—¿Estas disfrutando del paseo, Ise-chan?—Miki Hyoudou le sonrió a su pequeño bebe que miraba todo a su alrededor con ojos de asombro y curiosidad desde su carriola.
—Sin duda lo esta haciendo—respondió Gorou Hyoudou igual de sonriente que su esposa al ver a su hijo maravillarse por todas las luces a su alrededor.
La pareja camino por las calles de su ciudad, Kuoh, con la idea de pasar tiempo en familia algo que ya habían cumplido y ahora se dirigen hacia su vivienda para un merecido descanso después de un largo día de diversión en familia.
Miki olfateo el aire ante un olor familiar que inundo sus fosas nasales de repente.
—¡Cuidado, no se acerquen!
—¡Llamen a la policía!
—¡¿La policía?! ¡¿Que puede hacer la policía en esta situación?!
—!Exacto, llamen a los bomberos!
La familia doblo en una esquina y miraron horrorizados la escena frente a ellos.
Las personas huían llenas de pánico mientras unos pocos ayudan a levantarse a quienes fueron derribados por la estampida de personas en pánico.
Todos escapaban de los adentros de un gran edificio de apartamentos en llamas.
—¡Despejen el aire!—grito un bombero recién llegado al lugar junto a su equipo—. ¡¿Que están esperando?! ¡Controlen el fuego YA!
Varios camiones bomba llegaron a la zona y siguieron las ordenes rápidamente para intentar evitar el colapso del edificio, que las llamas se propaguen y salvar a aquellos que aun se encuentran atrapados.
—Cariño...
—Todo estará bien...—dijo Gorou abrazando a su esposa e hijo. El miro hacia otro lado incapaz de ver la escena pero los gritos de las personas que pedían ayuda lo ponían nervioso.
Punto de vista: ?
Decepcionante...¿Cómo puedes perder contra una basura como el?
No puedo salvarte esta vez ******, mi condición no me lo permite.
—¡Muere bastardo!
Luchas con gran ferocidad, querida. Pero no es suficiente contra contra alguien como el que no fue debilitado por la gran guerra como nosotros.
Se supone que por fin viviríamos en paz después de tanto tiempo pero el destino es cruel...especialmente con nosotros al parecer.
Seguí observando en silencio desde mi posición la pelea que se lleva acabo en este reducido espacio.
Esta mujer, ******, esta siendo dominada poco a poco por el invasor que nos ataco de la nada.
La pelea no lleva mucho tiempo que comenzó pero ya el ganador se decidió desde el primer ataque...un ataque cobarde digno de una persona como el.
Es horrendo que nos ataca es horrendo y una monstruosidad en apariencia.
Es gracioso que este hombre encaje a la perfección en la descripción que los humanos tienen sobre los demonios siendo el un "ángel", una excusa patética y deshonrosa de ángel si puedo decirlo aunque no tengo el derecho siendo yo quien soy.
¿Cuál era su nombre? ¿Kocamiel? ¿Pocasal? ¿Kokasail? me rindo, no recuerdo el nombre de este feo.
—¡¿Pensaste que podías jugar a la casita con ese humano y dejar tu pasado atrás?!—dijo el hombre mientras desviaba el puño de ****** y la golpeaba con un revés que la envió volando al otro extremo de la sala con sorpréndete facilidad—. Se que tu vida no tiene valor para ti ahora que eres madre nuevamente así que...
—¡NOOOOOOOO!
Mire a este bastardo lanzarse sobre mi, sin duda no posee orgullo y es una excusa lamentable de guerrero, no es mas que una sombra de su antiguo yo.
El cerro su puño mientras lo imbuía de energía sagrada. Desvié mis ojos hacia los suyos sosteniéndole la mirada y note lo decidido que estaba con acabarme.
Si tan solo hubieras tenido esa determinación y valor en el pasado talvez no hubieras quedado como ahora, un ser que solo vive por la guerra, el rencor y odio del pasado.
No eres mas que una marioneta del odio y tu orgullo...así como alguna vez lo fui.
Fue en un segundo, ni siquiera el hombre lo noto hasta que atravesó una pared hacia el pequeño baño del lugar.
—No te atrevas a tocar a mi bebe, Kokabiel—dijo ****** jadeando, sus ojos brillando con tono frio de ira.
Aaaaahhh claro, Kokabiel es su nombre pero ahora no importa. ¿Por que estas recuperando el aliento y permites que se recupere? Esta es tu oportunidad, no importa cuanto estés cansada, sigue atacando hasta convertirlo en cenizas o te arrepentirás.
—¡No te creas mucho por este pequeño aumento de poder que obtuviste por tu ira!—grito Kokabiel arremetiendo contra ******—. ¡No es suficiente para salvarlos!
Esto se esta alargando innecesariamente, ****** no soportara por mucho tiempo el seguir luchando y mantener la barrera que aísla este lugar con el resto del edificio, ¿Qué harás?
