"¡CLINK!"
El ruido distintivo de la tostadora resonó por la cocina. Unas manos veloces atraparon los panes y lo colocaron sobre la mesa aún más rápido. Una feta de jamón y queso cayó sobre ellos en el momento que fueron sellados prácticamente en un instante. Los brazos fuertes del hombre se dirigieron rápidamente hacia la pava más cercana que ya se encontraba hirviendo para comenzar a preparar un café con gran maestría.
Una figura esbelta y bajita con un hermoso pijama negro se acercó para colocar los diferentes aperitivos mientras que el hombre le daba el último retoque a la comida recién preparada. El hombre de cabello castaño algo largo y desordenado se quitó el sudor de la frente, para luego voltear su rostro para ver como la pequeña mujer lo ayudaba.
"¿No vas a bañarte con Tiamat?" El rostro mucho más maduro y elegante de Issei hizo acto de presencia, luciendo una apariencia de 21 años. El hecho de que llevara esa barba muy parecida a la de Azazel también lo ayudaba a lucir mucho mayor.
"Quería ayudarte. Iré con ella una vez que terminemos." Aclaró Ophis con su típica expresión, haciendo que Issei sonriera un poco nervioso.
"No has cambiado nada en estos 3 años a pesar de haber recuperado tus emociones…" Declaró Issei mientras continuaba mezclando las dos tazas de café a una increíble velocidad sin siquiera mirarlas.
"No sé que decir acerca de eso. Simplemente me siento cómoda siendo como soy." Aclaró la Diosa con un leve inclinar de hombros.
"Y me parece perfecto. Pero, ya sabes, ¿podrías mostrarme esa sonrisa una vez más?" Ophis no pudo evitar sonrojarse un poco tras la pregunta. "Vamos, no estoy pidiendo mucho. Déjame verla." Issei se inclinó aun más cerca de su rostro mientras continuaba batiendo el café. "Por favor."
El sonrojo de Ophis aumentó aún más, pero eso no impidió que mostrara una sonrisa muy preciosa, logrando que Issei le respondiera a su manera cuando le entregó una risita entre dientes.
"Ahora quiero mi recompensa." Ella asintió para sí misma tras decir esas palabras, haciendo que Issei negara con su cabeza.
"Muy bien, es lo justo." Contestó el protagonista con una leve sonrisa cuando terminó de batir los cafés, para luego tomarla de sus mejillas.
El rubor de Ophis incrementó aun más y sus ojos se cerraron ante la anticipación.
Finalmente, ambos compartieron un largo beso que silenció por completo la cocina.
Ophis dejó las bandejas con cuidado para poder abrazarlo sobre el cuello mientras se ponía de puntitas de pie para poder besarlo más cómoda.
El silencioso pero cautivador escenario fue interrumpido cuando la pava comenzó a silbar una vez más. Issei intentó moverla sin siquiera mirarla, ya que estaba mucho más centrado en el beso con Ophis.
Eso definitivamente fue un error.
La pava terminó por caerse al suelo y el agua hirviendo se derramó sobre todo el suelo, obligando que los labios de Ophis e Issei se separaran por lo sucedido.
Ambos se quedaron mirando el desorden sin decir una palabra mientras continuaban abrazados.
Finalmente, Ophis volvió a alzar su mirada para observarlo con su típica expresión carente de emociones. Entonces, las siguientes palabras emergieron de sus labios:
"Yo no voy a limpiar eso."
EXTRA 1: EL DESEO DEL MAÑANA. (+18)
Una tierna imagen se presentó entre la oscuridad del dormitorio, ya que Penemue y Rossweisse estaban durmiendo juntas en una cama matrimonial. Lo tierno de esto es que ambas estaban con sus pijamas mientras la Valquiria dormía abrazada a la Cadre con mucho cariño como si se tratara de su madre, siendo que, de hecho, Penemue estaba acariciando su cabeza como si se tratara de una hija, al mismo tiempo que utilizaba su magia para poder mantener un libro a flote mientras lo leía.
Ese momento fue interrumpido cuando la puerta se abrió, haciendo que el libro cayera sobre el rostro de Penemue debido al estimulo repentino de luz. Rossweisse la acompañó poco después en el momento que se despertó, tallando sus ojos con una expresión dulcemente confundida.
"Buenas días, dormilonas." Issei les entregó una sonrisa dentuda, y ambas se dieron cuenta de inmediato la razón de su visita. Las dos bandejas cubiertas de aperitivos era una clara prueba de ello.
"Buenos días, cariño." Ambas respondieron al mismo tiempo, devolviéndole la sonrisa mientras se acomodaban para recibir los desayunos.
"Espero que les guste. En esta ocasión hice algo un poco más liviano que ayer." Declaró Issei en el momento de entregarles las bandejas.
Y ese simple movimiento dejó en claro un cambió físico muy notorio en ambas hermosas mujeres.
El cambio fue más que evidente en el momento que Issei colocó una mano sobre el vientre muy abultado de Penemue mientras la besaba. Eso se repitió con Rossweisse, y ambas lucían muy agradecidas y felices por como eran tratadas por su esposo.
"Ayer no causaron ningún tipo de problemas a sus madres, así me gusta." Issei se acercó al vientre de Penemue para hablarle a su bebé mientras utilizaba la mano para acariciar el embarazo de la Valquiria. "Estos últimos días ellas sufrieron mucho por culpa de ustedes dos. Si siguen portándose tan bien como ahora quizás ellas no les impongan un castigo ni bien nazcan." Comentó Issei con un tono bastante dulce, pero luego mirar de reojo a las dos mujeres en el momento que acercó aún más su rostro al vientre de Penemue y Rossweisse. "Entre nosotros, deben saber que si fuera por mi no los castigaría, pero así son las cosas." El susurro juguetón de Issei fue escuchado por sus dos esposas, haciendo que ambas se rieran un poco ante las payadas de su hombre.
Finalmente, Issei apoyó su oído en el vientre de la Cadre y las abrazó a ambas con mucho amor. Penemue colocó una mano sobre el rostro de Issei para acariciarlo mientras que Rossweisse juntó su mano con la de Issei para ver si también lograba sentir los movimientos de su bebé.
"Esto está delicioso, como es costumbre." Rossweisse rompió el pequeño silencio que se había generado entre ellos.
"¿Qué sucedió con Tiamat y Ophis?" Preguntó la Cadre con muchas dudas, ya que ellas siempre solían acompañarlas en las primeras horas de la mañana.
"Después de desayunar, ambas se fueron a bañar, aunque Ophis me ayudó un poco." Respondió Issei, dejando en claro el porqué de la ausencia de sus otras dos esposas. "Ellas querían ir a pescar hoy. También iremos con Vali, Kuroka, Trihexa y Tannin."
