a Hayate a una habitación y la dejaremos descansar" Y sin más que decir, se dispusieron a entrar a la casa; en el recibidor estaba Mariel limpiando y al ver a Fate mal herida quiso gritar, pero Alicia fue rápida y le tapó la boca.

"Tranquila Mariel" Susurró Alicia.

Testarossa pasó de largo y empezó a subir las escaleras yendo por el pasillo izquierdo. Carim que la siguió, le abrió la puerta y dejó que pasara. Fate recostó a Yagami en la suave cama mientras la otra rubia sacaba una manta del armario y se la ponía encima. "Se ve muy cansada, Fate-chan"

"Aún no se desde cuando ha estado así…"

"Lo mejor será llamar a un doctor"

"Por el momento dejémosla dormir…" Asintiendo Carim y Fate salieron de la habitación cerrando la puerta con cuidado.

Nanoha que se encontraba con sus hermanos, sus padres y su suegra. Aun no se daba ni la más mínima idea de que su rubia estaba golpeada. Todos reían felices por los juegos de Sakura; a su abuelo Shiro le había dicho que quería jugar al caballito y este accediendo poco después de quejaba de su espalda. Momoko lo regañó divertidamente, mientras sus hijos de reían a sus costas.

Fate le había preguntado a Carim donde se encontraban Sakura y Nanoha; a lo que la rubia le respondió que estaban en el jardín divirtiéndose. Testarossa algo nerviosa por la actitud de su chica, envalentonada se fue hacía el lugar en donde se escuchaban risas alegres y divertidas. Desde la distancia pudo ver a su hija corriendo detrás de Miyuki y Kyouya. Una sonrisa enorme se le había formado en el rostro, pero solo un momento; pues se convirtió en mueca por el dolor del labio. "Maldita Signum" Resopló.

Nanoha por puro instinto volteó hacía la entrada al jardín observando una figura muy familiar para ella. Inmediatamente se levantó y fue acercarse a su otra rubia favorita. "¡Fate-chan!" Gritó con entusiasmo, el cuál se desvaneció al ver a la nombrada con moretones y el labio lastimado. "¿Pero que te pasó?"

"H-Hola amor" Fate sudaba frio, pues aquellos ojos estaban mirándola seriamente.

"Te hice una pregunta Fate" Nanoha frunció el ceño, odiaba ver a su chica lastimada.

"B-Bueno yo… N-Nanoha… lo que pasa es que… me…" Fate no terminó de explicarse ya que su madre al ver que había llegado su hija, quiso darle un beso de bienvenida.

"Fate Testarossa Harlaown, ¿me puedes explicar porque estas así de golpeada?" Ahora eran dos las que la miraban reprobatoriamente.

"M-Mamá…" La rubia ya no sabía que hacer, pues cuando Precia se le unía a Nanoha, no podía hacer nada.

"Seguimos esperando" Una ceja cobriza se levantó en señal de advertencia.

Testarossa suspiró rendida. "Me agarre a golpes con Signum"

"¿Con Signum? ¿Desde cuando tu y ella son de pelearse?" Inquirió Precia confundida.

"Desde que decidió que era buena idea engañar a Hayate, mamá" La mirada de la empresaria se endureció y oscureció.

Nanoha notó eso, por lo que un poco más calmada, tomó la mano de su pareja. "Fate-chan, lo mejor será hablar de esto en otra parte"

"De acuerdo" Su mano apretó suavemente la de Nanoha.

"Adelántense, yo iré a decirles a Shiro y Momoko que se queden con Sakura-chan" Precia aunque parecía tranquila no lo estaba. Fate mejor que nadie la conocía y sabía que su madre iba a pedirle explicaciones.

La pelinegra se alejó y la pareja empezó su andar hasta el estudio. "¿Hayate-chan, donde esta?" La voz de Nanoha cortó el silencio.

"En una habitación cerca de la de Sakura" Fate le abrió la puerta y dejo que entrara primero.

"Hay que curarte ese labio, otra vez" Nanoha acarició levemente la boca de Fate.

"Perdón por hacerte enojar" Fate tomó aquella suave mano y depositó un tierno beso.

"Hablaremos de eso más tarde, ahora lo que importa es limpiar esa herida y los otros moretones" Nanoha quitó su mano y se dirigió al pequeño baño que había en el estudio. Fate suspiró, su cobriza estaba enojada y tardaría en irse ese humor.

Poco tiempo después entró Precia, la cuál observaba como Nanoha limpiaba las heridas de su hija. Sonrió levemente al ver el amor en los ojos azules de aquella chica. "Espero que esto no vuelva a suceder Fate-chan" Su hija volteó a verla.

"No mamá, es sólo que… no pude contenerme" Burdeos miraron el piso.

"Ya que estamos aquí, explícanos que sucedió exactamente cariño" Precia se sentó enfrente de su hija y de Nanoha.

"Pues, Signum llegó a mi oficina. Nos saludamos como siempre, pero Hayate le reclamó su visita ahí. Yo al principio no intervine, mamá sabes que sus peleas no duran más que horas, así que pensé que eso era. Pero ella empezó a llorar y yo le dije a Signum que me explicara que estaba pasando" Nanoha notaba como su rubia se tensaba.

"Fate-chan, cariño necesito que te calmes. Conozco muy bien tu cambio de humor" Precia estaba seria.

"No puedo mamá, Hayate dijo que había visto a Signum acostándose con una tal Cipha" Nanoha intentando calmarla, empezó acariciar sus hebras doradas.

"No puede ser…." Precia cerró los ojos y dio un gran respiro, calmando sus emociones. "No puedo creer que Signum le haya hecho eso a Hayate-chan, después de cuatro años juntas… que descaro"

"Por eso me le fui encima mamá, no soporte ver a Hayate llorando y empecé a pegarle. Papá llegó después y le dijo a Signum que no la quería merodeando por la empresa"

"Lindy sabe muy bien que hay negocios de por medio" La pelinegra ya se daba una idea de lo que su esposa haría. Así, como imaginaba su estado de ánimo.

"Reinforce se hará cargo de eso, papá hablará con ella en dos días"

"Le dará el puesto que tanto quería Signum ¿verdad?" Precia miró a su hija fijamente.

"Sí, ahora Rein será la nueva jefa de Mercadotecnia"

"Estoy decepcionada…. De nada sirvieron los años de relación… al final sucumbió a los encantos de una…" Precia no quiso ni decir la palabra, después de todo; las presentes se daban una idea.

"Debemos apoyar a Hayate-chan ahora más que nunca, ella me agrada demasiado y quiero ayudarla. Es por ella que yo estoy aquí, así que pienso reconfortarla aunque sea un poco" Para Nanoha era sorprendente lo que había oído, pues en el poco tiempo que conoció a Signum, creyó que era más inteligente. "Las apariencias engañan…"

"Gracias, Nanoha" Fate besó su mejilla.

