Nada de la Leyenda de Zelda me pertenece.


Capítulo 4

Honestamente debió de haberlo visto venir.

- Lo lamento padre, pero no puedo hacer nada. - Ignorando por completo que Link debía de estar afuera, luciendo como un híbrido entre las razas sin entender nada de la atención que estaba recibiendo porque estaba luciendo sus regalos otra vez.

En serio, ¿qué esperaba que hiciera?, ¿qué le dijera que no podía usar sus cosas?, ¿que había algún código de conducta o vestimenta que debía seguir cuando las órdenes eran que nadie le dijera pío a no ser que estallará una guerra no solicitada por algo minúsculo que se podría haber evitado?

- Zelda, esto es importante. - Estaba más que consciente de eso, muchas gracias. - Más importante es que consigas tus poderes, pero esto es más sencillo de hacer, ¿no? - Ugh.

- Bien. - Porque no quería oír lo demás. Otra vez. - Se lo diré. ¿Algo más padre? - Qué dijera que no, que dijera que no…

Fue demasiado pedir. Ah, nada nuevo, nada nuevo, pero no lo hacía mejor. Si tan solo pu- ¿Eh?

Ojos azules le devolvieron la mirada, curiosos y quizás demasiado cerca para su comodidad mental, algo transparente cerca de ellos… Oh, ¿eso era…?

- ¿Esos son grillos silencios? - Jamás había visto uno tan de cerca, mucho menos vivo y no tenía idea de que venían en tantos colores…

El jarrón se le fue empujado en sus manos, una sonrisa leve seguido de un asentimiento fue todo lo necesario para que Link se viera sin nada en un dos por tres. La única razón por la cual no chillo o pego el grito de emoción era porque estaban en público, y Link debería saber mejor y-

- Gracias. - Ya lo escondería, ya vería que haría. No importaba.

Como rayos su caballero consiguió esto no lo sabía, ya buscaría cómo sacárselo… y si no le quería decirle no importaba tanto. No, no, lo importante era el jarrón.

•••••

…bajo, arriba, hmmm… no, no lo convencía. Muy liviano para lo que tenía en-

- ¿Qué haces? - Preguntó alguien más cerca de lo que hubiera esperado.

Dejó la espada a un lado, no le era útil de cualquier forma, y le dio su atención completa a la princesa Zelda. Quizás, pensándolo mejor, no debió. Tenía una cesta de pan y frutas, y ahora tenía hambre… En fin, ¿había conseguido todo eso en los 5 minutos que se había metido en esa tienda?, creyó que iba por postres, o quizás un libro, qué sabía él…

- ¿Link? - ¿Hmmm?, ah, cierto.

Se encogió de hombros como respuesta, sin querer darle más información de la necesaria porque la princesa era muy lista, y francamente no creía que se sintiera cómoda con la información de lo que estaba planeando hacer. De hecho, no creía que nadie estuviera cómodo con eso…

Le estaba incomodando como la gente lo estaba mirando y manteniendo distancia. Algunos hasta lo señalaban abiertamente. Supondría que era la armadura. Era llamativa. Hermosa sí, pero llamativa. Mipha no se molestó en ser recatada con la parte de la joyería. Típico de los Zora, suponía. No es que estuviera mal, solo… solo que él no era realeza, y aunque todos los Zora utilizaban alguna clase de joyería, no era este nivel. Si no supiera mejor, diría que Mipha lo había incluido en la familia real de los Zora ignorando por completo que no era siquiera un Zora. Podía verlo por parte del rey Zora, y tal vez Sidon, a pesar de que el pequeño no era muy feliz cuando su hermana le daba tiempo a él en lugar de a su hermanito… aunque eso pasaba con todo aquel que le quitaba a su hermana, siendo francos.

- Hmmm… - Por favor no preguntes, por favor no preguntes… - ¿Quieres? - Gracias a las diosas…

Hizo una doble toma al procesar la manzana que le estaban tendiendo. Por un momento solo podía mirar a la princesa sin entender que demonios pasaba, porque esto no era normal y estaba ocurriendo con mas frecuencia de la que desearía para su santidad mental.

