A Thing Call "Love"

PAREJA: Harry Alfa x Draco Omega

DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3

ADVERTENCIAS: Es un What if…? (qué tal si…?) dentro de un OMEGAVERSE

Hay relación chico-chico, sexo explícito (Si no te gusta el delicioso, ¿qué haces aquí? x9), personajes algo OoC y probablemente palabras altisonantes. ¡Están advertidos!

Si me equivoco en continuidad, horrores de ortografía o las cosas canónicas, ¡me disculpo de antemano! (porque no podré hacer nada xD)

Resumen: Atrapado en un matrimonio sin amor, Draco pensó que estaba entumecido al amor y que podría vivir su vida de esa manera; esto cambia cuando conoce a Harry, su alfa destinado.

Notas de la Autora: Hola pequeños, la que iba a publicar pronto volvió a mentir (que novedad, dirán xD) pero bueno, después de uno que otro traspiés, aquí estoy nuevamente con otro capitulo de esta corta historia :P

Mil gracias por comentar BIT9 y ElectricaHamato

Espero que disfruten! A leer se ha dicho!


Capitulo 2

Ese día, Harry decidió darse un descanso.

Había sido un mes agitado con el álbum que le tocó componer, promocionar y sacar en un corto periodo de tiempo. Amaba la música con toda su alma, pero también necesitaba un merecido respiro para recargar baterías. El genio no fluía si se forzaba y eso le quedaba claro.

Era lo que llamaban un "trabajo-adicto" y una vez que la inspiración para una melodía llegaba, no existía poder humano que lo apartara de su alcoba. Le gustaba ver a sus creaciones tomar vida, como evolucionaban entre sus dedos, se nutría de sus anhelos y como si de magia se tratase les ayudaba a alcanzar lo mejor de ellas; dormía poco y comía mucho menos. Más de una vez terminó en cama por su pasión, pero no le importaba; había cosas en la vida que valían completamente la pena desmoronarse y la música, era una de ellas.

-¡Otra vez fue un éxito! Tu agente está en la novena nube. ¡Bien hecho cachorro! - exclamó orgulloso su padrino levantando el pulgar.

-No fue nada. Pero gracias Sirius- sonrió ante la palmada en su cabeza que disfrutó como un niño pequeño. Tenía 20 años, pero aun a esa edad amaba esas muestras de afecto que careció tras la muerte de sus padres.

-¡Esto hay que celebrarlo! ¿Qué tal si vamos a Bali por unos días? ¿O nos ponemos hasta atrás con unas buenas cubas? Remus me matará por alcahuete, pero ¡¿Qué importa?! ¡mi cachorro es un triunfador y si no te revientas una vez en la vida, no habrás vivido! - Harry rodó los ojos.

-Ya. Es una lástima que soy un aburrido y no me gusta beber. Con una cerveza quedo en coma por 2 días-

-Vale, vale, recuerdo como te pusiste el día de año nuevo…- su padrino se agitó de solo recordar.

-Incluso llamaste al 991-

-¡Entré en pánico! ¿puedes culparme? - Harry sonrió más ampliamente recordando los ojos abotagados de Sirius por llorar tanto y él despertándose fresco como lechuga hasta el 3 de enero –pero ¿te vas a tomar al menos 2 semanas de descanso? - El chico asintió –¡ya sé! ¿planeas verte con una de esas pechugonas cariñosas del bar al que te llevé en tu cumpleaños? - bailoteó sus cejas haciendo un gesto obsceno penetrando sus dedos con su otra mano -¡Picarón! Solo recuerda que su amor no es real y solo perdura mientras dure la pasta-

-Ojalá fuera el plan, pero no. No tengo afán de meterme a un lugar de esos y tristemente no he tenido tiempo de conocer a alguien que no trabaje en un hospital-

-Aww mi Harry saliendo con una enfermera, que ternura jugar al paciente~-

-Sería difícil coincidir los horarios- su padrino musitó un "touché" concediéndole eso –y la otra única persona con la que convivo es con Remus, pero eso sería sacrilegio tener algo con él-

-Y yo no te perdonaría que le metieras mano a mi Moony. Ya esta viejito, pero su trasero sigue siendo de primera- Carraspeó un poco -sin mencionar que es prácticamente tu segunda madre; ¡prohíbo el incesto en esta casa!- el ojiverde rio divertido.

-Solo daré una hora de stream promocionando mi música y después saldré un rato, tomaré una malteada en el parque y tal vez vaya con Dean y Seamus a jugar. Se los debo porque les he cancelado 4 veces-

-Siendo así, diviértete cachorro. ¡Iré comprando los boletos a Bali por si cambias de opinión! ¡No le digas a Remsie para que sea sorpresa! - su querido padrino salió de su habitación dejándolo sumido en sus pensamientos mientras contemplaba una de sus fotos favoritas de sus padres.