"No es nada, lo hago con mucho gusto. Pero, ni creas que por esto, te la voy a poner fácil Fate-chan. Te he dicho que los golpes no solucionan nada, aunque en esta ocasión tu solo querías defender el honor de Hayate-chan, eres una gran amiga" La cobriza le sonrió amorosamente y con cuidado la besó.

Al final, Fate y Chrono conversaron con Alicia y Carim ya que les debían una explicación de lo sucedido. Carim no quiso oír más y se fue con Hayate a pasar la noche y reconfortarla. La rubia ya estaba odiando a Signum, pero a la vez se sentía algo culpable, pues fue ella quien las presentó hace tiempo. Alicia estaba furiosa y les dijo a sus hermanos que si se encontraba a Signum, no dudaría en golpearla por ser una imbécil.

Horas después, en otra mansión en Uminari…

En una enorme mansión se encontraba una pareja distinguida y respetable; aunque sola. Los señores Nodoka y Kiyoshi Takamachi se encontraban en su jardín, descansando después de una tarde laboral. A pesar de su edad ambos seguían trabajando, algunas personas decían que era por que les encantaba estar laborando. Otras porque querían hacer más inmensa su fortuna; pero lo que nadie sabía es que ellos trabajaban hasta tarde para evitar la soledad de esa casa. Hace años que no era lo mismo, en ese lugar dejó de habitar el amor y la paz. Desde la ida de Momoko de aquella mansión, los patriarcas sentían una rareza en su ser. Pero, como eran tan orgullosos y testarudos no querían admitir que extrañaban a su hija. Kiyoshi se negaba a llorar y pedirle perdón a su hija, mientras Nodoka evitaba sentirse sola en sus horas de té. Ninguno daría su brazo a torcer a emociones 'tontas' como ellos les decían.

El patriarca se convencía de que si su hija se quiso ir, es porque realmente no los necesitaba en su vida. Pero lo que el hombre no sabía es que su hija esperó por ellos durante años, esperanzada de que entendieran que en el corazón no se manda.

Por su parte Nodoka seguía sin aceptar que su querida hija se haya largado con un don nadie solo por amor. Además, de que traería un hijo al mundo. ¿Cómo lo iban a mantener? ¿De que iban a vivir? La mujer no quería ni imaginarse en las condiciones en las que aquel joven tendría a Momoko. Su frase de auto convencimiento era: "Ella así lo decidió, quiso a un vulgar joven en lugar de apreciar al hombre que le ofrecía un palacio. Quiso migajas y con eso se quedará" Durante años se repitió lo mismo y durante ese tiempo menos se lo creía.

Años sin saber de ella y ahora, ¿Dónde estaba? Nodoka y Kiyoshi habían entendido que su hija realmente estaba enamorada. Por lo que, decidieron buscarla y ayudarla junto al hombre al que eligió para toda su vida. Pero jamás los encontraron, los Takamachi habían contratado a los mejores detectives, pero ninguno supo darles razón.

"Lo siento señores, pero al parecer la tierra se los tragó, no hay ningún rastro de ellos…"

Las palabras que se clavaron en sus almas y las mismas que seguían destruyéndolos.

"Cuánto daño le hemos hecho a nuestra Momoko… mi niña ¿Dónde estas?" Nodoka siempre observaba el cielo, como hace años lo hacía su cobriza.

"Nos equivocamos y por nuestra avaricia le perdimos… somos ruines" Kiyoshi se acercó a su mujer.

"Si tan sólo pudiéramos regresar el tiempo…" Lágrimas salían de aquellos hermosos zafiros.

"Lamentablemente eso no es posible, cariño. Ahora estamos pagando por nuestros propios errores" El semblante del señor Takamachi con el tiempo dejó de ser duro, para ser sólo un amable empresario que escondía su infinita tristeza.

"¿Por qué fuimos tan prejuiciosos? Momoko tenía razón… el dinero no lo es todo en la vida" Nodoka se abrazó a su esposo.

"Estábamos cegados, las vendas se cayeron cuando aceptamos que habíamos lastimado a nuestro mayor tesoro" Kiyoshi no soportó más y dejó salir sus lágrimas.

"Aún… aún tengo la esperanza de que volveremos a verla"

"Lo que daría por saber como está, me encantaría saber si tenemos más nietos"

"Mi corazón me dice que la veremos, sólo debemos ser pacientes Kiyoshi"

"Momoko… tesoro mío, donde quiera que estés. Espero que vuelvas…" La pareja se abrazó y lloraron por un largo rato. Ahora se sentían mejor al admitir su soledad.

"Te volveremos a ver… Momoko… se que así será"

.

.

Al día siguiente… Mansión Testarossa – Harlaown…

Un nuevo día había llegado para toda la familia que habitaba aquel hogar. Después de hablar Precia con Fate, se decidió que Hayate se quedaría a vivir con ellos el tiempo que fuera necesario para que mejorara. Después de un buen rato de dormir, Hayate había despertado desorientada, hasta que Alicia le dijo que estaba con ellos y que ahí se quedaría. La castaña había agradecido por el gesto amable de la familia, recibió los melosos cariños de Precia, aunque no le gustó la llegada de un doctor. Fate le dijo que era porque últimamente se le veía cansada y sus ojeras la delataban. El doctor les había dicho que necesitaba reposo y descansar muy bien, además de que debía comer en sus horas debidas.

Lindy había notado el semblante sorpresivo del doctor mientras revisaba a Hayate, así que cuando el se retiraba, ella lo guio a su estudio para hablar en privado. El doctor le confesó que Yagami llevaba cuatro meses de embarazo, pero que la misma castaña al parecer no lo sabía. Harlaown estaba atónita ante lo que oía, incrédula le había dicho al doctor que eso no era posible, pues no se le notaba el abdomen abultado. A lo que él le explicó, que ella esta en una fase de negación. Más especifico, que no tenía el conocimiento de que llevaba una segunda vida en su vientre. Lindy recibió una receta en la que estaban anotadas unas vitaminas para que el bebé tuviera una buena condición y se desarrollara sin problemas. Además, de recibir indicaciones de que realmente debía descansar, pues no era bueno que no tuviera sus horas de sueño completas.

Así que, siguiendo al pie de la letra las instrucciones, Lindy se encargaría de que Hayate se cuidara y además, de darle la noticia de que sería madre. Aunque la idea de que el bebé fuera de Signum no le agradaba mucho. "Esto empeorará…" Lo sabía, Hayate no aceptaría a Signum de un día para otro, aunque llevara un hijo suyo. Por ahora, la peliverde no diría nada; sólo velaría por la seguridad de su pequeña castaña.