Si terminó mirando a otro lado haciendose el tonto mientras mordía la manzana, nadie tenía porque comentar.

•••••

-... y con eso podríamos activar otras funciones de los guardianes. - Un leve murmullo de que la estaban oyendo fue su respuesta. No era la primera vez. - ¿Te imaginas que más podrían hacer esas máquinas? - Link solo le seguía la corriente, por supuesto, pero al menos no la cortaba y no parecía molestarle su voz.

Se sobresaltó ante una espada que fue lanzada sin miramientos a un árbol, quedando anclada allí. El culpable solo le señaló el resultado con una sonrisa pequeña, como si eso dijera algo.

- Si estás tratando de decir que serán más peligrosos, entendi. - Fue sarcasmo, pero de verdad eso fue lo que quiso decir porque el alivio en esa expresión fue visible y de inmediato fue a buscar la espada.

Toda la parte de traducir gestos, lenguaje corporal, e interpretar charadas no era lo suyo. Era difícil comunicarse solo con eso, incluso si lo más importante ya lo tenía cubierto, aún era un problema para ella… Y hablando de problemas:

- Link. - Realmente no quería hacer esto, de verdad que no, y no creía que los otros campeones lo apreciarán, pero alguien iba a tocar lo que no se sabía si se debía tocar tarde o temprano. Al rey no le gustaba la situación, a su padre no le gustaba la situación. - ¿Te gusta el maquillaje? - Eso fue lo que salió en lugar de: "no deberías usar maquillaje, al menos aquí".

Honestamente Link casi no usaba, y no era todos los días. Culpaba a Urbosa, honestamente. Las uñas pasaban, de hecho ni se veían por la armadura, pero los labios… Cuando decidía pintarse la boca, se notaba. Se notaba. Y dado que obviamente su caballero no tenía vergüenza alguna, pues esto generaba algunos problemas.

Un par de orejas subieron por un momento al mismo tiempo que alguien le ladeo la cabeza levemente, la expresión solo decía que se le era extraña la pregunta. Igual levantó una mano y dio el gesto de "más o menos".

- ¿En serio? - Llamenla curiosa, pero: - ¿Entonces por qué te pintas los labios?, los caballeros no lo hacen. - Los hombres, la mayoría, no lo hacían. No había ninguna ley que dijera nada al respecto, pero había cierta… tensión social dependiendo del area.

En el caso de Link, ya estaba sobre hielo fino con todo lo que tenía encima que se le había obsequiado, no era favorable. Los soldados tenían normas muy rígidas, especialmente la guardia real. Y Link era su caballero personal. En pocas palabras, lo último que estaba permitido para él era usar maquillaje, usar otro uniforme, o desobedecer órdenes. A pesar de que nada de eso estaba escrito en algún lado, propiamente.

Para su mortificación, Link le dio una mirada que decía perfectamente "¿de qué rayos estás hablando?" antes de señalar su pelo. Desgraciadamente… si, desgraciadamente eso explicaba todo.

- Honestamente no se como te dejaron el pelo en paz. - Cuando fue promovido a su escolta, al menos. ¿Antes?, no, no era tan problemático como lo hacían ver por todo lo que sabía. Muchos usaban el pelo largo, aunque mayormente eran las mujeres.

Link de por sí siempre-

- Arrastre por el piso a todo aquel que lo sugirió. - Dijo una voz rasposa, un tanto amarga, un tanto divertida, como si dijera un secreto.

Tardíamente conecto la voz con la persona, y probablemente su quijada cayó al piso o su expresión no era muy formal, porque esa misma voz agregó como quién no quiere la cosa:

- Verás, la espada hace mucho, y ayuda que siempre fui "problemático" en combate. Una fortuna, si cuentas mi tamaño y la edad. - Un encogimiento de hombros, una sonrisa medio avergonzada…

Esa voz no hizo una reaparición por más que lo intentó.

