CRÓNICAS DE GUERRA

IV. La Ultima Profecía

El resplandor cedió gradualmente hasta que las formas y colores del paisaje retornaron a su sitio. Neo no se sorprendió al ya no encontrar a sus presas, sin embargo, nunca esperó toparse con uno de los Iluminados tan pronto y en pleno despertar de sus poderes. BelialVamdemon, por su lado, estaba teniendo un ataque de rabia.

"¡Malditos Elegidos! ¿Creen que pueden escapar de mi sin pagar por lo que me hicieron?", el Señor Demonio rugió. "¡Ya verán cuando les ponga mis garras encima!"

Fue entonces que la pantalla del D-Ark oscuro de Neo brilló con un púrpura siniestro. El homúnculo pulsó un botón y este creó una imagen holográfica de tamaño considerable. Era Daemon, quien seguramente había sentido el poder del noveno arcángel aparecer.

"¡Reporte!", Daemon demandó.

"Tomamos control de la fortaleza de Seraphimon y derrotamos a su ejército. Tenemos control absoluto de la Terminal del Bosque", Neo respondió y esperó.

"¿Qué sucedió con Seraphimon, el pusilánime rey de los Ángeles?"

"El muy cobarde huyo", BelialVamdemon contestó esta vez.

"¡¿Escapó?!", Daemon cuestionó molesto.

Las intenciones de Daemon era apoderarse de la llave del Serafín, la cual les daría acceso a la ciudadela del EDEN. Neo lo sabía gracias a qué era una extensión, en parte, de las ambiciones del Señor Demonio de la Ira.

"Maestro, uno de los Elegidos, una niña, liberó un poder nunca antes visto. Eso les dio la oportunidad de evadirnos"

"La Elegida de la Luz, por supuesto. No es de extrañar que pueda convocar los poderes de la Entidad Superior, es su herencia", Daemon sonrió debajo de su capucha.

Neo se preguntó cuanto conocía Daemon en realidad, parecía estar muy al tanto acerca de la Última Profecía. De ser ese el caso, Daemon podría haber precipitado su venida a este plano y no cómo él supuso al inicio. Si bien, era útil tener a alguien que lo guiara para cumplir su destino, sabía que tendría que vigilar al Digimon maligno y aquellos que, aparentemente, estaban sobre él en jerarquía.

"No solo estaba esa condenada chiquilla sino también el mocoso de la Esperanza. Pueda que su aspecto físico haya cambiado, pero siempre reconoceré sus esencias ¡Los matare a los dos la próxima vez que los vea!", BelialVamdemon juró.

"Seria bueno saldar deudas del pasado. Por tu bien, espero que me los traigas con vida", Daemon amenazó, entrecerrando sus ojos. "Quiero tener la llave de Seraphimon y a este ultimo, muerto"

Pero, antes de que BelialVamdemon pudiese replicar, Neo intervino. "Se hará como ordenes, maestro"

"No me fallen", dicho esto, Daemon cortó la comunicación.

"Muy bien, ya lo escuchaste. Empecemos a buscarlos, no deben estar muy lejos", Neo dijo poco después.

Eran tres, solamente. BelialVamdemon, él y SkullSatamon, quien había sobrevivido al anterior enfrentamiento. Seguramente, otros soldados de pesadilla estarían rondando por las cercanías, pero Neo no se interesó en ellos. A pesar de eso, uno de los tres estaba en discordia. BelialVamdemon se interpuso en su camino y se inclinó hacia él de forma amenazadora.

"Me cansé de seguir tus ordenes, no eres nada. Vuelve a interrumpirme y te aplasto, rata de laboratorio"

Sin embargo, si BelialVamdemon esperaba que el humano estuviese de rodillas, aterrorizado e implorando por su perdón, se vio decepcionado. Neo mantuvo su posición ante el Señor Demonio y sonrió con arrogancia.

"Dime una cosa. ¿Piensas buscar a esos Elegidos para saciar tus caprichos cuando Daemon te expresó que deberías hacer todo lo contrario? Pensé que eras mucho mas inteligente, dada tu reputación"

¿Este ser, que ni siquiera podía considerarse como un ser humano, estaba poniendo en duda su enorme poder? BelialVamdemon sonrió en forma de burla por solo pensarlo si quiera.

"¡Soy el Digimon oscuro mas poderoso de todos!", el Señor Demonio rugió.

"Eres muy inocente, ¿verdad? No estas aquí por tu inconmensurable poder, solo eres un peón útil. Desobedece las ordenes de uno de los Siete Grandes Señores Demonio y cualquiera de ellos te despedazaría sin esfuerzo alguno. Intenta ponerme un solo dedo encima y tu destino seria el mismo"

BelialVamdemon lo consideró, ya que su insolencia había sobrepasado el límite de su paciencia. Pero, se detuvo cuando miró los ojos rojos de Neo y detectó algo inhumano y peligroso. Luego, pensó que las habilidades del homúnculo podrían ser muy útiles, como cuando convocó el escudo que le protegió del poder sagrado de Seraphimon. BelialVamdemon decidió que podía ponerlo en su lugar después. Cuando terminara, Daemon y los otros seis serían nada.