(*o*)

Shiro y Momoko se encontraban en el jardín, conversando animadamente con Precia en lo que esperaban la llegada de Lindy. Ambos padres se estaban llevando de maravilla. Por lo que, decidieron que irían a un buen restaurante a festejar esos lazos de amistad.

"Nos vendría bien una salida en familia, aunque somos demasiados" Dijo Shiro, haciendo reír a las damiselas.

"No nos preocupemos por eso, habrá suficiente espacio" Precia con una sonrisa tomó de su delicioso té.

"¿Será en un lugar elegante? Nosotros no tenemos ropa adecuada" Momoko miraba apenada a la pelinegra.

"Por eso no se preocupen, Precia se encargará de eso" Intervino Lindy, sentándose a lado de su mujer.

"Oh, buenos días Lindy" Saludó Shiro.

"Buenos días Shiro" La peliverde le sonrió amistosamente.

"Damas, bellas como siempre" Lindy miró a Momoko y a su mujer.

"Cuidado Harlaown, soy algo celoso" Bromeó Shiro.

"Jajaja, solo admito la belleza de estas mujeres" Momoko se sonrojó y Precia le pegó en broma a su esposa.

"¿Y de que tanto hablaban eh?" Inquirió curiosa, mientras Mariel le servía el desayuno.

"Pues de la salida familiar" Contestó Precia.

"Eso es maravilloso, es una buena idea. Le hará bien a mi pequeña Hayate" Lindy tomó un poco de su jugo.

"No conozco muy bien a Hayate-chan pero, espero que sus heridas curen poco a poco" Momoko tomó la mano de su nueva amiga.

"Mi esposa tiene razón, todos esperamos que ella pueda seguir adelante y ver que habrá cosas maravillosas que le quiten esa amargura que le causó aquella joven" Shiro miro fijamente a Lindy, entre ellos dos se construyó una agradable amistad. Tenían gustos por las mismas cosas y eso era muy bueno, pues podían salir como buenos amigos a distraerse y así, también dejarles su espacio a sus esposas.

"Gracias a ambos, sé que si Hayate estuviera aquí les daría un abrazo. Esa niña es una confianzuda" Precia rio divertida.

Los padres siguieron hablando de muchas cosas, en particular de las compras que harían ese día. Precia le dijo a Momoko que se irían a escoger los mejores vestidos mientras Shiro y Lindy se iban por un buen traje. Obviamente, que los padres de Nanoha no querían hacer gastar a sus amigos en ellos. Pero la pareja les dijo que no debe darles vergüenza, pues lo que hacían era porque así lo querían. Después de tanta insistencia, Shiro y Momoko aceptaron, siguiendo su desayuno entre bromas.

En otro lado de la mansión, estaban Fate y Nanoha acurrucadas observando la televisión mientras Sakura estaba en el piso dibujando muy alegremente. Arf había llegado y pedido la atención de Nanoha, por lo que esta sonriendo la levantó y puso en su regazo, acariciando su suave pelaje. La rubia besaba las hebras cobrizas de su mujer, sonriendo bobamente al ver que tenía por fin una familia y que su hija estaba mejor al igual que ella.

"Fate-chan, ¿Qué haremos hoy?" Preguntó curiosa la cobriza.

"Bueno, papá me dijo que mi madre quería una comida familiar en un restaurante muy bonito que hay en el centro de Uminari" Fate le sonrió amorosamente.

"Precia-san ya debe tener todo arreglado ¿verdad?" Nanoha sonreía divertida.

"Ya conoces a mamá, ella siempre tan precavida" Ambas rieron un poco.

"Vaya, la parejita esta ya muy acaramelada tan temprano" Dijo Alicia burlonamente.

"Ali-chan, buenos días" Nanoha dejó que la gemela se sentara a su lado.

"Buenos días preciosa" Alicia le guiñó un ojo y la cobriza se sonrojó.

"Alicia…" Advirtió Fate.

"Jajaja, que celosa Fate" La gemela rodó los ojos.

"Nyahaha, hoy te ves más guapa Ali-chan, ¿A dónde vas?" Nanoha quería molestar un rato a su rubia.

"Oh, que bueno que lo notas. Pues pensaba invitarte a salir" Alicia seguía el juego, notando como su hermana fruncía cada vez más el ceño. "Oh dios mío… a ti es fácil tomarte el pelo Fate" Pensó

"¿Enserio?" Nanoha sentía la mano de su chica rodearle la cintura protectoramente.

"Claro, ¿a donde quieres ir?"

"Bueno hay un lugar muy bonito en-" Fate la interrumpió.

"Nanoha no va a ir a ningún lado Alicia, ¿tengo que recordarte que tienes a Carim?" Fate la miraba feo.

Alicia no pudo más y se soltó a reír igual que Nanoha, Testarossa las miraba curiosa por su repentina risa. "¿De que se ríen?"

"Fate-chan, Ali-chan y yo solo estábamos bromeando para ponerte celosa" Respondió Nanoha.

"Muy graciosas" Fate soltó a su chica y se dispuso a levantarse. Pero la mano de Nanoha no la dejó.

"No seas enojona cariño"

"Se burlan a mi costa"

"Pero era para reírnos un ratito" Alicia pestañeaba inocentemente.

"Si mi amor, además sabes que Ali-chan y yo somos amigas. Yo te amo a ti" Al ver ese sonrojó tan bonito, Fate sintió su corazón latir más rápido y sin más regresó a su lugar, besando a su chica.

"Yo te amo más" Sonriendo se dieron un beso esquimal.

"Ok… mucha azúcar… sufro de diabetes" Alicia hizo una mueca graciosa haciendo reír a la pareja.

"Tonta" Nanoha le aventó un cojín.

"¡Hey!" Se quejó Alicia, regresándolo. Así empezó una guerra de almohadazos entre las gemelas y Nanoha. Reían divertidas, mientras aventaban los cojines. Sakura y Arf se habían quitado para protegerse de las adultas. Tan sólo observaban entretenidas la escena.

Carim que había estado en la cocina, se sorprendió al ver plumas en toda la sala. Observó a una Alicia golpeando a su hermana, a Nanoha encima de la gemela intentando quitársela de encima a Fate. A su sobrina riendo mientras Arf ladraba alegre. "Dios mío…" Susurró al ver el desastre.