•••••

- ¿Qué estás haciendo? - El ruido hizo que su presa se escapará en un dos por tres.

Bajo el arco por seguridad, y tomó un momento para tomar aire, soltarlo y contar hasta 10 en su cabeza. Luego, lentamente, sacó un hongo de sus bolsillos y se lo enseñó a la chica que no podía haberse quedado en silencio un par de minutos más.

- Link, ni siquiera estamos cerca de la hora de cenar. - Tu no, yo si. - Si tienes hambre podrías haberme dicho algo, no estamos lejos del mercado. - Claro…

No se dignó en contestar eso. No sería la primera vez que estaba en esta situación. Al menos ahora estaba teniendo la oportunidad de cazar algo que no fuera la princesa porque dicha princesa vivía escapándose de él.

Okey, estaba siendo un poco injusto.

- ¿Eso significa que quieres algo más que bocadillos? - ¿Por que la emoción?, ¿quién se emocionaba por un inconveniente en el mejor de los casos?, porque eso era lo que era, para la princesa y para cualquier cosa-

Un chillido escapó de él al sentir un brazo entre el suyo y luego ser jalado. Sin aviso. Afortunadamente para la princesa, se recuperó rápido. No sabía si ambos hubieran terminado en el piso o uno de ellos, y si la princesa terminaba en el piso eso no iba a terminar bien. Para su integridad, claro está.

Quería preguntarle a qué se debía la emoción, o porque estaba arrastrándolo, o tocándolo voluntariamente, pero no quería más problemas de los que posiblemente ya venían. Esto no lo más… noble de los comportamientos, a falta de una palabra mejor.

La princesa solo le estaba dando dolores de cabeza ahora. Antes por lo menos era predecible, incluso si no era por cosas positivas. Predecible era manejable, incluso si era incómodo o inconveniente sin razón de ser. ¿Tal vez debería de intentar pedir que lo cambiaran de puesto…?, debería ser menos problemático para todos si-o no, probablemente no. Estúpida espada no pudo elegir a alguien mejor o más adecuado para todo el asunto de salvar la existencia…

Si, era bueno en combate, pero no era el mejor y no tenía más campos de habilidad remarcables. Quizás era mucho pedir, mucho-

- ¿Así que…? - Hizo una doble toma, deteniéndose por inercia.

Miro todo, a la princesa, a todo…

Y no por primera vez se preguntó qué se estaba perdiendo, que no estaba viendo.

No ayudaba que no sabía cuál puesto elegir, no conocía tanto como la princesa parecía pensar. Qué dilema.

•••••

- Señor. - ¿Había algún problema? - ¿Está seguro de querer proceder?, no hay reembolso. - Sin poderlo evitar, golpeó la mesa, impaciente.

Gracias a las diosas que eso pareció ser todo lo que hacía falta porque por fin procedieron a realizar su solicitud y no preguntarle por solo diosas sabe cuánta vez si podía pagarlo. Y dudar de sus respuestas, para variar. Si, no era noble. Si, esto no era una transacción que podía hacer a la ligera, pero a menos que aprendiera magia o herrería, sino ambas, estaba atado de manos.

Al menos tenía ahorros. Al menos. El hecho de que básicamente nunca se molestó en revisar y tenía pocos gastos venía a salvarle el pellejo porque sino no sabría qué hacer. No creía que pudiera vender la espada maestra, desgraciadamente. Y eso era la única alternativa a su dilema que se le ocurría con resultados inmediatos.

Y aún le quedaban cosas en la lista. Rayos.

Se iba a quedar sin nada, ¿no es así?

Más vale que quedará bien o no respondía por lo que sea que haría en el caso contrario. No tenía el mejor temperamento.

Bueno, sería mejor que fuera de cacería, no le quedaba más que una hora antes de tener que ir a su guardia. Quisiera decir que fastidio, pero lo fastidioso era toda la problemática entre líneas para obtener los resultados que quería. En este momento y lugar, es evaluar qué aves tienen el mejor plumaje y luego como demonios los derriba, ya sea muertos o vivos, por una pluma. Al menos podía cocinar ave, debía de saber bien. Esperaba.

