MIA
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Lo conoció cuando aún era bastante inocente, cuando su vida se reducía a ese pequeño pueblo, donde jamás se cuestionó sobre su vida y aprendió a cerrar la boca cuando era debidamente necesario para mantener a su madre orgullosa
Su madre temerosa a que le sucediera lo mismo que a ella en su juventud, la aisló por mucho tiempo y no permitía que ningún muchachito de la aldea se le acercara por miedo a que le fuera arrebatada su pureza. Las mujeres de su familia había sido bendecidas con la belleza divina pero maldecidas con encontrar hombres mentirosos y abusivos que se aprovechaban de ese regalo supuestamente divino
El terror de su progenitora había sido sembrado cuando un apuesto hombre llegó a su pueblo, ella apenas había cumplido los 15 años cuando el muy cerdo se atrevió a tomarla a la fuerza, en medio del bosque en donde nadie podía escuchar sus gritos de ayuda, y cuando todo terminó la abandonó como un trapo sucio tirado sobre el césped, cuando por fin los aldeanos la encontraron ya era casi madrugada.
Aquel día la mujer quedó marcada de por vida y se hizo cargo del bebé producto de esa violacion, ella no podía abandonar a la criatura, pero eso no aseguro que ella amará al bebé
Cuando nació la pequeña kagome su madre supo que su destino estaba sellado, pues su belleza sobrepasaba a cualquiera de sus ancestros y a medida que crecía la idea le quedaba aún más clara. El cabello espezó, de color ébano, se ondulaba en cada mechón que caí sobre sus hombros y enmarcaban su rostro. Y los ojos del color del caramelo derretido hipnotizaron a la mayoría de los varones del pueblo
Pero en un lugar abandonado, alejado de la gente la bestia acechaba a su presa, los deseos incontrolables de quererla para su placer le provocaba salivar. Quería acercarse y tomarla como la horrible bestia que era, la polla en sus pantalones siempre estaba lista para descargar y satisfacer sus instintos. Sus sentidos se agudizaron para volver a identificar el aroma que emanaba del menudo cuerpo, su perra nuevamente estaba en celo a pesar de solo tener 15 años
A pesar de todo, el asqueroso humano dentro de su mente lo frenó, aún era muy joven para soportar a sus cachorros, pero la bestia estaba ansiosa por haber encontrado a su perra, a su esclava, con la que podía procrear. Así que ambas partes llegaron a un acuerdo. Cuando cumpliera 18 sería de su propiedad
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La mente de la mujer cada día se fue distorsionando, estaba cayendo en el abismo de la locura. En medio de sus sueños ella visualizó los ojos carmín, fuera de cabaña podía escucharlo, merodeando a los alrededores mientras dormían o el sonido de las garras golpear la madera. Así que en medio de la madrugada esperó a que kagome durmiera para tomar un afilado cuchillo y asaltar a su pobre e inocente hija.
Su aliento entrecortado por el dolor le dificulta la acción de guardar calma, estaba entrando en pánico. Cada vez más, líneas finas y espesas gotas de sangre corrían, en un triste intento de sujetar y ocultar su rostro kagome no tardó en comenzar a llorar, el rostro ardía y quemaba, entre más presión provocaba esta picaba. En su descuido para mirar sus manos pintadas de sangre logró sentir como parte de su piel se desprendía. Fue cuando su mirada borrosa noto la silueta femenina
¿Por qué?
—El demonio ya no te querrá si luces desfigurada
Todos los aldeanos alterados encendieron las velas al escuchar el desgarrador grito femenino. Mujeres y hombres corrieron en una sola dirección, llegaron cuando la cabaña de la joven kagome y su madre se encontraba en un perpetuo silencio. Kaede fue quien descubrió él menudo cuerpo de kagome sometido por su madre, en un rincón oscuro. La palidez de su rostro además de la expresión completamente distorsionada por el pánico, provocó que Kaede interviniera y sujetará el brazo que sostenía el afilado utensilio. No tardaron en entrar hombres para sujetar a la mujer que no paraba de hablar
—El vendrá por ti…el demonio vendrá
El kimono que cubría su cuerpo quedó empapado, pues la herida en el rostro está ensangrentada y abierta. La curandera kaede con manos experimentadas se inclinó sobre ella. Sabe que necesita suturar la herida para evitar una infección que podría ser mortal, así que inmediatamente se dedicó a resguardarla. El momento en que la aguja de sutura penetra su piel es una completa agonía. A medida que el hilo de sutura avanza a través de ella, kagome sentía el calor de su sangre palpitar
Al día siguiente el cuerpo de su madre fue encontrado mutilado, los aldeanos le dijeron que había escapado mientras ella se recuperaba y sospechaban que fue obra de un animal, un posible oso.