"¿Irás a entrenar con ellos más tarde?" Preguntó Rossweisse con bastante curiosidad, recibiendo una rápida negativa por parte de Issei.
"Me quedaré con ustedes." Respondió Issei, acunando su rostro aún más en el vientre de ambas. "Si ya dejé de ir con ellos en el momento que llevaban 6 meses de embarazo, entonces mucho menos voy a ir ahora que están a punto de dar a luz."
"¿No crees que eres demasiado protector?" Le consultó Penemue mientras raspaba su barba con las uñas.
Sin duda alguna le gustaba mucho jugar con su barba desde el momento que se la dejó crecer.
"Tal vez, pero ustedes se lo merecen." Issei respondió sin ningún tipo de dudas, para luego dar un beso en el vientre de ambas mujeres.
Issei se recompuso para poder estar frente a frente con ellas. Penemue dejó el café sobre la bandeja y apoyó su rostro contra el toque de su amado con mucho afecto.
"Además, poder cuidar a mujeres tan maravillosas y brillantes como ustedes es un gran honor para alguien como yo." Issei bromeó un poco con ellas antes de besarlas, un beso que fue recibido con completa euforia por parte de sus dos esposas.
Algunas horas más tarde…
Tiamat tarareaba con felicidad debido a que se encontraba sentada sobre el regazo de su amado. La dragona sostenía la caña con su habitual alegría mientras esperaba pacientemente a que los pescados picaran. Su felicidad incrementó aún más al sentir como Issei acariciaba su cabello, por lo que no tardó en responderle ese gesto cuando se reclinó hacia atrás para frotar su mejilla contra la suya con ese amor que tanto la caracterizaba.
A su lado se encontraban Penemue y Rossweisse, quienes se encontraban sentadas en unas reposeras, también esperando con suma paciencia. Ophis se encontraba flotando por arriba del agua buscando peces con un método mucho más rudimentario, ya que a sus ojos era mucho más divertido. Trihexa la estaba acompañando, ya que estaba de acuerdo con los pensamientos de su amiga.
"¿Fue difícil comenzar tu segunda relación?" Tannin continuó su conversación con Vali, en donde todos estaban escuchando.
"Kuroka no estaba muy de acuerdo al principio, pero al final terminó aceptando debido a que Trihexa es muy amiga de ella." Aclaró Vali, revelando que ahora también era el amante de la Diosa Dragona. "Obviamente no me metí en esa discusión. Yo también amo a Trihexa, pero Kuroka es mi primera mujer y como tal, si ella no está de acuerdo, entonces desafortunadamente yo tampoco puedo estarlo."
"¡Oye! ¡Me haces sonar como alguien mala-nya!" Kuroka se quejó con un pequeño puchero tras lo escuchado, sacando una carcajada por parte de Trihexa.
"En realidad, creo que él solamente quiso decir que te respeta demasiado." Comentó el Rey Dragón, para luego enfocar su mirada en una alegre Tiamat, quien no paraba de frotar su mejilla contra la de Issei. "Ahora que lo pienso, ¿ustedes tuvieron algún problema parecido?" La Reina Dragona detuvo su acción tras notar que la pregunta iba dirigida a ellos.
"Después de todo lo que tuvimos que vivir para por fin estar juntos, sinceramente no nos preocupamos mucho por eso, solamente queríamos estar junto a Issei…Aunque, a decir verdad, si hemos tenido ciertas discusiones…" Culminó Tiamat con un aire misterioso al final, ya que había recordado esa pequeña discusión que había tenido con Rossweisse por quien sería la primera esposa de Issei.
"Hablando de relaciones…" Las palabras de Penemue llamó la atención de todos. "Hace poco Azazel me confirmó que va a casarse con las 10 Valquirias. Es sorprendente ver que lo consiguieron después de haber estado dos años para capturar su corazón y un año para que aceptara casarse con ellas." Esas palabras hicieron que todos se sorprendieran, ya que, aunque ella lo había dicho con total neutralidad, la realidad es que era una gran noticia.
"¡¿En serio?! ¡¿Cuándo será la boda?!" Exclamó Issei con clara emoción al saber que su padre adoptivo iba a casarse.
"No lo sabe. Azazel acaba de enviarme el mensaje. Conociendo lo perezoso que es, estoy seguro que todos los preparativos estarán listos en varios meses. Aún así, parece que se casará con anillos." Esta última afirmación llamó la atención de todos, en especial a Issei.
"¿Y como sabes eso?" Le preguntó con mucha curiosidad, ganándose una mirada tranquila por parte de Penemue.
"Por esto."
Su mirada relajada discrepó por completo ante la imagen que mostró en el momento que volteó su celular.
Allí se podía ver a un Azazel con una sonrisa brillosa mientras estaba en una cama. Lo que más destacaba eran los anillos de compromiso que se encontraban en cada uno de sus dedos, sumado al hecho de que se podía presenciar como todas sus futuras esposas estaban recostadas sobre el cuerpo del hombre mientras dormían con gran tranquilidad.
"Este tipo es increíble…" Pensó Issei con los ojos en blanco.
"¿Otra boda con anillos? ¿Cuántas van ya? ¿70? Se ve que marcaste un gran antes y después con esa boda tuya." Comentó Tannin, algo que atrajo la atención de todos. "No querías desprestigiar ninguna de las culturas, y al final terminaste creando una tradición realmente interesante." Las palabras del dragón hicieron que todas las esposas de Issei se vieran su mano, o más concretamente, el anillo de bodas tan precioso que tenían, y esa simple acción saco una sonrisa muy preciosa en todas tras recordar el momento más feliz de su vida.
"Bueno, creo que no puedo decir nada al respecto…" Issei se frotó el cabello con cierta timidez tras las palabras de su amigo y mentor.
"Cambiando de tema, ¿se sabe algo acerca de los Demonios?" Vali aprovechó el hecho de que estaban pescando en uno de los lagos del Infierno para preguntar.
"No hay noticias nuevas desde hace dos años. En lo personal diría que ya están completamente extintos, al igual que todos esos grupos peligrosos que existían antes de la Nueva Era." Declaró Penemue, quien era la que más conocimiento tenía sobre las investigaciones, ya que estaba al mando de estas. "Pero, es sabido que no podemos detenernos en ningún momento. Puede que estén extintos, pero es evidente que en el futuro seguirán naciendo nuevos grupos terroristas."
"Estoy de acuerdo con Penemue. El mal nunca descansa, por lo que nosotros tampoco deberíamos hacerlo." Rossweisse asintió con decisión, una acción con la que todos estuvieron de acuerdo.
