Disclaimer: el programa de Miraculous: Tales of Ladybug & Cat Noir no es de mi propiedad. Todo crédito a su creador Thomas Astruc.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Capítulo 5: Quinto y Último Susto.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

-tú y yo seremos amigas cuando dejes de mentir Lila -se escuchó que decía la voz de una joven a la que todos reconocieron como la de Marinette por los altavoces del colegio con voz enojada-. No puedo provarlo pero me consta que no tienes tinitus, que tu muñeca está bien, que no conoces al príncipe Alí porque ni siquiera has pisado Achu y aunque hiciste que Alya lo escribiera en su blog, ¡Ladybug jamás salvó tu vida!

-Solo le digo a la gente lo que quiere escuchar -le respondió la voz de la mismísima Lila Rossi, con frialdad.

-Eso es, ¡mentir! -repuso con creciente ira Marinette.

-Sí, no hay nada que puedas hacer al respecto. La gente no puede resistirse cuando escuchan lo que quieren -le replicó la voz de Lila-. Si no quieres ser mi amiga, bien. Pero pronto no vas a tener ni un amigo y créeme, me aseguraré de que nunca te acerques a Adrien ni en clase ni afuera -la voz de la italiana estaba cargada de clara malicia.

-Eres menos tonta que los demás, así que te daré una última oportunidad. O estás conmigo, o estás en mi contra -le dijo amenazante-. No lo decidas ahora, te doy hasta el final de las clases.

El video se detuvo, así como el sonido de los altavoces. La reacción fue inmediata. Todos los que escucharon o vieron y escucharon el video quedaron estupefactos, indignados y horrorizados. Nadie podía creer que Lila Rossi fuera capaz de hacer esas cosas, ni que hubiera engañado a todos con su fachada de buena chica.

Los compañeros de Marinette bajaron la cabeza apenados por ser tan crédulos y no tardaron en ir a pedirle y hasta rogarle perdón a la franco-china por no creer en ella, cuando les dijo que Lila era una mentirosa, llegando a tratar mal a la ojiazul y tacharla de celosa envidiosa.

-Los perdono, no obstante, no olvidaré esto -les había dicho la joven portadora del Miraculous de la Creación-. El que le creyeran a Lila a la primera sobre mí, cuando llevábamos años de conocernos me dolió mucho y necesito tiempo para reflexionar muchas cosas.

Aunque algunos estuvieron tristes, otros inconformes y el resto resignados con su respuesta, todos decidieron darle el tiempo que fuese necesario a Marinette. De todos modos, ellos también tenían mucho en que pensar con respecto a su comportamiento desde que llegó Lila al colegio, pues fueron ellos los que le decidieron creer ciegamente a la italiana y dejarse llevar e ilusionar con sus palabras bonitas y sus falsas promesas. Solo ellos tenían la culpa, debieron saber mejor.

En la oficina del director Damoclès, la pantalla de la computadora se apagó y la cámara se desconectó. Los cuatro hombres estaban en total shock. No podían creer lo peligrosa, cruel y falsa que era la joven italiana. Los inspectores no lo pensaron más, y decidieron ir a su casa de inmediato con una orden de arresto y llevarla ante la justicia.

Orlena observaba todo con satisfacción, no obstante, una pequeña mariposa negra con manchas moradas que entró al colegio llamó su atención, y cayendo en cuenta de lo que era, la atrapó y la encerró en un frasco. "Nadie, ni siquiera un peligroso supervillano arruinaría su venganza. Lila sería advertida de lo que estaba por ocurrirle a causa del posible akuma y la mentirosa podría darse a la fuga", pensó la fantasma mirando seria a la pequeña criatura que revoloteaba dentro del frasco.

Desde su oscura guarida, Hawk moth se enfureció al sentir que alguien frustraba su plan de crear un poderoso akuma usando los sentimientos negativos de algún profesor o estudiante del colegio Françoise Dupont. El hombre se abstuvo de intentarlo de nuevo, pues tenía el presentimiento de que algo terriblemente malo sucedería si lo hacía y no quería tentar a la suerte por esta vez.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Lila y su madre llegaron a su casa, sin sospechar lo que les esperaba. Al bajar del coche, vieron que había un tumulto de gente en la puerta. Eran los compañeros de clase de la chica mitómana, los profesores y los vecinos. Todos la miraban con odio, desprecio y asco. Lila sintió que el mundo se le caía encima. "¿Qué había hecho Orlena?" Se preguntó aterrada la chica.

En ese momento, dos hombres vestidos de uniforme salieron de un auto de policía. Se acercaron a Lila y a su confundida madre.

-¿Qué pasa aquí? -cuestionó aprensiva Cedrina Rossi.

-Signora Rossi, temo decirle que su hija está en muy graves problemas -dijo uno de los uniformados, mostrándole su placa-. Somos los inspectores Bernardino Moretti y Renzo Giordano de la policía italiana. Estamos aquí para detenerla, debido a su implicación en la muerte de la signorina Orlena Cantoni -fijando su severa mirada sobre Lila el inspector continuó-. Hemos revisado las cámaras de seguridad de la escuela donde estudiaban y hemos visto cómo usted la acosaba, la amenazaba y la agredía. También hemos encontrado una carta que la signorina Cantoni dejó antes de suicidarse, donde la acusaba a usted de ser la culpable de su sufrimiento -dijo el inspector Moretti-. Por esta razón, y muchas otras, queda detenida como sospechosa de homicidio.

-¿Qué? ¿Qué dicen? ¿Homicidio? ¿Yo? ¿Por qué? -preguntó Lila, aturdida.