"No te metas en mis asuntos, solo cumple con tu labor"

"No haría nada menos", Neo sonrió.

Fue una simple expresión, pero que BelialVamdemon catalogó al final como inquietante. Por supuesto, Señor Demonio no diría nada y su actuar no revelaría la creciente sensación de temor.


Tal como se había solicitado, Ryo Akiyama, Cyberdramon, Takato y Guilmon viajaron al punto de encuentro pactado: la Isla File, por la cual sobrevolaban. Cyberdramon llevo a Ryo entre sus brazos y a Takato y Guilmon en su espalda sin quejas, pues su capacidad se lo permitía, no importaba que tan pesado estuviera el dragón de color rojo.

Cyberdramon procuró volar bajo, usando los árboles de la zona como escondite mientras se trasladaba. No fuera que un explorador del enemigo los viese y alertara a todo el Ejército de Pesadilla, no tenían tiempo que perder en batallas inútiles. Esos eran los pensamientos de Ryo Akiyama, quien deseaba reunirse con Seraphimon y los demás para regresar a la ciudadela lo más pronto posible.

Seraphimon, por su lado, ya los estaba esperando al lado de unas ruinas antiguas. Takeru Takaishi, Hikari Yagami, Tailmon y Patamon estarían detrás del Digimon Serafín.

"Debió ser una dura pelea", Guilmon comento cuando vio el estado en el que se encontraba el rey de los Ángeles.

Varias de sus alas doradas estaban quemadas, partes de su armadura celestial, rotas y manchones de sangre seca estaban cubriendo uno de sus hombros y piernas. Takato frunció el ceño, pues el enemigo que le había hecho eso al ángel más fuerte debió tratarse de un demonio muy poderoso, así era la amenaza del arma de Daemon. Poco le importo en ese momento estar en frente a Takeru Takaishi y Hikari Yagami, dos de sus héroes; estaba ansioso.

"Es bueno finalmente verlos, los estaba esperando", Seraphimon dijo cuando Cyberdramon descendió y liberó a sus pasajeros.

"Lord Seraphimon, ¿No es mejor regresar a la ciudadela para atender sus heridas? ¿O los otros dos palacios, de Ophanimon y Cherubimon?", Ryo cuestionó con los brazos entrecruzados.

"Habrá tiempo para eso. Esto es mucho más importante", Seraphimon replicó.

A partir de ahí, el grupo caminó, adentrándose al interior de las ruinas, el cual parecía consistir en un sistema de cavernas. Seraphimon iba al frente de todos ellos y el ambiente era silencioso, tanto que la incomodidad era lo que más resaltaba. Takeru e Hikari no habían mencionado palabra alguna desde que Takato, Ryo, Guilmon y Cyberdramon llegaron. Para los tamers, los Elegidos parecían profundamente mortificados.

Takato pensó en si debería decir algo, pero el miedo lo paralizó y Ryo terminó por adelantarse a sus intenciones iniciales.

"¿Están bien?", el Tamer Legendario preguntó preocupado.

Fue como si hubieran detonado una bomba, pues Hikari derramó las lágrimas que tanto había retenido en esos minutos. Todos los demás, detuvieron su caminata. Los llantos de la joven mujer era lo único audible, eso y el suspiro pesado de Seraphimon.

"Esos malditos monstruos", Takeru expresó su rabia, también derramando lágrimas. "La asesinaron, a ella y a Hawkmon"

"Todo sucedió tan rápido", Hikari dijo entre sus sollozos.

Takato comprendió a quién se referían, por supuesto, de otro modo podría considerarse como un fracasado en lo que respectaba a ser fan de Digimon. A pesar de no conocer realmente a Miyako Inoue, la noticia de su deceso lo golpeó con dureza. Justo ahora recordaba que Ryo había dicho que alguien había fallecido, pero nunca se imaginó que podía ser alguien reconocible. Fue cuando la expresión de su rostro se deformó por la ira en una mueca horrenda que asustó a quienes estaban más cerca.

El mismo Takato no era consciente de ello hasta que Seraphimon decidió intervenir.

"Hay una línea muy delgada entre el deseo de justicia y la venganza. Sin equilibrio, la ira se convierte en un fuego que lo quema todo hasta que no queda nada"

La rabia se evaporó en ese momento y aquel sentimiento fue reemplazado por arrepentimiento, miedo y vergüenza. La caminata continuó, nuevamente en silencio, hasta llegar a una recámara espaciosa, con un pequeño lago cubriendo el lugar y, en el centro, mostrando un monolito de piedra.

"Mis ancestros descubrieron hace tiempo que los humanos fueron quienes crearon a los primeros Digimon y razonaron que, si los Digimon fueron creados por los seres humanos, alguien más debió crear a los seres humanos..."

"¿Hablas de un Dios creador?", Ryo preguntó, recordando algo de los diferentes mitos sobre la creación del mundo que había aprendido en la escuela.

"Nosotros decidimos llamarlo la Entidad Superior. La fuente de toda la existencia, una existencia que esta sobre los Digimon y los humanos, incluso sobre seres como las Cuatro Bestias Sagradas, los Caballeros Reales y el mismo Yggdrasil", Seraphimon respondió.