"Pero eso no significa que no seamos capaces de disfrutar de estos largos periodos de paz. Además, también es fácil exterminarlos una vez que son descubiertos." Tiamat dio su punto, demostrando que se sentía muy cómoda con la época actual.
Algo realmente raro, considerando que ella era una sádica por excelencia.
Quizás su sed de sangre había sido saciada por completo cuando tuvo la oportunidad de aniquilar gran parte de los Demonios supervivientes.
Un caso opuesto a Penemue, quien se había mostrado completamente activa a eliminar cualquier indicio de amenaza sin importar lo insignificante que sea, especialmente desde su embarazo. Aunque por obvias razones su actividad se había reducido a cero en los últimos meses.
"¡Listo!" La temática principal de la conversación fue rota completamente por el grito de Issei, quien lucia completamente orgulloso al ver la hermosa trenza que le había hecho a Tiamat en el costado de su cabeza.
"¡Es genial!" La emoción de la dragona no se hizo esperar cuando tomó la larga trenza con sus manos para poder mirarla mejor.
"No sabía que te gustaba hacer cosas de niñas." Declaró Vali con aires de suficiencia, haciendo que Issei se frotara el cabello.
"En realidad, estuve practicando para…"
"¡SPLAAASH!"
Issei ni siquiera pudo terminar de hablar, ya que una enorme cantidad de agua los golpeó a todos. La gran mayoría escupieron un largo chorro de agua mientras observaban sin expresión como Ophis levantaba su lanza de madera, haciendo que el agua se agitara nuevamente cuando retiro un pez violeta que era casi tan grande como ella.
"¡WOOAAAAHHH!" Trihexa aplaudió con estrellitas en los ojos, haciendo que el pecho de Ophis se inflara de orgullo.
Finalmente, la dragona les dio una mirada a esas herramientas modernas que los demás las denominaban como cañas.
"Lo rudimentario siempre superará a la ociosidad moderna." La Diosa asintió para sí misma tras esas palabras.
Luego de que todos tuvieran que cambiarse su ropa mojada, volvieron a reunirse para iniciar una barbacoa. Como era costumbre, Issei estaba al mando de esta, y Tiamat funcionaba como su asistente. Todos los demás se encontraban sentados alrededor de una gran mesa de madera mientras esperaban pacientemente la comida, platicando de diferentes asuntos extraoficiales, por lo que el ambiente era muy relajado.
Así había sido gran parte de los últimos 3 años.
Nadie se encontraba estresado.
Nadie que sea alguien inocente corría el riesgo de morir.
Nadie debía entrenar obligatoriamente para vengar o proteger a sus seres queridos.
Y, sobre todas las cosas, nadie sufría a causa de la injusticia.
Quizás el mundo nunca logrará ser justo por completo, pero ahora todo el mundo tenía la posibilidad de hacer algo. Ahora siempre disponían de la oportunidad para luchar.
El sentimiento de completa paz y tranquilidad se contagiaba incluso en esas personas que eran los principales artífices de mantener todo en orden. Era muy fácil presenciar eso cuando cierta Reina Dragona cortaba pequeños filetes a una velocidad increíble mientras tarareaba alegremente, esa misma Reina Dragona que hace 4 años se encontraba tan perdida en si misma por todo lo que había sufrido.
La traición de su ex, la muerte de sus amigos, la casi extinción de su propia especie, la muerte de su madre…
Ahora nada de eso parecía afectarle.
¿Cómo era posible que alguien podría dejar de lado tanto dolor y resentimiento?
La respuesta era simple.
Ella había formado una nueva familia.
Y esa respuesta llegó en el momento que ella arrojó todos los filetes a una gran velocidad, siendo atrapados todos por Issei al mismo tiempo que los colocaba en la enorme parrilla a una velocidad incluso aún más alta. Finalmente, la actuación acabó cuando ella terminó en los brazos de Issei, haciendo que este le de un beso en sus labios. Los aplausos de los demás no se hicieron esperar al ver semejante actuación, haciendo que Issei se frotara el cabello con una sonrisa tímida mientras que Tiamat hacia una leve reverencia, como si se tratara de una actriz profesional.
"Por cierto, ¿qué sucedió con Gasper? Pensé que estaba invitado…" Comentó Rossweisse con suma curiosidad.
"Gasper se encuentra entrenando con Le fay, como siempre. Ambos han tenido un gran progreso estos últimos meses. Como su maestro, estoy muy orgulloso." Las palabras de Tannin se reafirmaron cuando optó por una sonrisa cubierta de orgullo.
"¿Todavía no han avanzando nada desde el otro ámbito?" La pregunta de Penemue hizo que todas la miraran. "Es un poco molesto ver como se tratan con tanto cariño, pero no son capaces de confesarse el uno al otro." La Cadre aclaró su pregunta al final cuando apoyó la mano sobre su mentón.
"Son muy jóvenes e inocentes, hay que darles tiempo. También debes tener en cuenta que ambos están en una situación complicada, ya que Le Fay no tiene la misma esperanza de vida que Gasper." Aclaró Tannin con seriedad, sabiendo que ese era el principal muro que les impedía dar el siguiente paso. "Además, me resulta bastante gracioso que esas palabras vengan de alguien que a duras penas pudo reconocer sus sentimientos." Tannin dijo esto ultimo con aires de suficiencia, obligando a Penemue a mirar hacia otro lado con un leve bufido.
"¡La comida esta lista!" Exclamó Issei junto con Tiamat. La dragona se encargó de arrojar todos los platos y cubiertos con una maestría absoluta mientras que Issei movía su pinza a una gran velocidad para arrojar toda la carne en cada uno de los platos.
De nuevo, todos tuvieron que aplaudir por esto, aunque algunos negaron con la cabeza un tanto divertidos por la actuación sumamente extravagante.
"Carne." Fue la única palabra que salió de Ophis cuando tomó sus cubiertos con una mirada tranquila que ocultaba una gran ansia depredadora.
Pero antes de que pudiera darle un gran bocado a su comida, Issei le colocó una servilleta en la boca.
"No tan rápido, aun falta brindar." Aclaró Issei, logrando que varios tuvieran que aguantarse la risa al ver como Ophis cambió su expresión a una mucha más adorable cuando intentaba quitarse la servilleta de la boca, pero Issei no se lo permitía.
Las luchas de la Diosa Dragona cesaron en el momento que Issei materializó una gran jarra con chocolate y sirvió una cantidad considerable en su copa.
"¡Brindo para que esta paz dure para siempre!" Exclamó Rossweisse con una dulce sonrisa cuando alzó su copa, siendo acompañada por todos los demás.