•••••

Miró de reojo a su caballero, mayormente por la sorpresa de que no se metió en medio en su defensa, cosa que a casi nadie le gustaba por motivos obvios, y no vio nada más que estaba en dónde estaba 15 minutos antes. Algo perfectamente normal, pero tenía una buena idea de que está vez era por otra clase de motivo.

- Me temo que estoy ocupada. - No creía que llamarlo, si sus temores eran ciertos, haría algo bueno. En el mejor de los casos, la persona que tenía enfrente perdería una mano. En el peor, se notaría lo que había pasado y no lo dejarían olvidar. De hecho, podrían meterse en un problema ambos, especialmente Link. - Si fuera tan amable… - No creía que fuera tan fácil, desgraciadamente.

No todos los días su caballero no actuaba, y no todos los días estaba tan sola como ahora. Un buen momento para coquetear y sacar información de ella, tenía que admitirlo le gustara o no. Y pensar que solía molestarse con su caballero por interferir en donde no le correspondía. Meterse en asuntos como estos, básicamente amenazar a alguien, estaba fuera de sus tareas.

No sabía cómo su padre no había hecho nada al respecto tomando en cuenta el número de quejas que debían llegar a sus oídos. Los otros caballeros, por otro lado, sí que debían de darle problemas al respecto. No ella, ya no. La salvaba de cosas como está, incluso si no era en las mejores formas. A veces era un problema, lo admitía, pero no era algo que no se pudiera redirigir.

Ahora desearía que Link estuviera en medio de ellos dos, amenazando no tan silenciosamente que cuidará sus palabras, llegará al punto, y se largara.

Ahora que lo pensaba, quizás la sobreprotección era culpa de su padre, y si no lo era (porqué siempre existía una posibilidad así las probabilidades fueran muy bajas) entonces su padre lo aprobaba. De otra forma no pasaría, no tan abierta-

- Será mejor que se vaya. - Agregó en un hilo de voz, aún procesando lo que veían sus ojos.

Alguien de verdad se había quedado dormido de pie contra la pared como temió, alguien estaba fuera de onda, pero alguien fue despertado porque sintió algo. Solo veía a Link mirar a su alrededor de ese modo cuando había algo fuera de lugar, cuándo sentía peligro, fuera de las paredes del castillo.

Si no es por el ruido de la armadura, qué era minúsculo como era, no hubiera notado que alguien despertó.

- Pero princesa, aún hay muchas cosas de las que podemos hablar. - ¿Tanta desesperación? - ¿A menos que no desee hablar conmigo? - Si, desesperación absoluta y terrible.

Debatió sus opciones, pero realmente no tuvo que hacerlo. Un flash de luz bastó para que solo quedará una opción en su mente:

- De hecho he cambiado de idea, vámonos Link. - Si estaba jugueteando con la idea de sacar un arma, si ya tenía una mano en la empuñadura, definitivamente había algo que no quería estar allí para averiguar.

- ¡Pero princesa Zel-

Finalmente allí estaba el caballero que no dudo en meterse en dónde no lo llamaban, dar una mirada que decía muchas cosas no alentadoras, y básicamente retar al noble en la cara a que hiciera algo estupido para cometer las promesas no dichas verbalmente.

Link probablemente era la mayor causa por la cuál sus pretendientes no tenían mucho valor en hacerse cuando estaba cerca.

- ¿Me ayudas con esto? - La bibliotecaria no estaría feliz de que sacará tantos libros, pero no sería la primera vez y los regresaría pronto.

Link tuvo la decencia de mirarla sin entender por unos segundos antes de asentir y dejarla con solo un par de libros en la mano.

Era desconcertante como una persona podía cambiar de expresión tan rápido en un abrir y cerrar de ojos dependiendo de qué persona estaba mirando.