Kyouya, Chrono y Miyuki que habían estado tomando un poco de sol, ahora estaban a lado de Carim, presenciando la escena. Entre divertidos y curiosos por ver que haría Precia cuando viera sus cojines destrozados. Hayate que había escuchado jaleo, bajó a ver que pasaba y cuando divisó a las gemelas y a Nanoha se rio a más no poder. Definitivamente todos ellos eran su medicina en contra de la tristeza. Los demás al verla le sonrieron y le dijeron que se acercara. Precia iba en ese momento entrando a la casa, iba encantada yendo a la cocina hasta que vio como ciertos chicos se reían de algo que ella no alcanzaba a ver, curiosa fue a asomarse y su sorpresa fue ver su sala destruida.

"¡Niñas! ¿Qué creen que hacen?" Les llamó la atención, aún atónita por la barbaridad que habían hecho.

Nanoha, Alicia y Fate dejaron de jugar y miraron a todos los presentes. Sus sonrisas se desvanecieron al ver el ceño fruncido de Precia. "Estamos en problemas" Susurró Alicia.

"M-Mamá, n-no es lo que parece" Alicia miraba a su madre con temor.

"¿Qué no es lo que parece? Me han arruinado mis cojines" Ahora la pelinegra tenía un puchero en su rostro.

"Lo sentimos Precia-san, nos dejamos llevar" Explicó Nanoha.

"Nanoha tiene razón mamá" Fate abrazó a su chica.

"Esto saldrá de su bolso gemelas Testarossa" Precia entrecerró los ojos.

"Esta bien…" Dijeron ambas, haciendo reír a los demás.

"Todos me han alegrado la mañana" Comentó Hayate feliz.

"No estaría mal un abrazo grupal" Nanoha se acercó a la castaña y la abrazó tiernamente. Yagami se había sorprendido por esa calidez, sus lágrimas inconscientemente empezaron a brotar y se aferró a aquel cuerpo. Precia sonrió y se unió al abrazo siendo seguida por los demás.

"No estas sola, Hayate-chan" Le susurró la cobriza.

"Gracias a todos" Lindy, Momoko y Shiro admiraban la escena para después terminar de unir a todos.

"Somos familia todos aquí. Así que, espero este día podamos divertirnos y alegrar a Hayate-chan aún más" Nanoha se separó de su amiga. "Cuentas conmigo"

"Ahora se porque Fate-chan te quiere tanto. Eres muy dulce Nanoha-chan" Yagami tomó su mano.

"¡Se han olvidado de nosotras!" Reclamó Sakura, junto al ladrido de Arf. Todos los presentes voltearon a verla y entre risas cada uno la abrazó.

Lindy observaba a Hayate, tenía que decirle pronto sobre su embarazo. "Te estoy odiando Signum…"

(*o*)

Horas más tarde, todas las chicas se habían reunido para irse de compras y lucir sus mejores ropas. Precia estaba feliz de tener un momento de felicidad a lado de grandes personas, la pelinegra le había dicho a su esposa que se irían por caminos separados; pues a veces si no era ella, eran sus gemelas las desesperadas. Lindy aceptó con mala cara ya que ella quería ir con su mujer, pero esta no estaba dispuesta a recibir su compañía por lo que se dividió el grupo. Precia se llevó a Momoko, Nanoha, Hayate Miyuki, Carim y la pequeña Sakura. Mientras Harlaown se llevó a Fate, Alicia, Chrono, Shiro y Kyouya.

Ya que tenían tiempo de divertirse un rato para conocerse mejor, Lindy le decía a Shiro que era mejor sin las chicas, pues pensándolo bien no quería cargar bolsas. El castaño se había reído de buena gana, afirmando lo dicho por su nueva amiga. Tanto ese grupo como el otro estaban divertidos de pasar un buen rato.

"Muy bien, creo que deberíamos comprar primero la ropa de Sakura-chan, ¿no creen chicas?" Precia iba en medio de todas. Los chicos que pasaban cerca de ellas no perdían el tiempo de coquetearles, haciéndolas reír.

"Es lo mejor, además creo nos tardaríamos menos" Nanoha llevaba cargando a la niña.

"¡Y después un helado!" Dijo una entusiasmada Sakura.

"Si cariño, nos da tiempo" Momoko besó la mejilla de su nieta.

Las chicas cruzaron la calle tranquilamente, recibiendo más halagos. Pronto dieron vuelta en una esquina para poco después divisar una tienda de Zara. Entusiasmadas, rápidamente entraron. Momoko y Miyuki observaban todos los rincones, embelesadas pues había ropa muy agradable.

"Bienvenidas ¿Puedo ayudarlas en algo?" Preguntó una trabajadora.

"Si, queremos ropa para mi nieta; sería tan amable de llevarnos a la sección de niños" Pidió amablemente Precia.

"Claro, síganme por favor" La bella chica guio a todas hasta la tercera planta de la tienda. "¿Cuál es el tipo de ropa que desea?"

"Nanoha-chan, ¿tu cual crees que sea la indicada?" Precia miró a su nuera.

La cobriza observó los alrededores buscando la ropa adecuada para la pequeña que seguía en sus brazos. A la distancia, un pequeño vestido rojo llamó su atención, por lo que sonriendo decidió que ese era el indicado. "El vestido rojo de ahí es el adecuado" Su mano señaló el pequeño maniquí.

La bella trabajadora sonrió al buen gusto de aquella cobriza, que parecía más extranjera que japonesa. "Entonces déjeme mostrárselo"

Siguiéndola nuevamente, todas pudieron observar que el vestido era muy lindo y de una tela muy fina. Precia sonrió. "Nanoha-chan tiene muy buen gusto…"

Momoko observó a su hija con detenimiento, le sorprendió que fuera buena en fijarse en moda y lo que era apropiado llevar. Ella tenía el mismo instinto, pues Nodoka le había enseñado todo sobre ropa. "Heredaste ese instinto…" Sonrió.

La chica tomó el vestido y se lo extendió a la bella cobriza. "Déjeme decirle que es un color agradable y que combinaría muy bien con el tono de piel de su hija"

"Sí, tiene razón" Nanoha bajó a la pequeña. "¿Qué te parece cielo?"

"Me gusta, es bonito" Su voz suave hizo sonreír tiernamente a la trabajadora.

"Entonces vamos a probártelo"

"Disculpe que interrumpa, pero por la noche hará algo de frío; le recomiendo unas medias negras y un abrigo que se le encantaran"

"De acuerdo" Nanoha regresó la sonrisa y dejó que la chica fuera por algunos pasillos para después traer con ella unas pequeñas medias negras junto a un abrigo color negro muy lindo, además de unos zapatos bajitos del mismo color.

"Aquí tiene" Le dio las cosas.

"Gracias. Bueno, Sakura-chan vamos a probarte todo esto ¿de acuerdo?"