Los demás escucharon interesados.

"Algunos Digimon han intentado establecer contacto con esta Entidad Superior desde entonces y, con ese propósito, se han erigido diferentes sitios de adoración por todo el antiguo Mundo Digital. Surgieron diferentes profetas que hablaron de la palabra de la Entidad Superior y compitieron con los cultos a seres que han sido considerados como Dios de los Digimon por atraer nuevos creyentes. Surgieron guerras en consecuencia y los creyentes de la nueva fe casi fueron extintos. De sus esplendorosos templos, solo quedaron ruinas y escombros; de los profetas solo vagos rumores de su existencia y, aun así, un mensaje logró persistir hasta nuestros días."

"Una advertencia que habló de la guerra que se produciría entre los diez ungidos por el poder de la Entidad Superior y el Último Mal, un ser del que se dice que no es humano ni Digimon... Hoy, estoy seguro que este mal ya se encuentra entre nosotros y sospecho que los ungidos, también"

"Quieres decir que esta guerra con los Siete Grandes Señores Demonio en realidad es una fachada para encubrir algo más grande", Ryo comentó pensativo.

"Creo que los Siete Grandes Señores Demonio solo son un medio para que el Último Mal pueda manifestarse en el Mundo Digital..."

El Tamer Legendario pensó, inmediatamente, en el arma que Daemon creó con el poder de la Semilla de la Oscuridad. ¿A eso se refería Lord Seraphimon? Viendo a Takato, descubrió que el también tenía la misma sospecha. Takeru y Hikari, por su lado, fueron ignorantes de ese hecho.

"De igual modo, creo que el poder de la Entidad Superior se manifiesta en ustedes, mis queridos amigos. Mas que un hecho, es una corazonada y estamos aquí para poder comprobarlo"

"¿Este fue uno de sus templos de culto?", Hikari preguntó, emergiendo de su tristeza momentáneamente.

Seraphimon asintió. "Los profetas decían que estos lugares eran sagrados porque eran en estos en los que hablaban con la Entidad Superior. Consideró que estas ruinas nos darán de las respuestas que necesitamos"

Hikari vió a una niña, una versión más joven de si misma, de pie sobre la superficie del agua. En trance, comenzó a caminar hacia el agua ante un Tailmon estupefacto, quien intentó detenerla. A su vez, un halo de luz blanca cubrió a la Elegida.

"¡Hikari!", Takeru exclamó para ser detenido por el Digimon Serafín.

"Es lo que estamos esperando", aseguró.

Tailmon también desistió, cuando sintió la fuerza que ahora movía a su compañera. De modo que Hikari se adentró en el lago y caminó sobre este, siguiendo la trayectoria que la llevaría cerca al monolito de piedra. Sin embargo, cuando llegó hasta cierto punto, se hundió y desapareció. Al mismo tiempo, Guilmon y Cyberdramon gruñeron de forma amenazadora; del mismo modo, las alas no chamuscadas de Seraphimon se estremecieron. El enemigo parecía haberlos encontrado.


BelialVamdemon había hecho todo el trabajo, pues su odio era el enlace que necesitaba con los antiguos Elegidos que fueron escogidos para salvar al Mundo Digital. Neo, caminando entre las llamas del gigante Señor Demonio, meditó acerca del último acontecimiento. Sentía como el poder del Noveno crecía con el pasar de los minutos y no tardaría en revelarse, por lo cual consideró detenerlo. Así, su misión sería mucho más fácil. Sin embargo, debía enfrentar una dura oposición primero.

El homúnculo detectó dos grandes poderes esperando en aquella zona, ambos capaces de poner a todo el Mundo Digital de rodillas si lo quisieran. Tal vez ellos también hacían parte de los diez ungidos.

Neo sonrió. "Hay que hacerlos salir de su escondite. Si quemamos todo, ellos seguramente saldrán para defender a los Digimon que habitan la isla"

"Igual pensaba matarlos a todos", BelialVamdemon respondió con su voz monstruosa. "¡Llamas de Pandemónium!"

El homúnculo monitorearía la batalla desde la distancia usando su digivice oscuro mientras que, al mismo tiempo, buscaba por su propia cuenta.


Escucharon un gran estruendo estremecer la tierra y temieron quedar sepultados por las pesadas rocas que sostenían la caverna. Takato, Takeru y Ryo salieron, junto a sus compañeros Digimon, a enfrentar el problema mientras que Seraphimon se quedaba en el interior, como última línea de defensa.

La isla File, que era el primer bastión de vida, era ahora un infierno llameante. Los gritos de miedo y terror se escuchaban desde todas las direcciones, produciendo gran malestar.

"¡Maldito monstruo! Lo único que saben hacer es destruir", Takeru exclamó con odio.

Takato se centró en su D-Ark, oprimiendo el botón central de este y desplegando una pantalla holográfica. "BelialVamdemon, Digimon del Tipo Señor Demonio en su etapa Ultimate. Su técnica especial son las Llamas de Pandemonium, fuego infernal de muy alta temperatura", dijo, leyendo la información.

