Nota de autor
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Capítulo 4—Vida separadas
Catorce años después.
Anna/18 años
La niña que alguna vez fue considerada como la más tierna y dulce de todo Ferelden, ahora era toda una mujer. Habían pasado al redor de dos meses desde que la joven Cousland había cumplido sus dieciocho años y todo era armonía y felicidad para la hermosa pelirroja.
Durante los cinco lustros que pasaron, la joven noble se desarrolló como toda una dama de buenas costumbres. Aunque no siempre lo hacía, pues según ella ese no era su estilo.
Pero la belleza y carisma que podía dar como primera impresión cambiaban en cuanto la bella noble deba a luz su comportamiento. Pues ahora se había vuelto bastante caprichosa y grosera, incluso con sus padres quienes la consintieron en exceso hasta que fue demasiado tarde.
Este tipo de comportamientos fueron los causantes de que algunos rumores sobre ella se hiciesen presentes en muchas cortes de nobles de Ferelden e incluso de Orlais.
Los rumores decían que la hija de los Teyrns Cousland era demasiado descortés y que le encantaban los combates. Claro que esto no era algo mal visto para las mujeres en Thedas pues muchas eran parte de ejércitos e inclusive eran armadas con el título de caballeriza; pero cuando se trataba de personas con un gran estatus político y social era una historia completamente diferente.
Además, la heredera de Pináculo únicamente denotaba ese carácter con personas que le caían mal o simplemente no conocía y desconfiaba de ellas. Aunque sí era bastante berrinchuda y caprichosa debido a la mala educación por parte de sus progenitores.
Pero los chismes y susurros comenzaron a desparecer desde el gran anuncio que se dio en el decimoctavo cumpleaños de la chica pelirroja.
El día de su cumpleaños se anunció oficialmente su compromiso con el tercer heredero al Arlingo de Amaranthine, Hans Howe. Después de largos años de espera, finalmente su deseo de casarse con un apuesto joven se haría realidad. Tan solo tenía que esperar unos cuantos meses más para que la boda se llevase a cabo.
Anna y Hans tenían planeado hacer un viaje de un año por todo Ferelden después de la boda, junto a un pequeño séquito de caballeros como protección; incluso la Cousland esperaba hacer un viaje a las Marcas Libres, Orlais, Antiva o cualquier otra nación fuera de su reino.
A pesar de los constantes reclamos y peticiones de su madre para que buscase otros hombres con quienes casarse, ella nunca cedió ni se dio por vencida y gracias al apoyo de su padre, su boda sería perfecta y posteriormente tendría su tan anhelada aventura fuera de su tierra natal. Su estomago revoloteaba con tan solo pensar en ello.
Pero por el momento intentó mantener su mente despejada ya que estaba a punto de comenzar un duelo a espada y escudo contra uno de los guardias más veteranos y experimentados del castillo.
Sí, era cierto, le encantaba la lucha con espadas y desde muy pequeña aprendió a cómo sostenerlas e inclusive manejarlas. Además de que siempre luchaba en compañía de un escudo. Sumado el hecho de que adoraba cabalgar, desde hace cuatro años comenzó con las clases de equitación y la verdad es que eran de sus favoritas.
Claro que este tipo de gustos eran reprobados por sus padres pues según ellos eso no era el comportamiento adecuado para una señorita y menos para alguien de su nivel social, político y económico. Ella era lady Anna Cousland, heredera al teyrnir más poderoso de Ferelden después de todo. Aun así, Anna no les tomaba mucha relevancia a sus actividades de dama.
Con el paso del tiempo fue agradándole cada vez más la idea de combatir y luchar en el ejército o viajar a través de todo Thedas antes que desarrollar algún papel político, simplemente no era para ella. De hecho, la razón principal por la que ahora deseaba contraer matrimonio era para poder salir de Pináculo y vivir un sinfín de aventuras con su esposo, como siempre había soñado.
Anna agarró su espada con la mano derecha y el escudo con la izquierda. Era una espada larga hecha de hierro y el escudo era pequeño y redondo, hecho de madera de olmo.