"¡Si, mami!" La niña tomó la mano ofrecida y juntas se fueron a un probador que había cerca. Las demás mujeres se sentaron en un sillón, esperando la salida de las chicas. Conversaban entre ellas, contentas.

Minutos después una hermosa Sakura salía luciendo un lindo vestido junto al abrigo y medias. Precia sonrió maravillada igual que Momoko. Miyuki y Hayate no perdieron tiempo y le sacaron varias fotografías.

"Estas lindísima cariño" Momoko la cargó.

"Gracias, abuela" La niña le dio un beso.

"Entonces está decidido, nos lo llevamos" Le dijo la pelinegra a la chica.

"Muy bien, enseguida se lo daremos"

Una vez hecha la compra, todas salieron de la tienda. "Ahora nos toca a nosotras" Hayate se colgó del brazo de Miyuki y Nanoha, Carim meneó la cabeza divertida.

"Entonces empecemos a buscar" Asintiendo en acuerdo, siguieron su camino.

Por otro lado, estaba el grupo de Harlaown; observando los diferentes tipos de trajes. Hubo más de una ocasión en la que varias chicas intentaron ligar con ellos, pero solo reían y seguían su camino, divertidos de lo que algunas chicas locas podían decir. "¿Qué les parece si entramos y nos probamos alguno?" A Fate le había llamado la atención un conjunto de terciopelo con adornos de piel en los bolsillos y solapa de muesca.

"Entremos" Chrono abrió la puerta y pronto todos estuvieron dentro.

Las trabajadoras de aquella tienda los habían visto hace varios minutos, contentas de que se decidieran a entrar no perdieron la oportunidad de ir a 'ayudarles' en su elección que a su parecer era por un traje.

"Bienvenidos, ¿en que les puedo ayudar?" Dijo una rubia de cuerpo escultural.

"Bueno, nosotros queríamos ver los trajes; tenemos una comida en unas horas" Respondió Lindy, sonriendo como si nada.

"Escogieron la mejor tienda. Permítanme guiarlos hasta donde hay más conjuntos que pueden interesarles" La rubia atractiva miraba de manera apreciativa a Lindy.

"De hecho, yo quisiera probarme aquel" Fate señaló el traje que llamó su atención.

"Yo me encargo de dárselo" Intervino una peli roja interesada en ella.

"De acuerdo, entonces por favor siga a mi compañera" La rubia siguió su camino.

"Déjeme decirle que tiene buen gusto" La peli roja coqueteaba.

"Gracias" A Fate no le hacía gracia lo que aquella señorita hacía, por lo que se mantenía firme y sin deseo siquiera de mirarla por completo.

"Aquí tienes, ahora te llevaré al probador" La rubia solo asintió y se dejó guiar. "Si necesitas ayuda, avísame" La peli roja le guiñó el ojo.

Testarossa sólo asintió y sin más entró a probarse el traje. Por precaución había cerrado la puerta con seguro ya que intuía que aquella atrevida chica intentaría entrar. Sin tanta prisa se quitó su ropa y se probó aquel atuendo. Mientras ella se cambiaba, en otro lado de la tienda, los demás estaban decidiéndose por cual llevarse. Chrono había sentido que alguna de las 'trabajadoras' le había tocado el trasero, pero como eran varias las que estaban con ellos, no supo definir quien había sido la loca. "Dios mío…. Donde vinimos a meternos…"

"Yo me llevo el de corte italiano" Alicia lo tomó y sin más se fue a probárselo sin hacerle caso a las chicas hermosas.

"Yo este" Lindy se fue atrás de su hija.

"Date prisa en escoger papá" Kyouya también se fue.

Shiro estaba teniendo problemas para escoger, pues el único traje que había usado fue cuando se casó con su adorada Momoko. Chrono lo observaba divertido, decidido a ayudarlo. El peliazul vio un traje azul oscuro con corte cruzado, con un perfil de seis botones y solapa ascendente, además de unas rayas finas. "Este es el indicado para usted, Shiro-san"

El castaño observó el atuendo y sonrió. Le había agradado la ayuda del chico, asintiendo lo tomó y se dejó guiar por una chica. Al final Chrono se llevó uno totalmente negro e igualmente de corte cruzado. Cuando todos se probaron su ropa, decidieron que era el adecuado. Sin más, pagaron por ellos y rápidamente salieron de la tienda. Pues aquel lugar parecía jaula con leonas dentro.

"Bueno, ya tenemos la ropa. ¿Qué hacemos ahora?" Chrono observaba su reloj, les quedaba un poco de tiempo.

"Vamos a casa y tomamos unos tragos" Ofreció Fate.

"Hecho" Lindy le sonrió a su hija y todos subieron a los autos dispuestos a regresar a la residencia.

Unos helados, unos tragos y a hora todo mundo estaba arreglándose para la comida. Las chicas había llegado unos minutos después de los chicos, sorprendiéndose en encontrarlos bebiendo, mientras reían quien sabe de que. Precia les dijo que era mejor irse a arreglar o se les haría tarde. Fate bromeando les dijo que era lo mejor, porque ellas tardaban más. Su madre le dio un ligero golpe en la cabeza por irrespetuosa. La rubia sólo se rio y junto a su mujer e hija se dispusieron a darse prisa.

Hayate se llevó a Carim, mientras Alicia se iba a su habitación a cambiarse relajadamente. Amy había llegado lista y preparada para la reunión recibiendo muchos halagos de la familia, sonrojándola en el proceso. Por lo que ella cambiaría a su sobrina.

"Fate-chan, ¿podrías ayudarme?" Nanoha señalaba el cierre de su vestido.

"Claro, preciosa" Fate se acercó a ella, depositó suavemente un beso en esa hermosa espalda y después le ayudó con el vestido.

"Gracias" Nanoha se volteó a verla.

"De nada, te ves hermosísima mi amor. Me he enamorado de nuevo" Fate miraba detenidamente a su mujer. Aquel vestido le realzaba más sus deliciosas curvas.

"Tú no luces nada mal" Nanoha le acomodó la corbata.

"Espero estar a tu altura" Fate se dejaba acomodar el saco.

"Nyahaha, que cosas dices Fate-chan" La cobriza le dio un beso.

"Te amo" Dijo la rubia abrazándola tiernamente.

"Yo también te amo Fate-chan" Se quedaron unos momentos así, sintiendo el calor que desprendía el cuerpo de la otra.

TOC TOC TOC

Unos golpes en la puerta hicieron que se separaran. Con una sonrisa amorosa, Fate fue a abrir. "¡Hola, papi!" Sakura se abrazó a la pierna de la rubia.

"Princesa, hola" Fate la cargó.

"¿Me extrañaste?" La pequeña infante hacía un lindo puchero.