"No será fácil, pero tengo una idea que puede funcionar", Ryo explicó. "Takato y yo lucharemos contra BelialVamdemon, distrayendo su atención. Esto permitirá a Takeru y Patamon salvar a tantos Digimon como sea posible. Hay que procurar moverlos al interior del sistema de cavernas sin que el enemigo se de cuenta"

"Entiendo, será más fácil protegerlos si todos están en un solo punto", Takeru comentó, ocultando parte de su verdadero sentir.

"Haremos lo que mejor podamos", Patamon asintió más conforme con el plan.

En un destello, Dukemon y Justimon aparecieron de entre las llamas y se elevaron para enfrentar al enemigo. HolyAngemon y Takeru viajaron encubiertos entre fuego y árboles para cumplir con su misión. BelialVamdemon observó a sus adversarios acercarse y sonrió confiado.

"Ya veo, son dos de los más fuertes del ejército aliado de los Elegidos", Neo dijo cuando los reconoció. El héroe legendario y el Caballero Real, era muy pronto para su encuentro.

"Ya verás, los aplastaré como si fueran insectos. No volverás a subestimar mi inmenso poder, criatura", BelialVamdemon aseguró.

El Caballero Real se adelantó a Justimon, tomando un gran impulso y apuntando con su lanza al monstruoso enemigo. El Señor Demonio, que se encontraba flotando sobre los cielos, invocó una pared de llamas negras para frenar el avance de Dukemon. Sin embargo, este no se retendría.

"¡Lanza Real!"

La técnica traspasaría el muro de llamas y obligaría al demonio a hacerse a un lado. En este caso, sería una cuestión de centímetros que lo separaría de un impacto seguro.

"Nada mal, Caballero Sagrado. Es mi turno así que será mejor que te prepares", BelialVamdemon expresó con una mezcla de furia y arrogancia.

El Señor Demonio fue hacia el frente y atacó formando un puño con sus garras. Dicho golpe simple impactó contra el escudo santo de Dukemon y generó una onda expansiva que despejó las nubes del firmamento y algo del fuego que consumía la isla. Las fuerzas de ambos contendientes estuvieron igualadas en ese punto, para frustración del Digimon oscuro.

Contrariado como podría estar, no se fijo cuando su segundo adversario llegó con poder arrollador. Justimon atacó con una patada al rostro de BelialVamdemon, causando que este se separara del Caballero Real en consecuencia.

"¡¿Qué crees que haces?!", Justimon reclamó. "¡Estamos juntos en esto!"

Dukemon respondió sin mas. "Solo tomé la iniciativa"

Ryo estaba preocupado y tenía motivos para estarlo. La noticia de la muerte de Miyako pareció afectar mucho a Takato, al punto de despertar un sentimiento de rabia muy agrio, aunque fuera por unos pocos instantes. Si bien, Ryo también estaba furioso por eso, sabía que no podía dejar que la emoción lo abrumara por completo. De lo contrario, el enemigo tomaría la ventaja. De haber cedido en el pasado, Milleniummon habría ganado seguramente.

Takato era una persona más emocional, Ryo había aprendido eso durante el paso de los meses.

"¡¿Dónde esta tu amo?!", Dukemon demandó al gigante Señor Demonio.

BelialVamdemon miró con odio a los dos, adolorido por el anterior ataque sorpresa que rompió algunos de sus dientes y sacó algo de sangre. "¡Yo no tengo amos!", exclamó con ira apenas contenida.

"¿Estas seguro? Sabemos que Daemon creó una arma con aspecto humano y lo puso a cargo de ti", Justimon dijo con cierto punto de burla.

"Insolentes, ¡¿Cómo se atreven?!", BelialVamdemon rugió enfurecido. "No seré menospreciado por un par de insectos. ¡Llamas de Pandemonium!"

Las horribles bocas, Sodoma y Gomorra, se abrieron para liberar más llamas infernales. Sodoma apuntó a Dukemon mientras que Gomorra lo hizo hacia Justimon, haciendo que se separaran. El héroe legendario optó por dar una voltereta en el aire mientras que el santo caballero desvió las poderosas llamas con su imponente defensa.

Dukemon, habiendo evitar la técnica de su enemigo, volvió a cargar hacia el frente y, esta vez, clavó su lanza en el hombro del gran demonio, la cabeza de Sodoma. "No quieres hablar, esta bien. Puedo buscar por mi propia cuenta, en cuanto a ti, pienso hacerte pagar todo el daño que has hecho", declaró con frialdad, empujando levemente la punta de su lanza hacia el interior y causando un grito de dolor por parte del maligno ser.

BelialVamdemon, aun incrédulo, apartó a Dukemon de un poderoso golpe y retrocedió unos pocos metros. Aquello era algo inaudito, ningún otro había podido haberlo lastimado en el pasado. Ningún otro Digimon se le había comparado, ni siquiera Imperialdramon, quien por muchos había sido considerado el más poderoso de todos.

"¿Piensas escucharme finalmente? Estos adversarios no son como ningún otro. Nunca has peleado antes con el Adepto del Caos ni el Héroe Legendario", Neo mencionó con cierta diversión. "De seguir así, tu distracción será más que inútil"

No, BelialVamdemon no iba a aceptar que existiera alguien más poderoso que él, y mucho menos iba a aceptar que ese ser más poderoso fueran esas mascotas al servicio de los humanos.