Salió de la cabaña en medio del cielo nublado, aún no sanaba por completo pero necesitaba aire fresco, necesitaba caminar para comenzar a planear sobre su incierto futuro, justo ahora que estaba arruinado. Con su apariencia completamente arruinada ningún hombre la desposaría. Su ilusión jamás se volvería realidad, estaba condenada a estar sola
Cuando se detuvo a tomar un poco de aire, ella no esperaba que un hombre, que se ocultaba entre los arbustos la tomara del brazo bruscamente, ella se alejó de su nefasto aliento a cerveza impregnado con otros olores de su boca apestosa, la arrojó al suelo mientras él aún permanecía de pie. A pesar de su estado ella trató de apartar el cuerpo corpulento que estaba aplastandola
—Zorra compórtate… no te has visto a un espejo. No deberías ser tan exigente
La amenaza aumentó su miedo mientras que el hombre la miraba directamente, se había alzado para alejarse un poco, este tomó la parte del kimono que cubría su pecho para extenderlo, pero cuando ella se negó a permanecer sumisa este le propinó una bofetada. Fue cuando logró sentir la piel de su rostro desprenderse nuevamente.
—Alégrate estúpida, agradece que alguien se apiade de ti y quiera follarte
La mirada morbosa que recibió cuando la recorrió la empujó a abrazarse a sí misma, como una acción inútil de protegerse.
—Perra, muéstrame las tetas.. ese par me harán olvidar tu asqueroso rostro
Esas fueron sus últimas palabras antes de que un brazo atravesara su pecho, la joven extendió sus ojos por tener frente a ella el corazón del hombre, quedó expuesto entre un puño con garras, las costillas parecían abrirse a su paso, los ojos del hombre estaban volteamos mirando hacia arriba completamente blancos, los gorgoteos de sangre fue lo único que escuchaba hasta que una voz ronca se hiciera presente aumentando la tensión en el ambiente
—Pedazo de mierda—escucho una carcajada que se fue apagando poco a poco—nadie toca lo que es mío
Ella dejó de prestar atención al cuerpo cuando cayó inerte lejos de ella, la sangre cubría el suelo creando un enorme charco, así poco a poco la lluvia comenzó a desprenderse por el lugar, pronto el charco aumento a causa del agua, cada gota creaba ondas circulares distorsionando la imagen reflejada del ser, la esclerótica estaba bañada de un rojo sangre acompañada de una iris color aguamarina contraída.
De una enorme y sádica sonrisa sobresalía un par de colmillos que le arrebataron el aliento, las marcas violetas que se extendían desde su mejilla hasta su pómulo también se vieron afectadas por la extraña sonrisa, tragó pesado hasta que encontró la valentía suficiente para hablar
—¿Quien…quien eres tú?
"O que eres tu"
La criatura se acercó a ella para tomar su mentón con su mano ensangrentada y levantar su rostro, la presencia de garras la congelo, ¿era el de quien su madre le advirtió? Después de todo su madre no estaba loca, ella solo quería protegerla.
Pero al verlo fijamente ella podía ver su reflejo en sus ojos demoníacos. Y su corazón comenzó a latir erráticamente y cuando la garra tocó la piel sensible ella siseó de dolor, la venda que cubría la piel fue retirada por el misterioso ser. Ella no quiso dar un paso en falso así que permaneció quieta ignorando el dolor se su rostro
—Esa puta, se atrevió a tocar lo mío— cerró los ojos cuando la lengua del demonio tocó su mejilla, la saliva fue lo que también detectó sobre su carne— ¿Por qué todos tocan lo que es mío? —Ella no lo noto pero la herida sanó en una par de segundos
Aturdida bajo levemente la mirada en dirección de los finos labios masculinos, se mordió lo suficientemente fuerte como para herirse. Con su lengua tomó su sangre de sus labios y la besó. El torrente de placer comenzó y no logró reprimir el gemido expulsado desde su garganta, a pesar del frío colando su cuerpo por estar bajo la lluvia. Ella estaba ardiendo
—Mía
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Ella jamás perdió de vista esas líneas violetas que cubrían sus mejillas, las encontró fascinantes al igual que sus ojos, que sobresalen en medio de la oscuridad de la cabaña olvidada en medio del bosque. Los colmillos fueron el detonante de su excitación, podía sentir como recorrían su piel sin provocar daños mientras ella reposaba acostada sobre la manta roja que el demonio utilizaba como vestimenta
—No tengas miedo, yo jamás haría algo para lastimarte— Depósito tiernos besos sobre su frente, la punta de su nariz y ambas mejillas— De la misma forma en la que tú estás sola, yo también lo estoy— Entrelazo su mano con la suya
Repartió besos lánguidos por toda la garganta sin detenerte hasta tomar un descanso sobre las clavículas, se levantó para alejarse un poco sin dejar de estar sobre su cuerpo desnudo, la respiración elevó ambas masas de carne al ritmo de su agitada respiración.