"Mucho, pero ya que estas aquí. Me siento mejor" Fate besó sus mejillas y después la bajo. "Luces hermosa, princesa"

"Mami dijo que te gustaría"

"Y así es, ahora ve con tu madre" La niña asintió y se dirigió a la cobriza.

"Sakura-chan, hoy eres la anfitriona" Nanoha se hinco.

"¿Qué es eso mami?"

"Nyahaha, significa que hoy luces mejor que todos nosotros"

"¡Yay!" Fate y Nanoha rieron por el entusiasmo de la pequeña.

"Vaya vaya, pero ¿de que revista saliste tu extraña?" Amy miraba a la cobriza.

"De ninguna Amy" Nanoha le guiñó un ojo.

"Mentirosa" Ambas rieron divertidas.

"Luces muy guapa Amy" Aludió Fate.

"Gracias querida, tú igual" La castaña se colgó de su brazo.

"Ya es hora de irnos, nos están esperando" Avisó.

"Entonces no los hagamos esperar más" Fate tomó la mano de su novia y esta de Sakura.

En la primera planta ya estaban todos, esperando tranquilamente a las faltantes. Sonrieron al ver como siempre aquella parejita lucía despampanante. Momoko sonrió orgullosa de su hija, Nanoha se veía hermosa y desprendía elegancia por todos lados. Shiro también sonreía, expectante de ver a su hija tan feliz.

"Ya estamos todos, es hora de irnos. La limosina nos está esperando" Lindy guio a su mujer y le abrió la puerta de la casa. Todos se despidieron de Mariel y se dirigieron al vehículo. La comida sería en un restaurante llamado Albergo e Ristorante Real Castello, Piamonte. Lo que nadie se esperaba era que pasaría algo que les dejaría un sabor amargo a todos, pero más a Momoko y Shiro.

La limosina llegó pronto a su destino, Zafira ayudó a bajar a las damiselas. Recibiendo un amistoso gracias. Lindy le dijo que le llamaría para recogerlos. Así que asintiendo, se fue. Dejando a una familia grande frente a uno de los mejores restaurantes.

"Es muy lindo" Comentó Momoko, observando la fachada del lugar.

"Si que lo es" A Shiro le llegó el aroma de la comida italiana.

"Siento que estamos en Italia nuevamente" Kyouya admiraba el lugar.

"Parece que ese chico es más italiano" Lindy miraba al castaño.

"No se le puede hacer nada" Shiro rio.

Todos se acercaron al maître, Lindy le dijo que tenían reservación a su nombre. Enseguida el camarero experto, los guio hasta sus mesas reservadas. "Espero sea de su agrado"

"Es perfecto, gracias" Precia sonrió y se dispuso a sentarse igual que los demás.

"Por fuera es bonito, pero por dentro también lo es" Miyuki observaba el techo, en donde estaba plasmado Venecia.

Un mesero exclusivo para ellos, llegó pronto y elegantemente les dijo que platillo les parecía conveniente disfrutar. Aunque de vez en cuando miraba a todas las señoritas y no podía creer lo hermosas que eran todas. Fate se dio cuenta de eso y frunció el ceño. Odiaba que miraran de esa forma a sus acompañantes.

"Espero que el mirar de más no sea parte de su trabajo" Su voz sonó fría y el mesero se avergonzó por ser descubierto.

"P-Perdóneme"

"Que no se vuelva a repetir" Fate ni lo miró, sólo se dedicó a ponerse la servilleta en las piernas.

"Fate-chan, por favor cálmate" Le susurró Nanoha.

"No me gusta que las mire como si fueran solo carne" La rubia miraba aquellos maravillosos ojos.

"Mi amor, déjalo. Ninguna de nosotras le está haciendo caso" Nanoha besó su mejilla y le sonrió de esa manera que hacía que Fate perdiera conciencia de lo demás.

"Está bien" Besó a su cobriza y no dijo nada más.

"¿Cuál es el platillo que nos recomienda?" Preguntó Lindy, seriamente. Precia rodó los ojos. "De tal palo… tal astilla"

"B-Bueno, les recomiendo la especialidad de la casa; consiste en pasta con salsa caliente de anchoa y bistec al vino Barolo. También pueden probar las alcachofas marinadas con aceite de oliva, vino y hierbas"

"¿Cuál eligen familia?" Preguntó Precia.

"La pasta" Dijeron todos y después se soltaron a reír.

"Enseguida se les traerá su pedido" El meso hizo una reverencia y se fue rápidamente de ahí.

Mientras sus platillos eran preparados, la familia contaba lo que les pasó en el transcurso del día. Se reían tan entusiasmados que llamaban la atención de los demás clientes. Los que sonreían al ver una extensa familia compartir la mesa sin peleas. De uno momento a otro, una pareja distinguida llegó a ese mismo restaurante. El maître al verlos, pronto los guio a su mesa de siempre. Nodoka se quitó su abrigo y se sentó, seguida de Kiyoshi.

Unas sonoras carcajadas llamaron la atención de los señores Takamachi, sin embargo no miraron más que unos segundos a los individuos no reconociéndolos, pues varios meseros les tapaban la vista. "Mira querida, al parecer vino una familia grande" Comentó Kiyoshi.

"Eso veo, parecen divertirse" Nodoka sonrió.

"Buenas tardes señores Takamachi, ¿Qué desean comer?" Preguntó uno de los tantos meseros.

"Buenas tardes chico, queremos la especialidad de la casa" Contestó Kiyoshi.

"Muy bien, ¿Vino tinto o blanco?"

"Tinto por favor" Nodoka le sonrió pero antes de que el mesero se fuera, tuvo la curiosidad de preguntar quien era aquella familia. "Disculpa, ¿Sabes quienes son ellos?" Señaló a la mesa grande.

El mesero volteó a ver quien señalaba. "Oh, son la familia Testarossa Harlaown y sus acompañantes"

"¿No sabes quienes son?"

"No, lo siento. Sólo sé que son familia todos, al parecer celebran una unión"

"¿Unión?" Kiyoshi miró al mesero.

"Sí, al parecer algún miembro de la familia se va a casar"

"Oh, ya veo"

"Si no necesitan nada más, me retiro" El mesero hizo una reverencia y se fue.

"Creo que deberíamos ir a felicitarlos, ¿no crees Nodoka?"

"Si por supuesto, vamos" La cobriza sentía su corazón latir fuertemente y no sabía por que.

Poco a poco se fueron acercando a aquella mesa, apreciando mejor a Precia y Lindy. Desde el ángulo en que estaban no podían divisar los rostros de los demás, aunque aquellas cabelleras rubias sabían eran las gemelas. "Buenas noches" Saludó Kiyoshi.

