Les dejo este porque mientras revisaba mis apuntes me pareció interesante el concepto, y creo que puede ayudar a meter contexto a los siguientes capítulos.

En fin, LET'S READ!

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Capítulo 36: Caza recompensas

El sonido de las gotas de lluvia chocando contra el pavimento opaca y compite contra los pasos acelerados de una mujer que trata desesperadamente de opacar el sonido de una motocicleta en la distancia.

Cabellos largos y rojos se escurren por su piel pálida y pecosa a medida que arroja cualquier cosa en su camino para tratar de obstaculizar el paso del vehículo.

El acelerador es presionado a fondo, los faros alumbran fuertemente el área llena de edificios y carteles de neón de la madrugada.

Juaxen - ¿Puedo saber dónde estás?

Dice llevando su mano a su casco para activar un micrófono integrado en este.

Radio – En casa, comiendo algo, quiero decir, ella y tú tienen algo ¿no? No quiero meterme entre los tortolitos.

Se escucha a modo de broma mientras el muchacho en la motocicleta niega con desgane.

Juaxen – Hazme el favor de irte a la mierda.

Dice antes de soltar su casco y acelerar, logrando ver a su presa entrar en un callejón mientras el muchacho logra poner su motocicleta para evitar que vuelva a salir.

Da una patada a una de las maletas a los costados de su vehículo y procede a extraer una escopeta recortada con una linterna mientras frente a él la mujer intenta desesperadamente de subir a las escaleras de emergencia de uno de los edificios.

Juaxen – Manos arriba sobre la nuca.

Dice sin quitarse el casco a medida que apunta la luz de su arma hacia su presa, la cual solo suspira pesadamente mientras obedece.

Mujer - ¿Cuántas veces debes hacer esto hasta que dejes de perseguirme?

Juaxen – Esa es mi línea. Es la quinta vez esta semana, Señorita Alexia Hudson.

Alexia – Disculpa, querido, estoy seguro que es la tercera.

El muchacho suspira mientras la mujer avanza tranquilamente hacia él para continuar con el proceso de esposarla y llevarla a la comisaría, proceso que continúa con normalidad.

Juaxen – pues en total son más de veinte. Deja de hacerlo.

Dice mientras tras ponerle las esposas pone a la chica en la parte trasera de la moto, usando pequeñas cadenas para esposar sus tobillos y mantener sus muñecas detrás de su espalda.

Alexia – admítelo, Said, esto en cierta forma te excita ¿no? Tu y yo correteándonos por ahí, en un pequeño juego del gato y el ratón.

Juaxen – no somos iguales. Yo atrapo criminales, tú te codeas con ellos.

Dice encendiendo la motocicleta mientras acelera un poco.

Alexia Hudson siempre había sido un caso especial entre los caza recompensas de la ciudad. Hija rebelde de un hombre acaudalado, desde hace meses se había dedicado a escapar de casa, según los burócratas, lo hace para llamar la atención de su padre, quien no duda en solicitar "favores" a la policía para enviar a las unidades "de trabajo sucio" para encontrarla y llevarla a casa sin hacer escándalo.

Tras algunos minutos la motocicleta se detiene delante de una avenida transitada, bajando un poco de su motocicleta antes de asegurar las esposas de la chica.

Alexia – Definitivamente eres paranoico. ¿Alguna vez sales a divertirte?

Juaxen – eso no te importa.

Dice secamente antes de terminar su revisión, sacando un impermeable y poniéndolo sobre el cuerpo de la joven para tratar de cubrirla un poco de la lluvia, ahora menguante.

Juaxen – me meteré en un problema si te resfrías.

Dice antes de encender su motocicleta, solo sintiendo como esta finalmente termina por no hacerlo.

Alexia – Eso no suena bien.

El hombre solo suspira dentro de su casco antes de quitar el freno y empezar a llevar la motocicleta rodando hasta el lugar más adecuado para repararla en ese momento.

Juaxen – maldita sea…

Dice para sí mismo mientras logra llegar hasta una marquesina de un negocio cerrado en ese momento. Por unos segundos el muchacho se muestra interesado en reparar su vehículo solo para terminar dejándolo de lado, quitándose su casco, dejando ver su rostro adecuadamente mientras la lluvia termina.

Alexia – ¿Te rindes?

Juaxen – Cállate

Alexia – Claro, claro.

Por un par de segundos el muchacho permanece en silencio antes de extraer su celular de su bolsillo haciendo un par de mensajes, presumiblemente para pedir ayuda, antes de volver a mirar al cielo aún nublado.

Juaxen - ¿por qué se supone que haces esto?

Pregunta con desgane el caza recompensas mientras su mirada se desvía a la chica a través de su melena blanca y negra

Alexia – Bueno, ¿por qué será?

Dice en voz alta a medida que parece pensar ligeramente.

Alexia – creo que porque es divertido.

Menciona con una sonrisa a medida que muestra sus esposas sueltas, arrojándolas al muchacho antes de sentarse junto a éste.

Alexia – En casa mi padre es un idiota, muy estricto, no me deja hacer nada. Así que un día escapé. Nos conocimos ese día ¿recuerdas?

Juaxen – diré que sí. Pero realmente no.

Alexia – Oye, estoy tratando de hacer una buena charla.

Menciona haciendo un puchero antes de mirar su celular.

Alexia – el asunto es que fue divertido, así que lo seguí haciendo hasta hoy. Eres como… la Rainbow Dash de mi Pinkie Pie

Dice con una sonrisa mirando al muchacho.

Juaxen – si tú lo dices… Espera, ¿qué?

Pregunta mientras mira a la chica con cierta incredulidad y nulo entendimiento.

Alexia – Ya sabes, Mi Pequeño Pony: La magia de la amistad… Vamos tienes que al menos conocer a las protagonistas.

Juaxen – Yo no veo esas cosas. No sé de qué hablas.

Dice mirando a otro lado antes de que la chica le acerque el celular a la cara.

Alexia – ¡Entonces debes verlo! Ve, aquí este es el primer capítulo.

Dice con entusiasmo mientras el muchacho trata de alejarla un poco.

Juaxen - ¡No quiero! Solo será una serie para niñas. Una serie tonta, para niñas tontas como tú.

Alexia – Entonces un trato. De todas formas no podemos movernos. Así que si vemos esto juntos, te prometo no meterme en problemas por… tres días.

Dice mientras levanta sus dedos para enfatizar aquellas palabras.

Alexia – hablo en serio, no tendrás que preocuparte por mí en tres días.

Por unos segundos el muchacho lo piensa antes de mirar su moto, aun dañada por una falla que no puede reparar o ver, y luego solo mirar su celular para comprobar la terrible hora en la que estaba despierto.

Juaxen – de acuerdo, veremos tu cosa esa. Pero si no me gusta, que es lo más probable, te quedas en tu casa sin protestar.

Alexia – créeme, ni siquiera se te hará difícil de verlo, así que ¿empezamos?

Juaxen – claro, claro; como sea.