Final imaginario del siglo XIX

En estos tiempos, las personas que poseen extraños poderes provenientes de su cuerpo o incluso de misteriosas y poderosas armas, son conocidas como ladrones, escoria de la humanidad que roba hermosas y valiosas obras de arte, estatuas o joyas de diversos museos de todo el mundo, con la esperanza de reunir los 108 trozos de inocencia perdidos.

OOOOO

-1 hora antes de la llegada de InuYasha y los demás -.

-Orden oscura-.

SSSSS

-¡S-Soy chipote, d-digo Shippo! - fue lo primero que dijo el pequeño zorro, antes de hacer una reverencia ante quien sería su nueva ama y compañera.

Detrás de Megumi, su hermana Susan y Koga; el guardián de las montañas, sonreían con una mueca. Ambos habían sido muy claros en que no tenía por qué sentirse nervioso. Pero, de todas formas, no pudo evitarlo, ya que se trataba de un evento muy importante para él.

-Encantada de conocerte. - dijo la joven de largo cabello castaño con una sonrisa, arrodillándose a su altura. - Soy Megurine... digo, Megumi.

Con ese error hecho a propósito, el niño le sonrió con todos los dientes y comenzó a reír.

-¿Te gustaría que fuéramos amigos?

El pequeño asintió.

-En ese caso, hay que hacer un juramento. - al extenderle el meñique de su mano derecha, él hizo lo mismo, entrelazándolos. - Sin importar lo que suceda, siempre contaremos con el apoyo del otro.

-¡Sí! - exclamó Shippo, con una gran sonrisa.

Megumi. Megumi.

SSSSS

-Megumi, despierta. - susurró el muchacho zorro, pasándole sus dedos por encima de su mejilla izquierda.

Ella abrió los ojos, sintiéndose más que reconfortada por haber recordado el momento en el que conoció a su compañero. Retirándose de su hombro izquierdo, se sentó en el piso y estiró los brazos hacia arriba.

-¿Cuánto tiempo ha pasado? - cuestionó con curiosidad.

-10 minutos. - respondió. - ¿Tuviste un lindo sueño?

La guardiana asintió.

-Mi hermana seguía con vida. Y nosotros apenas nos habíamos presentado en casa de Koga-sensei.

Al escuchar eso último, la frente del joven se tornó de color azul, por lo que se llevó una mano a su rostro.

-Qué vergüenza...

-¿Por qué? Hiciste lo mejor que pudiste y yo te entendí muy bien. - comentó con una sonrisa, aliviándolo profundamente. - A propósito, ¿Cuándo vas a volver a la normalidad?

Shippo parpadeó nervioso, mientras ella sonreía y apoyaba su cabeza en la palma de su mano izquierda.

-A mí no me engañas, sé muy bien que no has cambiado en todo este tiempo en que me fui.

Él suspiró.

-Rayos... - deshaciendo su transformación, mediante una nube de humo, volvió a ser el zorro pequeño que Megumi recordaba. - Bueno, por lo menos me...

En eso, fue tomado por las manos de su compañera.

-¡Extrañaba mucho poder abrazarte así! - se sinceró, teniéndolo con fuerza entre sus brazos.

-¡M-M-Megumi...! - la llamó molesto. - ¡Te he dicho muchas veces que no soy un peluche, mucho menos un bebé!

-Oh, analizando bien las cosas... - comentó de repente, separándose de él, pero teniéndolo todavía en sus manos. - ¿Cómo supiste dónde encontrarme?

-Lo hice con un aparato que tienen en la central de los guardianes. Pero tuve que ser discreto, porque el general Cross me pidió que no le contara a nadie lo que te pasó. Mucho menos, a la guardiana del universo.

Megumi suspiró. Bajó a Shippo y lo colocó sobre sus piernas.

-Supongo que tarde o temprano tendré que volver... - dijo agotada, recargando su cabeza en la pared y relajando el resto de su cuerpo.