Y como siempre, Ophis fue la que más resaltó en estas salidas, y en esta ocasión se hizo ver cuando alzó la gran jarra de chocolate en vez de su vaso mientras lucía una expresión completamente seria en su rostro, indicando que en el momento que se quitara ese trapo de su boca se iba a tomar hasta la última gota.
Después de eso, la escena se volvió más privada entre Issei y sus enamoradas ya que fueron juntos al cine para pasar una tarde y noche relajada, viendo películas y paseando entre las concurridas calles de los humanos. Una rutina que se había asentado en ellos ya que ahora contaban con mucho más tiempo para salir y divertirse en citas, aunque antes siempre intercalaban el entrenamiento con las salidas y cenas nocturnas.
Finalmente, todos volvieron a la Grieta Dimensional en aquella mansión que ahora era su hogar. Great Red les dio la bienvenida como era habitual en aquellas raras ocasiones que encontraban al Dios en el lugar. Era bastante impresionante pensar que los pasatiempos y el paradero del dragón eran un completo misterio gran parte del tiempo incluso ahora que se sentía como alguien más "terrenal".
Por lo visto, no importa en que época se situé, Great Red siempre sería el Dios Dragón más extraño y solitario, y eso era algo imposible de evitar.
Después de un largo y divertido día, Issei hizo una de sus últimas paradas en la habitación personal de Rossweisse y Penemue. Ambas mujeres observaban con alegría disimulada como Issei derramaba una gran cantidad de afecto y cuidado en cada movimiento que hacía mientras las arropaba.
Habían pasado años, pero no hubo ningún día, ninguna hora, ningún minuto, ningún segundo en el que Issei disminuyera, aunque sea un poco, esa gran cantidad de delicadeza y empeño que ponía sobre ellas para que se sintieran las mujeres más amadas del mundo.
Y, en efecto, él cumplía su cometido con un éxito rotundo. Solo debías ver como Penemue y Rossweisse lo miraban para saber que cada día se enamoraban más y más de Issei, a pesar de que supuestamente habían llegado a un limite que era imposible de superar.
"Ya saben, si sienten alguna molestia, sin importar lo minúscula que sea..." Issei abrazó el vientre de ambas mujeres con cuidado cuando bajó su rostro. "No duden en avisarme." Issei finalizó su discurso habitual cuando besó el vientre de sus dos esposas.
"No tienes que preocuparte tanto. Dulio ya está al tanto de la etapa de nuestro embarazo y siempre está en la mansión a estas horas por cualquier cosa que pueda pasar." Declaró Penemue con una leve sonrisa cuando colocó una mano sobre su cabello, sintiendo como el abrazo de Issei calentaba su cuerpo. "Ve al dormitorio principal. Recuerda que tienes a otras dos esposas que también requieren tu atención." Concluyó, haciendo que Issei alzara su rostro.
"De todas formas, quiero que me avisen." Issei se acercó a su rostro, apoyando su frente con la de Rossweisse. "¿Pueden hacerme ese favor?"
"De acuerdo. Lo haremos." La Reina Valquiria cedió a sus peticiones al igual que Penemue, quienes aceptaron el beso de despedida con el amor usual que siempre se demostraban.
Finalmente, Issei les dio una última mirada que demostraba algo de preocupación. Una preocupación que se disipó cuando Penemue y Rossweisse agitaron sus manos en despedida con unas hermosas sonrisas.
La expresión de Issei cambió a una más sería cuando se detuvo frente a su dormitorio principal. La última semana había estado durmiendo junto con Penemue y Rossweisse por preocupación a que les pasara algo. Al final, ellas lo habían convencido que no era necesario que hiciera eso, por lo que hoy volvía a dormir en su dormitorio habitual en donde también dormían sus otras dos esposas.
La causa de dicha seriedad era más que obvia.
La realidad es que afrontar algunos pocos meses de no tener sexo fue sencillo para Rossweisse y Penemue debido a que estaban en su etapa final de embarazo.
Pero la realidad era completamente distinta cuando se hablaba de Tiamat y Ophis.
Esa semana fue la primera vez en toda la relación que no pudieron tener sexo con Issei, y ellas no estaban embarazadas.
Issei abrió lentamente la puerta, y su sorpresa no se hizo esperar al sentir el fuerte olor a miel y limón que entró a sus fosas nasales.
Issei sabía que podía presentarse una situación parecida, pero ni de broma esperaba que ellas estuvieran extremadamente calientes solo por no tener sexo durante una semana.
¿Quizás las había malacostumbrado?
Bueno, él tampoco podía quejarse, ya que claramente también estaba muy ansioso de poder besarlas y acunarlas entre sus brazos, aunque no lo demostraba abiertamente.
Aún así, la situación extraña se extendió aún más al notar que ellas no se encontraban en la espaciosa habitación que consistía solo en paredes de armarios, una ventana, y un piso de colchón.
"¿Tiamat? ¿Ophis?" Issei sabía que no podía estar equivocado, ya que el olor dejaba bien en claro que ellas lo estaban esperando en el dormitorio, por lo que dio un par de pasos para entrar y ver con mejor claridad.
Su mirada se estacionó en la enorme pintura que decoraba todo el techo. La sonrisa no se hizo esperar en su rostro al presenciar la tan recordada foto de su boda. Era imposible no tener una buena mañana cuando te despiertas y lo primero que ves son a tus hermosas esposas en sus vestidos de novia mientras te abrazan y besan.
El ensoñamiento de Issei no le permitió ver como Tiamat y Ophis emergieron entre las sabanas para luego abrazarlo por la espalda.
"Adivina quienes somos." Tiamat le cubrió sus ojos mientras apoyaba su cuerpo sobre el suyo, al igual que Ophis.
"¿Dulio? ¿Qué le sucedió a tu voz?" Issei decidió bromear con ellas, haciendo que ambas dragonas se miraran con los ojos en blanco.
"¿Piensas que somos un hombre?" Una leve sonrisa emergió del rostro de Ophis después de tener una idea muy traviesa. "¿Seguirás pensando lo mismo después de esto?"
La sorpresa de Issei no se hizo esperar al sentir como Ophis prácticamente le arrancó la camisa. Su sorpresa fue reemplazada por una sensación completamente distinta en el momento que sentía como la temperatura elevada de las dragonas golpeaban sobre su cuerpo, y eso significaba solo una cosa.
"¿Están desnudas?" La pregunta de Issei dejó afuera cualquier tipo de dudas.
"¿Quieres ver?" El juego de preguntas continuó por parte de Tiamat, quien quitó sus manos de los ojos de Issei para que pudiera verlas.
