CAPITULO VII: Otro Amanecer


I'll hold you when things go wrong

I'll be with you from dusk till dawn

I'll be with you from dusk till dawn

Baby, I'm right here


—Estoy lista.

Anne había bajado la voz. Estaba con Gilbert en su dormitorio, preparándose para dormir.

—¿Para qué, Anne nenita?

La chica dudó un poco. Centró la mirada en el taburete encima de la cama y pasó sus manos por el estómago.

—Bueno… Estoy lista para que recuperemos nuestra relación. Para que volvamos a lo que teníamos antes.

Gilbert sonrió.

—Pensé que ya estábamos a medio camino, ¿ o no?

—Yo creo que nos falta algo.

Anne se acercó a su esposo y lo rodeó con los brazos; abrió los labios unos milímetros y los posó en el cuello de Gilbert, con suavidad. Una corriente cruzó por su espalda. No recordaba que fuera algo tan maravilloso.

Gilbert estaba un poco nervioso. Tomó a Anne de las muñecas y se separó, mirándola a los ojos.

—¿Estás segura Anne?

—Si lo digo es porque lo estoy.

Ambos sonrieron.

—No quiero pensar que te presiono a esto. Nosotros… o al menos yo estoy bien así. Llevamos las cosas bien hasta ahora Anne. Puedo esperar.

Una sonrisa traviesa se cruzó por el rostro de Anne. Claro que podían esperar, pero ella no quería hacerlo. Una parte de ella se preguntaba cómo había dejado pasar tanto tiempo.

—Gilbert, eres la mejor persona que haya conocido, en serio; pero a veces me gustaría que dejaras de pensar en todos los demás y pelearas por lo que realmente quieres. Yo sé que quieres esto. Yo sé que lo has estado esperando demasiado tiempo. ¿Por qué no estás ahora mismo conmigo?

Gilbert envolvió las manos de Anne con las suyas y se acercó nuevamente para besarla. Y con ese beso, todo volvía a ser como antes. El chico tenía los labios tibios, esperando el momento de volver todo más intenso.

—¿Dices que no estoy contigo, Anne nenita? Pero si estoy justo aquí—Dijo apenas separándose, respirando su aliento.

Anne lo condujo a la cama, acariciando el pelo y la espalda. Cada toque, cada mirada, hacían que ella temblara. ¿Cómo había podido sentir tanto rechazo por ese momento? Si; era una situación complicada, pero ahora que estaba lista, de nuevo, no podía esperar.

Y Gilbert. ¡Por Dios!. No había en este mundo un hombre más caballeroso. Eso era, definitivamente, imposible. Mientras le quitaba el camisón le preguntaba con la mirada si todo estaba bien. Mientras recorría el camino desde su lóbulo hasta el cuello con los labios, le preguntaba si le gustaba. Eso era sentirse amada y respetada. Deseada.

—¿Estás segura?— preguntó el muchacho nuevamente, mirándola con intensidad, pero al mismo tiempo, dejando ver un ligero temblor en sus manos. Estaba nervioso. Y eso hizo que Anne mirará los ojos de color avellana con ternura y devoción. ¿Qué si estaba segura? ¿Cómo podría no estarlo?

Entonces se acostó completamente en la cama y le quitó la camisa, para después empujar la cabeza del muchacho hasta la altura de su corazón. Gilbert respondió como Anne deseaba, o al menos la hizo deshacerse en una serie de halagos bien recibidos.

Y

Aún no amanecía cuando Gilbert se despertó. Estaba cansado. Había tenido varias consultas esa semana, y el teléfono estaba sonando de nuevo. No había nadie para contestar. Susan había ido a visitar a su hermana y no iba a regresar hasta el día siguiente. Y no quería despertar a Anne, pero estaba tan cómodo ahí, con la cabeza apoyada en su hombro…

Anne levantó la cabeza, algo adormilada todavía. Odiaba el sonido del teléfono. Siempre lo había odiado. Daba pie al chismorreo y la gente estaba perdiendo la costumbre de escribir buenas cartas. Pero lo peor de ese aparato desesperante era que siempre que Gilbert respondía tenía que irse. Y ella lo extrañaba horriblemente cada que partía, aunque sólo fuera por unas horas. Nunca se lo había dicho.

—¿Puedes no responder hoy?— dijo susurrando al oído del chico.

La cara de Gilbert dibujó una sonrisa.

—No pensaba hacerlo.

Jugueteó con el pelo de Anne, algo nervioso.

—¿Recuerdas cuando estabas en ese bote viejo y te salvé? Había algo que me decía que no ocupabas ayuda, pero yo quería ser tu héroe. Y probablemente me gané que me odiaras tanto tiempo, porque siempre quise complacerte para que me notaras. Y así fué durante años Anne. Hice lo mismo cuando te cedí mi plaza en la escuela de Avonlea. Y cuando casi me mato porque me rechazaste. Quería hacerte las cosas fáciles para que tú no sufrieras. Los últimos meses lo volví a hacer. Pero anoche comprendí que eso estaba mal. Ni siquiera lo hacía por tí. Lo hacía para que me amaras. Para que dependieras de mí. Ayer, todo lo que hicimos ayer, fué para que el otro disfrutara y te juro que no pensé en mi ni en un minuto, porque ya tenía suficiente viéndote feliz.

Anne sonrió. Una sonrisa de verdad, como no había surgido de sus labios en mucho tiempo. Siempre iba a lamentar la muerte de Joy, claro. Nunca había amado a nadie más de lo que amó a su damita blanca; pero a su niña le gustaría verla feliz ¿no? Y ahora que lo era, perfecta y majestuosamente feliz, no podía arruinarlo.

—¿Te he dicho — dijo en un susurro divertido — que odio cuando ocupas todo el espacio de la cama? En serio Gilbert, si no acapararas las sábanas, te podría amar fácilmente. Pero como tienes manías de hijo único consentido, tienes que hacer cosas como la de anoche para que merezcas que te diga cuanto te amo.

Gilbert soltó una carcajada.

—No puedes estar hablando en serio.

—Si hablo en serio. Te amo, ¿es que lo dudas?

Sin embargo, Gilbert ya no lo dudaba y tomó su viejo cuaderno para escribir algo que tuvo en la cabeza toda la noche.

...

I'll be with you from dusk till dawn

...


La canción de este capitulo fué Dusk Till Dawn, porque no podía faltar, compuesta por David Phelan, Alex Oriet, Zayn Malik, Sia y Greg Kurstin. Creo que es lo más extraño que he escrito en la vida, pero de alguna manera funciona como final a esta historia, y me encanta.

XXXX

~Mund.