El zorro Youkai asintió un par de veces.

-¡AWWW! ¡Qué tierno!

De pronto, Umiko, Lavi y Bookman hicieron acto de presencia, viendo con curiosidad al pequeño compañero de la guardiana.

-¡¿Puedo cargarlo?! - cuestionó la joven de cabello púrpura.

Megumi asintió, consiguiendo que Shippo sudara en frio, antes de ser tomado por las manos de la joven y recibir un abrazo de su parte.

-Eres el muchacho que nos ayudó con Road Kamelot, ¿Cierto? - le susurró en confidencialidad, cargándolo en sus brazos. - Soy Umiko Yamana, ¿Cómo te llamas?

-¡S-Shippo! - exclamó, adornando sus mejillas con un pequeño rubor.

Mientras tanto, Lavi se le acercó a Megumi, entregándole con una sonrisa una taza de café hecha por el chef Jerry. La joven lo aceptó con gusto, soplándole un poco antes de dar un sorbo.

Entonces, las puertas de la oficina de Komui se abrieron. Reever, rascándose la espalda con un bolígrafo, les comentó que podían entrar.

Los ladrones obedecieron. Sin embargo, al dar el primer paso al interior, se asombraron con la gran cantidad de papeles que había en el piso y sobre el escritorio de su líder, quien yacía desplomado en su silla.

-Y eso que solo nos fuimos como cuatro días... - habló el pelirrojo con una mueca.

-Tranquilos, yo me encargo. - dijo el hombre de cabello castaño, tronándose el cuello y los dedos antes de acercarse al escritorio. - Jefe. - le susurró en el oído. - Lenalee se va a casar.

De forma automática, el líder de los ladrones se levantó de su escritorio y tomó un enorme taladro que tenía escondido debajo de este.

-Pobre de Lenalee-senpai... - pensó Umiko, viendo aquello con una gotita de sudor bajando de su cabello, al igual que los otros.

Después de que Komui se tranquilizara, se sentó detrás de su escritorio y escuchó por parte de los ladrones lo sucedido en su misión en Alemania.

Desde cómo conocieron a Miranda, hasta el infame encuentro con la descendiente de Noé, cuyo objetivo, por lo que pudo entender, era Megumi.

Además, también le presentaron el cubo rojo que encontraron en el reloj de Miranda. Shippo era quien lo sostenía, ya que, al tratarse de un Youkai, podía lidiar sin dificultades con cosas con energía maligna.

-Lo lamento. - habló la guardiana, viendo con arrepentimiento sus manos convertidas en puños, recargadas sobre sus rodillas. - Los puse en peligro por no haberles contado sobre mi encuentro con el Conde del milenio en el cementerio de Londres.

-Lo más importante... - dijo Komui. - ...es que todos han regresado sanos y salvos a la orden oscura.

Sus palabras la reconfortaron tanto que sus ojos se humedecieron por unos segundos. En eso...

-¡Reever!

...llamó a su asistente, quién lo saludó como si fuera el importante comandante de un ejército, para luego tomar el micrófono de los altavoces y gritar:

-¡RUSSELL, TRAE TU TRASERO A LA OFICINA DEL JEFE DE INMEDIATO! - el volumen de su voz era tan alto, que aturdió sin querer a Umiko, a Lavi y a Shippo, tapándose los oídos con sus manos.

Unos segundos después, apareció ante ellos un hombre alto, de pequeños ojos azules, piel blanca y cabello rubio; con una sección de cabello castaño en medio. Vestido con una camisa de manga larga y pantalones negros. Encima de estos, usaba una bata blanca. En sus manos, cargaba con varios rollos grandes de papel. Como tenía chuecos los lentes que usaba, los jóvenes pensaron que había corrido demasiado rápido.

-¡¿Y ahora qué demonios quieren?! - preguntó Russell, sumamente molesto. - ¡¿No ven que tengo una excesiva carga de trabajo por SU culpa?!