Justimon, en un movimiento rápido, sujetó a Dukemon por la espalda y lo enderezó. "Eso fue algo sádico", dijo, queriendo disfrazar el hecho con el tono de una broma.

Takato, quien se había dejado llevar nuevamente, entró en consciencia. Las fuertes emociones conectaron con las de Guilmon y desató su personalidad más cruel. Afortunadamente, Megidramon no había aparecido. Debía controlarse, no podía permitirse recaer.

"Dukemon... Dukemon, responde", Justimon lo sacudió. El Caballero Real parecía estar en trance.

"Lo siento, Justimon", Dukemon contestó arrepentido, después de eso.

Bastó una mirada para saber que Takato ya no estaba en condiciones para luchar, Ryo vio a su amigo desenfocado, como si estuviese lidiando con más de un campo de batalla a la vez.

"¿Estas bien?", preguntó.

"Estoy bien", Takato respondió, mas que todo para convencerse a si mismo.

"Hay que centrarnos en la batalla", Dukemon dijo.

"No me importa quienes sean. Voy a matarlos, son solos unos gusanos", BelialVamdemon dijo al homúnculo.

"Entonces demuéstralo, busca sus debilidades y atácalos individualmente. Has algo que demuestre que eras aquel terror que casi fusiona el Mundo Digital y el Mundo de las Tinieblas. Nuestro amigo podría ayudarnos"

BelialVamdemon gruñó molesto, pero asintió al final. Si en algo era bueno, era en sacar a relucir la oscuridad del corazón de los demás, así que se concentró en buscar aquella grieta. Cuando la encontró, decidió actuar. "¡Látigo Sangriento!"

Disparó dos rayos rojos de energía, tratando de separarlos como había hecho antes. Complacido, observó como el Caballero Sagrado, a diferencia de su compañero, no reaccionó a tiempo y recibió el impacto de lleno. No los destruiría con eso, sin embargo, no importaba.

Justimon, preocupado por Dukemon, se volvió hacia él tan rápido como pudo, mas algo se lo impidió. Un SkullSatamon (el sobreviviente del ejército de Pesadilla que atacó el palacio de Seraphimon) se materializó por el frente y lo atacó con la punta de su vara, obligando a retroceder al Héroe Legendario.

"¿Un saco de huesos para pelear? ¿En serio quieren insultarme?", Justimon cuestionó con irritación. No tenía tiempo para esto.

El héroe giró en el aire y lanzó una patada hacia su enemigo, con la espera de aniquilarlo de un solo golpe. SkullSatamon apenas pudo esquivarlo.

Mientras, por otro lado, Dukemon y BelialVamdemon se enfrascaron en una férrea batalla, tal y como este último esperaba. Para el Señor Demonio, era lo más conveniente pues deseaba hacerle pagar por la herida propinada anteriormente.

"Haré que te arrepientas por lo que me hiciste, voy a masacrar a todos los que te importan", el monstruo expresó con una horrenda sonrisa.

"¡No, seré yo quien te extermine!", Dukemon respondió con igual intensidad.

"No, será tu propia oscuridad la que me ayude a matarlos a todos. ¿Qué tal si empezamos con tu compañero de allá?", el Señor Demonio ensanchó su sonrisa.

"¡Nunca lastimaría a mis amigos, así que pierdes tu tiempo!"

"¿Qué tal si lo descubrimos entonces?"

Los ojos de BelialVamdemon brillaron y su cuerpo vibró con un exceso de energía. Dukemon sintió que algo se aproximaba y procuró alejarse, pero ya era demasiado tarde.

"Revela la oscuridad que hay en tu alma. ¡Ilusión Mental!"

Y el resplandor consumió al Caballero Real.


Hikari, cuando tomó consciencia de si misma, se halló en medio de la oscuridad más insondable.

Estamos en el inicio de los tiempos...

Un destelló de luz, el primero de todos, apareció en el vacío y explotó con una energía nunca antes vista. Era el Infinito, que deseaba tomar forma en el plano material.

"¿El inicio de los Tiempos?", Hikari preguntó.

El plano material fue concebido como una estructura ordenada de reglas programadas por una Entidad Superior que habita en dimensiones superiores, al menos esa fue la conclusión de mis investigaciones. Sin embargo, mi conocimiento adquirido ha quedado limitado por mi imposibilidad de acceder más allá de mis dominios. Mi soberanía del Kernel resultó ser insuficiente.

Una chica de cabello rubio apareció al lado de Hikari, era quien resultó estarle hablando desde el inicio. Al frente había diez esferas luminosas de diferente color que se organizaron unas debajo de otras. Cuatro de ellas iban sobre una línea central y las demás se posicionaban de a pares, al lado de aquella línea.

A pesar de eso, encontré y clasifique diez emanaciones o diez manifestaciones de esta Entidad Superior. Por alguna razón, estos poderes decidieron materializarse en el universo material en la forma de diez seres humanos. Yo solo me encargue de influir en la cadena de eventos para que esos humanos tuvieran contacto con el Mundo Digital.

Hikari volteó hacia ella. "¿Quién eres?"

