Disclamer: Varios de los personajes no son míos sino de la maravillosa Stephenie, la historia y algunos de los personajes si son míos
Surrounded by Boys
Capitulo 27: Celos.
Solo recuperé la cordura cuando sus labios estaban a escasos milímetros de los míos. Desvié mi rostro con rapidez, provocando que sus labios chocaran con mi mejilla.
-¿Qué demonios? –Preguntó sorprendido con mi reacción.
-Una ardilla. –Señalé hacia un árbol cualquiera.
-Ahí no hay nada. –Suspiró molesto. -¿Por qué te volteaste?
Me sonrojé, no pensé que sería tan directo ¿Por qué demonios no lo dejaba pasar y me seguía la corriente con la estupidez de la ardilla?
-¿Cuándo? –Mi otra técnica infalible, hacerme la desentendida.
-Sabes perfectamente cuando. –Su personalidad gruñona y nada encantadora estaba saliendo a la superficie. Suspiré aliviada, era mucho más fácil lidiar con el Emmett troglodita y mandón que con el irresistible príncipe encantado.
-Ah ¿Te refieres a cuando trataste de besarme? –Le solté, intentando controlar mi puto sonrojo.
-Entonces si te diste cuenta… -Respondió fulminándome con la mirada.
-Claro… y agradece que me voltee. -Lo vi seria. –Era eso o que besaras mi puño, por pervertido.
-No exageres… Era solo un beso. –Le restó importancia.
Suspiré molesta, claro para él sería solo un beso. Pero si hubiese permitido que me besara, jamás sería capaz de olvidarme de él. El primer beso nunca se olvida, ¿no?
-Ese es tu problema. –Le reclamé. –Para ti es solo un beso y ya.
-¿Qué quieres decir? –preguntó serio.
-Yo no soy otra de tus zorras Emmett. –Le dije mordaz. –Vete con Tanya, estoy segura de que ella estará encantada de recibir tu beso de buenas noches.
-Rosalie… -Llamó, pero yo le cerré la puerta del coche en la cara. Tenía que salir de ahí antes de echarme a llorar.
-Detente. –Lo escuché gritar tras de mí. –Rosalie, escúchame.
-¿Cuál es tu maldito problema? –Grité cuando me agarró de los brazos.
-Tú… tú eres mi problema. –Gruñó, sus palabras me hirieron más de lo que me hubiese gustado.
-Si tanto te molesto ¿Por qué no me dejas tranquila de una maldita vez? –le respondí intentando contener mis lágrimas.
-No puedo. –Habló con rabia contenida.
-¿No puedes? –Repetí incrédula. –Ja… Claro que no puedes. –Reí con sorna. –Mi desgracia alegra tus días ¿no?
-Rosalie… -Dijo mi nombre, yo lo ignoré.
-Desde que llegaste, has hecho lo posible por joderme la vida. –Le grité molesta. – Y pensar que llegue a creer que éramos amigos… Pero para ti no soy más que una niña tonta ¿Verdad?
Y cuando pensaba que él iba a continuar discutiendo, hizo algo que me sorprendió. Sin dejarme tiempo de reaccionar sus labios encontraron los míos.
Yo estaba completamente paralizada, nada me hubiese preparado para lo que estaba sucediendo. Los labios del orangután se movían con dulzura sobre los míos. Me quedé inmóvil sin hacer nada, disfrutando de mi primer beso.
Cuando apartó sus deliciosos labios de los míos, no pude evitar sentir un vacío.
-¿Qué fue eso? –pregunté nerviosa y avergonzada. Es que mi inexperiencia era demasiado notoria. Mis mejillas ardían como nunca, y mis ojos permanecían clavados al suelo.
-Fue lo único que se me ocurrió para hacerte callar. –Dijo al cabo de un rato. –No queremos despertar a los vecinos.
Sus frías palabras, me cayeron como un balde de agua fría.
-Eres un idiota. –Solté intentando contener mis estúpidas lágrimas. –Vete, Emmett… Aléjate de mí.