-Es sobre el cubo rojo del que nos contó Hevlaska. - respondió Komui con calma, invitándolo a tomar asiento en su silla.

El hombre resopló. Cerró la puerta con una patada y se acercó al escritorio, abriendo y extendiendo uno de los rollos que llevaba consigo.

-Estos son los gráficos de sus componentes. - explicó.

Mientras Bookman encendía un cigarrillo, los jóvenes se acercaron al plano, viendo con asombro los dibujos hechos a mano por el científico.

-Son similares a los trozos de la inocencia, con la gran diferencia de que, en lugar de almacenar energía pura, tienen energía maligna. - enderezándose, se llevó una mano por detrás de su cabeza. - Si una persona normal los toca, se volverá loca o algo peor.

Komui, parado a su lado izquierdo, dio un pequeño sorbo de su café.

-¿Y es todo lo que nos dirás al respecto?

-¡¿PUES QUÉ ESPERABAS?! - le reclamó Russell, mirándolo con tres venas punzantes en su cabello.

Con sus gritos retumbando en la habitación, los demás no se dieron cuenta de la forma en la que Megumi examinaba el cubo rojo.

Algo en él le parecía familiar.

Entonces, recordó lo que vivió hace 50 años. Su hermana Susan, convertida en un Akuma, se transportó a otra dimensión, abierta por un poder desconocido dado por el Conde del milenio.

Por ese motivo, ella también entró en aquel portal, conociendo a Kagome Higurashi, sus amigos, su viaje en búsqueda de los fragmentos de Shikon... y como los que estaban en su poder, habían sido contaminados con energía del inframundo.

-Bueno, si ya nadie va a agregar algo... - dijo Reever, protegiendo a Komui de la feroz mirada que Russell le dedicaba.

En ese momento, Megumi se puso de pie, consiguiendo que todas las miradas se posaran sobre ella.

-Creo que conozco al responsable de esto. - declaró, con un relámpago iluminando repentinamente la oficina.

Al mismo tiempo, una de las ventanas se rompió, haciendo que Umiko saltara a los brazos de Lavi, muerta de miedo. Bookman, volteando junto a los demás adultos y la guardiana, vio asombrado al gran robot cubierto de algas, dejando caer, sin querer, su cigarrillo.

-¡LADROOOONEEEEESSS! - exclamó, moviendo sus gigantescas tenazas. - ¡HAREEE FUERTEESSS A LOS LADROOONEEEESS...!

En cuanto abrió las puertas; del gran cubo que conformaba su cuerpo sucio y oxidado, un enorme globo negro comenzó a inflarse, asustando tanto a los presentes, como para hacerlos correr fuera de la oficina.

Al estar a salvo en el pasillo, Megumi se giró de vuelta y sacó de nuevo su espada, dispuesta a luchar contra la extraña criatura. No obstante, al dar un gran salto hacia el globo y tronarlo, se encontró de frente con una cantidad descomunal de plantas carnívoras, haciéndola poner una mueca... antes de ser comida por una gigante.

-¡Megumi! - gritó Shippo, encontrándose en el hombro derecho de Lavi.

Sin tener tiempo de invocar sus armas y siendo perseguidos por el ejército de plantas y Komurin, los ladrones se vieron forzados a escapar con Reever, Komui y Russell, gritando como locos sobre los viejos y agrietados ladrillos, hasta quedar separados en direcciones y habitaciones diferentes.

PPPPP

-4 horas después-.

Dejando a su compañero ladrón en el jardín, pensando que así estaría a salvo, InuYasha y los demás entraron por las grandes puertas de la orden oscura, quedando boquiabiertos con el aspecto actual del gran vestíbulo.

Además del polvo, las telarañas y los pedazos de escombro a los que ya estaban acostumbrados, ahora también había trazos de pintura en las paredes, las alfombras y el techo. Unas redes de pesca cubrían las estatuas rotas y llenas de moho.