Al menos el tipo no molesto más, no era tan valiente como para querer enfrentarse al elegido de la espada maestra afortunadamente. Eso solo significaba que podían irse en paz antes de que algo ocurriera, fuera más intentos de charla no deseada o algo más que prefería no saber.

- Si estás tan cansado podrías haberme dicho algo. - Se quejó una vez que estaban solos. O lo suficientemente solos como para decir eso sin temor a que se oyera por gente que no debería tener que oír tal información. - Te quedaste dormido de pie. - No era una pregunta, pero por la forma en la que Link la miro pareciera que hubiera sido una.

Y la ignoró. O lo más cercano a eso, porque no respondió, aunque tenía su atención gracias a cómo esas orejas se movieron en signo de que estaba escuchando a pesar de no mirarla más. Esta ya era la quinta vez en tres días que tenían una "conversación" similar.

Sea lo que sea que estaba pasando, tenía tiempo y ya era notable: esas ojeras decían todo por si solas. El que se durmiera por accidente no era más que una comprobación innecesaria a este punto.

Si Link no quería decirle, pues- ¿Qué fue eso?

Uh, tal vez fue su imaginación. Genial.

•••••

-... tiene idea de dónde está Link? - Increíble, pensó para sí rodando los ojos internamente.

- Quizás los dos andan en algún lado, capitán. - No, Link no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo.

El hecho de que ni sus propios compañeros supieran en dónde se metió su caballero le decía que alguien de verdad no estaba durmiendo y que definitivamente estaba haciendo algo en secreto. Claro que no tenía dudas de ello antes, solo era reconfortante la confirmación. Lastimosamente tenía que admitir que el hecho de que no tuvieran una idea sobre en dónde pudiera estar hacía su búsqueda más difícil y está parada una pérdida de tiempo.

- En los dormitorios no está, ni en el suyo. - Menos mal que no hizo esa parada.

Oyó un suspiro cansado y las quejas de alguien en voz baja sobre muchachos testarudos que solo sabían dar problemas antes de oír las órdenes de olvidar a Link por los momentos y centrar su búsqueda en ella. Oír las quejas de que tendrían más suerte encontrando a Link y él a ella hubiera sido causa de furia antes, ahora solo le hacía gracia.

Al menos ya podía tachar un par de lugares. Link no era tan discreto como ella, menos con las marcas que tenía encima, lo encontraría rápido.

•••••

Con ésto debería de bastar. No podía ser que pasó una semana completa en esto. Bueno, los tiempos libres. Iba a dormir como una roca tan pronto tuviera la oportunidad, se moría del sueño. No recordaba la última en dónde tenía tanto sueño, ¿tal vez en las clases preliminares?, no, no, mejor no acordarse de nada de eso. Ahora solo tenía que- ¿Qué fue eso?

Por un minuto o dos debatió en ir a investigar o irse muy lejos y que fuera el problema de alguien más. Ganó la segunda, porque si resultaba algo que hacer aparte de lo que ya tenía encima, iba a haber un problema. Tenía… 45 minutos para volver, si de eso podía dormir 10 minutos, lo tomaba.

Con eso en mente comenzó su camino directo al castillo. Luego arreglaba las cosas, luego terminaba de vaciar sus ahorros y luego vería como rayos entregaba las cosas, pero por los momentos una siesta de 10 minutos o un pelo más sonaban tan maravillosos como comerse un puerco asado el solito. Eso no iba a ocurrir en un largo tiempo…

Mientras quedará todo bien, no importaba quedar casi en bancarrota, se recordó nuevamente. Ese era su nuevo mantra. Junto con que más le valía a nadie hablar, o tendría un ataque y no sabría a quién mataría. Si es que solo se limitaba a matar a alguien, claro está.

Tal vez solo debería limitarse a dar las cosas, dar media vuelta y salir inmediatamente del sitio. Sería lo más sensato para su integridad- Uh. ¿En serio?, ¿a esta hora?

Y aquí se iba su siesta de 10 minutos. Qué suerte.