Vestía una armadura de cuero tachonado, la cual era bastante femenina puesto que se asimilaba mucho a un vestido pues su escote formaba una uve; el cuero cubría su cuerpo hasta llegar a la cintura donde comenzaba una pequeña falda de escamas, con dos hombreras protegiendo sus hombros. Sus piernas estaban cubiertas por medias del mismo cuero, y calzaba un par de botas de cuero crudo; finalmente, sus manos estaban cubiertos por guanteletes ligeros.
Ambos contrincantes se encontraban en el campo de entrenamiento, localizado en la parte sur del castillo. Era un pequeño campo al aire libre, con algunos estantes para armas, muñecos de práctica y una plataforma de piedra para el duelo.
La pelirroja subió a la plataforma donde ya se encontraba su rival. Se enfrentaría a ser Kai, primo lejano de la Bannesa Reginalda Quar y guardia jurado de su padre.
La razón del enfrentamiento era que el caballero había insultado a su prometido dos días antes, diciendo que era un doble cara e hipócrita. Por supuesto, que ella pudo haber mandado a ejecutarlo en ese preciso momento, pero la pelirroja decidió que era mejor darle una lección por su propia mano.
El guardia portaba una espada igual a la de Anna, pero su escudo era más grande, aunque del mismo material. Iba vestido con una armadura de cota de malla, la cual era de un color grisáceo. Mientras que en su cabeza portaba un yelmo de hierro gris.
Estaba muy claro que en cuanto a armamento el hombre era quien tenía la ventaja, pero aún faltaba ver las habilidades en combate de cada uno.
Anna sabía que no debía subestimar al viejo caballero, pues este era un luchador habilidoso que combatió durante la guerra contra Orlais, mucho antes de que ella naciera.
Muchos se reunieron tan solo para poder ver la tan ansiada pelea. Entre ellos se encontraban algunos guardias, soldados y unos cuantos criados. Nadie quería apoyar a ninguno de los dos, debido a que todos temían a la caprichosa joven, pero a la vez respetaban bastante al veterano guardia sobre todo por haber tenido el valor de decir la verdad sobre el irritante Hans, el cual denotaba cada vez más su carácter con el paso del tiempo, sobre todo con ellos.
Si el hombre ganaba lograría salvar su vida además de que también conservaría su puesto como guardia y soldado. Pero si la chica ganaba, entonces ella misma lo ejecutaría.
—Te arrepentirás por tu insolencia hacia mi prometido—. Gruñó amenazante la pelirroja.
—Espero que no se confié, mi lady—. Comentó el hombre mientras hacía su postura de batalla.
—Créeme, no lo haré—. Dijo con una mirada asesina, mientras se equipaba correctamente, con su propia postura de combate.
La tensión era palpable, ninguno tomaba la iniciativa de atacar solo se miraban fijamente. Por fin, Anna dio un paso al frente hasta su oponente, mientras lanzaba un golpe una estocada.
El guardia no tuvo la necesidad de contratacar, pues solamente elevó su escudo, agachándose y atacando con su propia espada.
La joven apenas tuvo tiempo de protegerse con su escudo. Anna retrocedió dos pasos y volvió a atacar. Ambos se batieron en un intercambio de estocadas, con el caballero dominando. La pelirroja tuvo que girar para esquivar un golpe mortal. Anna se alejó un poco, planeando una mejor estrategia de ataque, pues estaba claro que atacar frontalmente no era una buena opción.
Analizando la situación, no tenía muchas posibilidades de ganar. Su contrincante estaba bien entrenado en combate, además de que portaba una armadura de cota de malla, con la cual era casi inmune a los cortes de su espada.
Ni siquiera golpeando en los puntos débiles lograría que su espada cortase la dura armadura. Sumando el hecho de que su oponente estaba armado con una espada la cual si podría dañar severamente su armadura y tenía un escudo el cual le añade protección extra.
El hombre lanzó un golpe con trayectoria hiperbólica en dirección a su brazo izquierdo. Rápidamente elevó su mano para que el escudo la protegiese, la espada golpeo fuertemente contra la madrea provocando que su brazo se contrajese más de lo que ya estaba. La pelirroja sonrió.
Ser Kai la golpeó con su propio escudo causando que perdiera estabilidad en el agarre de su espada, el caballero asestó una patada en su rodilla derecha. Anna se tambaleó y fue derribada por una embestida con el escudo del ser.