Le cerré la puerta en la cara, y corrí a mi habitación. Las lágrimas caían descontroladamente por mi rostro. ¿Cómo podía ser tan idiota?
Mis labios estaban hinchados, producto del beso de Emmett. Para variar el orangután había arruinado una de las mejores experiencias de mi vida.
El recuerdo de sus labios sobre los míos no sería algo fácil de olvidar.
…
Desperté con un puto dolor de cabeza y con el cuerpo adolorido, resultado de una noche de lágrimas.
Vi la hora en mi celular, las clases habían comenzado hacía más de dos horas. No me sorprendí al ver que tenía cuatro mensajes de Jake.
"¿Dónde estás?", "¿ese matón te hizo algo?" "Sabía que no debía dejarte sola con él" "Rosalie , si no me respondes voy a suponer que el tipo te asesinó e iré directo a la policía"
Puse los ojos al leer sus mensajes, mi mejor amigo era demasiado paranoico.
"Estoy bien, me quedé dormida, nos vemos luego" Respondí el mensaje y fui en dirección al cuarto de baño.
Mientras tomaba una ducha, no pude evitar recordar mi discusión con Emmett. La imagen de sus labios sobre los míos ocupaba por completo mis pensamientos.
Suspiré cansada, tenía que olvidarme de él. Por el bien de mi corazón tenía que olvidar al orangután. Había sido tonta al pensar, que él podría sentir algo por mí.
Me vestí rápidamente y salí sin preocuparme en desayunar.
Cuando llegué al instituto me sorprendí a mi misma buscando el estúpido jeep de Emmett. Ahí estaba, estacionado en el mismo lugar de siempre.
-Señorita Hale… -Dunnes me reprendió al verme entrar al instituto. –Llega tarde. –Dijo con voz monótona. Puse los ojos ante su innecesario comentario.
-¿No me diga? –pregunté sarcástica, el me fulminó con la mirada.
-No sea grosera, señorita. –me reprendió.
-Rose. –Jacob venía corriendo por el pasillo. Dunnes lo vio de mala gana.
-Señor Black, no corra por los pasillos. –advirtió. -¿no debería estar en clases?
-Voy al baño. –Respondió, por su mirada supe que era mentira. Probablemente lo habían sacado de clases.
-Los baños están hacia el otro lado. –Dunnes comentó viéndolo con el ceño fruncido.
-Oh… pero que distraído. –Jake se dio de hombros. –Esta escuela es tan grande…
Me reí ante el comentario de mi amigo. Forks High, era de todo menos grande.
Cuando el aburrido inspector iba a replicar alguna cosa, la campana del recesó tocó. Las puertas se abrieron instantáneamente y manadas de adolescentes salieron disparadas por los pasillos.
Gracias al alboroto, Jake y yo logramos escabullirnos sin problemas.
-Salvados por la campana. –Mi mejor amigo comentó una vez que estuvimos lo suficientemente lejos de Dunnes.
Yo asentí distraída, no pude evitar buscar al orangután con la mirada.
-¿Qué pasó ayer entre musculitos y tú? –preguntó molesto. Yo me di de hombros.
-Nada, solo compartimos una pizza.-Dije, obviamente omitiendo los detalles importantes. Jake sonrió.
-Al parecer las cosas no le salieron como las tenía planeadas. –Comentó mi amigo, yo fruncí el ceño, confundida.
-¿De qué hablas? –pregunté curiosa.
-A que hoy estaba de un humor de perros. –sonrió. –Incluso se agarró a golpes con Cullen.
-¿Qué? –pregunté sorprendida.
-Casi sentí pena por el idiota de Cullen. –continuó con su discurso. –El tipo parece un luchador.
-De seguro se lo merecía. –dije dándome de hombros, era difícil sentir algún tipo de simpatía por Edward.
-Si no te gustara, tal vez… Emmett podría caerme bien. –Dijo como si nada.
–No me gusta. –Mentí. – Y si así fuera, ¿qué tiene que ver con que te caiga bien o no?
-Eres mi mejor amiga. –Sonrió. –Tengo que cuidarte.