Ya que no tenía que buscar a nadie, porque ese alguien estaba aquí, se limitó a tirar sus cosas en el piso y acomodarse debajo del árbol más cercano. Al menos no tenía que buscar a nadie, suponía.

Ahora, ¿le decía o no a la princesa que sabía que estaba allí o la dejaba seguir escondiéndose inútilmente?

Su siesta de 10 minutos…

Ojalá no tuviera planes de irse muy lejos, porque obviamente no planeaba decirle a nadie de sus planes.

•••••

- Podrías haberme dicho que sabías que estaba allí. - Y no pasar la última hora viéndolo admirar el paisaje y estar sumido en sus pensamientos. Por una vez sin ponerse a entrenar, debía de estar más cansado de lo que estaba dispuesto a admitir.

Un encogimiento de hombros fue lo que recibió, y fue a medias. Frunció el ceño y se acercó.

- ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un sueño corrido? - Y no pedazos robados aquí y allá. - Link. - Estaba muerto en vida, se notaba solo con verlo a la cara.

Y pensar que le tomó una semana ubicarlo y aún no tenía idea de lo que estaba haciendo. Quizás había sido muy generosa creyendo que sería fácil dar con él, con las pintas qué usaba. Distintivo, a falta de una palabra mejor. Temía saber cómo sería si realmente se esforzaba…

- Vamos. - Ofreció su mano para ayudarlo a levantarse.

Esos ojos decían todo lo que había que decirse, y aún así su caballero tomó su mano.

•••••

Pasó la hoja de su libro, pretendiendo que no la estaban matando con la mirada. Detrás de ella, justo a su lado, estaba el culpable de su situación, si es qué podía llamarlo así.

Finalmente, luego de mucho mas tiempo del que pensó si era descubierta, Impa abandonó el lugar. Una vez que estuvo segura de que realmente se fue, tiró el libro a un lado y se dejó ir en su cama.

La persona a su lado no fue molestada en lo absoluto, en todo caso se vio con un rostro ajeno usandola de escondite del mundo. Como si hiciera falta tal cosa.

Iba a despertar queriendo comerse al mundo, eso era seguro. No podía molestarse con él, no realmente, ésto fue su idea. Y le tomó un tiempo en que funcionara, aunque fue mucho menos del que calculo en su cabeza.

Mientras estuviera aquí, nadie debería preocuparse por la ausencia de su caballero. Mientras estuviera allí, no había razón por la cual Link estuviera en un lugar diferente. Por más impropio que fuera, Link no haría nada. Y fue su idea.

Era, después de todo, una decisión sensible asegurarse de que su caballero estuviera bien descansando. De esa forma aseguraba su propia seguridad.

Por más sensible que fuera, sabía perfectamente que eso sería lo último que se pensaría. Y Link no estaba ayudando queriendo usarla de escudo contra él mundo, parecía un niño.

Nunca admitiría que esto, por más tonto que fuera, era agradable. Y no tenía que compartir, era suyo.

•••••

- Podrías usar el uniforme más apropiado para la ocasión. - Quizás esto sonará de los más relajado y normal, pero sabía que era de las pocas opciones suaves que quedaban.

Link solo asintió, por supuesto, pero no se movió ni un milímetro. Esta ya era la indirecta número 7. Y no lo llamaría indirecta.

- Pueden retirarse. - Tremendo dolor de cabeza debía de ser esto, ¿eh?

Pero no buscaban al padre de Link para qué hablara con él. ¿Tal vez no podía?, ¿o temían otra cosa?

- ¿Te apetece un postre? - Convidó en voz baja, sin sorprendida por el asentimiento inmediato. La pequeña risa que le causó, por otro lado, llamó la atención de más de una persona.

Mañana tendrían que partir, pero por ahora, ¿por que no?, no estaba demás un postre, ¿verdad?

•••••

- ¿Por favor? - La respuesta seguía siendo no.

Eran un problema, y ya la princesa debía de tener una buena idea de lo que había allí si es que no lo sabía ya. Estaba seguro de que la princesa debía de saber, solo por la forma en la que sacaba cada pequeña excusa para comer. Y no para comer ella misma.