¿Tan pronto te has olvidado de mi? Bueno, esta bien, es justo que me presente formalmente. Soy Yggdrasil, la I.A. que estudia la evolución de los seres vivos del Mundo Digital y procura el equilibrio. Te ayude a ti y a tus amigos en tu primera aventura, cuando luchaban contra la maldad que Apocalymon había desatado.

"Muchas gracias, entonces. Nunca pude agradecerte apropiadamente", la chica respondió.

No tienes el porqué. El equilibrio de los mundos peligraba solo con la presencia del oscuro ser...

Hikari sonrió, pero pronto dejó de hacerlo. Tenía una gran preocupación en la mente. "¿Quieres decir que no soy humana?"

Eres especial, Hikari Yagami, tu representas la novena esencia, la Fundación. Tu, por ti misma, conectas la existencia material con los planos superiores. Tienes la responsabilidad de guiar a tus compañeros, los otros arcángeles. Aunque eso no te hace menos humana, claro esta.

"¿Arcángeles?"

La existencia conocida como Yggdrasil asintió.

Es momento que enfrentes tu existencia divina. Es hora de que te encuentres con Yesod y te conviertas en Gabriel, señora de los querubines.

Una de las diez esferas se encaminó hasta caer en las palma de sus manos, reduciendo su inconmensurable tamaño. Hikari, nerviosa, tomó una gran bocanada de aire y se envalentonó. Su instinto le dijo lo que tenía que hacer, así que consumió aquella luz. La prueba acababa de iniciar.


El pelo de Tailmon se erizó cuando sintió algo oscuro aproximarse desde el exterior de la caverna, al igual que Seraphimon, quien ya estaba en guardia. Ambos, asustados, presenciaron a un Takeru que apenas podía ponerse en pie, con Patamon en brazos, llegar a la cámara sagrada.

"Corran", alcanzó a decir antes de caer inconsciente.

"¡Takeru! ¡Patamon!", Tailmon corrió hacia sus amigos, aterrorizado de presenciar una segunda tragedia.

"No deberías preocuparte, Digimon de luz. Sus heridas no son de gravedad".

Tailmon y Seraphimon observaron una sombra aproximarse. Al parecer, venía detrás de Takeru y Patamon y era el causante del perjuicio. Cuando la luz natural del lugar tocó al ser maligno, Seraphimon lo reconoció inmediatamente.

"¡Eres tu!", el Serafín exclamó.

Tailmon, confundido, adoptó una posición protectora. A pesar del aspecto humano del recién llegado, podía presentir algo antinatural y profundamente oscuro. En todos los aspectos, Tailmon podía catalogarlo como un ángel maléfico.

"Seraphimon, resultaste ser más resistente de lo que había pensado en un inicio", Neo Saiba comentó. "Los Digimon sagrados pueden llegar a ser muy duros. Sin embargo, en su estado, ¿Qué podrían hacer ustedes?"

"¿Dónde esta tu sirviente? ¿Qué me impediría borrar tu inmunda presencia de este mundo ahora?", Seraphimon interrogó. "En lo que a mi respecta, estamos en igualdad de condiciones"

"Hmm, que palabras tan atrevidas para un pobre rey caído en desgracia. No quiero que te equivoques, mi estimado Seraphimon. Este cuerpo no presenta ninguna limitación y, si quisiera, podría eliminarte a ti y a ese pequeño amigo tuyo en un parpadeo. Podría asesinar a la señorita Yagami y al joven Takaishi y ustedes no podrían hacer nada para evitarlo. Sus almas no serían más que alimento para el Anti-Dios"

"¿Y por qué no lo haces entonces?", Tailmon preguntó.

"Creeme, no hay otra cosa que me gustaría más. Mis planes se concretarían mucho más rápido, sin embargo, alguien no me lo permite. En verdad se trata de un dios entrometido", Neo se encogió de hombros.

Como si de una señal se tratase, el cuerpo de Hikari Yagami emergió de las profundidades de la laguna. El tono y color de sus ojos demostraron que había otra esencia habitando en su cuerpo. Tailmon quedó sin poder pronunciar palabra alguna y Seraphimon cayó de rodillas.

¿En serio creíste que esto sería tan fácil? ¿Qué observaría a una presencia tan inmunda tomar forma en el Mundo Digital y qué yo no haría nada en conscuencia?

"¿Ahora estás interesado en salvar a este mundo, Yggdrasil?", el homúnculo cuestionó con cierto sarcasmo. "Tu mismo deseaste destruirlo todo y reiniciar desde cero. Error 404, un genocidio. ¿Qué te hace diferente a mi que te hace digno de juzgar mis intenciones?"

El Dios Supremo de los Digimon se paró en frente al ser maligno, imposibilitando cualquier movimiento por su parte. Un punto muerto se había establecido.


"¡Takato!", Ryo exclamó.

Dukemon había sido capturado por la técnica de BelialVamdemon, manifestado en una bola de luz brillante. La risa maniaca era una señal de éxito del Señor Demonio.

Justimon, con un impulso de energía inesperado, superó con facilidad a SkullSatamon y lo eliminó de un solo golpe. Corrió a gran velocidad para enfrentar a su otro enemigo, lanzando una poderosa patada que el demonio esquivó con un saltó hacia atrás.