Issei no pudo evitar sonrojarse en el momento que ambas dragonas abrazaron sus brazos, estando en topless. Pero no era un topless común y corriente, ya que sus bragas de encaje negras y esas medias transparentes le daban una imagen muy candente. Pero eso no se detenía allí, ya que llevaban diferentes encajes sobre su abdomen y pechos, aunque solo eran eso, encajes, por lo que sus senos eran completamente visibles. De todas formas, ese detalle las hacia ver aún más calientes.
"¿Te gusta?" Tiamat le ronroneó al oído tras ver la expresión aturdida de su esposo.
"Fue difícil para nosotras que no estuvieras esta última semana." Ophis abrazó aun más a Issei tras sus palabras.
El lemon no será la última escena de este capítulo. Habrá una serie de avisos en el momento que acabe el sexo, así que para todos aquellos que no leen este tipo de contenido, solo les pido que busquen esa alerta cerca del final del capítulo para no tener que comerse lectura indeseada. Para que tengas una referencia, se presentará algo parecido a lo de aquí abajo:
¡AVISO!
¡AVISO!
¡AVISO!
¡AVISO!
¡AVISO!
¡COMIENZO DE LEMON!
"No esperaba que me recibieran de esta manera." Declaró Issei con algo de nerviosismo.
No importaba cuanto tiempo pasara. Nunca se iba a acostumbrar a lo asertivas que podían ser Tiamat y Ophis respecto a este tema.
"¿Qué te sucede?" Ophis colocó el brazo de Issei entre sus pechos, haciendo que su rubor aumentara.
"¿Acaso tan raro es vernos usar este tipo de vestimenta? Si apenas pasaron unas pocas semanas desde la última vez que usamos una lencería." Tiamat se relamió el labio inferior de una manera muy sensual cuando se abrazó aún más a Issei.
"¿Te molesta? Si quieres, podemos quitárnoslo." Ophis llevó su mano a los pantalones de Issei con clara intención de bajarlos.
"No es necesario. Se ven hermosas." La leve timidez de Issei fue superada por completo en el momento que sintió como ambas dragonas tomaban su erección a través de su ropa interior.
Tiamat dio un leve gemido de felicidad al sentir como Issei apretó su trasero para acercarla aun más a él mientras que besaba a Ophis. Sus cuerpos estaban muy enredados, por lo que no tardaron en caer sobre el enorme colchón. Tiamat apoyó sus senos sobre el pecho de Issei con mucha fuerza mientras se colocaba en una postura de cuatro patas, algo realmente caliente que solo mejoraba aún más al ver la mirada tan provocativa que adornaban sus ojos. Mientras tanto, Ophis se dejó abrezar por el fuerte y robusto brazo de Issei que rodeó su cintura por completo para acercarla aún más, haciendo que la mujer terminara sentada sobre el lado derecho de su regazo.
"Issei, también quiero…" Tiamat ronroneó en el oído de su amado, para luego darle una pequeña lamida en ese mismo sector.
"Tiamat…" Issei se separó de los labios de Ophis para corresponder el deseo de la otra dragona, quien se mostró muy feliz en el momento que sus labios entraron en contacto.
Tiamat se acomodó en el costado izquierdo de su regazo para profundizar aun más el beso, haciendo que los senos de ambas dragonas se presionaran con fuerza sobre su torso. Mientras tanto, Ophis besaba su pecho al mismo tiempo que sostenía una de sus manos con cariño y comenzaba a bajarle su ropa interior.
Tiamat no pudo evitar romper el beso cuando se vio obligada a dar un leve gemido, sus ojos vidriosos indicaban que su cuerpo y mente estaba cediendo rápidamente a sus deseos más carnales, ante esa anticipación de sentir a su amado dragón dentro de ella nuevamente.
Ophis aprovechó la pequeña distracción para tomar las mejillas de Issei y hacer que volviera a besarla, por lo que su amiga dragona tuvo que cambiar el plan una vez más.
Tiamat abrazó a Issei por la espalda con fuerza, haciendo que sus grandes y suaves senos se hundieran en su rostro. Eso no acabó allí, ya que no tardó ni más de un segundo en atrapar su erección con sus dos delicadas manos para comenzar a frotarlo lentamente.
"Te amo mucho." Fueron las palabras de Ophis cuando separó sus labios, para luego reacomodarse sobre el cuerpo de Issei.
"Tiamat, me cuesta respirar." Aunque Issei parecía estar quejándose de que sus pechos lo estaban ahogando, se podía ver con facilidad que estaba disfrutando mucho el momento.
"Fufu…" La Reina Dragona no pudo evitar reír ante sus propias travesuras. "¿Te gusta?" Le preguntó cuando lo tomó de los hombros para tirarlo hacia atrás.
"Las extrañe mucho esta última semana." Las palabras de Issei dejaron más que claro que estaba disfrutando mucho el momento, por lo que la sonrisa de Tiamat tan solo aumentó.
"Nosotras también extrañamos tus toques, tus caricias, tus besos más íntimos…" Ophis recostó su cuerpo sobre el suyo para reclamar un corto beso en los labios.
"Fue solo una tonta semana, pero también te extrañamos mucho." Tiamat tomó sus mejillas para reclamar sus labios, y en esta ocasión fue un beso mucho más largo y profundo.
Ophis hizo su trabajo cuando comenzó a arrastrar su pequeño pero voluptuoso cuerpo sobre todo el pecho de Issei hasta que finalmente se posicionó frente a su miembro. Ella capturó la gran erección con ambas manos y no tardó ni más de un segundo en darle una larga y tendida lamida para luego devorarlo, ganándose un leve gruñido de Issei cuando se vio obligado a romper el beso con Tiamat.
"Te extrañamos mucho, Issei." Tiamat volvió a decir esas palabras cuando se relamió los labios para besarlo una vez más.
Issei llevó sus dos manos sobre los senos de la Reina Dragona para acariciarlos, haciendo que esta gimiera entre el beso. Mientras tanto, Ophis continuó con su ardua labor y comenzó a degustar la polla de su amado como si de un dulce se tratara.
Ambas dragonas continuaban devorando a su dragón sin parar, acariciando, lamiendo y besando cada parte de su cuerpo, demostrando cuanto lo deseaban.
Después de estar varios minutos de esa manera, Tiamat pareció ser la primera entre los tres que ya no podía soportar tanta excitación contenida. Y ella no tuvo problemas en demostrarlo cuando dio un largo jadeo en el momento que sus labios se separaron después de ese largo beso que había durado una eternidad.
"Issei, quiero que me devores ahora." La dragona demostró lo caliente que estaba con tan solo unas cuantas palabras, y si no hubieran sido suficientes, su significado fue completamente revelado cuando gateó sensualmente hasta que su trasero estaba por encima de Issei.