Los firmes pechos regordetes fueron acunados entre las palmas de la bestia, logro sentir el filo de sus garras, pero de una extraña forma estas no causaron pánico, su cuerpo exigía su toque
"¿Por qué no puedo detenerme?"
—Perra…—La voz masculina le erizo la piel— Eres mía. ¡Joder!
Ella se retorció cuando la bestia movió las caderas, su polla quedó sobre su raja sin entrar en absoluto mientras se frotaba. Su mente se puso en blanco mientras su cuerpo ardía, ella quería algo, ella necesitaba algo
Ella quería ser llenada
—Dime perra..¿Quieres mi polla— lo escucho susurrar— Contéstame
Podía sentir aquel pedazo de carne, podría decir que era rígido y firme. No podía pensar, solo sentir un impulso de empujar sus caderas en dirección a su eje, ella deseaba algo descosido que debía provocar miedo, pero se encontró fascinada por las reacciones que su cuerpo sufría a causa del ser misterioso
—¿Quieres que te folle? —Podía sentir la palpitación de su núcleo lloroso, comenzaba a arder con cada palabra salida de esa voz oscura—Tendremos sexo hasta que estés preñada
—¡Por favor!— Sumisa ante su dueño ella suplico frotando su ingle cerca del pene —¡Follame como quieras!...Usa este coño
El demonio sonrió al verla de esa forma, bajo su dominio. El aroma a hembra en celo lo provocaba salivar, así que tomó las mejillas regordetas de su trasero para amasarlas mientras se frotaba. Quería joderla, esas ganas de querer follarla mientras tenía visita de su expuesto coño húmedo. Que no dejaba de chorrear por el
—Follame..— Sus labios se movieron sin su permiso
Fue todo menos delicado, pero no podía importarle mucho, había escuchado a las mujeres del pueblo hablar de su experiencia sexual, en el dolor y la incomodidad, pero debido a su "preparación". El pudo adentrarse en ella sin causar alguna fatiga, estaba lo suficientemente estimulada como para adaptarse a su tamaño y disfrutar de la misma manera en la que él podía hacerlo, quizás eso significaba que eran compatibles
—¡Carajo!...estamos unidos
Su nariz se movió de una tierna sacuda para detectar el aroma a su alrededor, el hedor a copula aumentó su deseo así que tomó la pierna que reposaba en su cadera para alzarla y dejarla sobre su hombro. El nuevo ángulo liberó una nueva serie de gemidos por parte de la muchacha, la que no dejaba de rogar por más de él. La imagen de sus tetas rebotando por cada estocada de su parte lo llevó a saborear la areola con la parte plana de su lengua
El espectáculo visual lo llamó, quizás fue el morbo o el descaro pero se a parto una vez más para dejar de jugar con los pechos de su hembra, fue cuando miró su dulce unión, el podía ver como su polla se abría paso entre sus piernas, el color rojo de la sangre de su mujer se impregnado por todo su miembro, era hermoso.
—Quédate conmigo…no quiero estar sola. Serás único para mi
Quiso ser honesta, en este momento solo podía usar a este hombre como salvavidas, no quería estar sola en esa aldea, donde solo podrían verla con lastima, seria una simple huérfana
—Está bien, no me iré a ninguna parte. Tu macho no es del tipo que se acuesta con muchas mujeres
"¿Mi macho?"
—Me tomas tan bien..¡Vaya Mierda!— Su sonrisa se expandió al igual que su ego— voy a vaciarme en tu útero hasta que estés preñada.. así que desde ahora, tu cuerpo me pertenece. Así que toma mi semilla
—Está…Está bien, haz que llegue al fondo
No entendía el por qué esas palabras tan lascivas la hacían tan feliz y tan excitada, un torbellino de emociones que la mareó, ella solo podía entregarse mientras mantenía una expresión nublada por el placer
—Vamos, aprieta más tu coño..¿Quieres mi semilla de cachorros, no es verdad?
—¡La quiero!. ¡Kagome la quiere…! Quiero tener a tus cachorros. Te daré toda mi vida. Por favor dame una familia feliz
En ningún momento dejó de moverse contra ella, pero supo que era el momento cuando sus paredes internas apretaban su miembro, fue glorioso verla retorcerse hacia él, sola para que el dejara chorrear espesas líneas de semen dentro de su canal
Él había tomado su virginidad, incluso su alma al unirla con la suya, porque en medio de su orgasmo ella no visualizo la forma en la que la sonrisa diabólica se expandía al momento de mirar hacia arriba. Fue ahí cuando sus colmillos crecieron y sus ojos se iluminaron, las líneas violetas se vieron deformadas por el esfuerzo de su mandíbula cuando está cayó sobre su hombro perforado por sus afilados colmillo
Desde aquel día su cuerpo fue solo para el
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Fin