"¡Liberalo!", Justimon demandó.

"Ni lo sueñes, ese niño será mi esclavo", BelialVamdemon respondió con una sonrisa. "No pude verlo todo, solo algunos de sus recuerdos. Sin embargo, debo admitir que fueron muy educativos. Solo tendré que jugar con su mente para que libere esa oscuridad que guarda en su interior"

Ryo tuvo recuerdos de un futuro distante, eliminado de la línea de tiempo; en la que un ser maligno se aprovechaba de uno de sus amigos y lo obligaba a cometer actos de indescriptible crueldad. Recuerdos que, sin duda, se superponieron en la situación actual y que desencadenaron esas mismas emociones de entonces. Siempre tenían que ser aquellos que eran cercanos a él, como si su amistad se tratara de una especie de maldición.

Al final resultaba muy injusto.

"¡¿Cómo te atreves?!", el Héroe Legendario reclamó con rabia apenas reprimida, apretando sus puños con fuerza. Chispas eléctricas se observaron fluir por el aire circundante a Justimon y la tierra empezó a temblar bajo sus pies. Con cada paso que daba, pedazos de roca salían del suelo y flotaban.

BelialVamdemon retrocedió, temeroso por primera vez. ¿Qué era lo que significaba esto?

"¡¿Por qué tienen que atacar a mis amigos? ¿Por qué hacen daño a las personas que amo?!"

Fue en un instante, pero el Señor Demonio vio a la peor pesadilla. Justimon había sido reemplazado por una figura aterradora, un gigantesco dragón de dos cabezas y cuatro brazos.

"Es una lástima, así terminará el demonio que buscó mi poder para hacerse más fuerte"

En comparación, BelialVamdemon era un ser diminuto ante el Dios del mal. Pensó, en su desesperación, que si lograba manipular al caballero sagrado para que fuera su sirviente, podría usarlo como una distracción para que él pudiera escapar. Observó la esfera blanca en la que Dukemon flotaba y extendió su brazo hacia esta, sin embargo, este cayó al suelo producto de su propio peso. El mismo BelialVamdemon no podía creerlo, ¿A qué horas había sucedido? Todo lo que podía notar era a Justimon sosteniendo una espada de energía de color rojo.

"¡No, esto no me puede estar pasando!", el Señor Demonio gritó adolorido y furioso. "¡Llamas de Pandemonio!"


Es verdad que alguna vez consideré que la influencia de los seres humanos sobre los Digimon era corrupta. Consideré que el Mundo Digital estaba más allá de la salvación y por ese deseé destruirlo, pero la unión entre humanos y Digimon cambiaron mi opinión. Dicho esto, me gustaría aniquilarte yo misma, pero los poderes de la Entidad Superior se han manifestado, tal y como la Última Profecía calculó. Me limitaré a observar la batalla y ver el futuro brillante que los humanos traeran y que él me prometió. Eso no significa que permitiré que la batalla se de en desigualdad de condiciones.

El homúnculo frunció el ceño, molesto. "Confiar en los débiles humanos es un error, ellos nunca podrán usar los poderes de la Entidad Superior en todo su espledor. Es más, los contaminarán con sus deseos banales. Así que te lo demostraré, los corromperé hasta que se conviertan en la sombra de lo que deberían ser, y, cuando eso pase, yo habré ganado"

Eso lo veremos entonces, ángel del mal... De todas formas, el noveno está a punto de despertar, asi que deberé retirarme.

"¿Es cierto lo que dice?", Tailmon preguntó a Seraphimon.

Seraphimon asintió. "Los deseos de los humanos tienen mucha influencia en nuestro mundo, eso es verdad. Hace unos cuantos años vi los cielos ennegrecerse y rayos rojos caer para destruir todo lo que tocaba. Era la ira divina de nuestro Señor. Temí, en aquel entonces, que el fin de nuestro mundo llegaría"

Tailmon buscó y recordó que había experimentado algo similar. Ni él, ni los Elegidos, ni Gennai supieron que estaba ocurriendo. Azulongmon no había dicho nada, pero la amargura de la Bestia Sagrada era profunda.

Tailmon, Seraphimon, mis estimados... ha llegado el momento.

El Dios se dirigió a ambos Digimon.

Lamento todas mis equivocaciones y lamento no poder hacer más en este momento. El destino de su mundo les pertenece, asi que protejanlo con sus vidas.

La luz de Yggdrasil se desvaneció y la consciencia de Hikari Yagami retornó a su propio cuerpo. No sin antes, curar las heridas de Takeru y Patamon, los cuales despertaron en ese mismo instante. Tailmon vio a su compañera y notó que la Hikari que había regresado, no era la misma de antes.

"Ha pasado un siglos, Noveno. Supongo que el Primero, el Sexto y el Septimo no tardarán en despertar", Neo sonrió con malicia.

"Nunca es demasiado tiempo, traidor. Antes no podía reconocerte, pero ahora si puedo. Eres el enemigo de todo lo que vive, el príncipe de las Tinieblas. Moloch y Satanás, encarnados en una sola figura", la chica enfrentó al mal con valentía.