Era como si pudiera verlos danzar bajo las hojas de maple, tan sonrientes como enamorados. Un amor que ni el más impredecible accidente automovilístico a sus 5 años de edad, pudo borrar. "Si vivieran me pregunto si estarían orgullosos de mi..." Sonrió con tristeza antes de que un traicionero pensamiento cruzara por su cabeza desatando las compuertas de la autolamentación.

Miró su calendario y haciendo cuentas recordó que le tocaba nuevamente comprarse tinte.

-Mierda…- musitó ante tal esclavista, pero efectivo método. El streaming tendría que esperar.

*.*.*

No odiaba su cabello naturalmente pelirrojo.

Era el cabello que su amada madre le heredó con mucho cariño al igual que los ojos verdes, pero decir que estaba conforme con él, era exagerar.

Desde que tenía uso de razón, la gente lo molestó por su cabello rojo llamándolo: "zanahoria", "cerillo", "fire crotch"*, en fin, apodos cada vez más horribles. Su propio primo era uno de los más ofensivos que se topó, pero también, recordaba un chiquillo bonito en la primaria. No recordaba ni su nombre ni su apariencia, pero si su lengua afilada y la creatividad que tenía para humillarlo.

Estaba seguro que prefería que se burlaran de sus lentes chuecos a su indómito cabello; podría ponerse lentes de contacto, pero raparse la cabeza era algo que jamás volvería a hacer.

Tras la muerte de sus padres su autoestima solo empeoró. La música ayudó en su momento más bajó, pero gracias a la presencia de su padrino pudo encausar su vida en algo que realmente le apasionaba.

Ser un alfa fue un alivio para poder volver a respirar y que las ofensas se detuvieran. Se tiñó el cabello de negro por primera vez a los 16 y desde ahí no ha vuelto a mostrar sus raíces.

"Al menos con el cabello negro me parezco también a mi padre" se dijo sonriente esperando que sus fans no se impacientaran.

Compró en la librería del centro un par de libros que Hermione tan ferviente le sugirió leer y de camino a la fuente de sodas se encontró a Ron con quien tardó más de 2 horas platicando sobre los meses que pasaron sin verse.

-Amigo, casi ni te reconocía. si no llamabas mi nombre, seguro me seguía de largo- dijo Ron divertido.

-De eso se trata usar gorra y cubrebocas-

-Eres una estrella ahora. Aun me parece increíble y no me acostumbro, ¡pero estoy feliz por ti! Te mereces todo lo bueno en esta vida- Harry se ruborizó –eres un alfa, eres guapo y sensible, seguro que si fuera una chica me enamoraría de ti- canturreó.

-Me estas avergonzando Ron- exclamó risueño el moreno –pero seguirías siendo Alfa y hasta donde sé, las relaciones entre alfas no marchan muy bien-

-Casi siempre se dan entre los ricachones para mantener el status- el pelirrojo bufó.

-Además, tienes a Hermione ¿podrías rechazarla? - pudo notar como se estremeció y una sonrisa tonta apareció en su rostro.

-Mi hermosa y maravillosa Mione… hermano, ¡encontrar a tu destinado es asombroso! Pensé que eran patrañas de mis padres y que yo solamente era un capullo que molestaba a la chica que le gusta, pero esa sensación de querer estar con ella no se compara con nada en el mundo. ¡Si no estoy con ella, seguro me moriría! -

-Me alegra por ti. Por haber encontrado a tu otra mitad debe ser el sentimiento más puro que hay en el universo-

-¿Y tú no has sentido algo así? Recuerdo que traté de persuadirte con mi hermana, pero la rechazaste-

-Ginny es linda y divertida, sin embargo, no es para mí. Siempre he preferido jugar, salir a correr con mis amigos, encerrarme en mi mudo y hacer música es algo que necesito como oxígeno. ¿No es cruel dejar en segundo lugar a alguien especial como ella? -

-Yo no lo hubiera dicho mejor, eres todo un caballero. ¡Y por eso más coraje me da que no seamos cuñados! -

-Pero somos hermanos de diferente madre ¿o no es suficiente? -

-Hermanos por siempre- sonrió estrechando su mano en un abrazo fraternal.

Harry quiso seguir charlando, pero notó algo en el ambiente que le obligó a callar. Percibía algo que jamás había olido en su vida y que como si se tratase de una partitura, lo instaba a seguirle el ritmo.

Escuchó la voz de su amigo a lo lejos llamándole, pero eso pasado a segundo plano. Lo único que importaba era esa fragancia que acariciaba sus fosas nasales. Inhaló profundamente y los vellos de su nuca se erizaron.

"Huele como ¿caramelo?" se preguntó intrigado buscando de sonde provenía. Un hilo invisible se tensó en su pecho y solo lo siguió. Era algo como el caramelo, dulce, incitante pero diferente, un tanto anisado e intenso que se estremeció de pies a cabeza "¿Tal vez regaliz?" tenía muchas dudas, pero no comprendía como un aroma podría parecerle muy sensual y al mismo tiempo conseguía hacerle agua la boca.