-¿Cuál es el problema de todos? –me exalté. –Porque de repente todos quieren tratarme como si fuera una niña indefensa. Sé cuidarme sola. –Escupí molesta.
-No te pongas así. –Jake habló.
-¿Cómo quieres que me ponga, si… -No pude terminar de hablar. Ahí frente a mí, en los casilleros estaba él, coqueteando con la reina de todas las zorras Heidi Vulturi.
-Wow… el tipo es rápido… -Jacob comentó viendo en la misma dirección que yo. –Te lo dije…
-Cállate Jacob. –Le grité a mi amigo. –Vámonos, no quiero llegar tarde a la siguiente clase.
Caminé rápidamente por los pasillos, secando las estúpidas lagrimas que habían caído de mis ojos. No me había dado cuenta de que tenía agarrado a Jake por el brazo, y que lo había arrastrado por toda la escuela como una desquiciada.
-Rose… -Habló haciéndome detenerme. -¿Estás bien?
-Estoy bien Jake… -Mentí.
-No quiero dejarte sola Rose, pero… -El me observaba apenado. –Tengo que irme a clases.
-¿Qué? –pregunté confundida. Es que estaba tan metida en mis pensamientos, que ni siquiera había recordado que Jake y yo no compartíamos esa clase.
-Mierda… -Murmuré, cuando recordé que me tocaba trabajar con Cullen.
-Si quieres puedo saltarme clases contigo. –ofreció, yo negué con la cabeza.
-Estaré bien Jake. –dije.
-Bien… prométeme que si pasa algo me llamaras. –Pidió, yo sonreí.
-Lo haré. –Jake asintió y antes de alejarse, besó mi mejilla.
Entré al salón, el profesor aun no llegaba. Edward estaba sentado en su lugar, leyendo un libro. Tenía el labio partido, y un ojo morado. Sonreí internamente, si no estuviese tan molesta con el orangután, le agradecería por eso.
-Hale… -Llamó, yo fruncí el ceño. No estaba de humor para aguantar las estupideces de Cullen.
-¿Nuevo look? –pregunté haciendo referencia a su rostro. –Te queda bien…
-Muy graciosa.-Masculló. –No sabía que tú y Swan tuviesen algo. –Murmuró una vez que tomé asiento, junto a él.
-¿De qué hablas? –pregunté nerviosa. -Isabella ni siquiera me cae bien…
-Sabes perfectamente que no habló de Bella –Dijo con impaciencia. –Me refiero a su enorme hermano.
-Entre Emmett y yo no hay nada. –Me sonrojé al pronunciar su nombre.
-Vaya, vaya… Rosalie Hale está sonrojándose… -señaló. –Al parecer te he juzgado… no eres ninguna lesbiana…
-¿En serio? –pregunté con sorna, este asintió con una estúpida sonrisa. –Eres un imbécil Cullen.
-Escucha… te propongo una tregua. –Ofreció, yo lo miré ceñuda.
-¿A qué se debe esto? –pregunté desconfiada.
-No quiero que tu novio me use como saco de box nuevamente. –Me sonrojé hasta el cuero cabelludo.
-Emmett no es mi novio… -Dije desviando la mirada. –Y si te golpeó, de seguro te lo merecías.
-Tal vez… -Se dio de hombros.
-Lamento el retraso… -El profesor se disculpó entrando al salón.-Señor Cullen… ¿No quiere ir a la enfermería? –el profesor preguntó preocupado al ver el hinchado rostro de mi compañero de laboratorio.
Edward me observó como diciéndome que haría algo estúpido, y luego asintió.
-La verdad si… -dijo –Pero creo que aún estoy algo mareado por el golpe…
-No hay problema… Rosalie, ve con Edward. –ordenó, yo bufé.
–No me parece necesario que alguien lo acompañe, yo lo veo bien. -Discutí
-Creo que podría desmayarme en cualquier momento. –Cullen se paso la mano por la cabeza fingiendo dolor.
-Señorita Hale, no sea desconsiderada, y ayude a su compañero. –El profesor me reprendió.