El protagonista no lo dudó y tomó el gran y suave culo de la dragona con ambas manos para bajarlo y comenzar a devorarlo, haciendo que los pies de Tiamat se apretaran con fuerza antes el sentimiento.
"¡Mmmfffh haaaah!" Su gemido resonó en toda la habitación en el momento que su espalda se encorvó para alzar su tono cubierto de placer lo máximo posible.
Tiamat no perdió el tiempo, por lo que rápidamente recostó su cuerpo sobre el torso de Issei. Ophis pareció entender la idea de inmediato, por lo que no tardó en dejar de chupar su erección para que ambas comenzaran a estimularlo al mismo tiempo.
Issei no pudo evitar jadear al sentir como los senos de las dos dragonas se presionaron sobre su miembro con mucha fuerza. Eso no se detuvo allí, ya que comenzaron a lamer la punta con una expresión cubierta de pasión y lujuria en sus rostros.
"¡Esperen, chicas! ¡Si siguen así…!" Issei de alguna manera logró decir algunas palabras, pero Tiamat se encargó de silenciarlo cuando prácticamente lo aplastó con su trasero para que siguiera dándole placer.
"Danos todo." Declaró Ophis con un tono cubierto de placer.
"Márcanos como siempre haces con esa esencia tan fuerte y exquisita que tienes." La siguiente en hablar fue Tiamat, quien demostró un tono incluso más caliente que su amiga.
El olor de Tiamat, el placer producido de poder devorar su trasero, la sensación tan placentera de los suaves y moldeables senos que se apretaban con fuerza sobre su miembro, los constantes besos…
Era simplemente imposible para Issei seguir aguantando.
Las caderas del castaño comenzaron a moverse lentamente, hasta el punto que iban a una velocidad realmente alta, haciendo que la anticipación de ser golpeadas por la fragancia de su amado las llevara a un éxtasis impensado.
"¡MMMMAAAAAAAAHHHHHHH!"
Tiamat gimió con mucha fuerza, y su rostro fue ahogado por el placer absoluto cuando un fuerte orgasmo la golpeó justo al mismo tiempo que Issei se corría sobre ellas, haciendo que sus pechos se inundaran de su semen.
Issei tomó el trasero de Tiamat con fuerza para levantarla, con la intención de poder sentarse y acomodar a ambas dragonas en su regazo.
"Hhmmm, hay tanto…" Declaró Ophis entre jadeos, observando como sus pechos estaban repletos de esa esencia y sensación cálida que tanto amaba.
"Y ya parece que estás listo para la mejor parte." Comentó Tiamat cuando se relamió los labios al ver que la erección de Issei no había cedido en lo más mínimo a pesar de que se acababa de correr.
"Es imposible no estar listo para mujeres tan hermosas como ustedes." Issei besó a Tiamat tras sus palabras, un beso que la dragona aceptó con mucha pasión y amor.
Finalmente, ambos se separaron y la escena cambió en el momento que ambas dragonas se recostaron una junta a la otra. Tiamat se acurrucó en el cuerpo de Ophis, haciendo que sus senos se apoyaran sobre uno de ella mientras yacía de costado y con sus piernas juntas, mientras que Ophis estaba recostada boca arriba con sus piernas abiertas.
"¿Quién será la primera?" Ambas corrieron sus bragas tras esas palabras, dando luz a sus partes más intimas que se encontraban completamente mojadas.
Esa imagen tan seductora quedó grabada en la mente de Issei, y ambas se dieron cuenta que tanto le había gustado cuando su miembro palpitó ante la idea de penetrarlas.
"La última vez Tiamat fue la primera, así que ahora…" Issei se acercó a Ophis, recostando su cuerpo sobre el de ella. "¿Me permites hacerlo?" Issei colocó su miembro sobre su entrada, haciendo que la Diosa Dragona diera un leve jadeo cubierto de placer.
"No necesitas preguntarme." Ella dijo con una leve sonrisa cuando abrazó su cuello con la intención de reclamar sus labios una vez más.
Las manos de Issei la abrazaron por debajo de sus pechos, ganándose un gemido por parte de Ophis, un gemido que fue contenido casi de inmediato cuando unieron sus labios.
"¡HHHNNNNNN!"
Los ojos entrecerrados de Ophis reflejaron la gran cantidad de placer que no pudo expresar correctamente debido a que el beso estaba silenciando su largo gemido.
"¡UUAAAAAHHHH! ¡SE SIENTE GENIAAAL!"
Ophis tuvo la oportunidad de hablar una vez que sus labios se separaron, ya que Issei se arrodilló frente a ella para tomar sus piernas y comenzar a moverse, generando una gran cantidad de gemidos y jadeos cubiertos de placer y deseo por parte de la dragona.
Tiamat abrazó a Issei silenciosamente por la espalda, ayudando a que sus envestidas sean más profundas y poderosas.
"¡UUUUMMM UUUUHHH AAAAHHHH!"
Los gemidos de Ophis no se detenían en ningún momento. Sus pequeños pies se apretaron con fuerza y su rostro comenzó a optar por una expresión bastante lasciva a medida que se le hacia imposible controlar las grandes oleadas electrizantes de placer que golpeaban cada centímetro de su cuerpo.
"¡Issei, Issei…!" Tiamat le susurró al oído con una cantidad de lujuria contenida impresionante. "¡Por favor, déjame sentirte también!" Exclamó con una mirada nublada por sus instintos en el momento que se colocó a cuatro patas sobre Ophis, dejando una vista mucho más que cautivadora para Issei.
Ophis dio un último gemido ahogado cuando su espalda se encorvó y su lengua salió involuntariamente de su boca, producto que Issei le había dado una última estocada muy poderosa y que las manos de Tiamat se estaban apoyando sobre sus senos con mucha fuerza.
Un jadeo silencioso emergió de los labios de la Diosa una vez que la polla de su amado abandonó su cuerpo, haciendo que una gran cantidad de sus fluidos salpicaran las sabanas, indicando que ella se había corrido.
Tiamat se corrió un poco con tan solo sentir como el miembro de Issei se frotó contra sus nalgas con mucha fuerza.
"De acuerdo…" Las manos de Issei se estacionaron sobre el trasero de su esposa con cuidado.
"¡Hhhmmff!" Tiamat hizo todo lo posible para contener su gemido en el momento que las manos de Issei se hundieron en sus nalgas por lo fuerte que la había apretado.
Tiamat miró hacia atrás y no pudo evitar mover un poco sus caderas de manera muy sensual al ver como el miembro de su esposo se posicionaba sobre su ano.
"¡AAAAAAAAAHHHHHHHH SIIIIII, SIIIII!"
Tiamat gimió con gran energía y éxtasis al sentir como la erección de su amado se abría paso en su lugar más sensible.