¡¿...?!
Mire hacia el techo y unos segundos después siete ángeles caídos lo atravesaron junto a la barrera.
—¡Lord Kokabiel, hemos venido a apoyarlo!
—Bien, !Maten a ese bebe!—ordeno Kokabiel sin dudarlo y se interpuso en el camino de ****** para que no interfiriera.
Los ángeles caídos no cuestionaron y se dirigieron hacia mi con armas de luz en busca de apuñalarme.
Aprovecha bien los segundos que te daré para que mates a estos bastardos.
Mis ojos obtuvieron un extraño patrón ellos que hizo detener en seco a los ángeles caídos del asombro.
—¡¿Como?!—cuestiono uno de los ángeles caídos dando un paso atrás mientras temblaba y sus ojos parecían humedecerse.
Parece que le tiene miedo a estos ojos pero no hay muchos que los posean así que asumo y debe ser un sobreviviente de la gran guerra, una lastima que vaya a morir ahora.
****** logro librarse de Kokabiel y apareció entre estos cuervos, hizo un gesto de manos y varias cuchillas de energía se manifestaron a su alrededor.
Con otro gesto de su mano, las cuchillas volaron y cercenaron partes de los ángeles caídos. Tres de ellos murieron y los otros cuatro sobrevivieron con partes mutiladas y cortes profundos.
—¡Maldita!—grito uno de los ángeles caídos, le faltaba un brazo y fue apuñalado profundamente en su estomago, no le queda mucho tiempo de vida por lo que veo.
Creo una lanza ligera e intento atravesar a ****** pero ella lo esquivo con facilidad y golpeo su puño rodeado con energía demoniaca contra su cabeza provocando una lluvia de sangre y sesos.
¿Incluso la sangre de estos cuervos no debe tocarme? debes amarme mucho, ******.
No pude verlo, fue en un instante.
Cadenas doradas emergieron del suelo aprisionando los brazos y piernas de ******, aprisionándola sin posibilidades de moverse.
*Slash*
—Nunca bajes la guardia—dijo Kokabiel sonriente luego de atravesarle el pecho con una espada ligera.
****** me miro por encima de su hombro y me dio una débil sonrisa que hizo que mi mente recordara momentos felices de mi pasado.
Ella levanto el dedo índice y medio en un sello.
Kokabiel y sus hombres desaparecieron dejándonos solos a los dos.
****** cayo de rodillas mientras tosía sangre, ella era incapaz de moverse por lo que veía. ¿Acaso Kokabiel atravesó su columna vertebral de paso?
—Lo logre, estas a salvo...—ella hablo débilmente.
Yo podía sentir como la vida la abandonaba lentamente.
Solté un largo suspiro que llamo su atención, esta era la única forma en que ella podría sobrevivir y estoy dispuesto a salvarla.
—Se que me escuchas, Mephisto, llévala a ella en lugar de a mi—me comunique telepáticamente con un viejo conocido.
Cuando mire alrededor también se había ido y con ella se fue la barrera.
Las llamas que consumían el edificio por fin llegaron a este lugar, este lamentable fuego no me haría daño pero terminaría sepultado bajo los escombros y no estoy de humor para eso.
Con mi estado actual no puedo hacer mucho, mis habilidades innatas y movimientos están limitados a esta forma de infante.
Supongo que solo me queda llorar para llamar la atención de alguien y venga a rescatarme...vaya vergonzosa situación en la que me encuentro.
Llore tan fuerte como un bebe puede por los siguientes minutos pero nadie llegaba, espere pacientemente pero el fuego se incrementaba mas y mas casi llegando al punto de ser insoportable para un humano.
Bueno, a esperar que los humanos afuera me rescaten de los escombros.
—¡Te encontré!
Mire hacia la entrada y ahí estaba un hombre de cabello castaño y lentes mirándome fijamente mientras intentaba respirar.
—Te sacare de aquí, confía en mi—dijo mientras me tomaba en sus brazos y corría para salir del edificio.
Algunos escombros en llamas cayeron sobre nosotros pero el hombre uso su cuerpo para protegerme aunque hubiera salido ileso...no es que el lo supiera de todas formas...
—¡Rápido, traigan una camilla!
Varios hombres con uniformes raros sostuvieron al hombre que se desmayo del dolor pero soporto lo suficiente hasta que una mujer me recogiera en sus brazos.
—¡Gorou!—una mujer de cabello castaño se acerco hacia el hombre desmayado mientras empujaba una especie de carrito con un bebe adentro.
Mire hacia el cielo y pude sentirlo.
Demonios, ángeles, Youkais...una gran variedad de criaturas sobrenaturales abundan en esta ciudad, debo salir de aqui una vez mi cuerpo pueda valerse por si mismo.
Punto de vista: narrador.
