"Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago."

Romanos 7:15


Por supuesto que está en detención por culpa de Malfoy, ¿Cuándo no lo es?.

Después de ese encuentro traumático de esa cosa bebiendo la sangre de unicornio Malfoy salió a buscar ayuda.

Harry observó al moribundo unicornio, sus ojos llenos de dolor y inocencia rogaba clemencia, no podía creer aún frente a él exista un ser tan puro y lleno de luz, la personificación de la luz misma, se acercó lo suficiente para poder acompañarlo en sus últimos momentos porque Harry sabe lo que es soledad y él dolor, no desea que se vaya de esa manera se sentó a su lado y repentinamente lo sintió, el olor a hierro llegó a sus fosas nasales, la pureza de sus ojos, el brillo que cubre su cuerpo lo adormece tal cuál cómo después de sus palizas nocturnas.

Harry sintió que su boca se volvía agua, es extraño ¿Por qué tiene tanta hambre?

Solo pasó una vez, una que tuvo este tipo de sensación, pero no era real. Solo fue una pesadilla.

No se sabe si se comió a ese gato en realidad, sólo fue una pesadilla.

Lo que pasó esa vez no pudo ser real, ¿verdad?.

Y no está pasando de nuevo. No.

Todo en su entorno se volvió un sueño, uno muy borroso y nublado dónde no podía parar de arrancar, masticar, tragar.

Rasgar.

Traga, traga, traga todo lo que llega a sus manos.

Pero no es suficiente, este inocente animal no lo llena.

Se siente tan cálido, no sabía que la inocencia sabría cómo el sol.

Eso está bien para Harry, porque esto es un sueño y nada de esto es real, no podía serlo.

Y sin embargo no estaba solo.

— ¿Estuvo delicioso?

Siguió su voz, lo encontró a sus espaldas, lo observó y tuvo este impulso inesperado de sumergir su cabeza rubia en el mar de sangre que los rodea.

Parado cerca se encontraba un árbol roto, sus manos que se sentían torcidas acarician sus mejillas húmedas, lo mira a los ojos y estos tienen sed, sed de algo que Harry desconoce pero tiene una curva en sus ojos que se siente perverso y desesperado, jura que está condenado por las luces de sus ojos y sus intenciones, pero su magia se acerca para verlo de cerca, de acariciarlo un poco más.

Todo de Draco está desesperado por algo, y ese algo es Harry Potter, si tan solo supiera que todo de Harry desea todo de él.

Por absurdo que sea ya no sentía que esto fuera una pesadilla solo por volver a ver la calidez de su mirada y la curva torpe de sus labios.

Su voz rompió el cielo.

Y él dijo:

—Está bien, Harry. Deja que la oscuridad te arrope, te prometo que estaré aquí incluso después que termines, no te dejaré solo.— Lo invitó con suavidad, a creerle.

Lo invitó a crear llamas, le extrae un calor helado que desconocía en su Interior, se acerca al suyo y juntos se sienten cómo un maldito incendio forestal.

Consoló a Harry, no sabía que estaba triste pero sus lágrimas se mezclaban con la sangre de su cara.

Y sorpresivamente, él mismo consoló a Draco.

Malfoy susurra que nunca había conocido el frío del consuelo.

Incluso tú Draco, anhelas él amor. Lo notó en sus ojos, en la manera que le rogó que creyera en sus palabras.

Pensó Harry: tal vez pueda aprender amar si se tratara de este ser malvado.

LA TENSIÓN

SE ESTÁ CALENTANDO.

Y lo beso.

Un beso sangriento, lleno del interior de aquel animal indefenso.

Lo compartieron todo.

Y el mundo ardió en llamas de fuego y hielo.

Nada más existió, excepto el hambre de sus labios.

Ah, Ojalá pudiera arrancar estos labios para besarlo por siempre, pero si lo hago no sería como tenerlo a él, ¿Debería tenerlo para mí?. Deseo profunda y enfermizamente Harry.

Desea

Desea

Desea

Desea

Desea

Desea

Desea

Desea, nunca dejó de desear, la avaricia es todo lo que compone su sangre y huesos o la falta de ellos, quería la luz del unicornio y se la COMIÓ, y jura que en ese instante se sintió LIBRE.

Lo quiere tanto, tanto. En medio de su locura pudo conocer el verdadero calor de algo más grande y añorado por años.

Un posible amor, pero si es posible ¿Porque siente que ya lo ama desde siempre?


Corrió lo más silencioso al lavado y vómito, se observa su atuendo todo limpio e impecable, no recuerda mucho después de ese beso, dejo que Draco se encargue de todo de tal manera que nadie hizo preguntas, bueno al menos que él recuerde de su mente llena de niebla blanca.

Esto es un sueño, se dió cuenta y con calma se viste, da las buenas noches a sus amigos y se acuesta.

Nada de eso fue real, suspiró en alivio.

Pero no puede evitar pensar en Draco.

Se desvela con los recuerdos, estudiando cada pequeño error, cada perfección de su diabólico ser, malvado eso es Draco Malfoy, tenía que recordar Harry, porque ángeles hay muchos pero Draco Malfoy es el peor demonios de todos.

No fue difícil arrepentirse.

Todos saben que Malfoy es malvado, nadie puede creer que exista algo bueno de él excepto que quiere ser amado.

¿Alguien que es tan malvado puede anhelar amor, sería capaz de amar?

Y lo es, si miras lo suficiente para notarlo, existen cosas buenas en su persona, lo sabe bien, pero lo que todos conocen es al MALHUMORADO, INTELIGENTE Y CRUEL Malfoy.