"Si, soy el Emperador del Infierno, pero, ¿sólo eso? Tu y yo tenemos historia, niña. Mis sirvientes en el Mar Oscuro tenían pensado usarte para crear una nueva estirpe, deberías recordarlo bien"

Entonces Hikari recordó, al igual que lo hicieron Takeru, Tailmon y Patamon. Todos ellos habían vivido esa experiencia, cuando Hikari había sido raptada y los demás la habían seguido hasta el mundo de las Tinieblas para salvarla. Los Digimon sombra habían hablado que servían a un Dios del mal.

"Eras tu, desde ese entonces", Hikari dijo.

"A pesar de las palabras de Yggdrasil, realmente podría acabar contigo y con tus amigos en un pestañeo. No eres un desafío ahora, Noveno", Moloch, la verdadera identidad del hómunculo, dijo con arrogancia. "No necesito de un Digimon para eso, sin embargo, debo decir que sería muy aburrido. Prometí que los corrompería hasta que no fueran más que meras sombras y eso es lo que pienso hacer, por lo que hoy los dejaré con vida. Me iré y dejaré que ese BelialVamdemon muera a manos del Primero y el Sexto, ya no tengo utilidad para él. Pero antes, me llevaré algo..."

Antes de que Hikari, o alguien más, pudiera advertirlo, un rayo púrpura salió de los dedos del homúnculo y atravesó el pecho del Digimon Serafín.

"¡Lord Seraphimon!", Tailmon exclamó.

"¡Eres un maldito!", Takeru dijo a su vez.

Patamon y Hikari, en cambio, solo observaron al asesino con ojos de furia.

Primero había sido su amiga, Miyako, y ahora era esto. ¿Cuántos tenían que morir?

"Tengo una alianza con los Siete Grandes Señores Demonio que mantener, así que Seraphimon debía morir", Moloch recuperó del cuerpo moribundo una pequeña luz dorada, el cual desapareció. "La llave de acceso a su ciudadela, Daemon fue muy insistente con obtener esto"

"¡No irás a ningún lado!", Hikari exclamó y Tailmon empezó a sentir un poder enorme creciendo dentro de si. El Digimon sagrado estuvo preparado para atacar.

"No te molestes, niña. No podrás ganarme, guarda tus energías para la próxima batalla", un portal se abrió detrás del maligno, el cual llevaba al mismo Mar de las Tinieblas, el origen de toda la oscuridad. Del otro lado, estarían esperando el Señor Demonio de la Ira y aquel denominado como Sacerdote Pecador del Océano, dios oscuro de las profundidades. Moloch atravesó y el portal se cerró, dejándo tras de si el dolor y la zozobra.


En la parte más alta del árbol muerto del Servidor, un ángel Digimon caído en desgracia presintió la muerte del jerarca de la Tríada Celestial. Su técnica de Ojo de Serpiente Invisible le permitió observar cualquier cosa que sucediera en el Mundo Digital, así que ningún evento escapaba de su conocimiento. Vió al asesino de su maestro y no pudo evitar sentir temor al respecto. Daemon había traído una abominación al plano material, eso era seguro.

"¿Qué has presenciado, Bagramon?", Lucemon también lo había presentido, pero no contaba con su habilidad única.

"Nuestras sospechas fueron confirmadas, el Anti-Dios ha tomado forma en este mundo gracias a los experimentos de Daemon. Desafortunadamente, estaba escrito desde los inicios. No había nada que pudieramos hacer para evitarlo", Bagramon respondió con leve preocupación.

"Significa que no podemos ir en su contra, no por ahora", Lucemon pareció estar mucho más relajado. "Daemon no cometería el error de desatar ese horror sin tener control sobre él. Podemos usarlo para aplastar a nuestros enemigos y llevar a cabo nuestros planes con más tranquilidad"

"El plan no funcionó"

Lucemon frunció el ceño. "Esperaba que el Primero, al enterarse de la ubicación de sus amigos, descubriría los planes de Daemon y los destruiría antes de que se llevaran a cabo. Beelzebumon hizo su trabajo, pero no fue suficiente. El poder de Takato aun no alcanza su punto cumbre"

"Tienes muchas esperanzas sobre el Adepto del Caos, Portador de Luz", Bagramon se permitió sonreir. "¿Qué te hace pensar que te seguirá a ti? No comparte nuestra ideología"

"Es aun joven, se le puede enseñar. De todas formas, el querido Takato no puede borrar mi marca sobre su alma. Él es mío", Lucemon respondió con placer. "Por cierto, es hora de deshacernos de los cabos sueltos. Beelzebumon ya no nos sirve, no como está ahora..."

El ángel de cabello rubio le dio la espalda al Sabio de la Muerte y desapareció. "Lo dejo en tus manos"

Continuará...

Como notas finales, primero agradecer los comentarios que recibí en los primeros capítulos, me agrada saber que alguien le da una oportunidad al fanfic. Segundo, quería referenciar algunos términos del fanfic Digimon: el Poder Divino, como Adepto del Caos, Adepto del Orden, Adepta de Luz y así, solo que a mi estilo y de tal manera que se sintiera más orgánico con la historia.

Espero en los siguientes capítulos desarrollar más ideas. Me despido por ahora.