Gorou se despertó en una habitación completamente blanca y con un olor familiar. Miro su mano izquierda y vio una intravenosa en ella y eso confirmo donde esta.
—Por fin se ha despertado el héroe—dijo un hombre entrando a la habitación seguido de una mujer—. Ve y informa a sus familiares que ya desperto.
La mujer asintió y los dejo solo a los dos.
—Un chequeo de rutina ah ver si todo esta bien—dijo el doctor acercandose a Gorou.
—¿Por que estoy en el hospital?—pregunto Gorou confundido.
—¿No recuerdas nada?—cuestiono el doctor recibiendo una negativa sacudida de cabeza de Gorou—. Salvaste a un recién nacido de morir calcinado por las llamas de un edificio, arriesgaste el físico hasta que el bebe estuvo en brazos de otra persona y sucumbiste al dolor, desmayándote. Eso sucedió.
Gorou entonces recordó todo con claridad y sonrió al saber que salvo al bebe.
—Es algo para estar orgulloso pero fue algo estúpido e imprudente—dijo el doctor provocando que la sonrisa de Gorou cayera—. Los profesionales estaban apunto de actuar antes que usted lo hiciera y si fuera así usted no tendría ahora mismo esa gran cicatriz de quemadura en la espalda.
—Gorou, hijo mio. Eres alguien valiente y fuerte, ayuda a los demas no tiene que ser a todo el mundo pero ayuda a quien puedas. Cada vida es valiosa y si tenemos el poder para protegerlas debemos hacerlo sin esperar nada a cambio...
Gorou recordo las palabras de su padre. su padre siempre lo habia incentivado a ayudar a todos sin importar que, cada vida es valiosa despues de todo.
—Guárdese sus sermones para alguien que le importe—dijo Gorou con una sonrisa de come mierda gigante en su rostro.
El doctor lo miro con el ceño fruncido pero antes que pudiera decir algo la puerta se abrió de golpe y varias personas entraron.
—¡Gorou cariño por fin has despertado!—grito Miki asaltando a su esposo con un fuerte abrazo de oso.
Gorou dio un grito silencioso, esa quemadura aun no sanaba del todo por lo que veía.
—Cuidado Miki-chan, recuerda que tiene una gran quemadura en sanación—hablo Juzo Hyoudou mientras cargaba a un dormido Issei.
—¡Lo siento, lo siento!—dijo Miki repetidamente al separarse y darse cuenta de la mueca de dolor que su esposo tenia.
Gorou siguió con su mueca y mientas pasaba suavemente la mano por su espalda desnuda sintiendo la quemadura extenderse a lo largo de su espalda, casi en toda su longitud.
—¿Cuánto tiempo estuve fuera?—pregunto Gorou.
—Cuatro días—respondió el doctor un poco apartado.
Gorou asintio mientras reflexionaba antes de acordarse de algo.
—¿Dónde se encuentra el bebe? me imagino que ya esta con su madre—dijo Gorou.
El doctor los miro a todos y suspiro pellizcándose el puente de la nariz.
—El bebe se encuentra en este hospital, es un bebe sano y muy tranquilo pero nadie ha venido por el diciendo que es su madre o padre...creemos que fue abandonado—respondió el doctor.
La familia Hyoudou lo miraron sorprendido, en especial Miki que se lleno de rabia y tristeza.
Miki había estado intentando tener hijos desde hace mas de diez años antes de concebir a Sise recientemente, había quedado embarazada dos veces y tuvo dos abortos espontáneos. Se había quebrado, cayo en depresión, le rogo a los dioses para que la ayudaran pero se tardaron en responder, fueron años duros y terribles para ella y solo los soporto con ayuda de su esposo.
Ahora ella escuchaba que posiblemente el bebe fue abandonado solo a su suerte, un bebe que ella lucho por tener por mas de diez años y otra persona que talvez lo tuvo con facilidad lo abandona sin mas.
El mundo era injusto y cruel.
Gorou miro a su esposa y sabia lo que pensaba, luego miro a su padre y este solo asintió con una gran sonrisa.
—Doctor—hablo Gorou llamando la atención del doctor—. ¿Podemos adoptar al niño?
Cinco meses después
—Bienvenido a casa, pequeño Christopher—hablo Garou entrando en su casa seguido de su esposa que cargaba su nuevo hijo.
El bebe frunció el ceño en molestia ante el nombre que le dieron, lo irónico de la vida, pensó el bebe secamente.
—Por fin llegan con el nuevo nieto—hablo Juzo acercándose con Issei en brazos.
—Hola Ise-chan, dile hola a tu nuevo hermano menor—dijo Miki acercando a Christopher a Issei.
Issei se lo que mirando en silenciosa curiosidad para después tocar su cara con su mano y reírse de felicidad.
—Sera una infancia problemática—pensó Christopher mientras solo veía a Issei seguir jugando con su cabello blanco.