"¡Puede sentir como mi interior se retuerce! ¡Todavía no puedo creer que seamos tan compatibles! ¡Te amo mucho!" Gritó con una sonrisa algo perdida debido a que ya era incapaz de soportar el gran placer que estaba atravesando su cuerpo.
Issei se agachó para tomarla del mentón, demostrando sus claras intenciones de besarla. Aunque ella no estuviera del todo en sus cávales, Tiamat no tardó ni más de un segundo en corresponder el beso mientras ella misma comenzaba a moverse hacia atrás y adelante, indicando que no podía esperar más.
"¡HHHMMMMMUUFFFUUUUUUUHHHHH!"
Issei respondió su suplica silenciosa y comenzó a embestirla a toda velocidad, haciendo que los ojos de Tiamat rodaran hacia atrás justo en el momento que una gran cantidad de fluidos salían disparados de su vagina, manchando por completo a Ophis que aún se encontraba debajo de ella.
La Diosa no pudo evitar gemir cuando sintió como la mano de Issei se colocó sobre su mejilla para acariciar su rostro. Ophis actuó por mero instinto cuando tomó la mano de su amado con sus pequeñas manos y comenzó a lamerle los dedos como si fuera algún tipo de postre.
"¡UUUGGGHHH, ME ENCANTA! ¡TAN PROFUNDOOOOOHHHH!"
Tiamat gimió en completo éxtasis una vez que el beso acabó.
Issei no perdió el tiempo y retiró su miembro de la conexión, ganándose un gemido bastante tierno por parte de Tiamat que indicaba su disgusto al sentirse vacía de forma repentina.
Issei abrazó a Tiamat para colocarla justo al lado de Ophis ante la mirada atenta de las dos mujeres, quienes se abrazaron inconscientemente al ver como Issei se colocó entre medio de ambas.
"Ya veo lo que quieres hacer." Comentó Ophis con una sonrisa cubierta de amor y pasión.
"Somos tuyas, y tu eres nuestro." Tiamat entrelazó las manos con Ophis, haciendo que la marca de sus manos brillara con fuerza.
Finalmente, ambas dragonas entrelazaron sus piernas y colocaron sus vaginas una muy cerca de la otra.
"Por favor, haznos recordar lo bien que se siente ser tuyas." Ambos dijeron al mismo tiempo, haciendo que las marcas en las manos de Issei también comenzaran a brillar.
Issei ni siquiera les respondió.
Sabía que en estos momentos solo valían las acciones.
Por ese mismo motivo es que no dudó en abrazar a ambas mujeres para comenzar a besarlas.
"¡AAAAAAAHHHH!"
La primera en gemir fue Ophis, quien sintió como su intimidad se abrió repentinamente.
"¡IIIIISSSEEEEEEEIII!"
La siguiente en gemir fue Tiamat, quien gritó el nombre de ese hombre que amaba con todo su corazón y alma.
"¡HHAAAAHHHH! ¡MMFFFFFFHH!"
"¡UUUUUGGHHH! ¡UUUAAAHHH!"
Ambas dragonas no paraban de gemir en completo éxtasis al sentir como Issei se movía a toda velocidad dentro de ellas, por lo que era casi imposible percibir ese pequeño momento en que la polla salía de sus vaginas.
Issei continuaba besando cada parte de sus cuerpos mientras las abrezaba con más fuerza, haciendo que los cuerpos de las dos mujeres se pegaran a tal punto que sus figuras mojadas dejaban una escena completamente lasciva.
"¡ME CORROOOO! ¡ME CORRO OTRA VEZ!"
"¡YO TAMBIÉN! ¡YO TAMBIÉN ME CORROOOO!"
El rostro de Ophis y Tiamat eran un completo deleite para Issei ahora mismo, ya que ambas se habían perdido por completo en la lujuria. Incluso pudo sentir lo bien que se sentían, ya que ellas estaban apretando realmente fuerte, y eso obligó que Issei gruñera.
"¡Ya viene!" Exclamó Issei, haciendo que las dragonas apretaran con aún más fuerza ante la anticipación.
"¡SI, LLENA POR COMPLETO A OPHIS!"
"¡POR FAVOR, DEJAME SENTIRLO!"
Issei dio una última estocada en Ophis, liberando una gran carga dentro de ella. Pero a diferencia de lo habitual, Issei no se quedó quieto y entró rápidamente en Tiamat para seguir corriéndose dentro de ella.
Las dos dragonas se habían quedado sin habla, por lo que era excitante ver como ambas se estaban abrazando con mucha fuerza mientras permanecían con la boca abierta y sus ojos completamente suavizados, emitiendo gemidos realmente silenciosos al sentir como eran completamente llenadas por Issei.
Finalmente, Issei culminó en el momento que les entregó un beso a sus dos esposas.
"Eso fue grandioso, como siempre." Declaró Ophis entre jadeos constantes mientras veía como el semen se derramaba de su intimidad, teniendo una sonrisa cubierta de felicidad y satisfacción absoluta.
"Pero aún está lejos de terminar…" Tiamat continuó la idea de su amiga dragona, quien tenía una mano sobre su vagina para que los fluidos no se desperdiciaran, según su punto de vista.
Finalmente, ambas dragonas fijaron su mirada en Issei para decir al mismo tiempo:
"Aún falta el segundo, tercer, cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo round."
Si, iba a ser una noche muy larga para Issei.
Pero al contrario de sentirse agobiado, el estaba más que feliz de satisfacer a sus amadas esposas.
Además, sería una mentira decir que él no disfrutaba esto tanto como ellas.
¡AVISO!
¡AVISO!
¡AVISO!
¡AVISO!
¡AVISO!
¡LEMON TERMINADO!
"¡MUCHACHOS!"
Issei, Tiamat y Ophis observaron a Dulio con ligero cansancio, ya que apenas pudieron dormir unos minutos después de tener una noche muy apasionada. La vista era bastante dulce, ya que las dragonas estaban abrazando a su esposo como si se tratara de un oso de peluche.
"¿Qué sucede, Dulio?" Issei se talló los ojos para intentar despertarse.
"¡Es urgente!" Al contrario de verse afectado por el intenso olor a sexo del lugar, Dulio continuó hablando muy exaltado.
"¡Penemue y Rossweisse están dando a luz!"
La somnolencia de Issei lo abandonó por completo y el hombre se puso de pie al instante, invocando una ropa lo más rápido posible al igual que sus dos esposas.
"¡¿Dónde están?!" Issei tomó a Dulio de los hombros con mucha fuerza, haciendo que el Ángel apretara los dientes ante el dolor.