Todos en la mesa guardaron silencio y voltearon a verlo, Nanoha se sorprendió al ver quien era, pues aquella mujer estaba en una foto que su madre guardaba celosamente. "No puede ser…" Pensó.

Nodoka al verla, sintió como el corazón dejó de bombear. Aquella joven era tan parecida a su hija. Shiro se levantó rápidamente y miró con furia a aquellas personas. Lindy también se levantó y tomó por el hombro a su amigo. Momoko se tensó y no supo reaccionar, tenía enfrente a sus padres. Aquellos que nunca la buscaron y le dieron la espalda. Kyouya y Miyuki se acercaron a su madre, intentado hacerla entrar en razón.

"M-Momoko…" Kiyoshi miraba a su hija expectante.

"Nodoka, Kiyoshi ¿Qué hacen aquí?" Precia los miraba sorprendida.

"V-Veníamos a…. Cenar" Nodoka seguía sin dejar de ver a Nanoha.

"Fate-chan…" Nanoha tomó la mano de la nombrada dándole un apretón.

"Nanoha, mi amor tranquila" Fate sabía que ese día llegaría, pero no se imaginó que sería en aquel lugar. "Esto no puede estar pasando…"

Alicia, Chrono, Carim, Amy, Hayate y la pequeña Sakura no sabían que estaba pasando. Pero por el ambiente tenso, sabían que no era nada bueno.

"Momoko… hija" Nodoka iba acercarse a ella pero Shiro se lo impidió.

"No se le acerque… suficiente daño le ha hecho"

"Muchacho… por favor" Rogó Kiyoshi, sorprendiendo al castaño.

"Ma…má" Momoko seguían sin saber que hacer.

"Cariño, no sabes como te hemos extrañado" Shiro se hizo a un lado y dejó que la señora se acercara a su esposa.

Los hermanos Takamachi miraban la escena, no sabían que hacer. No se esperaban eso y mucho menos en un día tan feliz para todos ellos. Nodoka besaba el rostro de su hija, mientras las lágrimas salían de sus zafiros. Kiyoshi también se acercó y la abrazó como hace tiempo no lo hacía.

"¿Dónde estabas, tesoro mío?" Hace tiempo que Momoko no escuchaba ese apodo por parte de su padre.

Momoko no respondió, tan solo los miraba; notando que la edad se hacía más presente en ellos. Su madre ya no tenía esa helada mirada y el semblante de su padre era diferente. "¿Mamá?" Kyouya sacó de sus pensamientos a Momoko.

Nodoka volteó a verlo, ese chico era parecido a su padre, al igual que la otra castaña. "Tuviste más hijos, cariño" la matriarca quiso acercarse a ellos, pero los mismos se alejaron.

"No se acerque" Kyouya tenía el ceño fruncido.

"Pero… son nuestros nietos" Nodoka dio otro paso y fue el mismo que retrocedieron ellos.

"Nosotros no tenemos abuelos" Miyuki intentaba no ver aquella mirada triste en la que se decía ser su abuela.

"Aceptamos todo el mal que le hicimos a sus padres, pero ahora somos muy diferentes" Kiyoshi miraba a Nanoha.

La cobriza menor le retiró la mirada y se escudó en Fate. La rubia la abrazó para reconfortarla, mientras Sakura se abrazaba más a su madre. "¿Mami, estas bien?"

"S-Sí, cariño" Nanoha le sonrió como pudo, aunque tenía más ganas de llorar.

"Fate-chan, ¿tu y… mi nieta son pareja?" Preguntó Kiyoshi.

"Sí lo somos" Fue la única respuesta de la rubia.

"Pequeña, ¿Por qué no quieres verme?" El patriarca miraba con tristeza a su nieta.

"U-Usted no es nada de mi" Nanoha intentaba retener el llanto pero no podía.

"Tranquila mi amor, por favor no llores Nanoha; me rompes el corazón" Susurró Fate a su amante.

"Por favor… por favor váyanse" Pidió Momoko.

"Momoko…" Nodoka no sabía que más hacer, tenía a su hija enfrente y lo que más quería era tenerla entre sus brazos y llorar junto a ella y pedirle perdón.

Shiro observaba a sus suegros y notaba que estaban sinceramente arrepentidos, fueron años los que no se veían. Su esposa les lloró muchas noches, siempre deseando que ellos la buscaran y aceptaran su amor. Verlos ahora, provocaba en él una lástima. Después de todo, seguían siendo los padres de su mujer, no podía dejarlos de lado por mucho daño que les hayan hecho.

"Lo mejor es hablar, pero no aquí" Su voz llamó la atención de los Takamachi.

"¿Shiro?" Momoko lo miraba extrañada.

"Son tus padres cariño, a pesar de todo lo son. No puedes simplemente olvidarte que ellos fueron lo que te dieron la vida" El castaño le sonrió.

"Lo mejor será ir a casa" Precia se levantó.

"Ahí será un buen lugar para hablar" Lindy los miró y después se alejó para llamar a Zafira y fuera a recogerlos.

Sin más que decir, pagaron la cuenta y se fueron. El silencio era sepulcral, nadie decía nada, ni miraban a nadie. Nanoha no soltaba a Fate y Sakura no soltaba a su madre. Precia y Lindy se dieron la mano dándose un apretón.

Momoko y Shiro iban abrazados, intentando reconfortarse después de ver a los padres de la cobriza. Kyouya y Miyuki miraban hacía afuera, notando como el auto de sus abuelos los seguían.

Cuando llegaron, todos bajaron y se dirigieron a la sala, ahora ya recogida y pulcra por Mariel. "Lo mejor será que los dejemos hablar solos" Lindy sabía que ese tema era sólo con la familia Takamachi, no podía hacer nada, sólo esperar a que la reunión termine.

"Papi, yo quiero quedarme con mamá" Sakura se aferró a la cobriza.

"Princesa, tu madre tiene que hablar de cosas que solo adultos pueden entender" Fate le sonrió levemente. Ella tampoco quería alejarse de su amor, pero ese tema solo correspondía a ellos.

"Cielo, no te preocupes; voy a estar bien. Te prometo que después dormiré contigo" Nanoha besó sus hebras doradas.

"Esta bien" Sin mucho ánimo, la pequeña se fue en brazos de Fate; quien le dio un beso a Nanoha y se fue con su hija.

Una vez solos, decidieron que ya era momento de aclarar las cosas y dejar el pasado atrás.

"Les hicimos daño… dejamos que nuestra hija se fuera, cometimos el error de alejarla de nosotros durante muchos años. Estamos arrepentidos por todo lo causado, muchacho; eres un gran hombre. Haz cuidado de mi hija como yo no lo hice, tienes mi admiración. Lamento haberte golpeado" Kiyoshi miró sinceramente a Shiro.