Sobre todo con los amigos de Harry, ellos no entenderán la calidez y deseos de Draco por lo tanto Harry también debe señalar.

Se repite constantemente que él es definitivamente malvado y nada más, que todo lo que pasó fue un sueño.

Harry no le hizo eso… A ese unicornio.

Y mucho menos que besara al tipo que le hace la vida imposible a sus amigos.

Se durmió pensando que todo estaba en orden.

O eso creyó.


Hasta en el tren saliendo recién del baño un furioso Draco lo jala a un compartimiento vacío.

Furioso lo sujeta con fuerza en sus ojos, el fuego lo azota en justicia justificada.

No hablaron ni una sola vez, sólamente de atacaron mutuamente y en realidad no lo hicieron por falta de intentos de Draco sino por la falta de Harry.

Hizo lo que tenía que hacer, sus lazos con su casa y amigos son demasiados importantes y valiosos para él, lo acompañaron a toda esa aventura contra Voldemort. Su luz lo arropó cómo un manta tibia.

—Entiendo que para ti debe ser difícil aceptar la oscuridad se que la conoces vives y creces con ella por ello luchas con ella con fuerza pero entre más rápido la aceptas, más dominio tendrás en ella y no se que clase de falsa te inventaste a ti mismo respecto a todo lo que pasó y decidiste echarme a un lado cómo si fuera la jodida chusma cara de excremento de tus seguidores.—Harry no lo dejó terminar, arrancó con violencia conocida sus manos de su cuerpo, ignorando el frío congelador de huesos que siente por su ausencia.

Arremetió dolido, duele que Draco pueda ver a través de él y aún así asumir que quiere seguir ese camino.

Tal vez no lo vea tanto cómo piensa.

—No sabes una mierda sobre mí Malfoy y de lo que crees que pasó, nada de eso sucedió tal cual dice Hagrid el bosque prohibido tiene tantos misterios como criaturas desconocidas, ¿Cómo puedes saber lo que es real o lo que no en esas circunstancias extremas de mierda que vivimos allí?.

Porque sinceramente Harry piensa firmemente que DEBE SER ASÍ. La alternativa de lo contrario es algo que no se permite pensar.

Pero nada lo preparó para la absoluta furiosa, una que las lágrimas corrían por sus mejillas se sentían que cometía un pecado, una mueca de total disgusto arruina su hermoso rostro.

No es despreció ni odio o al menos resentimiento, no. Era puro y claro disgusto hacia Harry y hace que todos sus pequeños ratones chillan a un volúmen ensordecedor que aturde su mente pero la masa se queda quieta, casi pareciendo castigadora.

Pero Draco miró su rostro inexpresivo, el frío materializado en forma de hielo puro a su alrededor y aún así.

Aún así su mirada no cambió.

En cambio le negó por siempre la posibilidad que sentía.

Qué ambos lo hacían, y Harry lo negó, cómo si no valiera nada, cómo si Draco no lo fuese.

Y eso tuvo un precio y lo sabe.

Porque nunca he sido amado por alguien, y nunca he amado a nadie antes, todas las mentiras que digo espero con toda mi alma se hagan realidad y por fin, seré uno de ellos.

Volvería a mentir solo por eso.

Porque todo lo que quiero es amar debidamente, de verdad no quería mentirte Draco, no a tí.

Te lo debo, lo sé.

Fuiste tan abierto y sincero esos pocos pero especiales encuentros y aquí me encuentro con tu furia justificada y disgusto por mi porque te debía y al final te descarte y se que no me perdonarás, lo sé.

Yo tampoco lo haré.

—Tú realmente no quieres escuchar la verdad, es obvio para aquellos que sí saben ver, qué todo lo que siempre quisiste es negar por completo que no eres uno de ELLOS y eso te está matando porque lo sabes y no puedes hacer que cambie, tengo sed de ti, pero cuando quise beber de tú copa, estaba vacía, cómo tú, cómo siempre terminarás. Sintiendo lo que ambos sabemos que fue real y nunca ENTENDER SU ALCANCE y el simple pero aterrador hecho que eres aún más infame que el peor de los magos oscuros negando lo mucho que disfrutaste devorar la luz de un ser puro, soy una mala persona que disfruta su crueldad que otorga ser un Malfoy, sin embargo cariño no tengo que tener mi apellido para ser superior que todos los demás, pero Harry Potter será lo que siempre fue, un recipiente vacío mientras verás mi espalda cada vez más alta en un camino de llamas de dolor de mis enemigos.—Se secó sus lágrimas y sus ojos, el fuego era simplemente helado.

Demasiado helado.

— Por favor sigue mirando mi espalda, Potter—Le sonrió con descaro y aburrimiento.

Y se fue, dejándolo con más frío que nunca.

Harry nunca se perdonará, llegó a la conclusión viéndolo partir que no solo perdió algo sumamente valioso sino que también rompió algo en Draco para siempre.

Y en él.

Lo perdió en tantos sentidos que su fuego se volvió helado.

Respirando profundo ordenando a sus ratones a seguir cazando a la masa, a su magia volver adentro y pensar.

Pensando en él.

Siempre en Draco.

Un fuerte golpe a su cabeza a sus espaldas lo hizo volver a realidad y casi, casi lo deja salir.

Siente la sangre correr por su cuello y furioso pero esperanzado se da vuelta y quién encuentra es a Theodore Nott es quien había lanzado un libro.

¿QUÉ DEMONIOS?

Fin del primer año.