"¡Relájate, ella está bien! ¡Te llevaré ahora!" Exclamó, ganándose un rápido asentimiento por parte de Issei.
Los cuatro corrieron por la mansión hasta subir las escaleras, para luego dirigirse a una habitación en concreto.
"Esperaremos aquí. Ve tú." Tiamat detuvo a Ophis, sabiendo que este momento tan importante era mejor que Issei lo compartiera con ellas por sí solo. Por lo menos, el principio.
"De acuerdo, gracias." Issei les entregó un leve asentimiento a las dragonas para luego agradecer a Dulio, quien simplemente agitó su mano con desinterés.
Issei no tardó más tiempo y abrió la puerta, internándose rápidamente en la habitación que parecía ser una clínica personalizada.
El nerviosismo y preocupación de Issei se detuvo al igual que sus pasos apresurados en el momento que sus ojos se ensancharon a más no poder.
¿El motivo?
Allí se encontraban Penemue y Rossweisse en dos camillas muy cercanas estando completamente saludables y despiertas.
Aun así, lo que más conmovió a Issei era lo que ellas tenían entre sus manos.
Tanto Penemue como Rossweisse observaron en completo silencioso como Issei se acercaba a ellas lentamente. Él no podía parar de mirar esa tela que se movía entre las manos de sus amadas mientras hacían pequeños ruidos.
"Felicidades, amor." Penemue fue la primera en hablar cuando volvió su mirada a la pequeña y linda criatura que tenía entre sus manos.
"Eres padre." Rossweisse completó la frase de la Cadre, destapando el rostro de su bebé, revelando un cabello blanco tan puro como el de su madre.
Issei se acercó lentamente sin decir una palabra. Solo observó como sus esposas parecían haber estado llorando mucho. Lo más probable haya sido por la extrema felicidad que sentían al por fin tener a sus hijos entre sus brazos.
El protagonista no tardó mucho en volver su mirada a los pequeños, hasta que finalmente se posó al lado de Rossweisse, agachándose un poco para poder verlo mejor.
El pequeño abrió sus ojos lentamente, revelando unos profundos ojos de color tan azules como el zafiro.
"Mira, este es tu padre." Rossweisse inclinó su bebé para que pudiera ser cargado por Issei, quien aceptó el gesto con algo de torpeza.
Issei lo miró profundamente a los ojos y se quedó completamente paralizado ante la mirada inocente de su hijo recién nacido.
Hasta que finalmente sucedió…
Issei pareció caer en la realidad y sus lagrimas comenzaron a caer sin parar en completo silencio, siendo observado por sus dos esposas quienes no pudieron evitar mirarse con suma complicidad y, sobre todo, felicidad.
Una felicidad absoluta.
No había nada más feliz que ser madre.
No había nada más feliz que ser padre.
"Es muy lindo. De seguro tendrá muchos problemas con las chicas cuando crezca." Declaró Issei, haciendo que sus esposas y el mismo se riera, en un intento de cortar ese llanto interminable que se había presentado en él.
"Ya había pensado en un nombre." Comentó Rossweisse, haciendo que Issei volviera su mirada a ella. "¿Qué te parece llamarlo Ragnar en honor a mi padre?"
"Ragnar, el guerrero vikingo…" Comentó Issei cuando acunó a su bebe entre sus brazos un poco más, haciendo que el pequeño le entregara una leve sonrisa. "Me encanta ese nombre." Concluyó, para luego entregarle su hijo a su esposa, sin antes compartir un beso realmente significativo.
Issei ahora se acercó a Penemue y se agachó frente a ella. La mujer primero lo besó antes de arrimarle al bebé.
Issei retiró con cuidado la manta que cubría su rostro, haciendo que un hermoso cabello tan oscuro como la noche sea revelado. Los ojos de la pequeña damisela se abrieron lentamente al sentir la luz, revelando unos hermosos ojos dorados incluso más puros que el oro mismo.
"Mi hija…Por suerte, ella se parece a su bella madre y no a su feo padre." Fue lo único que pudo decir Issei, ya que las lagrimas continuaron rodando por sus mejillas tras presenciar el rostro de su segundo bebé. "¿Ya tienes pensado un nombre para ella?" Issei volvió a mirar a Penemue, quien no pudo evitar ensanchar su sonrisa tras esa pregunta.
"Se llamará Ludmiel." Ella declaró cuando acomodó el cabello del rostro de su hija para que la pequeña pudiera verse mejor.
"No se me hubiera ocurrido un nombre mejor." Issei asintió con gran entusiasmo, sabiendo lo que significaba ese nombre para Penemue.
Issei volvió a entregarle la niña con cuidado, aunque muy en el fondo quería seguir acunando a sus dos hijos entre sus brazos, pero sabía que este momento les pertenecía especialmente a ellas.
Solo necesitabas ver sus rostros de completa serenidad y alegría mientras acarician y acunaban a sus niños con una muestra de amor tan gigantesca que era realmente envidiable.
Ese momento fue interrumpido cuando Tiamat y Ophis entraron. La Reina Dragona corrió rápidamente para poder ver mejor a los pequeños. El entusiasmo en cada fibra de su cuerpo era más que claro, mientras que Ophis fue mucho más reservada por el hecho de su comportamiento habitual y también al no querer incomodar a las que recientemente habían dado a luz, ya que le habían dicho que eso era muy doloroso.
"Uuuuh, es una ternurita." Tiamat arrulló con mucho amor mientras acunaba a Ragnar entre sus brazos.
"Ella también es linda." Ophis hacia lo mismo con Ludmiel, aunque lucia mucho más relajada. "Felicidades." Concluyó, fijando su mirada en sus dos amigas y en Issei.
"¡Es cierto, debemos sacarnos una foto ahora!" Exclamó Tiamat con mucha emoción, ya que la idea de grabar este momento como un recuerdo permanente era realmente cautivador.
"Miren a la cámara…" Comentó Dulio, quien se prepara para sacar la foto.
Issei se encontraba en medio de ambas camillas abrazando a sus amadas, mientras que Tiamat y Ophis estaban al lado de Rossweisse y Penemue respectivamente.
"Antes que nada, ¿quien es el hermano mayor?" Preguntó la Reina Dragona con mucha incertidumbre, logrando que una sonrisa victoriosa cubriera el rostro de Penemue.
"Mi hija nació 5 segundos antes."
Y con esas palabras, la apuesta que habían hecho hace tres largos anos finalmente había acabado, en donde todas salieron como ganadoras tras obtener un punto.
Lo último que se presenció antes de la foto fue como Ragnar estiraba las mejillas de Tiamat de una forma bastante graciosa, mientras que Ludmiel se encontraba jugando con el largo cabello de Ophis.
"¡CLINK!"