Las ventanas tenían lodo o extrañas enredaderas que se asomaban por grietas al exterior. Incluso cazuelas, cucharones y platos; que el chef Jerry usaba en la cocina, invadían de un lado a otro el sitio.

En eso, una de las paredes explotó de pronto, dejando pasar a un enorme robot con algas en sus tenazas y cabeza. Al verlo, InuYasha, Lenalee y Allen pusieron muecas de espanto, confundiendo a Kagome.

-¡LADROOOONEEEEEEEES! - el ojo del aparato brilló mientras buscaba algo, haciendo chillar a Allen. - ¡TODOOSSS SERÁAAAAN FUERTEEEEES! ¡TODOOOOSSS SERAAAN OPERADOOOOSSSS!

-¡¿Q-Qué es esa cosa?! - interrogó la joven de cabello negro.

-Su nombre es Komurin. - respondió Lenalee, avergonzada. - Es un viejo robot que mi hermano creó hace 2 años...

FFFFF

-¡Admiren...! - pidió Komui, retirando una cortina morada de un gigantesco objeto metálico. - ¡...a mi querido y adorable Komurin!

-¿Qué es eso? - interrogó Reever, poniendo una mueca al igual que los otros miembros de la organización delictiva.

-¡Es la solución a todos nuestros problemas, caballeros! - explicó el líder, sonriendo confiado. - ¡Mi querido Komurin puede ir de un lado a otro de las secciones de la orden oscura y hacer todo lo que ustedes quieran! ¡Puede cocinar, puede archivar, incluso es capaz de coser y leer documentos! ¡Básicamente, es un doble mío, pero con capacidades extraordinarias!

Al saber que sus cargas de trabajo se reducirían considerablemente, el grupo de hombres comenzó a lloriquear.

-¡JEFEEEEEEEEEEEEEEE!

Mientras lo alababan y lo abrazaban, Lenalee apareció por la puerta de la oficina, llevando en una bandeja la acostumbrada taza de café matutina de Komui. Para su gran sorpresa, el robot tomó como si nada la taza y le dio un par de sorbos.

-Hermano... - lo llamó, señalando el aparato. - ¿Tu invento también puede tomar café?

-¡Por supuesto que no, mi querida Lenalee! - aseguró sonriendo. - Es casi mi gemelo, pero no puede hacer algo así...

De pronto, las alabanzas y aplausos terminaron, dando paso a un silencio incómodo. Entonces, Komurin lanzó a una pared la taza de café sin terminar y sacó una jeringa, inyectando a Lenalee en el cuello para que cayera inconsciente en sus tenazas metálicas.

-PRIMERA TAREA DEL DÍA: CONVERTIR A LA LADRONA LENALEE LEE EN MACHO.

-¡¿QUEEEEEEEEEEEEEE?! - gritaron los hombres al mismo tiempo, poniendo muecas de espanto ante aquella idea tan horrorosa.

FFFFF

-Después de eso, nosotros llegamos para recibir una nueva misión... - Allen culminó con el relato de su compañera. - Y cuando vimos a Lenalee inconsciente, InuYasha me usó de carnada para cortarlo en pedacitos y tirarlo a las alcantarillas de la orden.

Kagome, percibiendo cierto aire de rencor en su voz, sumado a su frente pintada de azul, lo vio con una gotita de sudor bajando por su cabeza.

-¡LADROOONEEEEESS! - exclamaba el gran robot, corriendo desenfrenado hacia los recién llegados. - ¡LADROONNNEEEEEEEESS!

Temblando y con muecas en sus rostros, InuYasha y los demás corrieron por un pasillo a su izquierda. Durante su trayecto, además de resbalar con un extraño líquido verde que se escurría entre los ladrillos viejos, también lidiaron con monstruos en forma de hongos, telarañas exageradamente grandes y bombas de pócimas que se tiraban al azar de varias repisas en las paredes, ensuciando sus ropas con manchas de diferentes colores de pinturas. Y una vez que tuvieron un momento para descansar...