Me levanté diciendo improperios y seguí a Cullen hasta la puerta.
-Maldito renacuajo… -Continué gruñendo mientras caminábamos en dirección a la enfermería.
-¿Puedes dejar de insultarme? Estoy aquí. –El muy imbécil sonrió com sorna.
-No… eres un idiota. –Le dije molesta. -¿Por qué demonios quieres que venga contigo? No te soporto.
-Porque necesitaba hablarte de algo. –Dijo sonriendo. –Mas bien dicho, necesito proponerte algo.
-Vaya… creo que tienes razón. –Hablé seria. –El golpe en la cabeza si fue serio.
-Ja Ja. –soltó sin humor. –Escucha… hagamos una tregua, yo te ayudo tu me ayudas… Todos felices.
-Tú y tus supuestas treguas… nunca son en serio. –le respondí seria.
-Aun tenemos que hacer ese trabajo de física aplicada. –Dijo de repente, yo lo miré ceñuda.
-Sí… ¿y qué hay con eso? –pregunté desconfiada.
-Bueno… No es un secreto que dependes de ese trabajo para aprobar la materia….-Levente la ceja com impaciência, instandolo a continuar hablando -Si me ayudas con Bella, yo te ayudo con el trabajo. –Dijo finalmente, yo me largué a reír. -Y salvo tu trasero de ser reprovado.
-Estas mal ahí cowboy, Isabella y yo no somos amigas. -Le dije calmando mi risa. –Además, es tu obligación ayudarme en el estupido trabajo…es tu trasero el que esta em riesgo tambien.
-Te equivocas, soy el mejor alumno Rosie. –Se burlo. –Y aunque nos den cero, podré aprobar sin problemas.
Bufé, probablemente tenía razó hermanitos Cullen eran conocidos por ser unos malditos superdotados.
-Puto sabelototdo, como sea, no estoy mintiendo Bella Swan me odia. –Me di de hombros.– ¿Y por que demônios no le pides ayuda al leprechaun que tienes por hermana, que no se pasa todo el dia pegada a la nueva?
-El problema no es conquistar a Bella –Dijo ofendido. –Es precisamente su Hermano.
¿Emmett no dejaba a Bella salir con Cullen?
-Suena como un tipo sensato. -Sonrei com sorna -¿Y yo que tengo que ver con eso?
-Oh, por favor. –Edward bufó. –Sé muy bien que entre tú y ese tipo hay algo. Dijo señalando su ojo morado.
- ¿De que hablas? –¿El orangután había golpeado a Cullen por mi? –Emmett es solo mi tutor, nada más… Ni siquiera nos llevamos bien.
-¿A quién quieres engañar? –preguntó molesto. –Si ese tipo me golpeó fue por algo… dudo que se haya metido en semejante problema por defender a una niña cualquiera.
-¿Que quieres que te diga? tal vez tiene complejo de héroe. –Me di de hombros, como restándole importancia. Pero en el fondo estaba muriendo de curiosidad.
Luego una duda me vino a la cabeza. ¿Qué demonios estaba diciendo de mí, para que Emmett lo golpeara?
-¿Por qué te golpeó? ¿De que estaban hablando? –pregunté viéndolo con los ojos entrecerrados.
Cullen rió nervioso, y vi como retrocedía unos cuantos pasos. También no se me paso por alto que estaba protegiendo sus partes nobles con la mano.
-Nada importante… -se dio de hombros. –Ya sabes… lo de siempre.
-¿Lo de siempre? –pregunté sintiendo la rabia crecer. Ya me estaba haciendo una idea sobre lo que el idiota de Cullen podría haber estado diciendo sobre mí.
-Rosalie. –Escuché su inconfundible voz llamar a mis espaldas, me voltee en seguida, furiosa.
-Edward me estaba contando que un idiota con complejo de cavernícola lo atacó esta mañana. –dije viéndolo con una ceja alzada. -¿Puedes creerlo?
-No me digas… -Emmett le dio a Cullen una de esas miradas mortíferas que te hielan la sangre.