Cuando Anna cayó al piso, soltó su espada así que el guardia, con su pie izquierdo, la lanzó lejos de ella, haciendo que el arma cayese fuera de la plataforma. El hombre retrocedió unos cuantos pasos para poder darle un respiro a la joven pues aún no concluía el combate.
La pelirroja se levantó únicamente armada con su escudo. Sino conseguía desarmar a su rival perdería el combate y el hombre quedaría sin castigo, sumando el hecho de que sería humillada en frente de muchos de los guardias y criados del castillo. Pensó durante un momento su situación. Entonces comprendió lo que tenía que hacer para poder ganar el duelo.
Anna arrojo su escudo, la única defensa que tenía en contra de su enemigo. Todos miraron asombrados tal acto de locura, pues no se puede definir de otra manera algo así. Su contrincante también lucía confundido, aunque no bajó la guardia.
—Veo que ha decidió rendirse, mi lady—. Declaró mientras daba un paso al frente, preparándose para dar el golpe final y salvar su vida.
—No, no lo he hecho y nunca lo haré—. Expresó con relativa confianza.
—Yo que usted lo haría, después de todo no tiene manera alguna de ganar—. Dijo para después lanzar un ataque recto con su espada en dirección a la chica.
La prometida de Hans se movió hacia un lado, esquivando a tiempo la afilada punta de la espada para después tomarla con sus manos enguantadas, aplicando presión en los lugares indicados y así no cortarse con el arma.
Nuevamente todos se quedaron sin aliento al ver a la joven tomar con las manos a la peligrosa espada. Nunca habían observado tal acto suicida en un combate. Todos los presentes esperaban ver brotar el líquido rojo de las manos de la noble, cosa que no ocurrió.
Anna intentaba zafar el arma de las manos de su oponente, el cual forcejeaba con ella. El caballero intentó golpearla con su escudo, pero la pelirroja fue más rápida y logro darle una patada en el abdomen, el hombre gimió de dolor mientras retrocedía lentamente soltando la espada en el acto.
La chica tomó el arma del filo con ambas manos, quedando el mango del arma en la parte superior de manera que podía utilizarla como un mazo el cual uso para golpear al hombre en las costillas, provocando que este se ladeara hacia la izquierda.
Después le dio un gran golpe en la mandíbula causando que el guardia cayera hacia atrás e incluso pudo lograr que el yelmo cayese de su cabeza. Posteriormente, la Cousland, procedió a apuntar la espada hacia la yugular desprotegida de su oponente caído.
Estaba a punto de dar el golpe de gracia, pero un mensajero elfo la interrumpió.
—¡Lady Anna! ¡Lady Anna!—. Llegó corriendo el joven elfo—. Su padre quiere verla inmediatamente, en este momento se encuentra en la sala del salón principal.
—¿Mi padre?—. Preguntó al aire—. Me pregunto qué es lo que querrá… Escúchame bien—. Le habló de manera autoritaria a ser Kai—. Te perdono la vida, pero quedas relevado de tu puesto como guardia del castillo además de que no se te permitirá acercarte a arma alguna por el resto de tu vida. Y no quiero verte nunca más en mis tierras—. Habló mientras bajaba de la plataforma y dejaba la espada en uno de los armeros del lugar, para después ir por sus propias armas y enfundárselas.
Anna salió del campo de entrenamiento para posteriormente dirigirse hacia el Gran Salón, preguntándose el por qué su padre la requería en ese preciso momento.
Elsa/22 años
La pequeña rubia platinada, quien alguna vez fue heredera de la segunda familia más poderosa e importante de todo Ferelden, ahora no era más que una simple aspirante a maga. Fue obligada a renunciar a todos sus títulos y honores que recibía como lady Cousland. Ahora estaba situada en los eslabones más bajos de la pirámide social convencional.
Desde el día en que llegó a la Torre del Círculo se acopló con bastante rapidez al sistema que se manejaba. Las reglas eran bastante simples ya que solo una era la más importante de todas: "Nunca escapar". Además, su previa educación como noble le granjeó una actitud solemne, educada y tranquila.
El niño llamado Jowan le explico algunas cuantas cosas sobre el lugar, como el hecho de que era obligatorio tomar todas sus clases. Algunas de estas consistían en lecciones sobre historia, gramática, matemáticas y, lo más interesante, magia. También tenía que acatar todo lo que los templarios le dijesen.