Corrió doblando la esquina y ahí encontró de donde provenía aquella ambrosia.

Era un chico con una piel tan pálida como la nieve decembrina. Su cabello peinado en una coleta baja centellaba bajo el sol y esos ojos que lo miraban atentos eran los más hermosos que en su vida había visto.

Sin pensarlo tomó su mano y notó lo suave que era; cada poro de esa piel alabastrina exudaba el aroma intoxicante que enloquecía sus sentidos y cada vez más una voz primitiva repetía "Mío, mío. Tiene que ser mío, solo mío" como el repiqueteo de una campana.

Sintió un hormigueó seguido a una fuerte necesidad de besarlo.

No lo conocía, estaba seguro que nunca antes lo vio en su vida, pero eso no importaba; ese chico era su destino orquestado por las estrellas incluso antes de nacer.

Sin importarle nada, lo besó. Tan profundamente que el deseo se tornó en ardor y un hambre comenzó a rugir en su interior por ese joven que se derretía bajo su agarre.

Sus labios no solo eran suaves, sino tan dulces como su aroma acaramelado que no podía tener suficiente de ellos; necesitaba probar su lengua y su cuello para saber si tenían el mismo sabor. El rubio le correspondió con el mismo anhelo y sus propias rodillas temblaron cuando le echó las manos al cuello.

Tenía que hacerlo suyo como diera lugar, pero la última parte de su racionalidad que no saltaba por el precipicio le recordó que estaba haciendo una escena en una avenida principal y conteniéndose un poco lo llevó al lugar más próximo que se le pudo ocurrir.

-¿Ya no… vas a seguir… besándome?- preguntó con voz trémula y sus ojitos llenos de lágrimas que su erección dio un brinco en sus pantalones. ¿Cómo podía ser tan tierno y tan malditamente lascivo?

Nunca en su sano juicio hubiera actuado así, de hecho, ni durante sus rut sentía tal calor insoportable como le estaba pasando en ese momento. Era un lobo hambriento en el que se había convertido y con su presa en sus garras se daría tremendo festín.

Se había arrancado su propia ropa y mandó a volar los botones de la camisa del chico. Abarcó cada centímetro de su piel con todo lo que tenía. Sus manos, boca y su propio cuerpo. No había una parte de él que no fuera deliciosa.

-Quiero meterlo…- susurró soltando un gruido cuando el rubio mordió el lóbulo de su oreja.

-Hazlo, hazlo por favor…-

Ni tardo ni perezoso cumplió los deseos de su maravilloso omega. Harry jadeó al sentir como se introducía en ese estrecho interior, tan húmedo y ardiente que estuvo a punto de correrse. ¿Era normal que se sintiera tan malditamente bien?

El rubio tembló por la intromisión, pero sus ojos le decían que estaba tanto o más ansioso que él. Comenzó el dulce vaivén de su cadera, disfrutando como sus pieles chocaban la una con la otra con ritmos lascivos y eróticos lamentos.

-Quiero que me preñes...- gimoteó el chico enredando sus piernas a su cintura.

El ultimo hilo de su cordura, se rompió.

*.*.*

Cuando recuperó la conciencia, buscó a tientas sus gafas.

La oscuridad del prematuro ocaso se cimbraba en la habitación y un cumulo de emociones se arremolinaron en su pecho.

Estaba avergonzado por su comportamiento animal casi demencial, estaba arrepentido y al mismo tiempo estaba eufórico porque nunca en su vida experimentó algo tan placentero casi espiritual. Le rindió culto a ese cuerpo, comió de él y llegó a la iluminación donde incluso el primitivo temor a la muerte desapareció.

Una tonta sonrisa escapaba de su control haciéndole sentir como un idiota.

"Este no es el momento de mi propio placer, debo pedirle perdón…" se dijo golpeando sus mejillas "¿me odiará por lo que le hice?" esa pregunta cayó hasta el fondo de su estomago como una piedra y esperaba que no fuera así.

Se dejó llevar y estuvo mal lo que hizo. Siempre predicó que eran mucho mas que el instinto de su segundo sexo y a la primera prueba de fuego, va y devora a su dulce omega destinado.

Suspiró apesadumbrado.

El lado de la cama estaba vacío y el único sonido que se producía provenía de la calle. Solo se encontraba en el suelo su propia ropa arrugada junto con unas bolsas que no reconocía. El chico se marchó solodejando tras de sí su delicado aroma a regaliz.

Fue un encuentro predestinado y ahora que lo encontró, sabía que volvería a verlo tarde o temprano.

Podría preparar su propio y preguntar cuál era su nombre.


Notas Finales: y así termina esta historia~

jaja no es cierto, no se crean! nos vemos pronto con el siguiente capitulo que no demoraré en traer ;)

Les mando un beso enorme!