-Debes haber hecho algo bastante malo para que te dejaran así… -El orangután comentó sin dejar de verlo.
-Yo…
-Escucha Cullen… te lo diré una última vez y será mejor que obedezcas si no quieres que te empareje el otro ojo. –Amenazó. –Déjala tranquila.
-Hey, Puedo defenderme sola… Edward y yo solo estábamos conversando. –Dije sorprendiéndome a mi misma al percibir que estaba defendiendo a mi peor enemigo.
Emmett me vio con esa mirada fría, tan propia de él.
-Ven… -Tomó mi brazo con demasiada fuerza y me arrastró alejándome de Cullen.
Me sacó del instituto sin problemas, Emmett caminaba a grandes zancadas atravesando el estacionamiento y montándome en el enorme jeep.
-Aí. –lloriqueé cuando me soltó. –Eres muy bruto, sabias…
-¿Qué pretendes? ¿Coqueteándole a Cullen?
Abrí los ojos sorprendida. ¿Qué demonios me estaba diciendo?
-Coq…co…-abrí y cerré la boca incrédula…-¿Coqueteándole a Cullen? ¿Estás enfermo de la cabeza?
–Si pretendes hacerme sentir celos…
-¿Hacerte sentir celos? –repetí incrédula. -¿Cómo puedes ser tan estúpido?
-¿Estúpido?
-Si estúpido, arrogante, idiota… ¿y quién te crees que eres para pedirme explicaciones? –Le grité más que molesta. –No soy yo quien estaba desnudando con la mirada a Heidi.
-¿Celosa? – Sonrió mostrando sus hoyuelos. Yo lo miré furiosa.
-Ya quisieras… -Dije dándome de hombros. La verdad era que me estaba muriendo de celos, cuando lo vi coqueteándole a la escultural pelirroja tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para no saltarle encima como una loca.
Emmett puso los ojos y bufó con impaciencia.
-Como sea… -Dijo molesto. –Mañana es tu examen de biología.
Hice una mueca, había olvidado el maldito examen. Genial, ahora que me había peleado con Emmett, el que me ayudase a estudiar estaba fuera de discusión.
-Irás a mi casa esta tarde –Ordenó, fruncí el ceño confundida.
-¿Y si no quiero? –Hablé poniendo los brazos como jarra, mi necesidad de discutirlo todo me había obligado a hacerlo.
-Si no quieres vas a reprobar. –Dijo tomando una bocanada de aire. –Estoy seguro de que no quieres que eso pase…
Bufé molesta, era tan irritante cuando tenía la razón.
-Bien… iré a tu casa… -me rendí. -¿A qué hora? –pregunté finalmente, queriendo dar por terminada la conversación.
-Nos iremos juntos desde el instituto. –declaró.
-¿Cómo sabes que no tengo cosas que hacer? –Pregunté desafiante.
-No lo sé… pero si las tienes cancélalas.
-Tú no me das órdenes. –Reclamé.
-No empieces… -Murmuró molesto.
-¿Por qué golpeaste a Cullen? –pregunté cambiando el tema drásticamente, la verdad era que me moría de curiosidad.
-Porque es un idiota. –Gruñó entre dientes. –Y no te quiero cerca de él. –Habló amenazadoramente, yo di un respingó. De repente hacer amistad con Cullen me parecía de lo más interesante.
-Lástima… Edward y yo somos compañeros de laboratorio. –Me di de hombros. –Y tenemos que trabajar juntos.
-¿En qué clase? –preguntó demasiado interesado, yo sonreí con suficiencia.
-Física aplicada. –Dije, Emmett se largó a reír.
-¿Qué es tan gracioso? –pregunté con el ceño fruncido, de todas las reacciones que esperaba del orangután que se partiera de la risa no era una e ellas.
-Tu… no sabía que tenias esa clase. –dijo cuando se calmo, yo hice una mueca.
-Se supone que debería tener la clase de Introducción a la física. –Me di de hombros, había tenido que tomar una clase más avanzada de lo que mi nivel me permitía por motivos de fuerza mayor. –Pero la señorita Stevens, no me quiere en su clase.