¿De verdad era tan notorio que bien podría estar en bancarrota?

- ¿Es importante? - Mucho. - Ne, Link, ¿por qué no hablas? - ¿Ah?

Cometió el grave error de mirar. No debió. Siempre fue mala idea mirar a las personas a la cara cuando hacían esas clases de preguntas. Lo ponían en una posición verdaderamente incómoda.

- Se que no fui la persona más agradable, pero… - Diosas… - No, perdón, estás en tu derecho-

- Es difícil. - Prefería mil veces pelear con algo, así hubiera sangre de por medio. - Hablar. - Bueno, no, no exactamente.

Se llevó un trozo de pan a la boca solo para hacer tiempo. No necesitaba mirar para saber que tenía la atención completa de la princesa. No necesitaba mirar para saber que esas esmeraldas que tenía de ojos estaban dirigidas a él justo ahora. Miro a Epona, quien estaba descansando a unos árboles de distancia con Tormenta, y fue mucho más fácil hablar.

- Hablar con gente es difícil. - Tanto así que: - Tratar con gente es un dolor existencial. - ¿Y eso no decía todo lo que había que decirse sobre él y por que la espada maestra eligió mal? - Siempre ha sido así para mi, pero con todo esto del elegido empeoro. - Lo único bueno es que también cortó su interacción social un gran tramo. - ¿Dije algo que no debía?, ¿hable demás?, ¿dije suficiente?, ¿dije lo que quería saber?, ¿debí quedarme callado? - Eso y mucho más, mucho más. - Mientras menos tenga que tratar con gente, mejor. Y viene una espada legendaria y declara: " no". - Básicamente. En su cabeza, al menos.

Mataría por solo tratar con los caballos otra vez. Y de vez en cuando con los caballeros a insistencia de su padre. Ser caballero no era malo, quizás era una de las pocas cosas que podía imaginar como un trabajo bueno para alguien como él, pero hacer amistades y toda esa parte de ir a beber y hacer apuestas no era algo que le gustará.

Quizás por eso tampoco era muy apreciado por sus compañeros de armas.

- ¿Y no hablar lo hace mejor de alguna forma? - Vino la pregunta lejana, tiempo después. Ya había dado la conversación por terminado, para su alivio interno.

- Si no hablo, asumes por mi. - Y con ello: - Tomas lo que quieras tomar, ves lo que quieres ver, ¿no es mejor así para ambos? - Giró su rostro para verla, a pesar de que sabía que se arrepentiría de eso.

Y lo hizo. ¿Cómo no hacerlo al ver lo que había puesto en ese rostro?, parecía que hubiera muerto alguien. Tratar con estás cosas era-

- Pero asumí todo mal, te trate mal. - Pues sí, pero al mismo tiempo…

- No tuve que tratar contigo más que pocas veces, y por todo lo demás había un patrón. - Un patrón que podía seguir, algo mucho más fácil que tener una conversación. - Cualquiera querría correr de algo que no le gusta, sea la razón que sea. - Y se oyera mal o no: - No me querías ni verme, y ahora quieres hablar conmigo. La primera es normal, la segunda es problemática. - Sabía que debía de haber una mejor forma de decirlo, pero no se le venía nada a la mente.

¿Cuándo fue la última vez que dijo tanto de una sentada?, no podía recordar, no podía-

- ¿Te molesta?, ¿te hace sentir mal de alguna forma? - ¿Uh? - ¿Podrías decirlo?, ¿por favor? - Un simple no debería ser suficiente, pero por lo visto no.

Trago saliva y por un breve momento debatió si había cometido un error, si acaso había hablado-

- ¿Por favor?, no te ahorres nada. - Esto… esto no era lo que… - No juzgaré. - Aja, si como no.

- Prince-

- Zelda, solo Zelda. - Caray.

- Quieres que me pasen a la guillotina. - Lo harían después que dejará de ser necesario, suponía.