Algunas horas después, un templario fue por ella para enseñarle el lugar correctamente. La torre constaba de cuatro niveles: el primer piso eran los aposentos de aprendices, el segundo piso era para los magos y hechiceros experimentados, en el tercero residían los templarios y el último piso era la sala de la Angustia.
A lo largo de los años aprendió que en el Círculo existían distintos tipos de jerarquías. Los más bajos eran los aprendices, todos los estudiantes que aún no superaban su Angustia y aún se instruían en las artes mágicas, el grupo de mayor cantidad en toda la torre. Después los magos, quienes eran todos aquellos que superaron su Angustia, pero que todavía no poseían ningún aprendiz bajo su tutela. Superados por los encantadores, magos que poseen e instruyen a aprendices. Después venían los encantadores superiores, o sea, un pequeño consejo de magos experimentados, presentes en cada Círculo.
Después estaba el Primer Encantador que es básicamente el líder de un Círculo; los Primeros Encantadores se congregaban habitualmente en la ciudad de Cumberland, en su Consejo, conocido como el "Colegio de Magos". Y hasta arriba se encontraba el Gran Encantador quien es el representante directo del Círculo dentro de la Capilla y asesor de la Divina, elegido por el Colegio de Magos en Cumberland.
En cuanto a los templarios, cada orden ubicada en todas partes de Thedas se compone por diversas ramas, cada una de ellas liderada por un Caballero Comandante, que a su vez responden al jefe de la Capilla local.
También aprendió a cómo controlar sus poderes y, según sus maestros, estos eran algo especiales ya que eran con base a sus emociones, algo muy poco visto en la magia e inclusive esa magia era más poderosa que la magia común, debido a esto su entrenamiento y enseñanzas fueron más estrictos que el de los demás aprendices. Elsa era considerada una anomalía entre todos los aprendices.
Logró mantener un carácter neutral en la mayoría de situaciones para que así su magia no fuera convocada inconscientemente. Era muy raro que mostrase sus emociones, mas no las escondía e ignoraba como solía hacerlo, en cambio, simplemente las controlaba para mostrarlas en los momentos y lugares idóneos.
Pero también había aprendido a utilizar magia de todo tipo. En sus primeros años comenzó por la magia elemental, controlando la magia helada con bastante rapidez, luego aprendió algunos hechizos eléctricos e inclusive sabía cómo dominar la tierra. Pero sin duda los hechizos que nunca pudo controlar fueron los de fuego, simplemente no eran para ella.
Luego de haber dominado la magia elemental, prosiguió con la magia arcana, aunque apenas sabía unos cuantos hechizos sobre esta. Cuando creció más, pudo dominar algunos conjuros de magia más complejos como lo son las magias espirituales. Aunque todavía le faltaba estudiar y aprender conjuros entrópicos y de curación.
Por supuesto que aun recordaba e incluso extrañaba su antigua vida, por las noches aun pensaba en su hermana, en su madre e incluso en algunos criados y guardias.
Pero, en cambio, desde muy niña comenzó a guardar cierto odio hacia su padre, aunque le enseñaron a dominar y canalizar todas sus emociones le era imposible cuando se trataba de su progenitor, por lo que decidió intentar olvidar todo recuerdo de él. Lo cual era muy difícil pues al recordar a su madre y hermana, siempre estaba presente el Teyrn de Pináculo. Sabía que Agdar Cousland hizo la elección correcta de mandarla al Círculo, pero eso no disminuyó su resentimiento.
Incluso uno de sus maestros le ofreció que borraría todos los recuerdos sobre su familia, pero Elsa se negó pues aunque quería olvidar todo el sufrimiento y dolor, sus deseos de recordar los buenos momentos eran aún mayores.
En los primeros meses aun guardaba la esperanza de que recibiese una visita en la Torre, pero al ser esto imposible, añoraba tener por lo menos alguna carta de parte de su madre o de quien fuera. Pero conforme pasaban las semanas, esta esperanza disminuyó cada vez más hasta hacerse casi nula.
Al principio fue muy difícil, a pesar de acostumbrarse a la torre. Tuvo muchas peleas y discusiones con otros niños debido a su antigua actitud de aristócrata, pues en reiteradas ocasiones hizo hincapié en su origen noble para intentar obtener favores. Gracias a esto muchos niños le guardaron resentimiento, pues la mayoría procedía del pueblo común.