"Sabe, yo llegué a odiarlos por haber lastimado a Momoko; ella siempre les lloraba y tenía la esperanza de que ustedes la buscarían. Pero, eso nunca pasó; con el paso del tiempo ese odio se me fue olvidando, porque si no fuera por ustedes yo no la hubiera conocido. Hace tiempo que yo le perdone el haberme golpeado e incluso que su esposa me denigrara por no tener el suficiente dinero para darle un palacio. Pero como ahora puede ver, Momoko esta bien, al igual que mis hijos" Los hermanos, miraban a su padre.

"Momoko tenía razón en una cosa…. El dinero no lo es todo en esta vida, mi hija siempre ha sido una mujer sencilla y muy amable. No supe valorarla como lo que es, mi hija. Estoy arrepentida y quiero que ambos me disculpen. No quiero seguir así, quiero estar con Momoko y disfrutar lo que me resta de vida con ella y mis nietos" Nodoka observó a cada uno de ellos.

"Mamá, papá; yo… al principio no los quería ni ver, ustedes no me entendían y siempre buscaban el modo de que yo aceptara casarme con Henry. Me vieron como objeto y no como su hija, me lastimaron demasiado y me costó mucho perdonarlos. Sinceramente yo no esperaba verlos de nuevo, mis esperanzas estaban muertas conforme pasaron los años. Mis hijos me preguntaban por ustedes, pero jamás les pude decir algo. Me dolía hacerlo… no se como sentirme ahora que están frente a mí. Mi mayor temor era verlos de nuevo y que quisieran quitarme a mis hijos"

"Te infundamos un miedo y no sabes lo apenados que estamos por ello. Pero los errores también nos hicieron ser mejores personas, nosotros moríamos por verte y saber que había sido de tu vida, te buscamos por todo Japón, pero nunca te encontramos" Nodoka miró el suelo.

"Cuando me fui de casa, Shiro dijo que lo mejor era irnos del país, estuvimos un tiempo en Japón y después, decidimos irnos a Italia, más especifico a Venecia, ahí hicimos nuestras vidas"

"Y fue el lugar donde nuestros nietos nacieron, ¿verdad?" Kiyoshi le sonrió un poco a su hija.

"Así es, Shiro me dio tres hijos maravillosos; a los cuales amo demasiado" Momoko les sonrió amorosamente.

"Te amamos mamá" Kyouya le guiñó un ojo.

"Y yo a ustedes" Momoko le devolvió el gesto, aunque las lágrimas seguían presentes.

"Por favor Momoko, déjanos arreglar el problema; queremos conocer a los chicos y conversar contigo y Shiro. Hija, te hemos echado de menos" Nodoka tomó una de las manos de su hija y la besó.

La cobriza miró a sus padres, aquellas lágrimas parecían irreales, ellos jamás lloraban así; pero al parecer aquellas personas malas desaparecieron. Ahora sólo eran una pareja intentando recuperar a su hija y conocer a su familia.

"Tengo que pensarlo…"

"Piénsalo cariño, pero por favor acepta; anhelamos estar cerca de ti nuevamente"

Momoko sólo asintió. Regresó su mirada a sus hijos, que la miraban preocupados y curiosos. "Chicos, por favor preséntense a sus abuelos"

Los tres hermanos se sorprendieron por esas palabras, miraban a su madre con incredulidad, pero notaban en aquellos ojos un brillo de felicidad al ver a sus padres.

"Mi nombre es Kyouya, tengo 23 años" El castaño miró a sus abuelos.

"Yo soy Miyuki, tengo 22 años" La chica les sonrió levemente.

"Mi nombre es Nanoha, tengo 21 años" La cobriza sentía la mirada de Nodoka y se sonrojó.

"Un gusto conocerlos a todos, somos sus abuelos; Nodoka y Kiyoshi Takamachi" El hombre les sonrió cariñosamente.

"No cabe duda que son sus hijos" Nodoka miró a Shiro.

"Lo son, nuestros hijos son buenos chicos" El castaño abrazó a Nanoha.

"Pero Nanoha-chan es igual a Momoko y a mí. No dudo que tenga la misma bondad de su madre" La cobriza menor la miró unos instantes y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.

"Lamentamos herirlos a ustedes también; de alguna manera siento que debemos disculparnos por no estar presentes en sus vidas" Los ojos de Kiyoshi soltaron lágrimas.

"Si mamá acepta estar cerca de ustedes, entonces nosotros haremos lo posible por conocerlos; no fue agradable saber que nuestros abuelos de alguna manera no aceptaban el amor de nuestros padres" Kyouya cruzó los brazos.

"Espero que podamos conocernos todos mejor, Shiro. Eres un excelente padre"

"Gracias, señor" Shiro lo miró fijamente.

"Sólo dime Kiyoshi, ya no soy de tantas formalidades muchacho" Takamachi le sonrió divertidamente.

"Está bien" Della Valle se sintió más relajado al saber que las cosas podían arreglarse.

"Será mejor irnos, hay que descansar; no quiero presionar a mi hija" Nodoka se levantó.

"Tienes razón, esperamos verlos pronto" Kiyoshi se acercó a Shiro y lo abrazó, una acción que el castaño sorprendido regresó. Definitivamente sus suegros eran diferentes.

"Hasta luego chicos" Nodoka quería darles un beso, pero se resistió, aún era pronto para dar ese paso.

Los padres de Momoko salieron de la residencia, con el alma un poco tranquila y los sentimientos amenos. Por fin, después de tanto tiempo encontraron a su querida hija. Más bella de lo que era y más madura. Los años le sentaban muy bien, a Nodoka le había llamado la atención Nanoha, esa chica era la misma gota que ellas. Sonriendo, observó el cielo.

"Soy feliz de verla de nuevo… tengo nietos maravillosos. Shiro, Momoko; gracias por dejarnos conocerlos… Aún queda camino por recorrer, pero ahora todo será diferente…"

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¡Y acaba! Largo ¿verdad? XD espero les haya agradado. Quise poner Hayate x Signum, pues casi no las estaba metiendo en la historia y eso no esta bien Jajaja. Espero esto compense todo lo que he tardado en actualizar.

Y si tienen la duda de si Signum también es futa, pues… si lo es XD

Por ahí me preguntaban si había abandonado la historia. Pero, para nada pienso dejarla. Aunque ya casi termina.

Les mando saludos….

¡NOS VEMOS EN PROXIMAS ACTUALIZACIONES!

Se despide

Isis-chan n.n7

Si gustan pueden agregarme en Facebook. "Isis Testarossa Harlaown" Oh, Gracias por las amenazas de muerte. declaraciones de amor y... emm... súplicas XP