- No te van a pasar por ninguna guillotina, te estoy dando permiso. No, te lo he dado desde hace semanas. Y no me cambies el tema. - No, la verdad es que no. No a todo eso.

- Claro… - Debió de haberlo pensado, solo era otra forma de-

Debió de quedar como un completo idiota, y debió de verse más idiota al mover una mano para tocar y comprobar que si, lo estaban abrazando, lo habían agarrado de almohada, y también lo estaban matando con la mirada. Solo…

- No estás molesta. - Tanteo, sin saber qué estaba viendo en verdad. Recibió un no. Okey, igual no sabía cómo catalogar esto. - Bueno… - Porque dudaba mucho que lo fuera a dejar en paz, y porque no quería pensar en porque estaba sirviendo de almohada viviente. - Lo peor serían los nervios y una mala recepción, tratar con gente no es lo mio. - Prefería solo-

Deliberadamente, porque tenía que ser deliberado o se comía sus botas, tocaron su oreja otra vez con un dedo.

- ¿Es así? - Deliberado, completamente deliberado. - ¿Te da nerviosos decirme hola y no enfrentarte a un lynel? - Definitivamente solo quería que lo mandaran a la guillotina.

- Es diferente. - Muy diferente. - Pelear solo se enfoca en dos cosas, y no importa lo que el oponente haga a menos que te beneficie. Todo pasa a segundo plano, o desaparece, hasta que el oponente no se mueva más. Supuestamente no es normal, pero es mi normal. - Unas cuantas veces casi mataba a alguien por esa misma causa en una pelea de práctica. Aparte de que la espada maestra era muy buena en su trabajo. - Fuera de buscar cómo derribar o dónde meter el próximo golpe, es aterrador tratar con gente. - Y ya que iba a la guillotina de todas formas: - Interactuar fuera de esas líneas es terrorífico, no es simple, no es directo, y nunca se que esperar o que debo decir o qué expresión debo dar o que no debo hacer… Es solo un dolor de cabeza, prefiero no decir nada y que la gente tome lo que sea que quiera tomar. Menos problemas. - Lo más triste de todo era: - Lo último que espere fue sacar una espada mágica y verme de escolta. No se si es mejor o peor que haber sido guardia en alguna torre o algo. - Si, no tenía muchas aspiraciones. - Si no hubiera tenido tantos incidentes en los establos, no estaríamos aquí, princesa. - Y su padre. Pero detalles.

- Zelda. - Quería morir en combate, por favor y gracias. - ¿Incidentes?, ¿qué incidentes?, ¿y establos?, ¿acaso eras…? - ¿Cuidador de caballos?

- Me gusta el lugar. - Le gustaban los animales, honestamente. - No soy el más tolerante. - Obviamente. - Soy bueno en combate. - Eso debería de decirlo todo, pero faltaba un pequeño detalle: - Papá es soldado, sabes cómo es. Todo se juntó. Luego vino la espada mágica que eligió mal. ¿Feliz? - ¿Ya podía callarse?

Y tal vez ir a dormir, esas caricias a su oreja eran buenas. Un peligro, dado que no podía dormir.

- Disculpa, ¿pero acabas de decir que la espada maestra eligió mal? - Chilló alguien, casi jalándole el pelo por accidente.

Qué no fuera a decirle que realmente pensaba que él de todas las personas habidas y por haber era la mejor opción.

- A diferencia de ti que tiene sangre de la mismísima diosa, cualquiera puede sacar una espada de una piedra y cualquiera puede blandir una. - No importa si era una espada luminosa y todo el cuento. - A mi me metieron en el grupo de ese año, y quise salir del paso, tenía más cosas que hacer que ver una espada con estrellitas. - Y se vio en este dilema. - Al menos es excelente para caerle a golpes a todo. - Tenía que dárselo, era buena en su trabajo.

¿Acababa de decir un disparate?, esa cara había perdido demasiado color. Tal vez debería de preocuparse porque no era doctor.

La espada pudo haber elegido a alguien mucho más apto que un simple adolescente cuyo talento era pelear, y no propiamente.