Durante el resto de su infancia, Elsa comprendió que nunca volvería a ser una Cousland, sin importar lo que su sangre dictase. Además, cambió su forma de ser, volviéndose más humilde y reservada.
Probablemente su vida sería muy solitaria de no ser por sus amigos: Jowan, Fenrril y Aline.
El primero lo conoció cuando llegó a la Torre, y desde entonces se habían hecho muy buenos amigos. Era bastante carismático por lo que se le facilitaba mucho el hablar con desconocidos, aunque era un poco paranoico, pues sentía que todos los templarios siempre tenían sus ojos puestos en él.
Fenrril era el templario quien la había llevado hasta la torre y su amistad fue creciendo con el paso del tiempo a pesar de la gran diferencia de edades y el hecho de que casi no se veían debido al oficio del caballero. Por supuesto que para todos era bastante extraño que un mago y un templario fuesen amigos tan cercanos, igual que el Caballero Comandante Greagoir y el Primer Encantador Irving.
Como era de esperarse, Jowan y Fenrril no congeniaban del todo, pero aun así había momentos en los que se llevaban bien.
Por otro lado, a Aline la había conocido un par de años después de haber llegado al Círculo…
Flashback
La pequeña Elsa de diez años se encontraba en la gran biblioteca leyendo un libro sobre magia elemental básica, cuando un pequeño ruido la alertó. Se escuchaba como si fuese alguna clase de sollozo, mientras caminaba hacia una de las estanterías, el sonido se incrementaba.
Al rodear el mueble se encontró con una niña menor que ella llorando, después de haber pasado dos años sin algún contacto un poco intimo no supo qué hacer con exactitud por lo que solo se acercó y colocó su mano izquierda en el hombro de la pequeña. La niña tenía el pelo de color negro y su piel era de tez morena.
—Oye, ¿estás bien?—. Preguntó la platinada mientras se arrodillaba para estar a la altura de la morena.
—¿Qu…quién eres?—. Cuestionó entre sollozos, aun con la cabeza dentro de sus rodillas.
—Me llamo Elsa Arendelle—. Se presentó, resistiendo las ganas de revelar su verdadero apellido—. Y soy una aprendiz del Circulo, como tu….
—¡Yo no quiero serlo!
—Pero si no es tan malo—. Dijo de manera tranquilizadora la rubia.
—¡Pero quiero ir con mi mami!—. Protestó nuevamente mientras alzaba su rostro lloroso hacia Elsa.
—A mí también me gustaría ir con ella—. Comento de forma empática—. Pero no puedo, es mejor así.
—Pero ya no tendré una familia…
—Yo podría ser tu familia, si quieres.
—¿En serio?—. Preguntó con un ligero tono de esperanza.
—Si, a mí también me hace falta una familia—. Sonrió, ofreciéndole un pañuelo.
—Gracias Elsa—. Agradeció la pelinegra—. Por cierto, me llamo Aline Amell.
Fin de flashback
Era una vida bastante aceptable, no había nada que quisiera cambiar actualmente, estaba conforme. Ya no anhelaba heredar Pináculo como cuando niña, ni quería abandonar la torre como muchos otros.
Lo único que realmente extrañaba con todo su ser era a su hermanita. En todos los años que habían pasado no la olvidó, de hecho, hace un par de meses fue su decimoctavo cumpleaños… cuanto deseaba estar con Anna.
Pero por el momento no podía desconcentrarse en lo más mínimo, mucho menos pensar en su pasado. Pues estaba a punto de realizar el último paso para dejar de ser una aprendiz y convertirse en una maga del Circulo. Estaba a punto de tomar su Angustia….
Nota de autor
Como siempre, agradezco por sus comentarios, en serio es lo que me inspira para escribir en ese preciso momento xd (es en serio).
Ahora, sé que puede sonar un poco descabellado el hecho de agarrar el filo de una espada con las manos, pero créanme que si funciona he estado investigando además hice una prueba yo mismo y en serio que solo tuve unos cuantos cayos en las manos.
Armaduras:
-dragon age origins templar armor
-dragon age origins studded leather armor
-dragon age origins armor chain mail
Por favor comenten que les pareció el capítulo y hasta la próxima.