-¡InuYasha, Allen!

Lavi los llamó desde el elevador triangular, encontrándose parado en el borde junto a Shippo, Umiko y Johnny Gill; el encargado de confeccionar los uniformes del personal de la orden oscura.

-¡Dense prisa y vengan aquí! - sugirió Reever, aferrándose a unos audífonos que llevaba alrededor de su cuello. A su izquierda, Russell miraba atento una pantalla iluminada en rojo.

Los muchachos asintieron. Corrieron hacia su derecha por el pasillo exterior, con el fin de llegar a la plataforma que los ayudaría a subir al elevador... pero, de repente, la pared frente a ellos fue destruida una vez más por Komurin, cuyo lente analizaba de la cabeza a los pies a Lenalee y a Kagome. Sin dudarlo, sacó un par de mangueras viejas de su cuerpo y las amarró de sus torsos, alzándolas a la altura del techo y haciéndolas gritar.

-PRIMERA TAREA DEL DÍA: CONVERTIR A LENALEE LEE Y A KAGOME HIGURASHI EN MACHOS.

-¡¿QUEEEEEE?! - al escuchar aquello, todos los presentes se pusieron pálidos.

-¡¿O-Otra vez con eso?! - cuestionó Reever con una mueca.

-¡MALDITO ROBOT MISÓGINO! - exclamó Russell con el ceño fruncido. Una vez que la pantalla del elevador triangular pasó de rojo a verde, tomó las palancas del tablero de controles. - ¡AHORA SI TE DARÉ TÚ...!

-¡NOOOOOOOOOOOOOOO! - con lo que ninguno contaba, era con que Komui saltara desde un piso superior.

Se subiera a la espalda de su subordinado y le tapara los ojos con los brazos, ocasionando que bajara la palanca equivocada... haciendo girar el elevador y que el cañón que se encontraba en la parte inferior empezara a disparar a todos los pasillos por igual.

Mientras Lavi, Umiko, Shippo, Johnny y Reever se aferraban a los barandales, InuYasha y Allen saltaban y gritaban, esquivando a duras penas las balas de luz del elevador, antes de ser atrapados por enredaderas que salieron del techo y los subieron de cabeza. Al final de las grietas de los ladrillos, se encontraban las gigantescas bocas de varias plantas carnívoras.

-¡O-Oye, enano...! - lo llamó InuYasha.

-¡Soy Allen! - replicó en un grito.

-¡Esas plantas se parecen a las que tenía el maestro! ¡¿Lo recuerdas?!

El joven, viéndolas con más atención, se quedó en silencio.

-O-O sea que... - entrecerrando los ojos, su frente se puso azul... hasta que la planta que lo sujetaba, abrió más su boca, mostrándole su asqueroso interior cubierto de baba.

-¡TE AMO! ¡TE AMO! ¡TE AMO! ¡TE AMO! ¡TE AMO! - gritaron como locos, con la esperanza de no ser devorados por las plantas.

A dos metros de distancia, las chicas los vieron con gotitas de sudor bajando por su cabeza. De pronto, las mangueras comenzaron a moverse de regreso a Komurin, quien las llevaba con lentitud hacia su quirófano, en el gran cubo oxidado que conformaba su cuerpo. Ya con la energía del elevador triangular agotada, Reever y los demás cayeron de rodillas, dándose cuenta de lo que pasaba con Lenalee y Kagome.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! - gritó Komui, recomponiéndose y derramando lágrimas en forma de cascada. - ¡KOMURIN NO LE HAGAS NADA A LENALEE O YA NO TE QUERRÉ MÁS!

-COMENTARIO IRRELEVANTE. - dijo el robot, observándolo un segundo con su lente y rompiéndole el corazón.

-¡PEDAZO DE CHATARRA! - gritó Umiko, transformando su brazalete durmiente, al mismo tiempo que Lavi incrementaba el tamaño de su martillo. - ¡AHORA SI SABRÁS LO QUE...!