Emmett me observó serio.
-¿Por qué no? –preguntó curioso.
-Um experimento que salio mal. -Me di de hombros.
…
Me encontraba en la cafetería, decidiendo entre comer un pudin de chocolate o lo que parecía ser una gelatina de frutas.
-¿Y a ti que te pasó? –pregunté una vez que Jacob se reunió conmigo en la fila de la cafetería.
Mi amigo sonrió apenado.
-Luego te digo. –Me dijo viendo en dirección a la mesa que Isabella Swan compartía con Alice y Ángela.
Asentí, no muy segura de querer saber de qué se trataba.
-¿Ya estas mejor?
-Si… supongo que estaba molesta. –me di de hombros, restándole importancia. –No me gusta admitir que tenías razón.
Jake rió, tomando su bandeja y caminando conmigo a nuestra mesa.
-Al menos eso servirá para mantenerte alejada de él. –Dijo llevándose un pedazo de zanahoria a la boca.
-Es mi tutor… No puedo alejarme de él. –Hice una mueca, la verdad era que no quería alejarme de él.
-¿No puedes cambiar de tutor? –preguntó curioso. Yo negué con la cabeza.
-Que mal… -Fue todo lo que dijo mi amigo.
Vi de reojo que Jake no paraba de mirar en dirección a la chica nueva, su mirada triste me decía que algo andaba mal.
-¿Qué ha pasado? –pregunté mirándolo a los ojos. –No has dejado de mirar a Bella desde que entraste a la cafetería.
-¿Has escuchado hablar del baile de invierno? –Susurró, yo le di un zape.
-Claro que si… -Dije algo molesta. –No solo llevo dos años en este instituto… mis hermanos también estudiaron aquí.
-Bueno, bueno… no era para que te pusieras así… -Levantó las manos en señal de rendición. -¿Sabes que hay que ir en parejas, no?
Lo observé con los ojos entrecerrados, haciéndole saber que una vez más su pregunta era estúpida e innecesaria.
-invité a Bella. –dijo sonrojándose.
Hice una mueca, sabiendo a donde quería llegar.
-¿Y? –levanté las cejas, indicándole que continuara.
-Me dijo que no. –murmuró, por un momento pensé que se echaría a llorar.
-¿Por qué no? –pregunté algo curiosa.
-Al parecer Cullen ya la había invitado. –dijo con rabia contenida. –Ese maldito baboso.
-¿Y ella le dijo que si a Cullen? –salté, por lo que me había dicho el propio Edward, las cosas con Bella no le estaban saliendo del todo bien.
-Claro… ¿Quién puede resistirse a Edward idiota Cullen? –lloriqueó. Yo puse los ojos.
-Tal vez solo lo hizo para sacarte celos. –Dije para consolar a mi amigo. Aunque en el fondo dudaba que Bella fuese capaz de hacer algo así.
La mirada de mi mejor amigo se iluminó, y supe que había cometido un error al decirle eso.
-Tienes razón… -Dijo, yo me mordí el labio inferior. –Yo también tengo que hacerle sentir celos…
-¿Qué? –salté. –No… no, no. –Negué con los ojos abiertos. –Jake, a las chicas no nos gusta sentir celos. –Expliqué, pero era demasiado tarde Jacob Black ya no me estaba escuchando.
-Tienes que venir conmigo al baile de invierno. –Dijo, yo volvía negar.
-¿Te has vuelto loco? –pregunté. –Sabes cómo odio esas cosas.
-Por favor. –Puso los ojos del gato con botas, esos que no me dejaban negarle nada. Suspiré derrotada.
-Está bien… -Dije viendo hacia la puerta, donde Heidi entraba prácticamente colgada en el brazo de Emmett. –Pero no creo que sea una buena idea… -Murmuré poniéndome de pie y pasando por la voluptuosa pelirroja y el orangután.
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Xoxo
RosalieHaledeCullen***EmmettMcCartysangel