-Porque usted fue la principal responsable de que la signorina Orlena se quitara la vida -dijo el inspector Moretti.

-¡Cállense, cállense, cállense! -chilló ésta- ¡Ustedes no saben nada! ¡Orlena se suicidó porque quiso! ¡Yo no tengo la culpa de nada! ¡Déjenme en paz! -exclamó desesperada buscando una forma de escapar, pero estaba rodeada de una multitud iracunda que por nada del mundo se lo permitiría.

-Eso no es posible, signorina. Debe venir con nosotros , ya que hay varios cargos más en su contra hechos por celebridades y figuras importantes como el príncipe Alí del reino de Achu. Será extraditada a Italia para ser juzgada, porque también se ha descubierto que usted es cómplise del terrorista conocido como Hawk Moth -dijo el inspector Giordano. La chica casi se encogió de miedo cuando escuchó los jadeos y gritos de horror de la multitud. Los insultos y las amenazas no se hicieron esperar.

-¡MONSTRUO DESALMADO! -le gritó un niño entre la multitud.

-¡ENFERMA PSICÓPATA! -gritó una mujer.

-¡MALDITA MENTIROSA! -gritó alguien más.

La gente apenas se abstenía de arrojarle cosas por mera consideración a los dos inspectores, pues los hombres podrían quedar atrapados en todo el caos.

Conscientes de que las cosas se podrían poner peor si no actuaban rápido, los inspectores tomaron acción. -Lila Rossi, queda usted detenida por los delitos de acoso, extorsión, falsificación, estafa, terrorismo y homicidio. Tiene derecho a guardar silencio, y a contar con un abogado. Si no tiene uno, se le asignará uno de oficio. Todo lo que diga podrá ser usado en su contra.

-¿Qué? ¿De qué están hablando? Lila es una buena chica, no ha hecho nada malo -protestó su madre, incrédula.

-Se que es duro, signora Rossi. Pese a ello, tenemos pruebas de todo lo que ha hecho su hija. Mire estos videos -dijo el inspector, enseñándole su celular.

La mujer vio los videos atónita y cuando terminó, su semblante pasó a uno de dolor y absoluta tristeza. No podía creer lo que veía y oía. Su hija, su querida Lila, era una mentirosa, una manipuladora, una asesina. Se le llenaron los ojos de lágrimas, y se apartó de ella.

Por su parte, Lila se quedó pálida al ver los videos gravados tanto en su anterior colegio de Italia, así como en su actual colegio por las cámaras. No podía creer que la maldita de Orlena hubiera logrado exponerla ante todos.

-Lila, ¿cómo has podido hacer esto? ¿Por qué me has mentido? ¿Por qué has hecho tanto daño? -le preguntó su madre, sollozando.

-Mamma, no es lo que parece. Todo es un montaje para inculparme -le insistió.

-Basta, Lila. No sigas mintiendo. Ya no te creo nada. Has perdido mi confianza, y mi amor -le dijo su madre, decepcionada.

-¡No, mamma, no me digas eso! ¡No me dejes sola! ¡Yo te quiero, mamma! ¡Yo te quiero! -suplicó Lila, llorando. "¡Esto no le podía estar sucediendo, todo lo que construyó, todo lo que trabajó se estaba yendo directamente a la basura! ¡Su madre no podía abandonarla a su suerte también!" Pensó frenéticamente. -. ¡Ayúdame, por favor no les creas!

-Lo siento, Lila. Es demasiado tarde. Ya no eres mi hija -le dijo su madre, alejándose de ella.

Los inspectores esposaron a Lila y la escoltaron hasta el auto de policía. Lila puso resistencia tratando de soltarse, sin embargo ninguno de sus intentos funcionó. Mientras la metían al coche de policía, gritó y lloró, pero nadie la ayudó.

Marinette y Adrien vieron cómo se llevaban a Lila y suspiraron con alivio. Al fin Lila tendría su merecido. Sabían sobre Orlena. A los dos portadores de Miraculous sus respectivos kwamis les habían informado lo que ocurría con Lila, tras detectar a la fantasma de la joven italiana, sin embargo las pequeñas deidades les habían prohibido interferir, pues eso pudo haber provocado que la ira de la fantasma se dirigiera hacia ellos.

Una parte muy pequeña dentro de sus consciencias, estaba arrepentida de no intentar ayudarla, pero la parte que pensaba que la chica mentirosa se lo merecía la superaba por mucho. Simplemente ya venía siendo hora de que cayera la justicia sobre ella.

Plagg y Tikki tenían la capacidad, como deidades de detener a la fantasma de la joven Orlena, pero no les dio la gana hacerlo, tras ser Lila la culpable de todo el sufrimiento por el que pasaban sus portadores. ¿Actuaron de forma mesquina? Sí. Pero no les importó. Ya estaban artos de Lila y, gracias a Orlena, Marinette y Adrien se librarían de una vez por todas de la mentirosa. Dentro de los respectivos bolsos de sus portadores, ambos kwamis sonreían muy satisfechos con el resultado.

Ajena a ello, dicha chica, sentada sollozando amargamente dentro del auto de policía escuchó la voz de Orlena susurrándole al oído: -Lo logré, Lila Rossi. Cumplí mi venganza. Disfruta tu estadía en prisión. Te dije que te arrepentirías de haberme conocido. Y yo por mi parte, finalmente puedo descansar en paz con el conocimiento de que no volverás a lastimar a nadie más.

El llanto de Lila fue más amargo maldiciendo a todos, sabiendo que estaba hundida hasta el cuello.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Fin del Capítulo.