Cuando ambos ya se disponían a atacar, algo se clavó detrás de sus cuellos, desplomándolos de golpe en los barrotes del elevador.

-¡JEFEEEE! - bramaron Russell y Johnny, con sus ceños fruncidos y dos círculos blancos en lugar de ojos.

-¡Tiene una cerbatana, agárrenlo! - gritó Reever, arrojándose hacía él para golpearlo y hacerle una llave de lucha.

Russell arrimó una silla y Johnny una cuerda, atándolo con fuerza al respaldo y las patas.

-¡ESTO ES UN MOTÍN! - se quejó Komui, dando patadas en el piso del elevador. - ¡UN MOTÍN DESVERGONZADO!

-¡Jefe! ¡¿Qué es más importante?! - lo cuestionó su asistente. - ¡¿La vida de Lenalee o ese robot del demonio?!

El hombre de los anteojos se quedó pensando en ello por un largo instante.

-Bueno...

-¡¿EN SERIO LO ESTÁ DUDANDO?! - le gritaron sus subordinados al unísono.

En eso, escucharon un grito por parte de Kagome. Las puertas de Komurin estaban abiertas, esperando a que las ladronas fueran tomadas por otros mini robots, con la imagen de Komui.

-¡A-Ayúdennos, por favor! - pidió Lenalee, preocupada.

-¡Vamos, plantitas hermosas! ¡Déjennos ir! - exclamó Allen, aun cautivo en las enredaderas en el techo.

-¡Si lo hacen, les buscaremos algo más nutritivo para comer! - agregó InuYasha.

De pronto, dos mini temblores se hicieron presentes en otros ladrillos del pasillo. Un segundo después, dos plantas carnívoras gigantes aparecieron frente a Komurin... ¡Con Megumi y Bookman montados sobre ellas!

-¡Denle con todo, preciosas! - exclamó la joven largo cabello castaño, señalando diabólicamente al robot.

Las plantas, sin dudarlo, se deslizaron rápidamente hacia él, comenzando a comerse las mangueras y siguiendo con el metal oxidado que lo conformaba. Al ver aquello, Komui se quedó sin habla y sus subordinados sonrieron. Cuando las chicas quedaron libres, Bookman las atrapó con ayuda de sus agujas negras.

Aunque InuYasha y Allen no tuvieron tanta suerte. Ya que, al ser liberados por las plantas, cayeron hacia abajo sobre los escombros, sucumbiendo a terribles dolores que les dieron en todo el cuerpo. En eso, las plantas eructaron. Y sin dejar ni una pieza suelta de Komurin, se marchitaron de repente.

-Cielos... - suspiró Reever, mirando los pasillos de la orden, deshechos y contaminados. - ¡¿Y ahora quién se ocupara de limpiar este desorden?!

-Y-Yo no. - dijo Johnny, apenado.

-¡A mí ni me miren, yo tengo mucho por hacer! - reclamó Russell, con una vena punzante en la cabeza.

-Komurin podía hacerlo sin quejarse... - comentó Komui, agachando y levantando la cabeza con furia. - ¡...PERO LO EJECUTARON ANTES DE QUE PUDIERA DEFENDERSE! ¡POBRE KOMURIIIIINNNN!

-Hermano... - le habló Lenalee repentinamente, asustándolo, tanto a él como a Reever y los demás. Entonces, sus botas oscuras brillaron más, dándole una buena patada a la silla, para tirarlo a la parte más profunda de la torre. - ¡Deberías estar avergonzado! - le gritó enojada desde la orilla del elevador, con una vena punzante en su cabeza.

Fin del capítulo.


Tardé MUCHO tiempo en incorporar a Komurin a la historia, pero SE LOGRÓ! Espero que este capi haya sido de su agrado y les haya sacado un par de sonrisas :) En el próximo, conrinuaremos con la historial habitual X3 Muchas gracias por leer! ❤